LA CASA MORGAN, por John Dos Passos (1932)

LA CASA MORGAN (John Dos Passos)

 

John Dos Passos

John Dos Passos (Chicago, 1896 – Baltimore, 1970) es uno de los escritores más relevantes del siglo XX. Nació en una familia acomodada de Chicago y realizó varios viajes de estudios por Europa antes de ingresar, en 1913, en la Universidad de Harvard.

Tras graduarse amplió sus estudios de Literatura, Arquitectura y Arte en España.

Se alistó voluntario durante la Primera Guerra Mundial, una experiencia que lo marcó profundamente y lo empujó a escribir su primera novela, La iniciación de un hombre: 1917, publicada originalmente en 1920.

Tras el armisticio permaneció en París e ingresó en la Universidad de La Sorbona para estudiar Antropología.

El reconocimiento le llegó poco después con Manhattan Transfer (1925) y la trilogía USA (Paralelo 42, 1919 y El gran dinero).

Su compromiso político lo llevó también a rebelarse contra la injusticia de casos como los de su amigo español José Robles o Sacco y Vanzetti, y a tomar partido a favor de sus causas.

En este sentido, en 1927, unos meses antes de la ejecución de los anarquistas de origen italiano, Dos Passos ultimó la redacción acelerada y febril de Ante la silla eléctrica, su relato de dicha causa judicial.

(Errata Naturae, 2011)

LA CASA MORGAN (John Dos Passos)

 

John Roderigo Dos Passos (Chicago, 1896 – Baltimore, 1970). Narrador estadounidense, miembro destacado de la llamada «Generación perdida», heterogéneo grupo de autores en que suele incluirse a poetas como Ezra Pound y novelistas como Ernest Hemingway y F. Scott Fitzgerald. John Dos Passos se hizo célebre sobre todo por Manhattan Transfer (1925), obra que, con su visión panorámica y objetiva de la ciudad, encabezó una importante corriente urbana de la novela contemporánea.

Nieto de un zapatero portugués e hijo ilegítimo de un abogado, fue educado en el hogar materno. En 1917 se graduó en la Universidad de Harvard, donde conoció a intelectuales vinculados al grupo «estetas de Harvard«.

Durante la Primera Guerra Mundial fue conductor de ambulancias en el frente francés, experiencia que le proporcionó material para su novela Iniciación de un hombre: 1917 (1920). Siguió a ésta Tres soldados (1921), con la cual alcanzó el reconocimiento de la crítica por su amargo antibelicismo.

Ambas obras se inscriben en la temática característica de la Generación perdida: aunque se defiende al individuo en rebelión, se acaba condenándolo al fracaso.

Pero en 1925 publicó su monumental Manhattan Transfer, que por su peculiar estructura abrió una nueva manera de escribir y de entender la ciudad: como un organismo poderoso y en cierto sentido autónomo de los seres que la habitan.

Esta narración está conformada por fragmentos que no parecen tener relación entre sí, y que pertenecen tanto a la propia trama como a documentos de la época (por ejemplo, titulares de prensa o canciones populares).

La novela relaciona múltiples caracteres a primera vista independientes, pero que agrupados en un contexto configuran una polifacética dimensión. Manhattan Transfer enmarca una visión del Nueva York de principios del siglo XX abandonando el tradicional análisis caracteriológico o psicológico de los personajes por una indagación más sociológica y colectiva.

Los seres que habitan la metrópoli son casi intrascendentes, convencionales, y apenas poseen talante novelístico en el sentido corriente, pero son sustituidos paulatinamente por otro personaje más abarcador: la propia ciudad de Nueva York, cuya vida transcurre a través de coristas, obreros, amas de casa, políticos, estafadores o triunfadores.

Todo ello mediante escenas muy breves, en bloques compactos y rápidos que se graban en el lector por su alta plasticidad y el hondo realismo o incluso naturalismo, según ciertos críticos implícito en ellas.

La técnica es casi cinematográfica, como si en vez de la conciencia subjetiva del narrador fuera el ojo objetivo de la cámara el que registrara los acontecimientos, procedimiento que con acierto se denominó «cámara-ojo«.

Algunos episodios del relato pueden parecer aislados, pero luego se desarrollan inesperadamente, rasgo que prefigura las estructuras aleatorias y combinatorias de la narrativa norteamericana posmoderna. Una perdurable metáfora, en definitiva, sobre el protagonismo deshumanizado de los crecientes monstruos urbanos.

Un proyecto ulterior, la trilogía USA, tendría semejantes objetivos, aunque no alcanzó la intensidad insuperable de Manhattan Transfer.

La trilogía se propuso abarcar no la ciudad, sino todo el país, en las novelas que la componen: Paralelo 42 (1930), 1919 (1932) y El gran dinero (1936), ciclo que abarca el auge del pragmatismo norteamericano desde la última década del siglo XIX hasta la Gran Depresión de 1929.

En este ambicioso proyecto, Dos Passos expresó buena parte de la filosofía de la historia que habían compartido los intelectuales de su país durante el período de 1920 a 1940.

Ya en 1926 había publicado artículos políticos con una visión más bien de izquierda; sin embargo, a partir de 1930 se fue decepcionando hasta devenir un conservador nacionalista, nostálgico de una especie de pasado mítico de Estados Unidos, que intentó recuperar en sus novelas y ensayos posteriores.

Pero tales obras no alcanzaron (con excepción de sus memorias, Años inolvidables) la calidad e importancia de sus ciclos urbanos.

 

Tomás Fernández y Elena Tamaro. «Biografia de John Dos Passos» [Internet]. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004

 

 

John Dos Passos

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La Casa Morgan

(John Dos Passos, 1932)

Los Barones Ladrones

«Entrego el alma en manos de mi salvador -escribió John Pierpont Morgan en su testamento-, con confianza plena en que, habiéndola redimido y lavado con Su preciosa sangre, la presentará inmaculada ante mi Padre Celestial, y suplico a mis hijos que apoyen y defiendan a todo riesgo y a costa de cualquier sacrificio personal la bendita doctrina de la redención total del pecado por la sangre que Jesucristo derramó una vez, y sólo por ella…».

 

The Pierpont Morgan House, residencia de JP Morgan entre 1882 y 1928, fue la primera residencia privada con iluminación eléctrica en la ciudad de Nueva York. (Thomas Edison era un socio comercial del Sr. Morgan). La residencia fue demolida en 1928 para dar paso al anexo de la Biblioteca Morgan.

 

Y en manos de la Casa Morgan, representada por su hijo, entregó, cuando murió en Roma en 1913, el control de los intereses Morgan en Nueva York, París y Londres,

cuatro bancos nacionales, tres trusts, tres compañías de seguros de vida, diez compañías ferroviarias, una compañía de transportes, la International Mercantile Marine, y poder, basado en el principio del contrapeso, por medio de la vinculación mutua de los consejos de administración, sobre todo dieciocho ferrocarriles, la U. S. Steel, la General Electric, la American Tel and Tel, cinco grandes industrias, la interrelación del consorcio Morgan-Stillman-Baker que sostenían el crédito como un puente colgante:

disponían del 13 por ciento de los recursos bancarios del mundo.

 

John Pierpont Morgan (17 de abril de 1837-31 de marzo de 1913), más conocido como J. P. Morgan, fue un empresario, banquero y coleccionista de arte estadounidense que dominó las finanzas corporativas y la consolidación industrial de su época.
Entre sus actividades destacan la fusión de Edison General Electric y Thompson-Houston Electric Company para formar la General Electric Company en 1891, la financiación para la creación de la Federal Steel Company (Compañía Federal de Acero) y la fusión de la Carnegie Steel Company y varias compañías más del sector del hierro y del acero para formar en 1901 la Corporación de Acero de Estados Unidos. Se asoció con el empresario irlandés William Pirrie, de los astilleros Harland and Wolff, para la fundación del trust naviero International Mercantile Marine Company.
Legó la mayoría de su colección de arte al Museo Metropolitano de Arte de la ciudad de Nueva York. A finales de su carrera, a principios de los años 1900, él y sus socios tenían cuantiosas inversiones financieras en muchas grandes corporaciones. En 1901 era uno de los hombres más ricos del mundo. Murió en Roma, Italia, en 1913, dejando su fortuna y negocios a su hijo, Jack Pierpont Morgan.

 

El primer Morgan en formar un consorcio fue Joseph Morgan, un hotelero de Hartford, Connecticut, que montó una línea de diligencias y compró valores de la Etna, Seguros de Vida, en la época del pánico producido por uno de los grandes incendios de Nueva York en la década de 1830; su hijo Junius siguió sus pasos, primero con un negocio de conservas alimenticias y luego como socio de George Peabody, un banquero de Massachusetts que organizó una gigantesca empresa de seguros en Londres y se hizo amigo de la reina Victoria; Junius casó con la hija de John Pierpont, un predicador de Boston, poeta, excéntrico y abolicionista;

y su hijo mayor, John Pierpont Morgan, llegó a Nueva York a probar fortuna después de haberse preparado en Londres, ir a la escuela en Vevey, y haberse demostrado a sí mismo en la Universidad de Gottinga que era un gran matemático, tenía veinte años y un temperamento melancólico, llegó justo a tiempo para el pánico de 1857 (guerra y pánicos en la bolsa de cambio, bancarrotas y bonos de guerra, siempre han sido propicios para la Casa Morgan).

 

John Pierpont «Jack» Morgan, Jr. o J. P. Morgan, Jr. (1867 – 1943) fue un banquero y filántropo estadounidense.
Nació en Irvington, Nueva York, y se graduó en 1886 de la Universidad de Harvard, donde fue miembro de Delta Phi y de Delta Kappa Epsilon. Su padre fue el magnate financiero J. P. Morgan y, cuando este falleció en 1913, Jack heredó la mayor parte de su gran fortuna.
En 1890, J. P. Morgan hijo se casó con Jane Norton Grew, hija del banquero y dueño de fábricas de Boston Henry Sturgis Grew.

 

Cuando los cañones empezaron a tronar en Fort Sumter, el joven Morgan invirtió cierta cantidad de dinero en vender al ejército de los Estados Unidos mosquetones desechados por inútiles y empezó a dejarse ver en la Sala Dorada de la parte baja de Nueva York; allí se comerciaba más con oro que con mosquetones; eso durante la Guerra Civil.

Durante la guerra franco-prusiana, Junius Morgan lanzó en Tours una enorme emisión de títulos para el gobierno francés.

Al mismo tiempo, el joven Morgan luchaba contra Jay Cooke y los banqueros judeo-alemanes de Frankfurt para logar la consolidación de la deuda de guerra de Norteamérica (nunca le gustaron ni los alemanes ni los judíos).

 

J P Morgan golpeando a un fotógrafo con el bastón.

 

El pánico del 73 arruinó a Jay Cooke y convirtió a J. Pierpont Morgan en el crupier-jefe de Wall Street; se unió a los Drexel de Filadelfia y levantó el edificio Drexel donde durante treinta años estuvo sentado en su despacho de grandes ventanales, insolente y con la cara enrojecida, escribiendo en su mesa, fumando grandes puros negros, o, si se ventilaban asuntos importantes, haciendo solitarios en su oficina interior; se hizo famoso por sus pocas palabras, Si o No, y por su modo de soplar bruscamente en la cara de sus visitantes y de extender el brazo con un gesto característico que significaba:

«¿Y qué saco yo de eso?».

 

Junius Spencer Morgan (Holyoke, Massachusetts; 14 de abril de 1813 – Mónaco; 8 de abril de 1890) fue un empresario y banquero estadounidense. Fundador de J. S. Morgan & Co.
El nombre Morgan se remonta a Carmarthen, Gales, y el primer nombre de la familia Morgan es Hyfaidd ap Bleddri, tercer hijo de Bledri.
Miles Morgan, antepasado de la familia Morgan, emigró de Bristol, Inglaterra, a Boston, Estados Unidos, en 1636.
En 1836, Junius Morgan se casó con Julieta Pierpont (1816-1884).
Murió el 8 de abril de 1890 a los 76 años, en Mónaco, por las heridas sufridas en un accidente de auto. A su muerte, dejó una fortuna estimada en alrededor de $ 10 millones de dólares a su hijo, John Pierpont Morgan.

 

En el 77, Junius Morgan se retiró; J. Pierpont se hizo nombrar miembro del Consejo de Administración del Ferrocarril Central de Nueva York y botó el primer Corsair. Le gustaba navegar en yate y que las bellas actrices le llamaran Comodoro.

Fundó el Hospital de Internos de Stuyvesant Square, y solía ir a la iglesia de Saint George a cantar un himno completamente solo en la tranquilidad de la tarde.

 

Stephen Grover Cleveland, el vigesimosegundo (1885-1889) y vigesimocuarto (1893-1897)​ presidente de los Estados Unidos.
Cleveland fue el único presidente cuya boda se realizó en la Casa Blanca.

 

En el pánico del 93, no sin considerable beneficio para él, Morgan salvó a la Tesorería de los Estados Unidos; el oro huía del país, la nación estaba arruinada, los campesinos clamaban por el patrón plata, Grover Cleveland y su gabinete paseaban arriba y abajo por la Habitación Azul de la Casa Blanca sin ser capaces de tomar una decisión, en el Congreso se pronunciaban discursos mientras las reservas de oro se disolvían en las Subtesorerías; los pobres se morían de hambre; las fuerzas de Coxey avanzaban hacia Washington;

durante largo tiempo Grover Cleveland se resistió a llamar al representante de los dueños del dinero de Wall Street;

Morgan, sentado en su suite del Arlington, fumaba puros y hacía solitarios tranquilamente hasta que al fin el presidente mandó por él;

Morgan ya tenía un plan para cortar la hemorragia de oro.

 

Después de eso, se hacía lo que Morgan decía; cuando Carnegie se retiró, creó el Trust del Acero.

 

 

J. Pierpont Morgan era un hombre irascible de cuello de toro, ojos negros de urraca y una verruga en la nariz; mientras sus socios se mataban trabajando en detalles rutinarios del negocio de banca, él fumaba puros negros en su despacho negro;

cuando había que decidir algo, decía Sí o No, o se limitaba a ponerse de espaldas y volver a su solitario.

 

Su bibliotecario le leía todas las Navidades Canción de Navidad, de Dickens, del manuscrito original. Era aficionado a los canarios y a los perros pequineses, y le gustaba llevar actrices guapas en su yate.

Cada Corsair era un barco mejor que el anterior.

 

El yate de vapor Corsair IV en su última y gloriosa versión como transatlántico de lujo del Pacífico. Construido para JP Morgan Jr. en 1930, su pedigrí de 2,5 millones de dólares lo convirtió en el barco privado más magnífico que jamás haya navegado en alta mar para el transporte comercial.

 

Cuando cenaba con el rey Eduardo se sentaba a la derecha de su majestad; comitió tête-à-tête con el Káiser; le gustaba hablar con cardenales o con el papa, y nunca faltó a una conferencia de obispos episcopalianos; Roma era su ciudad favorita.

Le gustaban la cocina refinada, los vinos añejos, las mujeres guapas y navegar en su yate. Repasaba sus colecciones, y de vez en cuando cogía una caja de rapé con incrustaciones de piedras preciosas y la miraba con sus ojos de urraca.

Hizo colección de autógrafos de monarcas franceses,

poseía vitrinas llenas de tabletas babilónicas, sellos, insignias, estatuillas y bustos, bronces galo-romanos, joyas merovingias, miniaturas, relojes, tapices, porcelanas, inscripciones cuneiformes, cuadros de todos los viejos maestros holandeses, italianos, flamencos y españoles, manuscritos de los Evangelios y el Apocalipsis, una colección de las obras de Jean-Jacques Rousseau, y las cartas de Plinio el Joven.

 

Barones ladrones de la edad dorada: JP Morgan, Andrew Carnegie, John D. Rockefeller y Cornelius Vanderbilt

 

Sus agentes le compraban todo lo que era caro o raro o que tuviera un brillo imperial. Hacía que se lo trajeran, lo miraba atentamente con sus ojos de urraca, y luego lo metía en una vitrina.

El último año de su vida navegó Nilo arriba en dahabiyah y pasó mucho tiempo contemplando las grandes columnas del templo de Karnak.

 

Una multitud se congrega en Wall Street durante el pánico bancario en octubre de 1907. El pánico financiero de 1907, también conocido como el pánico de los banqueros de 1907, fue una crisis financiera que tuvo lugar en los Estados Unidos cuando la Bolsa de Nueva York cayó cerca de un 51% respecto a su máximo del año anterior. El pánico se desencadenó durante un momento de recesión, cuando se produjeron varios episodios de desplome de bancos y de sociedades fiduciarias. El pánico de 1907 se propagó por todo el país cuando numerosos bancos nacionales y locales así como diversos otros negocios entraron en bancarrota.

 

El pánico de 1907 y la muerte de Harriman, su gran oponente en la financiación de ferrocarriles, en 1909, lo habían convertido en el amo indiscutible de Wall Street, en el individuo más poderoso del mundo; era un hombre viejo cansado de la púrpura, sufría de gota, se había dignado a ir a Washington a responder a las preguntas del Comité Pujo durante la investigación del Trust del Dinero:

«Sí, hice lo que me pareció más conveniente para los intereses de la nación».

 

Miembros del Comité Pujo. El Comité Pujo fue un subcomité del Congreso de los Estados Unidos, creado entre 1912 y 1913, para investigar el llamado «trust monetario«, una comunidad de banqueros y financieros de Wall Street que ejercían un poderoso control sobre las finanzas del país. El congresista Arsène Pujo de Luisiana fue autorizado a formar un subcomité del Comité de Banca y Moneda de la Cámara de Representantes. Entre 1913 y 1914, las conclusiones impulsaron el apoyo público a la ratificación de la Decimosexta Enmienda, que autorizó un impuesto federal sobre la renta, la aprobación de la Ley de la Reserva Federal y la aprobación de la Ley Antimonopolio Clayton.

 

Estaba tan admirablemente construido que a su muerte, en 1913, su imperio apenas osciló, ni influyó en las Bolsas de cambio del mundo:

la púrpura pasó a su hijo, J. P. Morgan, que había estudiado en Harvard y Groton y estaba muy bien relacionado con las clases dirigentes inglesas para ser un monarca más constitucional: «J. P. sugiere…».

 

Theodore Roosevelt comandando dos grandes osos (la «Interstate Commerce Commission» y las «Cortes Federales») para atacar Wall Street. Gráfico aparecido en la revista Puck, el 8 de mayo de 1907.

 

Hasta 1917 los aliados habían pedido prestados mil novecientos millones de dólares por mediación de la Casa Morgan:

atravesamos el mar para luchar por la democracia y la bandera;

y hacia el final de la Conferencia de Paz la frase: «J. P. Morgan sugiere», tenía poder sobre un valor de setenta y cuatro mil millones de dólares.

 

«Me gusta un poco la competencia» —J. P. Morgan; dibujo a pluma y tinta de Art Young, en referencia a la respuesta que Morgan dio al Comité Pujo en 1912, cuando se le preguntó si le desagradaba la competencia.

 

J. P. Morgan es un hombre callado que no hace declaraciones públicas, aunque durante la gran huelga del acero escribió a Gary:

«Cordiales felicitaciones por haber mantenido la «tienda abierta», con lo que yo, como usted sabe, estoy absolutamente de acuerdo. Creo que están profundamente implicados los principios norteamericanos de la libertad y venceremos si nos mantenemos firmes».

 

(Guerras y pánicos en los mercados de valores, fuego de ametralladoras e incendios provocados, bancarrotas, empréstitos de guerra, inanición, piojos, cólera y tifus, siempre han sido propicios para la Casa Morgan).

 

Junius Spencer Morgan (en la imagen, junto a su hijo John Pierpont Morgan), comenzó su carrera empresarial en 1829 ingresando al servicio de Alfred Welles en Boston. Había heredado la riqueza de su padre, Joseph Morgan, y mostró gran habilidad para los negocios.

Pronto fue invitado a convertirse en un socio en la casa de JM Beebe & Co., una de las mayores tiendas minoristas de Boston y uno de los mayores importadores de productos secos y casas de ejecución de obra en el país. Después de algunos años, conoció a George Peabody, el conocido banquero de Londres.

Poco después de la reunión, en 1854, Morgan entró en la próspera empresa de Peabody, George Peabody & Co. como socio. Diez años más tarde, en 1864, Morgan llegaría a ser dueño de Peabody y cambió su nombre a J.S. Morgan & Co.

Durante la Guerra de Secesión de los Estados Unidos, la firma fue nombrada representante financiera en Inglaterra del gobierno estadounidense.

Murió el 18 de abril de 1890. A su muerte se estima que su fortuna era de $12,400,000 (equivalente a $440 000 000 de hoy).

En 1895, Drexel, Morgan & Co. adoptó el nombre de J.P. Morgan & Co. (John Pierpont Morgan) financió las actividades de la United States Steel Corporation que tomó las actividades de Andrew Carnegie y otros y se convirtió en la primera empresa del mundo en superar los mil millones de dólares de capital. 

 

270 Park Avenue, sede de JPMorgan Chase & Co. en Manhattan, Nueva York. Fue creada en el año 2000 a partir de la fusión del Chase Manhattan Bank con J.P. Morgan & Co. Es uno de los bancos más antiguos del mundo, con su origen en 1799.

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John Dos Passos (1896-1970): Invierno en Castilla y otros poemas

 

Puerta del Sol

Suenan los tambores y las trompetas

entre el ruido de la calle.

(Corred, corred, corred para ver a los soldados.)

Todos llevan el ritmo en formación

para seguir el paso reglamentario

de la brillante banda de metales.

 

Los camareros del café se colocan en la puerta

la niña en la tienda de guantes apoya la nariz en el cristal.

¡Oh, el brillo de los metales

el movimiento de los penachos

y el paso de los pies uniformados!

Corred, corred, corred para ver a los soldados.

 

El niño con una bandeja

de pasteles en la cabeza

camina deprisa, lleva el ritmo;

los pasteles blancos y amarillos tiemblan bajo el sol

sus mejillas cada vez más rojas

y su bata a rayas azules ondea

mientras marcha al run run de los tambores.

Corred, corred, corred para ver a los soldados.

 

El lechero con su poni

cargado con cántaros plateados

escolares con mochilas de libros

oficinistas con tiesos cuellos blancos

ancianos con capas

intentan marcar el paso militar

al ritmo de los brillantes metales.

Corred, corred, corred para ver a los soldados.

 

Calle Atocha

Una anciana arrugada y desdentada

tirita de frío en la esquina de la calle tormentosa muestra sus castañas asadas de forma sugerente como hijas casaderas.

 

Manhattan Transfer es una novela de John Dos Passos , publicada en 1925. Se centra en el desarrollo de la vida urbana en la ciudad de Nueva York desde la Edad Dorada hasta la Era del Jazz, narrada a través de una serie de historias individuales entrelazadas. Impreso por
Harper y Hermanos, editores, 1925 (Primera edición)

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Imagen principal: Los Barones Ladrones

Cyrus Field: Magnate responsable del tendido del primer cable telegráfico transatlántico.

Russell Sage: Prominente inversor ferroviario y financiero estadounidense.

Rufus Hatch: Conocido corredor de bolsa y operador de Wall Street.

Jay Gould: Uno de los más despiadados y exitosos desarrolladores de ferrocarriles y especuladores financieros de la época.

Sidney Dillon: Presidente de la compañía ferroviaria Union Pacific Railroad.

Darius Ogden Mills: Banquero e inversor filántropo muy influyente en la costa oeste y Nueva York.

William Henry Vanderbilt: Magnate de los ferrocarriles y heredero del imperio familiar de transportes.

August Belmont: Político y acaudalado representante de la banca Rothschild en los Estados Unidos.

George Ballou: Influyente financiero de la bolsa neoyorquina.

James R. Keene: Destacado inversor y operador del mercado de valores.

El retrato que se observa colgado al fondo en la pared representa a Cornelius Vanderbilt (padre de William Henry Vanderbilt), considerado el primer gran magnate del transporte y los ferrocarriles en EE. UU.

 

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