LA FLAUTA MÁGICA y su contenido masónico – Ópera completa

EL CONTENIDO MASÓNICO DE LA FLAUTA MÁGICA

SCHERZO

 

Portada libreto original que contiene varios simbolos masónicos

Es muy frecuente encontrarse con la opinión de que La flauta mágica es un singspiel* con una música magistral, pero que sufre la desagradable condena de verse unida a un libreto deleznable. Esta idea del texto, que se inclina a verlo como una sarta de situaciones absurdas, sazonadas por unas cuantas chanzas, es solo posible cuando no se penetra en su verdadero significado. Independientemente del valor literario que quiera otorgársele, lo indiscutible es que La flauta mágica sigue un plan estructurado de manera coherente. Nunca ha dejado de reconocerse que la obra se concibió a la mayor gloria de la masonería, mas, en demasiadas ocasiones, esta declaración de principios es abandonada sin profundizarse en el asunto, para volverse de nuevo a la estupidez, poco menos que congénita, que afecta al libreto.

No presenta muchas dificultades despejar esta falacia, desde el instante en que se consigue demostrar que la música expresa las mismas ideas que el texto, que una y otro estas al servicio de la simbología masónica. Es bien sabido que Mozart, como tantos músicos, artistas en general, y políticos de la época, ingresó en la masonería, siendo iniciado en la logia Beneficencia, el 14 de diciembre de 1784. Un número considerable de sus partituras se relaciona, de algún modo, con la sociedad secreta, bien como músicas ceremoniales- que son posiblemente las de menor entidad estética-, bien dejando entrever, mediante claves cuya lectura es de dificultad variable, la cosmovisión masónica. Fue el propio Mozart el interesado en ofrecer a sus hermanos una obra de las características de La flauta mágica como prueba de agradecimiento por lo que el músico creía haber recibido de su imagen de la vida y del hombre.

Los antecedentes estaban dados, en especial la novela esotérica Sethos de Jean Terrasson, publicada en Paris en 1731, cuyo conocimiento se convirtió en obligado para todos los círculos de iluminados y masones de Europa entera. Algunos pasajes de La flauta mágica, como la invocación a Isis y Osiris de Sarastro o la intervención de los dos hombres con armadura no hacen sino imitar sin mucho pudor situaciones bien definidas que aparecen en Sethos. En este punto, el libretista –el correligionario de Mozart, Emanuel Schikaneder, aunque se ha discutido, se debe a este hombre de teatro la autoría completa del texto – no hizo sino manejar una serie de tópicos. El Egipto hermético y ucrónico  que se adivina como marco de la acción fue el más socorrido de los lugares comunes de la literatura masónica. Ese mismo Egipto ahistórico e ideal que aparece en otra página de Mozart, Thamos, rey de Egipto, música incidental para la obra del masón Tobias Philipp von Gebler, que el salzburgués redactó mucho antes de haber sido introducido en los misterios. Precisamente ese retomo a Thamos que es La flauta mágica- incluida la reelaboración de motivos musicales- se explica a la perfección por la nueva luz del saber masónico adquirido por Mozart entre una y otra creación. Se ha sugerido que la idea de partir de Sethos para la escritura de un libreto de ópera se debió al mismo Mozart. Creamos o no en esta posibilidad, lo cierto es que La flauta mágica es la obra-resumen de la música masónica mozartiana.

De los dos niveles más evidentes que la obra posee, el de la narración popular al modo de los cuentos de hadas y el estrictamente simbólico se comprueba claramente cuál era el que realmente interesaba a Mozart en cuanto se tiene constancia del camino seguido por la música. Un acabado programa de tonalidades es el encargado de comunicar el mensaje masónico. En él se contempla Do mayor como la revelación de lo inefable. Mi bemol mayor tiene siempre un sentido iniciático, representado sus tres bemoles los conceptos fundamentales del ideario masónico, gravedad, serenidad, perfección. En el extremo opuesto, Sol mayor acompaña al no iniciado y puede llegar a aludir asimismo a la trivialidad, en tanto que, Do menor es utilizada para crear impresiones siniestras. El trazado que abarca toda la opera, puede verse también, como en un microcosmos, en la obertura, que viene a constituirse en una descripción instrumental del conflicto. Puede interpretarse que en ella se efectúa una metáfora del lema masónico Ordo ab Chao por el discurrir desde su introducción lenta, repleta de motivos frustrados, silencios inesperados, e inmersa en un cuadro tonal inestable a la cartesiana arquitectura del Allegro fugado.

 

Congregación masónica: rito iniciación de un nuevo hermano en una logia vienesa. Cuadro de 1780 aproximadamente

 

Principio de Simetría

Un riguroso principio de simetría preside el desarrollo de la acción. Ello no tiene nada de extraño si tenemos en cuenta que lo que se nos propone es el enfrentamiento de dos polos nunca reconciliables: bien-mal, luz-tinieblas, saber-ignorancia. Lógicamente, para la masonería del siglo de las luces el último binomio de los citados era el que mejor expresaba la gran batalla histórica que se estaba librando. El hombre admitido en la logia debe elevarse por encima del oscurantismo hasta alcanzar el vértice de una pirámide desde el que pueda exclamar “!lo de todo!”, como le dice Sarastro a Pamina, cuando la Reina de la Noche ha encargado a esta que lo asesine, y desde luego no refiriéndose al nivel superficial de los hechos . Hay simetría en la agrupación por parejas, que se atraen o repelen: Sarastro /Reina de la Noche, Tamino / Pamina, Papageno / Monastos, tres Damas/ tres niños. Se da igualmente en el paralelismo de las escenas semejantes, como las de indefensión ante el acoso sexual de Tamino por las tres Damas y Pamina por Monostatos, o en la ordenada sucesión de las pruebas para unos y otros. Se emplea el 3 como símbolo del masón perfecto (Sarastro, Tamino, Pamina) y el 5 del imperfecto (tres Damas, Reina, Monostatos), Papageno y su pareja, en su prosaica mundanidad, simplemente no cuentan a estos efectos. La lucha alegórica del 3 y el 5 es seguida por la música ya desde la obertura, donde se da un claro choque de grupos de acordes que responden a estos números.

Según la óptica masónica, Tamino sería el hombre natural, pero perfectible. Su instinto –cuya fiereza es bien patente por la fálica serpiente que lo persigue al alzarse el telón- debe ser dominado. El hecho de que Tamino sea un príncipe no causa sino bromas de Papageno y suspicacias en las filas de los sacerdotes de Isis y Osiris. Los masones valoran al hombre por lo que es capaz de hacer, no por su noble cuna. La cuestión no es en absoluto secundaria para una obra escrita a corta distancia de la Revolución Francesa, Papageno, con el que se deja que un elemento cómico coexista en la obra con un fondo mucho mas serio, es un ser vacuo. Papagena solo es su imagen especular. Las tres Damas, aunque están de parte de la Reina de la Noche, cumplen la función de poner en marcha el mecanismo de la iniciación a largo plazo al dar el retrato de Pamina o Tamino. La Reina de la Noche –significativamente carece de nombre propio- encama, desde luego el lado del mal, mas si nos acogemos al psicoanálisis se la podría entender como una manifestación de lo inconsciente, contrariamente a Sarastro, todo razón. Es una revolucionaria que socava el orden impuesto por el hombre, poseedor de la llave que guarda los misterios, Mozart ha pintado su insinceridad en las filigranas vocales de su aparición en escena, indicando con su música algo que se adelanta a los acontecimientos del libreto. El personaje de Pamina plantea algunas interesantes cuestiones. Aunque es mujer –se parte en la opera de propuestas misóginas para llegar a un final de signo contrario- está destinada a ser iniciada. Su proceso será mucho mas arduo que el de Tamino, pues ella deberá sufrir un cambio de universo- simbolizado por el rapto- hasta que logre el control, Monostatos, que parece formar parte de los seguidores de Sarastro, no engaña a nadie con su piel negra como la noche y como su mismo nombre que significa el aislado. Los tres niños, homólogos en su bando de las tres Damas, dan cuerpo al renacer a la vida del hombre iniciado en la masonería. Sarastro es el masón  perfecto y quizá por eso mismo tiene mucho de sobrehumano. Desde una visión psicoanalítica es lo consciente. El personaje, para el cual Mozart se inspiró en el influyente masón de sus días Ignaz von Born, por el admirado, se supone que encama el bien, por oposición a la Reina, pero en un bien que es mucho más la inalterabilidad de un orden dado. Sarastro es inflexible con la debilidad, pues al indicársele la posibilidad de que Tamino muera durante el curso de las pruebas, se limita a responder: “En tal caso disfrutaría antes que nosotros de las delicias de la compañía de los dioses”.

 

La prueba del fuego (acto II) Decorado de Oskar Koíoschln para el Covent Garden. 1964

 

Iniciación masónica

La Flauta mágica narra un proceso de iniciación masónica, que se prepara en el primer acto y consuma en el segundo. La confusión y la ceguera que se dan fuera de la sociedad secreta están claramente expuestas en el falso cuadro moral que las tres Damas y la Reina describen a Tamino. Le ofrecen aquellos valores -felicidad, fortuna, honor- que son los de una concepción errónea de la vida. Solo con la transvaloración que sufre luego el príncipe podrá darse cuenta de que en la fuerza, la belleza y la sabiduría- triada esencial masónica- se hallan los auténticos bienes. La pareja perfecta, destino final de la trama, se reunirá solo al pasar las pruebas; fracasan por eso sus encuentros anteriores. La pareja de mediocres, Papageno y Papagena, que no aspira a tal altos ideales se contenta con poblar el mundo de replicas de sí mismos. La iniciación es reflejada en la opera con instantes de estricta literalidad, cómo la solicitud de Tamino a las puertas del Templo de la Sabiduría o la imposición del silencio reflexivo. De las preceptivas pruebas de los cuatro elementos, se realizan sobre el escenario y a la vista las dos primeras, las del agua y el fuego permanecen ocultas. El secreto de la sociedad masónica queda así, salvaguardado. La flauta de mágicos poderes, que ayuda a Tamino y Pamina a pasar los momentos supremos, previos a su apoteosis final, no es un talismán como los de los cuentos de hadas, se trata de un símbolo más en una obra plagada de ellos: significa la perfección alcanzada por el alma del masón.

Enrique Martínez Miura

*NOTA Punto Crítico:

Singspiel: Pequeña obra de teatro o un tipo de obra musical popular.

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Cartel del estreno, 30 de septiembre de 1791

 

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LA FLAUTA MÁGICA 

W. A. MOZART 

Libreto Emanuel Schikaneder 

ORQUESTA FILARMÓNICA ESTATAL DE HAMBURGO, 1971 

 

LA FLAUTA MÁGICA - MOZART - 1971 Tamino: Nicolai Gedda; Pamina: Edith Mathis;  Sarastro: Hans Sotin; La Reina de la noche: Cristina Deutekom; Papageno: William Workman; Papagena: Carol Malone;  Monostatos: Franz Grundheber

LIBRETO COMPLETO PARA DESCARGA

 

En el año 1791, Emanuel Schikaneder, conocido actor, escritor, y empresario teatral entre otras actividades, propone a Mozart la posibilidad de colaborar para hacer una ópera juntos. Ni Mozart ni Schikaneder estaban pasando por un buen momento económico, y pensaron que de esta manera podrían salir adelante. Mozart aceptó la idea, y mientras componía la música para la ópera, empezó a componer el Réquiem y su ópera La clemencia de Tito. En su estreno tuvo un éxito moderado, pero en la actualidad es una de las más representadas en todo el mundo.

El argumento es simple si no se adentra en detalles: el príncipe Tamino es perseguido por una serpiente gigante, se adentra en el bosque tratando de huir, pero ha entrado en el reino de la reina de la Noche sin saberlo. Allí llegará a un acuerdo con la reina tendente a conseguir la mano de su hija a cambio de que la libere del secuestro en la que la tiene sometida Sarastro. Tamino, acompañado del pajarero se dispondrá a salvar a su amada, sin embargo una vez llegado al reino de Sarastro, se da cuenta que la realidad es otra y decide quedarse allí al lado de su amada y lejos de la reina. Para quedarse y pertenecer al templo de los sabios, habrá de pasar una serie de pruebas que logrará superar. Finalmente los dos amantes se unirán para siempre mientras que su malvada madre será derrotada definitivamente.

Se ha discutido mucho sobre el argumento y simbología de la ópera. Mientras que muchos investigadores qué la ven simplemente como un cuento de hadas, otros la ven llena de simbolismo y referencias a la masonería. En ese sentido, y a pesar de la fuerte influencia de la cultura popular, según algunos autores, La flauta mágica es la guía de una iniciación masónica según el Rito Zinnendorf. De igual modo, muchos autores —entre ellos Gérard Gefen— han visto una prefiguración de Ignaz von Born en el papel de Sarastro. Von Born era un individuo con gran influencia en la masonería austríaca de la época, y fue quien apadrinó el ingreso de Mozart a la misma. Mucha gente considera que el triple acorde de la obertura de esta ópera es un claro signo masónico (la "batería masónica"), que anunciaría el carácter propagandístico de la obra, con objetivo de difundir la masonería en un momento en el que el emperador intentaba prohibirla. Asimismo, el tema de la lucha entre la luz y la oscuridad es un símbolo recurrente en las enseñanzas masónicas, lo mismo que el encumbramiento del individuo por encima de cualquier título nobiliario.

wikipedia.org

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Reparto original 

 

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DIANA DAMRAU interpreta el aria de Pamina «Ach, ich fühl’s», perteneciente a la ópera "La Flauta Mágica"

 

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Cuadro que representa el interior de lo que se piensa es la casa de campo de Nueva Esperanza Coronada, en Viena. Se cree que Mozart está representado en el extremo derecho, con ropa negra y espadín, sentado al lado de su amigo Emanuel Schikaneder (con ropa roja). Pintura al óleo, 1782

 

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APUNTES SOBRE LA "FLAUTA MÁGICA", DE W.A. MOZART 

INSTRUMENTOS MÁGICOS
En esta ópera el instrumento más importante debería ser la flauta. En esto fue importante el hecho de que el primer Tamino era también flautista. Sobre el origen dela flauta mágica que Tamino recibe de la Reina de la Noche, Pamina relata lo siguiente: “En una hora mágica y por la más profunda de las razones, mi padre la extrajo al podar el roble centenario”. Según esta indicación original por parte de la dirección se sabe que la flauta es un símbolo del sol y que es dorada. En contraposición con la flauta de Tamino, el carrillón de Papagueno no tiene un significado simbóloco. Es un juguete de plata mediante el cual se pueden producir milagros. El carrillón se utiliza tres veces. Primero Monostatos atrapan a los fugitivos (Pamina y Papageno). Los sonidos de la flauta obligan a los guardias agresivos a cantar y bailar. La segunda vez Papageno acompaña su canción con el carrillón. En la tercera Papagena aparece con su sonido plateado. La flauta de Pan es el instrumento característico de Papageno y expresa la esencia del naturaleza con los cinco tonos de llamada y su sonido exótico ( siringa en la antigüedad clásica e instrumento del dios Pan, personificación dla naturaleza.

SCHIKANEDER: EL MAESTRO DEL ARTE ESCÉNICO
En el origen de La Flauta mágica tuvo un papel decisivo Emanuel Schikaneder, un hombre de teatro universal. Mozart le conoció en Salzburgo en 1780, donde actuaba con su compañía de teatro ambulante. Más tarde se hicieron amigos y fueron miembros de la masonería. En 1789 Schikaneder se convirtió en arrendatario del Freihaustheater auf der Wieden (un patio en una gran casa de alquiler) donde planeó repesentar piezas decorativas con argumentos de aventuras para público de los suburbios. Con esa orientación creó el libreto para La Flauta Mágica y se encargó de la dirección. Acortó la profundidad del escenario mediante un telón de fondo, detrás del cuall podía cambiar los decorados y con rapidez durante la representación. En La Flauta mágica instaló la tramaoya teatral barroca con un sistema aéreo basado en piezas mecánicas y animales, como monos, lobos y serpientes. Los decorados de la “nueva comediamecánica” costaron 5000 gulden. Él mismo interpretó a Papageno.

SÍMBOLOS MASÓNICOS
En La Flauta Mágica Mozart empleó pensamientos masónicos e ideales josefinistas. El hecho de que no surgiera una pieza con moraleja, sino un auténtico drama musical, constituye el prodigio más sublime de esta ópera. Los dieciocho adeptos (masculinos) corresponden a los hermanos de la logia y Sarastro personifica al “maestro venerable”. Entre los miembros impera el respeto y la  igualdad, en el sentido social de la palabra. A la objeción de los adeptos de si un príncipe debe someterese a pruebas de semejante dureza, Sarastro encuentra las siguientes palabras: “ Ante todo es un hombre”. Tamino comienza su camino en el reino nocturno y dotado con la calridad de las estrellas de la Reina de la Noche; al final, acaba como adepto al lado de Pamina, en el Reino del Sol. Va de la oscuridad a la luz, como prescribe un ritual de iniciación de la masonería...

EL MISTERIOS NÚMERO TRES
El número tres como símbolo de la manifestación divina, desempeña un importante papel, tanto en los rituales dela masonería como en el mundo encantado.La obertura comienza con tres acordes mayores( ¿los tres compases de aprendiz del maestro de la logia?), y el tema allegro está basado en dos notas que se repiten tres veces. El “acorde triple” suena también después de las palabras de Sarastro, cuando él ensalza las tres cualidades notables de Tamino (virtud, discreción y caridad). 

Aparecen tres damas, tres muchachos, tres instrumenos mágicos ( flauta, carrillón y flauta de Pan). Tamino encuentra tres templos a su llegada al reino de Sarastro e  intenta entrar tres veces. Y no en último término: Tamino tiene que pasar tres pruebas.

Neef, Sidrid. Extractos de “ÓPERA”. Editorial Könneman (1999)

 

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Tamino y Pamina, acuarela de Max Slevogt.

 

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MARIA CALLAS interpretando el aria "La Reina de la Noche", perteneciente a la ópera "La Flauta Mágica" 

 

 

 

 


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