«Revealing Ukraine» (Oliver Stone, 2019). «UCRANIA Y LA VOZ DE LA INTELIGENCIA: El ejemplo de Jacques Baud», por Jorge Cachinero.

Revealing Ukraine

Documental (2019)

 

Cuando se estrenó el Documental, se acababan de celebrar las elecciones en que Zelensky, «el fotón emancipado«, fue elegido Presidente de Ucrania (el partido de Zelensky se llama igual que su serie de Netflix: «Servidor del Pueblo», y con él ganó a la favorita, la millonaria corrupta Julia Timochenko) con la promesa de acabar la guerra del Donbass (que en realidad es un bombardeo iniciado en 2014 por el ejército ucraniano contra los ucranianos de habla Rusa que habitan en el Donbass). Había disuelto el Parlamento poco antes del estreno del Documental.

No habían tenido lugar las elecciones de USA, por lo que Biden solo era un Ex Vicepresidente. Y ya se preveía la actual guerra (de final de febrero de 2022).

Medvedchuk no había sido detenido, ni los partidos políticos contrarios al ingreso de Ucrania en la OTAN habían sido proscritos.

Todavía  se ignoraban -estaban censuradas las noticias sobre el hijo drogadicto y emisario comercial corrupto del Presidente de los USA en Ucrania- las andanzas de Hunter Biden. ¿Ya estaba en la Junta de Burisma?

Pero, sobre todo, nada se conocía acerca de los laboratorios de Biotecnología para uso militar clandestinos -armamento biológico- de EE.UU. (todo apunta a que tenían decenas de ellos en Ucrania, y centenares por todo el mundo, similares al tristemente célebre Laboratorio de Wuhan, al que durante años protegieron -pese a la evidencia de ser el presunto responsable de la pandemia de COVID19-, mediante la más firme censura).

En cuanto a lo que sí sabemos, sabemos que en el Golpe de Estado sangriento del «Maidán» (2014), francotiradores Neonazis asesinaron a decenas de personas, tanto manifestantes como policías. Sabemos que trataron de asesinar al Presidente -Democráticamente elegido-, que tuvo que huir de Ucrania. Sabemos que el organizador del Golpe de Estado de 2014 (así como del anterior, frustrado parcialmente, el de la Revolución de Colores de 2004) fue EE.UU.

Sabemos también lo que no sabemos: No sabemos quien asesinó a JFK; no sabemos quien -ni como- atentó contra las Torres Gemelas de New York en 2001. No sabemos casi nada de Ejércitos ocultos dedicados al terrorismo de estado, como GLADIO. O de las reiteradas  «Guerras por la paz«, habitualmente iniciadas por EE.UU.

Pero si sabemos cual fue el Estado que atacó a  la población civil -en dos ciudades, Hiroshima y Nagasaki- con Bombas Atómicas. Ese Estado que no se ha sometido a la Corte Penal Internacional, el Estado cuyo Gobierno mintió en la ONU sobre la existencia de armamento de destrucción masivo inexistente en Irak, que costó 1.500.000 de vidas de civiles.

La profesora Dª Ángeles Díez ha tenido ocasión de tratar específicamente el caso de España respecto a los crímenes de estado de EE.UU. (al margen del ya conocido intervencionismo de la CIA en la España de la transición).

Sabemos lo que significó la Guerra de Vietnam, que ahora se quiere hacer revivir en el corazón de Europa.

Sabemos que los Medios de Desinformación, propiedad del Capital Global, han estado culpando a Rusia de masacres como la de Bucha, mintiéndonos a todos para defender a los Nazis que asolan Ucrania (y que si todo sigue igual, pronto volverán a destruir toda Europa).

Reproducen, punto por punto, acríticamente, las mentiras que cuenta en Redes Sociales Iryna Venediktova, la Fiscal General del Gobierno de Ucrania, un Gobierno apoyado en Oligarcas Corruptos, así como por milicias que se proclaman abiertamente Nazis, el Gobierno del corrupto Zelensky, el nuevo héroe que nos regalan las factorías de ocio y circo del NWO. Un Zelensky al que han convertido en un activo esencial para esta especie de «Hitler’s Hollywood» posmoderno del Globalismo, en que se ha convertido Silicon Valley.

El Gobierno que bombardeó durante años a centenares de miles, sino millones, de sus ciudadanos del Donbass, (14.000 asesinados de 2014 a 2021) ante el silencio cómplice de los Medios de Desinformación, que empujan al mundo hacia una guerra nuclear.

La publicación por el periódico «The Guardian» de un trabajo de investigación, conforme a cuyos resultados «Docenas de civiles de Bucha fueron asesinados por dardos de metal de la artillería rusa«, viene a demostrar que no fueron los militares rusos los autores de la masacre, sino los ucranianos.

En efecto, los proyectiles hallados en los cadáveres (Flechettes), fueron disparados por la artillería. Como quiera que, entonces, Bucha estaba ocupada por el ejército Ruso, no es posible creer que fueron los Rusos quienes se bombardearon a si mismos (además de la evidencia de no haber soldados Rusos entre las víctimas, sino civiles que llevaban en su mayoría el brazalete blanco de no combatientes, que los convertía en el blanco de los escuadrones Nazis del Ejército de Ucrania, que desde 2014 operan principalmente en el Donbass). 

Chus

 
 

BUCHA

El representante permanente adjunto de Rusia ante la ONU, Dmitri Polianski, señaló que la publicación de los resultados de la investigación por parte del periódico británico  «The Guardian» no ha hecho más que confirmar «que Rusia no ha tenido conexión alguna con los acontecimientos en Bucha«.

«Algunas de las publicaciones recientes de medios occidentales confirman de forma indirecta que el Ejército de Rusia no pudo participar en eso…  El artículo de The Guardian confirma que los civiles fallecieron como resultado de disparos de artillería y no de disparos de armas ligeras como los medios occidentales habían estado sosteniendo perseverantemente».

Según el diplomático, este hallazgo «desmiente al menos dos mitos sobre Bucha»: las afirmaciones de que los civiles  habían sido baleados y luego asesinados por militares rusos.

«No hay que ser un experto militar para entender que las FF.AA. de Rusia, que estaban en Bucha, no dispararían contra una ciudad en donde ellos mismos se encontraban» en aquellos momento, concluyó.

 

   LAS «FLECHILLAS», ERA UNA MUNICIÓN HABITUAL EN LOS BATALLONES UCRANIANOS QUE TRATABAN DE OCUPAR  EL DONBASS

Sin embargo, según recuerdan las plataformas mediáticas rusas, como RT,  el uso de «flechillas»ya fue denunciado en 2014 y 2015 durante los ataques llevados a cabo por las fuerzas ucranianas contra la región de Donbass. En particular este tipo de municiones fueron halladas en 2014 entre los proyectiles D-30 de calibre 122 mm encontrados en las posiciones de la artillería ucraniana abandonada por los militares en la República Popular de Lugansk.

Asimismo, también se hallaron «flechillas»en la ciudad de Sláviansk, en la República Popular de Donetsk, tras un ataque de la artillería ucraniana en 2015.

En opinión del militar retirado José Antonio Alcaide,   se trata de un tipo de armas obsoleto y «no utilizable»porque puede perjudicar  igualmente a las propias fuerzas,por lo que  no resulta nada probable que haya sido utilizada por las tropas rusas.

A principios de este mes de abril fueron difundidas varias imágenes de cuerpos tendidos en las calles de Bucha, algunos con las manos atadas. El asesor de la oficina del presidente de Ucrania, Mijaíl Podoliak, declaró en aquella ocasión que los civiles «fueron asesinados a tiros por los soldados rusos» que se retiraron de la localidad el 30 de marzo.

Rusia  ha desmentido reiteradamente su responsabilidad  esos asesinatos.  El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, calificó las imágenes  exhibidas  como un deliberado «ataque de falsificaciones». Así como que se trataba de «asesinatos  cuya autoría había que atribuir  al régimen de Kiev», y que tenían por objeto  «frustrar las negociaciones de paz y escalar la violencia».

De confirmarse las informaciones facilitadas por el periódico británico, la llamada «masacre» de Bucha no parece coincidir con las argumentaciones proporcionadas  ni por el «bando ucraniano» ni por el «bando ruso».  No obstante, lo que sí  deberán aclarar los investigadores es si entre las armas utilizadas por el Ejército ucraniano o por los batallones neonazis que se mueven por todo el territorio del país, se ha utilizado  con anterioridad o no, ese tipo de «munición obsoleta».

ADAY QUESADA

 

Revealing Ukraine
Disolución del Parlamento por Zelensky. Primero se televisó como comedia, que pronto se convirtió en tragedia.

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Revealing Ukraine (2019) 

 

 

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Revealing Ukraine: FICHA

Título original: Revealing Ukraine

Año: 2019

Duración: 84 min.

País: Estados Unidos

DirecciónIgor Lopatonok

GuionJeff Gatson

MúsicaJohn Beck Hofmann

FotografíaMaksim Osadchiy-Korytkovskiy

Reparto: Documental, intervenciones de: Oliver Stone, Víktor Medvedchuk, Vladimir Putin

ProductoraAnother Way Productions. Distribuidora: Another Way Productions

Género Documental | Política

Sinopsis: El realizador Igor Lopatonok continúa las investigaciones sobre la actual crisis ucraniana después de ¨Ukraine On Fire¨ (2016). Además, analiza el backstage político actual y su peligroso potencial para el mundo. FILMAFFINITY.

 

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Ucrania y la voz de la Inteligencia

El ejemplo de Jacques Baud

Por Jorge Cachinero

ABC, 21 ABRIL 2022

UCRANIA Y LA VOZ DE LA INTELIGENCIA

 

Jacques Baud, ex coronel suizo de Estado Mayor, ex miembro de la Inteligencia suiza, especialista en Europa del Este, formado en los servicios de Inteligencia estadounidenses y británicos y ex jefe de doctrina de las operaciones de paz de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ha publicado un ensayo de lectura necesaria sobre las operaciones militares en Ucrania, “La situation militaire en Ukraine”-La situación militar en Ucrania, en español-, Bulletin de documentation 27, mars 2022, del Centre Français de Recherche sur le Renseignement –Centro francés de investigación sobre Inteligencia, en español-.

Del ensayo de Baud podría decirse que -una vez se resumen y se agrupan sus contenidos, de forma temática- está dividido, en realidad, en cinco apartados.

De todos ellos, se ha excluido, por razón de hacer una sinopsis lo más ejecutiva posible, un capítulo del ensayo de Baud dedicado exclusivamente a exponer lo que, en su opinión, son las mentiras y las manipulaciones diseminadas por el gobierno ucraniano durante el conflicto, que han sido servidas a la opinión pública por muchos medios de comunicación occidentales, para lo que Baud toma como caso ejemplar el del supuesto bombardeo ruso sobre un hospital de Mariupol.

Sobre este asunto de las mentiras y de las intoxicaciones en torno a estas operaciones militares habrá oportunidad de volver más adelante, especialmente, cuando se activen, una vez que concluyan los enfrentamientos, los tribunales sobre crímenes de guerra que están ya en preparación y que se encuentran, en el momento presente, realizando su trabajo de recogida de información y de deposición de testigos.

Asimismo, el texto de Baud contiene un epígrafe final de conclusiones.

Todos estos contenidos son, de forma resumida, los siguientes:

I/ Los responsables del estallido de las operaciones militares en curso son:

Quienes han pervertido y han manipulado el lenguaje, desde 2014, al hablar y al escribir de:

  • Separatistas” o “Independentistas” del Donbas cuando, en realidad, los referendos realizados, en contra del consejo de Vladimir Putin de no llevarlos a cabo, por las dos autoproclamadas Repúblicas de Donetsk y de Lugansk, en mayo de 2014, no fueron plebiscitos de independencia, sino votaciones sobre su autonomía, ya que estas repúblicas no buscaban separarse de Ucrania, sino tener un estatus de autogobierno, que les garantizara el uso de la lengua rusa como lengua oficial, o
  • Prorrusos“, en vez de “rusoparlantes“, para hacer creer a terceros que Rusia era parte de ese conflicto.

Quienes prohibieron el ruso como lengua oficial en Ucrania:

  • A través del primer acto legislativo del nuevo gobierno ucraniano -resultante del putsch de 2014, patrocinado por Estados Unidos (EE. UU.), contra el presidente democráticamente elegido Viktor Yanukovich-, que abolió, el 23 de febrero de 2014, la ley Kivalov-Kolesnichenko, de 2012, que sí lo permitía.

Quienes planearon y ejecutaron una represión feroz contra la población ucraniana de habla rusa en:

  • Las regiones de habla rusa -como Odessa, Dnepropetrovsk, Kharkov, Lugansk y Donetsk-, en cuyo intento fracasaron, ya que éstas se rebelaron, a partir de febrero de 2014, contra la decisión de prohibir la lengua rusa, lo que condujo a una militarización de la situación y a masacres horribles contra la población ruso parlante, principalmente, en Odessa y en Mariupol.

El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania, que fracasó al intentar imponerse a dichas poblaciones, dado que:

  • La guerra llevada a cabo por los autonomistas consistió en operaciones muy móviles, realizadas con medios ligeros, que consiguieron embolsar a las fuerzas ucranianas reiteradamente.

Los servicios de Inteligencia de Polonia, de los que se alimentaba, en aquellos años, casi, en exclusiva, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que acusaron burdamente e intentaron hacer creer que Rusia estaba detrás de aquellas rebeliones:

  • A pesar de la información en contrario procedente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), y
  • A pesar de que no había entregas de armas y de equipos militares procedentes de Rusia, ya que los rebeldes se armaron gracias a la deserción de unidades ucranianas de habla rusa que se pasaron al bando rebelde.

El ex presidente ucraniano Petro Poroshenko por lanzar, tras la firma de los Acuerdos de Minsk 1, de septiembre de 2014, una masiva “operación antiterrorista” –Anti-Terrorist Operation (ATO), en inglés- contra la región del Donbas:

  • En la que los ucranianos, mal asesorados por los oficiales de la OTAN, sufrieron una derrota aplastante en Debaltsevo, que les forzó a comprometerse, en febrero de 2015, con unos nuevos Acuerdos de Minsk, en este caso, su versión 2.

 

Aniversario de la batalla de Debaltsevo en 2015, 18 de febrero de 2019

 

Occidente -con Francia a la cabeza- por intentar, sistemáticamente, desde entonces, sustituir los Acuerdos de Minsk por el “formato Normandía“, que intentaba sentar cara a cara a rusos y a ucranianos:

  • A pesar de que ni los Acuerdos de Minsk 1, ni los acuerdos de Minsk 2 contemplaban la separación o la independencia de las repúblicas de Donestk y de Lugansk, sino su autonomía dentro del marco de Ucrania,
  • A pesar de que los Acuerdos Minsk estipulan que el estatus de las dos repúblicas del Donbas debe ser negociado, directamente, entre Kiev y los representantes de ambas repúblicas,
  • Por lo que, Rusia se ha negado a ser parte de esas negociaciones porque era un asunto interno de Ucrania, y
  • Por otro lado, los observadores de la OSCE nunca han observado el más mínimo rastro de tropas rusas operando en el Donbas antes del 23 y del 24 de febrero de 2022, el llamado mapa de la Inteligencia estadounidense, publicado por The Washington Post, el 3 de diciembre de 2021, no muestra unidades rusas en el Donbas y Vasyl Hrytsak, director del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), confesó, en octubre de 2015, que sólo se habían observado 56 combatientes de origen ruso en el Donbas.

 

Biden (i), Macron (d)

 

El gobierno de Ucrania por recurrir a milicias extranjeras paramilitares, fanáticas y brutales de países de la OTAN para recomponer, desde 2015, sus Fuerzas Armadas tras la derrota de Debaltsevo:

  • Según Reuters, en 2020, estas milicias constituían alrededor del 40% de las fuerzas ucranianas y contaban con unos 102.000 hombres,
  • Estaban armadas, financiadas y entrenadas por EE. UU., Reino Unido, Canadá y Francia,
  • Agrupaban a soldados de más de 19 nacionalidades, y
  • Enlistaban a individuos violentos, de ideología nauseabunda y antisemitas de forma virulenta -como es el caso del Regimiento Azov, cuyo emblema recuerda al de la 2ª División Panzer de las SS del III Reich alemán, venerada en Ucrania por haber liberado Kharkov de los soviéticos, en 1943, antes de llevar a cabo la masacre de Oradour-sur-Glane, en Francia, en 1944-, que, desde 2014, son culpables de numerosos crímenes -violaciones, torturas y masacres- contra la población civil.

 

 

II/ Los acontecimientos desencadenantes e inmediatos del estallido del conflicto bélico en 2022 son los siguientes:

2021:

  • El ejército ucraniano se estaba preparando para atacar el Donbas, como sabían algunos servicios de Inteligencia europeos y, también, los rusos.

24 de marzo de 2021:

  • El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, aprobó un decreto para organizar la reconquista de Crimea y comenzó a desplegar sus fuerzas en el sur del país,
  • Al mismo tiempo, se llevaron a cabo varios ejercicios de la OTAN entre el Mar Negro y el Mar Báltico, acompañados de un aumento significativo de los vuelos de reconocimiento a lo largo de la frontera rusa, y
  • A continuación, Rusia llevó a cabo varios ejercicios para comprobar la preparación operativa de sus tropas y demostrar, así, que seguía la evolución de la situación.

10 al 16 de septiembre de 2021:

  • Las Fuerzas Armadas de Rusia y de Bielorrusia llevaron a cabo la fase activa de sus ejercicios militares conjuntos anuales a gran escala, Zapad-2021, cuyos movimientos de tropas se interpretaron por EE. UU. como un refuerzo para una ofensiva futura contra Ucrania, algo que las autoridades ucranianas refutaron, hasta el punto de que Oleksiy Reznikov, ministro de Defensa ucraniano, llegó a afirmar que, desde la primavera, no había habido ningún cambio significativo en su frontera.

Octubre-noviembre de 2021:

  • EE. UU. alertó constantemente de la posibilidad inminente de una invasión rusa de Ucrania, que el gobierno ucraniano, de nuevo, descartó, y
  • En violación de los Acuerdos de Minsk, Ucrania llevó a cabo operaciones aéreas con drones en la región del Donbas, que incluyeron, al menos, un ataque contra un depósito de combustible en Donetsk en octubre de 2021.

18 de enero de 2022:

  • Los combatientes del Donbas interceptaron a unos saboteadores que hablaban polaco y estaban equipados con material occidental, ¿personal de la CIA –Central Intelligence Agency de EE. UU.- o individuos, combatientes ucranianos o europeos, dirigidos o asesorados por los estadounidenses?, que pretendían crear incidentes químicos en Gorlivka.

22 de enero de 2022:

  • El jefe de la Guardia Nacional de Ucrania, Coronel-General Nikolai Balan, emitió las órdenes secretas que iniciaban la ejecución de la operación militar planeada por Ucrania para invadir la región del Donbas en marzo de 2022, como reveló, el ministerio de Defensa de la Federación Rusa, el 9 de marzo de 2022, al mostrar los documentos confidenciales, a tal efecto, a los que había tenido acceso.

7 y 8 de febrero de 2022:

  • El presidente de Francia, Emmanuel Macron, durante su visita a Moscú, reafirmó al presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, su compromiso con los Acuerdos de Minsk, compromiso que repetiría tras su reunión, en Kiev, con el presidente Zelensky, al día siguiente.

11 de febrero de 2022:

  • La reunión, en Berlín, de los asesores políticos de los líderes del “formato Normandía” terminó, tras nueve horas de trabajo, sin ningún resultado concreto, ya que los ucranianos seguían negándose a aplicar los Acuerdos de Minsk, al parecer, por presión de EE. UU, y
  • Putin señaló que Macron había hecho promesas vacías, dado que Occidente no estaba dispuesto a aplicar los Acuerdos de Minsk, es decir, mantenía la misma oposición a dichos Acuerdos que había exhibido durante los ocho años anteriores.

Hasta el 15 de febrero de 2022:

  • Los preparativos ucranianos en la zona de la línea de contacto –Line of Contact (LOC), en inglés-, en la región del Donbas, continuaron.

15 de febrero de 2022:

  • El Parlamento ruso se alarmó y le pidió a Vladimir Putin que reconociera la independencia de las repúblicas de Donestk y de Lugansk, a lo que éste, inicialmente, se negó.

16 de febrero de 2022:

  • Los bombardeos de artillería contra la población de la región del Donbas aumentaron de manera drástica, como muestran los informes diarios de los observadores de la OSCE, algo de lo que Biden estaba puntualmente informado, de tal forma que, de hecho, la confrontación militar entre Ucrania y las dos repúblicas del Donbas comenzó en ese día,
  • Ni los medios de comunicación, ni la Unión Europea (UE), ni la OTAN, ni ningún gobierno occidental reaccionaron, ni intervinieron y guardaron silencio, al parecer, deliberadamente, sobre los bombardeos sobre el Donbas, a sabiendas de que eso provocaría una intervención militar rusa,
  • Vladimir Putin se enfrentó al difícil dilema de o bien ayudar militarmente a la región del Donbas, y, con ello, crear un conflicto internacional, o quedarse de brazos cruzados y ver cómo se aplastaba a la población ruso-parlante del Donbas, y
  • Si decidía intervenir -Putin podía invocar la obligación internacional de la Responsabilidad de Proteger o Responsibility to Protect (R2P), en inglés-, el presidente ruso era consciente de que, independientemente de su naturaleza o de su dimensión, esa intervención desencadenaría una tormenta de sanciones, de tal forma que, tanto si la intervención rusa se limitara a la región del Donbas como si ésta fuera más allá para presionar a Occidente sobre el estatus de Ucrania, el precio a pagar sería el mismo.

17 de febrero de 2022:

  • Biden anunció que Rusia atacaría Ucrania en los próximos días.

21 de febrero de 2022:

  • Putin anunció al país que accedía a la petición del parlamento nacional ruso o Duma, reconocía la independencia de las dos repúblicas del Donbas y, al mismo tiempo, firmó con ellas sendos tratados de amistad y de asistencia militar.

23 de febrero de 2022:

  • Dado que los bombardeos de la artillería ucraniana contra la población del Donbas continuaban, las dos repúblicas pidieron ayuda militar a Rusia.

24 de febrero de 2022:

  • Vladimir Putin invocó el artículo 51 de la Carta de la ONU, que prevé la asistencia militar mutua en el marco de una alianza defensiva como las establecidas entre la Federación Rusa y las repúblicas de Donestk y de Lugansk.

 

Putin, 24 de febrero de 2022

 

III/ Las fuerzas armadas ucranianas estaban formadas, a comienzos de 2022, por:

El Ejército, propiamente dicho, a las órdenes del ministerio de Defensa, que está organizado en 3 cuerpos de ejército y compuesto por formaciones de maniobra (carros de combate, artillería pesada, misiles, etc.).

La Guardia Nacional, a las órdenes del Ministerio del Interior, que está organizada en 5 comandos territoriales, de tal forma que representa una fuerza de defensa territorial, que no forma parte del ejército ucraniano, e incluye milicias paramilitares, denominadas “batallones de voluntarios“, también conocidas como “batallones de represalia“, y compuestas por unidades de infantería entrenadas, principalmente, para el combate urbano y la defensa de las ciudades, como Khárkov, Mariupol, Odesa o Kiev.

IV/ Los objetivos políticos de la operación militar de Rusia:

De acuerdo con el discurso del presidente Putin, del 24 de febrero, y, según deduce Baud, de acuerdo por lo observado hasta ahora -dado que, según Baud, el conocimiento del curso de la operación militar en marcha es limitado, ya que los rusos tienen un excelente sistema de seguridad para proteger el secreto de sus operaciones militares y, por tanto, se desconocen los detalles de su planificación-, son:

Desmilitarización:

  • Destrucción en tierra de la aviación, los sistemas de defensa aérea y los medios de reconocimiento ucranianos,
  • Neutralización de las estructuras de mando, control, comunicación e inteligencia –Command, Control, Communications and Intelligence (C3I), en inglés- y de las principales rutas logísticas en la profundidad del territorio, y
  • Embolsamiento del grueso del ejército ucraniano concentrado en el sureste del país.

Desnazificación:

  • Destrucción, neutralización o aniquilación de las milicias paramilitares y de los batallones de voluntarios que operan en las ciudades de Odessa, Kharkov y Mariupol, así como en diversas instalaciones del territorio.

V/ La ejecución de los planes operativos, a la vista del desarrollo de las operaciones militares, tras dos meses de intervención, es la siguiente:

Desmilitarización:

  • El curso de la operación permite comprender cómo se tradujeron los objetivos estratégicos en el plano operativo.
  • La ofensiva rusa se llevó a cabo de forma muy clásica:
    • Destrucción sobre el terreno de la Fuerza Aérea en las primeras horas,
    • Progresión simultánea a lo largo de varios ejes, según el principio del “agua que corre“, es decir, avanzar por todas las zonas donde la resistencia es débil y dejar las ciudades -muy exigentes en términos de tropas- para más tarde, y
    • Ocupación inmediata de la central nuclear de Chernóbil, en el norte, para evitar actos de sabotaje.
  • La idea de que Rusia intentó tomar Kiev, la capital, para eliminar a Zelensky, es una invención de Occidente:
    • Vladimir Putin nunca tuvo la intención de derrocar a Zelensky, y
    • Rusia busca mantener a Zelensky en el poder y presionarlo, rodeando o amenazando Kiev, para que negocie y se avenga a las condiciones políticas rusas, especialmente, la neutralidad del país.
  • Los rusos, mientras realizan las operaciones militares, siguen buscando una solución negociada:
    • Esa es la perspectiva estratégica rusa desde la era soviética, mientras que, para Occidente, la guerra comienza cuando termina la política, y
    • El enfoque ruso sigue una inspiración clausewitziana, es decir, la guerra es la continuidad de la política por otros medios y se puede pasar con fluidez de una a otra, incluso durante el combate, ya que esto permite crear presión sobre el adversario y empujarlo a negociar.
  • Desde el punto de vista operativo, la ofensiva rusa fue un ejemplo de acción y de planificación militares previas:
    • En seis días, los rusos se apoderaron de un territorio tan grande como el del Reino Unido, con una velocidad de avance superior a la que había logrado la Wehrmacht alemana en 1940.
  • Las fuerzas rusas pudieron, desde principios de marzo, rodear al grueso del ejército ucraniano, que estaba desplegado y preparado en el sur del país para lanzar una gran operación contra el Donbas, en el caldero entre Slavyansk, Kramatorsk y Severodonetsk, con:
    • Un empuje, desde el oeste, a través de Kharkov,
    • Un empuje, por el sur, desde Crimea, y
    • Un empuje, desde el este, realizado por las tropas de las Repúblicas de Donetsk y de Lugansk.
  • En la etapa actual, las fuerzas rusas están apretando lentamente la soga, pero ya no están bajo ninguna presión de tiempo, ni de calendario:
    • Su objetivo de desmilitarización está prácticamente conseguido, y
    • Las fuerzas ucranianas restantes ya no tienen una estructura de mando operativa y estratégica.
  • La pretendida ralentización de las operaciones rusas que se atribuyó a la mala gestión logística rusa es sólo la consecuencia de que las tropas rusas ya han conseguido sus objetivos:
    • Rusia no quiere emprender una ocupación de todo el territorio ucraniano,
    • Rusia no trata de apoderarse de Ucrania,
    • Rusia no trata de destruir Ucrania, y
    • Rusia intenta limitar su avance al territorio que marca la frontera lingüística interna de Ucrania.
  • Con la financiación y con la entrega de armas de la UE y de EE. UU. al gobierno de Ucrania, Occidente está repitiendo la desastrosa experiencia del III Reich en las últimas horas de la batalla de Berlín:
    • La guerra debe dejarse en manos de los militares y, cuando un bando ha perdido, hay que admitirlo, y, si hay que resistir, hay que dirigir y estructurar la resistencia,
    • Al entregar armas a Ucrania se está haciendo exactamente lo contrario, ya que se empuja a los ciudadanos a luchar, mientras que, al mismo tiempo, Facebook autoriza a llamar al asesinato de soldados y de dirigentes rusos,
    • La UE y EE. UU. están financiando la distribución de armas a la población civil, cuando las armas son abundantes y no hay estructuras de mando,
    • Las estructuras de mando son la esencia de los ejércitos y su función es la de canalizar el uso de la fuerza hacia un objetivo,
    • Al armar a los ciudadanos, de forma aleatoria, como ocurre actualmente, la UE y EE. UU. los convierten en combatientes, con el consiguiente efecto de transformarlos en objetivos militares potenciales,
    • Sin mando y sin objetivos operativos, el reparto de armas conduce inevitablemente a ajustes de cuentas, al bandolerismo y a acciones más mortíferas que eficaces, la guerra se convierte en una cuestión de emociones y la fuerza se convierte en violencia,
    • Al entregar armas a un país en guerra, uno se expone a ser considerado un beligerante, de ahí, los ataques de Rusia, tras las advertencias de que los envíos de armas serían tratados como objetivos hostiles, y
    • Algunos servicios de inteligencia occidentales ven esta decisión de utilizar a la población ucraniana como carne de cañón para luchar contra Rusia como irresponsable porque siempre es más fácil ser combativo con la sangre de otros.

 

Caldera del Donbas, 4 de abril de 2022

 

Desnazificación:

  • Para un atacante, en una zona urbanizada, los civiles son un problema:
    • Por ello, Rusia busca crear corredores humanitarios para vaciar las ciudades de civiles y dejar dentro de ellas sólo a las milicias ucranianas para combatirlas más fácilmente, y
    • Por ello, a la inversa, las milicias de defensa ucranianas buscan que los civiles de las ciudades no se evacúen para disuadir al ejército ruso de combatir dentro de ellas, se resisten a poner en marcha los corredores humanitarios y hacen todo lo posible para utilizar a la población civil como escudos humanos.
  • En Facebook, la Brigada Azov fue considerada en la misma categoría que el Estado Islámico (EI) y sometido a la “política de individuos y de organizaciones peligrosas” de la plataforma:
    • Por lo tanto, se prohibía glorificar sus actividades y se prohibían sistemáticamente los “posts” que le eran favorables,
    • El 24 de febrero, Facebook cambió su política y permitió las publicaciones favorables a las milicias Azov, y
    • En marzo, la plataforma autorizó, en los países del este de Europa, llamamientos al asesinato de soldados y de dirigentes rusos.

Las conclusiones de Jacques Baud son:

La ausencia total de los servicios de Inteligencia occidentales en la representación exacta de la situación durante el último año:

  • En todo el mundo occidental los servicios de inteligencia se han visto desbordados por los políticos,
  • El problema es que los políticos son los que deciden y el mejor servicio de inteligencia del mundo no sirve de nada, si el que toma decisiones no escucha, algo que ha ocurrido durante esta crisis, y
  • Mientras unos pocos servicios de Inteligencia tenían una imagen muy precisa y racional de la situación, otros tenían claramente la misma imagen que la propagada que emitían los medios de comunicación:
    • El problema es que los servicios de Inteligencia son extremadamente malos a nivel analítico, son doctrinarios y carecen de la independencia intelectual y política necesarias para evaluar una situación con calidad militar.

En algunos países, los políticos han respondido deliberadamente de forma ideológica a la situación y, por eso, esta crisis ha sido irracional desde el principio:

  • Algunos políticos occidentales querían que hubiera una guerra:
    • En EE. UU., los escenarios de ataque presentados por Anthony Blinken ante el Consejo de Seguridad de la ONU sólo fueron producto de la imaginación de un llamado Tiger Team, que trabajaba, exclusivamente, para él, de modo que Blinken cometió exactamente el mismo error que Donald Rumsfeld, en 2002, al saltarse a los servicios de inteligencia estadounidenses, que estaban mucho menos convencidos que Rumsfeld respecto a la posesión de armas químicas por parte del Iraq de Saddam Hussein.

Los dramáticos acontecimientos de Ucrania tienen causas conocidas, pero que no se quieren ver:

  • En el plano estratégico, la expansión hacia el este de Europa de la OTAN,
  • En el plano político, la negativa occidental a aplicar los Acuerdos de Minsk, y
  • En el plano operativo, los continuos y reiterados ataques a la población civil del Donbas durante los últimos años y el dramático aumento de estos a finales de febrero de 2022.

Se muestra compasión por el pueblo ucraniano y sus millones de refugiados, pero no, por los refugiados de las poblaciones ucranianas del Donbas atacadas por su propio gobierno y que buscaron refugio en Rusia durante ocho años.

Este conflicto se ha llevado hasta la histeria:

  • Las sanciones se han convertido en la herramienta preferida de la política exterior,
  • No se insistió en que Ucrania cumpliera con los Acuerdos de Minsk,
  • Ni Emmanuel Macron, como garante y como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, ni Olaf Scholz, ni Volodymyr Zelensky han respetado sus compromisos,
  • EE. UU. y la UE han sido incapaces de promover la aplicación de los Acuerdos de Minsk y no reaccionaron cuando Ucrania bombardeaba a su propia población en el Donbas, lo que hubiera podido evitar el que Vladimir Putin actuara, y
  • El 27 de febrero, el gobierno ucraniano aceptó entablar negociaciones con Rusia:
    • Sin embargo, la UE, ausente de la fase diplomática, y EE. UU., torpedeándola, alimentaron el conflicto, y
    • Asimismo, todas las decisiones de ayuda financiera y de suministro de sistemas de armas a Ucrania están echando más leña al fuego, de tal forma que Ucrania ya no tiene incentivos de llegar a un acuerdo.

En Ucrania, con la bendición de los países occidentales, se ha eliminado a los partidarios de una negociación:

  • Denis Kireyev, uno de los negociadores ucranianos originales, fue asesinado el 5 de marzo por el SBU por ser demasiado favorable a Rusia y al ser considerado un traidor, y
  • Dmitry Demyanenko, antiguo jefe adjunto de la dirección principal del SBU para Kiev y para su región, corrió la misma suerte que Kireyev, ya que fue asesinado el 10 de marzo por ser demasiado favorable a un acuerdo con Rusia.

 

Denis Kireyev

 

Al final, es probable que Vladimir Putin consiga los objetivos que se ha propuesto, aunque el precio sea alto:

  • Occidente ha empujado a Rusia en brazos de China,
  • Los vínculos de Rusia con Pekín se han consolidado,
  • Los estadounidenses tienen que pedir petróleo a Venezuela e Irán para salir del atolladero energético en el que se han metido, y
  • EE. UU. tendrá que dar un paso atrás penoso en las sanciones impuestas a sus enemigos.

Concluye Jacques Baud su ensayo con palabras poco amables hacia los medios de comunicación, las opiniones públicas, los políticos, los gobiernos y las organizaciones regionales y multilaterales occidentales y los organismos internacionales.

 

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Jacques Baud es un ex coronel del Estado Mayor, ex miembro de la inteligencia estratégica suiza, especialista en países de Europa del Este. Fue entrenado en los servicios de inteligencia estadounidenses y británicos. Fue el jefe de doctrina de las operaciones de paz de las Naciones Unidas. Experto de las Naciones Unidas en el estado de derecho y las instituciones de seguridad, diseñó y dirigió el primer servicio multidimensional de inteligencia de las Naciones Unidas en Sudán. Trabajó para la Unión Africana y fue responsable de la lucha contra la proliferación de armas pequeñas en la OTAN durante 5 años. Estuvo involucrado en conversaciones con altos funcionarios militares y de inteligencia rusos justo después de la caída de la URSS. Dentro de la OTAN, siguió la crisis de Ucrania de 2014, luego participó en programas de asistencia a Ucrania. Es autor de varios libros sobre inteligencia, guerra y terrorismo, y en particular Le Détournement publicado por SIGEST, Govern by fake news, The Navalny affair y Poutine, master of the game? publicado por Max Milo. Su último libro “Putin, ¿maestro del juego? », Ediciones Max Milo, publicado el 16 de marzo de 2022.

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