LA PANDEMIA NO ES EL FIN DEL MUNDO; SOLO ES EL FIN DEL ESTADO DE DERECHO.

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Los expertos culpan a la OMS y a los países de fallar en la declaración de emergencia por la pandemia

Ginebra (EFE).- El sistema que el mundo tenía para afrontar pandemias es inservible y debe ser reformado para afrontar la próxima que llegue, pero los países también han sido responsables de la situación actual cuando prefirieron "esperar a ver lo que pasaba" en los primeros meses, sin tomar las medidas que hubiesen frenado el coronavirus. Esta es la contundente conclusión del Panel Independiente de Preparación y Respuesta a Pandemias, formado por expertos y personalidades que examinaron durante ocho meses los fallos que hubo en la gestión de la pandemia, tanto a nivel nacional como internacional, y que divulgó este miércoles sus conclusiones.

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Todos fallaron ante pandemia, dice panel que investigó respuesta OMS y países

El Panel Independiente de Preparación y Respuesta a Pandemias concluye que el sistema mundial para afrontar epidemias de gran alcance es «inservible» y critica la estrategia de «esperar a ver qué pasa». «Febrero fue un mes perdido», aseguran.

La Voz de Asturias, 12 de mayo de 2021

 

Médicos despiden a un paciente en Wuhan, epicentro de la pandemia. China Daily

 

El sistema que el mundo tenía para afrontar pandemias es inservible y debe ser reformado para afrontar la próxima que llegue, pero los países también han sido responsables de la situación actual cuando prefirieron «esperar a ver lo que pasaba» en los primeros meses, sin tomar las medidas que hubiesen frenado el coronavirus.

Esta misión le fue encomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que a la vez recibió instrucciones para ello de sus Estados miembros, alarmados a mediados del año pasado por la velocidad a la que se agravaba la pandemia y las sospechas de que esta entidad no había actuado correctamente en su fase inicial.

 

Su principal conclusión es que globalmente el mundo demostró que no había aprendido nada de crisis pasadas y que la tragedia sanitaria, económica y social causada por la covid-19 pudo haberse evitado.

RESPONSABILIDAD COMPARTIDA

El panel, que copresiden la ex mandataria de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, y la ex primera ministra de Nueva Zelanda, Helen Clark, encontró que hubo una responsabilidad compartida y que evitar que situaciones tan graves se repitan requerirá una gran reforma internacional en la que los países deben comprometer recursos y voluntad política.

«El tiempo transcurrido desde la notificación de un grupo de casos de neumonía de origen desconocido a mediados de diciembre hasta la declaración de una Emergencia de Salud Pública Internacional (30 de enero de 2020) fue demasiado largo», sostiene el panel en el informe que presentó este miércoles.

Clark sostuvo que la emergencia global pudo haber sido declarada ya el 22 de enero, tras la primera reunión del Comité de Emergencia de la OMS, que valora la gravedad de una amenaza sanitaria y recomienda si debe ser considerada una emergencia internacional, y no esperar a que este mismo grupo se reuniera un segunda vez.

Sin embargo, si la OMS no actuó en ciertos momentos como debía fue porque no cuenta con los poderes que se requieren en una situación de tal gravedad., concluyó el Panel.

«La OMS debe tener los poderes necesarios para investigar brotes que preocupen, de forma rápida y con garantías de que tendrá acceso, y disponer de la capacidad de publicar información sin esperar a la autorización del Estado miembro», explicó Clark en la presentación del informe.

«Sensibilidades sobre soberanía no deben provocar demoras a la hora de alertar al mundo sobre la amenaza de un nuevo patógeno con potencial pandémico», agregó.

RESPONSABILIDADES NACIONALES

Los países también tuvieron una gran parte de responsabilidad en la descontrolada propagación del coronavirus, conforme a las conclusiones del Panel. «Febrero fue un mes perdido en el que muchos más países podrían haber adoptado medidas serias para contener la propagación del SARS-CoV-2 y prevenir una catástrofe sanitaria, social y económica», concluyeron los expertos.

Clark recordó que la mayoría de gobiernos optaron por «esperar a ver lo que pasaba y no fue hasta que empezaron a ver que las unidades de cuidados intensivos se llenaban que empezaron a actuar, pero ya era demasiado tarde».

«Hubo países que subestimaron el valor de la ciencia, negaron la gravedad de la enfermedad y tardaron en responder, lo que tuvo consecuencias nefastas», añadió la copresidenta del Panel, cuya creación se produjo en medio del recelo que Estados Unidos había instigado contra la OMS.

ACUSACIONES DE TRUMP

La Administración de Donald Trump acusaba a la Organización de haber encubierto la tardanza con la que China informó de los primeros casos de coronavirus, así como de haber gestionado mal la crisis, mientras en su país negaba la gravedad del nuevo virus y despreciaba la utilización de mascarillas.

Estados Unidos ha registrado 576.000 muertes por covid-19 y 32,3 millones de casos, las cifras más altas del mundo en ambas categorías. Clark consideró que las reformas y nuevas reglas que se adopten para afrontar futuras pandemias deben abordar de una forma particular las infecciones respiratorias transmisibles fácilmente de persona a persona.

Sobre las medidas de prevención, reconoció que si las restricciones de viaje se hubieran impuesto más rápido y de forma más extensa, la propagación del virus se hubiese reducido.

El Reglamento Sanitario Internacional, que regula la actuación de los países en situaciones de crisis sanitaria, desalienta las restricciones de viajes, pero la ex primera ministra Clark dijo que hay que aceptar que en la actualidad «las enfermedades viajan en avión y no en burros».

 

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Han pulverizado el Estado de Derecho

Si antes eran exageradas, las restricciones covid constituyen ahora un sinsentido y deben levantarse de inmediato

Por Juan Manuel Blanco

Vozpópuli

Una sanitaria con varias dosis de la vacuna de Pfizer. Europa Press

 

La humanidad ha sufrido muchas pandemias; pero ninguna como la presente. Y no por la gravedad, sino por la singular manera de afrontarla. Desde la desaparición del telón de acero, Europa no había contemplado semejantes trabas a la circulación, incluso dentro de un mismo país. Ni el mundo tal supresión de derechos y libertades. En algunos lugares, como Australia, llegaron a amenazar con penas de cárcel a los ciudadanos que regresaran a su propio país.

El presente desatino comenzó de forma improvisada con la aplicación de unas ideas novedosas, insólitas, impulsadas por grupos de expertos que señalaron la eliminación del virus como objetivo primordial. Al precio que fuera. Si antaño preocupaban los enfermos, el foco se desplazó rápidamente al número de “positivos”, fueran asintomáticos o no, algo desconcertante pues el riesgo de muerte por covid de una persona de edad avanzada es mil veces superior al de una persona joven y sana. Pero la mística del PCR condujo a sumar ambos casos por igual, sin un tratamiento diferencial.

Pocas cosas poseen tanto hechizo como las malas ideas. Librarnos definitivamente del virus parece un plan atractivo, tentador. Pero en la práctica desemboca en una perpetua búsqueda de un ilusorio El Dorado, en una coartada para mantener indefinidamente las restricciones. Porque el virus ha venido para quedarse. Mucho más eficiente es adaptarse a él, vacunar con especial empeño a los vulnerables, crear suficiente inmunidad para que la enfermedad constituya un riesgo limitado, como muchas otras. Sin embargo, la perspectiva de eliminar los virus de la faz de la Tierra causaba ya furor en ciertos colectivos.

El frustrante camino hacia la erradicación

Los intentos de erradicar gérmenes causantes de enfermedades comenzaron en los años 50 del siglo XX, resultando todos infructuosos. Pero en 1980 tuvo lugar un éxito inesperado, el único hasta hoy: la erradicación del virus de la viruela. El director de la campaña, Donald Henderson, explicó que el virus reunía todas las condiciones favorables: no poseía reservorios animales, la enfermedad cursa siempre con síntomas perfectamente identificables, sin necesidad de pruebas, y existía una vacuna transportable sin refrigeración al lugar más recóndito, que garantizaba una inmunidad al 100% de por vida (obsérvese que el SAR-COV-2 no posee ninguna de estas cualidades).

Henderson declaró que no veía en el horizonte ningún otro germen susceptible de erradicación, que consideraba más razonable minimizar los daños de las enfermedades pues cualquier estrategia demasiado agresiva podría “comprometer los derechos humanos”. Había dado en el clavo: no es razonable intentar eliminar un virus si los daños causados a la sociedad van a ser superiores a los beneficios; mucho menos si la probabilidad de éxito es casi nula. También advirtió que aceptar acríticamente modelos matemáticos que no consideran los efectos adversos de las intervenciones públicas, “podría transformar una epidemia perfectamente manejable en un desastre nacional”. Henderson falleció en 2016 sin poder comprobar que sus temores estaban muy bien fundados.

Mientras tanto, el éxito de la viruela había desencadenado una fiebre del oro, un hervidero de expertos buscando su propia mina, proponiendo a la OMS un sinfín de gérmenes como objetivo. Eliminar microorganismos se convirtió en una obsesión, sin considerar los costes económicos, sociales o políticos que podría generar cada intento. Quizá el atractivo de pasar a la historia como salvador de la humanidad se había tornado irresistible.

Un culto ultrapuritano

La gran mentira de esta pandemia ha sido pregonar que los confinamientos, las exageradas restricciones y el objetivo de suprimir el virus estaban avalados por la ciencia, algo absurdo porque la ciencia no puede señalar las mejores políticas, ni establecer los fines, mucho menos sustituir a los ciudadanos en su toma de decisiones a través del sistema democrático. Aunque algunos expertos esgrimieron la autoridad de la ciencia, la propuesta no era más que su opinión personal.

Resultó fácil convencer a ciertos colectivos beneficiados por las restricciones. Y también vender la idea a una sociedad bastante infantilizada, con pocos principios sólidos, que detesta cualquier riesgo, busca la seguridad antes que la libertad y acepta difícilmente la enfermedad y la muerte.

Un recurso clave fue la difusión del miedo, pero también la construcción de un relato coherente con el imaginario del mundo actual, que conectase con las carencias de la gente y encajase en los mitos predominantes. Detrás de la fachada científica, los apóstoles del “covid cero” predicaron sutilmente una especie de doctrina ultrapuritana, que enlaza muy bien con ciertas corrientes actuales. Y también un relato de Apocalipsis, cuya principal clave no es tanto el cataclismo, la penitencia, como “el día después”, el luminoso amanecer de la “nueva normalidad” donde “saldremos más fuertes”, aun con menos pertenencias, en un mundo más sostenible, más ordenado.

Escandaliza ver jóvenes celebrando el fin del toque de queda, aun cuando se trata de una actividad de bajo riesgo pues se realiza al aire libre por un colectivo poco vulnerable

Muchas de las medidas adoptadas, y gran parte de las reacciones de la masa, parecen incoherentes, contradictorias, porque la percepción del riesgo ha adquirido un fuerte componente moral. Escandaliza ver jóvenes celebrando el fin del toque de queda, aun cuando se trata de una actividad de bajo riesgo, pues se realiza al aire libre por un colectivo poco vulnerable. Pero pocos se rasgarían las vestiduras porque alguien ayudase a su anciana vecina a subir la pesada compra, aunque este acto implicaba un riesgo infinitamente superior. Parecía importar menos el peligro objetivo que la bondad o maldad percibida de cada acción. El virus se contagia exactamente igual a cualquier hora, pero las actividades nocturnas escandalizaban mucho más, quizá por considerarse más lúdicas y pecaminosas.

Este nuevo ultrapuritanismo celebró la desaparición de los viajes, y su impura huella de carbono, la limitación del turismo, quizá una frivolidad, y la exaltación de ciertos símbolos, como la mascarilla al aire libre, que más parecen ritos de una nueva creencia que medidas de precaución. Convivimos con infinidad de virus y bacterias, potencialmente peligrosos, pero el SARS-COV-2 no parece un virus más, sino una encarnación de la impureza; la limpieza obsesiva, su ritual de abluciones.

Recuperar la democracia

Hay que desoír y rechazar con energía los cantos de sirena de quienes, por motivos diversos, van pregonando el Armagedón para mantener indefinidamente las medidas restrictivas. Una vez vacunados prácticamente todos los vulnerables, tal como ocurre en Europa, EEUU y otros países, la letalidad decae drásticamente hasta equipararse a la de otros gérmenes que conviven cotidianamente con nosotros. Si antes eran exageradas, las restricciones covid constituyen ahora un sinsentido y deben levantarse de inmediato, dejando las necesarias precauciones a la acción voluntaria y responsable de los ciudadanos.

Si algo ha demostrado este cataclismo es que la libertad y los derechos fundamentales no están garantizados en Occidente. Porque la democracia, el Estado de derecho, no se fundamentan tanto en leyes escritas como en convenciones, en normas y principios no escritos compartidos de manera generalizada. En su ausencia, las constituciones se convierten en papel mojado. También requieren una población consciente de sus derechos, con coraje y valentía para comprender que el ejercicio de la libertad implica asumir inevitables riesgos.

Las convenciones que sostenían nuestros derechos y libertades han saltado por los aires a la primera arremetida del pánico y no resultará fácil recomponerlas. Porque, aprovechando el temor de la población, las autoridades han rebasado ampliamente los límites que el sistema democrático establece para evitar que el poder se ejerza de manera tiránica o despótica. Se ha creado un gravísimo precedente, una peligrosa deriva que solo una actitud consciente, valiente y decidida de los ciudadanos podría enderezar.

 

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TROMBOSIS VENOSA: SIGNOS DE ALARMA

LOS MEJORES CONSEJOS PARA PREVENIR LA TROMBOSIS

 
 

¿QUÉ ES LA TROMBOSIS VENOSA PROFUNDA Y COMO PREVENIR? Te cuento cuáles son los SINTOMAS de ALARMA para saber que tenéis una trombosis. ¿Cuáles son los SÍNTOMAS y SIGNOS de trombosis en la pierna? ¿La trombosis tiene tratamiento? También te cuento si existe forma de prevenir la formación de trombos. ¿Qué alimentos o medidas naturales ayudan a prevenir la trombosis venosa profunda? Alimentos como el ajo, el aceite de oliva, una o dos medidas de vino tinto podrían ayudar por sus efectos antioxidantes! También te explico por qué se produce, y cuáles son los FACTORES DE RIESGO, y sobre todo, ¿en quién se produce la trombosis con más frecuencia?. Videos con fines educativos.

 

 

 

2 Comments

  1. Yo diría que lo que ha hecho esta pandemia es despertar los miedos que hay en todos y cada uno de nosotros aunque, según se parece inferir del artículo, y como viene siendo habitual, sólo son críticos y peligrosos los miedos ajenos y nunca los propios.

    A los que tienen miedo a la enfermedad, al dolor, al sufrimiento o a la muerte, se suman los que tienen miedo a las vacunas, y a estos se suman ahora los que temen la pérdida de su concepto de libertad o incluso la desaparición del estado de derecho.

    Este artículo habría tenido más fuerza si se hubiera escrito hace dos años, como estaría bien poder leer ahora los que se publicarán dentro de un par de años criticando a este.

    Puede que se conteste con este otro: https://puntocritico.com/ausajpuntocritico/2021/04/26/la-enfermedad-de-la-angustia-por-que-tu-cerebro-odia-a-los-demas/

    Un saludo.

    • Y el mayor miedo, lo es al futuro.

      Pero el quid de la cuestión es que la verdad ha muerto. Y con ella, la Libertad.

      Hace solo un año, a los que cuestionábamos la actuación de China, nos llamaban «conspiranoicos».

      A fuerza de negar la realidad en base a injurias sin fundamento atendible, han conseguido generalizar la duda.

      Y, en medio de una Pandemia, destruir la confianza de los ciudadanos en las Instituciones, negando toda investigación sobre Hechos, evidentemente, necesitados de ella, ha dado alas a aquéllos a quienes se proponían silenciar.

      Investigar el origen del COVID, nos parece una demanda no sólo legítima, sino necesaria.

      ¿Lo lograremos?

      Porque las Instituciones y los Poderes Públicos han tenido una actuación impropia e incompatible con el Estado de Derecho: Cuando más los necesitábamos, TANTO EL PODER LEGISLATIVO COMO EL JUDICIAL CERRARON SUS PUERTAS A LOS CIUDADANOS. Y, pese a haber abierto ya sus puertas, éstas parecen seguir cerradas; ahora a la razón.

      Los Jueces están sustituyendo ya a un Poder Legislativo indigno e inoperante, que ya parece protegido sólo por la Corrupción Informativa y el clientelismo.

      ¿Cómo ha sucedido que, en las elecciones autonómicas de 2019, tras conocer que la dirección de PSOE en Andalucía había «invertido» en cocaína y prostitución (TRATA) el dinero destinado a luchar contra el paro, ese partido hubiese sido votado por 1.500.000 de andaluces?

      ¿Votos cautivos de la corrupción, convertida en medio de vida?

      ¿El Caciquismo ancestral?

      ¿Evolucionamos hacia los «épsilon» de «Un mundo feliz» (Huxley)?

      Diría que si.

      Los pobres -casi todos- comerán cucarachas y gusanos. Los ricos, carne. Pronto veremos esa «evolución» en marcha.

      Pero lo que más debe preocuparnos cara al futuro (no solo al nuestro, sino al de la Humanidad), creo que ha de ser la TECNOLOGÍA DE EDICIÓN GENÉTICA, que solo estará al alcance de las élites.

      https://puntocritico.com/ausajpuntocritico/2021/01/25/la-tecnologia-crispr-el-poder-de-controlar-la-evolucion-por-jennifer-a-doudna-premio-nobel-de-quimica-ano-2020/

      Inventamos la Bomba Atómica. Y la usamos.

      Ahora tenemos la edición genética en humanos. Y, AL MENOS EN CHINA, ya se ha utilizado (encarcelaron al «autor» de humanos un breve tiempo, pero todo sigue yendo a más).

      https://puntocritico.com/ausajpuntocritico/2020/05/25/luc-montanier-el-virus-no-es-natural/

      La Pandemia ha inaugurado LA DISTOPÍA.
      Como «Nueva Normalidad» nos imponen la claudicación del Estado de Derecho. con él caerán la Democracia y la Libertad.

      Libertad, que tendrá PRECIO; un precio que solo podrán pagar las élites.

      La vida, hoy, ya tiene mucho menos valor que hace solo 10 años. Y el proceso deshumanizador continúa imparable.

      Si es cierto que solo la verdad nos hará libres, creo que nunca recuperaremos las libertades perdidas.

      Un abrazo.

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