{"id":28570,"date":"2020-04-26T00:05:06","date_gmt":"2020-04-25T23:05:06","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=28570"},"modified":"2020-05-02T22:58:58","modified_gmt":"2020-05-02T21:58:58","slug":"la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-parte-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/04\/26\/la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-parte-4\/","title":{"rendered":"LA VIDA DE DISRAELI, por Andr\u00e9 Maurois (Parte 4)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/04\/12\/indice-de-entradas-de-la-vida-de-disraeli\/\">INDICE DE ENTRADAS DE \u00abLA VIDA DE DISRAELI\u00bb<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>*<span style=\"color: #008000;\">*<\/span>*<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-141977\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/The_Tories_and_the_whigs-300x211.jpg\" alt=\"\" width=\"710\" height=\"499\" data-id=\"141977\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/The_Tories_and_the_whigs-300x211.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/The_Tories_and_the_whigs-768x540.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/The_Tories_and_the_whigs.jpg 968w\" sizes=\"auto, (max-width: 710px) 100vw, 710px\" \/><\/p>\n<h2>\u00a0<\/h2>\n<blockquote>\n<h2><span style=\"color: #008000;\">La edad de oro del parlamentarismo: el parlamento brit\u00e1nico en el siglo XIX<\/span><\/h2>\n<p><strong>ALFONSO CUENCA<\/strong><br \/>\n<strong>Letrado de las Cortes Generales. Director de Presupuestos y Contrataci\u00f3n del Senado<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.elnotario.es\/index.php\/hemeroteca\/revista-63\/5327-la-edad-de-oro-del-parlamentarismo-el-parlamento-britanico-en-el-siglo-xix\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Revista Notario del siglo XXI,\u00a0 N\u00ba 63<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/madrid.notariado.org\/portal\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Colegio Notarial de Madrid<\/a>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si hubiera de se\u00f1alarse el ep\u00edtome hist\u00f3rico del parlamentarismo, o lo que es igual, el Parlamento por excelencia, habr\u00eda de seleccionarse, de modo ineludible, al Parlamento brit\u00e1nico del siglo XIX o, como suele expresarse m\u00e1s resumidamente, al Parlamento victoriano. En cualquier caso, es necesario hacer una precisi\u00f3n preliminar. As\u00ed, cuando se habla de parlamentarismo y, m\u00e1s en concreto, de la edad de oro del mismo, se estar\u00eda aludiendo al sistema en el que el Parlamento act\u00faa como verdadero centro de la vida pol\u00edtica de un pa\u00eds, esto es, como foro principal, no s\u00f3lo de debate e intercambio, sino tambi\u00e9n de direcci\u00f3n o impulso pol\u00edtico, excluyendo de tal valoraci\u00f3n su mayor o menor car\u00e1cter representativo. Es m\u00e1s, como es sobradamente conocido -y no faltan an\u00e1lisis de la cuesti\u00f3n- en el per\u00edodo hist\u00f3rico de esplendor de la instituci\u00f3n parlamentaria no puede predicarse del mismo un car\u00e1cter plenamente representativo, ya que el sufragio tardar\u00eda a\u00fan en ser universal hasta bien entrado el siglo XX.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ciertamente, la edad dorada del Parlamento responde a un contexto y a unas circunstancias hist\u00f3ricas muy concretas, propiciatorias o favorecedoras, entre las que cabe citar, entre otras, y a t\u00edtulo de ejemplo, la presencia incipiente de unos medios de comunicaci\u00f3n que se hac\u00edan gran eco de lo que pasaba en Westminster -y en este sentido, cobra el mismo peso el t\u00e9rmino \u201cincipiente\u201d, toda vez que el posterior hiperdesarrollo de los mass media ha jugado en ciertos aspectos en pro del declive de la relevancia del Parlamento- y una Administraci\u00f3n en estado medio de desarrollo en consonancia con el laissez faire imperante, lo que daba lugar a un Gobierno muy reducido en competencias -y, por lo tanto, en importancia- en relaci\u00f3n con los ejecutivos actuales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>\u00abCuando se habla de parlamentarismo y, m\u00e1s en concreto, de la edad de oro del mismo, se estar\u00eda aludiendo al sistema en el que el Parlamento act\u00faa como verdadero centro de la vida pol\u00edtica de un pa\u00eds, esto es, como foro principal, no s\u00f3lo de debate e intercambio, sino tambi\u00e9n de direcci\u00f3n o impulso pol\u00edtico\u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por lo que respecta a los l\u00edmites temporales de la mencionada edad dorada, cabe se\u00f1alar, con toda la subjetividad que encierra un ejercicio como el autopropuesto, que la Arcadia parlamentaria inglesa tiene lugar entre el \u00faltimo cuarto del siglo XVIII y el estallido de la Primera Guerra Mundial. El alfa podr\u00eda ser ubicado en 1782, con la ca\u00edda del Gabinete de Lord North tras las derrotas sufridas en la guerra contra los \u201crebeldes\u201d americanos, mientras que el omega vendr\u00eda marcado por el \u00faltimo gobierno en solitario del Partido Liberal entre 1910 y 1915.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Conviene detenernos en las principales caracter\u00edsticas de la instituci\u00f3n y de la vida parlamentaria en el Ed\u00e9n referido. As\u00ed, en primer t\u00e9rmino, cabe destacar la ya indicada centralidad del Parlamento en la vida brit\u00e1nica. Bien puede decirse que todo comenzaba y acababa en Westminster. Para ello, basta asomarse a cualquier peri\u00f3dico de la \u00e9poca para comprobar que la mayor\u00eda de la informaci\u00f3n aparec\u00eda conectada con los debates parlamentarios. El Parlamento constitu\u00eda el principal resorte del \u201cindirizzo pol\u00edtico\u201d, sin olvidar tampoco, por ejemplo, que en el \u00e1mbito judicial la C\u00e1mara de los Lores ejerc\u00eda el rol de Corte Suprema. Por otra parte, si recurrimos a la tr\u00edada cl\u00e1sica de las funciones parlamentarias, puede comprobarse la especial intensidad con la que las mismas fueron desempe\u00f1adas por las C\u00e1maras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed, en lo concerniente a la funci\u00f3n legislativa, las \u201cCasas\u201d impulsaron y aprobaron una legislaci\u00f3n que recog\u00eda (alguien podr\u00eda decir que con alg\u00fan retraso, pero en todo caso antes que en el resto de pa\u00edses) las necesidades de una sociedad en continua y profunda transformaci\u00f3n. Se trat\u00f3 de un proceso no exento de tensiones y apasionados debates (atemperados por el m\u00e1s puro esp\u00edritu y flema brit\u00e1nicas) que hicieron que muchos ojos se volvieran hacia Westminster. Las importantes reformas electorales que progresivamente extienden el derecho de sufragio (comenzando por la trascendental de 1832 y las posteriores de 1867 y 1884), la instauraci\u00f3n del librecambismo como nueva religi\u00f3n, cuyo punto de arranque vendr\u00e1 determinado por la abolici\u00f3n de las c\u00e9lebres Corn Laws, la atenuaci\u00f3n de la dominaci\u00f3n exclusiva del anglicanismo en la vida p\u00fablica, las primeras leyes de protecci\u00f3n de los obreros ante la irrupci\u00f3n de un nuevo escenario para el que nadie estaba preparado, los intentos de reconocimiento de autonom\u00eda para una Irlanda que sale dolorosamente (crisis de la patata) de un sue\u00f1o de siglos, etc\u2026 son algunos de los hitos m\u00e1s destacados en el aspecto referido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como ap\u00e9ndice de la funci\u00f3n legislativa, aunque con entidad propia, la funci\u00f3n presupuestaria alcanza en este per\u00edodo sus mayores cotas: la tramitaci\u00f3n y aprobaci\u00f3n parlamentaria del Presupuesto constitu\u00eda con creces el momento pol\u00edtico m\u00e1s importante del a\u00f1o. De hecho, es la \u00fanica ocasi\u00f3n en la que se permite \u201cbeber\u201d en la C\u00e1mara, en concreto al Canciller del Exchequer, encargado de defender el proyecto del gobierno en sesiones maratonianas (as\u00ed, Disraeli ped\u00eda brandy con agua y Gladstone jerez con yema de huevo). Basta evocar el que es seguramente el Presupuesto m\u00e1s c\u00e9lebre del XIX para corroborar la trascendencia apuntada. Nos encontramos en la sesi\u00f3n del 16 de diciembre de 1852. En una noche de tormenta, pasadas las diez, el Canciller del Exchequer, un joven llamado Benjamin Disraeli, comienza la exposici\u00f3n de un presupuesto cuya muerte est\u00e1 anunciada de antemano, ya que los peelitas (antiguos conservadores) no iban a dar apoyo al ejecutivo de Lord Derby. Durante tres horas, el canciller parece que puede cambiar los pron\u00f3sticos, realizando uno de los discursos m\u00e1s memorables que se recuerdan. Cuando el speaker anuncia la divisi\u00f3n (votaci\u00f3n) un diputado que ha permanecido hasta entonces en silencio en la discusi\u00f3n presupuestaria, pide la palabra y, a pesar de las iniciales objeciones del Speaker, la obtiene. Cuando William Gladstone se sienta en su esca\u00f1o a las 3:45 de la madrugada el efecto Disraeli se ha diluido y la votaci\u00f3n que tiene lugar a continuaci\u00f3n supone el fin del Gobierno. El duelo de m\u00e1s de cinco horas protagonizado por \u201cel le\u00f3n y el unicornio\u201d constituye una de las m\u00e1ximas cotas de la oratoria de todos los tiempos y, como tal, habr\u00eda de repetirse en las siguientes d\u00e9cadas como jalones de una de las m\u00e1s fruct\u00edferas (y enconadas) rivalidades pol\u00edticas de la vida parlamentaria.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>\u00abSer\u00e1 el Parlamento quien proveer\u00e1 a la Naci\u00f3n de sus m\u00e1s destacados hombres de Estado. El elenco de protagonistas es muy amplio. As\u00ed, tras Pitt y Fox, se suceden los grandes nombres del poder y la escenograf\u00eda parlamentarias brit\u00e1nicas: Canning, Castlereagh, Melbourne, John Russell, Peel, Palmerston, Disraeli, Gladstone, Cecil, Balfour\u2026\u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La funci\u00f3n de control del ejecutivo tambi\u00e9n habr\u00eda de brillar con luz propia y es precisamente el desarrollo de la misma lo que se\u00f1ala el inicio y el posterior esplendor de la instituci\u00f3n parlamentaria. Como toda g\u00e9nesis o alumbramiento, el de la edad de oro analizada no careci\u00f3 de dolor. La dimisi\u00f3n de Lord North, tras una votaci\u00f3n parlamentaria adversa en relaci\u00f3n con la conducci\u00f3n de la guerra con las trece colonias, har\u00e1 que partir de esa fecha (1782) resulte imposible mantenerse en el poder ejecutivo brit\u00e1nico sin contar con el apoyo de la mayor\u00eda de los Comunes. Cierto es que habr\u00e1 todav\u00eda en el futuro alg\u00fan intento de contrariar este nuevo dogma, pero esos intentos se saldar\u00e1n, al fin y a la postre, con la inevitable ca\u00edda, antes o despu\u00e9s, de los gabinetes recalcitrantes a escuchar la voz de Westminster. Los gabinetes ya no responder\u00e1n a la voluntad regia sino a la distribuci\u00f3n de fuerzas y equilibrios en la C\u00e1mara Baja. Ser\u00e1n numerosos, por tanto, los gobiernos derribados tras una votaci\u00f3n adversa en los Comunes en un tema considerado esencial. Baste se\u00f1alar como ejemplo, la ca\u00edda del gabinete de Lord Aberdeen en plena guerra de Crimea, al hacerse eco la mayor\u00eda parlamentaria de las duras cr\u00edticas en relaci\u00f3n con la planificaci\u00f3n y log\u00edstica de la campa\u00f1a vertidas por el corresponsal del (The) \u201cTimes\u201d en la pen\u00ednsula del Mar Negro. Bien es verdad que siempre quedar\u00e1 como alternativa a la dimisi\u00f3n, tras la aprobaci\u00f3n de una moci\u00f3n de no confianza, la presentaci\u00f3n al rey por el gabinete \u201ccensurado\u201d del decreto de la disoluci\u00f3n de los Comunes y la consiguiente convocatoria de elecciones; pero, tras un per\u00edodo inicial de fabricaci\u00f3n de mayor\u00edas desde el gabinete convocante, desde 1841, a\u00f1o en el que los Whigs gobernantes pierden las elecciones en favor de los torys de Peel, la disoluci\u00f3n no asegurar\u00e1 al \u201cconvocante\u201d la continuidad en el poder. Por ello, desde el \u00faltimo a\u00f1o se\u00f1alado pueden considerarse asentados los pilares del r\u00e9gimen parlamentario en Reino Unido. Por otra parte, la funci\u00f3n de control de las C\u00e1maras se completa en esta \u00e9poca con la proliferaci\u00f3n de comisiones especiales o de investigaci\u00f3n que desde el Parlamento destapar\u00e1n los casos m\u00e1s graves de corrupci\u00f3n, siendo una de las m\u00e1s c\u00e9lebres la constituida a prop\u00f3sito de los desmanes cometidos en la administraci\u00f3n del subcontinente indio por la Compa\u00f1\u00eda de las Indias Orientales, en la que Burke desempe\u00f1ar\u00eda un papel destacado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En consonancia con lo se\u00f1alado anteriormente, ser\u00e1 el Parlamento quien proveer\u00e1 a la Naci\u00f3n de sus m\u00e1s destacados hombres de Estado. El elenco de protagonistas es muy amplio. As\u00ed, tras Pitt y Fox, se suceden los grandes nombres del poder y la escenograf\u00eda parlamentarias brit\u00e1nicas: Canning, Castlereagh, Melbourne, John Russell, Peel, Palmerston, Disraeli, Gladstone, Cecil, Balfour\u2026 La mayor\u00eda de ellos habr\u00edan de brillar como formidables oradores en los Comunes, pues ya se apunta un progresivo oscurecimiento de la relevancia de la C\u00e1mara de los Lores (que, en cualquier caso, a\u00fan habr\u00eda de ejercer un importante papel, como demuestran las reformas frustradas por su veto, entre las que destaca el segundo Irish Home Rule en 1893), desplazada por una C\u00e1mara Baja crecientemente representativa y en donde tomaban asiento las nuevas y m\u00e1s din\u00e1micas fuerzas de la sociedad. Peel, Disraeli y Gladstone son claros ejemplos de lo acabado de se\u00f1alar: el primero y el \u00faltimo, hijos de acaudalados industriales del Norte, el segundo de una familia jud\u00eda. Pero, junto a las grandes figuras, sobresale el hecho de que todos los actores, todos los MPs ten\u00edan un papel destacado. La solemnidad y relevancia del maiden speech (o primer discurso de un diputado) o, sobre todo, la inexistencia pr\u00e1ctica de la disciplina de partido o de voto, siendo frecuentes las frondas internas que oscilan la balanza, son ejemplos del prestigio de una funci\u00f3n para la que muchos se preparaban desde la infancia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>\u00abLos Parlamentos electos despu\u00e9s de la Gran Guerra ya no volvieron a ser los mismos. La formidable maquinaria administrativa requerida por la conducci\u00f3n b\u00e9lica y la incipiente implantaci\u00f3n del Estado de Bienestar (oficialmente inaugurado en 1942 con el Informe Beveridge) marcar\u00edan el comienzo de la Era de los Gobiernos\u2026\u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfY el final? A pesar de que Westminster a\u00fan habr\u00eda de ser el punto neur\u00e1lgico del pa\u00eds en las ocasiones m\u00e1s trascendentales (casos, por ejemplo, del problema suscitado por el matrimonio de Eduardo VIII o de la hora oscura del desastre franco-brit\u00e1nico en la defensa del pa\u00eds galo en 1940), existe una pr\u00e1ctica unanimidad en se\u00f1alar el comienzo de la Primera Guerra Mundial como el adi\u00f3s -tambi\u00e9n- a la \u00e9poca dorada del Parlamento. Pero, al margen de la innegable influencia del conflicto b\u00e9lico, con anterioridad a su estallido ya exist\u00edan factores relevantes -si bien no claramente perceptibles- que habr\u00edan de determinar en \u00faltimo t\u00e9rmino el fin de un sistema (el propio desdibujamiento de las funciones de los Lores por la Parliament Act de 1911 es ejemplo de ello). Estos factores provocar\u00edan, adem\u00e1s, al recuperar la normalidad tras el conflicto, la muerte inesperada (bien podr\u00eda hablarse de un \u201cinfarto pol\u00edtico\u201d) de uno de los pilares m\u00e1s importantes -si no el que m\u00e1s- del sistema parlamentario vigente desde hac\u00eda m\u00e1s de un siglo, el Partido Liberal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si Lord Grey pudo decir en agosto de 1914 que los faroles de Europa se hab\u00edan apagado para siempre, los Parlamentos electos despu\u00e9s de la Gran Guerra ya no volvieron a ser los mismos. La formidable maquinaria administrativa requerida por la conducci\u00f3n b\u00e9lica y la incipiente implantaci\u00f3n del Estado de Bienestar (oficialmente inaugurado en 1942 con el Informe Beveridge) marcar\u00edan el comienzo de la Era de los Gobiernos\u2026 Pero Westminster y, en general, todos los Parlamentos todav\u00eda perviven como recordatorio no s\u00f3lo de lo que un d\u00eda fueron, sino, sobre todo, de lo que podr\u00edan volver a ser si la Historia as\u00ed lo exige.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-28349 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli.jpg 302w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli-235x300.jpg 235w\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"385\" data-id=\"28349\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 36pt;\"><strong><em>LA VIDA DE DISRAELI<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>Por Andr\u00e9 Maurois*<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>PARTE 4<\/strong><\/span><\/p>\n<p><em>*Traducci\u00f3n del franc\u00e9s por Remee de Hern\u00e1ndez\u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_142001\" aria-describedby=\"caption-attachment-142001\" style=\"width: 620px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-142001\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/battle-royal-whigs-tories-300x214.jpg\" alt=\"\" width=\"620\" height=\"442\" data-id=\"142001\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/battle-royal-whigs-tories-300x214.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/battle-royal-whigs-tories.jpg 750w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-142001\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Dibujo satirico de los Whigs sosteniendo el estandarte de la Reforma en la batalla con los Tories liderados por Wellington. Litograf\u00eda de mayo de 1832<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong><em>VII<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong><em>DOCTRINAS<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>Una chimenea de locomotora, en lugar de la efigie de la Reina Victoria, debi\u00f3 grabarse de su reinado.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><sup>(OSBERT SITWELL<\/sup><sup>)<\/sup><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durante su viaje, Disraeli (decidi\u00f3 suprimir la part\u00edcula d\u00b4, que ten<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00eda cierto\u00a0 aire extranjero) reflexion\u00f3 largamente sobre el porvenir. Sus meditaciones lo llevaron a la conclusi\u00f3n de que la carrera de hombre de estado era la \u00fanica forma de \u00e9xito capaz de proporcionarle verdadera felicidad. Cuando anta\u00f1o se preguntaba el camino que deb\u00eda seguir, a\u00f1ad\u00eda: \u00ab\u00bfescribir?&#8230; \u00bfobrar?\u00bb &#8230; ahora ya sab\u00eda que la gloria literaria no calmar\u00eda su sed: \u00ab<strong><em>la poes\u00eda es la v\u00e1lvula de seguridad de mi ambici\u00f3n; pero deseo hacer lo que escribo<\/em><\/strong>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed, pues, ya no titube\u00f3 sobre la ruta que hab\u00eda de elegir. Deseaba entrar en el Parlamento. La empresa era dif\u00edcil. El sistema electoral, elaborado entonces para comodidad de una aristocracia, permit\u00eda a cualquier muchacho de buena familia ser miembro del Parlamento al llegar a la mayor\u00eda de edad; pero, en cambio, parec\u00eda pensado para desanimar los comienzos irregulares como el de Benjam\u00edn Disraeli. He aqu\u00ed como en aquel mes de octubre de 1831 se plante\u00f3 el problema para aquel impaciente muchacho.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En primer lugar, hab\u00eda que distinguir los diputados de condados de los de las ciudades. Los de los condados eran elegidos por los propietarios de terrenos que rentasen por lo menos cuarenta chelines, en un lugar del voto \u00fanico, por condado. No solamente el candidato hab\u00eda de comprar los votos de los electores, como en todas partes, sino que hab\u00eda de transportar, albergar y mantener a estos. Era in\u00fatil tambi\u00e9n alejar a los electores hostiles, disponiendo de fuerza armada, que los retuviera alejados del estrado donde se votaba tranquilamente. Todo eso costaba muy caro. En 1827, la elecci\u00f3n de los dos suputados de Yorkshire cost\u00f3 m\u00e1s de 500.000 libras. Un Disraeli, que no contaba con m\u00e1s fortuna que sus deudas, no pod\u00eda pagarse el honor de ser un <em>country member<\/em>.\u00a0Aquellos distritos pertenec\u00edan casi todos a ricos se\u00f1ores a quienes otorgaban el derecho de llevar las espuelas en la sala de sesiones. Era aquella una elegancia caballeresca, deseable; mas, \u00a1ay!, inaccesible. No sab\u00eda que pensar en ello.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Llegar a ser diputado de un ciudad no era tampoco empresa f\u00e1cil, sobre todo para un novel mal emparentado. No todas las ciudades del pa\u00eds, estaban representadas; las que lo fueron se eligieron del modo m\u00e1s arbitrario. En tiempo de los Tudor, la Corona concedi\u00f3 representantes a las ciudades que sabia fieles. Los Estuardos suprimieron aquella prerrogativa, de modo que la lista, de pronto, qued\u00f3 cerrada. Por eso, grandes poblaciones de reciente prosperidad carec\u00edan de representante, mientras que otras, que apenas si exist\u00edan, las llamas <em>aldeas podridas<\/em>, ten\u00edan el suyo. En algunos lugares, \u00fanicamente los propietarios de ciertas casas eran electores; comprando esas fincas, el se\u00f1or del lugar se aseguraba todos los votos. En otro eran los <em>pot-boilers<\/em>, es decir, los que ten\u00edan medios de hervir la olla. Tambi\u00e9n hab\u00eda sitios donde solo el alcalde y la corporaci\u00f3n pod\u00edan votar, contando as\u00ed tan solo con quince o veinte electores. En Edimburgo, que era una poblaci\u00f3n inmensa, solo exist\u00edan treinta y un electores. El candidato por Stafford anotaba en su cuaderno de cuentas:&lt; 248 burgueses, a 5,5 libras= 1.302 libras.&gt; El nabab que acababa de hacer fortuna en las Indias luchaba a pu\u00f1ados de monedas con el gran propietario del local. Lord Lansdowne dec\u00eda: \u00ab\u00bf<em>se le puede exigir responsabilidad a un calderero que tenga siete hijos y a quien se le ofrecen seiscientas libras por su voto<\/em>?\u00bb. Algunos procuradores se dedicaban a sindicar a los electores, yendo despu\u00e9s a Londres a vender sus votos al mejor postor. Aquellas ciudades que llamaban abiertas, solo lo estaban al dinero; en cuanto a las cerradas, eran aquellas en que la vacante\u00a0 pertenec\u00eda, por derecho propio, al feudo, quien pod\u00eda disponer de ella a favor de un hijo o un sobrino. Las grandes familias <em>whigs y tories<\/em> conservaban tambi\u00e9n algunas ciudades de bolsillo, para disponer de ellas en favor de las j\u00f3venes inteligencias del partido, a las cuales conven\u00eda facilitar los comienzos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por fin, el Ministerio ten\u00eda a su disposici\u00f3n un cierto n\u00famero de circunscripciones, en las cuales unos inmuebles pertenecientes al Gobierno conced\u00edan derecho al voto, y otras en donde el mismo Gobierno compraba a los electores con cargos y favores. A\u00f1adiendo esas ciudades, llamadas de Tesorer\u00eda, a las de los grandes se\u00f1ores <em>tories, <\/em>se consegu\u00eda que en todas las elecciones generales las dos terceras partes de los miembros de la Chamara de los Comunes fueran nombrados sin lucha por el Ministerio. No pod\u00eda sorprender que el partido <em>tory <\/em>estuviera en el Poder desde hacia cuarenta a\u00f1os, y se conceb\u00eda dif\u00edcilmente como pod\u00eda ser derrotado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, desde el a\u00f1o 1815, el pa\u00eds estaba descontento. La paz, al abrir las puertas de Inglaterra a los comerciantes del continente, trajo consigo una crisis industrial, arruin\u00f3 a los fabricantes e hizo disminuir la cuant\u00eda de los salarios. Los habitantes de las poblaciones hicieron responsables de carest\u00eda de la vida a unas leyes que, para proteger los trigos del pa\u00eds, mantuvo un <em>Gobierno tory<\/em>, compuesto por peque\u00f1os propietarios campesinos, y al sistema electoral se le cargaban todos los males de la naci\u00f3n. Los<em> whigs <\/em>tuvieron la habilidad de forjarse con tales cr\u00edticas una plataforma electoral y de ponerse a la cabeza de un movimiento a favor de un escrutinio m\u00e1s amplio. A eso se les pudo replicar que las <em>aldeas podridas<\/em> y las ciudades de bolsillo les parecieron excelentes instituciones mientras que su partido se aprovech\u00f3 de ellas; pero estaba de moda la reforma electoral que hab\u00eda de remediar todos los males. \u00ab<em>Todas las muchachas<\/em> \u2013dec\u00eda Sydney Dmith- <em>saben que en cuanto est\u00e9 votada esa ley encontrar\u00e1n marido; los colegiales conf\u00edan en que ser\u00e1n abolidos todos los verbos en lat\u00edn y bajar\u00e1n de precio los pasteles; los cabos y los sargentos tiene la seguridad de cobrar doble sueldo; los poetas malos cuentan con que se lean sus versos, y los necios, como siempre, sufrir\u00edan una decepci\u00f3n<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando Disraeli regres\u00f3 de su viaje, la agitaci\u00f3n por las reformas hab\u00eda llegado hasta el mot\u00edn, era f\u00e1cil prever que el Gobierno se ver\u00eda precisado a hacer unas elecciones. Era el momento m\u00e1s propicio para conseguir un distrito, pero \u00bfC\u00f3mo?, \u00bfD\u00f3nde? \u00bfQuiz\u00e1 pudiera contar con la ciudad de Wycombe, situada cerca de Bradenham, y donde su familia ten\u00eda varios amigos y algunos abastecedores; pero Wycombe era una ciudad de bolsillo de su vecino lord Carrington, quien seguramente no se mostrar\u00eda muy propicio a favorecerle, y, adem\u00e1s &#8230;, \u00bfcon que etiqueta pol\u00edtica le conven\u00eda presentarse?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-208378 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/parlamento-ingles.jpg\" alt=\"\" width=\"756\" height=\"553\" data-id=\"208378\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/parlamento-ingles.jpg 756w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/parlamento-ingles-300x219.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/parlamento-ingles-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 756px) 100vw, 756px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En sus lecturas de juventud, Disraeli estudi\u00f3 detenidamente el origen de los dos grandes partidos que se disputaban el Poder. Fue en tiempo de la revoluci\u00f3n de 1668, la que destroz\u00f3 a los Estuardos, cuando los enemigos del Trono, grandes se\u00f1ores celosos de la Corona o puritanos hostiles a la Iglesia establecida, recibieron el ir\u00f3nico nombre de <em>whigs, <\/em>abreviatura de <em>whingamores<\/em>, grupo de campesinos sublevados del oeste de Escocia. El nombre significaba, pues, <em>los rebeldes, los enemigos del rey. <\/em>Los partidarios del rey fueron se\u00f1alados por los puritanos, su adversarios, con el nombre de<em> tories<\/em>, palabra que en Irlanda sirve para designar a los bandidos, indicando as\u00ed que no eran sino unos papistas mas despreciables que los irlandeses. Como ocurre con frecuencia, aquellos apodos, ostentados con orgullo, se convirtieron en gritos de guerra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con la dinast\u00eda de los Estuardos desapareci\u00f3 la verdadera valla que los separaba; pero los partidos suelen sobrevivir a las causas a las que sirvieron. En ciertas grandes familias descendientes de rebeldes antepasados subsisti\u00f3 una tradici\u00f3n <em>whig<\/em>, tradici\u00f3n de independencia y oposici\u00f3n a la Corona, de alianza con las sectas religiosas disidentes, y con frecuencia de sincero liberalismo. Entre tanto, la gran masa de peque\u00f1os se\u00f1ores de ciudades y gentiles hombres agricultores permanec\u00eda <em>tory<\/em>, conservadora, fiel al rey y a la Iglesia establecida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La Revoluci\u00f3n francesa, y las guerras napole\u00f3nicas despu\u00e9s, ligando estrechamente en el pueblo ingl\u00e9s las ideas de libertad y guillotina, llevaron al Poder al partido tory por un largo periodo, los whigs fueron anulados hasta 1815. Despu\u00e9s, con la paz, tornaron el esp\u00edritu cr\u00edtico, la crisis industrial y el descontento, fortaleciendo el partido de la reforma. Hasta 1830, la popularidad de los whigs fue creciendo lentamente. Con la revoluci\u00f3n francesa de julio se hizo irresistible. El duque de Wellington, jefe del partido tory, que era desde Waterloo el hombre m\u00e1s querido de Inglaterra, vio en Londres a una multitud arrojar piedras a su casa. Una leyenda popular convert\u00eda al antiguo combatiente en c\u00f3mplice de Polignac, y lo acusaba de querer dar un golpe de estado. En Londres y en Birmingham fue desplegada la bandera tricolor. En los campos, los ga\u00f1anes incendiaron los almiares de los se\u00f1ores. Diez mil obreros sitiaron el palacio de San Jaime. Los obispos ingleses que votaron contra la reforma en las C\u00e1maras fueron silbados en las calles y no osaban ya salir. El joven lord John Rusell, jefe de los whigs reformistas, era el \u00eddolo del pueblo. Se citaba con admiraci\u00f3n una palabra suya: \u00abC<em>uando se me pregunta si una naci\u00f3n est\u00e1 ya madura para la libertad, yo contesto: \u00bfexiste un hombre maduro para des d\u00e9spota<\/em>?\u00bb Cuando pasaba por las carreteras, los aldeanos se alineaban a su paso para aclamarlo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En suma, analizando todos los detalles, era evidente que un candidato de 1831 ten\u00eda intereses en afiliarse al partido whig. Pero la familia Disraeli era tory. Los tories fueron en la historia de los partidarios de aquellos Estuardos tan caros al se\u00f1or Isaac d\u00b4Israeli. Este hab\u00eda ense\u00f1ado siempre a su hijo que los whigs no eran sino una oligarqu\u00eda sublevada contra un rey m\u00e1rtir. Por su parte, el joven Disraeli se negaba a enternecerse con el liberalismo de los whigs. Pensaba que la nueva ley electoral hab\u00eda sido cuidadosamente redactada para conducir a las urnas a toda una clase de mercaderes, industriales, gentes calculadoras y fr\u00edas, natural sost\u00e9n de los whigs contra los agricultores tories, y no para escuchar la voz del verdadero pueblo. No era de su agrado aquella alianza entre los grandes se\u00f1ores c\u00ednicos y los grandes algodoneros \u00e1vidos (1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><sub>(1) Refi\u00e9rese el autor a los fabricantes de hilados y tejidos de algod\u00f3n.(N. de la T.)<\/sub><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entre los whigs y sus aliados, la doctrina de moda era el utilitarismo, nacido de una a modo de reacci\u00f3n antirrom\u00e1ntica de la clase media. Esta se hab\u00eda dado sobrada cuenta de a donde conducen la poes\u00eda y el sentimiento, qu\u00e9 des\u00f3rdenes hab\u00eda causado en Francia un Rousseau y qu\u00e9 esc\u00e1ndalos hab\u00eda promovido un Byron. El descubrimiento de la m\u00e1quina de vapor y de los telares mec\u00e1nicos, as\u00ed como el prodigioso desarrollo de los ferrocarriles y de las minas inglesas, les hab\u00eda inspirado una apasionada confianza en el progreso material. La econom\u00eda pol\u00edtica, ciencia nueva, les hab\u00eda ense\u00f1ado que las relaciones entre los hombres no son lazos morales ni deberes, sino que est\u00e1n regidas por las leyes tan precisas y tan inevitables como la gravedad de los cuerpos o el movimiento de los otros. <strong>La ley de la oferta y de la demanda era su evangelio; la locomotora, su fetiche, y Manchester, su ciudad santa.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Disraeli, pintor de los grandes parques, de los jardines floridos y de las casas resplandecientes, odiaba aquel olor a carb\u00f3n. La econom\u00eda pol\u00edtica le fastidiaba; se resist\u00eda a creer que los hombres, los hombres de carne y hueso, con movilidad en el rostro; sus h\u00e9roes, Retz, Napole\u00f3n, Ignacio de Loyola, pudiesen estar condenados a combinarse como a tomos enganchados para producir la cotonada m\u00e1s barata en el mejor de los mundos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por otra parte, \u00bflo hubieran acogido los whigs? No se extend\u00eda su liberalismo hasta la selecci\u00f3n de sus amigos, y el amor a la libertad era para ellos el monopolio de un clan. Pod\u00eda uno, en el \u00faltimo caso, hacerse tory; pero era preciso haber nacido whig. Un reino gobernado por los whigs seria, pensaba Disraeli, impregnado de lecturas venecianas, un rey transformado en duz, sostenido por un Consejo de los Diez.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00bfSeria, pues, conveniente ofrecerse a los tories? Pero ello equival\u00eda a adoptar a los veinte a\u00f1os opiniones caducas, afiliarse a jefes a los que la muchedumbre silbaba, aceptar el peso de faltas cometidas cincuenta a\u00f1os antes y condenarse a rechazar cualquier reforma, por razonable que fuera. \u00bfNo ser\u00eda mejor, siguiendo el ejemplo de Bulwer, unirse a los radicales y, desbordando a los whigs, prepararse a combatirlos con sus propias armas? \u00bfWhig?&#8230; \u00bfTory?&#8230; \u00bfRadical?..!La elecci\u00f3n era dif\u00edcil!<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo m\u00e1s sencillo hubiera sido obtener un burgo de alg\u00fan gran se\u00f1or indulgente. No era nada imposible. Pero era necesario ser conocido de aquellos que los detentaban y, ante todo, penetrar en el mundo de la pol\u00edtica. Ahora bien: el mundo de la pol\u00edtica en la Inglaterra de 1831 se confund\u00eda con el resto del mundo. La entrada del Parlamento estaba en los salones. Era en estos en donde hab\u00eda que agradar. Era preciso comer con el duque de Wellington, con el se\u00f1or Robert Peel, jefes tories; con lord Melbourne, con lord John Russell, los grandes whigs, y con lord Durhman, el gran radical.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">All\u00ed, alrededor de una mesa, entre cristales que reflejaban el tenue brillo de las luces, lindas mujeres mezclaban sus sonrisas con las negociaciones; all\u00ed conven\u00eda hallar a los dispensadores del Poder.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un poco mas de frivolidad, pues, para adquirir el derecho de ser grave.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<figure id=\"attachment_141990\" aria-describedby=\"caption-attachment-141990\" style=\"width: 599px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-141990\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Inauguraci\u00f3n-ferrocarril-de-Garnkirk-a-Glasgow-1831-300x196.jpg\" alt=\"\" width=\"599\" height=\"391\" data-id=\"141990\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Inauguraci\u00f3n-ferrocarril-de-Garnkirk-a-Glasgow-1831-300x196.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Inauguraci\u00f3n-ferrocarril-de-Garnkirk-a-Glasgow-1831-768x502.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Inauguraci\u00f3n-ferrocarril-de-Garnkirk-a-Glasgow-1831.jpg 1000w\" sizes=\"auto, (max-width: 599px) 100vw, 599px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-141990\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Inauguraci\u00f3n linea de ferrocarril entre Gamkirk y Glasgow, 1831<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong><em>VIII<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong><em>LA CONQUISTA DE LONDRES<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Observ\u00e9 que estaba en posesi\u00f3n de un f\u00edsico agradable, cosa de la que hasta entonces no me hab\u00eda dado cuenta<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(Carta de Disraeli.)<\/p>\n<p><sub>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/sub><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-141993 alignleft\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/House_of_Commons_Microcosm-300x221.jpg\" alt=\"\" width=\"345\" height=\"254\" data-id=\"141993\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/House_of_Commons_Microcosm-300x221.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/House_of_Commons_Microcosm-768x565.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/House_of_Commons_Microcosm-80x60.jpg 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/House_of_Commons_Microcosm.jpg 846w\" sizes=\"auto, (max-width: 345px) 100vw, 345px\" \/>La ausencia produjo los efectos apetecidos. Londres solo sabia del joven Disraeli que era un escritor de talento, un muchacho guapo, vestido con divertida extravagancia, y que volv\u00eda de Oriente cargado de relatos que era agradable escuchar. Solo esperaba una invitaci\u00f3n que provocara las que m\u00e1s le importaban. La formul\u00f3, naturalmente, Edwars Bulwer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este, tan ambicioso como Disraeli, y aventajado por su nacimiento, hab\u00eda progresado m\u00e1s r\u00e1pidamente que su amigo. Cuando uno public\u00f3 <em>Vivian Grey<\/em> y el otro <em>Pelham<\/em>, se pudo pensar que los dos part\u00edan de un mismo punto aproximadamente; pero Bulwer supo administrar mejor que Disraeli su gloria naciente. En abril de 1831 ingres\u00f3 en el Parlamento, en el partido de los radicales avanzados. Sus libros supieron conquistar un p\u00fablico, por aquel entonces dirigi\u00f3 una gran revista.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tan imponente fachada ocultaba serias dificultades de orden dom\u00e9stico. Todos aquellos resultados fueron el fruto de un trabajo \u00e1spero al cual lo sacrific\u00f3 todo, incluso a su mujer. La pobre Poodle comprend\u00eda que hab\u00eda perdido para siempre a su Pups. Cuando lo ve\u00eda a solas, cosa que no ocurr\u00eda con frecuencia, de daba quejas. En sociedad, la pareja parec\u00eda unida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Unas semanas despu\u00e9s de su llegada, Disraeli recibi\u00f3 una carta de Bulwer:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<strong><em>Mi querido Disraeli: Si no soy de los primeros, perm\u00edtame, por lo menos, no ser el \u00faltimo en felicitarlo por su feliz retorno. Lo supe ayer por nuestro com\u00fan aliado y editor Colburn. \u00abEl se\u00f1or Disraeli est\u00e1 de nuevo en\u00a0 Londres, se\u00f1or\u00bb<\/em>. \u00a1el joven Disraeli! <em>\u00bfNo traer\u00e1 alg\u00fan art\u00edculo ameno y ligero sobre su viaje? Ya hablaremos de eso. La se\u00f1ora de Bulwer me ha dado un hijo esta ma\u00f1ana. \u00bfNo dicen as\u00ed las gentes de buenas costumbres? Espero que esta raz\u00f3n me sirva de disculpa por la brevedad de esta carta; pero escr\u00edbame y deme noticias suyas<\/em>.\u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Unas semanas despu\u00e9s, Disraeli alquilaba un piso de soltero en Duke Street. Sabiendo que su hermano no era feliz si no pose\u00eda unas flores, Sara le envi\u00f3 desde Bradenham unos tiestos de geranios, que fueron cuidados con amor. En seguida fue invitado en casa de los Bulwer. La casa y la mesa ostentaban una riqueza absurda y magn\u00edfica. La se\u00f1ora de Bulwer, m\u00e1s elegante y bonita que nunca, ten\u00eda sobre sus rodillas un perrito \u00ab<em>del tama\u00f1o de un ave del para\u00edso, y tan brillante como ella, por lo menos<\/em>\u00ab. Se sirvi\u00f3 el champa\u00f1a en copas especiales. Disraeli, que no hab\u00eda visto nunca aquello, lo juzg\u00f3 un refinamiento admirable. La asamblea era digna del decorado: grandes nombres, grandes bellezas y grandes talentos. Se fij\u00f3, sobre todo, en la encantadora se\u00f1ora de Norton, una de las nietas de Sheridan, y en el conde Alfredo d\u00b4Orsay, que acababa de llegar a Londres, conquistando \u2013cosa sin precedentes para un franc\u00e9s- el t\u00edtulo de gran maestre dandis.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Muchas se\u00f1oras desearon que les fuese presentado el autor de <em>Vivian Grey<\/em> y de <em>El duquesito. <\/em>La esposa de un miembro del Parlamento, la se\u00f1ora de Wyndham Lewis, insisti\u00f3 mucho. \u00ab<em>Una linda mujercita <\/em>-le escribi\u00f3 Disraeli a su hermana-, <em>muy amante de flirt, muy charlatana, dotada de una volubilidad que juzgo sin igual, y de la que no acertar\u00eda a darte una idea, me dijo que le agradaban los hombres silenciosos y melanc\u00f3licos. Le contest\u00e9 que ni por un momento dud\u00e9 que fueses as\u00ed<\/em>\u00ab.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Consigui\u00f3 una invitaci\u00f3n de la se\u00f1ora de Norton. Supo inspirarle simpat\u00eda. Le habl\u00f3 poco; pero su charla fue brillante, y ella estaba necesitada de hombres de amena conversaci\u00f3n. Los ingleses de entonces ten\u00edan la costumbre de suplir con un gesto el verbo m\u00e1s esencial de cada frase. Aquel muchacho de hablar impecable se destacaba entre aquel tartamudeo tan de moda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_142069\" aria-describedby=\"caption-attachment-142069\" style=\"width: 460px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-142069\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/carolina-norton-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"691\" data-id=\"142069\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/carolina-norton-200x300.jpg 200w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/carolina-norton-682x1024.jpg 682w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/carolina-norton-768x1153.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/carolina-norton-1023x1536.jpg 1023w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/carolina-norton-1364x2048.jpg 1364w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/carolina-norton-scaled.jpg 1704w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-142069\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\"><a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Caroline_Norton\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Caroline Elizabeth Sarah Norton<\/a> (22 de marzo de 1808 &#8211; 15 de junio de 1877) fue una reformadora social inglesa y autora activa a principios y mediados del siglo XIX. Norton dej\u00f3 a su esposo en 1836, tras lo cual demand\u00f3 a su amigo \u00edntimo Lord Melbourne, el entonces Primer Ministro Whig, por una \u00abconversaci\u00f3n criminal\u00bb (es decir, adulterio). El jurado\u00a0 rechaz\u00f3 la reclamaci\u00f3n, pero no pudo obtener el divorcio y se le neg\u00f3 el acceso a sus tres hijos. La intensa campa\u00f1a de Norton llev\u00f3 a la aprobaci\u00f3n de la Ley de Custodia de Infantes de 1839 , la Ley de Causas Matrimoniales de 1857 y la Ley de Propiedad de Mujeres Casadas de 1870. Norton pos\u00f3 para el fresco de Justicia en la C\u00e1mara de los Lores por Daniel Maclise , quien la eligi\u00f3 porque fue vista por muchos como una famosa v\u00edctima de la injusticia.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Acudi\u00f3 a casa de Carolina Norton de frac de terciopelo negro, pantal\u00f3n escarlata bordado en oro, chaleco rojo y centelleantes anillos sobre los guantes de cabritilla blanca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los Norton habitaban en un piso tan reducido de Storey Gate, que un gran sof\u00e1 llenaba todo el sal\u00f3n. Unas cortinas de gasa blanca cruzaban en las ventanas ante un balc\u00f3n lleno de flores. Desde aquel mismo balc\u00f3n, todas las ma\u00f1anas le daba Carolina los buenos d\u00edas a su ilustre amigo lord Melbourne, cuando este se dirig\u00eda al Parlamento. Se murmuraba que Norton consent\u00eda aquella sentimental amistad porque sacaba provecho de ella.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El min\u00fasculo sal\u00f3n se hallaba ocupado por una multitud de hombres pol\u00edticos y de escritores ilustres y materialmente iluminado por la extraordinaria belleza de las Sheridan. Ocupaba una butaca la madre, de quien se dec\u00eda que no exist\u00eda en el mundo mujer m\u00e1s bella que ella, descontando a sus tres hijas. Estas eran el ama de la casa, la se\u00f1ora de Norton; la se\u00f1ora de Blackwood y la m\u00e1s bellas de las tres, Georgina, lady Seymour, ante la cual, hasta la hermosura de sus hermanas palidec\u00eda. La se\u00f1ora de Norton ten\u00eda los cabellos negros, y los trenzaba primorosamente alrededor de su cabeza; facciones de belleza griega y un admirable modo de sonrojarse. Si llegaba a conmoverla alguna frase de la conversaci\u00f3n, un color sonrosado venia a asomarse a sus mejillas, contrastando con el tono un tanto verdoso de su cutis, para desaparecer a los pocos segundos. Sus ojos y sus labios ten\u00edan tal brillo, que parec\u00edan hechos con piedras preciosas:\u00bbdiamantes, rub\u00edes y zafiros\u00bb. Lady Seymour era distinta por completo. Su tez era p\u00e1lida y trasl\u00facida; sus ojos, de dulces reflejos, parec\u00edan fontanas alumbradas por la luna. Cuando se le hablaba a la se\u00f1ora de Norton de la emoci\u00f3n que despertaba tanta belleza, miraba con sonrisa de complacencia su min\u00fasculo sal\u00f3n y su deslumbradora familia, diciendo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Yes, we are rather looking people <sub>(1)<\/sub><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><sub>(1) Si, es que somos alguien.<\/sub><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La conservaci\u00f3n de esta mujer encant\u00f3 a Disraeli. Contaba de un modo delicioso algunas historietas ligeras, bajando p\u00fadicamente los p\u00e1rpados bordeados por largas y sedosas pesta\u00f1as.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>He comido ayer en casa de la se\u00f1ora de Norton\u00a0 \u2013les escrib\u00eda\u00a0 Sara-. Era el santo de su hermano mayor, que es, seg\u00fan ella, la \u00fanica persona respetable de la familia, y eso porque padece del h\u00edgado&#8230;La hermana, la se\u00f1ora Blackwood, es tambi\u00e9n muy hermosa y muy sheridanesca. Me ha dicho que ella no era nada, porque:<\/em> \u00ab<em>Ya ve usted: Georgy es la bella, Cary el talento, y yo, que deb\u00eda, por tanto, ser la bondad, no tengo ninguna disposici\u00f3n para ello.\u00bb<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Debo confesar m\u00e1s que me ha agradado infinitamente. Adem\u00e1s, conoce de memoria todos mis libros, y recita p\u00e1ginas enteras de V.G., de C.F. y de C.D<\/em>.\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las tres Gracias\u00a0 sheridanescas representaron muy pronto un encantador papel en la vida del joven autor. Las tres eran muy libres; la se\u00f1ora Norton, encantada al separarse de su marido insoportable, se complac\u00eda haci\u00e9ndose acompa\u00f1ar al teatro y al baile por Disraeli. Para \u00e9l era muy grato mostrarse con ella.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Londres ten\u00eda a la saz\u00f3n un encantador estilo Watteau. Comidas, bailes, fiestas acu\u00e1ticas. Disraeli asisti\u00f3 a todo ello. Era divertido, acompa\u00f1aba siempre a lindas mujeres, llegaba de un viaje importante&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se hac\u00eda desear en todas partes: \u00ab<em>voy abri\u00e9ndome camino en todos los salones m\u00e1s distinguidos, en los que no hay ni envidia ni malicia, y en los que sencillamente desean admirar y que se los distraiga<\/em>.\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La mesa de Dizzy (as\u00ed le llamaba Mayfair) se cubri\u00f3 de nobles invitaciones. Hallaba gran placer en aceptarlas. En aquel ambiente brillante, espiritual, acogedor, se sent\u00eda m\u00e1s en su esfera que entre los burgueses de su infancia. La gracia libre y atrevida de aquellas mujeres j\u00f3venes y de aquellos j\u00f3venes lores lo encantaba. All\u00ed encontr\u00f3 a los amigos de sus ensue\u00f1os, muchachos de rubios cabellos, ingleses ligeros y espl\u00e9ndidos e ingleses de alta alcurnia, tan hermosas &#8230; adoraba el lujo de las casas, la belleza de las flores y la ostentaci\u00f3n de las mujeres. La sequedad de su orgullo se disolv\u00eda, al menos en apariencia.iba adquiriendo confianza. Viv\u00eda en una alegr\u00eda febril: \u00ab<em>quisiera <\/em>-le escrib\u00eda su padre- <em>que tu naturaleza te permitiera dirigirme algunas cartas algo mas sosegadas<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero Ben era incapaz de escribir una carta sosegada. La belleza de la vida lo embriagaba. El gran inter\u00e9s que la historia despertaba en el le hac\u00eda buscar la compa\u00f1\u00eda de los viejos. Una de las mejores amigas era la anciana se\u00f1ora de Cork, que, a pesar de sus ochenta y siete a\u00f1os, recib\u00eda casi todas las tardes. Era la m\u00e1s linda y divertida de entre la rancia nobleza. Los h\u00e9roes y las hero\u00ednas de su juventud, de su madurez y su de su vejez, favoritos, soldados, poetas, se hab\u00edan disipado. Hab\u00eda visto revoluciones en todos los pa\u00edses del mundo, se acordaba de Brighton como de un puerto de pescadores, y de Manchester como de un villorrio; pero segu\u00eda siendo la misma, de novedad. Al hallar en este joven talento y curiosidad, le concedi\u00f3 su protecci\u00f3n, que era muy poderosa en sociedad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2039<em>Una historia interesante- le escrib\u00eda a Sara-; el lunes, lord Carrington visita a la se\u00f1ora de Cork.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt;<strong>LA SE\u00d1ORA DE CORK<\/strong>.- \u00bfconoce usted al se\u00f1or Disraeli?<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt; <strong>LORD CARRINGTON<\/strong>.- \u00bfeh?&#8230; \u00bfpor qu\u00e9?&#8230;diga&#8230;<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt;<strong>LA SE\u00d1ORA DE CORK<\/strong>.- \u00bfPor qu\u00e9?&#8230; es vecino suyo, \u00bfno es cierto?<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt;<strong>LORD CARRINGTON.<\/strong>&#8211; su padre lo es.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt;<strong>LA SE\u00d1ORA DE CORK<\/strong>.- estoy enterada. Su padre es uno de mis m\u00e1s queridos amigos. Me entusiasman los Disraeli.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt;<strong>LORD CARRINGTON.<\/strong>&#8211; el muchacho es un extraordinario personaje. Me agrada el padre; es muy tranquilo y respetable.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt;<strong>LA SE\u00d1ORA DE CORK.<\/strong>&#8211; \u00bfPor qu\u00e9 encuentra usted extraordinario a ese muchacho ?es evidente que no lo creo a usted capaz de gustar de su trato.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt;<strong>LORD CARRINGTON.<\/strong>&#8211; es un hombre muy agitado. No es que nos moleste demasiado ahora. Esta siempre fuera, creo que est\u00e1 de nuevo en el extranjero.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2039<strong>LA SE\u00d1ORA DE CORK.<\/strong>&#8211; (Textual.) You old fold! Esta misma ma\u00f1ana me ha enviado este libro. No lo mire, porque es usted incapaz de comprenderlo. \u00a1Es el libro m\u00e1s hermoso que se ha escrito!&#8230; \u00a1en el extranjero! Es Disraeli el\u00a0 hombre m\u00e1s distinguido que se pasea por Londres. No hay fiesta brillante sin su presencia. La duquesa de Hamilton dice que no existe otro igual. La se\u00f1ora de Lonsdale dar\u00eda por \u00e9l su cabeza y hasta sus hombros. Seguramente no aceptar\u00eda una invitaci\u00f3n para comer en su casa de usted. No le interesan las personas por el mero hecho de ser lores; necesita elegancia o belleza o talento, y usted es una buena persona, pero nada mas&#8230;<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>&lt;El viejo lord acogi\u00f3 aquellas frases con buen humor y se ech\u00f3 a re\u00edr. La se\u00f1ora Cork ha le\u00eddo de punta a cabo mi \u00faltimo libro. Y no dudo de la sinceridad de su admiraci\u00f3n, porque ha gastado diecisiete chelines en terciopelo escarlata, y su doncella lo est\u00e1 forrando con \u00e9l<\/em>&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px; text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este relato fue hecho especialmente para Sara, sin duda alguna; ser\u00eda imprudente creerlo en todas sus l\u00edneas; cuando se trataba de los \u00e9xitos de Benjam\u00edn, la familia toleraba algunos cuadros recargados de color, y el mismo estaba persuadido de que Sara, al leerlo, conced\u00eda un tanto a la imaginaci\u00f3n de Ben. Pero afirmando el \u00e9xito, se tranquilizaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Toda la aristocracia inglesa se reun\u00eda por las noches en Almacks, un a modo de reservado club de baile, patrocinado por las mas encopetadas y las m\u00e1s exclusivas se\u00f1oras y regido por las m\u00e1s severas reglas. Eran de rigor el calz\u00f3n corto y la media de seda. El duque de Wellington pretendi\u00f3 un d\u00eda entrar vistiendo otro traje, y el portero de adelant\u00f3 al verlo para decirle:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0-Vuestra se\u00f1or\u00eda no puede ser admitido con pantal\u00f3n largo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tras lo cual, el duque, como soldado disciplinado, se retir\u00f3 sin replicar. Disraeli se hizo habitual en Almack<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">s. All\u00ed se preparaban muchos casamientos. Le propusieron algunos muy brillantes&#8230; \u00ab\u00bfLe agradar\u00eda tener por cu\u00f1ada a la se\u00f1orita Z***, que es muy inteligente y bondadosa y posee veinticinco mil libras?&#8230; en cuanto al amor, todos aquellos de entre mis amigos que se han casado por inclinaci\u00f3n pegan a sus mujeres o se han separado de ellas. Es literalmente ver\u00eddico. Acaso haga muchas locuras en mi vida; pero no me casar\u00e9 por amor, pues tengo la certeza de que es una garant\u00eda de desventura\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La simpat\u00eda de las mujeres iba atrayendo, aunque lentamente, la de los hombres. Algunos de ellos lo invit\u00f3 a almuerzos pol\u00edticos, era lo que m\u00e1s deseaba. Una noche, en casa de lord Elliot, tuvo a su lado en la mesa al se\u00f1or Robert Peel, el gran jefe del partido <em>tory. <\/em>Todos los comensales parec\u00edan intimidados; Disraeli miraba con \u00e1vida curiosidad a aquel severo y poderoso personaje, que se hab\u00eda visto prodigar por el Destino, desde la adolescencia, todo aquello que \u00e9l, Disraeli, m\u00e1s ambicionaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hijo de un gran fabricante, due\u00f1o de una de las siete mayores fortunas de Inglaterra, se le educ\u00f3 desde la ni\u00f1ez para hacerlo\u00a0 primer ministro. A los cinco a\u00f1os se le pon\u00eda sobre las mesas, haci\u00e9ndole pronunciar discursos. Abandon\u00f3 la Universidad de Oxford en posesi\u00f3n de un doble primer premio: en Letras cl\u00e1sicas y en Ciencias cosa no muy corriente. A los veinti\u00fan a\u00f1os, su padre le compr\u00f3 un puesto en el Parlamento; a los veintitr\u00e9s a\u00f1os fue secretario de Estado. Durante alg\u00fan tiempo se le reproch\u00f3 su ingratitud hacia Canning, a quien combati\u00f3 duramente hasta su muerte, despu\u00e9s de haber sido su gran amigo; pero el mundillo pol\u00edtico se olvid\u00f3 de aquello, y a la saz\u00f3n, a los cuarenta y tres a\u00f1os, aun entre sus adversarios, gozaba de un prestigio incre\u00edble. Era el s\u00edmbolo de la honradez y de la rigidez inglesa. Agradaba su elevada estatura y sus facciones de firmeza romana, y se le permit\u00eda ser altanero y frio. Disraeli, sorprendiendo los movimientos nerviosos de una susceptibilidad casi enfermiza, aunque natural en un hombre acostumbrado al Poder, comprendi\u00f3 que era tarea dif\u00edcil la de ministro; pero aquella noche Peel se decidi\u00f3 a mostrarse agradable, y trat\u00f3 al joven escritor con una familiaridad un poco condescendiente, y brome\u00f3 con una altaner\u00eda de buen tono. Estaba lejos de suponer que su insignificante vecino estaba aprendiendo a ser un gran hombre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Algunas veces pensaba Disraeli: \u00ab\u00bfpero ser\u00e1, en verdad, indispensable el ingreso en el Parlamento? Esta vida de placer, de ociosidad, de trabajo literario, es perfectamente agradable. En el fondo soy indolente, como todos los hombres de gran imaginaci\u00f3n&#8230;deseo reposar, divertirme y so\u00f1ar con el pasado tumultuoso, sonre\u00edr a la tranquilidad presente. Mas, \u00a1ay!, lucho por orgullo, s\u00ed; \u00fanicamente el orgullo y no la ambici\u00f3n es lo que me mueve. No se podr\u00e1 decir de m\u00ed: \u00a1Fracas\u00f3!\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un d\u00eda al expresar sus sentimientos a Bulwer, este se volvi\u00f3 hacia \u00e9l, lo cogi\u00f3 por el brazo y le dijo con toda sinceridad: \u00ab\u00a1<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Es cierto, my dear fellow; sacrificamos nuestra juventud, los d\u00edas de placer, los a\u00f1os brillantes de los goces! &#8230; pero tenemos que proseguir forzosamente, forzosamente. \u00a1Qu\u00e9 triunfo para nuestros enemigos si abandon\u00e1ramos la lucha!\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si; no cab\u00eda duda: hab\u00eda que proseguir pero algunas veces, tras una velada encantadora, cuando de noche, a la salida del baile, Londres brillaba tenuemente entre las brumas; cuando al separarse de \u00e9l una mujer bonita estrech\u00f3 largamente su mano, se dec\u00eda a si mismo que la ambici\u00f3n era una vana locura, que aquella frivolidad tanto tiempo fingida era lo natural, lo cuerdo, y que ser\u00eda grat\u00edsimo vivir a los pies de las tres hermanas Sheridan, como paje insolente y tierno.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-142020\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/whig-tory-300x219.jpg\" alt=\"\" width=\"560\" height=\"410\" data-id=\"142020\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/whig-tory-300x219.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/whig-tory-768x562.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/whig-tory-80x60.jpg 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/whig-tory.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"48\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE DE ENTRADAS DE \u00abLA VIDA DE DISRAELI\u00bb *** &nbsp; \u00a0 La edad de oro del parlamentarismo: el parlamento brit\u00e1nico en el siglo XIX ALFONSO CUENCA Letrado de las Cortes Generales. Director de Presupuestos y <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/04\/26\/la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-parte-4\/\" title=\"LA VIDA DE DISRAELI, por Andr\u00e9 Maurois (Parte 4)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":141904,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-28570","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-miscelanea"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28570","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28570"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28570\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/141904"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28570"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28570"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28570"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}