RAMIRO GARCÍA DE DIOS, JUEZ: Autopsia de la Justicia Española

El ex juez García de Dios, entrevistado en «FAQS», valora la actuación de los Mossos y de la Policía Nacional

 

ENTREVISTA AL JUEZ RAMIRO GARCÍA DE DIOS EN EL PROGRAMA DE TV3 «PREGUNTES FREQÜENTS», emitido el 2 de noviembre de 2019

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Juez Ramiro García de Dios: «Lo que realmente le da pánico al sistema son las luchas pacíficas»

El juez de instrucción, recién jubilado, habló abiertamente el pasado sábado en una entrevista donde analizó el sistema policial, judicial y las irregularidades que se producen

Por Beatriz Talegón

Diario16

 

El sábado por la noche el programa «Preguntas Frecuentes» de TV3 entrevistó al Juez de Instrucción, Ramiro García de Dios, al que denominaban «el azote de la policía». El juez, jubilado en febrero de 2018 cuenta con una trayectoria de treinta años como juez de instrucción, responsabilidad que ha desempeñado en el juzgado de Instrucción número 6 de Madrid, y también en Bilbao, donde coincidió durante casi seis años con el que fuera también juez instructor, Grande Marlaska -hoy ministro de Interior-.

La entrevista ha llamado la atención, tanto de quienes pudieron verla en directo, como de las personas que han compartido sus contenidos a través de redes sociales. No es en absoluto habitual escuchar a un juez hablar con la claridad y firmeza que lo ha hecho García de Dios, sino que además, su punto de vista no suele ser el más extendido en la judicatura.

En este enlace puede verse la entrevista completa al juez. A continuación, las declaraciones más destacadas.

El azote de la policía

Al ser preguntado por el apodo que le pusieron, «el azote de la policía», García de Dios explica cuál ha sido su labor: la de un juez que pretende controlar las extralimitaciones, la de un juez garantista. De hecho, cuando se jubiló algunos hicieron un brindis.

Trabajó como juez de control del centro de internamiento de Aluche, donde dio una dura batalla en favor de los derechos humanos de los inmigrantes que se encontraban allí recluidos. Comenta en la entrevista cómo llegó a plantearse el cierre del CIE y explica cómo no fue posible porque no contaba con herramientas legales para ello.

Se ha referido a «la fuerte relación promiscua entre la judicatura penal y el subsistema judicial». Algo que ha combatido durante toda su carrera y que le ha puesto en el punto de mira de aquellos a los que ha señalado.

Sobre la prisión provisional, ha explicado que se está utilizando para «amedrentar» y para generar «desaliento». «No todo el mundo en sus luchas por los derechos está dispuesto a la prisión.» Como juez de control del CIE, ha visto «lo que sufre la gente que no ha cumplido ningún tipo de delito». Y lo ha explicado extrapolado a lo que vemos estos días: «en gran número de años he tenido multitud de atestados policiales que acabaron con personas detenidas, tres días en comisaría, un día en el juzgado, archivados al día siguiente. Porque no había nada». Y ha explicado que «la autonomía (de la policía) a la hora de elaborar atestados, donde cuatro agentes dicen lo mismo (…) el compadreo hace que el policía hace que tiene una especie de fe en lo que dice; en Derecho penal bajo ningún concepto un policía puede tener presunción de veracidad en un estado democrático.

La carrera judicial mayoritariamente es conservadora, ha afirmado. «Hay un sector minoritario progresista. También hay un sector minoritario neo fascista». Y se ha referido directamente al Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, Señor Asunción, en su crítica sobre la Ley de Memoria Histórica y sobre la exhumación de Franco: a quien considera que su posicionamiento es autoritario y neofranquista.

Se muestra preocupado por la deriva autoritaria que va a venir. Porque «está habiendo luchas serias, luchas pacíficas: lo que más preocupa al sistema son las luchas pacíficas. El sistema está encantado si hay violencia, porque con todo el aparato represivo que tiene, puede sofocar esas violencias y además cargarse de razón. A lo que tiene pánico es la protesta pacífica, masiva y continua: ahí saben que al final, pierden».

«Manipulación de pruebas» por parte de la policía

Ha señalado que, desgraciadamente es posible que la policía manipule pruebas para realizar los atestados. Ha indicado que «la dificultad» se encuentra en poderlo demostrar. Ponía como ejemplo cuando, junto al atestado aparece una bolsa con «un pedrusco»: «si la persona a mí me dice que no corrió lo suficiente y por eso le han detenido, pero que la bolsa de la piedra no es suya; pero si hay tres o cuatro que firman el atestado con lo del pedrusco… Si tú no tienes una sana y prudente desconfianza frente al aparato judicial, ¿qué es lo que cuela? la versión policial. Así de sencillo. Yo no voy a engañar a nadie».

No es habitual que los jueces desconfíen, sin embargo, afirma que hay jueces que se encargan de revisar y verificar. «Si un periodista revisase los atestados que he tenido en mi vida, tanto en Bilbao como en Madrid, verán el lenguaje que utilizan, no sólo para sobredimensionar, sino para colocar a una persona que a lo mejor no ha hecho más que correr, atribuirle desórdenes públicos. Muchas veces con frases valorativas, sin ser capaz de explicar hechos concretos».

Ha relatado cómo los policías han llegado incluso a increparle por desconfiar, cuando él se encargaba de hacer los interrogatorios por separado. Ha explicado que la policía científica no tiene nada que ver con esto, que «el tema fuerte está con los cuerpos de antidisturbios -sean los que sean, de las policías autonómicas o de la policía nacional o de la guardia civil-«.

Sobre los altercados de estos días en Barcelona

«He visto actos presuntamente delictivos: de presuntas lesiones, de presuntos delitos contra la integridad moral de las personas. No hay derecho a agarrar a una persona que está sentada, patearla, agarrarle… más que usar la fuerza es querer humillar, destrozar.» Así se ha referido al describir las imágenes de las actuaciones policiales de estos días. «Ya no es sólo el acto lesivo de pegar en la cabeza, o disparar pelotas de goma. Esos ataques persiguen, no sólo generar miedo, sino mostrar la cara del poder violento«.

Grande Marlaska: «un juez antigarantista, autoritario. Un juez con una mentalidad policial»

Coincidieron prácticamente seis años en Bilbao, donde eran diez jueces de instrucción. Allí tuvieron una estrecha relación. Ha explicado que «tuvo la ocasión de comprobar qué tipo de juez era (…)». «Era un juez antigarantista, autoritario. Un juez con una mentalidad policial. Esa mentalidad policial, cuando después se va de juez de instrucción central a la Audiencia Nacional, lo hace tan bien en la complacencia con el subsistema policial, que le dan medallas por todas las esquinas. Eso le sirve para un ascenso meteórico en la carrera judicial. A su vez, tiene una conexión muy fuerte con ser un juez muy querido por el subsistema policial y por las organizaciones de víctimas del terrorismo. Esto hace que un juez mediocre, un juez autoritario haya podido llegar a ser ministro».

Sobre la comparación entre Cataluña y País Vasco que ha hecho recientemente el Ministro del Interior, el juez García de Dios ha sido contundente: «Es de una intensa, acusada, miseria moral e intelectual. He vivido en el país vasco ocho años y medio y he visto lo que he visto. ¿Ha contado Grande Marlaska el número de contenedores, de piedras, de incendios? En el País Vasco se quemaban autobuses, sedes de partidos políticos, oficinas bancarias… Él después de ver lo torpe de sus primeras declaraciones intentó hacer un cambio diciendo que no quería referirse a la lucha armada de ETA.» Añade: «En el País Vasco en las luchas obreras, bien de la siderurgia, bien del naval, hubo episodios que comparados con lo que se ha visto en Barcelona, estos últimos eran juegos de indios y comanches».

Carlos lesmes «es el prototipo del príncipe del siglo XVI, un hombre al servicio del Estado» 

«No quiero decir que sea una persona que en todas las actuaciones sea un prevaricador. Lo que sí quiero decir es que en multitud de actuaciones, los criterios de mérito y capacidad para los nombramientos los ignora totalmente y opera al servicio de los partidos. Porque el CGPJ está controlado por el sistema partitocrático. (…)» Ha comentado el juez.

Según García de Dios, Lesmes ha contribuido a degradar el concepto que se tiene del CGPJ.

«Marchena es capaz de poner música jurídica a cualquier letra»

Considera que la sentencia del procés es ponerle música jurídica a la letra del «oé, oé, oé, a por ellos».

Un sistema judicial que permitiera el acceso a la judicatura de las clases populares

Preguntado sobre las modificaciones que él propondría para reformar el sistema judicial, ha señalado que sería necesario que la procedencia de los jueces y magistrados fuera de clase trabajadora y de clases populares. «Con un sistema de formación que evitara que la formación fuera la del «loro cantando temas». Se inclinaría por el sistema holandés: a través de test de cultura jurídica, de cultura general, de sociología y después en la escuela judicial, hay una formación sobre la práctica jurídica de manera pormenorizada y extensa.

«Dado este sistema de acceso, propondría que la mayoría de los jueces y juezas que compusieran el CGPJ fueran elegidos, una parte entre jueces y otra parte entre la ciudadanía». No ahondó en la manera de elegirlos desde la ciudadanía, pero señaló a ello.

Los sindicatos policiales: «son cofradías»

«entiendo que un sindicato es un conjunto de trabajadores que luchan frente a un patrono, frente a un Estado que degrada el sistema de asistencia social. Existen nominalmente los llamados sindicatos.» Ha indicado que son ultracorporativos, atacan cualquier crítica.

Ha puesto de ejemplo el caso de una concejala de Unidas Podemos, que hizo una mera crítica sobre la muerte de un mantero.

La sentencia del Procés «abre una vía muy peligrosa»

«Es tan brutal el tipo penal de la sedición», ha señalado, que «salvo que ocurran episodios de violencia física contra los agentes, contra la comisión judicial, no creo que sea posible (aplicar delito de sedición por protestar)».

 

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Ramiro García de Dios: “Nuestro sistema judicial es beligerante con los débiles”

Agudo en las críticas y cuestionado por los estamentos policiales, el juez Ramiro García ha sido impulsor de garantías y derechos de las personas migrantes encerradas en estos “espacios de opacidad e impunidad policial”.

Por Pablo «Pampa» Sainz 

01/02/2018

https://www.elsaltodiario.com/derechos-humanos/ramiro-garcia-de-dios-nuestro-sistema-judicial-es-beligerante-con-los-debiles-y-complaciente-con-los-poderosos-

 

 

El 3 de febrero Ramiro García de Dios Ferreiro se habrá jubilado tras treinta años ejerciendo al frente del Juzgado de Instrucción Número 6 de Madrid. Se retira preocupado “porque no se ha logrado una Justicia imparcial e independiente” y afirma que “el sistema judicial es beligerante con los débiles y muy complaciente con los poderosos”. Agudo en las críticas, cuestionado por los estamentos policiales en su función de juez de control del Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche (CIE), ha sido impulsor de garantías y derechos de las personas migrantes encerradas en estos “espacios de opacidad e impunidad policial”.

Ramiro García de Dios Ferreiro (Palma de Mallorca, 1946) elige las palabras con la misma claridad y contundencia con que dicta y redacta sus autos. Quizá porque formó parte del primer grupo de estudiantes de periodismo de la Universidad Complutense, sabe de la importancia de comunicar, gesticula e interpreta “para que usted me entienda mejor”, explica.

Premio Derechos Humanos 2016 otorgado por la Asociación Pro derechos Humanos de España (APDHA), ha estado al frente del Juzgado de Instrucción Número 6 de Madrid desde 1996, y en los últimos ocho años como juez de control de CIE.

Recibe a El Salto en su juzgado apenas unos días antes de jubilarse. Habla de la criminalización de la pobreza, del conservadurismo en la carrera judicial y el elitismo en las oposiciones para jueces. Se retira, pero adelanta que no renunciará al “derecho como la lucha por los derechos”, pero desde la militancia. “También se puede hacer fuera del ejercicio de la jurisdicción”, aclara.

¿Cómo se marcha Ramiro García de Dios de la Justicia?
Me voy con cierta preocupación porque no se ha logrado una Justicia imparcial e independiente, tanto en el sentido de los propios jueces como de las conexiones de los aparatos del Estado con el sistema judicial. Y la mejor prueba es que recientemente el Consejo de Europa, el grupo GRECO, ha hecho la crítica que ha hecho tanto a las carencias en materia de independencia judicial como al papel tan subordinado del Ministerio Fiscal en relación con el Gobierno.

¿Hay algún momento clave que haya impedido avanzar hacia la independencia judicial?
El momento clave en el que se degrada el concepto de independencia en el sistema judicial es cuando el Parlamento opta por un sistema de elección del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) subordinado a los partidos políticos, porque se produce el “reparto de cuotas” entre los del régimen de la transición, es decir el Partido Socialista y el hoy Partido Popular. 

Este sistema va a tener una traducción en la elección de los altos cargos del sistema judicial: de los magistrados de todas las salas del Tribunal Supremo, de los presidentes de los tribunales superiores, de los presidentes de las audiencias provinciales, de los magistrados de las salas de lo civil y penal de los tribunales superiores de justicia. Con lo cual “la cúpula judicial” va directamente cooptada, en cierto modo, por el sistema partitocrático.

Y lo más preocupante es cuando esa cooptación en el reparto de cuotas ni siquiera respeta los criterios elementales y objetivos de mérito y capacidad, cuando se coloca a dedo a quienes esperan que se comporten con agradecimiento al servicio. Por eso, las encuestas revelan entre la ciudadanía una creciente desconfianza en el sistema judicial, ven que es beligerante con los débiles, con los humildes, con los marginales, etc. Y muy complaciente con los poderosos.

¿Entonces es un problema de ideología u orientación política de los jueces?
Ideología todos los jueces tenemos, otra cuestión es que en base a ella decidas un caso. Eso es sencillamente prevaricar. El problema es que si tú no tienes una cultura garantista de la jurisdicción vas a tener una visión del derecho formalista, mecanicista, burocrática, que no va a tener en cuenta ni el contexto de las propias personas en el medio social, ni la influencia de ese medio en el hecho concreto a resolver.

Un juez que tenga una cultura garantista no solo va a aplicar la ley, sino que va a tener en cuenta el ordenamiento jurídico en su conjunto. En esa invocación a “la ley” hay que tener mucho cuidado, porque también es el conjunto de tratados internacionales firmados y ratificados por España. Y todo ese cuerpo lo tienes que manejar; si haces una interpretación mecanicista de la norma, no tendrás en cuenta el contexto y la posición débil del ciudadano frente a los poderosos.

Sin embargo, la sensación es que hay un conservadurismo notorio en los ámbitos judiciales…  
Son muchos años, tras la dictadura no hubo ruptura, sino un consenso claudicante que genera lo que genera. Y eso se ha notado también en la carrera judicial. No entra más el pluralismo en la carrera judicial porque el legislador socialista no se preocupó, pudiendo hacerlo de sobra, en cambiar el sistema de oposiciones.

Es un sistema elitista. ¿A ver quién aguanta cuatro o cinco años como mínimo estudiando y pagándote el preparador? Es un error no haber fomentado un mayor número de entradas por vía del tercer turno y del cuarto turno, es decir de profesionales del Derecho y de la universidad. El sistema de oposición después de una escuela que no contribuye a la formación de la cultura garantista de la jurisdicción es clave para comprender la persistencia del conservadurismo en la carrera judicial.

Podrían haber copiado el sistema holandés. Terminas Derecho y quieres ser juez, entonces te presentas a la escuela judicial y te someten a una batería de test de cultura y psicológicos. Y solo los que pasan esos test entran en la escuela. Y es una escuela con formación práctica y teórica crítica.

Aquí eres una máquina de repetir. Hay una frase que la cuenta un magistrado emérito del TS, en su día el preparador le dijo: “Perfecto, mira, tú apréndete de memoria tal y nada de pensar, que ya tendrás tiempo de pensar”. Y eso genera mecanicismo burocrático. Salvo que tú ya vengas con unas inquietudes distintas o te preocupes después.

 

Ramiro García de Dios. ÁLVARO MINGUITO
 
 

FOTO PORTADA: RAMIRO GARCIA DE DIOS, Foto: F. Martínez 
 

 

 

 

3 Comments

  1. Una persona en cuanto es alineada-cruel-interesada (servicial a una sinrazón), lo primero que hace es QUITARLE TODOS LOS RECURSOS A LA VERDAD y dárselos a lo contrario haciendo famoso a lo irrelevante, al confundidor de cualquier bien, al entretenimiento o a todo lo que realmente quite espacios a la verdad o al que bien la da a únicamente razón.
    Porque el ser humano es muy difícil no se contagie de una sinrazón, de un fanatismo a algo que cree, a una costumbre o miles de prejuicios (negacionismos de la realidad) que tiene ya preestablecidos la sociedad.
    Por eso, casi todos EN MASA, en alineación (en donde están casi todos los intelectuales o los que se consideran más sabios), machacan y silencian y torturan psicológicamente a ése Galileo o a ése que no se deja fanatizar por nada o a ése atrevido demostrador de la verdad a razón hasta los últimos límites del sufrimiento, ¡por seguro! José Repiso Moyano

  2. La razón actúa únicamente porque ella sea suficiente (porque a ti te sea suficiente).

    En claridad de verdad, cuando entra en un contexto o medio en el cual ya no es suficiente, ¡pues la razón sin ser idiota justificará todo lo que racionalmente ahí ha de justificar!

    Así es, sin engañar a nada ni a nadie.

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