«BLACK LIVES MATTER» (BLM): MANIPULACIÓN POLÍTICA Y CONTROL SOCIAL. «La Revolución de Colores de George Floyd»

BLACK LIVES MATTER

 

LA INTRANSIGENCIA MORAL DE LOS MEDIOS

Hay en todo este fenómeno político-mediático que estamos analizando una instrumentalización de la moral, que es utilizada básicamente como garrote contra el enemigo de turno
Por Javier Bilbao

Ideas, 3 de septiembre de 2023

INGENIERÍA DESINFORMATIVA

 

«El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella» (Juan, 8:7)

«¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?» (Lucas, 6:41)

«Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres» (Mateo, 6:2)

 

Siempre que me cruzo con la inevitable lista de turno sobre «libros que leer antes de morir» —después es más complicado— me suelen sobrar muchos (¿El cuento de la criada, en serio?) y siempre echo en falta entre los mencionados, al margen de las creencias de cada uno, la Biblia. No soy la persona adecuada para hablar desde una perspectiva religiosa, así que no huyan los incrédulos ni arqueen la ceja los más versados: no pretendo hacer proselitismo ni atizarle a nadie una exégesis que rebasaría mis capacidades. Sólo quiero señalar el enorme valor que encierra este libro a la hora de comprender nuestra culturallamémosla española, hispana, europea u occidental. Leyéndolo pasas a captar referencias que antes se te escapaban y ahora comprendes que están todas unidas por un hilo invisible; es como haber vivido siempre en un paisaje en el que permanecían dispersos un millón de fragmentos y retroceder en el tiempo para contemplar la obra monumental de la que formaban parte. Ah, así que tal frase hecha o metáfora provenían de allí, y aquel nombre común de hombre o mujer, y aquella historia, y aquel título de una película o de una novela, y aquella canción. Las uvas de la ira, La escalera de Jacob, Carros de fuego, La herencia del viento, Hijos de los hombres, El séptimo sello, La venganza es mía, Tiempo de silencio, Tiempo de morir… Las referencias bíblicas abarcan una parte fundamental de la historia del cine; mientras tanto, el pop y el rock se han nutrido de tal forma de sus ramalazos poéticos que no sabemos qué quedaría sin ellos, bien desde Turn! Turn! Turn! hasta Rivers of Babylon. O ya se trate de la obra de Lou ReedNina SimoneAdeleThe Rolling Stones… ¡la lista sería interminable!

Ahora bien, teniendo en mente lo anterior, cabe señalar que la parte más provechosa se encuentra en los Evangelios, pues en ellos además de su formidable impacto histórico-cultural causa impresión la perspicacia psicológica que subyace en sus parábolas y exhortaciones. Quien habla ahí le tenía bien tomadas las medidas a la naturaleza humana, a sus debilidades y a sus sesgos cognitivos. Múltiples estudios contemporáneos le han puesto diversos nombres, desde el efecto Lago Wobegon hasta el efecto Dunning-Kruger, que revisten de aura científica a nuestra innata tendencia a sobrevalorar nuestras capacidades, situarnos erróneamente por encima de la media y a juzgar con doble rasero, reservando la indulgencia para uno mismo y la severidad moral para el resto. Hoy día hay incluso quien se empeña en creer que existe tal cosa como el «síndrome del impostor», de manera que la sospecha probablemente fundada que sienta alguien de que es una persona inepta en su cargo sería un pensamiento intrusivo del que culpar al patriarcado. 

La cuestión es que, usemos unos u otros términos, ya quedó constancia hace un par de milenios de lo fundamental sobre la manera en que cualquiera se ve y se juzga a sí mismo y a los demás. ¿Quién puede tirar realmente la primera piedra?, precisamente porque hay defectos y errores muy extendidos en los que todos tendemos a caer, aunque a veces ni siquiera seamos conscientes de ello, los Evangelios insisten tanto en la autocrítica y el examen de conciencia antes de señalar al resto y, también, en el perdón hacia los demás. Pero esto es algo que choca de lleno con el clima actual, pues la esfera pública político-mediática se sustenta ahora mismo en lo opuesto.

Tanto los medios de comunicación estadounidenses como los españoles (que funcionan a modo de franquicia de los primeros) está atravesados hasta el tuétano de ideología progresista/woke y uno de sus rasgos más llamativos es que en ella no se concibe la piedad, el perdón, el arrepentimiento y la redención, principios nucleares del cristianismo. Aquí, ahora, ya no hay proporcionalidad en el castigo, no hay una misma vara de medir para todos y quien sea señalado como transgresor de una norma —a menudo no escrita y altamente interpretable— no podrá poner el contador de nuevo a cero y seguir con su vida. ¿Por qué esto es así?

 

Tres causas fundamentales

En primer lugar, para los medios y los periodistas que trabajan en ellos, el señalamiento colectivo de turno contiene una función ejemplarizante. Del ciudadano anónimo o la figura pública que haya podido hacer o decir algo considerado inapropiado de acuerdo con la nueva moral no importa el daño real que pueda haber causado ¡si acaso lo hubo! y que por ello sea tratado en justa proporción. No se le juzgará por lo que realmente sea o haga, sólo será una cabeza de turco para que el resto de la población tome nota. Recordemos, por ejemplo, el caso del estudiante que el pasado año profirió unos gritos ciertamente poco elegantes en un Colegio Mayor. Lo que en un mundo normal sólo hubiera merecido, como mucho, una reprimenda por parte de algún encargado del centro, en este sin embargo fue objeto de un escarnio público que incluyó al mismo Presidente del Gobierno y a todos los grandes medios generando tal agitación que, según nos contaron, llegó un momento en que «no podía salir de su casa ante el acoso que sufría(…) Perdió la beca y le expulsaron del colegio mayor. La presión fue tal que acabó dejando los estudios en Madrid y regresó a su Mallorca natal».    

En segundo lugar, dentro de los esquemas mentales progresistas el concepto de responsabilidad individual está muy diluido, dado que todo pasa a ser estructural y por lo tanto mediante la adecuada ingeniería social se podría extirpar completamente el mal del mundo. Acostumbran a representarlo como una pirámide o iceberg donde en la parte inferior se sitúan, por ejemplo, los chistes sexistas, los celos o el rechazo al lenguaje inclusivo y todo ello termina llevando en pendiente resbaladiza irreversible al asesinato. De forma que, desde su perspectiva, no hay reacción que pueda tacharse de desmedida contra, digamos, un humorista que haya hecho un chiste sobre ligar con mujeres, dado que en último término ese chiste estaría vinculado al asesinato y cualquier grado de ostracismo y vejación pública al que se le someta estará bien merecido. Combatiendo chistes, comportamientos o piropos creen estar salvando vidas en su fervor justiciero y por tanto nunca les parecerá estar yendo demasiado lejos.

Por último, hay en todo este fenómeno político-mediático que estamos analizando una instrumentalización de la moral, que es utilizada básicamente como garrote contra el enemigo de turno. En redes y medios se recurre sin recato a ese exhibicionismo moral que se afeaba en el Sermón de la montaña, es algo que vemos a diario, sin más fin que alimentar la propia vanidad o tal vez para ligar con alguna chica… ahí es más disculpable entonces. Pero en casos como el que estamos viendo estos días no es difícil adivinar una intencionalidad política. El Gobierno, por la razón que sea, quiere quitarse a alguien de en medio y entonces sus medios afines (o sea, casi todos) deben sobreactuar e hiperventilar todo lo que haga falta para hacer creer a la población que tal o cual gesto o palabra del aludido es un crimen imperdonable. Con frecuencia en tales momentos se podrá tirar de hemeroteca para mostrar a algún otro, afín al Gobierno y su coro acusador, en una situación similar, pero eso evidentemente no generará la misma reacción. Dejará entonces de haber reglas comunes para todos y entraremos en un reino de arbitrariedad y poder descarnado. Ahí es donde ahora nos encontramos.

 

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LUCRARSE EN NOMBRE DEL ACTIVISMO

Resulta que determinados activismos no sólo son vistos por la sociedad como una ‘causa noble’, sino que también resultan muy rentables. Al menos para algunos de los activistas más famosos que dicen defender los derechos de los afroamericanos, el animalismo o pelear por un futuro verde para el planeta. Ellos se han convertido desde hace tiempo en millonarios

Por Maria Burke 

Periodismo Alternativo, 8 SEPT 2023

Determinadas figuras que han liderado el activismo ambientalista, por los derechos de los afroamericanos o de los animales, han terminado beneficiándose económicamente.

 

Resulta que determinados activismos no sólo son vistos por la sociedad como una ‘causa noble’, sino que también resultan muy rentables. Al menos para algunos de los activistas más famosos que dicen defender los derechos de los afroamericanos, el animalismo o pelear por un futuro verde para el planeta. Ellos se han convertido desde hace tiempo en millonarios.

La considerada como madre fundadora del movimiento Black Lives Matter, Patrisse Cullors, nació en una familia pobre y marginal en Los Ángeles. Sus hermanos han estado tras las rejas más de una vez por robos y drogas. Pero Patrice decidió canalizar sus esfuerzos hacia un supuesto activismo social. En 2013, junto con otros miembros, fundó el movimiento Black Lives Matter, con el que obtuvo cierta fama. Según describe Patrice en su libro, para crear este movimiento se ‘inspiró’ en el terrible trato que uno de sus hermanos recibió en prisión, con constantes palizas e intimidación.

 

Patrisse Cullors

 

El momento clave para Cullors llegó en 2020, cuando las protestas masivas bajo el lema Black Lives Matter se extendieron por todo Estados Unidos. En ese momento, el movimiento tenía 30 grupos operativos en todo el país. Ese año, según declaraciones de impuestos, el movimiento recibió más de 90 millones de dólares y, según algunos informes, cientos de corporaciones y particulares donaron más de 1.000 millones de dólares. No hay información sobre dónde fue a parar la mayor parte de ese dinero.

 

Ese año (2020), según declaraciones de impuestos, el movimiento recibió más de 90 millones de dólares y, según algunos informes, cientos de corporaciones y particulares donaron más de 1.000 millones de dólares. No hay información sobre dónde fue a parar la mayor parte de ese dinero

 

En el invierno de 2020, algunos sectores criticaron a la dirección, denunciando que durante todos los años de existencia del movimiento, no se había desarrollado un sistema de información unificado. Esto llevó a muchos a cuestionar la integridad de los fundadores del movimiento. Se reveló que no constaba en ninguna parte cuánto dinero recibió la organización por parte de los donantes y qué salario recibía la propia Patrice.

En la primavera de 2021 algunos medios de comunicación aseguraron que Cullors estaba comprando propiedades en un momento en que Estados Unidos estaba sacudido por las protestas. Posteriormente se supo que la fundadora de Black Lives Matter tenía cuatro mansiones de lujo, cuyo precio promedio era de 3,2 millones de dólares.

En medio del escándalo, Patrisse Cullors dejó el movimiento en mayo de 2021. En declaraciones a los medios intentó justificarse. Afirmó que renunció para trabajar en un libro y un contrato televisivo. De hecho, publicó un libro y luego intentó abrir carrera en el mundo del cine y la tv. Pero el negocio del cine no funcionó. No hace mucho, Warner Bros. rescindió el acuerdo con ella porque durante tres años Patrice no había aportado ideas para películas, series documentales o dibujos animados.

 

El animalismo de Tash Peterson

 

La activista australiana defensora de los derechos de los animales Tash Peterson, conocida como ‘Vegan Booty’, se dio a conocer con sus apariciones en lugares públicos con pancartas reivindicativas.

A pesar del frío invernal, Peterson se manifestaba vistiendo una provocativa ropa interior rosa mostrando su rechazo al uso de mantas y abrigos confeccionados con materiales de animales. Su acción en un restaurante de comida rápida le dio gran fama. Tash apareció allí con un delantal de carnicero y comenzó a verter sangre falsa por todo el establecimiento, pidiendo compasión por las gallinas. Y en vísperas de Navidad, llevó flores y fotografías de lechones al departamento de carnes del supermercado, calificando la festividad como un holocausto inhumano.

Las irrupciones de la activista terminaron con su prohibición de entrar a bares y restaurantes en Australia Occidental. Posteriormente, Tash terminó cosificándose en la plataforma de adultos Onlyfans. Allí, Peterson gana al menos 40.000 dólares al mes mostrando su cuerpo a todo el mundo.

Me acusan de buscar atención, me acusan de sexualizarme, me acusan de ser una activista por los derechos de los animales solo para promocionar mi cuenta de Onlyfans”, escribió la activista en sus redes sociales. Y aseguró que la única razón por la que demuestra sus encantos es el deseo de llamar más la atención sobre los problemas de ‘nuestros hermanos animales’.

 

El ambientalismo de Greta Thunberg

 

La activista medioambiental sueca Greta Thunberg, que fue invitada a intervenir en la tribuna de la ONU, se inició a temprana edad, con tan solo 15 años, en el mundo del activismo. Desde que Thunberg emergió mediáticamente como un ‘ícono del movimiento verde’, ha habido rumores de que varios lobbies y empresas la respaldan y la están utilizando en su beneficio.

El primero en monetizar la popularidad de Greta fue el relaciones públicas sueco Ingmar Rentzhog, quien creó el proyecto ecológico «No tenemos tiempo» y luego, aprovechando la notoriedad mediática de Thunberg, atrajo varios millones de dólares de inversión. Más tarde, los medios de comunicación establecieron una conexión entre Rentzhog y el ex vicepresidente estadounidense Al Gore. El político impulsa la ‘agenda verde’ desde finales de los años 90 y ha ganado millones de dólares negociando cuotas de emisiones de dióxido de carbono.

 

En los últimos cinco años, se han publicado siete libros en los que Greta figura como autora

 

Los periodistas también establecieron una supuesta conexión entre Greta y George Soros. La joven sueca estuvo a menudo rodeada de la activista ambiental alemana Louise Newbayer, a quien se le atribuyó contactos con las organizaciones financieras.

Los periodistas han dicho más de una vez que Thunberg ganó su primer millón de dólares incluso antes de llegar a la edad adulta. La activista asegura que el activismo medioambiental como tal no le ha aportado ni una sola corona sueca. Pero su principal ingreso son las bonificaciones. Las transfiere a su fondo, incluidas las regalías y las ganancias de la venta de libros. En los últimos cinco años, se han publicado siete libros en los que Greta figura como autora.

 

 

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DESCUBREN LAS MANSIONES DE LA MARXISTA COFUNDADORA DE BLACK LIVES MATTER

Denuncian que la activista quiere comprar una propiedad en Las Bahamas en donde tendría como vecinos a multimillonarias celebridades.

Primer informe, 13 ABRIL 2021

BLACK LIVES MATTER

 

Mientras aupaban protestas en todo Estados Unidos, una de las cofundadoras del controversial grupo Black Lives Matter (BLM), encontraba otra cosa en la que ocuparse. Se embarcó en la compra de bienes raíces y se quedó con cuatro casas de lujo valoradas $ 3.2 millones, dijo el medio estadounidense The New York Post.

 

Se embarcó en la compra de bienes raíces y se quedó con cuatro casas de lujo valoradas $ 3.2 millones, dijo el medio estadounidense The New York Post

 

La autodenominada marxista compró el mes pasado una casa de 1,4 millones de dólares en una calle apartada a poca distancia de Malibú en Los Ángeles, según un informe. Esta sería solo una de las tres casas que Khan-Cullors posee en el área de Los Ángeles, según muestran los registros públicos.

Las líderes de BLM nunca han escondido su fascinación por la dictadura venezolana y su admiración por el propio Nicolás Maduro con quien mantienen una fructífera alianza.

Algunos compañeros activistas quedaron desconcertados por las revelaciones inmobiliarias.

Hawk Newsome, director de Black Lives Matter Greater New York City, que no está afiliada a Black Lives Matter Global Network Foundation de Khan-Cullors, pidió una «investigación independiente» para averiguar cómo la red global gasta su dinero.

«Si te llamas socialista, tienes que preguntarte cuánto de su dinero personal se destina a causas benéficas», dijo.

El año pasado, Khan-Cullors y su esposa Janaya Khan se aventuraron a Georgia para adquirir un «rancho personalizado». El valor de esta cuarta propiedad sería de  $ 415,000.

 

Patrisse Khan-Cullors, confundadora de Black Lives Matters, grupo que recibió 90 millones de dólares en ingresos el año pasado.

 

Financiamiento opaco

En octubre, la activista firmó «un acuerdo multiplataforma» con Warner Bros Television Group para ayudar a producir contenido para «voces negras que históricamente han sido marginadas», dijo en un comunicado.  No se sabe cuánto recibió la cofundadora de BLM en compensación por esa negociación.

Khan-Cullors comenzó su juerga de compras  de propiedades en Los Ángeles en 2016. Apenas unos años después de que el movimiento de derechos civiles comenzara a darse a conocer con un hashtag, #blacklivesmatter, junto a sus compañeras activistas Alicia Garza y ​​Opal Tometi.

Ese año, compró una casa de tres habitaciones por $ 510,000. Ahora vale casi $ 800,000. 

Dos años después, en 2018, Khan-Cullors compró una casa de cuatro habitaciones en el sur de Los Ángeles, en un vecindario multiétnico. Khan-Cullors pagó $ 590.000 por la casa cuyo valor ahora sería de $ 720,000, según registros públicos.

La activista se convirtió al marxismo a una edad temprana. “Comenzó el año en que cumplí doce”, escribe. «Ese fue el año en que aprendí que ser negra y pobre me definía más que ser brillante, esperanzada y lista».

En febrero, Black Lives Matter le dijo a la Associated Press que recibió $90 millones en 2020, con $ 21.7 millones comprometidos para otorgar fondos y ayudar a 30 grupos liderados por negros en todo el país.

Con información de New York Post.

 

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LA COFUNDADORA DE BLACK LIVES MATTER RENUNCIA AL MOVIMIENTO TRAS REVELARSE QUE TIENE UN PATRIMONIO DE MÁS DE 3 MILLONES DE DÓLARES

Cullors ha decidido apartarse de la fundación condenando lo que llama «una campaña de difamación de grupos de extrema derecha» que intentan desacreditarla

El Liberal, 18 MAYO 2021
 
La cofundadora de Black Lives Matters Patrisse Cullors.
 

Patrisse Cullors es la cofundadora del famoso movimiento estadounidense Black Lives Matter que se encuentra actualmente en medio de fuertes críticas por su estilo de vida tachado de «lujoso», ya que se reveló que posee una ostentosa cartera de bienes inmuebles de más de tres millones de dólares. Frente a las críticas recibidas, Cullors ha decidido renunciar a su cargo de directora ejecutiva de Black Lives Matter Global Network Foundation.

La cofundadora del movimiento Black Lives Matter ha explicado que se separa de este movimiento para poder enfocarse a otros proyectos que tiene entre manos, como es el lanzamiento de su segundo libro y un acuerdo televisivo a largo plazo que tiene con Warner Bros. A estos proyectos se suman las críticas recibidas por sus bienes, en consecuencia, Cullors ha tomado la decisión de apartarse de la fundación, condenando lo que llama «una campaña de difamación de grupos de extrema derecha» que intentan desacreditarla.

Otra de las controversias que hay en relación con la fundación Black Lives Matter Global Network es las finanzas de esta organización y la riqueza personal que ha adquirido en el último tiempo. Con estas controversias, Cullors ha decidido salir de la fundación porque ella siente que «es el momento adecuado» y que ha creado «la infraestructura y el apoyo, y el esqueleto y los cimientos necesarios para poder irme», asegura.

Aunque Cullors considere que es el mejor momento para irse porque ya ha creado los «cimientos necesarios» para la fundación, sigue siendo objeto de críticas por haber adquirido cuatro inmuebles de lujo valorados en 3,2 millones de dólares. Por este motivo, muchos ciudadanos se han cuestionado qué porcentaje de las donaciones se destinaban realmente a programas de justicia social, aunque la fundación ya se ha pronunciado ante estas críticas desmintiendo un supuesto manejo indebido de fondos.

 

En el año 2019, esta fundación cerró el año con un saldo de 60 millones de dólares, aunque durante ese mismo año recibió 90 millones de dólares en donativos, de los cuales gastaron casi una cuarta parte de los ingresos en costos operativos y acciones de caridad. Los críticos del movimiento sostienen que un alto porcentaje de ese dinero debería de haberse donado a las familias de víctimas de la brutalidad policial que no han tenido ningún tipo de ayuda

 

Tras la renuncia de Cullors como directora ejecutiva de Black Lives Matter Global Network Foundationse espera que asuman este cargo dos activistas que cuenta con una gran experiencia ejecutiva, Monifa Bandele y Makani Themba.

En el año 2019, esta fundación cerró el año con un saldo de 60 millones de dólares, aunque durante ese mismo año recibió 90 millones de dólares en donativos, de los cuales gastaron casi una cuarta parte de los ingresos en costos operativos y acciones de caridad. Los críticos del movimiento sostienen que un alto porcentaje de ese dinero debería de haberse donado a las familias de víctimas de la brutalidad policial que no han tenido ningún tipo de ayuda.

 

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LA REVOLUCIÓN DE COLORES DE GEORGE FLOYD

El caos y la anarquía reinantes dejaron para el recuerdo imágenes de extrema violencia, combinadas con otras en las que el movimiento Black Lives Matter adquiría rasgos de devoción religiosa
 
Por Javier Bilbao

La Gaceta, 21 de mayo de 2023

 

Los periodos preelectorales suelen ser ricos en acontecimientos inusuales de efecto desestabilizador, bien lo sabemos en España. Precisamente esta semana se cumplirán tres años de uno que sacudió a la sociedad estadounidense con tal intensidad, en tantos órdenes distintos, que aún hoy resulta complicado poder hacer balance de lo ocurrido. La muerte de George Floyd y la impresionante ola de disturbios que desató tuvo lugar, recordemos, de forma inmediatamente posterior a la mayor pandemia mundial que se había visto en un siglo y pocos meses antes de unas elecciones trascendentales, asemejando el año 2020 a esas películas de serie z que intentan combinar zombies, alienígenas y vampiros. Pero a diferencia de estas no fueron eventos superpuestos sin orden ni concierto; a encontrar los hilos que los unen dedicaremos las siguientes líneas. 

2020 comenzó con expectativas prometedoras para que Trump renovase su mandato: la economía iba como un cohete, había cumplido promesas valoradas por su electorado como los nombramientos para el Tribunal Supremo y el escenario internacional estaba bastante calmado pues, lejos de los augurios de sus detractores, durante su gobierno no solo no había iniciado nuevas guerras, sino que alcanzó acuerdos de paz. Pero las cosas empezaron a torcerse en febrero con la pandemia de COVID-19 o, como él lo bautizó, «El virus chino». Los confinamientos masivos que se sucedieron tuvieron un gran impacto en el estado de ánimo de muchas personas —¡cómo olvidar aquello!— a lo que se sumó el considerable aumento en el consumo de medios de comunicación y redes sociales, pues al fin y al cabo no había mucho más que hacer. Cualquier excusa en ese momento hubiera servido para echar a la gente a las calles, reencontrarse unos con otros y, en cierta forma, exorcizar toda su ansiedad previa. La chispa saltó de una manera harto previsible en el contexto estadounidense, el agravio racial, motivo que ha desencadenado disturbios en sus grandes ciudades en 17 ocasiones diferentes desde 1990. 

Todo empezó un 25 de mayo cerca de las 8 de la tarde, con una llamada a la policía de Minneapolis advirtiendo sobre un hombre que «no tenía control sobre sí mismo» e intentaba pagar con un billete falso en una tienda. Lo encontraron dentro de su coche y ofreció resistencia física a bajar de él. Tras lograr esposarlo y mantenerlo 9 minutos en el suelo en una posición que se enseñaba en ese cuerpo de policía (detalle en el que se puso énfasis durante la defensa posterior del agente acusado) se desvaneció y tuvieron que llamar a una ambulancia, que lo traslado a un hospital donde acabaría muriendo poco después. El momento fue grabado en un móvil, subido a continuación a Facebook y ahí su viralidad se hizo explosiva. «Entre el creciente descontento e incivilidad, había una cosa que parecía cada vez más obvia: a nadie parecían preocuparle los hechos», dice la periodista Liz Collin en They’re Lying: The Media, The Left, and The Death of George Floyd. Presentadora de una televisión local y esposa de un policía compañero de los acusados, fue una testigo de primera mano de todo ese proceso y pagó caro su intento de contarlo, pues fue despedida, vejada públicamente como racista y tuvo que aguantar, además, manifestaciones frente a su vivienda, tal como cuenta en esta entrevista.

¿Y qué hechos sostiene que fueron ignorados? Su libro dedica una considerable atención a la autopsia, cuyo documento oficial puede verse aquí. En el informe encontramos que Floyd tenía enfermedades cardiovasculares y presentaba en su sangre restos de fentanilo y metanfetamina. En este punto hay que recordar que en Estados Unidos murieron solo en 2021 un total de 71.000 personas por sobredosis de la primera y 33.000 por la segunda. Ahora bien, ¿fue la dosis hallada en el cuerpo de Floyd lo suficientemente elevada como para haberle causado la muerte? Según el informe los niveles de fentanilo eran de 11 ng/ml y de acuerdo con el Centro Europeo de Monitorización de Drogas y Adicción a las Drogas: «Las concentraciones en sangre de aproximadamente 7 ng/ml o más se han asociado con muertes en las que estuvo involucrado el uso de múltiples sustancias». Que es justo lo que aquí encontramos. No obstante, durante el juicio al principal policía encausado, Derek Chauvin, expertos de reconocido prestigio negaron categóricamente que esa fuera la causa del fallecimiento y no tenemos por qué dudar de su palabra… Aunque ciertamente el juicio levantó una considerable expectación que intimidaría a más de uno. La emisión del veredicto en directo tuvo una audiencia de 23 millones de espectadores (para que nos hagamos una idea, la retransmisión de la gala de los Óscar este año fue vista por 19 millones) y, según hemos visto con Liz Collin, las consecuencias para ellos de haber sostenido otra cosa podrían haber sido apreciables por mucho que apelaran a su deber profesional.  La defensa pudo encontrar, pese a todo, un médico forense jubilado que testificó que la combinación de drogas y problemas cardiacos preexistentes es lo que pudo haber causado la muerte. No convenció al jurado y Chauvin fue condenado a 22 años de prisión.

Las revueltas

Más allá de informes forenses mucha gente tuvo claro a quién culpar. Desde el día siguiente a su fallecimiento, se sucedieron las protestas y muestras de indignación primero en Minneapolis y casi inmediatamente en el resto del país y hasta del mundo (en Madrid llegó a haber una concentración de varios miles de personas). El gesto de hincar la rodilla en el suelo imitando al policía fue una forma un tanto desconcertante de homenajear a Floyd, cuyas palabras de «I can’t breathe» se trasformaron en lema junto a «defund the police», pues se señalaba como culpable el abuso policial supuestamente generalizado contra la minoría negra. Lo cierto es que esta supone el 13% de la población estadounidense y representa en torno al 25% de las muertes a manos de la policía, pero si tenemos en  cuenta que su tasa de criminalidad per cápita es en torno a 2.5 veces mayor que la del conjunto del país, entonces estadísticamente la muerte de personas de raza negra estaría, de hecho, claramente infrarrepresentada.  Hay causas que explican esto, como por ejemplo lo que se conoce como «suicidio por la policía», pero deja claro que hablar de un racismo sistémico policial no tiene mucho sentido. 

Nada de esto importó a las masas agitadas por un aparato mediático pendiente de las elecciones en noviembre, lo que se tradujo en al menos 25 muertos —todos menos uno causados por civiles— y en torno a 2.000 millones de dólares en pérdidas por los incendios, saqueos y destrucción de propiedad pública y privada. El caos y la anarquía reinantes dejaron para el recuerdo imágenes de extrema violencia, combinadas con otras en las que el movimiento Black Lives Matter adquiría rasgos de devoción religiosa, como esta escena en la que un grupo de blancos pide perdón de rodillas delante de varios negros en pie ante ellos. O esta otra, en la que blancos lavan los pies de negros en imitación de Cristo. 

Consecuencias

Que Biden participara en el funeral de Floyd da idea del alcance político que se le quiso dar al acontecimiento desde el primer momento. Dado que ahora es el presidente cabe concluir que el objetivo fundamental se cumplió, pero los efectos no acabaron ahí. Desde 2020 las grandes corporaciones estadounidenses han destinado la asombrosa cifra de 83.000 millones de dólares a movimientos vinculados a Black Lives Matter, de los que esta organización se ha embolsado directamente 123 millones de dólares. La propia cofundadora de la asociación empleó 6 de esos millones en comprarse una mansión.

Por otra parte, los llamamientos de los manifestantes a desfinanciar y abolir la policía se llevaron a cabo y, como no es difícil deducir, cuando la presencia policial disminuye, la criminalidad aumenta. El analista político Steve Sailer ha estudiado en profundidad las estadísticas de criminalidad desde el 25 de mayo de 2020 y el resultado es incontestable. En Portland, una ciudad donde las protestas fueron particularmente intensas y se toman el progresismo muy en serio, el índice de homicidios aumentó un 167%, mientras que en Minneapolis, donde todo comenzó, el incremento ha sido del 67%. Como afirma aquí respecto a la media anual previa en todo el país «ha habido un incremento de alrededor de 13.000 asesinatos con armas de fuego desde que se declaró el ajuste de cuentas racial el 25 de mayo de 2020, y cerca de 8.000 de los muertos adicionales fueron víctimas negras (o el doble de la cantidad de afroamericanos linchados en toda la historia)». El impacto incluso alcanzó a los accidentes de tráfico, dado que la menor presencia policial en barrios y localidades de población negra ha tenido como consecuencia que el número de muertes en la carretera de este colectivo haya aumentado un 36% respecto a 2019. 

En definitiva, son muchas las conclusiones que pueden extraerse de todo este episodio histórico: desde la facilidad con que en nuestra época unas imágenes virales se imponen a la realidad aburrida de las estadísticas, pasando por la enésima constatación del enorme poder de manipulación de los medios, hasta la sombría sospecha de que Estados Unidos parece que nunca podrá sobreponerse a su historia y superar sus agravios raciales. Me gustaría concluir con unas palabras de Sailer, de costumbre comedido pero aquí categórico: «la evidencia ahora es abrumadora: las élites estadounidenses tienen sangre en sus manos por su respuesta histérica a un incidente de la policía local que desde entonces ha dejado muchos miles de cadáveres en las calles. El fiasco de Floyd ha sido el equivalente en política interna de la invasión de Irak: una enorme herida nacional autoinfligida».

 

De formación abogado y economista. Ha conciliado diversas actividades empresariales con la traducción de autores como Ayn Rand, Frédéric Bastiat o Alexis de Tocqueville.