Mi tio
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Es fácil esbozar una sonrisa cómplice visionando sus cintas, que en un comienzo se pueden considerar deudoras del slapstick más clásico de autores tan extraordinarios como Charles Chaplin o Buster Keaton, pero que adquieren un poso de madurez y reflexividad fruto de una mirada única. Consigue asombrar con una forma auténtica de narrar sus fascinantes historias a través de personajes excepcionalmente humanos sin dejar nunca de lado su punto de vista crítico.
Sus aptitudes para el deporte le llevaron al mundo del espectáculo, destacando por su vis cómica y su inexplicable expresividad. Cuando por fin pudo dar el salto como actor del teatro al cine, su carrera se vio interrumpida por la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, al terminar la guerra retomó su carrera como actor, y esta despegó definitivamente dirigiendo las películas que él mismo protagonizaba.
Su primera película, Día de fiesta (Jour de fête, 1949) trata sobre el cartero de un pequeño pueblo en el que vive feliz trabajando tranquilamente con su bicicleta hasta la llegada de una película americana que trata sobre el eficiente servicio de correos estadounidense, al que se intenta adaptar. Eran momentos de cambio, como refleja la propia película: iba a ser uno de los primeros largometrajes franceses a color, si bien no se pudo ver en este formato hasta su reestreno en 1955.

El gran éxito llegó con su segundo largometraje, Las vacaciones del Sr. Hulot (Les vacances de M. Hulot, 1953), en la que a través de una sucesión de divertidos gags satiriza sobre las clases políticas y económicas. Aclamado por crítica y público internacional, obtuvo el premio Louis Delluc e importantes nominaciones como mejor película en Cannes o el Oscar a mejor guion.
Consiguió ganar el premio especial del jurado en Cannes y el Oscar a mejor película extranjera con Mi tío (Mon oncle, 1958), en la que retoma el personaje del Sr. Hulot y el tema del clasismo, esta vez desde un punto de vista más social, como crítica a la burguesía. El Sr. Hulot es indudablemente el personaje más importante de la carrera de Tati, dejando una patente huella en grandes actores de comedia venideros como Peter Sellers y Rowan Atkinson.

Quiso dar un paso más allá con Playtime (1967), una nueva crítica mordaz a la modernidad, centrándose en el turismo. Se sumergió en este ambicioso proyecto construyendo grandes decorados y desarrollando una narrativa más compleja, pero la magnitud del presupuesto le llevó a una quiebra financiera de la que jamás se recuperó. Aunque el filme no tuvo el éxito esperado, es por muchos considerada la gran obra maestra de Jacques Tati y su mayor legado a la historia del cine.
Uno de los principales valores y señas de identidad del cine de Tati es la reducción de los diálogos a su mínima expresión, haciendo por contra especial énfasis en los efectos sonoros. Más allá de aspectos propios del lenguaje cinematográfico, la filmografía de Jacques Tati es un fiel reflejo de la historia de Francia desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta finales de los años 70, en lo social y en lo económico, pero sobre todo en lo humano.

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MI TÍO, película de Jacques Tati (1958)
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Ficha técnica
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Título original: Mon oncle
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Año: 1958
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Duración 120 min.
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País: Francia
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Dirección: Jacques Tati
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Guion: Jacques Tati, Jacques Lagrange, Jean L’Hôte
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Reparto: Jacques Tati, Jean-Pierre Zola, Adrienne Servantie, Lucien Frégis, Betty Schneider, Jean-François Martial
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Música: Franck Barcellini, Alain Romans
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Fotografía: Jean Bourgoin
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Compañías: Gaumont, Specta Films, Gray-Film, Alter Films
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Género: Comedia | Secuela. Sátira. Arquitectura
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Sinopsis
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El señor Hulot (Jacques Tati) no tiene trabajo, ocupándose de llevar a su sobrino Gérard (Alain Becourt) a la escuela y traerlo después a la ultramoderna casa de su hermana (Adrienne Servantie), casada con el señor Arpel (Jean-Pierre Zola), quien intenta ocupar a su cuñado en la empresa de fabricación de tubos de plástico en la que trabaja. (FILMAFFINITY)

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Dentro de la cinematografía francesa destaca un director que, con una carrera corta, ha sabido influenciar y marcar para siempre la historia del cine. Ha inspirado a cineastas como Aki Kaurismäki, Wes Anderson o Steven Spielberg, todo ello con un estilo muy personal. Estamos hablando de Jacques Tati.
El director, guionista, productor y actor galo de origen ruso supo crear auténticos mundos para sus filmes, inventando para ello un personaje: el Señor Hulot, un alter ego que, con gabardina y pipa, protagonizó sus películas. En este artículo hablaremos de la vida del genial cineasta, de las características que hicieron único su cine y repasaremos su filmografía completa.


Ejemplo de ello es este plano de Playtime (1967), donde la turista abre una puerta y ve reflejada la Torre Eiffel, recordando que está en París, justo después de que se comentara que no había gran diferencia entre París y Roma.
Las clases sociales son otro tema recurrente de su sátira, aunque nunca desde un tono ácido, como puede verse en Las vacaciones del señor Hulot (1953), con las familias veraneantes. También la muerte aparece como motivo cómico en algún gag de Día de fiesta o en Las vacaciones del señor Hulot (1953).
A ello habría que añadir otros elementos recurrentes, como los caballos y los carruseles, presentes en Día de fiesta y Playtime (1967). Los niños también suelen ocupar un lugar central en las películas de Tati, algo que ya se intuía en los cortos que protagonizó y que en sus largometrajes se repite: el sobrino o la vecina en Mi tío (1958), Martine en Las vacaciones del señor Hulot (1953) e incluso en su última película, Zafarrancho en el circo (1974), donde el protagonismo recae en dos niños del público.
Sonido
Una de las mayores marcas de autor de Jacques Tati es que hace un cine sonoro casi mudo. Es decir, en sus filmes apenas hay diálogo o, cuando lo hay, se reduce a charlas intrascendentes. Sin embargo, presta un cuidado extremo al diseño sonoro de sus cintas, convirtiendo el sonido en un elemento esencial de la puesta en escena.
Buena parte de su comedia reside más en los ruidos del entorno que en las palabras, como puede apreciarse en Mi tío (1958) y, especialmente, en la secuencia de la fábrica.
Cinematografía
En este último apartado incluimos todo lo relacionado con la imagen. Tati construye comedias visuales llenas de gags, donde destaca especialmente la mímica. No es casual: comenzó su carrera como mimo y la pantomima es uno de los rasgos más reconocibles de su cine, hasta el punto de que sus películas pueden entenderse como un espectáculo de gestualidad prolongado.
La influencia del slapstick clásico, especialmente de Buster Keaton, es evidente. Puede apreciarse en los gags de Día de fiesta o en Mi tío (1958), como en la escena de la jarra y el vaso. También en el uso de los vehículos como elemento cómico: el final de Playtime (1967) y, sobre todo, Tráfico (1971), con los accidentes, son claros ejemplos.
Dentro de este apartado también podemos añadir el uso del color, presente ya desde su ópera prima, aunque de manera infructuosa en aquel momento, pero que posteriormente le permitió construir filmes visualmente muy coloridos.
Por último, es imprescindible destacar el diseño de escenarios, una de las características más remarcadas del cine de Tati. Sus decorados no son solo espacios donde se mueven los personajes, sino que llegan a convertirse en un personaje más, como la villa Arpel en Mi tío (1958) o el restaurante en Playtime (1967).








