{"id":25731,"date":"2020-01-17T00:05:37","date_gmt":"2020-01-16T23:05:37","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=25731"},"modified":"2024-03-09T21:53:08","modified_gmt":"2024-03-09T20:53:08","slug":"leibniz-frente-a-spinoza-una-interpretacion-panoramica-forjando-la-modernidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/01\/17\/leibniz-frente-a-spinoza-una-interpretacion-panoramica-forjando-la-modernidad\/","title":{"rendered":"\u00abLEIBNIZ FRENTE A SPINOZA: Una interpretaci\u00f3n panor\u00e1mica\u00bb. Forjando la Modernidad."},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">LEIBNIZ-SPINOZA: FORJANDO LA MODERNIDAD<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">PR\u00d3LOGO<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Un nuevo intento sobre la relaci\u00f3n filos\u00f3fica entre G.W. Leibniz y B. Spinoza.<\/span><\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Despu\u00e9s de tres siglos de haber tenido lugar la disputa intelectual entre ambos pensadores a\u00fan sigue teniendo inter\u00e9s analizarla. A lo largo de este amplio periodo se han escrito multitud de libros y art\u00edculos intentando establecer detalladamente el car\u00e1cter profundo de este fruct\u00edfero contacto filos\u00f3fico. La evaluaci\u00f3n de esta relaci\u00f3n ha ido cambiando hist\u00f3ricamente, desde la tesis de que hubo una significativa influencia de Spinoza sobre Leibniz, hasta la tesis contraria, de que cuando Leibniz ley\u00f3 a Spinoza ya ten\u00eda dise\u00f1ados los rasgos fundamentales de lo que ser\u00eda su pensamiento definitivo. A medida que se va conociendo la obra completa de ambos autores, esta discusi\u00f3n va adquiriendo perfiles y matices nuevos. A estas alturas, al menos dos tesis pueden ser asumidas: (1) que Leibniz discrepa en aspectos fundamentales del pensamiento de Spinoza y (2) que tuvo un serio inter\u00e9s filos\u00f3fico en discutir el pensamiento del holand\u00e9s. \u00bfPor qu\u00e9 si hubo en la posici\u00f3n definitiva de Leibniz tal discrepancia, se mantuvo a la vez ese intenso inter\u00e9s por su filosof\u00eda? Esta pregunta se agudiza si se tiene en cuenta la situaci\u00f3n socio-cultural de cada uno de ellos. Mientras Spinoza pag\u00f3 ampliamente ante la sociedad de su tiempo su libertad y heterodoxia de pensamiento, Leibniz estaba ligado a la pol\u00edtica y la diplomacia, por lo que cualquier ruptura o relaci\u00f3n pol\u00edticamente \u00abincorrecta\u00bb pod\u00eda perjudicar la eficacia de su labor como diplom\u00e1tico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta pregunta es una de las que se debate en este volumen. Evidentemente no es este el lugar para intentar una respuesta detallada de la misma, pero s\u00ed se pueden apuntar algunas l\u00edneas por donde habr\u00eda que buscarla. En primer lugar, Leibniz vio probablemente en la obra de Spinoza un potente sistema filos\u00f3fico que cuestionaba desde la misma ra\u00edz algunas de las tesis b\u00e1sicas que Leibniz ten\u00eda por irrenunciables. Y esto con un rigor y coherencia que supon\u00edan realmente un reto a la altura de la mente leibniziana. El intelecto de Leibniz exhibi\u00f3 durante toda su vida un espectacular inter\u00e9s por abordar nuevos problemas, nuevos retos, nuevos desaf\u00edos, no solo en el terreno filos\u00f3fico, sino en todo \u00e1mbito del saber donde hubiera una dificultad que resolver. La productividad y creatividad de Leibniz en todos los terrenos te\u00f3ricos y en muchos \u00e1mbitos pr\u00e1cticos est\u00e1 fuera de toda discusi\u00f3n. Hasta el pun\u00adto de que despu\u00e9s de \u00e9l, pocas han producido la cultura occidental con semejante originalidad en tan diversos \u00e1mbitos del saber.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Siendo as\u00ed, Leibniz ten\u00eda ante s\u00ed una inteligencia a su altura, un reto realmente desafiante para \u00e9l, al que de ninguna manera pod\u00eda dejar pasar. Y esto tanto por motivos personales (un reto a su inteligencia creativa) como por motivos filos\u00f3ficos (estaban en cuesti\u00f3n algunas de las tesis firmemente establecidas en la cultura europeo-cristiana). Se plantea de este modo una de las ocasiones hist\u00f3ricas en que dos grandes genios de la humanidad coinciden en el tiempo y tienen oportunidad de un enfrentamiento directo. As\u00ed ocurre en momentos como los de Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles o Hegel y Schopenhauer. Se trata, pues, de un momento privilegiado para la historia del pensamiento occidental. En el caso particular de Leibniz, su prodigiosa capacidad intelectual le lleva a repetir esta situaci\u00f3n excepcional en sus disputas con intelectuales de la talla de J. Locke o de I. Newton. Si a esto a\u00f1adimos los contactos y discusiones directas de Leibniz con Th. Hobbes, N. Malebranche, R. Boyle, Ch. Wolff, J.B. Bossuet, P. Bayle, A. Arnauld o J. Bernoulli, podremos estar de acuerdo en que con la obra de Leibniz estamos en un momento clave de la configuraci\u00f3n de la modernidad. Esto explicar\u00eda, pues, el inter\u00e9s intenso de Leibniz por una obra con la cual discrepaba en tesis esenciales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En segundo lugar, este inter\u00e9s pudo estar alimentado por la cercan\u00eda que en determinados aspectos pudo detectar Leibniz respecto al pensamiento spinozista. Mucho se ha discutido sobre esta cuesti\u00f3n, y al respecto se han mantenido las m\u00e1s variadas posturas. La tesis de que Leibniz se vio a s\u00ed mismo peligrosamente cerca de Spinoza resulta veros\u00edmil, dadas las ra\u00edces filos\u00f3ficas que compart\u00edan. Aparte de las corrientes filos\u00f3ficas que cada uno asumi\u00f3 a su manera y de modo espec\u00edfico, hay una referencia filos\u00f3fica decisiva para todo el siglo XVII que es el cartesianismo. Descartes hab\u00eda transformado el modelo de racionalidad predominante entre los intelectuales europeos, en el marco de la configuraci\u00f3n de las incipientes ciencias modernas. Con su obra reorient\u00f3 el sentido de la cultura europea, independientemente de la valoraci\u00f3n que esto merezca. El cartesianismo era el modelo de referencia para los intelectuales del siglo XVII, acerca del cual hab\u00eda que posicionarse. Y esto en el contexto de otras m\u00faltiples influencias, presiones, oportunidades, nuevas posibilidades, exigencias hist\u00f3ricas, etc.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este aspecto es esencial para la constituci\u00f3n del paradigma moderno de la racionalidad y su desarrollo efectivo. Desde esta perspectiva, tanto Leibniz como Spinoza representan interpretaciones y desarrollos propios del cartesianismo, combinados con influencias, intereses y creaciones espec\u00edficas de cada uno. Siendo as\u00ed, esta ra\u00edz com\u00fan frente a la cual ambos se muestran cr\u00edticos, les confiere tambi\u00e9n una comunidad de planteamientos de la que ninguno de los dos pudo deshacerse. S\u00f3lo porque ten\u00edan profundas ra\u00edces comunes pudieron discutir y discrepar. Esta ambivalente situaci\u00f3n, que hist\u00f3ricamente se repite con frecuencia, es la que explica la pol\u00e9mica expl\u00edcita en torno a los temas fundamentales de la discusi\u00f3n entre ambos: noci\u00f3n de sustancia, realidad-conatus-perfecci\u00f3n, libertad de necesidad, unidad-pluralidad, noci\u00f3n de Dios-pante\u00edsmo, expresi\u00f3n-continuidad, relaci\u00f3n cuerpo\u00ad-mente. He aqu\u00ed algunos de los temas capitales que dan forma concreta a la discusi\u00f3n entre los dos fil\u00f3sofos, a partir del punto de partida cartesiano. En esta variada pol\u00e9mica cada uno aporta elementos espec\u00edficos y perspectivas propias, desde tradiciones religiosas hasta recient\u00edsimos conocimientos cient\u00edficos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el pulso mantenido entre Leibniz y Spinoza est\u00e1 en juego nada menos que la concepci\u00f3n de la realidad y de la racionalidad, esto es, toda una metaf\u00edsica, tanto en el aspecto te\u00f3rico como en el aspecto pr\u00e1ctico. A partir del cartesianismo cada uno abri\u00f3 una l\u00ednea de desarrollo que fue su legado a la posteridad. Si uno interpret\u00f3 a Descartes orientado hacia un monismo ontol\u00f3gico, el otro lo orient\u00f3 hacia un pluralismo de las sustancias. Si uno se movi\u00f3 en direcci\u00f3n hacia el determinismo, el otro puso todo su esfuerzo te\u00f3rico en salvar la libertad. Si uno emple\u00f3 su impulso en avanzar hacia la pluralidad l\u00f3gica y ontol\u00f3gica, haciendo de la diversidad un principio irreductible, el otro lo hizo en direcci\u00f3n a la unificaci\u00f3n. Aunque ambos compartieron un modelo de racionalidad anal\u00f3gica y simb\u00f3lica, Leibniz esboz\u00f3 el ideal de la raz\u00f3n l\u00f3gica un\u00edvoca, si bien desplegada en m\u00faltiples formas, que posteriormente sirvi\u00f3 de precedente para la l\u00f3gica moderna y, en particular, del ideal de racionalidad del positivismo l\u00f3gico. Es solamente el Leibniz del \u00ab<strong>\u00a1calculemus!<\/strong>\u00bb Aunque ambos compartieron la tesis de un principio energ\u00e9tico como fondo \u00faltimo de lo real, cada uno explicit\u00f3 de modo distinto la noci\u00f3n de conatus, viso fuerza originaria. Aunque ambos compartieron una concepci\u00f3n sustancialista de la realidad de origen aristot\u00e9lico-cartesiano, Leibniz rompi\u00f3 el esquema b\u00e1sico sustancia-accidente y avanz\u00f3 hacia un funcionalismo, en l\u00ednea con lo que ser\u00edan las ciencias modernas. Aunque ambos integran en sus planteamientos de modo esencial una cierta noci\u00f3n de Dios, uno se orienta hacia el pante\u00edsmo mientras el otro intenta mantenerse dentro de la ortodoxia cristiana. Mientras uno explora y se esfuerza en la unidad de las iglesias cristianas, y con ello va forjando la idea de Europa como unidad cultural y pol\u00edtica, el otro se mantiene al margen de la actividad pol\u00edtica p\u00fablica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estarnos ante el esbozo de uno de los cap\u00edtulos fundamentales de la constituci\u00f3n de la Modernidad. Tanto Spinoza como Leibniz aportan sus coincidencias y discrepancias y sus respectivos sistemas filos\u00f3ficos como legado a la cultura europea. En este momento la Modernidad est\u00e1 en plena configuraci\u00f3n, por lo que estas dos aportaciones, junto con la tradici\u00f3n empirista, el desarrollo, multiplicaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de las ciencias, la evoluci\u00f3n pol\u00edtica en Europa y fuera de ella, y la interacci\u00f3n de \u00e9sta con las iglesias cristianas constituyen algunos de los hilos fundamentales con los que se ha ido forjando ese paradigma te\u00f3rico\u00ad pr\u00e1ctico que llamamos Modernidad. Tanto Spinoza como Leibniz fueron objeto de m\u00faltiples discusiones posteriores, con lo que ejercieron un potente influjo en l\u00edneas relativamente diferentes, aunque ninguno de los dos cont\u00f3 con una \u00abescuela oficial\u00bb de seguidores. Sin embargo, cuanto m\u00e1s se indaga en la obra de estos dos autores, &#8216;m\u00e1s se pone de manifiesto su profunda influencia en la cultura europea, hasta la consolidaci\u00f3n de la Modernidad en la Ilustraci\u00f3n y hasta la actualidad, en la que este modelo de organizaci\u00f3n sociopol\u00edtica y \u00a0de comprensi\u00f3n de los saberes se encuentra radicalmente cuestionado. Buen momento, pues, para revisar esta fant\u00e1stica discusi\u00f3n entre Leibniz y Spinoza, pues reencontramos en ella mucho de lo que actualmente somos, mucho de lo que pudimos ser y no fuimos, y mucho de lo que podremos ser. Esta es una de las contribuciones de Spinoza y Leibniz a un mundo en el que otra Modernidad es necesaria.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Cuanto m\u00e1s se indaga en la obra de estos dos autores, &#8216;m\u00e1s se pone de manifiesto su profunda influencia en la cultura europea, hasta la consolidaci\u00f3n de la Modernidad en la Ilustraci\u00f3n y hasta la actualidad, en la que este modelo de organizaci\u00f3n sociopol\u00edtica y \u00a0de comprensi\u00f3n de los saberes se encuentra radicalmente cuestionado<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Despu\u00e9s del importante y detallado estudio reciente sobre de la relaci\u00f3n entre Leibniz y Spinoza (M. Larke, \u00abLeibniz lecteur de Spinoza\u00bbParis: Champion, 2008), es dif\u00edcil hacer nuevas aportaciones al estudio de las relaciones filos\u00f3ficas de Leibniz con Spinoza, tal y como expresa E. Pasini. Efectivamente, es dif\u00edcil pero es necesario, porque la cr\u00edtica hist\u00f3rico-filos\u00f3fica no puede reconocer fin definitivo. Por ello, en un alarde de intr\u00e9pida valent\u00eda <strong>Leticia <\/strong><strong>Caba\u00f1as<\/strong> y <strong>Osear Esquisabel <\/strong>se atreven a hacer una nueva incursi\u00f3n. Para ello cuentan con algunos de los mejores especialistas actuales en la obra de Leibniz y la de Spinoza a nivel internacional, incluido el propio <strong>Laerke<\/strong>. Quiz\u00e1s hubiera sido interesante una mayor aportaci\u00f3n de los conocedores de estos dos fil\u00f3sofos procedentes del \u00e1mbito espa\u00f1ol y latinoamericano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cualquier caso, la selecci\u00f3n de autores y textos marca el m\u00e1ximo nivel filos\u00f3fico posible en estos momentos. En conjunto se hace una presentaci\u00f3n actualizada del estado de la cuesti\u00f3n, esto es, del \u00ab<strong>enigma de la relaci\u00f3n de Leibniz con Spinoza<\/strong>\u00ab, como lo califica U. Goldenbaum. En esta presentaci\u00f3n actualizada se abordan muchos de los principales temas hoy candentes, a saber, la comprensi\u00f3n de la sustancia y su relaci\u00f3n con los atributos, unidad y pluralidad de las sustancias, la cr\u00edtica de la f\u00edsica cartesiana y el surgimiento de la din\u00e1mica, la relaci\u00f3n mente-cuerpo, la concepci\u00f3n del intelecto agente, el papel de la libertad en ambos sistemas metaf\u00edsicos, la diversa concepci\u00f3n de las modalidades, la concepci\u00f3n de Dios y su demostrabilidad, la relaci\u00f3n de los dos autores con el juda\u00edsmo, as\u00ed como naturalismo versus contractualismo, en el \u00e1mbito pol\u00edtico-jur\u00eddico. Hay tambi\u00e9n precisos y detallados an\u00e1lisis de sem\u00e1ntica comparada en relaci\u00f3n a nociones clave como atributo, sujeto, m\u00f3nada, sustrato, sustancia, modo, predicado, esencia, potencia, pasi\u00f3n, poder, afectos, perfecci\u00f3n, unidad, infinito, libertad, etc. Y entreverado en todos ellos late la cuesti\u00f3n de interpretar los cambios de posici\u00f3n relativa que Leibniz expres\u00f3 respecto a Spinoza, contando con la \u00abmediaci\u00f3n\u00bb de <strong>Tschirnhaus<\/strong>. Un rasgo importante del libro es que los autores participantes discuten entre s\u00ed, se apoyan o critican en sus posiciones respectivas, se complementan o a veces incluso se reiteran, seg\u00fan los casos. Esto da una \u00abvida\u00bb especial al volumen, porque no se trata de una simple yuxtaposici\u00f3n de trabajos concebidos independientemente. Los diversos colaboradores se refieren a los \u00faltimos art\u00edculos y libros publicados por otros coautores, con lo que se consigue poner la discusi\u00f3n de los temas tratados al filo de los m\u00e1s recientes avances y discusiones.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">En esta presentaci\u00f3n actualizada se abordan muchos de los principales temas hoy candentes, a saber, la comprensi\u00f3n de la sustancia y su relaci\u00f3n con los atributos, unidad y pluralidad de las sustancias, la cr\u00edtica de la f\u00edsica cartesiana y el surgimiento de la din\u00e1mica, la relaci\u00f3n mente-cuerpo, la concepci\u00f3n del intelecto agente, el papel de la libertad en ambos sistemas metaf\u00edsicos, la diversa concepci\u00f3n de las modalidades, la concepci\u00f3n de Dios y su demostrabilidad, la relaci\u00f3n de los dos autores con el juda\u00edsmo, as\u00ed como naturalismo versus contractualismo, en el \u00e1mbito pol\u00edtico-jur\u00eddico<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El conjunto de trabajos reunidos, algunos ya publicados anteriormente y ahora revisa\u00addos, constituye un instrumento \u00fatil para ponerse al d\u00eda de la situaci\u00f3n en que se encuentra la m\u00e1s avanzada discusi\u00f3n acerca de la cercan\u00eda o distanciamiento entre Leibniz y Spinoza. En esta desglosada confrontaci\u00f3n quiz\u00e1s hubiera sido constructivo dedicar alguna reflexi\u00f3n expl\u00edcita y detallada a la noci\u00f3n, alcance y configuraci\u00f3n de los principios en ambas filosof\u00edas. Puesto que ambas se sostienen sobre principios, su estructura queda claramente contrastada en un cierto aspecto, vista desde el concepto de principio utilizado por ambos, as\u00ed como el papel que juega en cada uno de los sistemas respectivos y la diversidad de los mismos en la configuraci\u00f3n concreta de estos dos sistemas filos\u00f3ficos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cabe finalmente agradecer a Leticia Caba\u00f1as y a Osear M. Esquisabel el gran esfuerzo traductor, que ha permitido lanzar este nuevo libro al ruedo espa\u00f1ol y latinoamericano, donde con seguridad ser\u00e1 objeto de discusi\u00f3n de muchos de los problemas planteados. Converge en nuestro \u00e1mbito cultural con la edici\u00f3n en marcha de las &lt;Obras filos\u00f3ficas y cient\u00edficas&gt; de Leibniz y con la prevista pr\u00f3xima edici\u00f3n de las Obras Completas de Spinoza, por primera vez en espa\u00f1ol. Gracias a los editores por facilitar esta oportunidad y \u00e1nimo a los lectores para continuar las discusiones aqu\u00ed planteadas. El di\u00e1logo intercultural que es la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica as\u00ed lo requiere.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">JUAN ANTONIO NICOL\u00c1S<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Universidad de Granada, Espa\u00f1a<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-25783\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Leibniz-frente-a-Spinoza.jpg\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"426\" data-id=\"25783\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">****<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-25961\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/043-WEB.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"1500\" data-id=\"25961\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/043-WEB.jpg 1000w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/043-WEB-200x300.jpg 200w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/043-WEB-768x1152.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/043-WEB-683x1024.jpg 683w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-25968\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/043-2-WEB.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"1500\" data-id=\"25968\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/043-2-WEB.jpg 1000w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/043-2-WEB-200x300.jpg 200w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/043-2-WEB-768x1152.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/043-2-WEB-683x1024.jpg 683w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/p>\n<p>Por <a href=\"https:\/\/www.edstirner.com\/comics-existenciales-043\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">STIRNER<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>NOTA (PUNTO CR\u00cdTICO)<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abQuienes niegan el libre albedr\u00edo suelen, abusivamente, acudir a la famosa frase de Spinoza: \u201cLos hombres se equivocan, en cuanto piensan que son libres; y esta opini\u00f3n solo consiste en que son conscientes de sus acciones e ignorantes de las causas por las que son determinados.\u201d Y digo abusivamente, porque el gran fil\u00f3sofo jud\u00edo estaba muy lejos de creer en un determinismo implacable. La frase proviene de la <i>\u00c9tica<\/i>, una maravillosa obra que Spinoza no lleg\u00f3 a ver publicada y que es, entre otras cosas, un poderoso llamado a alcanzar la libertad humana\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abEn la cuarta parte de su\u00a0<i>\u00c9tica<\/i>, dedicada a la esclavitud humana, Spinoza explica que el hombre libre es aquel que vive seg\u00fan el solo dictamen de la raz\u00f3n. Para impulsar el entendimiento y la raz\u00f3n sobre los afectos los hombres se apoyan en el\u00a0<i>conatus<\/i> que conserva su identidad: \u201ccomo este conato del alma con que el alma, en cuanto que razona, se esfuerza en conservar su ser, no es otra cosa que entender, ese esfuerzo por entender es el primero y \u00fanico fundamento de su virtud\u201d. Ciertamente, Spinoza cree que raramente los hombres viven bajo el dictado de la raz\u00f3n. Su impotencia y falta de libertad est\u00e1n determinadas por la ausencia de entendimiento y la debilidad de su conciencia. Pero no es imposible que puedan ser conducidos a vivir \u201cbajo la gu\u00eda de la raz\u00f3n, esto es, a que sean libres y gocen la vida de los bienaventurados\u201d. Afirma que \u201cel hombre que se gu\u00eda por la raz\u00f3n es m\u00e1s libre en el Estado, donde vive seg\u00fan el com\u00fan decreto, que en la soledad, donde solo se obedece a s\u00ed mismo\u201d. Reconoce que la potencia humana es muy limitada y es superada por las fuerzas exteriores; hay que aceptar que somos parte de la naturaleza y que, si lo entendemos claramente, el mejor lado de lo humano \u2013definido por la inteligencia\u2013 descansar\u00e1 en el orden natural: \u201cen la medida en que entendemos correctamente estas cosas, el conato de la mejor parte de nuestro ser concuerda con el orden de toda la naturaleza\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Roger Bartra<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">****<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-25963\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Wyss-Descartes_diagram.png\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"245\" data-id=\"25963\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>LA COMPLEJA HISTORIA DEL ENCUENTRO ENTRE DOS GRANDES FIL\u00d3SOFOS<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Leticia Caba\u00f1as<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sociedad Espa\u00f1ola Leibniz<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es raro que las vidas y doctrinas de dos genios filos\u00f3ficos de la envergadura de Spinoza y Leibniz se crucen en la historia. Desgraciadamente la cuesti\u00f3n de las relaciones entre estas dos filosof\u00edas ha sufrido interpretaciones de dudosa exactitud historiogr\u00e1fica. Desde principios del siglo XVIII se abri\u00f3 el debate hist\u00f3rico sobre si Leibniz fue un spinozista en alg\u00fan periodo de su desarrollo intelectual, si sigui\u00f3 el pante\u00edsmo de Spinoza. Y todav\u00eda hoy la cuesti\u00f3n del inter\u00e9s de Leibniz por la filosof\u00eda spinozista es objeto de controversias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ya su contempor\u00e1neo Arnauld, el l\u00edder de los jansenistas, ante la fragilidad de la distinci\u00f3n entre los dos tipos de necesidad que Leibniz propugnaba, l\u00f3gica o metaf\u00edsica e hipot\u00e9tica o moral, le reproch\u00f3 establecer el fatalismo, a Leibniz, que consider\u00f3 siempre inaceptable el fatum spinozanum. Pero seg\u00fan la opini\u00f3n de muchos estudiosos de su obra Leibniz no pudo romper nunca ese Jatum, pues argumentan que la distinci\u00f3n entre necesidad bruta o metaf\u00edsica y necesidad moral carece de un alcance real. A pesar d\u00e9 que Leibniz buscaba ante todo diferenciarse de Spinoza y librarse de la acusaci\u00f3n de spinozismo, en repetidas ocasiones tendr\u00e1 que enfrentarse a la cr\u00edtica de que su filosof\u00eda est\u00e1 emparentada con la obra de un fil\u00f3sofo altamente peligroso como es Spinoza. <sup>1<\/sup> Pues hay que recordar que en la \u00e9poca el t\u00e9rmino \u00abspinozismo\u00bb era utilizado con frecuencia como sin\u00f3nimo de ate\u00edsmo. Es verdad que Leibniz mismo sinti\u00f3 preocupaci\u00f3n ante su pensamiento sobre la necesidad, y que la campa\u00f1a por \u00e9l emprendida contra el cartesianismo le situaba pr\u00f3ximo al spinozismo, habiendo de sufrir la acusaci\u00f3n de que en su teor\u00eda de la armon\u00eda preestablecida expuesta en el Systbne nouveau<sup>2<\/sup> retomaba el paralelismo desarrollado por Spinoza en EIIPT.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tambi\u00e9n hay que recordar que se produjeron malinterpretaciones de partida tanto en la filosof\u00eda de Leibniz como en la de Spinoza. En cuanto a Leibniz, Wolff limit\u00f3 la armon\u00eda preestablecida al solo paralelismo entre alma y cuerpo, eliminando la doctrina de la entre expresi\u00f3n mon\u00e1dica y reduciendo el Principio de Raz\u00f3n a un principio a priori determinante. Suprimi\u00f3 asimismo el aspecto idealista de la doctrina leibniziana de las m\u00f3nadas, forjando un concepto de m\u00f3nadas f\u00edsicas privadas de percepci\u00f3n. Con Wolff el leibnizianismo se extendi\u00f3 por toda Alemania y la filosof\u00eda leibniziano-wolffiana pas\u00f3 a ser la posici\u00f3n filos\u00f3fica oficial durante la segunda mitad del siglo XVIII. Y en cuanto a la recepci\u00f3n alemana de Spinoza, se hizo una interpretaci\u00f3n de su filosof\u00eda vista bajo el prisma de la problem\u00e1tica de la filosof\u00eda alemana, situ\u00e1ndose el origen del malentendido en el propio Leibniz, quien no entr\u00f3 en la aut\u00e9ntica conceptualizaci\u00f3n de los textos de Spinoza, sino que los ley\u00f3 a\u00a0 trav\u00e9s de sus propias categor\u00edas conceptuales y en funci\u00f3n de las exigencias de su pensamiento, muy alejadas de las de Spinoza. Una pr\u00e1ctica habitual en \u00e9l, la de pensar las filosof\u00edas de otros atores traslad\u00e1ndolas a su personal lenguaje filos\u00f3fico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el siglo XVIII fue famoso el di\u00e1logo sobre Leibniz y Spinoza mantenido entre Lessing y Jacobi, con un Lessing defensor del leibnizianismo, entusiasmado tras la lectura de los Nuevos Ensayos, publicados en 1765. Por su parte Mendelssohn ver\u00e1 en la tesis de la armon\u00eda preestablecida un plagio de Leibniz hacia Spinoza y considerar\u00e1 el leibnizianismo como una<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abpseudofilosof\u00eda\u00bb spinozista, o bien -seg\u00fan expresi\u00f3n propia- como un \u00abspinozismo de\u00adpurado\u00bb. La c\u00e9lebre correspondencia entre Mendelssohn y jacobi, publicada por este \u00faltimo en 1785, desencaden\u00f3 en Alemania la gran pol\u00e9mica de la \u00abQuerella del pante\u00edsmo,,, que defend\u00eda el profundo parecido, la identidad estructural entre los dos sistemas, de Spinoza y Leibniz, lo que produjo un enorme impacto en el desarrollo de la subsiguiente filosof\u00eda, teolog\u00eda y literatura alemanas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A principios del siglo XIX Goethe, Schelling y Hegel reconocer\u00e1n un \u00edntimo parentesco entre el pensamiento de Spinoza y el de Leibniz. Y a mediados de ese siglo Spinoza llegar\u00e1 a ser considerado como un gran fil\u00f3sofo en la historia de la filosof\u00eda. Pero entre los intelectuales se extiende ahora la idea de que Leibniz nunca fue un spinozista. <sup>3<\/sup> Tren\u00addelenburg, Gerhardt, Kabitz, Cassirer y Friedmann mantuvieron que el primer sistema filos\u00f3fico de Leibniz estaba ya acabado en sus aspectos esenciales al final de su estancia en Maguncia (1672), por lo que no hay influencias de Spinoza en las reflexiones filos\u00f3ficas de Leibniz. Niegan as\u00ed los cien a\u00f1os anteriores de investigaci\u00f3n sobre la recepci\u00f3n de Spinoza por Leibniz. Hacia esa misma \u00e9poca, Ludwig Stein, tras estudiar con gran detalle el tema en discusi\u00f3n sobre la relaci\u00f3n Spinoza\/Leibniz, public\u00f3 un importante libro en el que se enfrentaba a la tesis de Trendelenburg, quien hab\u00eda negado toda influencia de Spinoza en Leibniz.<sup>4<\/sup> Seg\u00fan Stein, Leibniz adopt\u00f3 hacia 1676, estando en Par\u00eds, una posici\u00f3n pante\u00edsta <sup>5<\/sup>, al pasar por un periodo de fuerte inter\u00e9s hacia la filosof\u00eda de Spinoza y coincidir con \u00e9l en puntos esenciales. Y aunque posteriormente Leibniz repudi\u00f3 con violencia el spinozismo, conserv\u00f3 sin embargo rasgos spinozistas en su obra madura. \u00a0A pesar de su importancia, el libro de Stein no fue aceptado por los especialistas posteriores de ambos fil\u00f3sofos, como es el caso de Friedmann, <sup>6<\/sup> que persegu\u00eda refutar a Stein por sostener que Leibniz pas\u00f3 por un periodo spinozista. En cambio \u00e9l mantuvo que Leibniz nunca fue un spinozista y que Spinoza no aport\u00f3 nada a la formaci\u00f3n de su sistema. Sin embargo, el hecho es que la filosof\u00eda de Spinoza ejerci\u00f3 un impacto sobre Leibniz mayor de lo que imaginaba Friedmann.<sup>7<\/sup> Por su parte, en Inglaterra, Bertrand Russell comentaba en su conocida monograf\u00eda que Leibniz \u00abtiende, con ligeros cambios de fraseolog\u00eda, a adoptar (sin reconocerlo expresamente) las interpretaciones del repudiado Spinoza,,.<sup>8<\/sup> Es decir, retomaba la idea de que la aut\u00e9ntica filosof\u00eda de Leibniz no se distingue del spinozismo, adelantando su conocida distinci\u00f3n entre el pensador profundo que cae en el spinozismo cada vez que se permite argumentar con l\u00f3gica, y el cortesano solapado que practica el disimulo desarrollando una \u00abfilosof\u00eda para princesas\u00bb. Quiz\u00e1 no tuvo Russell en cuenta el contexto de la \u00e9poca en que se mov\u00eda Leibniz, la temprana modernidad, con sus maniobras de camuflaje, un \u00fatil y apreciado h\u00e1bito practicado entre los nobles en las cortes principescas, as\u00ed como por los integrantes de la Rep\u00fablica de las Letras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por lo que\u00a0\u00a0\u00a0 podemos constatar, la historia de la recepci\u00f3n\u00a0 de Spinoza\u00a0 por\u00a0 Leibniz se mueve entre disyuntivas radicales. Hay diversidad de opiniones sobre el spinozismo o la ausencia de spinozismo en Leibniz, llegando incluso a considerarle como un spinozista enmascarado. Al parecer, el problema de la relaci\u00f3n Spinoza\/Leibniz no fue abordado con un esp\u00edritu cient\u00edfico, prejuicios e ideolog\u00edas contaminaron su estudio. Habr\u00eda, por tanto, que reconsiderar la tarea de establecer esas complejas relaciones existentes entre Spinoza y Leibniz, labor ya adelantada en gran medida por el monumental estudio de Larke (2008). Para entender mejor cu\u00e1les fueron las aut\u00e9nticas reacciones de Leibniz frente a Spinoza, canalizar y estructurar la reflexi\u00f3n leibniziana sobre el spinozismo, as\u00ed como mostrar las conexiones entre ambos sistemas, conviene trazar un breve recorrido hist\u00f3rico de la recepci\u00f3n por Leibniz de la filosof\u00eda de Spinoza (cuesti\u00f3n tratada m\u00e1s en detalle en los tres primeros art\u00edculos de Goldenbaum, Kulstad y Pasini). En primer lugar, el estudio de los personajes mismos, en fuerte contraste. Por un lado Spinoza, jud\u00edo her\u00e9tico, expulsado de la comunidad jud\u00eda en 1656, que sin embargo se describe a s\u00ed mismo no como jud\u00edo, sino como fil\u00f3sofo ilustrado y en consecuencia, cuyos escritos no van dirigidos a jud\u00edos, sino a un p\u00fablico intelectual. Con una reputaci\u00f3n de librepensador e incluso de ateo. Por otro lado Leibniz, doctor en filosof\u00eda y derecho, luterano unido toda su vida a la confesi\u00f3n de Augsburgo, nacido en el muy religioso y conservador ambiente de Leipzig, basti\u00f3n del protestantismo, y educado en un medio universitario neoescol\u00e1stico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde su vida retirada, el fil\u00f3sofo de Voorburg, donde vivi\u00f3 de 1663 a 1670, expande su peligrosa doctrina, en un siglo XVII que se corresponde con la edad de oro de la rep\u00fablica holandesa y con una iglesia calvinista que controlaba a fondo el ambiente religioso. Un factor determinante en la vida de Spinoza fueron los &lt;colegiantes&gt; grupos de estudio en Holanda integrados por cristianos liberales herederos del humanismo b\u00edblico de Agr\u00edcola, y Erasmo, que buscaban superar el cristianismo eclesi\u00e1stico o institucional. Por su parte Leibniz, recibi\u00f3 la influencia cat\u00f3lica desde su puesto en Maguncia como bibliotecario del bar\u00f3n de Boineburg, protestante convertido al catolicismo, lo que le vali\u00f3 la sospecha de haberse convertido \u00e9l tambi\u00e9n a dicha religi\u00f3n. En filosof\u00eda recibe Spinoza la influencia de los fil\u00f3sofos cartesianos de la universidad de Leiden, mientras que Leibniz, con su actitud antisectaria, sinti\u00f3 antipat\u00eda por los cartesianos, a quienes reproch\u00f3 a menudo su falta de esp\u00edritu cr\u00edtico hacia su maestro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como fil\u00f3sofo que parte de Descartes, Spinoza desprecia la erudici\u00f3n. El \u00fanico conocimiento verdadero es el que el entendimiento obtiene de s\u00ed mismo mediante la meditaci\u00f3n. Leibniz, por el contrario, es un erudito devorador de libros, encarnaci\u00f3n del esp\u00edritu enciclop\u00e9dico seg\u00fan el \u00c9loge de Fontenelle; esto frente a Spinoza que escoge sus lecturas. No integra Spinoza otras filosof\u00edas en la suya, mientras que la filosof\u00eda de Leibniz evoluciona siempre en confrontaci\u00f3n con el pensamiento de otro, modificando sus posiciones en funci\u00f3n de sus encuentros, con una asombrosa capacidad de reformular pensamientos ajenos para aprovecharlos en su propio sistema, tomando lo que le atrae y rechazando lo que no le conviene. <sup>9<\/sup> Un pensamiento, en suma, en mutaci\u00f3n permanente, la ant\u00edtesis metodol\u00f3gica del spinozismo.<sup>10<\/sup><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Frente a la pretensi\u00f3n de los cartesianos y Modernos de haber descubierto un nuevo pensamiento independiente de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica, Leibniz se alza en constante defensa de los Antiguos, que \u00abno est\u00e1n tan alejados de la verdad, ni son tan rid\u00edculos como la mayor\u00eda de nuestros nuevos fil\u00f3sofos imaginan\u00bb, <sup>11<\/sup> dedicando una permanente atenci\u00f3n a la tradici\u00f3n filos\u00f3fica anterior y a la teolog\u00eda cristiana. Se suma as\u00ed a la corriente alemana en filosof\u00eda de un eclecticismo conciliatorio integrador de la tradici\u00f3n. Lo que resume en su frase: \u00abYo no desprecio nada\u00bb, a la vez que utiliza la met\u00e1fora de buscar el oro en las corrientes filos\u00f3ficas anteriores.<sup>12<\/sup> Spinoza es por el contrario un fil\u00f3sofo de una intuici\u00f3n \u00fanica, con un sistema que se constituye a s\u00ed mismo, sin apoyos en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica.<sup>13<\/sup><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Leibniz vive el di\u00e1logo y la controversia con los otros, mientras que Spinoza confiesa que siente \u00abverdadero horror hacia las disputas\u00bb. <sup>14<\/sup> Con su esp\u00edritu de moderaci\u00f3n piensa Leibniz que es preferible buscar el di\u00e1logo, intentar coordinar los esfuerzos para reconstruir una verdad com\u00fan, encontrar el justo medio entre la tradici\u00f3n filos\u00f3fica, la teolog\u00eda y los nuevos descubrimientos cient\u00edficos. Para nivelar las diferencias de opini\u00f3n acude a sus dotes acomodaticias y a sus cualidades de diplom\u00e1tico, dando siempre muestras de una gran prudencia. No obstante, ese querer conciliar todas las creencias, todas las ortodoxias, acabar\u00e1 por provocar cierta inquietud en su contra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con la aparici\u00f3n del Tratado teol\u00f3gico-pol\u00edtico en 1670, una obra de ex\u00e9gesis b\u00edblica que estudia la interpretaci\u00f3n de las Escrituras, comienza Leibniz a interesarse por el pensamiento spinoziano. En esos momentos tiene el cargo de Consejero en la Corte Suprema de Apelaci\u00f3n de Maguncia, uno de los m\u00e1s importantes\u00a0 tribunales del Imperio. Hab\u00eda llegado a la corte del elector Johann Philipp von SchOnborn por recomendaci\u00f3n del bar\u00f3n Johan Christian von Boineburg, que junto con el elector apoyaba los intentos de reuni\u00f3n de las confesiones cristianas. En esa corte cat\u00f3lica de Maguncia, donde se instal\u00f3 Leibniz en\u00a0 1667, encuentra un ambiente religioso plural en comparaci\u00f3n con el luterano cerrado de Leipzig. Se ver\u00e1 confrontado all\u00ed con los problemas filos\u00f3fico-teol\u00f3gicos del mundo cat\u00f3lico, en especial los misterios cristianos, y sobre todo la imposibilidad en que se encontraba el catolicismo de conciliar la Transubstanciaci\u00f3n de la Eucarist\u00eda con la filosof\u00eda atomista mecanicista. Durante los a\u00f1os de Maguncia realizar\u00e1 un intenso trabajo dedicado a estas cuestiones, dando como resultado sus Demonstrationes catholicae (1668-1669).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con su mentor Boineburg, muy interesado en las cuestiones y controversias teol\u00f3gicas, discutir\u00e1 el libro publicado en \u00c1msterdam an\u00f3nimamente. El Tratado teol\u00f3gico-pol\u00edtico, difundido entre los medios intelectuales, hab\u00eda provocado en toda Europa una gran inquietud, dando lugar a protestas y prohibiciones por\u00a0 parte de\u00a0 te\u00f3logos de\u00a0 todas las condiciones y tambi\u00e9n por reconocidos fil\u00f3sofos, como los plat\u00f3nicos ingleses Henry More y Ralph Cudworth. En abril de 1671 Graevius, profesor de ret\u00f3rica en la universidad de Utrecht, le comunicar\u00e1 a Leibniz el nombre de su autor.<sup>15<\/sup><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A Leibniz le fascinaron la clara metodolog\u00eda, los comentarios y la erudici\u00f3n de los textos hebraicos de las Sagradas Escrituras. Efectivamente, Spinoza pose\u00eda un profundo conocimiento de la lengua hebrea y de los textos b\u00edblicos. Leibniz, con un insuficiente do\u00adminio del hebreo, admira su saber y la consistencia de su nuevo m\u00e9todo de interpretaci\u00f3n de las Escrituras, que responde a los principios de una demostraci\u00f3n rigurosa impuestos por la moderna ciencia de la naturaleza. <sup>16<\/sup> No en vano el TIP es hoy reconocido como el fundamento de la cr\u00edtica hist\u00f3rica b\u00edblica. Sin embargo, a pesar del gran nivel te\u00f3rico y de la competencia ling\u00fc\u00edstica, tan Leibniz como Boineburg rechazar\u00e1n el TIP de Spinoza, alarmados por sus ideas, sin dejar de ver en el holand\u00e9s a un muy h\u00e1bil adversario. Valora altamente Leibniz el TIP, con su fundamentada y coherente argumentaci\u00f3n, pero no puede aceptar sus consecuencias te\u00f3ricas, pues ve en ellas un peligro para la religi\u00f3n cristiana, por lo que mantendr\u00e1 una opini\u00f3n muy cr\u00edtica hacia la obra, oponi\u00e9ndose a sus blasfemos argumentos y visiones her\u00e9ticas sobre las interpretaciones de la Biblia. En carta a Arnauld de 1671 lo califica de \u00ablibro horribile sobre la libertad de filosofar&gt;&gt;, aludiendo al subt\u00edtulo del ITP.<sup>17<\/sup><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Spinoza apoya el principio protestante de la sola Scriptura, la estricta interpretaci\u00f3n literal de las Sagradas Escrituras, y considera superfluas las met\u00e1foras. Como buen luterano, Leibniz coincide con Spinoza en cuanto a la interpretaci\u00f3n literal de la Biblia, cosa que ya hab\u00eda defendido en sus <strong><em>Commentatiuncula de judice controversiarum<\/em><\/strong>.<sup>18<\/sup> Spinoza, de acuerdo con su racionalismo absoluto que busca la inteligibilidad total de lo real, critica los milagros, aquellos fen\u00f3menos que superan la naturaleza de los cuerpos sensibles. Tiene una concepci\u00f3n del orden necesario que no permite ninguna excepci\u00f3n milagrosa y ataca violentamente a los que reducen la religi\u00f3n a \u00abmisterios absurdos\u00bb. <sup>19<\/sup> Es el caso del dogma de la Encarnaci\u00f3n, que rechaza absolutamente, pues no entiende c\u00f3mo Dios podr\u00eda tomar la forma de un hombre, al igual que un c\u00edrculo no puede tomar la forma de un cuadrado.<sup>20<\/sup> Para \u00e9l hablar de un hombre-Dios resulta oscuro e ininteligible: Dios no puede ser un cuerpo con sus propiedades f\u00edsicas. La Resurrecci\u00f3n le parece tambi\u00e9n incomprensible y absurda, f\u00edsicamente imposible. <sup>21<\/sup> Nada escapa a la necesidad de las leyes de la naturaleza, no hay sucesos que se produzcan fuera del orden natural.<sup>22<\/sup> Es la ignorancia lo que lleva a creer en los milagros, provocando una transformaci\u00f3n de la aut\u00e9ntica religi\u00f3n en superstici\u00f3n. <sup>23<\/sup> Aunque no deja de reconocer en los milagros un instrumento teol\u00f3gico-pol\u00edtico de gran eficacia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Leibniz hab\u00eda trabajado intensamente en Maguncia contra los ataques y el rechazo de los socinianos a los misterios cristianos, <sup>24<\/sup> quienes buscaban mostrar con estrictas pruebas que los misterios van contra la raz\u00f3n (una virgen no puede engendrar un hijo, la Trinidad es un absurdo, etc.). La filosof\u00eda moderna mecanicista exig\u00eda un conocimiento estrictamente racional, por lo que la concepci\u00f3n cat\u00f3lica de la Transubstanciaci\u00f3n en la Eucarist\u00eda se presentaba como algo imposible y dif\u00edcilmente compatible con la nueva f\u00edsica. Los principios de la mec\u00e1nica no permiten concebir c\u00f3mo los accidentes de un sujeto (las propiedades de Cristo) pueden transferirse a otro sujeto (el pan), de manera que la sustancia de Cristo se presente bajo el aspecto de la Sagrada Forma. Spinoza conoc\u00eda bien la doctrina sociniana y estaba de acuerdo con el argumento mecanicista de que la transformaci\u00f3n del pan en el cuerpo de Cristo contradice las leyes f\u00edsicas. <sup>25<\/sup><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La interpretaci\u00f3n de este espinoso misterio de la Eucarist\u00eda hab\u00eda dividido a las Iglesias desde el inicio de la Reforma.<sup>26<\/sup> Descartes, un fil\u00f3sofo cat\u00f3lico, se opuso abiertamente a emplear su filosof\u00eda para defender una interpretaci\u00f3n metaf\u00edsica de tal problema. En cuanto a Leibniz, estaba en contra del reduccionismo racionalista en religi\u00f3n y consider\u00f3 esencial salvaguardar los dogmas de la religi\u00f3n cristiana. Toda su vida se emplear\u00e1 en encontrar una explicaci\u00f3n filos\u00f3fica de los misterios, incluidos aquellos en los que \u00e9l mismo no cre\u00eda, hacer la raz\u00f3n consistente con la fe reconciliando la filosof\u00eda con la religi\u00f3n revelada. En la correspondencia tard\u00eda con Des Bosses encontramos su tentativa m\u00e1s elaborada para una formulaci\u00f3n de la Transubstanciaci\u00f3n, lo que le sirvi\u00f3 de ocasi\u00f3n para reflexionar sobre un problema integrado en su propia filosof\u00eda, la uni\u00f3n real del alma y el cuerpo en los organismos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un punto central de las diferencias entre Spinoza y Leibniz es la defensa por Spinoza de una independencia de la filosof\u00eda respecto a la teolog\u00eda, cosa que negar\u00e1 Leibniz de forma expl\u00edcita en la Teodicea. Que Leibniz, un protestante, se dedique desde su llegada a Maguncia a demostrar unos misterios espec\u00edficamente cat\u00f3licos, como la Transubstanciaci\u00f3n, que desarrolle su pensamiento sobre la Eucarist\u00eda en el contexto de la interpretaci\u00f3n mantenida por los cat\u00f3licos, apunta a su inter\u00e9s por el establecimiento de convergencias entre las confesiones, demostrar que la concepci\u00f3n luterana de la Cena no es opuesta a la Transubstanciaci\u00f3n cat\u00f3lica.<sup>27<\/sup> Quer\u00eda tambi\u00e9n mantener los misterios cristianos de la Revelaci\u00f3n por pertenecer a una larga tradici\u00f3n. Comienza por rechazar el an\u00e1lisis spinoziano que reduce los misterios a una cuesti\u00f3n de ignorancia. Pero niega igualmente que el c\u00e1lculo racional pueda terminar con las controversias sobre cuestiones de Revelaci\u00f3n. La diferencia es que para Leibniz el milagro se sit\u00faa \u00abnon contra sed supra rationem\u00bb.<sup>28<\/sup> Seg\u00fan \u00e9l, una comprensi\u00f3n distinta del orden natural es algo que nos supera debido a su infinitud.<sup>29<\/sup> Cree, por ello, que no es necesario ni posible aportar una prueba a priori de la Transubstanciaci\u00f3n y otros dogmas. Y establece una distinci\u00f3n entre lo que est\u00e1 en contra de la raz\u00f3n y lo que est\u00e1 por encima de ella, entre lo absoluto y lo hipot\u00e9tico. Desplaza entonces la cuesti\u00f3n de los misterios desde el campo l\u00f3gico al campo sem\u00e1ntico, es decir, no se trata de buscar si los milagros son ver\u00addaderos, sino si tienen un sentido. Est\u00e1 abriendo con ello la posibilidad de utilizar formas de razonamiento que no son estrictamente l\u00f3gicas. Ya los te\u00f3logos tradicionalmente hab\u00edan establecido analog\u00edas entre el \u00e1mbito natural y el sobrenatural. Reconduce entonces Leibniz la problem\u00e1tica hacia un razonamiento anal\u00f3gico, introduciendo un elemento que no se encuentra en el razonamiento de Spinoza, la analog\u00eda o similitud. Por ejemplo, la que existe entre la uni\u00f3n del alma y el cuerpo y la Encarnaci\u00f3n de Cristo.<sup>30<\/sup><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay, por tanto, una diferencia en Leibniz y Spinoza en cuanto a su concepci\u00f3n del rigor formal. En Leibniz el m\u00e9todo a seguir para una explicaci\u00f3n\u00a0 de\u00a0 los misterios\u00a0 reposa sobre un criterio de verdad que proviene de la jurisprudencia y no de la filosof\u00eda racional. Como jurista, en el marco de su proyecto de una ciencia del derecho racional o jurisprudentia rationalis, hab\u00eda desarrollado principios hermen\u00e9uticos para una reconstrucci\u00f3n cr\u00edtica de los textos legales, de la l\u00f3gica interna del derecho. Una hermen\u00e9utica hist\u00f3rico-cr\u00edtica aplicada a la\u00a0 historia de\u00a0 las leyes,\u00a0 que\u00a0 distingue\u00a0 dos planos de\u00a0 an\u00e1lisis\u00a0 proposicional: el jur\u00eddico y el l\u00f3gico.<sup>31<\/sup> Y en el De conditionibus estudi\u00f3 m\u00e9todos para una l\u00f3gica de probabilidades y la matematizaci\u00f3n de las controversias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Leibniz era consciente de la funci\u00f3n de la religi\u00f3n en la sociedad de su tiempo, factor de uni\u00f3n entre los hombres. Y por ello trabaj\u00f3 por la unidad de las Iglesias, para terminar con las pugnas seculares que hab\u00edan convertido a la religi\u00f3n en un campo de batalla y a Europa en un lugar de confrontaci\u00f3n y muerte. Una Europa y una Alemania divididas entre cat\u00f3licos y luteranos. Su irenismo le impulsaba hacia el deseo de hacer coexistir las diversas confesiones. Partiendo de su liberalismo religioso busc\u00f3 implantar la racionalidad frente al fanatismo extendido por Europa, el descenso en su nivel de moralidad y el escepticismo religioso que amenazaba la verdad del cristianismo. Pensaba en una Europa unificada, en un di\u00e1logo intercultural, pero su intento de alcanzar la concordia entre luteranos y\u00a0\u00a0 cat\u00f3licos no dio los frutos deseados, lo que indudablemente habr\u00eda contribuido a la construcci\u00f3n de los cimientos de la paz y la unidad europea.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A pesar de haber calificado al TIP como \u00abliber pestilentissimus\u00bb, el joven Leibniz no dej\u00f3 de sentirse intrigado por el sistema metaf\u00edsico de Spinoza, ese \u00abaudacissimus novator\u00bb.<sup>32<\/sup> Tras la lectura de los Principia Philosophiae Renati des Cartes, la cr\u00edtica que hace all\u00ed Spinoza a la concepci\u00f3n cartesiana\u00a0 de\u00a0 la materia como sustancia\u00a0 extensa\u00a0 hab\u00eda despertado el inter\u00e9s de Leibniz por su filosof\u00eda. No pod\u00eda dejar de admirar el pensamiento de Spinoza, su fuerza te\u00f3rica, que le obsesion\u00f3 hasta el punto de atreverse a tomar contacto con \u00e9l en 1671 escribi\u00e9ndole una carta en la que indirectamente elogia el TIP.<sup>33<\/sup> Esta ambivalente posici\u00f3n de Leibniz hacia la obra del pensador de La Haya ha dado lugar a que se le acuse de duplicidad, pero se tratar\u00eda m\u00e1s bien de una cuesti\u00f3n de diplomacia intelectual, una estrategia mezcla de prudencia y reserva en\u00a0 sus relaciones con\u00a0 Spinoza.<sup>34<\/sup>\u00a0 Hay que\u00a0 tener\u00a0 en cuenta el clima de la \u00e9poca, con sus aparatos represivos e ideol\u00f3gicos. Experimentaba Leibniz sentimientos enfrentados de repulsi\u00f3n y admiraci\u00f3n hacia Spinoza siendo consciente del peligro del trato con el autor del TIP, una figura muy controvertida, considerado como una amenaza para la religi\u00f3n establecida y su autoridad dentro de la sociedad. Aparentemente todo le separaba de \u00e9l, pero algo tambi\u00e9n le reten\u00eda. A principios de noviembre de 1671 recibe de Spinoza una cort\u00e9s respuesta a su carta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1672 Leibniz marcha a Par\u00eds, en aquel tiempo el centro intelectual de Europa. Su estancia en la capital de Francia, hasta 1676, tendr\u00e1 para \u00e9l una importancia primordial como per\u00edodo especialmente estimulante y rico en experiencias intelectuales. Hasta entonces hab\u00eda filosof\u00eda de Descartes y el Tratado teol\u00f3gico-pol\u00edtico. Sab\u00eda por tanto Leibniz relativamente pocas cosas sobre el spinozismo, desde luego no lo conoc\u00eda en cuanto sistema filos\u00f3fico. Olden\u00adburg, secretario de la Royal Society de Londres, que trat\u00f3 personalmente a Spinoza en 1661 y con quien intercambiaba una correspondencia epistolar, recomend\u00f3 a Leibniz al joven noble de Sajonia Walter von Tschirnhaus (1651-1708), cuando \u00e9ste lleg\u00f3 a\u00a0 Par\u00eds en 1675. El encuentro con Tschirnhaus, gran admirador de la filosof\u00eda de Spinoza, fue fundamental para avivar el inter\u00e9s de Leibniz por el holand\u00e9s, al transmitirle nueva informaci\u00f3n sobre su doctrina, en concreto la metaf\u00edsica no publicada de la \u00c9tica. Tschimhaus era algo m\u00e1s joven que Leibniz y se hicieron muy amigos, dedic\u00e1ndose a tratar temas de filosof\u00eda y matem\u00e1ticas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durante su anterior estancia en \u00c1msterdam hab\u00eda tenido Tschirnhaus la oportunidad de conocer a Spinoza y de relacionarse con sus disc\u00edpulos, que le dieron a conocer la filosof\u00eda del maestro. Era Tschirnhaus uno de los pocos escogidos que estaba en posesi\u00f3n de una copia del manuscrito de la \u00c9tica, o de buena parte de ella, conseguida de alguno de los amigos de Spinoza o bien de Spinoza mismo, pero siempre bajo la condici\u00f3n de no ense\u00f1arla. No obstante Leibniz deseaba ardientemente leer la \u00c9tica, y busca conseguirlo gracias a su amigo. Tschirnhaus, por mediaci\u00f3n de Schuller, un miembro clave del c\u00edrculo de Spinoza,<sup>35<\/sup> escribe al fil\u00f3sofo de La Haya en noviembre de 1675 pidi\u00e9ndole permiso para que Leibniz pudiese consultar el manuscrito. Para ello present\u00f3 a su nuevo amigo como un joven ilustrado en todas las ciencias y sobre todo libre de los habituales prejuicios teol\u00f3gicos.<sup>36<\/sup> A\u00f1ad\u00eda tambi\u00e9n que admiraba mucho el TIP. Pero Spinoza, fiel a su lema Caute, a pesar de la favorable recomendaci\u00f3n de Tschirnhaus, prefiri\u00f3 dar el permiso m\u00e1s adelante, tras conocer mejor a Leibniz (es decir, hasta tratarle personalmente).<sup>37<\/sup> Lo cual no impidi\u00f3 que Tschirnhaus conversase con Leibniz sobre la \u00c9tica. Compone para \u00e9l un sumario de las doctrinas metaf\u00edsicas que incluye: la naturaleza de la mente humana y su relaci\u00f3n con el cuerpo; la naturaleza de la sustancia; la relaci\u00f3n atributo-modo; la libertad, etc. Lo que Tschirnhaus transmite a Leibniz es una visi\u00f3n en determinados aspectos limitada y distor\u00adsionada de la doctrina contenida en la \u00c9tica, debido a las dificultades de interpretaci\u00f3n que presenta la el\u00edptica forma de argumentaci\u00f3n spinoziana. <sup>38<\/sup> Pero le ofrece en todo caso unas ideas suficientemente preciSas de las l\u00edneas generales de la filosof\u00eda spinozista, pues no en vano es Tschirnhaus uno de los m\u00e1s agudos corresponsales de Spinoza. En febrero de 1676 Leibniz escribir\u00e1 unas breves notas que resumen lo que hab\u00eda entendido de esas conversaciones mantenidas con Tschirnhaus sobre la \u00c9tica.<sup>39<\/sup><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De 1675 a 1676, en un\u00a0 periodo que dura apenas un a\u00f1o, se localiza el\u00a0 primer intento de Leibniz por\u00a0 presentar su filosofia de\u00a0 forma sistem\u00e1tica. <sup>40<\/sup>\u00a0 El De Summa Rerum, nombre dado por los editores de la Academia a una colecci\u00f3n de textos a partir del t\u00edtulo de uno de ellos,<sup>41 <\/sup>no es una obra acabada, sino en proceso, un esbozo de sistema compuesto de cortos ensayos y notas, en ocasiones de una sola p\u00e1gina, sin conexi\u00f3n entre s\u00ed y sin una secuencia ordenada de temas. A veces un texto trata de varias cuestiones, en otros Leibniz finaliza el argumento sin haberlo concluido. Son escritos metaf\u00edsicos que contienen muchos elementos de su posterior Monadolog\u00eda, pero es una obra de muy dif\u00edcil interpretaci\u00f3n por su car\u00e1cter exploratorio y asistem\u00e1tico no pensado para publicaci\u00f3n, que incluye a menudo l\u00edneas de pensamiento enfrentadas y contradictorias. Sin embargo, es tambi\u00e9n muy rico en ideas que reflejan un momento capital en el pensamiento filos\u00f3fico de Leibniz, cuando se libra una batalla en su mente sobre qu\u00e9 camino filos\u00f3fico seguir. Interesante tambi\u00e9n porque est\u00e1 escribiendo para s\u00ed mismo, sin sentir la necesidad de modificar sus doctrinas adapt\u00e1ndolas para su aceptaci\u00f3n por un p\u00fablico lector. Representa una valiosa visi\u00f3n de la filosof\u00eda leibniziana en un importante estadio de su desarrollo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es en esta redacci\u00f3n del De Summa Rerum donde pueden localizarse las tendencias mon\u00edsticas en Leibniz, su inspiraci\u00f3n spinozista a nivel metaf\u00edsico. Son unos textos complejos y fascinantes en que Leibniz asume elementos de la filosof\u00eda de Spinoza combinando lo que conoce del spinozismo con sus propias convicciones metaf\u00edsicas del momento. Desarrolla all\u00ed ciertas intuiciones filos\u00f3ficas muy pr\u00f3ximas a las de Spinoza. Pero se trata s\u00f3lo de la tentaci\u00f3n de elaborar el bosquejo de un sistema pr\u00f3ximo al spinozismo, intento que ser\u00e1 pronto abandonado por Leibniz. Es decir, que\u00a0 el\u00a0 \u00abincidente spinozista\u00bb\u00a0 tiene \u00fanicamente un car\u00e1cter aislado, seg\u00fan propia confesi\u00f3n en\u00a0 un\u00a0 conocido\u00a0 pasaje de\u00a0 los Nuevos Ensayos en que reconoce \u00abque en\u00a0 otras ocasiones me hab\u00eda deslizado un\u00a0 poco excesivamente\u00a0 lejos, y que empezaba a inclinarme algo del lado de los spinozistas\u00bb. <sup>42<\/sup><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En octubre de 1676 Leibniz deja Par\u00eds para establecerse en la corte de Hannover. Pero antes pasa una corta estancia de varios d\u00edas en Londres donde se encuentra con Oldenburg al que hab\u00eda conocido en una visita previa en 1673, el cual le ense\u00f1a tres cartas que le dirigi\u00f3 Spinoza. Desde all\u00ed se embarca hacia Holanda donde llega el 19\/29 de octubre y permanece hasta fines de noviembre de 1676, frecuentando el c\u00edrculo de los \u00edntimos de Spinoza antes de su encuentro con el fil\u00f3sofo. Schuller, con quien se comunica en \u00c1msterdam, le proporcionar\u00e1 importantes cartas de Spinoza, entre las que destaca la famosa \u00abcarta sobre el infinito\u00bb, enviada a Meyer en 1663. Los fuertes impulsos de atracci\u00f3n logran superar los sentimientos de repulsi\u00f3n, entrevist\u00e1ndose finalmente Leibniz con Spinoza, a quien visita en La Haya entre el 18 y el 21 de noviembre de 1676 y con quien discute varias veces durante horas.<sup>43<\/sup> Sin embargo poco se conoce de ese encuentro, quedando sus detalles relegados a la oscuridad, pues Leibniz se refiri\u00f3 muy poco a esa circunstancia de su vida. Ten\u00eda 30 a\u00f1os cuando tiene lugar la visita a Spinoza, que cuenta con <sup>44<\/sup> a\u00f1os y al que le quedan s\u00f3lo cuatro meses de vida. Hablar\u00e1n sobre la teor\u00eda del movimiento de Descartes y sobre las pruebas de la existencia de Dios. Leibniz analiz\u00f3 la falsedad de esas leyes del movimiento cartesianas, que contradicen el principio de la equivalencia entre la causa y el efecto.<sup>44<\/sup> Le presenta tambi\u00e9na Spinoza el texto Quod ens perfectissimum existit, una extraordinaria aunque corta formulaci\u00f3n del argumento ontol\u00f3gico de la existencia de Dios, anteriormente desarrollado por San Anselmo y Descartes. Demuestra Leibniz que no hay contradicci\u00f3n en el concepto de Dios, superando as\u00ed la laguna en el argumento de Descartes.<sup>45<\/sup><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En este encuentro Spinoza le permitir\u00e1 por fin consultar el manuscrito de la \u00c9tica, pero no ser\u00e1 hasta la recepci\u00f3n de la opera posthuma, en febrero de 1678 un episodio mayor en la recepci\u00f3n leibniziana del spinozismo cuando Leibniz toma realmente conciencia del sistema spinoziano. Tiene entonces la posibilidad de evaluar, con el texto a la vista, el sistema metaf\u00edsico de la \u00c9tica en toda su amplitud y detalle. Hace anotaciones y comentarios cr\u00edticos sobre la naturaleza de la sustancia y sus modos, la existencia de Dios, la necesidad y contingencia del mundo, resultando unos textos muy complejos, aunque esenciales para comprender la cr\u00edtica leibniziana madura de la metaf\u00edsica y el pensamiento spinoziano. En carta a Justel de 1678 ya prop\u00f3sito de la \u00c9tica le comenta: \u00abConsidero peligroso este libro\u00bb.<sup>46<\/sup> Y al fil\u00f3sofo Gallois le escribe sobre Spinoza:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Tiene una extra\u00f1a metaf\u00edsica, llena de paradojas. Entre otras, \u00e9l cree que el mundo y Dios no son sino una misma cosa en sustancia, que Dios es la sustancia de todas las cosas, y que las criaturas no son sino modos o accidentes. Pero le hice notar que algunas pretendidas demostraciones que me mostr\u00f3 no eran exactas.<sup>47<\/sup><\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A partir de esta oposici\u00f3n en puntos fundamentales, rechazar\u00e1 por completo la \u00c9tica.<sup>48<\/sup> La curiosidad inicial se convierte ahora en disgusto e incluso repugnancia hacia el sistema de Spinoza. Se da cuenta Leibniz del peligro de introducir el necesitarismo en sus propias convicciones y cambia de estrategia en su trato con el peligroso pensador, estableciendo l\u00edneas fronterizas: no es un spinozista ni lo ser\u00e1 nunca m\u00e1s. Aunque tambi\u00e9n es cierto que se esforzar\u00e1 en vano por exorcizar a Spinoza, pues como coment\u00f3 gr\u00e1ficamente el leibniziano portugu\u00e9s Fernando Gil, \u00abcuando Leibniz abre una puerta siempre se encuentra detr\u00e1s a Spinoza\u00bb. Curiosamente, el firme conservador atento siempre a obtener el benepl\u00e1cito de las autoridades, tanto religiosas como civiles, recibi\u00f3 las mayores influencias en su filosof\u00eda de dos heterodoxos: Hobbes, y sobre todo Spinoza. Pero hay que reconocerle a Leibniz la fuerza y el m\u00e9rito de oponer a un pensamiento extraordinariamente elaborado como el de Spinoza, su propio original\u00edsimo sistema filos\u00f3fico.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_25966\" aria-describedby=\"caption-attachment-25966\" style=\"width: 347px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-25966\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Leibniz_Monadology_1.jpg\" alt=\"\" width=\"347\" height=\"552\" data-id=\"25966\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Leibniz_Monadology_1.jpg 347w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Leibniz_Monadology_1-189x300.jpg 189w\" sizes=\"auto, (max-width: 347px) 100vw, 347px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-25966\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">MONADOLOG\u00cdA<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong><span style=\"background-color: #ccffcc;\">NOTAS:<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">1 \u00abYo no s\u00e9, se\u00f1or, c\u00f3mo pod\u00e9is encontrar algo de spinozismo; es sacar conclusiones demasiado r\u00e1pido. Al rev\u00e9s, es precisamente gracias a esas M\u00f3nadas como se destruye el spinozismo, pues hay tantas sustancias aut\u00e9nticas, como si dij\u00e9ramos espejos vivientes del universo siempre subsistentes, o de universos concentrados, cuantas M\u00f3nadas existen; mientras que seg\u00fan Spinoza, solo hay una sustancia. Tendr\u00eda raz\u00f3n si no hubiese m\u00f3nadas[&#8230; ]\u00bb (A Bourguet, diciembre de 1714, GP III, 575).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">2 GP IV, 471 ss; trad. Echeverr\u00eda II, 197 ss.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">3 Trendelenburg (1855), vol. 2, 231: \u00abQue Leibniz fue un spinozista es cronol\u00f3gicamente imposible, pues Leibniz ten\u00eda ya 31 a\u00f1os cuando apareci\u00f3 la \u00c9tica de Spinoza; Guhrauer (1966), vol. 1, 185-187: \u00abLeibniz, en\u00a0 el sentido hist\u00f3rico de la palabra,\u00a0 nunca fue un spinozista;\u00a0\u00a0 A. Foucher de Careil, en la introducci\u00f3n de su R\u00e9futation in\u00e9dite de Spinoza par Leibniz, el t\u00edtulo que da a la traducci\u00f3n francesa de las Animadversiones ad. ]oh. Georg. Wachteri librum de recondita Hebraerorum Philosophia de Leibniz (a pesar de no tratarse de una refutaci\u00f3n del spinozismo), negar\u00e1 toda influencia de Spinoza en Leibniz. La obra de Wachter (1706), comentada por Leibniz, pretend\u00eda defender a Spinoza de la acusaci\u00f3n de pante\u00edsmo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">4 Stein (1890).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">5 Stein (1890), 51.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">6 Friedmann (1975 [1946]).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">7 Goldenbaum (1999), 61-63.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">8 Russell (1900), 5<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">9 \u00abSiempre he preferido corregir la tradici\u00f3n antes que destruirla\u00bb (A Des Bosses, 2 de febrero 1706, OFC 14\/160).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">10 \u00a0Lrerke (2008), 33-35.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">11 DM \u00a7 10; \u00abpienso generalmente que las opiniones m\u00e1s antiguas y m\u00e1s aceptadas son las mejores\u00bb (Al Landgrave Ernst von Hessen-Rheinfels, 12 de abril 1686, A 11, 2, 20; trad. OFC 14\/18; Cf. A VI, 4,455,731,977).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">12 GP III, 384,562; Grua 114, 115, 127. Y tambi\u00e9n: \u00abLas cosas tienen tantas caras\u00bb (Conversation du Marquis de Piranese et du Pb-e Emery Eremite, A VI, 4, 2281); \u00abMuchas veces he dicho a aquellos que s\u00f3lo aprueban a los seguidores de la filosof\u00eda m\u00e1s reciente, que no debe despreciarse a los escol\u00e1sticos, Y que muchas veces en su fango se esconde oro [&#8230; ]\u00bb (GP II, 344; trad. OFC 14\/228).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">13 \u00abNo creo que sea necesario refutar aqu\u00ed a los autores que piensan de otra forma ni tampoco<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">examinar sus definiciones o descripciones [&#8230; ], ya que de ese modo har\u00edamos m\u00e1s oscura una cosa clara\u00bb (CM I, 2; trad. Dom\u00ednguez I, 237).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">14\u00a0 \u00a0 A Oldenburg, Ep. 6; trad. Dom\u00ednguez 11, 109.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">15 A 11, I&#8217;, 142.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">16 \u00abmethodum interpretandi Scripturam haud differre a methodo interpretandi naturam, sed<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">cum ea prorsus convenire\u00bb (TIP VII, G 111, 98; [el m\u00e9todo de interpretar la Escritura no es diferente del m\u00e9todo de interpretar la naturaleza, sino que concuerda plenamente con \u00e9l] trad. Dom\u00ednguez III, 193); Cf. Goldenbaum (2008c), 23-29.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">17 A Arnauld, principios noviembre 1671, A II, l2, 171.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">18 ca. 1671, A VI, !, 548-559.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">19 \u00abDeje de llamar misterios a los errores absurdos [&#8230; ])&gt; (A Albert Burgh, Ep. 76; trad. Dom\u00edn-<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">guez U, 400).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">20 Ep. 73.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">21 lbid.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">22 \u00abY que, finalmente, la naturaleza observa un orden fijo e inmutable, se sigue clar\u00edsimamente de cuanto llevamos dicho que el t\u00e9rmino milagro s\u00f3lo se puede entender en relaci\u00f3n a las opiniones humanas)&gt; (ITP VI; trad. Dom\u00ednguez III, 172).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">23 \u00abConvierten lafe [&#8230; J en superstici\u00f3n\u00bb (Ep. 73; trad. Dom\u00ednguez II, 388); tiene \u00abcomo equi\u00ad valentes los milagros y la ignorancia, porque aquellos que pretenden fundar la existencia de Dios y la religi\u00f3n sobre los milagros, quieren demostrar una cosa oscura por otra m\u00e1s oscura [&#8230; ]\u00bb (A Oldenburg,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Ep. 75; trad. Dom\u00ednguez U, 392).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">24 Dejensio Trinitati.s contra Wissowalium (1969, A VI, 1, N. 36); Refutatio Objectionum Do. Zwickeri contra Trinitatem et lncarnationem Dei (AVI, 1, N. 17). Los socinianos constitu\u00edan un movimiento surgido en Polonia a fines del siglo xv1 y fundado por un italiano, Fausto Sozzini. Estaban emparentados con los antiguos arrianos por su antitrinitarismo y su rechazo a reconocer la divinidad de Cristo. Seguido\u00ad res a la letra de las Escrituras, fueron expulsados de Polonia refugi\u00e1ndose en Holanda e Inglaterra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">25 La.,rke (2008), 122.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">26 Cf. Teod., Disc. PreL \u00a7 18.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">27 Cf. A VI,!, 497.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">28 Teod. Di.se. Prel \u00a7 23; \u00abNo hay que pretender explicar a fondo los misterios, y todav\u00eda menos buscar una raz\u00f3n\u00bb (A Basnage, GP III, 143).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">29 DM \u00a7 16.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">30\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abLos que ense\u00f1an la\u00b7Encarnaci\u00f3n explican su pensamiento mediante analog\u00edas a partir del alma racional unida al cuerpo. Luego s\u00f3lo quieren afirmar una cosa: que Dios ha revestido la naturaleza del hombre, al igual que el alma ha tomado la naturaleza del cuerpo, lo cual es un dato de experiencia[ ]\u00a0 (A VI, 3,371); \u00ablos bienaventurados Padres nos hacen suficientemente comprender <\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">el misterio de la Encarnaci\u00f3n al compararlo con la uni\u00f3n del alma y el cuerpo. Pues al igual que el cuerpo y el alma constituyen un solo hombre, el hombre y Dios forman un solo Cristo [\u00a0\u00a0 ] (Examen <\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">religioni.s christianae, A VI, 4, 2367).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><sup>31\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/sup>\u00abA Leibniz, del que me escribe [Tschirnhaus], creo que lo conozco por carta, pero ignoro por qu\u00e9 motivo se ha ido a Francia, siendo consejero en Frankfurt. Por lo que he podido colegir de sus cartas, me ha parecido un hombre de talante liberal y versado en toda ciencia. Sin embargo, confiarle tan r\u00e1pidamente mis escritos, lo considero imprudente\u00bb (Ep. 72, G IV, 305; trad. Dom\u00ednguez 11,386).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">32\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Go!denbaum (2009), 207.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">33\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0A VI, 3, 384-385.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">35 Joven m\u00e9dico de \u00c1msterdam de ascendencia alemana. Estuvo en estrecho contacto con Spinoza en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida y junto a \u00e9l en el momento de su muerte. Estaba en posesi\u00f3n del<\/span><\/p>\n<p>legado cient\u00edfico de Spinoza y fue el principal encargado en la redacci\u00f3n de la Opera posthuma (1677).<\/p>\n<p>36\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<em>Schuller a Spinoza, <\/em>14 de noviembre 1675.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>37\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/em>\u00abA Leibniz, del que me escribe [Tschirnhaus], creo que lo conozco por carta, pero ignoro por qu\u00e9 motivo se ha ido a Francia, siendo consejero en Frankfurt. Por lo que he podido colegir de sus cartas, me ha parecido un hombre de talante liberal y versado en toda ciencia. Sin embargo, confiarle tan r\u00e1pidamente mis escritos, lo considero imprudente\u00bb (Ep. 72, G IV, 305; trad. Dom\u00ednguez 11,386).<\/p>\n<p>38\u00a0 \u00a0 Go!denbaum (2009), 207.<\/p>\n<p>39\u00a0 \u00a0 \u00a0A VI, 3, 384-385.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">40\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Introducci\u00f3n a Parkinson (1992).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">41 A VI, 3,472.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">42\u00a0 NE I, 1, A VI, 6, 73; trad. Echeverr\u00eda I, 68.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">43 En carta al a\u00f1o siguiente al matem\u00e1tico Jean Gallois, Leibniz le refiere que habl\u00f3 con Spinoza \u00able habl\u00e9 varias veces durante mucho tiempo\u00bb (septiembre 1677, Ali, 12, 568; trad. Echeverr\u00eda 11, 15).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">44 \u00abSpinoza no acababa de ver los defectos de las reglas del movimiento de Descartes: Se sor\u00ad prendi\u00f3 cuando le hice ver que violaban la equivalencia entre la causa y el efecto\u00bb, Foucher de Careil (1854), LXIV.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">45 A11, 1,2 427: \u00abeste razonamiento se lo mostr\u00e9 a Spinoza cuando estuve en La Haya. Le pareci\u00f3 <\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">s\u00f3lido, pero como al principio lo contradec\u00eda, lo puse por escrito y se lo le\u00ed\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">46 Ajuste[, febrero 1678, A II, 12 592.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">47 A Gallois, septiembre 1677, A II, !2, 568; trad. Echeverr\u00eda II, 15; Ajuste[, 4 de febrero 1678: <\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abHe encontrado all\u00ed [en la \u00c9tica] un buen n\u00famero de excelentes pensamientos\u00a0 que\u00a0 concuerdan\u00a0 con los m\u00edos [\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 ] Pero tambi\u00e9n hay paradojas que no me parecen ciertas ni plausibles. Como, por ejemplo, <\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">que s\u00f3lo hay una sustancia, esto es, Dios; que las criaturas son modos o accidentes de Dios; que nuestra mente deja de percibir tras esta vida; que el mismo Dios piensa, pero ni entiende ni desea; que todas las cosas suceden por una especie de necesidad fatal; que Dios no act\u00faa por fines, sino \u00fanicamente por una cierta necesidad de naturaleza\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">48 GP III, 562; GP IV, 523-524.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>LEIBNIZ-SPINOZA: FORJANDO LA MODERNIDAD PR\u00d3LOGO Un nuevo intento sobre la relaci\u00f3n filos\u00f3fica entre G.W. Leibniz y B. Spinoza. &nbsp; Despu\u00e9s de tres siglos de haber tenido lugar la disputa intelectual entre ambos pensadores a\u00fan sigue <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/01\/17\/leibniz-frente-a-spinoza-una-interpretacion-panoramica-forjando-la-modernidad\/\" title=\"\u00abLEIBNIZ FRENTE A SPINOZA: Una interpretaci\u00f3n panor\u00e1mica\u00bb. Forjando la Modernidad.\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":26000,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[92,43],"class_list":["post-25731","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-filosofia","tag-leibniz","tag-spinoza"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25731","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25731"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25731\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/26000"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25731"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25731"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25731"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}