El jovencito Frankenstein
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Cosas Divertidas de la Película El Jovencito Frankenstein
La película El Jovencito Frankenstein del director Mel Brooks tuvo un enorme éxito en los setenta, llevando la historia del mítico monstruo al terreno de la comedia. Fue una película grabada por entero en blanco y negro, aunque el estudio siempre quiso que fuera en color. En los años setenta las película en blanco y negro estaban de capa caída.
Sin embargo, Mel Brooks quiso replicar el clásico “Frankenstein” de la Universal tal como fue rodada. No todo el mundo compartía la visión de Brooks pero logró su objetivo para que fuera rodada como el quería. La 29th Century Fox accedió hacerse cargo del proyecto.
Para hacer esta nueva versión de Frankenstein, Brooks eligió al actor cómico Gene Wilder. Pero el actor puso una condición para estar en la película. Dijo a Brooks que en esta ocasión no hiciera un cameo.
El director solía siempre aparece en sus propias películas, aunque fuera en alguna escena corta. Algo parecido a lo que hacía Alfred Hitchcock. Wilder pensaba que en esta ocasión perjudicaría el film, por lo que le dijo que no hiciera un cameo.
Igor inspiró una canción de Aerosmith
Hay una escena donde Igor le dice al Dr. Frankenstein “Walk this way”. La broma está es que en inglés puede significar dos cosas. Una que “es por aquí” y la otra que “ande de esta manera”. Claramente Igor está vacilando al doctor diciéndole que ande como el con el bastón.
Parece que al cantante de Aerosmith Steven Tylor le hizo tanta gracia la escena que hizo una canción llamada “Walk this way”.
Cosas que se usaron en el film
Claramente Brooks era un fan de la película original de “Frankenstein” Con Boris Karloff. Tal era su admiración por el antiguo film, que quiso usar muchas cosas que se habían utilizado en la versión de 1931. Mucho del equipamiento usado en la película El Jovencito Frankenstein es el original de la versión de Karloff.
Los actores en la película El Jovencito Frankenstein
Gene Hackman quiso estar en la película desde el principio. De hecho, pidió al actor Gene Wilder que le ayudara a tener un papel en el film. Parece ser que nunca había hecho comedia y quería probar este género.
Wilder y Hackman jugaban solían jugar bastante al tenis, y por eso tenían amistad. Finalmente le dieron el papel de Harold, el anciano ciego que tiene un encuentro con el monstruo. Quedó claro que Hackman también podía hacer comedia, ya que es una de las escenas más graciosas de la película.
Como anécdota, el actor que hace de Frankenstein (Peter Boyle) se tuvo que poner un protector en sus zonas íntimas para no escaldarse durante la escena de la sopa. Parece ser que la sopa estaba realmente caliente en la escena.
En lo que se lo pasó bastante bien fue Gene Wilder, el cual por lo visto no podía parar de reír en el rodaje. Llegó a un punto en que se hizo difícil rodar y muchas escenas tenían que ser repetidas.
Algunas se repitieron hasta quince veces hasta que Wilder podía recobrar la serenidad. De todos modos, no era el único que no se podía contener la risa, ya que también le pasaba a los otros actores.
Wilder aprendió también bastante de cómo dirigir una película ya que Brooks le dio muchos consejos. Tanto el actor como el director colaboraron en tres películas casi seguidas, que fueron “Sillas de montar calientes”, “Los productores” y “Jovencito Frankenstein”.
El gran éxito de Brooks ese año
En el año 1974 Mel Brooks no solo hizo El Jovencito Frankenstein sino también estrenó “Sillas de montar calientes”. Con ambas tuvo un enorme éxito de taquilla siendo la primera y tercera película que más dinero consiguió ese año.

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El jovencito Frankenstein (película de 1974)
Frankenstein: -Se pronuncia «Fron-kons-tin»
(…)
Frankenstein: -… y usted debe ser Igor
Igor: -Se pronuncia «Aigor»

Chica- Entonces deberá tener un enorme … rabo.
Igor- Será muy popular por aquí.

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Ficha Técnica

Título original: Young Frankenstein
Director: Mel Brooks
Guion: Mel Brooks, Gene Wilder
Guion (Novela): Mary Shelley
Producción: Michael Gruskoff
Fotografía: Gerald Hirschfeld
Música: John Morris

Reparto:
Gene Wilder: Dr. Frederick Frankenstein
Peter Boyle: Monstruo de Frankenstein
Marty Feldman: Igor
Teri Garr: Inga
Madeline Kahn: Elizabeth Lavenza
Cloris Leachman: Frau Blücher
Kenneth Mars: Inspector Kemp
Gene Hackman: Hombre ciego que da sopa al monstruo cuando éste se escapa.

Sinopsis:

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Mi propio monstruito

Ingeniosa parodia basada en la novela Frankenstein, de Mary Shelley y en todas las adaptaciones cinematográficas, en especial la de James Whale que, probablemente, fue la más exitosa; algunas escenas se recogen al pie de la letra.
La mejor, probablemente, es la del amigo ciego del monstruo, que resulta la más divertida. Asímismo se parodia el género de terror en general, sobre todo los clásicos de la productora Universal (Drácula, El hombre lobo, El hombre invisible).
La fotografía en blanco y negro imita las imágenes características de sus películas. El nieto del famoso doctor Victor Frankenstein, Frederick (interpretado por Gene Wilder) es un brillante neurólogo americano. Un día recibe la noticia del fallecimiento de su abuelo, que le ha dejado como único heredero, pero para hacerse cargo de sus posesiones debe viajar a Transilvania.

Una vez en el castillo de su familia, encuentra archivados los documentos de las macabras experimentaciones de su abuelo, en los que muestra todos sus secretos, con los que fue capaz de dar vida a un ser humano compuesto de miembros de distintos cadáveres. Deseoso de probar su habilidad, el joven Frederick no puede resistirse a la idea de crear su propia criatura.
La película más divertida de Mel Brooks (Soy o no soy, La última locura de Mel Brooks, Sillas de montar calientes) cuya carrera consiste fundamentalmente en la parodia de los géneros más populares. El éxito de este divertido largometraje alzó a la cima de la popularidad a sus actores, en especial Gene Wilder y el joven Marty Feldman.

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El joven Frankenstein: la comedia de 40 años que aún saca carcajadas

Las parodias cinematográficas, incluso si pueden hacer reír a los espectadores, específicamente son malas vistas por su calidad. Se dice-usualmente con razón- que son mecánicas, poco originales, mal accionadas y burdas en exceso. La verdad es que esto suele ser así la mayoría de las veces.
Sin embargo hay excepciones notables. Una de las parodias más bellas y más chistosas que me ha tocado ver ha sido “Young Frankenstein” (1974) basada en “Frankenstein” (1931) y dirigida por el inigualable Mel Brooks junto a un elenco estelar.
Entre lo más curioso de esta película se encuentra la altísima presencia judía que hay entre sus creadores e intérpretes. Pero esto fue el resultado de una mera casualidad. No se me ocurren otras películas donde tanto el director como su coautor (Brooks y Gene Wilder) y tres de los actores (incluidos Madeline Kahn y Marty Feldman) sean judíos.
La película empieza con una toma de un castillo abandonado y remoto, haciendo clara referencia a la cinta “Ciudadano Kane”. Esa imagen de cierta manera juega como una predicción sobre el desarrollo del largometraje.
Al igual que en la película clásica de Orson Welles, El joven Frankenstein presenta excelencia y equilibrio en todos sus aspectos: en la historia, la cinematografía, la actuación y la música.
Frederick Frankenstein (interpretado por Gene Wilder) es el bisnieto de Víctor Frankenstein, el famoso científico loco que hacía experimentos para revivir a los muertos.
Frederick, sin embargo, no quiere tener nada que ver con el vergonzoso pasado de su familia. Él es un respetado y prestigioso neurocirujano y profesor universitario. Pero cuando le informan que ha heredado la propiedad de su abuelo en Transilvania, decide ir a conocerla.
Una vez allá, y con la ayuda de sus dos asistentes de laboratorio, se verá siguiendo los pasos de su abuelo. Eventualmente creará su propio monstruo y en el proceso se enfrentará a su pasado familiar, su identidad, su destino y todo lo que eso conlleva.
La película fue filmada en blanco y negro, con la misma tecnología de los años treinta y, además, en el mismo estudio de grabación que “Frankenstein”.
Todo eso se hizo la intención de darle la misma ambientación. Cuando uno logra separar la risa de todos los demás –cosa que no es nada fácil–, se puede sentir tanto el cariño de Brooks por la película original como por su propio trabajo, además de su madurez como director.
Porque más allá del alto nivel de ejecución técnica que se deja ver, es palpable el equilibrio que se logra aquí entre las distintas ideas presentes en las películas anteriores de Brooks: la anarquía furiosa de “Blazing Saddles” y el sentimentalismo y romance de “The Producers”.
Si bien la historia y dirección de Brooks son impecables, es imposible hablar del joven Frankenstein sin hablar de sus actores. En muchas comedias, incluyendo las parodias, el talento cómico de cada actor es mal utilizado y frecuentemente choca con el de sus pares.
Nada de esto ocurre aquí. Cada actor tiene un personaje que representa y lo hace de manera extraordinaria. El protagonista, Gene Wilder, muestra su típica pasión e intensidad, que se ven magnificadas por los conflictos ridículos a los que se va enfrentando.
Peter Boyle encarna al monstruo casi sólo mediante humor físico. También hay un cameo, pero no quiero arruinar la sorpresa.
Si bien todos estos elementos son un aporte, para muchos –y me incluyo entre ellos-, la verdadera alegría aquí es la actuación de Marty Feldman como Igor, el asistente de laboratorio. No desperdicia ni un segundo de los que aparece en pantalla para hacer reír.
Su sola presencia física inspira risa: sus ojos chuecos, su postura jorobada, la peculiar sonrisa que lleva en la cara.
Todos esos elementos indican algo excepcional y el personaje a menudo parece saber no sólo lo ridículas que son las situaciones en las que se encuentra, sino que también que se encuentra en una película. Su acento británico y sus comentarios no hacen más que desequilibrarnos.
Hay una sensación extraña de intemporalidad y de trascendencia con este largometraje. No es sólo que haya sido filmado en los setenta con la intención de parecer una película de terror de los treinta. Tampoco es porque haya un aire que recuerde a algunos grandes humoristas del cine como Buster Keaton o los hermanos Marx.
Es más bien algo similar a lo que ocurre en el caso del Ciudadano Kane. Young Frankenstein es una comedia que sigue y que seguirá por mucho tiempo haciéndonos reír interminablemente y cautivándonos con su originalidad.






