El último de la lista (1963), Película de John Huston. «La maldad existe».

PELICULA "EL ÚLTIMO DE LA LISTA"

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EL ÚLTIMO DE LA LISTA (1963), de John Huston

Los ojos del lobo

 

La maldad puede residir en cualquier rincón de nuestra errática existencia. Puede estar en el inofensivo y pequeño vecino de abajo o en el reverendo con el que tenemos un detalle sin importancia al facturar el equipaje en el aeropuerto. Puede habitar en los bajos fondos tras la apariencia de un ceñudo bebedor de taberna o en el profundo mirar de un simple pueblerino convertido en el espectador de su propia cacería. Lo cierto es que todos nos escondemos tras una máscara que utilizamos en la representación que más nos puede convenir. Y en ocasiones, la mascarada es para cometer un crimen que no es más que la consecuencia más directa del destierro en el cariño de una familia que siempre repudió la sangre emigrada. Y harto, harto de arrastrarse para conseguir la vida que siempre ha soñado, un hombre decide eliminar, uno a uno, los nombres de una lista que pueden adelantarse a él en el maldito cobro de una herencia astronómica. Para ello, no duda en convertirse en muchos hombres y poner en práctica tortuosas maneras de matar para hacer que todo parezca un accidente. No importan las víctimas colaterales, ni la objetiva crueldad que pone en juego. Él es el sabueso que persigue a los zorros hasta que la ambición, la oscura ambición, la inútil ambición, hace que él mismo se convierta en la presa. Cuando los ganchos de la muerte se adentren en su personalidad múltiple preferirá arrancarse la máscara tras la que se ha escondido para morir, al menos, como lo hacen los hombres que se encaminan hacia el final a cara descubierta…como hicieron todos los de su lista del diablo…

John Huston dirigió este “divertimento” de espeluznante final, “El último de la lista”, una ingeniosa parábola de todas aquellas máscaras que el ser humano no duda en calzarse para aparentar lo que no se es, para escalar lugar en la odiosa clasificación social, para engañar al engañado, para el actor que, al modo griego, se esconde tras la máscara impávida, misteriosa y llena de trucos que adornan la enorme tragedia que supone vivir. Para ello, Huston puso en juego todo un repertorio de extraordinarios planos que rondan el virtuosismo en la que es una de sus mejores películas en cuanto al lado técnico. En el tablero del celuloide, un buen puñado de estupendos actores nos saludan mostrándonos lo difícil que puede llegar a ser el reconocer la piel de quien tenemos enfrente. Y este…no, señores, este no es el final…

 

 

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EL PERVERSO NARCISISTA Y EL DISCURSO CONTRADICTORIO

"La maldad existe"

Es difícil establecer una definición del perverso narcisista; ello sólo es factible mediante el análisis de casos concretos.

El término se acota, pues, de forma empírica y sin consenso de la comunidad médico-científica. Sin embargo, los constructos que más se acercan a este concepto son el Trastorno narcisista de la personalidad y la Psicopatía.

Sin embargo, este recurso terminológico se utiliza a veces en psicopatología para designar a individuos que presentan una personalidad marcada por rasgos exacerbados de Narcisismo y de perversión, consistente en la satisfacción de deseos y necesidades a expensas de los otros.

Para Marie-France Hirigoyen, la perversidad no proviene de un trastorno psiquiátrico sino de una fría racionalidad que se combina con la incapacidad de considerar a los demás como seres humanos. El perverso sabe cómo seducir al grupo y conseguir que funcione de manera inhabitual; conoce sus límites y frena su acción cuando percibe que puede ser descubierto.

Los individuos perversos narcisistas, según Alberto Eiguer, son aquellos que bajo la influencia de su "grandioso yo", intentan crear un vínculo con un segundo individuo, atacando muy especialmente su propia imagen de integridad con el fin de desarmarlo. Para Eiguer, estos individuos atacan el amor propio de los otros, su confianza y la autoestima para hacerles creer que el vínculo con el perverso es irremplazable y que es el otro quien lo solicita.

https://es.wikipedia.org/wiki/Perverso_narcisista  

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DISCURSO PARADÓJICO
CUENTA TODO Y LO CONTRARIO A TODO

El uso difamatorio de la devaluación, la humillación, la denigración a través del mantenimiento de una controversia sistemática, haciéndose pasar por un mártir para salir ileso y victorioso.

La confusión

El discurso paradójico prolonga en la confusión al que recibe simultáneamente los mensajes contradictorios:

“Un discurso paradójico desconcierta al otro. Al no estar seguro de cómo se siente, tiende a caricaturizarse o justificarse a sí mismo ".

"Se dice algo que se descalifica de inmediato, pero el rastro permanece, en forma de duda:" ¿Quiso decir eso, o fui yo quien interpretó todo mal? "Si la víctima trata de nombrar sus dudas, se le llama un paranoico que malinterpreta todo".

"Lo ponemos sobresaliente y nos aseguramos de poder demostrar que está equivocado". Como hemos dicho, el propósito de todo esto es controlar los sentimientos y comportamientos del otro e incluso garantizar que termine aprobándose y descalificándose, para recuperar una posición dominante. ".

Al poner al otro en voladizo, el pervertido gana una victoria; impone una derrota al otro. Lo pone en una situación de fracaso. Pero el discurso paradójico, y en general las técnicas perversas, no son prerrogativa de los pervertidos auténticos. Lo que distingue a los pervertidos es que no conocen otro registro de comunicación.

http://callways.com/le_discours_paradoxal.shtml  

 

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El último de la lista (1963) *

Dirigida por John Huston

 

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FICHA: 

Título original: The List of Adrian Messenger

Año: 1963

Duración: 98 min.

País:  Estados Unidos

Dirección: John Huston

Guion: Anthony Veiller Novela: Philip MacDonald)

Música: Jerry Goldsmith

Fotografía: Joseph MacDonald (B&W)

Reparto: George C. Scott, Kirk Douglas, Jacques Roux, Dana Wynter, Clive Brook, Gladys Cooper, Herbert Marshall, Marcel Dalio, Tony Curtis, Burt Lancaster, Robert Mitchum, Frank Sinatra, John Merivale

Género: Intriga | Crimen

Sinopsis: Un hombre, escritor, entrega a un amigo suyo, agente secreto retirado, una lista en la que figuran 10 nombres para que compruebe sus paraderos, sin darle más explicaciones. Cuando el escritor muere en un accidente aéreo, el agente se pondrá a investigar y comprobará que 6 nombres de la lista fallecieron por accidentes y empieza a sospechar que sean crímenes encubiertos. (FILMAFFINITY)

 

 

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Jerry Goldsmith | 'El último de la lista', de John Huston

Por Sergio Benítez

 

Hace siete días comentábamos en este mismo especial la fascinante y compleja 'Freud, pasión secreta' (id, John Huston, 1962), una cinta que servía para poner en contacto al compositor en desarrollo que todavía era Jerry Goldsmith con uno de los directores más importantes de la historia del séptimo arte. Y muy contento debió quedar Huston con el atonal trabajo que el músico realizó para su acercamiento al padre del psicoanálisis cuando volvió a contar con él para poner sonoridad a su siguiente producción, un divertimento muy alejado de los sesudos parámetros en los que se había movido el biopic interpretado por Montgomery Clift.

Demostrando, como lo hizo una y otra vez a lo largo de sus casi cincuenta filmes como realizador, que era un artista capaz de aproximarse a cualquier género, Huston tomaba la novela homónima escrita en 1959 por Philip MacDonald para construir un thriller tremendamente entretenido en el que, al margen de la trama que sigue las pesquisas de George C.Scott, un antiguo agente del MI5 —el Servicio de Seguridad del gobierno británico—, mientras trata de resolver unos misteriosos asesinatos, planteaba un curioso ¿quién es quién? a los espectadores de hace cinco décadas.

 

 

'El último de la lista', adivina quién asesina esta noche

Anunciado en el propio cartel de la producción, cinco amigos del director —bueno, cuatro, que uno de ello sí tiene un papel de relevancia en los acontecimientos— se prestaban a una pequeña broma que nada tiene que ver con la novela en la que se basa la cinta y que consistía en que el respetable de la época averiguara bajo qué personajes se escondían Tony CurtisKirk DouglasBurt LancasterRobert Mitchum y Frank Sinatra, todos ellos ocultos por el maquillaje al que los sometía John Chambers, el mítico profesional responsable de haber creado las orejas de Spock y los monos de 'El planeta de los simios' ('Planet of the Apes', Franklin J.Schaffner, 1968) y sus secuelas.

Quizás mucho más evidente hoy en día que hace cinco décadas, lo cierto es que dicho juego es sólo eso, una pequeña broma de Huston para distraernos mientras se va desplegando la trama en la que se ven envueltos George C.Scott y Clive Brook, cuando el Adrian Messenger del título original fallece en una extraña explosión de avión. Nada compleja, para qué engañarnos, el despliegue de la acción detectivesca de los dos protagonistas masculinos termina convirtiendo a 'El último de la lista' en una suerte de homenaje al universo de Sherlock Holmes, actuando Scott como el sabueso de Baker Street y Brook como un Doctor Watson puesto ahí para aclarar de forma puntual la investigación.

 

 

Visto así, el filme podría parecer uno de tantos que ha copiado de forma indiscriminada a la inmortal de Sir Arthur Conan Doyle, pero lo cierto es que Huston y Anthony Veiller —escritor que ya había colaborado con el cineasta en dos ocasiones anteriores— se las apañan para evitar que así nos lo parezca, y en que el filme no termine siendo contemplado con ojos cínicos como un mero plagio enmascarado de uno de los personajes que más adaptaciones cinematográficas ha conocido en la historia del cine trabajan con igual efectividad realizador, guionista y el sólido plantel de actores.

En términos de lo que el primero consigue, no cabe duda de que estamos ante un filme menor del patriarca de la saga Huston si lo comparamos su ópera prima, cualquiera de las incursiones que hizo en el noir o el western o, por supuesto, sus magníficas aproximaciones al cine de aventuras. Pero un título menor de John Huston aún sirve para dar lecciones de planificación, ejecución y narración, y 'El último de la lista' no es una excepción con noventa y ocho minutos que son todo un ejemplo de espléndido ritmo, acertadísima elección de actores e incuestionable solvencia acerca de cómo construir un entretenimiento de primera calidad.

 

 

'El último de la lista', la música

Aunque dentro de la personalidad bromista del filme, Goldsmith se permita un chiste privado con las primeras notas que abren el score y parezca que nos vamos a encontrar una partitura que vuelve a apuntar a lo dodecafónico de 'Freud', lo cierto es que el tono de la banda sonora de 'El último de la lista' no podría ser más opuesto a lo oscuro y profundamente complejo de la anterior composición del músico. De hecho, sólo hay que atender al burlesco motivo principal, ejecutado en los metales, para apercibirse de por dónde van a discurrir las intenciones musicales de la producción.

Juguetona al igual que las imágenes a las que acompaña, el trabajo de Goldsmith para 'El último de la lista' es, más allá de su tema principal —que, huelga decir, es versionado a placer por las diferentes secciones de la orquesta—, uno que tira de los lugares que el compositor ha recorrido hasta el momento en su corta trayectoria cinematográfica, y poco hay que destacar de un score que Varese Sarabande recogía en su totalidad el año pasado para deleite de completistas impenitentes, esos que sólo son —somos— felices teniendo hasta el último resquicio de música compuesta para la gran pantalla por nuestro músico favorito.

 

 


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