«SHEREZADE» – Rimsky Korsakov – Concierto y Ballet. El Romanticismo ruso.

"SHEREZADE", concierto y ballet

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MÚSICA CLÁSICA RUSA DEL SIGLO XIX

RT- Rusopedia 

 

RIA / Serguéi Piatakov. Una escena de la ópera 'Borís Godunov'

 

La obertura de la ópera de Mijaíl Glinka Ruslán y Liudmila (1824) revela la imagen a gran escala de una Rusia que está en un proceso de movimiento impetuoso, casi como si fuera un despegue. Lo que soñó el zar reformador Pedro I, el Grande, quien fuera el primero en infundir las tradiciones europeas en Rusia cien años antes, se hizo realidad después de la victoria en la Guerra Patria de 1812 contra el Ejército de Napoleón. A comienzos del siglo XIX, el país se manifestó bien alto en el panorama mundial. Mijaíl Glinka logró reflejar este sentimiento de poder, lo que transformó la obertura, en cierto sentido, en una tarjeta de presentación rusa.

La mezcla de variadas herencias culturales rusas —pagana, cristiana ortodoxa rusa y europea—consiguió en el siglo XIX un elevado nivel cuando los maestros rusos pudieron reflejar todas las ideas y valores de su pueblo. Así, en las obras de estos compositores se puede advertir la búsqueda de las leyes del universo, el deseo de mostrar los sufrimientos del ser humano, la protesta contra la mentira e injusticia del mundo, así como el amor a la patria, sus paisajes e historia.

No obstante, también en ese siglo los creadores —incluidos los músicos— se consideran a sí mismos responsables del pueblo, e incluso profetas según el código espiritual del cristianismo ortodoxo. Este deber de los compositores llenos de civismo y patriotismo no estaba vinculado con las ilusiones y las fantasías abstractas del Romanticismo que florecía en Occidente en aquel tiempo. Entrelazaban los recursos románticos de la música con el realismo. De esta manera, nacieron obras profundas en las que, por una parte, se describía con veracidad el mundo circundante y, al mismo tiempo, se reflejaba el hondo mundo de las emociones y los movimientos del espíritu y el alma humana.

Se considera el siglo XIX como el de la “nueva escuela musical rusa”, movimiento en torno a un conjunto de principios estéticos que seguían los compositores de un grupo denominado "Los Cinco" o  “El Gran Puñado” (“Mogúchaya Kuchka”, en ruso) que unía a Mili Balákirev, Modest Músorgski, Tsézar Kiui, Alexandr Borodín y Nikolái Rimski-Kórsakov. Todos eran compositores aficionados y basaban su creación en el arte nacional y el folclore ruso. Su reto principal fue reflejar con toda precisión la imagen del pueblo de este país, junto con sus ideales morales y espirituales.

Lo anterior se plasmó tanto en las óperas, como en los romances de época. Alexandr Aliábiev, Alexandr Guriliev y Alexandr Varlámov basaron su trabajo en la poesía rusa y a través de sus romances, que siguen siendo famosos en estos días, promovían la obra de los poetas rusos.

Destacan seis compositores brillantes en esta época, que influyeron en casi todos los grandes creadores musicales del siglo XX, ya fuera en Francia, Italia o EE.UU. Así, por ejemplo, el fundador del jazz sinfónico y todo un clásico de la música estadounidense, Jeorge Gershwin, tenía como ídolos a Piotr Chaikovski y Serguéi Rajmáninov. Las obras de Alexandr Borodín y Modest Músorgski, en tanto, fueron ejemplo para las ideas musicales de Maurice Ravel y Claude Debussy.

Mijaíl Glinka, “el sol de la música clásica rusa”

Mijaíl Glinka es el fundador de la escuela de música clásica rusa. Fue el primero que mezcló los principios de la música popular rusa y los logros del arte europeo de forma orgánica, logrando reconocimiento mundial. Igualmente fue el fundador de dos géneros de ópera en Rusia: la ópera dramática y la ópera basada en un cuento. Glinka coleccionaba los tesoros de la música mundial para insertarlos en su obra. Así, aparecen en su trabajo escenas polacas, imágenes de España y el Oriente.

La ópera La vida por el zar (también conocida como Iván Susanin), está basada en la historia real de un campesino que, pagando con el precio de su vida, salva la familia del zar de la represión de los invasores polacos. Por primera vez en la música rusa el héroe principal es un representante del pueblo, poseedor de altas cualidades espirituales, tales como la bondad y la justicia. Los temas principales de la ópera se consideran himnos a Rusia.

En tanto, la ópera Ruslán y Liudmila fue creada sobre la base del poema homónimo de Alexandr Pushkin. Es una mezcla de cuentos folklóricos y lírica con poderosas imágenes del amor y la fidelidad.

También destacan las oberturas y fantasías sinfónicas “Kamárinskaya”, “Jota aragonesa” y “Noche en Madrid”. Los romances basados en las poesías de Alexandr Pushkin se constituyeron en una valiosa herencia para el repertorio de muchos cantantes profesionales y enamorados.

Alexandr Dargomizhski (1813-1869), “el maestro de los retratos vocales

Alexandr Durgomizhski es el maestro en el arte de las entonaciones melódicas de la voz humana. Así, la expresividad de la música en sus romances viene dictada por los rasgos individuales del habla de una persona. Dargomizhski creó unos cien “retratos musicales” con personajes vivos de gente feliz y desdichada, digna o llena de bajas pasiones. Conocida es la canción El caporal viejo, referida a un destacado y digno soldado del ejército de Napoleón condenado al paredón por ofender a un oficial. Otra obra destacada es El gusano, cuyo tema es un empleado miserable y tacaño que se arrastra humillantemente ante sus jefes.

En su ópera Rusalka (Sirena) este creador da a luz el auténtico retrato de un simple molinero ruso, una encarnación del pueblo con sus sentimientos profundos, su gran experiencia de vida y una visión sensata y prudente sobre la vida cotidiana y la supervivencia.

También es reconocido por sus romances y canciones, además de por la ópera El convidado de piedra.

Alexandr Borodín (1833-1887), “el adaptador musical de la épica heroica rusa”

La imagen soberana de la Gran Rusia de la segunda mitad  del siglo XIX y los aspectos positivos del Estado se ven reflejados perfectamente en la ópera de Alexandr Borodín El príncipe Ígor. Los musicólogos destacan las huellas de la épica rusa en esta obra: los héroes tradicionales, los rasgos idealizados del país y el sello terrible y hasta amenazante de la potencia como ecos de la futura dictadura imperial.

En general, a Borodín se le considera creador de un mundo artístico singular, una especie de “épica musical”. En su Sinfonía n.º 2 (“Bogatírskaya”) presenta una escrupulosa pintura de la vida de los héroes rusos legendarios, incluyendo sus batallas, festines y exultaciones.

La ópera El príncipe Ígor muestra la sabiduría humana que sostiene que la limpieza del alma se consigue a través de sufrimientos y pruebas. La obra está basada en El cantar de las huestes de Ígor, del siglo XII, que trata sobre la marcha sin éxito del príncipe ruso. Una precisa investigación de la historia y el folclore ruso permitió al compositor crear una música propia que da cuenta tanto de la tradición pagana de la cultura rusa con sus canciones de fiestas y lamentaciones, como de los cantos de la iglesia ortodoxa por medio de campanadas y melodías solemnes. El mundo imaginativo lo constituye el Oriente de los enemigos de Ígor, los polovtsianos. Las melodías que definen este mundo tampoco son heredadas. Aquí todo es inventado, pero las entonaciones y ritmos muestran todo el abanico de las relaciones paradójicas entre dos pueblos. Entre las melodías más famosas destacan “La marcha polovtsiana” y “Las danzas polovtsianas”.

Además aún son conocidos algunos romances y tres sinfonías del compositor.

Modest Músorgski  (1839-1881), “el maestro de la Filosofía profunda y la denuncia social en la ópera”

Desde el punto de vista de los musicólogos rusos, la obra de Modest Músorgski “Cuadros de una exposición” es tan profunda que basta para conocer “la música de toda la humanidad y que contiene todo su conocimiento”, tal como apuntó Mijaíl Kasinik. No solo este trabajo influyó en la creatividad musical de Maurice Ravel y Claude Debussy sino que, si no hubiese conocido en persona y escuchado la música de Músorgski, nadie sabe cómo se hubiese desarrollado el talento del gran romántico musical francés Ravel.

El historiador musical ruso Mijaíl Kasinik ahonda en el tema:

“En ‘Cuadros de una exposición’ se puede hallar una fórmula de la existencia a nivel de vida y muerte, macro y micro espacio. Cada parte crea y hace alusión a un océano de reflexiones y pensamientos, suposiciones y conocimientos de la humanidad. El signo de lo insoportable y el fin trágico está en la parte ‘Ganado de trabajo’, la tragedia de la civilización está en ‘Las catacumbas’. Ahí está toda la tragedia de la civilización y mucho más”

Músorgski demostró que en la música se pueden presentar dos opuestos simultáneamente, tan contrarios como el tiempo y su misma ausencia. También hizo una revolución en la música al emplear dos tonalidades contrastantes, algo que se consideraba imposible en la armonía musical. Así, las tonalidades suenan a la vez como la voz de un hombre pobre y otro rico en la sección “Dos judíos” de “Cuadros de una exposición”.

Cuando muere una semilla, nace la vida. Pues bien, entre estos dos acontecimientos hay un instante de transformación que va de la muerte a la vida. La politonalidad en la música se puede explicar como ese instante que se alarga durante cierto tiempo en el que la muerte y la vida conviven. El filósofo alemán Immanuel Kant y el pensador Albert Einstein plantearon que el tiempo y el espacio no existen en el universo, sino que son solo coordenadas vitales con las que opera el cerebro de un ser humano. La música de Músorgski en “Cuadros de una exposición” refleja esta existencia simultánea de dos cosas contrarias con sus medios y tonalidades. 

Igualmente destacan otras obras suyas como algunas canciones, los ciclos vocales “La habitación de niños” y “Cantos y danzas de la muerte”; el ciclo de piano “Cuadros de una exposición”; el poema sinfónico “Una noche en el monte pelado” y las óperas dramáticas Borís Godunov y Jovánschina, referidas a la crueldad de los zares de Rusia y a cómo el país se rebela y reza.

Nikolái Rimski-Kórsakov (1844- 1908), “Profesor y cuentista musical”

La gran herencia musical de Rimski-Kórsakov se puede describir como la creación de “obras fantásticas en las que el bien vence al mal”. 15 óperas, 10 obras sinfónicas, romances, cantatas y música instrumental: todo ello bajo la forma de cuentos maravillosos, destacando la belleza del mundo y la verdad espiritual cristiana. En comparación con Modest Músorgski y sus óperas basadas en temas sociales de denuncia, a Rimski-Kórsakov le atraía el mundo fantástico de las creencias rusas. Por ello se le cataloga como un “cuentista musical”.

Como todos los exponentes de la “escuela nueva de la música rusa”, basaba sus obras en el folclore nacional, pero lo que sus compañeros realizaban solo en la música, Rimski-Kórsakov lo formulaba también en sus lecciones y artículos como profesor del Conservatorio de San Petersburgo. Así, los problemas del arte, las cuestiones del profesionalismo, la armonía en la percepción del mundo, el equilibrio interno, el virtuosismo fino, el gusto perfecto y la claridad clásica del pensamiento musical son temas de su reflexión profesional que ahora forman parte de la herencia teórica de la música.

También investigó cómo, mediante los instrumentos de una orquesta, era posible imitar las voces de la naturaleza. Además, tenía el “oído de color”, o sea, hacía corresponder los colores con tonalidades o asonancias separadas.

Las leyendas, cuentos, mitos y rituales del folclore ruso conforman no solamente la temática principal, sino que daban sentido a las ideas principales de la mayoría de sus obras. Él ve el sentido solapado filosófico en los géneros populares rusos y revela la visión al mundo de este pueblo.

El sueño sobre la felicidad y una vida mejor está encarnado en las imágenes musicales de los países y las ciudades fantásticas de las óperas La doncella de la nieve y El cuento del zar Saltán.

Los ideales estéticos y morales del pueblo ruso están representados por medio de las cautivadoras y tiernas heroínas de sus óperas, tales como la zarina de Kaschéi, el Inmortal y Fevronia de La leyenda de la ciudad invisible de Kítezh y la doncella Fevronia. En tanto, “cantantes legendarios rusos” como el pastor Liel y el negociante Sadkó simbolizan el arte nacional.

Las imágenes épicas a gran escala de las obras de Rimski-Kórsakov también reflejan el poder vivificante de la naturaleza eterna y su belleza.

La fuente del optimismo vivo tan característico en las obras del compositor es la fe profunda de la nación rusa en la victoria de las fuerzas de la santidad, la justicia y la bondad.

La suite sinfónica “Scheherazada” —basada en el relato de Las mil y una noches—, y en particular su cuarta parte y final, reconstruye los contornos de un gran océano, el que se considera como una metáfora de la vida entera. La descripción de la vida universal remite al género de la epopeya artística a gran escala, tan típica de aquel período histórico. Resulta destacable que las efervescencias del océano mundial cambien por la tranquilidad de un oasis de calma y silencio. De este modo, se percibe la visión del mundo optimista que lleva la esencia humana del arte de la segunda parte del siglo XIX.

Entre otras obras de Nikolái Rimski-Kórsakov destacan sus romances, la obra orquestal “Capricho español” y la suite sinfónica “Scheherazada”. Igualmente las óperas PskovitiankaNoche de mayoLa doncella de la nieveLa noche antes de NavidadSadkóMozart y SalieriLa novia del zarEl cuento del zar SaltánKaschéi el InmortalLa leyenda de la ciudad invisible de Kítezh y la virgen Fevronia y El gallo de oro.

Piotr Chaikovski (1840 - 1893), “el maestro del dualismo espiritual humano”

Directamente proporcional a la modernidad de un clásico es su demanda. En tal sentido, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Chaikovski es el compositor más interpretado en el mundo: cada minuto suena su música en algún rincón del planeta.

El tema principal de su creación es el conflicto entre la aspiración de una persona hacia lo ideal, el amor y la libertad espiritual y la trágica imposibilidad de conseguir la armonía ansiada. Cual “artista psicológico”, logró penetrar en el contradictorio mundo interno de una persona y reflejarlo con precisión en su música.

Chaikovskicrea imágenes típicas de su época. Tanto él como Mijaíl Glinka no basan su música sobre la vida espiritual de la gente solo en las bases nacionales folklóricas, sino que las vinculan  con los principios de la música europea. Así sus obras se perciben más ligeras para el oído extranjero.

Todo su legado musical —diez óperas, seis sinfonías, tres ballets, más de cien romances, música para piano, orquesta, coro y música sacra— está lleno de psicología y calada de entonaciones líricas y melodiosas, así como de un desarrollo dramático profundo.

La tragedia humana se desencadena en las sinfonías 4, 5 y 6, la última de ellas considerada por algunos como una especie de réquiem del compositor a sí mismo.

Sinfonía n.º 4: En su primer acto se muestra la lucha respecto a dos posibilidades del inicio de la vida: las aspiraciones claras hacia la felicidad del ser humano y el infortunio que tiene cada uno en su camino. Como el gran escritor ruso Fiódor Dostoyevski, Chaikovski no las delimita, destacando que ni el bien ni el mal son solo factores externos de la vida, sino que primeramente son el estado interno del mundo espiritual de las personas. La sinfonía se termina con la canción folclórica rusa “Un abedul en el campo” (“Beriozka”), símbolo de cómo el pueblo ruso sabe cómo alegrarse y encuentra motivos verdaderos para entregarse a los buenos sentimientos, según planteó el mismo compositor.

Sinfonía n.º 5: Ya no hay lugar en esta sinfonía para la felicidad del pueblo. El héroe está a solas con su destino. El resultado musical de esta lucha provoca discusiones, ya que el final pomposo de la obra es considerado por algunos críticos como la victoria de lo bueno sobre lo malo, mientras otros advierten una marcha hacia el destino fatal que reina en la existencia de las personas y también signos de la infructuosidad de los intentos humanos por conseguir la felicidad.

Sinfonía n.º 6 (“Patética”): Es la apoteosis de la vanidad de la vida humana. En vez de la tradicional parte final de las obras del género, el compositor escribió una parte lenta, fúnebre, en la que se oyen los lamentos del hombre que deja este mundo para siempre. Mientras aún estaba en pleno período creativo, Chaikovski pensaba llamar a toda la sinfonía “La vida”, pero después eliminó ese título. Se considera que la obra dispone las preguntas eternas del ser humano a Dios: quiénes somos, para qué vivimos y a dónde vamos. Incluso en la última página del manuscrito se consigna como firma del compositor: “Gracias, Señor”.

En tanto, la lucha de la gente con los obstáculos fatales en el marco de las costumbres sociales tradicionales está perfectamente reflejada en la ópera “Eugenio Oneguin”. La obra está basada en la “novela en verso” homónima de Alexandr Púshkin, la que es catalogada como “una enciclopedia de la vida rusa”, según el crítico de la época Vissarión Belinski. No obstante, Chaikovski redujo la trama al drama personal de tres personajes.

Por otra parte, en la base de la ópera “La dama de picas” está la predestinación de los héroes a la muerte y las fuerzas oscuras. La obra está basada en una novela corta de Alexandr Pushkin. El sueño sobre la belleza del amor y la victoria del bien penetra en una de las obras más optimistas del compositor de Cascanueces.

La bella durmiente cuya música creo Chaikóvski y cuya puesta en escena estuvo a cargo del famoso coreógrafo Marius Petipa, vino a establecer un profundo cambio en el arte del ballet. Por otra parte, otra obra maestra de Chaikovski, el ballet El lago de los cisnes, no tuvo éxito tras su primer estreno y solo con un libreto cambiado fue aclamado por todo el mundo, aunque ello ocurrió después de la muerte del autor.

Una de las obras más conocidas de Piotr Chaikovski es su solemne y romántico Concierto para piano y orquesta nº 1, aunque poca gente conoce su gran herencia de música sacra. Debido a que la música del siglo XIX estaba enfocada en la práctica laica (óperas, romances, sinfonías), el nivel de la música religiosa quedó mucho más bajo que en los siglos anteriores. Para modificar esa situación, Piotr Chaikovski creó entre otras obras Las Vísperas, sobre la base de antiguos cantos rusos que trataban de conservar su belleza inicial.

Entre las obras destacadas de Piotr Chaikovski se encuentran romances, el ciclo de piano “Las estaciones del año”, tres cuartetos para cuerda, la obertura de fantasía “Romeo y Julieta”, los poemas sinfónicos “Francesca da Rimini” y “Capricho italiano”, tres conciertos para piano y orquesta, el concierto en re mayor para violín y orquesta, las variaciones sobre un tema rococó para violonchelo y orquesta, seis sinfonías (incluida Manfred), las óperas Eugenio OneguinMazepaLa dama de picas e Iolanta, y los ballets El lago de los cisnesLa bella durmiente y Cascanueces.

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"Sherezade

 De Nikolai Rimsky-Korsakov

CONCIERTO Orquesta Filarmónica de Viena dirigida por Valery Gergiev

 

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"Sherezade

 De Nikolai Rimsky-Korsavov

BALLET - "Les Saisons Russian" 

Director Alexander Prokofiev, Director artístico Nicolay Androsov

 

 

 

 

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Audición Comentada Online – Sherezade de Nikolai Rimsky-Korsakov

Por Yrene Echeverría de www.elviolin.com

Segunda Audición Comentada Online

 

En el prefacio de la partitura original de la suite Sheherazade (1888), Nikolay Rimsky-Korsakov (1844-1908) sintetizaba la historia que le sirvió de inspiración del modo siguiente:

El Sultán Shahriar de Samarkanda, convencido de la infidelidad de todas las mujeres, prometió asesinar a cada una de sus esposas después de la primer noche. La Sultana Sheherezada, sin embargo, salvó la vida con una estrategia original: para distraerlo, después del amor le contaría al sultán una serie de historias diferentes durante mil y una noches.

Preso de la curiosidad por el relato que escucharía cada vez, el monarca pospuso día con día la ejecución de la esposa y terminó por renunciar a su promesa sangrienta“.

 

Toda la Música | Audición Comentada Online   Scheherazade de Nikolai Rimsky Korsakov

 

Primer movimiento

     El mar y el navío de Simbad. 

Segundo movimiento

      El cuento del príncipe Kalender

Tercer movimiento

      El príncipe y la princesa

Cuarto movimiento

      El barco contra las rocas

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Primer movimiento *

El mar y el navío de Simbad
Lo primero que escuchamos es la voz del sultán

 

Fragmento de 00:55 a 02:17

Se trata de un personaje hosco, con un gran carácter, pero este se ve dulcificado por la presencia de Scheherazade, un solo de violín acompañado por el arpa es el que nos anuncia su voz.

Se trata de una hipnótica y sensual melodía que nos hace soñar con un mundo de fantasía. Comienza el primer cuento: Simbad el marino.


 

Fragmento de 00:55 a 02:17

Escuchamos el oleaje del mar mientras el barco de Simbad navega. La mar se va moviendo más y más y las olas golpean contra el casco del barco que sigue navegando a pesar del oleaje.

De pronto llega la calma y escuchamos las olas pero esta vez más suaves mientras navegamos por un mar cada vez más tranquilo.


 

Fragmento de 05:26 a 08:44

En este momento escuchamos la voz de la princesa de nuevo, nerviosa, anunciándonos nuevas aventuras.

La voz de Scheherazade se mezcla con las melodías anteriores y con el oleaje mientras el cuento continúa. La música se vuelve más tensa, de nuevo las olas chocan contra el barco y se vuelven cada vez más y más altas. Llega la tormenta.

El barco se mueve cada vez más con el oleaje y soporta las embestidas de las olas. Y de nuevo la calma. La música se tranquiliza y aún escuchamos ecos de las melodías anteriores, esta vez desde la seguridad del mar en calma. Los pizzicatos de la cuerda nos hacen escuchar las últimas gotas de lluvia de la tormenta que se aleja.


 

Fragmento de 08:44 a 11:39

Y nuevamente la voz de Scheherazade que nos recuerda que sigue aquí, que ella es la narradora de esta historia en la que estábamos inmersos.

Sobre la voz de Scheherazade escuchamos aún las gotas de lluvia y mientras ella habla el oleaje aumenta de nuevo, sumergiéndonos de nuevo en la historia y en los peligros de la navegación de Simbad.

El viaje va llegando a su fin y nos acercamos a casa y a la seguridad del puerto. las olas casi no se perciben, se van haciendo más y más tenues y la música desaparece poco a poco haciéndonos sentir que hemos llegado sanos y salvos a casa.


 

Segundo movimiento *

 

El cuento del príncipe Kalender

Comienza una nueva historia que agrupa una multitud de pequeños pasajes de diferentes características

 
Fragmento de 11:41 a 14:46

Escuchamos de nuevo a la princesa Scheherazade que va a narrar esta aventura. Al final de la intervención de la princesa, el violín ejecuta un pasaje virtuosístico que da paso al fagot y al comienzo de este cuento. Suena una música más rítmica y con más movimiento que en el fragmento anterior.

La misma melodía es ejecutada por diferentes instrumentos que nos hacen pensar en multitud de situaciones y de personajes diferentes.

Tras el fagot escuchamos al oboe y después se suma la sección de cuerda de la orquesta con un ritmo más marcado que nos hace pensar en la tensión de las nuevas aventuras.

Posteriormente la sección de viento madera y la percusión van añadiendo cada vez más intriga.


 

Fragmento de 14:46 a 19:35

Un solo de violonchelo nos hace cambiar de escenario a uno más misterioso y oriental, pero no debemos confiarnos demasiado pues de repente los contrabajos nos avisan de un gran peligro. El viento metal realiza varias llamadas de atención, hay sorpresas, emoción, tensión..

La trompeta con sordina nos da sensación de lejanía y los trémolos de los violines añaden misterio. La música se acelera hasta que la tensión culmina bruscamente con unos pizzicatos de la orquesta y un solo de clarinete, esto nos hace sentir aún más expectantes por lo que sucederá a continuación.

Las aventuras se suceden mientras las diferentes secciones de la orquesta dialogan entre sí con un ritmo cada vez más frenético. Escuchamos la misma melodía repetida que nos hace pensar en el mismo personaje en diferentes escenarios afrontando múltiples peligros.


 

Fragmento de 19:35 a 24:45

Comienza una parte más misteriosa con ecos de las melodías anteriores. Poco a poco se va transformando en una especie de marcha y volvemos a escuchar algunas de las melodías principales esta vez con una sonoridad triunfal y alegre que se vuelve cada vez más viva hasta que es bruscamente interrumpida por una nota de las trompas.

De pronto se detiene el tiempo y el  arpa y los violines introducen una nueva sección más tímida y de gran tensión que nos hace pensar en una noche oriental llena de misterios.

Los instrumentos de la orquesta en esta ocasión suenan de forma individual como diferentes personajes que van apareciendo hasta que poco a poco se va incorporando el resto de la orquesta.

El golpe de timbal marca el final de esta parte en el momento más emocionante de la historia, al igual que Scheherazade interrumpía cada noche la narración dejando para la noche siguiente la continuación de su cuento.


 

Tercer movimiento *

El príncipe y la princesa

 

Fragmento de 24:58 a 29:11

Lo primero que escuchamos es la melodía que representa al joven príncipe, interpretada por la cuerda, que toca una melodía romántica en la cual reconocemos a un príncipe enamorado y apasionado. La melodía del clarinete nos indica que el príncipe también está nervioso, probablemente por la llegada de su amada.

Los violonchelos nos presentan al personaje masculino y sensible. Las flautas son las encargadas en esta ocasión de hacernos escuchar las mariposas en el estómago ya que la princesa se acerca y el enamorado príncipe no puede calmar su inquietud, que nosotros sentimos a la vez que él gracias a los diálogos de la orquesta.


 

Fragmento de 29:11 a 32:19

La caja nos anuncia la llegada de la princesa y el clarinete nos presenta a una joven alegre que se acerca danzando. Toda la orquesta se anima a colaborar en este baile de la princesa que se muestra coqueta y juguetona hasta llegar al encuentro de su amado príncipe, al que reconocemos en la melodía de los violines. Se inicia entonces un diálogo entre los dos personajes a los que podemos escuchar enamorados y felices ajenos al mundo que les rodea.


 

Fragmento de 32:19 a 33:44

Este es el momento que aprovecha Scheherazade para mostrarse de nuevo y recordarnos que es ella la que nos está contando el cuento. En esta ocasión el violín vuelve a ejecutar un pasaje virtuoso al final de la melodía de Scheherazade que se va desarrollando y mezclando de nuevo con las melodías de los dos amantes.


 

Fragmento de 33:44 a 36:34

Toda la orquesta estalla en una explosión de alegría sumergiéndonos de nuevo en la historia del príncipe y la princesa y seguimos escuchando escenas de ternura por parte de los dos protagonistas que bailan juntos y enamorados hasta caer rendidos uno en brazos del otro.

Escuchamos una última vez la melodía de la danza de la princesa justo antes del discreto final con el que los protagonistas desaparecen.


 

Cuarto movimiento *

El barco contra las rocas

Fragmento de 36:37 a 39:08

De nuevo nuestras aventuras nos llevan al mar en una embarcación. Lo primero que escuchamos es el tema del sultán del primer movimiento, que suena enérgico y agitado. Enseguida llega Scheherazade a la que también escuchamos más agitada de lo normal. La historia que nos va a contar promete ser muy dramática. De pronto es como si la princesa estuviese recurriendo a todas sus artes para atrapar en sus redes al sultán y no sufrir el mismo destino de sus predecesoras.

La orquesta nos introduce de golpe en la nueva aventura. Estamos en un barco que está siendo zarandeado por las olas y en mitad de la narración seguimos escuchando a Scheherazade. Oiremos de nuevo algunos de los temas de movimientos anteriores que nos irán recordando todas las aventuras por las que hemos pasado.

Escuchamos también la danza de la princesa del movimiento anterior, pero esta vez la melodía se vuelve más y más ansiosa, preocupada. Toda la orquesta nos hace sentir esta nueva preocupación.


 
 
Fragmento de 39:08 a 43:26

La percusión y la flauta introducen una nueva sección más amable y despreocupada, pero la tranquilidad dura poco pues pequeñas melodías rápidas nos indican que se aproxima un peligro. Escuchamos gotas de lluvia en los pizzicatos de los violines y comenzamos a sentir la intensidad del oleaje y de la tormenta que se acerca.

Vemos relámpagos a lo lejos y el mar empieza a embravecerse. Tras algunos momentos de aparente calma se termina de desatar la tempestad y sentimos toda su intensidad sobre nosotros. Mientras se suceden las melodías que reconocemos de los números anteriores, captamos también la tensión de los momentos de peligro que estamos pasando.


 
 
Fragmento de 43:26 a 44:53

Volvemos a escuchar las gotas de lluvia, esta vez sobre una melodía muy rápida en los violines que se va volviendo más intensa y pasa a las flautas mientras la lluvia arrecia. Tras un pequeño silencio vuelve la tormenta con mayor intensidad que antes.


 
 
Fragmento de 44:53 a 49:38

El oleaje va en aumento y de nuevo escuchamos olas que golpean el casco del barco, hasta que chocamos contra un roca y naufragamos, momento en el que se hace el silencio. Tras el naufragio podemos ver los restos del barco sobre un mar ya en calma y de nuevo surge Scheherazade que con su voz se lamenta por el final de la historia y nos devuelve a la realidad.
 
 
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Sobre Nikolái Rimski-Korsakov

 

(Nikolái Andréievich Rimski-Korsakov o Rimsky-Korsakov; Tichvin, 1844 – Lyubensk, 1908) Compositor y director de orquesta ruso. Entre 1856 y 1862 estudió en la Escuela de Marina de San Petersburgo, a la vez que se formaba musicalmente. En 1859 comenzó a estudiar piano con F. A. Canille, quien le animó a componer y le presentó a Mily Balakirev y Cesar Cui. Junto con estos dos, además de con Borodin y Mussorgsky, formaba el grupo de innovadores de los Cinco.

En 1871, cuando aún era oficial de la marina, fue nombrado profesor en el Conservatorio de San Petersburgo, función que ejerció hasta su muerte. Los acontecimientos políticos de 1905 provocaron que fuese suspendido provisionalmente como profesor al haberse opuesto a las medidas disciplinarias tomadas contra los estudiantes del Conservatorio. Abandonó el servicio en la marina en 1873, siendo entonces designado inspector de las orquestas militares de la tropa, puesto que mantuvo hasta 1884. Se dedicó entonces plenamente a la música.

Fue director de orquesta en los conciertos de la Escuela gratuita de música (1874-1881) y subdirector de la Capilla Imperial de 1883 a 1893. A partir de 1886 dirigió también los conciertos sinfónicos rusos creados por Beliaiev. Desde principios de la década de los 90 hasta los primeros años del siglo XX atravesó un período de gran creatividad, dedicado principalmente a la ópera.

Rimski-Korsakov fue el miembro mejor preparado desde el punto de vista técnico del grupo de los Cinco, aunque, como en los casos de sus compañeros Balakirev, Borodin, Cui y Mussorgsky, su dedicación a la música no fuera en sus inicios profesional. Como los demás músicos de su generación, buscaba plasmar en sus óperas un carácter más auténticamente ruso en los temas y la música que sus predecesores.

Partió de personajes de la poesía popular, de viejos cuentos, de ritos eslavos, de temas legendarios fantásticos y del romanticismo de Oriente, y trató la ópera con gran variedad de estilos y riqueza musical. Pero también se ocupó de temas en los que la tendencia política se manifiesta claramente, como en El gallo de oro (1906-1907).

Maestro de la orquestación, Nikolái Rimski-Korsakov ocupa un lugar destacado en la música sinfónica de finales del siglo XIX, llegando su influencia hasta Debussy y Ravel. En sus composiciones utilizó tanto modos antiguos de la iglesia como modos poco frecuentes con intervalos aumentados y disminuidos.

Escribió, entre otras muchas piezas, tres Sinfonías (1865-1884), Sinfonietta sobre temas rusos (1884), Capricho español (1887) y Sheherezade (1888). Finalizó y reinstrumentó algunas obras de Mussorgsky (La Khovantchina y Boris Gudonov, entre otras), de Borodin (El príncipe Igor), de Dargomijsky (El Convidado de piedra) y preparó numerosas partituras de Glinka para su edición. Entre sus óperas se encuentran títulos como Mlada (1889-1890), Noche de Navidad (1894-1895), Sadko (1895-1896) y Leyenda de la ciudad invisible de Kitej y de la virgen Fevronia (1903-1905).

Fuente

Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Nikolái Rimski-Korsakov. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/r/rimski.htm el 15 de mayo de 2020.

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