DE LOS CEREALES A LOS INSECTOS: La Unión Europea y los «Nuevos Alimentos» (para los pobres).

DE LOS CEREALES A LOS INSECTOS: La Unión Europea y los Nuevos Alimentos (para los pobres)

 

CONSUMO DE INSECTOS: DEL GRILLO BAÑADO EN CHOCOLATE AL PAN HECHO CON HARINA DE CUCARACHA

“Si se quiere mejorar al pueblo, en vez de discursos contra los pecados denle mejores alimentos. El hombre es lo que come”

-Ludwig Feuerbach-

Por Rosa María Vidal Sánchez

Punto Crítico Abogados

DE LOS CEREALES A LOS INSECTOS
Barritas de cereales, pan, galletas, fideos... los 21 alimentos fabricados con larvas de escarabajo del estiércol que estarán pronto en nuestra mesa

 

En los últimos años se está poniendo de relieve lo apetitoso, chic, moderno, comprometido con el planeta y, por lo tanto, cool que es comer insectos, se presentan recubiertos de chocolate o, ya elaborados de una manera más suculenta en platos delicatessen en restaurantes. Llevan años metiéndonos por los ojos esta publicidad sobre la idea tan maravillosa que sería incluir los insectos en nuestra alimentación, se está llevando a cabo una publicidad fraudulenta por parte de los medios de comunicación donde se está haciendo creer que el comer insectos es necesario y que, además de ser necesario por sus propiedades y ventajes es algo querido por gran parte de la población, pero ¿realmente es así? ¿usted realmente prefiere comer un grillo recubierto de chocolate que un cacahuete? Déjenos ponerlo en duda.

Por ejemplo, en una publicación realizada en “El Sol de Acapulco” el 31 de mayo de 2021 ya podía leerse en su titular lo siguiente: “Insectos: El futuro de la alimentación ante el crecimiento de la población mundial”.

 

 

Se manifiesta en este artículo que “El menú de degustación de Laurent Veyet no es para los débiles, pero podría mostrar el futuro de la alimentación ante el crecimiento de la población mundial: Ensalada de langostinos con gusanos, insectos crujientes sobre vegetales y saltamontes bañados en chocolate son algunas de sus opciones” el texto continúa explicando que “La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) consideró en enero los gusanos aptos para el consumo humano y en mayo aprobó su venta en el mercado. La agencia registró más de una docena de otras solicitudes para productos alimenticios basados en insectos, que incluyen grillos y saltamontes. Los gusanos, y los insectos en general, podrían ofrecer una fuente de alimentos sostenible y de baja emisión de carbono para el futuro.”

Concluyendo el artículo haciendo referencia a un comentario realizado por Stefan De Keersmaecker, portavoz de salud y seguridad alimenticia en la Comisión Europea: “Los insectos son nutritivos” … “Realmente pueden ayudarnos a cambiar a una dieta más saludable y sostenible y el sistema alimenticio”.

Esta noticia nos habla de un restaurante francés, pero, no hace falta irnos tan lejos, en 2018 se publicó en ABC la siguiente noticia: “Un estrella Michelin de Madrid incorpora insectos a su carta. Punto MX se convierte en el primer restaurante en ofrecer un menú con insectos como chinicuiles, hormigas chicatanas, escamoles o chapulines”.

 

 

Tras ensalzar las dotes culinarias del chef de este restaurante, así como de mencionar que uno de sus mejores menús hasta la fecha, adivinen ¿cuál era? Efectivamente, el menú dedicado a los insectos: “Lo último es un menú dedicado a los insectos («Entomofagia, el arte de comer insectos» ), tal vez el mejor de cuantos ha ofrecido hasta la fecha.” Una vez más, se ensalzan las ventajas de introducir los insectos en la alimentación: “los insectos tienen un largo recorrido en la mesa cuando se saben tratar de manera adecuada” “…tal vez sea este el menú más rompedor y al mismo tiempo el más redondo de cuantos he tomado en Punto MX. Rompan tabúes mentales y atrévanse a disfrutarlo. Ya me contarán.” Escribía Carlos Maribona en el citado post. 

Solo con ver estas noticias a uno le puede “entrar el gusanillo” (y, perdonen el chascarrillo fácil) de, aunque sea, plantearse a probar uno de estos platos, ¿por qué? Porque decir a tu entorno que has ido a un estrella Michelín a comer insectos es de tener un caché, un estatus social que te permite pagar un grillo reconstruido a precio de oro y claro, si los “ricos” pueden hacerlo, ¿por qué el resto de mortales no?

 

-Caja de bombones con insectos-

Pero ¿realmente estos “manjares” han estado fuera del alcance de todos? En este momento quizá haya que recapitular un poco porque realmente comer insectos no resulta extraño, es decir, no nos resulta extraño porque en países como México, Tailandia, China, Filipinas, Camerún, Angola, Brasil, etc., el hecho de comer insectos forma parte de su cultura, negar que los insectos han estado presentes de alguna forma en la alimentación humana sería negar lo evidente, ya que, como más abajo mencionaremos, aunque sea en pequeñas cantidades la “cochinilla” se ha utilizado como aditivo alimentario desde siempre, también es cierto que lo que pretenden hacer innovador no lo es, ¿ya nadie recuerda la famosa botella de mezcal con gusano? Y ya no solo la botella, sino la existencia de sal de gusano utilizada principalmente para el acompañamiento de esta bebida.

 

 

Por eso, llama la atención y da que pensar la cantidad de noticias (¿o publicidad?) que hay desde hace unos años, en concreto desde 2015, por ejemplo, hay dos publicaciones realizadas en octubre de 2015 por “ABC” y “La Vanguardia” donde anuncia a bombo y platillo que Europa regulará el consumo de insectos (regulación que se analiza más abajo con detalle).

 

INVERTEBRADOS EN LA DESPENSA: Sopa de guisantes con larvas de abeja, una receta del Nordic Food Lab. Nordic Food Lab

 

En el artículo "Invertebrados en la despensa", de Rafael Ordóñez y Mario Viciosa, publicada en "El Independiente" en enero de 2017 donde se cuenta que un informe elaborado por la FAO (agencia de alimentación de la ONU) en 2013 “apuntaba una solución para disponer de fuente de proteínas para el futuro de la humanidad: comer insectos” “…Este informe es probablemente uno de los más influyentes que haya emitido la organización sobre un tema decisivo como es el futuro de la alimentación de nuestros descendientes”. Como se sigue relatando en este artículo, parece ser (o quizá, han hecho parecer) que la necesidad de comer insectos para mantener el planeta y así, alimentar “a la humanidad en el futuro” es un hecho, pero, como expone Luis Miguel Luego, miembro del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) “el consumo de insectos puede complementar la alimentación tradicional pero no sustituirla”.

Hasta aquí, no parece que nos aporten nada nuevo, ¿verdad?, simplemente que comer insectos es bueno para el planeta, bueno para nosotros y es algo que puede resultar beneficioso para todos, pero continúa el artículo con algo que llama muchísimo la atención y lo que hace ya ir metiéndonos en materia: Los insectos requieren menos recursos para proporcionarnos proteínas. Estefanía Micó, profesora del departamento de Ciencias Ambientales y Recursos Naturales de la Universidad de Alicante, incide en la idea de sostenibilidad: “Los insectos requieren menos recursos para proporcionarnos proteínas, es algo que necesariamente tiene que pasar para que evolucionemos a un modelo de alimentación sostenible y saludable”.

¿De verdad pensaban que se miraba única y exclusivamente por el medioambiente y los recursos naturales? ¿Que la preocupación real era la supuesta falta de alimento futura? ¿Que únicamente queremos que se regulen los insectos para comerlos recubiertos de chocolate? 

Porque este debate comienza a enfocarse más allá del snack elaborado con polvo de grillo, estamos hablando de que ya existe una regulación europea por la cual se podrán elaborar distintos productos alimenticios con harina de insectos: pastas, panes, galletas, sopas o concentrado de sopas, salsas, artículos de chocolate…

Ejemplo de ello es la página web de Jimini's donde se comercializan productos alimenticios para consumo humano elaborados a base de insectos, así como se comercializa también el insecto entero o bien en forma de polvo.

 

 

Ante esta situación que se plantea, se puede llegar a considera la idea de que todo está encaminado a la sustitución de los cereales por los insectos, es decir, ¿se nos está llevando a una sustitución de la base alimentaria? ¿Qué nos lleva a pensar esto?

Publicación de ABC en octubre de 2018: Los beneficios de comer pan con cucarachas. Un equipo de investigadores brasileños se ha propuesto ponerle fin a la escasez de alimentos en el mundo preparando pan con harina de cucarachas.

 

 

 

Además, se suma el apoyo existente a que pueden llegar a introducirse en nuestra dieta (los insectos), siempre que se altere su forma, es decir, en vez de consumir el insecto como tal, consumirlo “camuflado” como sería en harina, producto en el que no se ve el insecto entero, se publica en ABC con fecha 22 de enero de 2023: "Acabarás comiendo insectos, aunque no te des ni cuenta"

Un 70% de las personas manifiesta que una preparación de modo que la forma natural del insecto no se pueda ver haría que su consumo fuera más agradable. Así, el formato en harina recibiría una mayor aceptación (un 23%, seguido de las galletas (6%) o barritas (5,8%). Es decir, que los insectos se podrían llegar a convertir en el ‘soylent green’ de la película ‘Cuando el destino nos alcance’”

Como estamos analizando y comprobando con nuestros propios ojos estamos ante una situación en la que podemos ver como se ha desarrollado una legislación específica y se está autorizando el consumo de insectos, pero una cosa es comprarte una barrita energética con polvo de grillo por curiosidad y, otra muy distinta, el que ya haya productos como la pasta que se elaboren a base de polvo de gusano.

 

***

GRANJA DE INSECTOS, ¿EL NUEVO NEGOCIO DEL FUTURO?

-Granja de insectos-

 

En la página web de Proteinsecta definen una granja de insectos como "un recinto destinado a la cría, reproducción y engorde de insectos con la finalidad de destinarlos a diversas finalidades, como harinas, elaboración de pienso animal e, incluso alimentación humana." Y, además, "estas granjas de insectos son lugares reducidos en contraposición con otras granjas de animales donde se requiere de grandes extensiones de terreno y naves, mientras que las granjas de insectos se pueden montar a partir de 100 metros cuadrados."

Esto hace que nos planteemos algo y es que, en vez de cultivar tierras de cereal se está haciendo una campaña para hacer llegar a la población que es mucho mejor opción cultivar insectos ya que es un negocio en vías de desarrollo con altas expectativas de futuro siendo que, el éxito de estos negocios se sostienen sobre dos pilares fundamentales:

1.- La amplitud de sectores para comercialización: criaderos, sector ganadero y alimentación humana.

2.- Bajos costes de producción y mantenimiento de granjas de insectos, que supone una rentabilidad en el medio-largo plazo.

 

Y, ¿se podría añadir, quizá, un tercer pilar? ¿Podríamos considerar que se busque con el abandono de los campos de cultivo de cereal, la proliferación del cultivo de insectos para así sustituir la base de la alimentación humana de una forma silenciosa sin que apenas nos demos cuenta?

A pesar de contar con unos bajos costes de producción, dependiendo, obviamente del volumen de cada empresa ya que, tenemos el ejemplo de la empresa Tebrio: "La fábrica más grande del mundo en la cría y transformación del insecto Tenebrio molitor Se trata de un “complejo biotecnológico en el que se han invertido 70 millones de €, con una extensión de 80.000 m2 de producción, con capacidad de poder sacar al mercado más de 100.000 toneladas de productos de insectos al año" pero también contamos con el ejemplo de la empresa Entogourmet, de la cual se habla en el artículo antes mencionado de ABC, "Acabarás comiendo insectos, aunque no te des ni cuenta" donde se pone de manifiesto que al tratarse de un sector que está en pleno desarrollo, "requiere de un gran esfuerzo en inversión e investigación", esta empresa comenzó su andadura en 2019, llegó a contar con 15 trabajadores e incluso llegó a ser "la mayor granja de insectos de Europa" pero, para esta empresa no fue oro todo lo que relucía y "dos años después de iniciar su actividad se vio abocada a la quiebra, incapaz de recuperar la inversión, acosada por los gastos corrientes y sin posibilidad de colocar su creciente stock a un público que todavía no está preparado para este consumo"

¿Realmente una empresa va a invertir 70 millones de € simplemente para comercializar barritas energéticas con insectos? Cuesta creerlo, además de que inicialmente el coste de producción de empresas de esta envergadura es bastante elevado llevándonos al siguiente punto: Cuanta más propaganda se haga del consumo de insectos, de sus beneficios y de su gran apoyo al planeta estas empresas tendrán que producir más harina de insecto, porque no se equivoquen, en este tipo de empresas no se limitan a vender el grillo o el gusano entero, utilizan procesos de producción por los que esos insectos acaban siendo polvo, polvo que será utilizado para la elaboración de otros alimentos, es por ello que teniendo en mente lo que es la economía de escala, esto es, que cuando una empresa alcanza un ritmo óptimo de producción para producir mayor cantidad de producto a un menor coste, ya que conforme va aumentando la producción en la empresa ésta crece y los costes por unidad producida de producto, en este caso estaríamos hablando de harina de grillo se reducen, resumiendo: cuanto más se produce, menos cuesta producir una unidad. Por lo tanto, si el auge del sector de los insectos sigue en aumento llegará un momento en el que será mucho más rentable elaborar alimentos a base de harina de insectos en vez de con harina de trigo, ya que se reduciría la demanda de este cereal, provocando así que se convirtiera casi en un artículo de lujo. 

 

***

¿CÓMO SE REGULA EL CONSUMO DE INSECTOS EN LA UNIÓN EUROPEA?

            “Europa regulará el consumo de insectos, hongos y hamburguesas de laboratorio” en “ABC”.

 

Así como, se publicaba en “La Vanguardia”, “El Parlamento Europeo aprueba la regulación de los insectos dentro de la normativa alimentaria” 

***

El mercado interior de la Unión Europea, también conocido como Mercado Único Europeo o Mercado común europeo, es uno de los instrumentos de integración económica de la Unión, consistente en el establecimiento de un mercado común entre los estados miembros. En este mercado único circulan libremente los bienes, servicios, capitales, las personas y, en su interior, los ciudadanos de la Unión pueden vivir, trabajar, estudiar o hacer negocios con libertad.

El mercado interior aparece mencionado en el artículo 3.3 del Tratado de la Unión Europea como uno de los objetivos que tiene que alcanzar la UE. Asimismo, el artículo 26.1 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea señala que la Unión adoptará las medidas destinadas a establecer el mercado interior o a garantizar su funcionamiento. 

Por lo tanto, el mercado interior de la UE pretende ser un espacio libre de fronteras y barreras para sus EEMM y de ahí que se funden las Cuatro Libertades Fundamentales que son:

  1. Libre circulación de mercancías: Supone el establecimiento de una unión aduanera que según lo establecido en el Art. 28.1 del TFUE: “abarcará la totalidad de los intercambios de mercancías y que implicará la prohibición, entre los Estados miembros, de los derechos de aduana de importación y exportación y de cualesquiera exacciones de efecto equivalente, así como la adopción de un arancel aduanero común en sus relaciones con terceros países”. Por lo tanto, el objetivo de este principio fundamental es: “El derecho a la libre circulación de los productos originarios de los Estados miembros y de los productos procedentes de terceros países que se encuentren en libre práctica en los Estados miembros constituye uno de los principios fundamentales del TFUE (artículo 28). Inicialmente, la libre circulación de mercancías se concibió en el marco de una unión aduanera entre los Estados miembros que implicaba la supresión de los derechos de aduana, restricciones cuantitativas al comercio y medidas de efecto equivalente, por una parte, y el establecimiento de un arancel exterior común para la Unión, por otra parte. Posteriormente, se hizo hincapié en la eliminación de todos los obstáculos que todavía dificultaban la libre circulación de mercancías con vistas a la realización del mercado interior.”
  2. Libre circulación de trabajadores: En el Art. 45 del TFUE establece que se “asegurará la libre circulación de trabajadores dentro de la Unión”, así como resalta en su apartado 2 que esta libre circulación “supondrá la abolición de toda discriminación por razón de la nacionalidad entre los trabajadores de los EEMM, con respecto al empleo, la retribución y las demás condiciones de trabajo”.
  1. Libre circulación o prestación de servicios: Es en el Art. 56 del TFUE donde se regula la libre circulación de servicios estableciendo que “quedarán prohibidas las restricciones a la libre prestación de servicios dentro de la Unión para los nacionales de los EEMM establecidos en un EEMM que no sea el destinatario de la prestación”, así como en el Art. 57 del mismo texto se incluyen dos supuestos esenciales:
    1. El primero, relativo a la prestación de un servicio en el país de establecimiento del prestador, cuyo destinatario no es nacional de dicho país, sino de otro Estado miembro.
    2. Y el segundo, referente a la prestación de un servicio en un país distinto a aquel en que esté establecido el prestador. En tal caso, el prestador no estará obligado a ejercer su derecho de establecimiento en el país miembro para poder prestar el servicio, bastando con cumplir las mismas condiciones que el país miembro receptor del servicio impone a sus nacionales.
  1. Libre circulación de capitales: En el Art. 63 del TFUE se dispone que “quedan prohibidas todas las restricciones a los movimientos de capitales entre EEMM y entre EEMM y terceros países”. Por lo tanto, el objetivo de la libre circulación de capitales es constituir la base del mercado único y complementar las otras tres libertades, además de contribuir al crecimiento económico al permitir una inversión eficiente del capital, así como promueve el uso del euro como moneda internacional.

 

Teniendo en mente este breve resumen sobre cuáles son las libertades fundamentales del mercado interior de la Unión Europea resulta necesario y lógico plantearnos cuál es el origen de la existencia de la regulación europea en todo lo concerniente al etiquetado de los productos alimenticios.

En primer lugar, por el Real Decreto 1334/1999 de 31 de julio por el que se aprueba la Norma general de etiquetado, presentación y publicidad de los productos alimenticios, texto en el que se refunde toda la normativa anterior en todo lo relativo al etiquetado de los productos alimenticios.

Años más tarde y en vistas a que existían diferentes normas que regulaban el etiquetado de alimentos se codificaron todas las disposiciones europeas existentes sobre la regulación del etiquetado aprobándose la Directiva 2000/13/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de marzo de 2000, relativa a la aproximación de las legislaciones de los EEMM en materia de etiquetado, presentación y publicidad de los productos alimenticios, esta Directiva ya no está vigente siendo su fecha de fin de validez el 12/12/2014.

En un ánimo de unificar aún más y facilitar los trámites y la libre circulación de productos alimenticios dentro de la Unión se aprueba el Reglamento (UE) 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo de 25 de octubre de 2011 , sobre la información alimentaria facilitada al consumidor, y por el que se modifican los Reglamentos (CE) 1924/2006 y (CE) 1925/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo, y por el que se derogan la Directiva 87/250/CEE de la Comisión, la Directiva 90/496/CEE del Consejo, la Directiva 1999/10/CE de la Comisión, la Directiva 2000/13/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, las Directivas 2002/67/CE, y 2008/5/CE de la Comisión, y el Reglamento (CE) 608/2004 de la Comisión. Siendo la última versión consolidada de este Reglamento de fecha: 01/01/2018.

Con la derogación por el Reglamento (UE) 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor de la Directiva 2000/13/CE, quedó de esta manera derogado tácitamente el RD 1334/1999 aunque los artículos 12 y 18 aún están en vigor, versando respectivamente sobre la necesidad de la indicación del lote del producto y sobre la lengua del etiquetado.

El fin último del Reglamento (UE) 1169/2011 es lograr un alto nivel de protección de los consumidores, así como garantizar la libre circulación de alimentos seguros y saludables, siendo esto un aspecto esencial del mercado interior, así como contribuye significativamente a la salud y el bienestar de los ciudadanos, así como a sus intereses sociales y económicos.

El motivo que se dispone en el Reglamento citado para la derogación de la Directiva 2000/13/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de marzo de 2000, es que la mayoría de las disposiciones establecidas en la citada Directiva se remontaban a 1978, por lo tanto, existía la necesidad de actualizarlas.

Estamos ante un entramado legislativo bastante complejo, al que hay que dedicarle mucha atención para que no se pase nada por alto pues, debe tenerse presente en todo momento que toda esta regulación europea en lo que respecta al etiquetado de los productos alimenticios es un signo de hacia dónde se quiere ir, esto es: un mercado único.

Con este mercado único lo que se pretende es eliminar cualquier tipo de traba de comercialización de los productos alimenticios dentro de la UE, así como se busca una libre circulación de mercancías para evitar así que un Estado Miembro prohíba la comercialización en su Estado de un producto de otro Estado Miembro. Si ya hasta aquí, ha resultado algo complejo seguir el hilo causal del tema que estamos tratando aún hay que añadir dos elementos más a esta compleja ecuación.

Por un lado, encontramos el Reglamento (UE) 2015/2283 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de noviembre de 2015, relativo a los nuevos alimentos, por el que se modifica el Reglamento (UE) 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo y se derogan el Reglamento (CE) 258/97 del Parlamento Europeo y del Consejo y el Reglamento (CE) 1852/2001 de la Comisión. La última versión consolidada de dicho Reglamento es de 27/03/2021. Este Reglamento está íntimamente ligado con la claridad y transparencia sobre el etiquetado de los productos alimenticios.

La libre circulación de productos alimenticios seguros y saludables es un aspecto esencial del mercado interior, ya que contribuye significativamente a la salud y el bienestar de los ciudadanos, así como a sus intereses sociales y económicos.

Se manifiesta aquí que las diferencias entre los derechos nacionales de cada Estado Miembro en relación con la evaluación de seguridad y la autorización de nuevos alimentos pueden obstaculizar la circulación de esos alimentos y dar lugar a inseguridad jurídica y a una competencia desleal.

Este Reglamento pretende garantizar de una manera más elevada la protección de la salud de las personas y de los intereses de los consumidores, así como el funcionamiento eficaz del mercado interior, velando a su vez por la transparencia.

Se dispone concretamente en el Reglamento que: “La normativa de la Unión sobre nuevos alimentos se estableció mediante el Reglamento (CE) 258/97 del Parlamento Europeo y del Consejo y el Reglamento (CE) 1852/2001 de la Comisión. Dicha normativa debe actualizarse para simplificar los actuales procedimientos de autorización y para tener en cuenta la evolución reciente del Derecho de la Unión y el progreso tecnológico. Procede derogar los Reglamentos (CE) 258/97 y (CE) 1852/2001 y sustituirlos por el presente Reglamento.”

 

***

¿QUÉ CONSIDERA LA COMISIÓN EUROPEA "NUEVO ALIMENTO"?

-Hamburguesa con gusanos y saltamontes-

 

“El nuevo alimento se define como un alimento que no había sido consumido en gran medida por los seres humanos en la UE antes del 15 de mayo de 1997, cuando entró en vigor el primer Reglamento sobre nuevos alimentos.

Los «nuevos alimentos» pueden ser alimentos innovadores de reciente desarrollo, alimentos producidos utilizando nuevas tecnologías y procesos de producción, así como alimentos que se consumen o se han consumido tradicionalmente fuera de la UE.

Los principios subyacentes que sustentan los nuevos alimentos en la Unión Europea son que los nuevos alimentos deben ser:

  • Seguro para los consumidores
  • Debidamente etiquetado, para no inducir a error a los consumidores
  • Si el nuevo alimento está destinado a sustituir a otro alimento, no debe diferir de manera que el consumo del nuevo alimento sea nutricionalmente desventajoso para el consumidor.

Es necesaria la autorización previa a la comercialización de nuevos alimentos sobre la base de una evaluación en consonancia con los principios anteriores.”

 

Por ir cerrando un poco el círculo, con el Reglamento (UE) 2015/2283 sobre nuevos alimentos lo que se hace es dar una definición de lo que se considera “nuevo alimento” en su artículo 3.1 que poco dista de la definición dada por la Comisión Europea, así como establece el procedimiento que debe llevarse a cabo para solicitar ante la Comisión que un alimento se declare como “nuevo alimento” en la UE y, por lo tanto, se le otorgue el estatus de “apto” para su comercialización dentro del ámbito de la UE.

Una vez que se han llevado a cabo los trámites pertinentes, el nuevo alimento se incluye en la Lista de la Unión de Nuevos Alimentos, que como no podía ser de otro modo se trata de otro Reglamento, el cual se actualiza conforme se van ampliando los “nuevos alimentos” aceptados por la Comisión Europea.

Por lo tanto, por otro lado, contamos con el Reglamento de Ejecución (UE) 2017/2470 de la Comisión, de 20 de diciembre de 2017, por el que se establece la lista de la Unión de nuevos alimentos, de conformidad con el Reglamento (UE) 2015/2283 del Parlamento Europeo y del Consejo, relativo a los nuevos alimentos. Texto pertinente a efectos del EEE. Cuya última versión consolidada es de 29/01/2023. Este Reglamento lo único que hace es detallar la lista de “nuevos alimentos, lista que se va actualizando constantemente, en este sentido y, sobre todo, por lo que nos atañe en esta ocasión ya constan en el citado Reglamento como “nuevos alimentos” los siguientes insectos:

 

-Especies autorizadas. Publicado en ABC el 22/01/23-

 

 

 

 

 

Una vez que ya tenemos en mente los Reglamentos que actualmente se encuentran vigentes respecto a los “nuevos alimentos” así como al etiquetado de los productos alimenticios y, por ende, de estos nuevos alimentos. Toca preguntarse lo siguiente: ¿Cómo se va a etiquetar un producto que contenga insectos?

Atendiendo lo regulado en los Reglamentos precedentes, un producto alimenticio que contenga insectos además del etiquetado correspondiente en virtud del Reglamento (UE) 1169/2011 sobre información alimentaria en virtud de lo establecido en su artículo 9 sobre menciones obligatorias, encontramos: la denominación del alimento, la lista de ingredientes, la cantidad de determinados ingredientes o categoría de ingredientes, cantidad neta de alimento, fecha de duración mínima o fecha de caducidad…habría que añadir los requisitos específicos de etiquetado, es decir, utilizando como ejemplo los requisitos de etiquetado específico de las formas congelada, desecada y en polvo de Acheta Domesticus (Reglamento de Ejecución (UE) 2022/188 de la Comisión de 10 de febrero de 2022 por el que se autoriza la comercialización de las formas congelada, desecada y en polvo de Acheta domesticus como nuevo alimento con arreglo al Reglamento (UE) 2015/2283 del Parlamento Europeo y del Consejo y se modifica el Reglamento de Ejecución (UE) 2017/2470 de la Comisión):

1. La denominación del nuevo alimento en el etiquetado de los productos alimenticios que lo contengan será “Acheta domesticus (grillo doméstico) congelado” o “Acheta domesticus (grillo doméstico) desecado/en polvo”, dependiendo de la forma de utilizada.

2. El etiquetado de los productos alimenticios que contengan las formas congelada, desecada o en polvo de Acheta domesticus (grillo doméstico) deberá llevar una declaración que indique que este ingrediente puede causar reacciones alérgicas a los consumidores con alergias conocidas a los crustáceos y moluscos y a sus productos, o a los ácaros del polvo.

Esta declaración figurará muy cerca de la lista de ingredientes.”

Hasta aquí puede parecer que la claridad y transparencia en cuanto a la información al consumidor se cumple sobradamente, pero, podríamos plantearnos, en relación con lo que sucede con los aditivos alimentarios, ¿podría suceder que pasado un tiempo no fuese necesario mencionar el nombre del insecto como tal? ¿Sería posible que se hiciese referencia en el etiquetado simplemente a un número? Como ocurre con el aditivo alimentario E-120 o lo que es lo mismo “cochinilla”, ácido carmínico o carmines.

El Reglamento (CE) 1333/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2008, sobre aditivos alimentarios define en su art. 3. 2 apartado a) el “aditivo alimentario” como “toda sustancia que normalmente no se consuma como alimento en sí misma ni se use como ingrediente característico de los alimentos, tenga o no valor nutritivo, y cuya adición intencionada -con un propósito tecnológico- a un alimento durante su fabricación, transformación, preparación, tratamiento, envasado, transporte o almacenamiento tenga por efecto o quepa razonablemente prever que tenga por efecto, que el propio aditivo o sus subproductos se conviertan directa o indirectamente en un componente del alimento”

Un aditivo puede figurar en el etiquetado de un producto bien mediante el número E, o mediante el nombre completo: Colorante: E-120 o Colorante: ácido carmínico.

Regulación del aditivo alimentario “E-120, Cochinilla, ácido carmínico, carmines” en el Reglamento (UE) 231/2012 de la Comisión, de 9 de marzo de 2012 , por el que se establecen especificaciones para los aditivos alimentarios que figuran en los anexos II y III del Reglamento (CE) 1333/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo y en el Reglamento (UE) 2018/1472 de la Comisión, de 28 de septiembre de 2018, por el que se modifica el anexo II del Reglamento (CE) 1333/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo y el anexo del Reglamento (UE) 231/2012 de la Comisión en lo que se refiere al aditivo E 120 (cochinilla, ácido carmínico, carmines), en virtud del Anexo de este último Reglamento se sustituye el Anexo correspondiente del Reglamento (CE) 231/2012 en el que consta la entrada “E-120 Cochinilla, ácido carmínico, carmines” por “E-120 ácido carmínico, carmín”.

Es, en vistas de situaciones como esta en las que cabe preguntarse si en el caso de los alimentos que contengan insectos, ¿podría suceder lo mismo?. Es probable que no seamos los únicos en preguntarnos esto ya que la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) publicó en fecha 30 de enero de 2023 la siguiente noticia:

El consumo de insectos como nuevos alimentos. Aclaraciones de la Comisión Europea respecto a su seguridad.

En los últimos años, se ha aprobado el consumo de nuevos alimentos que son o tienen en su composición insectos y esto ha generado ciertas dudas en la población al respecto de la seguridad de su consumo.

Es importante que el consumidor sepa que lo que come es seguro, independientemente de su libertad de elección. Por eso antes de que cualquier nuevo alimento pueda comercializarse, está sujeto a una estricta evaluación científica de seguridad por parte de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

Con el Reglamento sobre nuevos alimentos, la Comisión Europea se asegura de que los nuevos alimentos, como los insectos, sean seguros para los consumidores y estén debidamente etiquetados. Esto demuestra, una vez más, que la UE tiene algunas de las normas de seguridad alimentaria más estrictas del mundo.

Para que un nuevo alimento se autorice lo primero es que una empresa alimentaria solicite una autorización a la Comisión. Una vez recibida la solicitud, y para confirmar que el nuevo alimento es seguro para los consumidores, la Comisión pide a la EFSA que lleve a cabo una evaluación sobre su seguridad. Una vez emitida dicha evaluación favorable la Comisión solicita el dictamen de los Estados miembros sobre el proyecto de acto de autorización. Si se alcanza la mayoría cualificada, el producto puede comercializarse.

La autorización de un nuevo alimento se refiere al producto que solicita la empresa, aunque también puede incluir condiciones específicas de uso (por ejemplo, en qué productos pueden utilizarse el nuevo alimento y cuántos gramos pueden utilizarse como ingrediente en esos productos), requisitos específicos de etiquetado adicionales y especificaciones. Si el consumo del producto tiene riesgo de ocasionar alergias, esto debe indicarse claramente en la etiqueta.

Teniendo en cuenta lo anteriormente indicado, podemos señalar con total tranquilidad que los insectos actualmente autorizados son seguros. Además, si algún insecto es incluido en un producto alimenticio, el nombre del insecto debe formar parte de la lista de ingredientes del alimento que vayamos a adquirir.

Según la FAO, el consumo de insectos como alimento es cada vez más relevante, dado el creciente costo y el impacto ambiental de la producción de proteínas animales, la inseguridad alimentaria en algunas partes del mundo y el crecimiento de la población. Por ello es importante buscar soluciones alternativas al ganado convencional o a los productos cárnicos que solemos consumir.

En este contexto, es importante que el consumidor tome decisiones informadas respecto al consumo de insectos teniendo especialmente en cuenta sus consideraciones medioambientales.

Los estudios científicos indican que los insectos son una fuente de nutrientes muy saludable con alto contenido de grasa, proteínas, vitaminas, fibra y minerales. Por lo tanto, son una fuente alternativa de proteínas que facilita el cambio hacia dietas saludables y más sostenibles con el medioambiente.

Respecto a su posible alergenicidad, la EFSA concluyó que el consumo de las proteínas de insectos evaluadas puede dar lugar a reacciones alérgicas, especialmente en personas con alergias conocidas a los crustáceos, ácaros del polvo y, en algunos casos, a moluscos. En este sentido, la indicación en el etiquetado:  «Este ingrediente puede causar reacciones alérgicas a los consumidores con alergias conocidas a los crustáceos, moluscos y productos de los mismos, y a los ácaros del polvo» es obligatoria para los cuatro insectos autorizados.

La información alimentaria obligatoria debe estar disponible tanto para los alimentos envasados como para los no envasados. La indicación de alérgenos es obligatoria. Esto significa que en el caso de una baguette o pan que proviene de la panadería y, por lo tanto, no está envasado, la información obligatoria sobre alérgenos debe estar disponible y de fácil acceso para los consumidores.

Actualmente hay cuatro insectos autorizados en el mercado: Larvas del Gusano de la harina (Tenebrio molitor): en forma congelada, desecada y en polvo; Langosta migratoria (Locusta migratoria): en forma congelada, desecada y en polvo; Grillo doméstico (Acheta domesticus): en forma congelada, desecada, en polvo y polvo parcialmente desgrasado; y Larvas de escarabajo del estiércol (Alphitobius diaperionus): en forma congelada, en pasta, desecada y en polvo.

Además, la Comisión ha autorizado por primera vez la comercialización de polvo parcialmente desgrasado, obtenido de Acheta domesticus (grillo doméstico), como nuevo alimento.

De momento hay ocho solicitudes pendientes para insectos destinados a ser comercializados en diferentes formas, que actualmente están siendo objeto de una evaluación de seguridad por parte de la EFSA”.

Tras una lectura extensa y pormenorizada del citado Reglamento de nuevos alimentos encontramos que, en el único punto en el que se habla de insectos es en el Considerando número (8), equivalente a la Exposición de Motivos de una ley. Redacta concretamente este Considerando:

"(8) En principio, el ámbito de aplicación del presente Reglamento debe seguir siendo el mismo que el del Reglamento (CE) 258/97. No obstante, procede revisar, clarificar y actualizar, sobre la base de los avances científicos y tecnológicos registrados desde 1997, las categorías de alimentos que constituyen nuevos alimentos. Esas categorías deben incluir los insectos enteros y sus partes. Debe haber, entre otras categorías, las de alimentos con una estructura molecular nueva o modificada intencionadamente, así como alimentos derivados del cultivo de células o del cultivo de tejido derivado de animales, plantas, microorganismos, hongos o algas, alimentos obtenidos a partir de microorganismos, hongos o algas, y alimentos obtenidos de material de origen mineral. Debe haber también una categoría que incluya las plantas obtenidas mediante prácticas no tradicionales de reproducción si estas prácticas dan lugar a cambios significativos en la composición o en la estructura de los alimentos que afecten a su valor nutritivo, a su metabolismo o al nivel de sustancias indeseables. La definición de nuevo alimento podrá incluir también los alimentos consistentes en micelas o liposomas."

A excepción del texto citado anteriormente, no existe ninguna alusión específica a la comercialización, producción o consumo de insectos, muestra de ello es lo establecido en el art. 3 apartado 2 del citado Reglamento donde se define lo que se entenderá como nuevo alimento:

“a) «nuevo alimento»: todo alimento que no haya sido utilizado en una medida importante para el consumo humano en la Unión antes del 15 de mayo de 1997, con independencia de las fechas de adhesión de los Estados miembros a la Unión, y que esté comprendido por lo menos en una de las categorías siguientes:

  1. v) alimento que consista en animales o sus partes, o aislado de estos o producido a partir de estos, excepto en el caso de los animales obtenidos mediante prácticas tradicionales de selección utilizadas para la producción de alimentos en la Unión con anterioridad al 15 de mayo de 1997 y cuyos derivados poseen un historial de uso alimentario seguro en la Unión, (Es aquí, por lo tanto, donde se introduce a los insectos como alimento)

Finalmente, como se ha manifestado a lo largo de este post el consumo de insectos no es algo nuevo, resulta curioso ver como se lleva anunciando con bombo y platillo esta supuesta novedad gastronómica, en un principio aludiendo a este consumo como algo “gracioso”, “apetitoso”, como un snack, como ingrediente de un plato de alta cocina que no se comería de manera habitual. Pasándose por alto que, la introducción de insectos en alimentos, de consumo esporádico, es simple y llanamente el preludio de la posible sustitución de ciertos alimentos de calidad por alimentos elaborados a través de harina de insectos y derivados, por lo tanto, ponemos sobre la mesa la siguiente cuestión:

¿llegará un punto en el que, quien tenga recursos económicos escasos deberá alimentarse con harinas de insectos y, aquellos privilegiados que cuenten con una buena posición económica gozarán de alimentarse a base de productos de calidad superior elaborado con cereales?

 

*******

Investigadores de la Universidad de León, sobre comer insectos: «No todo son ventajas»

Un artículo publicado en 'The Conversation' reconoce que son una alternativa sostenible de proteínas de alta calidad pero con algunos inconvenientes

ABC, 17 MARZO 2023

Variedad de gusanos lista para el consumo ICAL

 

Un artículo publicado en la plataforma científica 'The Conversation' alerta sobre los riesgos de emplear insectos para la alimentación humana, y afirma que «no todo son ventajas» ya que su consumo implica «algunos peligros potenciales para la salud».

Firmado por los catedráticos del Área de Conocimiento de Nutrición y Bromatología, Carlos Alonso Calleja y Rosa Capita González, y los investigadores Camino González Machado y David Jiménez De Juan -todos ellos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León (ULE)- el texto explica que estos peligros son especialmente de carácter de especie (esto es, ligados a especies concretas) y en ocasiones de grupo.

Eso sí, se reconoce que el consumo de insectos ha sido recomendado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como una estrategia de lucha contra el hambre, ya que estos animales constituyen «una fuente alternativa y sostenible de proteínas de alta calidad, ácidos grasos esenciales y micronutrientes». Se apunta, además, que son productos versátiles desde el punto de vista tecnológico y culinario, ya que pueden procesarse de formas diversas, por ejemplo, triturados (para la elaboración de hamburguesas, croquetas, salsas, harinas y pastas), lo que reduce el rechazo que pueden provocar en el consumidor.

En el apartado de las ventajas también se cita que su producción es «más favorable para el medioambiente que las producciones ganaderas tradicionales», y además tiene connotaciones económicas favorables porque constituyen «una buena oportunidad de negocio, especialmente interesante en los países en vías de desarrollo».

No obstante, el texto publicado en 'The Conversation' cita algunas sustancias antinutritivas o tóxicas asociadas al consumo de insectos, que impiden o dificultan la absorción de nutrientes, como es el caso de la quitina, el material principal del que está formado el exoesqueleto de los artrópodos, que «ejerce un efecto negativo en la digestibilidad de las proteínas y en su utilización».

Otros ejemplos que se mencionan son los taninos, «que forman complejos insolubles con las proteínas y reducen su biodisponibilidad», los fitatos y oxalatos «que reducen la absorción de elementos minerales como calcio, zinc, manganeso, hierro y magnesio», y las saponinas, «que interfieren en la digestión de las proteínas, reducen la absorción de vitaminas y minerales y están asociadas con estados de hipoglucemia».

También se dice que los alcaloides, presentes en alguna especie de insecto podrían «a partir de determinadas dosis, llegar a ser tóxicos para los consumidores», y se explica que el consumo de algunos insectos podría «causar deficiencia de tiamina (vitamina B1)». No acaban ahí los inconvenientes que aconsejan adoptar medidas de prevención, porque la ingesta de algunos compuestos presentes en los insectos fanerotóxicos y criptotóxicos puede generar irritaciones u otros problemas.

El artículo de los investigadores de la ULE menciona informes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que afirman que los insectos «pueden estar contaminados con bacterias patógenas (como Salmonella, Campylobacter, Escherichia coli y Bacillus cereus), especialmente los insectos no procesados que han sido producidos bajo ciertas condiciones», aunque señalan que un correcto cocinado puede reducir o eliminar este inconveniente.

En la relación de aspectos que merecen ser objeto de atención está también el hecho de que a veces los insectos «sirven como vectores de determinados parásitos», y la forma en que algunos actúan también como 'hospedadores intermediarios', y se añade que «se han descrito infestaciones humanas (el hombre es hospedador accidental) por un nematodo (Gongylonema pulchrum)».

 

Sin normativa

Todo ello aconseja «estudiar la presencia de parásitos en los insectos silvestres, especialmente en los países tropicales y subtropicales, dado que se trata de un mercado emergente». No obstante, este riesgo se reduce de forma notable «cuando los insectos se congelan durante su almacenamiento y transporte, ya que este método de conservación destruye los parásitos pluricelulares». Hay que añadir también la presencia de contaminación química como uno de los mayores peligros asociados al consumo de insectos, principalmente de los de vida silvestre, y la posible relación con las alergias en individuos susceptibles, que podrían provocar desde una simple urticaria hasta un choque anafiláctico.

Los autores del artículo indican finalmente que «existen cuatro especies de insectos comestibles autorizadas en la Unión Europea (UE) en la categoría de 'nuevos alimentos', tras el preceptivo informe de evaluación de la Autoridad Europea de de Seguridad Alimentaria (EFSA), pero sigue habiendo una carencia de normativas relativas a la producción, comercialización y seguridad». En un futuro se autorizarán más especies de insectos comestibles en la UE.

 

 

 


Sé el primero en comentar

Deja tu opinión

Tu dirección de correo no será publicada.


*