{"id":4589,"date":"2017-08-16T01:00:08","date_gmt":"2017-08-16T00:00:08","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=4589"},"modified":"2018-03-06T20:02:56","modified_gmt":"2018-03-06T19:02:56","slug":"la-tortura-por-jean-amery","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/08\/16\/la-tortura-por-jean-amery\/","title":{"rendered":"LA TORTURA,  por JEAN AMERY"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<h1 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt; font-family: georgia, palatino, serif;\"><a href=\"http:\/\/www.eldiario.es\/contrapoder\/mentiras-reiteradas-ex-juez-Garzon_6_675842419.html\"><span style=\"color: #339966;\">Las mentiras reiteradas del exjuez Garz\u00f3n<\/span><\/a><\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00abEs dif\u00edcil aceptar que un juez que ve los cuerpos llagados de muchos de los detenidos sencillamente no pueda pensar que pasa algo de este tipo\u00bb, dicen los autores en referencia a las torturas que aseguran que padecieron<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">Diecinueve de los detenidos de la denominada Operaci\u00f3n Garz\u00f3n han escrito este art\u00edculo, en que responden a las \u00faltimas declaraciones del exjuez Baltasar Garz\u00f3n al diario La Vanguardia, y lo remitieron a dicho peri\u00f3dico que se neg\u00f3 a publicarlo<\/span><\/p>\n<p class=\"m-7773830542415498385gmail-mce\" style=\"margin: 0cm 0cm 11.25pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif; color: #333333;\">Ramon Piqu\u00e9, Marcel Dalmau y 17 encausados m\u00e1s* <\/span><\/p>\n<p class=\"m-7773830542415498385gmail-mce\" style=\"margin: 0cm 0cm 11.25pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif; color: #333333;\">En un art\u00edculo publicado a La Vanguardia el d\u00eda 31 de julio, dice el se\u00f1or Baltasar Garz\u00f3n que \u00abla postverdad es la mentira emotiva, cuando lo que ha ocurrido en realidad tiene menos importancia que la percepci\u00f3n que se puede tener del hecho en s\u00ed\u00bb. En el supuesto que nos ata\u00f1e, lo que ha ocurrido y, seg\u00fan \u00e9l, tiene menos importancia, son las torturas que varios militantes independentistas sufrimos a manos de la Guardia Civil en el verano del 1992, poco antes de los Juegos Ol\u00edmpicos. Un delito de lesa humanidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"m-7773830542415498385gmail-mce\" style=\"margin: 0cm 0cm 11.25pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif; color: #333333;\">Con un comienzo de art\u00edculo como el citado, el exjuez Garz\u00f3n ha desaprovechado una ocasi\u00f3n de oro para hacer una autocr\u00edtica y desmarcarse de las cloacas del Estado, de las cuales en alg\u00fan momento de su vida quiso sacar provecho para hacer carrera pol\u00edtica. Hay que recordar que \u00e9l trabajaba para la Audiencia Nacional, la instancia judicial heredera directa del Tribunal de Orden P\u00fablico franquista, que continu\u00f3 cumpliendo con las mismas funciones sin ninguna revisi\u00f3n, limpieza o ruptura.<\/span><\/p>\n<p class=\"m-7773830542415498385gmail-mce\" style=\"margin: 0cm 0cm 11.25pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif; color: #333333;\">El motivo por el cual el pasado mes de julio unos cuantos encausados dimos el paso de esperarlo en el Parlamento de Catalu\u00f1a es que \u00e9l hab\u00eda sido el responsable judicial de la operaci\u00f3n en el marco de la cual fuimos torturados. Un responsable innegable, puesto que fue quien orden\u00f3 nuestras detenciones. Es dif\u00edcil aceptar que un juez que ve los cuerpos llagados de muchos de los detenidos sencillamente no pueda pensar que pasa algo de este tipo. Le hicimos esta pregunta el d\u00eda que vino a nuestro Parlamento y \u00e9l no la quiso contestar. \u00bfEra ingenuo o era c\u00f3mplice?<\/span><\/p>\n<p class=\"m-7773830542415498385gmail-mce\" style=\"margin: 0cm 0cm 11.25pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif; color: #333333;\">El d\u00eda 16 de diciembre de 2012, en el programa\u00a0<em>Salvados<\/em>\u00a0de la Sexta, el se\u00f1or Garz\u00f3n afirm\u00f3 taxativamente que, de las personas que hab\u00edan comparecido ante \u00e9l, ni una sola hab\u00eda denunciado torturas. Obviamente, cuando hizo esta afirmaci\u00f3n, ment\u00eda. Est\u00e1 grabado y usted mismo se desmiente de manera impl\u00edcita en este \u00faltimo art\u00edculo. En abril del 2013 el semanario La Directa hizo p\u00fablicas las actas de nuestras declaraciones, en las que se demostraba que siete de las personas detenidas hab\u00edan denunciado ante \u00e9l esas torturas.<\/span><\/p>\n<p class=\"m-7773830542415498385gmail-mce\" style=\"margin: 0cm 0cm 11.25pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif; color: #333333;\">Tenemos que apuntar que, antes de declarar ante el juez, los agentes de la Guardia Civil nos hab\u00edan amenazado con volver a ser torturados si no repet\u00edamos las declaraciones que hab\u00edamos aprendido cuando est\u00e1bamos en sus manos y, obviamente, nos avisaban de que fu\u00e9ramos con cuidado si denunci\u00e1bamos torturas. Nos hab\u00edan demostrado con creces que no se trataba de ninguna postverdad, se\u00f1or Garz\u00f3n, y los juicios se fundamentaron sobre estas declaraciones, hechas bajo amenazas y torturas, que nunca fueron anuladas.<\/span><\/p>\n<p class=\"m-7773830542415498385gmail-mce\" style=\"margin: 0cm 0cm 11.25pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif; color: #333333;\">A pesar de todo, siete personas denunciamos torturas ante el juez y cuando empezamos a hablar de todo aquello a lo que hab\u00edamos sido sometidos, \u00e9l, Baltasar Garz\u00f3n, nos record\u00f3 que las preguntas las har\u00eda \u00e9l, y que cualquier referencia al trato recibido se har\u00eda al final. De este modo, se descontextualizaba la declaraci\u00f3n en relaci\u00f3n a las torturas recibidas.<\/span><\/p>\n<p class=\"m-7773830542415498385gmail-mce\" style=\"margin: 0cm 0cm 11.25pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif; color: #333333;\">El exjuez dice que \u00e9l no pod\u00eda hacer nada m\u00e1s de lo que hizo, que la competencia era del juzgado ordinario y de la fiscal\u00eda correspondiente. Afirma que la sentencia de Estrasburgo dice que su actuaci\u00f3n fue impecable, cosa que no aparece en ninguna parte del texto de la sentencia\u2026 El se\u00f1or Garz\u00f3n hace un relato a medida de sus intereses, sin ni una brizna de humildad.<\/span><\/p>\n<p class=\"m-7773830542415498385gmail-mce\" style=\"margin: 0cm 0cm 11.25pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif; color: #333333;\">Dice el se\u00f1or Garz\u00f3n que, de los quince detenidos que sostuvieron la denuncia al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo (TEDH), seis fueron condenados por la Audiencia Nacional, y que eran personas que usaban el terror como medio para transmitir sus ideas. La relaci\u00f3n de algunas de estas personas con Terra Lliure no justifica la pr\u00e1ctica de la tortura. Este posicionamiento est\u00e1 en las ant\u00edpodas de la defensa de los derechos humanos. Por otro lado, \u00bftenemos que considerar que las otras nueve personas que hab\u00edan denunciado torturas y que no fueron condenadas ni procesadas son da\u00f1os colaterales de la razia polic\u00edaca? \u00bfEs as\u00ed como quiere ser un defensor de los derechos humanos? Relea lo que ha escrito y dice en su art\u00edculo. \u00bfDe qu\u00e9 postverdad est\u00e1 hablando?<\/span><\/p>\n<p class=\"m-7773830542415498385gmail-mce\" style=\"margin: 0cm 0cm 11.25pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif; color: #333333;\">Dice que no entiende la insistencia en intentar reivindicar visiones del pasado distorsionadas, que no vale la pena perder el tiempo\u2026 Las visiones distorsionadas del pasado las hemos soportado durante muchas d\u00e9cadas en este pa\u00eds, y los encargados de difundirlas han sido personas como usted, que se han dedicado a construir versiones oficiales tergiversadas con impunidad total. Dice que nadie es perfecto, y que ha hecho autocr\u00edtica en numerosas ocasiones y quiere continuar haci\u00e9ndolo. Se\u00f1or Garz\u00f3n, no sabemos si ha hecho autocr\u00edtica, pero el texto de su art\u00edculo m\u00e1s bien va por otro camino, m\u00e1s bien es la actitud de alguien que, si tuviera dignidad, pedir\u00eda perd\u00f3n antes de proclamarse defensor ac\u00e9rrimo de los derechos humanos.<\/span><\/p>\n<p class=\"m-7773830542415498385gmail-mce\" style=\"margin: 0cm 0cm 11.25pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif; color: #333333;\">Pero, desgraciadamente, m\u00e1s all\u00e1 del caso que nosotros vivimos, el exjuez en cuesti\u00f3n es conocido en algunas instancias de defensa de los derechos humanos justamente por su papel obstaculizador en materia de derechos humanos, y en su curr\u00edculum hay m\u00e1s causas parecidas. Tenemos que recordar casos como el de Aritz Beristan, detenido el 2002 por orden del se\u00f1or Garz\u00f3n, ante el cual hab\u00eda denunciado torturas, y la sentencia posterior del TEDH, que condenaba de nuevo al Estado espa\u00f1ol por no haberlas investigado.<\/span><\/p>\n<p class=\"m-7773830542415498385gmail-mce\" style=\"margin: 0cm 0cm 11.25pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif; color: #333333;\">O el caso de las cinco personas detenidas en Vilanova i la Geltr\u00fa acusadas de pertenecer a Al Qaeda que denunciaron que hab\u00edan sido torturadas ante los jueces de la Audiencia Nacional, Andreu y Grande-Marlaska y, posteriormente, ante el juez Garz\u00f3n. Despu\u00e9s de un tiempo, el mismo Tribunal Supremo anul\u00f3 la sentencia de la Audiencia Nacional apuntando que no se hab\u00edan investigado las torturas a pesar de los indicios racionales que hab\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"m-7773830542415498385gmail-mce\" style=\"margin: 0cm 0cm 11.25pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif; color: #333333;\">La Coordinadora por la Prevenci\u00f3n y Denuncia de la Tortura, con motivo de la presentaci\u00f3n del se\u00f1or Garz\u00f3n en 2011 como candidato a miembro del Comit\u00e9 por la Prevenci\u00f3n de la Tortura del Consejo de Europa, hizo llegar a aquella instancia un documento con la compilaci\u00f3n de numerosos casos en los que, siendo juez instructor el se\u00f1or Garz\u00f3n, se hab\u00edan producido denuncias por torturas y no se hab\u00edan parado los procesos, m\u00e1s bien al contrario. El juez tuvo que retirar su candidatura.<\/span><\/p>\n<p class=\"m-7773830542415498385gmail-mce\" style=\"margin: 0cm 0cm 11.25pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif; color: #333333;\">Se\u00f1or Garz\u00f3n, hablamos de torturas, no del proceso que vive Catalu\u00f1a. Hablamos de un delito de lesa humanidad, no de independentismo.<\/span><\/p>\n<p class=\"m-7773830542415498385gmail-mce\" style=\"margin: 0cm 0cm 11.25pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\"><em><span style=\"color: #333333;\">*Firman este texto Ramon Piqu\u00e9 (twiter: @rpiqueh), Marcel Dalmau y 17 encausados m\u00e1s (todos ellos detenidos el a\u00f1o 1992 en el marco de la Operaci\u00f3n Garz\u00f3n semanas antes de la celebraci\u00f3n de los JJOO de Barcelona).<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_4649\" aria-describedby=\"caption-attachment-4649\" style=\"width: 420px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/munch_el_grito-400x518.jpg\" rel=\"lightbox[4589]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-4649\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/munch_el_grito-400x518.jpg\" alt=\"\" width=\"420\" height=\"544\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/munch_el_grito-400x518.jpg 400w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/munch_el_grito-400x518-232x300.jpg 232w\" sizes=\"auto, (max-width: 420px) 100vw, 420px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4649\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">El grito, de Eduard Munch<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>LA TORTURA<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong> por JEAN AMERY<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El turista que visita B\u00e9lgica se encuentra a veces, al azar de sus peregrinaciones, en un lugar que se sit\u00faa a mitad de camino entre Bruselas y Anvers: el fuerte Breendonk. La construcci\u00f3n que descubre es una fortificaci\u00f3n de la \u00e9poca de la Primera Guerra Mundial e ignoro qu\u00e9 destino le era asignado por aquel entonces. En el curso de la Segunda Guerra Mundial, durante el breve per\u00edodo de dieciocho d\u00edas de resistencia de la armada belga en mayo del 1940, Breendonk fue el \u00faltimo cuartel general del rey L\u00e9opold. Luego, bajo la ocupaci\u00f3n alemana, se transform\u00f3 en una suerte de peque\u00f1o campo de concentraci\u00f3n, un \u00abcampo de llegada\u00bb, como era costumbre decir en el lunfardo del Tercer Reich. Hoy en d\u00eda se ha convertido en un museo nacional belga.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al primer vistazo se percibe que el fuerte Breendonk es un edificio muy antiguo, incluso hist\u00f3rico. Tal como est\u00e1 all\u00ed, bajo el cielo gris y eternamente cargado de lluvia de Flandes, con sus c\u00fapulas invadidas de hierbas y sus muros grises, recuerda un grabado melanc\u00f3lico de la guerra del setenta: instant\u00e1neamente se piensa en Gravelotte y en Sedan, y es como si el emperador Napole\u00f3n III vencido, fuera a aparecer con el kepi en la mano, en el encuadre de esos portales robustos y bajos. Hay que acercarse para que esta visi\u00f3n furtiva nacida de una \u00e9poca remota d\u00e9 lugar a otra imagen que nos es m\u00e1s familiar: miradores se yerguen a lo largo de la fosa que corre alrededor del fuerte, un cerco lo rodea con sus alambrados. De golpe el grabado de 1870 le cede el lugar a las visiones de horror de las fotograf\u00edas que revelan aquel mundo que David Rousset ha denominado \u00abel universo concentracionario\u00bb. La administraci\u00f3n del museo ha dejado las cosas tal cual fueron desde 1940 hasta 1944. Amarillentas pancartas en los muros dicen: \u00bbTodo hombre que pase este l\u00edmite ser\u00e1 abatido\u00bb. El monumento a la Resistencia erguido ante el fuerte &#8211; un hombre arrodillado forzosamente pero enderezando desafiante la cabeza curiosamente tallada a lo eslavo -, este monumento pat\u00e9tico, no era sin duda necesario para que el visitante comprenda d\u00f3nde se encuentra, y aquello que este lugar conmemora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se entra por el portal principal y se llega r\u00e1pidamente a una pieza que hab\u00eda sido misteriosamente bautizada con el nombre de \u00abOficina\u00bb. Una foto de Heinrich Himmler en la pared, una bandera con una cruz esv\u00e1stica desplegada sobre una larga mesa, algunas miserables sillas. Oficina. Cada cual se aplicaba a su trabajo, el suyo era matar. Luego vienen los largos pasillos h\u00famedos, cargados de un rancio olor a s\u00f3tano y mal iluminados por focos avaros de su lumbre rojiza, exactamente como en aquella \u00e9poca. Celdas s\u00f3lidamente cerradas por puertas espesas de una pulgada. Hay que atravesar toda una serie de pesadas rejas antes de llegar a un s\u00f3tano abovedado y desprovisto de ventanas donde se encuentra toda suerte de ins\u00f3litos instrumentos de hierro. De aqu\u00ed ning\u00fan grito puede escapar al exterior. Es aqu\u00ed que eso me sucedi\u00f3: la tortura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando se habla de tortura hay que tener el cuidado de agregar ciertas aclaraciones. El trato al que se me someti\u00f3 en la innombrable b\u00f3veda de Breendonk no era la tortura en su forma m\u00e1s atroz. No me pincharon con agujas hirviendo por debajo de las u\u00f1as y tampoco quemaron con cigarrillos mi torso desnudo. Lo que me sucedi\u00f3 es menos grave y sobre eso hablar\u00e9 luego; en comparaci\u00f3n con otros suplicios este no es tan malo y mi cuerpo no ha guardado ning\u00fan estigma espectacular. Sin embargo, veintid\u00f3s a\u00f1os despu\u00e9s de que se produzca, oso afirmar, fund\u00e1ndome en una experiencia que, no obstante, no ha sondeado toda la extensi\u00f3n de lo posible, que la tortura es el acontecimiento m\u00e1s aterrador que un hombre puede guardar en su interior.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora bien, mucha gente esconde en su interior este g\u00e9nero de secreto, pues lo peor no tiene derecho a la unicidad. En la mayor parte de los pa\u00edses occidentales la tortura como instituci\u00f3n y m\u00e9todo ha sido abolida desde el final del siglo XVII. Sin embargo, hoy en d\u00eda, dos siglos m\u00e1s tarde, hay hombres y mujeres que hablan de sufrimientos padecidos, pero nadie conoce su n\u00famero. Trabajando en este ensayo, cay\u00f3 en mis manos un peri\u00f3dico en el cual una serie de fotos muestran soldados de la armada sud-vietnamita torturando a los rebeldes del viet-cong que lograron capturar. Al respecto el escritor ingl\u00e9s Graham Greene escribi\u00f3 en el Daily Telegrah de Londres una carta en la cual dice lo siguiente: \u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u00bbLo que hay de singular en estas fotograf\u00edas publicadas por la prensa inglesa y americana, es que fueron visiblemente tomadas con el consentimiento de los torturadores y que ning\u00fan comentario las acompa\u00f1a. \u00a1Exactamente como si se tratara de im\u00e1genes ilustrando un tratado de zoolog\u00eda sobre la vida de los insectos! \u00bfsignifica esto que las autoridades americanas consideran la tortura como una forma legal de audiencia de los prisioneros de guerra? Cierto, si se quiere, esas fotos dan testimonio de una cierta honestidad, y prueban tambi\u00e9n que las autoridades no cierran los ojos. Pero me pregunto si finalmente la hipocres\u00eda del pasado no es preferible a esta suerte de buena fe inconsciente&#8230;\u00bb <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cada uno se plantea seguramente la misma cuesti\u00f3n que Graham Greene. La confesi\u00f3n de la tortura, el riesgoso emprendimiento -\u00bfpero todav\u00eda lo es verdaderamente?- que consiste en divulgar tales documentos fotogr\u00e1ficos al p\u00fablico en general, no se explica m\u00e1s que con la hip\u00f3tesis de que la rebeli\u00f3n de las conciencias ya no es m\u00e1s temible. Es de creer que las conciencias se habituaron a esas pr\u00e1cticas. En el curso de los \u00faltimos decenios la tortura no ha sido practicada solamente en Vietnam. Prefiero no saber lo que pasa en las prisiones sudafricanas, angole\u00f1as o congole\u00f1as. Pero s\u00e9, y el lector lo ha escuchado sin lugar a dudas, c\u00f3mo eran las cosas en las prisiones de la Argelia francesa. Sobre el tema existe un libro terriblemente preciso y objetivo: La <em>Question<\/em> de Henri Alleg; esta obra, cuya difusi\u00f3n fue prohibida, es el relato de un hombre que fue testigo ocular al mismo tiempo que v\u00edctima, y levanta un lac\u00f3nico proceso verbal del horror sin hacer todo un esc\u00e1ndalo de aquello que le sucedi\u00f3. Alrededor de 1960, un gran n\u00famero de libros y de panfletos han aparecido sobre el mismo tema: el sabio tratado de criminolog\u00eda de Alee Mellar, reputado jurista, el texto de protesta del publicista Pierre-Henri Simon, la investigaci\u00f3n \u00e9tico-filos\u00f3fica de un te\u00f3logo llamado Vialatoux. La mitad de la naci\u00f3n francesa se levant\u00f3 contra la tortura en Argelia; he aqu\u00ed una proeza que es todo un honor de este pueblo, jamas se lo dir\u00e1 lo bastante seguido ni lo bastante expl\u00edcitamente. Los intelectuales de izquierda han protestado. Los sindicalistas cat\u00f3licos y otros laicos cristianos se pusieron en guardia y han intervenido contra la tortura, poniendo en peligro su seguridad y hasta sus vidas. Los pr\u00edncipes de la Iglesia elevaron su voz, aunque a pesar de todo no era lo suficientemente fuerte a nuestro gusto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Era esta la gran Francia, \u00e1vida de una libertad que no hab\u00eda perdido todav\u00eda del todo en esos d\u00edas oscuros. En cuanto a los gritos lanzados en las lejan\u00edas, llegaban en tan poca medida a las orejas del mundo como mis propios aullidos no atravesaban las b\u00f3vedas de Breendonk, esos aullidos extra\u00f1os y siniestros para mis propios o\u00eddos. En Hungr\u00eda se cuenta de un primer ministro en funci\u00f3n a quien bajo el r\u00e9gimen de uno de sus predecesores algunos torturadores le habr\u00edan arrancado las u\u00f1as. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n y quienes son todos aquellos de los cuales nunca tuvimos noticias y que probablemente no sepamos nunca? Pueblos, gobiernos, polic\u00edas, nombres que conocemos pero que nadie cita. La tortura hace aullar. Quiz\u00e1s alguien a\u00falla en alg\u00fan lugar en este mismo momento, en este preciso segundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfPorqu\u00e9, en el fondo, yo no he hablado de la tortura m\u00e1s que en el contexto del Tercer Reich? Sin lugar a dudas porque yo mismo la he sufrido bajo la sombra de las alas plenamente desplegadas de esa gran ave de presa. Pero no es solamente por eso: tambi\u00e9n es porque por encima de toda experiencia personal, estoy convencido de que para el Tercer Reich la tortura no era un accidente: ella era su esencia misma. Aqu\u00ed yo escucho elevarse vivas protestas, y, lo s\u00e9, aquello que he osado afirmar me conduce sobre un terreno resbaladizo. Tratar\u00e9 de justificar esta aserci\u00f3n un poco m\u00e1s tarde. Pero antes que nada, perm\u00edtanme relatar aquello en lo que mi experiencia ha consistido precisamente y lo que pas\u00f3 en la atm\u00f3sfera h\u00fameda de los s\u00f3tanos del fuerte Breendonk.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fui arrestado por la Gestapo en julio de 1943. Por un asunto de propaganda. El grupo al cual pertenec\u00eda, una peque\u00f1a organizaci\u00f3n germano-parlante activa en el seno del movimiento de resistencia belga, estaba encargado de hacer propaganda antinazi entre los miembros de las fuerzas alemanas de ocupaci\u00f3n. El material de propaganda que fabric\u00e1bamos era bastante primitivo pero nosotros nos figur\u00e1bamos que era suficiente para persuadir a los soldados alemanes acerca de la demencia y de la crueldad de Hitler y de su guerra Hoy en d\u00eda yo s\u00e9, o al menos creo saber, que nuestro indigente mensaje ca\u00eda en o\u00eddos sordos: en efecto, tengo sobradas razones para suponer que los militares verde oscuros que encontraban nuestros panfletos delante de sus barracas las pasaban al instante a sus superiores golpeando los talones, y que estos \u00faltimos a su turno informaban a los servicios de seguridad con la misma presteza d\u00f3cil. As\u00ed pues los \u00faltimos descubrieron r\u00e1pidamente nuestra pista y terminaron por acecharnos. Uno de los panfletos que llevaba conmigo en el momento de mi arresto declaraba en un tono de propaganda tan perentorio como torpe: \u00bbMuerte a los bandidos SS y a los verdugos de la Gestapo!\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Toda persona arrestada en posesi\u00f3n de escritos de este \u00abtipo por esos hombres vestidos con abrigos de cuero que te apuntaban con sus pistolas no ten\u00eda que hacerse ninguna ilusi\u00f3n. Y yo no me hice ninguna, ni un segundo, pues me cre\u00eda -erradamente, como lo comprendo hoy en d\u00eda- viejo conocedor, oh cu\u00e1n desconfiado del sistema, de sus hombres, de sus m\u00e9todos. Lector de la Neue Weltbuhne y del Neue Tagebuch de aquel entonces, versado en la literatura de los campos de emigraci\u00f3n alemana desde 1933, cre\u00eda saber por adelantado lo que me esperaba. Desde los primeros d\u00edas del Tercer Reich hab\u00eda escuchado hablar de los s\u00f3tanos de las barracas de los SA en Berl\u00edn, en la General Pape-StraBe. Poco tiempo despu\u00e9s hab\u00eda le\u00eddo lo que, seg\u00fan mis conocimientos, era el primer documento alem\u00e1n sobre los campos de concentraci\u00f3n: el op\u00fasculo intitulado Oranienburg de Gerhart Segers. Desde entonces tuve conocimiento de tal cantidad de relatos de antiguos prisioneros de la Gestapo que cre\u00eda firmemente no tener nada m\u00e1s que aprender sobre ese tema. Lo que iba a suceder se integrar\u00eda, para decirlo de alguna manera, perfectamente entre las obras relativas al tema Prisi\u00f3n, interrogatorio, golpiza, tortura y al final, seg\u00fan toda probabilidad, la muerte: estaba escrito y era as\u00ed que todo se desarrollar\u00eda. Cuando en el momento del arresto un hombre de la Gestapo me orden\u00f3 alejarme de la ventana, porque conoc\u00eda bien la trampa -se abre bruscamente la ventana con las manos atadas y de un salto se alcanza un borde cercano-, me sent\u00ed alabado de que me atribuyera tal presencia de esp\u00edritu y tal agilidad pero, obedeciendo a su orden, hice mansamente una negaci\u00f3n con la cabeza asegur\u00e1ndole que no ten\u00eda ni la condici\u00f3n f\u00edsica requerida ni menos a\u00fan la intenci\u00f3n de escaparme de manera tan intr\u00e9pida a mi suerte. Sab\u00eda, agregu\u00e9, lo que iba a pasar; pod\u00edan contar con mi cooperaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfPero es cierto que se sabe verdaderamente? No se sabe m\u00e1s que a medias. \u00abNada sucede ni como se lo espera, ni como se lo teme\u00bb, afirma Proust en uno de sus libros. No es porque, como se dice, la realidad sobrepasa la ficci\u00f3n (no es una cuesti\u00f3n de cantidad), sino porque es la realidad y no ya el acontecimiento imaginado. Podemos pasarnos la vida entera tratando de confrontar lo imaginario y lo real: jamas llegaremos a t\u00e9rmino. Un cierto n\u00famero de cosas suceden efectivamente m\u00e1s o menos de la manera prevista: los hombres de la Gestapo con abrigos de cuero, el ca\u00f1\u00f3n de las pistolas apuntando sobre la v\u00edctima, a este nivel todo corresponde. Luego, de repente, se cae en la cuenta casi sin poder creerlo de que esos tipos tienen no solamente abrigos de cuero y pistolas, sino tambi\u00e9n rostros: no \u00abrostros de la Gestapo\u00bb con narices torcidas, partes de ment\u00f3n hipertrofiadas, cicatrices dejadas por la viruela o las pu\u00f1aladas, como se lee a veces en los libros, sino al contrario: rostros como cualquiera. Rostros insignificantes: Y el descubrimiento siniestro, que a un estadio ulterior reduce toda representaci\u00f3n abstracta a la nada, nos hace comprender que los rostros insignificantes terminan igualmente por convertirse en rostros de la Gestapo y que el mal se superpone a la banalidad y en alguna medida la exalta. Pues no hay \u00abbanalidad del mal\u00bb; Hannah Arendt, que trataba de eso en su libro sobre Eichmann, no conoc\u00eda el enemigo del hombre m\u00e1s que de o\u00eddas y no lo ve\u00eda m\u00e1s que en su tubo de ensayo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando un acontecimiento nos desaf\u00eda al extremo, se pierde el derecho de hablar de banalidad, porque en esta frontera no puede ser m\u00e1s cuesti\u00f3n de abstracci\u00f3n y todav\u00eda menos de una imaginaci\u00f3n capaz de acercarse tan poco a la realidad. Que alguien sea maniatado y llevado por la fuerza a un autom\u00f3vil solamente \u00abes evidente\u00bb cuando se lee el relato en un peri\u00f3dico y luego uno se dice, en calidad de persona razonable, en el momento en que se est\u00e1 justamente embalando volantes: s\u00ed es cierto, \u00bfy luego? Eso me puede suceder, me suceder\u00e1 seguramente alg\u00fan d\u00eda. Pero entonces: el autom\u00f3vil es diferente, y uno jam\u00e1s hab\u00eda sentido la presi\u00f3n de las ataduras sobre la carne, y no se reconocen las calles, y la reja del cuartel general de la Gestapo, que uno cre\u00eda conocer por haber pasado por all\u00ed una infinidad de veces, revela otras perspectivas, otros ornamentos, otros adoquines cuando es en calidad de prisionero que uno franquea el umbral. Todo es evidente y sin embargo ya nada es evidente desde el momento en que se es brutalmente empujado hacia una realidad cuya luz enceguece hiriendo hasta la m\u00e9dula. Lo que llamamos \u00abvida normal\u00bb puede sin lugar a dudas coincidir con la imaginaci\u00f3n que la anticipa y el enunciado banal. Yo compro un peri\u00f3dico y soy \u00bbun hombre que compra el peri\u00f3dico\u00bb: el acto no difiere de la visi\u00f3n que lo anticipaba y yo mismo no me diferencio en absoluto de las millones de personas que lo han efectuado antes que yo. \u00bfEs que mi poder imaginativo no alcanza para investir plenamente la realidad de tal acontecimiento? No, sino porque eso que llamamos la \u00abrealidad cotidiana\u00bb no es en s\u00ed misma, en su vivencia inmediata, nada m\u00e1s que una abstracci\u00f3n cifrada. No miramos la realidad a los ojos salvo en muy raros momentos de nuestra vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por supuesto que todo eso no es todav\u00eda la tortura. Estamos en el momento del arresto y, cuanto mucho, en el del primer golpe recibido. \u00abSi hablas, me dijeron los hombres de rostros insignificantes, te enviaremos a la prisi\u00f3n de la polic\u00eda de la Wehnnacht. Si te niegas a confesar, te encontrar\u00e1s en Breendonk, y ya sabes lo que eso quiere decir.\u00bb Lo sab\u00eda y (al mismo tiempo) no lo sab\u00eda. En cualquier caso me comport\u00e9 m\u00e1s o menos como el hombre que compra su peri\u00f3dico y habl\u00e9 como estaba previsto. Con mucho gusto escapar\u00eda al fuerte Breendonk que conoc\u00eda demasiado bien, diciendo aquello que esperaban conocer de m\u00ed. Pero desgraciadamente no sab\u00eda nada o casi nada. \u00bfC\u00f3mplices? no pod\u00eda citar m\u00e1s que sus nombres falsos. \u00bfLos escondites? Solo nos llevaban durante la noche y jam\u00e1s nos hab\u00edan develado las direcciones exactas. Todo eso era un juego que ellos conoc\u00edan demasiado bien y que no merec\u00eda tomarse la molestia de detenerse. Rieron con desprecio. Y s\u00fabitamente sent\u00ed&#8230; el primer golpe.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los golpes asestados durante los interrogatorios no tienen gran importancia en criminolog\u00eda. Son represalias normales, t\u00e1citamente autorizadas y practicadas contra los detenidos recalcitrantes que se niegan a confesar. Si creemos al jurista antes citado, Alee Mellar, y su libro sobre la tortura, casi todos los polic\u00edas distribuyen golpes a peque\u00f1as o fuertes dosis, incluso en las democracias occidentales, exceptuando Inglaterra y B\u00e9lgica. En Am\u00e9rica se habla de third degree, el tercer grado de un interrogatorio en el curso del cual frecuentemente la polic\u00eda llegar\u00eda incluso a tomar medidas m\u00e1s graves que los simples pu\u00f1etazos. En Francia se lleg\u00f3 a inventar una palabra lunfarda para minimizar amablemente las cosas: se habla de \u00abpassage atabac\u00bb de los prisioneros. Luego de la Segunda Guerra mundial, un alto funcionario de la polic\u00eda judicial ha expuesto con m\u00faltiples detalles, en una obra destinada a sus subalternos, las razones por las cuales era imposible renunciar a la violencia f\u00edsica \u00aben el marco de la legalidad\u00bb, en las audiencias de los culpables.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La mayor\u00eda de las veces el p\u00fablico no da prueba de hipersensibilidad cuando tales pr\u00e1cticas en vigor en las comisarias de polic\u00eda son divulgadas por la prensa. Cuanto mucho se escucha hablar una que otra vez de la interpelaci\u00f3n de un diputado de izquierda en el Parlamento. Luego de lo cual todas las otras historias terminan en cola de espera; todav\u00eda nunca escuch\u00e9 hablar de un polic\u00eda que practicara estas golpizas y que no hubiera sido en\u00e9rgicamente cubierto por sus superiores. As\u00ed pues, si algunos simples pu\u00f1etazos &#8211; que por otro lado no guardan ninguna medida en com\u00fan con la verdadera tortura &#8211; no suscitan m\u00e1s que d\u00e9biles ecos en el p\u00fablico, aquel que los sufre vive una experiencia profundamente traumatizante, por no derrochar ya aqu\u00ed las palabras graves m\u00e1s expl\u00edcitas y hablar de monstruosidad. El primer golpe le hace comprender al detenido que est\u00e1 sin defensa, y que ese gesto encierra ya todo lo que sigue en estado embrionario. La tortura y la muerte en la celda, de las cuales se pod\u00eda ya. haber tenido conocimiento sin que este conocimiento posea el color de la vida, son presentidas desde el primer golpe como posibilidades reales, m\u00e1s a\u00fan como certidumbres. Tienen el derecho de darme un pu\u00f1etazo en la cara, se dice la v\u00edctima en una estupefacta perplejidad, y tambi\u00e9n con una certeza igualmente estupefacta se dice: van entonces a hacer de m\u00ed todo lo que quieran. Al exterior, nadie sabr\u00e1 nada, y nadie intervendr\u00e1 en mi favor. Cualquiera que quiera acudir a socorrerme, una esposa, una madre, un hermano o un amigo, nunca llegar\u00e1 hasta aqu\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pocas cosas se han dicho cuando un hombre que nunca ha sido golpeado emite la constataci\u00f3n \u00e9tico-pat\u00e9tica de que con el primer golpe recibido el prisionero pierde su dignidad humana. Debo confesar que no s\u00e9 exactamente qu\u00e9 es la dignidad humana. Hay quien cree perderla cuando se encuentra en condiciones tales que le es imposible ba\u00f1arse todos los d\u00edas. Otro piensa que se le priva cuando est\u00e1 constre\u00f1ido a hablar una lengua distinta a la suya ante las autoridades. Por un lado la dignidad humana es asociada a un cierto confort f\u00edsico, por el otro a la libertad de expresi\u00f3n, en un tercer caso quiz\u00e1s tambi\u00e9n al derecho de acceder a un compa\u00f1ero er\u00f3tico del mismo sexo. No s\u00e9 pues si aquel que es molido a golpes por la polic\u00eda pierde su \u00abdignidad humana\u00bb. Pero aquello de lo que estoy seguro es que con el primer golpe que se abate sobre \u00e9l, es despose\u00eddo de eso que llamaremos provisoriamente la confianza en el mundo. Confianza en el mundo. Muchas cosas la constituyen: por ejemplo la fe en una causalidad a toda prueba, fe irracional, imposible de justificar l\u00f3gicamente, o la convicci\u00f3n igualmente ciega de la validez de la conclusi\u00f3n inductiva. Otro elemento m\u00e1s importante en esta confianza &#8211; y el \u00fanico pertinente aqu\u00ed &#8211; es la certeza de que el otro me tratar\u00e1 en funci\u00f3n de contratos sociales escritos o no, m\u00e1s exactamente que va a respetar mi existencia f\u00edsica y de all\u00ed en m\u00e1s metaf\u00edsica. Las fronteras de mi cuerpo son las fronteras de mi Yo. La superficie de mi piel me a\u00edsla del mundo extra\u00f1o: al nivel de esta superficie yo tengo el derecho, si quieren \u00a0que guarde la confianza, de no tener que sentir m\u00e1s que aquello que yo deseo sentir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed pues, el primer golpe recibido quiebra esta confianza en el mundo. El otro, contra quien yo estoy f\u00edsicamente en el mundo y con quien yo puedo estar solamente mientras no transgreda la frontera que es la superficie de mi piel, me impone, golpe\u00e1ndome, su propia corporalidad. Levanta la mano contra m\u00ed y haciendo esto me aniquila. Es como una violaci\u00f3n, un acto sexual cometido sin el consentimiento de uno de ambos miembros. Cierto, mientras que existe la perspectiva incluso m\u00ednima de poder defenderse, un mecanismo se activa en el curso del cual yo puedo progresivamente rectificar la transgresi\u00f3n operada por el otro. Defendiendo mi cuerpo yo opero una expansi\u00f3n, objetivo mi propia corporalidad, restablezco la confianza en mi supervivencia. El contrato social lleva entonces otro texto y otras cl\u00e1usulas: ojo por ojo, diente por diente. y uno puede as\u00ed conformar su existencia. Esto no es as\u00ed all\u00ed donde el otro te rompe un diente o hace desaparecer tu ojo bajo una hinchaz\u00f3n, y cuando se padece sin defensas la agresi\u00f3n del adversario que devino el pr\u00f3jimo. Finalmente la violaci\u00f3n f\u00edsica llevada acabo por el otro se muda en acto de aniquilamiento existencial desde el momento en el que ya no hay ayuda que esperar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La esperanza, la certeza de recibir ayuda forman en efecto parte de las experiencias fundamentales del hombre y ciertamente tambi\u00e9n del animal. Es lo que han demostrado brillantemente el viejo Kropotkine, que hablaba de la \u00abayuda mutua en la naturaleza\u00bb, y el sabio moderno Lorenz, investigador en el dominio del comportamiento animal. La espera de una ayuda exterior es mi elemento constitutivo del psiquismo en la misma medida que la lucha por la vida. Vengo enseguida, le dice la madre al ni\u00f1o que gime de dolor, tendr\u00e1s tu biber\u00f3n caliente, tendr\u00e1s una taza de t\u00e9, no te dejaremos sufrir as\u00ed! Te prescribo un medicamento, tranquiliza el m\u00e9dico, esto te ayudar\u00e1 a sobrellevar el mal. Incluso sobre el campo de batalla hay ambulancias de la Cruz Roja que van en busca de los heridos. En casi todas las situaciones de la vida la herida f\u00edsica va de la mano de la espera de una ayuda externa: la primera es compensada por la segunda. Pero con el primer pu\u00f1etazo del polic\u00eda contra el cual no hay medio de defenderse y que no vendr\u00e1 a detener ninguna mano fraterna, una parte de nuestra vida se apaga para no encenderse nunca m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay que agregar que si la realidad de la golpiza por la polic\u00eda es tolerable en un primer momento, es porque el temor existencial suscitado por el primer golpe se disipa muy r\u00e1pido y que un espacio ps\u00edquico permanece abierto a un cierto n\u00famero de consideraciones pr\u00e1cticas. Es incluso una sorpresa m\u00e1s bien agradable que se instala al principio, porque el dolor f\u00edsico no es para nada insoportable. Los golpes que llueven sobre uno tienen subjetivamente una calidad esencialmente espacial y ac\u00fastica: espacial en la medida en que el detenido golpeado en la cara o en la cabeza tiene la impresi\u00f3n de que la pieza se desplaza a sacudones con todos los objetos que ve; ac\u00fastica, porque cree escuchar un ruido confuso de trueno que se aten\u00faa progresivamente para llegar a ser un gru\u00f1ido sordo y general. El golpe provoca su propia anestesia. No hay una sensaci\u00f3n de dolor comparable por ejemplo a un violento dolor de muelas o a la quemadura lacerante de un corte purulento, tanto es as\u00ed que el hombre golpeado se \u00a0pone a pensar m\u00e1s o menos lo siguiente: pues bien, todav\u00eda es soportable, pod\u00e9is continuar golpe\u00e1ndome, no os llevar\u00e1 a ning\u00fan lado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y no los llev\u00f3 a ning\u00fan lado, y se hartaron de dar pu\u00f1etazos. Yo solamente repet\u00eda que no sab\u00eda nada, no tard\u00e9 en encontrarme, ya no en la prisi\u00f3n de Bruxelles administrada por la Wehrmacht, sino, tal como me lo hab\u00edan prometido, en el \u00abcampo de llegada de Breendonk\u00bb en el cual los SS gobernaban como reyes. Ser\u00eda tentador aqu\u00ed hacer una pausa y hablar del trayecto en autom\u00f3vil de Bruxelles a Breendonk, veinticinco kil\u00f3metros de campa\u00f1a flamenca sobre una ruta bordeada de \u00e1lamos que se plegaban bajo el viento y que era placentero mirar, incluso teniendo las mu\u00f1ecas doloridas por las ataduras muy cerradas. Pero esto nos desviar\u00eda del tema, y es tiempo de ir a los hechos. Que se evoque simplemente el ceremonial de acceso al campo en el que se penetraba por el port\u00f3n principal y pasando el puente elevadizo: aqu\u00ed, incluso los hombres de la Gestapo debieron presentar sus piezas de identidad a los soldados SS que estaban de guardia, y si hasta aqu\u00ed el prisionero hab\u00eda conservado, a pesar de todo, alguna duda sobre la seriedad de la situaci\u00f3n, en este lugar, al pie de los miradores y a la vista de las metralletas, en medio de ese ritual de ingreso marcado de una siniestra solemnidad, se ve\u00eda forzado a reconocer que hab\u00eda llegado de una vez por todas al [m del mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fui conducido enseguida a la \u00abOficina\u00bb de la que ya he hablado. Los asuntos que se trataban estaban visiblemente florecientes. Bajo la mirada fr\u00eda de Himmler que el cuadro representaba con el ojo calzado de un mon\u00f3culo, los hombres entraban y sal\u00edan, golpeando las botas, golpeando las puertas. Sobre los h\u00e1bitos negros de sus uniformes estaban cosidas las letras SD. No se dignaron a dirigir la palabra a los reci\u00e9n llegados, hombres de la Gestapo o detenidos, se contentaron con anotar con celeridad los datos de mi carta de identidad falsa y me despojaron alegremente de mis posesiones desde ya insignificantes. Una billetera, los botones de las mangas y mi corbata me fueron confiscados. Un brazalete fino de oro despert\u00f3 la atenci\u00f3n maliciosa de la asamblea y un SS flamenco, que quer\u00eda darse aires de importancia, explic\u00f3 a sus camaradas alemanes que ese era .el signo distintivo de los partisanos. Cada objeto fue registrado en acta con la precisi\u00f3n que se impone para toda actividad ejecutada en una oficina digna de tal nombre. El padre Hirnrnler echaba una mirada satisfecha sobre el pa\u00f1o de la bandera que recubr\u00eda la mesa de madera virgen, y sobre sus hombres. Se pod\u00eda contar con ellos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lleg\u00f3 el momento de honrar una promesa hecha con anterioridad: justificar mi firme convicci\u00f3n de que la tortura era la esencia del nacionalsocialismo, m\u00e1s exactamente: que en ella el Tercer Reich se realizaba en toda su plenitud. Que se ha torturado y que se contin\u00faa torturando en otros lados, es un hecho evidente, y ya lo hemos recordado. Un hecho innegable. En Vietnam desde 1964. En Argelia de 1957. En Rusia probablemente entre 1919 y 1953. En 1919 la tortura fue practicada en Hungr\u00eda, tanto por los Blancos como por los Rojos, la tortura fue practicada en las prisiones espa\u00f1olas, por los franquistas tanto como por los republicanos. Entre las dos guerras los torturadores echaban manos a la obra en los Estados semi-fascistas de la Europa del Este, en Polonia, en Rumania, en Yugoslavia. La tortura no es una invenci\u00f3n del nacionalsocialismo. No obstante ella fue su apoteosis. El partidario de Hitler no alcanzaba el pleno desarrollo de su identidad cuando se contentaba con ser r\u00e1pido como una liebre, \u00e1spero como el cuero, duro como el acero Krupp. No era la insignia de oro del partido lo que hac\u00eda al representante acabado de su F\u00fchrer y de su ideolog\u00eda, no m\u00e1s que una orden de sangre o una cruz de Caballero. Era necesario que torture, que aniquile, para \u00abser grande soportando el sufrimiento de los otros\u00bb. Era necesario que pudiera manipular los instrumentos de tortura para que Hirnrnler le librase el certificado hist\u00f3rico de madurez, y las generaciones futuras le consagrasen su admiraci\u00f3n por haber logrado despreciar su propia misericordia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Yo escucho una vez m\u00e1s elevarse las protestas ultrajadas, clamando que no es con Hitler que hay que asimilar la tortura sino con algo m\u00e1s general como el \u00abtotalitarismo\u00bb. Escucho que me recuerdan a gritos el caso del comunismo. \u00bfPero no he reconocido yo mismo que la tortura ha sido practicada durante treinta y cuatro a\u00f1os en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica? \u00bfY Arthur Koestler no habr\u00eda ya&#8230;? S\u00ed! Ya s\u00e9, ya s\u00e9. Pero nos resulta imposible suscribir aqu\u00ed a las grandes mistificaciones hist\u00f3ricas de la posguerra, que presentaban el comunismo y el nacionalsocialismo como dos manifestaciones emparentadas de un solo y mismo fen\u00f3meno. Cuantas veces se ha citado en coro, y m\u00e1s de lo debido, los nombres de Hitler y de Stalin, de Auschwitz y de Siberia, el muro del ghetto de Varsovia y el muro Ulbricht de Berl\u00edn, de la misma manera que se cita siempre juntos a Goethe y Schiller, Klopstock y Wieland. Recordemos r\u00e1pidamente, a t\u00edtulo propio e incluso corriendo el riesgo de cometer una delaci\u00f3n, lo que Thomas Mann dijo un d\u00eda en una entrevista que fue objeto de numerosos ataques: a saber que el comunismo, por m\u00e1s aterradora que sea la imagen que provisoriamente d\u00e9 de si, simboliza igualmente una idea del hombre, mientras que el fascismo de Hitler no es una idea, es una infamia. Pues a fin de cuentas no se puede negar que el comunismo en cuesti\u00f3n ha sabido desestalinizarse y que hoy en d\u00eda en la zona de influencia sovi\u00e9tica, y si podemos dar fe de una multitud de relatos que concuerdan, no se tortura m\u00e1s. En Hungr\u00eda vive un primer ministro que habr\u00eda sido anta\u00f1o \u00e9l mismo v\u00edctima de la tortura de Stalin, es posible y concebible. Pero, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda imaginar un nacionalsocialismo \u00abdeshitlerizado\u00bb, y, como hombre pol\u00edtico de primer plano en una Europa reorganizada seg\u00fan una pol\u00edtica nazi, a un antiguo partidario de Rhom que habr\u00eda hecho sus armas en la escuela de la tortura? Nadie puede imaginar semejante cosa. Es imposible que eso sea. Pues el nacionalsocialismo, que no estaba munido de ninguna idea pero que dispon\u00eda de todo un arsenal de ideas confusas y malvadas, ha sido hasta ahora el \u00fanico sistema pol\u00edtico del siglo en haber no solamente practicado la dominaci\u00f3n del anti-hombre, como cualquier otro r\u00e9gimen del terror rojo o blanco, sino tambi\u00e9n en haberlo expresamente erigido en principio. La palabra humanidad le era tan odiosa como el pecado loes a los devotos, y es la raz\u00f3n por la cual hablaban de humanitarismo sopor\u00edfico. Los nazis exterminaban y subyugaban, de lo cual atestiguan no solamente los cuerpos del delito sino tambi\u00e9n una cantidad m\u00e1s que suficiente de teor\u00edas en apoyo. Los nazis torturaban como los otros, porque la tortura era un medio de poseer informaciones importantes para el Estado. Pero paralelamente torturaban con la clara consciencia del mal. Martirizaban a sus prisioneros con fines determinados, exactamente espec\u00edficos en cada caso. Pero torturaban antes que nada porque eran torturadores. Se serv\u00edan de la tortura como medio. Pero la serv\u00edan todav\u00eda con m\u00e1s fervor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando me recuerdo los&#8217; acontecimientos de aquel entonces, puedo rever al hombre que entr\u00f3 s\u00fabitamente en la \u00abOficina\u00bb y del cual todo parec\u00eda depender en Breendonk. Su uniforme verde oscuro enarbolaba los ornamentos negros de los SS, pero lo llamaban Herr Leutnant. Era peque\u00f1o, robusto y ten\u00eda un rostro sangu\u00edneo y cachetudo en el cual la fisonom\u00eda reconocer\u00eda sin dudas el tipo \u00abgru\u00f1\u00f3n-afable\u00bb. Ten\u00eda una voz ronca y agria y su acento recordaba aquel de un dialecto berlin\u00e9s. De su mu\u00f1eca colgaba, atado a un nudo de cuero, un nervio de vaca que pod\u00eda llegar a tener el largo de un metro. \u00bfPero porqu\u00e9 yo deber\u00eda callar su nombre, ese nombre que luego me ser\u00eda tan familiar? Quiz\u00e1s hoy este hombre pasa d\u00edas felices, quiz\u00e1s se siente a gusto, rojo y sano, cuando vuelve en autom\u00f3vil del paseo dominical. No tengo ninguna raz\u00f3n para no nombrarlo. Ese famoso Herr Leutnant que cargaba aqu\u00ed con el rol de experto en materia de tortura se llamaba Praust: P-R-A-U-S-T. \u00abAndando\u00bb me dijo complaciente con su voz chillona. Me condujo inmediatamente por los largos pasillos ba\u00f1ados de una luz rojiza en donde se suced\u00edan rejas que se abr\u00edan y reca\u00edan pesadamente detr\u00e1s nuestro, hasta que llegamos bajo las b\u00f3vedas del b\u00fanker que ya tuve la ocasi\u00f3n de describir. Est\u00e1bamos acompa\u00f1ados por los hombres de la Gestapo que me hab\u00edan detenido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si quiero al fin llegar al an\u00e1lisis de la tortura, no puedo desgraciadamente ahorrarle al lector los detalles concretos de lo que sucedi\u00f3 acto seguido, pero tratar\u00e9 de ser breve. Del techo del b\u00fanker colgaba una cadena en parte enroscada alrededor de una polea; en su extremidad inferior se encontraba un grueso gancho de hierro. Se me condujo bajo el aparato. El gancho fue pasado por las ligaduras que atenazaban mis manos atadas atr\u00e1s de la espalda. Luego me izaron con la cadena hasta que mi cuerpo colgase aproximadamente a un metro del suelo. As\u00ed suspendido, con las manos ligadas por la espalda, uno puede mantenerse gracias a la fuerza de los m\u00fasculos solamente un muy breve momento en una posici\u00f3n cercana a la vertical. Durante esos pocos minutos, mientras ya se han gastado las \u00faltimas fuerzas, que el sudor te corre por la frente y los labios y que la respiraci\u00f3n se acorta, ya no se est\u00e1 m\u00e1s en estado de responder a ninguna pregunta. \u00bfC\u00f3mplices? \u00bfDirecciones? \u00bfLugares de encuentro? A penas si se escucha todav\u00eda. La vida entonces concentrada por entero en un solo lugar muy circunscripto del cuerpo, en este caso las articulaciones de los hombros, no reacciona m\u00e1s, porque ella se consume totalmente para juntar sus fuerzas. Pero tal llamado de energ\u00eda no puede durar demasiado, incluso en el caso de seres de fuerte constituci\u00f3n f\u00edsica. En lo que a m\u00ed concierne deb\u00ed abandonar muy r\u00e1pido. Fue en ese momento que se produjo en lo alto de mi espalda un ruido y un desgarro que mi cuerpo hasta el d\u00eda de hoy no ha olvidado. Sent\u00ed que mis hombros se dislocaban. El peso mismo del cuerpo hab\u00eda provocado la luxaci\u00f3n, ca\u00ed en el vac\u00edo y todo mi cuerpo colgaba ahora de mis brazos dislocados, estirados hacia arriba por detr\u00e1s y retorcidos hasta encontrarse por sobre de mi cabeza. Tortura, del lat\u00edn torquere, torcer: \u00a1qu\u00e9 lecci\u00f3n de cosas por la etimolog\u00eda! A la vez los golpes asestados con el nervio de vaca llov\u00edan tupidos sobre mi cuerpo y varios de ellos traspasaron pura y simplemente el pa\u00f1o ligero del pantal\u00f3n de verano que yo llevaba ese d\u00eda, el 23 de Julio de 1943.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ser\u00eda completamente absurdo querer describir aqu\u00ed los dolores que sent\u00ed entonces. \u00bfEra aquello \u00abcomo un hierro hirviendo incrustado en la concavidad de mis hombros\u00bb, o bien \u00abcomo si me hubieran clavado una estaca en la nuca\u00bb? Una met\u00e1fora suceder\u00eda a la otra y finalmente girar\u00edamos desesperadamente en c\u00edrculo, llevados de la nariz en un interminable carrusel de par\u00e1bolas. El dolor era lo que era. No hay nada m\u00e1s que decir. La manera en que se sienten las cosas es tan incomparable como indescriptible. Marca los l\u00edmites del poder de la palabra en la comunicaci\u00f3n. Aquel que quiera hacer comprender a otro lo que fue su sufrimiento f\u00edsico se ver\u00eda constre\u00f1ido a inflig\u00edrselo y a mudarse \u00e9l mismo en torturador.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero si el c\u00f3mo del dolor se escapa a la comunicaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, puedo quiz\u00e1s intentar explicar aproximadamente aquello en que consisti\u00f3 ese dolor. Conten\u00eda todo lo que ya hemos identificado antes a prop\u00f3sito de los golpes asestados por los polic\u00edas, a saber: la violaci\u00f3n por el otro de las fronteras del Yo, violaci\u00f3n que ya no puede m\u00e1s ser neutralizada por la espera de una ayuda externa, ni contrarrestada por la autodefensa. La tortura es todo eso, y todav\u00eda mucho m\u00e1s que eso. Aquel que es sumergido por el dolor de la tortura siente su cuerpo como nunca antes. Su carne se realiza totalmente en su autonegaci\u00f3n. La tortura se encuentra parcialmente y bajo una forma atenuada en esos momentos de la vida en que se actualiza en la conciencia del paciente que espera ayuda, y el dicho popular que dice que el hombre anda bien todo del tiempo que no sienta que su cuerpo enuncia una innegable verdad. Solamente en la tortura la coincidencia del hombre y de su carne se vuelve total: aullando de dolor, el hombre torturado y quebrado por la violencia, que no puede esperar socorro alguno, que ha perdido el derecho de leg\u00edtima defensa, no es m\u00e1s que un cuerpo y absolutamente nada m\u00e1s. Si lo que Thomas Mann describi\u00f3 hace ya mucho tiempo en la Monta\u00f1a M\u00e1gica es cierto: que el hombre es tanto m\u00e1s \u00abcarnal\u00bb cuando su cuerpo sucumbe desesperadamente al dolor, entonces la tortura es la m\u00e1s aterradora de todas las celebraciones del cuerpo. En el caso de los pacientes con tifus, \u00e9stas eran todav\u00eda festejadas en estado de euforia; para los m\u00e1rtires en cambio se mudan en rituales f\u00fanebres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nos sentimos tentados de llevar la especulaci\u00f3n m\u00e1s lejos. El dolor, dec\u00edamos, es el paroxismo de nuestra corporalidad as\u00ed exacerbada. Pero quiz\u00e1s es todav\u00eda m\u00e1s que eso, y pensamos aqu\u00ed en la muerte. Ninguna ruta tomada en pr\u00e9stamo a la l\u00f3gica puede conducirnos a la muerte, pero est\u00e1 permitido pensar que el dolor pueda franquear hasta ella una v\u00eda intuitiva. Tendr\u00edamos entonces la siguiente ecuaci\u00f3n: cuerpo =dolor = muerte, y en nuestro caso esta ecuaci\u00f3n llevar\u00eda a su vez a la hip\u00f3tesis de que la tortura, por la cual el otro hace de nosotros un cuerpo, anula la contradicci\u00f3n de la muerte y nos hace vivir nuestra propia muerte. \u00bfPero acaso no estamos buscando refugio en un discurso que ya no es m\u00e1s cient\u00edfico? La \u00fanica excusa que tenemos para justificar esta disgresi\u00f3n es la experiencia personal de la tortura, y nos falta todav\u00eda agregara titulo explicativo que la tortura tiene un car\u00e1cter indeleble. Aquel que ha sido torturado permanece torturado. La tortura est\u00e1 marcada en su carne con hierro al rojo vivo, incluso cuando ninguna marca cl\u00ednicamente objetiva es ya reconocible. El car\u00e1cter inolvidable de la tortura autoriza entonces al torturado a lanzarse en tales vuelos especulativos, que no deben planear demasiado alto pero que tienen al menos el derecho de reclamar que se les reconozca su validez.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">He hablado del m\u00e1rtir. Pero quiz\u00e1s sea hora de decir algunas palabras de los verdugos. Ning\u00fan puente liga el uno a los otros. La tortura polic\u00edaca moderna no conoce la complicidad teol\u00f3gica que ligaba sin lugar a dudas . los dos miembros en la Inquisici\u00f3n: la fe los reun\u00eda todav\u00eda en el placer de torturar, y en los tormentos del suplicio sufridos. El torturador cre\u00eda ejercer el derecho divino, dado que purificaba el alma del culpable; derecho que el hereje torturado o la bruja no le negaban. Tal era la naturaleza de esa uni\u00f3n espantosa y pervertida de la cual ya no queda ning\u00fan rastro en nuestra \u00e9poca. Para el torturado, el torturador no es m\u00e1s que el otro, y es bajo esta \u00f3ptica que lo consideramos aqu\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfQuienes eran esos otros que me hab\u00edan suspendido por los brazos dislocados y que azotaban con un nervio de vaca ese cuerpo inerte que colgaba? En un primer momento podemos adoptar el punto de vista a partir del cual no eran m\u00e1s que simples peque\u00f1os burgueses convertidos en bestias y torturadores subalternos. Es totalmente indispensable abandonar con la mayor rapidez ese primer punto de vista si queremos acercarnos al mal bajo una \u00f3ptica que no sea banal. \u00bfSe trataba entonces de s\u00e1dicos? Tengo la convicci\u00f3n perfectamente fundada de que no lo eran en el sentido estrecho de la patolog\u00eda sexual, tanto como estoy persuadido de no haber encontrado, en el curso de esos dos a\u00f1os de detenci\u00f3n en la Gestapo y en los campos de concentraci\u00f3n, ning\u00fan verdadero s\u00e1dico de esta especie. Sin embargo lo eran probablemente si dejamos de lado la patolog\u00eda sexual y si intentamos juzgar a los torturadores seg\u00fan las categor\u00edas &#8230; y bien s\u00ed: de la filosof\u00eda del marqu\u00e9s de Sade. El sadismo concebido como concepci\u00f3n del mundo desordenada [d\u00e9-rang\u00e9e] en el sentido estricto del t\u00e9rmino es otra cosa que el sadismo de los manuales corrientes de psicolog\u00eda, difiere tambi\u00e9n de la interpretaci\u00f3n del sadismo en el an\u00e1lisis freudiano. Por lo tanto quisi\u00e9ramos citar aqu\u00ed al antrop\u00f3logo franc\u00e9s Georges Bataille que ha meditado largamente sobre el extravagante marqu\u00e9s. Quiz\u00e1s veamos entonces que no solamente mis verdugos se hab\u00edan instalado en el vecindario de la filosof\u00eda s\u00e1dica, sino que el nacionalsocialismo por completo no estaba tan marcado por el sello de un \u00abtotalitarismo\u00bb dif\u00edcil de definir como por el del sadismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para Georges Bataille el sadismo no debe ser comprendido en el sentido de la patolog\u00eda sexual sino m\u00e1s bien en el de la psicolog\u00eda existencial, y bajo este \u00e1ngulo se perfila como negaci\u00f3n radical del otro, como el rechazo de reconocer a la vez el principio social y el principio de realidad. Un mundo donde triunfan el martirio, la destrucci\u00f3n y la muerte no puede subsistir, es evidente. Pero el s\u00e1dico no se inquieta en absoluto de la perpetuaci\u00f3n del mundo. Al contrario: quiere abolir el mundo, y mediante la negaci\u00f3n de su pr\u00f3jimo, que para \u00e9l es tambi\u00e9n \u00abel infierno\u00bb en un sentido muy particular, quiere realizar su propia soberan\u00eda total. El pr\u00f3jimo es reducido al estado de cuerpo, de carne, proceso por el cual se encuentra al borde del abismo de la muerte; y en el peor de los casos termina por caer por abajo de la frontera letal en la nada. De esta suerte el torturador realiza su propia corporalidad asesina pero sin que le haga falta perderse totalmente como el m\u00e1rtir: puede poner t\u00e9rmino al suplicio cuando se le ocurra. El grito de dolor y el grito de muerte lanzados por el otro le pertenecen, reina en due\u00f1o absoluto\u00bb sobre la carne y el esp\u00edritu, la vida y la muerte. De esta suerte la tortura opera una inversi\u00f3n total del mundo social en donde solamente podemos vivir si le acordamos la vida al pr\u00f3jimo, refrenamos el deseo de expansi\u00f3n de nuestro Yo, y alivianamos sus sufrimientos. Al contrario del universo de la tortura en donde el hombre existe por el hecho mismo de que quiebra al otro y puede contemplar su ruina. Una simple presi\u00f3n de la mano prolongada por su instrumento es suficiente para transformar al otro -incluyendo su cabeza que puede abrigar o no a Kant y Hegel y todas las nueve sinfon\u00edas y el mundo como voluntad y como representaci\u00f3n -en puerco que grita hasta la afon\u00eda camino al matadero. El verdugo, cuando ha terminado, cuando ha realizado su expansi\u00f3n en el cuerpo del otro y ha apagado aquello que era el esp\u00edritu del otro, puede incluso ponerse a fumar un cigarrillo o tomar su desayuno o, si tiene ganas, retornar al mundo como voluntad y representaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los de Breendonk se contentaban con el cigarrillo. y dejaban seguramente al viejo Schopenhauer en paz cuando se hartaban de torturar. Sin embargo, el mal que me reservaban no era banal. Eran, si se quiere, los obtusos bur\u00f3cratas de la tortura. Pero a la vez eran mucho m\u00e1s que eso, como pod\u00eda yo leerlo en sus rostros serios, tensos, no hinchados de un deseo sexual s\u00e1dico, sino m\u00e1s bien absortos y concentrados sobre una autorealizaci\u00f3n asesina. Con toda el alma conduc\u00edan su asunto; \u00e9ste se llamaba poder, dominaci\u00f3n sobre el esp\u00edritu y la carne, auto-expansi\u00f3n excesiva que nada pod\u00eda detener. Tampoco he olvidado que hubo momentos en que yo consagraba una especie de ignominiosa veneraci\u00f3n a la torturante soberan\u00eda que ejerc\u00edan sobre m\u00ed. Pues aquel que tiene el derecho de reducir el hombre a la carne y ofrecer a la muerte una presa gimiente, \u00bfno es acaso un dios o al menos un semi dios?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">M\u00e1s all\u00e1 de los esfuerzos de concentraci\u00f3n requeridos para aplicar la tortura, esos hombres evidentemente no olvidaban su oficio. Eran esbirros, para ellos todo esto era pura rutina. Continuaron pues con el interrogatorio, siempre las mismas preguntas: c\u00f3mplices, direcciones, puntos de encuentro. Confes\u00e9moslo enseguida: tuve mucha suerte por el solo hecho de que nuestro grupo, en previsi\u00f3n justamente de eventuales extorsiones, lo hab\u00eda organizado todo perfectamente bien. Lo que quer\u00edan aprender de mi boca en Breendonk, lo ignoraba sencillamente yo mismo. Si en lugar de los nombres falsos yo hubiera podido citar los nombres reales, quiz\u00e1s, incluso muy probablemente, una desgracia se hubiera producido, y yo tendr\u00eda hoy en d\u00eda la figura de un hombre pusil\u00e1nime, lo cual soy sin ninguna duda, y de traidor, que ya era en potencia. Lo que no quiere decir que les haya opuesto un silencio heroicamente contenido, comportamiento que estamos en derecho de esperar de un hombre puesto en tal situaci\u00f3n, y que conocemos por haber le\u00eddo m\u00faltiples descripciones (casi todas debidas a gente que no eran ellos mismos protagonistas, dicho sea de paso). Yo habl\u00e9. Me acus\u00e9 de cr\u00edmenes pol\u00edticos fantasmag\u00f3ricos inventados en todas sus piezas, y de los cuales no comprendo todav\u00eda hoy en d\u00eda c\u00f3mo pudieron venir al esp\u00edritu del maniqu\u00ed colgante que yo era. En m\u00ed incubaba sin lugar a dudas la esperanza de que luego de confesiones tan tremendas me asestaran un golpe bien dirigido en el cr\u00e1neo, que pondr\u00eda t\u00e9rmino a mi desgracia y me expedir\u00eda lo m\u00e1s r\u00e1pido posible al m\u00e1s all\u00e1, o al menos a la inconsciencia. Inconsciente termin\u00e9 realmente. Aquello hab\u00eda terminado de una vez por todas, pues los esbirros renunciaron a reanimar el hombre demolido, y todos los absurdos que yo les hab\u00eda debitado ocupaban sin dudas sus d\u00e9biles cerebros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De una vez por todas, se hab\u00eda acabado. Aunque no ha terminado a\u00fan, Yo cuelgo, me balanceo todav\u00eda, veintid\u00f3s a\u00f1os m\u00e1s tarde, suspendido bajo mis brazos dislocados, a un metro del piso, la respiraci\u00f3n cortada, y yo me acuso. Aqu\u00ed no hay rechazo (refoulement). \u00bfSe puede rechazar una mancha de nacimiento? Se puede hacerla desaparecer por la cirug\u00eda pl\u00e1stica, pero la piel que nace del injerto no es una piel en la cual un hombre se pueda sentir bien.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La tortura te abandona tan poco como la cuesti\u00f3n de la posibilidades y los l\u00edmites de la capacidad de resistencia. Yo habl\u00e9 con muchos camaradas y trat\u00e9 de revivir en pensamientos una cantidad de experiencias. \u00bfAcaso el hombre valiente resistir\u00eda? No estoy seguro. Por ejemplo est\u00e1 el caso de ese joven arist\u00f3crata belga convertido al comunismo. Hab\u00eda sido algo as\u00ed como un h\u00e9roe, sobre todo durante la guerra civil espa\u00f1ola donde combati\u00f3 al lado de los republicanos. Sin embargo, cuando fue sometido a la tortura en Breendonk, \u00abescupi\u00f3 el bocado\u00bb, como se acostumbra a decir en la jerga dejos criminales, y como sab\u00eda muchas cosas, libr\u00f3 una red entera al enemigo. Este hombre valeroso llev\u00f3 incluso la cooperaci\u00f3n muy lejos y condujo a los hombres de la Gestapo hasta las viviendas de sus camaradas, a quienes \u00e9l exhort\u00f3 con un febril emprendimiento a confesar todo, a confesar verdaderamente todo, pues era la \u00fanica manera de salvar su vida. Se trataba de pagar cualquier precio para escapar a la tortura. He conocido a otro, un revolucionario de oficio, un b\u00falgaro que hab\u00eda sufrido brutalidades al lado de las cuales aquellas que me fueron infligidas no eran m\u00e1s que un deporte extenuante, y que sin embargo se hab\u00eda callado, simple y obstinadamente. En este contexto ser\u00eda imperdonable no citar al inolvidable Jean Moulin quien fue inhumado en el Pante\u00f3n. Fue detenido cuando era primer presidente del Consejo nacional del movimiento de la Resistencia. Si hubiera hablado, la Resistencia entera hubiera ca\u00eddo. Pero se dej\u00f3 martirizar hasta la muerte y no traicion\u00f3 la menor palabra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfEn qu\u00e9 reside la fuerza, en qu\u00e9 la debilidad? No lo s\u00e9. No se sabe. Nadie pudo trazar todav\u00eda fronteras netas entre la resistencia llamada \u00abmoral\u00bb al dolor, y la resistencia \u00abf\u00edsica\u00bb, ep\u00edteto que ponemos igualmente entre comillas. Hay un gran n\u00famero de especialistas que reducen el problema por entero a factores esencialmente fisiol\u00f3gicos. Citemos aunque m\u00e1s no sea a ese cirujano franc\u00e9s, profesor y miembro del College de France, Ren\u00e9 Leriche, que ha llegado hasta afirmar lo que sigue:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u00abNo somos iguales ante el fen\u00f3meno del dolor. Uno ya sufre all\u00ed donde el otro, aparentemente, no siente todav\u00eda casi nada. Esta reacci\u00f3n depende de la calidad individual de nuestro sistema simp\u00e1tico, de la hormona producida por la gl\u00e1ndula paratiroides, de substancias vasoconstrictoras de las gl\u00e1ndulas suprar\u00e9nales. Desde el punto de vista fisiol\u00f3gico el dolor no puede tampoco escapar al concepto de individualidad. La historia nos revela que el hombre actual es m\u00e1s sensible al dolor que sus ancestros, y esto sobre un plano puramente fisiol\u00f3gico. Yo no hablo aqu\u00ed pues de una hipot\u00e9tica fuerza de resistencia moral y me limito al dominio de la fisiolog\u00eda. M\u00e1s que factores morales, son los analg\u00e9sicos y los narc\u00f3ticos que han contribuido a aumentar nuestra sensibilidad. Por otro lado la reacci\u00f3n al dolor var\u00eda seg\u00fan los pueblos. Dos guerras nos han dado la ocasi\u00f3n de ver que la sensibilidad f\u00edsica no era la misma entre los Alemanes, los Franceses o los Ingleses. Pero donde el abismo se profundiza todav\u00eda m\u00e1s, es entre los Europeos de un lado, los Asi\u00e1ticos y los Africanos del otro: los \u00faltimos soportan incomparablemente mejor el dolor f\u00edsico que los primeros&#8230;\u00bb <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tal es el juicio emitido por una autoridad quir\u00fargica. Juicio que no ser\u00eda en absoluto desmentido por la experiencia m\u00e1s simple del inexperto que . ha tenido la ocasi\u00f3n de ver a numerosas personas o a los miembros de diferentes grupos \u00e9tnicos soportar privaciones y sufrimientos f\u00edsicos. He podido constatar yo mismo durante mi estad\u00eda en el campo de concentraci\u00f3n que los eslavos, y notablemente los rusos, soportaban los maltratos m\u00e1s f\u00e1cilmente y m\u00e1s estoicamente que, digamos, los italianos, los franceses, los holandeses o los escandinavos. En efecto: en tanto que cuerpos no somos todos iguales ante el dolor y la tortura. Pero eso no resuelve sin embargo el problema del grado de resistencia, como tampoco eso ofrece respuesta concluyente a la cuesti\u00f3n de saber en qu\u00e9 proporci\u00f3n intervienen aqu\u00ed factores f\u00edsicos de un lado o morales del otro. Si estamos de acuerdo en llevar todo a la dimensi\u00f3n puramente fisiol\u00f3gica, corremos el peligro de terminar por perdonar toda forma de debilidad f\u00edsica y de lloriqueo. Si al contrario cargamos todo el peso sobre la resistencia llamada moral, deber\u00edamos aplicar los mismos criterios tanto para juzgar la reacci\u00f3n de un joven colegial de dieciocho a\u00f1os todav\u00eda fr\u00e1gil que ceder\u00eda bajo la tortura, como para juzgar aquella de un trabajador de treinta a\u00f1os, de constituci\u00f3n atl\u00e9tica, y ya endurecido por el trabajo manual y los rigores f\u00edsicos. Preferimos permanecer aqu\u00ed, como en aquella \u00e9poca yo prefer\u00eda igualmente no llevar m\u00e1s lejos el an\u00e1lisis de mi grado de resistencia mientras yac\u00eda en mi celda y trataba de reflexionar, completamente demolido, con las manos siempre atadas en la espalda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pues aquel que acaba de escapar a la tortura y cuyo dolor se calma (antes de recomenzar con m\u00e1s fuerza) se siente ganado por una suerte de paz ef\u00edmera, propicia para la reflexi\u00f3n. Por un lado el torturado est\u00e1 contento de no haber sido m\u00e1s que un cuerpo y de haber sido as\u00ed liberado, piensa, de toda preocupaci\u00f3n pol\u00edtica. Ustedes est\u00e1n all\u00ed, se dice m\u00e1s o menos en estos t\u00e9rminos, y yo aqu\u00ed en mi celda, yeso me da una gran superioridad sobre ustedes. He vivido lo indecible, estoy todav\u00eda colmado, y ustedes est\u00e1n buscando c\u00f3mo se saldr\u00e1n de \u00e9sta, con ustedes mismos, con el mundo y con mi desaparici\u00f3n. Pero por otro lado la corporalidad que se ha revelado en el dolor y la tortura se volatiliza, yeso significa tambi\u00e9n el final del espantoso tumulto que ha estallado en el cuerpo, a la vez que el regreso a una estabilidad precaria que apacigua y tranquiliza. Incluso hay momentos de euforia en los cuales renace d\u00e9bilmente la fuerza de pensar, yeso despierta un sentimiento de felicidad excepcional, a pesar de que el fantoche desarticulado, que retoma poco a poco una apariencia humana, siente la necesidad de articular el acontecimiento en su esp\u00edritu, en caliente, en seguida, sin perder un instante, porque algunas horas m\u00e1s tarde podr\u00eda ser demasiado tarde.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El pensamiento no es otra cosa que un gran asombro. Admiraci\u00f3n de constatar que hemos pasado la prueba, que el espantoso tumulto no ha conducido a la explosi\u00f3n del cuerpo, que todav\u00eda hay aqu\u00ed una frente sobre la cual podemos pasar las manos atadas, un ojo que se deja abrir y cerrar, una boca cuyos contornos reconocemos en un espejo. \u00bfComo es posible? Se dice uno: t\u00fa que por un simple dolor de muelas le hac\u00edas mala cara a toda la familia \u00bfhas podido permanecer colgado de tus brazos desarticulados y sobrevivir? T\u00fa que por una ligera quemadura de cigarrillo arrastrabas tu mal humor durante horas \u00bfte han infligido heridas con un nervio de vaca, heridas que ya casi no sientes ahora, qu\u00e9 ha pasado? Admiraci\u00f3n tambi\u00e9n de constatar que te ha sucedido lo mismo que con justeza no deb\u00eda concernir m\u00e1s que a aquellos que hab\u00edan tratado el tema en los textos de acusaci\u00f3n de los op\u00fasculos: la tortura. Se comete un asesinato, pero pertenece al peri\u00f3dico que lo relata. Un accidente a\u00e9reo se produce, pero concierne a la gente que ha perdido un pariente en esa ocasi\u00f3n. La Gestapo tortura. Pero hasta ahora hab\u00eda permanecido como el asunto de los quidam que se ha martirizado y que han exhibido sus cicatrices en los congresos antifascistas. Que de golpe se encuentre uno mismo en la piel de un quidam, es lo que nos cuesta comprender. Eso tambi\u00e9n es una especie de alienaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si lo que queda de la experiencia de la tortura puede ser otra cosa adem\u00e1s de una impresi\u00f3n de pesadilla, es entonces un inmenso asombro, y es tambi\u00e9n el sentimiento de haber devenido extranjero al mundo, estado profundo que ninguna forma de comunicaci\u00f3n ulterior con los hombres podr\u00e1 compensar. El m\u00e1rtir se sorprende de ver que en este mundo el otro puede tomar la forma del dominador absoluto y que esta dominaci\u00f3n ha podido transformarse en poder de infligir el sufrimiento y de aniquilar. La dominaci\u00f3n del verdugo sobre su v\u00edctima no tiene nada que ver con el poder ejercido sobre la base de los contratos sociales tal como los conocemos todos: no es la autoridad del polic\u00eda de tr\u00e1nsito sobre el peat\u00f3n, del perceptor de impuestos sobre el contribuyente, del lugarteniente sobre el sub-lugarteniente. Tampoco es la soberan\u00eda sagrada de los jefes o de los reyes absolutos, pues incluso si despertaban temor, eran a la vez objeto de confianza. El rey pod\u00eda ser aterrador en su c\u00f3lera pero tambi\u00e9n bondadoso en su clemencia; ejercer la autoridad equival\u00eda a gobernar. Mientras que el poder del verdugo en las manos del cual el m\u00e1rtir gime, no es otra cosa que el triunfo ilimitado del sobreviviente sobre aquel que es arrojado fuera del mundo en el sufrimiento y en la muerte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Asombro de constatar la existencia del otro que se afirma en la tortura sin tener en cuenta ning\u00fan l\u00edmite, y asombro de ver aquello en lo que uno mismo puede devenir: carne y muerte. El hombre torturado no cesar\u00e1 nunca de asombrarse ante el pensamiento de que aquello que se llama alma o esp\u00edritu o consciencia o identidad, seg\u00fan el caso, pueda ser aniquilado de un golpe en el momento en que las articulaciones de los hombros se quiebran y saltan. Que la vida sea fr\u00e1gil, y que se pueda ponerle t\u00e9rmino \u00abnada m\u00e1s que con una peque\u00f1a aguja\u00bb, como escribe Shakespeare, es uno de esos lugares comunes que conoce desde siempre. Pero que se pueda hasta ese punto reducir el hombre al estado de carne y hacer una cuasi-presa de la muerte, es lo que solo la tortura ha podido aprenderle.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquel que ha sido sometido a la tortura es de all\u00ed en m\u00e1s incapaz de sentirse a gusto en el mundo. El ultraje del aniquilamiento es indeleble. La confianza en el mundo que conmueve ya el primer golpe recibido y que la tortura termina por apagar completamente es irrecuperable. Haber visto al pr\u00f3jimo levantarse contra uno engendra un sentimiento de horror para siempre incrustado en el hombre torturado: nadie sale de ese sentimiento para descubrir el horizonte de un mundo donde reine el Principio Esperanza. Aquel que ha sido martirizado est\u00e1 librado sin defensa a la angustia. Ella es qui\u00e9n de ahora en m\u00e1s llevar\u00e1 el bast\u00f3n de mando. Ella -pero tambi\u00e9n lo que llamamos resentimientos. Pues ellos permanecen y no tienen ninguna chance de transformarse en una sed de venganza rabiosa y purificadora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducci\u00f3n de Tom\u00e1s losa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/mega.nz\/embed\/SNcSmCKS!h-ml9530VAciztJhZ7Zn2ymEsi7pECecqLy4xQKdGLw\" width=\"640\" height=\"351\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\" data-mce-fragment=\"1\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Las mentiras reiteradas del exjuez Garz\u00f3n \u00abEs dif\u00edcil aceptar que un juez que ve los cuerpos llagados de muchos de los detenidos sencillamente no pueda pensar que pasa algo de este tipo\u00bb, dicen los autores <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/08\/16\/la-tortura-por-jean-amery\/\" title=\"LA TORTURA,  por JEAN AMERY\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":4650,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":{"0":"post-4589","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-politica"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4589","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4589"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4589\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4650"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4589"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4589"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4589"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}