NEW WORLD ORDER: SU IMPLANTACIÓN ES AJENA AL PRINCIPIO DEMOCRÁTICO, SE IMPONE POR MEDIO DE UNA CADENA DE «SHOCKS»: Documentales «11-S: ZONA CERO» y «11S, Arquitectos e Ingenieros Por la Verdad»

NINGUN AVION SE ESTRELLÓ EN EL PENTAGONO

fachada del Pentágono minutos después del impacto por el supuesto avión, no se ve ningún rastro de avión solo un pequeño hueco de dos metros de diámetro a la altura del primer piso
 

En el atentado sobre el Pentágono, hay tantas contradicciones en la versión oficial, que tememos que ella tiende a ocultar otra realidad.

Entrevista.

Quién ha tenido la ocasión de conversar con Thierry Meyssan puede partir con la convicción que no es ningún charlatán ni loco por el estilo.

También se le ha acusado de haber aprovechado la circunstancia para lanzar una gran operación de marketing y beneficiarse.

No es el 11 de septiembre 2001 ni un poco antes que Meyssan ha comenzado a escribir artículos periodísticos. Su asociación Réseau Voltaire, la cual él dirige, existe desde hace ya casi diez años. Siempre ha trabajado en defensa de la libertad de expresión y de la laicidad con una óptica de periodismo de investigación.

A raíz de la publicación de su libro La Gran Impostura, ningún avión se estrelló en el Pentágono por una casa editora parisina, Meyssan desató la polémica y se convirtió en el blanco de los grandes medios de comunicación de su país. Los principales diarios franceses tanto de derecha como de izquierda han tratado de ridiculizarlo y quitar consistencia a su tesis. Al preguntarle por tal actitud, me respondió: En el fondo, la prensa francesa, a raras excepciones, todos a la raíz pertenecen a los mismos grupos económicos y tienen los mismos intereses.

 

 

Cuando pude hacerle unas breves preguntas a Thierry Meyssan cuando participaba en el congreso del partido Trans Radical donde es miembro, en abril de este año [2002 ndlr], él estaba muy contento por su reciente publicación y por el éxito alcanzado y me dijo: Sabes, mi libro ha batido en dos semanas el record de la edición en Francia, el anterior lo tenía un libro de Madonna...

Efectivamente, su obra se ha vendido a más de 200,000 ejemplares en los primeros días. El libro ha sido traducido en inglés, castellano, árabe, ruso, turco y muchas otras lenguas más.

Más tarde lo volví a ver como invitado del Club Suizo de Prensa en la ciudad de Ginebra. Cuando partía con mis colegas corresponsales de diversas nacionalidades y medios de comunicación establecidos en esta ciudad hacia la conferencia de prensa, podía escuchar los comentarios de estos: «quién será ese chiflado»..., «vamos a reír con el charlatán...», todos iban con una cierta expectativa, pero con la expectativa del «curioso» y no la del profesional.

El milagro llegó en plena conferencia, las actitudes cambiaron y el debate se puso muy serio e interesante. Al final todos compraron el libro de Thierry Meyssan y salieron con la convicción que el tipo era más serio que todos nosotros juntos reunidos.

Meyssan escribe con la precisión de un relojero. Fechas, lugares, datos, nombres y documentos oficiales y todo tipo de fuente son citados. Añade además los links de Internet para que los lectores puedan verificar, muchos de ellos de instituciones oficiales.

Desarrolla muchos aspectos que la prensa no ha tratado o tratado muy poco. Es el caso señalado por el diario hebreo Ha’aretz que reveló que la compañía Odigo especialista en la mensajería electrónica, recibió anónimamente mensajes de alerta informándola de los ataques de Nueva York dos horas antes de que ocurran. Hechos confirmados por Micha Macover, director de la firma.
El total de víctimas de los atentados del WTC y de los aviones que se estrellaron suman oficialmente 2 843 muertos, estos datos fueron dados a conocer el 9 febrero 2002 por las autoridades norteamericanas.

Otro aspecto, las contradicciones del portavoz de la presidencia son también muy instructivas. Ari Fleischer declaró a la prensa que los terroristas acreditaron sus planes al Servicio Secreto de Estados Unidos, amenazando de destruir incluso la Casa Blanca y el avión presidencial. Para ello según el diario New York Times los terroristas revelaron conocer los códigos de protección de las principales agencias gubernamentales. Ari Fleischer se detractó después, declarando que actuó bajo la emoción. Para James Woolsey antiguo director de la CIA, los códigos pudieron ser obtenidos gracias y únicamente a «topos» infiltrados.

 

Thierry Meyssan dando una conferencia como invitado del Club Suizo de Prensa en la ciudad de Ginebra (Suiza) - © Foto Agencia IPI Sandro Cruz

 

Pensar que talibanes salidos de las cavernas Afganistán hayan podido apoderarse de códigos elaborados a partir de algoritmos matemáticos que cambian constantemente debe sorprendernos. Sabemos que sólo el círculo cercano al presidente Bush lo posee.

Meyssan piensa que habría que investigar la pista interior, que se diluye entre los lobby militaros-industriales y la extrema derecha con ramificaciones dentro del poder norteamericano.

La psicología del suicida es otro aspecto interesante. La idea que varios equipos enteros hayan tomado tal decisión extrema de inmolarse en su acto debe llamar la atención. Decididamente, la psicología del suicida es un acto estrictamente personal e individual. En la Segunda Guerra Mundial los kamikazes japoneses actuaban individualmente, como es el caso hoy en día en Palestina de los hombre-bomba. Ver a un grupo de suicidas que se reúnen a último momento para abordar un avión e inmolarse todos juntos, es algo que nunca antes se ha visto. Todo esto, sin una formación especial previa y supuestamente tratándose de comandos que han estado en pausa «durmiente» como señaló la prensa y los investigadores.

También se habla de las «metidas de pata» del FBI, como la declaración oficial: "¡Encontramos en las ruinas de las torres gemelas el pasaporte intacto de Mohammed Atta!", personaje sindicado como piloto de uno de los aviones suicidas.

Igualmente el caso «Vreeland», que confirma la existencia de un complot dentro de las fuerzas armadas de EEUU para perpetrar los atentados del 11 de septiembre. Todo esto basado por la deposición del lugarteniente Delmart Edward Vreeland ante la Corte de justicia superior de Toronto (Canadá). Arrestado por fraude a la carta de crédito, Vreeland se defiende señalando que pertenece a los servicios secretos de la Marina de los EEUU (Naval Intelligence). Contó a los policías haber recogido informaciones en Rusia sobre el asesinato de Marc Bastien, un empleado de la codificación de la embajada del Canadá en Moscú y sobre la preparación de atentados terroristas en Nueva York. Después de comprobarse que Bastien no fue asesinado y que su muerte fue ocasionada por ingerir una sobredosis de antidepresivos en estado alcohólico, la policía descarta los propósitos de Vreeland que los asimila a una defensa desesperada y como un recurso del inculpado para no ir a la prisión.

El 12 de agosto 2001, Vreeland entrega una carta certificada a la administración de la prisión las cuales no prestan atención. El 14 de septiembre, el juez abre el sobre y encuentra una descripción precisa de los atentados terroristas cometidos tres días antes en Nueva York. El periodista canadiense Nick Pron escribió cuatro artículos sobre el tema en el diario el Toronto Star (Did This Man Predict Sept. 11 ? by Nick Prom).

El libro va más allá del 11 de septiembre y del Pentágono, es una obra muy bien documentada, donde se emplea la lógica, la razón en cada página. Poco a poco, como en un rompecabezas, Meyssan va construyendo el pasado de los personajes, la Historia se vuelve clara así como los móviles que están en juego. Los intereses que se disputan los poderosos de este mundo, las manipulaciones del poder y de los políticos que la dirigen.

Una maraña ilimitada de ambición que manipula, corrompe, servicios secretos fuera de todo control, instituciones y personas. Todo se vuelve extraordinariamente visible y horroroso en La Gran Impostura.

 

 

ENTREVISTA : Thierry Meyssan periodista, escritor y director del Réseau Voltaire en París, Francia. Autor del libro La gran Impostura, por Sandro Cruz

¿La investigación que ha realizado no se trata de una hipótesis, de dónde proviene su información?

El trabajo de este libro se funda únicamente sobre los documentos oficiales de los Estados Unidos y sobre las declaraciones de los dirigentes norteamericanos a la prensa internacional. Son elementos que son públicos pero esto no significa que sean elementos conocidos. Aunque en teoría el público tenga acceso a todo tipo de documentos, del Congreso, del Ministerio, etc., estos no son leídos. Nosotros hemos reunido esos elementos, hemos trabajado con ellos, encontrado las contradicciones existentes e intentado dónde poder situar la verdad en todo esto. Resultado, nos llevó a formular varias constataciones sobre los acontecimientos del 11 de septiembre:

Primero: La versión oficial esta incompleta. Muchas cosas importantes desaparecen de la visión de los hechos. Por ejemplo, hubo en la mañana del 11 de septiembre un gran incendio en el anexo de la Casa Blanca. Rápidamente asimilado a los atentados ocurridos en ese día. Sin embargo nadie habla de esto. Del mismo modo en Manhattan, a parte de las torres gemelas del World Trade Center que fueron chocadas por los aviones y que se desplomaron, hubo un tercer edificio que se derrumbó y nadie habló de este hecho. Ese edificio no fue tocado por un avión y no había razón alguna para que se cayera. La comisión de investigación técnica no explica hasta ahora claramente que ha pasado. Se supo posteriormente que este edifico alojaba una gran base ilegal de la CIA, el primer centro mundial de espionaje económico.

Este centro de espionaje ilegal era objeto de un gran conflicto dentro de la administración gubernamental norteamericana, entre lo Militar y el lobby Económico, ya que Bill Clinton durante su segundo mandato había transferido lo esencial de la actividad de espionaje, de tradición estratégica militar, hacia un espionaje económico, o sea en perjuicio del lobby militaro-industrial.

Segundo punto, respecto al atentado sobre el Pentágono, hay tantas contradicciones en la versión oficial, que tememos que ella tiende a ocultar otra realidad. La versión oficial explica que un Boeing 727 que todo el mundo ha perdido la pista, al sur del Ohio, atravesó 500 Km. sin que nadie lo vea. No fue detectado por los radares civiles y militares, ni por los aviones de caza a su persecución, ni por el sistema de satélites. Y de pronto, ese avión de pasajeros reaparece encima de Washington para estrellarse en el Pentágono, entre la planta baja y el primer piso para evaporarse después al interior por la alta temperatura del incendio.

Si observamos la primera foto (página uno) apreciamos que el hueco es demasiado pequeño para que haya podido penetrar por ahí un Boeing. Esa fotografía ha sido reconocida por todos y nadie contesta su autenticidad. Fue difundida por la agencia de prensa Associated Press.

El FBI explica que han encontrado pedazos del avión sobre el jardín, pero no explica cómo el Boeing ha podido entrar por un agujero tan pequeño.

¿Y qué ha pasado con los cuerpos de los pasajeros?

Se ha dado a los familiares de las víctimas urnas funerarias, diciéndoles «aquí están las cenizas y restos de sus parientes», se les ha dado certificados de defunción y de identificación de los cuerpos por el médico legista del ejército de los EE.UU., ¡quién señala que los cuerpos han podido ser identificados gracias a la huellas digitales y al ADN!

¿Cómo se puede decir a la gente tales cosas? A la gente cuyos parientes se encontraban dentro del fuselaje del avión que ha fundido a 2500 C°? ¡Decirles que han encontrado las huellas digitales de las víctimas! Incoherencias como estas deberían escandalizar a la prensa y hacer escándalo, sin embargo, la prensa hasta hoy día no ha dicho nada.

Precisamente, ¿Por qué los grandes medios de comunicación no han dicho nada?

La Prensa no ha dicho nada porque se encontraba en un fenómeno psicológico que se puede comprender. Estos hechos han sido traumáticos y chocantes para todos y en estado de choque uno no se hace preguntas o en todo caso no hace las buenas preguntas. Nuestra atención estaba para las torres gemelas y no por lo que ha sucedido alrededor...Y enseguida desde el comienzo de los atentados, sin investigación previa, se nos dice que ya se sabe quien es el autor: Ben Laden. Después de todo esto, cuestionar esta versión era como poner en tela de juicio la palabra sagrada del gobierno norteamericano, una cosa que nadie se atrevía de hacer.

Sin embargo, esto constituye el trabajo normal del periodista, como del policía: hacer investigaciones para comprobar la veracidad de los hechos.

Sobre el 11 de septiembre nunca se ha hecho una investigación, en todo caso en el sentido clásico del término. La gran investigación del FBI para encontrar y determinar los culpables ha sido únicamente para designar los culpables escogidos de antemano. Intelectualmente es inaceptable.

¿A qué conclusiones llega Ud.?

Hemos demostrado que la versión oficial es falsa y mentirosa. Desgraciadamente no tenemos los medios para reconstituir exactamente lo que ha ocurrido. Estamos en la hipótesis y estoy de acuerdo que nadie está forzado de seguir mis puntos de vista y mis hipótesis. Tampoco tengo la capacidad de aportar la prueba determinante. Estamos en una situación de incertidumbre. A pesar de esto, la ONU ha autorizado a los EE.UU. a desencadenar acciones militares para arrestar y llevar en justicia a los autores de los atentados. Vemos que este mandato de la ONU ha sido utilizado ya en Afganistán, -no para arrestar a los supuestos autores, Ben Laden y sus compinches-, sino para derrocar un régimen y poner otro.

A partir de este trabajo, podemos decir que la política extranjera de EE.UU. no tiene fundamentos jurídicos claros, ni legitimidad jurídica internacional. Sólo podría tenerlo si se hiciera toda la transparencia necesaria para elucidar los hechos del 11 de septiembre.

No se puede hacer confianza después de todas estas mentiras al FBI. Tampoco al Departamento de la Defensa de EE.UU. después de sus mentiras en la Guerra del Golfo, de la Guerra del Kosovo, etc. La única manera de ver claro es de constituir una comisión internacional de investigación bajo los auspicios de las Naciones Unidas, para que nos diga exactamente que es lo que verdaderamente ha pasado el 11 de septiembre.

Todo deja suponer que los cerebros y los que han dirigido estos actos terroristas no son extranjeros y que se trata más bien de terroristas norteamericanos.

Sus investigaciones son bien comprometedoras para las autoridades norteamericanas. ¿No han tratado de enjuiciarlo o presentarle querella por difamación? ¿A recibido amenazas?

Si, he recibido amenazas de muerte, pero eso no es importante. La autoridades de EE.UU. por el momento no responden al libro y todas las dependencias gubernamentales dicen por el momento «no comment». En el resto del mundo al contrario hay un gran interés por esta investigación periodística realizada.

 

SANDRO CRUZ es Periodista, Vicepresidente de la Red Voltaire, Miembro fundador de la agencia de prensa latinoamérica IPI y editor de la casa Timéli

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Se nos ha dicho que el Boeing 757-200 del vuelo 77 de American Airlines, con 64 personas a bordo, se estrelló contra el Pentágono a las 9,38 h. Pero... El Departamento de Defensa, en un breve comunicado de unas doce líneas sacado casi a las diez, afirma que “sigue respondiendo al ataque” y expresa su “pésame a las familias de las víctimas fallecidas y heridas en este desaprensivo ataque”. Por dos veces, pues, habla de “ataque”, pero en ningún momento menciona que se haya estrellado un Boeing ni siquiera, más en general, un avión. ¿Acaso aún no lo habían visto veinte minutos después, y ello a pesar de que dicho comunicado afirma que “Todo el personal ha sido evacuado del edificio, mientras los servicios de urgencia del Departamento de Defensa y de las poblaciones vecinas se enfrentan a las llamas y a las urgencias médicas”?
• ¿Qué proceso hizo que el inicial ataque de naturaleza no explicitada se convirtiese más tarde en el choque de un Boeing? Pero para aceptar que efectivamente se trató del choque de un Boeing, hay que responder importantes cuestiones. Por ejemplo: ¿Cómo pudo llegar un avión a chocar contra el Pentágono, que probablemente sea el espacio aéreo y terrestre más protegido y mejor defendido del mundo, tras, oficialmente, más de 40 minutos de secuestro, en los que recorrió casi 500 Km.? ¿Acaso estuvo el avión enviando los códigos adecuados hasta que se estrelló, de forma que no despertó la alarma de los sofisticados medios de seguridad del Pentágono? ¿Cómo es que los cazas que, según se dice oficialmente, salieron en su persecución llegaron diez minutos tarde? • ¿Cómo es posible que un avión Boeing 757-200 que pesa unas 100 toneladas, que tiene un fuselaje de cuatro metros de diámetro, dos solidísimos motores de más de ocho metros de perímetro, 38 metros de ancho, 47 metros de largo, 12 metros de alto con la cola incluida, y que se afirma que se estrelló a más de 400 km/h, produjese un agujero casi redondo que atravesó limpia y diagonalmente (en ángulo de unos 45 º) tres de los cinco anillos del Pentágono dejando en la entrada un agujero rectangular de unos cuatro por seis metros, y en la parte interior (la más alejada del lugar de impacto) del tercer anillo un agujero casi perfectamente circular de unos 2,30 m. de diámetro? • ¿Por qué no se ha pasado ni una sola vez la filmación del choque del vuelo 77 contra el Pentágono? ¿Por qué hasta marzo del 2002 los militares no hicieron públicas cinco fotos que afirman que forman parte de la filmación del choque del avión contra el Pentágono, contradiciendo así su afirmación inicial de que no había habido filmación alguna? ¿Tiene algo que ver con este cambio y con la presentación de estas supuestas pruebas el que acabase de aparecer en Francia el libro de Thierry Meyssan “La gran impostura. Ningún avión se estrelló contra el Pentágono”? • ¿Cómo explicar que, también tras la aparición del mencionado libro, medios de comunicación franceses presentasen como resto del fuselaje una pieza metálica de apenas un metro de longitud encontrada a unos cien metros del inmueble, pieza que ni siquiera aparece en la lista oficial de material del vuelo 77 encontrado, lista que se reduce a las dos cajas negras -eso sí, inutilizables- y un faro? ¿Y que, en cambio, a fines de marzo del 2002 el FBI declarase al periódico francés Liberation que tienen almacenadas en un hangar las piezas que reconstruyen casi todo el avión?
¿Por qué el agua utilizada por los bomberos es agua normal, por lo que no tiene el color rojizo-parduzco característico que le dan los productos retardantes que se mezclan con el agua cuando se trata de combatir incendios producidos por hidrocarburos?
¿A qué se debe que la explosión inicial, su dinámica, su color, etc., no tenga nada que ver con la que hubiese ocurrido si realmente se tratase del choque de un Boeing?
¿Cómo explicar qué el color de las llamas, del humo y de los residuos de hollín dejados son de un fuego urbano normal, por lo que tampoco corresponden a un incendio por queroseno?
¿A qué se debió que entre el impacto y la aparición de estas llamas transcurriesen unos segundos en los que sólo había creciente humo y ninguna llama, cosa imposible si se tratase del combustible de un avión?
¿Qué experimentadísimo piloto pudo maniobrar el Boeing hasta chocar casi a ras de suelo pero sin tocar la hierba, ni las farolas de alumbrado, ni los cables de electricidad, etc.? ¿Por qué preferir el difícil choque contra una fachada de 24 metros de altura al facilísimo impacto contra el techo del Pentágono, que tiene una superficie de 29 acres?
¿Fue casualidad que el impacto tuviese lugar precisamente en la única pequeña parte del Pentágono que estaba en obras, por lo que murieron un general y 124 civiles en lugar de las muchísimas más víctimas que el mismo impacto hubiese provocado entre las 23.000 personas que ahí trabajan diariamente si hubiese chocado en cualquier otra parte del Pentágono? Sabiendo que en esta zona renovada iba a instalarse el nuevo Centro de Mando de la Armada, ¿tiene algún significado especial que el Jefe del Estado Mayor de la Navy, el almirante Vern Clarck, no se incorporase a la Sala de Mando del National Military Joint Intelligence Center, como hicieron en seguida los otros oficiales de Estado Mayor, sino que abandonase precipitadamente el Pentágono?

 

Investigar11s.blogspot.com

Artículos sobre los auto-atentados del 11 de Septiembre del 2001 y todas las realidades paralelas
 
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11s: arquitectos e ingenieros por la verdad
Documental HD español subtitulado 2020
 
 
 

11s: arquitectos e ingenieros por la verdad

Documental imprescindible que aporta valiosa información y que desvela que los edificios con estructura de acero del World Trade Center de New York, no pudieron ser derribados por el impacto de aviones de aluminio, por lo menos en lo referente al edificio número 7 que nunca fue impactado por avión alguno y que se desplomó íntegramente la tarde de ese fatídico día. 19 años después, aun muchas personas desconocen este hecho.

Human Revolution HD

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09:02. Momento del segundo impacto contra la Torre Sur. Este atentado es observado en directo por millones de personas a través de la televisión.

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DOCUMENTAL: "11S Zona Cero" 
 
 

Un documental sobre el 11-S

En Italia, un grupo de escritores, periodistas y profesores ha publicado un libro titulado ZERO, perché la versiones ufficiale sull11/9 è un falso (CERO, porque la versión oficial sobre el 11-S es una falsedad) y ha promovido la realización, con financiación obtenida mediante suscripción popular, de un documental con un título parecido: ZERO-Inchiesta sull11 settembre (CERO-Encuesta sobre el 11-S). El principal animador de esta doble iniciativa es Giuliano Chiesa, periodista y eurodiputado adscrito al grupo socialista. En el libro participan Gore Vidal, Franco Cardini, Marina Montesano, Gianni Vattimo, Lidia Ravera, Andreas von Bülow, Steven E. Jones, Claudio Fracassi, Jürgen Elsässer, Webster Griffin Tarpley, Thierry Meyssan, Enzo Modugno, David Ray Griffin, Barrie Zwicker y Michel Chossudovsky. El documental lo han dirigido Franco Fracassi y Francesco Trento. Fue presentado formalmente en la sede del Parlamento Europeo el 26 de febrero de este año. En él participan, como conductores de la narración, el premio Nobel de literatura Dario Fo, la actriz Lella Costa y el actor y músico Moni Ovadia.

Jorge Ruiz

 


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