El PSOE y la caída de los graves, por José Antonio Pérez Tapias

Siempre habéis buscado jefes, hombres fuertes y sin tachas; pero no los hay, sólo hay hombres como vosotros … los únicos jefes sois vosotros mismos. Un pueblo que sabe ser fuerte es igual que una fortaleza inconquistable

(Marlon Brandon – Viva Zapata)

 

La crítica –poco velada- al Felipismo que se contiene en el artículo ahora publicado, posee la importancia que deriva de su origen: Izquierda Socialista, la corriente en la que se inscribe la línea de la DEMOCRACIA SOCIALISTA (diferente a la Socialdemocracia y su carácter simplemente reformista; pese a sus semejanzas, que también las hay) existente dentro del PSOE.

Izquierda Socialista es una corriente de opinión interna, con treinta años de vida, reconocida por los Estatutos Federales del PSOE (2008), Artículo 4 – (http://www.psoe.es/ambito/izquierdasocialista/docs/index.do?action=View&id=244948)

Los PLANTEAMIENTOS BASICOS DE IZQUIERDA SOCIALISTA, Conforme a su web (http://web.psoe.es/izquierdasocialista/docs/537995/page/algunos-planteamientos-basicos-izquierda-socialista.html ), son los siguientes:

– Primacía de los valores humanos, éticos, solidarios e internacionalistas, en todo tipo de planteamientos internos y externos.
– Profundizar la transparencia y democracia interna en el partido y en la dinámica política y social.
– Incompatibilidad de cargos y mandatos.
– Reforma de la Constitución de la transición por haber cumplido ya su función, para adaptarla a la realidad democrática actual y los desafíos del futuro.
– Profundizar en el federalismo del Estado dentro de la solidaridad y cooperación territorial
– Establecimiento real de un Estado laico y revisión de los acuerdos con la Santa Sede.
– Enseñanza pública laica, financiada suficientemente.
– Educación amplia en el mejor sentido de la palabra para posibilitar el desarrollo total de la persona y sus valores como miembro de la sociedad.
– Educación y sensibilización para crear las bases de una sociedad de crecimiento cualitativo de las personas, concienciando a los ciudadanos en la perennidad de los recursos (aire, agua, suelo, energía y biodiversidad), la gestión racional y publica de los mismos y la importancia de los valores intelectuales, culturales, solidarios y sociales para conseguir una sociedad de bienestar, convivencia y justicia
– Valorización de la función docente.
– Control de instituciones financieras privadas y creación de instituciones financieras públicas.
– Fortalecimiento de de la empresa pública y el servicio público.
– Fiscalidad progresiva, redistributiva y solidaria, priorizando los impuestos directos, acompañada sistemáticamente de campañas de información y concienciación ciudadana sobre el papel y los logros de la fiscalidad en el bienestar y servicios a la sociedad
– Fomento de empresas con participación de los trabajadores y del cooperativismo en sus diversos grados, estableciendo los mecanismos y regulaciones para que mantenga su sentido solidario.
– Regulación eficaz del mercado de trabajo para conseguir salarios dignos, condiciones de trabajo humanas, reparto equitativo de la riqueza creada y completa transparencia negociadora.
– Revalorizar la función de los sindicatos y representación de los trabajadores, en los procesos de dirección, planificación y decisión de las empresas, reconociendo así la función del trabajo como factor fundamental en el proceso productivo y la creación de riqueza.
– Protección social (desempleo, pensiones, enfermedad, maternidad) que permitan una vida digna y compatibilice la vida laboral, familiar y social
– Desarrollar una política activa de reconocimiento de la dignidad de la persona, por el hecho de serlo y especialmente respecto a igualdad de género, discapacitados, emigrantes y minorías.
– Recuperar, defender y dignificar el papel de lo político y de los políticos al servicio de los ciudadanos, frente a lo económico al servicio de los intereses privados, con completa transparencia. Fomentar a su vez los mecanismos para construir una democracia participativa.
– Fomentar medios informativos públicos, transparentes e independientes.
– Replantear seriamente el modelo económico europeo articulando una Europa social constitutiva de un estado federal de bienestar, y de defensa común revisando seriamente las políticas económicas liberales, fomentando la participación ciudadana, y defendiendo una unión política y de defensa común.
– Reformar las instituciones internacionales, ONU, Banco Mundial, FMI, OMC, para que sirvan los intereses de todos los pueblos, y su capacidad de decisión no esté condicionado por los privilegios de los más fuertes, y su objetivo sea el bienestar de todos los ciudadanos.
FEBRERO 2010

 

Pero resulta especialmente relevante su diferenciación respecto de la “Socialdemocracia” y el “Reformismo” que la caracteriza. Tras la expulsión de Pablo Castellano del PSOE (por denunciar la corrupción del partido), el liderazgo de IS recaerá en el filósofo Antonio García Santesmases; actualmente su cabeza visible es el también profesor de filosofía, José Antonio Pérez Tapias.

* Más información: https://es.wikipedia.org/wiki/Izquierda_Socialista_(PSOE)

Resulta especialmente relevante su adscripción al Socialismo Democrático, cuyo significado diferencial radica en el rechazo de los métodos autoritarios de transición al socialismo, así como a las Revoluciones de inspiración marxista-leninista, que se dirigen a la creación de un Partido Único que se confunde con el mismo Estado.

Quizás, lo relevante en este preciso momento histórico, es iniciar el camino, claro y determinado, hacia la expulsion del régimen del Libre Mercado de aquéllos bienes y servicios que, por su influencia para la efectividad de los Derechos Fundamentales, han de ser definidos como Públicos, iniciando su prestación directa por parte de las administraciones públicas en cada caso competentes. Las claves de bóveda han de ser la transparencia y la responsabilidad, junto a una real separación de poderes – EL PRINCIPIO DE DIVISIÓN DE PODERES EN LA UNIÓN EUROPEA Y EN EL ESTADO ESPAÑOL

Este esquema teórico de un Socialismo esquizoide, alejado incluso de la Socialdemocracia, y basado en el “Libre Mercado”, como el Felipismo, está siendo felizmente superado por los acontecimientos habidos alrededor del PSOE estos últimos meses. Les dejamos con otro buen artículo del Señor Pérez Tapias, “El PSOE y la caída de los graves”, de sabor renacentista.

 

Nicos Poulantzas, precursor del movimiento antiglobalización; nos recuerda que los teóricos son, en sí mismos, agentes políticos y que los trabajos acerca de la política mundial están bañados de la ideología que se supone que tratan de aislar y estudiar.
Biblioteca de AUSAJ

El socialismo democrático, o democracia socialista, es una variante del marxismo que rechaza los métodos autoritarios de transición del capitalismo al socialismo en favor de los movimientos de base con el objetivo de la creación inmediata de descentralización y democracia económica. El término es de uso frecuente por los socialistas para clarificar que su posición es tanto el socialismo como la democracia. Los socialistas democráticos están a favor ya sea de transición electoral al socialismo o la revolución espontánea de las masas desde abajo para distinguirse de los socialistas autoritarios que requieren un estado de partido único, la posición del marxismo-leninismo.

https://es.wikipedia.org/wiki/Socialismo_democr%C3%A1tico

 

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La Rosa Roja, símbolo de la Socialdemocracia, cuya relación con los “rosacruces” resulta evidente

 

 

La socialdemocracia es una ideología política que procura un Estado de bienestar universal y la negociación colectiva dentro del marco de una democracia liberal. A menudo se usa para referirse a los modelos sociales y políticas económicas predominantes en el oeste y norte de Europa durante la segunda mitad del siglo XX.1 2

Es una tendencia política que surgió en la segunda mitad del siglo XIX. Se diferencia de otras concepciones del socialismo por la manera que interpreta el significado e implicaciones de ese término, especialmente en materias políticas:

La Internacional Socialista se fundó hace cien años para coordinar la lucha mundial de los movimientos socialistas democráticos por la justicia social, la dignidad humana y la democracia. En ella se reunieron partidos y organizaciones de tradiciones diferentes, que compartían el objetivo común del socialismo democrático. A lo largo de su historia, los partidos socialistas, socialdemócratas y laboristas han defendido los mismos valores y principios. […] Los socialistas democráticos han llegado a proclamar estos valores por caminos muy distintos, a partir del movimiento obrero, de los movimientos populares de liberación, de las tradiciones culturales de asistencia mutua y de solidaridad comunitaria en muchas partes del mundo. También tienen raíces en las diversas tradiciones humanistas del mundo. Pero aunque existan diferencias ideológicas y culturales, todos los socialistas comparten la concepción de una sociedad mundial pacífica y democrática, con libertad, justicia y solidaridad”.

Los socialdemócratas se caracterizan por sus políticas reformistas ligadas a la participación ciudadana, a la protección del medio ambiente y a la integración de minorías sociales en las democracias modernas, y abordan los valores sociales desde un prisma progresista.

https://es.wikipedia.org/wiki/Socialdemocracia

 

 

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El PSOE y la caída de los graves

JOSÉ ANTONIO PÉREZ TAPIAS

PEDRIPOL

 

20 DE MAYO DE 2017

http://ctxt.es/es/20170517/Firmas/12809/psoe-primarias-sanchez-tapias-pedro-sanchez-susana-diaz.htm

Desde una perspectiva nietzscheana podríamos hablar del crepúsculo de los ídolos. Ha sido tal, que en la noche oscura del alma socialista se confirma que Felipe González hace mucho que dejó de salvar al PSOE. Pero ahí sigue, como gurú convocando a los que permanecen atentos a cualquier palabra que salga de su boca. Pero su reiterativo mensaje deja a sus seguidores en estado de melancolía. Buena parte de la militancia socialista dejó de reconocerle al otrora líder indiscutible la autoridad que antes tenía y que ha ido perdiendo hasta buscar refugio en la sombra de sí mismo.

La crítica situación a la que ha venido a parar el PSOE no tiene como exclusiva causa los avatares de Felipe González. Pero su figura ha marcado la historia del Partido Socialista en las últimas décadas. Y eso, teniendo que ver con los éxitos del PSOE, también está en la raíz de todo lo que le afecta últimamente. El Partido Socialista entró desde finales de los 70 del siglo anterior en una dinámica marcada por el peso de un liderazgo muy fuerte –al principio, contrabalanceado por el papel de Alfonso Guerra–, que empezó a funcionar como el vértice de la pirámide en un proceso de fuerte oligarquización interna, la cual implicaba al mismo tiempo tal jerarquización en los modos de funcionar que la base militante cada vez quedaba más lejos de la cúspide del poder. Con un personalismo mesiánico, el gran líder quedó como figura incuestionable, siendo punto de inflexión el momento en que dimitió de secretario general para volver después en loor de multitudes con un partido rendido a sus pies.

La homologación con la socialdemocracia europea –alemana para más señas– impuso el abandono del marxismo bajo la fórmula “hay que ser socialistas antes que marxistas”. Pero, abandonado el marxismo, tras ello no hubo nada. Quedó el partido a expensas de un pragmatismo político que, si bien estaba atareado con la tardía construcción de un Estado de bienestar que no existía, miraba a la modernización de España en los términos admisibles por los poderes dominantes, con cuidado de no sacar los pies del plato del régimen que se pactó con la Constitución para dejar atrás la dictadura.

QUEDÓ EL PARTIDO A EXPENSAS DE UN PRAGMATISMO POLÍTICO QUE, SI BIEN ESTABA ATAREADO CON LA CONSTRUCCIÓN DE UN ESTADO DE BIENESTAR QUE NO EXISTÍA, MIRABA A LA MODERNIZACIÓN DE ESPAÑA EN LOS TÉRMINOS ADMISIBLES POR LOS PODERES DOMINANTES

El pragmatismo político condujo al PSOE a articularse como potente maquinaria electoral, con las miras puestas en mayorías absolutas, pero descuidando la inserción en el tejido social, en parte por la unilateral dedicación de muchos de sus efectivos en puestos institucionales. El alejamiento de la base social, que además iría cambiando notablemente, quedó reforzado por el papel mediático de un líder al que querían las cámaras de televisión. Hasta que se rompió el hilo.

Aparecieron casos de corrupción y, aunque eran menores al lado de lo que la sociedad española vería después, jugaron un papel en el alejamiento de sectores urbanos distanciados de un PSOE incapaz de renovar su proyecto político y actualizar su discurso. El PSOE fue cayendo en lo que los laboristas británicos teorizaron e hicieron: echarse en manos del neoliberalismo al pretender seguir con políticas sociales, pero dejando a su libre despliegue el ámbito del mercado. La economía le iría comiendo el terreno a la política. Mientras las vacas fueron gordas no se notaba tanto la rendición de la socialdemocracia, tal como se fue dando en Europa sin que España fuera una excepción. Pero vino la época de las vacas flacas.

Llegó la grave crisis de 2008, la que obligó a un duro ajuste a partir de mayo de 2010 por parte del Gobierno socialista de Zapatero. El entonces presidente se ofreció en sacrificio ante el altar de los poderes económicos –por la salvación (evitar rescate) de España–, con el “cueste lo que (me) cueste” como factura para todo el Partido. Los logros en derechos civiles y avances sociales, más el encauzamiento de las cosas hacia el final de ETA, no evitaron la hecatombe. El PSOE empezó a perder votos cual hemorragia incontenible. Su electorado menguaba dada la pérdida de credibilidad de un partido metido en una fuerte autocontradicción y al que sus mismas estructuras impedían responder con agilidad a los hechos. Llevado por la vorágine sufrida por un poder político sometido a los poderes económicos y con una grave crisis de la representación política, el naufragio del socialismo español empezó a producirse. Para colmo, la actitud timorata ante la grave crisis del Estado español, al no atreverse a plantear con claridad la alternativa de un federalismo plurinacional, metía al PSOE, atando al PSC a su rueda de molino, en una paranoia política donde todo es verse atemorizado por el acoso del españolismo, ante el cual no se deja de sucumbir.

LA ACTITUD TIMORATA ANTE LA CRISIS DEL ESTADO ESPAÑOL, METÍA AL PSOE EN UNA PARANOIA POLÍTICA DONDE TODO ES VERSE ATEMORIZADO POR EL ACOSO DEL ESPAÑOLISMO, ANTE EL CUAL NO SE DEJA DE SUCUMBIR

Estando en ésas, unos resultados electorales a la baja, más la incapacidad de abrir vías de diálogo con los nuevos sujetos políticos aparecidos en el panorama español, provocan tales tensiones internas en el PSOE que producen simultáneamente el derrocamiento de quien era su secretario general, Pedro Sánchez, y la entrega del Gobierno de España al PP de la corrupción mediante abstención mayoritaria del grupo socialista del Congreso, la cual invalidaba al PSOE como alternativa política. El largo ciclo que se abrió con Felipe González en la Secretaria General del PSOE se cierra cuando, como chivo expiatorio, llevaron a Pedro Sánchez al borde del abismo y lo empujaron hacia el fondo. Los ídolos crepusculares no contaron con que allí, en lo hondo, estaba la militancia de a pie, la que quedaba que, al ver caer al defenestrado secretario general investido como mártir y héroe, lo catapultó de nuevo a la candidatura para el cargo del que fue arrojado. Galileo, con su teoría de los graves, podría ayudar a completar el diagnóstico: también en el planeta político hay cosas que caen por su propio peso, como es un partido en estado de decrepitud. Queda pendiente el pronóstico. Quizá haya un Galileo redivivo que pueda retomar las palabras del renacentista: “Eppur si muove”.

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