LAS RAZONES DE GHARIB, por Luis Algorri

LAS RAZONES DE GHARIB

 

LAS RAZONES DE GHARIB

 

¿Si la esperanza se apaga
y la Babel se comienza,
qué antorcha iluminará
los caminos de la Tierra?

*

Si el azul es un ensueño,
qué será de la inocencia?
¿Qué será del corazón
si el Amor no tiene flechas?

*

¿Si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?

 

Federico García Lorca

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En España no se ven mujeres con Burka, porque no hay. Lo que si hay es una legión de personas Canceladas, que no llevan Burka. ¡Hablemos del Burka!

Las razones de Gharib

Todos los fanáticos son iguales. Lo único que cambia son sus pretextos

Por Luis Algorri, 20 FEBRERO 2026

 

Atrapo el taxi al término de un maravilloso almuerzo empedrado de aceitunas Kalamata (me encanta la taberna griega que he descubierto en la calle Juan de Urbieta) y, quizá por el contento de la charla, o quizá por el “retsina”, o seguramente por las dos cosas, pego la hebra con el conductor. El atasco es enorme.

Vaya caos –le digo al taxista. Este se ríe:

Usted no ha visto el verdadero caos.

Detecto un leve, levísimo acento que no logro identificar. Pregunto. El tipo, que es simpático, me dice que nació en El Cairo hace 54 años, y que el tráfico en esa ciudad sí que es el mismo infierno. Le doy la razón, porque lo he visto, y charlamos de esto y de lo otro.

Se llama Gharib, nombre que, en árabe, significa extranjero, extraño. “Pero también significa maravilloso”, se ríe él. Lleva casi quince años en España. Aquí se casó con una española, se divorció y se volvió a casar. Tiene tres hijos de ambas uniones. También la doble nacionalidad. Conduce estupendamente, le digo. Y le pregunto cómo llegó aquí, qué le trajo. Veo por el retrovisor que Gharib alza las cejas sin dejar de sonreír.

Yo creo que a España me trajo Alá.

Ahí el que alza las cejas soy yo. Ya estamos, me digo, ya me ha tocado un fanático. Pero me equivoco. Gharib me cuenta que se largó de Egipto cuando la llamada “primavera árabe” tumbó la dictadura de Mubarak y la reemplazó por el control de los Hermanos Musulmanes. “Eso era mucho peor”, dice Gharib;

con Mubarak no podías decir lo que pensabas, pero los Hermanos te obligaban a decir lo que no pensabas”.

 

 

Que a este hombre, ingeniero, le conminasen a creer en un dios en el que ya creía (pero hasta entonces de una forma mucho más tranquila), le hizo ver que su país nunca conocería la libertad y jamás se libraría de la maldición de ir saltando de una dictadura a otra dictadura peor.

Así que hizo las maletas y se vino a Madrid. No tardó en abrirse camino. No le importó no encontrar trabajo como ingeniero, pero le compensaba ganarse la vida como taxista en un país libre, caramba, en el que se integró rápidamente. Y restableció su tranquila y amistosa relación con Alá, sonríe. Pero ahora está preocupado.

Si gobierna esa gente me querrán echar.

Esa gente” es la extrema derecha. No puedo evitar preguntarle por el asunto de moda, lo de la pretendida prohibición del burka y del niqab, que proponen los ultras. Ahí Gharib abandona por un momento su sonrisa y suelta una carcajada:

¿Usted ha visto muchos burkas por la calle?

 

Acosar a los inmigrantes

Hago memoria y le digo que no, que ninguno. Y mujeres con la cabeza cubierta por telas negras que solo dejan los ojos a la vista (eso es el niqab), pues quizá alguna, pero ya no recuerdo cuándo ni dónde.

Es un problema inventado –dice Gharib–,

un truco fabricado por los fanáticos para que se hable de lo que ellos quieren, que somos los inmigrantes.

En España ese lío no existe. Conozco decenas de mujeres musulmanas que viven aquí y ninguna lleva esas ropas. Alguna se pone el hiyab, que es un pañuelo que se coloca en la cabeza.

Si estuviésemos en Francia sería otra cosa, pero ¿por qué sacar, así, de pronto, la discusión sobre prohibir el burka en un país en el que nadie lo usa?

Pues para acosar a los inmigrantes. Para que se hable de los que venimos de fuera y trabajamos aquí, tenemos nuestra vida aquí, somos felices aquí y queremos a este país, que es nuestra nueva patria. 

Es puro racismo. Pretenden echarnos la culpa de todo lo que pasa, que es lo mismo que hacen en mi tierra los fanáticos islamistas con lo occidental.

Y aquí todos los políticos han caído en la trampa y están discutiendo sobre algo de lo que nadie más habla, porque en España eso jamás ha supuesto un problema.

 

 

Sin embargo, el Corán

El Corán dice que la mujer debe vestir con modestia. Solo eso. Pero no dice cómo. Además: eso de imponer la modestia, que hoy nos parecería machista, lo escribió un hombre hace más de mil años.

¿Cómo? ¿No fue dictado por el mismo Dios?

Señor, habla usted como los ulemas de mi tierra. Dios nunca ha escrito nada. Ningún dios. Ninguno de los nombres que las personas damos a Dios. Todos los libros santos han sido escritos por seres humanos. Y todos eran hombres.

Hay quien dice que cada cual debe ponerse la ropa que quiera, aunque sea un burka…

Lo sé. Muchas mujeres musulmanas dicen que esas ropas son el símbolo de su identidad, incluso de su libertad. A mí me da mucha pena eso. Mire usted, lo peor que puede pasarle a alguien es dejarse convencer de que algo creado para humillarle es precisamente el símbolo de que es libre. Es como si los judíos se sintiesen orgullosos de la estrella amarilla que les obligaban a ponerse los nazis. Con el burka y el niqab ocurre igual.

   Son ropas inventadas para someter a las mujeres, para que quede claro que las mujeres son propiedad de los hombres. A ningún hombre se le obliga a vestir de una manera o de otra. Solo a las mujeres¿Cómo puede alguien pensar que esas ropas son un símbolo de libertad? Es todo lo contrario. Pero muchas no piensan así…

     Y ¿lo ve? Ya estamos usted y yo hablando de eso. Qué fácil es caer en la trampa, ¿verdad?

Qué musulmán más raro es usted, Gharib. En su país tendría problemas.

 

«34. Los hombres están al cargo de las mujeres en virtud de la preferencia que Allah ha dado a unos sobre otros y en virtud de lo que (en ellas) gastan de sus riquezas. Las habrá que sean rectas, obedientes y que guarden, cuando no las vean, aquello que Allah manda guardar. Pero aquellas cuya rebeldía temáis³, amonestadlas, no os acostéis con ellas, pegadles; pero si os obedecen, no busquéis ningún medio contra ellas. Allah es siempre Excelso, Grande«. Corán, Sura 4 (An-Nisa, «Las Mujeres»), versículo 34.

 

Nueva carcajada de mi taxista:

¿Y qué se cree usted que hago aquí? Ya le dije: Alá me trajo para ayudarme a escapar de los fanáticos. Pero tengo mala suerte: ahora están aquí…

No son los mismos fanáticos, amigo.

Señor: todos los fanáticos son iguales. Lo único que camba son sus pretextos. Es aquí donde me dijo, ¿no es verdad?

Doce euros. Un poco caro como carrera de un taxi, pero bien lo vale. Creo que no olvidaré al bueno de Gharib, el extranjero, el maravilloso.

 

Esclavitud en Huelva. Folleto editado por UGT que pagó 250.000 euros. Parece árabe, pero no es ningún idioma. Se lo inventaron. Los «Beneficios» asociados a la Trata de Seres Humanos llevada a cabo por el Estado Español.

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¿CUÁL ES LA PATRIA DE UN ESCLAVO?, por Thomas Jefferson

“Indudablemente, la existencia de la esclavitud debe tener una desdichada influencia sobre las maneras de nuestro pueblo.

Todo el comercio entre amo y esclavo es un ejercicio perpetuo de las más borrascosas pasiones, del más despiadado despotismo por una parte y de las más degradantes sumisiones por otra.

El estadista carga con la abominación de permitir que una mitad de los ciudadanos pisotee los derechos de la otra mitad, lo cual transforma a los primeros en déspotas y a los segundos en enemigos, destruyendo, por una parte, la moral de los unos y, por otra, el “amor patriae” de los otros. 

 Pues si un esclavo puede tener un país en este mundo, será cualquiera en vez de aquél donde nació para vivir y trabajar para otro, donde hubo de encadenar las facultades de su naturaleza, esforzarse hasta donde podía por borrar la raza humana o vincular su propia condición misérrima a inacabables generaciones nacidas de él”.

Democracia Constitucional

 

Es difícil determinar la pauta para enjuiciar las maneras de una nación, ya sean universales o particulares. Es más difícil para un nativo llevar a esa pauta las de su propia nación, al hallarse familiarizado con ellas por hábito.

 

LA RELACIÓN ENTRE AMO Y ESCLAVO ES UN EJERCICIO PERPETUO DE LAS MÁS BORRASCOSAS PASIONES

 

Indudablemente, la existencia de la esclavitud debe tener una desdichada influencia sobre las maneras de nuestro pueblo. Todo el comercio entre amo y esclavo es un ejercicio perpetuo de las más borrascosas pasiones, del más despiadado despotismo por una parte y de las más degradantes sumisiones por otra.

 

Nuestros hijos ven esto y aprenden a imitarlo, porque el hombre es un animal imitativo. Esta cualidad es en él la semilla de toda educación. Desde la cuna hasta la tumba está aprendiendo a hacer lo que ve hacer a otros.

 

 

Si un padre no encuentra en su filantropía o en su propia estima motivos para contener la destemplanza de su pasión hacia el esclavo, debería ser suficiente que su hijo estuviese delante. Pero, por lo general, no es suficiente.

El padre se inflama, el hijo contempla, capta los contornos de la ira, adopta los mismos aires en el círculo de esclavos menores, da rienda suelta a las peores pasiones, y siendo así criado, educado y ejercitado diariamente en la tiranía no puede sino sufrir el troquel de sus odiosas peculiaridades.

Es preciso que el individuo sea un prodigio para evitar que sus maneras y su moral se vean degradadas bajo tales circunstancias.

 

El estadista carga con la abominación de permitir que una mitad de los ciudadanos pisotee los derechos de la otra mitad, lo cual transforma a los primeros en déspotas y a los segundos en enemigos.

 

El estadista carga con la abominación de permitir que una mitad de los ciudadanos pisotee los derechos de la otra mitad, lo cual transforma a los primeros en déspotas y a los segundos en enemigos, destruyendo por una parte la moral de los unos y por otra el amor patriae de los otros.

 

EL ESPÍRITU DEL ESCLAVO SE ALZA DESDE EL POLVO PREPARANDO SU TOTAL EMANCIPACIÓN

 

Pues si un esclavo puede tener un país en este mundo, será cualquiera en vez de aquél donde nació para vivir y trabajar para otro, donde hubo de encadenar las facultades de su naturaleza, esforzarse hasta donde podía por borrar la raza humana o vincular su propia condición misérrima a inacabables generaciones nacidas de él.

Junto a la moral del pueblo se destruye también su industriosidad. Porque en un clima caliente nadie trabajará para sí cuando puede hacer trabajar a otro. Esto es tan cierto que entre los propietarios de esclavos sólo una pequeña porción trabaja alguna vez.

 

 

Y ¿pueden considerarse aseguradas las libertades de una nación cuando suprimimos su única base firme, que es un convencimiento de ser esas libertades el don de Dios? ¿que no deben violarse sino provocando su ira?

Tiemblo ciertamente por mi país cuando pienso que Dios es justo, que su justicia no puede permanecer adormecida para siempre; que considerando sólo los números, la naturaleza y los medios naturales está entre los eventos posibles una revolución en la rueda de la fortuna y un cambio de situación, quizá provocado por interferencia sobrenatural.

No hay atributo en el Todopoderoso que pueda alinearse a nuestro lado en semejante lucha. Pero es imposible practicar la moderación y seguir este tema a través de las diversas consideraciones de política, moral, historia natural y civil.

Debemos contentarnos con esperar que se abran paso en la mente de todos. Creo que hay un cambio perceptible ya desde el origen de la actual revolución.

El espíritu del amo declina y el del esclavo se alza desde el polvo, mejorando su condición y preparando -según espero- una total emancipación bajo los auspicios del cielo, que en el orden de los acontecimientos se producirá con el consentimiento de los amos, más bien que por su extirpación.

 

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THOMAS JEFFERSONNotas sobre el Estado de Virginia, cuestión XVIII. Autobiografía y otros escritos. Editorial Tecnos, 1987. Traducción de A. Escohotado y M. Sáenz de Heredia.