SATANISMO, NIHILISMO, CAPITALISMO Y ANARQUISMO: «La naturaleza satánica del sistema».

SATANISMO, NIHILISMO, CAPITALISMO Y ANARQUISMO

"La ceremonia tiene lugar en la capilla de un viejo convento ursulino. Un hombre con las mejillas coloradas y los labios pintados abre la puerta, haciendo que Durtal se pregunte si ha ido a caer en una guarida de sodomitas. En la capilla, tenuemente iluminada, nada sugiere que haya algo fuera de lo común, excepto por una obscena figura de Cristo con el miembro erecto, que corona el altar. Los asistentes, hombres y mujeres, permanecen escondidos en las sombras, hablando entre ellos por lo bajo, murmurando. Entonces, se encienden unos cirios negros, y el canónigo Docre entra en la habitación. Viste un tocado escarlata con dos cuernos de bisonte, así como una casulla roja dibujando un triángulo, con un carnero negro en el centro, mostrando sus cuernos. Se distribuyen unos incensarios prendidos, que exhalan una mezcla de fragancias complaciendo a Satán: ruda, beleño, estramonio, mirto y belladona seca. Las mujeres se envuelven en el oloroso humo, y, mientras respiran el perfume, comienzan a despojarse de sus vestiduras y gemir lascivamente. En ese momento, el canónigo Docre, que está desnudo bajo sus vestiduras, se arrodilla y comienza una larga oración a Satán"

Van Luijk (Children of Lucifer, 2016)

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"Un símbolo de la lucha contra la tiranía, la injusticia y la opresión. (…) Una figura mítica para una época de revoluciones, un individuo inmortal para una época de individualismo y un librepensador para una época de lucha por el librepensamiento"

Dyrendal, 2016: sobre Satán

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“El bien es pasivo en su obediencia a la razón. El mal es activo al brotar de la energía. El bien es el cielo. El mal es el infierno. La energía es la única vida y procede del cuerpo; la razón es el límite o circunferencia exterior de la energía. La energía es el gozo eterno”

William Blake (1757-1827)

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"Nada puede superar la energía y la magnificencia del personaje de Satán tal y como es expresada en Paraíso Perdido. Es un error suponer que en algún momento haya estado destinado a ser la personificación popular del mal. (…) El Diablo de Milton, como ente moral, es superior a su Dios, alguien que persevera en un propósito que considera excelente a pesar de la adversidad y la tortura causada por alguien que, en la fría seguridad del indudable triunfo, inflige la más horrible venganza a su enemigo"

Percy Shelley (1792-1822), "Defensa de la poesía"

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Oliver-Twist

 

"He aquí que llega Satanás, el eterno rebelde, el primer librepensador y el emancipador de los mundos. Avergüenza al hombre de su ignorancia y su obediencia animales; lo emancipa e imprime sobre su frente el sello de la libertad y de la humanidad, impulsándolo a desobedecer y a comer del fruto de la ciencia".

Bakunin, "Dios y el Estado"

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LAS LETANÍAS DE SATÁN

(final)

Gloria a ti y alabanza, Satanás, en la altura
donde antaño reinaste, y en las simas más hondas
del Infierno, en que sueñas, en silencio y vencido.
Haz que mi alma, a la sombra de aquel Árbol de Ciencia,
a tu lado repose, cuando sobre tu frente
como un Templo novísimo sus ramajes se extiendan

Baudelaire, "Las flores del mal"

En los versos del poema retrata al “más bello y sabio de los ángeles” como un protector de los borrachos y los convictos, pero también como un guía de inventores y científicos, así como un instigador del amor y la lujuria

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-¡Oh, millares de espíritus inmortales!! ¡Oh, potestades a quienes sólo puede igualarse el Todopoderoso! Aquel combate no careció de gloria, por más que su resultado fuera desastroso, como lo atestiguan esta mansión y este terrible cambio que me es odioso expresar. [...] De hoy más, ya conocemos su poder como conocemos el nuestro, de modo que no provoquemos ni rehuyamos con temor cualquier guerra a que se nos provoque. El mejor partido que nos queda es el de emplear nuestras fuerzas en un secreto designio: el de obtener por medio de la astucia y del artificio lo que la fuerza no ha alcanzado, a fin de que en adelante sepa por lo menos que un enemigo vencido por la fuerza sólo es vencido a medias.

John Milton (1608-1674), "El paraíso perdido"

 

“Reinar vale la pena, aunque sea en el Infierno: mejor es reinar aquí que servir en el Cielo” (John Milton)

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Debe admitirse que sus energías iban dirigidas en gran medida hacia objetivos personales. Pero ¿por qué se rebeló contra su creador? Fue, como él mismo nos cuenta, porque no vio razón suficiente para esa desigualdad tan extrema en poder y jerarquía que el creador instauró (…). Tras su caída ¿por qué valoraba aún tanto ese espíritu de oposición? Por la convicción de que fue dura y perjudicialmente tratado. No se desalentó por la aparente desigualdad de la contienda, pues el sentido de razón y justicia que había en su mente era más fuerte que el sentido de fuerza bruta; porque tenía más los sentimientos de un Catón o un Epicteto que los de un esclavo.

William Godwin (1756-1836), "Disquisición sobre la justicia política y su influencia en la virtud y felicidad de la gente", 1793

 

Godwin, padre de Mary Shelley, a menudo considerado el padre del anarquismo, se basa en el Satán de Milton, modelo heroico y revolucionario, núcleo de lo que se convertiría en el "satanismo romántico"

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La naturaleza satánica del sistema

La lona más polémica de 2021 revela la naturaleza satánica del sistema

Pasada la gresca, llega el análisis filosófico. La campaña de publicidad más inquietante de 2021 destripa las dinámicas de nuestra sociedad de consumo

Hásel-Paris Álvarez

Vozpópuli

SATANISMO
La lona más polémica de 2021, que ofrece muchas claves culturales

 

Una empresa de comida rápida ha lanzado una campaña publicitaria en las que se compara a sí misma con las cinco grandes adicciones de Madrid (a saber: OnlyFans, Bitcoin, la Ayuso, TikTok y PornHub), así como con las cinco mayores empresas del mundo (Apple, Nike, Tesla, Facebook y Amazon). Todas estas adicciones y empresas tienen bastante en común, como veremos enseguida. Pero sobre todo recuerdan a otro listado más antiguo: el de los Siete Pecados Capitales, que como todos sabemos son Avaricia, Ira, Gula, Soberbia, Lujuria, Pereza y Envidia.

El capitalismo se basa especialmente en el pecado de la avaricia, pues comparten definición: gastar el dinero en generar más dinero, el impulso desmedido de ahorrar y de cobrar deuda, valorarlo todo con un precio y crear constantemente necesidades superfluas. La avaricia es, sin duda, el combustible experimental de los Tesla, el algoritmo cifrado del Bitcoin, es también la fórmula mágica de la Coca-cola e incluso el secreto en la masa de Domino's Pizza. Pero en el capitalismo están bien representados el resto de pecados capitales. La ira se libera en Facebook y aún más en Twitter, la gula se sacia con Amazon Fresh o Glovo, la soberbia se refleja en las pantallas de Apple, la lujuria se desata con OnlyFans o PornHub, la pereza se regodea ante el TikTok, la envidia la siembra el instagramer o las Nike del vecino.

Los pecados capitales tienen tres peculiaridades. La primera es que están estrechamente vinculados entre sí, hasta el punto de que es difícil discernir uno de otro. Por ejemplo, la lujuria no es más que una gula de los genitales, la ira es una mera inflamación de la soberbia y la envidia es igual que la avaricia, pero dirigida contra una persona concreta. De la misma forma, el capitalismo construye una estructura que fusiona la lista de grandes adicciones con la lista de grandes empresas, haciéndolas inseparables. Las multinacionales de la comida-basura participan en un sorteo de Nike para enganchar a los jóvenes, Nike firma un contrato de distribución con Amazon para cargarse a los pequeños negocios, Amazon compra y vende los datos privados de los usuarios de Facebook, el algoritmo de Facebook aúpa a populistas de derecha como la Ayuso y (para reiniciar el ciclo) la Ayuso cancela le entrega las concesiones de los comedores públicos a las multinacionales de comida-basura.

 

La filosofía satánica es el individualismo, el vivir sin conciencia, la desconsideración hacia el prójimo

 

A veces, la estructura capitalista parece caprichosa. ¿Cómo puede ser que la misma empresa (Unilever) fabrique los helados que te pican los dientes (Magnum) y también la pasta dentífrica (Signal)? La empresa que fabrica pesticidas cancerígenos (Monsanto) pertenece a la empresa que te vende las aspirinas (Bayer)? Raytheon asesora procesos de paz y construye armamento masivamente. BlackRock vende información financiera con una mano y compra medios de comunicación con la otra. Reckitt garantiza, a la vez, la esterilidad de los suelos (Lysol) y de la población (condones Durex). Mars arroja pienso engordante a animales (Pedigree, Whiskas) y a niños (M&M's, Snickers) sin distinción alguna. Los capitalistas dicen que estos conglomerados tan macabros se han ido formado aleatoriamente. La oferta y la demanda, etcétera. Pero, juzgando el resultado, pareciera que la mano invisible de Adam Smith no ha sido otra cosa que la peluda pezuña de Satanás guiando el mundo.

 

 

Nuestras 'vidas basura'

La filosofía satánica es el individualismo, el vivir sin conciencia, la desconsideración hacia el prójimo. Por muy distinto que pueda parecer cada pecado capital, todos son expresiones de esa misma doctrina. La supremacía individual se encarna igualmente adquiriendo una cuenta prime de Amazon o unos céntimos de Bitcoin. ¡Y qué inferiores a mí son los que aún esperan a Correos o ahorran en pesos! Dicho individualismo anula la vida consciente, lo que se manifiesta en consumir más entretenimiento por minuto (TikTok) o conducir aquello que más acelere por segundo (Tesla). Y esta prisa por vivir fundamenta tanto la comida-basura (McDonalds) como las relaciones-basura (OnlyFans). Y como todo es basura, se acepta que nada debe durar, la llamada 'obsolescencia programada'. Es Apple vendiendo productos cada vez peores y más caros, es Ayuso promocionando Madrid como una ciudad donde romper parejas sin encontrarte a tu ex.

La segunda característica de los pecados capitales es su poder gravitacional. Resulta casi imposible rozarlos sin ser plenamente absorbido por ellos. Unos ejemplos: es difícil permitirse la envidia durante la jornada laboral y pretender apagarla al salir del trabajo. O dar rienda suelta a la gula (y la ebriedad) solamente en fines de semana sin que acabe apareciendo entre diario. O disfrutar de la ira contra los desconocidos (sea al volante o tras una pantalla) sin que acabe liberándose sobre tus seres queridos. De la misma manera, es casi imposible participar de la maraña capitalista de una forma controlada e inocua. Uno puede intentar convencerse de que sólo va a pedir por Amazon en esta ocasión, pero las publicidades de Facebook se encargarán de que no. Uno puede repetirse que sólo va a votar al PP una vez (porque Ayuso mantiene abiertos los negocios), pero la gobernanza neoliberal acaba calando hasta que las masas encumbran a Elon Musk como profeta mundial.

 

Bitcoin es la principal divisa del tráfico de drogas, armas y seres humanos (hasta el 25% de sus usuarios y el 50% de sus transacciones)

 

Incluso las mejores intenciones son atraídas y puestas del revés por el capitalismo (otro rasgo satánico). Querer premiar a un chaval comprándole lo último de Nike o Apple contribuye a esclavizar a otro chaval en Asia o Sudamérica. El uso de las redes sociales, por muy pacífico que sea, redunda igualmente en beneficiar a la industria militar y del espionaje, a la que Facebook o TikTok venden tus datos biométricos (reconocimiento facial, dactilar y de voz). Las visualizaciones de OnlyFans o PornHub, aunque fuesen visitas por mera curiosidad, generan inmediatos beneficios al coladero de pornografía infantil.

Por mucho que uno compre en Tesla para apoyar la economía ecológica, su jefe (el citado Musk) participa activamente del Bitcoin, que es la tecnología más contaminante hoy día. Y por mucho que uno invierta en dicho Bitcoin como castigo a las corrompidas monedas nacionales, solo estará reforzando la peor corrupción, ya que el Bitcoin es la principal divisa del tráfico de drogas, armas y seres humanos (hasta el 25% de sus usuarios y el 50% de sus transacciones). En definitiva, son falsas las promesas de un mercado inclusivo, una globalización económica multicultural, un capitalismo verde o rosa o arcoíris. Tan falsas como una soberbia humilde, una ira fraternal, una gula vegetariana o una lujuria feminista. El capitalismo siempre será capitalismo, como el pecado siempre es pecado.

 

 

Caminos de servidumbre consumista

La tercera seña de los pecados capitales es, precisamente, su capitalidad. Las ciudades capitales, por hacer una analogía, son aquellas que traen consigo aumentos de criminalidad o de enfermedad mental, aparición de extrarradios pobres y de barrios gentrificados, ampliaciones de aeropuertos, autopistas congestionadas y ciudades-dormitorio. Pues bien, los pecados capitales son aquellos que se rodean de otros muchos pecados. La avaricia, por ejemplo, suele conducir al mentir, al no honrar los descansos, al robar e incluso al matar para tener más riquezas.

Así, un pecado capital es comparable a la dinámica típica de la droga. Hacer unas copas semanales parece poca cosa, pero está demostrado que el consumo de alcohol aumenta las posibilidades de un futuro tabaquismo, que a su vez es la puerta de entrada a la marihuana, que a su vez está relacionada con el paso a otras drogas más duras y peligrosas. Y lo mismo ocurre con las otras grandes adicciones de nuestro tiempo: echar unas monedillas a la tragaperras puede terminar empeñando tu casa en la casa de apuestas; aquellos bollos en la expendedora del cole han sido los primeros pasos en el camino de servidumbre ante McDonalds; unas discretas visitas al porno en línea son muchas veces la antesala de alguna agresión sexual. Esto ocurre porque las adicciones reconfiguran nuestra mente, haciéndola dependiente de dosis cada vez mayores.

 

¿Para qué regar los grandes árboles de la amistad vieja o el amor duradero, teniendo las frutillas de los followers en Twitter o los matches en Tinder?

 

Este mecanismo adictivo del pecado es la esencia misma del sistema capitalista. Tal y como funcionan las drogas funciona el gran capital farmacéutico, como el casino la finanza, como el porno la prostitución y trata de blancas. Sólo con esta evidencia ya podemos refutar la primera gran mentira del capitalismo. No es un sistema basado en la libertad individual, el cálculo económico o la elección racional, porque nada de eso existe cuando se está bajo los efectos de una adicción. A duras penas es el drogadicto un individuo libre, el ludópata no está calculando de forma económica y el putero no elige racional sino patéticamente. Y aquí encontramos, de nuevo, un elemento satánico del capitalismo. 'Satanás' significa adversario y obstáculo. La adicción significa lo mismo: es el adversario y el obstáculo del libre albedrío. El sentido de la libertad queda así deformado por la economía capitalista y por la filosofía que le es propia: el liberalismo.

El engaño liberal comenzó con Adán y Eva en la Biblia, cuando fueron estafados por Satanás en forma de serpiente. Adán y Eva eran plenamente libres en el Jardín del Edén. Pudieron recorrer el mundo entero, descubrir multitud de seres vivos, contemplar la belleza inmarcesible de un cosmos en expansión, formar una inmensa familia de la que disfrutar, vivir por largos siglos, conversar de cualquier cosa con el propio Dios, beber y comer todo tipo de manjares. Con una excepción (porque solo hay libertad cuando hay alguna norma): no podían comer las frutas de un determinado arbolillo. Esas frutas llevaban dentro, efectivamente, la semilla de los pecados capitales.

Pecados originales

Satanás hizo creer a Adán y Eva que no serían verdaderamente libres hasta que no comiesen precisamente de ese arbolillo. Les inoculó una visión viciada de la libertad, definida como el derecho a probar absolutamente todo y a reclamar hasta la última cosa. Este es, según Marx, la característica fundamental del capitalismo: vender y comprar todo cuanto exista bajo el firmamento (y, si de Musk o Bezos depende, hasta el firmamento mismo). Ponerle un precio a cada persona, a cada acción y a cada cosa, incluyendo las frutas de ese arbolillo. ¡Especialmente las frutas de ese arbolillo!

Satanás quiso que Adán y Eva ignorasen un Jardín infinito y codiciasen un solo arbolillo. De la misma forma, el capitalismo busca que dejemos de contemplar los amplios jardines para centrar la vista en la pantallita de Apple. En vez de pasearnos los campos, para estar sano hace falta comprar el último complemento de Nike. ¿Para qué regar los grandes árboles de la amistad vieja o el amor duradero, teniendo las frutillas de los followers en Twitter o los matches en Tinder? Las libertades plenas de Adán y Eva ya no interesan, pues Ayuso ha dicho muchas veces que la verdadera libertad es tener atascos, pagar un alquiler caro y aceptar trabajos-basura. Y todo lo que no sea esa libertad, es comunismo.

 

 

Y así acabamos vendiendo el alma inmortal a cambio de pequeñeces. Porque la fase superior del capitalismo no es, como dijo Lenin, solamente el imperialismo. La fase superior del capitalismo es la compra-venta del alma. ¿O qué otra cosa busca la campaña publicitaria que analizamos aquí? Son 400.000 euros invertidos en generar “más de 100 millones de impactos, 150 millones de impresiones y 100 millones de visualizaciones”. Y ¿cómo saben que nos impactaremos en lugar de quedar indiferentes, que nos impresionaremos en vez de guardar silencio y que visualizaremos y no apartaremos más bien la mirada? Pues porque hace mucho tiempo que las grandes empresas tasan nuestras reacciones físicas y psíquicas. Y no es sólo que las tasen, sino que tienen las tecnologías y las sustancias necesarias para generarlas y controlarlas, vendiéndoselas a quien pague por ellas.

Y este es, de hecho, el nuevo producto estrella del mercado: nosotros. Nuestras elecciones, nuestra privacidad, nuestro feedback, nuestras potencialidades y nuestros estilos de vida. Los entendidos le llaman capitalismo de los datos, capitalismo financiero de acciones y opciones, o lifestyle capitalism, pero no es ni más ni menos que lo que hemos dicho: comprar y vender el alma. El capitalismo en su fase más avanzada no llega a ser nada distinto de la clásica fórmula del pacto con el diablo.

Y estos carteles gigantes rubrican públicamente nuestro compromiso con el mal. Blanco sobre negro. Al menos Adán y Eva sintieron vergüenza de haber caído en la trampa. Hoy vamos por ahí sin una triste hoja de parra que cubra nuestras miserias. Lo escribió Baudelaire: el mayor logro del diablo es convencernos de que no existe. Y de que "es el mercado, amigo".

 

“Le Pandemonium” de John Martin (1841). Museo del Louvre, París.

 

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Maria de Naglowska: Satanismo, magia sexual y el poder femenino

El baile del espíritu
María de Naglowska

 

Mariya Naglovskaya, conocida en Europa occidental como Maria de Naglowska, nació en el seno de una familia aristocrática de San Petersburgo en 1883. Su padre, un general que había combatido contra los turcos en los Balcanes y había llegado a gobernador en Kazán, fue envenenado durante una partida de cartas por un nihilista que había logrado granjearse la confianza de la familia. La madre murió también poco tiempo después, cuando Maria contaba sólo doce años. Su principal biógrafo, Pluquet, escribiría sobre ella en aquellos días: "Su salud era frágil y tuvo una infancia difícil, pero sorprendía a los que la rodeaban por sus opiniones mordaces y su comportamiento razonable pero imprevisible".

Al quedar huérfana, fue enviada por sus parientes como interna al elitista Instituto Smolny de San Petersburgo, un centro reservado a muchachas de la nobleza rusa, donde obtuvo notables calificaciones, y luego pasó a vivir con una de sus tías. Interesada por las ideas que agitaban Rusia en aquella época, frecuentó por su cuenta los ambientes intelectuales, artísticos y políticos de la entonces capital del Imperio Ruso. Entre las personas que conoció en aquellos años se encontraba un célebre y escandaloso personaje que había llegado a la ciudad bajo la protección especial de los propios zares: Grigori Efimovich Rasputin. Maria traduciría años después una biografía de él al francés.

Durante su estancia en el Instituto Smolny, cuando tenía dieciséis años, pasó unas vacaciones en un castillo que la familia poseía en el Cáucaso. Durante ellas tuvo su primer contacto con los rituales sexuales. En su libro El Rito Sagrado del Amor Mágico describió de manera novelada esta experiencia. Un joven cosaco que estaba enamorado de ella la llevó a una reunión secreta de la secta khlysti, donde ambos hicieron el amor mientras los presentes los rodeaban ceremonialmente y homenajeaban sus órganos sexuales.

Durante un concierto en San Petersburgo, Maria se enamoró del violinista de la orquesta, Moise Hopenko. Su familia se opuso a esta relación porque ella era aristócrata y ortodoxa, y él plebeyo y judío. Maria y Moise decidieron entonces marcharse juntos de Rusia. Se establecieron primero brevemente en Alemania, en Berlín, y luego en Suiza, en Ginebra. En este tiempo nacieron sus dos primeros hijos, Alexandre y Marie. En Ginebra Maria fundó una escuela para universitarios rusos que tenían dificultades con el idioma francés y ella misma se matriculó en distintas materias en la universidad. Pero la escuela no fue bien y Maria tuvo que acabar dando clases en academias particulares. Con el dinero que ella obtenía con no poco esfuerzo, Moise se enfrascó totalmente en sus estudios musicales. Cierto tiempo después Moise conoció a Theodor Herzl, el padre del sionismo, y abrazó de forma entusiasta esta ideología política. Abandonó a Maria, entonces embarazada de su tercer hijo, André, y se marchó solo a las colonias que los sionistas estaban creando en Palestina. Poco después sería nombrado director del conservatorio de música de Tel Aviv.

Maria se quedó en Ginebra y consiguió con su trabajo como profesora en distintas escuelas privadas contratar a una niñera que la ayudara en el cuidado y la educación de sus hijos. Así pudo retomar su vida pública y participar en los círculos culturales de la ciudad. Una conferencia contra la guerra mundial que impartió en la sala de la Sociedad de Artistas en 1918 condujo a que las autoridades de Ginebra consideraran que había violado la prohibición para los extranjeros de dedicarse a actividades políticas, y fue encarcelada. Una campaña en la que participaron ciertas personas influyentes de la ciudad consiguió su liberación, aunque no evitó que fuera oficialmente expulsada del cantón de Ginebra. Sin apenas medios, se trasladó a Berna, que también la expulsó, y luego a Basilea, donde no encontró forma de mantenerse. Maria decidió entonces pedir la ayuda de Moise Hopenko para el cuidado de sus hijos, pero éste sólo aceptó acoger en Tel Aviv a Alexandre, el mayor. Los otros dos, Marie y André, debieron quedar al cuidado de la asistencia social suiza.

Buscando el modo de subsistir, Maria se trasladó a Roma, donde un amigo suizo le había ofrecido alojarse en un apartamento que poseía en la ciudad. Allí volvió a dar clases particulares y escribió algunos artículos periodísticos. Consiguió reunir los fondos para traer a Italia a sus dos hijos menores, que se habían quedado en Suiza. Con el tiempo, André comenzó a trabajar en un hotel y luego partió también a Oriente Medio a vivir con su padre. La hija, Marie, empezó los estudios de enfermería. Pero los problemas económicos no cesaron: el amigo suizo que le había cedido su apartamento se suicidó, y Maria se encontró sin un techo fijo en la ciudad. A pesar de estas dificultades, frecuentó los círculos ocultistas romanos, en los que conoció a Julius Evola y a quienes con él constituían el llamado Grupo de Ur. El grado de relación personal entre Naglowska y Evola sigue siendo un tema controvertido para sus respectivos biógrafos. Evola se referiría posteriormente a Naglowska y a sus teorías sobre la magia sexual en su libro Metafísica del Sexo, y también colaboraría con un artículo ("Occidentalismo") en el primer número de la revista que ella fundaría unos años más tarde en París. Maria afirmaría haber entrado en contacto también en Roma con un misterioso ruso exiliado que le transmitió determinadas enseñanzas secretas boreales o polares, posiblemente relacionadas con la tradición ocultista que en Alemania desarrollaba por su cuenta la Fraternitas Saturni. Es sabido que en Roma Maria redactó, aunque no publicó, los fundamentos de su teoría de la magia sexual oscura y que dirigió ciertos rituales colectivos en esta línea, en los que seguramente tomó parte el mismo Evola.

Mientras tanto el hijo mayor de Maria, Alexandre, se había trasladado de Tel Aviv a Alejandría y había alcanzado una buena posición económica allí. Alexandre invitó a su madre a reunirse con él en Egipto. Maria se estableció en Alejandría e impartió diversas conferencias en la Sociedad Teosófica de la ciudad, llegando a ser muy célebre entre los miembros de la colonia europea interesados por el esoterismo. Se casó de nuevo brevemente con un ingeniero suizo empleado en la sociedad de tranvías de Alejandría. Algún tiempo después regresó a Suiza con su marido y más tarde, ya divorciada, de nuevo a Italia. Los ahorros que traía de Alejandría comenzaban a agotarse y sus amigos romanos lograron encontrarle en 1929 un puesto en una editorial de París.

Sin embargo las autoridades francesas solicitaron informes sobre ella a la policía suiza y reapareció el incidente de su encarcelamiento y expulsión de Ginebra. Tras varios meses en París esperando tener sus papeles en regla, recibió la noticia de que se le denegaba el permiso de trabajo en Francia. De nuevo en la penuria económica, decidió afincarse en el barrio de Montparnasse, el gran centro de la bohemia artística y cultural de la ciudad. Procurándose los medios de subsistencia prácticamente de día en día, se alojó en una modesta casa de huéspedes del barrio y reinició su actividad pública en los cafés cercanos. Una mesa del café La Rotonde —frecuentado por Diego Rivera y Pablo Picasso— le servía unas horas al día de escritorio y de oficina para recibir visitas. En el café La Coupole ocupaba regularmente el fondo de uno de los salones para dar sus conferencias, un lugar que los dueños del establecimiento ya llamaban "el rincón de los ocultistas". Al final de cada conferencia, que congregaba alrededor de unas treinta o cuarenta personas, La Coupole le daba gratis de cenar, además de cobrarle sólo la propina de los cafés que tomaba. Posteriormente, al contar con la ayuda económica de su hijo André, las charlas se trasladaron al más íntimo Studio Raspail, un local que alquilaba semanalmente. La asistencia a los actos, que se celebraban todos los miércoles a las nueve de la noche, costaba unos dos francos. Por estas reuniones y conferencias pasó lo más célebre de la intelectualidad creativa e inconformista de París: Ocultistas, clarividentes, surrealistas, dadaístas, vanguardistas y revolucionarios de toda índole. Aunque naturalmente no hay constancia de los nombres de los asistentes, la huella de Naglowska se reconoce en las tesis sobre la "Ciudad Radiante" de Le Corbusier, en la "Sociedad del Acéfalo" de Georges Bataille, en las nuevas concepciones fotográficas de Man Ray, en las formas de relacionarse con los hombres de Gala Dalí... Cuando en febrero de 2016 la Academia de Bellas Artes de Roma apadrinó el encuentro internacional sobre el primer centenario del movimiento Dada, decidió dedicar su monográfico impreso precisamente a la vida y la obra de Maria de Naglowska.

El trabajo de Maria en aquellos años en París no sólo consistió en sus conferencias semanales. Fue la época en que puso en práctica sistemáticamente sus doctrinas en forma de rituales colectivos y en que dejó por escrito sus ideas. Desde

Portada del primer número de La Flèche (1930).

1930 hasta 1935, un año antes de su muerte, publicó veinte números de una revista, La Flèche, subtitulada "Órgano de Acción Mágica". La Biblioteca Nacional de Francia conserva ejemplares del número 1 y de los números 5 al 20 de esta publicación realmente difícil de encontrar hoy en día. En La Flèche, con su propio nombre o con el pseudónimo de "Xénia Norval", publicó por entregas o en suplementos monográficos sus principales obras: La Lumière du Sexe [La Luz del Sexo] y Le Rite Sacré de l'Amour Magique [El Rito Sagrado del Amor Mágico], ambos en 1932, y Le Mystère de la Pendaison. Initiation Satanique [El Misterio del Ahorcamiento. Iniciación Satánica], en 1934. A estas obras hay que añadir su "traducción" del célebre libro Magia Sexualis, atribuido al norteamericano Paschal Beverly Randolph, publicada en 1931. La mayoría de los estudiosos considera hoy que esta obra, un hito fundacional de la magia sexual en Occidente, pertenece en parte o en todo a la propia pluma de Maria de Naglowska. El supuesto texto original inglés nunca se ha encontrado —las versiones inglesas hoy existentes son traducciones desde la edición francesa. Maria relataba haber recibido de forma rocambolesca el manuscrito de manos de una misteriosa figura que se le acercó en una calle de París y luego desapareció. Tal parece que Naglowska publicó esta obra con el nombre de Randolph por razones similares a las que, en una sociedad que sólo reconocía la voz de los hombres, Aurore Dupin decidió firmar sus escritos como "George Sand", o Cecilia Böhl como "Fernán Caballero". De hecho Magia Sexualis alcanzó una fama y un reconocimiento internacional que excedió en mucho las otras obras editadas por Naglowska, pese a que muchas de sus tesis y prácticas estuvieran ya esbozadas en otros trabajos de esta autora.

Las ideas de Naglowska sobre la magia sexual giraban en torno a lo que ella designaba como T.T.T. (Tercer Término de la Trinidad, o del Triángulo). Consideraba que se podía representar la historia de la cultura europea en la forma de un "triángulo temporal" con dos lados claros y uno oscuro. Este triángulo solía presidir el altar durante la celebración de sus rituales de iniciación. Su primer lado claro simbolizaba al Judaísmo, cuya personificación o hipóstasis era la figura del Padre, su signo la Vara y su "antorcha" la Ley. El segundo lado claro representaba al Cristianismo, cuya personificación era la figura del Hijo, su signo la Cruz y su "antorcha" el Corazón. Estos dos lados claros habían ocupado juntos un total de cinco mil años de patriarcado. El tercer lado del triángulo seguía históricamente a los otros dos y era el lado oscuro de Satán o Lucifer, el lado matriarcal. Su personificación era la Mujer, su signo la Flecha y su "antorcha" el Sexo. "Cristo sostiene todavía la tesis de la pureza en la castidad, mientras Satán preconiza la luz reencontrada en la carne", escribió. Esta nueva etapa satánica se había iniciado formalmente a comienzos de 1933, aunque ella era consciente de que sus enseñanzas no serían acogidas hasta bastantes generaciones más tarde, después de que la conciencia de Europa hubiese sido agitada por terribles acontecimientos, entre ellos una guerra mundial más atroz que la anterior.

Con sus seguidores, Naglowska puso en marcha en París la Fraternidad de la Flecha de Oro, ordenada por grados a los que se accedía mediante rituales sexuales específicos. En ellos la mujer ocupaba el papel central o sacerdotal, puesto que, según dejó escrito, "el sexo del hombre pertenece a Dios y el sexo de la mujer pertenece a Satán". Uno de ellos, la "Misa Dorada", es descrito así por Nicholas y Zeena Schreck:

"Unas veinte parejas copulaban formando una "cadena mágica" de modo muy parecido a las orgías circulares chakra-puja del Tantra. La corriente sexual generada por la energía erótica activada por este grupo se dirigía a menudo a la destrucción mágica de los enemigos, pero a diferencia de otros satanistas, Naglowska también usaba estas "operaciones diabólicas" colectivas para curar a miembros de su grupo. La idea de la magia sexual realizada para la gloria de Lucifer puede inspirar pensamientos de orgías salvajes y desenfrenadas, pero las operaciones de sexo en grupo de Naglowska consistían en ritos meticulosamente coreografiados y controlados. Una danza meditativa, similar a la euritmia y a los movimientos que Gurdjieff enseñaba a sus discípulos, formaba parte importante de estas "misas doradas" y precedía a la fase sexual de las operaciones."

En otro ritual importante, imprescindible para que los componentes masculinos de la Fraternidad pudieran acceder a los grados superiores, se practicaba una modalidad del llamado estrangulamiento erótico. Maria lo llamaba "el Misterio del Ahorcamiento", y consistía en que el candidato era ahorcado hasta casi la muerte mientras alcanzaba su clímax sexual. "Sólo quien supere el rito del ahorcamiento iniciático —escribió— podrá unirse correctamente a una mujer, porque, al haber conocido la indecible felicidad del placer satánico, no podrá perderse en su carne".

 

Imagen del libro Le Mystère de la Pendaison [El Misterio del Ahorcamiento].

A finales de 1935 Maria reunió a sus allegados y les comunicó que en un sueño se le había revelado su próximo fin. Poco después abandonó París en dirección a Zurich, donde vivía su hija Marie. Contó que quería visitar también a Carl Gustav Jung. En casa de su hija enfermó súbitamente. Murió en la primavera de 1936, poco antes de que las tinieblas se cernieran sobre Europa.

 

Dedicatoria de Maria de Naglowska en un ejemplar de Magia Sexualis.

Bibliografía

Sarane Alexandrian: Les Libérateurs de l'Amour. París: Le Seuil, 1977, pp. 185-206.

B. Anel-Kham [Henri Meslin]: Théorie et Pratique de la Magie Sexuelle. L'Amour et l'Occultisme. París: Astra, 1938.

Babalon: "Maria Naglowska e o Satanismo Femenino: A Caminho da Consciência através do Amor"Babylon Sacrum Mysterium, 2007.

Julius Evola: Metafisica del Sesso. Roma: Edizioni Mediterranee, 1969 [Metafísica del Sexo. Palma de Mallorca: J. J. de Olañeta, 1997].

Spartakus Freemann: "La Magie Sexuelle: P.B. Randolph, la Fraternité d'Eulis et Maria de Naglowska"Morgane's World, 2000.

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