{"id":28545,"date":"2020-04-12T00:05:26","date_gmt":"2020-04-11T23:05:26","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=28545"},"modified":"2020-04-12T13:48:29","modified_gmt":"2020-04-12T12:48:29","slug":"la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/04\/12\/la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-parte-2\/","title":{"rendered":"LA VIDA DE DISRAELI, por Andr\u00e9 Maurois (Parte 2)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/04\/12\/indice-de-entradas-de-la-vida-de-disraeli\/\">INDICE DE ENTRADAS DE \u00abLA VIDA DE DISRAELI\u00bb<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">*<span style=\"color: #008000;\">*<\/span>*<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_28558\" aria-describedby=\"caption-attachment-28558\" style=\"width: 460px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-28558\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/BRUMMELL.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"569\" data-id=\"28558\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-28558\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">BEAU BRUMMELL (1778-1840)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<h1>\u00a0<\/h1>\n<blockquote>\n<h1 class=\"titulo\"><span style=\"color: #008000;\">Los \u00faltimos d\u00edas de lord Brummell<\/span><\/h1>\n<p>Por <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Roberto_Calasso\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Roberto Calasso<\/a>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.lanacion.com.ar\/cultura\/los-ultimos-dias-de-lord-brummell-nid899963\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">LA NACION\u00a0<\/a><\/p>\n<p><i>Traducci\u00f3n: Mirta Rosenberg<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">En el tercer piso del H\u00f4tel d Angleterre, en Caen, residi\u00f3 largo tiempo, durante sus \u00faltimos a\u00f1os, George Brummell. La \u00fanica interrupci\u00f3n fue una estad\u00eda de dos meses y diecisiete d\u00edas en prisi\u00f3n, por deudas. A las cinco, bajaba a la <\/span><i style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">table d h\u00f4te\u00a0<\/i><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">y aceptaba el ofrecimiento de buen vino que le hac\u00eda alg\u00fan desconocido. Algunos turistas, tras haber admirado los tapices de Bayeux, se deten\u00edan un d\u00eda en el H\u00f4tel d Angleterre para ver de cerca al c\u00e9lebre dandi. Le ped\u00edan a\u00a0<\/span><i style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">monsieur\u00a0<\/i><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">Fichet, el propietario, que les asignara un lugar en la mesa frente al hombre en cuesti\u00f3n.<\/span><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<div id=\"aniBox\">\n<div id=\"aniplayer_aniviewJS777997839\">\n<div id=\"aniplayer_aniviewJS777997839gui\">\n<div id=\"av-container\" class=\" av-desktop hide-controls\">\n<div id=\"av-inner\">\n<div id=\"slot\">\n<div id=\"videoslot\" class=\"loaded\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El Bello Brummell se presentaba como c\u00f3nsul en un agujero franc\u00e9s de provincia. No ten\u00eda nada que hacer, salvo contar sus deudas. Un librero le enviaba las novedades desde Par\u00eds. Largu\u00edsima, como siempre, la <i>toilette\u00a0<\/i>matinal, una caminata por el Paseo Caffarelli, insulso pero poco frecuentado, en direcci\u00f3n al mar. Dibujar retratos para el \u00e1lbum de\u00a0<i>mademoiselle\u00a0<\/i>***, en Luc-sur-Mer: una Gilberte o Albertine que frecuentaba, riesgosamente, la playa normanda. Sombrillas, ba\u00f1os en\u00a0<i>costume de bal\u00a0<\/i>(vestido de fiesta N.T.), los sombreros desatados que flameaban al viento. Una condesa polaca extend\u00eda sus perlas sobre la arena, para que tomaran aire.\u00a0<i>Daignez agr\u00e9er l offrande d une esquisse pour votre album\u00a0<\/i>(D\u00edgnese agregar la ofrenda de un bosquejo para su \u00e1lbum N.T.)\u00a0<i>.\u00a0<\/i>A la noche, la sociedad de Caen ofrec\u00eda partidas de\u00a0<i>whist<\/i>, que conven\u00eda evitar, y bailes formales.\u00a0<i>\u00abMonsieur, nous sommes ici pour danser, non pour causer\u00bb\u00a0<\/i>(\u00abSe\u00f1or, estamos aqu\u00ed para bailar, no para hablar\u00bb N.T.).<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al salir de la prisi\u00f3n, Brummell segu\u00eda respetando sus rituales, aunque se hab\u00eda visto reducido a cambiarse la ropa blanca una sola vez al d\u00eda. La nitidez de su apariencia se hab\u00eda empa\u00f1ado, pero la centelleante\u00a0<i>batterie de toilette\u00a0<\/i>a\u00fan segu\u00eda asisti\u00e9ndolo. El\u00a0<i>vernis de Guitton\u00a0<\/i>segu\u00eda lleg\u00e1ndole de Par\u00eds. Un primer signo nefasto se produjo cuando una anciana se\u00f1ora le aconsej\u00f3, bromeando, el\u00a0<i>jabot\u00a0<\/i>negro, que Brummell siempre hab\u00eda aborrecido. Pero ahora sab\u00eda que los suyos hab\u00edan perdido frescura. Acept\u00f3 el consejo (\u00aben sentido figurado, se podr\u00eda decir que Brummell muri\u00f3 aquel d\u00eda\u00bb, seg\u00fan el capit\u00e1n Jesse, \u00abese admirable cronista que no olvida lo suficiente\u00bb, como lo defini\u00f3 una vez Barbey d Aurevilly). A partir del invierno de 1836, el estado de su mente pareci\u00f3 deteriorarse. No hab\u00eda dudas: Brummell \u00abhab\u00eda empezado a ser completamente indiferente hacia su apariencia\u00bb. Ahora se lo ve\u00eda en la calle como un viejo se\u00f1or desaseado y sucio. Tan s\u00f3lo sus modales permanec\u00edan intactos. Todav\u00eda pose\u00eda algunos jarrones de porcelana, un reloj y ciertas joyas, las \u00faltimas reliquias que no hab\u00eda querido incluir en la gran subasta de sus objetos realizada en Londres. Pero as\u00ed pod\u00eda seguir comprando sus amados\u00a0<i>biscuits de Reims\u00a0<\/i>en una confiter\u00eda frente al hotel.<\/span><\/p>\n<div id=\"inread_dsk\" class=\"banner inread b-desktop\" style=\"text-align: justify;\" data-google-query-id=\"CM3VzfWg3OgCFUgQGwodlPUMuw\">\n<div id=\"google_ads_iframe_\/133919216\/la_nacion_desktop\/Nota\/inread_dsk_0__container__\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A veces dec\u00eda que ten\u00eda que ofrecer una recepci\u00f3n, invitar a algunas personas ilustres de su amistad. Algunas estaban muertas. Su dom\u00e9stico pon\u00eda en orden la estancia, encend\u00eda los candelabros, preparaba la mesa para el <i>whist\u00a0<\/i>. A las ocho, seg\u00fan las \u00f3rdenes recibidas, abr\u00eda la puerta y anunciaba a la duquesa de Devonshire. \u00abAl o\u00edr el nombre de Su Gracia, que recordaba perfectamente, el Bello se incorporaba inmediatamente de su poltrona y se dirig\u00eda hacia la puerta, saludando al aire g\u00e9lido que ven\u00eda de la escalera como si fuera la bella Georgiana.\u00bb Luego la invitaba a sentarse en un sill\u00f3n: \u00abEs un regalo de la duquesa de York, mi gran amiga, pero, pobre querida, como usted sabe ya no est\u00e1 entre nosotros\u00bb. A las diez el criado anunciaba que la carroza estaba en la puerta.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el invierno de 1836 Brummell recibi\u00f3 una visita que dej\u00f3 rastros en la memoria de los testigos ocasionales. El solo hecho de que alguien fuese a buscarlo \u00abdemostraba que todav\u00eda hab\u00eda, en alg\u00fan lugar remoto, una persona que se interesaba por su estado, o que al menos sent\u00eda cierta curiosidad por ver la ruina antes de que se desplomase\u00bb. As\u00ed escribe el fiel y mal\u00e9volo capit\u00e1n Jesse. Y prosigue: \u00abEra una dama, que lleg\u00f3 una ma\u00f1ana fr\u00eda y t\u00e9trica, sin carroza, criado ni equipaje al H\u00f4tel d Angleterre. La extranjera era una mujer de cierta edad y estaba vestida con simplicidad, pero su porte y sus modales indicaban que hab\u00eda vivido en la m\u00e1s alta sociedad. Al ver esa elegante aparici\u00f3n pasar delante del vidrio de su\u00a0<i>bureau\u00a0<\/i>, el vigilante hotelero se adelant\u00f3 a su encuentro, y ella le pidi\u00f3 que le mostrara una habitaci\u00f3n. El propietario complaci\u00f3 su pedido y estaba ya a punto de retirarse cuando ella le rog\u00f3 que a\u00fan no lo hiciera y le pregunt\u00f3 si mister Brummell todav\u00eda resid\u00eda en el albergue. \u00b4Me gustar\u00eda mucho verlo, se\u00f1or , dijo la dama. \u00b4\u00bfEs posible que lo vea sin que \u00e9l me vea a m\u00ed? \u00b4Nada m\u00e1s sencillo, se\u00f1ora , respondi\u00f3 el hotelero. \u00b4A las cinco, sin falta, mister Brummell baja de su habitaci\u00f3n a la\u00a0<i>table d h\u00f4te\u00a0<\/i>; su departamento da sobre esta misma escalera, de manera que debe pasar ante su cuarto; si usted permite, le avisar\u00e9 a esa hora y, cuando lo escuche bajar, ir\u00e9 a su encuentro: si usted se asoma a su puerta, lo ver\u00e1 perfectamente, porque siempre lleva una l\u00e1mpara en la mano . Con toda puntualidad, monsieur Fichet intercept\u00f3 a Brummell y lo entretuvo con unos minutos de conversaci\u00f3n en un punto donde se lo pod\u00eda observar con claridad; al volver a la habitaci\u00f3n de la desconocida, la hall\u00f3 sumida en l\u00e1grimas y muy conmovida, tanto que pas\u00f3 alg\u00fan tiempo antes de que la mujer pudiera agradecerle su gentileza. Inmediatamente pag\u00f3 su cuenta y parti\u00f3 la misma noche a Par\u00eds en la\u00a0<i>diligence\u00a0<\/i>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A veces Brummell se distra\u00eda escribiendo cartas, por ejemplo a Mademoiselle***, Luc-sur-Mer, un d\u00eda de julio: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9, en nombre de la prudencia, no me habr\u00e9 contentado con limitar mi conocimiento de usted a la etiqueta mundana de quitarme el sombrero cuando nos encontr\u00e1bamos por casualidad? Durante los a\u00f1os que he vegetado en el est\u00e9ril pantano de mi vida reciente, he evitado con esfuerzo arrojarme de cabeza en lo que podr\u00eda definir como una absurda pena; y ahora, a despecho de toda mi circunspecci\u00f3n y precauci\u00f3n, me encuentro de la cabeza a los pies, en alma y coraz\u00f3n, enamorado de usted. No puedo, a costa de mi propia vida, m\u00e1s que dec\u00edrselo, pero como no toda la raz\u00f3n me ha abandonado, me pondr\u00e9 una camisa de fuerza y me har\u00e9 encadenar a la cabecera de la cama&#8230; Pero usted se reir\u00e1 al verme detr\u00e1s de las mangas de crinolina, porque no hay nada m\u00e1s rid\u00edculo que una persona en mi estado de desesperaci\u00f3n\u00bb. Y una noche de agosto: \u00abEse orangut\u00e1n del librero me ha mandado una calamitosa traducci\u00f3n francesa de Manzoni, en vez del original italiano que le hab\u00eda pedido. Dice que se lo han robado. Me averg\u00fcenza transmitirle esta noticia: a primera vista, creo que el libro la aburrir\u00e1. Si \u00e9se fuera su destino, d\u00e9le uno a\u00fan peor: arr\u00f3jelo al mar. Por el momento, no hay en Londres ni en Par\u00eds nada que valga la pena leer: en el momento en que alg\u00fan libro aparezca, ser\u00e1 para usted. Mi existencia aqu\u00ed es ahora perfectamente desolada, ins\u00edpida e infructuosa: no veo casi a nadie, no hablo con nadie, y me encuentro tan miserablemente\u00a0<i>abattu et distrait\u00a0<\/i>(abatido y distra\u00eddo, N. T.) que soy incapaz de pasar las horas, largu\u00edsimas, en aquellas ocupaciones que eran mi entretenimiento y ocupaci\u00f3n. Soy consciente de mi culposa inercia de esp\u00edritu, pero ni siquiera con todos mis \u00e1nimos soy capaz de reunir energ\u00eda suficiente para obligarme a huir de este sitio desdichado aunque s\u00e9 que eso me dar\u00eda gran alivio\u00bb. En una de estas cartas Brummell incluye un poema que hab\u00eda escrito a\u00f1os atr\u00e1s, cuando en Londres estaban en boga versos de esa clase: \u00abEl funeral de la mariposa\u00bb\u00a0<i>.<\/i><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Seg\u00fan la mec\u00e1nica celeste, el dandi es el contrapeso del utilitarista. El Bello Brummell y Jeremy Bentham (el autor de\u00a0<i>Introducci\u00f3n a los principios de la moral y de la legislaci\u00f3n,\u00a0<\/i>N.T.) vivieron en los mismos a\u00f1os y en el mismo lugar: Londres. Y es como si la existencia de uno magnetizara la existencia del otro. Muerto, Bentham se convirti\u00f3 en la momia impecablemente vestida que iban a venerar sus secuaces al University College, donde a\u00fan se encuentra. Eran hombres sobrios, que se declaraban exentos de prejuicios, expertos en la contabilidad de los placeres y de los dolores. Aunque hay que preguntarse cu\u00e1les placeres y cu\u00e1les dolores podr\u00edan haber estado en condiciones de probar. Brummell, en cambio, se pulveriza en el anonimato de los que terminan su vida en un pabell\u00f3n del Bon Sauveur. Ese hospicio, que hab\u00eda sustituido al H\u00f4tel d Angleterre, se convirti\u00f3 en su residencia final.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La mon\u00f3tona degradaci\u00f3n de Brummell durante sus a\u00f1os en Calais y en Caen raya en el hero\u00edsmo de la inutilidad. Seguir siendo in\u00fatil, siempre y en todas partes. Presentarse como c\u00f3nsul de Inglaterra, como preso y encarcelado por deudas, como invitado pintoresco, como provecto cortejante de una debutante de provincia, como demente en un hospicio. Todos roles derivados de la implacable inutilidad del dandi. \u00abSus triunfos eran la insolencia del desinter\u00e9s\u00bb, escribe Barbey d Aurevilly. Tambi\u00e9n lo eran sus humillaciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los dandis de la Regencia no sab\u00edan nada de Hegel, pero precedieron a Stirner: primera banda de arist\u00f3cratas de la arbitrariedad, tan irreverentes con la nobleza her\u00e1ldica como con la engre\u00edda democracia. Decisiva, tanto para la ruina de Brummell como para su gloria, fue la ligereza irredenta de su comportamiento con el Pr\u00edncipe de Gales&#8230; y con la amante del pr\u00edncipe, la se\u00f1ora Fitzherbert. Trat\u00f3 al pr\u00edncipe como a un marido burgu\u00e9s que defiende a su mujer agraviada. As\u00ed invent\u00f3 un gesto que nadie se hab\u00eda atrevido siquiera a insinuar antes: la actitud condescendiente (y como siempre, tambi\u00e9n burlona) hacia la realeza. Ser\u00a0<i>patronizing\u00a0<\/i>con el Pr\u00edncipe de Gales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abEn realidad no fue m\u00e1s que un dandi\u00bb: \u00e9sa es la sentencia de Barbey d Aurevilly sobre Brummell. Dandismo y tautolog\u00eda, imposibilidad de ser o hacer otra cosa. Baudelaire: \u00abUn dandi no hace nada\u00bb. Sin embargo, Brummell, en su exilio, se dedic\u00f3 concretar una obra, la \u00fanica obra de su vida: el biombo para la duquesa de York. Ten\u00eda seis paneles. En el centro de cinco de ellos, campeaban otros tantos animales: elefante, hiena, tigre, camello, oso. Sobre el elefante, Napole\u00f3n: una mariposa adornaba su cuello. Sobre su cabeza, un mortero; de la boca del mortero sal\u00eda una espada con una serpiente enroscada. Una hoz y una bandera con el \u00e1guila rusa. Sobre el cuerpo de un oficial est\u00e1 pintado un paisaje cl\u00e1sico, con un bosque y rocas en primer plano. Un Cupido, sobre los hombros de un general, golpea al Tiempo con un libro. Una joven dama, desatendiendo su arpa, acaricia los cuernos de un ciervo herido. Otra dama est\u00e1 cubierta de plumas de avestruz. Un se\u00f1or con tiradores amarillos ofrece un nido de palomas a una mujer de vestido escarlata. La hiena aparece amansada por las Artes, la Ciencia y la Religi\u00f3n. Tel\u00e9maco relata a Calipso sus aventuras. Un drag\u00f3n franc\u00e9s despluma un ave ante la hoguera de un campamento. Una pastorcita intenta librarse de un perro que le ha desgarrado el vestido a dentelladas, y un galante desconocido la ayuda. El tigre est\u00e1 circundado por un enjambre de cupidos. A los costados, el Delf\u00edn y la duquesa de Angoul\u00eame juegan a ser soldados. La duquesa redobla un tambor. El Delf\u00edn empu\u00f1a un estandarte con la inscripci\u00f3n\u00a0<i>Union Force\u00a0<\/i>. Al fondo, juguetes abandonados. M\u00e1s Cupidos. Un ni\u00f1o pobre ante la puerta de una casa, una noche de nieve. Bajo el camello, un hombre con pantalones cosacos. Una mona le rasca la espalda. Es una barbera. El oso est\u00e1 acompa\u00f1ado por un joven cocodrilo. Alrededor hay ni\u00f1os que juegan, pastores, las Gracias. Numerosos insectos y conchillas. M\u00e1s abajo se reconocen los retratos de Fox, Sheridan, Necker, John Kemble. Nelson est\u00e1 junto al hospital de Greenwich. Un viejo p\u00e1rroco rural ayuda a un campesino con hilo y aguja. En el sexto panel, Byron y Napole\u00f3n ocupan el centro. El poeta est\u00e1 rodeado de flores y tiene una avispa en el cuello. Debajo de Napole\u00f3n se ve a Kean encarnando a Ricardo III.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El capit\u00e1n Jesse pudo admirar el biombo en una tapicer\u00eda de Boulogne. El criado de Brummell lo hab\u00eda dejado all\u00ed en prenda por una deuda de su patr\u00f3n. Jesse observ\u00f3 que en la pieza se representaban centenares de escenas, cada una de ellas enguirnaldada de flores. Se hab\u00edan empleado las m\u00e1s variadas t\u00e9cnicas de grabado y de pintura, salvo los colores al \u00f3leo. El fondo era de papel verde. Predominaba el color rosa. Jesse se imagin\u00f3 a Brummell recortando y pegando cada uno de los episodios, coment\u00e1ndolos con los amigos: \u00abDebi\u00f3 de haber sido algo delicioso\u00bb. Por cierto, reflexionaba Jesse, \u00abpara entender a fondo la agudeza desplegada en la disposici\u00f3n de los grupos, el espectador deb\u00eda estar al corriente de los chismes del momento, pero no hay dudas de que casi cualquier coet\u00e1neo de Brummell hubiera podido reconstruir las historias relacionadas con cada episodio, explic\u00e1ndoles a los m\u00e1s j\u00f3venes ciertos detalles de la disposici\u00f3n que para ellos resultaban enigmas insignificantes\u00bb. Pero ese car\u00e1cter de enigma insignificante era al que apuntaba precisamente el chisme, y al mismo tiempo resolv\u00eda la alusi\u00f3n. Brummell hab\u00eda poblado de figuras esa superficie tal como un gn\u00f3stico colmaba de arcontes y poderes sus cielos. En el centro de los cincos paneles, los animales asum\u00edan, tom\u00e1ndolo de las bestias zodiacales, la tarea de sostener su obligaci\u00f3n aleg\u00f3rica. Alud\u00edan en vano a la soberan\u00eda de un orden: alrededor de ellos, sobre ellos, se agolpaban otras im\u00e1genes y se dispersaban entre las guirnaldas. Lo que Brummell le daba a la duquesa de York era la psiquis que se estaba formando en el mundo que lo rodeaba: un mural on\u00edrico donde encontraban acogida, con el mismo rango, los dioses antiguos y los fugaces que reinaban durante una\u00a0<i>season\u00a0<\/i>, escenas m\u00edticas y personajes de la cr\u00f3nica hist\u00f3rica. Todo se compon\u00eda recortando y pegando; las im\u00e1genes estaban disponibles y conviv\u00edan en un caos civilizado. El tapicero de Boulogne ten\u00eda en prenda el nuevo escenario de la literatura.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-28349 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli.jpg\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"385\" data-id=\"28349\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli.jpg 302w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli-235x300.jpg 235w\" sizes=\"auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 36pt;\"><strong><em>LA VIDA DE DISRAELI<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>Por Andr\u00e9 Maurois*<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>PARTE 2<\/strong><\/span><\/p>\n<p><em>*Traducci\u00f3n del franc\u00e9s por Remee de Hern\u00e1ndez\u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_28559\" aria-describedby=\"caption-attachment-28559\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-28559 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/loyola.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"317\" data-id=\"28559\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/loyola.jpg 500w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/loyola-300x190.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-28559\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">San Ignacio de Loyola <\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>III<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>BRUMMELL\u00a0<\/strong><strong>Y SAN IGNACIO<\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El doctor Cogan rog\u00f3 al se\u00f1or Isaac d\u00b4Israeli que retirase cuanto antes a su hijo del colegio. Ben se encontr\u00f3 de nuevo en su casa, en su habitaci\u00f3n, rodeado de la mon\u00f3tona indulgencia de su familia. Jam\u00e1s existi\u00f3 un ni\u00f1o que se viera m\u00e1s solo ni m\u00e1s due\u00f1o de su vida. Su padre se mostraba m\u00e1s bondadoso, pero m\u00e1s irreal que nunca; su madre, que hac\u00eda tiempo iba quedando atr\u00e1s, lo admiraba de lejos beat\u00edficamente. Solo con Sara proced\u00eda hablar del porvenir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hab\u00eda cumplido quince a\u00f1os. Los hechos demostraron que el colegio era peligroso para \u00e9l. Si se decid\u00eda a ingresar en la Universidad, encontrar\u00eda irremisiblemente los mismos prejuicios, los mismos odios&#8230; \u00bfQu\u00e9 determinaci\u00f3n tomar? En primer lugar, \u00bfCu\u00e1les eran sus proyectos? A medida que la agitaci\u00f3n de su mundillo escolar, el recuerdo de sus intrigas, de sus \u00e9xitos, de sus combates, como nubes disipadas, dejaban ver el paisaje claro y luminoso, distingu\u00eda en la lejan\u00eda una gigantesca ambici\u00f3n, como se ven desde lejos las torres que dominan las grandes capitales. Le parec\u00eda que la vida se le har\u00eda intolerable si no consegu\u00eda ser el m\u00e1s grande de los hombres. No uno de los m\u00e1s grandes. El m\u00e1s grande precisamente. Un alma que ha sentido la crueldad de una herida no halla tranquilidad m\u00e1s que en el triunfo. Necesitaba un desquite, y se sent\u00eda capaz de proporcion\u00e1rselo&#8230;Pero, \u00bfQui\u00e9n le explicar\u00eda lo que es la vida? \u00bfQu\u00e9 camino emprender? \u00bfLas letras? Observaba el devoto apasionamiento que a todos inspiraba Byron: pero \u00a1son tantos los poetas, casi todos, que no han sido celebres hasta despu\u00e9s de su muerte!&#8230; a bel le importaban poco los triunfos p\u00f3stumos. Quer\u00eda tocar la gloria:&lt;<em> entre ser Homero o Alejandro, \u00bfQui\u00e9n titubear\u00eda?<\/em>&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como ten\u00eda dos hermanos m\u00e1s j\u00f3venes que \u00e9l, su madre, organizaba fiestas para ni\u00f1os de su edad. All\u00ed se ve\u00eda al futuro Alejandro pasearse con las manos en los bolsillos de un pantal\u00f3n muy ajustado, p\u00e1lido, triste, con la mirada llena de ansiedad, como Gulliver en el pa\u00eds de Liliput.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La primera conclusi\u00f3n que Benjam\u00edn sac\u00f3 del despiadado examen a que se someti\u00f3 a si mismo durante las semanas que siguieron al retorno al hogar fue la de que su ignorancia era completa. Le pareci\u00f3 necesario reconstruir su esp\u00edritu, comenzando por los cimientos. Se Traz\u00f3 un a\u00f1o de tiempo para rehacer sus estudios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cada ma\u00f1ana lo miraba su padre entre esc\u00e9ptico y tierno entrar en la biblioteca y salir cargado de libros. Todas las noches, su diario se halla cubierto de notas:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt; <em>Viernes 2 de junio.- Luciano, Terencio, los Adelfos prometen ser interesantes; La Henriade; Virgilio, segundo libro de Ge\u00f3rgicas, que comienza con una esplendida evocaci\u00f3n a Baco y evoluciona en conferencias adormecedoras sobre los injertos en los arboles.- preparado mi griego (gram\u00e1tica)<\/em>.&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y otro d\u00eda:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt; <em>No me gusta Dem\u00f3stenes, aun cuando sus discursos se hallan siempre pre\u00f1ados de virtud, de patriotismo y de valor; la Historia me dice que era un pillo, un hombre de partido y un cobarde.<\/em>&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Deambulaba por todas las habitaciones de la casa aquel muchacho calzado con zapatillas, transportando grandes pilas de diccionarios. En vano el met\u00f3dico se\u00f1or D\u00b4Israeli le rogaba que adoptase un sitio fijo para trabajar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211;<em>yo te suplico, my dear boy, que pongas un poco de orden en tus papeles.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que disgustaba al autor de <em>Curiosidades de la literatura <\/em>era ver a su hijo estudiar con tal pasi\u00f3n la historia de las grandes conjuraciones de Venecia y la de las grandes \u00f3rdenes religiosas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todo lo que presentaba un aspecto misterioso cautivaba a aquel muchacho, y siempre buscaba nuevos detalles sobre las sociedades secretas: Santa Vehme, el Consejo de los Diez, los jesuitas. Leia una y mil veces la vida de San Ignacio de Loyola, cuyo valor lo entusiasmaba. Esta pregunta que se formulaba Ignacio: &lt; \u00bfComo har\u00edas, si fueses santo, para sobrepasar en santidad a Francisco y a Dominico?&gt;, era la que \u00e9l mismo se hac\u00eda con respecto a Dem\u00f3stenes, Cicer\u00f3n y Pitt. Le agradaba el siguiente precepto:&lt; \u00a1Desarr\u00f3llate para la acci\u00f3n, no para el placer!&gt; estudiaba con preferencia los medios que se vali\u00f3 San Ignacio para reclutar sus disc\u00edpulos y como logro retenerlos. La organizaci\u00f3n de la Iglesia Cat\u00f3lica lo llenaba de admiraci\u00f3n: &lt; \u00a1Ah!&#8230; \u00a1Ser a la vez el poder temporal y el poder espiritual!&#8230;!Alberoni o Richelieu!&#8230; \u00a1Un destino perfecto!&#8230;&gt;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_28560\" aria-describedby=\"caption-attachment-28560\" style=\"width: 530px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-28560 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/cena-filosofos-jean-huber-1772.jpg\" alt=\"\" width=\"530\" height=\"323\" data-id=\"28560\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/cena-filosofos-jean-huber-1772.jpg 530w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/cena-filosofos-jean-huber-1772-300x183.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 530px) 100vw, 530px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-28560\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Cena de filosofos, de Jean Hubbert, 1772<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estas ideas entristec\u00edan al se\u00f1or Isaac D\u00b4Israeli. \u00bfC\u00f3mo hab\u00eda llegado a tal punto un disc\u00edpulo a quien \u00e9l hab\u00eda alimentado con las teor\u00edas de su querido Voltaire? \u00bfAcaso el erudito esc\u00e9ptico hab\u00eda engendrado un\u00a0 erudito m\u00edstico, de un misticismo muy extra\u00f1o, desde luego? Nada espontaneo ni pueril lo arrastraba hacia tales doctrinas. Parec\u00eda que la misma raz\u00f3n lo hac\u00eda huir de la raz\u00f3n, esto molestaba al se\u00f1or D\u00b4Israeli.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A pesar de su odio por todo lo que fuese acci\u00f3n, decidi\u00f3 intervenir. Deseo dirigir a su hijo hacia objetivos m\u00e1s sencillos\u00a0 y m\u00e1s pr\u00e1cticos. Un amigo suyo, el se\u00f1or Maples, procurador, le ofreci\u00f3\u00a0 tomar a Ben de secretario. El se\u00f1or Maples ten\u00eda una hija; los padres hab\u00edan hecho proyectos. La idea de verse\u00a0 enterrado en un despacho sublev\u00f3 a Ben. &lt;!<em> La curia!&#8230;!Bah!&#8230; textos de leyes y bromas pesadas hasta cuarenta a\u00f1os, y si todo marcha bien, para terminar la gota y el titulo de bar\u00f3n. Adem\u00e1s, para salir airoso en tal oficio hay que ser un gran legista, y para ser un gran legista hay que renunciar a ser un gran hombre<\/em>.&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Hay que guardarse de ser un gran hombre demasiado pronto, <em>my dear boy<\/em> \u2013dec\u00eda el se\u00f1or D\u00b4Israeli-. Los muchachos de hoy no quieren ya pasar por crisol de las profesiones lentas y honorables. Tengo miedo por ellos y por ti.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A\u00f1adi\u00f3 que ve\u00eda con sentimiento crecer una ambici\u00f3n tan exigente, cuando su nacimiento y su raza le cerrar\u00edas muchas puertas. Adem\u00e1s, aun admitiendo que tuviera raz\u00f3n al desear tan altos destinos, \u00bfPor qu\u00e9 no comenzaba a mirar a los hombres desde el admirable observatorio que es el gabinete de un procurador? Nada le impedir\u00eda un poco m\u00e1s tarde seguir otra direcci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este \u00faltimo argumento conmovi\u00f3 a Benjam\u00edn. En efecto, desconoc\u00eda a los hombres y deseaba conocerlos. Sus lecturas le ense\u00f1aron que muchos esp\u00edritus bien dotados fracasaron por querer pensar solos, desde\u00f1ando el estudio de las masas. Por el contrario, era preciso unirse al reba\u00f1o, experimentar sus mismos sentimientos, sus debilidades. El mito de J\u00fapiter, disfraz\u00e1ndose de animal para triunfar en sus empresas terrestres, le pareci\u00f3 un buen s\u00edmbolo, y cedi\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_28562\" aria-describedby=\"caption-attachment-28562\" style=\"width: 689px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-28562\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/voltaire-con-federico-ii-de-prusia-300x201.jpeg\" alt=\"\" width=\"689\" height=\"462\" data-id=\"28562\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/voltaire-con-federico-ii-de-prusia-300x201.jpeg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/voltaire-con-federico-ii-de-prusia.jpeg 733w\" sizes=\"auto, (max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-28562\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Voltaire con Federico II de Prusia <\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El despacho de un procurador. Por las oficinas de Frederick\u00b4s Place vio Ben desfilar a hombres pol\u00edticos, banqueros, comerciantes. Por la noche continu\u00f3 sus lecturas en la biblioteca paterna. Algunas veces lo invitaba su jefe, en su casa encontr\u00f3 muchachas y mujeres j\u00f3venes. Ten\u00eda los ojos aterciopelados, una nariz aguile\u00f1a, una boca nerviosa y un cutis de extraordinaria palidez. Con las mujeres, y hablando de ellas, se esforzaba por ser c\u00ednico, de un cinismo complejo, mezcla de temor de ser burlado, de una inconfesable timidez, de una falta de imaginaci\u00f3n, c\u00ednico por sistema. Benjam\u00edn hab\u00eda le\u00eddo <em>Don Juan<\/em>, consideraba a Bryon como a su Dios y no conoc\u00eda del poeta m\u00e1s que la faceta que \u00e9ste quer\u00eda mostrar. Estaba entonces de moda Brummel, con su crispante afectaci\u00f3n y su parad\u00f3jica insolencia. Ofrec\u00eda el ejemplo de un hombre de cuna humild\u00edsima, nieto de un confitero, que eclips\u00f3 a todos los dandis de Londres con su desde\u00f1osa fatuidad. Hab\u00eda conocido la insolencia de los grandes, de los poderosos, de los pedantes. El dandi era la insolencia pura, gratuita, que no cuenta sino con sus fuerzas. Algunos ejemplos ilustres demostraban que la experiencia pod\u00eda dar buenos resultados. En el mundo de legistas burgueses, el joven D\u00b4Israeli pretendi\u00f3 ensayar, se visti\u00f3 con extravagancia, de terciopelo negro, con pu\u00f1os de encaje, medias de seda con lazo encarnado; mir\u00f3 de un modo impertinente a las mujeres, contest\u00f3 a los hombres por encima del hombro y pudo apreciar en seguida el feliz resultado de esa actitud. Algunas mujeres casadas y aun bonitas lo miraron con cierta sonrisa que hubieran envidiado los hombres hechos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con frecuencia lo llevaba su padre a cenar a casa del editor John Murray&#8230; All\u00ed se reun\u00eda con escritores conocidos y escuchaba conversaciones que lo encantaban. Ve\u00eda a Samuel Rogers, a Tom Moor, el amigo de Buron, que volv\u00eda de Italia, donde hab\u00eda encontrado al poeta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211;<em>D\u00edgame- preguntaba el se\u00f1or D\u00b4Israeli- : \u00bfha variado mucho Byron?<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; Si; su rostro est\u00e1 hinchado. Engruesa por momentos. Sus cabellos est\u00e1n grises y ha perdido aquel aire de vigor espiritual que tenia. Sus dientes se estropean. Me ha dicho que tendr\u00e1 que venir a Inglaterra a ponerse en cura.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El joven Benjam\u00edn era todo o\u00eddos, y por la noche, al regresar a su casa, tomaba sus notas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al observar a los dem\u00e1s, el mismo se estudiaba con esp\u00edritu cr\u00edtico. Ve\u00eda como algunos de los amigos de su padre apreciaban su precocidad y la vivacidad de sus replicas, y que a otros, en cambio, les chocaba su impertinencia. Muchos lo juzgaban afectado, poco natural e intolerable. Como no pod\u00eda ser sincero, por temor de parecer rid\u00edculo, animaba las conversaciones con una perpetua broma. Cuando pretend\u00eda contener sus sarcasmos, el recuerdo de las injurias que recibi\u00f3 en el colegio\u00a0 lo animaba como un esp\u00edritu del mal por el cual hubieses estado pose\u00eddo. Era m\u00e1s imprudente que servil. Cuando su potente facultad de sorprender el rid\u00edculo le creaba alg\u00fan enemigo peligroso, se impon\u00eda ejercicios espirituales a modo de San Ignacio de Loyola. Anotaba: &lt;resoluci\u00f3n.- ser en todo momento expansivo\u00a0 y sincero con la se\u00f1ora de E***. No decirle nunca nada sin estar completamente convencido. Nada de burlas en las que me considera maestro&#8230;&gt;Ya comenzaba a aburrirse en el estudio de la Frederick\u00b4s Place. La muchacha que le reservaban le lleg\u00f3 a decir:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211;<em>No&#8230; Tiene usted demasiado talento para este oficio. Todo esto es imposible.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Deseaba ardientemente escapar. &lt;Triunfar tarde no es triunfar; es alcanzar\u00a0 el mismo tiempo la inmortalidad y la muerte. Piensen en el joven Cesar, que ve transcurrir su juventud llorando al leer las haza\u00f1as del Macedonio; la <em>Farsalia<\/em> no fue suficiente compensaci\u00f3n a todas sus angustias. Piensen en el oscuro Bonaparte muri\u00e9ndose de hambre por las calles de par\u00eds. \u00bfQu\u00e9 representa Santa Elena junto al amargor de semejante existencia? El recuerdo de una gloria pasada puede iluminar la m\u00e1s sombr\u00eda prisi\u00f3n; pero vivir con el temor de verse perder lentamente una energ\u00eda sobrenatural, sin que haya realizado ning\u00fan milagro, es un tortura que ni la de la rueda de los tormentos, ni de la hoguera, ni ninguna pueden igualar.&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un viaje de vacaciones por Alemania precipit\u00f3 la decisi\u00f3n. Visit\u00f3 con su padre las peque\u00f1as cortes alemanas, aquella sociedad brillante y feliz, los lindos teatros en donde el gran duque en persona, desde su palco, dirig\u00eda la orquesta. Fueron muy bien recibidos. Las m\u00fasicas militares interpretaban piezas durante las comidas, tomaban por un general ingles al anciano se\u00f1or D\u00b4Israeli, de cutis sonrosado y blancos cabellos. Esto halagaba secretamente a su hijo. El mundo era demasiado hermoso, demasiado variado, para que le fuese permitido pasar su juventud compulsando papeles y sumarios, al seguir el curso\u00a0 del magn\u00edfico Rin, antes las misteriosas colinas rematadas por torres cubiertas de hiedra, decidi\u00f3 que a su vuelta abandonar\u00eda el estudio del procurador.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<figure id=\"attachment_28564\" aria-describedby=\"caption-attachment-28564\" style=\"width: 599px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-28564\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/banco-de-inglaterra-ayer-300x204.jpg\" alt=\"\" width=\"599\" height=\"408\" data-id=\"28564\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/banco-de-inglaterra-ayer-300x204.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/banco-de-inglaterra-ayer-1024x698.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/banco-de-inglaterra-ayer-768x523.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/banco-de-inglaterra-ayer.jpg 1400w\" sizes=\"auto, (max-width: 599px) 100vw, 599px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-28564\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">El Banco de Inglaterra, en el coraz\u00f3n de Londres. S. XIX<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>IV<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>UN NEGOCIO<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durante los \u00faltimos meses de su permanencia en Frederick\u00b4s Place, D\u00b4Israeli vio como varios clientes ganaron fortunas fabulosas especulando con las minas de la Am\u00e9rica del Sur.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Casi todas las colonias espa\u00f1olas y portuguesas se hallaban en pleno estado de rebeld\u00eda; el ministro Canning las apoyaba en nombre de los principios liberales. De este modo consegu\u00edan los financieros ingleses algunas concesiones mineras, el p\u00fablico ingl\u00e9s, feliz al poder servir al mismo tiempo que a sus doctrinas sus intereses, se precipitaba sobre unos valores que sub\u00edan de un modo disparatado. Con otro pasante, mayor que \u00e9l, decidi\u00f3 D\u00b4Israeli, que juzgaba el alza temeraria, especular con la baja. Los dos muchachos ensayaron primero con algunos t\u00edtulos, y como perd\u00edan, expusieron mayor cantidad. Como el alza segu\u00eda, se encontraron ante una diferencia de mil libras. Entonces juzgaron oportuno volver sus bater\u00edas y jugar al laza.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_28551\" aria-describedby=\"caption-attachment-28551\" style=\"width: 480px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-28551 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/canning.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"527\" data-id=\"28551\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/canning.jpg 480w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/canning-273x300.jpg 273w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-28551\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">George Canning (11 de abril de 1770-8 de agosto de 1827). Abogado y pol\u00edtico brit\u00e1nico, quien se desempe\u00f1\u00f3 como ministro de asuntos exteriores de Gran Breta\u00f1a durante las Guerras Napole\u00f3nicas y luego en la \u00abEuropa de la Restauraci\u00f3n\u00bb tras el Congreso de Viena.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquellas operaciones pusieron a Benjam\u00edn en relaci\u00f3n con John Diston Powles, uno de los financieros que dirig\u00edan el mercado de valores sudamericanos. Sorprendi\u00f3 a Powles la inteligencia de aquel muchacho de veinte a\u00f1os, se interes\u00f3 por \u00e9l, y D\u00b4Israeli tuvo la felicidad de penetrar en la alta finanza, poder oculto cuyo misterio siempre lo atrajo. Para empezar, le encarg\u00f3 Powles que redactase un folleto sobre las minas americanas, dedicado al p\u00fablico no iniciado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">D\u00b4Israeli ten\u00eda un absoluto desconocimiento de los negocios mineros, pero ten\u00eda tambi\u00e9n una gran confianza en s\u00ed mismo. Se puso al corriente en unos d\u00edas y compuso un librito muy claro, de incre\u00edble gravedad de tono, y consigui\u00f3 que Murray, el editor amigo de su padre, lo editase por cuenta de Powles, Murray, a su vez, qued\u00f3 a tonito ante el aplomo y el poder de persuasi\u00f3n de aquel hermoso muchacho, que hab\u00eda visto en su mesa sin llegar a fijarse en \u00e9l, y pronto se sorprendi\u00f3 habl\u00e1ndole en t\u00e9rminos de gran intimidad del porvenir de su casa. Esta editaba ya una importante revista, <em>The Quarterly Review<\/em>; pero Murray se preguntaba si no le convendr\u00eda fundar un diario por el estilo del Times. D\u00b4Israeli se entusiasm\u00f3, mas su interlocutor, hombre indeciso y timorato por naturaleza, pretendi\u00f3 en seguida batirse en retirada, sin contar con que ten\u00eda que hab\u00e9rselas con un car\u00e1cter mucho m\u00e1s resuelto que el suyo. Tener un peri\u00f3dico era precisamente lo que pod\u00eda desear el joven D\u00b4Israeli. All\u00ed se hallaba disimulada una forma del Poder. Desde luego hab\u00eda que crear un gran diario conservador. Reunir\u00edan el capital entre Murray, Powles y el propio D\u00b4Israeli. No lleg\u00f3 a detenerlo la idea de c\u00f3mo podr\u00eda reunir su parte. Ya encontrar\u00eda el dinero. \u00bfQu\u00e9 necesitaban adem\u00e1s? \u00bfUn director? D\u00b4Israeli pens\u00f3 en Lockhart, el yerno de sir Walter Scott. \u00bfQu\u00e9 viv\u00eda en Escocia? Pues se le har\u00eda venir a vivir a Londres. El mismo ir\u00eda a verlo y lo convencer\u00eda. Hac\u00edan falta corresponsales en el extranjero, una imprenta un local&#8230;el se encargaba de todo. Murray, asaltado y sumergido, no pudo resistir por mucho tiempo. Se redact\u00f3 un acta disponiendo a creaci\u00f3n de un gran diario, cuyo capital pertenec\u00eda: la mitad a Murray, un cuarto a Powles y otro a D\u00b4Israeli. Este \u00faltimo parti\u00f3 inmediatamente hacia Escocia. En la diligencia iba leyendo las obras de Froissart, y sinti\u00e9ndose perfectamente feliz, pensaba:&lt;Las aventuras son para los aventureros.&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_28552\" aria-describedby=\"caption-attachment-28552\" style=\"width: 580px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-28552\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Sir_William_Allan_-_Sir_Walter_Scott_1771_-_1832._Novelist_and_poet_-_Google_Art_Project.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"762\" data-id=\"28552\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-28552\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Retrato de Walter Scott, de Walter McEwen. Sir Walter Scott primer Baronet (Edimburgo, 15 de agosto de 1771 \u2013 Abbotsford House, Melrose, Escocia, 21 de septiembre de 1832), escritor escoc\u00e9s prol\u00edfico del Romanticismo brit\u00e1nico, especializado en novelas hist\u00f3ricas, g\u00e9nero que cre\u00f3 tal como lo conocemos hoy, adem\u00e1s de ser poeta y editor. Fue conocido en toda Europa en su \u00e9poca, y, en cierto sentido, Scott fue el primer autor que tuvo una verdadera carrera internacional en su tiempo, con muchos lectores contempor\u00e1neos en Europa, Australia y Norteam\u00e9rica. Sus novelas hist\u00f3ricas y, en menor medida, su poes\u00eda, a\u00fan se leen, pero hoy es menos popular de lo que fue en la cumbre de su \u00e9xito. A pesar de ello, muchas de sus obras siguen siendo cl\u00e1sicos en la literatura inglesa y espec\u00edficamente escocesa. Algunos de sus t\u00edtulos m\u00e1s famosos son Ivanhoe, Rob Roy, The Lady of the Lake, Waverley y The Heart of Midlothian.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Prepar\u00f3 el negocio con todo esmero. Le sirvi\u00f3 de mucho el recuerdo de sus queridas sociedades secretas. Le dej\u00f3 a Murray un c\u00f3digo que le permit\u00eda escribir sin citar nombres. Sir Walter Scott seria <em>El caballero Andante<\/em>; Lockhart, M. El ministro Caning, X; el propio Murray, <em>El emperador<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto lleg\u00f3 a Edimburgo present\u00f3 sus cartas credenciales a Lockhart, que viv\u00eda a orillas del mar, en Abbotsford, que viv\u00eda a orillas del mar, en Abbotsford, una magnifica propiedad de su suegro. Se le cit\u00f3 para el d\u00eda siguiente. El escritor qued\u00f3 estupefacto al ver entrar a aquel ni\u00f1o, porque al leer el nombre de D\u00b4Israeli, pens\u00f3, como es natural, en el padre, al que hab\u00eda conocido en Londres. Hombre frio y burl\u00f3n, un poco pedante, inflado por la importancia de su suegro, tom\u00f3 por un insulto tanta juventud y acogi\u00f3 al muchacho de un modo glacial. D\u00b4Israeli sinti\u00f3 flaquear su valor; pero su naturaleza exig\u00eda de \u00e9l que tuvieses tanto m\u00e1s desenfado cuanto m\u00e1s intimidado estaba. Tom\u00f3 asiento con una lentitud majestuosa, que lo envejeci\u00f3 en diez a\u00f1os, y comenz\u00f3 a desarrollar con perfecta sangre fr\u00eda lo que llamaba el proyecto de Murray, cuando, en realidad, era el de Benjam\u00edn d\u00b4Israeli; pero sab\u00eda que las opiniones de un joven de veinte a\u00f1os tienen pocas probabilidades de ser escuchadas. De este modo improvisaba citas, atribuyendo a autores conocidos las ideas propias que no osaba expresar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En su boca todo era inmenso, Powles representaba &lt; toda la City&gt;, &lt; todos los intereses mineros&gt;, &lt; toda Am\u00e9rica&gt;. Murray, a los pol\u00edticos de primera importancia. El Ministerio estaba tras ellos; en fin, que el nuevo diario, que se propon\u00edan titular <em>El Representante<\/em>, constitu\u00eda&lt; la empresa mas considerable de su tiempo&gt;. Deseaba con tanto entusiasmo que la vida fuese una esplendida novela de aventuras, que la describ\u00eda con colores demasiado vivos. A pesar de su desconfianza, Lockhart se sorprendi\u00f3 ante aquel ardor, y al d\u00eda siguiente present\u00f3 a su suegro al joven emisario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sir Walter Scott era entonces uno de los hombres m\u00e1s ilustres del mundo. Los americanos llegaban en caravana a Abbotsford. El los trataba con imponente bondad, los pasaba por su hermoso parque o los llevaba a pescar salm\u00f3n en la Tweed, llevando a todos sus perros corriendo a su alrededor. La casa, que comenz\u00f3 por ser una villa sin importancia, fue, novela tras novela, convirti\u00e9ndose en la copia del castillo de un bar\u00f3n escoc\u00e9s. Aquel tren de vida costaba muy caro, y los editores de Walter, a pesar de su inmensa popularidad, comenzaban a ceder al peso de las cuentas de los maestros de obra; por eso, el joven hebreo, que ven\u00eda a ofrecer una magnifica situaci\u00f3n al yerno del escritor, fue admirablemente recibido por <em>El Caballero Andante<\/em>. Sentado en su biblioteca, y rodeado de una docena de sus <em>fox-terriers,<\/em> escuch\u00f3 con simpar\u00eda las explicaciones del muchacho, conquistado por su rom\u00e1ntico ardor. Le agradaban los negocios, aprob\u00f3 el proyecto; pero exigi\u00f3 para su yerno un puesto en el Parlamento. Era indispensable que el director de un importante diario formara parte de \u00e9l; y Benjam\u00edn prometi\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Permaneci\u00f3 durante tres semanas en casa de los Lockhart, cenando casi diariamente en casa de Scott. Aquella vida se acomodaba perfectamente a sus gustos. Por la noche, Ana Scott cantaba baladas escocesas, acompa\u00f1\u00e1ndose con el arpa, o bien el propio Scott contaba algunas historias muy interesantes. Todos estaban encantados con Benjam\u00edn. Su padre le escrib\u00eda a Murray: &lt;<em>No tiene en su contra mas que su juventud, defecto que algunos a\u00f1os de experiencia conseguir\u00e1n, pronto borrar&#8230; Sus proyectos son vast\u00edsimos, pero trazados con inconcebible sentido com\u00fan, y tiene para el trabajo la seriedad de un hombre maduro.<\/em>&gt;Murray le escribir\u00e1 a Lockhart:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt;Deje a mi joven amigo abrirse camino en su casa, convencido de que pronto descubrir\u00e1 usted lo que vale&#8230; puedo decir que nunca he tropezado con un novel que prometa tanto. Su conocimiento de la naturaleza humana, el sentido pr\u00e1ctico de todas sus ideas, me ha sorprendido con frecuencia en un joven que apenas cuenta veinte a\u00f1os. Le aseguro que es digno de toda confianza, ya que la discreci\u00f3n es una de sus cualidades. Si cristaliza nuestro gran plan, estoy convencido de que tendr\u00e1 usted en \u00e9l un amigo estimable&#8230;&gt;<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Volvi\u00f3 D\u00b4Israeli portador del consentimiento de Lockhart, que hab\u00eda de dirigir al mismo tiempo que el diario\u00a0 la <em>Quartely Review<\/em>, por dos mil quinientas libras esterlinas al a\u00f1o. Procedi\u00f3 en seguida a alquilar unas oficinas, una imprenta, y contrat\u00f3 como corresponsal a un alem\u00e1n que conoci\u00f3 en Coblenza, afirm\u00e1ndole que aquel diario causar\u00eda la admiraci\u00f3n del mundo entero; busc\u00f3 otros corresponsales en diversas capitales de Europa, de la Am\u00e9rica del Sur y de los Estados Unidos. Cuando ya lo supon\u00eda todo arreglado y esperaba que apareciera el peri\u00f3dico, estall\u00f3 en su triunfador cerebro la m\u00e1s terrible tempestad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desconoc\u00eda en absoluto los repliegues de la casa de Murray, omiti\u00f3 el hac\u00e9rselos describir o el explorarlos \u00e9l mismo; y no imagin\u00f3 que la entrada de un personaje de la importancia de Lockhart hab\u00eda de producir alg\u00fan revuelo. Pero he aqu\u00ed que John Wilson Croker, escritor e inteligente hombre pol\u00edtico, subsecretario de Estado y brillante colaborador de la revista, hombre de car\u00e1cter quisquilloso y malintencionado (Macaulay dec\u00eda, al hablar de \u00e9l, que lo detestaba en igual grado que al buey hervido y frio), se enfureci\u00f3 al conocer los proyectos que a espaldas suyas forjaron su editor y un chiquillo de veinte a\u00f1os. Le hizo una violenta escena a Murray, y \u00e9ste se desahog\u00f3 con D\u00b4Israeli, acus\u00e1ndolo de haber revelado unos planes que hab\u00edan de permanecer secretos. Casi al mismo tiempo se produjo en el Stock Exchange una baja considerable de los valores americanos. La primera idea de D\u00b4Israeli y su amigo el pasante fue buena, pero prematura. Cuando jugaron al alza, lleg\u00f3 la baja de un modo fulminante. En unos d\u00edas se arruin\u00f3 completamente el famoso Powles, y Benjam\u00edn y su amigo perdieron la enorme suma de siete mil libras esterlinas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El desdichado D\u00b4Israeli se encontraba as\u00ed incapacitado para participar, por lo menos como financiero, en la creaci\u00f3n del diario. Se encontr\u00f3 a los veinte a\u00f1os cargado de deudas de tal cuant\u00eda, que se preguntaba si conseguir\u00eda saldarlas alg\u00fan d\u00eda. Perdi\u00f3 de una vez sus amigos, su cr\u00e9dito y sus destino, hubiera podido permanecer interesado en la empresa, y hubiese sido muy natural, si se tiene en cuenta que \u00e9l fue el promotor; pero como no le era simp\u00e1tico a Croker, ni tampoco a Lockhart (cosa que le hubiera causado extraordinaria extra\u00f1eza si lo hubiera sabido), el mismo que lo toler\u00f3 juzg\u00e1ndolo \u00fatil, aunque consider\u00e1ndolo como un aventurero, se vio eliminado de la combinaci\u00f3n que el mismo creara. Quedo anonadado. Hab\u00eda vivido durante dos meses en una atmosfera de \u00e9xitos y de elogios. Murray, Scott, Lockhart y su padre lo trataron como a un ni\u00f1o prodigio. Se cre\u00eda adorado, tanto m\u00e1s f\u00e1cilmente cuanto que su juventud transcurri\u00f3 en una familia tierna y admirativa, y de pronto todo pareci\u00f3 olvidarse. Se le miraba con c\u00f3lera y desprecio; sin transici\u00f3n suced\u00eda el desastre a la victoria. Manejar el mundo era m\u00e1s dif\u00edcil de lo que \u00e9l cre\u00eda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_28553\" aria-describedby=\"caption-attachment-28553\" style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-28553\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Gilbert-Stuart-Newton-John-Gibson-Lockhart-1794-1854-Son-in-Law-and-Biographer-of-Sir-Walter-Scott-216x300.jpg\" alt=\"\" width=\"510\" height=\"708\" data-id=\"28553\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Gilbert-Stuart-Newton-John-Gibson-Lockhart-1794-1854-Son-in-Law-and-Biographer-of-Sir-Walter-Scott-216x300.jpg 216w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Gilbert-Stuart-Newton-John-Gibson-Lockhart-1794-1854-Son-in-Law-and-Biographer-of-Sir-Walter-Scott-738x1024.jpg 738w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Gilbert-Stuart-Newton-John-Gibson-Lockhart-1794-1854-Son-in-Law-and-Biographer-of-Sir-Walter-Scott-768x1065.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Gilbert-Stuart-Newton-John-Gibson-Lockhart-1794-1854-Son-in-Law-and-Biographer-of-Sir-Walter-Scott.jpg 865w\" sizes=\"auto, (max-width: 510px) 100vw, 510px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-28553\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">John Gibson Lockhart ( 1794\u20131854 ), yerno y bi\u00f3grafo de Sir Walter Scott \u2013 Retrato de Gilbert Stuart Newton<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Volvi\u00f3 a su casa ensombrecido y completamente descorazonado. Le parec\u00eda que los resortes de su esp\u00edritu estaban rotos. Su padre, que ignoraba la parte m\u00e1s grave de la aventura, las siete mil libras de deuda, le afirm\u00f3, que a su edad era un absurdo decir, como \u00e9l lo hac\u00eda, que la vida era una partida perdida. Durante varios d\u00edas se sinti\u00f3 incapaz de hacer otra cosa m\u00e1s que rumiar su fracaso. Pero despu\u00e9s de una semana de reposo y de meditaci\u00f3n, de esfuerzo para comprender en que hab\u00eda consistido su mala jugada, le sorprendi\u00f3 el deseo de escribir y de escribir precisamente una novela. Aquella primera experiencia del mundo, aquella batalla, aquella ca\u00edda, le impulsaron a describir aquel drama, creando un h\u00e9roe bajo el nombre del cual pudiera explicarse a s\u00ed mismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Era un muchacho de acci\u00f3n que no pod\u00eda esperar con m\u00e1s paciencia el final de un libro que la gloria pol\u00edtica. La m\u00e1scara que adopt\u00f3 fue transparente. Lo mismo que \u00e9l, su h\u00e9roe, Vivian Grey, era hijo de un escritor distra\u00eddo y siempre encerrado entre sus libros. Fue, como \u00e9l, expulsado de un colegio, y como \u00e9l consumido por una ardiente ambici\u00f3n pol\u00edtica, y recorr\u00eda a grandes pasos su habitaci\u00f3n, deseando llegar a ser un gran orador. El primer razonamiento pol\u00edtico de Vivian Grey fue el siguiente:&lt; <em>en este momento existe seguramente un hombre de alta alcurnia al que solo la falta de inteligencia aparta del poder. En el mismo instante, Vivian Grey pose\u00eda la inteligencia, pero no el abolengo. Cuando dos personas pueden completarse de un modo tan perfecto, \u00bfPor qu\u00e9 no han de reunirse?<\/em>&gt;, deliberadamente se dedicaba a la busca de alg\u00fan noble se\u00f1o poderoso y est\u00fapido para emprender su conquista por la adulaci\u00f3n, el se\u00f1or poderoso y estudio encarn\u00f3 en la persona del marqu\u00e9s de Carabas. Vivian consegu\u00eda convencerlo de la convivencia de crear el partido Carabas y de convertirse en primer ministro. No dudaba del \u00e9xito Vivian. Porque uno de los axiomas de Vivian Grey dec\u00eda que no hay nada imposible. Desde luego que algunos hombres fracasan en la vida, pero han de culpar de ello a su falta de valor f\u00edsico y moral, y Vivian Grey sab\u00eda que exist\u00eda un ser que no era cobarde, ni moral ni f\u00edsicamente, y lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que su carrera hab\u00eda de ser muy brillante. Habiendo modelado de este modo a su h\u00e9roe a su imagen\u00a0 y semejanza, D\u00b4Israeli lo hizo fracasar victima de la intriga y de la torpeza y lo envi\u00f3, herido y maltrecho, al extranjero para tratar de olvidar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se termin\u00f3 el libro en cuatro meses, antes que el autor cumpliera veinti\u00fan a\u00f1os, y a espaldas de su familia. La obra no carec\u00eda de cualidades. Todo cuando D\u00b4Israeli pudo observar por s\u00ed mismo, la juventud de Vivian, su padre, el colegio, era real y vivo. El tono era sarc\u00e1stico. Un cr\u00edtico perspicaz hubiera descubierto la influencia de Voltaire y la de Swift. Las conversaciones estaban compuestas con lo que escuch\u00f3 en casa de Murray y de Walter Scott. Lo que hubo de inventar era bastante pueril.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ten\u00eda los D \u00b4Israeli por vecino a un procurador, el se\u00f1or Austen, cuya mujer, persona cultivada, espiritual y bonita, estaba dotada de un gran temperamento art\u00edstico: sab\u00eda m\u00fasica y se alababa mucho su gusto literario. Hac\u00eda tiempo que se interesaba por Benjam\u00edn. Cuando visitaba al se\u00f1or D\u00b4Israeli le agradaba encontrar a este muchacho, al que un d\u00eda siguiente sal\u00eda de su cuarto con los guantes de boxeo atados un sobre sus pu\u00f1os de encaje. Comprendi\u00f3 al punto que su frivolidad era afectada. Ten\u00eda fe en \u00e9l y supo inspirarle confianza. Con ella se mostraba muy distinto. Se despojaba de la careta y el peto, prescindiendo de su brillante insolencia, trat\u00e1ndola con sinceridad y sencillez, confi\u00e1ndole sus temores, sus fracasos, sus deseos. Sab\u00eda que era honrada, y esto le agradaba. Le tem\u00eda mucho al amor. Alejandro y Cesar no lloraron nunca a los pies de una mujer. Lo extra\u00f1o era que segu\u00eda siendo sentimental y continuaba (como en sus ensue\u00f1os de ni\u00f1o) buscando una princesa misteriosa a quien pudiera consagrar su vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La se\u00f1ora de Austen le proporcionaba la caballeresca emoci\u00f3n de una presencia femenina sin las obligaciones a que conduce una uni\u00f3n m\u00e1s \u00edntima. De este modo, todo marchaba muy bien.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Le revel\u00f3 su secreto, confi\u00e1ndole que trabajaba en una novela. En cuanto la hubo terminado le ofreci\u00f3 el manuscrito para que lo leyese, y si consideraba lograda la obra, entregarla a su amigo Colburn, que era, por aquel entonces el editor m\u00e1s arriesgado de Londres. Envi\u00f3 D\u00b4Israeli las cuartillas a su bella vecina, y al d\u00eda siguiente recibi\u00f3 una carta entusiastica. Convinieron en que, para despertar la curiosidad de Colburn, le entregar\u00eda la novela sin decirle el nombre del autor. Nadie m\u00e1s que ellos estar\u00edan en el secreto, y para m\u00e1s seguridad, copio ella misma todo el manuscrito.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El editor, maestro en el arte de la publicidad, vio en seguida todo el partido que se pod\u00eda sacar de aquella an\u00f3nima s\u00e1tira.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En todos los peri\u00f3dicos y en todas las revistas, unas notas anunciaron la publicaci\u00f3n de una novela mundana, debida a la pluma de un autor, que por razones evidentes, no podr\u00eda descubrir su nombre:&lt; libro muy sat\u00edrico &gt;, &lt; reuni\u00f3n de retratos que formar\u00e1\u00a0 como una National-Gallery&gt;, &lt;otro Don Juan&gt;, en prosa, etc.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Preparado el p\u00fablico por aquella campa\u00f1a, no es de extra\u00f1ar que <em>Vivian Grey<\/em> lograra un gran \u00e9xito. Se vend\u00eda\u00a0 las claves para descubrir los nombres de los personajes vivos que hab\u00edan servido de modelo (seg\u00fan se dec\u00eda). Se citaron nombres de mucho relieve, atribuy\u00e9ndoles la obra. Fue la conversaci\u00f3n de todos los salones. D\u00b4Israeli y su linda c\u00f3mplice estaban encantados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De pronto, debido a una indiscreci\u00f3n subalterna, se descubri\u00f3 el secreto. Grande fue la indignaci\u00f3n de las personas de moda cuando supieron que el autor, cuyo talento alababan sin tregua desde hac\u00eda un mes, as\u00ed como su conocimiento de la sociedad inglesa, era un joven de veinte a\u00f1os que ni siquiera pertenec\u00eda al gran mundo. Parec\u00edan haberse puesto todos de acuerdo para afirmar que era absurdo haber titubeado sobre el modesto origen del autor, que el tono mismo de la obra revelaba. Todos los que creyeron reconocerse en un retrato rid\u00edculo se complacieron en devolver centuplicado el rid\u00edculo.los verdaderos originales se enfurecieron. Murray pens\u00f3 que el marqu\u00e9s de Carabas representaba, junto a Vivian Grey, Un papel que se parec\u00eda mucho al suyo, y rompi\u00f3 ruidosamente toda relaci\u00f3n con la familia D\u00b4Israeli.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Solo sintieron remordimientos aquellos a quienes el libro divirti\u00f3. Un cr\u00edtico hizo observar que &lt;<em>la categor\u00eda social del autor se revelaba por el modo de insistir sobre ciertos hechos que pasan inadvertidos para un verdadero hombre de mundo<\/em>.&gt; otro habl\u00f3 de &lt;d<em>esvergonzado af\u00e1n de exhibici\u00f3n del libro.&gt; hubo alguno que lleg\u00f3 a reprochar al autor el haberse proporcionado un p\u00fablico por los procedimientos m\u00e1s bajos y mas intolerables, y se burlo &lt;de la c\u00f3mica pretensi\u00f3n con que el autor afectaba una distinci\u00f3n que no pose\u00eda<\/em>.&gt;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_28554\" aria-describedby=\"caption-attachment-28554\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-28554 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/palazzo-barberini-frescos.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"426\" data-id=\"28554\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/palazzo-barberini-frescos.jpeg 640w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/palazzo-barberini-frescos-300x200.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-28554\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">El Palazzo Barberini, es un palacio construido en el siglo XVII en Roma por la familia Barberini. Despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, esta familia vendi\u00f3 el edificio al Estado italiano.El palacio, sus salas, muebles y decoraci\u00f3n, son un tesoro en si mismo. La b\u00f3veda del gran sal\u00f3n central (detalle en la imagen) est\u00e1 decorada con un fresco de Pietro da Cortona llamado Alegor\u00eda de la Providencia Divina, y representa una de las mejores demostraciones del ilusionismo barroco. Fotografia:\u00a9 photogolfer\/stock.adobe.com<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando ley\u00f3 D\u00b4Israeli aquel juicio tan cruel, dej\u00f3 caer el peri\u00f3dico de entre sus manos, entreg\u00e1ndose a sus tristes pensamientos. Se ve\u00eda rid\u00edculo, y eso fue siempre lo que m\u00e1s temi\u00f3 en el mundo! El rid\u00edculo!&#8230; ya solo pod\u00eda morir&#8230; Pretendi\u00f3 re\u00edr, y solo consigui\u00f3 esbozar una amarga sonrisa&#8230;!que insolencia la de aquellas gentes!&#8230; Cerr\u00f3 los ojos y se esforz\u00f3 por conseguir, bajo la violencia de aquella emoci\u00f3n, una zona neutra de juicio imparcial. \u00bfEra, en efecto, como se pretend\u00eda, indigno e incapaz de escribir? Con toda sinceridad se respondi\u00f3 a s\u00ed mismo: \u00a1No! Su libro, desde luego, era mediano; pero la creaci\u00f3n literaria era indispensable para su existencia. Sus visiones de la ni\u00f1ez, reyes, mangantes, mujeres hermosas sobre fondos de lujo y de luz, segu\u00edan latentes en \u00e9l pidi\u00e9ndole la vida. Junto a la belleza de tales ensue\u00f1os, el sarcasmo de los necios era despreciable, y se hizo el juramento de vencer todos los obst\u00e1culos para llegar a ser un autor, el m\u00e1s grande de los autores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mas como durante un a\u00f1o sufri\u00f3 unas emociones demasiado vivas, su salud de hombre nervioso se quebrant\u00f3. El matrimonio Austen, vi\u00e9ndolo muy abatido, le propuso vivir los \u00faltimos cap\u00edtulos de Vivian Grey llev\u00e1ndoselo a Italia, acept\u00f3 con alegr\u00eda. Un mes despu\u00e9s resbalaban a la luz de la luna sobre las aguas oscuras del Gran Canal. Los efluvios de plateada luz ba\u00f1aban las casas moriscas. D\u00e9biles fragmentos de serenatas se desgranaban en el aire tibio. La m\u00fasica militar austriaca tocaba en la plaza de San Marcos. Tres banderas enormes floraban en la cima de las pilastras pintarrajeadas. Le agrad\u00f3 a D\u00b4Israeli que el piso de su habitaci\u00f3n fuese de m\u00e1rmol, las cortinas de raso carmes\u00ed, las sillas doradas, los techos de Tintoretto y que el propio hotel fuese el antiguo palacio de los Barberini, familia que dio varios duces a la Rep\u00fablica veneciana.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_28555\" aria-describedby=\"caption-attachment-28555\" style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-28555\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Palbarberini.jpg\" alt=\"\" width=\"510\" height=\"329\" data-id=\"28555\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-28555\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Dibujo Palacio Barberini<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"48\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE DE ENTRADAS DE \u00abLA VIDA DE DISRAELI\u00bb *** &nbsp; \u00a0 Los \u00faltimos d\u00edas de lord Brummell Por Roberto Calasso\u00a0 LA NACION\u00a0 Traducci\u00f3n: Mirta Rosenberg &nbsp; En el tercer piso del H\u00f4tel d Angleterre, en <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/04\/12\/la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-parte-2\/\" title=\"LA VIDA DE DISRAELI, por Andr\u00e9 Maurois (Parte 2)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":28563,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-28545","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-miscelanea"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28545","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28545"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28545\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/28563"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28545"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28545"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28545"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}