NÉSTOR MAKHNO, CAMPESINO DE UCRANIA (DOCUMENTAL). El Territorio Libre de Makhnovia (1917-1921), el estado anarquista que los bolcheviques convirtieron en parte de Ucrania.

NÉSTOR MAKHNO y el Territorio Libre de Majnovia

 

ÉRASE UNA VEZ UN PAIS ANARQUISTA EN EUROPA

Se llamó Territorio Libre y también Majnovia, en honor a su creador y héroe de esta aventura, Néstor Makhno (Majnó)

 
Majnovia. Hoy, la Guerra de Ucrania está -nuevamente- destruyendo el que fué Territorio Libre de Majnovia (Majnóvschina)
 
 

A esta altura del siglo XXI la bandera ha sido olvidada y muchos de los nombres se han perdido. No hay monumentos que recuerden a los que lideraron a tantos hombres y a tantas mujeres, casi no existen recuerdos de quienes fueron héroes y hoy, si alguien los menciona, son apenas un asterisco en la historia o un personaje de reparto para un relato mayor. Ahora el color negro fue reemplazado por el más famoso y marketinero símbolo de la letra A rodeada por un círculo, tan fácil de grafitear en cualquier pared, de hacer remera, poster o tapa de disco punk. Y eso no quiere decir que los movimientos anarquistas no existan más, ni siquiera que no haya pequeñas comunidades y experimentos sociales en sintonía con las ideas de este movimiento. Pero los proyectos a gran escala parecen cosa de un pasado lejano, de cuando las primeras revoluciones obreras daban lugar a nuevos gobiernos y a países con estructuras inéditas.

Como aquel territorio que se declaró anarquista alguna vez, el mayor proyecto de este tipo de la historia. Fue un pedazo de tierra entre dos imperios decadentes, entre varias revoluciones y con el trasfondo de una guerra mundial interrumpida por una guerra civil. Se llamó Territorio Libre y también Majnovia, en honor a su creador y héroe de esta aventura.

Para fines del siglo XIX, la actual Ucrania era una zona netamente rural y con bajísima densidad poblacional, tan parecida a casi todo el resto de la Rusia Zarista. Allí, en una pequeña aldea predominantemente cosaca, nació un tal Néstor Majnó. Como tantos otros por esa época y en esa zona, era extremadamente pobre, así que no tuvo más alternativa que comenzar a trabajar a los siete años y abandonar la escuela a los 12. Muy pronto se vio influenciado por los nacientes movimientos socialistas y anarquistas que irrumpieron en un país con profundas diferencias de clase, en donde la aristocracia rusa hablaba francés y menos del 20% de los campesinos sabía leer. Entonces llegó la revolución. No, no la famosa revolución de octubre del 17 sino su preludio en 1905 y la masacre de 15 mil personas a manos del régimen de Nicolás II.

 

Para fines del siglo XIX, la actual Ucrania era una zona netamente rural y con bajísima densidad poblacional, tan parecida a casi todo el resto de la Rusia Zarista. Allí, en una pequeña aldea predominantemente cosaca, nació un tal Néstor Majnó

 

Para el joven Majnó fue una revelación el ver a la fuerza del Estado contra su propio pueblo, lo interpretó como una prueba irrefutable de que ya no podía confiar no sólo en el Zar, sino en ningún otro gobernante. Pronto se incorporó al pequeño grupo anarquista de su pueblo y pasó algunos años entrando y saliendo de prisiones, hasta que eventualmente fue condenado a la horca en 1908. Tenía 20 años.

 

El joven Majnó

Revoluciones contrarrevolucionarias

Es curioso imaginar cómo hubiera sido la vida de Majnó tan sólo algunas décadas antes, sin revolución de 1905, con un zarismo más fuerte y sin bolcheviques golpeando a las puertas de una nueva Rusia. Porque el contexto llevó a que su sentencia fuera reducida de pena de muerte a prisión perpetua. Los ocho años que pasó en un calabozo de Moscú fueron duros, pero le dejaron algunas lecciones de historia, política, literatura, además de algunos contactos y de un profundo resentimiento hacia la autoridad y el sistema penitenciario en general. Fue liberado durante la revolución de febrero de 1917, cuando Nicolás II abdicó al trono y comenzó un escueto periodo de poder dual que colapsaría a los pocos meses con la revolución de octubre.

Majnó regresó a su aldea en medio de una guerra civil entre bolcheviques y zaristas, entre el Ejército Rojo y el Ejército Blanco, y con una guerra mundial que no había terminado. Pronto se convirtió en una figura de renombre, en el profeta en su propia tierra que volvía del infierno de Moscú para traer cambios a las masas hambreadas. Y lo escucharon, claro que lo escucharon. Especialmente cuando organizó a los campesinos y forzó a los terratenientes a entregar sus propiedades.

Lo que siguió a la revolución fue caos: Ucrania se declaró independiente como República Popular de la mano de austríacos, alemanes y otomanos, pero apenas tres meses después hubo un golpe de estado por parte de un general cosaco zarista que creó un Estado conocido como Hetmanato e implantó una fuerte represión a toda disidencia. Como respuesta, Majnó conformó grupos guerrilleros que serían el inicio del Ejército Revolucionario Insurgente de Ucrania (Ejército Negro), fuerza de más de cien mil hombres que no combatía bajo bandera roja, como los bolcheviques, ni blanca, como los zaristas, sino negra. Un ejército anarquista, tan revolucionario como contrarrevolucionario.

Majnó quería distinguirse, pero no pretendía quedar solo frente a un gobierno ucraniano que contaba con apoyo político y militar alemán. Así que en junio de 1918 viajó a Moscú y se reunió con Vladimir Lenin. “Los anarquistas son ciegos y fanáticos”, le dijo el bolchevique, “dejan escapar el presente por un futuro lejano”. Majnó le respondió que esa idea se debía a que en Moscú estaban muy mal informados de la realidad en Ucrania, “y porque están aún peor informados sobre el papel que nosotros jugamos en la misma”.

 

Majnó conformó grupos guerrilleros que serían el inicio del Ejército Revolucionario Insurgente de Ucrania, fuerza que no combatía bajo bandera roja, como los bolcheviques, ni blanca, como los zaristas, sino negra. Un ejército anarquista, tan revolucionario como contrarrevolucionario

 

Si de algo sirvieron aquellas conversaciones con Lenin fue para corroborar que el anarquismo eventualmente se quedaría solo y que la revolución no podía más que bifurcarse. Mientras Alemania se rendía y el Hetmanato comenzaba a extinguirse, el nuevo líder del campesinado guió a sus tropas y avanzó tomando ciudades y pueblos del sudeste ucraniano. Había nacido el Territorio Libre.

 

La «Bandera Negra», con una calavera junto a la leyenda “muerte a todos los que se entrometan en la obtención de libertad del pueblo trabajador”

 

La bandera negra

Majnovia llegó a contar con alrededor de 7 millones de habitantes y a controlar aproximadamente un tercio de la actual Ucrania. La capital de facto se encontraba en la pequeña Guliaipole natal de Majnó, desde donde se comandó la lucha frente a alemanes, al Ejército Blanco zarista y, más tarde, al Ejército Rojo. Si bien Majnó lideraba el Ejército Negro, la idea era vivir sin un poder político central, sin patria y sin Estado. En el Territorio Libre se suspendió la actividad de todo partido político y también desaparecieron la policía y las prisiones, al tiempo que se bregó por la libertad de prensa, de expresión y de reunión. El campesinado se organizó en comunas de trabajo autogestionadas a través de Consejos (soviéts) de trabajadores y buena parte del intercambio comercial se realizaba a través del trueque, tanto de productos agrícolas y manufacturados, como de servicios. Se celebraron además tres Congresos Regionales que funcionaban como una suerte de parlamento para toda Majnovia, como un espacio de debate y consolidación de las políticas internas y de organización de la defensa frente a las fuerzas zaristas.

En el cuasi país se rechazaba la dictadura del proletariado que promovían los bolcheviques, pero también el llamado “periodo de transición”, un camino hacia el comunismo inaugurado con la revolución de 1917. Anarquistas y bolcheviques tenían enemigos en común, pero Majnó acusaba a los bolcheviques de déspotas, de pretender coartar la libertad de los trabajadores a través de la imposición de una dictadura, por más que fuera del proletariado. No es casual entonces que la bandera de Majnovia fuera negra y exhibiera una calavera junto a la leyenda “muerte a todos los que se entrometan en la obtención de libertad del pueblo trabajador”. La gente de Majnó no se andaba con vueltas.

 

Majnovia llegó a contar con alrededor de 7 millones de habitantes y a controlar aproximadamente un tercio de la actual Ucrania. La capital de facto se encontraba en la pequeña Guliaipole, desde donde se comandó la lucha frente a alemanes, al Ejército Blanco zarista y, más tarde, al Ejército Rojo

 

El enemigo del enemigo

Para 1919 Ucrania seguía siendo un gigantesco campo de batalla, un territorio en disputa por muchas, demasiadas facciones. Aún cuando la Primera Guerra Mundial hubiera concluido en noviembre del año anterior, allí continuaban enfrentándose zaristas, bolcheviques, anarquistas, seguidores del Hetmanato y partidarios de la República Popular Ucraniana. A comienzos de año los ejércitos Rojo y Negro combatieron codo a codo, pero esto no duró mucho porque simplemente no existía confianza mutua. Eran dos grupos que decían representar a los mismos trabajadores, pero con revoluciones que apuntaban a destinos casi contrapuestos. Para abril Majnovia estaba rodeada y en junio la pequeña capital de Guliaipole fue tomada por el Ejército Blanco. La respuesta bolchevique fue ambigua: envió soldados en apoyo a Majnó al tiempo que ordenó su captura. En un escenario complejo, el enemigo del enemigo seguía siendo un amigo, pero no del todo.

 

 

Los zaristas lograron importantes avances entre 1919 y 1920, a medida que los ejércitos Rojo y Negro se replegaban. Pero en noviembre de 1920 una nueva y brevísima alianza entre anarquistas y comunistas llevó a la derrota de las fuerzas imperiales rusas. Ya sin aquel enemigo en común que garantizaba al menos la posibilidad de una colaboración, los bolcheviques volvieron las armas hacia la gente de Majnó. La mayor parte de sus seguidores fueron detenidos o asesinados, mientras que unos 350 mil soldados destruían cualquier rastro del Territorio Libre y del movimiento majnovista. El Ejército Negro desapareció en agosto de 1921 cuando Majnó, herido y agotado, fue expulsado a Rumania junto a sus últimos 77 hombres. De allí pasó a Polonia, en donde nació su hija, luego a Alemania y finalmente a París.

El final de la historia Majnó es casi tan curioso como el resto de su vida: murió en 1934 de tuberculosis y lo sucedieron su esposa, Galina, y su hija. Ambas fueron enviadas a Alemania durante la Segunda Guerra Mundial y, en 1946, arrestadas por las autoridades soviéticas y condenadas a 8 y 5 años de trabajos forzosos en un gulag. Se las acusaba de colaboracionismo y actividades contrarrevolucionarias. Como si la familia de Majnó nunca hubiera podido quitarse de encima el karma del Ejército Rojo. Ni siquiera lo logró en 2017, cuando se cumplió el 100° aniversario de la Revolución de Octubre. Ese año el Ministerio de Cultura ruso financió la producción de la miniserie Peregrinación por los caminos del dolor, basada en la trilogía homónima de AlekséiTolstói y que sigue la historia de dos hermanas desde 1914 a 1919. Majnó aparece allí como un criminal violento, salvaje, que roba a civiles, viola y ejecuta sin miramientos. Un siglo después el líder anarquista aún es para Moscú lo que fue siempre: poco más que un personaje de reparto, poco más que un villano útil.

 

MAJNOVIA,  el estado anarquista que los bolcheviques convirtieron en parte de Ucrania (1917-1921). Fueron 85.440 km2 de Territorio Libre Anarquista. Un territorio casi tan grande como Andalucía. El Territorio Libre llegó a ocupar una quinta parte de Ucrania y agrupar a unos 7 millones de personas, organizadas en una sociedad anarquista, sin Estado. 
 
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DOCUMENTAL: Néstor Makhno, campesino de Ucrania

 
 
 
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Ficha Técnica

Néstor Makhno

Título original: Néstor Makhno, paysan d’Ukraine

Año: 1996

Duración: 60 min.

País: Francia

DirecciónHélène Chatelain

MúsicaJean-François Priester

Coproducción Francia-Ucrania: 13 Production, La Sept-Arte, La Parole Errante

Género: Documental | Política. Documental sobre Historia. Revolución Rusa

Sinopsis: Documental que narra los avatares del movimiento libertario makhnovista y recoge los testimonios de historiadores y de familiares de los protagonistas que después de haber sido silenciados durante los años del terror comunista recobran la palabra y recuerdan lo que el poder quiso silenciar. (FILMAFFINITY)

 

 

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EL EJÉRCITO NEGRO: ASÍ FUE LA UTOPÍA ANARQUISTA EN UCRANIA

Las hazañas del Ejército Negro fueron y son una inspiración para el movimiento anarquista en sus distintas corrientes y organizaciones, muy especialmente en España.

Por Adrián Juste

 
Bandera del Territorio Libre de Ucrania

 

Eran campesinos. Eran rápidos. Eran respetados. Era el Ejército Negro, una milicia popular de ideología anarquista que existió entre 1918 y 1921 en el sur de Ucrania y algunos territorios de Rusia y que, de forma análoga al movimiento anarcosindicalista español, desarrolló una de las pocas experiencias anarquistas que se conocen en el mundo en el llamado Territorio Libre y que llegó a ocupar una cuarta parte de la Ucrania actual y aproximadamente 7 millones de habitantes.

Siendo uno de sus máximos exponentes el ucraniano Néstor Makhno (castellanizado como Majnó), el Ejército Negro apareció en pleno apogeo y construcción de ideas de extrema derecha y de extrema izquierda, y en un contexto belicista donde varias potencias de gran calibre pugnaban por los bastos territorios de Ucrania, numerosos grupos de campesinos decidieron que era el momento de defender sus vidas y su pan de cada día no solo empuñando las armas, sino organizándose y creando una alternativa al Estado que buscaban los movimientos nacionalistas.

Se organizaron en consejos y asambleas populares, que tomaban las decisiones de forma asamblearia, rechazando la idea de Estado y de partidos políticos, donde la propiedad privada era colectiva. Al contrario de lo que se suele pensar sobre el anarquismo, el grado de organización y coordinación era muy alto, tanto así que lograron derrotar a todos los ejércitos a los que se enfrentaron.

Tanto así, que el fin del Territorio Libre no significó el fin del Ejército Negro. Aunque dejó de existir como tal, antiguos combatientes aún acudieron a ayudar a la Segunda República en la Guerra Civil Española como parte de las Brigadas Internacionales, o hicieron frente a la Alemania Nazi, siempre blandiendo la bandera negra, como una leyenda que nunca desfallece.

Ucrania: una tierra dividida

Ucrania en 1917. Autor y fuente: weaponsandwarfare.com

 

Antes de la Primera Guerra Mundial, Ucrania no era el país que se puede encontrar en los mapas hoy en día. Su territorio estaba dividido entre el Reino de Galitzia y Lodomeria, que formaba parte del Imperio Austrohúngaro bajo la Casa de Austria, y el Imperio Ruso bajo la dinastía de los zares. Como consecuencia de este reparto, existía un sentimiento nacionalista que pugnaba por la independencia del país y que se acentuó con el estallido de la Gran Guerra en 1914.

La población ucraniana se vio obligada a participar, ya que tanto Austria-Hungría como Rusia entraron en la misma, pero en bandos distintos (Potencias Centrales y Aliados, respectivamente). Esto significó que Ucrania vivió una guerra fraternal que despertó todavía más las ansias de independencia.

Tras el fin del conflicto, en 1918, el Imperio Austrohúngaro se deshizo en mil pedazos y Rusia estaba en una guerra civil debido a la Revolución Bolchevique de 1917 donde el Ejército Blanco trataba de hacer frente a la insurrección comunista. Así, diferentes grupos políticos vieron la oportunidad de hacer realidad de librarse de estas dos potencias y construir un nuevo país.

Así, en el oeste se constituyó la República Popular de Ucrania Occidental, con sede en Leópolis (donde vivía el que sería el futuro líder fascista ucraniano, Stepan Bandera), tras un levantamiento armado de los movimientos nacionalistas y conservadores; en el este, se creó la República Popular de Ucrania. Y en el sur, la sociedad no veía nada claro este asunto de desarrollar modelos de Estado centralizados.

La República de Ucrania Occidental, situada en los territorios de Galicia y Lodomeria, fue reclamada por Polonia, Estado formado tras la disolución del Imperio Austrohúngaro, y en menos de ocho meses su ejército derrotó a la débil república, ocupando su territorio y sometiendo a la población a una represión sin precedentes.

Pero el sur era diferente. Siendo un basto territorio de campesinado donde se encontraban grandes zonas de cultivo, motivo por el cual Ucrania era codiciada por las potencias de alrededor (lo que sigue sucediendo en la actualidad), quienes trabajaban la tierra llevaban muchos años acostumbrados a defenderse por sí mismos, a cooperar para proteger sus tierras y a vivir conflictos fronterizos de diferentes Estados (rusos, austrohúngaros, ucranianos del norte…).

Las primeras milicias anarquistas

A esto se le suma que recibieron una influencia considerable de las ideas comunistas y anarquistas, especialmente llegadas de Rusia. Uno de los antecedentes más claros fue el movimiento Hacia la Gente o Ir a la Gente, impulsado por estudiantes pero con una fuerte participación del campesinado que trató de reivindicar en 1874 las ideas de Mijail Bakunin, considerado el padre del anarquismo.

 

Arresto de un propagandista, obra de Ilya Repin pintada 1892 inspirada en los sucesos de 1874

 

Sin embargo, el antecedente más claro se encuentra en la Revolución rusa de 1905, donde el Imperio Ruso recibió una oleada de huelgas, protestas, atentados e insurrecciones que por poco derriban la monarquía absoluta de los zares y que sentó el precedente de lo que estaría por venir en 1917.

Las corrientes anarquistas participaron de dichas revueltas. Se creó en 1903 un grupo conocido como La Bandera Negra, cuyo nombre real era Chernoe Znamia. Fue una organización anarquista que tenía fuerza especialmente en las provincias al sur y oeste del Imperio, incluyendo ciudades como Byalistok (hoy Polonia).

 

La tierra no le pertenece a nadie y sólo la puede utilizar quien la trabaje. La tierra debe pasar gratuitamente a manos de los campesinos laboriosos de Ucrania, según una norma igualitaria de trabajo, es decir que debe servir para garantizar las necesidades de cada quien. Hasta la resolución de la cuestión agraria, el congreso desea que los comités agrarios locales establezcan inmediatamente el inventario de las tierras de terratenientes, tierras comunales y del resto.

Posteriormente dichos comités las repartirán entre los campesinos que no tienen tierra y los que no tienen suficiente para vivir, surtiéndolos así mismo de material para cultivar.

Néstor Makhno

 

Conformado por ucranianos, polacos y rusos, con una fuerte presencia de minorías étnicas perseguidas como la judía, es considerado por historiadores como uno de los primeros grupos anarquistas que tomó la vía de la insurrección enfrentándose a las fuerzas armadas mediante la violencia. Como la organización anarquista más grande de Rusia, tuvo su papel en la Revolución de 1905.

Ese año, en una de las provincias fronterizas con Rusia en Ucrania, se creó la Unión de Pobres Campesinos, una pionera organización campesina que buscaba la expropiación de las tierras para colectivizarlas. Llegaron a ser apenas 50 miembros, pero se dedicaron a partir de 1906 a atacar las propiedades de las personas más ricas para repartir sus propiedades entre el campesinado, hasta que finalmente las autoridades policiales consiguieron disolver el grupo en 1908.

Formó parte de esta unión el anarquista Néstor Makhno, quien vio de nuevo su oportunidad en 1917 con la Revolución Bolchevique en Rusia. Cuando estalló la guerra civil en Rusia, Makhno impulsó la organización del campesinado en Ucrania para aprovechar el momento. En pocos meses, desarrollaron comunidades agrícolas autogestionadas preparadas para defenderse y que expropiaron tierras a la burguesía local. Y él se convirtió en todo un referente.

 

Miembros de La Bandera Negra, antecedente del Ejército Negro, en 1906

 

Pero no estuvo solo. Aquí entra la figura de Maria Nikiforova. Desde el principio, la revolución bolchevique sentó discrepancias con otros grupos izquierdistas, incluyendo anarquistas, que no veían con buenos ojos la creación de un «ejército rojo» centralizado controlado por un partido y un Estado. Así, Nikiforova, anarquista rusa, impulsó la creación de las Guardias Negras, milicias armadas de trabajadores, estudiantes y campesinos que cosecharon éxitos rápidamente, tomando la ciudad de Orikhiv en Ucrania y consiguiendo recursos y armas.

Inicialmente, este grupo apoyó a los bolcheviques en la guerra civil rusa. En Ucrania se creó un comité revolucionario para coordinar las milicias anarquistas y estructurarlas para poder hacer frente a los movimientos nacionalistas, dando un paso definitivo hacia la militarización del movimiento.

Sin embargo, todas las conquistas y logros obtenidos quedaron truncados al año siguiente cuando Ucrania quedó bajo el control de Alemania y el Imperio Austrohúngaro, ya que Rusia se había retirado de la guerra, inmersa en la guerra civil tras la Revolución Bolchevique. El campesinado, que había apoyado a activistas anarquistas como Makhno o Nikiforova (que fueron detenidos), se vieron obligados a sufrir represalias y a perder de nuevo sus tierras por el Estado de Ucrania, la entidad títere de las Potencias Centrales, de la mano del llamado Ejército Verde.

Así, en verano de 1918, decidieron que era el momento de tomar las riendas de su destino.

La fundación del Ejército Negro

El Ejército Negro recogió las estructuras organizativas y recursos de las milicias anarquistas que le precedieron. Se enfrentaron tanto al Ejército Verde (las fuerzas armadas del Estado de Ucrania) como al Ejército Blanco que combatía a los bolcheviques en Rusia, además de a soldados del Imperio Austrohúngaro y de Alemania.

Todo esto contribuyó a fabricar un imaginario de rechazo a los Estados, que veían como instituciones invasivas para sus intereses. Sin embargo, debido a cercanías ideológicas e intereses estratégicos, tuvieron simpatías y alianzas iniciales con los comunistas bolcheviques rusos, aunque en esto también había división. Por ejemplo, Makhno y su círculo cercano era partidario de aliarse con ellos pero otros temían que, si los bolcheviques ganaban la guerra, se terminarían enfrentando a los anarquistas (y a cualquier disidencia).

 

Comandantes del Ejército Negro, de izquierda a derecha: Simon Karetnik, Fedir Schchus y Néstor Makhno

 

De hecho, Makhno llegó a reunirse en verano de 1918 con Vladimir Lenin, líder del Partido Bolchevique, cuando salió de prisión tras 9 años hecho prisionero por la Rusia zarista.

Aunque inicialmente las milicias anarquistas fueron vencidas por las Potencias Centrales, en 1918 se vieron superadas por los Aliados, lo que llevó a su derrota y al fin del conflicto. Esto desmembró al Imperio Austrohúngaro, lo que dio pie a un escenario donde diversos grupos políticos y sociales en Ucrania pugnaron por la construcción de un nuevo país.

Mientras la República Popular de Ucrania Occidental se enfrentaba al Ejército Nacional de Polonia, y por otro lado surgía la República Popular de Ucrania, el Ejército Negro aprovechó para reorganizarse y recuperar buena parte de las conquistas perdidas. Se creó el Consejo Insurgente para gestionar y organizar los territorios y recursos conquistados en el plano militar.

Hasta fin de 1918, se dieron diversas batallas entre los restos de las tropas austrohúngaras y del Ejército Verde con los anarquistas de Makhno, contando varias victorias y derrotas.

 

¡Nosotros, como anarquistas, estamos de acuerdo con los socialistas- revolucionarios en cuanto a la necesidad que ustedes tienen de organizarse en una Unión, pero no en vistas de servir de apoyo al partido socialista revolucionario en su futura lucha oratoria contra los socialdemócratas y los Cadetes (el partido de la derecha) en el seno de la futura Constituyente, si alguna vez ésta es convocada!

Néstor Makhno

 

En este punto, se dieron colaboraciones con el Ejército Rojo, ya que tenían el mismo enemigo común. Historiadores rusos consideran incluso que formaban parte del mismo ejército, si bien los de Makhno siempre fueron una fuerza independiente de Moscú.

No obstante, se creó en el llamado Territorio Libre, las tierras conquistadas por el Ejército Negro, el Soviet Militar Revolucionario de los Obreros y los Campesinos Insurgentes. Los soviets eran asambleas constituidas por obreros en Rusia impulsadas por los movimientos socialistas y comunistas para organizar la política, la sociedad y la economía, y la idea de los bolcheviques era que los soviets terminaran desplazando al poder establecido.

Si bien la idea del Soviet de Ucrania era colaborar con los de Makhno, surgieron muchas fricciones porque dicho Soviet debía obedecer órdenes directas desde Moscú, mientras que el campesinado del Territorio Libre no aceptaba dicha autoridad.

 

Territorio Libre de Ucrania, controlado por el Ejército Negro: en rojo oscuro las zonas que controlaban en su totalidad, en rojo claro las zonas donde mantenían posiciones. Autor: Thespoondragon, 13/11/2018. Fuente: Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0

 

A esto se le suma que a los bolcheviques les venía bien cualquier alianza debido a su desventaja frente al Ejército Blanco en la guerra civil. Llegaron a mostrar simpatía incluso por el Ejército Verde, con la esperanza de que sus intereses chocaran con los del Ejército Blanco, lo cual no agradaba tampoco a los anarquistas.

Por otro lado, habían sectores del Ejército Verde que simpatizaban con las fuerzas de Makhno. Esto se debía a que ambas organizaciones eran ucranianas y no toleraban las insurgencias extranjeras. Aunque siempre fueron del todo incompatibles, existieron colaboraciones puntuales y algún que otro acuerdo, sobre todo en el plano militar.

Es decir, el fin de la Gran Guerra abrió un periodo donde diversas facciones se disputaban la hegemonía de Ucrania con intereses dispares en el plano ideológico, cultural y político, y donde se dieron extrañas alianzas, amistades y conflictos.

Para 2019, ya se habían dado escaramuzas y conflictos entre rusos y ucranianos, un conflicto que se extendería en toda Ucrania, pero que no terminó de estallar entre el Ejército Negro y el Ejército Rojo debido a las continuas ofensivas del Movimiento Blanco en Rusia. No obstante, a pesar de sus esperanzas en logar una futura alianza con los comunistas, tenía miedo de que, en cuanto el contexto se estabilizase, su sociedad anarquista sería atacada e invadida.

No iba muy desencaminado.

La conquista del Ejército Negro

Los primeros meses de 2019 se tradujeron en fuertes victorias para el Ejército Negro, ayudándose de algunas tropas bolcheviques. El Territorio Libre llegó a ocupar una quinta parte de Ucrania y agrupar a unos 7 millones de personas, organizadas en una sociedad anarquista, sin Estado.

Esta aparente utopía cada vez chocaba más con las aspiraciones bolcheviques, por lo que los enfrentamientos fueron cada vez más comunes.

Justo antes de que todo se fuera por la borda, hubo un desembarco en Ucrania de numerosas tropas inglesas, francesas y polacas para ayudar al Ejército Blanco en la guerra civil rusa, aliadas con el Ejército Verde nacionalista. Esto fue un profundo revés para anarquistas y comunistas, que evidentemente no podían entretenerse en una confrontación con tantos frentes abiertos.

 

Grupo de combate del Ejército Negro

 

Sin embargo, una parte del Ejército Verde más díscola, al mando de Nikífor Grigóriev, militante del Partido Social-Revolucionario, se declaró en rebeldía y llegó a acuerdos con el Ejército Negro para aplastar las injerencias extranjeras. En primer lugar, dirigió su ataque contra el propio Ejército Verde, enarbolando una bandera roja, y más tarde combatió contra las tropas de los Aliados hasta expulsarlas al Mar de Azov, haciéndose con el control de Odesa (en el sur).

Expulsados estos, se dirigió entonces contra los bolcheviques, que habían aprovechado sus victorias para adentrarse en territorio ucraniano, y contra el Ejército Blanco.

Para estas campañas militares, se alió con el Ejército Negro, siendo general de varias tropas conjuntas.

Pero el Ejército Negro se enfrentaba a dos problemas: por un lado, por mucho que la alianza con Grigóriev les sirviera, era de profundas ideas nacionalistas y antisemitas, muy cercano a las corrientes ultranacionalistas que se estaban gestando en el país y de la que Stepan Bandera sería su máximo exponente más tarde. De hecho, Grigóriev y sus tropas participaron en progromos judíos y varias matanzas antisemitas.

Por otro lado, el Ejército Rojo bolchevique cada vez protagonizaba más saqueos, asesinatos y fusilamientos entre la población ucraniana para mantener el orden y conseguir ventaja en la guerra civil.

Así, Makhno y los suyos tuvieron que cabalgar estas contradicciones y colaborar con ambos ejércitos para derrotar al Movimiento Blanco. Lo que finalmente sucedió: el Ejército Negro obtuvo victorias costosas, pero incontestables, haciéndose con el control de muy buena parte de Ucrania, robando recursos y cortando las vías de abastecimiento del Ejército Blanco e favoreciendo de forma considerable la futura victoria bolchevique.

Es en este periodo cuando las milicias campesinas anarquistas se fraguan una gran fama como fieros combatientes, rápidos en actuar y con gran capacidad estratégica. Se dice que los bolcheviques, conscientes de su pericia en combate y su utilidad, además de por cierta afinidad ideológica, prefirieron ponerse del lado de Makhno y no de Grigóriev, quien fue finalmente asesinado por orden de Makhno en un congreso anarquista en 1919 acusado de traición cuando se descubrió que se carteaba con oficiales del Ejército Blanco (si bien las circunstancias y los motivos generan discrepancias entre historiadores).

Para finales de 2019, las numerosas victorias del Ejército Negro le hicieron contar con más de 100.000 combatientes, apoyados por milicias campesinas, y un basto territorio autogestionado que combatía contra poderosos ejércitos, saliendo victorioso. El general Denikin, al mando de las tropas extranjeras del Ejército Blanco, tiene que retirarse una y otra vez, hasta que se recluye en Crimea, donde es derrotado por el Ejército Rojo.

La heroica derrota de Néstor Makhno

El Ejército Blanco, aliado con nacionalistas ucranianos, se reorganizó bajo el mando del alemán Barón Wrangel e inició una nueva ofensiva contra los bolcheviques. Estos intentaron lo propio, instando a Makhno a colaborar con ellos y a sumar fuerzas para repeler al invasor.

 

Tropas del Ejército Negro revisando el plan de la conquista de Crimea para derrotar a los restos del Ejército Blanco

 

Pero el Consejo de Insurgentes, el órgano político del Territorio Libre, se negó. Y es que los bolcheviques habían poblado buena parte de Ucrania, estableciendo sus sóviets a las órdenes de Moscú, y entrando en continuos conflictos con el campesinado. Esta negativa a aceptar una autoridad superior fue tildada de traición y difundida por las tropas soviéticas como una alianza entre el Ejército Negro y el Blanco, lo cual era falso.

Así, con el Ejército Blanco y las tropas nacionalistas ucranianas menguadas, anarquistas y bolcheviques entraron en guerra. Una guerra que llegó a tal punto que uno de los hermanos de Makhno, Sawa, fue apresado y asesinado por soldados del Ejército Rojo.

Durante meses, el Ejército Negro tuvo que enfrentarse a dos considerables enemigos. Néstor Makhno, pese a todo, siguió considerando que el entendimiento con los bolcheviques era posible, y centró los esfuerzos de sus tropas en atacar a las tropas de Wrangel, mientras que del Ejército Rojo simplemente adoptó una posición defensiva que alternaba con peticiones de paz y de acuerdos que nunca fueron respondidas.

Para colmo, una epidemia de tifus sacudió a los anarquistas, aniquilando cerca de la mitad de soldados.

Finalmente, el Ejército Rojo sí accedió a un acuerdo de paz con Makhno ante el avance del Ejército Blanco. El Tratazo de Paz se firmó en octubre de 1920, donde se reconocía que los anarquistas no eran traidores en modo alguno, se acordaba una cooperación conjunta y se otorgaban derechos territoriales. No obstante, la mayoría de historiadores coincide en que el acuerdo bastante más favorable a bolcheviques que al Ejército Negro.

El acuerdo dio sus frutos y pronto Wrangel corrió la misma suerte que Denikin, su predecesor, teniendo que retirarse a Crimea. Allí, trazaron un plan donde, casualidades, el mayor esfuerzo bélico y riesgo corría a cargo del Ejército Negro, que debía capturar varias posiciones mientras los bolcheviques sitiaban Perekop, la ciudad que abría el paso a Crimea.

 

El plan acordado por bolcheviques y el Ejército Negro. Autor: Goran tek-en, 17/01/2018. Fuente: Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0

 

El plan fue un éxito. El Ejército Rojo tomó la ciudad sin sufrir apenas bajas y tomó posiciones en Ucrania. Con esta aplastante victoria por parte de los bolcheviques, que terminarían creando la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Simon Karétnik, uno de los generales del Ejército Negro, es llamado al Consejo Militar de los bolcheviques en lo que parecía una comunicación rutinaria.

Pero se fraguó la traición: Karétnik es apresado y fusilado al día siguiente. Ese mismo día, el Ejército Rojo ataca todas las posiciones capturadas por el Ejército Negro en la península de Crimea con una superioridad numérica considerable. Los anarquistas apenas eran 5.000, acabados de combatir. Los bolcheviques eran 150.000. Evidentemente, fueron derrotados.

No sería la última palabra de Makhno. El debilitado y reducido Ejército Negro se reagrupó y plantó cara a los bolcheviques siendo ridículamente menos en número, apenas 2.500. Tras unas cuantas semanas de combate, los anarquistas consiguieron recuperar territorio ucraniano, obligando a Lenin a enviar refuerzos desde Rusia.

Las proezas en combate, la tenacidad en la resistencia y el valor de las tropas anarquistas fue tal que incluso prisioneros de guerra bolcheviques se unieron a sus filas para defender su causa. Si bien sería derrotado sin lugar a dudas ante un ejército mucho más numeroso, mejor armado e incansable, Makhno luchó hasta al final por su Territorio Libre.

A mediados de diciembre, reducido a apenas unos centenares de tropas, con la URSS haciéndose con el control de Ucrania, pasaron a combatir en guerra de guerrillas, hostigando y resistiendo en pequeñas escaramuzas hasta al menos 1924. Los bolcheviques hicieron todo lo posible por perseguir, apresar y acabar con todo rastro del movimiento anarquista ucraniano.

Con múltiples heridas de bala y un tobillo rojo, Néstor Makhno y un puñado de hombres, tan heridos o más que él, rompieron el cerco rojo y huyeron a Rumanía. De ahí fue a Danzing, donde fue ayudado por grupos anarquistas hasta llegar a París, donde malvivió, arrastrando enfermedades y heridas hasta su muerte, en la práctica indigencia y enfermo de tuberculosis en 1934.

Legado del Ejército Negro

Las hazañas del Ejército Negro fueron y son una inspiración para el movimiento anarquista en sus distintas corrientes y organizaciones, muy especialmente en España, donde organizaciones como la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), sindicato anarcosindicalista, tenía mucha fuerza en los años 20 y 30.

Seguidores de Makhno y sus ideas siguieron perdurando en grupos y organizaciones clandestinas en Ucrania, incluso durante la ocupación nazi, y se sabe que acudieron antiguos combatientes y seguidores del Ejército Negro en las Brigadas Internacionales, las tropas voluntarias que acudieron en auxilio de la República en la Guerra Civil Española.

La bandera negra de Makhno ha sido agitada y utilizada en protestas, manifestaciones y concentraciones.

Una de las cuestiones más admiradas por el Ejército Negro fue su operatividad en combate y su organización. Se basaba en tres principios: en primer lugar, la pertenencia era voluntaria, es decir, a nadie se le obligaba a alistarse; en segundo lugar, los puestos de responsabilidad eran elegidos de forma asamblearia, tanto los puestos políticos como militares, primero por su unidad y luego por el ejército en su totalidad; y en tercer lugar, el reglamento interno se elaboraba de forma colaborativa y era refrendado también de forma asamblearia.

 

Comuna agraria del Territorio Libre de Ucrania, controlado por el Ejército Negro

 

El cumplimiento de la normativa recaía en la propia responsabilidad de sus miembros, es decir, las autoridades superiores no ejercían una labor de policía en ese sentido. De hecho, Néstor Makhno daba total libertad a las unidades para organizarse y actuar, marcando simplemente unas pocas directrices, siempre refrendadas posteriormente.

Existía también una rotación en las tropas. Cada pocas semanas, los combatientes se marchaban con sus familias, descansaban un tiempo, y luego regresaban al frente.

Pese a todo lo anterior, existía una estructura muy definida que llegó a ser muy amplia, como un ejército profesional. Llegó a estar considerado de los mejores ejércitos del mundo en ese momento, con una capacidad de despliegue muy alta debido a que la infantería se movía en unos carruajes propios de la región (y que hoy se exhibe en museos). Dado que el campesinado conocía muy bien el terreno y éste era llano, eran capaces de recorrer muchísima distancia en poco tiempo y defender las posiciones requeridas desplazando e intercambiando tropas rápidamente. Su unidad de caballería era también muy admirada.

Otro punto a su favor era que tenían el total apoyo de la población local, por lo que no gastaban recursos en logística, redes de abastecimiento o infraestructura. Para esto existía un órgano político, la Confederación de Organizaciones Anarquistas Nabat, punto en común de las diferentes comunidades en las que se organizaba la sociedad ucraniana, compuesta por trabajadores y campesinos, siguiendo las teorías de la colectivización económica de Pedro Kropotkin.

El Territorio Libre respetó los derechos humanos y las libertades civiles básicas, incluyendo la libertad de prensa, de información y de comunicación, motivo por el cual se convirtió en un territorio de divulgación de un gran número de periódicos de editoriales diversas. La primera comuna, que llevaba el nombre de Rosa Luxemburgo, fue todo un éxito: en ella, además de repartir la propiedad de los medios de producción de manera colectiva, se respetó a todo el mundo en igualdad de condiciones, incluyendo entre hombres y mujeres.

Muchos comuneros consideraban que la vida comunal era la «forma más alta de justicia social», y algunos antiguos terratenientes incluso adoptaron voluntariamente el nuevo estilo de vida

Por supuesto, existieron comunas que no terminaron de funcionar y algún que otro conflicto interno en la forma de organizar la propiedad colectiva. Sin embargo, por lo general, el Territorio Libre no registró graves problemas ni de criminalidad ni de discrepancias internas, siendo sus conflictos en la inmensa mayoría de los casos producto de injerencias externas.

En los 80, el legado anarquista de Ucrania pareció renacer. Se creó en 1994 la Confederación Revolucionaria Anarcosindicalista (RKAS), que reivindicaba la figura de Néstor Makhno. Acción Revolucionaria, una de las organizaciones anarquistas más importantes de Bielorrusia, se fundó en 2005 recogiendo también la herencia de las ideas del líder anarquista.

En 2009, se declaró a Makhno héroe local de Guliaipole, su ciudad natal, y se le erigió una pequeña estatua. Desde 2019, la ciudad intenta traer de vuelta sus restos desde el cementerio de París en un intento por reivindicar su figura y potenciar el turismo histórico de la ciudad.

Por supuesto, también ha sido referenciado en el arte, el cine y la literatura. La obra más conocida es la serie rusa titulada Las nueve vidas de Néstor Makhno, estrenada en 2005 y que contó con el aplauso de la crítica y varios historiadores, a pesar de diversas licencias artísticas.

 

Concentración del Día del Trabajador en Odesa donde se ve una pancarta con Néstor Makhno, comandante del Ejército Negro. Autor: HOBOPOCC, 01/05/2014 Fuente: Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0

 

El Ejército Negro y el Territorio Libre de Ucrania es una de las poquísimas experiencias anarquistas que se han dado en la Historia, y una de las dos únicas en territorios geográficamente extensos (la otra se dio en España, durante la Guerra Civil, en Aragón).Por desgracia, es muy poco conocida, pero es necesario entender muy bien este poderoso precedente para entender la tradición anarquista y antifascista en Ucrania.

Como entonces, buena parte de los grupos antifascistas de Ucrania se encuentran en conflicto entre varios frentes, especialmente en el sur y este del país: por un lado, el ejército invasor ruso; por otro lado, los grupúsculos neonazis asimilados por las fuerzas de seguridad de su propio país. Aunque no ocupan medios de comunicación ni grandes portadas, la bandera negra de Makhno sigue inspirando a mucha gente que piensa que, definitivamente, un Territorio Libre es posible en el corazón de Ucrania.

 

¡Muerte a todos los que se interponen en el camino de la libertad para un pueblo trabajador!

Lema del Territorio Libre de Ucrania

 
 
 
 
 

 


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