El verdugo
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EL VERDUGO
Luis García Berlanga. 1963
Azcona se inspiró para escribir el guión en la última mujer ajusticiada a garrote vil en España cuatro años antes. El verdugo se negó a ejecutarla, por lo que hubo que emborracharlo y llevarlo a rastras hasta el patíbulo. Estrenada en septiembre de 1963 en el Festival de Cine de Venecia, fue galardonada con el Premio de la Crítica Internacional, lo que provocó en España un escándalo gigantesco.
El embajador español en Roma fue el primero en darse cuenta de la torpeza que había tenido la censura que, tras unos cortes previos, consideró la película como «inofensiva y sin peligro a nivel ideológico» y no logró neutralizar la carga subversiva de una España mísera, triste y amordazada y denunciaba a esta comedia como una “maniobra de la propaganda comunista y anarquista” y a su director como «compañero de viaje de los comunistas»; el mismo Franco tildó a Berlanga de “mal español”.
Pero un suceso inesperado convirtió la película en un alegato contra la pena de muerte: dos semanas antes del estreno se ejecutó a garrote vil a dos acusados de poner dos bombas en Madrid que solo causaron heridos. Un asesinato legal de la dictadura ya que, 33 años después, los verdaderos autores se autoinculparon públicamente en Francia de los hechos.
Llovía sobre mojado, pues ese mismo año el comunista y policía como su padre, Julián Grimau, quien participó activamente en la represión contra los anarquistas en Barcelona, fue condenado en Consejo de Guerra por hechos acaecidos en la Guerra Civil.
Fue el primer gran escándalo del franquismo en el extranjero, con una campaña en la que pidieron inútilmente el indulto de Grimau a Franco, desde el jefe de estado ruso Khrushchev hasta el Papa. Franco tuvo que adelantar su ejecución unos días para que no le amparara la entrada en vigor del reciente creado Tribunal de Orden Público.
Su fusilamiento en el cuartel militar de Campamento fue un auténtico drama; la Guardia Civil se negó y el Capitán General de Madrid rehusó que su ejecución la hicieran militares de carrera; tuvo que ser el propio Franco quien diera la orden de que fueran jóvenes reclutas que asustados y sin experiencia, dispararon 27 balas sin conseguirlo; un teniente tuvo que rematarlo y acabó sus días en un psiquiátrico.
Sólo hubo un borrón al gran éxito internacional de «El Verdugo» y fue el del «inteligente» y sobrevalorado crítico de cine francés Robert Benayoun quien calificó la película de ultrafranquista. El humor negro tan español de las películas de Berlanga no ha seducido nunca, ni antes ni después de «El Verdugo», a la cursi e intelectualizada cultura francesa que prefería, con mucho, al serio e ideológico J. A. Bardem.
La película fue maltratada por los exhibidores que suprimieron los ruidos del maletín con los hierros del garrote y algunas alusiones a la religión y no estuvo en cartelera todo el tiempo que le correspondía. El éxito le valió a su director un purgatorio de 4 años, pues tuvo que esperar hasta 1967 para hacer cine de nuevo en España.
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EL VERDUGO, película de Luis García Berlanga (1963)
José Luis, el empleado de una funeraria, proyecta emigrar a Alemania para convertirse en un buen mecánico. Su novia es hija de Amadeo, un verdugo profesional. Cuando éste los sorprende en la intimidad, los obliga a casarse.
El verdugo (1963) es una de las obras cumbre del cine español y una película básica para comprender el arranque económico del desarrollismo franquista, sustentado en la polarización de la industria pesada y el desarrollo del turismo de costa.
La imagen desenfadada y de “progreso” que Franco quiere dar de cara al exterior, contrasta con las miserias de un estado dictatorial excesivamente burocratizado que aplica la pena de muerte y no puede evitar los movimientos migratorios desde las zonas rurales más desfavorecidas a las ciudades más pujantes y a países extranjeros como Alemania, Francia o Suiza.
Probablemente la mejor película de Berlanga, supone la cuarta colaboración entre el director valenciano y Rafael Azcona que firman un esperpéntico guion trufado de situaciones absurdas, donde predomina el humor negro, sin abandonar la tradición realista de la cultura española, narrando las miserias de un funerario (Nino Manfredi), que se casa de penalti con la hija de un verdugo (Emma Penella), y que cae en una trampa burocrática que le hará optar a un puesto de ejecutor de la ley, para no perder el piso del patronato que correspondía a su suegro (José Isbert), por los servicios prestados.

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El verdugo. Luis García Berlanga, 1963-64
Por Cristina Aguilar, 2010

El verdugo supone no sólo una obra maestra del cine español, sino la que mejor define la manera de pensar de Luis García Berlanga, que junto con Rafael Azcona, fueron los mejores cuando debían eludir la censura:
se prohíbe la justificación del mal y la inmortalidad religiosa, y los ataques a la Iglesia y el Estado.
Por este motivo formó parte del ciclo de “Películas que burlaron la censura en España” que proyectó el Teatro Liceo en Marzo de 2010.

La película, que consiguió el premio de la crítica en el Festival de Venecia de 1963, sufrió la tijera de la censura con tres cortes al terminar la grabación y con otros catorce antes de participar en el Festival, que suprimieron cuatro minutos y treinta y un segundos, ya que el embajador español en Roma, Alfredo Sánchez Bella,
la acusaba de ser propaganda comunista no sólo contra el régimen sino contra toda una sociedad.
Además de éste, obtuvo otros premios como el Gran Premio de la Academia Francesa del Humor Negro en 1965 o el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos de España concedido a Berlanga y Azcona por el mejor argumento en 1963.
La historia de El Verdugo tiene una evidente lectura social:
es parte de un alegato contra la pena de muerte y una recreación irónica de las contradicciones de la España franquista, realizada en plena era del régimen.

Es un claro reflejo de los grandes problemas sociales de la época:
la carencia de vivienda, la diferencia de clases, la emigración, la excesiva burocratización y el turismo emergente.
Este film supone una especie de concentrado de las características de la obra de Berlanga, ya que su teoría de la miserabilización de los personajes alcanza su máxima expresión.
No supone que los personajes sean unos miserables, sino que en cada una de sus películas podemos observar el trayecto recorrido por unos personajes que
al comienzo del largometraje se encuentran en una situación difícil, pero al final están en otra infinitamente peor, después de haber pasado por momentos en los que parecía que sus problemas se resolvían.
Este dramatismo irónico, es en parte consecuencia, de la influencia de Azcona; sirvió para hacer más cruel y pesimista el cine de Berlanga.

También es destacable en esta obra la presencia de Corcuera, escritor y académico franquista que tuvo que recurrir al viejo verdugo para documentarse con vistas a la publicación de su libro Garrote Vil, y que la dedicatoria que aparece en esta obra, es fundamental en las decisiones de sus protagonistas:
“Al futuro verdugo continuador de una tradición familiar”.
Pero sin duda, la escena clave, es en la que dos grupos de personas llevan arrastras a dos hombres por el patio de una prisión. El propio Berlanga reconoció que fue la primera vez que se le ocurrió la idea de una película a partir de una imagen.
Los planos secuencia, el guión espléndido, los brillantes diálogos y las fabulosas interpretaciones de José Isbert, como el verdugo, Nino Manfredi y Emma Penella, han hecho de este film una obra maestra del humor negro español.
Cristina Aguilar, mayo 2010.

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Crítica El verdugo (1963)
José Luis, el empleado de una funeraria, proyecta emigrar a Alemania para convertirse en un buen mecánico. Su novia es hija de Amadeo, un verdugo profesional. Cuando éste los sorprende en la intimidad, los obliga a casarse.

Tétrica herencia
Amadeo es un verdugo que acaba de jubilarse. Su hija Carmen no encuentra novio por la macabra profesión de su padre. Finalmente se queda embarazada de José Luis, un empleado de pompas fúnebres que tampoco encontraba pareja por su trabajo.
A Amadeo le van a conceder un piso por su condición de funcionario, pero sabe que cuando se lo entreguen ya estará jubilado. Tratará de convencer a José Luis para que acepte convertirse en su sustituto como verdugo, lo que les permitirá conservar el inmueble.
Le promete que no tendrá que matar a nadie. Pero cuando se hace cargo del puesto, llega una orden de ejecución, lo que asusta terriblemente y se plantea dimitir aunque esto signifique que se quedará en la calle.
Comedia negra que sin duda es una de las mejores películas de Luis García Berlanga, junto con Bienvenido Mister Marshall y Plácido.

El realizador aprovecha un inspirado guión de Rafael Azcona que lanza una clara crítica contra la pena de muerte, pero también describe problemas de la España de la época, como la dificultad para acceder a una vivienda, la burocratización, etc. También describe fenómenos como el turismo emergente del momento.
Según el propio Berlanga también quería tratar la dificultad del ciudadano para seguir su propio camino en libertad.
«Lo importante en la historia es, a mi juicio, la facilidad con que el hombre contemporáneo acaba cediendo a los condicionamientos sociales, se trague inconscientemente -o quizá no- los elementales cebos que las circunstancias le tienden y quede así, sujeto a las garras de un estado de vida que no es el que íntimamente habría deseado«, comentó el realizador.
Como curiosidad, el director valenciano ha contado en más de una ocasión que la censura le hizo eliminar el sonido de los hierros del garrote vil, que el verdugo lleva en su maleta.

Genial la escena de la cueva de Mallorca, con los guardias civiles gritando en las grutas el nombre «José-Luis-Rodríguez«.
En el reparto destaca especialmente el gran José Isbert, que imprime gran humanidad y humor a su peculiar personaje de Amadeo.
Le acompañan unos correctos Nino Manfredi y Emma Penella, e inspirados secundarios como José Luis López Vázquez, María Luisa Ponte, Alfredo Landa y Chus Lampreave.
A nivel técnico, destaca la inspirada fotografía del italiano Tonino delli Colli, operador habitual del cine de Pier Paolo Pasolini.




