Sin razones para la vacunación forzosa. ¿Cuál sería el propósito de una investigación sobre cómo infectar con Coronavirus a los humanos? ¿Quienes financiaron esta «investigación»? Y, sobre todo, ¿porqué?

INDICE PANDEMIA CORONAVIRUS

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¿VACUNACIÓN FORZOSA?

¿Por qué alguien crearía un coronavirus que puede infectar a los humanos?

¿Cuál sería el propósito de una investigación sobre cómo infectar con Coronavirus a los humanos? ¿quienes financiaron la "investigación" que generó la Pandemia? Y, sobre todo, ¿porqué?

 
vacunación forzosa
La doctora Shi Zhengli, la mayor experta china en el paso de los coronavirus entre especies y estaba investigando la generación sintética de microorganismos infecciosos.

 

“Trabajan en el desarrollo de un coronavirus para huéspedes humanos, lo cual nos lleva a la pregunta de por qué alguien crearía un coronavirus que puede infectar a los humanos”, planteó Spalding. “¿Cuál sería el propósito de esa investigación? ¿Es para un arma? ¿Es para luego vender una vacuna de la cual ser los únicos beneficiarios?” 

"mientras varios científicos “denunciaban, con su nombre real, que el [mal] control de peligro del laboratorio de Shi Zhengli podría haber hecho que el virus de Wuhan se filtrara”, la experta principal en armas bioquímicas de ejército chino, Chen Wei, asumía el control del laboratorio P4".

"un camino alternativo que conduce al laboratorio de bioseguridad nivel 4 del Instituto de Virología de esa ciudad, donde, como agravante, el SARS-CoV-2 podría haber sido un diseño o recombinación de fragmentos de distintos virus para facilitar su ingreso a los humanos, parte del estudio que realiza la científica Shi Zhengli".

"El 11 de enero Zhang Yong Zhen, del Centro Clínico de Salud Pública de Shanghai, de la Universidad Fudan, publicó un análisis en Nature en el que notó que el causante de la neumonía atípica de Wuhan “se vincula mucho a los dos virus (CoVZC45 y CoVZXC21)". El documental agregó que esos virus fueron hallados en murciélagos en Zhoushan como parte de una investigación del ejército chino en 2018".

“Es difícil ver una proteína que sea 100% idéntica cuando un virus pasa de una especie a otra”, interpretó el hallazgo Lin en Crossroads. “Eso puede sugerir que quizá el virus fue generado por un proceso de ingeniería inversa”. Con él coincidió Judy A. Mikovits, bióloga molecular y ex directora del Laboratorio de Mecanismos Antivirales del Instituto Nacional de Cáncer (NCI) de los Estados Unidos, quien agregó: “No es posible que sea una mutación natural. Casi con certeza es un evento de recombinación de laboratorio”.

"el SARS-CoV-2 presentaba, por un lado, enorme similitud con dos coronavirus de murciélagos que no se habían pasado a los humanos, los CoVZC45 y CoVZXC21, y por otro lado, con el SARS, que causó una epidemia en humanos".

Judy A. Mikovits, bióloga molecular y ex directora del Laboratorio de Mecanismos Antivirales del Instituto Nacional de Cáncer (NCI) de los Estados Unidos, quien agregó: “No es posible que sea una mutación natural. Casi con certeza es un evento de recombinación de laboratorio”.

"En 2018 Shi dio una conferencia sobre coronavirus de murciélagos e infecciones interespecies en la Universidad Jiao Tong de Shanghai; sin embargo, “los registros se borraron del sitio web” de la institución, halló Philipp al buscarlos. Quería analizar otro elemento llamativo que, tras el brote de Wuhan, un grupo de investigadores de la India encontró en el SARS-CoV-2".

Fue precisamente en los años del Jian Zeming en el poder que dos militares chinos publicaron un informe titulado “Guerra sin restricciones”, donde se discuten “estrategias para que una nación menos fuerte que otra pueda combatirla en el contexto de la guerra moderna”, resumió Philipp. Citó a uno de los autores, Qiao Liang: “Luego de la primera crisis del estrecho de Taiwán comprendimos que si había un combate directo entre las fuerzas ramadas de China y de los Estados Unidos, estaríamos en desventaja. En consecuencia, necesitábamos una nueva estrategia para ayudar a que nuestros militares torcieran el equilibrio de poder”.

"Ese laboratorio habría realizado estos experimentos financiado por una subvención de USD 3,7 millones del gobierno de los Estados Unidos, según la publicación. La secuenciación del genoma Covid-19 se remonta a los murciélagos encontrados en las cuevas de Yunnan, que al principio se pensó -y todavía es la versión oficial china- que se había transferido a los humanos en un mercado de animales en Wuhan. Según mostró Clarín, el Instituto Wuhan enumera en su sitio web como socios  a importantes instituciones académicas estadounidenses como la Universidad de Alabama, la Universidad del Norte de Texas, la Universidad de Harvard y la Federación Nacional de Vida Silvestre".

"El origen del Coronavirus de Wuhan"

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Durante 2020, primer año del desastre pandémico, poner reparos a la versión oficial del origen de la enfermedad a través de una zoonosis era considerado como “teoría conspiratoria”: en la actualidad esta situación está cambiando. 

Entrevista con el médico, inventor y empresario estadounidense Dr. Steven Carl Quay, MD, PhD, sobre su análisis estadístico en torno al origen de la pandemia. Un informe que concluye “más allá de toda duda razonable” que el SARS-CoV-2 (Covid-19) tiene un 99,8% de probabilidades de ser un virus diseñado en un laboratorio, y solo un 0,2% de tener un origen natural o zoonótico. 

"Sea como fuere, en 2014 la noticia de esos experimentos asustó a mucha gente y la comunidad virológica dijo: Bien, quizá no deberíamos publicar todo esto. Entonces hubo debates, audiencias y el gobierno impuso una moratoria. Estados Unidos detuvo la financiación de estudios GoF (Ganancia de Función) y apeló a la comunidad internacional a que hiciera lo mismo. Pero en mayo de 2017, tras un largo informe producido a finales de 2016 por el Instituto Nacional de Salud (NIH), la moratoria se dio por terminada". 

Hacer un virus más infeccioso de lo que es, para adelantarte a la posibilidad de que exista y así poder prevenir una posible pandemia, es una opción muy arriesgada. Y el historial de fugas o accidentes en laboratorios es realmente preocupante. Sobre todo en el contexto de algo tan mortífero como un experimento de Ganancia de Función. 

"Lo que parecía una declaración oficial de The Lancet era en realidad una propuesta tramada por Daszak cuyo grupo, Ecohealth Alliance, ha recibido durante años millones de dólares de los impuestos estadounidenses para financiar experimentos GoF en el laboratorio de Wuhan y con la Dra. Shi. ¿Y ese mismo Daszak es luego nombrado por la OMS para aclarar si la pandemia ha sido causada por un accidente en el laboratorio de Wuhan? Cuesta imaginar un mayor conflicto de intereses". 

"en la Iª Guerra Mundial, la Química se empleó para hacer la guerra química y luego fue prohibida. Luego, en la IIª Guerra Mundial se recurrió a la Física para hacer la bomba nuclear… Parece que ahora le toca a la Biología exhibir sus malas artes". 

De manera que si tiramos de este hilo tenemos 3 mil millones por un lado y 52 millones por otro. Es más, si añadimos a esta referencia el Evento 201, el simulacro de pandemia de coronavirus que el Centro John Hopkins auspició en Nueva York junto al Foro Económico Mundial y la Fundación Gates en octubre de 2019, justo antes del estallido del Covid: Ellos mismos establecieron un escenario de 62 millones de muertos en un año. Verá, Dr. Quay, cuando miro las cifras de la actual pandemia me resulta difícil no hacer comparaciones. Hemos perdido unos 2 millones de personas en un año, por causa del Covid-19. Es mucha gente, es una tragedia y debemos tomárnoslo en serio, sobre todo por la seguridad de nuestros mayores. Pero ¿es esta razón suficiente para echar el cierre a la vida social de todas las naciones y detener la economía mundial? 

Creo que tu comentario es absolutamente certero. Si miras las ratios de mortalidad media durante la pandemia, la verdad es que no han cambiado mucho con respecto a los años anteriores, 2019 ó 2018. La gente está falleciendo más o menos con la misma edad. Lo que pasa es que están muriéndose de Covid y no de otra cosa. Este virus tiene un sesgo de edad muy pronunciado y ataca sobre todo a los ancianos. Quizá deberíamos habernos ocupado mejor de los mayores. Y también podíamos haberlo hecho mejor con los más jóvenes. Pero solo estoy pensando en voz alta pues no soy un político. No comprendo cómo hemos terminado haciendo lo que hicimos, que básicamente ha sido destruir la economía mundial de un año en un proceso nunca visto. Ha sido un experimento global nunca ensayado antes en salud pública. Y analizado en retrospectiva no ha salido muy bien.

"Pruebas contundentes apuntan que el Covid es un virus diseñado en Wuhan"

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Investigaciones de riesgo en el Instituto de Virología de Wuhan

BBC, 1 de junio de 2021
 

El Instituto de Virología de Wuhan fue fundado en 1956 y es administrado por la Academia de las Ciencias de China. Fue una de las primeras instituciones nacionales establecidas después de la fundación de la República Popular China.

Se centra en estudios de virología, microbiología aplicada y biotecnología.

En los últimos años, "el estudio patogénico de enfermedades infecciosas emergentes se ha convertido en uno de los principales campos de investigación", dice la institución en su página web.

El laboratorio presume de grandes logros en los estudios de origen animal del coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y los virus de la influenza aviar.

Este centro alberga el primer laboratorio de nivel 4 de bioseguridad en China. Este tipo de instalaciones trabajan con patógenos peligrosos que no cuentan con vacunas ni tratamientos disponibles.

Investigan animales, como murciélagos, y virus con potencial de convertirse en futuras pandemias.

En estos centros suele aplicarse una técnica de investigación que lleva tiempo preocupando a parte de la comunidad científica.

Se trata de la ganancia de función, la cual modifica funciones de un virus para estudiarlo a fondo.

"La ganancia de función incrementa las habilidades del patógeno, como su transmisibilidad, letalidad o habilidad para superar una respuesta inmune o vacunas y medicamentos", explica a BBC Mundo Richard H. Ebright, biólogo molecular de la Universidad Rutgers en Nueva Jersey, Estados Unidos.

"La investigación de ganancia de función crea nuevos patógenos, que no existen en la naturaleza, y que presentan un riesgo de crear nuevas enfermedades ya sea accidental o deliberadamente", amplía el académico.

En 2015, un grupo multinacional de 15 científicos que trabajaban con el Instituto de Wuhan creó un virus quimera a partir de dos coronavirus diferentes. El resultado fue una versión más peligrosa con el potencial de convertirse en pandemia.

El estudio fue publicado en la revista Nature. Entre los investigadores se encontraba la profesora Shi Zhengli, conocida como la "batwoman de China" por su trabajo de campo con murciélagos para predecir y prevenir nuevos brotes de coronavirus.

 

Entre los financiadores de este proyecto figuraban los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses (NIH por sus siglas en inglés), hoy dirigido por el doctor Anthony Fauci

 

En otros trabajos similares al publicado en 2015, "los investigadores buscaban nuevos virus en cuevas en zonas rurales, los traían a laboratorios, los manipulaban genéticamente y los estudiaban en Wuhan", explica Ebright.

Entre los financiadores de este proyecto figuraban los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses (NIH por sus siglas en inglés), hoy dirigido por el doctor Anthony Fauci.

En los últimos meses, los hallazgos de ese estudio han sido utilizados como base de las teorías no verificadas de que el coronavirus que causa la covid-19 fue creado en un laboratorio, impulsadas entre otros por el expresidente de Estados Unidos Donald Trump.

La revista Nature aclara que no existe evidencia sobre que esta teoría sea cierta y que los científicos siguen considerando a un animal como el origen más probable del coronavirus.

Fauci, en una audiencia ante el Senado la semana pasada en la que se abordó la implicación de los NIH en los trabajos de campo en Wuhan, negó que los fondos hubiesen sido destinados para la llamada ganancia de función.

Sin embargo, admitió que no había garantías de que finalmente los científicos hubiesen mentido sobre sus experimentos. "Nunca se sabe", dijo.

El gobierno de Estados Unidos cortó la financiación de estas investigaciones en China el pasado año, a pesar de que muchos expertos insisten en que es vital para prevenir otros brotes de coronavirus.

Unos 50 laboratorios en el mundo, incluido el de Wuhan, tienen un nivel 4. el de mayor peligro biológico y el riesgo más alto.

Los controles internacionales sobre las instituciones donde se crean y estudian virus peligrosos no parecen ser del todo contundentes, manifiestan algunos científicos.

"Los estándares laxos de bioseguridad y la ausencia de una evaluación completa de riesgo-beneficio en todo el mundo son vulnerabilidades que debemos abordar", dice Ebright.

El especialista insiste en que la técnica de ganancia de función, ahora en el centro de debate, no compensa en un balance entre los riesgos y beneficios y que hay otras formas menos riesgosas de investigar patógenos.

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P4 de Wuhan, el laboratorio de la discordia

Este laboratorio es fruto de un acuerdo firmado entre China y Francia en 2004

Un nuevo y explosivo estudio sobre los orígenes de la pandemia COVID-19 afirma que los investigadores encontraron 'huellas dactilares únicas' en muestras del virus que, según dicen, solo podrían haber surgido de la manipulación en un laboratorio, lo que respalda las teorías de que escapó del Instituto de Virología de Wuhan (archivo foto) en China

 

En las colinas a unos 30 kilómetros a las afueras de la ciudad, el Instituto de Virología de Wuhan dispone de un superlaboratorio con el más alto nivel mundial de bioseguridad (BSL-4) autorizado para manejar los patógenos más peligrosos y mortales. Conocidos como P4, entre ellos figuran el ébola y otros como el SARS (síndrome respiratorio agudo y severo), en el que está especializado porque también surgió en China y es 'primo' del nuevo coronavirus, cuyo nombre técnico es SARS CoV-2.

Entre los jardines, y rodeado por una alambrada con cámaras de seguridad cada pocos metros, este laboratorio se ubica en un moderno edificio de 3.000 metros cuadrados y unas cinco plantas de altura conectado en una de sus esquinas a una torre circular con ventanas tintadas. A tenor de la agencia France Presse, aquí se encuentra el mayor banco de virus de Asia, con 1.500 cepas, y también otro laboratorio con un nivel inferior de seguridad (P3).

Con el cuatro como máximo, dichos códigos determinan las medidas de control a la hora de tratar con los virus más contagiosos, como el filtrado del aire y el agua, los trajes aislantes que deben vestir los investigadores y la gestión de los desechos materiales o biológicos con que trabajen, como las cobayas de sus experimentos.

Acuerdo con Francia

Este laboratorio es fruto de un acuerdo firmado entre China y Francia en 2004, tras la epidemia del SARS, para combatir nuevas enfermedades infecciosas. Con un presupuesto de 300 millones de yuanes (39 millones de euros) y el asesoramiento del Gobierno galo y la firma bioindustrial Institut Merieux, fue terminado en 2015, aprobado en 2016 e inaugurado en 2017 por el entonces primer ministro francés, Bernard Cazeneuve.

 

Operativo desde 2018, el P4 de Wuhan ha colaborado, entre otros, con el Centro Internacional de Investigación e Infecciones (CIRI) de Francia y el Laboratorio Nacional de Galveston en Texas, ya que EE UU también participó en su financiación. Además, tenía proyectos comunes con el Laboratorio de Microbiología de Canadá

 

Operativo desde 2018, el P4 de Wuhan ha colaborado, entre otros, con el Centro Internacional de Investigación e Infecciones (CIRI) de Francia y el Laboratorio Nacional de Galveston en Texas, ya que EE UU también participó en su financiación. Además, tenía proyectos comunes con el Laboratorio de Microbiología de Canadá hasta que dos científicos chinos, Xiangguo Qiu y su marido Keding Cheng, fueron expulsados en julio de 2019 por un oscuro incidente que, según algunos medios de ese país, pudo estar relacionado con espionaje científico o incluso con un inquietante robo de muestras.

Con 37 grupos de investigación en disciplinas como la epidemiología, la virología molecular, la inmunología y la microbiología analítica de patógenos y agrícola y medioambiental, el Instituto de Wuhan está especializado en los coronavirus de murciélagos. Su subdirectora, la prestigiosa doctora Shi Zhengli, fue quien descubrió que el SARS, originado en 2002, procedía de murciélagos de una cueva de la provincia de Yunnan, cuyo coronavirus había mutado en las civetas que se comían en un mercado de Cantón (Guangdong), desde donde pasó al ser humano.

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CONSPIRANOIA

Por AUSAJ

 

Sabemos que el COVID 19 o "Virus de Wuhan" fue detectado por primera vez a finales del año 2019 en Wuhan.

Sabemos que en Wuhan hay uno de los muy escasos Laboratorios existentes en el mundo, el Instituto de Wuhan, especializado en los coronavirus de murciélagos.

Sabemos que en éste Laboratorio se almacenan coronavirus de murciélagos, entre ellos el Sars-CoV-2 que ha desatado la pandemia.

Sabemos, por el Premio Nobel de Medicina de 2008, Luc Montaigner, que "el virus no es natural".

Sabemos que en el Instituto de Wuhan, la doctora Shi Zhengli trabajaba en el desarrollo de un coronavirus para huéspedes humanos, lo cual nos lleva a la pregunta de ¿por qué alguien crearía un coronavirus que puede infectar a los humanos?

Sabemos que la proteína de la punta del nuevo coronavirus, que le permite ingresar al cuerpo humano, mostró la peculiaridad de ser igual a la del SARS.

Y, sabemos, que el Partido Comunista Chino violó las regulaciones internacionales de salud, como el Reglamento Sanitario Internacional (2005), generando con su incumplimiento la expansión del virus que ha originado la Pandemia Mundial en la que estamos inmersos.

Y sabemos que durante más de un año, el Partido Comunista Chino no permitió investigaciones sobre el "origen" del COVID 19.

También sabemos que no existe prueba alguna de que el virus "saliese" del Mercado de Wuhan.

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La Geopolítica muestra una imagen muy diferente de la percibida por una mirada económica. Tras las luchas por el Poder de las Potencias Financieras, se oculta la lucha por el verdadero Poder, el MILITAR.

En el año 2016, siendo todavía Obama el Presidente de los EE.UU., el periodista John Pilger abordó el espinoso tema, conocido desde la antigüedad como "La Trampa de Tucídedes", que llevaría a la guerra entre EE.UU. y China.

Destacadamente, Pilger considera que el bloqueo militar al suministro de Petróleo, materias primas y comercio, que afecta al Mar del Sur de China, que constituye la vía de comunicación principal del gigante asiático, es el origen del conflicto. La inmersión en el sistema capitalista, sería una consecuencia de la crisis militar. En la imagen -extraída del Documental de Pilger, «THE COMING WAR ON CHINA», vemos las bases y buques de guerra que, en 2016, al final de la presidencia de Obama, apuntaban su armamento nuclear directamente a China., lo que da a la imagen de China la cualidad de rehén de EE.UU, más que la de un aliado comercial. 

 

BASES MILITARES DE EEUU., CON CAPACIDAD NUCLEAR, SITUADAS alrededor de China (Pilger, 2016)

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Sin razones para la vacunación forzosa

Ni negamos la existencia de la enfermedad ni damos un no absoluto a las medidas para combatirla. Y por el contrario, damos un sí innegociable a combatir la pandemia

Por Pedro Gómez Carrizo

Vozpópuli, 05-8-2021

 

Un punto de vacunación contra el covid.

 

El Comité Constitucional de Francia decide sobre la legalidad de las últimas medidas anti-covid adoptadas por el Ejecutivo de Macron. El fallo llegará una semana después de que Biden anunciara su propósito de emprender la vacunación obligatoria, de momento, a los funcionarios, y el TEDH (Tribunal Europeo de Derechos Humanos) abriese la puerta a la vacunación obligatoria. Argumentan que se trata de una medida "necesaria en una sociedad democrática", basada en el principio de solidaridad social, porque la libertad y el derecho del individuo deben sacrificarse en aras del bien común.

Francia es el país que enarboló la bandera de la libertad, pero que en el momento clave renunció a "la libertad de los modernos" —la de Constant, la libertad llamada negativa por Isaiah Berlin que protege al hombre de los atropellos del Estado— y optó por "la libertad de los antiguos". Por eso acabó entronizando "la voluntad general", que como aclaró Rousseau nada tiene que ver con "la voluntad de todos", y la puso en manos de sus intérpretes, los inventores de la guillotina. Esperemos que ese error histórico no se vuelva a repetir.

El asunto es muy grave. El "bien común" que se defiende, como objetivo, unido al "miedo", como estrategia, forman una pareja explosiva; esa idea y esa emoción, bien mezcladas, son los ingredientes principales de las recetas políticas que más desgracias han traído a la humanidad.

Nos equivocaríamos si pensáramos que el mal es cosa de los malos. ¡Qué va! Los crímenes de los adoradores del Mal ocupan apenas unas líneas en el voluminoso libraco negro de la historia. Son tristes anécdotas protagonizadas por cuatro desequilibrados que alimentan leyendas y cuentos de miedo. Minucias si lo comparamos con la ejecutoria de los buscadores del bien, los auténticos autores de los grandes relatos que ocupan miles de páginas de la historia negra del mundo.

Casi cualquier tragedia de la humanidad tiene en ellos su origen. Cuentan en su haber con todos los integrismos religiosos, con todas sus Inquisiciones, sus autos de fe y sus cazas de brujas, pero también con todos los fanatismos políticos, con todas sus limpiezas étnicas, sus linchamientos y sus purgas. Las dictaduras, de cuerpos y, en especial, de mentes, están hechas con esos mimbres. Siempre hay tras ellas la voluntad de unos por extender su idea del bien a todos; y esos unos son personas poseídas por el Bien, como los endemoniados que describió Dostoyevski.

 

Dicho con pedantería, estamos ante un "como si" kantiano, siempre interpretable y dependiente de quién tenga la hegemonía para definirlo y el poder para ejecutarlo

 

Porque lo malo del bien común es que trata de otra entelequia similar a la de 'pueblo': ni el primero es la suma del bien de todos ni el segundo es el conjunto de los ciudadanos. Dicho con pedantería, estamos ante un "como si" kantiano, siempre interpretable y dependiente de quién tenga la hegemonía para definirlo y el poder para ejecutarlo. Por eso las mejores mentes que han combatido los totalitarismos de diferente cuño que han infectado a la humanidad nos han dado siempre el mismo consejo. Expresado de muy diversas maneras, este consejo es el siguiente: cuando oigas hablar de bien común, ándate con ojo.

Quienes apelan al bien común acaban convirtiéndote, seguro, en un instrumento para sus fines. La sustancia de su reino de los fines puede variar —la ciudad de uno u otro Dios, la igualdad de todos los seres, el orden y la decencia, la pureza de la raza, la humanidad feliz por obra y gracia de la eugenesia…— pero la estrategia para fundarlo es siempre la misma.

Entre los autores que han desvelado esta estrategia confieso mi predilección por Albert Camus. En El hombre rebelde analiza las causas nobles para mostrar cómo "toda ideología se constituye contra la psicología". Su retrato de Saint-Just es enternecedor. Es éste un hombre santo poseído por la idea del bien común. Las cabezas de los que tenían otra idea del bien iban rodando a su alrededor, y por su voluntad, mientras este joven de bello espíritu, ambientalista avant la lettre, que abogaba por que los niños consumiesen carne hasta la edad de dieciséis años y planeaba que la nación fuese vegetariana por Ley, soñaba con una república espartana, embargado de frugalidad y de virtud.

Este valiente y luminoso ensayo le supuso a Camus partir peras con buena parte de su entorno, con los artistas surrealistas defensores del terrorismo, con los filósofos existencialistas defensores de la dictadura comunista. Camus reivindica la rebelión del hombre libre frente a esos fanáticos, y otros varios, el "no" a la servidumbre del campo de concentración. Camus lo abre con un célebre párrafo: "¿Qué es un hombre rebelde? Un hombre que dice no. Pero si rechaza, no renuncia: es además un hombre que dice que sí desde su primer movimiento". Es decir, lejos de ser una renuncia, negar es fundamentalmente una afirmación, cuando digo no a esto, digo sí a lo otro.

¿Les parece que el razonamiento de Camus es una obviedad? Pues a pesar de ello ya nos daríamos con un canto en los dientes si tal obviedad lograsen entenderla los políticos, los periodistas y los expertos (sic) científicos que acusan de "negacionistas" a cuantos se niegan a inocularse alguna de las vacunas creadas a cuenta de la covid-19. Porque la inmensa mayoría de las personas que decimos no a someternos a esas terapias génicas lo hacemos en los mismos términos que Camus: ni negamos la existencia de la enfermedad ni damos un no absoluto a las medidas para combatirla. Y por el contrario, damos un sí innegociable a combatir la pandemia.

Sucede, simplemente, que esa estrategia que consiste en unir la productiva emoción del miedo con la peligrosa idea del bien común no nos ha hecho perder de vista la realidad ni renunciar a la crítica objetiva. Y cuando uno logra abstraerse del bombardeo de la prensa sistémica y somete a juicio crítico las versiones oficiales, es imposible que no albergue dudas mucho más que razonables sobre ellas. 

Experimentos de biopolítica

Juan Manuel de Prada ha acuñado el término "tragacionistas" para describir a esa gente que "con tal de sentirse abrigaditos en el rebaño renuncian a la nefasta manía de pensar". Y en verdad las contradicciones y fallos del relato oficial, sus medias verdades, mentiras y ocultaciones son constantes. Solamente se tiene constancia de la arbitrariedad, la irracionalidad, la carga ideológica, las restricciones de derechos civiles y las desastrosas consecuencias de los diferentes experimentos de biopolítica implementados, pero sobre la naturaleza, la eficacia y los efectos secundarios de las terapias, es mucho más lo que se desconoce que lo que se conoce.

Contagio e infección

No es infundado sostener que, más allá de los casos tipificados como de extremo riesgo, la amenaza futura que suponen estos "remedios" supera los peligros reales de la enfermedad en sí. Tenemos noticias de determinados efectos de la vacunación: algunas de las personas que se contagian, si están vacunadas, desarrollan la enfermedad con menor virulencia que las no vacunadas.. En el otro lado de la balanza, se asegura, aunque apenas se nos informe oficialmente de ello, que la vacuna no impide totalmente la infección ni tampoco el contagio. Sobre todo, tenemos las informaciones de médicos no sistémicos que advierten sobre las graves consecuencias que a medio o largo plazo podrán ocasionar las vacunas.

Ni siquiera los más entusiastas defensores del relato oficial niegan esta última posibilidad. Cuando se les pregunta sobre los efectos futuros de las vacunas corren un estúpido velo. Simplemente, no lo saben. ¡No lo saben! Todo ello no impide que la idea de la vacunación universal forzosa se abra camino, porque la confianza en la ciencia se ha tornado fe ciega en una ciencia sistémica que ejerce una propaganda tanto más dogmática y agresiva cuanto más de barro son sus pies.

Señalar al disidente

Visto lo visto, no es desacertado afirmar, que la carga de la prueba la tienen aquellos que pretenden imponer la inoculación, no quienes la rechazan. Y a pesar de todo el relato oficial insiste en señalar al disidente. Otra de las miles de perlas desperdigadas por El hombre rebelde, una mina para el librepensamiento, nos ayuda a entender este fenómeno social: "El día en que el crimen se adorna con los despojos de la inocencia, es a la inocencia a quien se intima a justificarse". En efecto, es el modus operandi del totalitarismo.

Veamos un ejemplo práctico de este proceder. En una entrevista en La Vanguardia del pasado jueves, el infectólogo Robert Güerri, preguntado por la posibilidad de hacer obligatoria la vacunación, no tuvo empacho en contestar: "¿Por qué no? Lo hacemos con la tuberculosis: un paciente con tuberculosis activo puede ser obligado judicialmente a tratarse porque es un peligro para su comunidad". Ahora echemos un vistazo a sus palabras. ¿Es comparable la gravedad de este virus con la de la tuberculosis? ¿Es comparable el nivel de protección de la vacuna de la tuberculosis con el de estos diversos sueros? ¿Es comparable su porcentaje de eficacia? ¿Es comparable el conocimiento que se tiene sobre los efectos secundarios de la vacuna de la tuberculosis con el que se tiene acerca de estas terapias experimentales? Y, sobre todo, ¿qué clase de salto al vacío de la imbecilidad le lleva a poner en pie de igualdad a un enfermo activo con alguien que no está infectado? En fin, sin duda, cuando Steven Pinker habla de confiar en la ciencia, no se está refiriendo a esto.

 

Al cargarse de razón, uno rellena la columna vacía de su "haber" con los supuestos "debes" del contrario, en un mecanismo farisaico

 

El mecanismo falaz que opera en la manera de discurrir de este científico integrado lo identificó Rafael Sánchez Ferlosio en "cargarse de razón", uno de sus pecios sobre polemología. Tras remitirse a Max Weber y su "utilización de la moral como instrumento para tener razón", Ferlosio nos hizo caer en la cuenta de hasta qué punto esa expresión revela una suerte de trampa contable en la argumentación que carece de ingresos. Al cargarse de razón, uno rellena la columna vacía de su "haber" con los supuestos "debes" del contrario, en un mecanismo farisaico "que construye la propia bondad con la maldad ajena".

Quizá sea esa la causa por la que toda la agitación y propaganda del discurso oficial está consagrada a desviar la atención de los debates necesarios para enfocarla en buscar el culpable fuera del rebaño. Las sin razones de la vacunación motivan la sinrazón de su obligatoriedad. Ese vacío es el que los hace tan agresivos. La precariedad de las razones para el "" les lleva a cargar su razón estigmatizando el "no". 

Ignoran que atacando ese "no" del hombre rebelde que reivindicó Camus están abatiendo la última protección del individuo frente al Leviatán, ignoran que están poniendo en peligro uno de los mayores valores de la civilización occidental. O quizá lo saben perfectamente.

 

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¿Son importantes y necesarias las inyecciones para el Covid? -Luis Miguel Benito

Entrevista al médico Luis Miguel Benito de Benito en la que aborda cuestiones fundamentales de la pandemia y responde a interrogantes tales como: ¿Qué aspectos deben tenerse en cuenta a la hora de vacunar? ¿Son necesarias las vacunas?; ¿Es la vacuna la única solución a la mortalidad de la pandemia?; ¿Hay intereses en promover las vacunas?; Si la vacuna es voluntaria, ¿por qué hay esas presiones para hacerla obligatoria? ; ¿Debería tener la vacuna una prescripción médica?; ¿Qué consecuencias sociales, económicas y psicológicas está provocando la actual crisis de la pandemia?

 

El Vídeo definitivo:¿Son importantes y necesarias las inyecciones para el Covid? -Luis Miguel Benito

 

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