Las vacaciones del señor Hulot, película de Jacques Tati, 1953

Las vacaciones del señor Hulot

 

Le roi de la comédie: Biografía de Jacques Tati (1907-1982)

Dominaba el arte de la mímica y el gag visual y cogió el testigo de los grandes del cine mudo americano y francés. Supo mostrar como nadie la vida de la gente cotidiana, en memorables películas intemporales y divertidas.

Jacques Tati es una figura a reivindicar pues en los últimos años fuera de Francia no tiene la consideración que merece.

Y sin embargo, no sólo hizo reír al público, sino que también le hizo pensar. Reivindicó la individualidad y la humanidad frente al progreso, muchas veces absurdo.

Por Juan Luis Sánchez

Decine21, 06 Octubre 2011

Las vacaciones del señor Hulot
Jaques Tati (Jacques Tatischeff) Nació el 09 de Octubre de 1907 en Le Pecq, Yvelines, Francia  Falleció el 04 de Noviembre de 1982 en París, Francia.

 

Nacido en Le Pecq (Yvelines), el 9 de octubre de 1907, Jacques Tatischeff es hijo de Georges-Emmanuel Tatischeff, que procedía de una familia rusa, y de Claire van Hoof, de origen italoholandés. El joven Jacques era mal estudiante, pero muy buen deportista, pues destacaba en tenis y equitación, y posteriormente en rugby, tras fichar por el Racing Club de Francia. Por aquel entonces, divertía a sus compañeros de equipo con sus hilarantes imitaciones de figuras del deporte, y de esta forma descubrió su talento para la comedia.

Jacques Tati recreó el mundo del deporte cuando inventó su propio espectáculo humorístico, “Impressions sportives”. Decide dejar su trabajo en la empresa de enmarcadores de su padre, donde había permanecido una temporada, y se lanza a la aventura de triunfar en la escena del music-hall. Tras actuar en varios teatros, acaban fichándole como actor en varios filmes, como Oscar, champion de tennis, o Soigne ton gauche, de René Clement.

Interrumpe su incipiente carrera como actor la Segunda Guerra Mundial, ya que es movilizado en septiembre de 1939 por el ejército francés, que es derrotado rápidamente. Durante la mayor parte de la contienda representó la citada «Impressions sportives«, hasta que le despiden del cabaret en el que trabajaba, tras dejar embarazada a una bailarina, desentenderse de ella y negarse a reconocer a la niña que ésta tuvo. Acaba casándose con Micheline Winter, en 1944, y al acabar la guerra retoma su carrera como actor.

La auténtica época dorada de Tati comienza cuando empieza a dirigir. Había rodado dos cortos cuando acomete la aventura de poner en marcha su primer largometraje, Día de fiesta, rodado en 1947, aunque los resultados no terminaron de convencer a los distribuidores, por lo que no llegó a las pantallas hasta dos años más tarde. E

l cómico daba rienda suelta a su peculiar estilo, forjado en el music hall, y en la línea del slapstick del cine mudo, para contar la historia de un cartero que durante la feria de su pueblo ve una película que muestra los sofisticados métodos de reparto del correo en Estados Unidos. Decide poner en marcha sus propios sistemas para ganar en velocidad…

Fue escogida para la sección oficial del Festival de Venecia, donde recogió un Premio Internacional, y posteriormente fue un taquillazo. Tati había encontrado la fórmula para conectar con el público. Una de las grandes señas de identidad de este autor es su reducción de los diálogos al mínimo, y también los peculiares sonidos de sus películas. En esta cinta destaca el ruido de un insecto, pero en sus siguientes trabajos siempre sacó mucho partido a los efectos sonoros.

En su siguiente film vería la luz su personaje más popular. Años atrás había pasado unos días de asueto en la casa de unos amigos junto a la playa de Saint-Marc-sur-Mer, y decidió que algún día regresaría allí para rodar una película. De esta forma, se fue allí a rodar Las vacaciones del señor Hulot, genial crítica de las actuales vacaciones programadas, donde encarna por primera vez al tímido y sencillo protagonista, que se instala en un hotel donde también veranean ingleses y alemanes. Hoy en día en esta playa, una estatua del señor Hulot recuerda el rodaje del film. El cineasta fue nominado al Oscar al mejor guión.

 

Estatua del señor Hulot en la playa de Saint-Marc-sur-Mer (Saint-Nazaire)

 

Poco después del estreno, Tati sufrió un aparatoso accidente de coche, que le dejó bastantes secuelas, sobre todo en la mano izquierda. Cuando más o menos se recuperó puso en marcha el regreso de Hulot, en Mi tío, su película más recordada, por muchísimas razones.

Por ejemplo, por gags tan hilarantes como los del surtidor del jardín de la tecnológica casa de la hermana del protagonista, pero también por la peculiar y pegadiza banda sonora de Franck BarcelliniAlain Romans Norbert Glanzberg. Y por supuesto, por su divertida y sutil crítica a la modernidad. Es también una reivindicación del derecho a la divergencia, a ser diferente. Ganó el Oscar a la mejor película extranjera y el Premio del Jurado en Cannes.

Hulot se extravía en París en la excelente Play Time, que costó más de lo previsto, por sus costosos decorados, y pasó muy desapercibido. Tati acaba arruinado, y nunca se recuperó. A pesar de todo, la gente se acercaba a él y le decía que el film era bueno. «¿Entonces yo tenía razón?«, respondía Tatí. Sí tenía razón, su sátira de los modernos viajes organizados que idiotizan a los turistas sigue estando, en el siglo XXI, de enorme actualidad.

Desde entonces tiene grandes problemas para financiar sus peliculas. Trafic, donde encarna por última vez a Hulot, está concebido originalmente como un modesto telefilm, aunque acabó estrenándose en los cines. También tiene un presupuesto reducido Zafarrancho en el circo, que se estrenó en la televisión sueca en 1973.

Durante muchos años, Tati estuvo intentando llevar al cine Confusion, su último guión. Pero padecía de graves problemas de salud y además fue incapaz de obtener financiación.

Fallece por culpa de una embolia pulmonar el 4 de noviembre de 1982 en la capital francesa. «Adiós, Monsieur Hulot. Lo lloramos cuando ha muerto. ¡Habría que haberle ayudado cuando estaba vivo!«, explicaba un artículo en Paris Match. El film animado de 2010 El ilusionista, de Jacques Tati se basa en un guión original del cómico, escrito en 1956.

 

Estatua del señor Hulot en la playa de Saint-Marc-sur-Mer (Saint-Nazaire)

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LAS VACACIONES DEL SEÑOR HULOT, película de Jacques Tati, 1953

 

 

En un balneario de la costa atlántica, los veraneantes son incapaces de apartarse de sus rutinarias costumbres urbanas.

Hasta que llega monsieur Hulot al volante de su viejo cacharro y rompe la calma estival. Para gran alegría de los niños, Hulot ofrecerá a los huéspedes del hotel unas vacaciones inolvidables.

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Las vacaciones del Señor Hulot

Jacques Tati (1953) – Francia

Ábrete de orejas

 

En un balneario de la costa atlántica, los veraneantes son incapaces de apartarse de sus rutinarias costumbres urbanas. Hasta que llega monsieur Hulot al volante de su viejo cacharro y rompe la calma estival. Para gran alegría de los niños, Hulot ofrecerá a los huéspedes del hotel unas vacaciones inolvidables.

 

 

Me confieso un admirador de Jaques Tati, de su humor y de la manera de rodar sus películas, planos, fotografía y composición. La historia no es relevante, ya que la película se mueve de gag en gag. Estos están enlazados por el entorno en el que transcurren, en este caso un pueblecito de la Bretaña francesa a pie de playa, puede ser un agosto cualquiera.

Tampoco vamos a encontrar un humor rebuscado, sino una comedia ligera y amable para todos los públicos, cuyo personaje principal en ocasiones llega a desesperar y en otras parece un tierno algodón de azúcar. Una comedia ligera y divertida, con toques de gran cine, nada más y nada menos.

 

 

El señor Hulot, el personaje que interpreta Jacques Tati, ya lo vimos aparecer en otra película recomendada en esta sección, Mi Tío. Esta vez llega al volante de un destartalado automóvil a su lugar de veraneo, provocando un gran estruendo a su llegada y alterando la tranquilidad del lugar.
Esta escena inicial es una maravilla y da la entrada a un filme que os va a refrescar en esta eterna ola de calor.

Los personajes que aparecen son unas caricaturas de la clase media francesa, que frecuentaban estos establecimientos de veraneo y a casi todos les ocurre una u otra desgracia siempre que Hulot este cerca, alterando la monotonía de sus vacaciones y creando antipatía en todos los demás clientes del hotel.

 

 

Aunque como no podía ser de otra manera, a este desgarbado, despistado y amable caballero le surgen varias pretendientes, así que, entre escena cómica y escena cómica tenemos un bonita historia de amor de verano, ¿se puede pedir más?

Hay escenas de la película que están grabadas de una forma excepcional, muchas de ellas tienen que ver con el coche del señor Hulot, pero me voy a quedar con la que abre la película, la llegada al hotel.

Y como escena más divertida, el partido de tenis, menudo saque.

 

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Ficha Técnica

Título original: Les vacances de M. Hulot

Año: 1953 

Duración: 95 min.

País: Francia 

Dirección: Jacques Tati

Guion: Jacques Tati, Henri Marquet

Reparto: Jacques Tati, Nathalie Pascaud, Michèle Rolla, Valentine Camax, Louis Perrault, Main Romano

Música: Alain Romans

Fotografía: Jacques Mercanton, Jean Mousselle

Compañías: Cady Films Género Comedia

Sinopsis

En un balneario de la costa atlántica, los veraneantes son incapaces de apartarse de sus rutinarias costumbres urbanas. Hasta que llega monsieur Hulot al volante de su viejo cacharro y rompe la calma estival. Para gran alegría de los niños, Hulot ofrecerá a los huéspedes del hotel unas vacaciones inolvidables. (FILMAFFINITY)

 

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JACQUES TATI, una irónica mirada a la vida moderna

Por

Artículo publicado en el suplemento cultural It’s Playtime, 20 de julio, 2015.
 

 

A Contracorriente Films edita en formato Blu‒Ray la filmografía completa y restaurada de Jacques Tati (1907‒1982) compuesta por tan solo seis largometrajes y seis cortometrajes. Una excusa idónea para revisar o descubrir, según los ojos de quien miren, la tan exigua como excepcional obra de un cineasta único que a día de hoy sigue manteniendo intacta su vigencia.

Según cuentan algunos testimonios, a Emmanuel Tatischeff se le aguó la velada en la que descubrió a su hijo haciendo pantomimas en el escenario del restaurante al que había acudido a cenar. El furibundo progenitor tampoco sabía que desde hacía bastante tiempo su vástago no sólo realizaba imitaciones en los vestuarios cuando jugaba al rugby en el equipo Rancing Club de Paris entre 1928 y 1934, sino que se había ido labrando una sólida experiencia teatral con actuaciones humorísticas en pequeños locales.

Aquel día los deseos paternos de que el joven continuase con el negocio familiar se vinieron abajo y el suceso le supuso, tras una monumental bronca, su correspondiente expulsión del domicilio familiar. Hechos que llevaron al joven Jacques Tati -en aquella época ya se había acortado el apellido para sus espectáculos- a una independencia forzosa, no sin dificultades económicas, iniciando lo que sería más tarde una exitosa carrera en el mundo de las variedades.

Pero lo que el contrariado patriarca no llegó a imaginar en aquel momento es que su hijo se convertiría en el futuro en una figura icónica, y no solo del cine francés, con tan solo seis películas. El joven Tati, además, fue un artista autodidacta, pues ni tuvo formación teatral como tampoco pasó por escuela de cine alguna.

Su experiencia con la cámara se reducía a cuatro cortometrajes como intérprete,

Se busca contrincante (On demande une brute, Charles Barrois, 1934), 

Domingo alegre (Gai dimanche, Jacques Berr, 1935), 

Cuida tu izquierda (Soigne ton gauche, René Clement, 1936) y 

Escuela de carteros (L´école des facteurs, 1947) que supuso al mismo tiempo su debut tras la cámara,

 

Y un par de papeles secundarios en dos filmes de Claude Aunt–Lara, Silvia y el fantasma (Sylvie et le fantôme, 1946) y El diablo en el cuerpo (Le diable au corps, 1946)

Cuando comenzó el rodaje de su primera película, Día de fiesta (Jour de fête, 1949).

Un film que ya ponía de manifiesto su enorme talento visual y un gran dominio de la puesta en escena y del lenguaje cinematográfico que le acabarían elevando a la categoría de autor de culto.

 

Día de fiesta (Jour de fête, 1949)

 

Salvo los roles que abrieron y cerraron su filmografía, el del cartero François en la citada Día de Fiesta, única película de Tati que transcurre en un entorno rural, y el de Monsieur Loyal en Zafarrancho en el circo (Parade, 1973), su último film, los otros cuatro títulos restantes los protagonizaría bajo la piel de ese personaje salido de su imaginación que respondía al nombre de Monsieur Hulot.

Un hombre espigado, embutido en una sempiterna gabardina y cuya inconfundible fisonomía se completaba con una incombustible pipa permanentemente insertada en su boca y unos pantalones que terminaban por encima de los tobillos dejando a la vista sus perennes calcetines a rayas.

Excéntrico, un tanto bohemio y aparentemente inofensivo, Hulot viene a ser el elemento subversivo que altera el orden preestablecido de una comunidad, como sucede en Las vacaciones del señor Hulot (Les vacances de Monsieur Hulot, 1953), film en el que aparece su figura por primera vez y cuya presencia tambalea la tranquilidad estival de un pueblecito costero.

En otras palabras, una cáustica parábola en la que Tati se burla sutilmente de la rigidez y los convencionalismos de una sociedad atrapada en sus propias normas.

Pero Hulot también es en cierta manera un ser inadaptado ya que se resiste a los cambios tecnológicos, aunque en ciertos momentos se deje llevar por la curiosidad que estos le generan. Situaciones que aprovecha el cineasta para trazar una aguda y corrosiva crítica contra los diversos aspectos de la sociedad moderna: desde el progreso mismo hasta los “nocivos” efectos que causa en el ser humano.

Es decir, el mundo de las apariencias, en el que vive el pomposo matrimonio burgués propietario de una sofisticada casa de diseño dotada con innovadores avances técnicos en Mi tío (Mon oncle, 1958). Fútil fachada tras la que se ocultan inconscientemente unos cónyuges sumidos en la insatisfacción y el aburrimiento e incapaces de comunicarse incluso con su propio hijo menor de edad.

De hecho, la secuencia de la visita de un grupo de amigos del matrimonio es un mordaz tratado sobre la frivolidad, el esnobismo y el fingimiento.

 

Las vacaciones del señor Hulot (Les vacances de Monsieur Hulot, 1953)

 

Actitudes que el director francés vuelve a retratar satíricamente en ese escaparate sobre la sandez humana que es Playtime (1967), donde las paredes acristaladas, tanto de oficinas como de viviendas, permiten a Tati dibujar un lúcido fresco sobre la superficialidad que envuelve a la sociedad actual.

Mosaico a su vez plagado de incisivos detalles como, por ejemplo, ese grupo de turistas cuyo viaje a París se limita a un recorrido por ese distrito moderno donde se desarrolla la película. Vacuidad que el cineasta lleva mucho más lejos a través de la metáfora: los monumentos más representativos de la capital son simples reflejos en los cristales de las puertas o ventanas de los edificios que visitan con asombro dichos viajeros.

Espíritu que desprende Trafic (1971), su siguiente trabajo y última aparición de Hulot en el celuloide, y en el que el cineasta esboza una nueva alegoría sobre el hombre atrapado por sus propios inventos, sólo que ésta vez, el escenario es el mundo del automóvil. Dos radiografías que, a pesar de los años transcurridos desde sus respectivos rodajes, no han perdido hoy un ápice de actualidad.

Un universo que Tati crea a través de ingeniosos gags, en muchos casos reducidos a una mínima expresión. A lo que se suma una elaborada puesta en escena que funciona como un mecanismo de relojería, desde las acciones paralelas entre diversos personajes en un mismo encuadre, hasta la estudiada sincronización con que se mueven las multitudes o determinados elementos, caso de los automóviles en Trafic, sin perder al mismo tiempo el equilibrio compositivo de la imagen.

Retablos corales sobre la vida cotidiana, en los que Hulot es un individuo más del paisaje humano, aunque sea el hilo conductor de la historia y el detonante que desmorone la aparente estabilidad del entorno. Escenas costumbristas por otro lado enriquecidas con infinidad de pequeños detalles y matices que el cineasta observa desde la distancia, es decir, a través encuadres abiertos o vistas generales sin utilizar apenas primeros planos.

 

Mi tío (Mon oncle, 1958)

 

Películas que Tati estructura a modo de sinfonías visuales, no sólo en cuanto a su aspecto estético, sino en el sonoro, porque son filmes parcos en diálogos en los que incluso el propio Hulot apenas emite algún que otro monosílabo en beneficio de la mímica, que es el verdadero lenguaje de expresión.

Aparte de los escasos temas musicales empleados, que discurren entre estructuras jazzísticas y armonías populares francesas, el cuidado manejo del sonido adquiere una relevancia mayor, pues son los ruidos los que van acentuando los distintos golpes de efecto:

pisadas, choques, porrazos, chasquidos, bocinazos, crujidos, chirridos, timbrazos, portazos, caídas, tropiezos, batacazos, roturas, reventones, desgarramientos, rozaduras, estallidos, onomatopeyas, exclamaciones, etc, que forman parte esencial de una más que calculada banda sonora muy en sintonía, si se escucha sin ver la imagen, con las propuestas atonales de compositores como Karl Heinz Stockhausen o John Cage.

 

Lejos del éxito de sus anteriores filmes como Las vacaciones del señor Hulot Mi tío, que fue galardonada en el Festival de Cannes y ganadora del Oscar a la Mejor Película Extranjera, Playtime Trafic fueron rotundos fracasos de taquilla a pesar de su indudable calidad. Y aunque Zafarrancho en el circo ofrece muestras de talento, no llega a alcanzar la brillantez de sus anteriores trabajos.

Además sus fotogramas muestran a un envejecido y desmejorado Tati debido en parte a sus crecientes problemas de salud. Y aún así, el septuagenario cineasta escribió un nuevo guión, al que había bautizado con el título de Confusión. Pero la muerte no le dejó ni tan siquiera volver a encender de nuevo su pipa.

 

Trafic (1971)

 

* Página web oficial de Jacques Tatiwww.tativille.com

 

 

 

 

De lo que no se puede hablar hay que callar