La ley de Herodes
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La ley de Herodes (Película de Luís Estrada, 1999)
Luis Estrada Rodríguez, director, guionista, productor, editor y distribuidor. Hijo del director de cine José «El Perro» Estrada, su infancia y adolescencia transcurren en los sets al lado de su padre. Simultáneamente ingresa a la Facultad de Filosofía y Letras y al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, ambas carreras en la UNAM (1979).Prevalece el cine y durante sus años de estudiante es asistente de dirección de, entre otros: José Estrada, Arturo Ripstein, José Luis García Agraz y Felipe Cazals; y dirige los cortometrajes: Recuerdo de Xochimilco/1981, La divina Lola/1984, ejercicio de recreación sobre el expresionismo alemán que gana el Ariel en 1985 a Mejor Cortometraje de Ficción. Al mismo tiempo cursa la especialidad de guionismo en el Centro de Capacitación Cinematográfica.En 1985 es expulsado del CUEC, a partir de la filmación en inglés del cortometraje de cine negro: Vengance is Mine, con la actriz Ofelia Medina, historia ubicada en la ciudad de Chicago, en 1939; primer trabajo en el que se vislumbra su gusto por el cine americano, en especial el de los años cuarenta, cincuenta y sesenta, influencia que orienta sus primeras películas.La filmografía de Luís Estrada Rodríguez, continúa con La ley de Herodes (1998), bajo un argumento propio y de Jaime Sampietro, guion que escriben con Vicente Leñero y Fernando León. Fábula política ubicada en el sexenio del presidente Miguel Alemán Valdés, filosa, directa y contundente en cuanto a la corrupción del partido gobernante, el PRI.En el pueblo desértico de San Pedro de los Saguaros, el último alcalde priista pierde la vida, linchado a machetazo limpio por un grupo de indígenas. A este lugar ha llegado Juan Vargas (Damián Alcázar), antiguo encargado de un basurero, viejo militante del Partido Revolucionario Institucional, personaje que ha sido nombrado Presidente Municipal de esta población perdida entre cactus y saguaros, de habitantes que en su mayoría no hablan español y desconocen las delicias de la electricidad y el drenaje.
Transcurre el año de 1949, el Presidente anuncia que México ha llegado a la modernidad, inscribiéndose en un mundo de paz y de justicia social. El avance deberá de ser representado por este improvisado político de buenas intenciones, las cuales se desvanecen rápidamente ante el soborno de los habitantes, como la matrona del burdel (Isela Vega) y el sacerdote (Guillermo Gil), al mismo tiempo que su inmediato superior, el Licenciado López (Pedro Armendáriz Jr.) lo instruye:«El que no transa, no avanza»y le entrega un compendio de leyes y un buen revólver. La ambición y avaricia de Juan Vargas crecen desmedidamente a la par que los atropellos, extorsiones y crímenes que comete, actos que lo llevan a diputado en el Congreso de la Unión, donde es recibido como un héroe en defensa de la patria.Se aúnan al reparto: Delia Casanova, Juan Carlos Colombo, Alex Cox, Ernesto Gómez Cruz, Leticia Huijara, Luis de Icaza, Eduardo López Rojas, Jesús Ochoa, Manuel Ojeda, Manuel Poncelis, Salvador Sánchez Parra, Evangelina Sosa y Jorge Zárate.Una producción de Bandidos Films, IMCINE y FOPROCINE, rodaje realizado en siete semanas, tres se hicieron cerca de Puebla, una en locaciones de la Ciudad de México y otras tres más en un foro de los Estudios Churubusco donde filmaron todos los interiores del pueblo con excepción de la iglesia.En principio incluida en la programación del Festival de Cine Francés llevado a cabo en Acapulco (noviembre, 1999), donde el Lic. Eduardo Amerena director del IMCINE, anuncia el retiro de La ley de Herodes debido a la modificación del final, mismo que declara no haber visto con anticipación. Luis Estrada lo niega y ratifica que Amerena estaba al tanto de todos los cambios y había visto la película terminada.
Ante la protesta de los actores y la presión del público, se exhibe. El IMCINE socio mayoritario decide estrenarla o más bien darle «sabadazo» (diciembre 1999) sin permiso del realizador en dos salas, cero publicidad, horarios equivocados y anuncios de localidades agotadas, cuando las salas estaban vacías.Se suscita gran polémica en el ámbito cinematográfico debido al intento de censura y el lunes siguiente al «estreno», la actriz María Rojo, entonces representante de la Comisión de Cultura y RTC en la Cámara de Diputados, y Luis Estrada dan por la tarde una conferencia de prensa en el Palacio de Bellas Artes en defensa de la película.Amerena, a raíz del escándalo, la presión social y mediática, presenta su renuncia y es sustituido por Alejandro Pelayo. La institución cede finalmente su parte a Luis Estrada, quien se compromete a liquidarla según los ingresos en taquilla.La cinta, con un costo de un millón cuatrocientos mil dólares, se estrena el 18 de febrero del 2000, cuatro meses antes de la elección presidencial, que dio como resultado la salida del PRI después de 70 años en el gobierno y la llegada del PAN con Vicente Fox.Distribuida por Artecinema con 250 copias, que tuvieron un costo de 250 mil dólares, más cuatro millones de pesos en publicidad. La ley de Herodes es premiada en el Festival de Sundance (2000) como la Mejor Película Latinoamericana, y en la XLII entrega del Ariel (2000) es nominada en doce categorías, de las que se lleva diez estatuillas por:Mejor Película (Bandidos Films), Director (Luis Estrada), Actor (Damián Alcázar), Guion Cinematográfico Original (Luis Estrada, Jaime Sampietro y Vicente Leñero), Coactuación Femenina (Isela Vega), Coactuación Masculina (Pedro Armendáriz, Jr.), Actor de Cuadro (Juan Carlos Colombo), Maquillaje (Alfredo Tigre Mora, Felipe de Jesús Salazar), Vestuario (Mariestela Fernández) y Escenografía (Salvador Parra).

“La Ley de Herodes”
“La Ley de Herodes”, es la primera película de sátira política de Luis Estrada quien, a través de la comedia, critica la corrupción política en México durante el largo mandato del PRI

*¡El que no Transa no Avanza!
*La Perversión de la Ley, Llevada al Cine
*El Uso Corrupto de la Constitución
*La Legitimación de Actos Ilegales
“La Ley de Herodes”, es la primera película de sátira política de Luis Estrada quien, a través de la comedia, critica la corrupción política en México durante el largo mandato del PRI. Cuenta con la actuación de Damián Alcázar (Juan Vargas), Pedro Armendáriz Jr. (secretario de gobierno estatal, licenciado Fidel López), Guillermo Gil (el cura Pérez), Isela Vega (doña Lupe), Salvador Sánchez (secretario municipal Carlos Pek), Eduardo López Rojas (doctor Morales), Ernesto Gómez Cruz (gobernador Sánchez), Alex Cox (Robert Smith, “El Gringo”) y Leticia Huijara (Gloria de Vargas). Fue estrenada en 1999.
La historia se sitúa en el año 1949, en una pequeña localidad llamada San Pedro de los Saguaros. Tras la decapitación del anterior alcalde, el licenciado López nombra a Juan Vargas, antiguo militante del PRI, como alcalde sustituto hasta las próximas elecciones, en las que el propio López es firme aspirante a gobernador del estado. Vargas tiene las mejores intenciones para ser un buen gobernante, pero la carencia de presupuesto le impide lograr sus metas; pronto descubre los beneficios del poder, hasta que el pueblo cansado de tanta opresión y corrupción decide lincharlo como a su antecesor.

PRIMERO OPINO Y LUEGO CENSURAS
Como era de esperarse, el filme no fue del agrado de las autoridades encargadas de la difusión cinematográfica en México, porque cuando se presentó para su clasificación de exhibición, aún gobernaba un militante del PRI y se aproximaba un año electoral, el 2000. Pero dicho amago de censura fue la mejor publicidad y defensa para lograr su exhibición, pues lo prohibido es lo más querido.
La censura es la crítica o juicio negativo que se hace de algo, especialmente del comportamiento ajeno, es una especie de condena; por lo general es el sometimiento de una obra destinada al público, a las modificaciones, supresiones y prohibiciones que el censor considere convenientes para que se ajuste a lo que la autoridad permite.
El artículo 6º constitucional garantiza que la manifestación de las ideas, no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa (censura previa), sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público. De igual forma se prevé el derecho de réplica, que será ejercido en los términos dispuestos por la ley. Así mismo se garantiza el derecho a la información, ya que toda persona tiene derecho al libre acceso a la información plural y oportuna, así como a buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole por cualquier medio de expresión.
Esta garantía constitucional del derecho a la libertad de expresión, es un derecho fundamental, señalado en el artículo 19º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, del que deriva la libertad de imprenta, también llamada libertad de prensa.
El cine es concebido como una obra intelectual, como una forma de expresión y manifestación de ideas, que de igual forma debe ser protegida de cualquier censura previa; antes de “La Ley de Herodes”.
En México se le llama película “enlatada” a una producción fílmica que es “guardada”, porque la censura estatal no permite su exhibición, aunque se maneja que es debido a trámites burocráticos-administrativos. La expresión proviene de que las cintas de cine se guardan en latas cilíndricas para su conservación y facilitar su transporte. Hablar de una cinta “enlatada” es una película que no vio la luz de proyección pública.
Un caso muy conocido fue “Rojo Amanecer”, que habla de sucesos del 68. Permaneció “enlatada” dos años; pero el más icónico en México, fue la película “La Sombra del Caudillo”, que estuvo enlatada treinta años.

¡TE TOCÓ LA LEY DE HERODES…!
Para Juan Vargas, la situación del municipio no resulta ser como imaginaba y los problemas se acumulan, por lo que decide renunciar, pero el licenciado López le obliga a quedarse diciéndole que le tocó la Ley de Herodes, “o te chingas o te jodes”. Como apoyo le entrega la Constitución y una pistola. Este pobre diablo, termina por aceptar las reglas del juego institucional, convirtiéndose en un funcionario corrupto más, que saca el mayor beneficio posible de la situación.
Estas dos alegorías, el arma y la Constitución, son de suma importancia, pues simbolizan la capacidad del Estado de ejercer violencia pública y la de administrar la Ley. Estas herramientas, en su perversión, se transforman en corrupción e impunidad al servicio de unos pocos frente a la gran mayoría. La pistola, posibilita a Vargas intimidar a la población, mientras que la Constitución, en su particular interpretación, le permite, con aparente legalidad, imponer multas, crear nuevos impuestos y obtener recursos de la gente.
Resulta irónico que la propia Constitución sea utilizada para guardar el dinero recaudado, lo que simboliza el uso corrupto de la Norma Fundamental a través de la cual se pretende legitimar cualquier acto ilegal.
El artículo 17 constitucional establece la prohibición a las personas, de hacer uso de la violencia para reclamar un derecho, lo que implica que el monopolio de la fuerza pública está a cargo del Estado, pero cuando es la propia autoridad la que hace uso ilícitamente de esa violencia en contra de la sociedad, ¿qué puede hacer el ciudadano? En la película en dos ocasiones se observa se a un pueblo enardecido por la corrupción e impunidad que están sufriendo por parte de sus gobernantes, y la reacción es un linchamiento público. No es apología de la violencia lo que pretende el cineasta, pero uno nunca sabe.

¿POR QUÉ NO QUIEREN QUE LA VEAS?
Esta fue la frase publicitaria del filme para indicar que, a pesar del intento de veto en México, se logró estrenar; pero “La Ley de Herodes”, no solamente se ocupa de satirizar al PRI, partido de gobierno, sino que también le toca se porción al PAN y a la izquierda, así como contra la Iglesia, como parte de una misma casta dirigente. A pesar de los colores del partido y de supuestas ideologías incompatibles, el filme sustenta que unos y otros son lo mismo: distintos rostros, la misma maña. Y en esta desagradable imagen, el poder eclesiástico también está implicado, negociando y sacando provecho de este modelo de corrupción.
Hay una escena de una plática que sostienen las altas cúpulas de San Pedro de los Saguaros, donde están presentes el presidente municipal, Juan Vargas; la primera dama municipal, Gloria de Vargas; el insigne opositor al gobierno, el panista Doctor Morales”; el clero representado por el cura Pérez y nunca puede faltar en estas reuniones un representante de los Estados Unidos, Robert Smith, “El Gringo”, quien de alguna forma representa a la iniciativa privada.
En esta reunión, la charla gira en torno a temas políticos que en México fueron muy delicados hace tiempo: La política de Expropiación petrolera de Lázaro Cárdenas, el unipartidismo mexicano y los resultados de la Revolución Mexicana. Cada uno tiene su opinión propia; sería muy sano hacer ese ejercicio y ver quiénes serían aquellos que se sienten en una cena de esa naturaleza en estos días.
“La Ley de Herodes”, tiene un tono universal. Aunque se ubica en un lugar y época en específico, lo cierto es que hay una crítica al burocratismo, a la corrupción y al funcionamiento de las instituciones del Estado que sólo están al servicio de unos pocos privilegiados; cuestiones que son intemporales y sin fronteras. Es en sí, una sátira corrosiva a una cultura corrupta que concibe el acceso a un puesto político como una oportunidad para robar y hacerse rico y no como un servicio público a la ciudadanía. No cabe duda que la corrupción política institucionalizada, es un freno para el desarrollo social y, por desgracia, las castas políticas privilegiadas se perpetúan en el servicio de sus propios intereses.
Esta impunidad en la que vive el político corrupto, lejos de ser castigada, es protegida y consentida, entre unos y otros, para garantizar la permanencia en el poder de esta clase política. No en vano Juan Vargas afirma: ‘”El reto para nuestro partido, por el bien del país, es estar en el poder por siempre y para siempre”.
Mientras, el pueblo de San Pedro de los Saguaros, de mayoría indígena, que no habla español, es analfabeto, porque no hay escuelas y se vive en una situación de extrema exclusión social. Sobre estos pobladores; sobre se construyen los discursos de modernización y progreso, mismos que justifican infraestructuras y planes de desarrollo.
Pero, ¿cuándo será el día en que a los políticos corruptos les toque La Ley de Herodes?
La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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