ADICCIÓN TECNOLÓGICA Y … ¿CONSPIRANOIA? «Ciencia y tecnología: fraude y pacto secreto», por Paul H. Koch

Adicción tecnológica

 

Adicción tecnológica

*******

NO PAGAN IMPUESTOS EN ESPAÑA (ni en ningún otro sitio)

TRIBUTAN EN LAS CORRUPTAS MONARQUÍAS MEDIEVALES DEL GOLFO PÉRSICO, AL TIPO IMPOSITIVO DEL 0%.

Pero España está a su disposición para pagarles, con nuestros impuestos, su Seguridad. La Libertad ya la disfrutan.

Ellos tienen, a tu costa, Seguridad y Libertad. Mientras, tú no tienes ni lo uno, ni lo otro.

Y ahora viene todo el rollo de que hacienda somos todos … los que pagamos a los ricos de Franco, y a sus descendientes, los mucho más ricos del Régimen del 78′.

 

La hija de Isabel Preysler y Miguel Boyer, Ministro de Hacienda, héroe de la Santa Tra(ns)ición.

Ana Boyer y su familia, evacuados urgentemente a España desde Doha

La hija de Isabel Preysler huye del conflicto en Oriente Próximo

 

Felipe González y Miguel Boyer, el conseguidor de RUMASA, uno de los que se agenciaron Galerías Preciados. El creador de LOS PELOTAZOS, impulsor de las NUEVAS ÉLITES CORRUPTAS, herederas del franquismo, de las que formaba parte.

***

Españoles, sí. Pero en España, no somos todos iguales

Recordar, entre muchos otros, el caso reciente de Ángela Agudo, una joven valenciana de 24 años, que sufrió un grave accidente de moto en Koh Tao, Tailandia, el 6 de octubre de 2024, quedando en coma inducido por un traumatismo craneoencefálico.

El Gobierno español no prestó ayuda a esta familia de españoles, residentes -y contribuyentes- en España. La familia tuvo que recurrir a un Crowfunding.

Como informa el diario ABC, de 5 de octubre de 2025, «Ángela Agudo, la española accidentada en Tailandia, continúa en el hospital un año después. La familia llegó a recaudar más de 300.000 euros en donaciones para traerla de vuelta a Valencia tras la negativa del Gobierno de enviar un avión militar medicalizado«.

Tras semanas en estado crítico y una costosa campaña de recaudación, regresó a España en noviembre de 2024 y continúa su recuperación.

***

COMO ELLOS, HAY MÁS DE 30.000

El Gobierno de España, bajo la dirección del Ministerio de Defensa y la presidencia de Pedro Sánchez, inició un dispositivo de evacuación utilizando capacidades de transporte estratégico del Ejército del Aire y del Espacio. Se está llevando a cabo por aeronaves del Gobierno español, en especial el Airbus A330 MRTT ha sido el pilar de estas operaciones para extraer a ciudadanos desde ciudades como Abu Dabi y Mascate.

La comunidad española en el Golfo Pérsico se caracteriza por un perfil profesional altamente cualificado que, en su gran mayoría, ha establecido su residencia fiscal fuera de España.

Para que un ciudadano español no pague impuestos en España por su renta mundial, debe perder la condición de residente fiscal en territorio español. Según el Artículo 9 de la Ley 35/2006 del IRPF, una persona es residente en España si permanece más de 183 días durante el año natural en territorio español o si el núcleo principal de sus intereses económicos o vitales reside en el país.

En los países del Golfo Pérsico, como Emiratos Árabes Unidos (7.606 españoles registrados), Qatar (aprox. 2.500) y Arabia Saudí, la mayoría de los españoles desplazados trabajan para empresas locales o sucursales de multinacionales bajo contratos de derecho local.

Estos trabajadores, al haber trasladado su centro de intereses económicos y pasar la mayor parte del año en el extranjero, dejan de tributar en España, beneficiándose de los regímenes fiscales de destino que, en la mayoría de los casos, no aplican impuestos sobre la renta personal.

El retorno precipitado a causa del conflicto bélico en marzo de 2026 plantea un desafío jurídico significativo. Si un español evacuado permanece en España más de 183 días durante el ejercicio 2026, la Agencia Tributaria podría considerarlo residente fiscal por todo el año, obligándole a declarar en el IRPF sus ingresos obtenidos en el Golfo antes de la huida.

Sin embargo, la normativa permite aplicar exenciones como la del Artículo 7p, que deja exentos hasta 60.100 euros anuales por trabajos realizados efectivamente en el extranjero, siempre que en el país de destino exista un impuesto análogo o un convenio de doble imposición con cláusula de intercambio de información.

La calificación de un país como paraíso fiscal (actualmente denominados «jurisdicciones no cooperativas» en la terminología española) es determinante para el tratamiento de los capitales y la residencia de los españoles. La normativa española, actualizada mediante la Orden HFP/115/2023, ha evolucionado para excluir a varios de los principales socios comerciales del Golfo Pérsico tras la firma de convenios de doble imposición.

 

Desmemoria Histórica

***

En lugar de pagar impuestos en España, se los gastan en paraísos de lujo «asiático». Y además ahorran; e invierten lo escaqueado.

Piensa en un extractor de Rentas español que, por ejemplo, se hace con contratos públicos por importe de 2.000.000 de euros al año (cualquier Ayuntamiento puede hacerlo). Debería pagar un millón en impuestos a España. Pero prefiere gastárselos en lujo asiático. Contribuir es de pobres.

Aún así, ahorra. Con 500.000 al año en Dubai se vive de lujo. Y sobra otro medio millón -expoliado a Hacienda y a los españoles-, que puede invertir en Organizaciones Criminales Transnacionales, y seguir ganado dinero con él. Free Taxes.

Ahora piensa, no en un par de millones, sino en varios cientos.

Y es que HACIENDA NO SOMOS TODOS; HACIENDA ES SU PUTA MADRE.

 

*******

Literatura Conspiranoica

CIENCIA Y TECNOLOGÍA: FRAUDE Y PACTO SECRETO

«Nosotros enfocaremos su atención hacia el dinero y las cosas materiales; así jamás se conectarán con su yo interno.

Los distraeremos con la fornicación, los placeres externos y todo tipo de juegos para que jamás puedan ser uno con la unidad de Todo.

Sus mentes nos pertenecerán y harán todo aquello que digamos.

Si ellos se negasen, encontraremos maneras de usar técnicas de alteración de la mente en sus vidas.

Usaremos el miedo como nuestra arma.

Estableceremos sus gobiernos y estableceremos la oposición a sus gobiernos.

Poseeremos ambos lados.

Siempre esconderemos nuestros objetivos, pero llevaremos a cabo nuestro plan.

Realizarán la labor para nosotros y prosperaremos de su trabajo.

Nuestras familias nunca se mezclarán con las suyas.

Nuestra sangre deberá ser pura, siempre: ésa es la fórmula»

Por Paul H. Koch

Filosofía Digital, 14 FEBRERO 2023

Los moai, nombre local de las gigantescas estatuas de la Isla de Pascua.

 

LAS TRAVESURAS DE LA CIENCIA

La situación empieza a ser preocupante…

Pero alguien tiene que existir en el mundo en quien podamos creer sin miedo a que nos engañe. Alguien que nos facilite información real, que luche por conocer la verdad, que obtenga sus conocimientos de la experiencia misma porque el empirismo sea su método de trabajo… La ciencia, ¿no?

 

Muchas personas, sobre todo las de carácter materialista más marcado, han sustituido la falta de una guía personal en la religión o la ética por esta otra fuerza en teoría confiable por su misma naturaleza, que consiste en no conceder crédito a nada que no sea tangible y experimentable en repetidas ocasiones. Sin embargo,

a la ciencia le ocurre lo mismo que a los otros conceptos: al ser una actividad humana, está también sujeta a la manipulación humana.

 

Y más si tenemos en cuenta que el científico ha adquirido en los últimos años un gran prestigio, basado precisamente en su contribución al desarrollo de nuestra civilización, que ha sido espectacular…desde el punto de vista tecnológico.

Desde el punto de vista moral o puramente humano, casi nada nos diferencia en el fondo de nuestros antepasados: sufrimos los mismos vicios, disfrutamos las mismas virtudes y anhelamos las mismas cosas.

 

Si bien es cierto que existen numerosos científicos honrados que creen en su trabajo (igual que tantos historiadores, educadores, periodistas y directores de cine también honrados, a pesar de cuanto hemos comentado hasta el momento), no lo es menos que también los hay dispuestos a lo que haga falta con tal de alcanzar el éxito y el reconocimiento público. Y suelen ser éstos los que más influencia ejercen en la sociedad.

Por lo demás, no son pocas las ocasiones en las que la ciencia ha dictaminado que sus ideas e hipótesis son ciertas simplemente porque parecen las más razonables y las más probables de acuerdo con el conocimiento de la época. Pero a medida que ese conocimiento se enriquece y cambia, cambian también la perspectiva y las hipótesis aceptadas hasta entonces como correctas.

Y un científico de un momento histórico determinado no pide perdón por los errores cometidos por sus predecesores, ya que no se siente responsable de ellos, aunque sí suele sentirse heredero de sus aciertos.

 

Hoy en día usamos trenes que superan los trescientos kilómetros por hora, pero nadie pidió perdón al escocés James Watt por las burlas y humillaciones que sufrió a manos de los científicos contemporáneos cuando presentó la primera máquina de vapor y éstos la calificaron de locura porque decían que, aun en el remoto caso de que llegara a funcionar, un medio de transporte que desarrollaba una velocidad de cuarenta kilómetros por hora mataría a sus pasajeros, que no resistirían la presión ni la falta de aire.

La necesidad de estar en vanguardia de la sociedad, la búsqueda del éxito lleva a muchos científicos a caer en la tentación del plagio o de la invención pura y dura.

 

El profesor de la Universidad de Seúl y responsable de la Fundación Mundial de Células Madre, el coreano Hwang Woo Suk, protagonizó uno de los grandes escándalos de los últimos años tras anunciar que había logrado clonar por primera vez células madre de un ser humano y descubrirse más tarde la falsedad de sus líneas de investigación. Pero no es un caso aislado: entre 2001 y 2006, el médico noruego Jon Subdo, vinculado al Hospital Radiológico de Oslo, publicó varios estudios en revistas científicas tan importantes como Lancet, The New England Journal of Medicine y Journal of Clinical Oncology, inventándose unos resultados sobre el cáncer de boca que, según reconocieron después varios expertos, eran «tan chapuceros que podrían haber sido detectados por un profano».

Desde luego, algunas de sus conclusiones no parecían muy trabajadas, como cuando afirmó con total seriedad en uno de sus artículos que «la extracción de unas cuantas células de la boca no tiene ningún efecto en la mortalidad de los pacientes». Sólo se descubrió su peculiar manera de entender la investigación cuando Camilla Stoltenberg, la directora de epidemiología del instituto Noruego de Salud Pública, se extrañó al leer su último trabajo publicado, en el que la principal conclusión era que varios «fármacos antiinflamatorios de uso común reducen el riesgo de cáncer de boca en los fumadores»Subdo decía haber obtenido sus irrelevantes resultados de los hábitos de vida registrados en una base de datos de la cual Stoltenberg era la principal responsable. Ella los comprobó y se dio cuenta de que mentía.

Stein Vaaler, director del hospital donde trabajaba desde hacía diez años el peculiar investigador, acabó confirmando la inanidad de sus artículos al tiempo que confesaba compungido haber recibido donaciones por valor de cerca de nueve millones de euros por parte de diversas instituciones, incluido el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, para apoyar los «progresos» de Subdo. No se sabe que haya devuelto un solo euro.

Otro fraude sonado lo protagonizó el doctor indio Ram B. Singh, especialista en alimentación y su relación con el funcionamiento del corazón. En 1992 había publicado un conocido y valorado trabajo en el que aseguraba demostrar cómo el consumo de fibra, a través de las frutas y los vegetales, disminuía a la mitad los infartos de miocardio en personas con este tipo de problema. Pocos años después se demostró que había falsificado los datos para que le dieran la razón.

Hay muchos más casos, demasiados, en los que la presunta autoridad del científico basta para imponer ideas no comprobadas o simples fraudes a una mayoría de la población analfabeta desde el punto de vista del conocimiento profundo de la ciencia.

 

Desde los experimentos que falsificó Gregor Mendel a mediados del siglo XIX para apoyar con mayor rotundidad su formulación de las leyes fundamentales de la herencia hasta el hallazgo del Hombre de Piltdown, un supuesto fósil del eslabón perdido datado en el Pleistoceno tardío y con el que el paleontólogo Charles Dawson logró engañar durante cuarenta años a la comunidad científica, pasando por el presunto fósil de Archaeoraptor obtenido en China y presentado por National Geographic como «prueba definitiva» del parentesco entre dinosaurios y pájaros, hasta que se descubrió que era otra hábil falsificación.

¿Cómo saber que un estudio científico es fiable? ¿Cuántas de las cosas que los científicos dicen ser ciertas lo son de verdad?

En los últimos años, el número de artículos falsos o absurdos, a veces pagados por la industria farmacéutica o sanitaria para promocionar sus productos, a veces por prosperar en la carrera personal y a veces incluso por pura diversión, se han multiplicado de forma escandalosa.

 

En un sector en el que los fondos y el prestigio se ganan publicando trabajos novedosos en las revistas especializadas, esta avalancha de investigaciones parciales, incompletas, erróneas o falsificadas se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza para dichas revistas. Algunas de ellas, como The Journal of Cell Biology, utilizan desde 2002 un test específico que ha permitido descubrir que

el veinticinco por ciento de las investigaciones presentadas para su publicación contenía imágenes o ilustraciones (importantes para demostrar algunos resultados científicos) manipuladas.

 

En 2005, un grupo de expertos dirigido por Brian C. Martinson, de la fundación Health Parmers, elaboró con el apoyo del sistema sanitario norteamericano el primer análisis cuantitativo sobre conductas de la Oficina de Política Científica y Tecnológica. Esta oficina fijaba como prácticas censurables «la producción, falsificación y plagio a la hora de proponer, realizar o revisar la investigación o dar a conocer los resultados» de un trabajo científico. Y los resultados fueron desoladores.

Uno de cada tres científicos estadounidenses reconoció haber falseado en alguna ocasión sus estudios o los resultados de los mismos (habría que añadir al porcentaje de estafadores aquellos que lo hicieron, pero no lo reconocieron).

 

La conclusión de Martinson:

este tipo de comportamiento deshonesto supone «una mayor amenaza para el campo científico que el causado por malas conductas de más alto nivel, como el fraude».

 

Según los expertos,

los campos más propensos para presentar trabajos poco veraces son los elaborados en laboratorios de medicina y biología.

 

Eso, cuando no son las propias revistas las que manipulan su contenido, como denunció Richard Smith, director entre 1991 y 2004 de una de las mejores revistas médicas del mundo, British Medical Journal. Según Smith,

estas publicaciones no son más que «una extensión del departamento de marketing de las compañías farmacéuticas».

 

En su opinión,

no es que estas empresas se inventen los datos que publican, sino que se limitan a «hacer las preguntas adecuadas para obtener las respuestas que desean» y organizar la investigación de forma que se obtengan diversas conclusiones, con lo cual basta con publicar únicamente las que resultan favorables.

 

Esto explica

por qué los estudios científicos que aparecen en la prensa cambian de opinión con frecuencia: depende de quién los pague.

 

Hace unos años, todas las investigaciones apuntaban hacia la maldad intrínseca de la grasa y, en especial, del colesterol; ahora resulta que hay «grasas buenas» y «grasas malas».

Antes, comer huevos era una amenaza para la salud, igual que tornar alcohol. Ahora resulta que tanto los unos como el otro no sólo no son malos sino que, tornados con moderación, parecen casi imprescindibles en una dieta sana.

El chocolate, del que siempre se dijo que lo único malo que tenía era que engordaba, pero por lo demás era un alimento muy completo, ahora ha entrado en la lista de nuevos «sospechosos» de afectar nuestra salud, entre otras cosas por su excesivo aporte en azúcares y por contener un principio adictivo similar al de la marihuana…

Pero los pagos no se limitan a financiar pruebas. A menudo, las compañías del sector, sobre todo las farmacéuticas, pagan a profesionales médicos para que trabajen como consultores y, por supuesto, apoyen el lanzamiento de sus nuevos medicamentos.

Lo cierto es que la industria farmacéutica se ha ganado a pulso su actual mala fama con una serie de actuaciones concretas que muestran hasta qué punto parece interesarles más mantener el negocio que contribuir a la salud de los consumidores de sus productos.

 

Por ejemplo, apenas un mes antes de que el presidente norteamericano George W. Bush anunciara en 2002 una partida presupuestaria contra el SIDA en África —donde viven dos de cada tres enfermos de esta afección—, los responsables sanitarios modificaron un informe para esconder los riesgos del fármaco que iba a ser financiado para su distribución: la nevirapina. Experimentos previos en Uganda con este medicamento demostraron que podía tener efectos letales, pero la industria tenía ya fabricado un stock importante que necesitaba distribuir para no perder la inversión, y no se paró a considerar este detalle.

Cuando se conoció el caso, el activista negro Jesse Jackson calificó el envío de la nevirapina de «crimen contra la humanidad», mientras la Casa Blanca se deshacía en excusas diciendo que desconocía los problemas del fármaco. Es la misma industria que presentó una demanda judicial contra el gobierno sudafricano por su intención de fabricar e importar medicamentos genéricos (mucho más baratos que los elaborados por los grandes laboratorios) para tratar a los enfermos de SIDA en su país.

Otro ejemplo: recientemente, la farmacéutica Schering-Plough llegó a un acuerdo para pagar 435 millones de dólares tras declararse culpable de conspiración por realizar declaraciones falsas al gobierno de Estados Unidos y de esa forma cerrar su caso, que estaba en manos del Departamento de Justicia y la oficina del fiscal general en Boston. Es la más alta compensación económica de este tipo hasta la fecha. Schering-Plough había sido acusada de sobornar a los médicos para prescribir fármacos concretos contra el cáncer y la hepatitis: pagaba quinientos dólares por cada paciente que comenzara un tratamiento con sus fármacos.

Se calcula que el sector farmacéutico gasta cada año entre ocho mil y trece mil euros por médico en marketing y regalos.

 

Además,

los laboratorios hacen generosas donaciones a los partidos políticos (sólo en Estados Unidos, los diez laboratorios más grandes del país contribuyeron con diez millones de dólares a la campaña electoral1999-2000) para adquirir influencia sobre ellos cuando alcanzan el gobierno y orientar la puesta en marcha de leyes que los favorezcan, como por ejemplo las estrictas regulaciones en contra de los herbolarios y otros pequeños comercios que venden o promocionan terapias eficaces y alternativas a la cara medicina oficial.

 

Así se consigue, por ejemplo, que los ciudadanos alemanes inviertan una media de hasta el catorce por ciento de su salario en medicinas que, quizá, no necesitan en realidad.

Porque para mantener el negocio, las empresas farmacéuticas tienen que tratar cada vez a más personas, estén o no estén enfermas. Es por ello por lo que surgen enfermedades nuevas con una pasmosa rapidez: al terminar la segunda guerra mundial, existían veintiséis enfermedades anímicas, hoy hay casi cuatrocientas.

 

Jörg Blech, redactor de Der Spiegel, denuncia este miserable negocio con la salud humana en su más que interesante «Los inventores de enfermedades», donde pasa revista a dolencias de moda —y de dudosa existencia— como la fobia social, una supuesta forma patológica de timidez que le permitió a Rocheponer en circulación su antidepresivo Aurorix.

O el llamado síndrome de Sissí, una extraña depresión que se manifiesta en personas activas (!), que se dio a conocer en 1998 y de la que sólo en Alemania existen hoy tres millones de personas en tratamiento.

O el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, para el cual Novareistenía una pastilla, Ritalin, lista para el mercado desde 2002: con ella se trata hoy a más de cinco millones de niños estadounidenses.

Una de las últimas enfermedades «descubiertas» es el síndrome posvacacional, una presunta depresión que se supone afecta a las personas cuando terminan su período de vacaciones y se enfrentan con la vuelta al trabajo. Para solucionarlo de inmediato, lo mejor es comprar las pastillas adecuadas.

Ninguno de los afectados por estas dolencias de diseño se pregunta nunca cómo es posible que las personas del Tercer Mundo, que tienen muchos más motivos para estar deprimidas que los de países del primero, siguen viviendo sin necesidad de drogas legales.

 

Un estudio de Consumers International, una organización que agrupa a 230 asociaciones de consumidores de 113 países, demostró en 2006 cuatro cosas concretas:

primera, que las compañías farmacéuticas hacen gala de una escasa transparencia al informar sobre aspectos clave de su política de responsabilidad social corporativa;

segunda, que las nuevas técnicas de mercadotecnia no favorecen un uso racional de los fármacos por parte de los consumidores;

tercera, que el mecanismo de autorregulación de la industria es frágil o inexistente según los casos;

cuarta, que las compañías tienen una relación «poco clara» con los investigadores médicos.

 

Son conclusiones similares a las que había llegado un informe de la organización Health Action International ocho años antes.

Y como es natural,

la industria apoya sólo la lucha contra las enfermedades para las cuales tiene su propio remedio preparado.

 

El caso del médico Manuel Elkin Patarroyo es especialmente sangrante en este sentido.

Este colombiano extraordinario, que entre otras cosas es el fundador del Instituto de Inmunología de su país, diseñó una vacuna sintética, barata y eficaz para luchar contra la malaria, una de las enfermedades que mayores estragos ha causado en los países menos favorecidos del mundo.

 

Pero en lugar de recibir el aplauso de sus colegas y el apoyo incondicional de las grandes compañías para desarrollarla, se encontró con el gélido desprecio de sus envidiosos colegas y la escandalosa propuesta económica para que vendiera la patente a las multinacionales a fin de que éstas produjeran la vacuna a escala mundial, respetando sus adjetivos de «sintética» y «eficaz», pero eliminando el de «barata»

Patarroyo insistió en que la idea desde un primer momento había sido la de crear una medicación asequible a todos los bolsillos y en especial a los de los más pobres, así que donó su descubrimiento a la Organización Mundial de la Salud para que la fabricara y comercializara en beneficio de roda la humanidad.

Jamás se lo perdonaron: su vacuna, sus demás investigaciones y su misma persona han sido cuestionadas sistemáticamente desde entonces, incluso desde dentro de la propia OMS, mientras los laboratorios de las compañías continuaban —y continúan hoy— buscando su propia vacuna para venderla a su precio.

 

Recientemente,

una docena de especialistas en malaria oriundos de varios países, encabezados por el abogado y especialista de la Universidad de Ottawa Amir Attaran, acusaban a las instituciones internacionales, en especial al Banco Mundial, de engañar al mundo y propiciar todo tipo de errores en sus campañas —que no incluyen la vacuna de Pararrayo— contra la enfermedad. Traducción: la muerte de «centenares de miles de niños».

 

El último caso de este tipo del que tengo noticia hace referencia a las investigaciones de un doctor en física español, Antonio Brú,

que ha diseñado una nueva terapia contra el cáncer que prescinde de la devastadora quimioterapia y, en su lugar, potencia el sistema inmunológico del paciente.

 

Los estudios presentados, incluyendo el tratamiento de dos pacientes inicialmente desahuciados que consiguieron recuperarse a plena satisfacción, aparecieron en la prensa como curaciones casi milagrosas. Sin embargo, la investigación necesita dinero y confianza de las autoridades sanitarias, y no parece que Brú ande sobrado de ellas.

Los oncólogos en general no apoyan sus trabajos, por no ser él mismo un científico del sector. Y las multinacionales miran para otro lado porque si desaparecieran los tratamientos de quimioterapia y radioterapia, dejarían de ganar miles de millones.

 

A estas alturas,

parece bastante claro que la ciencia tampoco es algo de lo que podamos fiarnos plenamente, aunque a primera vista no se advierta ninguna mano negra detrás de ella; simplemente, personas cegadas por el dinero y el éxito.

 

Mas pregúntese, igual que lo hizo con la Historia o los medios de comunicación:

¿Qué descubrimientos, qué conocimientos que podrían cambiar la mente de la Humanidad —y su vida diaria— no han sido silenciados durante todos estos años y por motivos no aclarados?

 

Entre los numerosos textos conspiranoicos que circulan por el mundo, el último que ha conseguido cierto impacto ha sido The Secret Covenant  («El pacto secreto»), publicado por primera vez en junio de 2002 en Internet, a través de la web de Bankindex, una compañía punto.com de origen estadounidense dedicada a la consultoría financiera.

Alguien remitió el texto de manera anónima y desde allí fue difundido y traducido a diversos idiomas. Los profesionales de Bankindexrecibieron una avalancha de correos electrónicos solicitando información sobre el texto: quién lo había publicado, por qué y con qué intenciones.

Pero la empresa no pudo facilitar datos adicionales porque quienquiera que fuese el autor de aquellas líneas las había hecho llegar anónimamente mediante uno de sus formularios y aportando una dirección de correo electrónico no utilizable.

Lo que nos interesa aquí de este escrito es el hecho de que cita reiteradamente el uso de la ciencia como un arma para que los miembros de la sociedad secreta oscura a los que parece ir dirigido consigan su propósito, que, por cierto, es el de costumbre.

 

Después de lo que hemos visto hasta el momento, el documento resulta lo bastante inquietante como para ser una mera broma. Y lo bastante breve como para reproducirlo íntegro a continuación:

 

 

EL PACTO SECRETO

«Una ilusión que será tan grande, tan inmensa, que escapará a la percepción normal. Aquellos que la vean serán acusados de dementes. Crearemos frentes separados para impedirles ver la conexión entre nosotros. Nos comportaremos como si no estuviéramos conectados, para mantener viva  la ilusión.

Así lograremos nuestro objetivo, paso a paso, de tal manera que jamás nadie sospechará de nosotros. Esto también les impedirá ver los  cambios cuando se produzcan…

Siempre estaremos por encima de su parcial campo de experiencia, porque conocemos los secretos del Absoluto.

Trabajaremos juntos y permaneceremos unidos por la sangre y el secreto. La muerte llegará a todo aquel que hable.

Reduciremos sus expectativas de vida y debilitaremos sus mentes, mientras pretendemos hacer lo contrario. Usaremos nuestro conocimiento de ciencia y tecnología en forma sutil, de tal forma que ellos jamás verán lo que está pasando.

Utilizaremos los metales, aceleradores de envejecimiento y tranquilizantes en la comida, el agua y también en el aire. Ellos se verán rodeados de venenos por todas partes, miren a donde miren. Los metales les harán perder sus mentes.

Prometeremos encontrar la cura en algunos de nuestros campos de experimentación y, en realidad, les proporcionaremos nuevos venenos. Estos venenos los absorberán por su piel y sus bocas, y destruirán sus mentes y sus sistemas reproductores.

Por todo esto, sus niños nacerán muertos, y nosotros ocultaremos esta información. Los venenos se esconderán en todo lo que los rodea: en lo que ellos beban, coman, respiren y vistan.

Debemos ser ingeniosos distribuyéndolos porque ellos pueden darse cuenta. Les enseñaremos que los venenos son buenos, con imágenes divertidas y tonos musicales.

Aquellos que pudieran ayudar serán reclutados por nosotros para empujarlos hacia nuestros venenos. Verán cómo nuestros productos se usan en las películas, crecerán acostumbrados a ellos y nunca sabrán su verdadero efecto.

Cuando ellos den a luz, inyectaremos los venenos en la sangre de sus niños y los convenceremos de su utilidad. Comenzaremos a edad temprana, cuando sus mentes son aún jóvenes.

Tendremos a los niños como objetivo con lo que ellos más desean: las cosas dulces. Cuando sus dientes se deterioren, los llenaremos de metales que matarán sus mentes y robarán su futuro.

Cuando su habilidad de aprender haya sido afectada, crearemos medicinas que los enfermarán aún más y que causarán nuevas dolencias para las cuales crearemos más medicinas.

Mediante nuestro poder, los haremos dóciles y débiles ante nosotros. Crecerán deprimidos, lentos y obesos y, cuando ellos vengan a nosotros pidiendo ayuda, les daremos más venenos.

Nosotros enfocaremos su atención hacia el dinero y las cosas materiales; así jamás se conectarán con su yo interno.

Los distraeremos con la fornicación, los placeres externos y todo tipo de juegos para que jamás puedan ser uno con la unidad de Todo.

Sus mentes nos pertenecerán y harán todo aquello que digamos. Si ellos se negasen, encontraremos maneras de usar técnicas de alteración de la mente en sus vidas. Usaremos el miedo como nuestra arma.

Estableceremos sus gobiernos y estableceremos la oposición a sus gobiernos. Poseeremos ambos lados.

Siempre esconderemos nuestros objetivos, pero llevaremos a cabo nuestro plan. Realizarán la labor para nosotros y prosperaremos de su trabajo.

Nuestras familias nunca se mezclarán con las suyas. Nuestra sangre deberá ser pura, siempre: ésa es la fórmula.

Nosotros los haremos matarse entre ellos cuando nos convenga. Los mantendremos separados gracias a los dogmas y la religión.

Controlaremos todos los aspectos de sus vidas, les diremos cómo y qué pensar. Los guiaremos suave y amablemente, dejándolos pensar que se guían a sí mismos.

Fomentaremos la animosidad entre ellos a través de nuestras diversas facciones. Y cuando una luz brille entre ellos, la extinguiremos por medio del ridículo o de la muerte: lo que nos satisfaga más.

Haremos que rompan los corazones de sus padres y que maten a sus propios hijos. Nosotros lograremos esto, usando el odio como nuestro aliado y la ira como nuestro amigo.

El odio los cegará totalmente y nunca verán que, de sus conflictos, saldremos triunfadores y gobernándolos. Estarán demasiado ocupados matándose unos a otros.

Se bañarán en su propia sangre y matarán a sus vecinos hasta el momento que lo consideremos propicio para nuestro ataque.

Nos beneficiaremos enormemente de esto, porque no nos verán, porque no pueden vernos. Continuaremos prosperando gracias a sus guerras y sus muertes. Y repetiremos esto una y otra vez hasta que nuestra última meta sea  lograda.

Seguiremos haciéndolos vivir en medio del miedo y de la ira mediante imágenes y sonidos apropiados. Usaremos todas las herramientas que tenemos para lograr esto, que serán proporcionadas por su propio trabajo.

Los haremos odiarse a sí mismos y a sus vecinos. Esconderemos siempre la verdad divina ante ellos: que nosotros somos todos Uno. ¡Esto es Lo que ellos nunca deberán saber!

Ellos nunca deberán saber que el color es una ilusión; siempre deberán pensar que ellos no son iguales entre si. Paso a paso, paso a paso avanzaremos hacia nuestra meta.

Tomaremos sus tierras, sus recursos y riquezas para ejercer el control total sobre ellos. Los engañaremos para que acepten leyes que robarán la pequeña libertad que puedan tener.

Estableceremos un sistema de dinero que los encarcelará para siempre, manteniéndolos a ellos y a sus hijos en la deuda permanente.

Si ellos logran unirse en algún momento, acusaremos a quien lo haga de muchos crímenes y presentaremos una historia diferente al mundo, porque nosotros poseeremos todos los medios de comunicación.

Los usaremos para controlar el flujo de información y su sentimiento en nuestro favor. Si ellos luchan contra nosotros. Los aplastaremos como insectos, porque son menos que eso.

Ellos carecerán de poder para hacer algo porque no tendrán ninguna arma. Reclutaremos algunos de los suyos para llevar a cabo nuestros planes: les prometeremos la vida eterna, aunque nunca la tendrán porque ellos no son de los nuestros.

Los reclutas se adoctrinarán para creer en falsos ritos de paso a Los más altos reinos. Los miembros de estos grupos pensarán que ellos son uno con nosotros, pero nunca sabrán la verdad.

Jamás deberán aprender esta verdad o de lo contrario se volverán en contra de nosotros. Por su trabajo se los premiará con objetos materiales y con grandes títulos, pero nunca serán inmortales y nunca se nos unirán.

Nunca recibirán la luz ni viajarán a las estrellas. Ellos nunca alcanzarán los reinos más altos: los crímenes contra su propio género impedirán el paso al reino del esclarecimiento. Esto nunca lo sabrán.

La verdad se ocultará en sus rostros: tan cerca, que serán incapaces de enfocarla hasta que sea demasiado tarde. Oh, sí: tan grande será la ilusión de libertad que nunca sabrán que son nuestros esclavos.

Cuando todo esté en su lugar, la realidad que nosotros habremos creado para ellos los poseerá. Esta realidad será su prisión. Ellos vivirán en el autoengaño.

Y cuando nuestra meta esté cumplida, una nueva era de dominación comenzará. Sus mentes se limitarán por sus creencias; las creencias que nosotros hemos establecido, desde tiempo inmemorial.

Pero si ellos alguna vez averiguan que son iguales a nosotros, entonces pereceremos. ELLOS NUNCA DEBERÁN SABER ESTO. Si ellos alguna vez averiguan que juntos pueden vencernos, tomarán la iniciativa.

Ellos nunca deben, en toda su vida, averiguar lo que hemos hecho, porque si lo hacen, no tendremos lugar adonde huir. Para ellos será fácil ver quiénes somos una vez que el velo que los ciega haya caído.

Nuestras acciones se habrán revelado, sabrán quiénes somos, nos cazarán y ninguna persona nos dará cobijo. Éste es el Pacto Secreto por el cual viviremos el resto de nuestra vida actual y las futuras; para esta realidad, trascenderán muchas generaciones y esperanzas de vida.

Este convenio se sella por sangre, nuestra sangre. Nosotros, los únicos que vinimos del Cielo a la Tierra. La existencia de este pacto NUNCA deberá, en ningún caso, ser conocida.

Nunca deberá escribirse o hablar de él, si no queremos tener en cuenta que la conciencia que generaría soltará la furia del Creador sobre nosotros y seríamos lanzados a las profundidades de donde venimos para permanecer allí hasta el fin de los tiempos o la infinidad misma»

 

Dos opiniones autorizadas para terminar este epígrafe sobre la relación del ciudadano corriente con la ciencia.

El catedrático de la Universidad de Stanford y premio Nobel de Física 1996, el estadounidense Douglas Osheroff, advirtió durante un seminario en Kuala Lumpur en 2004:

«Cada vez hay más gente analfabeta en asuntos científicos, a pesar de la conciencia creciente de la importancia que tiene la educación en esta materia; y la tendencia no es exclusiva de Estados Unidos, sino que constituye un fenómeno mundial.»

 

El hacker más famoso del mundo, el norteamericano Kevin Mitnick —cuyo historial arranca con su afición a los sistemas telefónicos e informáticos a los trece años de edad y que llegó a encabezar la lista de los más buscados del FBI hasta que fue detenido y encarcelado—, sentenció en una entrevista reciente:

«La gente no está entrenada contra el engaño a través de la tecnología.»

 

 

* * *

AUTOR: Paul H. KochFUENTE: El pacto secreto, documento intercalado en el epígrafe Las travesuras de la ciencia». La historia oculta del mundo. De la prehistoria al terrorismo internacional. Editorial Planeta, 2007.

 

*******

ADICCIÓN TECNOLÓGICA

Por Roberto Giacomelli

2dipicche, 26 FEBRERO 2026
 
 

 

Las adicciones son un trastorno psicofísico que siempre ha afectado a la humanidad, desde los lotófagos de los poemas épicos y los drogadictos de la antigüedad hasta los poetas malditos adictos a la absenta. La adicción al alcohol, la comida, las drogas, la nicotina y la dependencia emocional son causadas por la búsqueda del placer y la privación emocional, y son síntomas de trastornos depresivos.

En la sociedad contemporánea, nuevas formas de adicción provocan conductas compulsivas, como la compra de objetos inútiles que se desechan inmediatamente.

 

Ulises y sus compañeros huyen de los lotófagos (comedores de la flor del olvido)

 

Tras la revolución tecnológica de la década del 2000, se ha producido una epidemia masiva de adicción a internet, las redes sociales y las herramientas digitales. Mientras que las adicciones a sustancias reflejan vacío emocional y falta de ideales, las adicciones a las compras reflejan una sociedad que se nutre de las apariencias.

 

Mientras que las adicciones a sustancias reflejan vacío emocional y falta de ideales, las adicciones a las compras reflejan una sociedad que se nutre de las apariencias.

 

La adicción a la tecnología expresa el gran aislamiento de una sociedad liberal, donde los espacios físicos son limitados y las personas viven en colmenas de hormigón en ciudades congestionadas con un ritmo frenético.

Profundamente solos, con familias destruidas, gremios artesanales, hermandades y todas las grandes instituciones sociales de sociedades pasadas desaparecidas, lo que queda es la soledad.

El individualismo, el egoísmo y el narcisismo han creado un vacío insalvable, llenado por contactos virtuales esenciales para la supervivencia emocional y afectiva de los jóvenes.

 

Profundamente solos, con familias destruidas, gremios artesanales, hermandades y todas las grandes instituciones sociales de sociedades pasadas desaparecidas, lo que queda es la soledad.

El individualismo, el egoísmo y el narcisismo han creado un vacío insalvable, llenado por contactos virtuales esenciales para la supervivencia emocional y afectiva de los jóvenes.

 

El coste de esta dependencia es elevado, lo que fomenta el aislamiento físico y el hikikomori entre los jóvenes, que se encierran en sus habitaciones durante meses frente a una pantalla.

Los efectos en el comportamiento incluyen un aumento de la agresividad y la alteración de los patrones de sueño, mientras que en la esfera cognitiva se produce un deterioro de la memoria y la concentración, y un estado de apatía constante. Los daños físicos incluyen miopía, aumento de peso debido al sedentarismo y dolor articular.

La adicción tecnológica conduce a trastornos del estado de ánimo, desde la distimia hasta la depresión, destruyendo las vidas de quienes vegetan en un mundo que sólo existe en sus mentes.

 

 

Sociedad supercompetitiva

Escapar de la realidad a través de imágenes es muestra de la dificultad de vivir en una sociedad supercompetitiva, árida por falta de ideales y espiritualidad, huérfana de rituales que proporcionen equilibrio y contacto con la esfera sagrada.

Tras décadas de materialismoy consumismo, los más frágiles se refugian en dimensiones virtuales, nuevos paraísos artificiales no provocados por sustancias psicotrópicas, sino por pantallas de ordenador.

 

Tras décadas de materialismo y consumismo, los más frágiles se refugian en dimensiones virtuales, nuevos paraísos artificiales no provocados por sustancias psicotrópicas, sino por pantallas de ordenador.

 

Varios países han prohibido o restringido el acceso de los menores a Internet, especialmente a las redes sociales, lo que desencadena peligrosos sentimientos de emulación, envidia, frustración y complejos de inferioridad respecto a los modelos presentados.

Al ver a influencers narcisistas, personalidades inmerecidamente exitosas y exhibicionistas haciendo alarde de una riqueza improbable, los mirones compulsivos de las redes sociales se sienten como fracasados.

 

 

La prohibición como afirmación

La prohibición no resuelve el problema porque se vive como un desafío, que excita los centros corticales del placer y genera explosiones de dopamina, el neurotransmisor de la recompensa y la alegría, la hormona de la felicidad.

Romper las reglas es una señal de afirmación que fortalece el sentido de identidad y autonomía respecto a los adultos. Freud, el padre del psicoanálisis, afirmó que la pulsión se enciende cuando se transgrede la prohibición.

Para quienes viven vidas sin estímulos y sin sueños, romper una prohibición proporciona emoción y la transgresión se convierte en un desafío estimulante.

Desprovistas de ideología política, de aspiraciones sociales y de voluntad de poder, con dificultades en las relaciones afectivas y desacostumbrados a los desafíos del deporte y de la militancia, estos jóvenes se conforman con gustos.

 

No prohibición, sino educación sobre la realidad, sobre el placer de luchar por una idea que da sentido a la vida, de redescubrir las raíces del propio linaje y las tradiciones de la tierra de los padres.

 

No prohibición, sino educación sobre la realidad, sobre el placer de luchar por una idea que da sentido a la vida, de redescubrir las raíces del propio linaje y las tradiciones de la tierra de los padres.

Europa está desapareciendo, abrumada por una invasión de culturas feroces y foráneas. Solo una juventud valiente y consciente puede salvar al viejo continente. Dejando atrás la tentación de la nutritiva y narcisista sociedad del espectáculo, nos adentramos en el mundo de la realidad, donde cada día es una lucha por afirmar el mito de Europa: la cuna de la civilización occidental.

 

Dejando atrás la tentación de la nutritiva y narcisista sociedad del espectáculo, nos adentramos en el mundo de la realidad, donde cada día es una lucha por afirmar el mito de Europa: la cuna de la civilización occidental

 

*******

RELACIONADOS:

La Superstición de la Vida y la Superstición de la Ciencia, por René Guénon («Oriente y Occidente», 1924). Parte 2: Ilusiones Occidentales»: «La Superstición de la Ciencia».

LA SUPERSTICIÓN CIENTÍFICA, UNA NUEVA ESPECIE DE OPIO, por Antonio Gramsci. La Comisión Europea suspende la comercialización de la VACUNA COVID de ASTRAZENECA (Vaxzevria)

LA NECESIDAD DE UN TECHO COMÚN, por Iván Illich (1926-2002): El Imperativo Tecnológico (La creencia irracional en el poder de la ciencia y la tecnología)

ARMAS SILENCIOSAS PARA GUERRAS TRANQUILAS: LITERATURA CONSPIRANOICA; EL ENSAYO FICCIÓN COMO GÉNERO LITERARIO

CONSPIRANOIA Y DESINFORMACIÓN: Garantías de la Impunidad del Poder

COMPORTAMIENTO, HORMONAS Y REDES SOCIALES. «Dopamina y recompensa: la historia de las redes sociales»

«YOUR BRAIN ON PORN». Los Efectos de la Pornografía en el Cerebro.

HIPERCAPITALISMO Y POSDEMOCRACIA: «Yo soy generación Z» (Documental de Liz Smith). «Para la Gen Z, Morfeo es sólo el cabrón que desconectó a Neo de la Matrix».

LA SERVIDUMBRE VOLUNTARIA, por Esteban de La Boétie

EL BIENESTAR Y EL DESPOTISMO DE LOS PARTIDOS, por Alexis de Tocqueville (1805-1859)

¡SAPERE AUDE! – ¿QUE ES LA ILUSTRACION? por INMANUEL KANT.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL: «Yo, robot», o las tribulaciones de un robot kantiano.