{"id":26836,"date":"2020-02-25T01:22:11","date_gmt":"2020-02-25T00:22:11","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=26836"},"modified":"2025-05-30T12:33:49","modified_gmt":"2025-05-30T10:33:49","slug":"ensayos-de-michel-de-montaigne-la-amistad-filosofica-que-anticipo-la-tirania-digital-en-el-siglo-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/02\/25\/ensayos-de-michel-de-montaigne-la-amistad-filosofica-que-anticipo-la-tirania-digital-en-el-siglo-xvi\/","title":{"rendered":"ENSAYOS DE MICHAEL DE MONTAIGNE"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">La amistad filos\u00f3fica que anticip\u00f3 la tiran\u00eda digital en el siglo XVI<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Por JUAN ARNAU NAVARRO<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2020\/02\/10\/babelia\/1581353863_771649.amp.html#referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.com&amp;amp_tf=De%20%251%24s\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El Pa\u00eds<\/a><\/p>\n<p class=\"articulo-subtitulo\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>Dos novedades editoriales recuerdan la relaci\u00f3n entre Montaigne y La Bo\u00e9tie, el pensador que se adelant\u00f3 a conceptos como la desobediencia civil, la no violencia y la biopol\u00edtica.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_27089\" aria-describedby=\"caption-attachment-27089\" style=\"width: 440px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27089\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/1581353863_771649_1581354190_MONTAIGNE-232x300.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"569\" data-id=\"27089\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/1581353863_771649_1581354190_MONTAIGNE-232x300.jpg 232w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/1581353863_771649_1581354190_MONTAIGNE.jpg 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-27089\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Michael de Montaigne<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De las amistades filos\u00f3ficas,\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2015\/09\/23\/babelia\/1443027463_127582.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">ninguna tan apasionada como la de Michel de Montaigne (1533-1592) y\u00a0\u00c9tienne de La\u00a0Bo\u00e9tie<\/a>\u00a0(1530-1563). Hoy los dos viejos amigos se reencuentran en las mesas de novedades de las librer\u00edas. El conocido\u00a0<em>\u00bfQu\u00e9 s\u00e9 yo?,<\/em>\u00a0perteneciente a los\u00a0<em>Ensayos<\/em>\u00a0del primero, se mira de reojo y no sin complicidad al\u00a0<em>Discurso de la servidumbre voluntaria<\/em>\u00a0del segundo. Se reconocen e, iron\u00edas del destino, siguen marchando juntos, pese a los cambios, pese a las transformaciones del yo, del mundo y de la historia. Educarse, ya sea mediante la amistad o mediante la lectura, supone una continua metamorfosis. Y el otro (la persona que frecuentas o el libro que te lee) es espejo y camino hacia uno mismo. La pedagog\u00eda interior no es tan interior. El personaje o la m\u00e1scara con la que transitamos no es sino un momento de esa metamorfosis. Detr\u00e1s de todas las m\u00e1scaras, detr\u00e1s de todos los personajes, se agita un deseo de transformaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Temprano levant\u00f3 la muerte el vuelo. La Bo\u00e9tie muere joven, v\u00edctima de la peste. Montaigne lo acompa\u00f1a hasta el \u00faltimo aliento,\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2016\/02\/03\/babelia\/1454499778_941630.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">le dedica su ensayo sobre la amistad y se convierte en celoso promotor de su memoria<\/a>. La Bo\u00e9tie ha meditado sobre la facilidad con que se olvida el don de la libertad, sobre c\u00f3mo el esclavo erige al tirano, sobre ese miedo que nos encadena y nos hace serviles. Su originalidad es mostrar que, al contrario de lo que se cree, la servidumbre, aparentemente forzada, es un acto voluntario. De hecho, cualquier poder, incluso cuando se impone por la fuerza de las armas o los votos (o por la manipulaci\u00f3n masiva de cuentas falsas de Facebook), no puede dominar y explotar de manera sostenible sin la colaboraci\u00f3n activa o resignada de una parte significativa de la poblaci\u00f3n. \u201cLos hombres son como \u00e1rboles frutales que conservan su naturaleza particular mientras les dejan crecer libres, pero se adulteran y dan frutas extra\u00f1as en el momento que se injertan\u201d. Capitalismo y esquizofrenia. Y pone de ejemplo a los venecianos, tan educados en la libertad, \u201cque el m\u00e1s \u00ednfimo de ellos rehusar\u00eda ser rey\u201d. El ensayo se lee en copias clandestinas en una \u00e9poca de matanzas entre cat\u00f3licos y protestantes. Escrito hace casi quinientos a\u00f1os, sigue teniendo una extraordinaria vigencia. \u00bfQu\u00e9 mueve a tantos a vivir al ritmo que marca una aplicaci\u00f3n o un\u00a0<em>trending topic<\/em>? La Bo\u00e9tie anticip\u00f3 la desobediencia civil y la no violencia de Gandhi y casi se podr\u00eda decir que la biopol\u00edtica de Foucault. Los tiranos se parecen todos, no importa que hayan sido elegidos por el pueblo, las armas o la sangre.\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/03\/23\/opinion\/1553356676_162415.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Hoy d\u00eda somos testigos de c\u00f3mo ganan elecciones Trump, Putin, Salvini, Bolsonaro<\/a>. Y la paradoja, la obra de un cat\u00f3lico circular\u00e1, pese a Montaigne, como panfleto antimon\u00e1rquico y dar\u00e1 aliento a los hugonotes. El trasfondo de nuestra cultura es tan m\u00edtico como el del salvaje.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La vida de Montaigne es bien conocida. Noble de cuarta generaci\u00f3n, su bisabuelo hizo fortuna con el comercio de vinos y salazones, su padre es un caballero gasc\u00f3n y su madre una jud\u00eda aragonesa. Es el tercero de nueve hermanos, pero adquiere la progenitura al morir los dos mayores. <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/02\/25\/la-servidumbre-voluntaria-por-esteban-de-la-boetie\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-27094 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/recorte-portada-editorial-trotta-bo\u00eatie-300x210.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"210\" data-id=\"27094\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/recorte-portada-editorial-trotta-bo\u00eatie-300x210.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/recorte-portada-editorial-trotta-bo\u00eatie-768x537.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/recorte-portada-editorial-trotta-bo\u00eatie.jpg 794w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Pasa sus primeros a\u00f1os entre campesinos, para criarse sano y fuerte, y un tutor alem\u00e1n que no habla franc\u00e9s lo educa en lat\u00edn. En Par\u00eds conoce la vida cortesana pero al cumplir los cuarenta se retira al castillo familiar en la comarca de P\u00e9rigord, tierra de vinos. En su torre erige una biblioteca circular. Glosa y copia a los cl\u00e1sicos, en los que encuentra no solo los mejores argumentos, sino tambi\u00e9n las mejores teor\u00edas cient\u00edficas. Se hace su colecci\u00f3n particular de tuits, que graba en las vigas del techo. Le gusta dar la impresi\u00f3n de que no estudia, que hojea los libros sin m\u00e9todo, que no corrige sus manuscritos y que arroja sobre ellos lo que se le ocurre en el momento, pero es probable que fuera la muerte de su amigo la que le imprime la imperiosa necesidad de escribir. No le interesa el cultivo de la tierra ni la administraci\u00f3n de sus bienes, tampoco es hombre de caza. Se siente \u201cen plena senda hacia la vejez\u201d y busca refugio de las hostilidades que asolan Francia, poco antes de la masacre de San Bartolom\u00e9. Guarda un afecto especial por S\u00e9neca y su ideal de constancia. El hombre constante viaja ligero por la vida, pone l\u00edmites a sus deseos y permanece impasible ante los reveses.\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2007\/09\/25\/catalunya\/1190682446_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sus\u00a0<em>Ensayos<\/em>\u00a0tienen algo de la diatriba, la carta y el soliloquio<\/a>, as\u00ed como un gusto muy personal por la paradoja y la digresi\u00f3n. Se presenta como un aficionado, cuyo \u00fanico fin es \u201cprivado y dom\u00e9stico\u201d. Por eso llama a sus escritos\u00a0<em>ensayos<\/em>, porque los considera pruebas y tentativas, y en este sentido es l\u00edcito atribuirle la invenci\u00f3n del g\u00e9nero.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00abLa Bo\u00e9tie muere joven, v\u00edctima de la peste. Montaigne lo acompa\u00f1a hasta el \u00faltimo aliento, le dedica su ensayo sobre la amistad y se convierte en celoso promotor de su memoria\u00bb<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se deja leer por los cl\u00e1sicos y, como apunta Adolfo Casta\u00f1\u00f3n, en su caso \u201cno se sabe d\u00f3nde empieza el espejo y d\u00f3nde termina la biblioteca\u201d. Le gusta burlarse de los h\u00e9roes de la raz\u00f3n. Antepone su b\u00fasqueda de la felicidad a la presuntuosa grandeza de las abstracciones. Se r\u00ede de la filosof\u00eda, que no es m\u00e1s que poes\u00eda sofisticada. \u201cNadie sabe lo que en realidad sucede en la naturaleza. Sin embargo, se aceptan algunas opiniones tradicionales como principio de autoridad. Si alguien pregunta acerca de los principios mismos, se le dice que no se puede discutir con la gente que niega los primeros principios\u201d. Su escepticismo jocoso le permite eliminar la presunci\u00f3n y neutralizar las ebriedades de la guerra o el amor. Sabe que incluso la guerra contra la estupidez es est\u00fapida y que la educaci\u00f3n es preferible a las buenas intenciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La alegr\u00eda natural de Montaigne le hace apto para las chanzas y bromas que tienen lugar entre los amigos. Un ejercicio que no es menos agudo e ingenioso, ni menos \u00fatil, que las conversaciones serias. \u201cEl humor pellizca las cuerdas secretas de nuestras imperfecciones que, serios, no podr\u00edamos tocar sin ofensa\u201d. Confiesa que su amistad perfecta con La Bo\u00e9tie le hasti\u00f3 un poco de las otras y exagera su recuerdo: \u201cSe precisan tantas coincidencias para formar una amistad as\u00ed, que es mucho si la fortuna la alcanza una vez en tres siglos\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-27093\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/ENSAYOS-MONTAIGNE-ACANTILADO-189x300.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"349\" data-id=\"27093\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/ENSAYOS-MONTAIGNE-ACANTILADO-189x300.jpg 189w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/ENSAYOS-MONTAIGNE-ACANTILADO-645x1024.jpg 645w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/ENSAYOS-MONTAIGNE-ACANTILADO.jpg 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/>\u201cSi me preguntan por qu\u00e9 le quer\u00eda [a La Bo\u00e9tie] siento que solo puedo responder: porque era \u00e9l, porque era yo. Hay,<\/span> <span style=\"font-size: 14pt;\">m\u00e1s all\u00e1 de todo lo que pueda decir, no s\u00e9 qu\u00e9 fuerza inexplicable y fatal mediadora de esta uni\u00f3n\u201d. Poco a poco fue \u201ccaptando su entera voluntad\u201d hasta \u201chundirse y perderse en la m\u00eda\u201d. Y dice \u201cperderse\u201d sinceramente, pues no se reservan nada que les sea propio. Son m\u00e1s amigos que amigos de su pa\u00eds, m\u00e1s amigos que familiares. Si compara el resto de su vida con los cuatro a\u00f1os que goz\u00f3 de la amistad de La Bo\u00e9tie, le parece que no es m\u00e1s que humo, una noche oscura y enojosa. Desde que lo perdi\u00f3 le parece \u201cno ser sino a medias\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2005\/09\/03\/babelia\/1125703029_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Hay algo oriental en la concepci\u00f3n de la amistad de Montaigne<\/a>. No somos sino una suma de necesidades y apegos, de inclinaciones y apetitos. Esas ataduras dictan nuestras formas de asociaci\u00f3n, la simpat\u00eda y la amistad, el misterio de la hipnosis y el del carisma. Pero seguir nuestras inclinaciones hasta el final acaba por convertirnos en monstruos (o nos aboca al abismo de la enfermedad). La amistad permite reconocer esos pozos. De ah\u00ed que nadie haya superado la definici\u00f3n de Simone Weil: la amistad es ese milagro gracias al cual un ser acepta mirar a distancia y sin acercarse a otro ser, que le es tan necesario como el alimento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p><strong>Juan Arnau<\/strong>\u00a0es escritor. Su \u00faltimo libro es\u00a0<em>Historia de la imaginaci\u00f3n<\/em>\u00a0(Espasa)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_27092\" aria-describedby=\"caption-attachment-27092\" style=\"width: 690px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27092\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/marie-gournay1-300x175.jpg\" alt=\"\" width=\"690\" height=\"403\" data-id=\"27092\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/marie-gournay1-300x175.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/marie-gournay1.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-27092\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Hija adoptiva y espiritual, pero como hija del fil\u00f3sofo Michel de Montaigne fue considerada una de las primeras feministas de la historia, la escritora Marie de Gournay.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div align=\"center\">\n<h4><em><span style=\"font-size: 24pt;\">CUATRO ENSAYOS\u00a0 DE MICHEL DE MONTAIGNE<\/span><\/em><\/h4>\n<h4><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>(EXTRA\u00cdDOS DE ENSAYOS<a id=\"refasteriscoa\"><\/a><a href=\"#refasterisco\">*<\/a>)\u00a0<\/em><\/span><\/h4>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<h4><span style=\"font-size: 36pt;\"><strong>Cap\u00edtulo XXVIII<\/strong><\/span><\/h4>\n<\/div>\n<div align=\"center\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>Veintinueve sonetos de Esteban de La Bo\u00ebtie<\/strong><\/span><\/div>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">A la se\u00f1ora de Grammont, condesa de Guissen<\/span><\/em><sup><a id=\"ref260a\"><\/a><a href=\"#ref260\">260<\/a><\/sup><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nada m\u00edo os ofrezco, se\u00f1ora, ya porque todo lo que me pertenece es vuestro de antemano, bien porque nada encuentro en m\u00ed que sea digno de vos; pero he querido que estos versos, en cualquier lugar que se vieran, llevasen vuestro nombre al frente por el honor que recibir\u00e1n al tener por gu\u00eda a la gran Corisanda de Andouins. Me ha parecido que este presente os pertenec\u00eda, tanto m\u00e1s, cuanto que hay pocas damas en Francia que sean mejores jueces que vos en materia de poes\u00eda, y adem\u00e1s porque nada hay que pudiera servir de mejor galard\u00f3n a estas estrofas que las ricas y hermosas con que en medio de otras bellezas la naturaleza os ha dotado. Estos versos merecen, se\u00f1ora, cari\u00f1o grande de vuestra parte; pues, yo creo que mi parecer ser\u00e1 tambi\u00e9n el vuestro, yo creo que nunca salieron de Gascu\u00f1a otros que en invenci\u00f3n ni en gentileza los aventajen, ni que den testimonio de haber sido escritos por una mano m\u00e1s espl\u00e9ndida. Y no os d\u00e9 cuidado de que no os dedique m\u00e1s que el resto de lo que tiempo ha hice imprimir bajo el nombre del conde de Foix, vuestro buen pariente; pues estos de ahora tienen no s\u00e9 qu\u00e9 de m\u00e1s vivo e hirviente, como compuestas que fueron en su primera juventud, cuando estaba inspirado por el hermoso y noble ardor de que alg\u00fan d\u00eda, se\u00f1ora, os hablar\u00e9 al o\u00eddo. Los otros fueron compuestos despu\u00e9s, cuando se encontraba en v\u00edas de casarse, en loor de su mujer, y en ellos se advierte a cierta frialdad marital. Yo soy de los que entienden que la poes\u00eda nunca es m\u00e1s fresca ni agradable que cuando trata un asunto libre y juguet\u00f3n<a id=\"ref261a\"><\/a><a href=\"#ref261\">261.<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #008000;\">http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/ensayos-de-montaigne&#8211;0\/html\/fefb17e2-82b1-11df-acc7-002185ce6064_159.html#I_39_<\/span><\/p>\n<div align=\"center\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/div>\n<div align=\"center\">\n<figure id=\"attachment_27095\" aria-describedby=\"caption-attachment-27095\" style=\"width: 360px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27095\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/montaigne-1-218x300.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"497\" data-id=\"27095\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/montaigne-1-218x300.jpg 218w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/montaigne-1.jpg 646w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-27095\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Michel de Montaigne en una ilustraci\u00f3n de Foch para The New Yorker<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<div align=\"center\">\n<h4 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 36pt;\">Cap\u00edtulo XLVII<\/span><\/h4>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">De la incertidumbre de nuestro juicio<\/span>\u00a0<\/span><\/strong><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><span style=\"font-size: 14pt;\">Este verso encierra una verdad:<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-27085\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/pccc.png\" alt=\"\" width=\"380\" height=\"52\" data-id=\"27085\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/pccc.png 344w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/pccc-300x41.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 380px) 100vw, 380px\" \/><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00abExiste libertad cabal para hablar de todo en pro o en contra\u00bb.<\/strong> <\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><span style=\"font-size: 14pt;\">Por ejemplo:<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-size: 14pt;\">Vince Hannibal e non seppe usar poi<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>ben la vittorisa sua ventua<\/strong>.<\/em> <a id=\"ref382a\"><\/a><a href=\"#ref382\">382<\/a><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Quien opinara con nuestros contempor\u00e1neos que fue un yerro el no haber perseguido a nuestros enemigos en Moncontour; o quien acusara al rey de Espa\u00f1a<sup><a id=\"ref383a\"><\/a><a href=\"#ref383\">383<\/a><\/sup> por no haber sabido sacar partido de la victoria que alcanz\u00f3 contra nosotros en San Quint\u00edn, podr\u00eda alegar como prueba de su aserto que esta falta proviene de un alma cegada o la buena estrella, y de un \u00e1nimo que, encontr\u00e1ndose plenamente colmado por semejante comienzo de bienandanza, pierde el deseo de acrecentarla, por encontrarse demasiado imposibilitado de digerir la que ya posee. Sus brazos abarcaron por completo la fortuna, ya no puede extenderlos m\u00e1s; porque, \u00bfqu\u00e9 provecho experimenta el vencedor, si consiente a su enemigo adquirir vigor nuevo? \u00bfQu\u00e9 esperanza puede tenerse de que comience un nuevo ataque cuando el enemigo se encuentre ya unido y repuesto, y de nuevo armado de despecho y de venganza, quien no os\u00f3 o no supo perseguirlo cuando estaba quebrantado y atemorizado?<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>Dum fortune dum conficit omnia terror?<\/em><\/strong><a id=\"ref384a\"><\/a><a href=\"#ref384\">384<\/a><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y, en suma, \u00bfqu\u00e9 puede esperar de m\u00e1s ventajoso que lo que acaba de perder? Porque, en una batalla, no acontece lo mismo que en la esgrima, en la cual el n\u00famero de acometidas hace ganar al adversario; mientras \u00e9ste se mantiene en pie deben comenzarse de nuevo los ataques; no hay victoria posible cuando \u00e9sta no pone t\u00e9rmino a la guerra. En la escaramuza en que C\u00e9sar corri\u00f3 grave riesgo cerca de la ciudad de Oricum<sup><a id=\"ref385a\"><\/a><a href=\"#ref385\">385<\/a><\/sup>, dijo a los soldados de Pompeyo, que de haber sabido \u00e9ste aprovecharse de la victoria, \u00e9l hubiera sido perdido. C\u00e9sar, cuando le lleg\u00f3 su turno de ganar, que fue pocos d\u00edas despu\u00e9s, mostr\u00f3 a Pompeyo que sacaba mejor provecho de las derrotas de sus enemigos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mas, \u00bfpor qu\u00e9 no alegar la raz\u00f3n contraria, y asegurar en este caso que es propio de un esp\u00edritu precipitado e insaciable el no saber poner fin a su codicia; que es abusar de los favores de Dios quererlos hacer perder la medida que el Se\u00f1or les ha prescrito, y que arrojarse al peligro despu\u00e9s de la victoria es empujar a de nuevo hacia el acaso; que la mayor prudencia en el arte militar consiste en no lanzar a la desesperaci\u00f3n al enemigo?&#8230; Mario y Sila, en la guerra social, derrotaron a los marsos, y viendo luego que todav\u00eda quedaba una tropa de reserva que, movida por la desesperaci\u00f3n, se les acercaba cual si fueran bestias furiosas, no quisieron hacerla frente. Si el ardor del se\u00f1or de Foix no le habr\u00eda impelido a perseguir con rudeza extrema a los \u00faltimos supervivientes de la victoria de Ravena, no hubiera entristecido con su muerte la batalla; sin embargo, la reciente memoria de su ejemplo sirvi\u00f3 a preservar al se\u00f1or de Enghi\u00e9n de semejante desdicha en el combate de Cerisole. Es peligroso acorralar a un hombre a quien se ha despojado de todo otro medio de escapar que haciendo uso de las armas, pues la necesidad es una violenta escuela:\u00a0<span class=\"foreign\" lang=\"la\" xml:lang=\"la\">gravissimi sunt morsus irritate necessitatis<\/span>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Vincitur haud gratis, jugulo qui provocat hostem<\/strong>.<a id=\"ref386a\"><\/a><a href=\"#ref386\">386<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><br \/>\nHe ah\u00ed por qu\u00e9 Farax no permiti\u00f3 al rey de Lacedemonia, que acababa de ganar la batalla contra los mantineos, afrontar a mil argianos que hab\u00edan logrado escapar de la derrota; los dej\u00f3 huir con entera libertad por no probar el empuje del vigor, picado y despechado por la desdicha. Clodomiro, rey de Aquitania, despu\u00e9s de la victoria persigui\u00f3 a Gondomar, rey de Borgo\u00f1a, el cual, vencido y huido como se encontraba, oblig\u00f3 a aqu\u00e9l a volver la espalda. El tes\u00f3n de Clodomiro le arranc\u00f3 el fruto del combate, pues fue causa de que perdiera la vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De un modo an\u00e1logo, quien hubiera de escoger entre los dos medios siguientes, o presentar sus soldados rica y suntuosamente armados, o armados s\u00f3lo de lo m\u00e1s indispensable, se inclinar\u00e1 al primer partido, del cual fueron Sertorio, Filop\u00f3meno, Bruto, C\u00e9sar y otros, alegando que es un aguij\u00f3n del honor y de la gloria para el soldado el verso bien ataviado, y una raz\u00f3n de m\u00e1s para dirigirse con obstinaci\u00f3n al combate el tener que defender sus armas como sus bienes y heredades. Por esta raz\u00f3n, dice Jenofonte, los asi\u00e1ticos llevaban consigo a la guerra sus mujeres y concubinas, sus joyas y riquezas m\u00e1s estimadas. Mas por otra parte, puede muy bien alegarse que debe m\u00e1s bien quitarse al soldado toda idea de conservar riquezas y que es mejor acrecent\u00e1rselas, pues de aquel modo temer\u00e1 doblemente el perder la vida; adem\u00e1s, se aumenta en el enemigo el ansia de la victoria, con el fin de apoderarse de los ricos despojos de los combatientes; y se ha notado que en ocasiones, ese deseo duplic\u00f3 la fuerza de los romanos en la guerra contra los saninitas. Mostrando Antioco a An\u00edbal el ej\u00e9rcito que ten\u00eda armado contra los romanos, que era pomposo y magn\u00edfico en toda suerte de aprestos, preguntole: \u00ab\u00bfSe conformar\u00e1n mis enemigos con estas fuerzas? -\u00bfSi se conformar\u00e1n? ya lo creo, por muy avaros que sean.\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Licurgo prohib\u00eda a sus soldados, no s\u00f3lo la suntuosidad en el apresto, sino tambi\u00e9n que despojaran al enemigo cuando le hab\u00edan vencido, queriendo, dec\u00eda, que la pobreza y la frugalidad brillasen en sus tropas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-27114 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Montaigne-y-el-escepticismo.jpg\" alt=\"\" width=\"545\" height=\"550\" data-id=\"27114\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Montaigne-y-el-escepticismo.jpg 545w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Montaigne-y-el-escepticismo-150x150.jpg 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Montaigne-y-el-escepticismo-297x300.jpg 297w\" sizes=\"auto, (max-width: 545px) 100vw, 545px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En los combates, o en otro lugar cualquiera en que la ocasi\u00f3n nos pone cerca del enemigo, concedemos de buen grado licencia de desafiarle a nuestros soldados, de menospreciarle e injuriarle con toda suerte de improperios, y no sin visos de raz\u00f3n; pues no es cosa de poca monta arrancarle toda esperanza de transacci\u00f3n y gracia, haci\u00e9ndole ver que no hay lugar a esperar tregua ninguna de quien hemos recibido tan duros ultrajes, y que no hay otro remedio m\u00e1s que la victoria, tal costumbre, sin embargo,\u00a0 enga\u00f1\u00f3 a Vitelio, pues en su lucha con Ot\u00f3n, cuyos soldados, hall\u00e1ndose desacostumbrados a la guerra de larga fecha y dominados por la molicie de la ciudad, aqu\u00e9l los molest\u00f3 tanto con palabras picantes, ech\u00e1ndoles en cara su pusilanimidad y el sentimiento de las danzas y fiestas que acababan de dejar en Roma, que por tal camino hicieron de tripas coraz\u00f3n, poniendo en pr\u00e1ctica lo que ninguna exhortaci\u00f3n hab\u00eda logrado de ellos, y cayeron sobre Vitelio impetuosamente. En verdad, cuando las injurias tocan a lo vivo, pueden dar f\u00e1cilmente ocasi\u00f3n a que el que se dirig\u00eda con flojedad a la lucha por la querella de su rey, vaya en otra disposici\u00f3n distinta por su propia honra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Considerando de cu\u00e1nta importancia sea la conservaci\u00f3n del jefe en un ej\u00e9rcito, y que el fin preponderante del enemigo mire principalmente esa cabeza que sostiene todas las dem\u00e1s, parece que debiera aceptarse el consejo que vemos fue practicado por muchos grandes capitanes de disfrazarse en el momento de la lucha; sin embargo, el inconveniente que acarrea este medio no es menor que el que se procura huir, pues siendo el capit\u00e1n desconocido de los suyos, el valor que adquieren los soldados con su presencia y ejemplo, llega a faltarles, y perdiendo la vista de sus marcas e insignias acostumbradas, le juzgan o muerto o escapado de la lucha por desesperanza de ganarla. La experiencia nos muestra que unas veces fue favorable y otras adversa esta estratagema El accidente de Pirro en la batalla que libr\u00f3 contra el c\u00f3nsul Cevino en Italia, puede servir para inclinarnos a uno o a otro parecer, pues por haber querido ocultarse bajo la armadura de Megacles, y haberle dado la suya, pudo muy bien salvar su vida, pero le falt\u00f3 poco para perder la victoria. Alejandro, C\u00e9sar y Luculo gustaron de se\u00f1alarse en el combate, cubri\u00e9ndose de suntuosos atav\u00edos de brillantes colores. Agis, Agesilao y el gran Gilipo, al contrario, iban a la guerra vestidos modestamente, sin insignias ni adornos imperiales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En la batalla de Farsalia, entre otras censuras que se dirigieron a Pompeyo, se cuenta la de haber hecho detener a su ej\u00e9rcito a pie firme para esperar al enemigo. Con semejante conducta (citar\u00e9 aqu\u00ed las palabras de Plutarco, que valen m\u00e1s que las m\u00edas), \u00abdebilit\u00f3 la violencia que la carrera procura al primer ataque, y al propio tiempo hace desaparecer el empuje de los combatientes unos contra otros, el cual los llena de impetuosidad y furor, mejor que otro cualquiera procedimiento t\u00e1ctico; el choque, los gritos y el arranque duplican el calor de la refriega. Tal es el parecer de Plutarco. Mas si C\u00e9sar hubiese perdido la batalla, hubi\u00e9rase podido decir, por el contrario, que el orden de combate m\u00e1s fuerte y seguro es aquel en que un ej\u00e9rcito se mantiene a pie firme, sin menearse siquiera; y que el que se detiene en su marcha, economizando y concentrando sus fuerzas en s\u00ed mismo, lleva gran ventaja contra el que se agita, el cual ha malgastado ya en la carrera la mitad de su \u00edmpetu; adem\u00e1s, siendo el ej\u00e9rcito un cuerpo de tan diversas unidades, es imposible que se mueva en medio de la furia con movimiento tan exacto que el orden no altere o rompa, y que el soldado mejor dispuesto a la lucha no se halle en peligro antes de que su compa\u00f1ero pueda socorrerle. En la vergonzosa batalla que sostuvieron los dos hermanos persas, Clearco, lacedemonio, que mandaba a los griegos del partido de Ciro, los condujo a la carga valientemente, pero sin apresurarse; mas cuando se hallaban a cincuenta pasos del enemigo dio orden de atacar a la carrera, esperando, merced a la escasa distancia, aprovechar mejor el \u00edmpetu y conservar el orden, procur\u00e1ndoles ventaja en la acometida, as\u00ed para las personas como en el empleo de las armas punzantes que disparaban. Otros resolvieron esta duda en sus ej\u00e9rcitos del siguiente modo: \u00abSi el enemigo corre hacia vosotros, aguardadle a pie firme; si el enemigo os espera, corred hacia \u00e9l.\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En la expedici\u00f3n que el emperador Carlos V hizo a Provenza, el rey Francisco tuvo ocasi\u00f3n de elegir entre salirle al encuentro a Italia o aguardarlo en sus tierras; y bien que nuestro monarca considerase cu\u00e1nta ventaja sea conservar la casa pura y limpia de los trastornos de la guerra, a fin de que, guardando \u00edntegras sus fuerzas, pueda proveer a los gastos con recursos y hombres en caso necesario; teniendo en cuenta que, la necesidad del combatir obliga a todos a hacer sacrificios que no pueden realizarse sin p\u00e9rdidas en nuestros propios dominios; que si el habitante del pa\u00eds no soporta de buen grado los destrozos del soldado enemigo, peor todav\u00eda resiste los del franc\u00e9s, de suerte que esta circunstancia pod\u00eda encender f\u00e1cilmente entre nosotros trastornos y sediciones; que la licencia de robar y saquear, la cual no puede ser consentida en su propio pa\u00eds, constituye un gran alivio a los males de la guerra, y quien no tiene otra esperanza de lucro si no es su sueldo, es dif\u00edcil que se mantenga en el cumplimiento estricto de su deber, encontr\u00e1ndose cerca de su mujer y de su casa; que el que pone el mantel paga siempre los gastos del fest\u00edn; que hay satisfacci\u00f3n m\u00e1s grande en sitiar que en defender; y que la sacudida que ocasiona la p\u00e9rdida de una batalla en nuestros dominios es tan violenta, que hace muy dif\u00edcil el impedir el movimiento de todo el cuerpo, en atenci\u00f3n a que ninguna pasi\u00f3n existe tan contagiosa como la del miedo, ni que se adquiera m\u00e1s sin motivos, ni que se extienda m\u00e1s bruscamente; que las ciudades que oyen el estallido de esta tempestad a sus puertas, que recogen sus capitanes y sus soldados temblorosos y sin aliento, hay grave riesgo de que en ese instante de p\u00e1nico tomen alguna determinaci\u00f3n extrema, y otras mil razones\u00a0 an\u00e1logas, de todas suertes, Francisco I se determin\u00f3 a llamarlas fuerzas de que dispon\u00eda del otro lado de los montes, y a ver acercarse al enemigo; pues bien pudo imaginar, en contra de todo lo expuesto, que encontr\u00e1ndose en su casa, entre sus amigos y vasallos, no pod\u00eda menos de recabar ventajas grandes; los r\u00edos y los caminos a su disposici\u00f3n, conducir\u00edanle v\u00edveres y recursos con seguridad cabal y sin necesidad de escoltas; que tendr\u00eda a sus s\u00fabditos tanto m\u00e1s a su albedr\u00edo, cuanto que ellos ver\u00edan el peligro m\u00e1s de cerca; que disponiendo de tantas ciudades y murallas para su albergue y defensa, no estaba sino en su mano conducir el orden de combate seg\u00fan lo creyera m\u00e1s oportuno o ventajoso; y si le ven\u00eda en ganas contemporizar, al abrigo y c\u00f3modamente podr\u00eda ver enfriarse al enemigo y perder fuerzas por s\u00ed mismo, a causa de las dificultades que encontrar\u00eda luchando en tierra extra\u00f1a, en la que no tendr\u00eda delante ni tras \u00e9l, ni a su lado, nada que no lo fuese adverso, al par que no acariciar\u00eda la ventaja de refrescar o ensanchar su ej\u00e9rcito si las enfermedades le atacaban, ni tampoco podr\u00eda poner en salvo sus heridos; ni recursos ni otros v\u00edveres poseer\u00eda que los que a punta de lanza se procurara, ni espacio para descansar y tomar aliento, ni conocimiento de los lugares ni del pa\u00eds, que pudiera defenderle de las sorpresas y emboscadas; y por \u00faltimo, si sal\u00eda perdiendo en alguna batalla, tampoco dispondr\u00eda de medios para salvar los despojos. Para adoptar uno u otro partido, present\u00e1banse razones sobradas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Escipi\u00f3n opt\u00f3 por ir a sitiar las tierras de su enemigo al \u00c1frica mejor que defender las suyas y combatirle en Italia, donde se encontraba, con lo cual sali\u00f3 ganancioso. An\u00edbal, por el contrario, se arruin\u00f3 en esa misma guerra por haber abandonado la conquista de un pa\u00eds extranjero y preferido defender el suyo. Habiendo los atenienses dejado al enemigo en sus tierras para dirigirse a Sicilia, tuvieron la fortuna contraria; pero Ag\u00e1tocles, rey de Siracusa, la tuvo de su parte cuando pas\u00f3 al \u00c1frica y dej\u00f3 sus Estados ardiendo en guerra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed acostumbramos a decir con raz\u00f3n sobrada que los acontecimientos y el desenlace de los mismos dependen en las cosas de la guerra, principalmente de la fortuna, la cual se opone a plegarse a nuestra prudencia y a nuestras reflexiones, como rezan los versos siguientes:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-size: 14pt;\">Et mate consultis pretium est; prudentia fallax<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-size: 14pt;\">nec fortune probat causas, sequiturque merentes,<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-size: 14pt;\">sed vega por nullo discrimine fertur.<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-size: 14pt;\">Scilicet est aliud, quod nos cogatque regatque<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>majus, et in proprias ducat mortalia leges<\/em><\/strong>.<a id=\"ref387a\"><\/a><a href=\"#ref387\">387<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><br \/>\nY bien mirado, dir\u00edase que nuestras deliberaciones y consejos dependen igualmente de la fortuna, la cual con su fuerza e incertidumbre arrastra tambi\u00e9n nuestro juicio. \u00ab<em>Razonamos temeraria y casualmente, dice <strong>Timeo<\/strong> en un di\u00e1logo de Plat\u00f3n, porque, como nosotros, nuestros juicios participan grandemente del acaso<\/em>.\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #008000;\">http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/ensayos-de-montaigne&#8211;0\/html\/fefb17e2-82b1-11df-acc7-002185ce6064_160.html#I_60_<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt; text-align: center;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div align=\"center\">\n<figure id=\"attachment_27102\" aria-describedby=\"caption-attachment-27102\" style=\"width: 630px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27102\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/DEMOCRITO-Y-HERACLITO-RUBENS-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"630\" height=\"473\" data-id=\"27102\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/DEMOCRITO-Y-HERACLITO-RUBENS-300x225.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/DEMOCRITO-Y-HERACLITO-RUBENS-768x576.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/DEMOCRITO-Y-HERACLITO-RUBENS-678x509.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/DEMOCRITO-Y-HERACLITO-RUBENS-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/DEMOCRITO-Y-HERACLITO-RUBENS-80x60.jpg 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/DEMOCRITO-Y-HERACLITO-RUBENS.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 630px) 100vw, 630px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-27102\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Dem\u00f3crito y Her\u00e1clito, de Rubens<\/span><\/figcaption><\/figure><\/p>\n<h4>\u00a0<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 36pt;\">Cap\u00edtulo L<\/span><\/h4>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>De Dem\u00f3crito y Her\u00e1clito<\/strong><\/span><\/div>\n<div align=\"center\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\" align=\"center\">\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Es el juicio un instrumento necesario en el examen toda clase de asuntos, por eso yo lo ejercito en toda ocasi\u00f3n en estos\u00a0<em>Ensayos<\/em>. Si se trata de una materia que no entiendo,\u00a0 con mayor raz\u00f3n empleo en ella mi discernimiento, sondeando el vado de muy lejos; luego, si lo encuentro demasiado profundo para mi estatura, me detengo en la orilla. El convencimiento de no poder ir m\u00e1s all\u00e1 es un signo del valor del juicio, y de los de mayor consideraci\u00f3n. A veces imagino dar cuerpo a un asunto balad\u00ed o insignificante, buscando en qu\u00e9 apoyarlo y consolidarlo; otras, mis reflexiones pasan de un asunto noble y discutido en que nada nuevo puede hallarse, puesto que el camino est\u00e1 tan trillado, que no hay m\u00e1s recurso que seguir la pista que otros recorrieron. En los primeros el juicio se encuentra como a sus anchas, escoge el camino que mejor se le antoja, y entre mil senderos delibera que \u00e9ste o aqu\u00e9l son los m\u00e1s convenientes. Elijo de preferencia el primer argumento; todos para m\u00ed son igualmente buenos, y nunca formo el designio de agotar los asuntos, pues ninguno se ofrece por entero a mi consideraci\u00f3n: no declaran otro tanto los que nos prometen tratar todos los aspectos de las cosas. De cien carices que cada una ofrece, escojo uno, ya para acariciarlo solamente, ya para desflorarlo, a veces para penetrar hasta la m\u00e9dula; reflexiono sobre las cosas, no con amplitud, sino con toda la profundidad de que soy capaz, y las m\u00e1s de las veces tiendo a examinarlas por el lado m\u00e1s inusitado que ofrecen. Aventurar\u00edame a tratar a fondo de alguna materia si me conociera menos y tuviera una idea err\u00f3nea de mi valer. Desparramando aqu\u00ed una frase, all\u00e1 otra, como partes separadas del conjunto, desviadas, sin designio ni plan, no estoy obligado a ser perfecto ni a concentrarme en una sola materia; var\u00edo cuando bien me place, entreg\u00e1ndome a la duda y a la incertidumbre, y a mi manera habitual, que es la ignorancia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Todo movimiento de nuestra alma nos denuncia; la de C\u00e9sar, que se deja ver cuando dirige y ordena la batalla de Farsalia, mu\u00e9strase tambi\u00e9n cuando a ocupan sus recreos y sus amores. J\u00fazgase del valer de un caballo, no s\u00f3lo al verle correr sobre la pista, sino tambi\u00e9n cuando marcha al paso y hasta cuando reposa en la caballeriza.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_27115\" aria-describedby=\"caption-attachment-27115\" style=\"width: 678px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27115 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Pirron-en-un-mar-embravecido-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"27115\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Pirron-en-un-mar-embravecido-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Pirron-en-un-mar-embravecido-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Pirron-en-un-mar-embravecido-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Pirron-en-un-mar-embravecido-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Pirron-en-un-mar-embravecido.jpg 1230w\" sizes=\"auto, (max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-27115\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Detalle &#8211; Pirron en un mar embravecido<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Entre las distintas funciones del alma, las hay bajas y mezquinas; quien en el ejercicio de ellas no la considera y examina, dejar\u00e1 de conocerla por entero. A veces mejor se la profundiza en sus acciones simples, porque el \u00edmpetu de las pasiones la agita y lleva a sus m\u00e1s elevados movimientos; \u00fanase a esto que nuestra alma se emplea por entero en cada una de nuestras acciones y que nunca la ocupa m\u00e1s de una sola cosa a la vez y en ella pone todo el ser de cada individuo. Consideradas las cosas en s\u00ed mismas, acaso tengan su peso, medida y condici\u00f3n, pero desde el instante en que se relacionan con nosotros, el alma las acomoda a su manera de ser. La muerte, que a Cicer\u00f3n estremece, Cat\u00f3n la desea, y es indiferente para S\u00f3crates. La salud, la\u00a0 conciencia, la autoridad, la ciencia, las riquezas, la belleza y sus contrarios, se despojan, recibiendo del alma, al entrar en ella, nueva vestidura, y adoptando el matiz que la place: moreno, claro, verde, obscuro, agrio, dulce, profundo, superficial, el que m\u00e1s en armon\u00eda est\u00e1 con las distintas almas, pues \u00e9stas no pusieron de acuerdo sus estilos, reglas y formas; cada una es en su estado soberana. \u00bfPor qu\u00e9 no nos fundamentamos m\u00e1s en nuestros juicios, en las cualidades externas de las cosas? En nosotros estriba darnos cuenta de ellas. Nuestro bien y nuestro mal no dependen sino de nosotros. Hag\u00e1monos donaci\u00f3n a nosotros mismos de nuestras ofrendas y deseos, en manera alguna a la fortuna; \u00e9sta es impotente contra el poder\u00edo de nuestra vida moral, pues la arrastra consigo la moldea a su forma. \u00bfPor qu\u00e9 no he de juzgar yo de Alejandro cuando se encuentra en la mesa, conversando y bebiendo a saciedad, o cuando juega a las damas? \u00bfQu\u00e9 cuerda de su esp\u00edritu deja de poner en actividad este juego necio y pueril? yo le odio y le huyo porque no es tal juego, porque nos preocupa de un modo demasiado serio, y porque me averg\u00fcenzo de fijar en \u00e9l la atenci\u00f3n, que, empleada de otro modo, bastar\u00eda a hacer algo para que valiera la pena. No se tom\u00f3 mayor trabajo para organizar su expedici\u00f3n gloriosa a las Indias; ni ning\u00fan otro que se propone resolver una cuesti\u00f3n de la cual depende la salvaci\u00f3n del g\u00e9nero humano. Ved c\u00f3mo nuestra alma abulta y engrandece aquella diversi\u00f3n rid\u00edcula; ved c\u00f3mo absorbe todas sus facultades; con cu\u00e1nta amplitud proporciona a cada uno los medios de conocerse y de juzgar rectamente de s\u00ed mismo. Yo no me veo ni me examino nunca de una manera m\u00e1s cabal que cuando juego a las damas: \u00bfqu\u00e9 pasi\u00f3n no saca a la superficie ese juego?, la c\u00f3lera, el despecho, el odio, la impaciencia; una ambici\u00f3n vehemente de salir victorioso, all\u00ed donde ser\u00eda m\u00e1s natural salir vencido, pues la primac\u00eda singular por cima del com\u00fan de las gentes no dice bien en un hombre de honor trat\u00e1ndose de cosas fr\u00edvolas. Y lo que digo en este ejemplo puede amplificarse a todos los dem\u00e1s; cada ocupaci\u00f3n en que el hombre se emplea, acusa y descubre sus cualidades por entero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Dem\u00f3crito y Her\u00e1clito eran dos fil\u00f3sofos, de los cuales el primero, encantando vana y rid\u00edcula la humana naturaleza, se presentaba ante el p\u00fablico con rostro burl\u00f3n y risue\u00f1o. Her\u00e1clito, sintiendo compasi\u00f3n y piedad por nuestra misma naturaleza, estaba constantemente triste y ten\u00eda sus ojos ba\u00f1ados de l\u00e1grimas:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Alter<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">ridebat, quoties a limine moverat unum<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>protuleratque; flebat contrarius alter<\/strong><\/em>. <a id=\"ref417a\"><\/a><a href=\"#ref417\">417<\/a><\/span><\/p>\n<p>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Yo me inclino mejor a la actitud del primer fil\u00f3sofo, no porque sea m\u00e1s agradable re\u00edr que llorar, sino porque lo primero supone mayor menosprecio que lo segundo; y creo que dado lo poco de nuestro valer, jam\u00e1s el desd\u00e9n igualara lo desde\u00f1ado. La conmiseraci\u00f3n y la queja implican alguna estimaci\u00f3n de la cosa que se lamenta; al contrario acontece con aquello de que nos burlamos, a lo cual no concedemos valor ni importancia alguna. En el hombre hay menos maldad que vanidad; menos malicia que estupidez: no estamos tan afligidos por el mal como provistos de nulidad; no somos tan dignos de l\u00e1stima como de desd\u00e9n. As\u00ed Di\u00f3genes, que bromeaba consigo mismo dentro de su tonel, y que se burlaba hasta del gran Alejandro, como nos ten\u00eda en el concepto de moscas o de vejigas infladas, era juez m\u00e1s desabrido e implacable, y por consiguiente m\u00e1s diestro a mi manera de ver, que Tim\u00f3n, el que recibi\u00f3 por sobrenombre el aborrecedor del g\u00e9nero humano, pues aquello que odiamos es porque nos interesa todav\u00eda. Tim\u00f3n nos deseaba el mal, se apasionaba con ansia por nuestra ruina, y o\u00eda nuestra conversaci\u00f3n como cosa da\u00f1osa, por creernos depravados y perversos. Dem\u00f3crito consider\u00e1banos tan poca cosa, que jam\u00e1s podr\u00edamos ni ponerle de mal humor ni modificarle con nuestro contagio; abandonaba nuestra compa\u00f1\u00eda, no por temor, sino por desd\u00e9n hacia nuestro trato. Ni siquiera nos cre\u00eda capaces de practicar el bien ni de perpetrar el mal.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\" align=\"center\">\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">De igual parecer fue Statilio contestando a Bruto, que le invitaba tomar arte en la conspiraci\u00f3n contra C\u00e9sar. Bien que creyera la empresa justa, entend\u00eda que no val\u00eda la pena molestarse por los hombres; que \u00e9stos no eran dignos de tanto, conforme a la doctrina de Hegesias, el cual dec\u00eda: \u00abEl fil\u00f3sofo no debe hacer nada por los dem\u00e1s, s\u00f3lo por s\u00ed mismo debe interesarse; solo \u00e9l es digno de que hagan algo por \u00e9l.\u00bb Aquella respuesta est\u00e1 tambi\u00e9n de acuerdo con la opini\u00f3n de Teodoro, quien estimaba injusto que el hombre perfecto corriera ning\u00fan riesgo por bien de su pa\u00eds, puesto que de correrlo se expone a perder la filosof\u00eda en beneficio de la locura. Nuestra propia y peculiar condici\u00f3n es tan risible como rid\u00edcula.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt; text-align: center;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div align=\"center\">\n<figure id=\"attachment_27097\" aria-describedby=\"caption-attachment-27097\" style=\"width: 520px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27097\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/matanza-de-san-bartolom\u00e9-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"520\" height=\"390\" data-id=\"27097\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/matanza-de-san-bartolom\u00e9-300x225.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/matanza-de-san-bartolom\u00e9-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/matanza-de-san-bartolom\u00e9-80x60.jpg 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/matanza-de-san-bartolom\u00e9.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 520px) 100vw, 520px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-27097\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Matanza de San Bartolom\u00e9 <\/span><\/figcaption><\/figure><\/p>\n<h4>\u00a0<\/h4>\n<h4><span style=\"font-size: 36pt;\">Cap\u00edtulo XIX<\/span><\/h4>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">De la libertad de conciencia<\/span>\u00a0<\/span><\/strong><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Es ordinario ver que las buenas intenciones cuando sin moderaci\u00f3n se practican empujan a los hombres a realizar actos censurables. En este debate de guerras civiles por el cual la Francia se ve al presente trastornada, el partido mayor y m\u00e1s sano es sin duda el que defiende la religi\u00f3n y gobierno antiguos de nuestro pa\u00eds. Sin embargo, entre los hombres de bien que sostienen la buena causa (pues no hablo de los que con ella se sirven de pretexto para ejercer sus venganzas personales, o para saciar su avaricia, o para buscar la protecci\u00f3n de los pr\u00edncipes, sino de aquellos a quienes mueve s\u00f3lo el celo por la religi\u00f3n y la santa afecci\u00f3n por el mantenimiento del sosiego de su patria), entre los primeros, digo, se ven muchos a quienes la pasi\u00f3n arrastra fuera de los l\u00edmites de la raz\u00f3n y los hace a veces tomar determinaciones injustas, violentas y hasta temerarias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Verdad es que en los primeros tiempos en que nuestra religi\u00f3n comenz\u00f3 a alcanzar autoridad para con las leyes, el celo arm\u00f3 a muchos contra toda suerte de libros paganos, con lo cual los escritores experimentan hoy perjuicios sin cuento. Creo que este desorden ha ocasionado mayores males a las letras que todas las hogueras de los b\u00e1rbaros. Buena prueba de ello es Cornelio T\u00e1cito, pues a pesar de que el emperador del mismo nombre, su pariente, poblara por ordenanza expresa todas las bibliotecas del mundo con la obra de aqu\u00e9l, tan s\u00f3lo un ejemplar completo, pudo escapar a la curiosa investigaci\u00f3n de los que anhelaban aniquilarla, a causa de cinco o seis cl\u00e1usulas insignificantes contrarias a nuestra creencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Tambi\u00e9n aqu\u00e9llos gratifican f\u00e1cilmente con falsas alabanzas a todos los emperadores que defendieron el catolicismo, al par que condenan en absoluto todas las acciones de los que nos fueron adversos, como puede verse por el emperador Juliano, sobrenombrado el Ap\u00f3stata. Era \u00e9ste a la verdad hombre preeminente, de peregrino valer, como quien tuvo su alma vivamente impregnada, en los discursos de la filosof\u00eda, a los cuales procuraba, con todas sus fuerzas, sujetar sus obras. Y en efecto, apenas se encuentra virtud ninguna de que no haya dejado ejemplos nobil\u00edsimos. En punto a castidad (prenda de que el curso de su vida da claro testimonio), se lee de \u00e9l un rasgo semejante a los de Alejandro y Escipi\u00f3n: en medio de muchas y bell\u00edsimas cautivas ni siquiera quiso nunca ver ninguna, encontr\u00e1ndose en la flor de su edad, pues fue muerto por los partos cuando contaba treinta y un a\u00f1os solamente. En lo tocante a justicia tom\u00e1base por s\u00ed mismo el trabajo de o\u00edr a las partes, y aunque por simple curiosidad se informara con los que comparec\u00edan ante \u00e9l de la que profesaban, la enemistad que le mov\u00eda contra la nuestra no pon\u00eda ning\u00fan contrapeso en la balanza. \u00c9l mismo hizo algunas leyes excelentes y alivi\u00f3 una gran parte de los impuestos y subsidios que establecieron sus predecesores.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay dos buenos historiadores que fueron testigos oculares de sus actos. De ellos, Marcelino censura con acritud en diversos lugares de su obra uno de sus decretos por virtud del cual prohib\u00eda la ense\u00f1anza a todos los ret\u00f3ricos y gram\u00e1ticos cristianos, declarando de paso el cronista que esta acci\u00f3n de su mando hubiera deseado verla sumergida en el silencio. Es muy probable que si algo m\u00e1s duro hiciera contra nosotros, Marcelino no lo hubiera callado siendo tan afecto a nuestra fe. Rudo era para nosotros, es verdad, mas no cruel enemigo, porque los mismos cristianos cuentan que pase\u00e1ndose una vez por las cercan\u00edas de la ciudad de Calcedonia, Maris, obispo de la misma, se atrevi\u00f3 a llamarle perverso y traidor a Cristo, y que \u00e9l no tom\u00f3 venganza alguna contra el insulto, limit\u00e1ndose a contestar \u00abAparta, miserable; mejor har\u00edas en llorar la p\u00e9rdida de tus ojos\u00bb; a lo cual el obispo repuso: \u00abYo doy gracias a Jesucristo por haberme quitado la vista para no contemplar tu c\u00ednico rostro\u00bb; palabras que Juliano oy\u00f3, seg\u00fan dicen los cristianos, con resignaci\u00f3n filos\u00f3fica. No se aviene este sucedido con las crueldades que contra nosotros se le atribuyen. \u00abEra, dice Eutropio, el otro testigo a que alud\u00ed, enemigo de la cristiandad, pero sin llegar al derramamiento de sangre.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Volviendo a su justicia, nada puede acusarse en ella si no es el rigor que despleg\u00f3 en los comienzos de su imperio contra los que hab\u00edan seguido el partido de Constancio, su predecesor. Cuanto a sobriedad, viv\u00eda siempre una vida de campeonato, y se alimentaba en plena paz como quien se preparaba y acostumbraba a la austeridad de la guerra. En \u00e9l era tan grande la vigilancia, que divid\u00eda la noche en tres o cuatro partes, de las cuales la menor consagraba al sue\u00f1o; el resto emple\u00e1balo en visitar personalmente el estado de su ej\u00e9rcito sus guardias, y en estudiar, pues entre los dem\u00e1s singulares m\u00e9ritos que le adornaban era hombre perit\u00edsimo en toda suerte de literatura. Refi\u00e9rese de Alejandro el Grande que cuando estaba acostado, temiendo que el sue\u00f1o obscureciese sus reflexiones y estudios, hac\u00eda colocar un platillo junto al lecho, manteniendo uno de sus brazos fuera del mismo, y en la mano una bola de cobre, a fin de que al quedarse dormido la ca\u00edda de la bola en el platillo le despertara. Juliano ten\u00eda el alma tan r\u00edgida hacia sus designios, tan limpia de vanidades por su abstinencia singular, que pod\u00eda prescindir de ese artificio. Por lo que mira a capacidad militar, Juliano fue cabal en todas las prendas que deben adornar a un gran capit\u00e1n. Casi toda su vida la emple\u00f3 en el ejercicio de la guerra, contra nosotros, en Francia, contra los alemanes y los francones. Apenas se guarda memoria de hombre que haya corrido m\u00e1s azares, ni que con mayor frecuencia haya puesto a prueba su persona.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-27101\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/LIBRO-MONTAIGNE-1-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"420\" height=\"560\" data-id=\"27101\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/LIBRO-MONTAIGNE-1-225x300.jpg 225w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/LIBRO-MONTAIGNE-1.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 420px) 100vw, 420px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Su muerte tiene alg\u00fan parecido con la de Epaminondas, pues fue herido por una flecha; intent\u00f3 arranc\u00e1rsela, y lo hubiera conseguido, mas, como era tajante, se hizo una cortadura en la mano que contribuy\u00f3 a debilit\u00e1rsela. Mal herido como se encontraba, no cesaba de pedir que lo llevaran\u00a0 a la pelea para enardecer a sus soldados, quienes valientemente hicieron frente al enemigo sin su jefe hasta que la noche separ\u00f3 a los combatientes. A la filosof\u00eda era deudor del singular menosprecio que le inspiraba su vida todas las cosas humanas, y cre\u00eda adem\u00e1s firmemente en eternidad de las almas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En materia de religi\u00f3n, sus defectos eran grandes. Se le llam\u00f3 el Ap\u00f3stata por haber abandonado la nuestra; sin embargo, me parece m\u00e1s veros\u00edmil creer que nunca crey\u00f3 en ella con fe cabal, sino que la simul\u00f3 por prestar obediencia a las leyes hasta el momento en que tuvo el imperio en su mano. Fue tan supersticioso en la suya, que hasta los mismos que en su \u00e9poca lo fueron burl\u00e1ndose de \u00e9l en este punto; y se dec\u00eda que de haber ganado la batalla contra los partos habr\u00eda agotado la raza bovina para dar abasto a sus sacrificios. Estaba tan embaucado en la ciencia de la adivinaci\u00f3n que conced\u00eda autoridad suma a toda suerte de pron\u00f3sticos. Al morir, dijo entre otras cosas que se sent\u00eda reconocido a los dioses y les daba gracias porque no le mataran por sorpresa, habi\u00e9ndole de largo tiempo advertido del lugar y hora de su fin, y por no abandonar la vida ni con blandura y flojedad, que sentaban mejor en personas ociosas y delicadas, ni tampoco de una manera languidecedora, prolongada y dolorosa; glorificaba a los dioses por haber consentido morir noblemente, durante el curso de sus victorias, en medio de lo mejor de su gloria. Hab\u00eda tenido una visi\u00f3n semejante a la de Marco Bruto, primeramente en la Galia que luego se le volvi\u00f3 a aparecer en Persia, en el momento de su muerte. Estas palabras que se lo atribuyen cuando se sinti\u00f3 herido \u00abVenciste, Nazareno\u00bb, o como otros afirmaban, \u00abAl\u00e9grate, Nazareno\u00bb, apenas se habr\u00edan olvidado de haber sido cre\u00eddas por los testigos de que habl\u00e9 antes, quienes estando presentes en el ej\u00e9rcito tuvieron ocasi\u00f3n de advertir hasta los m\u00e1s insignificantes movimientos y palabras de su fin, como tampoco hubieran dejado de consignar ciertos milagros que se le achacan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Volviendo al asunto de mi tema, dir\u00e9 que, seg\u00fan afirma Marcelino, tuvo incubado largo tiempo en su coraz\u00f3n el paganismo, pero considerando que todos sus soldados eran cristianos no se atrevi\u00f3 a sacarlo a la superficie. Luego, cuando se vio suficientemente fuerte para osar hacer p\u00fablica su voluntad, mand\u00f3 que se abrieran los templos de los dioses y puso en juego todos los medios para implantar su idolatr\u00eda. Para conseguirlo, como encontrara en Constantinopla al pueblo separado de los prelados de la Iglesia cristiana, que estaban divididos, hizo llamar a \u00e9stos a su palacio, y los amonest\u00f3 para que al punto apaciguaran sus disensiones civiles, y que cada cual sin obst\u00e1culo ni temor se pusieran al servicio de su religi\u00f3n, idea a que le movi\u00f3 la esperanza de que esta libertad aumentar\u00eda los partidos y c\u00e1balas de la divisi\u00f3n, e impedir\u00eda al pueblo congregarse y fortificarse contra \u00e9l por acuerdo e inteligencia un\u00e1nimes. Merced a la crueldad de algunos cristianos, tuvo Juliano ocasi\u00f3n de convencerse \u00abde que en el mundo, no hay animal, tan temible para el hombre como el hombre mismo\u00bb. Estas eran, sobre poco m\u00e1s o menos, sus propias palabras.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Es digno de notarse que este emperador se sirve para atizar los trastornos de la disensi\u00f3n civil del remedio mismo que nuestros reyes acaban de emplear para extinguirla. Por una parte puede decirse que el dar rienda suelta a los distintos partidos, permiti\u00e9ndoles el mantenimiento de sus ideas, es desparramar y sembrar la divisi\u00f3n, casi echar una mano para aumentarla, no poniendo trabas ni coerciones con leyes que sujeten y pongan obst\u00e1culos a su carrera. Mas por otro lado puede tambi\u00e9n decirse que dejar en libertad completa a los partidos para que sustenten sus ideas es ablandarlas y aflojarlas por la libertad que se las concede, y por ende embotar el aguij\u00f3n, que se aguza merced a la rareza, novedad y dificultad. En pro del honor y devoci\u00f3n de nuestros monarcas, creo yo que no habiendo logrado lo que quer\u00edan, simularon querer s\u00f3lo lo que pudieron.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-27099 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/CARICATURA-_montaigne.jpg\" alt=\"\" width=\"318\" height=\"455\" data-id=\"27099\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/CARICATURA-_montaigne.jpg 318w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/CARICATURA-_montaigne-210x300.jpg 210w\" sizes=\"auto, (max-width: 318px) 100vw, 318px\" \/><\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>RELACIONADO:<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Mj74Tyv09a\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/02\/25\/la-servidumbre-voluntaria-por-esteban-de-la-boetie\/\">LA SERVIDUMBRE VOLUNTARIA, por Esteban de La Bo\u00e9tie<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abLA SERVIDUMBRE VOLUNTARIA, por Esteban de La Bo\u00e9tie\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/02\/25\/la-servidumbre-voluntaria-por-esteban-de-la-boetie\/embed\/#?secret=trkpbNfg3z#?secret=Mj74Tyv09a\" data-secret=\"Mj74Tyv09a\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; background-color: #ccffcc;\"><em><strong>NOTAS:\u00a0<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"refasterisco\"><\/a><a href=\"#refasteriscoa\">*<\/a>El texto de los <em>Ensayos<\/em>\u00a0de Montaigne, frecuentemente adulterado, ten\u00eda necesidad de ser hoy convertido de nuevo, mediante una cr\u00edtica severa, a su primitiva pureza a mi entender no hay sino dos fuentes aut\u00e9nticas de este texto: la edici\u00f3n publicada en 1595, tres a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte del autor, por la se\u00f1orita de Gournay, su hija adoptiva, en presencia de un ejemplar corregido que \u00e9sta hab\u00eda recibido de la confianza de la familia, y la de 1802, hecha con otro ejemplar corregido que pas\u00f3 del castillo de Montaigne a los Bernardos, de Burdeos, y m\u00e1s tarde a la biblioteca p\u00fablica de esta ciudad, edici\u00f3n, aunque reciente, original en parte, cuyo texto es el mismo que Montaigne hab\u00eda publicado en 1588 con adiciones manuscritas del ejemplar de Burdeos y numerosos pasajes de la edici\u00f3n de 1595, que no figuran ni en la de 1588 ni en los suplementos manuscritos que han llegado a nosotros.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/ensayos-de-montaigne--0\/html\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/ensayos-de-montaigne&#8211;0\/html\/<\/a><\/p>\n<p>&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref260\"><\/a><a href=\"#ref260a\">260.<\/a> Diana, vizcondesa de Louvigni, llamada <em>la hermosa Corisanda<\/em> de Andouins. En 1567 cas\u00f3 con Filiberto, conde de Grammont y de Guiche, muerto en el cerco de La F\u00e8re en 1580. (N. del T.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref261\"><\/a><a href=\"#ref261a\">261.<\/a> Los veintinueve sonetos de Esteban de la Bo\u00ebtie segu\u00edan a esta dedicatoria. Fueron publicados en la primera edici\u00f3n de los <em>Ensayos<\/em>, que apareci\u00f3 en Burdeos en 1580; en la de Juan Richer, Par\u00eds, 1587, y en la de Abel l&#8217;Angelier, en 4.\u00ba, Par\u00eds, 1588.<\/p>\n<p>Estos versos son a manera de eleg\u00edas amorosas, en las que se ve que su autor ha querido imitar a Petrarca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habi\u00e9ndoles hecho imprimir Montaigne en las obras de su amigo, \u00e9l mismo juzg\u00f3 que no deb\u00edan aparecer ya en los\u00a0<em>Ensayos<\/em>, y con su propia mano los suprimi\u00f3 en el ejemplar que hab\u00eda de servir para la nueva edici\u00f3n que preparaba, escribiendo al margen:\u00a0<em>estos versos se ver\u00e1n en otra parte<\/em>. Coste y otros editores, sin embargo, creyeron deber conservarlos, sin que tuvieran mucha raz\u00f3n para ello. M. Najeon escribi\u00f3 de los sonetos del amigo de Montaigne: \u00abque no merec\u00edan ser reimpresos, porque tampoco merec\u00edan ser le\u00eddos.\u00bb (A. D.)<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;<\/p>\n<p><a id=\"ref381\"><\/a><a href=\"#ref381a\">381.<\/a> HOMERO, Iliada, XX, 249. (N. del T.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref382\"><\/a><a href=\"#ref382a\">382.<\/a> An\u00edbal venci\u00f3 a los romanos, mas no acert\u00f3 a sacar partido de la victoria. PETRARCA, tercera parte de los sonetos, fol. 141, edic. de Gabriel Giolito. (N. del T.)<\/p>\n<p><a id=\"ref383\"><\/a><a href=\"#ref383a\">383.<\/a> Felipe II. (N. del T.)<\/p>\n<p><a id=\"ref384\"><\/a><a href=\"#ref384a\">384.<\/a> Cuando el hado lo arrastra todo, cuando todo cede ante el terror. LUCANO VII, 734. (N. del T.)<\/p>\n<p><a id=\"ref385\"><\/a><a href=\"#ref385a\">385.<\/a> Ciudad del Epiro. (N. del T.)<\/p>\n<p><a id=\"ref386\"><\/a><a href=\"#ref386a\">386.<\/a> El que desaf\u00eda la muerte casi nunca la recibe sin causarla. LUCANO, IV, 275. (N. del T.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref387\"><\/a><a href=\"#ref387a\">387.<\/a> A veces la imprudencia triunfa y la mesura nos enga\u00f1a; con frecuencia la fortuna no brinda con sus favores a los m\u00e1s dignos; diosa inconstante revolotea aqu\u00ed y all\u00e1 a tenor de sus caprichos. La causa de ello es que existe un poder superior que nos domina, del cual dependen todas las criaturas. MANILIO, IV, 95. (N. del T.)<\/p>\n<p>\u2026\u2026..<\/p>\n<p><a id=\"ref417\"><\/a><a href=\"#ref417a\">417.<\/a> En cuanto pon\u00edan los pies fuera de su casa, el uno re\u00eda y el otro lloraba. JUVENAL, <em>S\u00e1t.<\/em>, X, 58. (N. del T.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>La amistad filos\u00f3fica que anticip\u00f3 la tiran\u00eda digital en el siglo XVI Por JUAN ARNAU NAVARRO El Pa\u00eds Dos novedades editoriales recuerdan la relaci\u00f3n entre Montaigne y La Bo\u00e9tie, el pensador que se adelant\u00f3 a <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/02\/25\/ensayos-de-michel-de-montaigne-la-amistad-filosofica-que-anticipo-la-tirania-digital-en-el-siglo-xvi\/\" title=\"ENSAYOS DE MICHAEL DE MONTAIGNE\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":27113,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[171],"class_list":["post-26836","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-filosofia","tag-montaigne"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26836","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26836"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26836\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/27113"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26836"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26836"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26836"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}