{"id":879,"date":"2017-02-17T01:00:46","date_gmt":"2017-02-17T00:00:46","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=879"},"modified":"2021-10-27T12:14:12","modified_gmt":"2021-10-27T10:14:12","slug":"el-derecho-natural-no-cesa-en-el-estado-politico-por-baruch-de-spinoza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/02\/17\/el-derecho-natural-no-cesa-en-el-estado-politico-por-baruch-de-spinoza\/","title":{"rendered":"EL DERECHO NATURAL NO CESA EN EL ESTADO POL\u00cdTICO, por Baruch de Spinoza"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">\u201c<em>Cada ciudadano no es aut\u00f3nomo, sino que depende jur\u00eddicamente de la sociedad, cuyos preceptos tiene que cumplir en su totalidad, y no tiene derecho a decidir qu\u00e9 es justo o inicuo, piadoso o imp\u00edo. Antes al contrario, como el cuerpo del Estado se debe regir como por una sola mente y, en consecuencia, la voluntad de la sociedad debe ser considerada como la voluntad de todos, hay que pensar que cuanto la sociedad considera justo y bueno, ha sido decretado por cada uno en particular. Por eso, aunque un s\u00fabdito estime que las decisiones de la sociedad son inicuas, est\u00e1 obligado a cumplirlas. Cabe, sin embargo, cuestionar si no es contra el dictamen de la raz\u00f3n someterse plenamente al juicio de otro y, en consecuencia, si el estado pol\u00edtico no\u00a0es irracional. Ahora bien, dado que la raz\u00f3n no ense\u00f1a nada contrario a la naturaleza, ense\u00f1a paladinamente a buscar la paz, la cual no se puede alcanzar sin que se mantengan ilesos los comunes derechos de la sociedad; por lo cual, cuanto m\u00e1s se gu\u00eda el hombre por la raz\u00f3n, es decir, cuanto m\u00e1s libre es, con m\u00e1s tes\u00f3n observar\u00e1 los derechos de la sociedad y cumplir\u00e1 los preceptos de la suprema potestad, de la que es s\u00fabdito. M\u00e1s todav\u00eda, el estado pol\u00edtico, por su propia naturaleza, se instaura para quitar el miedo general y para alejar las comunes miserias; y por eso busca, ante todo, aquello que intentar\u00eda conseguir, aunque en vano, en el estado natural, todo aquel que se gu\u00eda por la raz\u00f3n<\/em>\u201d.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">*******<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La constituci\u00f3n de cualquier Estado se llama pol\u00edtica (status civilis); el cuerpo \u00edntegro del Estado se denomina sociedad (civitas); y los asuntos comunes del Estado, cuya administraci\u00f3n depende de quien detenta el poder estatal, reciben el nombre de asuntos p\u00fablicos (res-publica). Por otra parte, los hombres, en cuanto gozan, en virtud del derecho civil, de todas las ventajas de la sociedad, se llaman ciudadanos; s\u00fabditos, en cambio, en cuanto est\u00e1n obligados a obedecer los estatutos o leyes de\u00a0dicha sociedad. Finalmente, ya hemos dicho que existen tres tipos de Estado pol\u00edtico: democr\u00e1tico, aristocr\u00e1tico y mon\u00e1rquico.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">EL DERECHO POL\u00cdTICO ES EL MISMO ESTADO NATURAL DE UNA MULTITUD QUE SE GU\u00cdA COMO POR UNA SOLA MENTE<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Por el cap\u00edtulo precedente consta que el derecho del Estado o supremas potestades no es sino el mismo derecho natural, el cual viene determinado por el poder, no de cada uno, sino de la multitud que se comporta como guiada por una sola mente. Es decir, que, lo mismo que cada individuo en el estado natural, tambi\u00e9n el cuerpo y el alma de todo el Estado posee tanto derecho como poder tiene. Y, por lo mismo, cada ciudadano o s\u00fabdito posee tanto menos derecho cuanto la propia sociedad es m\u00e1s poderosa que \u00e9l. En consecuencia, cada ciudadano ni hace ni tiene nada por derecho, fuera de aquello que puede defender en virtud de un decreto general de la sociedad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Si la sociedad concede a alguien el derecho y, por tanto, la potestad (pues, de lo contrario, s\u00f3lo le habr\u00eda dado palabras) de vivir seg\u00fan su propio sentir, cede ipso facto algo de sus derechos y lo transfiere a quien dio tal potestad. Pero, si concedi\u00f3 a dos o m\u00e1s tal potestad de vivir cada uno seg\u00fan su propio sentir, dividi\u00f3 autom\u00e1ticamente el Estado. Y si, finalmente, concedi\u00f3 esa misma potestad a cada uno de los ciudadanos, se destruy\u00f3 a s\u00ed misma y ya no subsiste sociedad alguna, sino que todo retorna al estado natural. Todo ello resulta clar\u00edsimo por cuanto precede.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Por consiguiente, no hay raz\u00f3n alguna que nos permita siquiera pensar que, en virtud de la constituci\u00f3n pol\u00edtica, est\u00e9 permitido a cada ciudadano vivir seg\u00fan su propio sentir; por tanto, este derecho natural, seg\u00fan el cual cada uno es su propio juez, cesa necesariamente en el estado pol\u00edtico. Digo expresamente en virtud de la constituci\u00f3n pol\u00edtica, porque el derecho natural de cada uno (si lo pensamos bien) no cesa\u00a0en el estado pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Efectivamente, tanto en el estado natural como en el pol\u00edtico, el hombre act\u00faa seg\u00fan las leyes de la naturaleza y vela por su utilidad. El hombre, insisto, en ambos estados es guiado por la esperanza\u00a0o el miedo a la hora de hacer u omitir esto o aquello. Pero la diferencia principal entre uno y otro consiste en que en el estado pol\u00edtico todos temen las mismas cosas y todos cuentan con una y la misma garant\u00eda de seguridad y una misma raz\u00f3n de vivir. Lo cual, por cierto, no suprime la facultad que cada uno tiene de juzgar; pues quien decidi\u00f3 obedecer a todas las normas de la sociedad, ya sea porque teme su poder o porque ama la tranquilidad, vela sin duda, seg\u00fan su propio entender, por su seguridad y su utilidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Por otra parte, tampoco podemos concebir que est\u00e9 permitido a cada ciudadano interpretar los decretos o derechos de la sociedad. Pues, si le estuviera permitido, cada uno ser\u00eda ipso facto su propio juez, ya que no le ser\u00eda nada dif\u00edcil excusar o revestir\u00a0de apariencia jur\u00eddica sus actos. Organizar\u00eda, pues, su vida seg\u00fan su propio sentir, lo cual es absurdo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Vemos, pues, que cada ciudadano no es aut\u00f3nomo, sino que depende jur\u00eddicamente de la sociedad, cuyos preceptos tiene que cumplir en su totalidad, y no tiene derecho a decidir qu\u00e9 es justo o inicuo, piadoso o imp\u00edo. Antes al contrario, como el cuerpo del Estado se debe regir como por una sola mente y, en consecuencia, la voluntad de la sociedad debe ser considerada como la voluntad de todos, hay que pensar que cuanto la sociedad considera justo y bueno, ha sido decretado por cada uno en particular. Por eso, aunque un s\u00fabdito estime que las decisiones de la sociedad son inicuas, est\u00e1 obligado a cumplirlas.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">EL ESTADO POL\u00cdTICO NO ES IRRACIONAL NI CONTRARIO AL DERECHO NATURAL<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Cabe, sin embargo, cuestionar si no es contra el dictamen de la raz\u00f3n someterse plenamente al juicio de otro y, en consecuencia, si el estado pol\u00edtico no contradice a la raz\u00f3n. Pues de ah\u00ed se seguir\u00eda que el estado pol\u00edtico es irracional y que no podr\u00eda ser creado sino por hombres desprovistos de raz\u00f3n, pero no, en modo alguno, por quienes se gu\u00edan por la raz\u00f3n. Ahora bien, dado que la raz\u00f3n no ense\u00f1a nada contrario a la naturaleza, la sana raz\u00f3n no puede decretar que cada individuo siga siendo aut\u00f3nomo, mientras los hombres est\u00e1n sometidos a las pasiones; es decir, que la raz\u00f3n niega que eso pueda suceder.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/manifestacion_1.jpg\" rel=\"lightbox[879]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-896\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/manifestacion_1-300x199.jpg\" width=\"450\" height=\"299\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/manifestacion_1-300x199.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/manifestacion_1-678x452.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/manifestacion_1.jpg 680w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a>A\u00f1\u00e1dase a ello que la raz\u00f3n ense\u00f1a paladinamente a buscar la paz, la cual no se puede alcanzar sin que se mantengan ilesos los comunes derechos de la sociedad; por lo cual, cuanto m\u00e1s se gu\u00eda el hombre por la raz\u00f3n, es decir, cuanto m\u00e1s libre es, con m\u00e1s tes\u00f3n observar\u00e1 los derechos de la sociedad y cumplir\u00e1 los preceptos de la suprema potestad, de la que es s\u00fabdito. M\u00e1s todav\u00eda, el estado pol\u00edtico, por su propia naturaleza, se instaura para quitar el miedo general y para alejar las comunes miserias; y por eso busca, ante todo, aquello que intentar\u00eda conseguir, aunque en vano, en el estado natural, todo aquel que se gu\u00eda por la raz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Por consiguiente, si un hombre que se gu\u00eda por la raz\u00f3n, tuviera un d\u00eda que hacer, por orden de la sociedad, algo que, a su juicio, contradice a la raz\u00f3n, ese perjuicio queda ampliamente compensado por el bien que surge del mismo estado pol\u00edtico. Pues tambi\u00e9n es una ley de la raz\u00f3n que, de dos males, se elija el menor. Podemos concluir, pues, que nadie hace nada contra el dictamen de la raz\u00f3n, siempre que obra tal como ordena el derecho de la sociedad. [\u2026]<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Porque hay que considerar, en primer lugar, que, as\u00ed como en el estado natural el hombre m\u00e1s poderoso es aquel que se gu\u00eda por la raz\u00f3n, as\u00ed tambi\u00e9n es m\u00e1s poderosa y m\u00e1s aut\u00f3noma aquella sociedad que es fundada y regida por la raz\u00f3n. Pues el derecho de la sociedad se determina por el poder de la multitud que se rige como por una sola mente. Ahora bien, esta uni\u00f3n mental no podr\u00eda ser concebida, por motivo alguno, sino porque la sociedad busca, ante todo, aquello que la sana raz\u00f3n ense\u00f1a ser \u00fatil a todos los hombres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Hay que considerar, en segundo lugar, que los s\u00fabditos no son aut\u00f3nomos, sino que dependen jur\u00eddicamente de la sociedad, en la medida en que temen su poder o sus amenazas o en que aman el estado politico. De donde se sigue que no pertenece a los derechos\u00a0de la sociedad todo aquello a cuya ejecuci\u00f3n nadie puede ser inducido con premios o amenazas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed, por ejemplo, nadie puede renunciar a la facultad de juzgar. Pues \u00bfcon qu\u00e9 premios o amenazas puede ser inducido el hombre a creer que el todo no es mayor que su parte, o que Dios no existe, o que un cuerpo, que \u00e9l ve finito, es un ser infinito, y a admitir, en general, algo contrario a lo que siente y piensa? Igualmente, \u00bfcon qu\u00e9 premios o amenazas puede ser inducido el hombre a que ame a quien odia o a que odie a quien ama? Y otro tanto se puede decir de aquellas acciones\u00a0que la naturaleza humana abomina, hasta el punto de tenerlas por peores que mal alguno, como testificar contra s\u00ed mismo, torturarse, matar a sus padres, no esforzarse por evitar su propia muerte y\u00a0cosas an\u00e1logas, a las que nadie puede ser inducido mediante premios o amenazas.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">NO PERTENECE AL DERECHO DE LA SOCIEDAD TODO AQUELLO A CUYA EJECUCI\u00d3N NADIE PUEDE\u00a0SER INDUCIDO CON PREMIOS O AMENAZAS<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Si, a pesar de todo, queremos decir que la sociedad tiene el derecho o la potestad de prescribir tales acciones, no podremos concebirlo, sino en el sentido en que se dir\u00eda que le hombre puede, con derecho, enloquecer y delirar. Pues \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda, sino un delirio, aquel derecho al que nadie puede ser constre\u00f1ido? En efecto, yo aqu\u00ed hablo expresamente de aquellas cosas que no pertenecen al derecho de la sociedad y que la naturaleza humana suele abominar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Pues no porque un necio o un loco no puedan ser inducidos con premios o amenazas a cumplir los preceptos, ni porque \u00e9ste o aqu\u00e9l, adicto a tal o cual religi\u00f3n, juzgue que los decretos del Estado son peores que ning\u00fan mal, quedan sin valor los derechos de la sociedad, cuando la mayor parte de los ciudadanos caen bajo su dominio. En la medida, pues, en que quienes nada temen ni esperan, son aut\u00f3nomos, son tambi\u00e9n enemigos del Estado y con derecho se les puede detener.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Hay que considerar, en tercero y \u00faltimo lugar, que cuanto provoca la indignaci\u00f3n en la mayor\u00eda de los ciudadanos, es menos propio del\u00a0derecho de la sociedad. No cabe duda, en efecto, que los hombres tienden por naturaleza\u00a0a conspirar contra algo, cuando les impulsa un mismo miedo o el anhelo de vengar un mismo da\u00f1o. Y como el derecho de la sociedad se define por el poder conjunto de la multitud, est\u00e1 claro que el poder y el derecho de la sociedad disminuye en cuanto ella misma da motivos para que muchos conspiren lo mismo. Es indudable que la sociedad tiene mucho que temer; y, as\u00ed como cada ciudadano o cada hombre en el estado natural, as\u00ed tambi\u00e9n la sociedad es tanto menos aut\u00f3noma cuanto mayor motivo tiene de temer. [\u2026]<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Se nos puede objetar que quiz\u00e1 el estado pol\u00edtico y la obediencia de los s\u00fabditos, tal como la exige, seg\u00fan nosotros, el estado pol\u00edtico, suprima la religi\u00f3n que nos\u00a0obliga a rendir culto a Dios. Pero, si examinamos directamente el asunto, no hallaremos nada que pueda suscitar escr\u00fapulos. Porque el alma, en cuanto usa de la raz\u00f3n, no depende de las supremas potestades, sino que es aut\u00f3noma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">De ah\u00ed que el verdadero conocimiento y amor de Dios no puede estar sometido al dominio de nadie, como tampoco la caridad hacia el pr\u00f3jimo. Y, si consideramos, adem\u00e1s, que el ejercicio supremo de la caridad es el que se orienta a defender la paz y a favorecer la concordia, no dudaremos que ha cumplido efectivamente su deber, quien presta a cada uno tanta ayuda cuanta le permiten los derechos, es decir, la concordia y la tranquilidad de la sociedad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Por lo que respecta al culto externo, es cierto que ni ayuda ni perjudica al verdadero conocimiento de Dios y al amor que de ah\u00ed se sigue. No hay que darle, pues, tal importancia que por \u00e9l se lleguen a\u00a0perturbar la paz y la tranquilidad p\u00fablica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">No cabe duda, por lo dem\u00e1s, que, por derecho natural, es decir, por divino decreto, yo no soy defensor de la religi\u00f3n. No tengo, en efecto, como tuvieron en otro tiempo los disc\u00edpulos de Cristo, ning\u00fan poder de expulsar los esp\u00edritus inmundos y de hacer milagros. Ahora bien, ese poder es tan necesario para propagar la religi\u00f3n en los lugares donde est\u00e1 prohibida, que sin \u00e9l no s\u00f3lo se pierde, como se dice, el aceite y el trabajo, sino que se provocan, adem\u00e1s, much\u00edsimas molestias. Todos los siglos han visto de ello los m\u00e1s funestos ejemplos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Por consiguiente, todo el mundo puede, donde quiera que se halle, rendir culto a Dios con verdadera religiosidad y velar por su propio bien, que es lo que incumbe a un hombre privado. En cambio, la tarea de propagar la religi\u00f3n debe ser confiada a Dios o a las supremas potestades, que son las \u00fanicas a las que incumbe el cuidado de los asuntos p\u00fablicos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*******<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BARUCH DE SPINOZA, Tratado pol\u00edtico, cap\u00edtulo III. Alianza Editorial, 1986. Traducci\u00f3n de Atilano Dom\u00ednguez. Filosof\u00eda Digital 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u201cCada ciudadano no es aut\u00f3nomo, sino que depende jur\u00eddicamente de la sociedad, cuyos preceptos tiene que cumplir en su totalidad, y no tiene derecho a decidir qu\u00e9 es justo o inicuo, piadoso o imp\u00edo. 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