EL CAMINO DE LA DESINFORMACIÓN. LOS «VERIFICADORES DE HECHOS» Y LA C.I.A.: De Julian Assange al periodismo «perrofaldero». Entrevista a John Pilger.

EL CAMINO DE LA DESINFORMACIÓN

 

El síndrome de Rosa Villacastín: una epidemia en la izquierda

Si toca indultar a los independentistas, lo suyo es criticar la "judicialización de la política" y defender el diálogo. Si a Griñán le condenan a una pena de prisión por el escándalo de los ERE, se deja claro que es una buena persona y no se lo merece

Por Rubén Arranz

Vozpopuli, 5 AGOSTO 2022

EL CAMINO DE LA DESINFORMACIÓN
Carmen Calvo y Begoña Gómez

 

El síndrome de Rosa Villacastín ya existía en las tribus paleolíticas, cuando no habían sido alumbrados ni ella ni algún que otro demócrata sobrevenido, definido como maestro de periodistas, al parecer, por firmar piezas como la que se publicó en noviembre de 1975, a la muerte de Franco: “Así sólo mueren, Europa, los grandes hombres de la civilización”.

Es fácil identificar a su autor. También su estrategia. Se ilustraba muy bien sobre ella en ¡Que vienen los socialistas!. Gran parodia sobre lo que somos. Cuando el cura, el conde, el vendedor de muebles y el farmacéutico vieron que el PSOE iba a ganar las elecciones, aparcaron sus principios y decidieron rascar la barriga a la izquierda, encabezada por José Sacristán.

En todo clan surgen de vez en cuando corrientes de fondo que amenazan con alterar las cosas. Eso ya sucedía en las cuevas. Cuando el líder tomaba una decisión controvertida, surgían opositores y conspiradores, pero también aduladores que preferían anteponer su comodidad a la justicia y a la ética. Eso se puede trasladar al presente. Subió el precio de la energía, el año pasado, y Rosa Villacastín pegó un pellizco a quienes alarmaban con este asunto. Ella sólo pagó 7,5 euros por poner el aire acondicionado en su casa. Ahora que toca ahorrar, porque lo dice Pedro (¡mi Pedro!), toca cambiar de posición: “Alucino con los que dicen que a 27 grados no se puede vivir. Hay que seguir las corrientes de fondo, aunque se arremolinen y le lleven a uno a dar vueltas sobre sí mismo.

Hay quien lanzaba 'vivas' al abuelo Patxi anteayer, pero al día siguiente se acercó a los socialistas porque el país necesitaba modernizarse. Cuando Aznar Ana Botella tomaron Moncloa, consiguió trabajo en la televisión pública y comenzó a sermonear al personal con consejos de salud. Después, con Rajoy exhibió galleguidad y, con Pedro..., Iván Redondo le definió como “maestro de maestros”. Sin duda, cum laude en lo suyo. Hay que seguir las corrientes de fondo.

Ningún amigo sin trabajo

Este fenómeno -el síndrome de Rosa Villacastín- puede detectarse por el flanco derecho y por el izquierdo; y se puede aplicar a diferentes disciplinas. Al marido de Soraya Saenz de Santamaría lo fichó en 2014 Telefónica y a la mujer de Pedro Sánchez la reclutó el Instituto de Empresa en 2018. Después, la Universidad Complutense. Formar parte de ese grupo de mandarines -cada vez más nutrido- puede resultar complejo al principio, pero, cuando acogen a alguien, nunca le abandonan si demuestra un correcto vasallaje. El Estado, aunque menguante, es un gran botín con muchas piezas codiciadas.

Alguno se conforma con puestos en tertulias televisivas -cada Gobierno, con su equipo de periodistas-portavoces-, otros, con un cargo directivo o un asiento en el Consejo de Administración en empresas de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales... y, otros, con una mesa, silla, seguro médico y quince pagas en alguna de esas compañías privadas que funcionan como ministerios. Las que tan bien tratan a los miembros del PP S.A o el PSOE S.A. Las que miman a los Pepe Blanco Javier de Paz de turno.

Las buenas nuevas sobre estos individuos son bastante frecuentes. El periódico Cinco Días -de Prisa- adelantaba este miércoles que la SEPI ha propuesto para dirigir el Hipódromo de la Zarzuela a Maritcha Ruiz, cuyo nombre no le sonará al gran público, pero que fue fundadora de las Juventudes Socialistas del barrio madrileño de Tetuán, junto a Pedro Sánchez, y posteriormente compañera de viaje político del presidente. Cuando llegó a la Moncloa, Ruiz se quedó como directora de comunicación del partido y ahora, sin tener ni pajolera idea de gestionar el hipódromo, le han encomendado esa tarea.

Su caso no es muy diferente al de Juan Manuel Serrano (Correos), el de Óscar López (ex de Paradores) o el de los Migueles SebastianesBorjas CabezonesValerianos Gómez, Mauricis Lucena, Beatrices Corredores, Josés Montillas,Elenas Salgados... o el de la propia Begoña Gómez. Menudo cuajo el de la Universidad Complutense el de situar a la mujer del presidente a la cabeza de un máster. Vaya desprestigio para la institución, pese a que quienes sufren del 'síndrome de Villacastín' seguro que defienden la decisión. Porque Gómez es mujer, está muy preparada y además tiene don de gentes. ¿Por qué se tiene que limitar por ser la 'mujer de...'? Eso es machista.

La familia es lo primero

Todo esto prueba que Tony Soprano no se lo montaba bien. Hay un capítulo en el que confiesa a su mujer, Carmela, que las comisiones que obtiene la familia han caído como consecuencia de varios factores. Entre otras cosas, la persecución cada vez más estrecha a la que les sometía el FBI.

Todo esto dificultaba que cada una de las viudas esposas de presidiarios recibieran su asignación mensual, dado que ninguno de los 'directivos' de esa singular empresa quería renunciar a su nivel de ingresos. Pobre Tony..., debió aprender de este Gobierno -y de los precedentes-. La protección a sus miembros es exactamente igual que la de esas familias italo-americanas, pero su sistema de manutención de los ahijados y ahijadas es mucho mejor. Básicamente, porque obtienen los fondos a partir de la facturación de las empresas que se han adherido a su causa... y, sobre todo, del erario público, que tiene una capacidad casi infinita para pagar sueldos.

Quien quiera aspirar a una vida plena y tranquila, tan sólo tiene que contagiarse del 'síndrome de Villacastín'. La estrategia es muy sencilla. Practiquemos antes de terminar: si se acerca una tormenta es consecuencia de la emergencia climática, que provoca fenómenos meteorológicos extremos. Y si finalmente no descarga sobre nuestras cabezas, diremos que se debe a que el calentamiento global provoca sequías. Si sube el precio de la luz, afirmaremos que tener el aire acondicionado puesto en julio y agosto tan sólo cuesta 7,5 euros. O que “siempre le echamos 20 euros” al depósito, esté cara o barata la gasolina. Si baja el paro, que es gracias a Pedro, y, si sube, que Putin ha provocado todo esto.

Si toca indultar a los independentistas y ciscarse en el criterio del Tribunal Supremo, lo suyo es criticar la "judicialización de la política" y defender el diálogo. Si a Griñán le condenan a una pena de prisión por el escándalo de los ERE, se deja claro que es una buena persona y no se lo merece. Y si Pedro Sánchez vuelve a aconsejar llevar mascarillas por la calle..., pues todo sea por la salud pública y la sanidad.

Si va bien, es por el PSOE; y si la cosa se tuerce... 'ay, qué bien tan mal'. Que no podemos pedir más. O que la culpa es de Rusia o de la Gürtel. Cuando gobiernan los otros, sacamos las pancartas. Cuando lo hacen los nuestros, disfrutamos de nuestras vacaciones, como dijo Pepe Álvarez.

 
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SOBRE EL RÉGIMEN DEL 78'

Primero fueron a por la prensa. Pero como yo era joven y atolondrado, creí que no me afectaría.

 

Estimado Sr. Arranz, recojo su fotografía de parte de la familia asociada en el llamado "Régimen del 78", al que es posible definir como "La Megamáquina de robar heredada del franquismo", fotografía que solidifica el recuerdo de aquél principio, que tuvo lugar cuando Franco ya no daba para más.

Necesitaban la Alquimia.

La Alquimia de la Transmutación. De Franco a las Instituciones.

Y desaparecieron súbitamente aquéllos Procuradores en las Cortes Parlamentarias de la Dictadura. Al día siguiente, ya eran demócratas de toda la vida.

Trillado el camino, se quedaron con Telefónica (por el 1% de su valor). Siguieron CAMPSA, ENDESA; ... Se lo quedaron todo.

Y aquí llegamos hoy. Los Funcionarios y las Autoridades estatales, ¿De quien dependen? De nosotros no, eso está claro.

La Seguridad solo está en el Régimen del 78. Fuera ya no hace frío, sino calor. Un calor espantososo, que anuncia de nuevo el frío.

Pero el frio de este invierno será otro frío. Un frío nuevo y mortal. Esclavizante.

Salvo para los que engrosan el Régimen del 78, seguros de que el futuro no les dejará a la intemperie.

Es la "Popularización del Régimen". Ya no hay sitio para más comisionstas, ni ladrones, ni defraudadores de lo público.

Ahora solo han quedado los restos:El bedel, el policía, el maestro. Son las bases del nuevo Régimen.

 

El 18 de noviembre de 1976, tras veinticinco horas de debate, en lo que es conocido como el último Pleno de las Cortes franquistas, se dio luz verde a la Ley para la Reforma Política, con el resultado de 425 votos a favor, 59 votos en contra y 13 abstenciones.  Torcuato Fernández Miranda, presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, la consideraba como una forma de avanzar hacia la democracia respetando las leyes vigentes: “de la ley a la ley a través de la ley”. Miguel Primo de Rivera y Urquijo, que abrió el debate invocó “la irrepetible autoridad política de Francisco Franco”, proclamando su “lealtad y devoción personal por él”, así como su “condición joseantoniana”, para pasar a declarar que, con todo, ya era hora de dejar al pueblo español decidir qué autoridad política debía reemplazar al Caudillo. Otro procurador de las Cortes, Ramiro Cercos, criticó este proyecto de ley como “tímido e insuficiente” para “regir en el nuevo orden democrático”, por cuanto hacía referencia explícita a las Leyes Fundamentales, que respondían a fines claramente diferentes de aquellos que presiden los sistemas democráticos. Raimundo Fernández-Cuesta, un viejo líder falangista, señaló que el Estado español fue creado por “la voluntad soberana y la facultad constituyente que le confirió el resultado de la lucha [de la nación española]” y que estaba basado en los Principios Fundamentales que eran, por su propia naturaleza, “permanentes e inalterables”, por lo que aceptar la ley propuesta significaría la anulación de esos principios.

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COMPROBACIÓN DE HECHOS LOS VERIFICADORES DE HECHOS

LA MAYORÍA DE LAS ORGANIZACIONES DE "VERIFICACIÓN DE HECHOS" QUE UTILIZA FACEBOOK EN UCRANIA ESTÁN FINANCIADAS DIRECTAMENTE POR WASHINGTON

Por Alan Macleod

MintPres News, 2 AGOSTO 2022

 

La mayoría de las organizaciones de verificación de hechos con las que Facebook se ha asociado para monitorear y regular la información sobre Ucrania están financiadas directamente por el gobierno de los EE.UU. A la luz de la invasión rusa de Ucrania, ha estallado una guerra de información tan amarga como la lucha terrestre, y Meta (el nombre oficial de Facebook) anunció que se había asociado con nueve organizaciones para ayudar a separar los hechos de la ficción para los usuarios de Ucrania, Rusia y otros países de Europa del Este.

Estas nueve organizaciones son: StopFake, VoxCheck, Fact Check Georgia, Demagog, Myth Detector, Lead Stories, Patikrinta 15min, Re:Baltica y Delfi. “Para reducir la difusión de información errónea y brindar información más confiable a los usuarios, nos asociamos con verificadores de datos independientes de terceros en todo el mundo”, escribió el gigante de Silicon Valley, y agregó: “Los verificadores de datos independientes de terceros de Facebook están certificados por la Red Internacional de Verificación de Datos (IFCN). La IFCN, una subsidiaria de la organización de investigación periodística Poynter Institute, se dedica a reunir a los verificadores de datos de todo el mundo”.

¿El problema con esto? Al menos cinco de las nueve organizaciones están directamente a sueldo del gobierno de Estados Unidos, uno de los principales beligerantes en el conflicto. El Instituto  Poynter también está financiado por la NED.

Además, muchas de las otras organizaciones de verificación de hechos también tienen conexiones profundas con otras potencias de la OTAN, incluida la financiación directa.

 

STOPFAKE

Quizás el más conocido y notorio de los nueve grupos sea StopFake. Establecido en 2014, StopFake está financiadopor el Consejo Atlántico de la OTAN, por la Oficina de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth británica, la Embajada británica en Ucrania y el Ministerio de Asuntos Exteriores checo. También ha recibido dinero de EE. UU. a través del National Endowment for Democracy, aunque ese hecho está lejos de ser anunciado por ninguna de las partes. Se aludió a una razón potencial de esto en un artículo de 2016 reimpreso por el propio StopFake.

Como señala el artículo, “en el caso de StopFake.org, cuando los opositores quieren insultar el proyecto, inmediatamente invocan el apoyo de los donantes del National Endowment for Democracy como evidencia de la participación del gobierno de EE. UU. y la CIA”.

A raíz de la invasión rusa, la NED extrajo de Internet todos los registros públicos de sus proyectos en Ucrania. Sin embargo, las copias archivadas incompletas de esos registros confirman una relación financiera entre los grupos. StopFake se creó explícitamente como una organización partidista.

Como señala un brillante informe sobre ellos de la Red Internacional de Periodistas, la mayoría de las verificaciones de hechos de StopFake se basan en historias de los medios rusos, y la motivación para su creación fue "la ocupación rusa de Crimea en 2014 y una campaña para retratar a Ucrania como un país fascista; Estado donde prosperaron el antisemitismo, el racismo, la homofobia y la xenofobia”.

Si bien es incorrecto etiquetar a Ucrania como un estado fascista, el país claramente tiene uno de los movimientos de extrema derecha más fuertes de Europa. Y desafortunadamente, StopFake en sí está lejos de ser un espectador apolítico en ese aumento.

Múltiples medios de comunicación occidentales establecidos, incluido The New York Times, han informado sobre los vínculos de StopFake con el poder blanco o los grupos nazis. Cuando la periodista local EkaterinaSergatskova expuso estos vínculos, las amenazas de muerte de figuras de extrema derecha la obligaron a huir de su hogar.

De hecho, según algunos, una de las funciones principales de StopFake parece ser promover la extrema derecha. Una larga exposición de Lev Golinkin en The Nation catalogó lo que llamó la historia de StopFake de “blanquear agresivamente a dos grupos neonazis ucranianos con un largo historial de violencia, incluidos crímenes de guerra”.

Seguramente la expresentadora más famosa de StopFake sea Nina Jankowicz. Jankowicz fue brevemente la jefa de la recién formada Junta de Gobernanza de la Desinformación del presidente Biden antes de que el alboroto público la obligara a renunciar. Apodado el "Ministerio de la Verdad", tanto la junta como Jankowicz generaron una fuerte oposición. Sin embargo, pocos mencionaron el hecho de que, mientras estuvo en StopFake, la propia Jankowicz, frente a la cámara, elogió con entusiasmo las virtudes de múltiples paramilitares fascistas.

En un segmento de televisión de 2017 sobre los batallones Aidar, Dnipro-1 y Azov, Jankowicz presentó a los grupos como voluntarios heroicos que ensordecen a Ucrania ante “una mayor invasión separatista rusa”. Como ella dijo.

El movimiento de voluntarios en Ucrania se extiende mucho más allá del servicio militar. Los grupos de voluntarios apoyan activamente al ejército de Ucrania con alimentos, ropa, medicamentos y rehabilitación posterior a la batalla, además de trabajar activamente con los casi dos millones de refugiados internos desplazados por la guerra en Ucrania”.

 

Este marco choca con múltiples informes de grupos de derechos humanos como Amnistía Internacional, que afirman que el Batallón Aidar es culpable de una letanía de abusos, “incluidos secuestros, detenciones ilegales, malos tratos, robos, extorsiones y posibles ejecuciones”. Amnistía también acusa aAidar y Dnipro-1 de “Usar el hambre de civiles como método de guerra”.

Azov, mientras tanto, es la organización más infame de todas. La insignia del grupo proviene directamente de la 2ª División Panzer de las Waffen-SS, una unidad responsable de llevar a cabo algunos de los peores crímenes del holocausto de Hitler.

El Batallón Azov también sumerge sus balas en grasa de cerdo antes de la batalla como un crimen de odio calculado, intentando bloquear a los enemigos judíos o musulmanes de una vida mejor en el más allá.

AndriyBiletsky, el fundador del grupo, dijo en 2010 que cree que la misión de Ucrania es "liderar las razas blancas del mundo en una cruzada final… contra los Untermenschen liderados por los semitas", la palabra que Hitler usó para describir a judíos, polacos, ucranianos y otros. pueblos que designó para el exterminio.

En febrero, Facebook anunció que estaba cambiando sus reglas sobre el discurso de odio para permitir elogios y promoción del Batallón Azov. ¿Fue esto por recomendación de StopFake

MintPress le pidió a Meta/Facebook que comentara sobre los vínculos de su socio de verificación de datos con grupos de extrema derecha y si StopFake había influido en su decisión de permitir contenido pronazi en su plataforma, pero no recibió respuesta.

Como señaló Golinkin en su artículo para The Nation, StopFake también ha defendido a C14, otro paramilitar fascista, describiéndolo simplemente como una “organización comunitaria”, citando la negación del propio C14 de sus pogromos contra los romaníes como “evidencia” de su inocencia. Esta designación choca incluso con el Departamento de Estado de EE. UU., que cataloga al C14 como un “grupo de odio nacionalista”. El “14” en su nombre se refiere al eslogan supremacista blanco de “14 palabras”.

StopFake ha hecho una serie de afirmaciones controvertidas, entre ellas que el aumento del antisemitismo en Ucrania es " falso ", llegando incluso a calificar a medios bien establecidos como NBC News y Al-Jazeera de publicar noticias falsas sobre el papel en esto del Batallón Azov.
 
En un artículo titulado “Rusia como mal: falsos paralelismos históricos. Algunas peculiaridades de la cultura política rusa”, también insistió en que los campos de concentración de Hitler se inspiraron en los rusos establecidos por VladimirLenin.
 
En realidad, el gobierno alemán fue pionero en el uso de campos de concentración durante el genocidio de los pueblos herero y namaqua entre 1904 y 1908 en Namibia. Los británicos y españoles también fueron los primeros en adoptarlos.
 
Además, StopFake tiene vínculos estrechos con The Kyiv Post, un medio ucraniano financiado y capacitado directamente por National Endowment for Democracy. Desde 2016, el Post ha publicado 191 informes StopFake.
 
 

¿QUIÉN ES LA NED?

La razón por la que recibir fondos del National Endowment for Democracy debería despertar sospechas de cualquier organización es porque la NED fue establecida explícitamente por la administración Reagan como un grupo de fachada para la Agencia Central de Inteligencia.

Aunque está financiada por Washington y cuenta con funcionarios estatales, técnicamente es una empresa privada y, por lo tanto, no está sujeta a las mismas regulaciones legales y al escrutinio público que las instituciones estatales.

La CIA ha utilizado la NED para llevar a cabo muchas de sus operaciones más controvertidas. En los últimos años, entrenó y canalizó dinero a los líderes de los manifestantes de Hong Kong para mantener viva la insurrección, fomentó una campaña nacional de manifestaciones en Cuba y ayudó a los intentos de derrocar al gobierno de Venezuela.

Sin embargo, quizás lo más importante para esta historia es que la NED también estuvo involucrada en el golpe de estado de 2014 que destituyó al presidente ucraniano Viktor Yanukovych del poder. El cambio de régimen es, en definitiva, una de sus funciones primordiales.

La NED hace esto estableciendo, financiando, apoyando y capacitando a todo tipo de grupos políticos, económicos y sociales en los países objetivo. Según su informe anual de 2019, Ucrania es la "máximaprioridad" de la NED.

La agencia ha gastado (oficialmente) más de $ 22 millones en Ucrania desde 2014. En sus momentos más sinceros, los líderes de NED son explícitos sobre el papel de la organización. “Sería terrible que los grupos democráticos de todo el mundo fueran vistos como subvencionados por la CIA”, dijo Carl Gershman, presidente de la NED de 1984 a 2021, al explicar por qué se creó su organización.

El cofundador de NED, Allen Weinstein, estuvo de acuerdo: “Mucho de lo que hacemos hoy lo hizo la CIA de manera encubierta hace 25 años”, dijo aThe Washington Post .

 

VOXCHECK

VoxCheck recibe asistencia monetaria sustancial del gobierno de los EE. UU. a través de la NED y la Embajada de los EE. UU. También está financiado por los gobiernos holandés y alemán.

Los registros NED incompletos muestran que VoxCheckrecibe subvenciones anuales sustanciales y ha aceptado alrededor de $250,000 en total. Ese tipo de dinero rinde muchísimo en Ucrania, que es, de alguna manera, la nación más pobre de Europa.

El INB per cápita del país de 3.500 dólares al año está muy por debajo incluso del de Rusia, que se sitúa en 10.700 dólares. Una subvención NED de $ 15,000 otorgada a una fundación de medios ucraniana, por ejemplo, fue suficiente para pagar la redacción de más de 100 artículos.

A pesar de su financiación, los medios occidentales presentan a VoxCheck de forma extremadamente positiva. The Washington Post, por ejemplo, los describe como “un pequeño grupo de verificadores de hechos independientes”.

En el lenguaje común, la palabra “independiente” generalmente se reserva para cualquier grupo de medios que no sea propiedad de los gobiernos ni esté financiado por ellos (como si ese fuera el único tipo de dependencia). Pero incluso en esta barra extremadamente baja, VoxCheck cae.

 

 

Un documento de NED muestra una subvención de 2020 otorgada a VoxUkraine, como falso sobre esta base. En otras palabras, el vocero estatal oficial del gobierno británico, uno que jugó un papel decisivo en la promoción de las mentiras que condujeron a las invasiones de Irak y Libia , se considera sacrosanto.

Lo que aparece en la brillante exposición del Post es que el personal de VoxCheck tiene pocas pretensiones de ser neutral y se ven a sí mismos como soldados de a pie digitales en una cruzada contra Rusia. Como dijo un empleado, la misión es “evitar que alguien caiga en las mentiras y la manipulación rusas”.

De hecho, uno de los miembros del personal renunció a su trabajo para trabajar como voluntario en el ejército ucraniano. Otros empleados de VoxCheck revelaron que se sentían culpables por no hacerlo ellos mismos y solo contribuir virtualmente a la lucha.

Por supuesto, Rusia ha mentido constantemente durante esta guerra; toda la invasión se basó en una mentira. A lo largo del invierno, los funcionarios rusos repitieron constantemente que no tenían intención de invadir Ucrania. Mientras tanto, los medios rusos afirmaron que el presidente Zelensky había huido del país a raíz de la invasión.

Pero en la guerra, todos los bandos mienten. Y cuando una operación de verificación de hechos critica constantemente solo a un lado y se mantiene en silencio sobre el otro, claramente ha tomado un lado en el conflicto y, por lo tanto, está actuando de manera partidista. Las personas interesadas en pensar críticamente deberían examinar las afirmaciones de todas las partes.

 

VERIFICACIÓN DE HECHOS GEORGIA

Fact Check Georgia se describe a sí mismo como "un sitio web independiente y no partidista que ofrece a los lectores información investigada, verificada y basada en evidencia".

Sin embargo, está financiado por una letanía de organizaciones dudosas, incluidas la NED y la Embajada de los EE. UU., el German Marshall Fund, el gobierno holandés y European Endowment for Democracy, una organización "privada" financiada por el gobierno europeo inspirada explícitamente en la NED.

 

 

La sección "Acerca de nosotros" de Fact Check Georgia revela cuán independiente es realmente la organización de verificación de datos. NED y la Embajada de los Estados Unidos en Georgia.

Esto va acompañado del descargo de responsabilidad: "Los puntos de vista y las opiniones expresadas en este sitio web pertenecen a Factcheck.ge y no son los puntos de vista y las opiniones de las organizaciones de apoyo al proyecto", una oración que no sería necesario adjuntar si una organización fuera realmente independiente.

Además, parte de su personal tiene antecedentes notables. La primera persona incluida en la sección "nuestroequipo" de Fact Check Georgia fue el ex Viceministro de Defensa de Georgia, un país que luchó contra Rusia en 2008.

 

DETECTOR DE MITOS

Otra empresa con sede en Georgia, Myth Detector, fue financiada por la Embajada de los EE. UU. por una suma de 42 000 € en el año fiscal 2021.

La emisora estatal alemana Deutsche Welle contribuyó con 41 000 €. También donó 41.000€ el año pasado, según el informe financiero de Myth Detector, un grupo llamado “Zinc”. Es muy posible que se trate de ZincNetwork, una empresa de inteligencia en la sombra que lleva a cabo operaciones de guerra de información en nombre de los gobiernos del Reino Unido y los Estados Unidos.

 

DEMAGÓGICO

La Embajada de EE. UU. en Polonia no solo financia aDemagog, sino que también imparte formación sobre cómo pensar.

El sitio web de Demagog señala que la embajada estableció una "academia de verificación de hechos" sobre "cómo lidiar con información falsa". “Gracias a la cooperación [de la embajada]”, señala, “se llevaron a cabo clases para estudiantes y profesores sobre noticias falsas, fuentes confiables de información y verificación de hechos”.

Junto con el gobierno de EE. UU., Demagog también recibe dinero del gobierno polaco, la Unión Europea y las organizaciones del Espacio Económico Europeo.

Juntas, las operaciones de estas cinco organizaciones están financiadas directamente por WashingtonSin embargo, muchos de los otros grupos de verificación de hechos que Facebook paga para servir como policías de contenido en su plataforma tienen conexiones similares con el poder estatal occidental.

De hecho, el único de los nueve que parece relativamente libre de la colaboración directa del gobierno es Lead Stories, un medio autofinanciado.

 

PATIKRINTA 15MIN

El medio lituanoPatikrinta 15min insiste en que son un grupo independiente y no partidista. Como dice su sección "Acerca de": "Los patrocinadores de Patikrinta 15min no pueden ser partidos políticos, políticos, organizaciones estatales o empresas u organizaciones relacionadas con políticos".

Sin embargo, aceptan fondos del Instituto Poynter, el grupo de periodismo propietario de la organización estadounidense de verificación de datos Politifact.

Desde 2016, el Instituto Poynter ha solicitado y recibido al menos siete subvenciones del National Endowment for Democracy, por un total de más de medio millón de dólares. En particular, algunas de estas subvenciones son claramente una forma de canalizar dinero en efectivo a los grupos de verificación de hechos de Europa del Este.

Como resumen de una subvención de NED para notas de $ 78,000, el objetivo del dinero es "promover el uso de sitios web de verificación de hechos como una herramienta efectiva de rendición de cuentas en Europa Central y del Este, y fortalecer la comunidad global de verificación de hechos".

La NED continúa señalando que Poynter traerá a más de 70 periodistas a una cumbre de capacitación y luego continuará “entrenando”, “orientando”, “apoyando” y ayudándolos a ellos y a sus organizaciones con el “desarrollo de capacidades”.

 

Una de varias subvenciones otorgadas al aparentemente neutral Poynter Institute por la NED del Departamento de Estado de EE. UU

Un cínico podría concluir que la NED simplemente estaba tratando de lavar su dinero a través de Poynter. MintPress le pidió a Patikrinta 15min que confirmara o negara si eran uno de los grupos de Europa del Este mencionados en las presentaciones de NED, pero no recibió una respuesta.

Al igual que otros grupos, la apariencia no partidista de Patikrinta 15min se desliza con frecuencia. Esto se puede ver en titulares como “El cinismo ruso no tiene límites” y el hecho de que defienden con frecuencia a grupos nazis como el Batallón Azov.

Al igual que StopFake, Patikrinta 15min ha argumentado que el uso de Azov del símbolo de las Waffen SS es una coincidencia.

También presentó a Azov como una organización apolítica y ha utilizado citas del fundador de Azov, AndriyBiletsky, posiblemente el neonazi vivo más infame del mundo, como "prueba" de que los cargos en su contra son desinformación rusa.

 

RE: BALTICA

Si bien no hay evidencia de que Re:Baltica tenga una relación financiera con el gobierno de los Estados Unidos, la mayor parte de su financiación aún proviene de Occidente.

Como señalan en su sitio web, alrededor de dos tercios de su financiación provienen "de las instituciones con sede en los países de la UE/OTAN". También mencionan al “Reino de los Países Bajos” como uno de sus “amigos”, es decir, donantes. 

 

Re:Baltica está generosamente financiado por gobiernos y ONG occidentales, incluida la Open Society Foundation de George Soros

 

DELFÍ

Delfi es un importante portal web en Europa del Este y el Báltico. La empresa no revela si recibe financiación extranjera. Sin embargo, es innegable que tiene una estrecha relación con la NED.

En 2015, Delfientrevistó aChristopher Walker, un alto directivo de NED, sobre la mejor manera de contrarrestar la propaganda rusa.

Dos años más tarde, el presidente de la NED, Gershman, se dirigió al parlamento lituanoreveló que su organización había:

[Trabajado] con Lituania para contrarrestar los esfuerzos rusos por subvertir y destruir la democracia en Lituania, en Europa y en la propia Rusia. Hemos apoyado el trabajo de Delfi con sede en Lituania y el Centro de Estudios de Europa del Este para monitorear, documentar y combatir la desinformación rusa en Lituania y los estados bálticos”.

 

Más tarde ese año, Delfi se asoció con la NED para celebrar la 1.ª Reunión de Jóvenes Líderes de Vilnius, en la que se invitó a jóvenes activistas cuidadosamente seleccionados a codearse con periodistas y espías de toda Europa y Estados Unidos, con la esperanza de construir una sociedad amigable con Occidente, con fuerza en la sociedad civil. 

Un gráfico que muestra la estructura de liderazgo de la red EXPOSE publicado como parte de la Integrity Initiative Leak 7[/caption], Delfi, Re:Baltica y StopFake fueron identificados como miembros propuestos de una red de "contra"propaganda que espera ser establecida por el Red EXPOSE.

EXPOSE fue supuestamente una iniciativa secreta financiada por el gobierno del Reino Unido que habría reunido a periodistas y agentes estatales en una alianza para dar forma al discurso público de una manera más propicia para las prioridades de los gobiernos occidentales.

Como escribióEXPOSE, "Existe una oportunidad para mejorar las habilidades de las organizaciones de la sociedad civil en toda Europa, mejorando sus actividades existentes y liberando su potencial" para ser la próxima generación de activistas en la lucha contra la desinformación del Kremlin.

Coordinar sus actividades”, escribió EXPOSE, “representa una oportunidad únicapara el gobierno británico en su lucha contra Rusia. Desafortunadamente, lamentaron, la “fijación monomaníaca” de StopFake en Rusia había dañado su credibilidad.

Sorprendentemente, EXPOSE también escribió que "otra barrera para combatir la desinformación es el hecho de que ciertas narrativas respaldadas por el Kremlin son objetivamente ciertas", una admisión que subraya que, para muchos gobiernos y medios de comunicación, "desinformación" está pasando rápidamente a significar simplemente " información con la que no estamos de acuerdo”.

Los nombres de las personas que figuran como empleados potenciales de esta red son un quién es quién de los operativos vinculados al estado, incluida la Red Zinc, varias personas del sitio web de periodismo de investigación financiado por NEDBellingcat y Ben Nimmo, un ex vocero de la OTAN que ahora es jefe de Inteligencia global para Facebook.

 

 

LA GUERRA CIBERNÉTICA DE FACEBOOK

Sin embargo, Nimmo es solo uno de los muchos exagentes estatales que ahora trabajan en los escalones más altos de Facebook.

El mes pasado, MintPress publicó un estudio que revela que el gigante de SiliconValley ha contratado a decenas de ex empleados de la CIA en puestos influyentes dentro de la empresa, especialmente en seguridad, moderación de contenido y confianza y seguridad.

Dado lo influyente que es Facebook como gigante de los medios y las comunicaciones, este tipo de relación constituye un problema de seguridad nacional para todos los demás países del mundo. Y esto tampoco es una amenaza hipotética. En noviembre, Nimmo lideró un equipo que efectivamente intentó desviar las elecciones nicaragüenses del gobernante partido sandinista hacia el candidato respaldado por Estados Unidos. En los días previos a las elecciones, Facebookborró cientos de cuentas y páginas de medios prosandinistas.

Esta acción subraya el hecho de que Facebook no es una empresa internacional que existe solo en el éter, sino una operación estadounidense sujeta a las leyes estadounidenses. Y cada vez más, se está acercando al propio gobierno de EE.UU.

 

¿QUIÉN PROTEGERÁ A LOS GUARDIANES?

Las noticias falsas abundan en línea, y nosotros, como sociedad, no estamos preparados para contrarrestarlas.

Un estudio realizado por la Universidad de Stanford descubrió que la gran mayoría de las personas, incluso los jóvenes con conocimientos digitales, no podían distinguir los informes reales de las falsedades obvias en línea. Muchos caerán en la propaganda rusa. De hecho, los medios rusos están publicando constantemente información engañosa.

Pero también lo son los países de la OTAN. Y si los verificadores de hechos que se han ofrecido como voluntarios para separar la verdad de la ficción para nosotros atacan implacablemente a Rusia pero se mantienen callados en su propio lado, muchos más caerán en la propaganda occidental.

La perspectiva implícita de muchos de estos grupos de verificación de hechos es que “solo Rusia miente”. Esta es la posición de una organización partidista, que se preocupa poco por la verdad y más por imponer el control sobre los medios de comunicación.

Y todo esto se hace en nombre de mantenernos a salvo. ¿Quién está verificando los hechos? Desafortunadamente, depende de los medios de comunicación pequeños e independientes hacerlo.

Sin embargo, MintPress se ha enfrentado a una represión constante por hacerlo, se le ha impedido comunicarse con nuestros más de 400 000 seguidores de Facebook, los gigantes de Silicon Valley lo han suprimido algorítmicamente y se le ha eliminado de los servicios de transacciones financieras como PayPal.

La solución es enseñar y desarrollar la alfabetización mediática crítica. Todos los medios de comunicación tienen sesgos y agendas. Depende del individuo aprender estos y constantemente examinar y evaluar todo lo que lee.

Sin embargo, los gobiernos no quieren que sus poblaciones piensen críticamente; quieren que su mensaje sea dominante, una de las razones por las que la NED ha estado financiando silenciosamente a tantas organizaciones de verificación de hechos para que hagan su trabajo.

 

Alan MacLeod es redactor sénior de MintPress News. Después de completar su doctorado en 2017, publicó dos libros: Bad News From Venezuela: Twenty Years of Fake News and Misreporting and Propaganda in the Information Age: Still Manufacturing Consent , así como unaseriedeartículosacadémicos . También ha colaborado con FAIR.org , The Guardian , Salon , The Grayzone , Jacobin Magazine y Common Dreams .

 

 

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UNA ENTREVISTA CON JOHN PILGER: “ASSANGE ES LA ENCARNACIÓN VALIENTE DE UNA LUCHA CONTRA LAS FUERZAS MÁS OPRESIVAS DE NUESTRO MUNDO”

En una entrevista con el World Socialist Web Site , el renombrado periodista de investigación australiano John Pilger advirtió que “Estados Unidos está cerca de ponerle las manos encima” al valiente editor de WikiLeaks, Julian Assange.

Por Oscar Grenfell

MintPres News, 27 JULIO 2022

 

El mes pasado, la ministra del Interior británica, Priti Patel, aprobó la extradición de Assange a EE. UU., donde enfrenta 175 años de prisión en virtud de la Ley de Espionaje por publicar información verídica que expone los crímenes de guerra estadounidenses en Irak y Afganistán.

Como explica Pilger, la orden de Patel será objeto de una nueva apelación, pero el poder judicial británico que fallará ha facilitado la persecución de Assange en cada paso del camino. Esto subraya la urgencia de una lucha política para liberar a Assange, basada en las poderosas luchas de la clase trabajadora que están surgiendo en todo el mundo.

Pilger comenzó su carrera en los medios a fines de la década de 1950. Su primer documental, The Quiet Mutiny, expuso aspectos de la guerra de Estados Unidos en Vietnam en 1970. Desde entonces, Pilger ha producido más de 50 documentales, muchos de ellos de largometraje y centrados en revelar los crímenes de las principales potencias imperialistas.

En una entrevista de Rolling Stone de 2012, se le preguntó a Assange: "¿Quién ha sido su partidario público más crítico?" Él respondió: “John Pilger, el periodista australiano, ha sido el más impresionante”. Pilger ha sido inquebrantable en su defensa del editor de WikiLeaks.

En 2018 y 2019, se dirigió a las manifestaciones del Partido Socialista por la Igualdad, exigiendo que el gobierno australiano use sus poderes diplomáticos y legales para liberar a Assange. Debido a su defensa de principios de Assange y su oposición a la guerra, casi nunca se hace referencia a Pilger en los medios oficiales de Australia, a pesar de ser uno de los periodistas más conocidos y respetados del país.

 

WSWS: Después del anuncio de Patel que permite la extradición, ¿dónde está el caso de Assange? ¿Son los peligros que enfrenta de mayor urgencia que antes?

John Pilger: Es un momento peligroso e impredecible. Desde que el Ministro del Interior firmó la orden de extradición, los abogados de Julián han presentado un recurso provisional. 'Provisional' es parte del tortuoso proceso de apelación. Los abogados deben presentar lo que se conoce como 'motivos de apelación perfeccionados' en las próximas semanas, luego EE. UU. y el Ministro del Interior presentan sus respuestas.

Solo después de eso pasa a un juez (que no forma parte de un tribunal) para decidir si lo acepta o no. Puede sonar meticuloso pero, después de haberlo observado, me parece un manto de ofuscación finamente tejido sobre un sistema profundamente sesgado.

Hasta la audiencia del Tribunal Superior del año pasado, creía que los jueces superiores del país rechazarían la apelación estadounidense y reclamarían algo de la noción mitologizada de la justicia británica aunque solo fuera por la supervivencia del sistema, que depende en parte de la "cara" dentro de los alcances arcanos de la justicia británica. establecimiento. Esta muestra de “independencia” en apoyo de la justicia ha ocurrido en el pasado.

En el caso de Julian, los hechos son sin duda demasiado escandalosos (ningún tribunal debidamente constituido lo consideraría siquiera), pero yo estaba equivocado. La decisión del Lord Presidente del Tribunal Supremo de Inglaterra y Gales en octubre pasado de que EE. UU. tenía el derecho de fabricar e introducir tardíamente "garantías" que ni siquiera habían sido parte del debido proceso anterior fue bastante impactante.

No hubo justicia, no hubo proceso; se mostraba la astucia y la crueldad del poder estadounidense. Podría tener razón. Hoy, Estados Unidos sabe que está cerca de ponerle las manos encima a Julian. A diferencia de parlamentos anteriores en Westminster, no hay una sola voz que hable por él.

A pesar de una campaña tenaz que enfatiza la amenaza que representa la extradición de Julián para una “prensa libre”, los medios de comunicación apenas lo reconocen, y siguen siendo intensamente hostiles hacia él. Los periodistas nunca han sido tan obedientes como lo son hoy, y el caso de Julian es un recordatorio, para algunos, de lo que deberían ser. Los avergüenza.

 

WSWS: Ha defendido constantemente a Julian durante más de diez años. Durante ese período, ¿le ha sorprendido la intensidad con la que ha sido perseguido?

JP: Quizás no sorprendido; como periodista, he tenido mi propio gusto por la crueldad estatal. Recuerde que la búsqueda de Julian es una medida de sus logros. Informó a millones sobre los engaños de gobiernos en los que muchos confiaban; respetó su derecho a saber. Fue un servicio público notable.

 

WSWS: ¿Cree que esto está relacionado con un ataque más amplio a los derechos democráticos?

JP: Sí, es la última etapa del abandono de lo que antes se llamaba “socialdemocracia”. El “retroceso” de los derechos en EE. UU. y el Reino Unido es una reacción al levantamiento, en las décadas de 1960 y 1970, de las personas y su conciencia y de las ideas de equidad. Este fue un "momento" histórico en el que la sociedad se estaba volviendo más ilustrada; los derechos de las minorías y los géneros estaban ganando aceptación; los trabajadores estaban contraatacando. Al mismo tiempo, se lanzó la llamada “era de la información”.

Se trataba solo en parte de información; era una era de los medios, con los medios estableciendo un lugar omnipresente y controlador en la vida de las personas. Uno de los libros más influyentes de la época fue The Greening of America . En la portada estaban las palabras: “Se avecina una revolución. No será como las revoluciones del pasado. Se originará con el individuo”. El mensaje de su autor, un joven académico de Yale, Charles Reich, fue que la verdad y la acción política habían fracasado y que solo la “cultura” y la introspección podían cambiar el mundo.

En pocos años, impulsado por nuevas oportunidades de lucro, el culto al “yoismo” había subvertido el sentido de la gente de actuar juntos, su sentido y lenguaje de justicia social e internacionalismo. Se separaron clase, género y raza; la clase como forma de explicar la sociedad se convirtió en herejía.

Lo personal era lo político y lo mediático era el mensaje. La propaganda decía que algo llamado globalismo era bueno para ti. El corporativismo, su lenguaje engañoso y su autoritarismo, se apropiaron mucho de la forma en que vivíamos, asegurando lo que el economista Ted Wheelwright llamó una "Sociedad de dos tercios", con el tercio inferior sujeto a la deuda y la pobreza mientras una guerra de clases no reconocida desarraigaba y destruía el poder del trabajo.

En 2008, la elección del primer presidente negro en la tierra de la esclavitud y la fabricación de una nueva guerra fría completaron la desorientación política de quienes, 20 años antes, habrían conformado una oposición crítica y un movimiento antibelicista.

 

WSWS: ¿Existe una relación con la escalada de la guerra, incluidas las confrontaciones lideradas por Estados Unidos con China y Rusia?

JP: Los eventos de hoy son el resultado directo de los planes establecidos en la Guía de planificación de defensa de 1992, un documento que establece cómo Estados Unidos mantendría su imperio y superaría cualquier desafío, real o imaginario.

El objetivo era el dominio estadounidense a toda costa, literalmente. Escrito por Paul Wolfowitz y Dick Cheney, quienes jugarían papeles clave en la administración de George W. Bush y la invasión de Irak, podría haber sido escrito por Lord Curzon en el siglo XIX.

Formaron “El Proyecto para un Nuevo Siglo Americano”. Estados Unidos, alardeaba, “supervisaría una nueva frontera”. El papel de otros estados sería como vasallos o suplicantes, o serían aplastados.

Planeó la conquista de Europa y Rusia con todo el celo y la minuciosidad de los imperialistas de Hitler. Las raíces de la actual guerra de la OTAN contra Rusia y las provocaciones a China están aquí.

 

WSWS: ¿Qué piensa del papel que está desempeñando el gobierno laborista de Anthony Norman Albanese? ¿Puede comentar sobre el informe Desclasificado de Australia, con informes internos para el Fiscal General Dreyfus, que indicó que el único enfoque del gobierno laborista es una hipotética transferencia de prisión, después de que Assange haya sido extraditado a los EE. UU. y condenado por cargos de la Ley de Espionaje allí?

JP: El gobierno laborista de Anthony Norman Albanese es tan derechista y complaciente como cualquier gobierno laborista australiano; solo el gobierno de Whitlam en 1972-1975 rompió el molde y se deshizo de él. Fue el gobierno laborista de Julia Gillard el que inició la colusión de Australia con Estados Unidos para silenciar a Assange. La idea del "traslado de la prisión" puede verse como una forma engañosa de satisfacer el apoyo a Julian en su tierra natal. Pase lo que pase, Estados Unidos decidirá y el gobierno de Albanese hará lo que se le diga.

 

WSWS: Estamos planteando la necesidad de que los trabajadores y los jóvenes salgan en defensa de Assange, como punta de lanza de la lucha contra la guerra y el autoritarismo. ¿Por qué cree que la gente común debería emprender la lucha para liberar a Assange?

JP: Julian Assange es la valiente encarnación de una lucha contra las fuerzas más oscuras y opresivas de nuestro mundo; y las personas de principios, jóvenes y mayores, deben oponerse a ella lo mejor que puedan; o un día puede tocar sus vidas, y peor.

 

Foto destacada | John Pilger, periodista y documentalista australiano, llega para reunirse con el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en la Embajada de Ecuador en Londres, el 22 de junio de 2012.

Nota del editor | Este artículo fue reimpreso del World Socialist Web Site con permiso de John Pilger.

 

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PERIODISTAS BRITÁNICOS “PERRO GUARDIÁN” DESENMASCARADOS COMO PERROS FALDEROS PARA EL ESTADO DE SEGURIDAD

Por JONATHAN COOK

Mint Press News, 21 JUNIO 2022

EXTENSIÓN DE LA GUERRA HÍBRIDA PARA EL CONTROL SOCIAL DE LOS CIUDADANOS POR PARTE DE LOS ESTADOS

 

LONDRES – Los acontecimientos de los últimos días sugieren que el periodismo británico, el llamado Cuarto Poder, no es lo que pretende ser: un perro guardián que vigila los centros del poder estatal. Es todo lo contrario. Las pretensiones de los medios establecidos sufrieron un duro golpe este mes cuando el juicio por difamación de la columnista de The Guardian, Carole Cadwalladr, llegó a su fin y los correos electrónicos pirateados de Paul Mason, un incondicional de la BBC, Channel 4 y The Guardian, se publicaron en línea. Estos dos célebres periodistas se han descubierto como reclutas, en sus diferentes formas, en una guerra de información encubierta que libran las agencias de inteligencia occidentales. Si hubieran sido honestos al respecto, esa colusión podría no importar tanto. Después de todo, pocos periodistas son tan neutrales o tan desapasionados como a la profesión le gusta pretender. Pero al igual que muchos de sus colegas, Cadwalladr y Mason han roto lo que debería ser un principio fundamental del periodismo: la transparencia. El papel de los periodistas serios es llevar los asuntos de importancia al espacio público para el debate y el escrutinio. Los periodistas que piensan críticamente aspiran a hacer rendir cuentas a quienes ejercen el poder, principalmente a las agencias estatales, según el principio de que, sin escrutinio, el poder corrompe rápidamente. El propósito del periodismo real, a diferencia de los chismes, el entretenimiento y la estenografía de seguridad nacional que suele pasar por periodismo, es golpear hacia arriba, no hacia abajo. Y, sin embargo, ahora sabemos que cada uno de estos periodistas estaba en connivencia activa, o buscaba confabularse, con actores estatales que prefieren operar en las sombras, fuera de la vista. Ambos periodistas fueron cooptados para promover los objetivos de los servicios de inteligencia. Y lo que es peor, cada uno de ellos buscó convertirse en un conducto o ayudar activamente en campañas de difamación encubiertas dirigidas por los servicios de inteligencia occidentales contra otros periodistas. Lo que estaban haciendo, junto con tantos otros periodistas establecidos, es la antítesis misma del periodismo. Estaban ayudando a ocultar la operación del poder para que fuera más difícil de escrutar. Y no solo eso. En el proceso, estaban tratando de debilitar a los periodistas ya marginados que luchan para que el poder estatal rinda cuentas.

COLUSIÓN RUSA?

La cooperación de Cadwalladr con los servicios de inteligencia se ha destacado solo por un caso judicial. Fue demandada por difamación por Arron Banks, un empresario y principal donante de la exitosa campaña Brexit para que Gran Bretaña abandone la Unión Europea. En una especie de extensión transatlántica de la histeria del Russiagate en Estados Unidos tras la elección de Donald Trump como presidente en 2016, Cadwalladr acusó a Banks de mentir sobre sus vínculos con el Estado ruso. Según el tribunal, ella también sugirió que violó las leyes de financiación electoral al recibir dinero ruso en el período previo a la votación del Brexit, también en 2016. Ese año sirve como una especie de zona cero para los liberales temerosos del futuro de la “democracia occidental”, supuestamente bajo la amenaza de los modernos “bárbaros en la puerta”, como Rusia y China, y la capacidad de los estados occidentales para defender su primacía a través de guerras de agresión neocoloniales en todo el mundo. La implicación es que Rusia planeó una doble subversión en 2016: en un lado del Atlántico, Trump fue elegido presidente de EE. UU.; y, por el otro, se engañó a los británicos para que se pegaran un tiro en el pie y socavaran a Europa votando a favor de abandonar la UE. Ante el caso judicial, Cadwalladr no pudo respaldar sus acusaciones contra Banks como ciertas. No obstante, el juez falló en contra de la acción por difamación de Banks, sobre la base de que los reclamos no habían dañado suficientemente su reputación. El juez también decidió, perversamente en una acción por difamación británica, que Cadwalladr tenía "motivos razonables" para publicar afirmaciones de que Banks recibió "tratos atractivos" de Rusia, aunque "no había visto evidencia de que hubiera realizado tales tratos". Una investigación realizada por la Agencia Nacional del Crimen finalmente tampoco encontró evidencia. Entonces, dadas esas circunstancias, ¿cuál fue la base de sus acusaciones contra Banks? El modus operandi periodístico de Cadwalladr, en sus esfuerzos de larga data por sugerir una intromisión rusa generalizada en la política británica, se destaca en su declaración como testigo ante el tribunal. En él, se refiere a otra de sus historias al estilo Russiagate: una de 2017 que intentó conectar al Kremlin con Nigel Farage, un expolítico pro-Brexit del Partido UKIP y colaborador cercano de Banks, y el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, quien ha sido un preso político en el Reino Unido durante más de una década. En ese momento, Assange estaba confinado en una habitación individual en la Embajada de Ecuador luego de que su gobierno le ofreciera asilo político. Había buscado refugio allí por temor a ser extraditado a EE. UU. luego de que WikiLeaks publicara revelaciones de que EE. UU. y el Reino Unido habían cometido crímenes de guerra en Irak y Afganistán. WikiLeaks también había avergonzado profundamente a la CIA al seguir con la publicación de documentos filtrados, conocidos como Vault 7 , que exponían los propios crímenes de la agencia. La semana pasada, la ministra del Interior del Reino Unido, Priti Patel, aprobó la misma extradición a los EE. UU. que Assange temía y que lo llevó a la embajada ecuatoriana. Una vez en los EE. UU., enfrenta hasta 175 años en completo aislamiento en una cárcel de máxima seguridad.

COMPLOT DE ASESINATO

Ahora sabemos, cortesía de una investigación de Yahoo News , que a lo largo de 2017 la CIA tramó varios planes para asesinar a Assange o secuestrarlo en una de sus operaciones ilegales de "entrega extraordinaria", por lo que podría ser encerrado permanentemente en los EE. UU., Fuera de vista pública. Podemos suponer que la CIA también creía que necesitaba preparar el terreno para una operación tan deshonesta al traer al público a bordo. Según la investigación de Yahoo, la CIA creía que la incautación de Assange podría requerir un tiroteo en las calles de Londres. Fue en este punto, al parecer, que Cadwalladr y The Guardian se animaron a agregar su propio peso a la causa de volver aún más a la opinión pública contra Assange. Según la declaración de su testigo, “una fuente confidencial en [los] EE. UU.” sugirió, en el mismo momento en que la CIA estaba reflexionando sobre estos diversos complots, que escribiera sobre una supuesta visita de Farage a Assange en la embajada. La historia se publicó en The Guardian bajo el titular “ Cuando Nigel Farage conoció a Julian Assange ”. En el artículo, Cadwalladr ofrece una fuerte pista sobre quién la había estado tratando como confidente: la única fuente mencionada en el artículo es "un contacto de alto rango con vínculos con la inteligencia de EE. UU.". En otras palabras, es casi seguro que la CIA le proporcionó el punto de vista de la agencia sobre la historia.

En el artículo, Cadwalladr une sus afirmaciones y las de la CIA de “un alineamiento político entre la ideología de WikiLeaks, la ideología del UKIP y la ideología de Trump”. Detrás de escena, sugiere, estaba la mano oculta del Kremlin, guiándolos a todos en un complot maligno para socavar fatalmente la democracia británica. Ella cita a su "contacto de alto rango" afirmando que la supuesta reunión cara a cara de Farage y Assange fue necesaria para pasar información de su nefasto complot "en formas y lugares que no pueden ser monitoreados". Excepto, por supuesto, como su "contacto de alto rango" sabía, y como sabemos ahora, gracias a las revelaciones del sitio web de Grayzone , eso era una mentira. Junto con su complot para matar o secuestrar a Assange, la CIA instaló ilegalmente cámaras dentro y fuera de la embajada. Todos sus movimientos en la embajada fueron monitoreados, incluso en el bloque de baños. La realidad era que la CIA estaba escuchando y grabando en video todas las conversaciones de Assange en la embajada, incluso las cara a cara. Si la CIA realmente tuviera una grabación de Assange y Farage reuniéndose y discutiendo un complot inspirado en el Kremlin, ya habría encontrado una manera de hacerlo público. Mucho más plausible es lo que dicen Farage y WikiLeaks: que tal reunión nunca sucedió. Farage visitó la embajada para tratar de entrevistar a Assange para su programa de radio LBC, pero se le negó el acceso. Eso se puede confirmar fácilmente porque para entonces la embajada ecuatoriana se había aliado con los EE. UU. y le negaba a Assange cualquier contacto con visitantes que no fueran sus abogados.

No obstante, Cadwalladr concluye: “En la tormenta perfecta de noticias falsas, desinformación y redes sociales en la que vivimos ahora, WikiLeaks es, en muchos sentidos, el vórtice arremolinado en el centro de todo”.

'VÓRTICE ARREMOLINADO'

La historia de la reunión Farage-Assange muestra cómo las agendas de la CIA y Cadwalladr coincidieron perfectamente en su propio “vórtice arremolinado” de noticias falsas y desinformación. Quería vincular la campaña del Brexit a Rusia y sugerir que cualquiera que quisiera desafiar las devociones liberales que encubren los crímenes cometidos por los estados occidentales necesariamente debe pertenecer a una red de conspiradores, a la izquierda y a la derecha, ideada desde Moscú. Mientras tanto, la CIA y otras agencias de inteligencia occidentales querían profundizar la impresión del público de que Assange era un agente del Kremlin, y que la exposición de WikiLeaks de los crímenes cometidos por esas mismas agencias no era de interés público sino un ataque a la democracia occidental. El asesinato del carácter de Assange ya se había logrado en gran medida con el público estadounidense en la campaña Russiagate en los EE. UU. Los servicios de inteligencia, junto con el liderazgo del Partido Demócrata, habían elaborado una narrativa diseñada para ocultar las revelaciones de WikiLeaks sobre el amaño de elecciones por parte del equipo de HillaryClinton en 2016. para evitar que Bernie Sanders gane la nominación presidencial del partido. En cambio, volvieron a centrar la atención del público en afirmaciones sin pruebas de que Rusia había "pirateado" los correos electrónicos. Para Cadwalladr y la CIA, la noticia falsa de que Farage conoció a Assange podría ser una prueba más de que tanto la "extrema izquierda" como la "extrema derecha" estaban en connivencia con Rusia. Su mensaje era claro: solo se podía confiar en los centristas, y en el estado de seguridad nacional, para defender la democracia.

HISTORIA FABRICADA

La difamación de Cadwalladr sobre Assange es totalmente compatible con la campaña de difamación de WikiLeaks dirigida por los medios de comunicación liberales a los que ella pertenece. Su periódico, The Guardian, ha tenido a Assange en la mira desde que se peleó con él por la publicación conjunta de los registros de guerra de Irak y Afganistán en 2010. Un año después de la difamación de Cadwalladr, The Guardian continuaría su cooperación con los servicios de inteligencia. demonización de Assange al publicar una historia igualmente inventada, esta vez sobre un asesor principal de Trump, Paul Manafort, y varios "rusos" no identificados que se reúnen en secreto con Assange en la embajada. La historia era tan improbable que fue ridiculizada incluso en el momento de su publicación. Una vez más, la operación de espionaje ilegal de la CIA dentro y fuera de la embajada significó que no había forma de que Manafort o cualquier “ruso” pudiera haber visitado en secreto a Assange sin que esas reuniones fueran grabadas. No obstante, The Guardian nunca se ha retractado de la difamación. Uno de los autores del artículo, Luke Harding, ha estado al frente tanto de las afirmaciones de The Guardian sobre el Russiagate como de sus esfuerzos por difamar a Assange. Al hacerlo, parece haber confiado en gran medida en los servicios de inteligencia occidentales para sus historias y ha demostrado ser incapaz de defenderlos cuando se le cuestiona. Harding, como The Guardian, tiene una inversión adicional en desacreditar a Assange. Él y un colega de The Guardian, David Leigh, publicaron un libro impreso por The Guardian que incluía una contraseña secreta para un caché de documentos filtrados de WikiLeaks, lo que proporcionaba acceso al material a los servicios de seguridad de todo el mundo. La afirmación de la CIA de que la publicación de esos documentos puso en peligro a sus informantes (una afirmación que incluso los funcionarios estadounidenses se han vistoobligados a admitir que no es cierta) ha sido puesta en la puerta de Assange para vilipendiarlo y justificar su encarcelamiento. Pero si alguien tiene la culpa, no es Assange sino Harding, Leigh y The Guardian .

ESFUERZO PARA QUITAR LA PLATAFORMA

El caso de Paul Mason, quien trabajó durante muchos años como periodista senior de la BBC, es aún más revelador. Los correos electrónicos enviados al sitio web de Grayzone muestran al veterano periodista autodenominado "de izquierdaconspirando en secreto con figuras alineadas con los servicios de inteligencia británicos para construir una red de periodistas y académicos para difamar y censurar a los medios de comunicación independientes que desafían las narrativas de Occidente (procedentes de las agencias de inteligencia). Las preocupaciones de Mason sobre la influencia de la izquierda en la opinión pública se han intensificado a medida que enfrenta más críticas de la izquierda por sus demandas de un apoyo ferviente y acrítico a la OTAN y presiona por una mayor interferencia occidental en Ucrania. Ambos son objetivos que comparte con los servicios de inteligencia occidentales. Junto con los medios de comunicación establecidos, Mason ha pedido que se envíe armamento avanzado a Kyiv, lo que probablemente aumente el número de muertos en ambos lados de la guerra y arriesgue una confrontación nuclear entre Occidente y Rusia. En los correos electrónicos publicados, Mason sugiere el daño y la “retirada implacable de la plataforma” de los sitios de medios de investigación independientes, como Grayzone, Consortium News y Mint Press, que albergan a periodistas que no forman parte del sistema. Él y sus corresponsales también debaten si incluir Declassified UK y OpenDemocracy. Uno de sus co-conspiradores sugiere un "legal nuclear completo para exprimirlos financieramente". El propio Mason propone privar de ingresos a estos sitios web presionando en secreto a Paypal para que impida que los lectores puedan hacer donaciones para apoyar su trabajo. Cabe señalar que, a raíz de la correspondencia de Mason, PayPal de hecho lanzó una ofensiva de este tipo, incluso contra Consortium News y MintPress, después de apuntar anteriormente a WikiLeaks.

Los corresponsales de correo electrónico de Mason incluyen dos figuras íntimamente ligadas a la inteligencia británica: Grayzone describe a Amil Khan como "un contratista de inteligencia en la sombra" con vínculos con el Consejo de Seguridad Nacional del Reino Unido. Fundó Valent Projects, estableciendo sus credenciales en una sucia guerra de propaganda en apoyo de los grupos yihadistas decapitadores que intentan derrocar al gobierno sirio apoyado por Rusia.

CLÚSTERES CLANDESTINOS

El otro agente de inteligencia es alguien a quien Mason se refiere como un "amigo": Andy Pryce, el jefe de la sombría unidad de Contradesinformación y Desarrollo de Medios (CDMD) del Foreign Office, fundada en 2016 para "contraatacar contra la propaganda rusa". Mason y Pryce pasan gran parte de su correspondencia discutiendo cuándo reunirse en los pubs de Londres para tomar una copa, según Grayzone. El Foreign Office logró mantener en secreto la existencia de la unidad CDMD durante dos años. El gobierno del Reino Unido se ha negado a revelar información básica sobre el CDMD por motivos de seguridad nacional, aunque ahora se sabe que está supervisado por el Consejo de Seguridad Nacional. La existencia del CDMD salió a la luz debido a filtraciones sobre otra operación de guerra de información encubierta, la Iniciativa de Integridad. En particular, la Iniciativa de Integridad se ejecutó sobre la base de "grupos" clandestinos en América del Norte y Europa, de periodistas, académicos, políticos y funcionarios de seguridad que avanzan narrativas compartidas con las agencias de inteligencia occidentales para desacreditar a Rusia, China, Julian Assange y Jeremy Corbyn, el exlíder de izquierda del Partido Laborista.

Cadwalladr fue nombrado en el grupo británico, junto con otros destacados periodistas: David Aaronovitch y Dominic Kennedy del Times ; Natalie Nougayrede y Paul Canning de The Guardian; Jonathan Marcus de la BBC; Neil Buckley del Financial Times; Edward Lucas de The Economist ; y Deborah Haynes de Sky News. En sus correos electrónicos, Mason parece querer renovar este tipo de trabajo pero dirigir sus energías más específicamente a dañar a los medios independientes y disidentes, con su objetivo número uno, Grayzone , que desempeñó un papel fundamental en la exposición de la Iniciativa de Integridad. El "amigo" de Mason, el director del CDMD, Andy Pryce, "aparece de manera destacada" en los documentos relacionados con la Iniciativa de Integridad, observa Grayzone. Este trasfondo no pasa desapercibido para Mason. Señala en su correspondencia el peligro de que su complot para "quitar la plataforma" de los medios independientes pueda "terminar con el mismo problema que Statecraft", una referencia al Instituto de Statecraft, la organización benéfica matriz de Integrity Initiative, que Grayzone y otros expusieron. Él advierte: "La oposición no es estúpida, puede detectar una operación de información, por lo que cuanto más esté diseñada para ser orgánica, mejor". Pryce y Mason discuten sobre la creación de una organización de la sociedad civil artificial, que lideraría su "guerra de información" como parte de una operación que denominan "Brigada Internacional de Información". Mason sugiere la suspensión de las leyes de difamación para lo que él llama "agentes extranjeros", lo que presumiblemente significa que la Brigada de Información podría difamar a los periodistas independientes como agentes rusos, haciéndose eco del tratamiento de Assange por parte de los medios establecidos, sin temor a acciones legales que mostrarían estos fueron frotis libres de evidencia.

'INFOSFERA DE PUTIN'

Otra corresponsal, Emma Briant, una académica que dice especializarse en desinformación rusa, ofrece una idea de cómo define al presunto enemigo interno: aquellos "cercanos a WikiLeaks", cualquiera que "trolee a Carole [Cadwalladr]" y los medios que "desalientan a la gente de leyendo elGuardián.” El propio Mason produce un gráfico de tela de araña alucinante, dibujado por él mismo, de la supuesta "infoesfera pro-Putin" en el Reino Unido, que abarca gran parte de la izquierda, incluido Corbyn, el movimiento Stop the War, así como los negros y musulmanes. comunidades Se mencionan varios sitios de medios, incluidos Mint Press y Novara Media, un sitio web británico independiente que simpatiza con Corbyn. Khan y Mason consideran cómo pueden ayudar a desencadenar una investigación del gobierno británico sobre los medios independientes para que puedan ser etiquetados como "medios afiliados al estado ruso" para eliminarlos aún más de la visibilidad en las redes sociales. Mason afirma que el objetivo es evitar el surgimiento de una "identidad antiimperialista de izquierda" que, según teme, "será atractiva porque el liberalismo no sabe cómo contrarrestarla", una admisión reveladora de que él cree que la izquierda genuina Las críticas de las alas a la política exterior occidental no pueden abordarse mediante la refutación pública, sino solo mediante campañas secretas de desinformación. Pide esfuerzos para tomar medidas enérgicas no solo contra los medios independientes y los académicos "pícaros", sino también contra el activismo político de izquierda. Él identifica como una amenaza particular a Corbyn, quien anteriormente fue perjudicado a través de una serie de campañas de desinformación, incluidas afirmaciones completamente libres de evidencia de que el Partido Laborista durante su mandato se convirtió en un semillero de antisemitismo. Mason teme que Corbyn pueda establecer un nuevo partido de izquierda independiente. Es importante, señala Mason, "poner en cuarentena" y "estigmatizar" cualquier ideología de este tipo. En resumen, en lugar de usar el periodismo para ganar la discusión y la batalla por la opinión pública, Mason desea usar las artes oscuras del estado de seguridad para dañar a los medios independientes, así como a los académicos disidentes y al activismo político de izquierda. No quiere influencias en el público que no estén estrechamente alineadas con los objetivos centrales de política exterior del estado de seguridad nacional. La correspondencia de Mason insinúa la realidad detrás de la afirmación de Cadwalladr de que Assange era el "vórtice arremolinado en el centro de todo". Assange simboliza ese "vórtice arremolinado" para los periodistas del establishment alineados con la inteligencia solo porque WikiLeaks ha publicado mucha información privilegiada que expone las afirmaciones occidentales de liderazgo moral global como una completa farsa, y a los periodistas que amplifican esas afirmaciones como completos charlatanes. 

En la segunda parte, examinaremos por qué periodistas como Mason y Cadwalladr prosperan en los medios establecidos; la larga historia de colusión entre las agencias de inteligencia occidentales y los medios establecidos; y cómo esa colusión mutuamente beneficiosa se está volviendo cada vez más importante para cada uno de ellos.

 

Jonathan Cook es colaborador de MintPress. Cook ganó el Premio Especial de Periodismo Martha Gellhorn. Sus últimos libros son Israel y el choque de civilizaciones: Irak, Irán y el plan para rehacer el Medio Oriente (Pluto Press) y Palestina en desaparición: los experimentos de Israel en la desesperación humana (Zed Books). Su sitio web es www.jonathan-cook.net .

Las opiniones expresadas en este artículo son del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de MintPress News.

 

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CÓMO LOS ESPÍAS Y LOS PERIODISTAS ESTABLECIDOS ESTÁN CIRCULANDO LOS VAGONES

Por JONATHAN COOK

Mint Press News, 30 JUNIO 2022

 

A principios de este mes, Rusia prohibió a 29 periodistas británicos, incluidos varios de la BBC y The Guardian , con el argumento de que estaban “asociados con el complejo de defensa”. Esa afirmación no era, al menos en todos los casos, tan absurda como se suponía en general. En la primera parte de esta serie de dos partes, vimos cómo Luke Harding de The Guardian, uno de los periodistas prohibidos por Rusia, ha promovido historias difamatorias totalmente sin fundamento que se han ceñido estrechamente a la agenda de los servicios de inteligencia occidentales. Harding incluso escribió un destacado libro sobre el Russiagate y no pudo defender sus afirmaciones básicas cuando el periodista independiente Aaron Maté lo desafió. Aunque la prohibición de Rusia provocó una reacción predecible y santurrona de los medios de comunicación del Reino Unido, y se adujo como una prueba más de las tendencias autoritarias del presidente ruso, Vladimir Putin, Moscú, de hecho, reflejaba las prohibiciones anteriores de las autoridades británicas y la Unión Europea sobre el estado ruso . -Medios patrocinados. Ninguno de los periodistas británicos ahora excluidos de Rusia levantó la voz en protesta por la prohibición de las transmisiones en inglés y los sitios web de RT y Sputnik. En la imaginación popular, cultivada conjuntamente por los medios de comunicación occidentales y las agencias de inteligencia occidentales, ambos medios cuentan con espías rusos que ejercen mano dura sobre algunos occidentales impresionables con tendencias estalinistas. La realidad es muy diferente. RT quiere tener influencia en Occidente, y la única forma de lograrlo es reclutando periodistas occidentales creíbles que tengan críticas mordaces del estado de seguridad nacional occidental y sus industrias de guerra pero que no puedan, por esa misma razón, encontrar una plataforma en el establecimiento de medios en casa. RT podría no ser el mejor lugar para obtener una visión neutral de lo que Rusia está haciendo, pero atrajo a una audiencia cada vez mayor en Occidente al proporcionar una salida para los periodistas occidentales desilusionados que están listos para pintar una imagen realista de las fallas de su país. propios estados. Uno de los periodistas de RT, por ejemplo, fue Chris Hedges, ex corresponsal en el extranjero de The New York Times . Ha tenido una larga y distinguida carrera periodística y ha ganado importantes premios periodísticos. No obstante, seis años de su programa "On Contact" nominado al Emmy para RT America, entrevistando a importantes figuras públicas, se borraron del canal de Youtube de la noche a la mañana. En la primera parte , consideramos los casos de dos célebres periodistas británicos, Paul Mason y Carole Cadwalladr, que se revelaron en connivencia encubierta con los servicios de inteligencia occidentales. No solo eso, sino que habían utilizado esos contactos para tratar de dañar a otros periodistas que se han estado enfrentando a los estados de seguridad británicos y estadounidenses. Habían sido reclutados efectivamente, o en el caso de Mason, posiblemente él mismo se reclutó, para una guerra de información encubierta y sucia. La paradoja es que, mientras Cadwalladr y Mason han estado acusando, sin pruebas, a los periodistas en Occidente de connivencia con agencias de inteligencia extranjeras, ellos mismos han estado confabulados con sus propios servicios de inteligencia para difamar a otros periodistas. Si la inteligencia rusa necesita una granja de trolls para difundir la desinformación, la inteligencia occidental puede confiar, al parecer, en los periodistas famosos obedientes de los principales medios británicos para hacer el mismo trabajo.

RODEANDO LOS VAGONES

Es probable que ni Cadwalladr ni Mason paguen un precio por sus acciones. De hecho, pueden esperar ser recompensados, una señal de que este tipo de colusión encubierta es deseada por los medios de comunicación establecidos, en particular por los medios liberales como The Guardian , que intentan crear la impresión engañosa de que de alguna manera se oponen al estado de seguridad. Eso no debería sorprender, y no solo porque este tipo de colusión funciona en beneficio conjunto de los medios de comunicación establecidos y los servicios de inteligencia. El medio de comunicación obtiene una exclusiva, a menudo arraigada en una operación de desprestigio por parte del estado, como en la historia de Cadwalladr sobre la reunión de Farage con el fundador de Wikileaks, Julian Assange (documentada en la primera parte ), que no necesitan defender más allá de la simple atribución a un “bien situada”, “fuente” anónima. Mientras tanto, los servicios de inteligencia establecen la agenda de noticias, incluso con calumnias dirigidas a quienes intentan pedirles cuentas, pero no pueden ser examinados por tales afirmaciones porque pueden protegerse detrás del anonimato. En tales casos, el llamado Cuarto Poder sirve simplemente como un taquígrafo para el estado. Amplifica las alegaciones egoístas del estado, pero agrega una apariencia de legitimidad a través de su propia supuesta verificación a través de la publicación. La colusión de los medios, sin embargo, no es sólo servil. Con la llegada de Internet y las redes sociales, la prensa establecida y los servicios de inteligencia han descubierto que sus intereses están más en sintonía que nunca. Los medios independientes del tipo que busca hacer que el poder estatal rinda cuentas, como, por ejemplo, MintPress News o Grayzone , sobre los cuales Mason estaba tan interesado en difundir desinformación (nuevamente, documentado en la primera parte ), o canales extranjeros como RT que dar una plataforma a los periodistas occidentales independientes, son tratados como una amenaza tanto por los servicios de inteligencia como por los medios de comunicación establecidos. Pero mientras que los canales extranjeros como RT pueden ser vilipendiados fácilmente debido a sus vínculos con los estados "enemigos" y cerrados solo por ese motivo, es más difícil defender la censura de los medios independientes. Primero requiere una campaña concertada de desinformación y calumnias occidentales para socavar el periodismo independiente, como examinaremos más adelante en este artículo. Los poderosos ven tales campañas de desprestigio como de vital importancia. Debido a que es libre reportar historias de crímenes de estado que los medios establecidos en su mayoría evitan, los medios independientes exponen a los medios establecidos por lo que realmente son: el brazo de relaciones públicas del estado. Muestra hasta qué punto el periodismo serio y crítico está ausente de la corriente principal. Y como fuente rival de noticias, los medios independientes dejan a los lectores más conscientes de lo que los medios tradicionales eligen no cubrir, y dan pistas sobre por qué. Paradójicamente, cuanto más efectivos se han vuelto los medios independientes, más los medios establecidos se han dado la vuelta para protegerse de estos nuevos medios, etiquetando la cobertura de sus competidores como "noticias falsas" y "desinformación rusa". Mientras tanto, los nuevos monopolios de medios establecidos que emergen de la revolución digital (plataformas de Silicon Valley como Facebook/Meta, Google/Youtube y Twitter) se han unido gradualmente a este asalto, cambiando sus algoritmos para que sea cada vez más difícil para las personas leer medios independientes.

RECLUTADO PARA ESPIAR

Si la sugerencia de una colusión generalizada con los servicios de inteligencia por parte de nuestros periodistas más célebres y los medios establecidos para los que trabajan suena improbable, considere esto: Jon Snow, quien obtuvo el estatus de tesoro nacional en el Reino Unido después de servir como líder de Channel 4 News durante muchos años, reveló en 2015 que los servicios de inteligencia británicos habían intentado reclutarlo 40 años antes, cuando era un prometedor periodista televisivo. Se le pidió que espiara a sus colegas televisivos de “izquierda”, a cambio de un salario secreto libre de impuestos que igualaría lo que ya le pagaba su empleador. Es probable que la mayoría de los periodistas no hablen de tales enfoques, ya sea porque los han aceptado o porque la divulgación podría dañar sus carreras. Snow lo dejó hasta muy tarde en su propia carrera antes de mencionar el incidente. Pero no hay razón para imaginar que tales acercamientos no continúen haciéndose de manera regular. Nunca había escrito sobre eso antes, parecía demasiado engreído, y hasta ahora no era particularmente pertinente para ningún artículo que estaba escribiendo, pero hace una década más o menos, un diplomático británico me "sondeó" en silencio. Quería ver si proporcionaría al Foreign Office información extraoficial sobre mi tema especializado: la minoría palestina en Israel. Me negué y el oficial dejó de contactarme. Dado que soy un periodista independiente de izquierda lejos del centro del poder, me quedé pensando qué tan común es que los periodistas mejor ubicados y más convencionales, los que se mezclan regularmente con funcionarios británicos, estén en el extremo receptor de este tipo de ofertas. Presumiblemente, un enfoque inicial discreto como el que me hizo tiene como objetivo ver qué tan dispuesto puede ser un periodista a involucrarse más con los servicios de inteligencia. La confianza mutua se construye gradualmente.

EN LA NÓMINA DE LA CIA

En 1977, Carl Bernstein, quien era, junto con Bob Woodward, uno de los periodistas más famosos del mundo gracias a sus informes sobre el escándalo de Watergate, centró su atención en el alcance de la colusión entre los medios estadounidenses y la CIA. Su compromiso con este tema polémico probablemente perjudicó su carrera, al menos en comparación con Woodward, quien pasó sus últimos años sin dejar de hacerse un nombre dando vueltas por la Oficina Oval transmitiendo chismes internos. El interés de Bernstein en la relación entre los servicios de inteligencia y los periodistas probablemente se derivó de sus propias experiencias en Watergate. En última instancia, él y Woodward obtuvieron su primicia, que luego se convirtió en un libro y luego en una película llamada "Todos los hombres del presidente", no solo a través de sobornos sino porque fueron utilizados como peones en una batalla de poder de alto nivel. Como se hizo público en 2005, Garganta Profunda, el informante que les dio las pistas que necesitaban para derrocar al presidente Richard Nixon, era Mark Felt, entonces director asociado del FBI y leal al director del FBI J. Edgar Hoover. Felt tenía una cuenta que saldar con Nixon después de que lo ignoraron para el puesto más alto en la oficina cuando murió Hoover. Woodward conocía a Felt de sus días en la marina y había cultivado una relación con su hombre en el FBI mucho antes de Watergate. Presuntamente, esos lazos a largo plazo los habían ayudado a ambos: Felt porque podía publicar historias que ayudaron a la oficina a dar forma secretamente a la narrativa pública, y Woodward porque tenía acceso a información que le dio una ventaja sobre los periodistas rivales. La gigantesca investigación de Bernstein en 1977 para Rolling Stone expuso la colusión entre la CIA y los periodistas, colusión que tenía paralelismos con la de Woodward y Felt. Bernstein encontró pruebas en los archivos de la agencia de que al menos 400 periodistas estadounidenses habían “llevado a cabo en secreto tareas para la Agencia Central de Inteligencia”. Bernstein observó:

“Los reporteros compartieron sus cuadernos con la CIA. Los editores compartieron sus plantillas. Algunos de los periodistas eran ganadores del Premio Pulitzer, destacados reporteros que se consideraban embajadores sin cartera de su país. La mayoría eran menos exaltados: corresponsales extranjeros que encontraron que su asociación con la Agencia ayudaba a su trabajo; corresponsales y autónomos que estaban tan interesados en las hazañas del negocio del espionaje como en archivar artículos; y, la categoría más pequeña, empleados de la CIA a tiempo completo que se hacen pasar por periodistas en el extranjero”.

Los documentos de la CIA también mostraron, como informó Bernstein, que “los periodistas fueron contratados para realizar tareas para la CIA con el consentimiento de las gerencias de las principales organizaciones de noticias de Estados Unidos”. La agencia valoró particularmente su relación con medios estadounidenses más liberales como The New York Times, la revista Time y CBS News , a quienes se consideraba más creíbles como vehículos para su guerra de información. Los periodistas reclutados por la CIA firmaron acuerdos de confidencialidad, comprometiéndose a nunca divulgar su relación con la agencia. Pero, de hecho, como aclara Bernstein, la existencia de estos periodistas de la CIA era un secreto a voces en la mayoría de las salas de redacción. Bernstein sugiere que fue fácil para la CIA reclutar periodistas para llevar a cabo su trabajo encubierto y lograr que los editores cooperaran o hicieran la vista gorda, debido al clima político paranoico producido por la Guerra Fría. Los periodistas no sintieron que estaban tomando partido; supuestamente estaban involucrados en una lucha existencial para defender el derecho de las personas a vivir en libertad. Uno tiene que preguntarse cuánto ha cambiado en un mundo donde las amenazas agresivamente promovidas del extremismo islamista, el “imperialismo” ruso y un “choque de civilizaciones” más nebuloso obsesionan a la clase política occidental. Los periodistas son tan susceptibles a esos temores como lo fueron sus predecesores a la Guerra Fría, y sin duda tan fáciles de manipular.

EN LAS SOMBRAS

El periodista de investigación Nick Davies dedicó un capítulo de su libro de 2009 “ Noticias de la Tierra Plana” a evaluar cuán profundamente habían penetrado los servicios de inteligencia occidentales en los medios, tanto en el país como en el extranjero. En última instancia, concede Davies, es casi imposible saberlo, dado que tal colusión necesariamente ocurre en las sombras. A mediados de la década de 1970, casi al mismo tiempo que el trabajo de Bernstein, dos comités del Congreso, encabezados por el senador Frank Church y el representante de la Cámara Otis Pike, se propusieron investigar el asunto. Este fue el período, debemos señalar, cuando Snow estaba siendo incentivado para espiar a sus colegas en el Reino Unido. Como señala Bernstein, el Comité de la Iglesia encubrió principalmente lo que encontró; se negó a interrogar a ninguno de los periodistas involucrados; aceptaron documentos muy redactados o "desinfectados"; y fue fuertemente influido por figuras de alto nivel de la CIA, como William Colby y George HW Bush. Al Comité Pike le fue un poco mejor, y la publicación de sus hallazgos fue suprimida en los EE . UU . Ambas investigaciones del Congreso habían sido desencadenadas por preocupaciones, posteriores a Watergate, sobre los peligros del abuso presidencial de los poderes de la CIA y la necesidad de una mayor supervisión del Congreso. Bajo esta presión, la CIA prometió acabar con sus actividades y prohibió los pagos directos a los periodistas. Pero la impotencia del Congreso para realmente entender lo que la CIA estaba tramando sugiere que la agencia probablemente remodeló el programa de nuevas maneras. En cualquier caso, la capacidad de la agencia para controlar la cobertura de los medios probablemente se hizo más fácil con el tiempo debido a la concentración de la propiedad de los medios. El puñado de corporaciones gigantes que ahora controlan casi todos los principales medios de comunicación en los EE. UU. comparten la mayoría de las preocupaciones del establecimiento de seguridad, tal como lo hicieron los periodistas comunes durante la Guerra Fría.

 

 

UN PAPEL EN CADA CAPITAL

No obstante, en su libro, Davies reunió lo que pudo de los documentos disponibles. Demostraron que en el período de posguerra, la CIA había empleado al menos 800 “activos” periodísticos encubiertos (reporteros, editores, propietarios de medios) en todo el mundo, bombeando su desinformación. Las cifras incluían solo a aquellos en la nómina de la agencia, no a aquellos que cooperaron con ella, compartieron sus objetivos o fueron influenciados por sus informes. Estos periodistas probablemente estaban operando como parte de una guerra de información encubierta más amplia de la CIA conocida como "Operación Mockingbird". El objetivo era ocultar las operaciones extranjeras encubiertas o ilegales de la agencia, como el derrocamiento de los gobiernos democráticos en Irán en 1953 y Guatemala en 1954, y controlar la cobertura de los medios de fiascos de política exterior como la fallida invasión de la Bahía de Cuba dirigida por Estados Unidos. Pigs en 1961. Para lograr estos engaños, como admitió un funcionario de la CIA al New York Times , la agencia invirtió en una gran cantidad de periódicos y estaciones de televisión en todo el mundo, e incluso creó de manera encubierta sus propios medios de comunicación. “Tuvimos al menos un periódico en cada capital extranjera en un momento dado”, dijo. Operar medios en el extranjero significaba que la CIA podía manipular de manera más convincente la agenda de noticias nacionales. Una vez que había colocado una historia local falsa o sesgada en un medio de su propiedad secreta, como The Tokyo Evening News o South Pacific Mail de Chile , se podía confiar en las agencias de noticias como Reuters y Associated Press , así como en las principales estaciones de televisión y periódicos de EE. UU. para recogerlo y difundir la desinformación de la CIA en todo el mundo. La agencia podría convertir rápidamente a los medios de comunicación del mundo en su propia cámara de eco sobre cualquier tema importante. Por lo tanto, así como los sinsontes imitan los cantos de otros pájaros, los medios llegaron a repetir los temas de conversación de la CIA. En 1983, John Stockwell, exjefe del grupo de trabajo de la CIA en Angola, explicó ante la cámara la facilidad con la que la CIA canalizaba su propaganda a través de periodistas conscientes e involuntarios. “Tenía propagandistas por todo el mundo”, observó. Refiriéndose a su participación en una campaña de desinformación contra Cuba, dijo:

“Enviamos docenas de historias sobre atrocidades cubanas, violadores cubanos [a los medios]… Publicamos fotografías [falsas] que aparecieron en casi todos los periódicos del país… No sabíamos de una sola atrocidad cometida por los cubanos. Fue propaganda pura, cruda y falsa para crear la ilusión de que los comunistas comían bebés en el desayuno”.

Según Stockwell, la CIA patrocinó en secreto la publicación de miles de libros de propaganda que promocionaban sus ángulos preferidos sobre Vietnam, el comunismo y la política exterior de Estados Unidos. Algunos de los autores, señaló Stockwell, “ahora son académicos y periodistas distinguidos”. El Comité Pike estimó de manera conservadora a partir de los documentos limitados a los que tuvo acceso que casi un tercio del presupuesto de la CIA se gastó en operaciones de propaganda. Señaló que la cifra podría ser mucho mayor. Aun así, la suma superó los presupuestos combinados de las tres agencias de noticias más grandes del mundo: Associated Press , UPI y Reuters . La CIA y su contraparte británica, el MI6, podían presumir de contar con numerosos agentes en las oficinas extranjeras de las tres agencias de noticias internacionales. La CIA incluso creó su propia agencia de noticias, enviando historias a 140 periódicos de todo el mundo. También se descubrió que los agentes de la CIA habían estado trabajando en los medios de comunicación estadounidenses más prestigiosos. The New York Times empleó al menos a 10 de ellos. En varios momentos, el editor de Newsweek , el editor extranjero, el jefe de la oficina de Washington y una gran cantidad de reporteros estuvieron en los libros de la CIA. La revista Time , Reader's Digest y Christian Science Monitor cooperaron estrechamente con la agencia. Las cadenas de televisión estadounidenses permitían rutinariamente a la CIA monitorear sus salas de redacción. Davies cita un informe del Guardian de 1991 según el cual se descubrió que la CIA había realizado pagos a 90 periodistas británicos. El MI6 presumiblemente tenía un cuadro separado, y al menos tan grande, de periodistas británicos de alto nivel en la nómina. Durante ese período, Gran Bretaña dirigió su propia unidad de propaganda, el Departamento de Investigación de la Información (IRD), que cultivó a los periodistas de manera similar a la CIA. Su tarea , según Declassified UK , era “desacreditar a figuras de derechos humanos, socavar a los opositores políticos en el extranjero, ayudar a derrocar gobiernos y promover la influencia del Reino Unido y los intereses comerciales en todo el mundo”. El gobierno británico también usó el IRD para dañar a cualquier persona percibida como un oponente doméstico. A principios de este mes, Declassified UK reveló que, en 1971, el gobierno australiano estableció su propia unidad siguiendo el modelo del IRD de Gran Bretaña y reclutó a periodistas australianos de alto nivel para colaborar con ella.

INFORMES CRÉDULOS

Sería una tontería imaginar que, en esta era de la información más compleja, la influencia de los servicios de inteligencia de EE. UU. y el Reino Unido sobre los periodistas ha disminuido. Tanto el caso de Cadwalladr como el de Mason ilustran lo íntimos que siguen siendo esos lazos. El New York Times “ soltó ” a una de sus reporteras estrella, Judith Miller, en 2005. Sus informes sobre la amenaza que representaban las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, cobertura que fue fundamental para racionalizar la invasión de Irak en 2003 en violación del derecho internacional. – fueron completamente desacreditados por desarrollos posteriores. No había armas de destrucción masiva en Irak. Los inspectores occidentales siempre habían dicho esto, pero sus voces fueron ahogadas por los medios a favor de la guerra. Miller, quien afirmó que recibió una autorización de seguridad especial del Pentágono, había recibido historias de las agencias de inteligencia estadounidenses. Ella había actuado como un conducto acrítico para la desinformación de la CIA que luego fue repetida por otros medios importantes. No fue la única que canalizó noticias falsas de las agencias de inteligencia en el período previo a la invasión de Irak. The New York Times se disculpó por sus errores y prometió que aprendería del episodio. Pero ha sido igual de crédulo al regurgitar las afirmaciones de los servicios de inteligencia en las recientes guerras de poder de EE. UU. y los intentos de cambio de régimen en Libia, Siria, Yemen, Irán, Venezuela y otros lugares. Miller no fue despedida porque sirvió como un canal voluntario para la desinformación occidental. Más bien, los eventos del mundo real requerían que el New York Times hiciera de alguien una víctima sacrificial por sus fallas demasiado obvias en Irak. Ella era el chivo expiatorio ideal. La colusión institucional con los servicios de inteligencia también se ha vuelto demasiado evidente en The Guardian , la contraparte del Reino Unido del New York Times . Declassified UK ha documentado cómo The Guardian ha sido cada vez más cooptado por los servicios de inteligencia británicos después de su publicación en 2013 de las filtraciones de Edward Snowden. Entre otras cosas, esas filtraciones revelaron que EE. UU. y el Reino Unido estaban operando programas secretos e ilegales de vigilancia masiva. En ese momento, The Guardian , a diferencia de otros medios de comunicación británicos, tenía una oposición muy publicitada a participar en el sistema de notificación D supuestamente voluntario, administrado por el Ministerio de Defensa, para regular la información que podría amenazar la seguridad nacional. Después de las revelaciones iniciales de Snowden de The Guardian , el Comité D-Notice emitió un aviso contra la publicación adicional de información publicada por Snowden. La mayoría de los medios británicos ignoraron las filtraciones u ofrecieron una cobertura mínima. The Guardian , sin embargo, desafió el consejo del gobierno. Poco después, funcionarios de GCHQ, el equivalente británico de la Agencia de Seguridad Nacional, llegaron al periódico y le ordenaron destruir las computadoras portátiles que contenían el material de Snowden. El periódico cumplió, con el editor adjunto Paul Johnson supervisando la destrucción. Pronto, el Comité D-Notice pudo informar que el "compromiso" con The Guardian se estaba fortaleciendo y que había un "diálogo regular" con su personal. La “culminación”, como la llamó el comité, fue el acuerdo de Paul Johnson para sentarse en el comité mismo. Cuando en 2015 The Guardian nombró a una nueva editora, Katharine Viner, cuya experiencia era en periodismo de moda, los servicios de seguridad parecieron aprovechar la oportunidad para atraer al periódico a una mayor cooperación. Un año más tarde, el periódico se jactaba de haber conseguido la “primera entrevista periodística concedida por un jefe titular del MI5 en los 107 años de historia del servicio”: el MI5 es el servicio de inteligencia nacional de Gran Bretaña. El artículo fue coescrito por Johnson y se tituló sobre Rusia, qué más, como una "amenaza creciente" para el Reino Unido. The Guardian seguiría con entrevistas exclusivas con los jefes del MI6 y con el oficial antiterrorista de mayor rango del Reino Unido . Todas fueron entrevistas fáciles en las que se permitió que el estado de seguridad británico estableciera la agenda. Bajo Viner, partió una gran cantidad de periodistas de investigación con experiencia en la cobertura de temas de seguridad nacional. Un ex periodista de The Guardian le dijo a Declassified UK .

"El escrutinio efectivo de las agencias de seguridad e inteligencia, personificado en las primicias de Snowden pero también en muchas otras historias, parece haber sido abandonado… [Parece] que The Guardian a veces está preocupado por molestar a los espías".

En cambio, el documento se ha centrado en apuntar a aquellos que están en la mira de los servicios de inteligencia, más obviamente Julian Assange , cuya publicación de documentos oficiales filtrados en 2010 expuso los crímenes de guerra de Estados Unidos y Reino Unido en Irak y Afganistán. En los últimos años, mientras Estados Unidos buscaba la extradición de Assange para poder ocultarlo por hasta 175 años, The Guardian publicó una serie de historias apenas creíbles que parecen haber sido proporcionadas por los servicios de inteligencia y claramente sirven sus intereses Esos hit-pieces incluyen artículos escritos por Carole Cadwalladr y Luke Harding, y se discutieron en la primera parte . Como señaló Declassified UK , The Guardian también fue clave para inyectar credibilidad en una implacable campaña mediática para difamar al entonces líder de izquierda del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn. Fue retratado de diversas formas como una amenaza a la seguridad nacional, un traidor y un antisemita. Una vez más, las huellas dactilares de los servicios de seguridad estaban por todas partes en estas historias. Habían comenzado con un general del ejército anónimo, entrevistado por The Sunday Times , advirtiendo que los militares “usarían todos los medios posibles, justos o sucios, para evitar” que Corbyn se convirtiera en primer ministro. El eco acrítico de The Guardian de las afirmaciones sin evidencia de un problema de antisemitismo en el laborismo bajo Corbyn fue particularmente dañino porque muchos de los lectores del periódico eran votantes laboristas tradicionales.

NEONAZIS QUE DESAPARECEN

Es probable que el cultivo de lazos de los servicios de inteligencia con los periodistas en un entorno de medios cada vez más digital y menos activo sea tan encubierto como siempre. Pero hay destellos ocasionales y breves de lo que pueden estar haciendo. Como se mencionó en la primera parte , en 2018 surgió que grupos nacionales de periodistas, junto con académicos y políticos, estaban trabajando con la opaca Iniciativa de Integridad, una operación encubierta supuestamente contra la “desinformación rusa” apoyada por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Defensa británico. La dirección registrada de la Iniciativa en Escocia resultó ser un molino abandonado y semiabandonado. Sus oficinas reales finalmente fueron rastreadas hasta una zona lujosa del centro de Londres. El grupo británico de Integrity Initiative incluía algunos nombres conocidos en el periodismo británico. Su objetivo real era, una vez más, pintar a los medios independientes y a los políticos de izquierda críticos con las guerras occidentales como en el bolsillo de Rusia y Vladimir Putin. También se descubrió que la Iniciativa estuvo involucrada en los esfuerzos para derribar a Corbyn. La memoria de los medios sobre las revelaciones de Snowden y su silencio sobre la persecución de Assange, a pesar de la amenaza muy obvia que representa para una prensa libre, son en sí mismos una indicación del grado en que los medios establecidos comparten los objetivos del estado de seguridad y son cómplices de sus manipulaciones narrativas. La cobertura de las recientes guerras de poder de Occidente ha proporcionado más pistas sobre el alcance de esa colusión. Ha sido difícil ignorar la promoción acrítica de las narrativas en Siria y Ucrania por parte de los medios de comunicación establecidos que parecen sospechosamente elaborados por las agencias de inteligencia occidentales. Eso ha implicado algunos giros sorprendentes en su cobertura que deberían hacer sonar las alarmas entre los observadores. En Ucrania, eso ha sido evidente en los frenéticos esfuerzos de los medios para ocultar sus propias preocupaciones recientes sobre la integración de grupos neonazis como el Batallón Azov en el ejército ucraniano, y retratar cualquier intento de recordarnos esa cobertura anterior como desinformación rusa. Esas maniobras se hacen eco de movimientos igualmente desesperados de los medios de comunicación establecidos para ocultar el hecho de que los grupos aliados de al-Qaeda y el Estado Islámico terminaron formando la mayor parte de las fuerzas “rebeldes” en Siria. Poco tiempo antes, ambos habían sido considerados los enemigos más temibles de Occidente. Rusia revivió como el enemigo número uno de Occidente en el momento en que los medios de comunicación y los servicios de inteligencia se vieron incapaces de seguir infundiendo miedo a los extremistas islámicos porque esos grupos debían transformarse en nuestros aliados en Siria. En ambos conflictos, ha sido difícil no darse cuenta de la facilidad con la que los medios de comunicación establecidos se han dejado influir no por los hechos sobre el terreno, sino por lo que parecen más ejercicios de marca guiados por empresas de marketing occidentales. Según los informes, el presidente de Ucrania, Volodomyr Zelensky, se tomó un tiempo de su agenda la semana pasada para intercambiar ideas con "profesionales de marketing" en Cannes sobre cómo usar el "ingenio creativo" para mantener la guerra en el centro de atención, después de la inauguración anterior del festival de cine. La semana pasada también hizo una aparición en una pantalla de video gigante en el popular festival de música de Glastonbury en el Reino Unido. En cada ocasión, lució sus atuendos de guerra de diseñador ahora característicos.

CASCOS BLANCOS ANILLADOS

Del mismo modo, los Cascos Blancos han recibido la adulación incondicional de los medios occidentales. Incluso un documental hagiográfico sobre su trabajo fue galardonado con un Oscar. Sin embargo, el misterioso equipo de rescate de emergencia parece funcionar solo en áreas de Siria controladas por grupos yihadistas a los que Occidente se opuso anteriormente por sus abusos contra los derechos humanos y el maltrato de mujeres y niñas. Los medios liberales han hecho todo lo posible para proteger a los Cascos Blancos, y a sus aliados yihadistas, del escrutinio periodístico y académico. Periodistas independientes lo suficientemente valientes, o tontos, como para intentar romper este cordón sanitario se han visto difamados y acusados de difundir información falsa en nombre de Rusia. Las agencias de inteligencia occidentales tienen todos los incentivos para difamar a estos críticos porque los Cascos Blancos son un pilar central que defiende las afirmaciones de que el presidente sirio Bashar al-Assad, con la asistencia de Rusia, usó armas químicas contra su propio pueblo en las áreas controladas por los rebeldes. Si los Cascos Blancos son un movimiento humanitario neutral y creíble, una versión siria de la Cruz Roja, entonces los medios de comunicación podrían estar justificados al tratar acríticamente sus denuncias de atrocidades cometidas por Assad. Pero si realmente son un servicio de rescate partidista involucrado en cambiar el nombre del extremismo islámico para promover el objetivo de un cambio de régimen patrocinado por Occidente en Siria, entonces los medios deben ser escépticos y examinar cada una de sus afirmaciones. Los medios de comunicación establecidos han adoptado el primer enfoque, ignorando cualquier indicación de que los Cascos Blancos podrían no ser lo que parecen. Ese fracaso se ha puesto de relieve especialmente por la extraordinaria negativa de los medios a publicar los testimonios de los inspectores que denuncian irregularidades en la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). Esos denunciantes dicen que sus hallazgos en un sitio de un presunto ataque químico, en Douma en 2018, fueron reescritos por su propia gerencia bajo amenazas de los EE . UU . y Hans von Sponeck , ex inspector jefe de armas de la ONU en Irak, encontraron creíbles las acusaciones de los denunciantes e instaron a que se investiguen. La historia, si se confirma, tiene el potencial de desentrañar gran parte de la narrativa en Siria promovida conjuntamente por los servicios de inteligencia occidentales y los medios de comunicación establecidos. Es por eso que cualquier esfuerzo por examinarlo más de cerca está siendo aplastado. Si Douma fue un ataque escenificado en lugar de uno llevado a cabo por las fuerzas de Assad, como sugiere la evidencia de los inspectores que denunciaron irregularidades, implicaría a los Cascos Blancos en el engaño, y posiblemente en el asesinato de los civiles presuntamente gaseados en Douma. También podría significar que otros ataques químicos asignados a Assad podrían haber sido responsabilidad de los yihadistas. Por eso hay tanto en juego. También puede explicar por qué ha habido un flujo incesante de historias en los medios de comunicación liberales que apuntalan la narrativa occidental al difamar una vez más como un activo ruso a cualquier periodista que aborde el tema de manera crítica. Las campañas de difamación de los medios han sido asistidas por varios organismos "expertos", aparentemente recortes financiados encubiertamente por gobiernos occidentales, como Bellingcat, el Instituto de Estudios Estratégicos (la "organización benéfica" matriz de la Iniciativa de Integridad) y, más recientemente, el Instituto para el Diálogo Estratégico. Estas organizaciones producen informes cargados de calumnias sobre los cuales los medios establecidos construyen su caso vacío contra los medios independientes. Este mes, The Guardian publicó la última de sus piezas difamatorias sin evidencia diseñadas para silenciar a los periodistas independientes y proteger a los Cascos Blancos. El artículo acusa a los periodistas independientes de ser parte de una “red” de desinformación supuestamente respaldada por Rusia. El artículo desacredita implícitamente a los denunciantes de la OPAQ al ignorar su existencia y, en cambio, atribuye sus afirmaciones a “un núcleo de 28 teóricos de la conspiración”. A pesar de sus grandiosas afirmaciones, el periódico no proporciona evidencia de ninguna colusión entre Rusia y los periodistas independientes mencionados, o incluso entre los propios periodistas, que pueda justificar etiquetarlos como una red, y mucho menos respaldada por Rusia. El artículo tampoco proporciona ningún ejemplo de la desinformación que supuestamente están difundiendo estos periodistas, aparte de su cuestionamiento de las acciones de los estados occidentales.

 

 

Aaron Maté, cuyo nombre se menciona, ha sido uno de los principales canales a través de los cuales los denunciantes de la OPAQ han podido hacer públicas sus preocupaciones sobre la manipulación de los hallazgos de la organización en su informe final. Y, sin embargo, The Guardian no menciona que la supuesta "desinformación" de Maté en realidad proviene directamente de los propios inspectores de la OPAQ. El artículo de The Guardian es, de hecho, exactamente lo que acusa a los medios independientes de ser: pura desinformación (de las agencias de inteligencia occidentales). La BBC también ha estado lista con las difamaciones. Publicó una serie de podcasts extraordinariamente larga, aunque endeble, que intentaba reforzar las credenciales humanitarias de James Le Mesurier, un ex oficial de inteligencia militar del Reino Unido que fundó los Cascos Blancos en 2014. Poco después de haber sido acusado de malversar el dinero de los donantes, Le Mesurier cayó a su muerte de una serie de la BBC, " Mayday ", sin embargo, pasó una cantidad excesiva de tiempo tratando de desviar la atención de estos hechos. En cambio, limpió la reputación de Le Mesurier y los Cascos Blancos, insinuó que periodistas y académicos independientes habían insinuado a Le Mesurier en el suicidio a través de sus críticas y, como The Guardian , trató de desacreditar a los denunciantes de la OPAQ. MI6 no podría haber hecho un mejor trabajo. Cuando Maté planteó una serie de preguntas sobre las “manchas, omisiones, saltos de lógica y errores fácticos” del programa, los productores de Mayday se echaron al suelo. La periodista de la BBC que estuvo al frente de Mayday, Chloe Hadjimatheou, repitió la fórmula el mes pasado para BBC Radio 4 con “ Ucrania: La guerra de la desinformación ”, cubriendo prácticamente el mismo terreno y difamando a muchos de los mismos objetivos. Una vez más, Hadjimatheou no ha sabido responder a las críticas .

UNIVERSO MARVEL DEL MUNDO REAL

Hay una gran cantidad de razones por las que los periodistas que trabajan para los medios establecidos terminan repitiendo las narrativas de las agencias de inteligencia occidentales involucradas en una guerra de información contra los críticos que incluyen en gran medida a los medios independientes. Sería extremadamente ingenuo imaginar que los medios establecidos cortaron sus conexiones bien documentadas con los servicios de inteligencia en la década de 1970. Sin duda, algunos periodistas todavía están en la nómina y operan de manera encubierta, incluso si ese número es probablemente pequeño. La mayoría, sin embargo, no necesita pago. Por temperamento y circunstancia, son extremadamente susceptibles a las sofisticadas campañas de influencia de Occidente. Las herramientas a disposición de los servicios de seguridad occidentales, tan dispuestos a acusar a Rusia de utilizar granjas de trolls, crecen todo el tiempo. Occidente tiene sus propios ejércitos de trolls, difundiendo con entusiasmo el trabajo de los recortes de inteligencia como Bellingcat y el Instituto de Estudios Estratégicos. El año pasado, Newsweek reveló un ejército encubierto de al menos 60.000 agentes dirigidos por el Pentágono que usaban “identidades enmascaradas” para ejercer influencia en el mundo digital: “La explosión de la guerra cibernética del Pentágono, además, ha llevado a miles de espías que llevan a cabo su trabajo diario en varias personas inventadas, el mismo tipo de operaciones nefastas que Estados Unidos denuncia cuando los espías rusos y chinos hacen lo mismo”. Hay una variedad de razones por las que los periodistas que trabajan para los medios de comunicación establecidos siguen tan fácilmente los guiones escritos para ellos por las agencias de inteligencia occidentales. En parte, los periodistas exitosos en los medios establecidos son producto de largos procesos de selección efectuados a través de su crianza, clase social y educación. Aquellos que alcanzan posiciones influyentes en los medios simpatizan y se dejan influir fácilmente por el tipo de narrativas que presentan a los estados occidentales como los buenos que luchan contra enemigos malvados y los crímenes occidentales como errores desafortunados que no se pueden comparar con las atrocidades cometidas por los enemigos. Al igual que el público, los periodistas occidentales están socializados para interpretar los eventos como si viviéramos en un universo Marvel del mundo real donde nuestro lado es una mezcla del Capitán América y Iron Man. Como Noam Chomsky le dijo una vez a Andrew Marr de la BBC durante una entrevista:

“No estoy diciendo que te estés autocensurando. Estoy seguro de que crees todo lo que dices. Pero lo que estoy diciendo es que, si creyeras algo diferente, no estarías sentado donde estás sentado”.

En cualquier caso, los periodistas occidentales trabajan dentro de grandes corporaciones de medios donde no sobrevivirán mucho tiempo a menos que se sometan, en su mayoría inconscientemente, a la cultura corporativa dominante. Para demostrar aún más el punto de Chomsky, Marr afirmó en otra ocasión que sus "órganos de opinión fueron eliminados formalmente" cuando comenzó a trabajar en la BBC. Era una visión extrema y fundamentalista que sugería que Marr creía que él y la BBC, financiados por el estado británico y responsables ante él, podían adivinar verdades absolutas y eternas que luego transmitían desinteresadamente a los espectadores. De hecho, a medida que continúa la consolidación de la América corporativa, la situación de los periodistas críticos que trabajan en los medios establecidos empeora cada vez más. Las corporaciones de medios han diversificado sus intereses de manera que los arraigan aún más profundamente en una ideología neocolonial que busca tanto el control absoluto sobre los recursos globales y su explotación como las ganancias de las industrias de guerra, vigilancia y seguridad que imponen ese control. No es casualidad que las corporaciones de medios produzcan contenido de Hollywood que anime al público occidental a identificarse con los superhéroes y reduzca el mundo a luchas en blanco y negro. Los periodistas independientes que intentan cuestionar esta narrativa simple son elegidos fácilmente como Thanos. Lea más: https://www.mintpressnews.com/pentagon-leaned-hollywood-sell-war-afghanistan/278568/ Además de eso, cualquier periodista que intente investigar los rincones más oscuros de la política exterior occidental puede volver a meterse en el pliegue a través de amenazas, si no de sus editores, entonces de los servicios de seguridad, como lo experimentó de primera mano Paul Johnson del Guardian . El estado de seguridad tiene muchos trucos bajo la manga. Las redes sociales cómplices pueden castigar a los reporteros independientes a través de sus algoritmos, privándolos de lectores. Los servicios financieros en línea cómplices como PayPal pueden castigar a los periodistas independientes privándolos de ingresos, como sucedió con MintPress y Consortium News . Y si todo eso falla, siempre está el ejemplo de Julian Assange, cuya cabeza se ha exhibido en una pica en Londres durante la última década, como solía ser la norma en la época medieval para quienes enojaban al rey, inicialmente fuera de la embajada ecuatoriana. y ahora fuera de la prisión de alta seguridad de Belmarsh. En las circunstancias, sorprende que quede algún periodista que no esté simplemente regurgitando lo que les dicen los servicios de inteligencia. El rápido ascenso de los medios independientes pronto puede parecer una breve aberración digital en nuestro panorama mediático, a menos que profundicemos y luchemos contra el estado de seguridad para mantener vivo el espíritu del periodismo crítico.

 

Jonathan Cook es colaborador de MintPress. Cook ganó el Premio Especial de Periodismo Martha Gellhorn. Sus últimos libros son Israel y el choque de civilizaciones: Irak, Irán y el plan para rehacer el Medio Oriente (Pluto Press) y Palestina en desaparición: los experimentos de Israel en la desesperación humana (Zed Books). Su sitio web es www.jonathan-cook.net .

 

 

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