EL PRÍNCIPE Parte 11 (Capítulos XXV y XXVI), de Nicolás Maquiavelo (Final)

EL PRÍNCIPE Parte 11

 

El Príncipe

Nicolás Maquiavelo

El Principe es una de las primeras manifestaciones para la estructuración de la política como saber científico. Entre sus páginas. se encuentran acercamientos a la moralidad y a la ética en el poder: la disciplina de los ciudadanos ante el peligro y, por último, un llamado desesperado para la liberación de Italia de las fuerzas extranjeras.

 

ÍNDICE

Presentación

Nicolás Maquiavelo al Magnífico Lorenzo De Médecis

Capítulo I

De las distintas clases de principados y de la forma en que se adquieren

Capítulo II

De los principados hereditarios

Capítulo III

De los principados mixtos

Capítulo IV

Por qué el reino de Darío, ocupado por Alejandro, no se sublevó contra los sucesores de éste tras su muerte

Capítulo V

De qué manera hay que gobernar las ciudades o los principados que se regían por sus propias leyes, antes de ser ocupados

Capítulo VI

De los principados nuevos adquiridos por las armas propias y el talento personal

Capítulo VII

De los principados nuevos que se adquieren con las armas y las fortunas de otros

Capítulo VIII

De los que llegaron al principado mediante crímenes

Capítulo IX

Del principado civil

Capítulo X

Cómo deben medirse las fuerzas de todos los principados

Capítulo XI

De los principados eclesiásticos

Capítulo XII

De las distintas clases de milicias y de los soldados mercenarios

Capítulo XIII

De los soldados auxiliares, mixtos y mercenarios

Capítulo XIV

De los deberes del príncipe en lo concerniente al arte de la guerra

Capítulo XV

De aquellas cosas por las cuales los hombres, y especialmente los príncipes, son alabados o censurados

Capítulo XVI

De la prodigalidad y de la avaricia

Capítulo XVII

De la crueldad y la clemencia; y si es mejor ser temido que amado

Capítulo XVIII

De qué modo los príncipes deben cumplir sus promesas

Capítulo XIX

El príncipe debe evitar ser aborrecido y odiado

Capítulo XX

Si las fortalezas y otras muchas cosas que a menudo hacen los príncipes son útiles o perjudiciales

Capítulo XXI

Cómo debe comportarse un príncipe para ganar renombre

Capítulo XXII

De los secretarios del príncipe

Capítulo XXIII

Cómo huir de los aduladores

Capítulo XXIV

Por qué los príncipes de Italia perdieron sus Estados

Capítulo XXV

Del poder de la fortuna de las cosas humanas y de los medios para oponérsele

Capítulo XXVI

Exhortación a liberar a Italia de los bárbaros

 

La dama del armiño (c. 1490), famoso óleo sobre tabla de Leonardo da Vinci que retrata a Cecilia Gallerani, amante de Ludovico Sforza, duque de Milán. Destaca por su composición dinámica, el uso del esfumado y el simbolismo del armiño, que representa pureza y al propio duque. Se encuentra en el Museo Nacional de Cracovia.

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EL PRÍNCIPE (Parte 11, Capítulos XXV y XXVI)

EL PRÍNCIPE Parte 11

 

De la influencia de la fortuna en los asuntos humanos y de cómo resistir si es adversa

No me es desconocido cuántos hombres han sostenido, y aún sostienen, la opinión de que los asuntos del mundo están en tal medida gobernados por la fortuna y por Dios que la inteligencia de los hombres no puede dirigirlos ni modificar su camino; y por ello,

quieren hacernos creer que no es necesario esforzarse demasiado en tales asuntos, que hay que dejar que el azar los gobierne.

 

 

Esta opinión ha recibido mayor crédito en nuestra época a causa de los grandes cambios que se han visto, y aún pueden verse cada día, más allá de toda conjetura humana.

A veces, al meditar sobre esto, comparto en cierta medida su postura.

No obstante, por no extinguir nuestro libre albedrío, afirmo que es cierto que la fortuna es el árbitro de la mitad de nuestras acciones (1),

pero aun así nos deja la dirección de la otra mitad, o tal vez algo menos.

 

 

La comparo con uno de esos ríos rugientes que durante las inundaciones anegan las llanuras, arrastrando consigo árboles y casas, desplazando tierra de un lugar a otro;

todo huye ante él, todo cede a su violencia incapaz de resistirse en modo alguno.

 

Y, sin embargo, aunque sea tal su naturaleza, cuando el tiempo mejora los hombres no colocan diques y barreras para, en caso de que suban de nuevo, canalizar las aguas y que su fuerza no sea tan desatada ni tan peligrosa.

Lo mismo ocurre con la fortuna, que exhibe su poder donde el valor no estaba preparado para resistirse a ella y dirige sus fuerzas hacia donde sabe que no se han alzado barreras y defensas para constreñirla.

 

La rueda del destino de Fortuna: Escultura de diosa romana.

 

Si examinamos Italia, que es la sede de estos cambios y de quien les ha dado impulso, veremos que es un país abierto, sin barreras ni defensa alguna.

Porque si hubiera sido defendida con el valor adecuado, como Alemania, España y Francia,

esta invasión no hubiera introducido las grandes transformaciones que hemos presenciado o no se habría producido en absoluto.

 

Y considero que con esto he dicho suficiente respecto a la resistencia a la fortuna en general.

 

Tyche, diosa griega de La Fortuna

 

Restringiéndome más a lo particular, afirmo que

un príncipe puede estar feliz hoy y arruinado mañana sin haber mostrado cambio alguno en su disposición o su carácter.

 

Esto, a mi parecer, surge de causas que ya se han discutido extensamente:

a saber, que el príncipe que confía por completo en la fortuna está perdido cuando esta cambia.

 

 

Creo también que tendrá éxito quien dirija sus actos con arreglo al espíritu de los tiempos, y que aquel cuyas acciones no sean acordes con los tiempos no lo tendrá.

Porque se ven hombres que, en los asuntos que conducen al objetivo que todos tienen ante sí (a saber, la gloria y la riqueza), siguen diversos métodos pera llegar a él;

uno aplica la precaución, otro actúa con prisa; otro recurre a la fuerza, otros a la habilidad; uno se sirve de la paciencia, otro de lo contrario; y cada uno logra alcanzar su objetivo por un método diferente.

 

 

También puede uno ver que de dos hombres prudentes uno alcanza su fin y el otro fracasa; y, de modo similar, que dos hombres consiguen el mismo éxito con distintos procedimientos,

el uno mediante la cautela, el otro gracias al ímpetu; todo esto solo depende de si se adaptan o no en sus métodos al espíritu de los tiempos.

 

De lo dicho se desprende que dos hombres que trabajan de modo diferente producen el mismo resultado y que, de dos que proceden de modo similar, uno alcanza su objetivo y el otro no.

Los cambios en el Estado también surgen de esta manera:

para quien se rige a sí mismo con cautela y paciencia, los tiempos y los asuntos convergen de tal forma que su administración tiene éxito, la fortuna está asegurada;

pero si cambian los tiempos y los asuntos, quedará arruinado si no varía el rumbo de sus acciones.

 

 

Con frecuencia, un hombre no es lo suficientemente circunspecto para saber acomodarse al cambio, tanto porque no puede desviarse de las inclinaciones de su naturaleza como porque, al haber prosperado siempre actuando de un modo, es imposible convencerle de que es conveniente abandonarlo;

por tanto, el hombre cauteloso no sabe aventurarse cuando llega el momento de hacerlo, por lo que queda arruinado,

pero si hubiera alterado su conducta con arreglo a los tiempos no variaría su fortuna.

 

El papa Julio II actuó impetuosamente en todos sus asuntos, y descubrió que los tiempos y las circunstancias se adecuaban tan bien a su línea de acción que siempre tenía éxito.

Consideremos su primera empresa contra Bolonia, estando aún vivo micer Juan Bentivoglio.

 

Annibale Bentivoglio (1413-1445) fue un militar y político italiano, signore de Bolonia desde 1443 hasta su asesinato.´

 

A los venecianos no les agradaba la idea, tampoco al rey de España, y estaba discutiendo aún la empresa con el rey de Francia; no obstante, se incorporó personalmente a la expedición con la audacia y energía acostumbradas, un movimiento que paralizó y confundió a españoles y venecianos,

a los segundos por miedo y a los primeros por su empeño en recuperar el reino de Nápoles

por otra parte, arrastró consigo al rey de Francia, porque al observar este monarca el movimiento y albergar el deseo de hacer del papa un amigo para humillar a los venecianos, le fue imposible negarse.

 

Retrato de Julio II por Rafael Sanzio (1511, National Gallery de Londres).

 

Así pues, Julio, con su acción impetuosa había logrado lo que ningún otro pontífice con simple sabiduría humana habría conseguido;

si hubiera esperado en Roma hasta poder huir, con sus planes dispuestos y todo fijado, como cualquier otro pontífice hubiera hecho, jamás habría tenido éxito.

 

Porque el rey de Francia habría formulado un millar de excusas y los otros habrían planteado un millar de temores. Dejaré de lado sus otras empresas, porque fueron todas similares y en todas triunfó.

La brevedad de su vida no le permitió experimentar la derrota,

pero si hubieran surgido circunstancias que le obligaran a la cautela habrían sido su ruina, ya que jamás se habría desviado de los caminos hacia los que su naturaleza le empujaba.

 

Craso amasó una gran fortuna en parte por el monopolio del servicio de bomberos de Roma.

 

Llego, pues, a la conclusión de que como la fortuna es variable y la humanidad se obstina en los mismos hábitos, mientras ambas concuerden los hombres tienen éxito, pero fracasan cuando discrepan.

 

Como la fortuna es variable y la humanidad se obstina en los mismos hábitos, mientras ambas concuerden los hombres tienen éxito, pero fracasan cuando discrepan

 

 

Por mi parte, considero mejor ser aventurero que cauteloso,

porque la fortuna es una mujer y, si queremos someterla, es necesario arremeter contra ella y golpearla;

y se puede ver que se deja dominar más fácilmente por los aventureros que por los que actúan con mayor frialdad.

 

Es, por tanto, siempre como mujer, amante de los hombres jóvenes, porque son menos cautos, más violentos y con mayor audacia la dominan.

 

Fortuna, Diosa Romana

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Nota

(1) Federico el Grande solía decir: Cuanto más viejo se hace uno, más convencido está de que su Majestad el rey Azar se encarga de las tres cuartas partes de los asuntos de este universo miserable. La question d’Orient, de Sorel.

 

Maquiavelo en su estudio

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Exhortación a liberar a Italia de los bárbaros

 

Tras considerar minuciosamente los anteriores discursos, y preguntándome a mí mismo si los tiempos actuales eran propicios para un nuevo príncipe, y si había elementos que ofrecieran una oportunidad a uno sabio y virtuoso de introducir un nuevo orden de cosas que le honrara a él y beneficiara al pueblo de este país, soy del parecer

de que concurren tan gran número de factores para favorecer a un nuevo príncipe que jamás he conocido un tiempo más apropiado que el presente.

 

 

Y si, como he dicho, era necesario que el pueblo de Israel fuera cautivo para apreciar la virtud de Moisés, que los persas estuvieran oprimidos por los medos para descubrir la grandeza del alma de Ciro y que los atenienses fueran dispersados para ilustrar las capacidades de Teseo, entonces, en los tiempos presentes, para desvelar la virtud de un espíritu italiano, era preciso que Italia se viera reducida al extremo en el que se encuentra ahora,

que estuviera más esclavizada que los hebreos, más oprimida que los persas, mas desperdigada que los atenienses;

sin cabeza, sin orden, derrotada, saqueada, desgarrada, invadida; y habiendo soportado todo tipo de desolación.

 

Ciudadanos de Tournai (actualmente en Bélgica) enterrando víctimas de peste.

 

Aunque recientemente habíamos visto alguna chispa en uno, que nos hizo pensar que había sido escogido por Dios para nuestra redención, no obstante se vio después, en la cima de su carrera, que la fortuna le rechazó;

por lo que Italia, que está como sin vida, espera a aquel que pueda sanar sus heridas y poner fin al destrozo y saqueo de Lombardía, al fraude y extorsión del reino de Nápoles y de Toscana, y limpiar esas llagas que tanto tiempo llevan infectadas.

 

Se puede ver cómo ruega a Dios que envíe a alguien capaz de liberarla de estas maldades y bárbaras insolencias.

También se aprecia que está lista y dispuesta a seguir una bandera si alguien la enarbola.

 

César Borgia (conocido como el duque Valentino): Retrato de perfil, Palazzo Venezia, Roma (1500-1510). César Borgia, Duque de Valentinois, Duque de Romagna, Príncipe de Andria y Venafro, Conde de Dyois, Señor de Piombino, Camerino, Duque de Urbino, Cardenal, Confaloniero de la Iglesia y Capitán General de la Iglesia. César Borgia, de nombre original español César de Borja, fue un noble, político y condotiero italiano de origen valenciano.

 

Dio non vuole fare ogni cosa, per non ci torre el libero arbitrio e parte di quella gloria che tocca a noi).

«Dios no está dispuesto a hacerlo todo para no arrebatarnos nuestro libre albedrío y esa parte de la gloria que nos pertenece «.

 

Tampoco hay a la vista actualmente nadie en quien pueda depositar más esperanzas que en vuestra ilustre casa (1),

con su valor y su fortuna, favorecida por Dios y por la Iglesia de la que es ahora jefe, y querría convertiros en cabeza de esta redención.

 

Lorenzo de Medici, «el magnifico».

 

Eso no será difícil si recordáis personalmente los actos y las vidas de los hombres que he mencionado.

Y aunque eran hombres grandes y maravillosos, ninguno de ellos tuvo mejor oportunidad que la que el presente ofrece,

porque sus empresas no eran ni más justas ni más fáciles que esta, ni Dios era más partidario de ellos de lo que lo es de vos.

 

 

Nos respalda una gran justicia, porque justa es la guerra cuando es necesaria, y las armas son santificadas cuando solo queda la esperanza de recurrir a ellas.

Aquí hay la mayor disposición, y cuando esta es grande no pueden existir muchas dificultades, siempre que sigáis a aquellos hombres que he sometido a vuestra atención.

Además de esto, los caminos de Dios se han manifestado de modo extraordinario y sin precedentes:

el mar se ha abierto, una nube ha marcado la senda, de la roca ha brotado agua, ha llovido maná, todo ha contribuido a vuestra grandeza; vos deberíais hacer el resto.

 

Batalla de Rávena (1512), autor desconocido, siglo XVI.

 

Dios no está dispuesto a hacerlo todo para no arrebatarnos nuestro libre albedrío y esa parte de la gloria que nos pertenece.

Y no será causa de extrañeza que ninguno de los italianos mencionados más arriba hayan sido capaces de lograr todo lo que se espera de vuestra ilustre casa;

y si en las muchas revoluciones y campañas que ha sufrido Italia siempre ha parecido que la virtud militar se había agotado, esto ha ocurrido porque el viejo orden de cosas no era bueno, y ninguno de nosotros ha sabido encontrar uno nuevo.

 

 

Y nada honra más a un hombre que instaurar nuevas leyes y nuevas ordenanzas cuando él mismo acaba de ascender.

Tales cosas, cuando están bien fundadas y dignificadas, harán que sea reverenciado y admirado, y en Italia no faltan oportunidades para ponerlas en práctica en todas las formas.

Aquí hay mucho valor en las extremidades, mientras que falta en la cabezaExaminad con atención los duelos y combates cuerpo a cuerpo,

cuán superiores son los italianos en fuerza, destreza y sutileza.

 

La batalla de Anghiari. Copia realizada por Peter Paul Rubens de la pintura perdida «La batalla de Anghiari» de Leonardo da Vinci.

 

Pero cuando se trata de ejércitos, no salen bien parados,

y esto se debe directamente a la ineficacia de los líderes, dado que quienes son capaces no obedecen.

 

Y ahora todo el mundo parece saberlo para sus adentros, al no haber habido nadie que se distinguiera tanto sobre los demás, bien por su valor o su fortuna, como para que otros se doblegaran ante él.

De ahí que, durante tanto tiempo y tantas luchas en los últimos veinte años,

siempre que ha habido un ejército plenamente italiano haya hecho un mal papel; el primer testimonio es Taro, después Alejandría, Capua, Génova, Vaila, Bolonia, Mestri (2).

 

Francesco II Gonzaga alla battaglia del Taro (1578-1580).

 

Si vuestra ilustre casa desea seguir los pasos de estos hombres notables que han redimido a su país, es necesario, antes que cualquier otra cosa, como preparativo indispensable a toda empresa,

disponer de fuerzas propias, porque no puede haber soldados más fieles, leales o mejores.

 

Y aunque individualmente sean buenos, en conjunto lo serán mucho más cuando se encuentren bajo el mando de su príncipe, honrados y mantenidos por él.

Así pues, es preciso estar preparado con tales armas para que podáis ser defendido frente a los extranjeros por el valor italiano.

 

 

Y aunque las infanterías suiza y española pueden considerarse formidables, hay un defecto en ambas,

por razón del cual una tercera organización no solo sería capaz de enfrentarse a ellas, sino que se podría confiar en que las derrotara.

 

Porque los españoles no pueden resistirse a la caballería y los suizos temen a la infantería siempre que se enfrentan a ella en combate cuerpo a cuerpo.

Por eso se ha visto, y podría verse de nuevo, que los españoles son incapaces de resistir a la caballería francesa, y los suizos caen derrotados ante la infantería española.

 

La muerte de Gastón de Foix en la batalla de Rávena el 11 de abril de 1512. Óleo sobre lienzo de Ary Scheffer, 1824

 

Si bien no se pueden ofrecer pruebas completas de esto último, sí hubo ciertas evidencias en la batalla de Rávena, cuando la infantería española se enfrentó a los batallones alemanes, que siguen las mismas tácticas que los suizos; los españoles,

gracias su agilidad corporal y la ayuda de sus escudos, pasaron por debajo de las picas alemanas y se pusieron fuera de peligro, con capacidad de ataque, mientras los alemanes se erguían impotentes;

si la caballería no hubiera intervenido, todo habría acabado para ellos.

 

La batalla de Rávena, 11 de abril de 1512, 1875 (The Battle of Ravenna, 11 April 1512). W. Hulland, 1875.

 

Por tanto, conociendo los defectos de estas dos infanterías, es posible crear una nueva, capaz de enfrentarse a la caballería y no temer a la infantería; esto no tiene por qué generar un nuevo orden de armas, sino una variación sobre el antiguo.

Y es el tipo de mejoras que confieren reputación y poder a un príncipe nuevo.

No se debe dejar pasar esta oportunidad de que Italia vea al fin aparecer a su liberador.

Tampoco es posible expresar el amor con el que sería recibido en todas esas provincias que tanto han sufrido bajo el látigo extranjero, con qué sed de venganza, con qué fe tozuda, con qué devoción, con qué lagrimas;

¿Qué puerta permanecería cerrada ante él?

¿Quién le negaría obediencia?

¿Qué envidia podría estorbarle?

¿Qué italiano se negaría a homenajearle?

 

 

A todos nos asquea este dominio de los bárbaros.

Permitid, pues, que vuestra ilustre casa acepte esta carga con ese valor y esa esperanza con los que se emprenden todas las acciones justas, para que bajo su estandarte nuestro país natal se ennoblezca y bajo sus auspicios puedan materializarse las palabras de Petrarca:

Virtu contro al Furore

Prendera l’arme, e fia il comhatter corto

Che l’antico valore

Negli italici cuor non e ancor morto.

***

«La virtud contra la furia

Tomará las armas, y será breve el combate

Porque el antiguo valor 

No ha muerto aún en el corazón de los italianos»

 

Laura y Petrarca, miniatura del Cancionero, publicado originariamente con el nombre de Rime in vita e Rime in morte de Madonna Laura y que Petrarca fue ampliando con el transcurso de los años. .

***

Notas

(1) Juliano de Médici. Acababa de ser nombrado cardenal por León X. En 1523 Juliano fue elegido papa y adoptó el nombre de Clemente VII.

(2) Las batallas de Taro, 1495; Alejandría, 1499; Capua, 1501; Génova 1507; Vaila 1509, Bolonia, 1511; Mestri, 1513.

 

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