{"id":8029,"date":"2020-11-26T00:05:18","date_gmt":"2020-11-25T23:05:18","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=8029"},"modified":"2022-11-06T15:55:44","modified_gmt":"2022-11-06T14:55:44","slug":"los-cesares-pedantes-y-el-estilo-guillotina-por-albert-camus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/11\/26\/los-cesares-pedantes-y-el-estilo-guillotina-por-albert-camus\/","title":{"rendered":"LOS C\u00c9SARES PEDANTES Y EL ESTILO GUILLOTINA, por Albert Camus"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>\u201cSaint-Just, contempor\u00e1neo de Sade, llega a la justificaci\u00f3n del crimen, aunque parte de principios diferentes. Ambos, sin embargo, legitiman un terrorismo, individual en el libertino, y de Estado en el sacerdote de la virtud. Si se pone en el bien absoluto y en el mal absoluto la debida l\u00f3gica, uno y otro exigen el mismo furor. Saint-Just ha inventado la clase de seres que hacen de la historia de los dos \u00faltimos siglos una pesada novela negra. \u201cEl que gasta bromas estando a la cabeza del gobierno -dice- tiende a la tiran\u00eda\u00bb. M\u00e1xima asombrosa, sobre todo si se piensa c\u00f3mo se pagaba entonces la sencilla acusaci\u00f3n de tiran\u00eda, y que prepara en todo caso el tiempo de los C\u00e9sares pedantes. Saint-Just da el ejemplo; su tono mismo es definitivo. Esa cascada de afirmaciones perentorias, ese estilo axiom\u00e1tico y sentencioso, le pintan mejor que los m\u00e1s fieles retratos. Las sentencias ronronean, como la prudencia misma de la naci\u00f3n; las definiciones, que fundan la ciencia, se suceden como mandamientos fr\u00edos y claros. \u201cLos principios deben ser moderados; las leyes, implacables; las penas, sin remisi\u00f3n posible. Es el estilo guillotina\u201d<\/em><\/strong>\u00a0.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1431579\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Guillotine.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"450\" data-id=\"1431579\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>* * * * * *<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">LOS C\u00c9SARES PEDANTES Y EL ESTILO GUILLOTINA<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Albert Camus<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_8033\" aria-describedby=\"caption-attachment-8033\" style=\"width: 220px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/SAINT-JUST-ENERO-2018.jpg\" rel=\"lightbox[8029]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-8033 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/SAINT-JUST-ENERO-2018-220x300.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/SAINT-JUST-ENERO-2018-220x300.jpg 220w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/SAINT-JUST-ENERO-2018-768x1049.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/SAINT-JUST-ENERO-2018-750x1024.jpg 750w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/SAINT-JUST-ENERO-2018.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-8033\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Saint-Just<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Saint-Just<\/strong>, contempor\u00e1neo de\u00a0<strong>Sade<\/strong>, llega a la justificaci\u00f3n del crimen, aunque parte de principios diferentes.\u00a0<strong>Saint-Just<\/strong>\u00a0es, sin duda, el anti-Sade. Si la f\u00f3rmula del marqu\u00e9s pod\u00eda ser: \u201cAbrid las prisiones o probad vuestra virtud\u201d, la del primero ser\u00eda: \u201cDemostrad vuestra virtud o entrad en las prisiones.\u201d Ambos, sin embargo, legitiman un terrorismo, individual en el libertino, y de Estado en el sacerdote de la virtud.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>S<\/strong>i se pone en el bien absoluto y en el mal absoluto la debida l\u00f3gica, uno y otro exigen el mismo furor. Ciertamente, hay ambig\u00fcedad en el caso de\u00a0<strong>Saint-Just<\/strong>. La carta que escribi\u00f3 en 1792 a\u00a0<strong>Vilain d\u2019Aubigny<\/strong>\u00a0tiene algo de insensato. Esta profesi\u00f3n de fe de un perseguido perseguidor se termina con una confesi\u00f3n convulsa:\u00a0<em>\u201cSi Bruto no mata a los dem\u00e1s, se mata a s\u00ed mismo.\u201d<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>E<\/strong>n un personaje tan obstinadamente grave, tan voluntariamente fr\u00edo, l\u00f3gico, imperturbable, cabe imaginar todos los desequilibrios y todos los des\u00f3rdenes.\u00a0<strong>Saint-Just<\/strong>\u00a0ha inventado la clase de seres que hacen de la historia de los dos \u00faltimos siglos una pesada novela negra.\u00a0<em>\u201cEl que gasta bromas estando a la cabeza del gobierno<\/em>\u00a0-dice-\u00a0<em>tiende a la tiran\u00eda.\u201d<\/em>\u00a0M\u00e1xima asombrosa, sobre todo si se piensa c\u00f3mo se pagaba entonces la sencilla acusaci\u00f3n de tiran\u00eda, y que prepara en todo caso el tiempo de los C\u00e9sares pedantes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Saint-Just<\/strong>\u00a0da el ejemplo; su tono mismo es definitivo. Esa cascada de afirmaciones perentorias, ese estilo axiom\u00e1tico y sentencioso, le pintan mejor que los m\u00e1s fieles retratos. Las sentencias ronronean , como la prudencia misma de la naci\u00f3n; las definiciones, que fundan la ciencia, se suceden como mandamientos fr\u00edos y claros.\u00a0<em>\u201cLos principios deben ser moderados; las leyes, implacables; las penas, sin remisi\u00f3n posible.\u201d<\/em>\u00a0Es el estilo guillotina.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>SAINT-JUST, OBSTINADAMENTE GRAVE, FR\u00cdO, L\u00d3GICO, IMPERTURBABLE, ENCARNA EL ESTILO GUILLOTINA Y PREPARA EL TIEMPO DE LOS C\u00c9SARES PEDANTES<\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>T<\/strong>al endurecimiento en la l\u00f3gica supone, sin embargo, una pasi\u00f3n profunda. En eso, como en todo, volvemos a encontrar la pasi\u00f3n de unidad. Toda rebeli\u00f3n supone una unidad. La de 1789 exige la unidad de la patria.\u00a0<strong>Saint-Just<\/strong>\u00a0sue\u00f1a con la ciudad ideal donde las costumbres, finalmente conformes a las leyes, har\u00e1n resplandecer la inocencia del hombre\u00a0y la identidad de su naturaleza con la raz\u00f3n. Y si las facciones vienen a poner trabas a este sue\u00f1o, la pasi\u00f3n va a exagerar su l\u00f3gica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>N<\/strong>o se concibe imaginar entonces que, puesto que existen las facciones, los principios quiz\u00e1 no tengan raz\u00f3n. Las facciones ser\u00e1n criminales, porque los principios permanecen intangibles.\u00a0<em>\u201cYa es hora de que todo el mundo vuelva a la moral y a la aristocracia del terror.\u201d<\/em>\u00a0Pero las facciones aristocr\u00e1ticas no son las \u00fanicas; hay que contar con las republicanas y con todos aquellos en general que critican la acci\u00f3n de la Legislativa y de la Convenci\u00f3n. Aqu\u00e9llos son tambi\u00e9n culpables, puesto que amenazan la unidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_8036\" aria-describedby=\"caption-attachment-8036\" style=\"width: 534px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/robespierre-danton-et-marat-1882-par_8f285f4f84a2fa9bc27e9f41f6c0c320.jpg\" rel=\"lightbox[8029]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-8036 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/robespierre-danton-et-marat-1882-par_8f285f4f84a2fa9bc27e9f41f6c0c320.jpg\" alt=\"\" width=\"534\" height=\"356\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/robespierre-danton-et-marat-1882-par_8f285f4f84a2fa9bc27e9f41f6c0c320.jpg 534w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/robespierre-danton-et-marat-1882-par_8f285f4f84a2fa9bc27e9f41f6c0c320-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 534px) 100vw, 534px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-8036\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">\u00abRobespierre, Danton y Marat\u00bb (1882), por Alfred Loudet<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Saint-Just<\/strong>\u00a0proclama entonces el gran principio de las tiran\u00edas del siglo XX:\u00a0<em>\u201cUn patriota es aquel que sostiene la rep\u00fablica en bloque; cualquiera que la combata en detalle es un traidor.\u201d<\/em>\u00a0Quien critica es un traidor, quien no sostiene manifiestamente a la rep\u00fablica es un sospechoso. Cuando ni la raz\u00f3n ni la libre expresi\u00f3n de los individuos logran fundar sistem\u00e1ticamente la unidad, hay que decidirse a cortar los cuerpos extra\u00f1os. La cuchilla se hace as\u00ed razonadora, su funci\u00f3n es la de rechazar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u201c<\/em><strong><em>U<\/em><\/strong><em>n granuja a quien el tribunal ha condenado a\u00a0muerte dice que quiere resistir a la opresi\u00f3n, \u00a1porque quiere resistir al cadalso!\u201d<\/em>Esta indignaci\u00f3n de\u00a0<strong>Saint-Just<\/strong>\u00a0se comprende mal, porque, en suma, hasta \u00e9l, el cadalso no era precisamente m\u00e1s que uno de los s\u00edmbolos de la opresi\u00f3n. Pero en el interior de este delirio l\u00f3gico, en el extremo de esta moral de virtud, el cadalso es libertad. Asegura la unidad racional, la armon\u00eda de la ciudad. Depura la rep\u00fablica, es la palabra justa; elimina las torpezas que vienen a contradecir la voluntad general y la raz\u00f3n universal.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>EL DRAMA DE SAINT-JUST FUE FORMAR CORO CON MARAT,\u00a0QUE NECESITABA MATAR PARA CREAR Y SE CRE\u00cdA FIL\u00c1NTROPO DEGOLLANDO ARIST\u00d3CRATAS<\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u201c<\/em><strong><em>M<\/em><\/strong><em>e disputan el t\u00edtulo de fil\u00f3sofo<\/em>\u00a0-exclamaba\u00a0<strong>Marat<\/strong>\u00a0en un estilo completamente distinto-.\u00a0<em>\u00a1Ah, qu\u00e9 injusticia! \u00bfQui\u00e9n no ve que yo quiero cortar un peque\u00f1o n\u00famero de cabezas para salvar as\u00ed un n\u00famero mayor?\u201d<\/em>\u00a0\u00bfUn n\u00famero peque\u00f1o, una facci\u00f3n? Sin duda, y toda acci\u00f3n hist\u00f3rica lo es a este precio. Pero\u00a0<strong>Marat<\/strong>, haciendo sus \u00faltimos c\u00e1lculos reclamaba doscientas sesenta y tres mil cabezas. Pero compromet\u00eda el aspecto terap\u00e9utico de la operaci\u00f3n, aullando, para exaltar los \u00e1nimos de la matanza:\u00a0<em>\u201cMarcadles con un hierro caliente, cortadles el dedo gordo, rajadles la lengua.\u201d<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>E<\/strong>l fil\u00e1ntropo escrib\u00eda as\u00ed en el vocabulario m\u00e1s mon\u00f3tono que pueda existir, d\u00eda y noche, sobre la necesidad de matar para crear. Escrib\u00eda adem\u00e1s, en las noches de septiembre, en el fondo de su bodega, a la luz de\u00a0una vela, mientras que los asesinos instalaban en el patio de nuestras prisiones los bancos de los espectadores, los hombres a la derecha, las mujeres a la izquierda, para ofrecerles, como gracioso ejemplo de\u00a0filantrop\u00eda, el deg\u00fcello de nuestros arist\u00f3cratas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>N<\/strong>o mezclemos, ni siquiera por un segundo, la persona grandiosa de\u00a0<strong>Saint-Just<\/strong>\u00a0con el triste\u00a0<strong>Marat<\/strong>, mono de imitaci\u00f3n de\u00a0<strong>Rousseau<\/strong>, como dice\u00a0justamente\u00a0<strong>Michelet<\/strong>. Pero el drama de\u00a0<strong>Saint-Just<\/strong>\u00a0es el haber formado coro, en algunos momentos, con\u00a0<strong>Marat<\/strong>, por razones superiores y por una exigencia m\u00e1s profunda. Las facciones se suman a las facciones, las minor\u00edas a las minor\u00edas; finalmente, no es seguro que el cadalso funcione al servicio de la voluntad\u00a0de todos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Saint-Just<\/strong>, por lo menos, afirmar\u00e1 hasta el fin que act\u00faa por voluntad general, puesto que act\u00faa para la virtud.\u00a0<em>\u201cUna revoluci\u00f3n como la nuestra no es un proceso, sino una tromba sobre los malvados.\u201d<\/em>\u00a0El bien hiere como el rayo, la inocencia se hace rel\u00e1mpago, y rel\u00e1mpago justiciero. Incluso los que gozan, sobre todo ellos, son contrarrevolucionarios.\u00a0<strong>Saint-Just<\/strong>, que\u00a0ha dicho que la idea de felicidad era nueva en Europa (a decir verdad, era nueva sobre todo para\u00a0<strong>Saint-Just<\/strong>, que paraba la historia en\u00a0<strong>Bruto<\/strong>), se da cuenta de que algunos tienen una\u00a0<em>\u201cidea horrorosa de la felicidad y la confunden con el placer\u201d<\/em>. Contra ellos tambi\u00e9n hay que atacar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>F<\/strong>inalmente, ya no se trata ni de mayor\u00eda ni de minor\u00eda. Se aleja el para\u00edso perdido y siempre ambicionado de la inocencia universal; en la tierra desgraciada, llena de gritos de la guerra civil y nacional,\u00a0<strong>Saint-Just<\/strong>\u00a0decreta, contra s\u00ed mismo y contra sus principios, que todo el mundo es culpable cuando la patria est\u00e1 amenazada. La serie de informes sobre las facciones del extranjero, la ley del 22 pradial (noveno mes del calendario republicano franc\u00e9s), el discurso del 15 de abril de 1794 sobre la necesidad de la polic\u00eda, indican las etapas de esta conversi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_8034\" aria-describedby=\"caption-attachment-8034\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/MUERTE-DE-MARAT.jpg\" rel=\"lightbox[8029]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-8034 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/MUERTE-DE-MARAT.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"625\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/MUERTE-DE-MARAT.jpg 600w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/MUERTE-DE-MARAT-288x300.jpg 288w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-8034\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">La muerte de Marat, de Jacques-Louis David, 1793<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>E<\/strong>l hombre que con tanta grandeza ten\u00eda por infamia el deponer las armas mientras existiese en alg\u00fan sitio\u00a0un amo y un esclavo, es el mismo que deb\u00eda aceptar el guardar la Constituci\u00f3n de 1793, tenerla en suspenso y ejercitar lo arbitrario. En el discurso que pronunci\u00f3 para defender a\u00a0<strong>Robespierre<\/strong>, niega su fama y el recuerdo p\u00f3stumo y no se refiere m\u00e1s que a una providencia abstracta. Reconoc\u00eda, al mismo tiempo, que la virtud, de la que hac\u00eda una religi\u00f3n, no ten\u00eda m\u00e1s recompensa que la historia y el presente, y que deb\u00eda, costase lo que costase, fundar su propio reino. No le gustaba el poder\u00a0<em>\u201ccruel y malvado\u201d<\/em>\u00a0y que -dec\u00eda-\u00a0<em>\u201csin regla marchaba a la opresi\u00f3n\u201d<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>P<\/strong>ero la regla era la virtud y ven\u00eda del pueblo. Al faltar el pueblo, la regla se oscurec\u00eda, la opresi\u00f3n aumentaba. El pueblo era entonces culpable, no el poder, cuyo principio deb\u00eda ser inocente. Una contradicci\u00f3n tan\u00a0extrema y tan aguda no pod\u00eda resolverse m\u00e1s que por una l\u00f3gica todav\u00eda m\u00e1s extrema y la aceptaci\u00f3n \u00faltima de los principios, en el silencio y en la muerte.\u00a0<strong>Saint-Just<\/strong>, por lo menos, ha permanecido al nivel de esta exigencia. Finalmente, en eso deb\u00eda encontrar su grandeza y esta vida independiente en los siglos y en los cielos, de la que ha hablado con tanta emoci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>CUANDO SE MUERE POR PRINCIPIOS QUE EL PUEBLO NO PUEDE ASUMIR, SE MUERE DE UN AMOR IMPOSIBLE, QUE ES LO CONTRARIO DEL AMOR<\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>H<\/strong>ac\u00eda largo tiempo, en efecto, que hab\u00eda presentido que su exigencia supon\u00eda por parte suya una entrega total y sin reservas, y \u00e9l mismo dec\u00eda que los que hacen las revoluciones en el mundo,\u00a0<em>\u201clos que hacen el bien\u201d<\/em>, no pueden dormir m\u00e1s que en la tumba. Convencido de que sus principios, para triunfar, ten\u00edan que culminar en la virtud y en la felicidad de su pueblo, d\u00e1ndose cuenta quiz\u00e1 de que ped\u00eda lo imposible, se hab\u00eda cerrado\u00a0por anticipado la retirada al declarar p\u00fablicamente que se clavar\u00eda un pu\u00f1al el d\u00eda en que desesperase de este pueblo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>P<\/strong>ero helo aqu\u00ed que desespera, sin embargo, puesto que duda del mismo terror.\u00a0<em>\u201cLa revoluci\u00f3n no tiene aliento, todos los principios se han debilitado, ya no quedan gorros frigios m\u00e1s que los llevados por la intriga. El ejercicio del terror ha extenuado al crimen como los licores fuertes estragan el paladar.\u201d<\/em>\u00a0La misma virtud\u00a0<em>\u201cse uni\u00f3 al crimen en los tiempos de anarqu\u00eda\u201d<\/em>. El hab\u00eda dicho que todos los cr\u00edmenes\u00a0ven\u00edan de la tiran\u00eda, la cual era el primero de todos, y, ante la incansable obstinaci\u00f3n del crimen, la misma Revoluci\u00f3n corr\u00eda a la tiran\u00eda y se hac\u00eda criminal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>N<\/strong>o se puede reducir, pues, el crimen, ni las facciones, ni el horroroso esp\u00edritu de posesi\u00f3n. Hay que desesperar de este pueblo y subyugarlo. Pero tampoco se puede gobernar inocentemente. Es preciso, pues, aguantar el mal o servirlo, admitir que los principios no tienen raz\u00f3n o reconocer que el pueblo y los hombres son culpables. Entonces se despliega la misteriosa y hermosa figura de\u00a0<strong>Saint-Just<\/strong>\u00a0en un gesto inequ\u00edvoco:\u00a0<em>\u201cSer\u00eda abandonar muy poca cosa dejar una vida en la que fuese necesario ser c\u00f3mplice o testigo mudo del mal.\u201d<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Bruto<\/strong>, que deb\u00eda matarse si no mataba a los dem\u00e1s, empieza por matar a los dem\u00e1s. Pero los dem\u00e1s son demasiados, no se puede matar todo. Es preciso, entonces, morir y demostrar una vez m\u00e1s que la rebeli\u00f3n, cuando es turbulenta, oscila entre el aniquilamiento de los dem\u00e1s y la destrucci\u00f3n de s\u00ed misma. Esta tarea, por lo menos, es f\u00e1cil; basta una vez m\u00e1s con seguir la l\u00f3gica hasta el final.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>E<\/strong>n el discurso en defensa de\u00a0<strong>Robespierre<\/strong>, poco antes de su muerte,\u00a0<strong>Saint-Just<\/strong>\u00a0reafirma el gran principio de su acci\u00f3n, que es el mismo que le va a condenar:\u00a0<em>\u201cYo no soy de ninguna facci\u00f3n; las combatir\u00e9 a todas.\u201d<\/em>\u00a0Reconoc\u00eda entonces, y por anticipado, la decisi\u00f3n de la voluntad general, es decir, de la Asamblea. Aceptaba el marchar a la muerte por amor a los principios y contra toda realidad, puesto que la opini\u00f3n de la\u00a0Asamblea no pod\u00eda ser desbordada, precisamente, m\u00e1s que por la elocuencia y el fanatismo de una facci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a1<strong>P<\/strong>ero qu\u00e9! Cuando fallan los principios, los hombres no tienen m\u00e1s que una manera de salvarlos y salvar su fe, que es morir por ellos. En el calor agobiante de Par\u00eds en julio,\u00a0<strong>Saint-Just<\/strong>, negando manifiestamente la realidad y el mundo, confiesa que entrega su vida a la decisi\u00f3n de los principios. Dicho esto, parece darse cuenta fugazmente de otra verdad, termina con una denuncia moderada contra\u00a0<strong>Billaud-Varennes<\/strong>\u00a0y\u00a0<strong>Collot d\u2019Herbois<\/strong>.\u00a0<em>\u201cDeseo que se justifiquen y que nos hagamos m\u00e1s prudentes.\u201d<\/em>\u00a0El estilo y la guillotina quedan suspendidos aqu\u00ed un instante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>P<\/strong>ero la virtud no es la prudencia cuando se tiene demasiado orgullo. La guillotina va a volver a bajar sobre esta hermosa cabeza, fr\u00eda como la moral. Desde el momento en que la Asamblea le condena hasta el momento en que tiende su nuca a la cuchilla,\u00a0<strong>Saint-Just<\/strong>se calla.\u00a0 Este largo silencio es m\u00e1s importante que la misma muerte. Se hab\u00eda quejado de que reinase el silencio alrededor de los tronos, y por eso es por lo que \u00e9l hab\u00eda querido hablar tanto y tan bien.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>P<\/strong>ero, finalmente, despreciando no s\u00f3lo la tiran\u00eda sino el enigma de un pueblo que no se conforma con la Raz\u00f3n pura, regresa \u00e9l mismo al silencio. Sus principios no pueden ponerse de acuerdo con lo que existe, las cosas no son lo que deber\u00edan ser; los principios est\u00e1n, pues, solos callados y fijos. Abandonarse a ellos es morir, en verdad, y es morir de un amor imposible, que es lo contrario del amor.\u00a0<strong>Saint-Just<\/strong>\u00a0muere y, con \u00e9l, la esperanza de una nueva religi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p><strong>ALBERT CAMUS<\/strong>, El hombre rebelde. Obras Completas II,\u00a0Aguilar, 1968. Traducci\u00f3n del catedr\u00e1tico Julio Lago Alonso. Filosof\u00eda Digital.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">ART\u00cdCULOS RELACIONADOS:\u00a0\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2017\/10\/21\/la-razon-el-nuevo-dios-de-filosofos-y-abogados-por-albert-camus\/\">https:\/\/puntocritico.com\/2017\/10\/21\/la-razon-el-nuevo-dios-de-filosofos-y-abogados-por-albert-camus\/<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2017\/05\/06\/la-justicia-bien-vale-una-revolucion-por-albert-camus\/\">https:\/\/puntocritico.com\/2017\/05\/06\/la-justicia-bien-vale-una-revolucion-por-albert-camus\/<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p><em><strong>IMAGEN PORTADA: <\/strong>\u00abEl rapto de las Sabinas\u00bb, 1799,\u00a0Jacques Louis David, (Par\u00eds, Museo del Louvre).<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u201cSaint-Just, contempor\u00e1neo de Sade, llega a la justificaci\u00f3n del crimen, aunque parte de principios diferentes. Ambos, sin embargo, legitiman un terrorismo, individual en el libertino, y de Estado en el sacerdote de la virtud. Si <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/11\/26\/los-cesares-pedantes-y-el-estilo-guillotina-por-albert-camus\/\" title=\"LOS C\u00c9SARES PEDANTES Y EL ESTILO GUILLOTINA, por Albert Camus\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":8030,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[49],"class_list":["post-8029","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-filosofia","tag-camus"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8029","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8029"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8029\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8030"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8029"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8029"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8029"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}