{"id":9310,"date":"2018-03-09T01:00:52","date_gmt":"2018-03-09T00:00:52","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=9310"},"modified":"2026-03-08T18:42:58","modified_gmt":"2026-03-08T17:42:58","slug":"el-concepto-de-poder-en-spinoza-parte-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/03\/09\/el-concepto-de-poder-en-spinoza-parte-ii\/","title":{"rendered":"El concepto de Poder en Spinoza (Parte II), por F. Javier Ansuategui Roig"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"entry-title\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2018\/03\/02\/el-concepto-de-poder-en-spinoza-parte-i-por-f-javier-ansuategui-roig\/\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">PARTE I: El concepto de Poder en Spinoza<\/span><\/a><\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Baruch-spinoza-obra-1.jpg\" rel=\"lightbox[9310]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9567 size-large\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Baruch-spinoza-obra-1-1024x791.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"791\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Baruch-spinoza-obra-1-1024x791.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Baruch-spinoza-obra-1-300x232.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Baruch-spinoza-obra-1-768x593.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Baruch-spinoza-obra-1.jpg 1055w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong><span style=\"color: #339966;\">El concepto de Poder en Spinoza<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong><span style=\"color: #339966;\"> Parte II<a id=\"refasterisco2A\"><\/a><a href=\"#refasterisco2\">(*)<\/a><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Por F. Javier Ansuategui Roig<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">3. EL PAPEL DE LA FILOSOF\u00cdA POL\u00cdTICA EN EL MARCO DE LA \u00c9TICA SPINOZIANA<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n <span style=\"font-size: 14pt;\">En alguna ocasi\u00f3n se ha podido caer en la tentaci\u00f3n de identificar dos grandes partes o \u00e1mbitos netamente diferenciados en la filosof\u00eda spinoziana. As\u00ed, por una parte, su reflexi\u00f3n \u00e9tica y, por otra, su reflexi\u00f3n pol\u00edtica. No obstante, la aportaci\u00f3n de Spinoza se caracteriza por su naturaleza sistem\u00e1tica. En efecto, las reflexiones que desarrolla tanto en el Tr\u00e1talo Teol\u00f3gico-Pol\u00edtico como en el Tratado Pol\u00edtico son una directa prolongaci\u00f3n de su propuesta moral; es m\u00e1s, podr\u00edamos llegar a afirmar que la filosof\u00eda pol\u00edtica de Spinoza es \u00abun elemento necesario de su sistema filos\u00f3fico, sin el cual su filosof\u00eda queda incompleta\u00bb <\/span><a id=\"ref10a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref10\">[10]<\/a>. As\u00ed, se ha se\u00f1alado que otro,\u00a0\u00abel proyecto filos\u00f3fico de Espinoza exige una mediaci\u00f3n pol\u00edtica, y por consiguiente, la reflexi\u00f3n sobre el itinerario hacia la libertad y la felicidad de los \u00faltimos libros de la \u00ab\u00c9tica\u00bb ha de ser completada con otra reflexi\u00f3n sobre la vida humana en sociedad\u00bb <\/span><a id=\"ref11a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref11\">[11]<\/a>. De esta manera, no se puede llevar a cabo una lectura de la pol\u00edtica de Spinoza de un modo independiente, olvidando que, en todo caso, \u00e9sta hunde sus ra\u00edces en la concepci\u00f3n ontol\u00f3gica y antropol\u00f3gica expuesta en la \u00ab\u00c9tica\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta err\u00f3nea separaci\u00f3n entre dos Spinozas, el \u00e9tico y el pol\u00edtico, y la majestuosidad de su metaf\u00edsica es la que ha podido motivar que, en la historia del pensamiento, en ocasiones Spinoza no haya sido considerado como un pensador pol\u00edtico <\/span><a id=\"ref12a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref12\">[12]<\/a> (en todo caso, un pensador que reproduce los planteamientos b\u00e1sicos de Hobbes), procedi\u00e9ndose a subrayar exclusivamente su construcci\u00f3n \u00e9tica. Pero, como se podr\u00e1 observar, en efecto, la metaf\u00edsica y la \u00e9tica de Spinoza se deben interpretar conjuntamente con su pol\u00edtica: as\u00ed, conceptos como los de deseo, pasi\u00f3n o potencia, centrales en la pol\u00edtica, tambi\u00e9n lo son en la metaf\u00edsica y en la \u00e9tica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En efecto, existe una rec\u00edproca vinculaci\u00f3n entre la \u00e9tica y la pol\u00edtica en Spinoza <\/span><a id=\"ref13a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref13\">[13]<\/a>. Es cierto, lo acabamos de adelantar, que la propuesta pol\u00edtica del pensador de Amsterdam se puede desprender, en lo b\u00e1sico, de lo que se dice en el Tratado Teol\u00f3gico-Pol\u00edtico y en el Tratado Pol\u00edtico. Pero lo ah\u00ed escrito s\u00f3lo se puede entender a la luz de lo que tambi\u00e9n se afirma en la Etica. Debe tenerse en cuenta que tanto la \u00e9tica como la pol\u00edtica tienen un objeto com\u00fan, la ordenaci\u00f3n de los comportamientos humanos, de manera que, aunque s\u00f3lo fuera por esto, deber\u00edan tener alguna relaci\u00f3n. Pero esta relaci\u00f3n no es impl\u00edcita, sino que el propio Spinoza la reconoce expl\u00edcitamente, cuando en el Tratado Teol\u00f3gico-Pol\u00edtico se\u00f1ala: \u00abEn qu\u00e9 sentido los fundamentos de un Estado y las relaciones entre los hombres que persigan ese fin, es algo que pertenece determinarlo a la Etica general\u00bb<\/span><a id=\"ref14a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref14\"> [14]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"> En el itinerario hacia la felicidad humana, que ha de ser establecido por la \u00e9tica, la organizaci\u00f3n socio-pol\u00edtica supone un importante jal\u00f3n, ya que es el medio a trav\u00e9s del cual se van a sentar las bases para superar la impotencia de la raz\u00f3n respecto a las pasiones. Es m\u00e1s, si atendemos a la estructura general de la \u00c9tica, podemos percibir de qu\u00e9 manera una determinada articulaci\u00f3n del conjunto pol\u00edtico forma parte del proyecto general spinoziano. Podemos recordar muy brevemente cu\u00e1l es el sentido general de las cinco partes en las que se divide la \u00c9tica. Spinoza parte de la consideraci\u00f3n de una sustancia \u00fanica (Dios) de la cual se derivan, necesariamente, determinados modos, uno de los cuales es el hombre. El hombre se relaciona con las cosas desde dos \u00f3pticas diferentes, la imaginativa y la intelectual. A trav\u00e9s de la imaginaci\u00f3n, se generan las pasiones, que arrastran al individuo hacia una vor\u00e1gine contradictoria. Por su parte, la inteligencia permite al individuo descubrir en las cosas determinadas leyes necesarias. No obstante, la inteligencia es incapaz de liberar al sujeto de la sujeci\u00f3n, aut\u00e9ntica esclavitud, a la que le someten las pasiones. En esta situaci\u00f3n, el individuo no puede alcanzar la felicidad. Y es aqu\u00ed donde aparece necesaria la intervenci\u00f3n del Estado: se es consciente de la impotencia de la raz\u00f3n ante el imperio de las pasiones. Hace falta alg\u00fan tipo de instrumento a trav\u00e9s del cual los individuos se puedan liberar de las mismas y alcanzar la felicidad. A. Dom\u00ednguez, en referencia al tantas veces citado texto de la \u00c9tica, IV, proposici\u00f3n 37, escolio \u00a1I, se\u00f1ala: \u00ab&#8230; la pol\u00edtica spinoziana se inserta en el dinamismo de la \u00e9tica (&#8230;): la raz\u00f3n se muestra incapaz de conducir por s\u00ed sola a los hombres de la pasi\u00f3n a la libertad, acude al ardid del Estado a fin de servirse al m\u00e1ximo de los mecanismos pasionales la pasi\u00f3n como punto de partida y la libertad como objetivo final\u00bb <\/span><a id=\"ref15a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref15\">[15]<\/a>. Podemos observar, por tanto, que la propuesta antropol\u00f3gica de Spinoza se encuentra incardinada de pleno en la ra\u00edz de su aportaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para certificar esta comunidad entre la \u00e9tica y la pol\u00edtica en Spinoza, qu\u00e9 mejor que acudir al se\u00f1alado Escolio II de la proposici\u00f3n 37 de la IV parte de la \u00c9tica, \u00abdecisivo para comprender el pasaje de la \u00f3rbita estrictamente natural (ontol\u00f3gica, psicol\u00f3gica) de las pasiones hacia la dimensi\u00f3n pol\u00edtica y social de las mismas\u00bb <\/span><a id=\"ref16a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref16\">[16]<\/a>, en donde se condensa la doctrina del pacto social que tambi\u00e9n es desarrollada en el cap\u00edtulo XVI del Tratado Teol\u00f3gico-Pol\u00edtico y en donde se muestra que la reflexi\u00f3n pol\u00edtica es una aut\u00e9ntica prolongaci\u00f3n de la reflexi\u00f3n moral <\/span><a id=\"ref17a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref17\">[17]<\/a>; o m\u00e1s bien, una parte constitutiva de la misma. Aunque posteriormente volveremos m\u00e1s detenidamente sobre estas cuestiones, se\u00f1alemos ahora que ah\u00ed se adelanta la posici\u00f3n de Spinoza en relaci\u00f3n con las caracter\u00edsticas del estado natural y el estado civil del hombre. En efecto, se reconoce el sometimiento del hombre a las pasiones y a los afectos, las consecuencias que se derivan de dicho sometimiento, la necesidad del sometimiento a una autoridad com\u00fan, el Estado. El Estado como instrumento pol\u00edtico de perfeccionamiento humano que concurre en esta tarea con la reforma del entendimiento. De esta manera se ha se\u00f1alado que \u00abla virtud, s\u00f3lo es posible en el marco de una Ciudad libre y justa. Por contra, la alienaci\u00f3n de las pasiones tiene su correlato pol\u00edtico en aquellas sociedades que instituyen la agresi\u00f3n (&#8230;) De ah\u00ed que la \u00e9tica y la pol\u00edtica tengan necesariamente un desarrollo conjunto. O en otros t\u00e9rminos: el progreso de la racionalidad exige el contrapunto de una Ciudad libre\u00bb <\/span><a id=\"ref18a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref18\">[18]<\/a>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me permito entresacar y reproducir aqu\u00ed algunos momentos de ese texto spinoziano, destacando algunas cuestiones sobre las que luego volveremos: \u00abCada cual existe por derecho supremo de la naturaleza, y, por consiguiente, cada cual hace por derecho supremo de la naturaleza, lo que de su naturaleza se sigue necesariamente (&#8230;). Pues bien, si los hombres vivieran seg\u00fan la gu\u00eda de la raz\u00f3n, cada uno detentar\u00eda este derecho suyo sin da\u00f1o alguno para los dem\u00e1s. Pero como est\u00e1n sujetos a afectos que superan con mucho la potencia o virtud humana son por ello arrastrados en diversos sentidos, y son contrarios entre s\u00ed (&#8230;). As\u00ed pues, para que los hombres puedan vivir concordes y prestarse ayuda, es necesario que renuncien a su derecho natural y se presten rec\u00edprocas garant\u00edas de que no har\u00e1n nada que pueda dar lugar a un da\u00f1o ajeno (&#8230;). (&#8230;), podr\u00e1 establecerse una sociedad, a condici\u00f3n de que \u00e9sta reivindique para s\u00ed el derecho, que cada uno detenta, de tomar venganza, y de juzgar acerca del bien y del mal, teniendo as\u00ed la potestad de prescribir una norma com\u00fan de vida, de dictar leyes y de garantizar su cumplimiento, no por medio de la raz\u00f3n, que no puede reprimir los afectos, sino por medio de la coacci\u00f3n. Esta sociedad, cuyo mantenimiento est\u00e1 garantizado por las leyes y por el poder de conservarse, se llama Estado, y los que son protegidos por su derecho se llaman ciudadanos\u00bb <\/span><a id=\"ref19\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref19\">[19]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a id=\"refasterisco2\"><\/a><a href=\"#refasterisco2A\">[*]<\/a>\u00a0La presente investigaci\u00f3n se inscribe en un acuerdo de investigaci\u00f3n suscrito con el Instituto de Derechos Humanos \u00abBartolom\u00e9 de las Casas\u00bb de la Universidad Carlos III de Madrid.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\">***<\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref10\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref10a\">[10]<\/a> F. J. PE\u00d1A ECHEVERR\u00cdA: La filosof\u00eda pol\u00edtica de Espinosa. Universidad de Valladolid, 1989, P% 10.<\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref11\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref11a\">[11]<\/a> F. J. PE\u00d1A ECHEVERR\u00cdA: La filosof\u00eda pol\u00edtica de Espinosa, cit., p\u00e1g. 1 I.<\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref12\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref12a\">[12]<\/a> Vid. A. DOM\u00cdNGUEZ: \u00abSpinoza\u00bb. cit., p\u00e1g. 310. Pueden consultarse al respecto algunas obras en las que las referencias a SPINOZA son escas\u00edsimas o pr\u00e1cticamente inexistentes: P. ORY (dir.): Nueva historia de las ideas pol\u00edticas, trad. de D. de la Iglesia, Mondadori. Madrid, 1992; R. GETTELL: Historia de las ideas pol\u00edticas trad. de T. Gonz\u00e1lez Garc\u00eda, Labor. Barcelona. 1930: J. J. CHEVAU.IER: LOS grandes textos pol\u00edticos, trad. de A. Rodr\u00edguez Huesear, Aguilar. Madrid, 1965.; I. HAMPSHER-MONK: Historia del pensamiento pol\u00edtico moderno, trad. de F. Heler, Ariel, Barcelona, 1996.<\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref13\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref13a\">[13]<\/a> Vid. A. DOM\u00cdNGUEZ: \u00abSpinoza\u00bb. cit., p\u00e1gs. 319-320.<\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref14\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref14a\">[14]<\/a> SPINOZA: Tratado Teol\u00f3gico-Pol\u00edlico. trad.. introd., y notas de A. Dom\u00ednguez, Alianza, Madrid, 1986, IV, p\u00e1g. 139.<\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref15\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref15a\">[15]<\/a> A. DOM\u00cdNGUEZ: \u00abSpinoza\u00bb, cit., p\u00e1g. 321.<\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref16\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref16a\">[16]<\/a> G. KAMINSKY: Spinoza: la pol\u00edtica de las pasiones, Gedisa, Buenos Aires, 1990, p\u00e1g. 163.<\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref15\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref15a\">[17]<\/a> Vid. i. GARC\u00cdA LEAL: \u00abLa teor\u00eda del contrato social: Spinoza frente a Hobbes\u00bb, cit., p\u00e1g. 126.<\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref18\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref18a\">[18]<\/a> J. GARCfA LEAL: \u00abLa teor\u00eda del contrato social: Spinoza frente a Hobbes\u00bb, cit., p\u00e1g. 129.<\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref19\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref19a\">[19]<\/a> SPINOZA: \u00c9tica, introd., trad. y notas de V. Pe\u00f1a, Alianza, Madrid, 1987, p\u00e1gs. 291-292.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>PARTE I: El concepto de Poder en Spinoza &nbsp; *** &nbsp; &nbsp; *** El concepto de Poder en Spinoza Parte II(*) Por F. Javier Ansuategui Roig &nbsp; &nbsp; 3. EL PAPEL DE LA FILOSOF\u00cdA POL\u00cdTICA <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/03\/09\/el-concepto-de-poder-en-spinoza-parte-ii\/\" title=\"El concepto de Poder en Spinoza (Parte II), por F. 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