EPISTEMOLOGÍA DEL PERIODISMO; EL FACTOR HUMANO. «La prensa se convertirá en virtual; ya no servirá ni para limpiarse el culo».

EPISTEMOLOGÍA DEL PERIODISMO

 

La prensa se convertirá en virtual; ya no servirá ni para limpiarse el culo

 

Usan la Información como arma de guerra; de la guerra contra nuestra Libertad. Combaten contra nosotros, los que de uno u otro modo carecemos de la propiedad de los medios con que ganarnos la vida (en el mundo de las TIC, tecnológico e interconectado Globalmente, los proletarios del Siglo XXI, somos quienes carecemos de la propiedad de nuestros medios -informáticos y de comunicación- de subsistencia; medios, redes virtuales o infraestructuras materiales, que ya ni siquiera son públicas, sino privadas; muchas veces meros artificios cuya inconfesable finalidad es poner la prestación de los Servicios Públicos al servicio de poderes -e intereses- privados).

Una agresión a la Dignidad, dirigida contra nosotros, los Votantes (ya sólo somos eso; carnaza de urna); con la finalidad de captar/formar nuestra voluntad. Por medio de la desinformación y el permanente Shock mediático al que estamos, parece que irremediablemente, sometidos.

La distancia entre nosotros aumenta de manera directamente proporcional a nuestros enfrentamientos. Con la violencia que surge de la impotencia, dirigida por una voluntad ajena, hacia nosotros mismos. Los radicalismos violentos surgen de las pasiones desatadas por los agravios.

Habitamos burbujas informativas; que se convierten en guetos, y luego en fortalezas, donde no se dejan pasar opiniones discrepantes. Sin diálogo es imposible el entendimiento. Y hemos inhibido el diálogo. Nos hemos encerrado en nuestra versión de la realidad, y despreciamos la ajena. Más aún, la consideramos un agravio, un insulto; un reto.

Desde los diferentes Partidos mueven las piezas de su armamento propagandístico, travestido de información, mediante el que desagregar el bloque de rechazo al sistema y a la corrupción que lleva aparejada; fraccionándonos alrededor de diversos núcleos, defensores de diferentes causas, a menudo en conflicto; invisibilizando sus causas subyacentes y primarias, difuminadas en su verdadera entidad -y motivación-; impidiendo así la expresión de la verdadera naturaleza de la oposición generalizada al sistema.

Oposición que perece de éxito, y sin embargo no ha conseguido apagar la llama de la deslegitimación del sistema que se ha generalizado en los últimos años. Canalizan la fuerza con que les enfrentamos hacia nosotros mismos; luchando entre nosotros, nuestras fuerzas se desvanecen. Los muchos sometidos por los muy pocos. La Propaganda del siglo XXI no se describe como "Postverdad"; es Terrorismo informativo.

Punto Crítico, 3 de octubre de 2017

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EPISTEMOLOGÍA DEL PERIODISMO; EL FACTOR HUMANO

¿Cuál es la fuente de la que el periodismo extrae el conocimiento de lo que luego nos presenta como "información veraz"?

¿Qué es el periodismo?

El vocablo procede de “PERI” (alrededor), “HODOS” (camino), “TIKOS” (relativo a) e “ISMOS” (representación de una acción; pero también adhesión a una doctrina o sistema).

Así, “periodismo” describe el entorno del camino relativo a la acción de un sistema al que se adhiere –acción-, expresado (representado) en ciclos de información. Para la RAE es tratamiento de información.

¿Cómo es descrito el devenir del camino –acción- del Sistema? Adhiriéndose a él. Es la base de su periodicidad. Ciclos (aparecen las ondas en su amplitud, con sus frecuencias) en el tratamiento de la información de un sistema en movimiento, al que se adhiere el intérprete de la información.

Por Jesús Díaz Formoso

Punto Critico, FEB 2018

EPISTEMOLOGÍA DEL PERIODISMO

 

Enfocamos el asunto; hablamos de la Epistemología del Periodismo y la Comunicación Pública; de cómo nuestras acciones responden a causalidades externas a nosotros mismos; de la misma manera que los objetos carecen de libre albedrío, ¿son nuestras acciones y decisiones individuales producto de causas ajenas y externas? ¿Hasta qué punto lo que creemos fruto del Libre Albedrío individual, es en realidad efecto de decisiones tomadas por instancias ajenas al individuo y al Principio democrático?

¿Es el Periodismo hoy un instrumento de Control Social en manos del Capital Financiero Global, cuyas actuaciones sólo responden a la finalidad de maximizar el beneficio? ¿La síntesis que ahora interesa -información disponible y decisión individual- está determinada por el Factor Corporativo y no por el Factor Humano?

Hablamos, pues, del Derecho a Recibir Información Veraz; a no ser manipulados informativamente; a constituir, de conformidad a la Constitución que hace 40 años nos dijeron que nos dábamos, “una sociedad Libre y Plural”, como recordaba a veces aquél Tribunal Constitucional que miraba la libertad no como un fin, sino como un requisito para la integración en el Mercado Europeo (eso era la actual Unión Europea, y por eso su nombre era “Mercado Común Europeo”); porque el Mercado necesitaba que el consumidor pudiese satisfacer sus multiformes demandas, conforme al Principio Capitalista más Clásico, según el cual “los vicios privados hacen la prosperidad pública” (Mandeville).

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El cómo llega el periodismo al conocimiento, es uno de los debates más relevantes que tenemos pendiente. Como casi todo lo que puede (y debe-ría) cuestionar al poder.

Dibujaremos los tres vértices de un triángulo: El Poder Pastoral, que conforma mentes individuales (Foucault), el Poder del Derecho de imponerse coactivamente a todos (así, el Emperador Justiniano, en relación con San Agustín de Hipona) y la falsabilidad permanente de las teorías científicas, tanto técnicas como sociales (Popper).

Pero, ¿qué es el periodismo? El vocablo procede de “PERI” (alrededor), “HODOS” (camino), “TIKOS” (relativo a) e “ISMOS” (representación de una acción; pero también adhesión a una doctrina o sistema).

Así, “periodismo” describe el entorno del camino relativo a la acción de un sistema al que se adhiere –acción-, expresado (representado) en ciclos de información. Para la RAE es tratamiento de información.

¿Cómo es descrito el devenir del camino –acción- del Sistema? Adhiriéndose a él. Es la base de su periodicidad. Ciclos (aparecen las ondas en su amplitud, con sus frecuencias) en el tratamiento de la información de un sistema en movimiento, al que se adhiere el intérprete de la información.

La EPISTEMOLOGÍA (estudio del conocimiento), se opone a la “DOXA” (Opinión, fruto de la experiencia; es “fenoménico” –basado en la percepción sensorial; tras lo que Kant ubicó el “noúmeno”, como estructura subyacente al fenómeno, que sin embargo no es perceptible directamente; lo fenoménico, por tanto, no es fiable, en tanto es fruto de la experiencia; mientras lo verdadero, el “noúmeno”, no es perceptible; aquí, más allá de Descartes, comienza el verdadero juego filosófico de la edad moderna y contemporánea).

No resulta infrecuente oponer a la Epistemología la Ontología (el estudio metafísico –más allá de lo físico- de lo existente; quizás el ejemplo más claro se halla en la pregunta ¿existe Dios?).

Nos interesa, pues, el cómo llegamos al conocimiento periodístico. Partiendo del Periodismo como manifestación del PODER PASTORAL (Foucault), trasunto del Poder propio de las Instituciones Católicas en el seno del Estado. San Agustín observa atentamente el desarrollo de la partida por él iniciada. Este poder explora y guía a los individuos, dando lugar a una “verdad social”. Antes inexistente. La suma de individuos con un pensamiento implantado a base de pecados, confesiones y sacramentos (la Justicia no es sino uno de los Sacramentos ya olvidados, en su versión laica; presuntamente laica), produce una sociedad determinada; la sociedad preconcebida por el “Pastor”.

Veamos la ciencia desde la perspectiva de la “falsabilidad” (Popper). El conocimiento se torna inseguro; por ello, periódicamente, el sistema ha de probar la verdad de su concepción; o lo que es igual, ha de probar –prueba por contraposición- que “los demás posibles sistemas” están fundados en falsedades. Se ha utilizado para negar carácter científico al Marxismo; lo que –a contrario- viene a entender la economía como ciencia; dando lugar al “neoliberalismo” como presunta corriente filosófica y científica.

¿Pero qué es la Economía? ¿Es una ciencia? Se nos intenta convencer de que es una ciencia capaz de realizar predicciones sobre comportamientos sociales, de grupo. Nada más falso. Veamos la Curva (función) de la Demanda Agregada.

La demanda agregada es la suma de los gastos en bienes y servicios que los consumidores, las empresas y el Estado están dispuestos a comprar a un determinado nivel de precios y depende tanto de la política monetaria y fiscal, así como de otros factores” (Wikipedia).

Centremos nuestra mirada en esos “otros factores”. No podemos; no están. La razón es que destrozarían la mentira, la belleza de la teoría, por medio de la realidad. Dejamos al margen esos “otros factores”, que no interesan a nuestras conclusiones, pues es a ellas a las que están preordenadas nuestras cábalas pseudocientíficas, que no pueden verse en contradicción con las matemáticas. Primero el hecho impuesto por “los mercados”, luego la justificación mediante la economía, que se justifica en las matemáticas.

Se confunde –interesadamente- la Matemática con la Ciencia Social. Y se nos quiere implantar este dogma; que por medio de la “falsabilidad” excluye de su crítica las doctrinas políticas (que se quieren hacer pasar por económicas y matemáticasNeoliberales (como podría ser excluida cualquier otra, a elección conformador de la opinión pública; por voluntad de quien detenta el Poder Pastoral).

Y, por fin, el Poder Imperial, encarnado en el Derecho; en el Poder de imponer por la fuerza una determinada concepción de la propiedad sobre “las cosas del mundo”.

Son tres vértices que construyen la base de la Pirámide Social; la base del Poder del Sistema que nos lleva de la mano hacia lo que es querido por sus capataces y propietarios, haciéndolo pasar por aquello que deseamos, por aquello que es mejor para nosotros. Son tres ángulos conectados de manera que desde cada uno se reciben, y a la vez se emiten, flujos de información que se hace pasar por científica (cierta y rigurosa) para construir la Pirámide Social de manera que la determinación de quienes ocupen sus escalones sea percibida como fruto de la ciencia, de la razón más acabada y perfecta.

Para implantar tales mentiras, el Sistema necesita del Periodismo, en el sentido que ha quedado expuesto.

LA PRENSA NOS LOS VENDIÓ COMO HONESTOS; NOSOTROS SE LOS COMPRAMOS Y LA JUSTICIA LOS ENCARCELÓ COMO DELINCUENTES. Una brevísima muestra:

El aceite de girasol y la turba estúpida en la que nos hemos convertido

Es de suponer que quienes tratan de dirigir a la opinión pública y de vender sus productos en los mercados habrán tomado buena nota del nivel absurdo al que ha llegado el instinto gregario en estos tiempos

Por Rubén Arranz

Vozpopuli, 13 MARZO 2022

Estantería vacía de un supermercado

 

En el fondo del pozo se halla el miedo, quizás el instinto más potente e irracional. Es el pavor a enfrentarse a la imagen de la despensa vacía o a quedar rezagado del grupo. Hay quien siempre aprovecha ese sentimiento para ganar dinero. Diría que es lo más normal. Este viernes, un vendedor de Amazon ofrecía una garrafa de 5 litros de aceite de girasol a 47,99 euros. No es tan costosa en los supermercados, pero su precio ha aumentado con las compras masivas. ¿Quién dijo que el temor no es rentable? ¡Es lo más lucrativo que existe!

Publicó Nerea San Esteban el pasado 3 de marzo en Vozpópuli que Makro había tomado la decisión de limitar el número de unidades de este producto que podían adquirir sus clientes ante el riesgo de desabastecimiento, toda vez que el 60% del que se importa en España procede de Ucrania, zona de conflicto.

Este jueves, en una tienda de Mercadona y un hipermercado de Carrefour se terminaba el producto en tan sólo una hora, tras reponerlo. Habrá quien lo compre por necesidad, pero otros lo harán porque han escuchado la palabra “escasez” y temen quedarse sin aceite.

Fue el 9 de marzo de 2020 cuando la prensa comenzó a hablar de que podrían confinar a la población y los ciudadanos se lanzaron a los supermercados para adquirir decenas de rollos de papel higiénico. Habían escuchado en reiteradas ocasiones que en la Venezuela gobernada por el tiránico Nicolás Maduro falta este producto. Si nos iban a encerrar en casa, mejor tener el armario lleno. Mejor limpiar y pulir que comer.

El aceite de girasol y el miedo

Hay quien trata estos días de sentar cátedra sobre la guerra de Ucrania cuando hace dos años, sin tener tampoco ni puñetera idea del asunto, desaconsejaba el uso de mascarilla para quien no estuviera enfermo de covid-19. La gente fue al supermercado -a abastecerse de papel higiénico- sin tomar las mínimas precauciones. Al poco, las mascarillas quirúrgicas y los guantes de látex comenzaron a venderse a 3 euros la unidad en las farmacias. Luego, el tapabocas se hizo obligatorio incluso en la calle. Los ciudadanos escuchaban los consejos cambiantes en los medios y los seguían. Estaban precedidos de las consiguientes noticias sobre las elevadas posibilidades de morir de esa enfermedad respiratoria. Una presentadora de televisión dedicó su sección a un tema de vital importancia: ¿qué posturas sexuales minimizan el riesgo de contagio?

Es de suponer que quienes tratan de dirigir a la opinión pública y de vender sus productos en los mercados habrán tomado buena nota del nivel absurdo al que ha llegado el instinto gregario en estos tiempos. Su combinación con el miedo ha creado una masa estúpida que lo ha tenido todo y que no conoce la escasez (o apenas). Ni de libertades, ni de cosméticos, ni de alimentos. Así que basta con que el César Carballo de turno lance la voz de alarma en un medio de comunicación para que el producto se agote en los supermercados. Por razones de suministro (como ocurre en el caso de Ucrania) o porque alguien prevé, presiente o supone que un determinado episodio va a afectar al stock. Hace unos meses, dijeron que había riesgo incluso de que los centros comerciales se quedaran sin ginebra

 

Es penosa la experiencia de vivir bajo ese estado de terror, ansiedad y comportamiento compulsivo, que es el que cada día contribuyen a engarzar a la mente de los ciudadanos los medios de comunicación, convertidos a veces, por el clickbait, en una especie de trompetas del Apocalipsis

 

Es penosa la experiencia de vivir bajo ese estado de terror, ansiedad y comportamiento compulsivo, que es el que cada día contribuyen a engarzar a la mente de los ciudadanos los medios de comunicación, convertidos a veces, por el clickbait, en una especie de trompetas del Apocalipsis. La situación es tan lamentable que incluso hubo quien llenó su búnker de productos no perecederos -incluido el papel higiénico- hace unas semanas porque se había puesto de moda una teoría sobre la próxima caída de un meteorito. O por el rumor de un gran apagón europeo. Por cierto, esto último cobra cierto sentido en estos días. Curioso…

Cabe reflexionar acerca de dónde está el límite. Es decir, sobre cuál es la línea roja a partir de la cual los ciudadanos no estarían dispuestos a sacrificar su comodidad para seguir la llamada de su miedo. Porque el desastre en una sociedad tan cambiante e impulsiva ante estas neuras es cuestión de tiempo. Por eso, conviene lanzar la pregunta sobre del principio de este párrafo.

Quizás estas crisis -la de 2020 y la actual- también han servido para comprobar lo permeables que son los televidentes o los lectores de prensa hacia lo que les transmiten los medios, en los que trabajan expertos que no son tal y analistas que tampoco, además de periodistas con un largo historial de desatinos. Alguno lleva muchos años gritando cada mañana eso de “a cubierto”. Y cada tarde otros más.

Con miedo, impulsos irracionales, falta de reflexión y confianza en estos demonios mediáticos, quizás no esté tan asegurada la democracia liberal como pensamos. O quizás haya quien considere que esta afirmación es también exagerada e implique dar innecesariamente la voz de alarma. Sinceramente, no lo creo.

 

desinformación

Psicosis de Formación de Masas

Cómo se fabricó esta histeria colectiva y cómo recuperar la cordura

Por Jorge Benito

 

Psicosis de Formación de Masas

¿Cómo puede una sociedad entera caer en un estado de neurosis colectiva donde los individuos, totalmente enajenados y habiendo perdido su capacidad de razonar, le exigen en masa a sus gobernantes que instauren una tiranía?

Mattias Desmet, profesor de psicología clínica en la Universidad de Ghent en Bélgica, afirma que la explicación está en algo llamado Psicosis de Formación de Masas, del inglés Mass Formation Psychosis, un estado de delirio colectivo que sucede cuando se reúnen 4 condiciones muy concretas.

 

PSICOSIS DE FORMACIÓN MASIVA. COVID-19: ¿Por qué ocultar lo que sucede en las dos primeras semanas después de la vacunación?

Publicamos dos vídeos; el primero de sólo 4 minutos, de recomendable visionado; el segundo, no necesita presentación.

Los dos minutos de odio (1984)

Publicado 23 ago. 2012 por mis dos centavos

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LA REBELIÓN DE LA GRANJA (Película completa), George Orwell

Publicado el 14 abr. 2013 por Esteban Cruz

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Los muertos de Putin se enseñan; los de covid, se escondieron

Entonces, los muertos eran incómodos para quien mandaba, mientras que ahora se utilizan de excusa para actuar. Y para tapar vergüenzas

Por Rubén Arranz

Vozpopuli, 8 Marzo 2022

 

Apareció este lunes el diario El País con una fotografía de portada fantástica. La protagonizaba la víctima de un bombardeo en Ucrania, a quien el fuego ruso había sorprendido mientras intentaba huir de la ciudad de Irpin. El cuerpo estaba tapado con una sábana, aunque quedaba al aire un brazo, con la mano ensangrentada. Al lado, se apreciaba una maleta con ruedas. Pocos ejercicios de fotoperiodismo podrían ilustrar de una mejor forma sobre el horror de la guerra.

Hace casi dos años que El Mundo salió a la calle con una portada que también estremecía. Mostraba varias filas de ataúdes que se hallaban en el Palacio de Hielo madrileño, convertido en morgue durante los días más tristes de la pandemia de covid-19. Hubo quien entonces criticó la decisión editorial de este periódico, al considerar que la exhibición de los féretros no aportaba nada. Tan sólo morbo. El lunes, no abrieron la boca, pese a que era un ejemplo similar. ¿Cuál es la diferencia? Que entonces los muertos eran incómodos para quien mandaba, mientras que ahora se utilizan de excusa para actuar. Y para tapar vergüenzas.

Mi criterio siempre ha sido el mismo al respecto: la función del periodismo no pasa por regodearse en detalles macabros ni indiscretos, pero tampoco debe ocultar la realidad. Los ciudadanos de Estados Unidos no tomaron plena conciencia de la crueldad y la sinrazón de la Guerra de Vietnam hasta que no se difundieron imágenes sobre los féretros cubiertos con banderas nacionales durante el proceso de repatriación. Por eso el Pentágono trató de evitar la difusión de estas fotografías durante la invasión de Iraq. Afortunadamente, sin éxito.

Los medios de comunicación deben mostrar la muerte, el sufrimiento, la ruina y el caos tal y como se registran durante los conflictos bélicos. De lo contrario, se corre el riesgo de que la guerra se impregne de un peligroso romanticismo en la mente de los incautos. De que se considere una aventura en la que los soldados reciben medallas y los generales mueven fichas alrededor de un mapa para tomar territorios.

 

Los medios de comunicación deben mostrar la muerte, el sufrimiento, la ruina y el caos tal y como se registran durante los conflictos bélicos. De lo contrario, se corre el riesgo de que la guerra se impregne de un peligroso romanticismo en la mente de los incautos.

 

Con esa moral quijotesca vio marchar Zweig a los soldados a la Primera Guerra Mundial. Habían vivido a finales del siglo XIX y principios del XX, en un ambiente próspero y cultural y científicamente envidiable. Pocos regresaron con vida o sin mutilaciones. Varios millones de familias lo perdieron todo. Sucederá ahora en Ucrania.

Es previsible que los medios de comunicación pro gubernamentales no tengan reparos durante las próximas semanas en retratar el horror de Ucrania y en difundir todo tipo de propaganda del Gobierno de Zelenski -figura santificada, ¡cuánto cerebro vacío y oportunista, como el alcalde Almeida– porque a Pedro Sánchez le conviene la figura del enemigo exterior para tratar de atribuir a otro el desastre nacional.

Seamos claros: Putin es un autócrata y un criminal, pero en esta contienda no hay héroes ni buenos. Tan sólo víctimas, como el hombre que apareció en la portada de El País; como los refugiados o como los soldados que son enviados a primera línea de fuego a morir por la psicopatía de un líder. Ahora bien, ¿acaso conviene apoyar sin hacerse preguntas a quien tanto ha contribuido a desestabilizar Europa del Este desde que cayó el Muro de Berlín, tanto por intereses geoestratégicos como económicos? ¿Acaso puede considerarse como un ‘amigo’ quien ha contribuido a legitimar el régimen tiránico de Nicolás Maduro -como ocurre con las teocracias árabes- con el reciente acuerdo para comprarle petróleo?

Putin, el enemigo externo

Se ocultarán estos detalles en la prensa afín al Ejecutivo o se les quitará hierro con falacias de todo tipo. Porque ahora su tarea es engordar la figura del enemigo exterior -Putin- para que los ciudadanos culpen de la inflación y la crisis económica al Kremlin. Si para cumplir con este objetivo de comunicación es necesario distribuir entre los ciudadanos burda propaganda, se hará. Y, por supuesto, ningún periodista afín se opondrá a la -lógica- difusión de imágenes violentas. A las que ilustran sobre la guerra.

Ésa es la diferencia entre 2020 y 2022. Entonces, convenía transmitir que habíamos salido más fuertes del confinamiento; y que la epidemia no era sinónimo de muerte, sino de divertida rutina casera.

Pero bueno, para eso ha quedado una gran parte de los medios de comunicación: para difundir sin hacerse excesivas preguntas las corrientes de opinión interesadas que surgen desde el poder. Fíjense, parece que la pandemia se ha terminado de un día para otro. En Navidad, La Sexta nos ilustraba sobre la mejor forma de ubicarnos en la mesa de Nochebuena para no matar al abuelo. El día 7 de enero, el Gobierno comenzó a hablar de “gripalizar” la covid-19 para no acentuar el daño económico derivado de la pandemia.

Ahora, hay una nueva guerra y como algún avezado asesor habrá visto que la búsqueda del enemigo exterior puede utilizarse de excusa para todo (o casi), las tertulias mañaneras se centran casi en exclusiva en el conflicto. Ya no muere gente de covid. Toca volver a manipular la realidad para atornillar los nuevos embustes a la cabeza de los ciudadanos.

Y ojo, si esto implica demonizar a cada uno de los habitantes de Rusia, así se hará. Si ocurrió con el vecino que acudía mucho al supermercado durante el confinamiento, ¡qué no pasará con gente tan lejana y desconocida!

 

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Sánchez y la espiral del silencio

Lo de Canet no es por el catalán. Tiene que ver con el respeto a los derechos fundamentales y con el acatamiento del Estado de Derecho

Por Marta Martín

Vozpopuli

Un operador de TV toma imágenes en la escuela Turó del Drac de Canet de Mar. EFE / Alejandro García.

 

En 1974, una catedrática de Mainz revolucionó las ciencias de la información con un artículo en el Journal of Communication. Se llamaba Elisabeth Noelle-Neumann y el texto The Spiral of Silence: A Theory of Public Opinion. Era el colofón de años de trabajo en los que la alemana se había resistido a asumir la investigación de LazarsfeldBerelson Gaudet que, décadas antes, había postulado que los medios tenían un poder “limitado”.

Noelle-Neumann nunca lo creyó. Porque sabía de lo que hablaba. Había vivido en Alemania antes de ir a EE. UU. y había podido comprobar la eficacia de la propaganda. Ella misma, militante en su juventud del Partido Nacionalsocialista, había publicado escritos en prensa a favor de la ideología del gobierno.

La llegada de los 60 reforzó su intuición. Los mensajes acumulativos, omnipresentes y consonantes de la televisión, hacían ya imposible escaquearse de su influencia. Como probó otro autor, McCombs, el poder de los medios no era tanto manipular el comportamiento, sino dictar los temas sobre los que pensar (o no). Pero no sólo. Noelle-Neumann se dio cuenta de que eran los grandes generadores de opinión pública, la más potente herramienta de control social para modular los comportamientos de la ciudadanía.

En cualquier comunidad, el “discrepante” (quien expresa posiciones contrarias a las asumidas como mayoritarias) es condenado al aislamiento. En la sociedad de la información, la opinión “publicada” se interpreta habitualmente como mayoritaria. Por mera supervivencia, evitamos contrariarla. Por eso, los medios adquieren un enorme poder.

 

Si nos alineamos con el “percibido” sentir mayoritario, nos atrevemos a expresarnos. De no ser así, nos cohibimos

 

Los seres humanos somos gregarios: tememos el ostracismo. Por eso, disponemos de una especie de “sentido” que nos empuja a sondear el clima de opinión. Necesitamos contrastar nuestras convicciones, actitudes y comportamientos con los del espacio público para saber a qué arriesgarnos. Si nos alineamos con el “percibido” sentir mayoritario, nos atrevemos a expresarnos. De no ser así, nos cohibimos.

Este sentir puede responder a la realidad o ser un simple espejismo (a veces intencionalmente fabricado). En cualquier caso, hace enmudecer a quienes discrepan mientras anima a hablar a quienes se ven incluidos en la colectividad. Se genera así una espiral, la espiral del silencio: las ideas que se manifiestan se van haciendo cada vez más fuertes y las áfonas, más débiles. Pero el proceso puede romperse en seco cuando algún hecho provoca que la voz de un grupo de valientes, reafirmado en sus posiciones, se escuche.

 

Los dominantes se revuelven para tratar de recuperar el control. Sin embargo, sus espasmos coléricos refuerzan el impulso de cada vez más individuos rebeldes

 

Entonces, como un castillo de naipes, la falacia (si la opinión presentada como “mayoritaria” no era realidad) se puede empezar a desmontar. Quienes permanecían mudos reaccionan y quienes se adherían, gregariamente, ante planteamientos que no compartían, dejan de hacerlo. Obviamente, los dominantes se revuelven para tratar de recuperar el control. Si embargo, sus espasmos coléricos refuerzan el impulso de cada vez más individuos rebeldes.

Como en Canet. Lo paradójico estriba en que lo que ha hecho reaccionar no ha sido tanto la firmeza de esos padres en defender los derechos lingüísticos de su hijo, como la asquerosa campaña de acoso promocionada por la Generalitat. Esta reacción rabiosa ha sido la gota que ha colmado el vaso.

La polémica no tiene que ver con el catalán. Tiene que ver con la exclusión y con el señalamiento del que no se siente radical ni politizado, del que no piensa como ellos, del “discrepante”, condenado hasta ahora al silencio. Tiene que ver con el respeto a los derechos fundamentales y con el acatamiento del Estado de Derecho.

Noelle-Neumann comprobó sus ideas empíricamente con más de 3.000 encuestas en un experimento. Concluyó, entre otras, dos cuestiones importantes. Cuando una minoría percibe la posibilidad de ser mayoría, crecerá. En segundo lugar (aviso a navegantes), cuando hay inseguridad sobre lo que es o puede ser la creencia dominante, se está produciendo un profundo cambio de opinión.

 

Los partidos constitucionalistas han votado, unidos, mociones a favor del respeto a la sentencia del TSJC en el Parlament. Illa, que de tonto no tiene un pelo, se ha abstenido de defender la inmersión

 

Centenares de familias han iniciado los trámites para exigir que se imparta el 25% de castellano en sus centros escolares. Esta semana, además, los partidos constitucionalistas han votado, unidos, mociones a favor del respeto a la sentencia del TSJC en el Parlament. Illa, que de tonto no tiene un pelo, se ha abstenido de defender la inmersión. El PSC, que se expresaba gregariamente ante planteamientos inasumibles, parece que empieza a dejar de hacerlo…

Mientras, Sánchez en el Gobierno sigue poniéndose de perfil. Tirando de argumentario, esta semana se ha limitado a instar a Casado a "no politizar la lengua" (él, un presidente de Gobierno que negoció con ella los presupuestos en la ley Celaá). Parecería que, en estos momentos, tiene dudas de qué le va a ser lo más rentable a la hora de pronunciarse.

Cambio en el clima de opinión

La opinión pública española necesita urgentemente una declaración suya, sin ambigüedades, a favor de los derechos de los menores, de los derechos lingüísticos y del Estado de Derecho. Una declaración exigiendo a Pere Aragonès cumplir con la legalidad. Un compromiso de que el Gobierno va a actuar para proteger a todos los catalanes (que son españoles).

Es normal que Sánchez sienta inseguridad sobre lo que es o puede ser la opinión dominante: se está produciendo, por fin, un cambio en el clima de opinión. Con el espíritu de Canet, la espiral del silencio se rompe. Si Sánchez no puede posicionarse por convicción, que lo haga al menos por supervivencia. Que lea a Noelle-Neumann.

 

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NOS DECLARAMOS EN HUELGA

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«¿Qué es el fascismo?», por George Orwell.

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VACUNAS COVID: SIN INFORMACIÓN VERAZ. The British Medical Journal (BMJ) denuncia la censura de Facebook. “Están tratando de controlar cómo piensa la gente con el pretexto de verificar los hechos”.

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