{"id":7049,"date":"2017-12-01T01:00:29","date_gmt":"2017-12-01T00:00:29","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=7049"},"modified":"2021-11-04T20:25:23","modified_gmt":"2021-11-04T19:25:23","slug":"la-recta-conducta-en-la-vida-i-por-baruch-de-spinoza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/12\/01\/la-recta-conducta-en-la-vida-i-por-baruch-de-spinoza\/","title":{"rendered":"LA RECTA CONDUCTA EN LA VIDA (I), por Baruch de Spinoza"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u201cNo han faltado hombres muy eminentes (a cuya labor y celo confesamos deber mucho), que han escrito cosas preclaras acerca de la recta conducta, y han dado a los hombres consejos llenos de prudencia, pero nadie que yo sepa, ha determinado la naturaleza y la fuerza de los afectos, ni lo que puede el alma, por su parte, para moderarlos. As\u00ed pues, tratar\u00e9 de la naturaleza y fuerza de los afectos, y de la potencia del alma sobre ellos, con el mismo m\u00e9todo con que en las Partes anteriores he tratado de Dios y del alma, y considerar\u00e9 los actos y apetitos humanos como si fuera cuesti\u00f3n de l\u00edneas, superficies o cuerpos\u201d\u00a0<\/em>(\u00c9tica, Prefacio a la parte III).<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que en esta IV Parte he tratado acerca de la recta conducta en la vida, no ha sido ordenado de manera que pueda ser visto con una ojeada de conjunto, sino que lo he demostrado de un modo disperso, seg\u00fan las conveniencias, en cada caso, de la deducci\u00f3n. Por eso me he propuesto reunirlo todo aqu\u00ed, y resumirlo en unos cap\u00edtulos que recogen lo fundamental:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Spinoza1-FDrc1.jpg\" rel=\"lightbox[7049]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4905\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Spinoza1-FDrc1.jpg\" alt=\"\" width=\"260\" height=\"325\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Spinoza1-FDrc1.jpg 260w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Spinoza1-FDrc1-240x300.jpg 240w\" sizes=\"auto, (max-width: 260px) 100vw, 260px\" \/><\/a><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\"><strong>CAP\u00cdTULO I<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todos nuestros esfuerzos o deseos se siguen de la necesidad de nuestra naturaleza, de tal modo que pueden ser entendidos, o bien por medio de esa sola naturaleza, considerada como causa pr\u00f3xima de aquellos, o bien en cuanto que somos una parte de la naturaleza que, por s\u00ed misma y sin relaci\u00f3n a los otros individuos, no puede concebirse adecuadamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\"><strong>CAP\u00cdTULO II<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los deseos que se siguen de nuestra naturaleza de tal modo que pueden ser entendidos por medio de ella sola, son los referidos al alma en la medida en que \u00e9sta es concebida como constando de ideas adecuadas; los dem\u00e1s deseos, en cambio, s\u00f3lo se refieren al alma en la medida en que \u00e9sta concibe las cosas de una manera inadecuada; y la fuerza e incremento de tales deseos debe ser definida no por la potencia humana, sino por la potencia de las cosas que existen fuera de nosotros. Por ello, los deseos del primer g\u00e9nero se llaman correctamente\u00a0<em>acciones<\/em>, y los del segundo,\u00a0<em>pasiones<\/em>; pues los primeros revelan siempre nuestra potencia, y los segundos, por contra, nuestra impotencia, y un conocimiento mutilado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\"><strong>CAP\u00cdTULO III<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nuestras acciones, esto es, los deseos que se definen por la potencia del hombre, o sea, por la raz\u00f3n, son siempre buenos; en cambio, los dem\u00e1s pueden ser tanto buenos como malos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\"><strong>CAP\u00cdTULO IV<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed pues, en la vida es \u00fatil, sobre todo,\u00a0perfeccionar todo lo posible el entendimiento o la raz\u00f3n, y en esto solo consiste la suprema felicidad o beatitud del hombre, pues la beatitud no es otra cosa que el contento de \u00e1nimo que surge del conocimiento intuitivo de Dios, y perfeccionar el entendimiento no es otra cosa que conocer a Dios, sus atributos y las acciones que derivan de la necesidad de su naturaleza. Por ello, el fin \u00faltimo del hombre que se gu\u00eda por la raz\u00f3n, esto es, el deseo supremo del que se sirve para regir todos los dem\u00e1s, es el que le lleva a concebirse adecuadamente a s\u00ed mismo y a concebir adecuadamente todas las cosas que puedan ser objetos de su entendimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\"><strong>CAP\u00cdTULO V<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No hay, por tanto, vida racional sin conocimiento adecuado, y las cosas s\u00f3lo son buenas en la medida en que ayudan al hombre a disfrutar de la vida del alma, que se define por ese conocimiento adecuado. Decimos que son, en cambio, malas las que impiden que el hombre pueda perfeccionar la raz\u00f3n y disfrutar de una vida racional.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\"><strong>CAP\u00cdTULO VI<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Puesto que son necesariamente buenas todas aquellas cosas de las que el hombre es causa eficiente, ning\u00fan mal puede sobrevenirle al hombre si no es en virtud de causas exteriores; es decir, en cuanto es una parte de la naturaleza total a cuyas leyes est\u00e1 obligada a obedecer la naturaleza humana, acomod\u00e1ndose pr\u00e1cticamente de infinitas maneras a dicha naturaleza total.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\"><strong>CAP\u00cdTULO VII<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es imposible que el hombre deje de ser una parte de la naturaleza y que no siga el orden com\u00fan de ella. De todas maneras, si convive con individuos que concuerdan con su propia naturaleza de hombre, su potencia de obrar resultar\u00e1 mantenida y estimulada; pero si, por el contrario, convive con individuos que no concuerdan en nada con su naturaleza, ser\u00e1 muy dif\u00edcil que pueda adaptarse a ellos sin una importante mudanza de s\u00ed mismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\"><strong>CAP\u00cdTULO VIII<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todo cuanto hay en la naturaleza que juzgamos es malo, o sea, todo lo que juzgamos que puede impedir que existamos y disfrutemos de una vida racional, es l\u00edcito que lo apartemos de nosotros por el procedimiento que nos parezca m\u00e1s seguro; y, al contrario, todo cuanto hay que juzguemos bueno, o sea, que resulte \u00fatil para la conservaci\u00f3n de nuestro ser y el disfrute de una vida racional, nos es l\u00edcito tomarlo para nuestro uso y usar de ello de cualquier modo; y, en t\u00e9rminos absolutos, le es l\u00edcito a todo el mundo, en virtud del derecho supremo de la naturaleza, hacer lo que juzga que redunda en su propia utilidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\"><strong>CAP\u00cdTULO IX<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nada puede concordar mejor con la naturaleza de una cosa que los dem\u00e1s individuos de su especie; por tanto (por el cap\u00edtulo VII), nada hay que sea m\u00e1s \u00fatil al hombre, en orden a la conservaci\u00f3n de su ser y el disfrute de una vida racional, que un hombre que se gu\u00ede por la raz\u00f3n. Adem\u00e1s, dado que entre las cosas singulares no conocemos nada m\u00e1s excelente que un hombre guiado por la raz\u00f3n, nadie puede probar cu\u00e1nto vale su habilidad y talento mejor que educando a los hombres de tal modo que acaben por vivir bajo el propio imperio de la raz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\"><strong>CAP\u00cdTULO X<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto los hombres son impulsados unos contra otros por la envidia o por alg\u00fan otro afecto de odio, son entre s\u00ed contrarios; y, por consiguiente, tanto m\u00e1s temibles, ya que son m\u00e1s poderosos que los dem\u00e1s individuos de la naturaleza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\"><strong>CAP\u00cdTULO XI<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De todas formas, no son las armas las que vencen los \u00e1nimos, sino el amor y la generosidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\"><strong>CAP\u00cdTULO XII<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es \u00fatil a los hombres, ante todo, asociarse entre ellos, y vincularse con los lazos que mejor contribuyen a que est\u00e9n unidos, y, en general, hacer aquello que sirva para consolidar la amistad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\"><strong>CAP\u00cdTULO XIII<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero para ello se requiere habilidad y atenci\u00f3n. Los hombres, en efecto, son volubles (pues son raros los que viven seg\u00fan los preceptos de la raz\u00f3n), y, sin embargo, en su mayor\u00eda son envidiosos, y m\u00e1s inclinados a la venganza que\u00a0a la misericordia. Es necesaria una singular potencia de \u00e1nimo, por tanto, para admitirlos a todos ellos seg\u00fan su propia \u00edndole, y no dejarse llevar por la imitaci\u00f3n de sus afectos.\u00a0Los que, por el contrario, son expertos en criticar a los hombres, reprobando sus vicios m\u00e1s bien que ense\u00f1\u00e1ndoles las virtudes, y quebrantando los \u00e1nimos en lugar de fortificarlos, se causan gran molestia a s\u00ed mismos y la causan a los dem\u00e1s. De ah\u00ed procede el que muchos, de \u00e1nimo excesivamente impaciente, y movidos por una falsa preocupaci\u00f3n religiosa, hayan preferido vivir entre los animales m\u00e1s bien que entre los hombres; del mismo modo, los ni\u00f1os o adolescentes que no pueden sobrellevar con serenidad las ri\u00f1as de sus padres, se refugian en la milicia, y escogen las incomodidades de la guerra y un mando tir\u00e1nico antes que las comodidades dom\u00e9sticas y las admoniciones paternas, y sufren que se les imponga cualquier carga con tal de vengarse de sus padres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #339966;\"><strong>BARUCH DE SPINOZA (1632-1677)<\/strong><\/span>,\u00a0<em>\u00c9tica<\/em>, Parte cuarta,\u00a0Ap\u00e9ndice (cap\u00edtulos I al XIII). Orbis, 1984. Traducci\u00f3n de Vidal Pe\u00f1a. <a href=\"http:\/\/www.filosofiadigital.com\/2012\/04\/la-recta-conducta-en-la-vida-i-por-baruch-de-spinoza\/\">Filosofia Digital<\/a>, 08\/04\/2012.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">******<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #339966;\"><strong>Portada<\/strong><\/span>: Autor desconocido. Vista del jard\u00edn nacional y decoraciones, el d\u00eda de la fiesta celebrada en honor del ser supremo<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u201cNo han faltado hombres muy eminentes (a cuya labor y celo confesamos deber mucho), que han escrito cosas preclaras acerca de la recta conducta, y han dado a los hombres consejos llenos de prudencia, pero <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/12\/01\/la-recta-conducta-en-la-vida-i-por-baruch-de-spinoza\/\" title=\"LA RECTA CONDUCTA EN LA VIDA (I), por Baruch de Spinoza\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":7168,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-7049","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-filosofia"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7049","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7049"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7049\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7168"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7049"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7049"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7049"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}