Escupiré sobre vuestra tumba – la película

Escupiré sobre vuestra tumba (1958)

Dirigida por Michael Gast

 

ESCUPIRÉ SOBRE VUESTRA TUMBA, DE BORIS VIAN

Por Alejandro Gamero

lapiedradesisifo.com

La crítica es  un arte que no carece de su propio género literario, la sátira, y que cuenta con deslumbrantes representaciones, de Aristófanes a Huxley o a George Orwell. Independientemente de los derroteros por los que haya evolucionado la literatura, el mecanismo es siempre el mismo: la denuncia de los males y las pestes de las sociedades. El resto son matices, que pueden ir desde el humor negro y amargo de Swift o de Quevedo a la sobriedad noventaiochesca. Sin embargo, la historia de la literatura nos demuestra en repetidas ocasiones que una crítica mal dirigida puede volverse contra uno mismo.

Mientras Europa trataba de superar sus fantasmas posbélicos, condensados en el pensamiento de Theodor Adorno de la imposibilidad de escribir poesía después de Auschwitz, en Sudáfrica se sucedían una serie de acontecimientos racistas que finalmente derivarían en el apartheid. Parece ser que la barbarie antisemita no logró concienciar lo suficientemente a la población como para erradicar el pensamiento de la superioridad aria, basada tras la guerra pura y sencillamente en el color de la piel. Sólo cinco años después de que acabara el que ha sido el mayor conflicto bélico vivido en el mundo, se obligó a personas de raza negra a desplazarse de sus casas, a portar siempre su documentación o se les prohibió acceder a zonas que quedaban reservados para blancos. Parece que, a pesar de Adorno, el ser humano seguía sin aprender de sus propios errores.

Porque el desprecio por la raza negra no era algo alejado ni ajeno a la sensibilizada sociedad europea, por muchos Auschwitzs que hubiera vivido. Este es el hipócrita contexto en el que Boris Vian pone el dedo en la llaga y abre con brutalidad una herida que aún hoy en día sigue siendo una asignatura pendiente entre otras tantas. Vian utilizó para ello el seudónimo de Vernon Sullivan, un nombre con el que aparecerían firmadas unas cuantas novelas con unas características comunes. Escupiré sobre vuestra tumba es tal vez la novela más conocida de Vian, después de La espuma de los días, pero la repetición es casi descarada al año siguiente con la trama de Todos los muertos tienen la misma piel. En las dos novelas aparece el racismo como elemento vertebrador, la violencia -explícita ya desde el ítulo-, la marginación de un protagonista mestizo que logra integrarse en el mundo blanco sin llegar a pertenecer nunca a él, y una sexualidad abierta y descarada que sobrepasa con deleite los límites de lo obsceno. Esta forma de entender el sexo aparece también en Que se mueran los feos, aunque en clave de humor. En esta última el racismo aparece de forma más tenue aunque las pretensiones de la raza aria se ven respaldadas por un científico loco que quiere crear un mundo de gente hermosa.

Como se puede comprobar, la narrativa que Vian construye en torno a Sullivan tiene unos rasgos comunes, aunque Escupiré sobre vuestra tumba sobresale por encima de las demás debido en gran medida al revuelo que causó en su momento. Años después de su publicación la novela fue prohibida por considerarse pornográfica e inmoral, Vian fue conducido a los juzgados y condenado por ultraje a las buenas costumbres. Pero la leyenda va más allá con una anécdota que será memorable en su biografía: años después Vian vendió los derechos de su novela para adaptarla al cine, y aunque en principio estuvo a cargo del guión, finalmente quedó fuera del proyecto por disputas con la productora. Vian -que ya estaba delicado de salud- asistió de incógnito al preestreno de la película y murió durante la proyección por un infarto al corazón.

Y si en su día causó ese revuelo, Escupiré sobre vuestra tumba tampoco dejará indiferente a un lector actual. Su protagonista, Lee Anderson, es un mestizo que pasa desapercibido entre los blancos, un hombre con un oscuro pasado, con la muerte de un hermano a sus espaldas ―el chico―, y con el deseo de vengarse sobre el conjunto de la raza blanca destruyendo el eslabón más débil. Su cinismo y su falta de humanidad, su desprecio por los valores más básicos de la vida humana y su salvajismo sexual, recuerdan al inmortal personaje que dos décadas después Anthony Burgess crearía en La naranja mecánica, el drugo Álex. La crítica al racismo está presente en el libro, pero planteada de tal forma que el efecto que produce es precisamente el contrario. Ocurre algo parecido a La familia de Pascual Duarte. Cela pudo escapar de la censura del régimen franquista no sólo por su participación activa en el propio régimen, sino porque la obra apoyaba de forma evidente todo el sistema de valores de aquella sociedad. Las miserias que Cela describe no son las del régimen sino las de una España rural y marginada que dista mucho de la consideración de la República, con propuestas tan interesantes como la Barraca.

Basta comparar Escupiré sobre vuestra tumba con otras críticas al racismo como Matar un ruiseñor, que le valió el Premio Pulitzer a Harper Lee o o el toque humorístico pero punzante de La conjura de los necios de Toole -y es que en Estados Unidos el problema era aún más grave-. La actitud de Lee Arderson hace que sintamos desprecio por el personaje, no hay en él nada identificable como ser humano. La tragedia de su hermano, que fue asesinado por ser negro, no se asume en toda su dimensión porque Lee no parece sentir demasiado aprecio por su hermano, y en realidad casi por cualquiera. Es cierto que hay racismo en los personajes blancos, como también lo es la relajación moral que lleva a descripciones sexuales bastante explícitas. Pero no es menos cierto que Lee aparece como un perturbado mental: la venganza lejos de obsesionarle o torturarle le divierte. La elección de las víctimas es completamente arbitraria, como podría ser la de un psicópata. No siente el menor reparo en asesinar utilizando los métodos más brutales, golpeando a inocentes hasta matar, y disfrutando con su masacre hasta el punto de llegar al orgasmo con la pura violencia. Sexo y violencia se dan la mano en una desagradable mezcla que flaco favor hace a la finalidad crítica. Frente a la repugnante actitud de Lee el racismo del resto de personajes queda atenuado ―que no por ello es inexistente―, y parece que poco importa que Lou diga: «Detesto a los negros».

Pero la degradación moral no es exclusiva de Lee. Vian parece querer indicar que se hace extensible al conjunto de la sociedad, que no entiende de colores de piel. Y es aquí donde introduce uno de los temas más espinosos de la novela: la pederastia. Es evidente que la intención primera de Vian es provocar, no dejar indiferente a nadie, pero leer escenas de sexo explícito con niñas de once o doce años que son obligadas a prostituirse es una frontera que no debería cruzarse ni aún en nombre del arte. Se trata de un tema que sorprende por su actualidad: la polémica saltó no hace demasiado a cuenta de una película llamada A serbian film. Sólo que todavía se llega más lejos, con detalles que prefiero omitir. En el arte debe haber unas fronteras que no se deben pasar, porque si no se puede llegar a lo que Thomas de Quincey planteó en clave de humor negro en su libro Del asesinato como una de las bellas artes.

Cierto es que el libro de Vian no puede dejar indiferente a nadie. Pero, ¿a qué precio? ¿No desmerece eso el trasfondo social? Lo que no cabe duda es que este libro contribuye a engrandecer la leyenda negra que hay alrededor de Vian.

 

Escupiré sobre vuestra tumba trata del racismo hacia el hombre negro “aprobado así por la justicia”. Lee Anderson es un afroamericano (albino) que llega a un pueblo donde los jóvenes están sedientos de alcohol y sexo. Trabajando como vendedor en una librería, Lee oculta un secreto: la única razón por la que está allí es para vengar la muerte de su hermano, que murió linchado y colgado por haberse enamorado de una mujer blanca.

En cuanto a su estilo, esta obra es la más violenta de las escritas por Boris Vian, la más cruda y la más representativa de la serie de “Sullivan”, en la que Vian se propuso denunciar el racismo y las condiciones precarias de los negros en los estados sureños de los Estados Unidos. Poco después de su aparición, en 1949, el libro fue prohibido por considerarlo pornográfico e inmoral, y su autor fue condenado por ultraje a la moral y las buenas costumbres. También se publicó una versión “edulcorada” del libro. Realmente las páginas de sexo explicito no superan las cinco en toda la obra, pero resultó más fácil centrar la critica en ese aspecto que en lo que Vian quería verdaderamente denunciar -aunque siempre buscando escandalizar. 

 

 

‘Escupiré sobre vuestra tumba’

Por Teresa Amiguet

https://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20140623/54409060893/boris-vian-escritores-musicos-trompetistas-artistas-cineastas-francia-peliculas-novelas.html

Boris Vian afirmó: ‘Estamos condenados al azar’, pensamiento premonitorio ya que, según la leyenda, cayó fulminado durante la proyección privada de la adaptación cinematográfica de su novela negra ‘Escupiré sobre vuestra tumba’

Boris Vian tenía solo 39 años cuando un supuesto infarto segó su vida. Cuenta la leyenda que el talentoso y prolífico creador asistía de incógnito al preestreno de la película J’irai cracher sur vos tombes (Escupiré sobre vuestra tumba ), basada en su novela bajo el mismo título. Su mediocre adaptación fílmica, de Michel Gast, fue más de lo que la sensibilidad del artista pudo soportar y cayó fulminado. Vian había vendido los derechos de su obra y aunque en un principio se haría cargo del guión, quedó fuera del proyecto tras entrar en conflicto con la productora, el director y el guionista. De ahí su sensibilidad para con el mismo. La novela se publica el 8 de noviembre de 1946 bajo uno de sus seudónimos más conocidos, Vernon Sullivan, su álter ego de escritor negro norteamericano. El ella se cuenta la historia de un mestizo que se venga en dos mujeres (blancas) de la muerte de su hermano (negro). El nombre de Vian aparece en los créditos como traductor.

Boris Vian tocando su musica favorita, jazz con su trompeta en el Saint-Germain Club de Paris. (Propias)

Poco después de cumplir doce años, Boris contrae una fiebre reumática que se complica afectando a su corazón. La dolencia le condenó a una debilidad física fluctuante y a una muerte temprana, destino que el artista combatía con largas sesiones de natación en la parisina Piscina Molitor. A los catorce años el joven Boris descubre el jazz y el clarinete. Pronto empieza a escribir. A los 20 años, publica su primera novela Vercoquin y el plancton, un retrato de los zazous,jóvenes parisinos que se enfrentana los soldados alemanes durante la Ocupación de París. El gran Vian, había iniciado su despegue que culmina unos años después cuando sabedor de que Éditions du Scorpion busca una novela del género negro decide probar suerte, así que inventa a su heterónimo, el duro norteamericano Vernon Sullivan, y en 15 días escribe su libro, Escupiré sobre vuestra tumba.

Pronto se convierte en una auténtica bomba literariaNunca el género negro había logrado alcanzar tan altas cotas de escándalo. Vian vuelca en sus páginas su espíritu más contestatario, un auténtico manifiesto contra el racismo con grandes dosis de sexo y violencia. El libro es prohibido y el autor es acusado de pornógrafo. El pandemonium ocasionado convierte la novela en un best séller, se venden más de trescientos mil ejemplares,  pero el éxito no le exonera de la flagelación de la crítica, que no le perdona su superchería y  le censura por su impostura literaria. La justicia entabla un proceso contra Vian que no se resuelve hasta 1948, cuando el artista reconoce ante un juez que él y Sullivan son la misma persona. El 13 mayo del año siguiente es condenado a 100.000 francos de multa por ‘ultraje escrito a la moral y a las costumbres’.

En junio de 1950 Vian conoce a Ursula Kübler, bailarina del ballet de Roland Petit, con la que contrae segundas nupcias. En 1953 la feliz pareja se instala en un pequeño apartamento detrás del Moulin Rouge. El artista continúa escribiendo pero su talento no conquista al público, que no acaba de encasillar a aquel escritor de registros tan múltiples como variopintos.

Boris escribe su última novela ‘L’Arrache-couer’ (El arrancacorazones), que es rechazada por Gallimard. Su vida transcurre en armonía hasta que el 23 de junio de 1959, a las 10:10 de la mañana, Boris fallece víctima de un edema pulmonar en la sala de urgencias del hospital Laennec de París. ‘Le deserteur’ cae finalmente en las garras de la muerte a la que llevaba 39 años dando esquinazo.

Incomprendido en vida, su obra L’Ecume des jours (La espuma de los días) , escrita por Vian en el prolífico 1946, ha editado más de un millón de ejemplares en Livres de Poche alzando al autor como uno de los más vendidos de la literatura francesa del pasado siglo.

Boris Vian, el ‘arrancacorazones’, continúa más vivo que nunca.

J’irai cracher sur vos tombes

 

Título original: J’irai cracher sur vos tombes

Año: 1959

Duración: 100 min.

País: Francia

DirecciónMichel Gast

GuionJacques Dopagne, Michel Gast, Louis Sapin, Boris Vian (Novela: Boris Vian)

MúsicaAlain Goraguer

FotografíaMarc Fossard (B&W)

RepartoChristian Marquand, Claude Berri, Christian Boisseau, Daniel Cauchy, Jean Droze,Renate Ewert, Catherine Fonteney, Gisèle Gallois, Lud Germain, Paul Guers,Monique Just, Fernand Ledoux, Antonella Lualdi, Marina Petrova, Jean Sorel

ProductoraSipro / CIT

Género: Drama. Romance | Racismo. Crimen. Venganza. Drama sureño. Melodrama. Vida rural (Norteamérica)

Sinopsis: Joe Grant, africano de piel blanca, arriba a una pequeña ciudad del sur, a investigar el linchamiento de su hermano. Llama la atención de una joven de familia rica, de la que sospecha puede haber tenido que ver con el asesinato. Planea una fría y calculada venganza. (FILMAFFINITY)

 

 

 

 

 

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