{"id":474962,"date":"2020-06-14T01:00:48","date_gmt":"2020-06-14T00:00:48","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=474962"},"modified":"2020-06-14T00:57:30","modified_gmt":"2020-06-13T23:57:30","slug":"la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-parte-11","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/06\/14\/la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-parte-11\/","title":{"rendered":"LA VIDA DE DISRAELI, por Andr\u00e9 Maurois (Parte 11)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/04\/12\/indice-de-entradas-de-la-vida-de-disraeli\/\">INDICE DE ENTRADAS DE \u00abLA VIDA DE DISRAELI\u00bb<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>*<\/strong><span style=\"color: #008000;\"><strong>*<\/strong><\/span><strong>*<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-475985\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/250px-Crystal_Palace2.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"338\" data-id=\"475985\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/250px-Crystal_Palace2.jpg 250w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/250px-Crystal_Palace2-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>EL ESTADO Y LOS TRABAJADORES <\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">(extracto de la Introducci\u00f3n)<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.historiasocial.org\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/jose_antolin_nieto-el-estado-y-los-trabajadores-introduccion-a-w-jevons.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Por Jos\u00e9 Antolin Nieto<\/a>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El Crystal Palace es el mejor s\u00edmbolo de la larga era victoriana. Inaugurado en 1851, con motivo de la \u201cGran Exposici\u00f3n de los Trabajos de la Industria de todas las <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Naciones\u201d, era el fiel reflejo de la paz, el apogeo imperial y la creciente prosperidad brit\u00e1nica. Con sus 3.300 pilares de hierro, 2.224 viguetas y 300.000 cristales sostenidos por 205.000 marcos de madera, sus 72.000 metros cuadrados dieron cobijo a las 14.000 firmas que exhibieron all\u00ed sus productos. Era el edificio de mayores dimensiones del mundo (superando en cuatro veces la superficie de San Pedro de Roma) y fue considerado una maravilla de la t\u00e9cnica del momento y obra maestra de la era mec\u00e1nica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Dicho lo cual, tal vez no haga falta insistir en que, con este ejemplo de hasta d\u00f3nde pod\u00eda llegar la prefabricaci\u00f3n inglesa, el sistema de producci\u00f3n en serie llegaba a su mayor\u00eda de edad. Su esbeltez de l\u00edneas y el magn\u00edfico acabado parec\u00edan reflejar la luz de una metr\u00f3poli que retaba altivamente al resto del mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su vertiginosa instalaci\u00f3n en seis meses, en medio de Hyden Park, llam\u00f3 la atenci\u00f3n de multitud de personas. Entre ellas, la de un pimpollo de Liverpool, William <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Stanley Jevons, que estudiaba en el University College de Londres y contaba entonces 16 a\u00f1os. Deslumbrado por el brillante Palacio de Cristal, el joven Jevons comenz\u00f3 a creer a ciegas en el progreso y el avance cient\u00edfico que anunciaba la Exposici\u00f3n Universal, tambi\u00e9n llamada el \u201clugar de los lugares\u201d. Como muchos ingleses de su \u00e9poca, el majestuoso edificio le hac\u00eda sentir orgulloso de formar parte de la grandeza brit\u00e1nica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El Crystal Palace tambi\u00e9n representaba la capacidad de producci\u00f3n a que hab\u00eda llegado Gran Breta\u00f1a en su \u00faltima fase industrial. En el ecuador del siglo el Reino <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Unido hab\u00eda dado el \u201cgran salto adelante\u201d y pod\u00eda ufanarse de estar muy por encima de cualquier otro pa\u00eds en cifras de producci\u00f3n industrial y comercio exterior. Acaparaba la mitad de la producci\u00f3n de lingotes de hierro del mundo y en los treinta a\u00f1os siguientes esas cifras llegaron a triplicarse. Fue esa expansi\u00f3n productiva la responsable de que la bandera inglesa dominase todos los mares del planeta. Gracias a esos barcos y a la potente industria de la construcci\u00f3n naval, el comercio brit\u00e1nico superaba en 1870 al de Francia, Alemania e Italia juntos y era cuatro veces mayor que el de los Estados Unidos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nadie pod\u00eda competir en costes con los productos brit\u00e1nicos.El mediod\u00eda del siglo XIX fue la \u00e9poca del humo y el vapor. Durante siglos la producci\u00f3n carbon\u00edfera hab\u00eda sido medida en millones de toneladas; ahora la\u00a0 contabilidad mundial se hac\u00eda en cientos de millones y en cada pa\u00eds en decenas de millones. Pero lo realmente llamativo es que cerca de la mitad de esa producci\u00f3n proced\u00eda de Gran Breta\u00f1a, que en 1850 explotaba 2,5 millones de toneladas, cantidad inimaginable en cualquier otro lugar del planeta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La \u00e9poca del humo, el vapor y la arquitectura ferro-v\u00edtrea fue tambi\u00e9n la era del ferrocarril. Inauguradas las primeras l\u00edneas ferroviarias entre Stockton-Darlington <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">(1825) y Liverpool-Manchester (1830), el a\u00f1o cumbre fue 1847, con la contrataci\u00f3n de 250.000 hombres en el tendido ferroviario, el 4 por ciento de los ocupados. A lo largo de las d\u00e9cadas de 1830 y 1840, hasta una quinta parte de la producci\u00f3n de la industria mec\u00e1nica se estima que se dedic\u00f3 a los ferrocarriles brit\u00e1nicos; s\u00f3lo en el a\u00f1o estrella la inversi\u00f3n ferroviaria absorbi\u00f3 el 7 por ciento de la renta nacional.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si al hierro, al carb\u00f3n y al vidrio unimos los espectaculares progresos en los tejidos y, sobre todo, el algod\u00f3n, que entre 1850 y 1860 dobl\u00f3 su producci\u00f3n, podemos <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">concluir que la Gran Breta\u00f1a de 1850 era, sin duda, el \u201ctaller del mundo\u201d. Los industriales brit\u00e1nicos confiaban en s\u00ed mismos para resolver cualquier problema t\u00e9cnico. Las consecuencias del crecimiento no se hicieron esperar. El sistema increment\u00f3 las rentas reales: un flujo cada vez mayor de bienes y servicios alcanzaba al menos favorecido de los brit\u00e1nicos (excluyendo, por supuesto, a los irlandeses).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora bien, los logros indiscutidos de la industria brit\u00e1nica de mediados del siglo XIX no pueden ocultar sus l\u00edmites. La industria de la que pod\u00edan sentirse <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">orgullosos muchos ingleses no era todav\u00eda la de las f\u00e1bricas y las m\u00e1quinas modernas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hacia 1850 el sistema fabril s\u00f3lo predominaba en la industria de pa\u00f1os de lana y algod\u00f3n. Pero incluso en la pa\u00f1er\u00eda los obreros que trabajaban en f\u00e1bricas eran <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">superados de lejos por los que trabajaban de forma manual. Y cuando pasamos a otros sectores, es todav\u00eda m\u00e1s claro que el aumento del empleo industrial no fue debido a las f\u00e1bricas y s\u00ed a la persistencia de la producci\u00f3n artesanal en peque\u00f1a escala, es decir, a esos peque\u00f1os patronos que se val\u00edan de un pu\u00f1ado de oficiales y aprendices especializados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sea como fuere, los ingleses de pro estaban satisfechos de su industria y los progresos materiales que comportaba. Las clases medias y altas de la sociedad <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">victoriana alababan esta prosperidad sin l\u00edmite y el largo per\u00edodo de paz que la acompa\u00f1aba. En la pol\u00edtica, lord Palmerston era su portavoz m\u00e1s afamado; en la poes\u00eda destacaba lord Tennyson, y en la historia lord Macaulay. Una embriagadora autocomplacencia distingu\u00eda el \u201cespl\u00e9ndido aislamiento\u201d brit\u00e1nico, de modo que parec\u00eda que las clases acomodadas pod\u00edan vivir sin preocuparse del resto de los problemas humanos. El desarrollo material acab\u00f3 de la mano de una profundizaci\u00f3n en el sentimiento religioso que inund\u00f3 la vida social inglesa de la \u00e9poca. Ese despertar de la conciencia religiosa afect\u00f3 a las diversas confesiones cristianas del Reino Unido, desde los m\u00e1s oficialistas anglicanos a los disidentes unitarios. En suma, la misma sociedad autosatisfecha que se regocijaba al contemplar el Crystal Palace, era tambi\u00e9n la que en 1850 pon\u00eda el grito en el cielo cuando John Everett Millais decid\u00eda utilizar modelos de carne y hueso para representar a la Sagrada Familia en ese icono del prerrafaelismo que es el Cristo en la casa del carpintero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La consecuencia pol\u00edtica de este esplendor econ\u00f3mico fue trascendental, porque la mejora del nivel de vida general posibilit\u00f3 que los gobiernos respiraran tranquilos al ver c\u00f3mo se evaporaban las esperanzas revolucionarias. Fueron los a\u00f1os de la desaparici\u00f3n del cartismo, ese impresionante movimiento en favor de los derechos <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">civiles -reivindicaba el sufragio universal y secreto, la inmunidad parlamentaria, las elecciones anuales y la igualdad en los distritos electorales- que en tiempos no muy pasados hab\u00eda conseguido aglutinar a buena parte de la clase obrera. Los restos del naufragio cartista ser\u00edan recogidos por la izquierda radical del liberalismo; pero lo cierto es que durante un tiempo los pol\u00edticos brit\u00e1nicos dejaron de preocuparse por la reforma parlamentaria.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Junto, o mejor dicho, frente a esta sociedad opulenta, estaban los trabajadores y trabajadoras que d\u00eda a d\u00eda pon\u00edan en marcha los telares, los martinetes o los fuelles que impulsaban la industrializaci\u00f3n mec\u00e1nica. La Gran Breta\u00f1a que en 1830 contaba con m\u00e1s de 16 millones de habitantes -m\u00e1s del doble que en 1750- ocupaba en la industria a muchos de sus hombres y mujeres (el 40 por ciento). Esta clase obrera hab\u00eda experimentado un gran aumento cuantitativo y concentrado en un importante n\u00famero de ciudades donde antes no exist\u00eda ninguna actividad manufacturera. De hecho, las ciudades estaban experimentando variaciones espectaculares: las 51 que en 1750 superaban los 5.000 habitantes eran 287 un siglo despu\u00e9s. Entre todas estas ciudades e industrias sobresal\u00edan los tejidos de Manchester y Leeds, y la metalurgia de Sheffield y Birmingham (los elementos estructurales del Crystal Palace hab\u00edan concitado el concurso de muchos artesanos de Birmingham). Pero la industrializaci\u00f3n se caracteriz\u00f3 por ser tan urbana como regional, de modo que a mediados del siglo XIX los productos y regiones que dieron el toque distintivo a Gran Breta\u00f1a fueron el algod\u00f3n de Lancashire, los estambres y pa\u00f1os del West Riding de Yorkshire, la miner\u00eda de hierro y carb\u00f3n de Staffordshire, y las polifac\u00e9ticas regiones industriales que rodeaban a Glasgow y Londres.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-28349 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli.jpg 302w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli-235x300.jpg 235w\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"385\" data-id=\"28349\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 36pt;\"><strong><em>LA VIDA DE DISRAELI<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>Por Andr\u00e9 Maurois*<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>PARTE 11<\/strong><\/span><\/p>\n<p><em>*Traducci\u00f3n del franc\u00e9s por Remee de Hern\u00e1ndez\u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-475878 size-large\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/gladstone-vs-disraeli-1852-1024x718.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"718\" data-id=\"475878\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/gladstone-vs-disraeli-1852-1024x718.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/gladstone-vs-disraeli-1852-300x210.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/gladstone-vs-disraeli-1852-768x538.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/gladstone-vs-disraeli-1852-610x428.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/gladstone-vs-disraeli-1852.jpg 1111w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>IX<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>EL CRUEL DEBER DEL SE\u00d1OR GLADSTONE<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como ocurre con frecuencia en el juego de rugby, en que un buen medio entusiasta a pesar de las decepciones, sirve veinte veces el bal\u00f3n a unos <em>trescuartos<\/em> indolentes, que ni siquiera intentan cargar, as\u00ed dirig\u00eda Disraeli el Poder hacia las negligentes manos de Stanley. Su gran tarea consist\u00eda en la educaci\u00f3n del partido que hab\u00eda de sacar de la protecci\u00f3n, elevar del sentimiento de castas al sentimiento nacional, ense\u00f1\u00e1ndole a apreciar el confort popular y la solidez del Imperio. En lugar de la protecci\u00f3n propon\u00eda un programa valiente, una reforma imperial del Parlamento: la admisi\u00f3n de las colonias en la administraci\u00f3n del imperio, compensar con sus votos los democr\u00e1ticos de las poblaciones, introducir de este modo elementos frescos y poner fin a tan absurdas rivalidades como las de la Poblaci\u00f3n y Campo, Industria y Agricultura. &lt;<em>Una imaginaci\u00f3n rom\u00e1ntica<\/em>&gt;, coment\u00f3 el noble lord, tornando a sus placeres. Pero una vez m\u00e1s le fue servido el bal\u00f3n, y la reina lo llam\u00f3 a Windsor. Hacia unos meses que la muerte de su suegro lo convirti\u00f3 en lord Derby. De nuevo se dirigi\u00f3 a Gorsvenor\u00b4s Gate y fue introducido en la habitaci\u00f3n azul. Esta vez la reina le dijo a Disraeli:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Ser\u00e1 usted canciller del Exchequer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-No entiendo nada de finanzas- le respondi\u00f3 Disraeli.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Entiende usted de ello tanto como entend\u00eda Canning&#8230;Las oficinas le facilitar\u00e1n las cifras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Al d\u00eda siguiente estaba formado el Ministerio. La pobreza del partido en cuanto a hombres se refiere era tal, que solamente tres ministros del Gabinete hab\u00edan sido ya ministros. La reina juzgaba que el Ministerio estaba compuesto s\u00f3lo por lord Derby. Este, cuando alguien le preguntaba por su salud, respond\u00eda:&lt;<em>Me encuentro muy bien, y mis ni\u00f1os tambi\u00e9n.<\/em>&gt; El duque de Wellington se hizo enumerar los nuevos ministros.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como ya era muy viejo y muy sordo, y todos los nombres eran nuevos para \u00e9l, interrumpi\u00f3 varias veces al informador con unos:&lt;<em>\u00bfQui\u00e9n?&#8230; \u00bfQui\u00e9n?&#8230;<\/em> &gt; repetidos. Los peri\u00f3dicos se apoderaron del chiste, y el Ministerio fue conocido por el de los\u00a0 <em>\u2039\u00bfQui\u00e9n?&#8230; \u00bfQui\u00e9n?&#8230;&gt;<\/em> la elecci\u00f3n de Disraeli como canciller del Exchequer fue juzgada la m\u00e1s rid\u00edcula de todas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfPero qu\u00e9 le importaba? Estaba como una muchacha el d\u00eda de su primer baile. El gallardo anciano Lyndhurst le recordaba alguna de las conversaciones de su juventud, en que \u00e9l expres\u00f3 sus deseos, entonces pueriles, convertidos ya en realidad. Sara, en el retiro de su campesina soledad, se ve\u00eda asaltada por gentes del pa\u00eds, que acud\u00edan a solicitar favores. El cartero deseaba ser destinado a la poblaci\u00f3n, y le hablaba al se\u00f1or de Disraeli con voz t\u00edmida y temblona. Dizzi fue a recoger su toga de canciller, de seda negra cubierta de galones dorados; venia en l\u00ednea directa del gran Pitt.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-La encontrar\u00e1 usted muy pesada- le dijo el juez que lo recibi\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-La encuentro incre\u00edblemente ligera- respondi\u00f3 \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-475876\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/disraeli-11-300x270.jpg\" alt=\"\" width=\"520\" height=\"468\" data-id=\"475876\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/disraeli-11-300x270.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/disraeli-11.jpg 318w\" sizes=\"auto, (max-width: 520px) 100vw, 520px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los comienzos no marcharon mal. A la misma reina le divert\u00edan los informes que el leader de la C\u00e1mara de los Comunes hab\u00eda de dirigirle cada noche, despu\u00e9s de la sesi\u00f3n:&lt;<em>El se\u00f1or Disraeli (alias Dizzi) me escribe unos informes muy curiosos, por el estilo de sus libros.<\/em>&gt; Derby estaba bastante satisfecho de su equipo de novatos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La C\u00e1mara aguardaba las elecciones; pero despu\u00e9s de \u00e9stas, que fueron desfavorables, el desgraciado canciller comprend\u00eda que no le dejar\u00edan gozar durante mucho tiempo de aquel cargo, al cual estaba tomando tanto cari\u00f1o. Con m\u00e1s empe\u00f1o que nadie lo acechaba Gladstone.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin que lo desease ninguno de los dos, la vida pol\u00edtica iba tomando apariencia de duelo entre los dos hombres. Superficialmente, eran buenos amigos. Sus mujeres se frecuentaban; algunas veces, despu\u00e9s de alguna sesi\u00f3n algo mas movida, Gladstone entraba a darle las buenas noches a Mary-Ann. Te\u00f3ricamente, los dos eran conservadores. Gladstone, amante de los matices indefinidos, dec\u00eda que deseaba estar &lt;<em>sobre la vertiente liberal del partido conservador antes que sobre la vertiente conservadora del partido liberal.&gt;<\/em> Pero sus naturalezas chocaban entre si y sus carreras se cruzaban. Sin Disraeli, Gladstone hubiera sido el sucesor natural de Peel. Esa era la opini\u00f3n de este \u00faltimo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Gladstone ser\u00e1 primer ministro conservador- dec\u00eda alg\u00fan tiempo antes de morir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y cuando le preguntaban:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-\u00bfY Disraeli\u2019<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Lo haremos gobernador general de las Indias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cada uno de ellos juzgaba severamente al otro. Para Gladstone, Disraeli era un hombre sin religi\u00f3n, sin fe pol\u00edtica. Para Disraeli, Gladstone era un falso devoto que encubr\u00eda con fingidos escr\u00fapulos sus h\u00e1biles maniobras. Gladstone hab\u00eda vivido siempre como el ni\u00f1o en el colegio dominical. En Eton rezaba ma\u00f1ana y noche. En Oxford, los muchachos beb\u00edan menos en 1840, por all\u00ed estuvo Gladstone en 1830. En el Parlamento fue enseguida el alumno estudioso, el disc\u00edpulo m\u00e1s querido de Peel. Disraeli hab\u00eda vivido como un vagabundo escolar y pol\u00edtico. Conoci\u00f3 las viviendas de los usureros antes que las de los ministros y los obispos. Sus enemigos dec\u00edan que no era un hombre honrado en el peor sentido de la palabra. Los enemigos de Disraeli\u00a0 dec\u00edan que no era un cristiano. Los enemigos de Gladstone dec\u00edan que acaso fuese un excelente cristiano, pero seguramente un detestable pagano. Disraeli aprendi\u00f3 a leer en libros de Moliere y de Voltaire. Gladstone juzgaba que Tartufo era una comedia de tercer orden. Disraeli murmuraba con cinismo en el o\u00eddo del viejo y austero se\u00f1or Bright, al ayudarlo a ponerse el abrigo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Despu\u00e9s de todo, se\u00f1or Bright, los dos sabemos de sobra lo que nos ha tra\u00eddo aqu\u00ed: la ambici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Gladstone, inconsciente, afirmaba:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Well, no creo poderme acusar de haber obrado nunca por ambici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se dec\u00eda de Gladstone que pod\u00eda f\u00e1cilmente persuadir a los dem\u00e1s de muchas cosas, y a \u00e9l mismo de lo que fuese&#8230; Disraeli sab\u00eda persuadir a los dem\u00e1s; pero carec\u00eda de poder consigo mismo. Gladstone se complac\u00eda en elegir un principio abstracto y en deducir sus preferencias. Ten\u00eda tendencia a imaginar que sus deseos eran los del Todopoderoso. No se le reprochaba tanto el tener siempre el as de triunfos oculto en su manga, como el pretender que Dios se lo hubiera puesto all\u00ed. Disraeli sent\u00eda horror por los principios abstractos. Le agradaban ciertas ideas, porque encontraban eco en su imaginaci\u00f3n. Abandonaba a la acci\u00f3n el cuidado de ponerlas a prueba. Cuando Disraeli variaba de modo de pensar, como en el caso de la protecci\u00f3n, lo confesaba y pasaba por variable. Gladstone enganchaba su constancia\u00a0 en unas pajillas, suponi\u00e9ndolas tablas de salvaci\u00f3n. Disraeli estaba seguro de que Gladstone no era un santo; pero este \u00faltimo no estaba seguro de que el otro no fuese el diablo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y cada uno se enga\u00f1aba al juzgar al otro. Gladstone aceptaba como verdaderas todas las c\u00ednicas protestas de fe que, por desaf\u00edo, hacia Disraeli, y \u00e9ste calificaba de hip\u00f3critas las frases por las cuales Gladstone se enga\u00f1aba de buena fe. Disraeli, que era doctrinario, se jactaba de ser oportunista. Gladstone, que era oportunista, se jactaba de ser doctrinario. Disraeli, que afectaba un gran desprecio por la raz\u00f3n, razonaba bien. Gladstone, que cre\u00eda razonar, no obraba m\u00e1s que por pasi\u00f3n. Este, en posesi\u00f3n de una gran fortuna, llevaba diariamente sus cuentas. Disraeli, con grandes deudas, gastaba su dinero sin reparos. Los dos amaban a Dante, pero Disraeli le\u00eda sobre todo&lt;El Infierno&gt;, Gladstone, &lt;El para\u00edso&gt;. Disraeli, que pasaba por fr\u00edvolo, estaba casi siempre silencioso en sociedad. Gladstone, que se supon\u00eda muy grave, distra\u00eda tanto con su charla, que hab\u00eda que evitar sus encuentros para poder seguir odi\u00e1ndolo. No le interesaban m\u00e1s que dos cosas: la religi\u00f3n y las finanzas. Disraeli se interesaba por mil cosas, adem\u00e1s de la religi\u00f3n y las finanzas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ninguno de los dos cre\u00eda en la religi\u00f3n del otro, y en eso tambi\u00e9n se enga\u00f1aban los dos, y, por fin, Disraeli se hubiera sorprendido grandemente si hubiera sabido que cuando Gladstone y su mujer ten\u00edan motivos para estar singularmente alegres, se abrazaban en pie\u00a0 ante el fuego y balance\u00e1ndose cantaban:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>A ragamufin husban and ratipoling wife<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>We\u00b4ll fiddle it and scrape it through the ups and downs of life.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando en la discusi\u00f3n del presupuesto se levantaron, uno tras otro, los dos rivales, en el a\u00f1o 1852, parecieron oponerse dos poderes sobrenaturales. Gladstone, con su perfil bien recortado, sus ojos de \u00f3nice, su cabellera negra echada hacia atr\u00e1s por un poderoso movimiento, parec\u00eda el esp\u00edritu del Oc\u00e9ano. Disraeli, con sus bucles brillantes, su silueta un poco encorvada y sus manos afiladas, parec\u00eda m\u00e1s bien el esp\u00edritu del fuego. En cuanto hablaron se evidenci\u00f3 la superioridad del talento de Disraeli; pero hab\u00eda tomado Gladstone un tono de superioridad moral que agrad\u00f3 a la C\u00e1mara.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Jam\u00e1s un presupuesto fue tan duramente atacado en el Parlamento como el que present\u00f3 Disraeli. Se vengaban as\u00ed de sus ataques contra Peel. Durante una semana, noche tras noche, se le despreci\u00f3, haciendo burla, escarneci\u00e9ndolo. Todos los economistas m\u00e1s brillantes demostraron, unos tras otro, su ignorancia y su locura, subrayando con igual iron\u00eda\u00a0 su abandono de la protecci\u00f3n. El permaneci\u00f3 inm\u00f3vil, con los brazos y las piernas cruzados, los ojos entornados y el rostro velado de apat\u00eda. Acaso pensase en las frases ir\u00f3nicas que en otros tiempos dirigi\u00f3 a Peel: &lt;<em>No o\u00edmos ya hablar con frecuencia de los gentileshombres campesinos<\/em>&gt;, y ahora se le dec\u00eda a \u00e9l: &lt;<em>No o\u00edmos ya hablar de la famosa protecci\u00f3n<\/em>&gt;. No parec\u00eda escuchar ni sentir. Cuando por fin habl\u00f3, la sorda violencia de sus sarcasmos demostr\u00f3 que hab\u00eda sido herido. Se hab\u00eda impuesto un tono tranquilo y sostenido; pero algunas veces se le escapaba alguna frase de una iron\u00eda tan amarga, que parec\u00eda casi dolorosa. Comenz\u00f3 de este modo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Yo no soy canciller nato del Exchequer; pertenezco a la canalla del Parlamento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sus frases ten\u00edan una extra\u00f1a resonancia al estilo de Rousseau, muy inesperadas en un leader del partido conservador. Una tormenta muy violenta se desencaden\u00f3 durante su discurso. El brillo de los rel\u00e1mpagos y el rugido del trueno aureolaron su diab\u00f3lica figura, que cre\u00eda contemplar a sus adversarios. Cuando se levant\u00f3 Gladstone, se sinti\u00f3 como un consuelo. Unas frases solemnes y morales mec\u00edan dulcemente las consecuencias. La untuosa moderaci\u00f3n del tono fue como un reposo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La sutil poes\u00eda de un presupuesto ingl\u00e9s es acaso el arte m\u00e1s impenetrable para un desagraciado como Disraeli, que no ha sido educado desde la ni\u00f1ez por las musas de Westminster. All\u00ed, unas leyes misteriosas, pero inexorables, hacen que un penique sobre el az\u00facar cree de pronto una horrible disonancia (y todos los antiguos habituados rechinan los dientes, mirando con piedad al nuevo director de orquesta), cuando un penique sobre la cerveza acaso hubiera creado para sus o\u00eddos las m\u00e1s dulces armon\u00eda. La tasa sobre la malta y las econom\u00edas sobre la Marina se persiguen en un contrapunto dif\u00edcil, pero r\u00edgido, que un secreto instinto revela sin duda a los cancilleres natos del Exchequer. Gladstone, maestro natural de aquel arte austero y sublime, descubri\u00f3 sin esfuerzo las faltas del principiante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Disraeli escuchaba sin descruzar sus brazos ni levantar la vista. De cuando en cuando miraba hacia el reloj. Derby, que aguardaba en una tribuna el voto que hab\u00eda de decidir la suerte de su Ministerio, escuch\u00f3 con atenci\u00f3n a Gladstone durante unos minutos y dej\u00f3 caer su cabeza sobre sus brazos, diciendo sencillamente: &lt;!Plat!&gt; A las cuatro de la ma\u00f1ana cay\u00f3 el Ministerio, por 305 votos contra 286. El paso por el Poder hab\u00eda sido muy breve. Nada podr\u00e1 dar a idea de gracia con que se despidi\u00f3 Disraeli. No dej\u00f3 traslucir ninguna tristeza, pero pidi\u00f3 perd\u00f3n a la C\u00e1mara por el ins\u00f3lito calor de su discurso. Lord John lo felicit\u00f3 por el valor con que hab\u00eda luchado, y cay\u00f3 la cortina. Por la noche apunt\u00f3 Gladstone en su diario que Dios sabia cuanto lamentaba haber sido el instrumento elegido para arrastrar la ca\u00edda de Disraeli, que era, desde luego, hombre de mucho talento :&lt;<em>Quiero rezar mucho para que lo utilice para el bien<\/em>.&gt;<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Gladstone, rompiendo por fin con su pasado, entr\u00f3, con algunos de sus amigos peelistas, a formar parte del nuevo Ministerio. Fue tan brillante aquel Gabinete, que por oposici\u00f3n al de los &lt;<em>\u00bfQui\u00e9n? \u00bfQui\u00e9n?&gt;<\/em>, se le llam\u00f3 &lt;<em>Todos los talentos&gt;<\/em>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-475872\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/disraeli-11-1-227x300.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"475\" data-id=\"475872\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/disraeli-11-1-227x300.jpg 227w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/disraeli-11-1.jpg 282w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>X<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>SOMBRAS<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">CINCUENTA a\u00f1os&#8230;, cincuenta y uno&#8230;, cincuenta y cinco&#8230;, el tiempo deja sus huellas sobre aquel rostro. Dos surcos parten las aletas de la nariz para alcanzar las comisuras de los labios. Los parpados inferiores se oscurecen y el labio cae pesadamente. Envejece peor que los ingleses de tez clara este beduino trasplantado. Las mujeres j\u00f3venes, que no lo conocieron en los tiempos de los chalecos bordados y de los bucles brillantes, lo encuentran feo. Pero Mary-Ann no piensa de ese modo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-El se\u00f1or Disraeli -le cont\u00f3 alguien- ha hablado con mucha elocuencia en la C\u00e1mara de esta noche \u00a1Qu\u00e9 bien est\u00e1 entonces!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-\u00a1Ah! Lo encuentra usted bien, \u00bfno es cierto? La gente lo encuentra feo, pero no lo es; es hermoso. Quisiera que lo viesen cuando duerme.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Disraeli est\u00e1 cada d\u00eda m\u00e1s silencioso. Solo existen en Londres dos personas que recuerdan haberlo visto sonre\u00edr. Conserva todo su entusiasmo por la lucha&#8230;, pero \u00bfllegar\u00e1 a triunfar alguna vez? Comienza a dudar. Cien veces ha pronunciado discursos que fueron reputados como los m\u00e1s hermosos escuchados en el Parlamento. Por diez veces ha saltado los bancos opuestos, y unas veces el jefe se desanima ante el primer obst\u00e1culo, otras el Ministerio formado cae al cabo de algunos meses. Luego, la guerra de Crimea impuso durante cierto tiempo como una uni\u00f3n sagrada. La brecha creada por la marcha de los peelistas no fue nunca reparada. El partido sigue impotente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lord Derby se ha convertido en un amigo y cuando se le pregunta, como en otros tiempos:&lt;<em>\u00bfPor qu\u00e9 Disraeli no le inspira confianza a nadie?<\/em>\u203a, contesta: &lt;<em>Yo tengo confianza en \u00e9l.<\/em>&gt; Pero lord Derby tiene ataques de gota, y en esos momentos no le agrada que le hablen de asuntos de Estado. Cuando Disraeli fue a verlo para explicarle una reforma electoral, le ley\u00f3 una traducci\u00f3n de un poema franc\u00e9s: <em>La ca\u00edda de las hojas, de Millevoye:<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Dear Woods, farewell, your mournful hue<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Foretells the doom that waits on me&#8230;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A lord Derby no le satisfacen esos versos. \u00bfQu\u00e9 opina el querido Dizzi, que fue tambi\u00e9n poeta anta\u00f1o? El querido Dizzi suspira y quiere mostrarse valeroso. Su pat\u00e9tica y transparente resignaci\u00f3n divierte al anciano gentilhombre. \u00bfQu\u00e9 le importa a \u00e9l el Ministerio? Nada puede impedirle ser el decimocuarto conde de Derby, y el primero est\u00e1 en las obras de Shakespeare y el decimo fund\u00f3 el Derby.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando vuelve, su hijo Stanley, tras haber rehusado el Poder, le dice, humor\u00edstico:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Stanley, \u00bfQu\u00e9 buen viento lo trae? \u00bfSe ha degollado Dizzi, o va usted a casarse?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero si alguien propone reemplazar a Dizzi en los Comunes por Stanley, Derby se pone muy serio. El capit\u00e1n es tan leal como el teniente. Toda una pandilla hostil hace responsable al capit\u00e1n y al teniente de la interminable angustia conservadora. Gran parte de los rebeldes los llaman &lt;<em>El jud\u00edo y el jockey<\/em>.&gt; Disraeli se nota ya cansado. Sabe que ha obrado siempre lo mejor que pudo, que fue honrado, consagrando su vida a un partido. \u00bfAmbicioso? Claro que lo fue, y aun cree que el amor a la gloria es el \u00fanico que inspira a los hombres las grandes acciones. \u00bfC\u00ednico? Sin duda; mas \u00a1Cu\u00e1nto romanticismo se oculta aun tras ese cinismo! Por otra parte, con frecuencia le ha ocurrido tener que sacrificar a la fidelidad la ambici\u00f3n y el cinismo. Al mismo Gladstone\u00a0 le escribi\u00f3 una carta muy noble proponi\u00e9ndole una reconciliaci\u00f3n; gesto peligroso, puesto que hubiera podido traer de nuevo al partido el \u00fanico rival de cuidado. Pero Gladstone respondi\u00f3 fr\u00edamente, exponiendo las razones morales que lo impulsaron a dejar de ser conservador. Pronto, sin duda, se le ver\u00eda primer ministro liberal, y, sin embargo, Gladstone es considerado como un santo y Disraeli como un monstruo, juzg\u00e1ndose \u00e9l mismo mucho m\u00e1s impopular de lo que era en realidad. Herido desde la ni\u00f1ez, su sensibilidad era extrema. &lt;\u00a1<strong>Ah, querida Dorothy -le escrib\u00eda a ladi Dorothy Nevill-, no es mi pol\u00edtica, lo que rechazan sino a mi mismo!<\/strong>&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todos los antiguos amigos desaparecieron. Ladi\u00a0 Blessington muri\u00f3 en Paris en 1851. Hubo de huir de Londres con D\u00b4Orsay despu\u00e9s de gastar hasta el \u00faltimo\u00a0 penique. Antes de morir, pudo enviar aun unas letras de felicitaci\u00f3n a su antiguo protegido el nuevo leader, convertido en gran hombre. D\u00b4Orsay le sobrevivi\u00f3 poco tiempo. Juntos reposan en Chambourcy, cerca de Mantes, bajo la misma pir\u00e1mide de granito. Smythe, el c\u00ednico y encantador Smythe, que tanto ayud\u00f3 a Conigsby e invent\u00f3 la Joven Inglaterra, muri\u00f3 casi en la miseria, dej\u00e1ndole unos versos a Dizzi:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>What is life? A Little strife where victories are vain.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Where those who conquer do not win nor those receive who gain<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">(\u00bfLa vida? Una lucha muy corta, en la que el triunfo es vano, en la que el vencedor no gana nunca nada)\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Dizzi repiti\u00f3 a menudo el d\u00edstico <em>What is life?<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El duque ha muerto, por fin. Aquel hombre de hierro parec\u00eda ser eterno. Las tropas cubrieron la carrera hasta San Pablo. Dos mil veces cantaron el largo de Haendel; cuando los coristas volvieron las paginas, pareci\u00f3 formarse un vendaval. Disraeli pronunci\u00f3 un discurso y tuvo el mal acierto de copiarlo de Thiers; el p\u00fablico se dio cuenta y se mostro extra\u00f1ado. Aun viv\u00eda el anciano Lyndhurst; ten\u00eda ochenta y ocho a\u00f1os y estaba ciego ya, pero con el esp\u00edritu tan despierto como siempre. No si\u00e9ndole posible leer, aprend\u00eda de memoria los versos de sus poetas preferidos y sus rezos. Su nieta, que solo contaba\u00a0 ocho a\u00f1os, le tomaba las lecciones. Bulwer hab\u00eda variado mucho; tambi\u00e9n se hizo conservador, pero era un compa\u00f1ero poco seguro. Viv\u00eda con el temor de la loca Rosina, quien lo persegu\u00eda con un odio insensato. Aquella furia hizo de Bulwer un vencido. Ya solo so\u00f1aba con un titulo, la C\u00e1mara de los Lores, la fortuna y el reposo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Carolina Norton estaba aun muy hermosa; las trenzas de sus cabellos, que aureolaban su frente, conservaban aun su negro azulado; pero estaba agriada. Ladi Seymour, la ex reina de belleza, ten\u00eda ya un hijo de treinta a\u00f1os y necesitaba la ayuda de su vecino para levantarse de la mesa. Y p\u00e9rdida muy grave: la fiel Sara muri\u00f3 en 1859.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El hogar familiar, el puerto de refugio, y el centro de ternura, dej\u00f3 de existir, y Mary- Ann hubo de ser entonces esposa, madre y hermana, papeles que represent\u00f3 siempre a las mil maravillas. En todo momento comprendi\u00f3 a Dizzi, sin molestarlo jam\u00e1s. Lo consideraba como el genio m\u00e1s brillante de todos los tiempos, y conservaba piadosamente todos los trocitos de papel en que \u00e9l hab\u00eda hecho alguna anotaci\u00f3n. Algunas veces, aun en p\u00fablico, le cog\u00eda de la mano y la besaba humildemente; pero continuaba hablando sin gran sentido. En Windsor, le dijo a una princesa real:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Acaso ignore usted, querida, lo que es tener un marido afectuoso&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Jorge Smythe, audaz y frio, os\u00f3 preguntarle un d\u00eda a Disraeli si la conversaci\u00f3n de su mujer no le molestaba un poco.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-No me molesta nunca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Well, Dizzi, usted debe de ser un hombre provisto de cualidades extraordinarias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Nada de eso; no poseo m\u00e1s que una cualidad de la que carece la mayor parte de los hombres: la gratitud.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y a otros les dec\u00eda:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Crey\u00f3 en m\u00ed cuando todos los hombres me despreciaban.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todos los a\u00f1os, el d\u00eda del aniversario de su boda, escrib\u00eda para ella un peque\u00f1o poema.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En su vida surgi\u00f3 una extra\u00f1a persona. Hac\u00eda tiempo que Disraeli recib\u00eda cartas de una admiradora desconocida, la se\u00f1ora Brydge Williams, de Torquay, quien se dec\u00eda de raza hebrea, como \u00e9l, y de religi\u00f3n cat\u00f3lica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-\u00bfConocen ustedes -les pregunt\u00f3 a sus amigos- a una vieja loca de Torquay?&#8230;Un d\u00eda, la se\u00f1ora Brydge Williams le pidi\u00f3 que fuese su ejecutor testamentario y que aceptara un importante legado. Fue a verla, acompa\u00f1ado por Mary-Ann, y encontrose con una mujer de setenta y cinco a\u00f1os, enorme, rid\u00edcula y agradable. La pareja y la se\u00f1ora trabaron amistad. Desde Hughenden se enviaban violetas a Torquay, y de aqu\u00ed, rosas a Hughenden. La carta diaria a la se\u00f1ora Brydge Williams reemplaz\u00f3 a la carta a Sara: &lt;<em>Mis grandes delicias de este a\u00f1o han sido sus rosas. Han vivido en mi habitaci\u00f3n y sobre mi mesa m\u00e1s de una semana. Creo no haber visto nunca unas rosas tan lindas de formas, de colores tan brillantes y tan exquisito perfume. Supongo con fundamento que sus rosas han debido de venir de Cachemira. \u00bfD\u00f3nde ha cogido la langosta que lleg\u00f3 esta ma\u00f1ana para mi almuerzo? \u00bfEn las grutas de Anfitrite? \u00a1Estaba tan fresca!&#8230;Tra\u00eda el aroma de toda la dulzura y toda la sal del Oc\u00e9ano.&gt;<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-476031 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/GLADSTONE-3.jpg\" alt=\"\" width=\"629\" height=\"508\" data-id=\"476031\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/GLADSTONE-3.jpg 629w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/GLADSTONE-3-300x242.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/GLADSTONE-3-610x493.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otras amistades femeninas embellec\u00edan una vida bastante mon\u00f3tona: ladi Londonderry, ladi Dorothy Nevill. &lt;<em>Querida Dorothy: Sus fresas eran tan frescas y deliciosas como usted misma. Llegaron muy a punto, en un momento en que me encontraba abatido y febril.&gt;<\/em> Recordaba aun el baile en donde la vio por primera vez. <em>&lt;\u00a1Por favor \u2013hube de exclamar-, d\u00edgame quien es esa joven que parece haberse desprendido de un cuadro de la \u00e9poca de Jorge II!&gt;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a1Cu\u00e1nta gracia y sutileza ten\u00edan entonces las mujeres! En 1860, las muchachas no ambicionaban m\u00e1s que el ser confundidas con la Dama de las Camelias. Se paseaban con las faldas recogidas hasta las rodillas, mostrando unas piernas muy lindas; llamaban a los hombres Tom, John o Dock, y discut\u00edan con los muchachos los \u00faltimos esc\u00e1ndalos inventados en White\u00b4s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los soberanos pasaban. El sabio Luis Felipe, que en las Tullerias enviaba a Disraeli las lonjas de jam\u00f3n tan bien cortadas, llor\u00f3 ante \u00e9l, sentado en el borde de su cama, en una habitaci\u00f3n de desterrado. En cambio, Dizzi fue recibido en esas mismas Tullerias por un emperador que lo pase\u00f3 un d\u00eda en canoa por el T\u00e1mesis. Mary-Ann, colocada a la derecha de Napole\u00f3n III, le record\u00f3 aquel incidente, y c\u00f3mo emprend\u00eda siempre cosas que no sab\u00eda hacer. Ri\u00f3 el emperador, y la emperatriz dijo: &lt;<em>Eso es muy suyo.&gt;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El af\u00e1n de Dizzi por el boato de Las mil y una noches se vio satisfecho por el Paris del segundo Imperio: &lt;<em>Rodeando su cuello de cisne, llevaba la emperatriz un collar de esmeraldas y diamantes como se hubieran podido encontrar en las cuevas de Aladino.<\/em>&gt; Su amor por Francia segu\u00eda inc\u00f3lume, y con frecuencia, vali\u00e9ndose de emisarios secretos, daba al emperador muy sabios consejos, mas, \u00a1ay!, raramente seguidos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La joven soberana, a cuya casa fue en tiempos Dizzi, en compa\u00f1\u00eda de su vieja amigo Lyndhurst, era ya una reina austero y poderosa. Comenzaba a acostumbrarse poco a poco a Disraeli, trat\u00e1ndolo, as\u00ed como a su mujer, con gran bondad. El pr\u00edncipe Alberto muri\u00f3 el a\u00f1o antes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que conserva a Disraeli la impresi\u00f3n de no haber desperdiciado por completo su vida es la admiraci\u00f3n de la juventud. Hay en la fantas\u00eda de su pol\u00edtica algo que lo atra\u00eda. Un joven entusiasta secretario, llamado Montagu Corry, se encari\u00f1\u00f3 con \u00e9l y le demostraba una abnegaci\u00f3n conmovedora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El hijo de Derby, Stanley, era su alumno, un disc\u00edpulo demasiado prudente, pero agradecido. &lt;Vosotros, los Derby- le dec\u00eda Disraeli-, careceis de imaginaci\u00f3n.&gt; Un d\u00eda, los griegos, lanzados a la busca de un rey, le ofrecieron el trono a Stanley; \u00e9ste, que no era Byron, rehus\u00f3. \u00a1Ah, si aquel trono hubiera sido ofrecido a Dizzi!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>En 1853 fue a Oxford para ser recibido doctor honoris causa. No parti\u00f3 sin inquietud, sabiendo cuan burlones son los estudiantes, y recordando que muchos personajes fueron recibidos all\u00ed entre abucheos. Pero nunca, desde el duque de Wellington, se vio tal entusiasmo. P\u00e1lido e impasible, se dirigi\u00f3 hacia el canciller, mientras en el anfiteatro retumbaban los aplausos.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211;<em>Placetne vobis, Domini?-<\/em> pregunt\u00f3 el canciller.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211;<em>Maxime placet! Inmense placet!-<\/em> gritaron los estudiantes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entonces se anim\u00f3 un poco el rostro inm\u00f3vil, recorri\u00f3 tras su mon\u00f3culo la tribuna de las se\u00f1oras, y al descubrir a Mary-Ann, le envi\u00f3 con la mano un beso casi invisible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-476021 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/DISRAELI-POLITICAL-TOPSY.jpg\" alt=\"\" width=\"542\" height=\"796\" data-id=\"476021\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/DISRAELI-POLITICAL-TOPSY.jpg 542w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/DISRAELI-POLITICAL-TOPSY-204x300.jpg 204w\" sizes=\"auto, (max-width: 542px) 100vw, 542px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sesenta a\u00f1os&#8230;, sesenta y uno&#8230;Lentos y breves iban pasando los a\u00f1os. El ritmo humano de las edades se enroscaba al ritmo divino de las estaciones. Disraeli envejec\u00eda. Ya, sin duda, no llegar\u00eda a ser primer ministro. Servir\u00eda a las ordenes de Derby una o dos veces acaso todav\u00eda, y llegar\u00eda la hora de Stanley; las grandes familias tienen sus privilegios. \u00a1L\u00e1stima! El hubiera deseado el Poder; pero no conviene dejar al esp\u00edritu pensar demasiado en lo que no alcanz\u00f3; lo que posee ya basta, si se tiene en cuenta la humildad de los principios. <em>Forti nihil difficile.<\/em> (A los valerosos nada les es dif\u00edcil), dec\u00eda por aquellos tiempos. Divisa pueril, ya que todo es dif\u00edcil. Mas desde hace algunos a\u00f1os ha adoptado otra: <em>Never explain, never complain. (<\/em>No explicar, no quejarse). Es preciso evitar las palabras in\u00fatiles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La se\u00f1ora Brydge Williams muri\u00f3, dejando cerca de treinta mil libras a sus viejos amigos, lo que permiti\u00f3 saldar parte de las deudas. Lo que queda no es tan dif\u00edcil de soportar, ya que un hombre modesto y generoso, Andrew Montagu, gran propietario del Yorkshire, por admiraci\u00f3n hacia Disraeli, ha rescatado los cr\u00e9ditos de los usureros (cerca de cincuenta y siete mil libras) y ha hecho bajar el inter\u00e9s, uniformemente, al tres por ciento. La anciana se\u00f1ora pidi\u00f3 que la enterraran en el cementerio de Hughenden. Y all\u00ed reposa, cerca de la capilla. Acaso pronto vaya Disraeli a unirse con ella; no fue nunca muy robusto, y la vida que lleva es muy dura. El parque se convierte ahora en un lugar encantador. Sobre la terraza, en jarrones blancos de Florencia, geranios r\u00f3seos alternan con agapantas azules. La casa ha sido restaurada, quedando como en tiempo de los Estuardos. En los jardines, en terrazas, donde las estatuas de diosas guardan las entradas de las alamedas, imaginase uno a los <em>cavaliers<\/em> (1) paseando a sus queridas.<\/span><\/p>\n<p><sub>(1)Sobrenombre de los partidarios realistas durante la Revoluci\u00f3n inglesa (reinado de Carlos I), por oposici\u00f3n a los parlamentarios, (cabezas redondas).<\/sub><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fuera de algunas visitas de amigos, la vida es all\u00ed solitaria y mon\u00f3tona. El domingo, la iglesia rompe esta monoton\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sentado en el banco de los se\u00f1ores de Hughenden, Disraeli sue\u00f1a. El reverendo Clubbe, durante el santo servicio, mira con inquietud al hombre poderoso que acaso alg\u00fan d\u00eda nombrar\u00e1 obispos. Salmo CII:&lt;<em><strong>Se\u00f1or, escuchad mi oraci\u00f3n y que mis voces se eleven hasta Vos&#8230;, porque mis d\u00edas se han elevado como el humo y mis huesos se han desecado&#8230;me hallo semejante al pelicano que habita en las soledades&#8230;, me he convertido en el b\u00faho que se retira a las casas, he velado y soy el gorri\u00f3n que se hallase solo en el techo de ellas&#8230;; mis enemigos me hacen reproches, y los que me alababan conspiran contra m\u00ed&#8230; mis d\u00edas se han evaporado como sombras, y heme aqu\u00ed como un \u00e1rbol seco; pero vos, Se\u00f1or, subsist\u00eds eternamente y la memoria de vuestro nombre se extender\u00e1 por todas las naciones y todas las razas..<\/strong>.&gt;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Vuelve a pie ahora al lado del coche de Mary-Ann, que, mientras va conduciendo a su <em>poney<\/em>, se\u00f1ala con animaci\u00f3n sus trabajos. Ella habla&#8230; \u00bfC\u00f3mo puede hablar? Acaba de echar al estanque a dos cisnes que Dizzi llama <em>Hero<\/em> y <em>Leandro<\/em>, no se explica ella por qu\u00e9. Al transformar el jard\u00edn ha turbado la tranquilidad de los b\u00fahos que habitaban en los viejos <em>ifs<\/em>; pero Dizzi ha dicho que es \u00e9sta el ave de Minerva, y ella, por tal motivo, los cuida religiosamente. Por la noche, algunos vienen a veces a golpear con sus picos curvados en los cristales de las ventanas, y sus grandes ojos redondos brillan en el misterio de la noche.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-475875\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/220px-Old_disraeli.jpg\" alt=\"\" width=\"520\" height=\"584\" data-id=\"475875\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"48\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE DE ENTRADAS DE \u00abLA VIDA DE DISRAELI\u00bb *** &nbsp; &nbsp; EL ESTADO Y LOS TRABAJADORES (extracto de la Introducci\u00f3n) Por Jos\u00e9 Antolin Nieto\u00a0 &nbsp; El Crystal Palace es el mejor s\u00edmbolo de la larga <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/06\/14\/la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-parte-11\/\" title=\"LA VIDA DE DISRAELI, por Andr\u00e9 Maurois (Parte 11)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":475984,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-474962","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-miscelanea"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/474962","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=474962"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/474962\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/475984"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=474962"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=474962"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=474962"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}