LA AGONÍA DEL RÉGIMEN DEL 78: Avanzando hacia el Fascismo: ¿Vamos hacia un «Gobierno de Salvación Nacional» para la instauración permanente de un Estado de Excepción?

«Como hoy todo el que no piense como uno es un fascista, os copio aquí lo que he leído en un comentario a un vídeo en youtube»:

¿Algún PROGRE te ha llamado FASCISTA? Pues tómatelo como un cumplido:

– Si el FASCISTA no es cazador y no le gustan las armas, no sale a cazar y no compra armas.

– Si el PROGRE no es cazador y no le gustan las armas, pide la prohibición de la caza y de la venta de armas.

– Si el FASCISTA es vegetariano, no come carne.

– Si el PROGRE es vegetariano, hace campaña contra los alimentos de carne y exige la prohibición para comer carne.

– Si el FASCISTA es homosexual, hace una vida normal.

– Si el PROGRE es homosexual, hace apología de la homosexualidad, se desnuda publicamente durante el «orgullo gay» y acusa de homófobo y FASCISTA a quien no piense como él.

– Si el FASCISTA no es feminista evita el contacto con feminazis y defiende la igualdad real de derechos entre hombres y mujeres.

– Si el PROGRE es feminista culpa al sistema machista, FASCISTA y heteropatriarcal hasta de su mal aliento.

– Si el FASCISTA pierde el trabajo, busca cómo salir de la situación y hace lo imposible para encontrar un trabajo.

– Si el PROGRE pierde su trabajo, acude al sindicato, organiza y participa en manifestaciones y huelgas contra los FASCISTAS y contra los empresarios, eso sí, mientras agota el subsidio.

– Si el FASCISTA es ateo, no va a la iglesia.

– Si el PROGRE es ateo, se burla y persigue a quienes creen en Dios, denuncia al colegio o institución que exponga un crucifijo, protesta contra cualquier símbolo religioso, exige la expropiación de los bienes de la iglesia y la prohibición de la Semana Santa. (Sobre el Islam no opina…)

– Si el FASCISTA no es un patriota español respeta los símbolos de su país y apoya la igualdad social, política y económica para todos los españoles sin importar la región en la que vivan.

– Si el PROGRE no es un patriota español, insulta, quema y ridiculiza la bandera, el himno o a cualquier institución que represente a los FASCISTAS, y agrede a cualquiera que no comparta su radicalismo.

– Si el FASCISTA tiene problemas económicos, intenta trabajar más o busca financiación para pagar sus deudas, y si puede, ahorra.

– Si el PROGRE tiene problemas económicos culpa a la derecha, a los empresarios, a la burguesía, al capitalismo, a los neo-conservadores etc., y se afilia a un sindicato con la esperanza de colarse en un partido político donde hacer carrera.

– Si el FASCISTA lee este escrito, se ríe y si tiene ganas lo comparte con sus amigos y familiares FASCISTAS.

– Si el PROGRE lee este escrito, se enfada y llama FASCISTA, facha, intolerante, y retrógrado a quien lo ha escrito.

Resumiendo: Un FASCISTA persigue su propia felicidad; un PROGRE persigue arruinar la felicidad de los demás…

Por todo esto, yo prefiero ser FASCISTA.

* Comentario enviado a Punto Crítico

 

SUMARIO:

[1] ¿Pacto de Estado PSOE-PP en España?, por Germán Gorráiz López

[2] Vuelta al cero, por Gabriel Albiac

[3] LA UNIÓN EUROPEA AVANZA HACIA EL FASCISMO, por El Lince

[4]  CORONEL AMADEO MARTÍNEZ INGLÉS: LA AGONÍA DEL RÉGIMEN DEL 78

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[1] ¿Pacto de Estado PSOE-PP en España?

Por GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ – Analista

La negativa de Pablo Iglesias a facilitar la investidura de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno dejaría abierta la posibilidad de unas nuevas elecciones en el otoño que tendría como efectos colaterales la inestabilización de la economía española al subir de forma desbocada la prima de riesgo y el retorno del Bipartidismo (PSOE-PP).

¿Pacto de Estado PSOE-PP para septiembre?

Descartado un Gobierno de Salvación PSOE-Ciudadanos por la intransigencia y miopía política de su líder, Albert Rivera,la mass media del establishment habría iniciado la cruzada mediática para presionar a Pablo Casado y convencerlo “en aras del interés general de España” de la necesidad imperiosa de una abstención del PP en la sesión de investidura de Pedro Sánchez .

En esta coyuntura, el PP estaría revisando su actual estrategia política para incorporar a su bagaje político la llamada inteligencia maquiavélica, consistente el uso de comportamiento cooperativos o combativos que le puedan reportar mayores posibilidades de adaptación en función de una situación concreta. Asimismo, la inteligencia mediática se distingue por una extraordinaria capacidad para encontrar las debilidades ajenas y utilizarlas en beneficio propio así como de realizar acciones complejas que pueden no ser entendidas en un principio por sus votantes pues sus metas se proyectan hacia un futuro mediato (léase abstención en la investidura de septiembre de Pedro Sánchez).

Así, tras las próximas elecciones, no sería descartable que Pedro Sánchez lograra ser investido como Presidente del Gobierno en septiembre al contar con la abstención del PP, fruto del Pacto de Estado PP-PSOE que se estaría ya tejiendo entre bambalinas Dicho acuerdo contaría con las bendiciones del establishment financiero y posibilitará futuros acuerdos de Estado entre PP y PSOE como la implementación del 155 en Cataluña en el supuesto de Declaración Unilateral de Independencia por el Parlament catalán.

¿Peligra la investidura de María Chivite en Navarra?

La utopía de María Chivite sería la formación de un gobierno Progresista navarro integrado por miembros de Geroa Bai, Podemos-Ahal Dugu e IU-EB, pero que sólo sería una pieza más del complicado puzzle que representa la investidura de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno. Así, el Pacto PSOE-PP incluiría una cláusula que obligaría al PSN navarro a facilitar la investidura de Esparza como Presidente de Navarra, decisión que provocará que los votantes socialistas se debatan entre la incertidumbre y la incredulidad al constatar la cruda realidad de la dependencia orgánica y el deber de la obediencia ciega del PSN a los dictados de Ferraz, por lo que tras el mayazo de Puras y el agostazo de Roberto Jiménez podríamos asistir a una escisión en el actual PSN.

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[2] Vuelta al cero

Una gran coalición que, por encima de retóricas de «izquierda» y «derecha», aborde la salvación de un país en el límite

Por Gabriel Albiac

02/07/2019

ABC

 

El cadáver de Iglesias devuelve la partida al cero. No hablo de la que, entre asesina y suicida, se ha jugado en torno a la sesión de investidura. Es ésa una contienda, sin duda, relevante. Pero no primordial. Los gobiernos van y vienen. Y la prueba irrefutable de que una nación sobrevive aun al peor gobernante la da que España sobreviviera a la majestuosa incompetencia de Rodríguez Zapatero. Sánchez es un mal tipo y un doctor hilarante. Comparado con Zapatero, es Einstein. España sobrevivirá a él, como ha sobrevivido a casi todo. Pero el envite en juego, tras el suicidio de Iglesias, es otro. El modelo constitucional de 1978 está agotado. Ni es asombroso ni es dramático. Las Constituciones envejecen, como envejece todo lo vivo. Y mueren. Porque, como Aristóteles diagnosticara en su De generatione et corruptione, sólo no muere lo muerto. Estar vivo es saber que un día no lo estaremos. Y, cuando ese día llega, evacuar la necrosis es condición para que la vida fluya. El Gramsci de la cárcel sentencia: «Lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se verifican los fenómenos mórbidos más diversos». En eso estamos.

¿Qué ha muerto en la Constitución del 78? Puntos precisos que venían determinados por la salida de la dictadura. Dos de ellos colapsan hoy todo. El primero es la inexistencia de una división real de poderes con un poder judicial impermeable al ejecutivo. El segundo, el desembocar de aquel delirio llamado «nacionalidades» en lo que el feo neologismo camuflaba apenas: naciones dentro de la nación, lo que ningún Estado puede permitirse. Reformar esas dos anomalías constitucionales es constrictivo. Pero a la Constitución del 78 la fosilizan dos obstáculos: a) una ley electoral que compra el bipartidismo central pagando un plus de escaños a los nacionalistas, b) un laberíntico procedimiento de reforma. Roto ahora el bipartidismo, la actual Ley Electoral es un lastre. Y no abordar la reforma constitucional cuanto antes, es condenarnos a entrar en un ciclo de riesgos aún más altos.

Ley Electoral y Constitución deben ser puestas al día. Y nadie está en derecho de ignorar que eso sólo podrá acometerlo un Parlamento con, al menos, dos tercios de consenso. Y nadie está en derecho de ignorar que eso tan sólo puede consumarlo una gran coalición que, por encima de retóricas de «izquierda» y «derecha», aborde la salvación de un país en el límite. No hay democracia europea que no haya operado así en los momentos críticos. Después, tras las pactadas reformas imprescindibles, cada cual podrá retomar su ruta. Sin riesgos inaceptables para todos.

Ha muerto Iglesias. De mano propia. Lo cual, en una banda populista, significa que su movimiento muere. Los aburridos partidos constitucionales tienen que optar entre dos opciones: o bien sanear juntos las zonas necrosadas del Estado o bien seguir igual hasta que un nuevo populismo nos devuelva al desbarajuste. Ha habido suerte esta vez: un caudillo suicida. Pero no la habrá siempre.

https://www.abc.es/opinion/abci-vuelta-cero-201907282359_noticia.html

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[3] LA UNIÓN EUROPEA AVANZA HACIA EL FASCISMO

El poder no quiere rebeldes, quiere sumisión, como la de La Francia Insumisa o Unidas Podemos 

Por El Lince

 

 

Calmada la fiebre, -escribe El Lince – vuelvo sobre algo de lo que fui uno de los primeros en hablar: la rebelión de los “chalecos amarillos” en Francia. He mantenido silencio porque mucha gente comenzó a hablar de ellos al poco tiempo, pero de nuevo vuelve el olvido (…).

 

Un paso más hacia el fascismo

Calmada la fiebre, vuelvo sobre algo de lo que fui uno de los primeros en hablar: la rebelión de los “chalecos amarillos” en Francia. He mantenido silencio porque mucha gente comenzó a hablar de ellos al poco tiempo, pero de nuevo vuelve el olvido. Así que lo retomo yo de la mano de mi muy querida amiga Danielle, que ya sabéis es la persona que me tiene al tanto de lo que pasa en su país.

Esta semana ha tenido lugar su 37 movilización, 37 semanas, nueve meses consecutivos y no se rinden. El poder en todas sus variantes les minimiza, los medios de propaganda ya no se ocupan de ellos, pero ahí siguen y el poder les tiene cada vez más miedo. Si no fuese así no se entenderían las dos medidas que se han puesto en marcha recientemente: la detención preventiva, como suena, de las figuras más destacadas de los “chalecos amarillos” ante la celebración del denominado Día Nacional (14 de julio, conmemorando la toma de La Bastilla en 1789) y la publicación de un documento titulado “La Estrategia de Inteligencia Nacional” en el que se habla abiertamente del peligro de que los “chalecos amarillos” se conviertan en un “movimiento subversivo” que realice acciones de “violencia insurreccional”.

Mientras todos los payasos del circo, bien sea Unidas Podemos en el Estado español o La Francia Insumisa en la propia Francia, siguen bailando al son de la melodía del sistema este mismo sistema da cada vez pasos más firmes hacia el fascismo. Porque el documento no tiene desperdicio. 

Ha sido elaborado por la Coordinación Nacional de Inteligencia y Lucha contra el Terrorismo y toda su estructura y contenido se asienta sobre un mismo eje: la “violencia insurgente”. Es una importante variación respecto al documento anterior, de 2014, en el que se hacía hincapié en cuestiones como el terrorismo, el espionaje o la interferencia económica. Ahora no, ahora la prioridad es otra porque la rebelión la tiene en casa. Y la están protagonizando los “chalecos amarillos” prácticamente en solitario, sin el apoyo de la pretendida “izquierda” y sin los sindicatos. La CGT continúa ejerciendo la táctica del avestruz, sacando alguna vez la cabeza y escondiéndola las demás de las veces. 

La CNILT (CNRLT en francés) depende directamente de la presidencia de la república francesa, así que este no es un documento más. Es el más importante y el que implica por dónde van las cosas en Francia. 

De ahí que ni más ni menos que 175 personas, consideradas dirigentes más o menos significativos de los “chalecos amarillos” fuesen detenidas preventivamente para “asegurar” los actos del 14 de julio con cargos como “organizar una protesta no autorizada”. Porque se había prohibido “cualquier reunión de personas con chalecos amarillos” y se había decretado una zona de exclusión en torno al Arco del Triunfo, de los Campos Elíseos, del mueso del Louvre, de la Torre Eiffel, etc. Es decir, de todo el centro emblemático de París. Otra muestra más de los “valores democráticos” de los que alardea Occidente, otra muestra más de lo que vale el “derecho de reunión y de manifestación” y demás zarandajas habituales. Estas 175 personas fueron detenidas preventivamente por sus convicciones políticas, sin que le importarse una mierda al sistema “democrático” eso de la “presunción de inocencia”. Pero no solo se quedó la cosa ahí, sino que a la acusación de “organizar una protesta no autorizada” se añadió otra: “rebelión”. Estuvieron detenidas dos días, pero los cargos continúan.

El poder no quiere rebeldes, quiere ovejas, quiere sumisión. Y eso es lo que está ofreciendo toda la gente de Unidas Podemos y de La Francia Insumisa. Esta es la “izquierda”. Porque es la consecuencia de las leyes que se han ido aprobando con el apoyo de toda esta gente. En el Estado español, con la excusa del “terrorismo” se ha dado pábulo a todo tipo de violaciones como ha recogido una y otra vez la propia ONU. En Francia, es consecuencia de los poderes “extraordinarios” que se otorgaron a la policía con el estado de emergencia adoptado por el Partido Socialista en 2015 con la excusa de atentados como el realizado contra la revista Charlie Hebdo y que contó con el apoyo de La Francia Insumisa. Porque esos poderes se mantienen, y ahora la represión se ejerce, basándose en ellos, contra los “chalecos amarillos”. La oligarquía está demostrando que no va a tolerar ninguna expresión combativa. Lo único que tolera es a la gente modosita y que no hace ningún daño. Mientras se protege a los fascistas, en el Estado español en Francia y en toda Europa, se considera amenaza la simple movilización.

Porque el documento que menciono dice que “las reivindicaciones tradicionales” (es decir, contra los despidos, por la mejora salarial, por un mejor nivel de vida, contra la guerra, etc.) “son empleadas por las fuerzas subversivas cuyo propósito es la destrucción de la democracia”. Y se dice que al calor de movimientos como los “chalecos amarillos” están surgiendo movimientos subversivos “lo que supone un factor de crisis que es aún más preocupante porque están dirigidos directamente a debilitar o incluso arruinar los cimientos de nuestra democracia y las instituciones republicanas por la violencia insurreccional». En este contexto, habla de las “acciones violentas contra personas y propiedades” de los “chalecos amarillos”.

Y ¿cuál es la propuesta? Pues “la anticipación, el análisis y el monitoreo de los movimientos sociales y las crisis sociales por parte de los servicios de inteligencia”, que tienen que “conocer la vida local y mantener un vínculo con los actores sociales (representantes elegidos, relevos asociativos, medios de comunicación…)” (sic). Es decir, infiltrarse en ellos. No es nuevo, por supuesto, lo nuevo es que se escriba y se publique. Es decir, se pretende intimidar, introducir la desconfianza, que todos miremos a quien tenemos a nuestro lado pensando que es un informante. 

La Unión Europea va claramente hacia el fascismo, por el momento “blando”. No son solo regímenes autoritarios, son pre-fascistas. No preocupan las desigualdades sociales, el hecho de que los millonarios crezcan, porque eso no destruye el sistema ni la democracia. Lo que destruye el sistema y la democracia es que se luche contra ello. Si no se tiene en cuenta algo tan sencillo es que no se tiene en cuenta nada de nada. Y todo lo demás son tonterías. Incluyendo los “gobiernos de coalición” que darán una pasada “progre” a este tipo de comportamientos. Porque, por el momento, y como me recuerda mi amiga Danielle, La Francia Insumisa no ha dicho ni una sola palabra sobre este documento. Y ya ha pasado una semana de su publicación. Luego quien calla, otorga.

http://canarias-semanal.org/art/25679/el-lince-advierte-la-union-europea-avanza-hacia-el-fascismo

 

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[4] CORONEL AMADEO MARTÍNEZ INGLÉS: LA AGONÍA DEL RÉGIMEN DEL 78

El próximo otoño España puede verse abocada a un Gobierno de concentración o salvación nacional y a un no deseado estado de excepción

 
 
 

El próximo otoño España puede verse abocada a un Gobierno de concentración o salvación nacional y a un no deseado estado de excepción

POR EL CORONEL MARTÍNEZ INGLÉS (*) 

 

El Estado/Nación español actual se muere porque su ciclo histórico ha pasado ya. Como se morirán en su día la mayoría de los actuales Estados/Nación del mundo, empezando por los europeos y por aquellos otros que ya tienen previsto integrarse en entidades supranacionales de varios continentes.

En Europa van a tener que resolver muy pronto el mismo problema que España naciones como Reino Unido, Bélgica, Francia e Italia,después de que en los últimos años lo hayan resuelto, unos bastante bien y otros rematadamente mal, otros países como Yugoslavia o Checoslovaquia.  No ver estos desafíos políticos, sociales y territoriales a estas alturas del siglo XXI es no querer ver la evidencia. A ver si por una vez somos inteligentes y previsores los españoles y conseguimos que este futuro proceso de modernización y desarrollo político y social que tenemos que acometer, y que deberíamos empezar cuanto antes, aunque sin descolgarnos para nada del económico que mejor o peor hemos sabido afrontar en el pasado reciente, se haga desde el diálogo, el consenso, la templanza, la solidaridad y la altura de miras. Incluso con pequeñas dosis de lícito egoísmo, pero desde luego no desde la intransigencia, la represión, la retórica vacía, el patrioterismo mal entendido, la cortedad de miras, y la melancolía. O avanzamos todos, no férreamente unidos que ya no es necesario a estas alturas, o retrocedemos todos peleándonos en un mundo desarrollado como la Unión Europea que, aunque mal, ya funciona como una auténtica Confederación de Estados soberanos europeos.

Entonces ¿qué España debemos hacer con toda con urgencia, qué nueva organización política debemos crear, qué mapa territorial definir, qué forma de Estado instaurar, qué relaciones entre sus diferentes pueblos y naciones establecer… para que ese nuevo tinglado salido del consenso y el diálogo, ese super Estado ultramoderno nacido en democracia, por la democracia y para la democracia, sin terrorismos recidivantes, sin peleas entre sus miembros, sin carreras para conseguir más competencias que el vecino, sin envidias seculares, con solidaridad y respeto por los demás, pueda durar por ejemplo todo este siglo y el que viene?

Pues la España que los españoles queramos, evidentemente, sin presiones de ningún tipo, sin condicionamientos históricos, sin uniones forzadas, sin dirigentes elegidos por la divina providencia o el dictador de turno, sin miedo al futuro. Cuál es nuestro primer problema una vez superado el terrorismo, los nacionalismos, las relaciones entre sus diferentes pueblos y naciones…pues empecemos por ahí a presentar propuestas y soluciones. Ahí va modestamente la mía:

El Estado español del futuro, si queremos salir de una vez del impase político en el que nos encontramos y del clima de enfrentamiento interregional que estamos padeciendo y padeceremos mucho más en el porvenir, deberemos conformarlo como un Estado Confederal (el federalismo, que hasta hace bien poco era una opción a tener en cuenta, en estos momentos se ha quedado corto, ya no sirve de cara a una propuesta seria y viable de futuro para un Estado de las Autonomías que ha fracasado ostensiblemente), como una entidad política avanzada y descentralizada al máximo, republicana, por supuesto, y formada por una serie de Estados nacionales soberanos (en principio, las antiguas Autonomías) que pactarían asociarse entre sí en igualdad de condiciones dentro del superior marco de la UE.

La disyuntiva, para cualquiera que piense un poco en estas cosas, se presenta clarísima: o creamos nuevos lazos, mucho más elásticos y flexibles, que nos permitan mantener cierta cohesión en el conjunto de esta España que se nos muere e impida la explosión política y social en una buena parte de ella (nada descabellado a día de hoy como intuyen no ya sólo los políticos sino el simple ciudadano de la calle) o, rotos por la fuerza de la historia los viejos y férreos grilletes del pasado, pronto todos nos iremos al garete. La elección, amigos, no puede ser otra: unámonos todos (en una unión suave, moderna, no avalada por la fuerza como antes, echando mano de la multitud de mecanismos políticos que existen para hacerlo en este globalizado mundo del siglo XXI que acabamos de estrenar) desde la aceptación del otro como es, con su identidad, su lengua, su historia y hasta con sus orgullos y defectos; seamos solidarios y comprensivos con nuestros forzados compatriotas de antes y avancemos al unísono, con la fortaleza que da la unión aceptada y consentida, dentro de una Unión Europea que, querámoslo o no, hace ya tiempo que nos “robó” la mayor parte de nuestra antigua y preciada soberanía. Y con ello la propia pervivencia futura de una mítica España (la de nuestros antepasados) que algunos políticos en estos tiempos nuevos, con afán rencoroso y hasta suicida, se empeñan en mantener como sea, bien en la UVI política y social, en el coma irreversible que apunta por el horizonte e, incluso, momificándola con preciosas esencias patrioteras para que resucite, esplendorosa y joven, cuando “vuelva a reír la primavera…”

Resulta meridianamente claro a estas alturas que el futuro de España ya ha llegado, ya está aquí con toda su virulencia y, como todos sabemos, reclama soluciones urgentes y altas dosis de imaginación, solidaridad y cordura. Una región española, una parte muy importante de la España que todos hemos conocido, una nación sin Estado pero con su lengua, su cultura, su idiosincrasia, su historia, sus ilusiones, su riqueza y sus ansias de libertad, Cataluña, pide paso, pide cancha, pide hablar, pide negociar… para arbitrar una solución política, social y territorial con el resto del Estado español actual. La radicalidad, la miopía política, el inmovilismo, la falta de una visión clara y contundente de lo que España debe dejar atrás y de lo que tiene por delante, del anterior presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, nos ha llevado a los españoles a la angustia colectiva y al desasosiego permanente sin visos de que la anómala situación política y social que estamos viviendo vaya a remitir a corto plazo. Porque, además, el melón identitario se ha abierto y detrás, se resuelva como se resuelva el contencioso catalán, vendrán otras peticiones de salida del estatus quo autonómico español. En principio amigables, negociadas, pero si esto no puede ser, por la vía de la enemistad, la confrontación y la violencia.

Este país afronta, como ya he dejado bien claro en las líneas anteriores, un fin de ciclo, el fin del actual Estado Autonómico creado en circunstancias muy difíciles del pasado y que ha traído a este país el período de corrupción más largo e intenso de la historia de España y con ello la absoluta necesidad de enterrarlo cuanto antes. Y con él, el Régimen que lo creó, el monárquico de 1978, instaurado testicularmente por un militar golpista con genes de fascista redomado que, efectivamente, ha durado muchos años, es cierto, pero porque nos engañó a todos, porque se disfrazó de democrático y de derecho y muchos, incluidas las instituciones europeas y USA, lo creyeron interesadamente y lo avalaron. Pero hoy en día está acabado, hace aguas por todas partes y los ciudadanos de este país debemos cambiarlo con urgencia si no queremos enfrentarnos muy pronto al caos político y social de una nación ingobernable. Y si para ello es necesario organizar una pequeña revolución (pacífica, por supuesto), hagámosla. ¡Refundación o caos!

Y un aviso para navegantes. Según mi particular criterio, obviamente sujeto a error pero que se asienta en una muy larga experiencia vital, en una extensa permanencia en la cúpula castrense española, en puestos de responsabilidad en la vida política y en múltiples ensayos y estudios publicados a lo largo de los últimos treinta años sobre aspectos muy concretos de la historia de este país, los dos o tres próximos años pueden resultar muy duros en el devenir político español. Existe un evidente riesgo de “ingobernabilidad”,de desgobierno, de colapso de las instituciones, ya que va a resultar muy difícil, por no decir imposible, que el abanico de partidos que acaban de repartirse prioritariamente el parlamento salido de las elecciones legislativas de abril terminen poniéndose de acuerdo para gobernar y con ello poder solucionar los graves problemas que arrastra España desde hace ya bastantes años. Tal vez, digo “tal vez” pero oteando por el horizonte tamaña posibilidad, tengamos que acabar en un estado de excepción para nada deseable y/o en un Gobierno de concentración o salvación nacional que promueva el necesario período constituyente para modernizar de una vez por todas esta vieja nación de naciones que se debate entre el terrorífico tiempo pasado y el desconocido miedo al futuro.  Para mí, y perdone el lector la osadía intelectual, ese futuro está muy claro: Una España confederal y republicana. 

 

 (*) Amadeo Martínez Inglés es Coronel, escritor e historiador

(Extracto del último capítulo del libro del autor titulado “El golpe de Estado que tumbó al rey” de próxima aparición)

 

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