{"id":511332,"date":"2020-06-21T00:05:50","date_gmt":"2020-06-20T23:05:50","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=511332"},"modified":"2020-06-20T23:26:43","modified_gmt":"2020-06-20T22:26:43","slug":"la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-parte-12","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/06\/21\/la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-parte-12\/","title":{"rendered":"LA VIDA DE DISRAELI, por Andr\u00e9 Maurois (Parte 12)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/04\/12\/indice-de-entradas-de-la-vida-de-disraeli\/\">INDICE DE ENTRADAS DE \u00abLA VIDA DE DISRAELI\u00bb<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>*<\/strong><span style=\"color: #008000;\"><strong>*<\/strong><\/span><strong>*<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-511972 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/The_Palace_of_Art_and_Industry_exhibition_of_1862_the_inte_Wellcome_V0013592.jpg\" alt=\"\" width=\"735\" height=\"405\" data-id=\"511972\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/The_Palace_of_Art_and_Industry_exhibition_of_1862_the_inte_Wellcome_V0013592.jpg 735w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/The_Palace_of_Art_and_Industry_exhibition_of_1862_the_inte_Wellcome_V0013592-300x165.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/The_Palace_of_Art_and_Industry_exhibition_of_1862_the_inte_Wellcome_V0013592-610x336.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 735px) 100vw, 735px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"monotit\"><span style=\"font-size: 24pt; color: #008000;\">La era victoriana<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/monografia\/victoria_i\/era_victoriana.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">BIOGRAFIAS Y VIDAS<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El Reino Unido conoci\u00f3 una \u00e9poca de m\u00e1ximo esplendor durante la segunda mitad del siglo XIX, per\u00edodo que coincide con el dilatado reinado de Victoria I (1837-1901), la llamada \u00abera victoriana\u00bb. Gran Breta\u00f1a se convirti\u00f3 en la primera potencia mundial por la prosperidad de su econom\u00eda y la extensi\u00f3n e importancia de su imperio colonial, que culmin\u00f3 con la proclamaci\u00f3n de la reina Victoria como emperatriz de la India (1877).<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En Inglaterra, el pacto constitucional tra\u00eddo por la revoluci\u00f3n hab\u00eda relegado a un papel puramente subsidiario el car\u00e1cter o la val\u00eda de los reyes como factor hist\u00f3rico. Gran Breta\u00f1a acababa de vencer a Francia en la gigantesca confrontaci\u00f3n que enmarc\u00f3 las guerras de la Rep\u00fablica francesa y de Napole\u00f3n. Era due\u00f1a de los mares y, por consiguiente, del comercio, y estaba inmejorablemente preparada para el despegue industrial y t\u00e9cnico, que hab\u00eda emprendido con mucha antelaci\u00f3n al continente. Los soberanos ingleses reinaban pero no gobernaban, algo todav\u00eda ins\u00f3lito en la \u00e9poca. Pero no por ello puede, y menos en el caso de Victoria, negarse todo peso e influencia hist\u00f3rica a su figura.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><b>Las reformas pol\u00edticas<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El constitucionalismo en aquella Inglaterra de principios del siglo XIX estaba muy lejos de las acepciones que luego ir\u00eda revistiendo el t\u00e9rmino. En realidad, era la correa de transmisi\u00f3n de una oligarqu\u00eda de notables, repartida entre las fracciones m\u00e1s emprendedoras de la nobleza derrotada por la revoluci\u00f3n y las capas superiores de la burgues\u00eda, los grandes comerciantes e industriales. El reparto del poder se efectuaba mediante un r\u00e9gimen electoral censitario (s\u00f3lo votaban los poseedores de las rentas m\u00e1s elevadas), asegurado con mil procedimientos irregulares.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"piefotos\" style=\"text-align: center;\" align=\"right\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/monografia\/victoria_i\/fotos\/victoria_i_340b.jpg\" width=\"340\" height=\"349\" \/><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">La reina Victoria (retrato de Alexander Melville, 1845)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1832, cinco a\u00f1os antes de la coronaci\u00f3n de Victoria, se hab\u00eda procedido a una reforma pol\u00edtica trascendental, bastante imperfecta todav\u00eda, pero que ampli\u00f3 sensiblemente el cuerpo de electores y suprimi\u00f3 los abusos m\u00e1s evidentes. El ininterrumpido aumento de la poblaci\u00f3n urbana y los cambios operados en el tejido social a consecuencia de\u00a0<a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/historia\/revolucion_industrial.htm\">la Revoluci\u00f3n Industrial<\/a>\u00a0hicieron ver a algunos pol\u00edticos l\u00facidos la necesidad de incorporar a la vida pol\u00edtica activa los sectores surgidos de tales transformaciones, particularmente el proletariado urbano y las clases medias. A pesar de las reservas de sectores poderosos, las clases medias y bajas tomaron conciencia de sus derechos ciudadanos con la guerra de Secesi\u00f3n americana: el triunfo norte\u00f1o alent\u00f3 a las clases trabajadoras brit\u00e1nicas en la conquista de sus reivindicaciones en materia de sufragio.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los dos grandes partidos, el Liberal y el Conservador, representantes en l\u00edneas generales de los antiguos\u00a0<i>whigs<\/i>\u00a0y\u00a0<i>tories<\/i>, respectivamente, fueron tomando forma al iniciarse el reinado de Victoria I, y el sistema parlamentario bipartidista se consolid\u00f3 definitivamente en torno a 1850. Los liberales, con Palmerston a la cabeza, y los conservadores, con Peel como l\u00edder, presidieron la pol\u00edtica del primer periodo victoriano. Las dos figuras de la segunda mitad del siglo fueron el liberal Gladstone y el conservador Disraeli. El partido liberal tom\u00f3 como bandera la necesidad de ir reformando las estructuras del Estado y de ir avanzado hacia el ideal de la plena democracia. Su lucha pol\u00edtica, basada en el liberalismo pol\u00edtico, estuvo contestada por la siempre rigurosa oposici\u00f3n de los conservadores, convertidos en los defensores de los valores del pasado, en amparadores de los intereses del medio rural y en valedores del proteccionismo econ\u00f3mico. Disraeli cambi\u00f3 la imagen del partido orient\u00e1ndolo hacia el reformismo y la defensa del librecambio. Con la amplia pol\u00edtica de reformas llevadas a cabo por ambos partidos, iniciada en torno a los a\u00f1os treinta, se promovieron nuevas actuaciones de car\u00e1cter secularizador y democr\u00e1tico muy adelantadas para su \u00e9poca. Con todo, el periodo no estuvo exento de dificultades internas y de agitaci\u00f3n social.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La senda que hab\u00eda de llevar a una nueva reforma electoral estaba sembrada de obst\u00e1culos. Planeada en un principio por los c\u00edrculos m\u00e1s progresistas del partido liberal, la oposici\u00f3n de las esferas m\u00e1s reaccionarias de \u00e9ste determin\u00f3, parad\u00f3jicamente, que fueran los\u00a0<i>tories<\/i>\u00a0los que finalmente la materializaran. No sin desgarros ni escisiones internas en sus alas m\u00e1s ultras,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/d\/disraeli.htm\">Benjamin Disraeli<\/a>\u00a0consigui\u00f3 que por fin su primer ministro lord Derby diera luz verde durante su tercer ministerio a la ley de reforma electoral (15 de agosto de 1867). Con la nueva ley, bastaba la condici\u00f3n de propietario o de inquilino urbano para acceder al derecho al sufragio; con ello se dobl\u00f3 el n\u00famero de ingleses con derecho al voto. Pero aunque en los distritos rurales se rebaj\u00f3 el censo requerido para ejercer el derecho al voto, \u00e9ste permaneci\u00f3 inalcanzable para los peque\u00f1os campesinos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"piefotos\" style=\"text-align: center;\" align=\"right\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/monografia\/victoria_i\/fotos\/disraeli.jpg\" width=\"340\" height=\"308\" \/>Benjamin Disraeli<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El salto en el vac\u00edo que hab\u00edan pronosticado los cr\u00edticos de la reforma electoral nunca llegar\u00eda a producirse; la reforma no depar\u00f3 m\u00e1s que beneficios de cara a la mayor integraci\u00f3n social del pa\u00eds y para el desarrollo de un r\u00e9gimen de libertades y de democracia efectivas. La redistribuci\u00f3n de esca\u00f1os en favor de las grandes circunscripciones urbanas y el consiguiente aumento del voto obrero en las ciudades no condujeron a la dictadura obrera parlamentaria vaticinada por las esferas nobiliarias y altoburguesas de la naci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Seg\u00fan una paradoja corriente en la vida pol\u00edtica brit\u00e1nica, el partido conservador fue desplazado del poder en las elecciones del a\u00f1o siguiente, que registraron una abrumadora victoria de los liberales, presididos por una personalidad de excepci\u00f3n:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/g\/gladstone.htm\">William Gladstone<\/a>. Su larga y brillante carrera como parlamentario y gobernante (en especial, como hacendista del gabinete Palmerston) le otorg\u00f3, sin discusi\u00f3n, la jefatura del partido\u00a0<i>whig<\/i>\u00a0a la muerte de Palmerston. La primera etapa del gabinete de Gladstone se caracteriz\u00f3 por traducir a realidades cotidianas el esp\u00edritu triunfante de la reforma electoral de 1867.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No obstante sus firmes convicciones religiosas, y pese a las recomendaciones de la reina Victoria, el l\u00edder liberal efectu\u00f3 la separaci\u00f3n de la Iglesia y el Estado en la Irlanda protestante y obtuvo igualmente del parlamento una ley agraria para todo el territorio de esta isla, con el prop\u00f3sito de proteger a los colonos contra los desahucios abusivos. La pacificaci\u00f3n de Irlanda avanz\u00f3 con esas medidas, aunque el verdadero significado de la actuaci\u00f3n del ministerio descans\u00f3 en que, por fin, todos los sectores interesados en resolver la cuesti\u00f3n irlandesa comprendieron que en Gladstone exist\u00eda la decidida voluntad de entregarse a la tarea pacificadora con toda energ\u00eda.<\/span><\/p>\n<p align=\"center\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"piefotos\" align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/monografia\/victoria_i\/fotos\/gladstone.jpg\" width=\"340\" height=\"334\" \/><br \/>\nWilliam Gladstone<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su voluntad de reforma se evidenci\u00f3, igualmente, en el tratamiento del tema universitario, sobre el que Gladstone hab\u00eda meditado largamente. En los inicios de los a\u00f1os setenta, las pruebas religiosas fueron abolidas en Cambridge y Oxford, y los centros de ense\u00f1anza superior abrir\u00edan sus puertas en adelante a todos los alumnos, independientemente de creencias espirituales. Una trascendental ley de Educaci\u00f3n estableci\u00f3, en 1870, la obligatoriedad de la asistencia a la escuela de todos los ni\u00f1os menores de 13 a\u00f1os, creando adem\u00e1s los medios necesarios para hacerla efectiva.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el \u00e1mbito de la justicia, se adoptaron igualmente disposiciones para simplificar y modernizar los procesos. El establecimiento de un \u00fanico Tribunal Supremo, as\u00ed como la promulgaci\u00f3n de una ley Judicial, fueron los instrumentos m\u00e1s importantes de esta profunda reforma. No menos trascendental fue la operada en el ej\u00e9rcito. Las disfunciones y m\u00e1culas en su sistema de reclutamiento, en la direcci\u00f3n, la intendencia y la sanidad hab\u00edan quedado flagrantemente al descubierto en la guerra de Crimea. Tambi\u00e9n en este trienio del primer gabinete de Gladstone, considerado por sus jefes como una insuperable m\u00e1quina gobernante, se cre\u00f3 el famoso\u00a0<i>Civil Service,<\/i>\u00a0que dar\u00eda a Gran Breta\u00f1a la administraci\u00f3n que demandaba su posici\u00f3n en el Mundo y el gigantesco desarrollo de su vida colonial.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><b>El movimiento obrero<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por supuesto, la presi\u00f3n de la clase obrera tuvo que ver con la implantaci\u00f3n de las reformas pol\u00edticas y sociales. El desenga\u00f1o que produjo en la clase trabajadora el conservadurismo de la Ley de Reforma de 1832, sobre todo en lo que hac\u00eda referencia a sus reivindicaciones en demanda de una mayor participaci\u00f3n pol\u00edtica, tuvo como consecuencia la formaci\u00f3n de nuevos movimientos obreros.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1836 dos dirigentes moderados, Lovett y Hetherington, fundaron la Asociaci\u00f3n Londinense de Trabajadores. Constituida por artesanos cualificados, obtuvieron un gran \u00e9xito de afiliaci\u00f3n. En 1838 dirigieron al parlamento, con la colaboraci\u00f3n del tambi\u00e9n sindicalista Francis Place, la famosa Carta del Pueblo, en la que se reivindicaban, entre otros derechos, el sufragio universal masculino. Sobre su contenido coincidir\u00edan otros movimientos radicales y obreros, pero los cartistas, como se les denomin\u00f3, fueron conquistando mayores parcelas de protagonismo gracias al respaldo de la masa obrera, y radicalizaron sus protestas en contra de los abusos empresariales y del paro originado por el maquinismo. Poco a poco la represi\u00f3n policial y los despidos y represalias de los empresarios hicieron mella en buena parte de la clase obrera. El movimiento cartista empez\u00f3 a perder apoyos, sobre todo cuando empezaron las divisiones internas entre sus dirigentes.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Superados los momentos cr\u00edticos de los a\u00f1os centrales del siglo, y ante la prosperidad econ\u00f3mica de las siguientes d\u00e9cadas, representantes sindicales y l\u00edderes obreros comprendieron la inutilidad de mantener continuadas reivindicaciones pol\u00edticas. As\u00ed, fueron orientando sus actividades a potenciar las Asociaciones de Ayuda Mutua o Trade Unions. Sus intereses ser\u00edan asumidos y defendidos en el parlamento por el partido Liberal, pero las Trade Unions nunca olvidaron ejercer presi\u00f3n sobre la patronal. En 1875 consiguieron que se aprobara el derecho de huelga y la implantaci\u00f3n de un sistema de sanidad p\u00fablica. Estas asociaciones empezaron a cobrar nuevas dimensiones pol\u00edticas y sociales con la Primera Reuni\u00f3n Internacional de Trabajadores que se celebr\u00f3 en Londres en 1864. All\u00ed se elabor\u00f3 por primera vez un programa conjunto de actuaci\u00f3n basado en principios socialistas, los mismos que propugnaban pensadores como Marx y Engels.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><b>La pol\u00edtica exterior y el imperio colonial<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La Gran Breta\u00f1a de mediados de siglo continu\u00f3 el sendero trazado en pol\u00edtica exterior por el vizconde de Palmerston, cerebro y ejecutor de toda ella desde los inicios de la d\u00e9cada de los treinta. Cuando la Revoluci\u00f3n de 1848 puso de manifiesto el poder y el ascendiente rusos, Gran Breta\u00f1a procur\u00f3 debilitarlos para impedir, sobre todo, que el imperio de los zares se interpusiera en el camino de la India y llegara a convertirse en un serio rival en la zona. La guerra fue un expediente favorable para que Londres desplegara su estrategia sin descubrir en exceso sus cartas. Desde este conflicto, Palmerston domin\u00f3 sin disputa tanto la pol\u00edtica interna como la exterior de su pa\u00eds. En la \u00faltima vertiente, continu\u00f3 fiel a su ideario pronacionalista sin atisbar el peligro que para el equilibrio europeo implicaba la imparable ascensi\u00f3n alemana. Obsesionado por el recuerdo napole\u00f3nico, Palmerston prest\u00f3 m\u00e1s atenci\u00f3n a las pretensiones francesas que a las de la Alemania bismarckiana, que, a ra\u00edz justamente de la muerte del famoso pol\u00edtico brit\u00e1nico (1865), comenz\u00f3 la marcha irrefrenable hacia su unidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El imperialismo brit\u00e1nico adopt\u00f3 nuevos m\u00e9todos pol\u00edticos. En 1830 surgi\u00f3 un grupo de reformadores que vieron en la administraci\u00f3n racional de las colonias una salida para el r\u00e1pido crecimiento de la poblaci\u00f3n del Reino Unido. John Stuart Mill, Charles Buller, Edward Gibbon y Lord Durham consideraron que era una oportunidad para la creaci\u00f3n de nuevas comunidades basadas en principios de autogobierno responsable. Con ellas se har\u00eda posible un nuevo ideal de cohesi\u00f3n del imperio brit\u00e1nico basado no en el control ni en las medidas restrictivas, sino en la independencia y en la libertad. En 1865, el Acta de validez de las leyes coloniales declar\u00f3 que las leyes aprobadas por las legislaturas coloniales s\u00f3lo ser\u00edan anuladas cuando chocaran abiertamente con las leyes del parlamento imperial. Esto constituy\u00f3 una seguridad general de autogobierno interno para todas las legislaturas coloniales, consideradas soberanas aunque subordinadas al parlamento brit\u00e1nico. Ello ser\u00eda el principio de la futura Commonwealth.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La parte m\u00e1s extensa del imperio, la India, fue reorganizada por estos reformadores coloniales. Se introdujeron nuevos modelos de competencia y de rectitud que a su vez influyeron en el mismo sistema administrativo del Reino Unido. En 1860 entr\u00f3 en vigor el c\u00f3digo penal redactado por Macaulay, el mismo que introdujo las reformas administrativas. En 1876 se proclam\u00f3 en Delhi a la reina Victoria como emperatriz de la India, un hecho cuya intenci\u00f3n \u00faltima era la de afianzar de cara a la comunidad internacional el tr\u00e1fico de mercanc\u00edas con la metr\u00f3poli.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"piefotos\" style=\"text-align: center;\" align=\"right\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/monografia\/victoria_i\/fotos\/imperio_colonial.jpg\" width=\"340\" height=\"173\" \/><span style=\"font-size: 12pt;\">El imperio colonial brit\u00e1nico<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durante el reinado de Victoria I, los brit\u00e1nicos siguieron colonizando nuevas tierras: Nueva Zelanda en 1840, Hong Kong en 1842 y amplias zonas de Malasia. A finales del siglo XIX el gobierno de\u00a0<a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/s\/salisbury.htm\">Robert Gascoyne-Cecil, marqu\u00e9s de Salisbury<\/a>, anexion\u00f3 territorios de Zambeze y Zanz\u00edbar, junto a otras zonas de la regi\u00f3n de los somal\u00edes. Tambi\u00e9n Benjam\u00edn Disraeli, durante el \u00faltimo tercio del siglo, se dedic\u00f3 a estimular el imperialismo, afianzando la posici\u00f3n de Gran Breta\u00f1a en el Mediterr\u00e1neo y en China. La filosof\u00eda general de este desarrollo, tanto en la metr\u00f3poli como en las colonias, quedaba compendiada en los sistemas de defensa imperial concebidos en 1870. En caso de guerra, la armada brit\u00e1nica ten\u00eda como misi\u00f3n cardinal la de bloquear los puertos enemigos y mantener abiertas las rutas vitales que enlazaban las bases navales y comerciales del imperio.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><b>La prosperidad econ\u00f3mica<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El reinado de Victoria I coincidi\u00f3 con una segunda fase de la revoluci\u00f3n industrial que conducir\u00eda al establecimiento de los postulados del liberalismo econ\u00f3mico y del gran capitalismo. En la base de todo este proceso se hallaba la exaltaci\u00f3n de la libertad. El Reino Unido redujo en lo que pudo su papel intervensionista, limit\u00e1ndose a promover actividades econ\u00f3micas de car\u00e1cter abierto y aut\u00f3nomo.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde mediados de siglo, \u00e9poca dorada de la prosperidad econ\u00f3mica, se adoptaron los fundamentos de la filosof\u00eda del librecambio, aboliendo aranceles y suprimiendo las antiguas Actas de Navegaci\u00f3n del siglo XVII. El mercado empez\u00f3 a regularse por la libre competencia y por las leyes de la oferta y la demanda. Se promovieron desde el gobierno tratados comerciales estrat\u00e9gicos con otros pa\u00edses; el Reino Unido trataba de importar cereales a buen precio y mantener as\u00ed los precios del pan, colocando a cambio en el extranjero sus excedentes textiles y metal\u00fargicos.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En todo este proceso se empez\u00f3 a vislumbrar la acumulaci\u00f3n de capital como un elemento imprescindible para el impulso de la industrializaci\u00f3n. Ello empez\u00f3 a favorecer el crecimiento espectacular de algunas empresas que abandonaron su dimensi\u00f3n local o nacional para convertirse en verdaderas potencias multinacionales. Las peque\u00f1as sociedades de accionistas de finales del siglo XVIII se sustituyeron desde 1840 por compa\u00f1\u00edas capitalistas cuyos socios ten\u00edan una responsabilidad limitada: no estaban obligados a cubrir con su fortuna personal una ocasional quiebra; solamente perd\u00edan sus acciones o ve\u00edan bajar su valor. La banca inglesa multiplic\u00f3 exponencialmente sus actividades y activos, sobre todo gracias a sus operaciones de empr\u00e9stito a la industria, que necesitaba important\u00edsimas sumas a consecuencia de los elevados costos de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n e innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. La solidez de la libra esterlina marc\u00f3 m\u00e1ximos en las cotizaciones, y fue durante el siglo XIX la divisa internacional. El Banco de Inglaterra se convirti\u00f3 en el primer banco del mundo.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hubo tambi\u00e9n quiebras importantes y algunas crisis c\u00edclicas de \u00e1mbito internacional. La crisis de 1873 a 1879 se inici\u00f3 en Viena a consecuencia de la escasa rentabilidad de los ferrocarriles, que repercuti\u00f3 en las industrias del hierro y de la extracci\u00f3n de carb\u00f3n. Se extendi\u00f3 por Alemania y Francia, y lleg\u00f3 al Reino Unido da\u00f1ando esencialmente al sector textil, cuya producci\u00f3n cay\u00f3 en picado, generando salarios bajos y p\u00e9rdida de empleos. Estos descalabros econ\u00f3micos y sociales, probablemente inherentes al sistema capitalista, se repitieron peri\u00f3dicamente.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las crisis provocaron la desaparici\u00f3n de muchas empresas; otras, avaladas por pr\u00f3speros negocios internacionales, consiguieron salir airosas y atraer a un mayor n\u00famero de accionistas. La acumulaci\u00f3n de capital les permiti\u00f3 encargarse de servicios p\u00fablicos esenciales: ferrocarriles, puertos o suministros de agua y gas. Se crearon grandes monopolios administrados a menudo por poderosas familias capaces de decidir acontecimientos en varios continentes a la vez. Hab\u00eda nacido una forma de imperio capitalista, todav\u00eda inadvertida por el hombre de a pie y preocupante para pol\u00edticos y juristas. El enorme poder econ\u00f3mico de determinados empresarios brit\u00e1nicos determin\u00f3 en gran medida las l\u00edneas pol\u00edticas de algunos gobiernos.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><b>La sociedad victoriana<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La prosperidad econ\u00f3mica experimentada durante la \u00e9poca victoriana favoreci\u00f3 en l\u00edneas generales las condiciones de vida de la sociedad brit\u00e1nica. El afianzamiento de la hegemon\u00eda en el \u00e1mbito internacional, junto a la recuperaci\u00f3n del prestigio de la monarqu\u00eda como s\u00edmbolo de cohesi\u00f3n nacional, conformaron un modelo social en el que las clases medias fueron imponiendo conductas basadas en la sobriedad y discreci\u00f3n de las costumbres. El conformismo de esta clase social (<i>middle class<\/i>) hicieron del culto al dinero, de la exaltaci\u00f3n al trabajo y del reconocimiento al esfuerzo individual los elementos fundamentales para alcanzar la prosperidad econ\u00f3mica. El orden y la estabilidad se concretaron en el ideal dom\u00e9stico y en la independencia del hogar, centro de la vida familiar y templo de una estricta observancia religiosa favorecedora de la templanza y contraria a las inclinaciones desordenadas.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero en realidad, la sociedad victoriana sigui\u00f3 siendo una sociedad con profundos contrastes y desigualdades. En los m\u00e1s alto de la sociedad segu\u00eda manteniendo un papel protagonista la nobleza, propietaria de las grandes fincas y heredera de los viejos valores sociales. Los nobles se emparentaron, ahora mucho m\u00e1s, con la alta burgues\u00eda capitalista due\u00f1a de negocios e industrias que prefiri\u00f3 unirse a las aspiraciones y modos de la llamada\u00a0<i>upper class<\/i>\u00a0para acceder a sus t\u00edtulos a trav\u00e9s del capital y del matrimonio. La clase media restante fue creciendo durante el \u00faltimo tercio de siglo: comerciantes mayoristas, altos funcionarios, profesionales liberales&#8230; Fueron \u00e9stos los que en verdad adoptaron los principios puritanos que caracterizaron a la sociedad victoriana: vida discreta y ordenada, austeridad econ\u00f3mica, metodismo religioso y conservadurismo pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"piefotos\" style=\"text-align: center;\" align=\"right\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/monografia\/victoria_i\/fotos\/victoria_i_340h.jpg\" width=\"340\" height=\"331\" \/>La reina Victoria en 1894<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En las clases bajas (<i>lower classes<\/i>), los artesanos especializados, con salarios suficientes y una buena reputaci\u00f3n profesional, formaban un grupo aventajado que supo mantener su preeminencia gracias al peso de sus asociaciones laborales, autorizadas incluso antes que los sindicatos. El \u00faltimo pelda\u00f1o lo ocupaba el proletariado, muy numeroso como consecuencia de la industrializaci\u00f3n. Se trataba de un colectivo que viv\u00eda con grandes carencias, paliadas en parte a partir de 1850. El paro y las muchas bocas que alimentar provoc\u00f3 que muchas hijas de estos asalariados entraran a formar parte del servicio dom\u00e9stico de la nobleza, de la alta burgues\u00eda y clases medias; as\u00ed, la servidumbre se duplic\u00f3 en el \u00faltimo tercio del siglo XIX. Las mujeres de la clase media tampoco tuvieron muchas oportunidades laborales; la mayor\u00eda de las que quer\u00edan tener una carrera profesional se colocaron como institutrices o profesoras. Las condiciones de vida del proletariado fueron infames. En las afueras de las ciudades, cerca de las f\u00e1bricas, se construyeron barrios obreros (<i>slums<\/i>) que, a consecuencia del continuo crecimiento de la poblaci\u00f3n, r\u00e1pidamente se quedaban peque\u00f1os. Las familias se hacinaban en h\u00famedas y peque\u00f1as viviendas en donde la falta de higiene origin\u00f3 graves enfermedades y epidemias.<\/span><\/p>\n<p class=\"mono\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En otros asuntos sociales como la educaci\u00f3n tambi\u00e9n se incrementaron las intervenciones p\u00fablicas. El resultado fue un perceptible avance de la alfabetizaci\u00f3n y una reducci\u00f3n del absentismo escolar ocasionado por la necesidad de trabajar. A otro nivel, como consecuencia de las nueva realidad econ\u00f3mica y social, se fundaron nuevas universidades como la de Manchester en 1851 y se reformaron con nuevos estatutos las viejas universidades de Oxford y Cambridge. La sociedad victoriana, o al menos las clases altas, se transform\u00f3 gradualmente en una sociedad culta, aunque sin grandes desvelos intelectuales, que gustaba de la lectura y de asistir al teatro y los conciertos. La proliferaci\u00f3n de colegios para los hijos de familias aristocr\u00e1ticas permiti\u00f3 la implantaci\u00f3n de un modelo educativo muy selectivo basado en un ideario de corte conservador.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/LA-CONCEPCION-DEL-SUFRAGIO-DURANTE-EL-SIGLO-XIX.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-511902\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/tesis-concepcion-sufragio-300x226.jpg\" alt=\"\" width=\"390\" height=\"294\" data-id=\"511902\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/tesis-concepcion-sufragio-300x226.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/tesis-concepcion-sufragio-610x460.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/tesis-concepcion-sufragio-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/tesis-concepcion-sufragio-80x60.jpg 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/tesis-concepcion-sufragio.jpg 641w\" sizes=\"auto, (max-width: 390px) 100vw, 390px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/LA-CONCEPCION-DEL-SUFRAGIO-DURANTE-EL-SIGLO-XIX.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><span style=\"font-size: 14pt;\">DESCARGA AQU\u00cd\u00a0<\/span><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-28349 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli.jpg 302w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli-235x300.jpg 235w\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"385\" data-id=\"28349\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 36pt;\"><strong><em>LA VIDA DE DISRAELI<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>Por Andr\u00e9 Maurois*<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>PARTE 12<\/strong><\/span><\/p>\n<p><em>*Traducci\u00f3n del franc\u00e9s por Remee de Hern\u00e1ndez\u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-511989 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/INGLATERRA-1.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"378\" data-id=\"511989\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/INGLATERRA-1.jpg 600w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/INGLATERRA-1-300x189.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>XI<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>EN LA CIMA DE LA RESBALADIZA CUCA\u00d1A<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00bfC\u00f3mo podemos considerar nuestros tiempos como una \u00e9poca utilitaria? Es una \u00e9poca de infinito romanticismo. Se derrumban los tronos y se ofrecen coronas como en los cuentos de hadas, y los seres m\u00e1s poderosos del mundo, hombres y mujeres, eran, hacen apenas unos a\u00f1os, aventureros y desterrados<\/em> (Disraeli)\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1859 publico Punch un dibujo que representaba un le\u00f3n dormido, que Bright, Disraeli y Russell se esforzaban en vano por despertar, hiri\u00e9ndolo con barras de hierro puestas al rojo. En cada una de estas barras se le\u00eda: &lt;Reforma&gt; El s\u00edmbolo era exacto. Desde que se vot\u00f3 la incompleta reforma de 1832, que solo emancipo a una clase reducida de electores todos los partidos se dedicaban a interesar al le\u00f3n brit\u00e1nico por una nueva medida. Pero el le\u00f3n, bien alimentado, continuaba su sue\u00f1o, y el limbo parlamentario estaba poblado de sombras de reformas nonatas. Ya un Gobierno tory propon\u00eda la concesi\u00f3n del voto a todos los electores campesinos que pagasen m\u00e1s de diez libras de alquiler, a lo cual respond\u00eda la oposici\u00f3n <em>whig<\/em>,\u00a0 exclamando que era una verg\u00fcenza que ocho libras formaran el limite justo de los derechos del hombre. Ya un Parlamento <em>whig <\/em>propon\u00eda siete libras, y Derby, por boca de Disraeli, su profeta, afirmaba que aquello equival\u00eda a entregar a Inglaterra a todos los peligros de la demagogia. La verdadera cuesti\u00f3n consist\u00eda en saber cu\u00e1l de los dos grandes partidos seria favorecido por lo nuevos electores. Pero Gladstone hablaba con indignaci\u00f3n de los que de tal modo consultaban\u00a0 las estad\u00edsticas electorales, midiendo las fuerzas populares como las de un ej\u00e9rcito invasor. &lt;<em>Las personas a las cuales se refieren tales observaciones son nuestros hermanos, cristianos como nosotros, nuestra carne y nuestra propia sangre.<\/em>&gt; Tras lo cual le preguntaba un<em> tory :<\/em>&lt;<em>\u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n nuestra carne y nuestra sangre se detienen ya al llegar a los alquileres inferiores a siete libras?<\/em>&gt; algunos whigs tambi\u00e9n juzgaron de mal gusto aquel galimat\u00edas sentimental. Abandonaron el partido, y Bright los bautiz\u00f3 <em>adullamitas<\/em>, porque &lt;<em>habi\u00e9ndole retirado el rey David a las cavernas de Adullam, todos los que ten\u00edan deudas y todos los descontentos se agruparon a su alrededor.<\/em>&gt; Entonces Disraeli, ayudado por lo adullamitas, derribo al desconsolado lord John y al ferviente Gladstone. Tras besar la mano de la reina, lord Derby se encarg\u00f3, con Disraeli, de formar Ministerio. Una vez m\u00e1s alcanzaban el Poder apoyados en una minor\u00eda y por la voluntad de una coalici\u00f3n improvisada, por lo que parec\u00eda l\u00f3gico que aquel Ministerio durase poco.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-512134 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/liberalismo.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"368\" data-id=\"512134\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/liberalismo.jpg 500w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/liberalismo-300x221.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/liberalismo-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mas desde el principio de la actuaci\u00f3n de Derby, el le\u00f3n brit\u00e1nico, sin que se supiesese por qu\u00e9, despert\u00f3 de pronto de mal humor y rompi\u00f3 los barrotes de su jaula, representados por las verjas de Hyde Park. Durante tres d\u00edas se aglomer\u00f3 una multitud reclamando las reformas, y hubo de llamarse a las tropas. El Home Secretary rompi\u00f3 a llorar. A Mary-Ann, mirando a los manifestantes desde sus ventanas, le pareci\u00f3 observar que se divert\u00edan, y sinti\u00f3 simpat\u00eda por ellos. La reina mand\u00f3 llamar a Derby, a Balmoral, para decirle que aquella cuesti\u00f3n que hab\u00eda agitado al pa\u00eds durante treinta a\u00f1os hab\u00eda de terminar por resolverse un d\u00eda, y era preferible que lo hiciese un Ministerio conservador. Disraeli vio la magn\u00edfica jugada que pod\u00eda hacerse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En su fuero interno, siempre fue partidario de extender el sufragio a la parte m\u00e1s seria de las clases obreras. La uni\u00f3n de la aristocracia y el pueblo, que \u00e9l preconiz\u00f3 en Sybil, hallar\u00eda de ese modo su expresi\u00f3n, y acaso la decisi\u00f3n m\u00e1s atrevida fuese tambi\u00e9n la m\u00e1s acertada. \u2039\u00bfPor qu\u00e9 -le dijo a Derby- no conceder el voto domestico; es decir, un voto por casa, sea cual sea la cuant\u00eda del alquiler, con las restricciones convenientes de tiempo y de permanencia?\u203a<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Era, por lo menos, una teor\u00eda admisible y conservadora. Se pod\u00eda decir que los due\u00f1os de casas han de estar siempre interesados por la prosperidad del pa\u00eds, mientras que aquellas cifras arbitrarias, seis libras, siete libras, eran imposibles de sostener. Adem\u00e1s, el partido que emancipase a esos nuevos electores ten\u00eda probabilidades de verlos sumarse a \u00e9l. Los liberales, sobre todo, perder\u00edan el art\u00edculo m\u00e1s popular de su programa. En verdad que val\u00eda la pena intentarlo&#8230; Pero&#8230; \u00bfaceptar\u00eda el partido?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este dio muestras de una singular inteligencia. No ten\u00edan ning\u00fan motivo los <em>tories<\/em> para defender aquel electorado de 1832, creado por sus adversarios, y que los tenia apartados del Poder desde hacia treinta a\u00f1os. La idea de estropearles el juego a los whigs los encant\u00f3. A pesar de la oposici\u00f3n de algunos, la mayor\u00eda acept\u00f3 el plan de campa\u00f1a. En seguida se adivin\u00f3 el amanecer de n d\u00eda de victoria. Muchos liberales, sorprendidos, pensaron que si los conservadores practicaban la pol\u00edtica liberal, no podr\u00edan\u00a0 negarles su voto. Gladstone se vio derrotado. La \u00fanica actitud digna para \u00e9l hubiese sido la de dominarse; pero se sofocaba al ver al esp\u00edritu del mal llevar el angelical estandarte. Se arroj\u00f3 con inconcebible violencia sobre el maquiavelismo adverso, el cual cuid\u00f3, por su indolencia de acentuar la imagen de loca c\u00f3lera que Gladstone acababa de presentar. &lt;El muy honorable gentleman- dijo. Me habla con un tono que, he de reconocerlo, se emplea raramente en este lugar. No es que yo conceda ninguna importancia al calor que demuestra; pero verdaderamente, algunas veces sus modales son tan exaltados y sus gestos tan inquietantes, que es casi un consuelo el pensar que en esta C\u00e1mara los partidarios adversos, colocados a uno y otro lado de esta mesa, se encuentran separados por un mueble tan amplio y tan s\u00f3lido.&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando se procedi\u00f3 al escrutinio, el Ministerio obtuvo veinti\u00fan votos de mayor\u00eda. En un Parlamento hostil, hizo votar Disraeli una ley que en vano, durante treinta a\u00f1os, pretendieron hacer pasar los Gobiernos whigs. Fue un gran triunfo parlamentario. Gladstone lo not\u00f3 y apunt\u00f3 en su diario: &lt;Un aplastamiento casi sin precedente.&gt; Estaba profundamente mortificado. &lt;He encontrado a Gladstone en el breakfast- escrib\u00eda un observador-. Parece completamente aterrorizado por la diab\u00f3lica habilidad de Dizzi.&gt; Derby estaba encantado. Comprend\u00eda\u00a0 que la decisi\u00f3n fue un salto hacia lo desconocido; pero se frotaba las manos, diciendo: \u00bfNo ve usted el barullo que les hemos armado a los <em>whigs<\/em>? \u00a1En buen fregado les hemos metido!&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Despu\u00e9s del voto, los plausos que los conservadores dedicaron a Disraeli fueron ruidosos y prolongados. Todos quer\u00edan estrechar su mano, al salir de Westminster, muchos de entre ellos se reunieron en el Carlton e improvisaron una cena. Al dirigirse a su casa, Disraeli pas\u00f3 por el club, donde fue acogido con aclamaciones sin fin. Sus amigos le suplicaron que cenase con ellos; pero \u00e9l sab\u00eda que Mary-Ann lo aguardaba; ella tambi\u00e9n hab\u00eda preparado una cena, y no quiso que lo esperase in\u00fatilmente. Al d\u00eda siguiente le dec\u00eda, llena de orgullo, a un amigo: &lt;Dizzi volvi\u00f3 directamente a casa. Yo le ten\u00eda preparados un pastel y una botella de champa\u00f1a, y \u00e9l me dijo: &lt; \u00a1Querida m\u00eda, eres para mi m\u00e1s bien una amante que una mujer!&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ella contaba entonces setenta y siete a\u00f1os. Aquel \u00e9xito hizo variar profundamente la posici\u00f3n de Disraeli en el Parlamento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La derrota de Gladstone no ten\u00eda el patetismo de la de Peel. Lleg\u00f3 a divertir un poco y a causar extra\u00f1eza tambi\u00e9n. Dos jefes de partido, y de los m\u00e1s poderosos que conoci\u00f3 la C\u00e1mara de los Comunes, pretendieron, con veinte a\u00f1os de intervalo, luchar contra Dizzi, y los dos fueron vencidos. Aquel hombre, que hab\u00eda hablado con tanta frecuencia de los misterios asi\u00e1ticos, \u00bfno era a su vez \u00e9l mismo un misterioso personaje? \u00bfQu\u00e9 deseaba? \u00bfCu\u00e1les eran sus proyectos \u00bfQu\u00e9 pensaba cuando escuchaba con su m\u00e1scara de impavidez las invectivas de Gladstone? Un nuevo personaje se formaba en la imaginaci\u00f3n del p\u00fablico, la Esfinge.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Punch public\u00f3 un dibujo: Disraeli en triunfo. Representaba una inmensa esfinge de piedra, cuyo rostro era el de Dizzi, arrastrada hacia el templo de la reforma por una multitud de esclavos desnudos, entre los cuales se encontraba Gladstone, y que a latigazos dirig\u00eda Derby.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ninguno de los que con \u00e9l se cruzaban entonces pod\u00eda sustraerse de poder y hechicer\u00eda, su cara, en efecto, hab\u00eda adquirido la inmovilidad de la piedra, y la diferencia entre \u00e9l y los dem\u00e1s mortales era profunda:&lt;Me parec\u00eda estar sentado a la mesa con Hamlet, el rey Lear o el Jud\u00edo errante- escrib\u00eda un contempor\u00e1neo, y a\u00f1ad\u00eda- : Muchos dicen :&lt;Que actor es ese hombre!&#8230;&gt; Y, sin embargo, la impresi\u00f3n final es de absoluta sinceridad. Otros lo tachan de extranjero: &lt; \u00bfQu\u00e9 representa Inglaterra para \u00e9l, o \u00e9l para Inglaterra?&gt; en eso precisamente es en lo que se equivocan. Whig, o radical, o tory, acaso le d\u00e9 lo mismo; pero esa poderosa Venecia, esa imperial Rep\u00fablica, en la cual jam\u00e1s se pone el sol, es la visi\u00f3n que lo fascina, o mucho me equivoco. Inglaterra es el Israel de su imaginaci\u00f3n y ser\u00e1 el primer ministro imperial, antes de su muerte, si la suerte lo ayuda un poco.&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-512041 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/gladstone-vs-disraeli.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"276\" data-id=\"512041\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/gladstone-vs-disraeli.jpg 460w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/gladstone-vs-disraeli-300x180.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Contra lo que se pensaba, aquel acontecimiento estaba pr\u00f3ximo. Los ataques de gota de Derby eran ya tan frecuentes, y pod\u00eda tan raramente cumplir los deberes de su cargo, que lleg\u00f3 a discurrir que su deber consist\u00eda en ir pensando en el retiro. Disraeli lo inst\u00f3 para que se quedase, comprometi\u00e9ndose a hacer todo el trabajo, mientras Derby ostentar\u00eda el titulo; pero \u00e9ste le manifest\u00f3 que ten\u00eda decidido escribir a la reina para restarle su dimisi\u00f3n, y que confiaba en que su majestad entregar\u00eda el Poder a Disraeli, a quien \u00e9l, desde su retiro, ayudar\u00eda con toda la autoridad de su nombre. &lt;No puedo participarle esta noticia sin expresarle al mismo tiempo mi gratitud por su cordial y leal colaboraci\u00f3n durante este largo periodo.&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ten\u00eda Disraeli tanto m\u00e1s merito al rogar a su jefe que permaneciera en el Poder, cuanto no ignoraba que al retirarse Derby la reina habr\u00eda de mandarlo llamar. Ella misma se lo manifest\u00f3. El d\u00eda en que el jefe present\u00f3 definitivamente su dimisi\u00f3n, la reina envi\u00f3 a Disraeli un mensajero, rog\u00e1ndole que fuese a verla a Osborne. El mago, que cre\u00eda tambi\u00e9n un poco en su magia, no dej\u00f3 de conservar que el mensajero era el general Grey, aquel coronel Grey que en Wycombe fue su rival tartamudo y feliz, cuando su primera campa\u00f1a electoral. La primera carta de felicitaci\u00f3n fue de lord Derby: &lt;Ha alcanzado usted honrada y lealmente el tramo m\u00e1s alto de la escala pol\u00edtica. Deseo que pueda usted conservar durante mucho tiempo esa posici\u00f3n.&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al d\u00eda siguiente, la reina recibi\u00f3 a Disraeli en Osborne. Parec\u00eda encantada. Le tendi\u00f3 la mano y dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-You must kiss hands (1).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><sub>(1) B\u00e9seme la mano<\/sub><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cay\u00f3 \u00e9l de rodillas, y con profunda fe bes\u00f3 aquella mano regordeta. Era completamente feliz. Fuera, el sol brillaba intensamente. Despu\u00e9s de todo, la vida val\u00eda la pena de ser vivida. Uno de los primeros miembros del Parlamento con quienes se encontr\u00f3 fue James Clay, el cual, siendo muchacho, lo intranquiliz\u00f3 en Malta por su habilidad en el juego de billar-<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Well, Disraeli- le dijo Clay-, \u00a1qui\u00e9n pod\u00eda decirnos, cuando hace cuarenta a\u00f1os viajamos juntos, que llegar\u00eda usted a ser primer ministro!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-\u00a1Es cierto, Cay! Como dec\u00edamos en Oriente:&lt; \u00a1Al\u00e1 es grande!&gt; Y ahora es m\u00e1s grande que nunca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La acogida fue buena en general. &lt;<em>El triunfo del trabajo, del valor, de la paciencia<\/em>&gt;, dec\u00edan hasta sus adversarios. Cuando por primera vez entr\u00f3 como primer ministro en la C\u00e1mara de los Comunes, los pasillos estaban llenos de personas que acudieron para aclamarlo. John Stuart Mill, que pronunciaba en aquel momento un discurso, hubo de interrumpirse durante varios minutos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un mes despu\u00e9s, Mary-Ann, mujer del primer ministro, daba una recepci\u00f3n en el Foreing Office, del cual lord Stanley accedi\u00f3 a prestarle el sal\u00f3n por una noche.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hacia un tiempo horrible. Un hurac\u00e1n de lluvia y de viento barr\u00eda Londres. Sin embargo, todo el mundo acudi\u00f3: todo el partido conservador, algunos liberales, entre los cuales estaban los de Gladstone, y muchos amigos. Dizzi, en la plenitud de su gloria, paseaba a la princesa de Gales por los salones, mientras el pr\u00edncipe daba el brazo a la se\u00f1ora de Disraeli, que parec\u00eda muy vieja y muy enferma, hacia un mes que padec\u00eda un c\u00e1ncer, y lo sabia; pero no quer\u00eda decirle nada a su marido. Aquella mezcla de gloria y de decrepitud a\u00f1ad\u00eda un tono de melancol\u00eda a la triunfal velada. Despu\u00e9s de tantas luchas, la pareja de ancianos se hizo simp\u00e1tica. Se los lleg\u00f3 a adoptar. No exist\u00eda en Londres un solo sal\u00f3n en el cual, para hablar de la mujer del primer ministro, no se dijese Mary-Ann, as\u00ed sencillamente. El mismo Disraeli comprend\u00eda el efecto de extraordinaria acrobacia que hab\u00eda producido su elevaci\u00f3n:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Si- Les respond\u00eda a los que lo felicitaban-: he trepado hasta la cima de esta resbaladiza cuca\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su amigo sir Felipe Rose le dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Si hubiera vivido su hermana y hubiera podido ver su triunfo, \u00a1que feliz habr\u00eda sido!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-\u00a1Pobre Sa!-replic\u00f3-. \u00a1Pobre Sa!&#8230;\u00a1S\u00ed!\u00a1Hemos perdido nuestro p\u00fablico!&#8230;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-512040 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/RETRATO-DISRAELI.jpg\" alt=\"\" width=\"794\" height=\"818\" data-id=\"512040\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/RETRATO-DISRAELI.jpg 794w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/RETRATO-DISRAELI-291x300.jpg 291w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/RETRATO-DISRAELI-768x791.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/RETRATO-DISRAELI-610x628.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 794px) 100vw, 794px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong><em>TERCERA PARTE<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Listen! The wind is rising<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>And the air is wild leaves!<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>We have had our summer evenings;<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Now for October eyes!<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>The great beech tres lean forward,<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>And strip like a diver. We<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Had better turn to the fire<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>And suht our minds to the sea,<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Where the ships of youth are running<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Close-hauled on the edge of the wind<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>With all adventure before them,<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>And only the old behind.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>(HUMBERT WOLFE.)<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-512073\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/victoria_i_340c-297x300.jpg\" alt=\"\" width=\"520\" height=\"526\" data-id=\"512073\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/victoria_i_340c-297x300.jpg 297w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/victoria_i_340c.jpg 340w\" sizes=\"auto, (max-width: 520px) 100vw, 520px\" \/><\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>I <\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>LA REINA<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Fue elegido el nuevo canciller del Exchequer<\/strong>. El primer ministro inform\u00f3 de ello a la reina:&lt;<em>El se\u00f1or Disraeli debe hacer observar a vuestra majestad que el aspecto exterior del se\u00f1or Ward Hunt es extraordinario, pero no repulsivo. Tiene m\u00e1s de seis pies de altura, pero parece menos alto porque su anchura es proporcionada. Como ocurre con San Pedro, de Roma, nadie a primera vista puede apreciar sus verdaderas dimensiones; tiene, adem\u00e1s, la sagacidad del elefante, as\u00ed como su forma.<\/em>&gt; Un tono de extraordinaria ligereza para escribirle a una reina; pero \u00e9sta estaba encantada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Disraeli, que durante su vida hab\u00eda exasperado a muchos hombres, encontr\u00f3 siempre indulgencia en las mujeres. El horror que sent\u00eda por el razonamiento abstracto, su cortes\u00eda a la antigua usanza, el imperceptible sabor de cinismo de sus frases, conscientemente floridas; todas sus cosas era a prop\u00f3sito para agradarles. Ellas le inspiraban un sentimiento que no era amor sensual, sino una ternura superior y humilde a la vez, como una dulce y absurda fraternidad.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Le gustaban sus preocupaciones, su ignorancia, su puerilidad. Fue una mujer, la se\u00f1ora de Austed, quien encontr\u00f3 un editor para Vivian Gray; fueron mujeres, las de Sheridan y ladi Cork, lady Londonderry, quienes lo impusieron en sociedad. Era una mujer, Mary-Ann, la que le hab\u00eda facilitado un puesto en el Parlamento. A cada recodo de sus recuerdos encontraba uno de esos rostros consoladores, inclinado sobre su asco y su inquietud.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Contempl\u00f3 con mirada de entendido a la augusta viuda, tocada con un gorro de tul blanco, que lo aguardaba en lo alto de la escalera de honor, y se sinti\u00f3 deliciosamente tranquilo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde la muerte de su esposo bien amado, la reina viv\u00eda en la mayor soledad. Se jur\u00f3 respetar todas las voluntades y todas las costumbres de Alberto. Envuelta en crespones, erraba de castillo en castillo: de Windsor a Osborne, de Osborne a Balmoral.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El p\u00fablico se lamentaba de aquella reclusi\u00f3n y ella sufr\u00eda al reconocer que era poco popular. Nadie le comprend\u00eda y nadie lleg\u00f3 a comprender a Alberto, que tanto sufri\u00f3 por ello tambi\u00e9n&#8230;; nadie, salvo Disraeli. Era sorprendente, porque recordaba la desconfianza que le inspir\u00f3 a ella y a Alberto, cuando la ca\u00edda del Ministerio del pobre sir Robert. Entonces dijo Alberto que aquel Disraeli no hab\u00eda revelado en su actitud la menos part\u00edcula de gentleman; sin embargo, al final de su vida, el principie se complac\u00eda algunas veces charlando con el leader de la oposici\u00f3n. Lo encontr\u00f3 culto y m\u00e1s enterado de la historia de Inglaterra que ning\u00fan hombre de Estado, y reconoci\u00f3 que su actitud con respecto al trono era perfecta. Pero fue despu\u00e9s de la muerte de Alberto cuando Dsiraeli se revel\u00f3. Nadie le escribi\u00f3 a la reina una carta tan bella; ninguno de los miembros de la C\u00e1mara de los Comunes habl\u00f3 mejor del pr\u00edncipe, y la reina pens\u00f3 que era el \u00fanico que supo apreciarlo. Fue recompensado por el envi\u00f3 de todos los discursos del pr\u00edncipe, encuadernados en piel blanca: &lt;La reina no puede resistir el deseo de expresar al se\u00f1or Disraeli su profunda gratitud por el tributo rendido por \u00e9l a su grande, adorado y bien amado esposo. Esa lectura le ha hecho derramar abundantes lagrimas; pero un juicio tan acertado sobre aquel car\u00e1cter sin mancha ha sido un consuelo para su destrozado coraz\u00f3n.&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La sombra de Alberto le era, pues, favorable; pero exist\u00edan otros lazos, adem\u00e1s de un recuerdo, entre la reina y su ministros. Sus esp\u00edritus, tan distintos en la superficie, ten\u00edan entre s\u00ed sutiles semejanzas. Los dos pensaban con pueril orgullo en el inmenso Imperio oriental que, desde una isla hiperb\u00f3rea, gobernaban una reina regordeta y voluntariosa y un viejo ministro encorvado. Sobre todo, carec\u00edan los dos de insignificancia. Podr\u00eda tacharse de rid\u00edculas algunas de las man\u00edas de la reina, y de artificiales muchas de las de Disraeli; pero los dos ten\u00edan valor y grandeza. A trav\u00e9s de su ministro gustaba mejor del placer de ser reina. La colocaba con tan ostensible felicidad en el esplendido cortejo de la vida&#8230;cuando le hablaba de sus reinos se sent\u00eda todopoderosa. Con aquel ministro que le escrib\u00eda las sesiones del Gabinete como escenas de ficci\u00f3n, y para quien la pol\u00edtica era una novela de aventuras personales, casi sentimentales, los negocios recuperaban el encanto de los tiempos de Alberto. Sabiendo que con ello le agradaba, Disraeli se complac\u00eda en dirigirle cartas ir\u00f3nicas y perfectas .\u00bfComprender\u00eda ella siempre? Mucho m\u00e1s de lo que imaginaban sus familiares. Gustaba de la diversi\u00f3n de un escamoteo logrado, y con un agudizo sentido de la evidencia tra\u00eda con firmeza al mago hacia las acciones deseadas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si para apaciguar los \u00e1nimos un poco exaltados de Irlanda, el primer ministros deseaba que el pr\u00edncipe de Gales hiciese un viaje, escrib\u00eda:&lt;El se\u00f1or Disraeli se permite hacer observar que desde hace dos siglos el soberano no ha pasado m\u00e1s que veinti\u00fan d\u00edas en Irlanda. Su alteza real pod\u00eda ir de cacer\u00eda. Eso compaginar\u00eda hasta cierto punto el cumplimiento de un deber pol\u00edtico con un pasatiempo agradable; combinaci\u00f3n que, como es sabido, resulta interesante para la vida de un pr\u00edncipe.&gt; La reino lo aprobaba:&lt;Pero se entiende que los gastos de estas vistas regias seria sufragados por el Gobierno, que las impone a la reina. Para una temporada de reposo y espaciamiento nadie elegir\u00eda a Irlanda.&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con frecuencia se defend\u00eda el ministro. Cuando m\u00e1s tarde le fue preguntado el secreto de su \u00e9xito con la soberana, respondi\u00f3:&lt;<em>No niego jam\u00e1s ni contradigo jam\u00e1s, y olvido algunas veces.<\/em>&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sacrificio al placer del epigrama, porque contradec\u00eda a menudo. Cuando muri\u00f3 el arzobispo de Cantorbery y la reina insisti\u00f3 para se\u00f1alar como sucesor a Tait, obispo de Londres, Disraeli encontr\u00f3 graves objeciones. En el obispo de Londres se observaba lo siguiente: aun cuando su inteligencia es en apariencia austera, hay en su idiosincrasia un extra\u00f1o fondo de entusiasmo, cualidad que nunca debe poseer ni un arzobispo de Cantorbery, ni un primer ministro de Inglaterra. La reina insisti\u00f3. Sabia ella muy bien que el obispo Tait estaba exento de todo entusiasmo. \u00bfLe hubiera sido posible afirmar otro tanto sobre el primer ministro de Inglaterra?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un d\u00eda, Mary-Ann recibi\u00f3 de Windsor una caja de flores frescas, con una carta de la princesa Cristina:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt;Mam\u00e1 me encarga que le env\u00ede de su parte esas flores para el se\u00f1or Disraeli. Le oy\u00f3 decir un d\u00eda que le agradaban tanto el mes de mayo y todas las encantadoras flores primaverales, que por eso se atreve a enviarle \u00e9stas, que tanto han de alegrar su habitaci\u00f3n.&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mary-Ann respondi\u00f3 con unas letras, que Dizzi, seguramente, hab\u00eda escrito por ella:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt;He cumplido el grato deber de obedecer la orden de su majestad. El se\u00f1or Disraeli ama las flores con pasi\u00f3n, y la magnificencia y perfume de \u00e9stas se han visto realzados por la mano condescendiente que ha extendido sobre \u00e9l todos los tesoros de la primavera.&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El ministro envi\u00f3 a la reina todas sus novelas.la soberana dio al ministro el Diario de nuestra vida en Escocia: &lt;<em>nosotros, los autores, se\u00f1ora&#8230;<\/em>&gt;, dijo muchas veces en lo sucesivo el primer ministro, y la boquita autoritaria sonri\u00f3. Cada semana, las primaveras de Windsor y las violetas de Osborne llegaron a Grosvenor\u00b4s Gate en cajas adornadas de musgo. La correspondencia\u00a0 oficial se hizo una curiosa mezcolanza de poes\u00eda pastoral y de pol\u00edtica realista.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Exist\u00eda en Inglaterra, por lo menos, un hombre para quien aquella elevaci\u00f3n de Disraeli y aquella familiaridad del trono con un malabarista hebraico eran un esc\u00e1ndalo insoportable: era Gladstone. El d\u00eda 24 de marzo de 1868 public\u00f3 Punch un dibujo que representaba un palco de teatro. Ante el espejo, el se\u00f1or Beni Dizzi, delgado comediante vestido de Hamlet, repet\u00eda con complacencia:&lt;<em>To be or not to be: that is the question&#8230;(1) \u00a1Ejem!<\/em>&gt;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><sub>(1) Ser o no ser: he aqu\u00ed la cuesti\u00f3n.<\/sub><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-512135 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/DISRAELI-PARTE-12-3.jpg\" alt=\"\" width=\"720\" height=\"529\" data-id=\"512135\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/DISRAELI-PARTE-12-3.jpg 720w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/DISRAELI-PARTE-12-3-300x220.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/DISRAELI-PARTE-12-3-610x448.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/DISRAELI-PARTE-12-3-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el fondo, el se\u00f1or Gladstone, tr\u00e1gico, en traje de calle, miraba con envidia y desd\u00e9n:&lt;<em>Un papel, que le correspond\u00eda por derecho propio, entregado a un comediante de segundo orden&#8230; \u00a1El director estaba loco!&#8230; ya llegar\u00e1 el d\u00eda&#8230;<\/em>&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El sentimiento era m\u00e1s complejo que unos celos de primera figura. Gladstone hubiera soportado, sin duda, con resignaci\u00f3n y modestia el \u00e9xito de Stanley, por ejemplo; pero las pasiones, como los dioses, encarnar para obrar, y la ambici\u00f3n, para tentarlo, hab\u00eda tomado el aspecto de un odio virtuoso. Desde hacia veinte a\u00f1os, mientras se levaba entre un murmullo de admiraci\u00f3n, rodeado por sus pared respetuosas, ve\u00eda subir frente a \u00e9l una figura extra\u00f1a y hostil, no encontrando ya m\u00e1s que ella en la zona alta y casi desierta adonde lo condujo su talento. A su pesar la tom\u00f3 como medida de su propio \u00e9xito y se juzgar\u00eda vencido por todos si lo era por Disraeli.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Uno de los enigmas m\u00e1s doloroso para el rey David era la prosperidad de los malvados&#8230;que el escritor de historietas fr\u00edvolas sobre Vivian Grey y Coningsby haya podido coger el cetro antes que el escritor de grandes y bellas cosas sobre el Eccehomo- el hombre epigram\u00e1tico, brillante, arrogante, antes que el hombre que en su vida compuso un epigrama, que siempre fue grave y que morir\u00eda antes que admitir que el poseyera un matiz mas subido de inteligencia que su lacayo-, \u00bfno era lo suficiente para obligar a un hombre honrado a desgarrar su capa, a afeitarse la cabeza y a sentarse inconsolablemente en medio de las cenizas? Pero Gladstone no era hombre capaz de sentarse en medio de las cenizas; y si, en efecto, cantaba: &lt;<em>\u00bfHasta cu\u00e1ndo, Se\u00f1or, me abandonaras? \u00bfHasta cuando mi enemigo se elevara por encima de mi?<\/em>&gt;. A\u00f1ad\u00eda como el rey David: &lt;<em>Dad luz a mis ojos para que nunca me duerma en la muerte, por temor de que pueda decir mi enemigo: \u00a1Qued\u00e9 vencedor!&gt;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ocult\u00f3 tan mal su despecho, que ya en la primera semana de actuaci\u00f3n del Gobierno de Disraeli trat\u00f3 de provocar una querella. Al realizar la reforma electoral, Disraeli le quit\u00f3 al partido liberal una de sus armas; pero, felizmente, quedaban muchas cosas por reformar. Pod\u00edan sufrir reformas la C\u00e1mara de los Lores, la Iglesia, la Corona, la Armada, la educaci\u00f3n. Gladstone estaba dispuesto a reformar el sistema solar antes que dejar a Disraeli disfrutar en paz de tan injusta fortuna; pero, con un sentido muy preciso de la actualidad pol\u00edtica eligi\u00f3 la Iglesia, y en particular la Iglesia irlandesa. Era ciertamente contrario a la libertad\u00a0 religiosa el que los cat\u00f3licos de Irlanda hubiesen de sostener una Iglesia del Estado protestante. Irlanda estaba entonces profundamente turbada; los cr\u00edmenes y los atentados se comet\u00edan por centenares, y no era posible castigar a los criminales, porque todos los habitantes de la isla eran sus c\u00f3mplices.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Gladstone sostuvo que separando en Irlanda la Iglesia del Estado, es decir, emancipando la Iglesia protestante de Irlanda, quiz\u00e1 se suprimiese una de las causas, acaso la m\u00e1s grave, de aquel descontento, y Disraeli comprendi\u00f3 que su rival hab\u00eda decidido hacer las elecciones apoy\u00e1ndole en la cuesti\u00f3n religiosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No exist\u00eda otra en que fuere m\u00e1s firme la doctrina disraelina. \u00bfEra creyente acaso? No le hubiera sido posible, como a Gladstone, interesante con pasi\u00f3n por unas controversias de teolog\u00eda. Pensaba que unos diluvios de pensamientos eclesi\u00e1sticos sumergen peri\u00f3dicamente a los esp\u00edritus, y que esas tormentas carecen de importancia, porque las aguas, al retirarse, permiten siempre distinguir la misma arca en la cima del monte. Aquella arca era la revelaci\u00f3n semita y cristiana, la Biblia, completada por los Evangelios, y tambi\u00e9n el sentido del misterio. Disraeli cre\u00eda con toda su alma que el mundo es divino; no pensaba en la existencia y, sobre todo, en la suya, m\u00e1s que como en un milagro. Las ciencias biol\u00f3gicas, a las cuales Darwin y Huxley daban entonces tanto brillo, y que intentaban transformar el milagro en ecuaci\u00f3n, lo irritaban. Las ignoraba, y su desprecio igualaba a su ignorancia. Unos a\u00f1os antes, en Oxford, en un c\u00e9lebre discurso, defendi\u00f3 a la Iglesia contra los innovadores:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Milord, el hombre es un ser nacido para creer, y si ninguna Iglesia se presenta para guiarlo con sus t\u00edtulos de verdad, apoyados en las tradiciones de la edades sagradas y la convicci\u00f3n de innumerables de innumerables generaciones, encontrar\u00e1 altares e \u00eddolos en su propio coraz\u00f3n y en su imaginaci\u00f3n misma&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se nos dice que los descubrimientos de la ciencia han dejado de coincidir con las ense\u00f1anzas de la Iglesia&#8230; Lo interesante es saber lo siguiente: \u00bfEl hombre es un mono o un \u00e1ngel? Milord, me coloco al lado de los \u00e1ngeles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una carcajada sacudi\u00f3 el anfiteatro. \u00bfEl se\u00f1or Disraeli se colocaba, en efecto, del lado de los \u00e1ngeles? Toda Inglaterra rio. No desperdici\u00f3 Punch tan hermosa ocasi\u00f3n. Dibuj\u00f3 un Dizzi simiesco, vestido de blanco, con grandes alas. Sin embargo, nunca Disraeli habl\u00f3 tan en serio. Cre\u00eda que el hombre es algo m\u00e1s que una maquina, y que, adem\u00e1s de la materia sometida a las reacciones f\u00edsicas y qu\u00edmicas, existe una esencia diferente, que se puede llamar alma, el divino genio, esencia angelical. En cuanto a la verdad integra de tal o cual religi\u00f3n, era cosa en la cual probablemente no pensaba nunca; pero ten\u00eda sobre ello, a pesar de todo, unas ideas con las cuales estaba encari\u00f1ado.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-511977 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/INGLATERRA-2.jpg\" alt=\"\" width=\"753\" height=\"428\" data-id=\"511977\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/INGLATERRA-2.jpg 753w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/INGLATERRA-2-300x171.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/INGLATERRA-2-610x347.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 753px) 100vw, 753px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>La primera era la necesidad de los dogmas para la paz de las almas y de los estados<\/strong>. No le inspiraban ninguna confianza las seudorreligiones \u00e9ticas o est\u00e9ticas. &lt;<em>Todas las religiones de lo bello terminan en org\u00edas<\/em>.&gt; un d\u00eda hubo de decir ir\u00f3nicamente al decano Stanley, partidario de una Iglesia amplia, es decir, de la libre interpretaci\u00f3n de los textos sagrados:&lt;<em>Sin dogmas no hay decano, se\u00f1or decano.<\/em>&gt; Desde su adolescencia admir\u00f3 la inmovilidad de la Iglesia romana. No pudiendo contar con ella, la Iglesia de Inglaterra le parec\u00eda la \u00fanica garant\u00eda de seguridad espiritual del pa\u00eds. Su segunda idea se refer\u00eda a la necesidad de una uni\u00f3n entre el Gobierno y la Iglesia. En esta parte, la situaci\u00f3n de Inglaterra le parec\u00eda particularmente feliz. El soberano era jefe de la Iglesia, de la cual nombraba \u00e9l mismo los dignatarios; de este modo, la Iglesia, en lugar de convertirse en un Estado dentro del Estado,\u00a0 Imperium in Imperio, fortalec\u00eda la autoridad del Estado. Era un lazo\u00a0 que no hab\u00eda que romper; la separaci\u00f3n de la Iglesia de Irlanda pod\u00eda ser una medida justa; pero Disraeli consideraba que era un primer paso peligroso y un derrumbamiento de la Constituci\u00f3n. Se dispuso, pues, a sostener la lucha electoral en el terreno elegido por Gladstone. En ella se presentar\u00eda como parad\u00f3jico campe\u00f3n de la Iglesia contra un parad\u00f3jico asaltante.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-511974 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/londres-victoriano-fleet-street.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"360\" data-id=\"511974\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/londres-victoriano-fleet-street.jpg 500w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/londres-victoriano-fleet-street-300x216.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"48\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE DE ENTRADAS DE \u00abLA VIDA DE DISRAELI\u00bb *** &nbsp; &nbsp; La era victoriana BIOGRAFIAS Y VIDAS &nbsp; El Reino Unido conoci\u00f3 una \u00e9poca de m\u00e1ximo esplendor durante la segunda mitad del siglo XIX, per\u00edodo <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/06\/21\/la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-parte-12\/\" title=\"LA VIDA DE DISRAELI, por Andr\u00e9 Maurois (Parte 12)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":512062,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-511332","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-miscelanea"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/511332","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=511332"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/511332\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/512062"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=511332"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=511332"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=511332"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}