«¿O EXPLOTA?»: HOWARD ZINN: LA OTRA HISTORIA DE LOS ESTADOS UNIDOS (Desde 1492 hasta el presente): Capítulo 17

¿O EXPLOTA?

"Qué ocurre con un sueño aplazado? ¿Se seca? ¿O explota?" (Langston Hughes)

ÍNDICE: «La otra historia de los Estados Unidos», de Howard Zinn

 

Capítulo 17

¿O EXPLOTA?

A People's History of the United States

¿O EXPLOTA?
El 1 de diciembre de 1955, Rosa Parks abordó un autobús en Montgomery, Alabama. En lugar de ir a la parte trasera del autobús, que estaba diseñado para afroamericanos, se sentó en la parte delantera. Cuando el autobús empezó a llenarse de pasajeros blancos, el conductor le pidió a Parks que se moviera. Ella lo rechazó. Su resistencia puso en marcha uno de los movimientos sociales más grandes de la historia, el boicot a los autobuses de Montgomery

 

La revolución de los negros, tanto del norte como del sur, llegó - como por sorpresa-, en las décadas de 1950 y 1960.

Pero quizás no debiera haber sorprendido tanto. Los recuerdos de la gente oprimida son algo que no puede borrarse, y para las personas que mantienen recuerdos de este tipo, la revolución siempre está a flor de piel. Los negros de los Estados Unidos tenían el recuerdo de la esclavitud, la segregación, los linchamientos y las humillaciones. Y no eran sólo recuerdos sino una presencia viva -parte de las vidas cotidianas de los negros, generación tras generación.

En los años 30, Langston Hughes escribió un poema, Lenox Avenue Mural:

What happens to a dream deferred?

Does it dry up like a raisin in the sun?

Or fester lake a sore And then run?

Does it stink lake rotten meat?

Or crust and sugar over like a syrupy sweet?

Maybe it just sags like a heavy load

Or does it explode?

(¿Qué ocurre con un sueño aplazado? / ¿Se seca / como una pasa al sol? / ¿O supura como una llaga / y después echa a correr? / ¿Apesta como la carne podrida? / ¿O se encostra y granula / como un dulce en almibar? / Quizás simplemente cuelga como una carga pesada / ¿O explota?)

 

 

Langston Hughes, qué ocurre con un sueño aplazado? ¿Se seca? ¿O explota?

 

En una sociedad de complejos controles -brutales y, al mismo tiempo, refinados- se pueden encontrar pensamientos secretos en las artes, y así fue en la sociedad de raza negra. Quizás la música blues, por muy patética que fuera, ocultaba la cólera, y el Jazz, por muy alegre que fuera, presagiaba rebelión. Y también la poesía, en la que los pensamientos ya no son tan secretos. En los años 20, Claude McKay, una de las figuras de lo que se llamaría el Harlem Renaissance (Renacimiento de Harlem), escribió un poema que Henry Cabot Lodge incluyó en el Archivo del Congreso como un ejemplo de las corrientes peligrosas que había entre los jóvenes negros:

If we must die, let it not be like hogs

Hunted and penned in an inglorious spot.

Like men we'll face the murderous cowardly pack,

Pressed to the wall, dying, but fighting back.

(Si debemos morir, que no sea como cerdos / atrapados y acorralados en un lugar vergonzoso / Como hombres nos enfrentaremos con la manada asesina y cobarde / aplastados contra la pared, muriendo, pero luchando)

 

Harlem Renaissance: Cotton Club, Harlem (New York),1930

 

El poema de Countee Cullen Incident evocaba recuerdos -todos diferentes pero todos iguales- de la niñez de cada americano negro:

Once riding in old Baltimore,

Heart-filled, head-filled with glee,

I saw a Baltimorean

Keep looking straight at me

Now I was eight and very small,

And he was no whit bigger

And so I smiled, but he poked out

His tongue, and called me, "Nigger".

I saw the whole of Baltimore

From May until December,

Of all the things that happened there

That's all that I remember.

(Una vez cabalgando en el viejo Baltimore / el corazón y la cabeza llenos de regocijo / vi a un baltimoreano / que no dejaba de mirarme fijamente / Yo tenia ocho años y era muy pequeño / y el no era ni una pizca mayor / así que sonreí, pero el me sacó / la lengua y me llamo 'Negrito" / Vi todo Baltimore / desde mayo a diciembre / de todas las cosas que ocurrieron allí / eso es todo lo que recuerdo)

 

En los años 40 había un novelista con talento, un hombre negro, llamado Richard Wright. Su autobiografía de 1937, Black Boy contaba la manera en que se veía empujado a pelear con otro chico negro para divertir a hombres blancos. Black Boy expresaba sin tapujos todas la humillaciones, pero también el desafío interno:

Los blancos del Sur decían que conocían a los "negros", y yo era lo que los blancos del Sur llamaban un "negro". Bien, los blancos del Sur nunca me habían conocido, nunca habían sabido lo que yo pensaba, lo que yo sentía. Nunca se me había ocurrido que yo fuera un ser inferior en ningún aspecto. Y ninguna palabra que yo hubiera oído de labios de los hombres blancos del Sur me había hecho dudar realmente del valor de mi propia humanidad.

 

Estaba todo ahí, en la poesía, en la prosa, en la música, a veces oculto, a veces obviamente claro como las señales de una gente sin derrotar, expectante, apasionada, en tensión.

 

Harlem Renaissance: Desfile de UNIA en Harlem, 1920 (Foto: Wikimedia Commons Dominio Público)

 

En Black Boy, Wright describía la instrucción que recibían los niños negros en América para que siguieran callando. Y también se preguntaba:

¿Qué sienten los negros sobre la manera en que tienen que vivir? ¿Cómo hablan entre ellos acerca de esto cuando están solos? Creo que esta pregunta puede responderse con una sola frase. Un amigo mío que trabajaba en un ascensor me dijo una vez: ¡Dios santo! ¡Si no fuera por la policía y esos grupos de linchadores, sólo habría alboroto aquí abajo!

 

A pesar de la policía y de los grupos de linchadores, los negros del sur resistieron. El Partido Comunista, muy activo, jugó un papel importante en defensa de los Scottsboro Boys, nueve jóvenes negros acusados falsamente de haber cometido una violación en Alabama.

En Georgia, en 1932, un joven de diecinueve años llamado Angelo Herndon, cuyo padre minero había muerto de silicosis y que de niño había trabajado en las minas de Kentucky, se apuntó en un Consejo de Parados en Birmingham, organizado por el Partido Comunista, y después se hizo del partido. Más tarde escribió:

Toda mi vida había sido explotado y pisoteado y discriminado. Me tumbaba boca abajo en las minas por unos pocos dólares a la semana, y en los tranvías me sentaba en la zona donde los letreros decían "De color", como si hubiera algo asqueroso en mí. Oía cómo me llamaban "negro" y "negrito" y tenía que decir "Sí, señor" a cada hombre blanco, tanto si le respetaba como si no.

Siempre lo había detestado, pero nunca había oído que pudiera hacerse algo al respecto. Y de repente encontré organizaciones en las que negros y blancos se sentaban juntos y trabajaban yuntos y no conocían las diferencias de raza o color...

 

Los acusados ​​en el juicio de Scottboro y su abogado, Samuel Leibowitz, en la cárcel de Decatur. De pie, de izquierda a derecha: Olen Montgomery, Clarence Norris, Willie Roberson (al frente), Andrew Wright (parcialmente oscurecido), Ozie Powell, Eugene Williams, Charley Weems y Roy Wright. Haywood Patterson está sentado al lado de Leibowitz. (Los hermanos Brown a través de la Enciclopedia de Alabama)

 

Herndon se convirtió en un organizador del Partido Comunista en Atlanta. Junto con sus camaradas comunistas, organizó los comités de los Consejos de Desempleo en 1932. Ayudaban a los necesitados a pagar sus alquileres. Organizaron una manifestación a la que acudieron miles de personas -seiscientas de ellas blancas- y al día siguiente la ciudad votó a favor de dar una ayuda de 6.000 dólares a los parados. Pero poco después Herndon fue arrestado. Lo mantuvieron incomunicado y lo acusaron de violar un estatuto de Georgia que prohibía la insurrección. Recordaba así el juicio:

El Estado de Georgia mostró la literatura que había sido intervenida en mi habitación y leyeron algunos pasajes al jurado. Me interrogaron minuciosamente ¿Pensaba yo que los jefes y el gobierno debían pagar un seguro a los trabajadores en paro, y que los negros debían ser completamente iguales que los blancos? ¿Creía que los trabajadores podían dirigir las acerías, las minas y el gobierno? ¿que no era absolutamente necesario tener jefes? Les dije que creía todo eso y más...

 

Herndon fue condenado a cinco años de cárcel hasta que en 1937 la Corte Suprema decretó que el estatuto de Georgia, por el que se le había condenado, era inconstitucional. Hombres como él representaban a la militancia negra que las clases gobernantes consideraban peligrosa, sobre todo cuando sus actividades estaban vinculadas al Partido Comunista.

Había otras personas del mismo talante -y gente importante vinculadas al Partido Socialista. Benjamin Davis, el abogado negro que defendió a Herndon en el juicio, hombres conocidos a nivel nacional como el cantante y actor Paul Robeson, y el escritor y erudito W.E.B. Du Bois.

El ánimo de la militancia negra, que había tenido sus destellos en los años treinta, se redujo en intensidad durante la Segunda Guerra Mundial, cuando por un lado la nación denunciaba el racismo, y por otro, mantenía la segregación racial en las fuerzas armadas y seguía pagando mal a los negros. Al terminar la guerra entró un nuevo elemento en la balanza racial de los Estados Unidos: el aumento sin precedentes de la cantidad de gente negra y amarilla de África y Asia.

El presidente Harry Truman tuvo que enfrentarse a esto, especialmente al comenzar la rivalidad provocada por la guerra fría con la Unión Soviética. Era necesario actuar en relación con la cuestión de la raza para calmar a la población negra, que estaba animada por las promesas hechas durante la guerra, pero frustrada por la falta de mejoras en sus condiciones de vida. Hacía falta probar que era falsa la acusación del mundo no blanco de que Estados Unidos era una sociedad racista. Lo que Du Bois había dicho hacía mucho -y que había pasado de forma inadvertida- cobraba ahora, en 1945, mucha importancia: "El problema del siglo XX es la barrera racial".

A finales de 1946 Truman nombró un Comité de Derechos Civiles, el cual recomendó que hubiera una Comisión sobre Derechos Civiles permanente. También recomendó que el Congreso aprobase leyes en contra del linchamiento y leyes para acabar con la discriminación electoral. Además, sugirió nuevas leyes para poner fin a la discriminación racial en el trabajo.

 

1947: El presidente se reune en privado con los líderes del Congreso para obtener su apoyo

 

El Comité de Truman no tuvo tapujos a la hora de declarar su motivación. Sí, dijo, existían "razones morales". Pero también había una "razón económica": la discriminación era costosa para el país, y desaprovechaba su talento. Además -y esto era aún más importante- había una razón internacional:

Nuestra posición en el mundo después de la guerra es tan vital para el futuro que nuestras más insignificantes acciones tienen efectos trascendentales. No podemos desestimar el hecho de que nuestra reputación en el área de los derechos civiles haya sido tema de debate en la política mundial.

 

Jamás había tenido Estados Unidos una presencia tan grande en el mundo como la que tenía ahora. Y había mucho en juego: la supremacía mundial. Como dijo el Comité de Truman. "Nuestras más insignificantes acciones tienen efectos trascendentales".

Estados Unidos comenzó a tomar pequeñas medidas, con la esperanza de que tuvieran grandes consecuencias. El Congreso no llegó a introducir la legislación que pedía el Comité de los Derechos Civiles, pero Truman, cuatro meses antes de las elecciones presidenciales de 1948, y ante el reto izquierdista -que en esas elecciones estaba representado por el candidato del partido Progresista, Henry Wallace-, promulgó una orden ejecutiva pidiendo que las fuerzas armadas, segregadas en la Segunda Guerra Mundial, instituyeran una política de igualdad racial "tan rápidamente como fuera posible". La orden puede que hubiera sido provocada no sólo por las elecciones, sino también por la necesidad de mantener la moral de los negros en las fuerzas armadas, ya que la posibilidad de guerra iba en aumento. Se necesitó más de una década para completar la supresión de la segregación racial en el ejército.

Truman pudo haber dado órdenes ejecutivas en otros campos, pero no lo hizo. Las Enmiendas Catorce y Quince, más la serie de leyes aprobadas a finales de la década de 1860 y a principios de la década de 1870, daban al presidente la suficiente autoridad como para acabar con la discriminación racial. La Constitución exigía que el presidente ejecutara las leyes, pero ningún presidente había utilizado ese poder. Tampoco lo hizo Truman.

 

Harry S. Truman fue el trigésimo tercer presidente de los Estados Unidos desde 1945 hasta 1953. Miembro del Partido Demócrata, se desempeñó como trigésimo cuarto vicepresidente durante el breve cuarto mandato de Franklin Roosevelt entre enero y abril de 1945 y como senador de los Estados Unidos por Misuri desde 1935 hasta 1945. Conocido entre otros acontecimientos, por ordenar el primer y único ataque nuclear contra otro país, los bombardeos atómicos a Japón.

 

En 1954 el Tribunal puso fin a la doctrina de "separados pero iguales", que había defendido desde la década de 1890-1900. Esto fue tras el enfrentamiento de unos valientes negros del sur con el Tribunal Supremo a causa de unas demandas que interpusieron en contra de la segregación racial en las escuelas. En el caso "Brown contra la Junta de Enseñanza", el Tribunal dijo que la separación de los alumnos "genera un sentimiento de inferioridad... que puede afectar sus corazones y sus mentes de una forma que puede ser irreversible". En el campo de la educación pública, sentenció: "La doctrina de separados pero iguales no tiene cabida".

El Tribunal no insistió en que los cambios se hicieran inmediatos, y aunque un año más tarde decía que las nuevas disposiciones relacionadas con la segregación deberían integrarse "de forma rápida y prudente", en 1965, diez años después de dicha directriz, más del 75% de los distritos escolares del sur seguían segregados.

 

El Tribunal no insistió en que los cambios se hicieran inmediatos, y aunque un año más tarde decía que las nuevas disposiciones relacionadas con la segregación deberían integrarse "de forma rápida y prudente", en 1965, diez años después de dicha directriz, más del 75% de los distritos escolares del sur seguían segregados.

 

Aún con todo, fue una decisión importante, y la noticia de que el gobierno americano había declarado ilegal la segregación dio la vuelta al mundo. También en los Estados Unidos -para aquellos que no pensaban en la distancia que separa normalmente la palabra de los hechos- fue una estimulante señal de cambio.

Lo que a los demás les parecía un avance rápido, para los negros no era suficiente. A principios de los 60, la gente negra se rebeló en todo el sur. A finales de los 60 empezó una fuerte insurrección en un centenar de ciudades del norte. Fue una sorpresa para aquellos que no tenían unos claros recuerdos de la esclavitud, de esa presencia cotidiana de humillación registrada en la poesía, en la música, en los esporádicos estallidos de ira, o en los más frecuentes silencios, asociados al resentimiento. Parte de sus recuerdos eran las palabras de los políticos, las leyes aprobadas y las decisiones tomadas, que habían resultado carecer de todo sentido.

Para este tipo de personas, provistas de ese tipo de recuerdos y capaces de ese tipo de recapitulación diaria sobre la historia, la rebelión siempre estaba cerca. Era un mecanismo de relojería que nadie había puesto en marcha, pero que podía estallar con una serie de acontecimientos imprevisibles. Esos acontecimientos ocurrieron a finales de 1955, en Montgomery, la capital de Alabama, cuando la señora Rosa Parks, una costurera de cuarenta y tres años -antigua activista de la NAACP- decidió sentarse en la sección de "blancos" de un autobús y fue detenida:

Bueno, estaba bastante cansada después de pasar todo un día trabajando. Manejo y trabajo con la ropa que lleva la gente blanca. Eso no me vino a la cabeza, pero esto es lo que quería saber. ¿cuándo y cómo determinaríamos nuestros derechos como seres humanos de una vez por todas?

 

22 de febrero de 1956, el teniente de policía DH Lackey toma las huellas dactilares de Rosa Parks en Montgomery, Alabama,

 

Los negros de Montgomery convocaron una reunión masiva. Votaron boicotear todos los autobuses de la ciudad. Se organizaron servicios de coche para llevar a los negros a trabajar, la mayoría de la gente iba andando. Las autoridades de la ciudad tomaron represalias procesando a un centenar de líderes del boicot y muchos fueron enviados a la cárcel.

Los segregacionistas blancos recurrieron a la violencia. Varias bombas explotaron en cuatro iglesias negras. Se disparó una ráfaga de escopeta a través de la puerta principal de la casa del doctor Martin Luther King, Jr., el pastor de veintisiete años nacido en Atlanta que era uno de los líderes del boicot. Tiraron bombas contra la casa de King. Pero los negros de Montgomery persistieron, y en noviembre de 1956, la Corte Suprema declaró ilegal la segregación en las líneas de autobuses locales.

Montgomery fue el principio. Anticipó el estilo y el ambiente del gran movimiento de protesta que arrasaría el sur en los siguientes diez años: emocionantes reuniones parroquiales, himnos cristianos adaptados para adecuarse a las batallas actuales, referencias a los ideales americanos perdidos, el compromiso a la no violencia, la predisposición a la lucha y el sacrificio.

En un mitin de masas realizado en Montgomery durante el boicot, Martin Luther King dio un avance de la oratoria que pronto inspiraría a millones de personas a exigir justicia racial. Dijo que la protesta no sólo tenía que ver con los autobuses sino con cosas que "quedarían en los archivos de la historia". Dijo:

Hemos conocido humillaciones, hemos conocido un lenguaje abusivo, hemos sido lanzados a los abismos de la opresión. Y hemos decidido alzarnos sólo con el arma de la protesta... Debemos utilizar el arma del amor. Debemos tener compasión y comprensión para con los que nos odian.

 

Rosa Parks, junto a Martin Luther King.

 

El énfasis de King en el amor y la no violencia fue muy efectivo a la hora de suscitar simpatías en toda la nación, tanto entre blancos como entre negros. Pero había negros que creían que el mensaje era ingenuo, que a pesar de haber gente desorientada que se podría dejar convencer por el mensaje del amor, existían otros a los que había que convencer con una dura lucha.

 

Pero había negros que creían que el mensaje era ingenuo, que a pesar de haber gente desorientada que se podría dejar convencer por el mensaje del amor, existían otros a los que había que convencer con una dura lucha

 

Dos años después del boicot de Montgomery, en Monroe -al norte de California- un exmarine llamado Robert Williams, presidente de la NAACP, saltó a la fama por sus ideas, según las cuales, si resultaba necesario, los negros debían defenderse de la violencia con las armas. Cuando los hombres del Klan local atacaron la casa de uno de los líderes de la NAACP de Monroe, Williams -junto con otros negros armados con rifles- devolvió los disparos. El Klan se retiró. (Ahora se estaba respondiendo al Klan con sus propias tácticas violentas, un asalto del Klan a una comunidad india al norte de California fue repelido por los indios con fuego de rifle).

 

Ahora se estaba respondiendo al Klan con sus propias tácticas violentas, un asalto del Klan a una comunidad india al norte de California fue repelido por los indios con fuego de rifle

 

A pesar de esto, en los años siguientes los negros del sur insistían en la línea no violenta. El 1 de febrero de 1960, cuatro estudiantes del primer curso en un colegio para gente negra en Greensboro (Carolina del Norte), decidieron sentarse en la cafetería de Woolworth, un sitio céntrico donde sólo comían los blancos. No les sirvieron, pero ellos no se marcharon y volvieron -junto con otros compañeros- día tras día.

En las dos semanas siguientes, las sentadas se extendieron a quince ciudades en cinco estados del sur.

En su apartamento de Harlem, en Nueva York, un joven negro, profesor de matemáticas llamado Bob Moses vio una foto de los jóvenes de la sentada en Greensboro en el periódico: Los estudiantes de la foto tenían cierta expresión en sus caras, una especie de resentimiento, de enfado, de determinación. Antes, los negros del sur siempre habían parecido estar a la defensiva, ser serviles. Esta vez ellos habían tomado la iniciativa. Eran chicos de mi edad, y yo sabía que esto tenía algo que ver con mi propia vida.

 

Hubo violencia contra los chicos de la sentada. Y se fortaleció la idea de tomar la iniciativa contra la segregación. En los siguientes doce meses, más de cincuenta mil personas, en su mayoría negras - algunas blancas- participaron en manifestaciones de distinta índole en cientos de ciudades, y más de 3.600 personas fueron encarceladas. Pero a finales del año 1960, las cafeterías en Greensboro y otros muchos lugares se abrieron a los negros.

En mayo de 1961 un grupo de blancos y negros se montaron en dos autobuses en Washington, D.C., y viajaron juntos hacia Nueva Orleans. Eran los primeros Freedom Riders (Viajeros de la Libertad). Intentaban romper con el patrón de la segregación en los viajes interestatales. Esta segregación se había ilegalizado hacía mucho tiempo, pero el gobierno federal nunca había hecho cumplir la ley en el sur. el Presidente actual era John F. Kennedy, pero también él parecía cauto sobre la cuestión racial. Le preocupaba mantener el apoyo de los líderes blancos sureños del partido Demócrata.

 

Una fotografía de archivo de mayo de 1961: un autobús Freedom Rider que se incendió cuando una bomba incendiaria fue arrojada a través de una ventana cerca de Anniston, Alabama.

 

Los autobuses nunca llegaron a Nueva Orleans. Los viajeros fueron apaleados en Carolina del Sur. En Alabama prendieron fuego a un autobús. Los Freedom Riders fueron atacados con puños y barras de hierro. La policía del sur no intervino para evitar esa violencia. Tampoco lo hizo el gobierno federal. Los agentes del FBI observaban y tomaban notas, pero no intervenían.

Entonces, los veteranos de las sentadas, que habían formado hacía poco el Comité de Coordinación de Estudiantes No Violentos (SNCC, una organización dedicada a la acción no violenta -pero militante- en favor de la igualdad de derechos), organizaron otro Viaje por la Libertad, desde Nashville a Birmingham. Antes de ponerse en marcha, llamaron al Departamento de justicia de Washington, D.C. para pedir protección, pero les fue denegada. Como contó Ruby Doris Smith, una estudiante del Spelman College: "El Departamento de justicia dijo que no, que no podían proteger a nadie, pero que investigarían si pasaba algo. Ya se sabe lo que hacen..."

Los Freedom Riders del SNCC -con miembros de diferentes razas- fueron arrestados en Birmingham, Alabama. Pasaron una noche en la cárcel y la policía les llevó a la frontera de Tennessee. Volvieron a Birmingham, cogieron un autobús a Montgomery, y allí fueron atacados por blancos con puños y palos. Fue un episodio sangriento. Siguieron su viaje hacia Jackson, Mississippi.

Para entonces, los Freedom Riders habían saltado a los titulares de todo el mundo, y el gobierno estaba ansioso por impedir más casos de violencia. El fiscal del Tribunal Supremo, Robert Kennedy, en lugar de insistir en su derecho a viajar sin ser arrestados, consintió que los Freedom Riders fueran arrestados en Jackson a cambio de la protección de la policía de Mississippi en caso de posible violencia callejera. Una vez en la cárcel, los Freedom Riders practicaron la resistencia pasiva, protestaron, cantaron y exigieron sus derechos.

En Albany, Georgia -una pequeña ciudad del sur profundo en donde todavía persistía el ambiente de la esclavitud- tuvieron lugar, en el invierno de 1961, grandes manifestaciones, que se repitieron en 1962. De los 22.000 negros de Albany, más de mil fueron encarcelados por manifestarse y reunirse para protestar contra la segregación y la discriminación. En las manifestaciones de Albany, como en todas las que se extendieron por el sur, también participaron niños negros: una nueva generación estaba aprendiendo a actuar. El jefe de policía en Albany, después de uno de los arrestos masivos, tomó los nombres a los prisioneros que hacían cola delante de su mesa. Levantó la mirada y vio a un chico negro de unos nueve años. "¿Cómo te llamas?" El niño le miró a la cara y dijo "Libertad, Libertad".

En Birmingham, miles de negros se echaron a la calle en 1963, enfrentándose a las porras, al gas lacrimógeno, a los perros y a las mangueras de alta presión de la policía. Y mientras tanto, por todo el sur profundo, los jóvenes del SNCC -negros en su mayoría, blancos unos pocos- se estaban trasladando a comunidades en Georgia, Alabama, Mississippi y Arkansas. Se unieron a los negros locales y se organizaron para inscribir a la gente en el censo del voto, para protestar contra el racismo y para fortalecer el valor en contra de la violencia.

Según se acercaba el verano de 1964, el SNCC y otros grupos de derechos civiles que trabajaban juntos en Mississippi -enfrentándose a una violencia creciente- decidieron pedir ayuda a jóvenes de otros puntos del país. Esperaban llamar la atención sobre la situación en Mississippi. Una vez tras otra -en Mississippi y en todas partes- el FBl se mantenía al margen -al igual que los abogados del Departamento de justicia-, mientras apaleaban y encarcelaban a los trabajadores de derechos civiles y mientras se violaban las leyes federales.

 

 

La víspera del "Verano de Mississippi" -a principios de junio de 1964- el movimiento de derechos civiles alquiló un teatro cerca de la Casa Blanca. Un autobús lleno de negros viajó de Mississippi a Washington para testificar públicamente sobre la violencia de cada día y sobre los peligros que acechaban a los voluntarios que venían a Mississippi. Unos abogados constitucionalistas testificaron que el gobierno nacional tenía competencias legales para protegerles contra esa violencia. Dieron una transcripción de este testimonio al presidente Johnson y al fiscal general Kennedy, junto con una petición de presencia de protección federal durante el Verano de Mississippi. No hubo respuesta.

Doce días después de la audiencia pública, tres trabajadores de derechos civiles, James Chaney -un joven negro de Mississippi- y dos voluntarios blancos -Andrew Goodman y Michael Schwerner fueron arrestados en Filadelfia, Mississippi. Fueron puestos en libertad entrada la noche, pero entonces los atacaron, golpearon con cadenas y acribillaron a tiros. Al final, el testimonio de un confidente hizo que el sheriff, su ayudante y otros fueran enviados a la cárcel. Pero ya era demasiado tarde. Los asesinatos de Mississippi tuvieron lugar tras repetidas negativas por parte del gobierno nacional - estuviera presidido por Kennedy, Johnson o cualquier otro presidente- a defender a los negros de la violencia.

Se intensificó el descontento con el gobierno nacional. Más tarde, ese mismo verano, durante la Convención Nacional Demócrata en Washington, Mississippi, los negros pidieron ser admitidos como parte de la delegación estatal para representar al 40% de la población estatal, que era negra. Fueron rechazados por el mando liberal Demócrata, que incluía al candidato a vicepresidente, Hubert Humphrey.

Ante la revuelta negra, el desorden y la mala publicidad mundial que se estaba generando, el Congreso comenzó a reaccionar. Se aprobaron leyes de derechos civiles en 1957, 1960 y 1964. Hacían grandes promesas respecto a la igualdad en el voto y en el trabajo, pero no se hicieron cumplir debidamente y fueron ignoradas. En 1965, el presidente Johnson avaló -y el Congreso aprobó- una Ley sobre el Derecho al Voto aún más exigente. Esta vez aseguraba la protección federal in situ para el acto de la inscripción electoral y el voto. El efecto que tuvo en el voto negro del sur fue drástico. En 1952, un millón de negros sureños (el 20% de los que tenían derecho al voto) se inscribieron para votar. En 1964 la cifra llegaba a 2 millones, el 40%. En 1968 ya subía a 3 millones, el 60%, el mismo porcentaje que los votantes blancos.

El gobierno federal estaba intentando controlar, sin llevar a cabo cambios fundamentales, una situación explosiva. Quería canalizar la ira usando el tradicional mecanismo de "enfriamiento" de los ánimos. las urnas electorales, la petición cortés, el consenso tranquilo aprobado de forma oficial. Cuando los líderes negros del movimiento de derechos civiles planearon una gran marcha sobre Washington en el verano de 1963 -para protestar por el fracaso de la nación a la hora de resolver el problema racial- el presidente Kennedy y otros líderes nacionales aprovecharon la ocasión para convertir la marcha en una asamblea amistosa.

El discurso de Martin Luther King en Washington emocionó a 200.000 americanos, negros y blancos. "Tengo un sueño" fue un magnífico discurso, pero carecía de la ira que muchos negros sentían. Cuando John Lewis -un joven líder del SNCC nacido en Alabama, arrestado y apaleado repetidas veces- intentó introducir un tono más agresivo en el mítin, los líderes de la marcha lo censuraron e insistieron en que omitiera ciertas frases críticas sobre el gobierno nacional que incitaban a la acción militante.

 

 

 

A los dieciocho días del mitin de Washington -como mostrando un desdén deliberado hacia esa moderación- explotó una bomba en el sótano de una iglesia negra de Birmingham y mató a cuatro alumnas de la escuela dominical. El presidente Kennedy había alabado el "profundo fervor y la tranquila dignidad" de la marcha, pero el militante negro Malcolm X probablemente se acercaba más a los sentimientos de la comunidad negra. Hablando en Detroit -dos meses después de la marcha sobre Washington y de la explosión de Birmingham- Malcolm X dijo en su poderoso, claro y rítmico estilo:

Los negros estaban en las calles. Hablaban de cómo iban a marchar sobre Washington... Que iban a marchar sobre Washington, desfilar ante el Senado, desfilar ante la Casa Blanca, desfilar ante el Congreso y parar, detenerse ahí, sin dejar proceder al gobierno.

Era el pueblo llano en la calle. Eso aterraba a los blancos y también asustaba enormemente a la estructura del poder blanco en Washington. Eso es lo que consiguieron con la marcha sobre Washington. Se unieron a ella, se convirtieron en parte de ella, tomaron posesión de ella... Se convirtió en una merienda campera, en un circo. En nada más que un circo, con payasos y todo… Fue una toma de poder.

Dieron a los negros la hora en que debían llegar a la ciudad, dónde detenerse, qué pancartas llevar, qué canciones cantar, qué discursos podían hacer, y luego les dijeron que se marcharan de la ciudad antes del anochecer.

 

Pero mientras explotaran bombas en las iglesias y mientras las nuevas leyes de "derechos civiles" no cambiaran su verdadera condición, a los negros no se les podía integrar fácilmente en "la coalición democrática". En la primavera de 1963, el porcentaje de desempleados entre los blancos era del 4,8%. Para los no blancos era del 12,1%. Según los cálculos del gobierno, una quinta parte de la población blanca vivía por debajo del umbral de la pobreza; la mitad de la población negra vivía por debajo de ese mismo umbral.

Los proyectos de ley sobre derechos civiles ponían énfasis en el voto. Pero el voto no era una solución fundamental para el racismo y la pobreza. En Harlem, los negros que llevaban años votando seguían viviendo en tugurios infestados de ratas.

Precisamente en los años en los que la legislación de derechos civiles promulgada por el Congreso alcanzaba su punto más alto -los años 1964 y 1965- los negros se sublevaban por todo el país. En agosto de 1965, justo cuando Lyndon Johnson rubricaba y hacía efectiva la dura Ley de Derecho al Voto, que estipulaba que los electores negros serían inscritos federalmente para asegurar su protección, el ghetto de Watts, en Los Angeles, estallaba en la más violenta sublevación urbana desde la Segunda Guerra Mundial.

 

 

Esta sublevación fue provocada por el arresto violento de un joven conductor negro, por los porrazos que la policía le propinó a una persona que pasaba por ahí, y por la detención de una mujer negra falsamente acusada de haber escupido a la policía. Hubo disturbios en las calles, saqueos y bombardeo de tiendas. Se llamó a la policía y a la Guardia Nacional, que utilizaron sus pistolas. Murieron treinta y cuatro personas, en su mayoría negras, cientos de personas resultaron heridas y cuatro mil fueron arrestadas.

En el verano de 1966 hubo más disturbios cuando los negros de Chicago lanzaron piedras, saquearon y colocaron bombas y la Guardia Nacional respondió con un tiroteo indiscriminado; murieron tres negros, uno de ellos un chico de trece años, y una chica de catorce años, embarazada. En Cleveland, se llamó a la Guardia Nacional para poner fin a los disturbios en la comunidad negra; dos policías mataron a tiros a dos negros, y dos civiles blancos mataron a dos más.

Ahora parecía claro que el posicionamiento no violento del sur - quizás tácticamente necesario en el ambiente sureño, y efectivo, porque podía ser utilizado para atraer a la opinión nacional en contra del sur segregacionista- no bastaba para resolver los problemas enquistados de la pobreza del ghetto negro. En 1910, el 90% de los negros vivían en el sur. Pero en 1965, las cosechadoras mecánicas de algodón recogían el 81% del algodón en el delta del Mississippi. Entre 1940 y 1970, 4 millones de negros marcharon del campo a la ciudad. En 1965, el 80% de los negros vivía en las ciudades y el 50% de la gente negra vivía en el norte.

En 1967 tuvieron lugar los mayores disturbios urbanos de la historia americana en los ghettos negros del país. Según el informe del Comité de Consejo Nacional para los Disturbios Urbanos, hubo ocho alzamientos importantes, treinta y tres sublevaciones "graves pero no trascendentes" y 123 "pequeños" disturbios. Murieron ochenta y tres personas por disparos de armas de fuego, en su mayoría en Newark y Detroit. "La abrumadora mayoría de personas que murieron o resultaron heridas en todos los disturbios eran civiles negros".

El "alborotador típico" -según la Comisión- era el joven que había dejado el instituto de educación secundaria, pero "con una educación ligeramente más alta que su vecino negro no alborotador" y "la mayoría de las veces con trabajos parciales o de baja categoría"; estaba "orgulloso de su raza, y era extremadamente hostil tanto hacia los blancos como hacia los negros de clase media, y aunque estaba al corriente de la situación política, no tenía ninguna confianza en el sistema político". El informe echaba la culpa de los disturbios al "racismo blanco", e identificaba los ingredientes de la "mezcla explosiva que se había acumulado en nuestras ciudades desde finales de la Segunda Guerra Mundial":

La persistente discriminación y segregación en el empleo, la educación y la vivienda... la creciente concentración de negros empobrecidos en nuestras ciudades más importantes, creando una creciente crisis por el deterioro de las instalaciones y los servicios, además de las necesidades humanas desatendidas.

Un nuevo sentimiento ha nacido entre los negros, particularmente entre los jóvenes, en el cual la autoestima y un robusto orgullo racial están sustituyendo a la apatía y la sumisión hacia el "sistema".

 

 

Pero el Informe de la Comisión no era más que la típica estratagema concebida por el sistema para hacer frente a una rebelión: creaban un comité de investigación y publicaban un informe; y las palabras del informe, aunque fuertes, tenían un efecto tranquilizador. Pero eso tampoco funcionó.

El nuevo slogan era el "Poder Negro", una expresión de desconfianza ante cualquier "progreso" dado o concedido por los blancos, un rechazo al paternalismo. Malcolm X era el orador más elocuente a este respecto. Después de ser asesinado mientras hablaba en una plataforma pública en febrero de 1965 -en un complot cuyos orígenes están todavía oscuros- se convirtió en el mártir de este movimiento. Cientos de miles de personas leyeron su autobiografía. Tuvo más influencia después de muerto que vivo.

A Martin Luther King, aunque todavía respetado, le estaban sustituyendo otros nuevos héroes: por ejemplo Huey Newton, de los Panteras Negras. Los Panteras tenían armas, y decían que los negros debían defenderse.

A finales de 1964, Malcolm X había hablado ante unos estudiantes negros de Mississippi que estaban visitando Harlem:

Conseguiréis la libertad dejando saber al enemigo que haréis cualquier cosa para lograr la libertad, entonces la conseguiréis. Es la única manera de conseguirla. Cuando logréis esa clase de actitud, os tacharán de "negro loco", u os llamarán "loco morenito" porque ellos no dicen Negro. U os llamarán extremistas o subversivos, o sediciosos, o rojos, o radicales. Pero cuando llevéis suficiente tiempo siendo radicales y cuando consigáis que suficiente gente sea como vosotros, conseguiréis vuestra libertad.

 

El mismo Martin Luther King empezó a preocuparse cada vez más por problemas que hasta entonces no contemplaban las leyes de derechos civiles: los problemas que tenían su origen en la pobreza. En la primavera de 1968, empezó a hablar claramente, a pesar del consejo de algunos líderes negros que tenían miedo de perder amigos en Washington, en contra de la guerra del Vietnam. Vinculaba la guerra con la pobreza:

Estamos gastando todo este dinero en muerte y destrucción, y no el dinero suficiente en la vida y en el desarrollo constructivo.

 

Entonces King se convirtió en un objetivo primordial del FBI, que intervino sus llamadas telefónicas privadas, le envió cartas falsas, le amenazó, le hizo chantaje y hasta llegó a sugerir, en una carta anónima, que se suicidara. Los memorándums internos del FBl hablaban de encontrar un nuevo líder negro para sustituir a King. Como decía en 1976 un informe del Senado sobre el FBI, esta institución intentó "destruir al doctor Martin Luther King".

 

The Rev. Martin Luther King, Jr., left, of the Southern Christian Leadership Conference, and Malcolm X, head of a new group known as Muslim Mosque, Inc., smile for photographers March 26, 1964, at the Capitol. They shook hands after King announced plans for "direct action" protests if Southern senators filibuster against the civil rights bill. Malcolm X, who has broken with the Black Muslims, predicted another march on Washington if a filibuster against the civil rights drags on. (AP Photo/Henry Griffin)

 

King estaba prestando su atención a cuestiones difíciles. Planeaba un "Campamento para Gente Pobre" en Washington, pero esta vez sin el consentimiento paternal del presidente. Y fue a Memphis, Tennessee, para apoyar una huelga de basureros en esa ciudad. Ahí, y mientras se encontraba en el balcón de la habitación de su hotel, le mató el disparo de un tirador oculto. El Campamento para Gente Pobre siguió adelante, y fue disuelto por acción policial, de la misma manera en que fue dispersado el Bonus Army de veteranos de la I Guerra Mundial en 1932.

El asesinato de King causó nuevos disturbios urbanos por todo el país, en los cuales treinta y nueve personas perdieron la vida, treinta y cinco de ellas negras. Se estaban amontonando las evidencias de que, incluso con todas las leyes de derechos civiles reconocidas, los tribunales no iban a proteger a los negros de la violencia y la injusticia. Dos ejemplos:

En Jackson, Mississippi, en la primavera de 1970, la policía tiroteó durante 28 segundos el campus del Colegio Estatal de Jackson, un colegio de negros, utilizando escopetas, rifes y una ametralladora. Cuatrocientas balas o perdigones alcanzaron el dormitorio de las chicas y murieron dos estudiantes negras. Un jurado local dijo en el veredicto que el ataque estaba "justificado" y el juez del Tribunal del Distrito, Harold Cox (nombrado por Kennedy) declaró que los estudiantes que tomaban parte en disturbios civiles "no debían sorprenderse si eran heridos o asesinados".

 

En Jackson, Mississippi, en la primavera de 1970, la policía tiroteó durante 28 segundos el campus del Colegio Estatal de Jackson, un colegio de negros, utilizando escopetas, rifes y una ametralladora. Cuatrocientas balas o perdigones alcanzaron el dormitorio de las chicas y murieron dos estudiantes negras. Un jurado local dijo en el veredicto que el ataque estaba "justificado" y el juez del Tribunal del Distrito, Harold Cox (nombrado por Kennedy) declaró que los estudiantes que tomaban parte en disturbios civiles "no debían sorprenderse si eran heridos o asesinados"

 

En Boston, en abril de 1970, un policía disparó y mató a un hombre negro que iba desarmado: era un paciente de un ala del Boston City Hospital. Hizo fuego cinco veces después de que el hombre negro le golpeara con una toalla. El juez principal del tribunal municipal de Boston exculpó al policía.

 

 

Esta clase de incidentes eran normales y se venían repitiendo una y otra vez a lo largo de la historia del país, surgiendo esporádica pero persistentemente desde el profundo racismo de las instituciones y de la mentalidad del país. Pero había algo más: un patrón premeditado de violencia en contra de los organizadores negros militantes, llevado a cabo por la policía y el FBI.

El 4 de diciembre de 1969, un poco antes de las cinco de la mañana, un equipo de la policía de Chicago, armado con una ametralladora y escopetas, asaltó un apartamento donde vivían Panteras Negras. Dispararon por lo menos ochenta y dos -quizás doscientas- descargas en el apartamento, matando al líder de los Panteras Negras, Fred Hampton -de veintiún años-, mientras estaba en su cama. También mataron a otro Pantera Negra, Mark Clark. Años más tarde, se descubrió en un proceso judicial que el FBI tenía un delator entre los Panteras Negras, y que había dado a la policía un plano del apartamento, incluyendo un croquis del lugar en el que dormía Fred Hampton.

¿Estaba el gobierno recurriendo al asesinato y al terror porque las concesiones -la legislación, los discursos, la entonación del himno de los derechos civiles "Venceremos" (We Shall Overcome) por parte del presidente Lyndon Johnson- no estaban dando resultado?

Entre 1956 y 1971 el FBI llevó a cabo un masivo Programa de Contraespionaje (conocido como COINTELPRO), el cual tomó 295 medidas en contra de los grupos negros. Pero la actividad de los militantes negros parecía resistirse obstinadamente a la destrucción.

¿Se temía que los negros dejaran de fijar su atención en el controlable campo electoral para fijarse en una esfera más peligrosa, como la de la riqueza y la pobreza, la del conflicto de clases? En 1966, setenta negros pobres ocuparon un cuartel desocupado de las fuerzas aéreas en Greenville, Mississippi, hasta que fueron desahuciados por los militares. Una mujer local, la señora Unita Blackwell, dijo:

Siento que el gobierno federal nos haya probado que no se preocupa por la gente pobre. Estamos hartos de eso y vamos a construirnos nuestras propias casas, porque no tenemos un gobierno que nos represente.

 

El nuevo énfasis era más peligroso que los derechos civiles, porque creaba la posibilidad de que los negros y blancos se unieran en el tema de la explotación de clases. En noviembre de 1963, A. Philip Randolph ya había hablado en una convención del AFL-CIO acerca del movimiento de derechos civiles y había previsto la dirección que iba a tomar: "La protesta de los negros de hoy es sólo el primer quejido de la "clase baja". De la misma manera que los negros se han echado a las calles, los parados de todas las razas también lo harán".

 

 

Se empezaron a hacer intentos para hacer con los negros lo que históricamente se había hecho con los blancos: atraer a un pequeño número de ellos al sistema con cebo económico. Se hablaba de "capitalismo negro". Líderes del NACCP y CORE fueron invitados a la Casa Blanca. El Chase Manhattan Bank y la familia Rockefeller (que controlaban Chase) tomaron un interés especial en desarrollar el "capitalismo negro". Hubo pocos cambios y mucha publicidad. Había más caras negras en los periódicos y en la televisión. Esto creaba una sensación de cambio y, poco a poco, iba introduciendo en la corriente dominante a un pequeño -pero significativo- número de líderes negros.

Surgieron algunas nuevas voces negras que denunciaron este fenómeno. Robert Allen (Black Awakening to Capitalist America) escribió:

Si se va a beneficiar la comunidad entera… a las empresas negras se las debe tratar y administrar como propiedades sociales pertenecientes a la comunidad negra en general, y no como la propiedad privada de un individuo o de un grupo limitado de individuos.

 

Una mujer negra, Patricia Robinson, en un panfleto distribuido en Boston en 1970 (Poor Black Woman, Mujer Negra Pobre) dijo que la mujer negra "se aliaba con los pobres del mundo entero y con sus luchas revolucionarias". Dijo que la mujer negra pobre "ha empezado a poner en cuestión el agresivo dominio masculino y la sociedad clasista que la defiende, el capitalismo".

Hacia finales de los años sesenta y principios de los setenta, el sistema estaba trabajando muy duro para controlar el terrible carácter explosivo del resurgimiento negro. Muchos negros estaban votando en el sur, y en la Convención Demócrata de 1968, tres negros fueron admitidos en la delegación de Mississippi. En 1977, más de dos mil negros ocupaban cargos en once estados del sur (en 1965, había tan sólo setenta y dos). Había dos congresistas, once senadores de estado, noventa y cinco diputados estatales, 267 representantes de condado, setenta y seis alcaldes, 824 concejales, dieciocho sheriffs o jefes de policía, 508 miembros de juntas escolares.

Fue un avance importante. Pero los negros, que contaban con el 20% de la población del sur, todavía ocupaban menos del 3% de los cargos públicos. Un periodista del New York Times, analizando la nueva situación de 1977, señaló que incluso en los lugares en donde los negros ocupaban importantes cargos ciudadanos, "los blancos casi siempre retienen el poder económico". Después de que Maynard Jackson -un negro- se convirtiera en alcalde de Atlanta, "los establecimientos de negocios blancos continuaron ejerciendo su influencia".

 

Maynard Jackson alcalde de Atlanta

 

En el sur ya no se prohibía la entrada a aquellos negros que podían permitirse el lujo de ir a los restaurantes y hoteles del centro por el hecho de ser negros. Más negros podían ir a los colegios y a las universidades, a las escuelas de derecho y de medicina. Las ciudades del norte se ocupaban de transportar a los niños en autobuses en un intento por crear escuelas interraciales, a pesar de la segregación que persistía en el sector de la vivienda. Sin embargo nada de esto estaba impidiendo lo que Frances Piven y Richard Cloward (Poor People's Movements) llamaron "la destrucción de la clase social baba negra": el desempleo, el deterioro del ghetto, el auge del crimen, la drogadicción y la violencia.

En el verano de 1977, el Departamento de Trabajo informó que el paro entre los jóvenes negros era del 34,8%. A pesar de las nuevas oportunidades para unos pocos negros, en general los negros tenían dos veces más probabilidades de morir de diabetes y siete veces más probabilidades de ser víctimas de la violencia homicida que surgía de la pobreza y de la desesperación del ghetto.

Las estadísticas no revelaban toda la historia. El racismo, que siempre había sido un fenómeno nacional -no sólo en el sur emergió en las ciudades del norte cuando el gobierno federal hizo concesiones a los pobres negros de una forma que los enfrentaba a los blancos pobres a la hora de conseguir recursos que el sistema había hecho escasos. Los negros, liberados de la esclavitud para ocupar un lugar en el capitalismo, se habían visto involucrados desde hacía mucho en un conflicto con los blancos a la hora de buscar los escasos trabajos. Ahora, con la supresión de la segregación racial en la vivienda, los negros intentaban instalarse en vecindarios donde los blancos -pobres, amontonados y con problemas- podían encontrar en ellos el objeto de su odio.

En Boston, el hecho de llevar niños negros a escuelas blancas y niños blancos a escuelas negras, hizo estallar una ola de violencia en los vecindarios blancos. La idea de integrar a los niños en las escuelas mixtas (proyecto patrocinado por el gobierno y los tribunales en respuesta al movimiento negro) era una concesión ingeniosa a la protesta. Tuvo el efecto de empujar a los pobres blancos y a los pobres negros hacia una competencia por las miserables e inadecuadas escuelas que el sistema proporcionaba a todos los pobres.

Encerrada en el ghetto, dividida por el crecimiento de una clase media, diezmada por la pobreza, atacada por el gobierno y conducida al conflicto por los blancos ¿estaba la población negra bajo control? Sin duda: a mediados de los años setenta, no había ningún gran movimiento negro en marcha. Y sin embargo, había nacido una nueva conciencia negra, y todavía sobrevivía.

¿Iría el nuevo movimiento negro más allá de los límites de las acciones de los derechos civiles de los años sesenta, más allá de los levantamientos urbanos espontáneos de los setenta, más allá del separatismo y hacia una coalición de blancos y negros en una nueva alianza histórica? No había manera de saberlo. Como dijo Langston Hughes, qué ocurre con un sueño aplazado? ¿Se seca? ¿O explota?

 

Langston Hughes, qué ocurre con un sueño aplazado? ¿Se seca? ¿O explota?