EL PRÍNCIPE Parte 5 (Capítulos XII y XIII), de Nicolás Maquiavelo

EL PRÍNCIPE Parte 5

 

El Príncipe

Nicolás Maquiavelo

El Príncipe es una de las primeras manifestaciones para la estructuración de la política como saber científico. Entre sus páginas. se encuentran acercamientos a la moralidad y a la ética en el poder: la disciplina de los ciudadanos ante el peligro y, por último, un llamado desesperado para la liberación de Italia de las fuerzas extranjeras.

 

ÍNDICE

 

Presentación

Nicolás Maquiavelo al Magnífico Lorenzo De Médecis

Capítulo I

De las distintas clases de principados y de la forma en que se adquieren

Capítulo II

De los principados hereditarios

Capítulo III

De los principados mixtos

Capítulo IV

Por qué el reino de Darío, ocupado por Alejandro, no se sublevó contra los sucesores de éste tras su muerte

Capítulo V

De qué manera hay que gobernar las ciudades o los principados que se regían por sus propias leyes, antes de ser ocupados

Capítulo VI

De los principados nuevos adquiridos por las armas propias y el talento personal

Capítulo VII

De los principados nuevos que se adquieren con las armas y las fortunas de otros

Capítulo VIII

De los que llegaron al principado mediante crímenes

Capítulo IX

Del principado civil

Capítulo X

Cómo deben medirse las fuerzas de todos los principados

Capítulo XI

De los principados eclesiásticos

Capítulo XII

De las distintas clases de milicias y de los soldados mercenarios

Capítulo XIII

De los soldados auxiliares, mixtos y mercenarios

Capítulo XIV

De los deberes del príncipe en lo concerniente al arte de la guerra

Capítulo XV

De aquellas cosas por las cuales los hombres, y especialmente los príncipes, son alabados o censurados

Capítulo XVI

De la prodigalidad y de la avaricia

Capítulo XVII

De la crueldad y la clemencia; y si es mejor ser temido que amado

Capítulo XVIII

De qué modo los príncipes deben cumplir sus promesas

Capítulo XIX

El príncipe debe evitar ser aborrecido y odiado

Capítulo XX

Si las fortalezas que los príncipes hacen con frecuencia, son útiles o no

Capítulo XXI

Cómo debe comportarse un príncipe para ser estimado

Capítulo XXII

De los secretarios del príncipe

Capítulo XXIII

Cómo huir de los aduladores

Capítulo XXIV

Por qué los príncipes de Italia perdieron sus Estados

Capítulo XXV

Del poder de la fortuna de las cosas humanas y de los medios para oponérsele

Capítulo XXVI

Exhortación a liberar a Italia de los bárbaros

 

La dama del armiño (c. 1490), famoso óleo sobre tabla de Leonardo da Vinci que retrata a Cecilia Gallerani, amante de Ludovico Sforza, duque de Milán. Destaca por su composición dinámica, el uso del esfumado y el simbolismo del armiño, que representa pureza y al propio duque. Se encuentra en el Museo Nacional de Cracovia.

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EL PRÍNCIPE (Parte 5, Capítulos XII y XIII)

 

De los diferentes tipos de milicias y de los mercenarios

Tras dedicar mi discurso particularmente a las características de aquellos principados que en un principio me propuse comentar, considerar en alguna medida las causas de su bondad o maldad y mostrar los métodos por los que muchos han intentado adquirirlos y mantenerlos, solo me resta hablar en términos generales de los medios ofensivos y defensivos que corresponden a cada uno de ellos.

 

 

Hemos visto lo necesario que es para un príncipe sentar bien sus bases; de lo contrario, irá a la ruina.

 

Hemos visto más arriba lo necesario que es para un príncipe sentar bien sus bases; de lo contrario, irá a la ruina.

Los principales fundamentos de todos los Estados nuevos, viejos o mixtos, son las buenas leyes y las buenas armas; y dado que no puede haber buenas leyes donde el Estado no esté bien armado, se sigue que los que están bien armados tienen buenas leyes.

 

Dado que no puede haber buenas leyes donde el Estado no esté bien armado, se sigue que los que están bien armados tienen buenas leyes.

 

“El arte de la guerra” (1520), de Nicolás Maquiavelo.

 

Dejaré las leyes al margen de la discusión y abordaré las armas.

Digo, pues, que las armas con las que un príncipe defiende su Estado pueden ser las suyas propias, o bien ser mercenarias, auxiliares o mixtas.

Las tropas mercenarias y auxiliares son inútiles y peligrosas; si uno sustenta su Estado en esas armas no podrá mostrarse firme ni seguro, porque están desunidas, carecen de disciplina y no son dignas de confianza; son valientes ante los amigos y cobardes ante el enemigo; no tienen temor de Dios ni fidelidad al hombre.

 

Las tropas mercenarias y auxiliares son inútiles y peligrosas; están desunidas, carecen de disciplina y no son dignas de confianza; no tienen otro interés o motivo para defender el terreno que un insignificante estipendio, lo que no basta para que estén dispuestas a morir por vos.

 

Y la destrucción queda pospuesta solo mientras lo sea el ataque: 

durante la paz te roban ellas; en la guerra, el enemigo.

 

El hecho es que no tienen otro interés o motivo para defender el terreno que un insignificante estipendio, lo que no basta para que estén dispuestas a morir por vos.

 

 

Desean ser vuestros soldados mientras no vayáis a la guerra; si esta se declara, desaparecen para huir del enemigo.

No debería costar mucho demostraros esto, ya que la ruina de Italia tiene su origen exclusivamente en depositar todas las esperanzas durante muchos años en mercenariosAunque anteriormente hicieran alguna exhibición y parecieran valientes entre sí, al llegar los extranjeros mostraron quiénes eran en realidad.

 

La ruina de Italia tiene su origen exclusivamente en depositar todas las esperanzas durante muchos años en mercenarios.

 

Fue así como se le permitió a Carlos, rey de Francia, apoderarse de Italia con la tiza en la mano (*); y tenía razón quien decía que nuestros pecados eran la causa de todo, pero no eran los pecados que él imaginaba, sino aquellos que he mencionado.

Y como fueron pecados de los príncipes, han sido los príncipes quienes también han pagado por ellos.

 

Y como fueron pecados de los príncipes, han sido los príncipes quienes también han pagado por ellos.

 

Gian Galeazzo I Visconti (Pavía, 16 de octubre de 1351-Melegnano, 3 de septiembre de 1402) fue un gobernante milanés, último señor y primer duque de Milán (1395), primer conde de Pavía (1396), primer duque de Lombardía (1397) y el que llevó a la dinastía de los Visconti al apogeo de su poder.

 

Quiero demostrar el fracaso de estas armas.

Los capitanes mercenarios pueden ser o no hombres capacitados; si lo son, no es posible confiar en ellos, porque siempre aspiran a alcanzar su propia grandeza, bien oprimiéndoos a vos, su señor, o a otros opuestos a vuestras intenciones; pero si el capitán no es hábil, provocarán vuestra ruina del modo habitual.

 

Los capitanes mercenarios pueden ser o no hombres capacitados:

Si lo son, no es posible confiar en ellos, porque siempre aspiran a alcanzar su propia grandeza, bien oprimiéndoos a vos, su señor, o a otros opuestos a vuestras intenciones;

Pero si el capitán no es hábil, provocarán vuestra ruina del modo habitual.

 

Y si se esgrime que cualquiera que esté armado actuará del mismo modo, sea o no mercenario, mi respuesta es que cuando es preciso recurrir a las armas, sea un príncipe o una república, entonces el príncipe debería ir en persona y desempeñar los deberes de un capitán.

 

La república ha de enviar a sus ciudadanos y, cuando manda a uno que resulta insatisfactorio, debe traerlo de vuelta; si alguno se muestra valioso, debe controlarlo por medio de las leyes para que no abandone el mando.

 

 

La república ha de enviar a sus ciudadanos y, cuando manda a uno que resulta insatisfactorio, debe traerlo de vuelta; si alguno se muestra valioso, debe controlarlo por medio de las leyes para que no abandone el mando.

 

La república ha de enviar a sus ciudadanos y, cuando manda a uno que resulta insatisfactorio, debe traerlo de vuelta; si alguno se muestra valioso, debe controlarlo por medio de las leyes para que no abandone el mando.

Por experiencia sabemos que príncipes y repúblicas hacen los mayores progresos por sí solos, y que los mercenarios no producen más que daños; es más difícil someter a una república armada con sus propias armas al poder de uno de sus ciudadanos que someter a una equipada con armas extranjeras.

 

Es más difícil someter a una república armada con sus propias armas al poder de uno de sus ciudadanos que someter a una equipada con armas extranjeras.

 

Roma y Esparta permanecieron durante muchos siglos armadas y libres. Los suizos están completamente armados y son bastante libres.

Entre los antiguos mercenarios, por ejemplo, están los cartagineses,

que fueron oprimidos por sus propios soldados tras la primera guerra contra los romanos, aunque los cartagineses tenían como capitanes a sus propios ciudadanos.

 

Tras la muerte de Epaminondas, Filipo de Macedonia fue nombrado capitán de sus tropas por los tebanos y, obtenida la victoria, les arrebató su libertad.

 

Filippo macedone fu fatto da’ Tebani, dopo la morte di Epaminunda, capitano delle loro gente; e tolse loro, dopo la vittoria la libertà.

 

EL PRÍNCIPE Parte 5
Francesco I Sforza (San Miniato, Toscana, 1401-1466) fue un condotiero y mercenario italiano, fundador de la dinastía Sforza en Milán.

 

Muerto el duque Felipe, los milaneses mantuvieron a sueldo a Francisco Sforza contra los venecianos y este, tras derrotar al enemigo en Caravaggio (Batalla de Caravaggio, 15 de septiembre de 1448) se alió con él para aplastar a los milaneses, sus amos.

Su padre, contratado por la reina Juana de Nápoles (Juana II de Nápoles, viuda de Ladislao, rey de Nápoles), la dejó desprotegida, de modo que se vio obligada a echarse en los brazos del rey de Aragón para salvar su reino.

Y si los venecianos y florentinos acrecentaron inicialmente sus dominios gracias a estas armas, sin que sus capitanes se hicieran proclamar príncipes, sino que los defendieron, sostengo que los florentinos en este caso se vieron favorecidos por el azar,

ya que entre aquellos capitanes valerosos, que hubieran sido temibles, unos no vencieron, algunos se enfrentaron a grandes obstáculos y otros orientaron sus ambiciones hacia otra parte.

 

Juana II de Anjou-Durazzo (Zara, Dalmacia 1371-Nápoles, 1435) fue reina de Nápoles (1414-1435) como hija de Carlos III de Nápoles (Carlos II de Hungría) y de Margarita de Durazzo.

 

Uno de los que fracasaron fue Giovanni Acuto (**), y dado que fracasó es imposible probar su fidelidad; pero todos reconocerán que, de haberlo hecho, los florentinos se hubieran puesto a su disposición.

Sforza siempre tuvo en contra a los Bracceschi (Bracco), así que se vigilaban entre sí. Francisco tenía como objetivo Lombardía; Bracco, la Iglesia y el reino de Nápoles.

Pero hablemos de hechos más cercanos a nosotros. Los florentinos nombraron como su capitán a Paolo Vitelli, un hombre en extremo prudente, que desde una condición vulgar había alcanzado el mayor de los renombres.

Si este hombre hubiera tomado Pisa, nadie puede negar que los florentinos habrían dependido él; si se ponía del lado de sus enemigos estarían perdidos, y si le respaldaban, debían obedecerle.

 

Paolo Vitelli (Città di Castello, 1461 – Florencia, 1 de octubre de 1499) fue un gobernante y condottiero italiano, signore de Montone y capitán general de la República de Florencia.

 

Si se consideran los logros de los venecianos, se verá que actuaron de modo seguro y glorioso mientras hicieron la guerra con sus propios caballeros y plebeyos armados, que se comportaban valerosamente.

Esto fue antes de que se dedicaran a empresas en tierra firme, pero cuando empezaron a luchar por ellas olvidaron esta virtud y adoptaron la costumbre italiana.

 

Francesco Bussone, más conocido como el Carmagnola o el Conde de Carmagnola (Carmañola, c.1382/1385-Venecia, 5 de mayo de 1432) fue un condotiero italiano.

 

Y al comienzo de su expansión, aunque no contaban con mucho territorio, no tenían gran cosa que temer de sus capitanes debido a su gran reputación; pero cuando se expandieron, como bajo Carmagnola (Carmagnola, Francesco Bussone, nacido en Carmagnola alrededor de 1390, ejecutado en Venecia el 3 de mayo de 1532), constataron su error; por una parte, al considerarle un hombre impetuoso (derrotaron al duque de Milán bajo su mando) y, por otra parte, comprobando su posterior tibieza en la guerra, temían que dejara de conquistar para ellos.

No podían dejarle ir y, para no perder de nuevo aquello que habían ganado, se vieron obligados, por propia seguridad, a asesinarle.

 

 Bartolomeo Colleoni (Bartolomeo de Bérgamo), (Solza c. 1395/1400- Castillo de Malpaga (Cavernago), 2 de noviembre de 1475) fue un mercenario (condotiero) italiano del siglo XV.

 

Después tuvieron como capitanes a Bartolomeo de Bérgamo, Roberto da San Severino, el conde de Pitigliano (Bartolomeo Colleoni de Bérgamo, muerto en 1457), Roberto de San Severino (murió luchando por Venecia contra Segismundo, duque de Austria, en 1487), Nicolás Orsini (conde de Pitigliano, nacido en 1442 y muerto en 1501), y otros por el estilo, con los que habrían de sufrir más pérdidas que ganancias,

como sucedió en Vaila (Batalla de Vaila, 1509), donde en una batalla perdieron lo que tan dificultosamente habían adquirido en ochocientos años.

 

Porque de tales armas solo llegan lentas, tardías y poco considerables victorias, pero las pérdidas son repentinas e inmensas.

 

«Tras la muerte de Epaminondas, Filipo de Macedonia fue nombrado capitán de sus tropas por los tebanos y, obtenida la victoria, les arrebató su libertad».

 

Roberto Sanseverino d’Aragona (Reino de Nápoles, 16 de julio de 1418 – Batalla de Calliano, 10 de agosto de 1487) fue un condottiero italiano, conde de Colorno de 1458 a 1477 y conde de Caiazzo desde 1460 hasta su muerte en 1487.

 

Y ya que con estos ejemplos he llegado a Italia, que ha sido gobernada durante muchos años por mercenarios, deseo tratarlos en mayor profundidad para que, a la vista de su ascenso y progreso, estemos mejor preparados para contrarrestarlos.

 

Con estos ejemplos he llegado a Italia, que ha sido gobernada durante muchos años por mercenarios

 

Habéis de comprender que el imperio ha despertado recientemente rechazo en Italia, que el papa ha adquirido mayor poder temporal y que Italia ha sido dividida en más Estados.

 

 

Muchas grandes ciudades se han alzado en armas contra sus nobles, que las estaban oprimiendo, mientras que la Iglesia los respaldaba con el fin de ganar autoridad en lo relativo al poder temporal.

En otras muchas, sus ciudadanos se convertían en príncipes.

 

Muchas grandes ciudades se han alzado en armas contra sus nobles, que, favorecidos previamente por el emperador, las estaban oprimiendo, mientras que la Iglesia los respaldaba con el fin de ganar autoridad en lo relativo al poder temporal.

En otras muchas, sus ciudadanos se convertían en príncipes.

Esto trajo consigo que Italia cayera en parte en manos de la Iglesia y las repúblicas, y, dado que la Iglesia se compone de sacerdotes y la república de ciudadanos no acostumbrados a las armas, ambas empezaran a alistar a extranjeros.

 

Esto trajo consigo que Italia cayera en parte en manos de la Iglesia y las repúblicas, y, dado que la Iglesia se compone de sacerdotes y la república de ciudadanos no acostumbrados a las armas, ambas empezaran a alistar a extranjeros.

 

Alberico da Barbiano (Barbiano di Cotignola, 1344 – 1409) fue un condotiero. Su superior en asuntos militares fue el mercenario inglés John Hawkwood , conocido en Italia como Giovanni Acuto. La compañía de Alberico luchó bajo el estandarte de San Jorge , como la compañía San Giorgio.

 

El primero en obtener renombre para este tipo de tropas fue Alberigo da Conio (Alberigo da Conio. Alberico da Barbiano, conde de Cunio en la Romaña. Fue el cabecilla de la famosa Compañía de San Jorge, compuesta en su totalidad por soldados italianos. Murió en 1409), de Romaña.

De su escuela salieron, entre otros, Braccio y Sforza, que en su día fueron los árbitros de Italia.

Después llegaron todos los demás capitanes que hasta ahora han dirigido las armas italianas; y la conclusión de su valía es que Italia ha sido arrasada por Carlos, saqueada por Luis, asolada por Fernando e insultada por los suizos. El principio que les ha guiado ha sido, en primer lugar, elevar su crédito rebajando el de la infantería.

 

Italia ha sido arrasada por Carlos, saqueada por Luis, asolada por Fernando e insultada por los suizos

 

 

Lo hacían porque, al subsistir con su paga y sin territorio propio, eran incapaces de sustentar a muchos soldados, y unos pocos de infantería no les conferían autoridad alguna; lo que les condujo a emplear la caballería, con una moderada fuerza de la cual eran mantenidos en su cargo y honrados;

y las cosas llegaron a tal punto que en un ejército de veinte mil hombres no había ni dos mil soldados de a pie.

 

Además de esto, echaron mano de todas las artes posibles para reducir la fatiga y el peligro para ellos mismos y sus soldados:

no mataban en el combate, sino que tomaban prisioneros a los que liberaban sin rescate.

 

Ottavio Vannini; Miguel Ángel mostrando a Lorenzo el Magnífico el busto de un fauno, Palazzo Pitti, Florencia

 

No atacaban ciudades por la noche, no rodeaban su campamento con empalizadas ni fosos, ni emprendían campañas en invierno.

Sus reglamentos militares, ideados por ellos para evitar, como ya he dicho, tanto fatigas como peligros, toleraban todas estas cosas;

de esta manera han llevado a Italia a la esclavitud y el desprecio.

 

 

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Notas

(*) «Con la tiza en la mano», col gesso. Se trata de una de las ocurrencias de Alejandro VI y hace referencia a la facilidad con la que Carlos VIII se apoderó de Italia, indicando que bastaba que enviara a sus intendentes a marcar con tiza los acuartelamientos para que sus soldados conquistaran el país. Cf. La historia de Enrique VII, de lord Bacon:

«El rey Carlos había conquistado el territorio de Nápoles y lo perdió de nuevo, en una especie de ensoñación gozosa. Atravesó Italia de un extremo a otro sin resistencia. Era cierto lo que declaró el papa Alejandro: que los franceses entraron en Italia con tiza en las manos para marcar sus acantonamientos, en vez de con espadas para luchar».

(**) Giovanni Acuto, un caballero inglés cuyo nombre era sir John Hawkwood (Jean Haccoude). Combatió en las batallas inglesas en Francia y fue nombrado caballero por Eduardo III; después reunió un cuerpo de soldados y viajó a Italia, donde se convirtieron en la famosa Compañía Blanca.

Participó en muchas guerras y murió en Florencia en 1394. Nació alrededor de 1320 en Sible Hedingham, una aldea de Essex, Inglaterra. Contrajo matrimonio con Domnia, una hija de Bernabé Visconti, señor de Milán.

 

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De las tropas auxiliares, mixtas y propias

Las auxiliares, que son otra clase de armas inútiles, se emplean cuando un príncipe es llamado para ayudaros os y defenderos, como hizo el papa Julio hace poco;
porque, habiendo comprobado el pobre rendimiento de los mercenarios en su ataque contra Ferrara, recurrió a tropas auxiliares y llegó a un acuerdo con Fernando, rey de España (Fernando el Católico, Fernando V de Castilla, II de Aragón y Sicilia, y III de Nápoles, nació en 1452 y murió en 1516) para que le suministrase tanto hombres como armas.
 
Medallón con busto de Nicolás Maquiavelo en el Palazzo Venturi Ginori, Florencia
 
 
En sí mismas, estas armas pueden ser útiles y buenas, pero para aquel que solicita su entrada son siempre perjudiciales:
si pierden, uno está acabado; si ganan, se convierte en su cautivo.
 
Y aunque las historias antiguas están repletas de ejemplos, no quiero abandonar la empresa del papa Julio II, cuyo riesgo no puede por menos que ser admitido. En su ansía de obtener Ferrara, se puso por entero en manos del extranjero.
 
 
Retrato de Julio II por Rafael Sanzio (1511, National Gallery de Londres).
 
 
No obstante, su buena fortuna trajo consigo un tercer acontecimiento, por lo que no recogió los frutos de su arriesgada elección.
 
Tras ser aplastadas sus auxiliares en Rávena, se alzaron los suizos y expulsaron a sus conquistadores (contra toda expectativa, tanto de ellos como de los demás), y ocurrió que no se convirtió en prisionero de sus enemigos, que habían huido, ni de sus auxiliares, ya que venció con fuerzas distintas de las de estos.
 
Los florentinos, totalmente desarmados, enviaron a diez mil franceses a tomar Pisa, con lo que corrieron más peligro que en ningún otro momento de su turbulenta historia.
 
Per tanto colui che in uno principato non conosce e mali quando nascono, non è veramente savio; e questo è dato a pochi.
 
Juan VI Cantacuceno. fue un estadista, emperador bizantino (1347-1353) e historiador cuya disputa con Juan V Paleólogo sobre el trono imperial lo llevó a pedir apoyo a los turcos, ayudándolos en su conquista del Imperio bizantino. 
 
 
Juan VI Cantacuceno, emperador bizantino (1347-1383), para hacer frente a sus vecinos, envió diez mil turcos a Grecia que, al concluir la guerra, no se mostraron dispuestos a abandonarla; este fue el principio del sometimiento de Grecia a los infieles.
 
Dejemos estas armas a quien no tenga deseos de conquista, porque son mucho más peligrosas que los mercenarios y con ellas la ruina está garantizada.
 
Así pues, dejemos estas armas a quien no tenga deseos de conquista, porque son mucho más peligrosas que los mercenarios y con ellas la ruina está garantizada.
 
Todos obedecen a otros pero, en caso de victoria por parte de los mercenarios, necesitan más tiempo y mejores oportunidades para dañaros.
 
No pertenecen todos a una comunidad, los encontráis y pagáis vos, y un tercero, al que habéis convertido en su jefe, no puede adquirir de repente la autoridad suficiente para haceros daño. En conclusión, en los mercenarios la cobardía es lo más peligroso; en los auxiliares lo es el valor.
 
En los mercenarios la cobardía es lo más peligroso;
en los auxiliares, lo es el valor.
 
 
Escudo de armas de la casa Maquiavelo
 
 
El príncipe sabio, por tanto, siempre ha rehuido el uso de estas armas y recurrido a los suyos, dispuesto antes a perder con ellos que a ganar con los otros, al no considerar una victoria la obtenida con armas ajenas.
 
Jamás dudaré en citar a César Borgia y sus actos;
Este duque entró en la Romaña con tropas auxiliares, aceptando únicamente soldados franceses, y con ellos tomó Imola y Forli; pero después, no pareciéndole dignos de confianza, recurrió a mercenarios reconociendo menor peligro en ellos.
 
Alistó a los Orsini y los Vitelli, aunque luego los suprimió al hallarlos volubles, desleales y peligrosos, y empleó a sus propios hombres.
 
Puede apreciarse fácilmente la diferencia entre estas fuerzas si se considera la distinta reputación del duque cuando tuvo a los franceses, cuando utilizó a los Orsini y los Vitelli, y cuando confió en sus propios soldados, con cuya lealtad pudo contar siempre y descubrió que no dejaba de crecer; nunca fue objeto de más alta estima que cuando todo el mundo vio que era plenamente dueño de sus fuerzas.
 
 
Tetradracma de Hierón II.
Cara: Filistis, esposa de Hierón II
Cruz: Niké conduciendo una cuadriga
(270 a. C.-215 a. C.).
 
 
No tenía intención de desviarme de ejemplos italianos y recientes, pero me siento remiso a olvidar a Hierón de Siracusa, dado que le he mencionado con anterioridad.
 
Nombrado jefe del ejército por los siracusanos, como ya he dicho, no tardó en descubrir que una milicia mercenaria, constituida como nuestros condottieri italianos, no servía para nada.
 
Y ya que, en su opinión, no podía mantenerla ni dejarla ir, mandó que cortaran a todos sus miembros en pedazos; después hizo la guerra con sus propias fuerzas y no con extraños.
 
«Si quien gobierna un principado no reconoce los males hasta que los tiene encima, no es realmente sabio; y esta comprensión es accesible para pocos”.
 
 
Santi di Tito; Retrato de Nicolás Maquiavelo
 
 
También quiero traer de nuevo a la memoria un ejemplo del Antiguo Testamento aplicable a este asunto:
David se ofreció a Saúl para luchar contra Goliat, el campeón de los filisteos.
 
Para darle valor, Saúl le prestó sus propias armas, que David rechazó diciendo que no le servían de nada, y que deseaba enfrentarse al enemigo con su honda y su cuchillo.
 
En conclusión, las armas de otros te desbordan, te hunden o bien te encadenan.
 
En conclusión, las armas de otros te desbordan, te hunden o bien te encadenan.
 
Carlos VII Rey de Francia (1403- 1461), llamado el Victorioso (le Victorieux), fue el quinto hijo del rey Carlos VI y de Isabel de Baviera, descendiente de la dinastía Valois. Rey de Francia el 17 de julio de 1429 hasta su muerte en 1461.
 
Carlos VII, tras liberar a Francia de los ingleses gracias a la fortuna y el valor, reconoció la necesidad de estar armado con fuerzas propias, y dictó en su reino ordenanzas respecto a los hombres de armas y la infantería.
 
Carlos VII, padre de Luis XI (Carlos VII de Francia, llamado el Victorioso, nació en 1403 y murió en 1461), tras liberar a Francia de los ingleses gracias a la fortuna y el valor, reconoció la necesidad de estar armado con fuerzas propias, y dictó en su reino ordenanzas respecto a los hombres de armas y la infantería.
 
 
 
Luis XI de Francia, monarca absolutista, apodado el Prudente (1423-1483), hijo de Carlos VII, fue rey de Francia entre 1461 y 1483. 
 
Su hijo, el rey Luis XI, abolió la infantería y empezó a alistar a los suizos, error que, seguido de otros, fue, como podemos ver ahora, una fuente de peligros para aquel reino: 
porque, al magnificar la reputación de los suizos, rebajó el valor de sus propias armas, ya que destruyó por completo su propia infantería y subordinó a sus hombres a otros, y dado que están muy acostumbrados a luchar junto a los suizos, no parece que ahora puedan conquistar sin ellos.
 
De aquí se sigue que los franceses no pueden oponerse a los suizos, y sin los suizos no salen bien parados frente a otros.
 
Los ejércitos franceses se han transformado, pues, en mixtos, en parte mercenarios y en parte nacionales, armas que unidas son mucho mejores que los mercenarios o los auxiliares solamente, pero muy inferiores a las fuerzas propias.
 
Los ejércitos franceses se han transformado, pues, en mixtos, en parte mercenarios y en parte nacionales, armas que unidas son mucho mejores que los mercenarios o los auxiliares solamente, pero muy inferiores a las fuerzas propias.
 
 
Collage de pinturas que representan batallas de la Guerra de los Cien Años (116 años, del 24 de mayo de 1337 al 19 de octubre de 1453, aunque de forma intermitente, y tuvo a los reinos de Francia e Inglaterra como principales contendientes aunque en algunas etapas también se vieron involucrados otros territorios como el Reino de Navarra o el Ducado de Borgoña). En el sentido de las agujas del reloj, desde arriba a la izquierda: La Rochelle, Agincourt, Patay y Orleans.
 
 
 
Este ejemplo lo demuestra, ya que el reino de Francia sería imposible de conquistar si las ordenanzas de Carlos hubieran sido ampliadas o mantenidas
 
Pero la poca sabiduría del hombre, al tomar parte en un asunto prometedor en principio, es incapaz de discernir el veneno oculto en él, como he comentado más arriba acerca de las fiebres héticas. Si quien gobierna un principado no reconoce los males hasta que los tiene encima, no es realmente sabio; y esta comprensión es accesible para pocos.
 
Si quien gobierna un principado no reconoce los males hasta que los tiene encima, no es realmente sabio; y esta comprensión es accesible para pocos.
 
Si examináramos el primer desastre sufrido por el Imperio romano, descubriríamos que comenzó precisamente con el alistamiento de los godos; a partir de ese momento, el vigor del Imperio entró en declive y todo el valor que lo había alzado pasó a otros.
 
Si examináramos el primer desastre sufrido por el Imperio romano, descubriríamos que comenzó precisamente con el alistamiento de los godos; a partir de ese momento, el vigor del Imperio entró en declive y todo el valor que lo había alzado pasó a otros.
 
 
Tumba de Nicolás Maquiavelo en la Basílica de la Santa Cruz, Florencia
 
Concluyo, pues, que ningún principado está seguro si no cuenta con sus propias fuerzas; por el contrario, depende por completo de la fortuna, al carecer de la virtud que en la adversidad pudiera defenderlo.
 
 
Concluyo, pues, que ningún principado está seguro si no cuenta con sus propias fuerzas; por el contrario, depende por completo de la fortuna, al carecer de la virtud que en la adversidad pudiera defenderlo.
 
Los hombres sabios siempre han sostenido la opinión y el juicio de que nada es tan inestable como la fama o el poder no sustentados en las propias fuerzas:
Y estas son aquellas integradas por súbditos, ciudadanos o dependientes; todas las demás son mercenarias o auxiliares.
 
Será fácil encontrar el modo de reclutar una fuerza propia si se toman en consideración las reglas sugeridas, y cómo Filipo, padre de Alejandro Magno, y muchos príncipes y repúblicas se han armado y organizado, reglas que respaldo por entero.
 
Los hombres sabios siempre han sostenido la opinión y el juicio de que nada es tan inestable como la fama o el poder no sustentados en las propias fuerzas.
 
Y estas son aquellas integradas por súbditos, ciudadanos o dependientes; todas las demás son mercenarias o auxiliares.
 

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