«El film de Chaplin, ‘Tiempos modernos’, del que se cumplen 90 años, comienza con la imagen de un reloj. ¿Qué otra cosa podría representar mejor el tiempo moderno?»
El pasado mes de febrero se cumplieron 90 años del estreno de Tiempos modernos, de Chaplin. Es su última obra técnicamente muda (tiene banda sonora, pero en ella no hay diálogos, sino solo música), y la última protagonizada por el personaje de Charlot.
La película comienza con la imagen de un gran reloj. ¿Qué otra cosa podría representar el tiempo moderno mejor que el reloj? ¿No es acaso la máquina moderna por excelencia?
El tiempo moderno es aquel que se independiza de la naturaleza y de toda posible medida cualitativa, el que se vuelve autónomo con respecto a las estaciones y a los astros, alcanzando una precisión y una exactitud que ninguna sociedad anterior podría siquiera haber soñado.
Pronto, en solo unos segundos, serán las seis en punto, y entonces algo comenzará (para empezar, comenzará la película).
El operario moverá la gran palanca que pone en marcha la fábrica, la máquina que mueve el mundo, y echará a andar la cadena de montaje. Solo un reloj moderno (mecánico) puede dar horas en punto. Puntualidad significa que el tiempo puede ser dividido en puntos, como el espacio, algo desconocido para los antiguos.
Cada vez que el trabajador ejecute la operación que le corresponde se contabilizará como un instante puntual, como un punto de presente. Y así, como una secuencia de puntos encadenados los unos a los otros, habrá comenzado a transcurrir el tiempo moderno, la jornada laboral.
El trabajador es, por definición, el que no puede distraerse (tiene que estar siempre concentrado en su punto, en su puntualidad, en su ahora inmóvil que se repite constantemente, cada vez nuevo y cada vez el mismo), y el capataztiene que estar pendiente para retrotraer a quien se distrae al punto que le corresponde, a la pieza que le toca, para poner en hora (en su ahora) a cada trabajador.
El dueño de la fábrica, por el contrario, es el no-trabajador, el impuntual, el que solo puede estar «distraído» (haciendo puzles o leyendo las viñetas de los periódicos), porque él observa la fábrica como un todo, contemplando la totalidad del tiempo de trabajo, la jornada completa y, por tanto, el beneficio neto.
Cuando este disminuye, ordena aumentar la velocidad de la cadena para mantener constantes las ganancias.
*******
DÍA DE FIESTA (película de Jacques Tatí, 1949)
El pueblo de Saint Sévère se dispone a celebrar una gran fiesta. Las calles se adornan con guirnaldas y banderas; la terraza del café está preparada para el gran baile popular.
Mientras reparte el correo, François, el cartero, deseoso de ayudar a los feriantes, monta con mucho heroísmo la cucaña, pero sólo consigue provocar catástrofes.
En el documental que proyectan en la carpa del cine, Françoisve un nuevo sistema para repartir el correo y decide probarlo. A la mañana siguiente, cuando el pueblo despierta tras la fiesta, el cartero reparte su correo a la americana. (NUMAX)
***
Ficha Técnica
Título original: Jour de fête
Año: 1949
Duración: 81 minutos
Idioma original: Francés
Dirección: Jacques Tati
Guión: Jacques Tati, Henri Marquet, René Wheeler
Reparto: Jacques Tati, Santa Relli, Guy Decomble, Paul Frankeur, Maine Vallee, Roger Rafal
Montaje: Marcel Morreau, Sophie Tatischeff
Dirección de arte: André Pierdel
Vestuario: Jacques Cottin
Sonido: Jacques Maumont
Música: Jean Yatove
Fotografía: Jacques Sauvageot
Productora: Panoramic Films (Francia)
*******
Día De Fiesta [Jour De Fête] (1949) de Jacques Tati
La filmografía de Jacques Tati es inusualmente corta pero bien aprovechada. Ya en su primer largometraje se hacen patente sus marcas personales y su particular forma de entender el cine, aún cuando por entonces no podía saber si un filme de ese estilo gustaría al público.
De hecho, Día de Fiesta (1949) estuvo a punto de no ser estrenada porque ningún distribuidor se atrevía a difundir lo que consideraban un material muy poco atractivo. ¿Cómo iba a sentir interés el público por una comedia sin apenas argumento, con poquísimos diálogos y basada en humor de mimo o slapstick?
La base de la película es un cortometraje que protagonizó Tati años atrás en que encarnaba a un cartero que aprendía técnicas para aprender a repartir el correo con mayor eficacia y rapidez. Pero lo maravilloso de este proyecto es comprobar cómo, a partir de esa premisa, Tati se sacó de la manga un largometraje tan encantador y especial que denotaba una visión muy particular sobre la forma de hacer cine.
Porque aunque esta premisa es lo más parecido que tiene Día de Fiesta a un argumento, la realidad es que eso solo explica una parte del filme. Tati va más allá y divide sus esfuerzos en crear gags con su personaje de François, el cartero, al mismo tiempo que hace un retrato divertido y entrañable de la Francia rural.
De hecho Françoistarda bastante en aparecer en la película, y durante todo el metraje sus escenas comparten protagonismo con otras que crean humor a partir de hechos cotidianos:
el barman que no quiere que nadie se siente en las sillas por estar recién barnizadas, el feriante que intenta seducir a una pueblerina ante la mirada furiosa de su mujer, la vecina que se recrea vaciando un recipiente con agua para curiosear sobre lo que sucede en la calle…
El humor de Tati en general siempre se ha basado en la observación de la realidad y su recreación de forma cómica. Sus películas evitan conflictos fuertes que den pie a gags gigantescos y descabellados, y en su lugar opta por el humor de lo cotidiano, de esos pequeños detalles que adquieren valor cuando la cámara se centra en ellos.
Es por eso que el cine de Tati tiene tantos defensores como detractores, ya que hay que coger el punto a este tipo de humor tan particular, lleno de silencios y momentos aparentemente muertos.
Por otro lado, todas sus películas están plagadas de pequeños detalles y de gags tan sutiles que no se perciben hasta dedicarle unos cuantos revisionados. Es como si Tati quisiera practicar una forma de humor tan pura que le diera reparo enfatizar los gags para que el espectador los perciba.
En Día de Fiesta hay algunos de esos detalles sutiles como el romance entre el feriante y la chica que se enfatiza con la banda sonora de una película romántica de Hollywood que se escucha de fondo, como si estuviera parodiando las acarameladas escenas de amor del cine. O los ocupantes del bar sentados en cajas o macetas porque las sillas siguen sin secarse.
Tati podría enfatizarlos con un primer plano de los parroquianos sentados incómodamente en esas improvisadas sillas, o con un montaje paralelo entre la película que se proyecta y las miradas del feriante y la chica del pueblo, pero eso no es su estilo, prefiere el papel de observador distanciado de la realidad.
La película por otro lado tiene la particularidad de ser el único largometraje de su carrera – si no contamos su último filme, Parade(1974), que fue un proyecto para la televisión – en que Tati no interpreta a su famoso personaje Monsieur Hulot. Por tanto, tiene el aliciente extra de ver a Tati encarnando a un personaje muy diferente de Hulot, en este caso un cartero torpe y orgulloso que es objeto de burlas sin ser consciente de ello.
Tati, que tenía sobrada experiencia en el music-hall como mimo, sabe dotar al personaje de pequeños gestos y detalles que le dan vida, haciendo que el espectador reconozca ese prototipo de personaje que pretende recrear:
la forma tan cómica de intentar explicar a todo el mundo cómo ayudó a alzar un poste sin que nadie le haga caso, su intento de conservar la dignidad ante todos los reveses del destino, el orgullo que le lleva a querer equipararse a los carteros americanos, etc.
El resultado final es una obra rebosante de encanto, que muestra ya el estilo personal que haría célebre a su responsable y que mantiene esa autenticidad utilizando a pueblerinos reales interpretándose a sí mismos.
No hay que olvidar que, aparte de ser un retrato muy fiel de la Francia rural, en Día de Fiesta subyace una crítica a la americanización que estaba sufriendo el país por entonces, ya que lo que impulsa a Françoisa intentar agilizar su reparto de cartas es el querer equipararse a los americanos.
Cuando la anciana le recoge del río le da un consejo que es lo más cercano a una moraleja que veremos en el filme (y, ya de paso, en todo el cine de Tati): dejar a los americanos que ellos hagan lo que quieran y que él siga haciendo su trabajo como hasta entonces.
Es decir, informalmente, dando las cartas a las personas equivocadas y dejando al final su cartera a un niño para que haga éste el reparto y así pararse a ayudar a los campesinos en el campo.
Esta Francia algo idealizada que estaba desapareciendo volvería a irrumpir de otra forma en la que sería su mayor obra maestra y su película más célebre, Mi Tío(1958).
Pero antes de llegar a dicha obra, su primera película cosechó un inesperado éxito que catapultó a Tati definitivamente al mundo del cine dejando de lado el music-hall. Daba inicio una carrera muy breve pero interesantísima e inédita dentro del marco del cine francés.
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional
Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.