{"id":25601,"date":"2020-09-07T00:05:08","date_gmt":"2020-09-06T23:05:08","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=25601"},"modified":"2020-08-31T16:11:03","modified_gmt":"2020-08-31T15:11:03","slug":"el-codigo-hays-o-la-autocensura-de-hollywood-espinof","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/09\/07\/el-codigo-hays-o-la-autocensura-de-hollywood-espinof\/","title":{"rendered":"El C\u00f3digo Hays o la autocensura de Hollywood (ESPINOF)"},"content":{"rendered":"<div class=\"article-header article-normal-header\">\n<header>\n<div id=\"articulo-titulares\" class=\"articulo-titulares\">\n<blockquote>\n<h1 id=\"articulo-titulo\" class=\"articulo-titulo \" style=\"text-align: center;\">La lecci\u00f3n de los a\u00f1os veinte: de la fiesta interminable al auge del populismo<\/h1>\n<div id=\"articulo-introduccion\" class=\"articulo-introduccion\">\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>El mundo regresa a unos nuevos a\u00f1os veinte con la misma mezcla de esperanza, temor y desconcierto tecnol\u00f3gico que hace un siglo. \u00bfQu\u00e9 queda del esp\u00edritu de aquella \u00e9poca? \u00bfQu\u00e9 lecciones podemos extraer de aquella d\u00e9cada, loca e intensa, durante la que parec\u00eda no existir l\u00edmites?<\/strong><\/span><\/p>\n<\/div>\n<aside class=\"compartir\">\n<div class=\"compartir__interior\">\n<div class=\"compartir-social\">\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<\/aside>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/header>\n<\/div>\n<blockquote>\n<div class=\"autor-texto\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Guillermo Altares<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/12\/30\/eps\/1577703464_112198.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El Pa\u00eds<\/span><\/a><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/blockquote>\n<blockquote>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<figure id=\"attachment_25602\" aria-describedby=\"caption-attachment-25602\" style=\"width: 678px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-25602 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Mujeres-en-Berl\u00edn-1927-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"25602\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-25602\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Mujeres en Berl\u00edn (1927). GEORGE RINHART GETTY IMAGES<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los a\u00f1os veinte del siglo pasado fueron un momento crucial en la lucha por la libertad en Europa y, a la vez, su mayor derrota. Se alzan como un tiempo de grandes esperanzas \u2014y grandes juergas\u2014, la \u00e9poca en que la humanidad cre\u00eda haber aprendido la lecci\u00f3n de la destrucci\u00f3n total de la I Guerra Mundial y avanzaba hacia el futuro de la mano de la tecnolog\u00eda, confiando en que la sociedad ser\u00eda capaz de dejar atr\u00e1s la violencia. Nunca los sue\u00f1os fueron tan grandes y las utop\u00edas fueron tan peligrosas como en aquella \u00e9poca en la que nacieron los grandes totalitarismos en medio de un optimismo irrefrenable. Y ahora, casi sin darnos cuenta, en medio de un nuevo aceler\u00f3n tecnol\u00f3gico, nos encontramos otra vez en unos a\u00f1os veinte. Resulta inevitable preguntarse qu\u00e9 queda de todo aquel frenes\u00ed, si existen paralelismos con nuestra \u00e9poca y, sobre todo, si podemos extraer lecciones de aquella d\u00e9cada, loca e intensa, durante la que parec\u00eda que todo era posible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En los a\u00f1os veinte, F<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2018\/08\/06\/eps\/1533555461_159632.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">ederico Garc\u00eda Lorca visit\u00f3 Nueva York<\/a>, Charles Lindbergh cruz\u00f3 el Atl\u00e1ntico por primera vez en avi\u00f3n con el\u00a0<em>Spirit of St. Louis<\/em>, las pel\u00edculas comenzaron a hablar, y Francis Scott y Zelda Fitzgerald se beb\u00edan el planeta. \u201cNueva York ten\u00eda toda la iridiscencia del comienzo del mundo\u201d, escribi\u00f3 Francis Scott Fitzgerald en\u00a0<em>El Crack-Up<\/em>\u00a0(Capit\u00e1n Swing). Las mujeres hab\u00edan logrado el derecho al voto en numerosos pa\u00edses \u2014la Enmienda 19 de la Constituci\u00f3n de Estados Unidos se aprob\u00f3 en 1920, aunque las sufragistas ya hab\u00edan vencido en Nueva Zelanda, Canad\u00e1 y Austria\u2014. La Rep\u00fablica de Weimar proporcion\u00f3 a los alemanes, entre 1919 y 1933, un grado de libertad que en algunos lugares de Europa no se alcanzar\u00eda hasta los noventa. Pero las calles de Berl\u00edn eran tremendamente peligrosas, sacudidas por la pobreza y la violencia pol\u00edtica. Aunque cegados por el resplandor de las fiestas, en Nueva York y Chicago la mafia creci\u00f3 exponencialmente y se mezcl\u00f3 con la pol\u00edtica impulsada por la prohibici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<figure id=\"attachment_25603\" aria-describedby=\"caption-attachment-25603\" style=\"width: 720px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-25603\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Folies-Bergere.jpg\" alt=\"\" width=\"720\" height=\"898\" data-id=\"25603\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Folies-Bergere.jpg 720w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Folies-Bergere-241x300.jpg 241w\" sizes=\"auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-25603\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Actuaci\u00f3n del cabaret Folies Berg\u00e8re en Londres. HULTON-DEUTSCH COLLECTION GETTY IMAGES<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">\u201cCuriosamente, lo que los estadounidenses no ten\u00edan claro era el presente\u201d, escribe Bill Bryson en <\/span><em style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">1927: Un verano que cambi\u00f3 el mundo<\/em><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">\u00a0(RBA). \u201cLa I Guerra Mundial hab\u00eda dejado un mundo que la mayor parte de la gente consideraba vac\u00edo, corrupto y depravado\u201d. La prohibici\u00f3n del alcohol solo sirvi\u00f3 para que los g\u00e1nsteres se hiciesen m\u00e1s fuertes porque el whisky y la ginebra nunca faltaron. Como explica Bryson, \u201chab\u00eda tanto alcohol que durante una visita a Estados Unidos, el alcalde de Berl\u00edn pregunt\u00f3 al de Nueva York cu\u00e1ndo iba a empezar la prohibici\u00f3n\u201d. El historiador Eric Burns ofrece en 1920.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">The Year That Make The Decade Roar<\/em><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\"> (Pegasus Books) una visi\u00f3n similar sobre la percepci\u00f3n que los estadounidenses ten\u00edan de su futuro: \u201cPor primera vez eran optimistas y cre\u00edan que el siglo XX pod\u00eda empezar de una vez sin interferencias y que los ochenta a\u00f1os que quedaban por delante iban a ser productivos y provechosos. Sin embargo, tambi\u00e9n ten\u00edan miedo y se preguntaban si el tratado alcanzado en Par\u00eds el a\u00f1o pasado aguantar\u00eda y les mantendr\u00eda a salvo. Al terminar la Gran Guerra, el compositor franc\u00e9s Claude Debussy se lamentaba ante un amigo: \u2018\u00bfCu\u00e1ndo se agotar\u00e1 todo este odio?\u2019. Y no esperaba una respuesta\u201d. <\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">El temor estaba m\u00e1s que justificado. Fue la \u00e9poca en que un personaje de aspecto tan rid\u00edculo como amenazante llamado\u00a0<\/span><a style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\" href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2019\/04\/11\/babelia\/1554997099_050185.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Benito Mussolini dirigi\u00f3 la marcha hacia Roma<\/a><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">, la primera gran demostraci\u00f3n de fuerza del fascismo, con la que lleg\u00f3 al poder. Mientras tanto, en Alemania, un pintor frustrado y charlat\u00e1n de cervecer\u00eda, un austriaco llamado Adolf Hitler, entr\u00f3 en la escena pol\u00edtica con un golpe de Estado fracasado, el Putsch de M\u00fanich, que dif\u00edcilmente permit\u00eda entrever que, una d\u00e9cada m\u00e1s tarde, llegar\u00eda al poder, desatar\u00eda la II Guerra Mundial y ordenar\u00eda el mayor crimen de la historia, el Holocausto. En aquellos mismos a\u00f1os, un georgiano brutal que se hab\u00eda subido al carro de la revoluci\u00f3n sovi\u00e9tica llamado I\u00f3sif Vissari\u00f3novich Dzhugashvili, conocido como I\u00f3sif Stalin, logr\u00f3 el control total sobre el Partido Comunista de la URSS y convertir\u00eda la vida de millones de personas en un infierno. Todo esto ocurri\u00f3 entre 1922 y 1924, tres a\u00f1os en los que se sentaron las bases del mayor mal que se iba a abatir sobre la humanidad. Pero se produc\u00eda mientras se bailaban foxtrot y charlest\u00f3n y Par\u00eds era una fiesta.<\/span><\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<section id=\"sumario_1|html\" class=\"sumario_html izquierda\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<blockquote>\n<p class=\"texto_grande\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Nunca los sue\u00f1os fueron tan grandes y las utop\u00edas fueron tan peligrosas como en aquella \u00e9poca<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las grandes voces que nos llegan desde aquella d\u00e9cada contemplan los a\u00f1os veinte con esa misma mezcla de optimismo e inquietud. En \u2018Ecos de la Era del Jazz\u2019, un art\u00edculo recogido en\u00a0<em>El Crack-Up<\/em>\u00a0y escrito en noviembre de 1931, las palabras de Francis Scott Fitzgerald resurgen desde la era del jazz y el crash de 1929 para describir unos tiempos que resultan extra\u00f1amente cercanos seg\u00fan avanza el siglo XXI. \u201cAhora tenemos apretado el cintur\u00f3n una vez m\u00e1s y ponemos la expresi\u00f3n de horror adecuada cuando volvemos la vista hacia nuestra desperdiciada juventud. A veces, sin embargo, hay un rumor fantasmal entre los tambores, un susurro asm\u00e1tico en los trombones que me devuelve a los primeros a\u00f1os veinte, cuando beb\u00edamos alcohol de madera y cada d\u00eda, en todos los aspectos, nos hac\u00edamos mejores y mejores (\u2026). Y parec\u00eda solo una cuesti\u00f3n de unos pocos a\u00f1os que la gente se hiciera a un lado y dejara que el mundo lo manejaran quienes ve\u00edan las cosas como eran \u2014y todo eso nos parece rosado y rom\u00e1ntico, a nosotros, que entonces \u00e9ramos j\u00f3venes\u2014 porque no sentiremos tan intensamente lo que nos rodea nunca m\u00e1s\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entonces, el mundo se levantaba tambaleante despu\u00e9s de la\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/primera_guerra_mundial\/a\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">I Guerra Mundial<\/a>\u00a0(1914-1918), un conflicto que nadie pod\u00eda haber imaginado hasta que estall\u00f3 \u2014de hecho, 100 a\u00f1os despu\u00e9s, los historiadores siguen debatiendo c\u00f3mo empez\u00f3\u2014. Afortunadamente, en el siglo XXI, Europa no tiene que reconstruirse desde las ruinas, f\u00edsicas y morales, aunque nunca, desde el final de la II Guerra Mundial, los partidos de ultraderecha han tenido tanta fuerza ni sus discursos racistas tanta aceptaci\u00f3n. Tampoco el antisemitismo, un odio que refleja que un mal muy peligroso est\u00e1 surgiendo en alg\u00fan abismo de la sociedad, hab\u00eda estado tan generalizado. No se debe olvidar, como explican los gu\u00edas\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2017\/11\/19\/eps\/1511046315_151104.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">en la visita al campo de exterminio nazi de Auschwitz<\/a>, que los genocidios empiezan siempre con palabras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los a\u00f1os veinte acabaron con una brutal crisis econ\u00f3mica,\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2009\/01\/12\/opinion\/1231714811_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">el\u00a0<em>crash<\/em>\u00a0de 1929<\/a>, mientras que el siglo XXI arranc\u00f3 con otra, en 2008, y llega a sus propios a\u00f1os veinte recuper\u00e1ndose todav\u00eda y pregunt\u00e1ndose, con creciente inquietud, cu\u00e1ndo llegar\u00e1 la siguiente. Los sistemas de seguridad social puestos en marcha en Europa Occidental a partir de 1945 lograron mitigar levemente la pobreza provocada por la abrupta ca\u00edda de los mercados, que arrastr\u00f3 el nivel de vida, pero no fueron suficientes para evitar el sufrimiento de los sectores m\u00e1s d\u00e9biles de la poblaci\u00f3n. Las clases medias de pa\u00edses como Portugal, Grecia, Italia o Espa\u00f1a sufrieron un dur\u00edsimo castigo. Puede resultar exagerada una comparaci\u00f3n con lo que ocurri\u00f3 en la Rep\u00fablica de Weimar entre 1921 y 1923, cuando una poblaci\u00f3n hambrienta, lisiada en las trincheras, traumatizada por la guerra, todav\u00eda sacudida por la epidemia de la gripe espa\u00f1ola, se enfrent\u00f3 a la hiperinflaci\u00f3n y a una pobreza devastadora. Sin embargo, las im\u00e1genes de los desahucios o de las familias esperando a que se llenen las basuras de los supermercados con alimentos caducados se convirtieron en moneda com\u00fan. Para porcentajes demasiado elevados de la poblaci\u00f3n resultaba imposible llegar a fin de mes, y el hambre y la calle eran amenazas reales. Tal vez no tengamos ej\u00e9rcitos de pobres como los que poblaban Berl\u00edn en los primeros a\u00f1os veinte, pero s\u00ed tenemos nubes de\u00a0<em>riders<\/em>, j\u00f3venes que recorren en bicicleta las grandes ciudades haciendo recados mal pagados, con una nula esperanza de lograr a corto plazo una seguridad laboral y, por lo tanto, vital.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_25604\" aria-describedby=\"caption-attachment-25604\" style=\"width: 678px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-25604 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/1929-Wall-Street-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"25604\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-25604\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Escena en Wall Street durante el crash de 1929. HULTON ARCHIVE GETTY IMAGES<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A\u00fan m\u00e1s importante incluso que la I Guerra Mundial,\u00a0<em>la Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>, que estall\u00f3 en 1917, marc\u00f3 los destinos de lo que iba a ocurrir durante los a\u00f1os veinte, entonces como ahora. Uno de cada cinco habitantes de la tierra vive en la actualidad sometido a una dictadura comunista que, curiosamente, ha aceptado el capitalismo en lo econ\u00f3mico, pero aplica t\u00e9cnicas brutales de control social. Se trata de un r\u00e9gimen implacable que se apoya adem\u00e1s en nuevas tecnolog\u00edas, como el reconocimiento facial, que han crecido de manera exponencial mientras mir\u00e1bamos hacia otro lado o, mejor dicho, permanec\u00edamos con los ojos clavados en la pantalla del m\u00f3vil. \u201cLa Revoluci\u00f3n Rusa desencaden\u00f3 un vasto experimento de ingenier\u00eda social, quiz\u00e1s el mayor de la historia de la humanidad\u201d, escribe el historiador brit\u00e1nico Orlando Figes en La Revoluci\u00f3n Rusa 1891-1924 (Edhasa). Un experimento que, como demuestran los campos de concentraci\u00f3n en los que est\u00e1n siendo internados cientos de miles de musulmanes en China, los uigures, no ha terminado todav\u00eda. Un reciente informe de la consultora tecnol\u00f3gica IHS Markit calculaba que en 2021 habr\u00e1 1.000 millones de c\u00e1maras de vigilancia en todo el mundo, la mayor\u00eda de ellas en China. Estas c\u00e1maras, que permiten observar, archivar y estudiar los movimientos de cualquier ciudadano, est\u00e1n dopadas por unos sistemas de reconocimiento facial cada vez m\u00e1s sofisticados y por los avances en\u00a0<em>big data<\/em>, la capacidad para procesar enormes cantidades de informaci\u00f3n en muy poco tiempo.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<section id=\"sumario_5|html\" class=\"sumario_html izquierda\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<blockquote>\n<p class=\"texto_grande\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Fueron precisamente aquellos felices a\u00f1os veinte durante los que el fascismo y el nazismo cautivaron a la sociedad<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los a\u00f1os veinte cabalgaron tambi\u00e9n impulsados por una revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica irrefrenable: coches, aviones, transportes p\u00fablicos, cines, radios, luces el\u00e9ctricas, inventadas a caballo entre el siglo XIX y el XX, se asentaban en la sociedad. Al igual que ocurre en el siglo XXI, las tecnolog\u00edas m\u00e1s influyentes y revolucionarias vienen del pasado, como los m\u00f3viles o la rob\u00f3tica, por no hablar de los efectos de la industrializaci\u00f3n en el cambio clim\u00e1tico, pero se ciernen sobre el futuro. El gran cineasta Jean Renoir traz\u00f3 una foto maravillosa de c\u00f3mo era el mundo justo antes de los a\u00f1os veinte, cuando escribi\u00f3 un precioso retrato de su padre, el pintor Pierre-Auguste Renoir, cuyos cuadros identificamos sobre todo con el siglo XIX.\u00a0<em>Renoir, mi padre<\/em>\u00a0(Alba) representa uno de los mejores retratos que se han hecho de los a\u00f1os anteriores a la gran transformaci\u00f3n del siglo pasado. \u201cMuri\u00f3 en 1919\u201d, escribe el director de\u00a0<em>La gran ilusi\u00f3n<\/em>\u00a0y\u00a0<em>La regla del juego<\/em>. \u201cCuatro a\u00f1os antes hab\u00eda pasado mi examen de piloto en la aviaci\u00f3n. Hab\u00edamos conocido los bombardeos a\u00e9reos, el gas asfixiante. El campo hab\u00eda comenzado a vaciarse hacia las ciudades; los suburbios de Par\u00eds ya eran el horror que conocemos. Los obreros trabajaban en las f\u00e1bricas. Las verduras que se consum\u00edan en Par\u00eds ven\u00edan del Midi, incluso de Argelia. Ten\u00edamos un coche. Renoir ten\u00eda tel\u00e9fono. Hab\u00eda sido operado y anestesiado. A los franceses les apasionaba el f\u00fatbol. Se hab\u00eda producido la revoluci\u00f3n comunista. Exist\u00eda el antisemitismo. Ten\u00edamos un proyector. El divorcio exist\u00eda. Habl\u00e1bamos del derecho de autodeterminaci\u00f3n de los pueblos. El problema del petr\u00f3leo dominaba el mundo. Las mujeres se dejaban el pelo corto. Exist\u00eda el impuesto sobre la renta. Los pasaportes se hab\u00edan convertido en obligatorios. Las carreteras estaban asfaltadas. Nuestra casa ten\u00eda calefacci\u00f3n central, agua fr\u00eda y agua caliente, gas, electricidad, cuartos de ba\u00f1o\u201d.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_25605\" aria-describedby=\"caption-attachment-25605\" style=\"width: 678px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-25605 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Ley-Seca-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"25605\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Ley-Seca-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Ley-Seca-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Ley-Seca-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Ley-Seca-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Ley-Seca.jpg 1960w\" sizes=\"auto, (max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-25605\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Redada en un speakeasy de Washington durante la prohibici\u00f3n. BETTMANN GETTY IMAGES<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, se trata de inventos que identificamos con la d\u00e9cada de los veinte porque fue entonces cuando se apoderaron de la vida cotidiana. En 1912, por ejemplo, solo el 12% de los hogares de EE UU ten\u00eda electricidad; en 1925, dos tercios dispon\u00edan de luz y, por lo tanto, de la posibilidad de albergar neveras, lavadoras o radios. Al igual que el cine, la radio se invent\u00f3 a finales del siglo XIX, pero su expansi\u00f3n se produjo en este periodo. El 2 de noviembre de 1920 se transmitieron por primera vez en vivo los resultados de las elecciones presidenciales. \u201cLos a\u00f1os entre la I Guerra Mundial y la Gran Depresi\u00f3n fueron un periodo de excitaci\u00f3n, movimiento y una nueva, m\u00e1s r\u00e1pida, forma de vivir\u201d, escribe Marcia Amidon Lusted en el libro\u00a0<em>The Roaring Twenties<\/em>.\u00a0<em>Discover The Era Of Prohibition, Flappers And Jazz<\/em>\u00a0(Nomad Press). \u201cFue el principio de la vida moderna, de las invenciones modernas y del nacimiento de la cultura popular, de una forma que los estadounidenses nunca hab\u00edan experimentado antes\u201d. Jean Renoir resum\u00eda as\u00ed la creciente confianza en la tecnolog\u00eda: \u201c\u00cdbamos a pasar de la civilizaci\u00f3n de la mano a la civilizaci\u00f3n del cerebro\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Stefan Zweig, uno de los escritores m\u00e1s l\u00facidos del siglo XX y uno de los novelistas m\u00e1s le\u00eddos en los a\u00f1os veinte del siglo pasado, pero tambi\u00e9n de este, recuerda as\u00ed aquella \u00e9poca en sus memorias,\u00a0<em>El mundo de ayer<\/em>\u00a0(Acantilado): \u201cLa d\u00e9cada de 1924 a 1933 \u2014siempre la recordar\u00e9 con gratitud\u2014 fue una \u00e9poca relativamente tranquila para Europa, antes de que aquel hombre pusiese nuestro mundo patas arriba. Precisamente porque hab\u00eda sufrido tantas conmociones, nuestra generaci\u00f3n recibi\u00f3 la paz relativa como un regalo inesperado. Todos ten\u00edamos la sensaci\u00f3n de que \u00edbamos a recuperar la felicidad, la libertad y la concentraci\u00f3n espiritual que los a\u00f1os nefastos de la guerra y de la posguerra hab\u00edan arrebatado a nuestras vidas\u201d. Sin embargo, fueron precisamente aquellos felices a\u00f1os veinte durante los que el fascismo y el nazismo supieron cautivar a la sociedad. Por muchas memorias que se lean de testigos de aquella \u00e9poca, sigue siendo espeluznante, por ejemplo, que la mayor\u00eda de los jud\u00edos europeos no viesen la que se les ven\u00eda encima. Como en aquella escena de la pel\u00edcula\u00a0<em>Cabaret<\/em>\u00a0en la que despu\u00e9s de que los nazis organizasen un acto impresionante en un parque, uno de los personajes sostiene: \u201cLos utilizaremos para librarnos de los comunistas, pero luego nos libraremos de ellos\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los a\u00f1os veinte del siglo XX representan sobre todo un recordatorio de la fragilidad de la democracia y de c\u00f3mo la libertad puede retroceder cuando las fuerzas pol\u00edticas se olvidan de defenderla d\u00eda a d\u00eda. Tambi\u00e9n sirven para medir las consecuencias del odio, cuando se manipula y fomenta, como ocurri\u00f3 con el antisemitismo no solo en Alemania, sino en toda Europa. Y este horror puede crecer incluso dentro de una sociedad desbordada por la creatividad. Los a\u00f1os veinte vivieron el estallido cultural de la Rep\u00fablica de Weimar; vieron c\u00f3mo se formaba en Espa\u00f1a la generaci\u00f3n del 27, el grupo po\u00e9tico m\u00e1s importante desde el siglo XVI, cuyos representantes \u2014Garc\u00eda Lorca, Cernuda, Aleixandre, Alberti\u2026\u2014 seguimos leyendo y admirando. Fueron asimismo los a\u00f1os de la generaci\u00f3n perdida, novelistas estadounidenses que nunca dejamos de leer. Y tambi\u00e9n son un ejemplo de c\u00f3mo la tecnolog\u00eda puede transformar la sociedad en sus m\u00e1s peque\u00f1os detalles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cien a\u00f1os despu\u00e9s de haber sido escrito,\u00a0<em>El gran Gatsby<\/em>, de Francis Scott Fitzgerald, sigue hablando del presente. As\u00ed acaba la novela que mejor define aquella \u00e9poca: \u201cGatsby cre\u00eda en la luz verde, en el orgi\u00e1stico futuro que a\u00f1o tras a\u00f1o retrocede delante de nosotros. Se nos escapa en el momento presente, pero \u00a1qu\u00e9 importa!; ma\u00f1ana correremos m\u00e1s deprisa, nuestros brazos extendidos llegar\u00e1n m\u00e1s lejos\u2026 Y una hermosa ma\u00f1ana\u2026 Y as\u00ed seguimos adelante, botes contra la corriente, empujados incesantemente hacia el pasado\u201d. Los que vivieron aquello no pod\u00edan saber que se encaminaban hacia el desastre, hacia el Holocausto, la guerra civil espa\u00f1ola, las Grandes Purgas sovi\u00e9ticas y la II Guerra Mundial. Los m\u00e1s l\u00facidos pudieron intuirlo, sin duda, pero no exist\u00eda ninguna certeza. Los habitantes de los a\u00f1os veinte del siglo XXI sabemos, con todos los datos que la ciencia es capaz de proporcionarnos, que nos encaminamos hacia el desastre clim\u00e1tico y somos precisamente los que vivimos en este periodo la \u00faltima generaci\u00f3n que puede evitarlo. Ojal\u00e1 no se cumpla la profec\u00eda de Gatsby y, un siglo despu\u00e9s, la corriente no nos arrastre hacia el pasado y los a\u00f1os veinte sean, efectivamente, la era en que todo sea posible, en que el futuro pertenezca a los que ven las cosas como son.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-25606\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Lesbianas-en-el-cine.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"266\" data-id=\"25606\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Lesbianas-en-el-cine.jpg 400w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Lesbianas-en-el-cine-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/div>\n<div class=\"article-header article-normal-header\">\n<header>\n<h1 style=\"text-align: center;\">\u00a0<span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\"> ****<\/span><\/strong><\/span><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\">El c\u00f3digo Hays o la autocensura de Hollywood<\/h1>\n<\/header>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Miriam Figueras<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.espinof.com\/proyectos\/el-codigo-hays-o-la-autocensura-de-hollywood\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">ESPINOF<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-25607\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Tarzan-y-Jane.jpg\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"364\" data-id=\"25607\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Tarzan-y-Jane.jpg 650w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Tarzan-y-Jane-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durante m\u00e1s de treinta a\u00f1os, un\u00a0<strong>f\u00e9rreo sistema de regulaci\u00f3n del contenido cinematogr\u00e1fico<\/strong>\u00a0puso a los profesionales del momento al l\u00edmite de su ingenio con el fin de evitar que sus films fueran presa de la censura.\u00a0A pesar de ser un indudable per\u00edodo de represi\u00f3n, esta necesidad de esquivar la tijera, hizo aflorar toda una serie de recursos, de dobles sentidos, de referencias veladas. En determinados casos y en g\u00e9neros como la comedia, dio pie a la sugerente habilidad de no mostrar o no decir abiertamente aqu\u00e9llo que resultaba obvio. El c\u00f3digo Hays fue un conocido reglamento que estuvo vigente desde 1934 hasta 1968 y fue concebido por\u00a0<strong>William H. Hays<\/strong>, miembro del partido republicano y el primer presidente de la Asociaci\u00f3n de Productores y Distribuidores de Cine de Am\u00e9rica \u2013MPPDA\u2013.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El cine, como toda expresi\u00f3n art\u00edstica, no tard\u00f3 en generar pol\u00e9mica. En plena d\u00e9cada de los a\u00f1os veinte, a los controvertidos argumentos que pudieran aparecer en pantalla, se sumaban los esc\u00e1ndalos de actores y directores fuera de ella. La prensa sensacionalista de la \u00e9poca fue un hervidero con todas sus explosivas tribulaciones, plagadas de asesinatos, de drogas o de muerte. La meca del cine fue representada nada menos que como\u00a0<strong>un escenario de depravaci\u00f3n e inmoralidad<\/strong>. Entre los sucesos m\u00e1s sonados, encontramos el de la supuesta violaci\u00f3n y posterior fallecimiento de la desconocida aspirante a actriz\u00a0<strong>Virginia Rappe<\/strong>\u00a0a manos del c\u00f3mico\u00a0<strong>Roscoe Arbuckle<\/strong>. Tambi\u00e9n fue muy divulgado el divorcio de la entonces c\u00e9lebre\u00a0<strong>Mary Pickford<\/strong>, de su primer marido\u00a0<strong>Owen Moore<\/strong>, mientras manten\u00eda un romance con Douglas Fairbanks.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con el prop\u00f3sito de\u00a0<strong>evitar la intervenci\u00f3n gubernamental y favorecer la autoregulaci\u00f3n<\/strong>, los jefes de los estudios cinematogr\u00e1ficos decidieron crear en 1922 la\u00a0<span class=\"caps\">MPPDA<\/span>, posteriormente denominada\u00a0<span class=\"caps\">MPAA<\/span>\u00a0\u2013con la finalizaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial\u2013 o Asociaci\u00f3n Cinematogr\u00e1fica de Estados Unidos. William H. Hays fue nombrado su presidente y se le encomend\u00f3 la misi\u00f3n de restablecer la buena imagen de Hollywood y, a la vez, dictaminar la moralidad de sus pel\u00edculas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1929, con la ayuda del editor cat\u00f3lico<strong>\u00a0Martin Quigley<\/strong>\u00a0y del sacerdote jesuita\u00a0<strong>Daniel A. Lord<\/strong>, se elabor\u00f3 el c\u00f3digo de normas que, despu\u00e9s de ser revisado por los dirigentes de los estudios, fue finalmente adoptado por la\u00a0<span class=\"caps\">MPPDA<\/span>\u00a0en 1930. En primera instancia se le denomin\u00f3\u00a0<em>The Production Code<\/em>\u00a0y m\u00e1s adelante fue nombrado para la posteridad como\u00a0<em>The Hays Code<\/em>. Adem\u00e1s de unos preceptos aleccionadores generales, enfocados en preservar la moral de las pel\u00edculas, se traz\u00f3 una enorme lista de pautas de vigilancia que ten\u00edan en el punto de mira el sexo, especialmente, la violencia o la blasfemia.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_25608\" aria-describedby=\"caption-attachment-25608\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-25608\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Louise-Broos-La-Caja-de-Pandora.jpg\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"364\" data-id=\"25608\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Louise-Broos-La-Caja-de-Pandora.jpg 650w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Louise-Broos-La-Caja-de-Pandora-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-25608\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">La actriz Louise Brooks en el film \u2018La caja de Pandora\u2019.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De este modo, las escenas de pasi\u00f3n quedaron reducidas a la m\u00ednima expresi\u00f3n. Manifestaciones como besos y abrazos deb\u00edan eliminar todo rasgo de lascivia y, por supuesto, cualquier escena expl\u00edcita. En particular los besos se convirtieron en algo tan casto que incluso eran cronometrados, s\u00f3lo pod\u00edan durar unos pocos segundos. El matrimonio como instituci\u00f3n tambi\u00e9n deb\u00eda ser protegida, muestra del car\u00e1cter moralizante de las normas. Los cr\u00edmenes en pantalla deb\u00edan mostrarse sin exhibir toda su brutalidad y el uso de las armas quedaba reducido al m\u00ednimo indispensable. El empleo irreverente del lenguaje, especialmente si era percibido como una ofensa a la religi\u00f3n, era eliminado. Estos son algunos ejemplos de\u00a0<strong>las restricciones que marcaba el c\u00f3digo<\/strong>\u00a0y que obligaban a los cineastas a soslayar toda referencia evidente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otras normas adem\u00e1s resultaban de lo m\u00e1s rocambolescas, sobretodo las m\u00e1s curiosas tienen que ver con el desnudo. En este sentido, la mujer, su vestimenta o la falta de ella; eran supervisados minuciosamente. Las transparencias o telas que destacaran en exceso sus formas no estaban permitidas y\u00a0<strong>el ombligo no deb\u00eda mostrarse bajo ning\u00fan concepto<\/strong>. Los hombres tambi\u00e9n eran motivo de censura, pues se consideraba lascivo mostrar el vello en el torso y no era aconsejable exponerlo. Estas observaciones tienen que ver con el car\u00e1cter m\u00e1s inflexible de los censores pero a\u00fan siendo exageradas, dejaron una larga estela de puritanismo que todav\u00eda hoy en d\u00eda conserva el cine estadounidense.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_25609\" aria-describedby=\"caption-attachment-25609\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-25609\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Raft-y-Muni.jpg\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"364\" data-id=\"25609\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Raft-y-Muni.jpg 650w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Raft-y-Muni-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-25609\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">George Raft y Paul Muni en \u2018Scarface, el terror del hampa\u2019.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durante sus primeros a\u00f1os de vigencia,\u00a0<strong>se observ\u00f3 el c\u00f3digo con cierta permisividad<\/strong>\u00a0y ello favoreci\u00f3 a ciertas producciones que lograron esquivar sus directrices. En plena era de la\u00a0<em>Gran Depresi\u00f3n<\/em>, los estudios no pod\u00edan permitirse m\u00e1s p\u00e9rdidas, por eso fueron reacios al principio a adoptar una serie de medidas que afectaban directamente a los g\u00e9neros de moda, como las pel\u00edculas de g\u00e1ngsters o las comedias. Sin embargo, las amenazas de boicot por parte del sector cat\u00f3lico de la sociedad americana y la retirada de fondos por parte algunos inversores influyentes, obligaron a los estudios a acatar el c\u00f3digo en firme a partir de 1934. Estos a\u00f1os se denominaron como el\u00a0<em>Pre-Code Hollywood<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Algunas de las pel\u00edculas que sortearon de alg\u00fan modo la censura en estos a\u00f1os fueron, entre otras, \u2018<strong>El \u00e1ngel azul<\/strong>\u2018 (\u2018Der blaue Engel, Josef Von Sternberg, 1930) con una sensual\u00a0<strong>Marlene Dietrich<\/strong>. Otros ejemplos comprenden la pel\u00edcula \u2018<strong>Carita de \u00e1ngel<\/strong>\u2018 (\u2018Baby face\u2019, Alfred E. Green, 1933), con\u00a0<strong>Barbara Stanwych<\/strong>\u00a0usando abiertamente sus encantos para ascender socialmente; o \u2018<strong>El signo de la cruz<\/strong>\u2018 (\u2018The Sign of the Cross\u2019, Cecil B. DeMille, 1932), centrada en la \u00e9poca del emperador Ner\u00f3n, interpretado por\u00a0<strong>Charles Laughton<\/strong>, se muestran sus excesos de forma manifiesta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<figure id=\"attachment_25610\" aria-describedby=\"caption-attachment-25610\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-25610\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/1366_2000.jpg\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"364\" data-id=\"25610\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/1366_2000.jpg 650w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/1366_2000-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-25610\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Barbara Stanwyck en la pel\u00edcula \u2018Carita de \u00e1ngel\u2019.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Varios de estos films\u00a0<em>Pre-Code<\/em>\u00a0sufrieron la carga de la censura despu\u00e9s de 1934. Un ejemplo es la pel\u00edcula \u2018<strong>Adi\u00f3s a las armas<\/strong>\u2018 (\u2018A Farewell to Arms\u2019, Frank Borzage, 1932), protagonizada por\u00a0<strong>Gary Cooper<\/strong>\u00a0y<strong>\u00a0Helen Hayes<\/strong>, fue recortada a posteriori, de manera que s\u00f3lo se conserva su versi\u00f3n censurada. Otros profesionales afectados por el c\u00f3digo fueron los\u00a0<strong>hermanos Marx<\/strong>\u00a0\u2013conocida es la audacia de sus di\u00e1logos\u2013 o algunas actrices, como\u00a0<strong>Jean Harlow<\/strong>\u00a0o\u00a0<strong>Joan Blondell<\/strong>, sobretodo \u00e9sta \u00faltima fue vetada en numerosas ocasiones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, algunos creadores encontraron de alg\u00fan modo en la severa vigilancia del c\u00f3digo,\u00a0<strong>un aliciente para retar su ingenio<\/strong>. Y es que, en muchas ocasiones, las dificultades son un est\u00edmulo para el que no se rinde ante ellas. Por eso maestros como\u00a0<strong>Ernst Lubitsch<\/strong>\u00a0o\u00a0<strong>Alfred Hitchcock<\/strong>, supieron sortear la censura con su irrepetible talento y desarrollarlo de manera impecable. Sus fant\u00e1sticos di\u00e1logos o las acciones detr\u00e1s de una puerta cerrada, son dos de los hitos de la magia de Lubitsch. Tambi\u00e9n es particularmente insuperable la c\u00e9lebre secuencia del largo beso interrumpido \u2013recordemos que los besos s\u00f3lo pod\u00edan durar tres segundos\u2013, en la que\u00a0<strong>Cary Grant<\/strong>\u00a0y\u00a0<strong>Ingrid Bergman<\/strong>\u00a0nos ofrecen una de las escenas m\u00e1s \u00edntimas de la filmograf\u00eda de Hitchcock en la maravillosa \u2018<strong>Encadenados<\/strong>\u2018 (\u2018Notorious\u2019, Alfred Hitchcock, 1946).<\/span><\/p>\n<div class=\"asset-content\">\u00a0<\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-25611\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/1366_2000-1.jpg\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"364\" data-id=\"25611\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/1366_2000-1.jpg 650w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/1366_2000-1-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A la postre, la demanda de tramas m\u00e1s realistas y la evoluci\u00f3n de la sociedad americana, dictamin\u00f3 la desaparici\u00f3n del c\u00f3digo Hays a finales de los a\u00f1os sesenta. Esta conclusi\u00f3n dio paso al sistema de clasificaci\u00f3n por edades que se conserva hasta hoy en d\u00eda. Adem\u00e1s de observar esta etapa de la historia del cine como una \u00e9poca marcadamente restrictiva en muchos aspectos, creo que tambi\u00e9n debe apreciarse con admiraci\u00f3n por el talento de tantos cineastas que convirtieron en irrepetibles sus maniobras de despiste. A pesar de que hoy en d\u00eda se haya perdido bastante esta capacidad de sorprender al espectador y confiar en su intelecto \u2013tambi\u00e9n los tiempos han cambiado\u2013, yo les dir\u00eda que\u00a0<em>lo que la tijera ha separado, que lo recupere el hombre<\/em>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-25612\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/A\u00f1os-20.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"247\" data-id=\"25612\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/A\u00f1os-20.jpg 480w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/A\u00f1os-20-300x154.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\">\u00a0<span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\"> ****<\/span><\/strong><\/span><\/h1>\n<blockquote><figure id=\"attachment_25613\" aria-describedby=\"caption-attachment-25613\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/web.archive.org\/web\/20070311053616\/http:\/\/www.academiadelapipa.org.ar\/cod_hays.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-25613 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Motion_Picture_Production_Code.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"496\" data-id=\"25613\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Motion_Picture_Production_Code.png 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Motion_Picture_Production_Code-181x300.png 181w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-25613\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">C\u00f3digo de censura cinematogr\u00e1fico de 1930: R.P.Daniel A. Lord, S.J.Martin Quigley, Will H. Hays. En Castellano<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p data-adtags-visited=\"true\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" data-adtags-visited=\"true\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">El c\u00f3digo Hays fue un c\u00f3digo de producci\u00f3n cinematogr\u00e1fico que determinaba con una serie de reglas restrictivas qu\u00e9 se pod\u00eda ver en pantalla y qu\u00e9 no en las producciones estadounidenses. Creado por la asociaci\u00f3n de productores cinematogr\u00e1ficos de Estados Unidos (MPAA) describ\u00eda lo que era considerado moralmente aceptable. Fue escrito por uno de los l\u00edderes del Partido Republicano de la \u00e9poca, William H. Hays, uno de los principales miembros del MPAA, y se hizo popular bajo su apellido. Se aplic\u00f3 desde 1934 hasta que se abandon\u00f3 en 1967, para dar lugar al nuevo sistema Clasificaci\u00f3n por edades de la MPAA.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" data-adtags-visited=\"true\">\n<span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">El c\u00f3digo constituy\u00f3 un sistema de censura, que prohib\u00eda la exhibici\u00f3n en Estados Unidos de la mayor\u00eda de las pel\u00edculas europeas o independientes que a menudo violaban el estilo de Hollywood.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/C%C3%B3digo_Hays\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"color: #008000;\">Wikipedia<\/span><\/a><\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_25620\" aria-describedby=\"caption-attachment-25620\" style=\"width: 382px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-25620\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Will-H-Hays.jpg\" alt=\"\" width=\"382\" height=\"438\" data-id=\"25620\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Will-H-Hays.jpg 382w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Will-H-Hays-262x300.jpg 262w\" sizes=\"auto, (max-width: 382px) 100vw, 382px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-25620\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Will H Hays<\/span><\/figcaption><\/figure><\/blockquote>\n<h1 style=\"text-align: center;\">\u00a0<span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\"> ****<\/span><\/strong><\/span><\/h1>\n<figure id=\"attachment_25617\" aria-describedby=\"caption-attachment-25617\" style=\"width: 660px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/leopoldest.blogspot.com\/2015\/07\/lesbianas-en-la-historia-del-cinema.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-25617\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Louise-Brooks-Lesbian.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"452\" data-id=\"25617\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Louise-Brooks-Lesbian.jpg 400w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Louise-Brooks-Lesbian-300x206.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-25617\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">La Caja de Pandora (Die B\u00fcchse der Pandora, 1929) es un buen ejemplo de este cine en el que aparece la tem\u00e1tica l\u00e9sbica. El film nos cuenta la historia de Lulu, una prostituta que cautiva con su belleza e indiferencia, tanto a hombres como a mujeres. Entre las amantes de Lul\u00fa aparece el personaje de la condesa Augusta Geschwitz, celosa y dignamente enamorada de Lul\u00fa,<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>La lecci\u00f3n de los a\u00f1os veinte: de la fiesta interminable al auge del populismo El mundo regresa a unos nuevos a\u00f1os veinte con la misma mezcla de esperanza, temor y desconcierto tecnol\u00f3gico que hace un <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/09\/07\/el-codigo-hays-o-la-autocensura-de-hollywood-espinof\/\" title=\"El C\u00f3digo Hays o la autocensura de Hollywood (ESPINOF)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":25631,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-25601","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-miscelanea"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25601","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25601"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25601\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/25631"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25601"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25601"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25601"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}