Contra aquellos que nos gobiernan: Antiguo Régimen, Narcisismo y Tecnologías del Siglo XXI

[1] CONTRA AQUELLOS QUE NOS GOBIERNAN

LEÓN TOLSTOI

 

Al saber esto (y no podemos no saberlo) nosotros, los que nos aprovechamos del trabajo que cuesta vidas humanas – deberíamos, así lo pensaríamos (al menos que seamos bestias), ser incapaces de disfrutar un momento de paz. Pero el hecho es que – gente rica, liberales y humanitarios, muy sensibles a los sufrimientos no sólo de la gente sino también de los animales – continuamente hacemos uso de tal trabajo, y tratamos de hacernos cada vez más y más ricos, esto es de aprovecharnos más de su trabajo. Y permanecemos tranquilos. Por ejemplo, después de saber del trabajo de treinta y siete horas de los cargadores del ferrocarril y de su inapropiado salón, enviamos inmediatamente un inspector (que recibe buen salario), y le prohibimos a la gente trabajar más de doce horas; y dejamos a los trabajadores (a quienes se les priva de un tercio del salario) que se alimenten lo mejor que puedan; y obligamos a la Compañía ferroviaria a construir un salón adecuado. Entonces con conciencias perfectamente satisfechas continuamos recibiendo y despachando mercancías por ese ferrocarril, y continuamos recibiendo nuestros salarios, dividendos, y alquileres de casas y tierras, etc. Y después de saber que las mujeres y chicas en la fábrica de sedas, que viven lejos de sus familias, arruinan sus vidas y las de sus hijos; y que más de la mitad de las lavanderas que almidonan y aplanchan nuestras camisas, y que los que arman los bloques e imprimen los libros y periódicos que nos hacen gastar el tiempo adquieren tuberculosis –nosotros sólo nos encogemos de hombros y decimos que sentimos mucho que las cosas sean así, pero que no podemos hacer nada para alterarlo; y continuamos con nuestras conciencias tranquilas comprando artículos de seda, usando camisas almidonadas, y leyendo nuestro periódico de la mañana. Nos preocupan las horas de los empleados de almacén, y más aun las horas de nuestros hijos en la escuela; y prohibimos estrictamente a los cocheros arrastrar cargas pesadas y hasta organizamos el sacrificio de ganado en mataderos para que los animales sientan lo menos posible. Pero qué tan maravillosamente ciegos nos volvemos tan pronto como se trata de esos millones de trabajadores que perecen lentamente, y a menudo con dolor, alrededor de nosotros, en ocupaciones el fruto de las cuales usamos para nuestra conveniencia y placer.

 

 

CAPÍTULO III – JUSTIFICACIÓN DEL SISTEMA EXISTENTE POR LA CIENCIA

Esta maravillosa ceguera que cae sobre la gente de nuestro círculo puede explicarse sólo por el hecho que cuando la gente se comporta mal siempre inventan una filosofía de la vida que representa sus malas acciones no como malas del todo, sino únicamente como resultado de inalterables leyes lejos de nuestro control. En los tiempos antiguos tal punto de vista de la vida se hallaba en la teoría de que existía un deseo inescrutable e inalterable de Dios que ordenaba a unos hombres una posición humilde y de duro trabajo, y a otros una posición elevada y con disfrute de las cosas buenas de la vida. Sobre este tema se escribió una cantidad enorme de libros y se predicó una innumerable cantidad de sermones. El tema se trataba desde todo ángulo posible. Se demostró que Dios había creado diferentes clases de gente: esclavos y amos; y que ambos debían estar satisfechos con su posición. Se demostró además que sería mejor para los esclavos en el otro mundo; y luego se mostraba que aunque los esclavos eran esclavos, y debían permanecer así, su condición no sería tan mala si sus amos fueran bondadosos con ellos. Luego vino la última explicación, después de la emancipación, que la riqueza era encomendada por Dios a algunos para que usaran parte en obras buenas; y así no era perjudicial que algunos fueran ricos y otros pobres. Estas explicaciones satisficieron a los ricos y a los pobres (especialmente a los ricos) por mucho tiempo. Pero el día llegó cuando las explicaciones no eran satisfactorias, especialmente para los pobres, que empezaron a entender su posición. Entonces se necesitaban nuevas explicaciones. Y fueron producidas exactamente cuando se necesitaban. Estas nuevas explicaciones vinieron en forma de ciencia; la economía política declaró que había descubierto las leyes que regulan la división del trabajo y la distribución de los productos del trabajo entre los hombres. Estas leyes, de acuerdo a esa ciencia son: que la división del trabajo y el disfrute de sus productos depende de la oferta y la demanda, del capital, renta, salarios, valores, utilidades, etc.; en general, en leyes inalterables que gobiernan las actividades económicas del hombre. Pronto se escribieron numerosos libros y panfletos sobre este tema y se dictaron conferencias y se han publicado tratados y predicado sermones sobre el tema anterior; y todavía, sin cesar, se escriben montañas de panfletos y libros, y se dictan conferencias; y todos estos libros y conferencias son tan oscuros e ininteligibles como los tratados y sermones teológicos; y todos ellos, como los tratados teológicos, completamente logran su objetivo; esto es, dan una explicación tal del orden de las cosas existentes que justifica a algunos el abstenerse de trabajar y de vivir del trabajo de otros. El hecho es que la investigación de esta pseudo-ciencia ha sido llevada a mostrar el orden general de las cosas, no la condición de las gentes en un pequeño país bajo circunstancias excepcionales – Inglaterra al final del siglo XVIII y comienzos del XIX – y este hecho no aminoró en lo más mínimo la aceptación como válida de los resultados a los cuales llegaron los investigadores, ni la similar aceptación aminora las disputas y desacuerdos interminables entre los que estudian dicha ciencia y son incapaces de ponerse de acuerdo en cuanto al significado de renta, plusvalía, ganancias, etc. Sólo se ha reconocido una posición fundamental para todos, y esta es que las relaciones entre los hombres están condicionadas, no por lo que la gente considera correcto o incorrecto, sino por lo que es ventajoso para los que están en posición ventajosa. Se admite como verdad sin duda, que si en una sociedad aparecen muchos ladrones que quitan a los trabajadores el fruto de su trabajo esto sucede no porque los ladrones actúen incorrectamente sino porque así son las inevitables leyes económicas, que sólo pueden modificarse lentamente por un proceso evolucionario indicado por la ciencia; y por lo tanto ,de acuerdo a la guía de la ciencia, los que pertenecen a la clase de ladrones, o reducidores de mercancías robadas, pueden calmadamente continuar usando las cosas obtenidas por medio del robo. Aunque la mayoría de las gentes de nuestro mundo no conocen los detalles de estas tranquilizadoras explicaciones científicas, como tampoco conocieron los detalles de las explicaciones teológicas, que justificaban su posición, sin embargo saben que hay una explicación, que los científicos, los sabios, han comprobado muy convincentemente, y continúan comprobándolo, que el orden existente es el que debe ser, y que por lo tanto debemos vivir bajo este orden sin tratar de alterarlo. Solamente de esta manera puedo explicar la extraordinaria ceguera de la gente de bien de nuestra sociedad, que sinceramente desea el bienestar de los animales, pero que con conciencia tranquila devoran las vidas de sus hermanos. 

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LEÓN TOLSTOI. “La esclavitud de nuestro tiempo”, 1.900

Reeditado en castellano en 2014, con el título “Contra aquellos que nos gobiernan” (errata naturae)

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SUMARIO: 

[1] Contra aquellos que nos gobiernan, Leon Tolstoi 

[2] Tecnologías del siglo XXI, leyes del antiguo réginmen, por Tsunami Democratic 

[3] A mayor culto a la emoción y al narcisismo, mayor radicalismo de tipo infantil, por Joseba Achotegui

[4] Solo en la ruptura cabe esperanza, por Suso de Toro 

[5] Torres más altas que el PSOE cayeron a lo largo de las centurias, por Vicky Bautista Vidal

 

[2] Tecnologías del siglo XXI, leyes del antiguo régimen

Tsunami Democratic

 

 

Este miércoles ha entrado en vigor el Real decreto ley 14/2019, firmado por el presidente en funciones del Gobierno y rubricado, tal como figura en el texto, por «Felipe R.». El decreto surge, según se explica en la primera página, porque «los recientes y graves acontecimientos acaecidos en parte del territorio español han puesto de relieve la necesidad de modificar el marco legislativo vigente para hacer frente a la situación». Es decir, se legisla a partir de un caso concreto (se entiende que es la «situación» en Catalunya) para todo el Estado. Legislar ad hoc es, como se sabe, una perversión de la separación de poderes, ya que el ejecutivo hace de legislativo e invade la interpretación que tienen que hacer a los jueces de una ley general. Conclusión: en la primera página desaparece la separación de poderes.

El Real decreto asigna al Gobierno «con carácter excepcional» «la intervención de las redes y servicios de comunicaciones electrónicas en determinados supuestos excepcionales que puedan afectar al orden público, la seguridad pública y la seguridad nacional». Con eso, el estado español continúa su escalada autoritaria y entra, por la puerta legislativa, en el inquietante club de los estados que, en nombre de la «seguridad nacional», pueden clausurar páginas web y que pueden, igualmente, considerar como terrorismo el libre ejercicio del derecho de reunión y manifestación. Sin consultar a nadie ni pasar más filtros, el decreto ley permite al gobierno restringir los derechos constitucionales de los ciudadanos.

La publicación de esta norma ha alertado a varios medios de comunicación y expertos, que han denunciado paralelismos entre esta forma de actuar del Gobierno y países como Turquía, China o Rusia, de cimientos democráticos más bien débiles. Los ataques frustrados a la web y a la aplicación de Tsunami Democràtic refuerzan estas tesis.

Sabemos por experiencia que los mecanismos clásicos de la represión, basados en la violencia policial y la generación de miedo entre la población siempre han sido contestados y, al fin y al cabo, desbordados por la respuesta ciudadana. Y no hay que ser profeta para adivinar que ahora, cuando la represión llega a las nuevas tecnologías de la información, estos intentos represivos quedarán, sin duda, superados por las nuevas metodologías organizativas de la ciudadanía basadas en las nuevas técnicas de la no violencia.

La aplicación de Tsunami Democràtic pone a disposición de la ciudadanía la posibilidad de ejercer la desobediencia civil no violenta y masiva en defensa de los derechos y las libertades, y garantizar el ejercicio enfrente de la pretensión gubernamental de restringirlos y limitarlos. La aplicación tiene que permitir poner en contacto a personas de un territorio concreto para que reúnan y sumen voluntades, para que se puedan conocer y actuar justamente allí donde la legislación represiva querría paralizar posibles respuestas ciudadanas.

Esta herramienta, además, es y será útil en el caso de Catalunya, bien cierto, y de manera inminente, sin embargo, también lo podrá ser en Hong Kong, Madrid, Chile, Líbano o Puerto Rico, allí donde el ejercicio de derechos y libertades fundamentales pretenda ser restringido y perseguido por los poderes ejecutivos, legislativos o judiciales. Su poder deriva de su fuerza tecnológica. Y son un poder y una fuerza al servicio del empoderamiento ciudadano.

En los próximos días, Tsunami Democràtica hará nuevas propuestas de desobediencia civil masiva, hasta ahora no llevadas a la práctica. Desde Catalunya se está aprendiendo mucho de lo que pasa por todo el mundo, pero eso no impide la aspiración a poder hacer aportaciones surgidas en el contexto represivo específico que ha provocado el estado español. La aplicación de Tsunami Democràtic tiene que servir para extender y coordinar la lucha y el activismo con voluntad transformadora, pero nunca podrá sustituir la confianza y la solidaridad entre las personas, ya que la coordinación a pie de calle es y seguirá siendo fundamental. La tecnología está al servicio de la defensa del espacio público, de la cual se nutre y es su fundamento.

Se ha extendido, en los últimos años, la conciencia de que los teléfonos móviles serían una herramienta de control social, desde la sospecha de que «lo saben todo de nosotros». Con esta aplicación, Tsunami Democrático quiere cambiar este principio: el móvil también puede ser una herramienta liberadora y extraordinariamente potente. Desde Tsunami Democràtic, con la convicción que el auténtico poder surge de la ciudadanía organizada, se anima a pensar, reflexionar, aportar, construir. A mirar adelante. Especialmente ahora, cuando parece, por el contexto represivo, que no hay salida al embate autoritario del Estado.

Los estados en decadencia siempre pretenden hacer creer que lo tienen todo bajo control, que todo está atado y bien atado, que no hay alternativa. Lo hacen, sin embargo, desde los escombros con los que han limitado los cimientos de los sistemas democráticos, reduciéndolos a simples mecanismos de representación que ya son peligrosamente anacrónicos. La democracia no es solo votar cada 4 años (o cada 6 meses), hay que ser más ambiciosos y exigentes, depende el futuro y las oportunidades de todo el mundo.

Tsunami Democràtic es una campaña con objetivos y métodos muy definidos. Ahora bien, lo que realmente importa es que la lucha por la autodeterminación y los derechos fundamentales no está subordinada a una marca: quien encabeza el movimiento es la ciudadanía. Y eso no se puede detener. Esta es la fuerza de la gente. Y mañana será un nuevo ejemplo de ello.

 

 

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[3] A mayor culto a la emoción y al narcisismo, mayor radicalismo de tipo infantil

Por Joseba Achotegui

Público

 

El creciente culto a la emoción, convertida hoy en una deidad intocable, nos está llevando a que cada vez sea más frecuente encontrar todo tipo de gente que considera que sus propuestas e ideas, sean las que sean,  si ellos “las sienten” como muy importantes, han de estar por encima de todo.  Nada ni nadie puede tener derecho a frustrarlas, pues sus emociones son algo sagrado.

Si a esta idolatría a la emoción, auténtico totem del siglo XXI  le añadimos un modelo de sociedad muy individualista, en el que cada persona es el centro del universo desentendiéndose de las necesidades de los demás … ya tenemos el cóctel del perfecto radicalismo de tipo  infantil.

Por supuesto, este radicalismo de tipo infantil, centrado con frecuencia en un solo aspecto de la realidad, nada tiene que ver con la radicalidad de tener un planteamiento que busca un cambio en la sociedad (en el área y con el modelo que sea)  basado en ir a la raíz de los problemas.  El planteamiento radical se basa en abordar mediante un  riguroso análisis los problemas que se quieren solucionar. Y lo hace, teniendo presentes los legítimos derechos de todos los afectados, por supuesto entre ellos, de los que no están de acuerdo con lo que se pretende modificar. Es más el respeto a los grupos minoritarios y disconformes es la garantía de vivir en una sociedad civilizada

En relación a este radicalismo infantil, es de señalar que hay una ley muy básica de la evolución, una ley vinculada a la selección natural, que claramente desmonta este tjpo de radicalismo:  en la naturaleza es muy difícil lograr la perfección, porque todos los caracteres se han de adaptar a la vez, y se ha de acabar llegando a compromisos, dado que los recursos son limitados. Así, sería mucho mejor tener unos huesos mucho más duros, de titanio, por ejemplo. Unos huesos tan fuertes   nos permitirían resistir mucho mejor los golpes, los choques. Pero tener unos huesos de titanio supondrían un enorme coste energético. Y dado que los recursos son limitados, esto daría lugar a un dispendio enorme, que supondría que otros órganos muy relevantes tuvieran restringidos sus recursos. Es decir, se ha de buscar un equilibrio teniendo en cuenta las necesidades de todo el organismo

Algo similar ocurre a nivel social. Puede haber muchas propuestas, muchas demandas, la mayoría sin duda bien intencionadas, pero con eso no basta, han de integrarse en un todo, ha de haber una coherencia de fondo que tenga en cuenta al conjunto de la sociedad. Y nada mejor para el poder establecido que esta cacofonía de infinitas demandas desestructuradas para mantener inalterable el status quo

Hoy en día se habla mucho de educar en las emociones. Pero si el modelo de educación se basa en enseñar que lo que una persona siente es sagrado y nada ni nadie tienen derecho a ponerle coto ¡Bonita manera de organizar la convivencia de 7 mil millones de personas en este planeta!

Joseba Achotegui es Psiquiatra

 

 

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[4] Solo en la ruptura hay esperanza

El Estado español es cada día más fuerte, porque nos quita poder a la ciudadanía, pero no existe un proyecto de nación

Por Suso de Toro 

9/11/2019

https://www.eldiario.es/zonacritica/Solo-ruptura-esperanza_6_961763823.html

 

Manifestación de la ANC en la última Diada.

No escribo sobre estas anómalas elecciones, originadas por negarse Sánchez a aceptar el resultado electoral y pretender imponer al electorado su gobierno en solitario y condicionado totalmente por el poder financiero y muchos medios de comunicación. Son días de ruido para confundir, como lo serán las semanas siguientes. Objeto a esta España que sale en las televisiones y medios estatales, no puedo aceptarla del mismo modo que ella no me acepta a mí.

Un amigo que lo apostó todo al sueño de una España democrática, diversa e incluyente me dice que está desolado. Mi caso es peor, me veo en la posibilidad de ser ilegalizado. Los partidos estatales debaten con naturalidad ante millones de españoles la posibilidad de devolvernos a la ilegalidad a personas que no compartimos la ideología, el proyecto y los intereses del centralismo y del nacionalismo español. A muchos efectos nunca me vi completamente en la legalidad, o mis derechos nunca estuvieron completamente reconocidos, pero eso no era tan grave cuando se tiene la esperanza de que las cosas pueden mejorar.

Disentí y disiento del relato de la Transición, no fue un pacto entre franquistas y antifranquistas. Fue aceptar unas condiciones que impuso este Estado fundado por los militares y redactadas por el Ejército, los cuerpos del Estado y el poder económico tradicionalmente parasitario que se consolidó en el franquismo. Un proceso conducido por los EE UU que ya tenían ocupado militarmente el territorio español. Creo que se equivocó Carrillo y la dirección del PCE, así como el PSUC y Tarradellas volviendo del exilio sin más garantías que la palabra de Suárez, finalmente defenestrado por el Ejército, el Borbón y todos los poderes. No es lugar para recordar los condicionantes y circunstancias de la época, así como sus límites y posibilidades pero, viendo a lo que hemos llegado, creo evidente que asumir aquella Transición fue un error.

Al asumir aquella «Reforma democrática» del Estado no solo se aceptó, sino que también se legitimó, y hubo que asumir la propaganda y el autobombo de «la democracia que nos hemos dado».

Todos estos años en que se estigmatizó lo que no cupiese en ese consenso de la Reforma y se creó una imagen idealizada de una España europea y moderna para el consumo interno han creado nuevas generaciones que no han conocido otra cosa y forzosamente tienen que identificarse con lo que hay. Quienes vivieron el franquismo y lo negaron tuvieron que crear un sueño, «otra España», construido con retales de relatos diversos, las reivindicaciones obreras, el regeneracionismo europeísta, las reivindicaciones de las naciones dentro del Estado, el republicanismo… Aquello fue liquidado con los pactos de la Transición y se firmó la monarquía y su bandera, y se aceptó este Estado como uno democráticamente viable. Como si el franquismo no fuese la savia que recorría, y recorre todavía, instituciones como el Ejército y la Policía, la Justicia y el entramado institucional y humano del Estado. Que el franquismo tuvo su continuidad incluso en términos biológicos no lo tapa sacar los restos del Caudillo del Valle de los Caídos.

Quienes no conocieron esa otra patria que soñó el antifranquismo, esa «otra España», no tienen otra realidad que la existente. Pero una cosa es la nación y otra el Estado. España no es y nunca fue una nación en el sentido del Estado-nación homogéneo, la única posibilidad de ser nación en un sentido amplio sería reconociendo su diversidad nacional interna y conformándose en un Estado federal o confederal incluyente mediante pactos. No pretendiendo imponer a su diversidad la plantilla que le interesa a los intereses de la corte, ese esquema radial del AVE que solo responde a los intereses de una casta cortesana parasitaria.

El Estado español es cada día más fuerte, porque nos quita poder a la ciudadanía, pero no existe un proyecto de nación. Porque a los reinos y estados autoritarios les bastan las instituciones para mantenerse, pero las naciones las construyen las ciudadanías por decisión libremente y la prueba de que España no es una nación sino una finca propiedad de una oligarquía parasitaria y extractiva está en que garantiza la pervivencia del Estado por el uso de la violencia y la ocupación de territorios por la fuerza. Sea Euskadi, Cataluña o quien decida vivir en libertad.

Si desde dentro del PSOE hubo en algún momento el debate o la posibilidad de concebir un proyecto colectivo plurinacional, hoy es la garantía de este Estado cada día más reaccionario. Y fuera del PSOE tampoco veo voces intelectuales que se atrevan a defender algo así. Los debates se mantienen dentro de los límites asfixiantes del españolismo que va de energúmenos fascistas a gobernantes autoritarios, a un lado queda únicamente un silencio que aturde.

La Transición era esto, y las posibilidades democráticas que pudo haber las fueron cerrando una a una de un modo planificado desde hace diez años. Los gobiernos, el Tribunal Constitucional y el Supremo han venido revisando y corrigiendo la legalidad y la propia Constitución echándonos fuera a quienes pretendemos ejercer los derechos democráticos como ciudadanía sin miedo. En España manda el miedo y cada día nos recuerdan que nuestra normalidad es la posibilidad de recibir la visita de la policía o la denuncia de la Fiscalía y la Audiencia Nacional.

En 1971 el ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, cerró y dinamitó literalmente, como una forma de visualizar un asesinato, el periódico «Madrid» porque emitía una tímida disidencia. Tan interconectada y confusa es hoy la relación entre poder judicial y ejecutivo y tan parte son de un mismo cogollo de poder cortesano autoritario.

Nadie habla de república y está prohibido ya hablar de autodeterminación, la ley mordaza y la amenaza policial sobre la vida civil cada día es mayor. Un amigo está desolado y yo no sé que decir que no sea que en esta España hay que seguir siendo antifranquista y que ahora, como en 1975, solo hay esperanza en la ruptura democrática.

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[5] Torres más altas que el PSOE cayeron a lo largo de las centurias

Por Vicky Bautista Vidal

 
Torres más altas que el PSOE cayeron a lo largo de las centurias. Ilustración de Tano
 

«Torres más altas que el PSOE cayeron a lo largo de las centurias. No hay mal que cien años dure… ni cuerpo que lo resista»

Torres más altas que el PSOE cayeron a lo largo de las centurias. No hay mal que cien años dure… ni cuerpo que lo resista… Y así cientos de tópicos, que podríamos esgrimir para revelar en realidad un solo concepto: Cuando instituciones, filosofías, religiones, pierden la esencia, aquella energía que insufló en ellos un principio, se marchitan y caen como las hojas secas de un árbol en otoño.

Y si no es la Naturaleza la que borra lo innecesario, es el mismo sujeto el que se quita de en medio inconscientemente, porque, queramos o no, hay un orden en las cosas que las mismas cosas siguen aun sin ser conscientes de ello. O surge un avatar que moviliza las circunstancias para llegar a un final necesario o un nuevo principio.

Al mundo hay que observarlo con el interés y la curiosidad de un naturalista que contempla la vida ocupada del pueblo de las hormigas, por ejemplo. O el de las abejas o el de las avispas… Una buena lupa y ninguna pasión, solo espíritu científico.

«Un personaje injustificable puede estar llevando a cabo una misión gloriosa para todos, como el suicidio de la cosa que ya no es viable»

El avatar no tiene por qué ser positivo. Un personaje injustificable puede estar llevando a cabo una misión gloriosa para todos, como el suicidio de la cosa que ya no es viable. Porque el tiempo, que es una entelequia, solo consiste en el movimiento y en la aparición y desaparición de cosas, seres y especies, y algunos ya no tienen cabida en ese “tiempo”. Todo es evolución, todo es cambio, todo es adaptación… Y cuando algo no evoluciona se extingue.

El comunismo es un cadáver, la verdadera momia. Que, de tanto oprimir, acaba asfixiándose él mismo. Deviene obsoleto y deja de tener una razón de ser por que no ha creado nada, ha destruido, ha limitado, ha coartado la libertad y el verdadero amor, que es eso que no tiene nada que ver con los pálpitos de los corazones y el cariño filial, sino que es tolerancia, perdón, es el deseo verdadero de unir a los hombres y a los pueblos, de hacerlos crecer en la opulencia y digna vida…

El avatar encargado de que en España el Comunismo acabe de morir es Pedro Sánchez. 

Si España ha sido siempre, dicen, un país escorado hacia la izquierda, nada mejor que un avatar que muestre al pueblo aquello que tendría siguiendo las pautas de la izquierda, y será el mismo pueblo, entonces, el que abomine de tal inconveniente. Y esa es la misión de la izquierda española, hacerse odiar mostrando la verdad. Suicidándose y suicidando un partido o varios para el bien de todos.

«Sistemáticamente, PSOE, Podemos y alguno más han contradicho las normas del progreso de las cosas, involucionando en su propio error»

Sistemáticamente, PSOE, Podemos y alguno más han contradicho las normas del progreso de las cosas, involucionando en su propio error en vez de buscar adaptarse a los nuevos tiempos. Han dejado de ser útiles para la comunidad de los seres y eso significa la muerte. 

Otros avatares en el mundo se están encargando también del exterminio de conceptos que huelen a moho.

Y el que me refiera a un personaje y a una idea, no quiere decir que los demás no se encuentren en la cuerda floja. Aunque el más escandaloso esté resultando el PSOE, el aviso es para todos aquellos que aspiran a trabajar para el bien de España: O abren las ventanas y dejan entrar el aire de los nuevos tiempos, comienzan a cubrir las verdaderas necesidades de todos y hacen sentir que hay futuro y esperanza, o irán cayendo en efecto dominó para dejar espacio a la vida y no a la muerte, en la que, especialmente la izquierda, busca actualmente todos sus triunfos.

 
 
 
 
 

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