{"id":517,"date":"2017-01-12T14:01:10","date_gmt":"2017-01-12T13:01:10","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=517"},"modified":"2023-02-07T11:16:07","modified_gmt":"2023-02-07T10:16:07","slug":"contra-aquellos-que-nos-gobiernan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/01\/12\/contra-aquellos-que-nos-gobiernan\/","title":{"rendered":"CONTRA AQUELLOS QUE NOS GOBIERNAN"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Al saber esto (y no podemos no saberlo) nosotros, los que nos aprovechamos del trabajo que cuesta vidas humanas \u2013 deber\u00edamos, as\u00ed lo pensar\u00edamos (al menos que seamos bestias), ser incapaces de disfrutar un momento de paz. Pero el hecho es que \u2013 gente rica, liberales y humanitarios, muy sensibles a los sufrimientos no s\u00f3lo de la gente sino tambi\u00e9n de los animales \u2013 continuamente hacemos uso de tal trabajo, y tratamos de hacernos cada vez m\u00e1s y m\u00e1s ricos, esto es de aprovecharnos m\u00e1s de su trabajo. Y permanecemos tranquilos. Por ejemplo, despu\u00e9s de saber del trabajo de treinta y siete horas de los cargadores del ferrocarril y de su inapropiado sal\u00f3n, enviamos inmediatamente un inspector (que recibe buen salario), y le prohibimos a la gente trabajar m\u00e1s de doce horas; y dejamos a los trabajadores (a quienes se les priva de un tercio del salario) que se alimenten lo mejor que puedan; y obligamos a la Compa\u00f1\u00eda ferroviaria a construir un sal\u00f3n adecuado. Entonces con conciencias perfectamente satisfechas continuamos recibiendo y despachando mercanc\u00edas por ese ferrocarril, y continuamos recibiendo nuestros salarios, dividendos, y alquileres de casas y tierras, etc. Y despu\u00e9s de saber que las mujeres y chicas en la f\u00e1brica de sedas, que viven lejos de sus familias, arruinan sus vidas y las de sus hijos; y que m\u00e1s de la mitad de las lavanderas que almidonan y aplanchan nuestras camisas, y que los que arman los bloques e imprimen los libros y peri\u00f3dicos que nos hacen gastar el tiempo adquieren tuberculosis \u2013nosotros s\u00f3lo nos encogemos de hombros y decimos que sentimos mucho que las cosas sean as\u00ed, pero que no podemos hacer nada para alterarlo; y continuamos con nuestras conciencias tranquilas comprando art\u00edculos de seda, usando camisas almidonadas, y leyendo nuestro peri\u00f3dico de la ma\u00f1ana. Nos preocupan las horas de los empleados de almac\u00e9n, y m\u00e1s aun las horas de nuestros hijos en la escuela; y prohibimos estrictamente a los cocheros arrastrar cargas pesadas y hasta organizamos el sacrificio de ganado en mataderos para que los animales sientan lo menos posible. Pero qu\u00e9 tan maravillosamente ciegos nos volvemos tan pronto como se trata de esos millones de trabajadores que perecen lentamente, y a menudo con dolor, alrededor de nosotros, en ocupaciones el fruto de las cuales usamos para nuestra conveniencia y placer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">CAP\u00cdTULO III \u2013 JUSTIFICACI\u00d3N DEL SISTEMA EXISTENTE POR LA CIENCIA<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Esta maravillosa ceguera que cae sobre la gente de nuestro c\u00edrculo puede explicarse s\u00f3lo por el hecho que cuando la gente se comporta mal siempre inventan una filosof\u00eda de la vida que representa sus malas acciones no como malas del todo, sino \u00fanicamente como resultado de inalterables leyes lejos de nuestro control. En los tiempos antiguos tal punto de vista de la vida se hallaba en la teor\u00eda de que exist\u00eda un deseo inescrutable e inalterable de Dios que ordenaba a unos hombres una posici\u00f3n humilde y de duro trabajo, y a otros una posici\u00f3n elevada y con disfrute de las cosas buenas de la vida. Sobre este tema se escribi\u00f3 una cantidad enorme de libros y se predic\u00f3 una innumerable cantidad de sermones. El tema se trataba desde todo \u00e1ngulo posible. Se demostr\u00f3 que Dios hab\u00eda creado diferentes clases de gente: esclavos y amos; y que ambos deb\u00edan estar satisfechos con su posici\u00f3n. Se demostr\u00f3 adem\u00e1s que ser\u00eda mejor para los esclavos en el otro mundo; y luego se mostraba que aunque los esclavos eran esclavos, y deb\u00edan permanecer as\u00ed, su condici\u00f3n no ser\u00eda tan mala si sus amos fueran bondadosos con ellos. Luego vino la \u00faltima explicaci\u00f3n, despu\u00e9s de la emancipaci\u00f3n (1), que la riqueza era encomendada por Dios a algunos para que usaran parte en obras buenas; y as\u00ed no era perjudicial que algunos fueran ricos y otros pobres. Estas explicaciones satisficieron a los ricos y a los pobres (especialmente a los ricos) por mucho tiempo. Pero el d\u00eda lleg\u00f3 cuando las explicaciones no eran satisfactorias, especialmente para los pobres, que empezaron a entender su posici\u00f3n. Entonces se necesitaban nuevas explicaciones. Y fueron producidas exactamente cuando se necesitaban. Estas nuevas explicaciones vinieron en forma de ciencia; la econom\u00eda pol\u00edtica declar\u00f3 que hab\u00eda descubierto las leyes que regulan la divisi\u00f3n del trabajo y la distribuci\u00f3n de los productos del trabajo entre los hombres. Estas leyes, de acuerdo a esa ciencia son: que la divisi\u00f3n del trabajo y el disfrute de sus productos depende de la oferta y la demanda, del capital, renta, salarios, valores, utilidades, etc.; en general, en leyes inalterables que gobiernan las actividades econ\u00f3micas del hombre. Pronto se escribieron numerosos libros y panfletos sobre este tema y se dictaron conferencias y se han publicado tratados y predicado sermones sobre el tema anterior; y todav\u00eda, sin cesar, se escriben monta\u00f1as de panfletos y libros, y se dictan conferencias; y todos estos libros y conferencias son tan oscuros e ininteligibles como los tratados y sermones teol\u00f3gicos; y todos ellos, como los tratados teol\u00f3gicos, completamente logran su objetivo; esto es, dan una explicaci\u00f3n tal del orden de las cosas existentes que justifica a algunos el abstenerse de trabajar y de vivir del trabajo de otros. El hecho es que la investigaci\u00f3n de esta pseudo-ciencia ha sido llevada a mostrar el orden general de las cosas, no la condici\u00f3n de las gentes en un peque\u00f1o pa\u00eds bajo circunstancias excepcionales \u2013 Inglaterra al final del siglo XVIII y comienzos del XIX (3) \u2013 y este hecho no aminor\u00f3 en lo m\u00e1s m\u00ednimo la aceptaci\u00f3n como v\u00e1lida de los resultados a los cuales llegaron los investigadores, ni la similar aceptaci\u00f3n aminora las disputas y desacuerdos interminables entre los que estudian dicha ciencia y son incapaces de ponerse de acuerdo en cuanto al significado de renta, plusval\u00eda, ganancias, etc. S\u00f3lo se ha reconocido una posici\u00f3n fundamental para todos, y esta es que las relaciones entre los hombres est\u00e1n condicionadas, no por lo que la gente considera correcto o incorrecto, sino por lo que es ventajoso para los que est\u00e1n en posici\u00f3n ventajosa. Se admite como verdad sin duda, que si en una sociedad aparecen muchos ladrones que quitan a los trabajadores el fruto de su trabajo esto sucede no porque los ladrones act\u00faen incorrectamente sino porque as\u00ed son las inevitables leyes econ\u00f3micas, que s\u00f3lo pueden modificarse lentamente por un proceso evolucionario indicado por la ciencia; y por lo tanto ,de acuerdo a la gu\u00eda de la ciencia, los que pertenecen a la clase de ladrones, o reducidores de mercanc\u00edas robadas, pueden calmadamente continuar usando las cosas obtenidas por medio del robo. Aunque la mayor\u00eda de las gentes de nuestro mundo no conocen los detalles de estas tranquilizadoras explicaciones cient\u00edficas, como tampoco conocieron los detalles de las explicaciones teol\u00f3gicas, que justificaban su posici\u00f3n, sin embargo saben que hay una explicaci\u00f3n, que los cient\u00edficos, los sabios, han comprobado muy convincentemente, y contin\u00faan comprob\u00e1ndolo, que el orden existente es el que debe ser, y que por lo tanto debemos vivir bajo este orden sin tratar de alterarlo. Solamente de esta manera puedo explicar la extraordinaria ceguera de la gente de bien de nuestra sociedad, que sinceramente desea el bienestar de los animales, pero que con conciencia tranquila devoran las vidas de sus hermanos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">LE\u00d3N TOLSTOI: \u201cLa esclavitud de nuestro tiempo\u201d. 1.900 &#8211; Reeditado en castellano en 2014, con el t\u00edtulo \u201cContra aquellos que nos gobiernan\u201d (errata naturae)<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_521\" aria-describedby=\"caption-attachment-521\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/ausaj.org\/sites\/default\/files\/biblioteca\/Leon%20Tolstoy%20-%20La%20Esclavitud%20Moderna.PDF\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-521\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Tolstoi_La_esclavitud_de_nuestro_tiempo_2.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"280\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-521\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"http:\/\/ausaj.org\/sites\/default\/files\/biblioteca\/Leon%20Tolstoy%20-%20La%20Esclavitud%20Moderna.PDF\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Descarga Libro del Dominio P\u00fablico &#8211; Edici\u00f3n de 1901<\/a><\/span><\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Al saber esto (y no podemos no saberlo) nosotros, los que nos aprovechamos del trabajo que cuesta vidas humanas \u2013 deber\u00edamos, as\u00ed lo pensar\u00edamos (al menos que seamos bestias), ser incapaces de disfrutar un momento <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/01\/12\/contra-aquellos-que-nos-gobiernan\/\" title=\"CONTRA AQUELLOS QUE NOS GOBIERNAN\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":527,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-517","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-miscelanea"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/517","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=517"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/517\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/527"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=517"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=517"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=517"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}