«EL NEGRO DE BANYOLES», LA BURGUESÍA CATALANA Y EL TRÁFICO DE ESCLAVOS. Meando agua bendita y enriqueciéndose asquerosamente con el tráfico de seres humanos.

EL NEGRO DE BANYOLES

El cadáver del Bosquimano disecado y expuesto en un museo de Cataluña durante 88 años (desde 1912 hasta el año 2000)

EL NEGRO DE BANYOLES

 

El Negro De Banyoles Y Su Tortuosa Vida Después De La Muerte

urbanexplorerapp

Creación de los moldes de silicona que siguen esperando en los almacenes del museo para realizar la tan esperada escultura.

El cuerpo disecado de un guerrero bosquimano, el Negro de Banyoles, fue exhibido dentro de una vitrina durante 88 años en el museo Darder de Banyoles

El Negro de Banyoles Fue centro de polémica en la Cataluña preolímpica e hizo peligrar la celebración de los juegos olímpicos de Barcelona 92

La historia del Negro de Banyoles comienza en 1830 cuando los hermanos Verraux viajan a Africa.  Allí desentierran el cuerpo de un hombre negro enterrado por una tribu nómada en Botsuana. Los dos hermanos franceses eran taxidermistas, y como algo muy normal para ellos y la época decidieron disecarlo. Como si del cadáver de un animal muerto se tratase.

En el siglo XIX muchos europeos pensaban que los africanos no eran mucho más que animales. Eran maltratados y obligados a trabajar a cambio de poco o nada. Vivian en un régimen de esclavitud nada digno para ningún ser humano o animal.

Algunas familias africanas fueron mostradas de ciudad en ciudad por toda Europa en zoos humanos.

Familia de una tribu africana en un Zoo Humano de Europa

Pero esa historia la contaré en un próximo post. Hoy nos centraremos en el Negro de Banyoles, personaje que protagonizó una historia de lo más interesante.

Los hermanos Verraux, después de disecar el cuerpo, lo pusieron de pie sobre un pedestal y lo embarcaron hacia Europa. El cadáver fue expuesto por primera vez en París en 1831.

Después de casi cien años deambulando por Europa, el cuerpo disecado llegó a manos de Francesc Darder, veterinario, taxidermista y primer director del zoo de Barcelona.

 

Frances Darder, veterinario y taxidermista.

Darder compró la colección de animales salvajes del banquero Lluís Martí-Codolar para exhibirlos en las nuevas instalaciones del zoo de Barcelona.

Dentro de la colección había un enorme elefante, el paquidermo se llamaba Baby, pero los barceloneses, al pronunciar el nombre en catalán les sonaba Avi, abuelo en castellano. Así es como el primer elefante del zoo pasó de llamarse Baby a Avi.

El  plan de Darder era convertir al elefante en la atracción principal del Zoo de Barcelona. Para eso tenía que convencer al ayuntamiento para utilizar algún pabellón vació de la exposición universal de 1888.

Francesc Darder ya había traído en barco a cinco camellos desde Argel y prometía traer un león, una jirafa y un gorila.
Rediseñó y decoró con sus propias manos los pabellones para que los animales tuviesen unas estancias más espaciosas..

Darder era considerado por los miembros de la academia de ciencias de Barcelona como un excéntrico advenedizo.

No les gustaba que Darder se dedicase a coleccionar animales disecados adquiridos en mercados de dudosa reputación.

Las piezas adquiridas las exhibía en un terrorífico museo de curiosidades en la parte superior del café Novedades de la calle Casp cerca del paseo de gracia de Barcelona.

Los miembros de la academia consiguieron por fin desacreditarlo y echarlo del zoo donde ya por ese momento era director. Lo odiaban tanto que incluso consiguieron borrar su nombre de las actas de su propia fundación.

Desilusionado y enfermo de gota decide retirarse en Banyoles, población a la que está agradecido por haberlo nombrado hijo adoptivo.

Darder traslada su colección a Banyoles y nadie se extraña de que la pieza Nº1004 del catalogo fuese un ser humano disecado y colocado en un pedestal ataviado con vestimentas de guerra.

En la chapa de la vitrina solo ponía Bosquimano, o quizá Bechuana del Kalahari.

En 1912 el Negro llega a Banyoles, donde se le fabrica una vitrina para poderlo mostrar con todo su esplendor.

 

Museo Darder, a principios del Siglo XX

 

El guerrero bosquimano encontró en el museo Darder su último hogar. Allí pasó 88 años dentro de su vitrina.

El museo a principios de siglo XX era un centro didáctico para personas que no viajaban por el mundo o no leían sobre el tema. En el ultimo cuarto del siglo XX, tener un ser humano disecado y expuesto en una vitrina ya no era tan didáctico, ni moralmente bien visto.

Museo Darder de Banyoles

El negro de Banyoles fue visitado con toda naturalidad y normalidad hasta que en 1991 un medico de origen haitiano llamado Alphonse Arcelin, envió una carta al alcalde de Banyoles exigiendo la retirada del cadáver de la exposición y la repatriación del cuerpo a su país de origen

La carta llegó al alcalde pero no hizo mucho caso de ella. Hasta que la prensa de la época se hizo eco del caso.

 

El Negro de Banyoles

La carta de Arcelin salió publicada en la prensa y enseguida empezó la polémica.

Al año siguiente se celebraban las olimpiadas en Barcelona y Bañolas era subsede de remo. Algunos, por no decir todos los países africanos, amenazaron con boicotear los juegos olímpicos si no se retiraba el cadáver del museo.

El museo que solo conocían los vecinos y poca gente más, pasó a ser famoso a nivel mundial.

La Unesco y la ONU, tomaron cartas en el asunto y el negro de Bañolas fue retirado de la sala de exposición.

El cadáver del Negro de Banyoles permaneció el almacén del museo hasta el año 2000 en que fue repatriado.

El féretro llegó a Botsuana y fue recibido con honores de estado. Fue enterrado en Gaborone, capital de Botsuana, en el parque de Tsholofelo.

El bosquimano que empezó su aventura europea en 1830 por fin volvía a su tierra y le era devuelta su dignidad.

 

Entierro con honores de estado en Gaborone

Hoy después de 186 años de su muerte y de tanta polémica, descansa en paz en su tumba.

Una tumba descuidada y llena de escombros. Rodeada de basura y malas hierbas que los jóvenes usan como banderín de córner cuando juegan en el parque sus partidos de fútbol.

 

Tumba del Negro de Banyoles en el parque Tsholofelo en Gaborone, capital de Botsuana.

Pasados 16 años del solemne sepelio en Gaborone se abre un nuevo capítulo de la historia del Negro de Banyoles.

El Negro yace bajo un banderín de córner

Hace 18 años, tres escultores realizaron un molde de silicona del cadáver. Los moldes permanecen celosamente guardados en los almacenes del museo. Los tres escultores están dispuestos a realizar una estatua en bronce para ubicarla en algún lugar destacado de Banyoles a modo de homenaje.

Bonita y entrañable empresa para recuperar la memoria del Negro de Banyoles.

El que un día fue enterrado anónimamente y 170 años después fue vuelto a enterrar. Esta vez como una autoridad de fama mundial y con honores de jefe de estado.

El caso visto por TVE

El Negro de Banyoles a parte de toda la polémica suscitada, era muy querido en toda la comarca. En las fiestas de la localidad estaba representado por un Capgròs y en navidad era un invitado de honor a modo de Caganer en los pesebres de los niños del pueblo.

 

Capgròs y Caganer del Negro de Banyoles

*******

Esclavismo omnipresente

Más allá del defenestrado Antonio López, Barcelona y toda Cataluña están salpicadas de recuerdos de las fortunas de la trata de personas entre África y Cuba

Por Cristian Segura

El País, 2018

Plaza de Antonio López -marques de Comillas y traficante de esclavos- una vez retirada la estatua del naviero del pedestal. CARLES RIBAS

 

Eliminar el pasado esclavista de las calles de Cataluña y del conjunto de España sería una tarea extenuante. Antonio López, Marqués de Comillas, de quien el Ayuntamiento de Barcelona retiró la estatua el pasado domingo, ni siquiera es el caso más probado de la trata de personas del siglo XIX entre África y América. Grandes nombres de la burguesía amasaron fortunas como negreros, personas que tienen calles dedicadas, edificios emblemáticos y un pasado entre tinieblas.

El historiador Josep Maria Fradera publicó en 1984 La participación catalana en el tráfico de esclavos, estudio de referencia sobre la materia. Fradera determinó que a mitad del siglo XIX el capital catalán llegó a copar el 74% de la importación de mano de obra forzada a Cuba. El profesor de la Universidad de Miami Joaquim Roy apunta en el libro Cataluña en Cuba que hasta 1820, tres años después de firmarse el primer tratado entre Gran Bretaña y España para prohibir el tráfico de esclavos, los comerciantes catalanes habían introducido en Cuba el 23% del casi millón de africanos desembarcados en la isla desde el siglo XVI.

Fradera explicaba que muchos catalanes vieron una oportunidad de negocio tras la progresiva ilegalización de la trata de personas en el imperio británico y en Estados Unidos. “Una porción nada despreciable del valor añadido de nuestra sociedad está construido a partir del enorme dineral que generó el tráfico ilegal de esclavos africanos”, escribe el historiador Xavier Juncosa en el libro Negreros y esclavos. Barcelona y la esclavitud atlántica. Juncosa recuerda que el éxito de la Exposición Universal de 1888 “fue posible porque treinta años antes, tras la demolición de las murallas, un puñado de empresarios imaginaron una nueva ciudad gracias, en buena parte, a las decenas de millones que repatriaron los indianos del suculento tráfico de esclavos”. Buena parte del primer desarrollo de la Barcelona más allá de las murallas hacia el nuevo Eixample fue en parte posible por inversiones como las del capitán negrero Josep Carbó o del esclavista Agustín Goytisolo Lezarzaburu —antepasado de los hermanos escritores Goytisolo—, explica en Negreros y esclavos Martín Rodrigo, profesor de Historia de la Universitat Pompeu Fabra.

De la prohibición al 'boom' del tráfico

Liberalización del tráfico. El comercio español de esclavos de África a América se liberalizó en 1789. Entre aquel año y 1820 los barcos procedentes de puertos catalanes pasaron de introducir en Cuba del 24% al 74% de los esclavos, según Josep Maria Fradera.

Gran Bretaña presiona. España firmó en 1817 el primer tratado con Gran Bretaña para la prohibición del tráfico de personas entre África y las colonias. La marina británica actuaba como policía de los mares y estableció tribunales a lo largo y ancho del imperio para perseguir la trata.

Beneficios astronómicos. La progresiva desaparición de la competencia de los negreros británicos y norteamericanos fue aprovechada por los comerciantes y navieros catalanes. Los historiadores indican que los riesgos de las expediciones ilegales eran tan altos que solo unos beneficios astronómicos podían compensarlos.

Último barco negrero. Se considera 1873 como la fecha del último desembarco de esclavos en Cuba. Se estima que desde el siglo XVI llegaron a la isla un millón de trabajadores forzados africanos.

Más clamorosos son los casos de hombres que a mediados del siglo XIX estaban en la cúspide social de Cataluña: por un lado destaca el empresario químico y naviero Josep Vidal Ribas, que está documentado que como mínimo financió tres expediciones de esclavos. Fue accionista de referencia del Banco de Barcelona y solo en el Eixample su familia llegó a ser propietaria de catorce promociones inmobiliarias. Vidal Ribas tiene una calle dedicada en su municipio natal, Sant Feliu de Llobregat, y también en Esplugues de Llobregat. Otro referente es Jaume Torrents, portentoso industrial en Cuba que reinvirtió parte de sus beneficios en inmuebles en Barcelona, el más conocido, la actual sede del Ateneu Barcelonès, que fue su residencia. Juncosa asegura que seis de sus barcos participaron en el traslado de esclavos a Cuba. Juncosa destaca que Torrents tenía que pagar una comisión por cada trabajador forzado introducido a Cuba a la reina consorte María Cristina a través del banquero y militar Manuel Pastor.

 

El "bozal" de esclavos de la familia de Artur Mas. "La historia, hasta ahora desconocida, de cómo el tatarabuelo marino del ex 'president' y otros parientes se hicieron ricos traficando con africanos y saltándose la ley que abolió la esclavitud. Y también el tío Pere, y el primo Gaspar... La participación en la trata ilegal fue una vía rápida de ascenso económico y social en la Cataluña del XIX. ¿Es de un barco negrero el timón que colgó Mas en la Generalitat?"

 

A un tiro de piedra de la plaza de Antonio López serpentean frente al Port Vell los Pórticos de Vidal-Quadras. Fueron construidos por los hermanos banqueros Manuel y Alejo Vidal-Quadras, vinculados con el esclavismo por numerosos académicos. En Barcelona, en el barrio de Sarrià, también hay una calle Vidal-Quadras dedicada a Alejo. En Vilanova i la Geltrú se honra la memoria de uno de los nombres paradigmáticos del comercio de esclavos, Salvador Samà. Una céntrica avenida lleva su nombre en Vilanova. El colegio que regentan los escolapios en este municipio fue una donación de Samà.

Existen reminiscencias del colonialismo pero también del esclavismo en la cultura popular catalana. En la Diagonal de Barcelona se levanta la Fuente de la Palangana, también conocida como “del negrito”, del escultor Eduard Batiste Alentorn. La escultura reproduce la escena de una niña que con una esponja quiere limpiar la cara de un niño negro. Uno de los gigantes de las fiestas de Vilassar de Mar representa a Pere Mas Roig, El Pigat, famoso capitán negrero. El Pigat era hermano del tatarabuelo del expresidente de la Generalitat Artur Mas.

 

Pere Mas Roig, conocido como "El Pigat", uno de los antepasados de Artur Mas que destacó como "Negrero" (tratante de esclavos)

*******

EL NEGRO DE BAÑOLAS

La increíble historia del africano que fue disecado y expuesto como un animal en un museo de España

BBC Mundo, 16 Sep 2016

El Negro fue un guerrero africano que después de su muerte en 1830 fue llevado por un comerciante francés a Europa donde se convirtió en una especie de trofeo de caza.
 

principios del siglo XIX, era casi una moda recolectar animales salvajes alrededor del mundo, traerlos a casa, embalsamarlos y mostrarlos casi como un trofeo de caza. Pero un comerciante francés fue un poco más lejos: trajo el cuerpo de un guerrero africano, lo disecó y lo dejó disponible para ser exhibido en un museo. Cuando se lo topó en España, el escritor holandés Frank Westerman decidió investigar su historia.

ADVERTENCIA: en esta nota hay imágenes que pueden resultar hirientes.

 

Nos trasladamos a Botswana. Más exactamente, a la ciudad de Gaborone, donde se levanta uno de los monumentos más famosos del país: "El Negro".

En una de las placas del memorial se puede leer: "El Negro. Murió en 1830. Hijo de África. Su cuerpo fue llevado a Europa. Retornó a suelo africano en 2000".

 

Este es el lugar donde reposan los restos de "El Negro" en Botswana después de su peregrinaje por los museos de España y Francia.
 

La fama de "El Negro" proviene de los viajes que realizó después de muerto. Y que duraron unos 170 años, convertido en una atracción de museos en Francia y España.

Generaciones enteras de europeos se agolparon frente a su cuerpo medio desnudo, que había sido rellenado de algodón y preparado por un taxidermista. Permaneció allí, de pie, exhibido como un trofeo.

Mochilero

En 1983, cuando era estudiante universitario, accidentalmente lo hallé en un viaje de mochilero por España.

Había pasado la noche en Bañolas, una población en el norte de Cataluña, y resultó que el museo de historia natural de la ciudad estaba al lado del hotel. Decidí visitarlo.

 
 

Se me erizó la piel de la vergüenza. Era claro que el cuerpo de "El Negro" había sido tratado por algún taxidermista blanco europeo y la sola idea me producía escalofrío"

 

"Él es real", me dijo una estudiante. "¿Quién es real?", pregunté.

"¡El Negro!", explicó casi gritando y seguidamente se escuchó una larga carcajada de sus amigas que aguardaban en la entrada de aquel museo.

Lola me vendió una entrada y me señaló el lugar donde estaba ubicado el salón de reptiles.

"En esa dirección", señaló Lola. "Y después vaya a través de los salones siguiendo el orden de las manecillas del reloj".

Después de pasar por el salón de los "Humanos", continué al de los "Mamíferos" y allí lo encontré, junto a algunos primates y huesos de gorila.

Allí estaba el cuerpo relleno de "El Negro", que sostenía una lanza, estaba adornado por un tejido de rafia y apenas cubierto por una especie de toalla naranja.

 

Así fue presentado "El Negro" durante la exposición universal de 1888. Fue llamado "El Betchuanas".
 

Esto no era una muestra de los famosos museos de cera "Madame Tussaud" y no estaba, de ninguna manera, observando una ilusión o truco.

Este hombre negro no era una momia y no estaba hecho de yeso: este era un ser humano que estaba exhibido como si fuera algún espécimen salvaje.

Se me erizó la piel de la vergüenza. Era claro que el cuerpo de "El Negro" había sido tratado por algún taxidermista blanco europeo y la sola idea me producía escalofrío.

Cuando quise preguntar sobre el origen de este hombre, Lola, la mujer de la entrada, no pudo darme una explicación. No había un catálogo o folleto. Sólo tenía una especie de postal que me entregó y que decía escuetamente: "Museo Darder- Banyoles. Bechuana".

"¿Bechuana?", pregunté.

La mujer se encogió de hombros y antes de que me retirara me dijo: "Las postales cuestan 40 pesetas (20 centavos de dólar) cada una".

Compré dos.

El robo de un guerrero

20 años después decidí escribir un libro acerca del extraordinario viaje de regreso de "El Negro" desde Banyoles hasta Botswana (Bechuana, en la postal).

Y la historia comienza en 1831 cuando el comerciante de "especímenes naturales" francés Jules Verreaux observó el funeral de un guerrero Setsuana en el interior de África -cerca de Ciudad del Cabo, Sudáfrica-.

Cuando anocheció, Verreaux fue hasta el mismo lugar, desenterró el cuerpo y se llevó para su casa la piel, el cráneo y algunos huesos.

 

"El Negro" en la postal del Museo Darder, en el norte de España.
 

Con la ayuda de alambres de metal actuando como espina dorsal, pedazos de madera ubicados como hombros y periódicos como relleno, Verreaux conservó las partes robadas.

Con esa y otras muestras, el francés viajó hasta París. Ese mismo año, el cuerpo del africano apareció exhibido en una galería en la Rue Saint-Fiacre.

Una reseña del periódico Le Constitutionnel destacó la temeridad de Jules Verreaux, quien "tuvo que sortear los peligros entre los nativos, que son tan salvajes como son negros".

El mismo artículo deja en claro las características de estos guerreros, que atraían más "atención que las jirafas, las hienas o las avestruces".

Medio siglo después, "El Negro" apareció en España. Durante la exhibición universal de Barcelona de 1888, el veterinario Francisco Darder lo presentó en un catálogo como "El Betchuanas" y lo representó con un dibujo, vestido con su rafia, un escudo, una lanza y el taparrabo.

Durante el siglo XX

Allí, en Bañolas, al pie de los Pirineos, los orígenes de "El Negro" comenzaron a olvidarse.

En el pedestal donde estaba se escribió "Hombre de los arbustos del desierto del Kalahari". En las décadas que siguieron a 1888 los vestigios que lo relacionaban con sus ancestros en Setsuana se desvanecieron hasta que pasó a ser conocido como "El Negro", sin más.

 

Frank Westerman fue el hombre que conoció de cerca la historia de "El Negro" después de que lo viera exhibido en un museo de historia natural.
 

En algún punto del siglo XX, el revelador taparrabo fue cambiado por curadores católicos por la especie de toallón naranja que le vi aquella mañana de 1983.

Pero eso no era lo peor: alguien le había puesto una capa de barniz para oscurecer más su piel.

De pie en su vitrina, ligeramente inclinado y con su mirada penetrante, "El Negro" personificaba de una manera conmovedora y desgarradora a la vez los aspectos más oscuros del pasado colonial europeo.

De alguna manera, confrontaba a los visitantes con las teorías de lo que se llamó "el racismo científico", la clasificación de las personas en superiores o inferiores de acuerdo al tamaño de su cerebro.

El retorno

Pero las cosas comenzaron a cambiar en 1992, cuando el doctor español de origen haitiano Alfonso Arcelin sugirió al diario El Paísque "El Negro" debería ser retirado del museo.

Los Juegos Olímpicos aterrizarían ese año en Barcelona y el lago de Bañolas iba a ser la sede de las competencias de remo. Seguramente, escribió Arcelin con ironía, ninguno de las decenas de atletas de alrededor del planeta que visitarían el museo se ofenderían al ver aquel hombre negro disecado.

La carta de Arcelin fue apoyada por nombres prominentes como el líder religioso afroestadounidense Jesse Jackson o el basquetbolista "Magic" Johnson. Kofi Annan, que en ese entonces era un alto funcionario de la ONU, condenó la exhibición llamándola "repulsiva" e "insensible".

 

Este es el Museo Darder de historia natural en la ciudad de Banyoles, en el norte de Cataluña, España.
 

Pero los catalanes se resistían, porque consideraban a "El Negro" una de sus joyas culturales. Sin embargo, en 1997, el hombre desapareció de la muestra y fue almacenado en los depósitos del museo como el "objeto 1004".

Hasta que en el año 2000 inició su regreso a casa.

El gobierno español decidió repatriar el cuerpo de "El Negro" para ser enterrado de nuevo en suelo africano. En la primera estación de ese viaje, en Madrid, a su cuerpo se le sacó el relleno de algodón y se le quitaron las partes no humanas -incluidos los ojos de vidrio.

Sin embargo su piel se había endurecido y se rompió. Debido a esto la piel debió permanecer en Madrid.

El ataúd donde fue enterrado en Botswana solo contenía el cráneo, un brazo y los huesos de los pies.

 

Líderes religiosos acompañaron el ataúd de "El Negro" durante su ceremonia fúnebre el 4 de octubre de 2000.
 

En suelo africano

El entierro del guerrero Setsuana ocurrió el 4 de octubre de 2000, en Gaborone, la capital de Botswana. Ese día estuvo acompañado de líderes religiosos que hicieron un homenaje a su figura.

"Estamos listos para perdonar", dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Mompati Merafhe, durante la ceremonia. "Pero no debemos olvidar los crímenes del pasado, y de esa forma no repetirlos".

Por años, el lugar donde fue enterrado "El Negro" fue olvidado y se convirtió en un campo de fútbol. Pero el gobierno de Botswana decidió recuperarlo y se convirtió en un lugar para que sea visitado por los turistas.

Pero casi un siglo y medio después, se desconoce cuál es el nombre de este "hijo de África" y exactamente de dónde proviene.

Sin embargo hay una pista: durante un examen forense realizado en 1995, reveló que había vivido unos 27 años, que había tenido una altura de 1,40 metros. Y que habría, probablemente, muerto de neumonía.

line
 
Frank-Westerman: "El negro y yo. Tras las huellas del bosquimano de Kalahari, el negro de Banyoles"

 


RELACIONADOS:

TEMPORERAS CONTRA LA ESCLAVITUD: ANÁLISIS DE LOS INFORMES DE LA INSPECCIÓN DE TRABAJO EN LA DEMANDA DE AMPARO CONSTITUCIONAL

TEMPORERAS CONTRA LA ESCLAVITUD: ANÁLISIS DE LOS ATESTADOS POLICIALES EN LA DEMANDA DE AMPARO CONSTITUCIONAL

TEMPORERAS CONTRA LA ESCLAVITUD: LA ESCLAVITUD EN ESPAÑA. LA XENOFOBIA, las Nuevas formas de Esclavitud y los Nuevos modos del Fascismo.

TEMPORERAS CONTRA LA ESCLAVITUD: DEMANDA DE AMPARO CONSTITUCIONAL: Los jueces de Huelva no aplican la Ley Orgánica 4/2000, de Derechos y Libertades de los Extranjeros en España, cuando los extranjeros están en España.

CORRUPCIÓN Y TRATA DE SERES HUMANOS. Esclavitud en la España del siglo XXI: Testimonio de una víctima de trata de personas (temporeras de Huelva)

El martirio judicial de las temporeras marroquíes de la fresa: La Esclavitud, en España, es Cuestión de Estado

Esclavitud en la España en el siglo XXI: «Más que los actos de los malos, me horroriza la indiferencia de los buenos»

 

https://puntocritico.com/ausajpuntocritico/2018/07/10/esclavitud-en-la-espana-del-siglo-xxi-testimonio-de-una-victima-de-trata-de-personas-jornaleras-de-huelva/

https://puntocritico.com/ausajpuntocritico/2021/10/14/esclavitud-laboral-y-sexual-la-trata-de-personas-en-los-campos-de-fresas-de-huelva-antecedentes-publicados-2001-2010-2/

https://puntocritico.com/ausajpuntocritico/2018/08/28/la-policia-es-mia-en-entredicho-la-actuacion-de-la-guardia-civil-en-el-caso-donana-1998-que-investiga-el-juez-pedraz/

«Damas de Fresas», por Chadia Arab // Denuncia de las temporeras de la fresa en Huelva ante Audiencia Nacional

 

 


Sé el primero en comentar

Deja tu opinión

Tu dirección de correo no será publicada.


*