{"id":24949,"date":"2019-12-17T00:05:07","date_gmt":"2019-12-16T23:05:07","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=24949"},"modified":"2019-12-17T00:01:29","modified_gmt":"2019-12-16T23:01:29","slug":"el-suicidio-en-espana-2018-el-suicidio-en-durkheim-o-la-modernidad-de-la-triste-figura-por-eduardo-bericat","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/12\/17\/el-suicidio-en-espana-2018-el-suicidio-en-durkheim-o-la-modernidad-de-la-triste-figura-por-eduardo-bericat\/","title":{"rendered":"EL SUICIDIO EN ESPA\u00d1A (2018) \/\/ \u00abEl Suicidio en Durkheim,\u00a0o la Modernidad de la Triste Figura\u00bb, por\u00a0Eduardo Bericat"},"content":{"rendered":"<p><a id=\"reftaa\"><\/a><a href=\"#refta\">EL SUICIDIO EN DURKHEIM,\u00a0O LA MODERNIDAD DE LA TRISTE FIGURA, Por\u00a0EDUARDO BERICAT ALASTUEY<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>*<span style=\"color: #008000;\">*<\/span>*<\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h1 id=\"firstHeading\" class=\"firstHeading\" lang=\"es\" style=\"text-align: center;\">\u00c9mile Durkheim: \u00abEl suicidio\u00bb<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><i><b>El suicidio<\/b><\/i>\u00a0(1897) es una de las m\u00e1s importantes obras del\u00a0soci\u00f3logo\u00a0franc\u00e9s\u00a0<strong>\u00c9mile Durkheim<\/strong>\u00a0que trata sobre el\u00a0suicidio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como su nombre indica es un estudio sobre el suicidio, pero la gran novedad es que Durkheim considera \u00e9ste desde el punto de vista de la tasa anual de suicidios que existe en varios pa\u00edses europeos, desde la sexta d\u00e9cada del\u00a0siglo XIX. Analiz\u00e1ndolas se percata de que dicha tasa anual suele mantenerse constante o con cambios muy leves a lo largo de prolongados per\u00edodos. Igualmente, los picos o los valles acusados en las gr\u00e1ficas corresponden con acontecimientos como guerras o depresiones econ\u00f3micas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tambi\u00e9n se percata de que la tasa de suicidios es diferente de unos pa\u00edses y de unas comunidades a otras. Por ejemplo, en las\u00a0sociedades cat\u00f3licas\u00a0hab\u00eda menos suicidios que en las\u00a0sociedades protestantes. Es ante todo un\u00a0hecho social, y cuyas causas son antes sociales que individuales o netamente\u00a0psicol\u00f3gicas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde Durkheim es un cl\u00e1sico decir que los suicidios son m\u00e1s raros entre los\u00a0cat\u00f3licos\u00a0y los\u00a0jud\u00edos\u00a0que entre los\u00a0protestantes\u00a0o los\u00a0ateos\u00a0pero hay que tener en cuenta que puede ser que los cat\u00f3licos no declaren los suicidios justamente por razones religiosas.<sup id=\"cite_ref-1\" class=\"reference separada\">1<\/sup>\u200b<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durkheim\u00a0usa como base\u00a0emp\u00edrica\u00a0de su\u00a0argumento\u00a0las\u00a0estad\u00edsticas\u00a0sobre la tasa en\u00a0comunidades jud\u00edas\u00a0y sol\u00eda haber menos suicidios que entre las sociedades\u00a0gentiles\u00a0en las que estaban engastadas. Por todo ello, consideraba Durkheim, se debe entender que la tasa de suicidios depende m\u00e1s del tipo de sociedad en la que se producen que de las circunstancias psicol\u00f3gicas de los individuos particulares que finalmente optan por quitarse la vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A partir de aqu\u00ed Durkheim distinguir\u00e1 cuatro tipos de suicidio:<\/span><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><span style=\"font-size: 14pt;\">Suicidio altruista<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-size: 14pt;\">Suicidio ego\u00edsta<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-size: 14pt;\">Suicidio an\u00f3mico\u00a0(v\u00e9ase\u00a0anomia asiliente)<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-size: 14pt;\">Suicidio fatalista\u00a0(casi sin mencionar)<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El\u00a0<b>suicidio altruista<\/b>\u00a0es el causado por una baja importancia del yo. Durkheim pone el ejemplo de los pueblos celtas, entre quienes lleg\u00f3 a ser honroso el suicidio de los ancianos cuando eran incapaces de obtener recursos por ellos mismos. El ejemplo moderno es el ej\u00e9rcito, Durkheim destaca que en los pa\u00edses donde en las sociedades se suicidan m\u00e1s (por el suicidio ego\u00edsta), en el ej\u00e9rcito se suicidan menos, y viceversa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El\u00a0<b>suicidio ego\u00edsta<\/b>\u00a0tiene lugar cuando los v\u00ednculos sociales son demasiado d\u00e9biles para comprometer al suicida con su propia vida. En ausencia de la presi\u00f3n y la coerci\u00f3n de la sociedad, el suicida queda libre para llevar a cabo su voluntad de suicidarse. Esta forma de suicidio tiende a darse m\u00e1s en las sociedades modernas, en las que la dependencia de la familia o del clan es menor que en las tradicionales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El\u00a0<b>suicidio an\u00f3mico,<\/b>\u00a0es el que se da en sociedades cuyas instituciones y cuyos lazos de convivencia se hallan en situaci\u00f3n de desintegraci\u00f3n o de\u00a0<i>anomia<\/i>. En las sociedades donde los l\u00edmites sociales y naturales son m\u00e1s flexibles, sucede este tipo de suicidios. Por ejemplo, en los pa\u00edses donde el matrimonio tiene un peso menor, por la existencia del divorcio, el suicidio es mayor. Es el suicidio de las sociedades en transici\u00f3n. Otro ejemplo es el comercio y la industria, donde el cambio (y por lo tanto, tambi\u00e9n el suicidio an\u00f3mico) es cr\u00f3nico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El\u00a0<b>suicidio fatalista<\/b>\u00a0se produce all\u00ed donde las reglas a las que est\u00e1n sometidos los individuos son demasiado f\u00e9rreas para que \u00e9stos conciban la posibilidad de abandonar la situaci\u00f3n en la que se hallan. Las sociedades esclavistas, ser\u00edan ejemplos de situaciones en las que se da este suicidio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una de las conclusiones a las que llega Durkheim es que en las sociedades y las comunidades que requieren m\u00e1s cohesi\u00f3n y solidaridad org\u00e1nica para sobrevivir, la tasa de suicidios ser\u00e1 menor justamente porque la responsabilidad hacia el grupo al que se pertenece es un freno de la voluntad de suicidio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Eso explicar\u00eda datos como, por ejemplo, que los jud\u00edos se suicidaran menos incluso que los cat\u00f3licos. Seg\u00fan Durkheim era la precariedad en la que viv\u00eda la mayor parte de las comunidades jud\u00edas en la Europa del siglo XIX lo que hac\u00eda que los individuos dependieran m\u00e1s unos de otros. En ese tipo de sociedades el suicidio es percibido como un acto de irresponsabilidad hacia el grupo y de quebranto del deber hacia el mismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una explicaci\u00f3n parecida es la que reciben hechos como que en los pa\u00edses cat\u00f3licos la tasa de suicidios fuera menor que en los protestantes, con sociedades m\u00e1s individualistas, Asimismo la tasa de suicidio tambi\u00e9n var\u00eda de un tipo de familia a otra: menor en las familias tentaculares tradicionales en el Mediterr\u00e1neo; mayor entre las familias nucleares de la Europa del norte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estas conclusiones aproximan al soci\u00f3logo franc\u00e9s a otro pensador, y soci\u00f3logo contempor\u00e1neo suyo,\u00a0Max Weber, en el sentido de que ambos hacen una llamada sobre las p\u00e9rdidas \u00abexistenciales\u00bb que pueden traer aparejados los progresos econ\u00f3micos y sociales de la Europa industrial y su cultura moderna. En este sentido, Durkheim se acerca aqu\u00ed al Weber de la\u00a0jaula de hierro\u00a0y el\u00a0desencantamiento del mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><a style=\"color: #008000;\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/El_suicidio\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Wikipedia<\/a><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/durkheim-emile-el-suicidio.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24952\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/El-suicidio-ED.jpg\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"460\" data-id=\"24952\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/El-suicidio-ED.jpg 229w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/El-suicidio-ED-197x300.jpg 197w\" sizes=\"auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px\" \/><\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/durkheim-emile-el-suicidio.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><span style=\"font-size: 14pt;\">DESCARGA AQUI\u00a0<\/span><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">****<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"news-header-pre-tit\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">D\u00cdA MUNDIAL PARA LA PREVENCI\u00d3N DEL SUICIDIO (10 de septiembre)<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong style=\"text-align: center;\">Una muerte cada dos horas y media, diez al d\u00eda: los datos del suicidio en Espa\u00f1a<\/strong><\/span><\/div>\n<div class=\"news-header-tit-box\">\n<h2 class=\"news-header-opening-txt\" style=\"text-align: center;\"><em>Con motivo del D\u00eda Mundial para la Prevenci\u00f3n del Suicidio los expertos, un a\u00f1o m\u00e1s, exigen que el Ministerio de Sanidad impulse el Plan Nacional de Prevenci\u00f3n del Suicidio<\/em><\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"news-header-media\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">EFE<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/espana\/2019-09-09\/muerte-cada-dos-horas-diez-al-dia-suicidio_2217067\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El Confidencial<\/a><\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<figure id=\"attachment_24953\" aria-describedby=\"caption-attachment-24953\" style=\"width: 678px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-24953 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/una-muerte-cada-dos-horas-y-media-diez-al-dia-los-datos-del-suicidio-en-espana-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"24953\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/una-muerte-cada-dos-horas-y-media-diez-al-dia-los-datos-del-suicidio-en-espana-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/una-muerte-cada-dos-horas-y-media-diez-al-dia-los-datos-del-suicidio-en-espana-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/una-muerte-cada-dos-horas-y-media-diez-al-dia-los-datos-del-suicidio-en-espana-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/una-muerte-cada-dos-horas-y-media-diez-al-dia-los-datos-del-suicidio-en-espana.jpg 996w\" sizes=\"auto, (max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24953\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">La ministra de Sanidad, Mar\u00eda Luisa Carcedo, en una imagen de archivo. (EFE)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cada dos horas y media se\u00a0<a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/tags\/otros\/suicidio-8729\/\" target=\"_self\" rel=\"noopener noreferrer\">suicida<\/a>\u00a0una persona<strong>\u00a0en Espa\u00f1a, diez al d\u00eda:<\/strong>\u00a0los muertos por suicidio duplican a los de accidentes de tr\u00e1fico,\u00a0<strong>superan en once veces a los homicidios<\/strong>\u00a0y en ochenta a los de violencia de g\u00e9nero. Son algunas de las cifras que, con motivo del D\u00eda Mundial para la Prevenci\u00f3n del Suicidio, que se conmemora el 10 de septiembre, tratan de visibilizar los expertos que, un a\u00f1o m\u00e1s, exigen que el Ministerio de Sanidad, que dirige\u00a0<strong>Mar\u00eda Luisa Carcedo<\/strong>, impulse el Plan Nacional de Prevenci\u00f3n del Suicidio al que se comprometi\u00f3 cuando lleg\u00f3 al cargo, al igual que su antecesora,\u00a0<strong>Carmen Mont\u00f3n.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los expertos del Tel\u00e9fono de la Esperanza recuerdan que la literatura cient\u00edfica especializada relaciona la vulnerabilidad de las personas con determinadas enfermedades mentales, pero que los datos estad\u00edsticos de adolescentes y j\u00f3venes muestran que, en la mayor\u00eda de los casos,<strong>\u00a0el deseo de morir surge como respuesta a una crisis vital,\u00a0<\/strong>sin que haya un trastorno identificado de base. Y que en el conjunto de la poblaci\u00f3n, muchas personas pierden las ganas y el sentido de la vida cuando deben enfrentarse a una situaci\u00f3n de dolor emocional intenso,\u00a0<strong>vivido como intolerable y aparentemente interminable.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para constatar la necesidad y la urgencia de activar un Plan de Prevenci\u00f3n del Suicidio,\u00a0<strong>los expertos recuerdan algunas de las cifras que avalan estas consideraciones.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24955\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Suicidio-1-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"224\" data-id=\"24955\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table style=\"border-collapse: collapse; width: 100%;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"width: 100%; border-color: #000000;\">\n<h4 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">Datos de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS)<\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">&#8211; Cerca de<strong>\u00a0800.000 personas se suicidan cada a\u00f1o en el mundo<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">&#8211; Por cada suicidio, hay muchas m\u00e1s tentativas de suicidio. Un intento de suicidio no consumado es el<strong>\u00a0factor individual de riesgo m\u00e1s importante.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">&#8211; El suicidio es la\u00a0<strong>segunda causa principal de defunci\u00f3n<\/strong>\u00a0en el grupo de 15 a 29 a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">&#8211; El 79% de los suicidios se produce en pa\u00edses de<strong>\u00a0ingresos bajos y medianos.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">&#8211; La ingesti\u00f3n de plaguicidas, el ahorcamiento y las armas de fuego son algunos de los m\u00e9todos m\u00e1s comunes de suicidio.<\/span><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<h4 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h4>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table style=\"border-collapse: collapse; width: 100%;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"width: 100%; border-color: #000000;\">\n<h4 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">Datos del Instituto de Estad\u00edstica<\/span><\/h4>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">\u2013 En Espa\u00f1a se producen\u00a0<strong>10 suicidios al d\u00eda.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">\u2013 Se registra un suicidio cada\u00a0<strong>2,5 horas.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">\u2013 Tres de cada cuatro suicidios\u00a0<strong>los cometen los varones.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">\u2013 En Espa\u00f1a fallecen por cada suicidio el\u00a0<strong><a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/tags\/temas\/trafico-9076\/\" target=\"_self\" rel=\"noopener noreferrer\">doble de personas que por accidentes de tr\u00e1fico<\/a><\/strong>, 11 veces m\u00e1s que por homicidios y 80 veces m\u00e1s que por violencia de g\u00e9nero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">\u2013 Los expertos calculan que m\u00e1s de 8.000 personas intentan quitarse la vida cada a\u00f1o y como consecuencia de ello sufren secuelas ps\u00edquicas y f\u00edsicas.<strong>\u00a0Son poblaci\u00f3n del alto riesgo.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">\u2013 El mayor n\u00famero de suicidios (40 %) se producen\u00a0<strong>entre los 40 y los 59 a\u00f1os<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">\u2013 Casi\u00a0<strong>1.000 suicidios se producen\u00a0<\/strong>entre mayores de 70 a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">\u2013 El riesgo de suicidio aumenta con la edad.\u00a0<strong>La mayor tasa se da en varones de m\u00e1s de 79 a\u00f1os<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">\u2013 En edades tempranas el riesgo\u00a0<strong>de suicidio est\u00e1 en aumento.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">\u2013 El ahorcamiento es el m\u00e9todo utilizado en casi la mitad de los suicidios.\u00a0<strong>El 52 % de los hombres que se quitan la vida\u00a0<\/strong>recurren a este m\u00e9todo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">\u2013 Las mujeres utilizan como m\u00e9todo m\u00e1s frecuente saltar desde un lugar elevado (40%).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\">\u2013 Las mujeres lo intentan tres veces m\u00e1s que los hombres, pero los hombres<strong>\u00a0lo consuman tres veces m\u00e1s que las mujeres<\/strong>.<\/span><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24956\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Suicidio-2-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"293\" data-id=\"24956\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Reivindicaciones de expertos<\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ante estas cifras, los expertos proponen varias medidas tendentes a frenar este grave problema de salud:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; Un Plan Nacional de Prevenci\u00f3n del Suicidio que genere un<strong>\u00a0marco para la creaci\u00f3n de planes auton\u00f3micos y dotaci\u00f3n\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/tags\/temas\/presupuestos-generales-del-estado-2766\/\" target=\"_self\" rel=\"noopener noreferrer\">presupuestaria\u00a0<\/a>para su ejecuci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; Asumir los compromisos de la OMS: \u201cEn el Plan de acci\u00f3n sobre salud mental 2013-2020, los Estados Miembros de la OMS<strong>\u00a0se comprometieron a trabajar para alcanzar la meta mundial de reducir las tasas nacionales de suicidios<\/strong>\u00a0en un 10 % para 2020&#8243; y \u00abde aqu\u00ed a 2030, reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante su prevenci\u00f3n y tratamiento, y promover la salud mental y el bienestar\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; Mejora de la\u00a0<strong>Atenci\u00f3n Primaria de salud\u00a0<\/strong>para detectar a personas en riesgo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; Incrementar la calidad de los\u00a0<strong>servicios de Salud Mental<\/strong>, hoy colapsados y con escasos recursos, e implementar campa\u00f1as que aminoren el estigma social que acompa\u00f1a a la enfermedad mental.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; Plan de formaci\u00f3n para sanitarios, profesionales de la ense\u00f1anza trabajadores sociales, personal de los servicios de emergencia y<strong>\u00a0de los cuerpos de seguridad<\/strong>, y trabajadores en el \u00e1mbito de tercera edad incorporando la prevenci\u00f3n del suicidio a los planes curriculares.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; Solicitar al INE una<strong>\u00a0mejora en los estudios estad\u00edsticos.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; Apoyo y atenci\u00f3n a las organizaciones dedicadas a la prevenci\u00f3n y a\u00a0<strong>aquellas que aglutinan a los afectados y sus familias.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; Compromiso de los medios de comunicaci\u00f3n para ofrecer, de manera veraz y preventiva,\u00a0<strong>informaci\u00f3n que d\u00e9 visibilidad al problema\u00a0<\/strong>y a las estrategias preventivas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; Plan de actuaci\u00f3n en la redes sociales\u00a0<strong>para la detecci\u00f3n temprana de riesgo\u00a0<\/strong>de los m\u00e1s j\u00f3venes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; Planes espec\u00edficos de\u00a0<strong>prevenci\u00f3n\u00a0<\/strong>para los Cuerpos de Seguridad del Estado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El Tel\u00e9fono de la Esperanza ha puesto en marcha la campa\u00f1a\u00a0<strong>\u00abYo tambi\u00e9n soy vulnerable\u00bb<\/strong>, con la que pretende despojar al suicidio del estigma que lo rodea y destacar la importancia de que las personas se reconozcan vulnerables como paso previo para pedir ayuda y para recibirla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">****<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24958\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Tasa_de_Suicidios_en_Espa\u00f1aINE.png\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"370\" data-id=\"24958\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Tasa_de_Suicidios_en_Espa\u00f1aINE.png 450w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Tasa_de_Suicidios_en_Espa\u00f1aINE-300x202.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">****<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<div class=\"t m0 x2 h3 y2 ff1 fs0 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">EL SUICIDIO<span class=\"ff2\"> EN DURKHEIM,\u00a0<\/span>O LA MODERNIDAD DE LA TRISTE FIGURA <a id=\"refta\"><\/a><a href=\"#reftaa\">*<\/a><\/span><\/strong><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por\u00a0EDUARDO BERICAT ALASTUEY<\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x5 h5 y5 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/287200546_El_Suicidio_en_Durkeim_o_la_modernidad_de_la_triste_figura\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Universidad de M\u00e1laga<\/span><\/a><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24959\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/suicidio-causas-conociendo-tu-mente-1070x607-Hola-del-Lunes-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"250\" data-id=\"24959\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/suicidio-causas-conociendo-tu-mente-1070x607-Hola-del-Lunes-300x170.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/suicidio-causas-conociendo-tu-mente-1070x607-Hola-del-Lunes-768x436.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/suicidio-causas-conociendo-tu-mente-1070x607-Hola-del-Lunes-1024x581.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/suicidio-causas-conociendo-tu-mente-1070x607-Hola-del-Lunes.jpg 1070w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<blockquote>\n<div class=\"t m0 x6 h6 y6 ff3 fs2 fc0 sc0 ls0 ws0\" style=\"text-align: center;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\"><span class=\"ff2 ws3\">En este art\u00edculo se expone una novedosa interpretaci\u00f3n de la tesis elaborada por <\/span>Durkheim en <span class=\"ff1\">El Suicidio<\/span>. Pese a la perspectiva positivista que inspir\u00f3 su an\u00e1lisis emp\u00edrico, una\u00a0atenta consideraci\u00f3n del modelo te\u00f3rico pone en evidencia que el objetivo fundamental de esta\u00a0tesis era demostrar cient\u00ed\ufb01camente la causaci\u00f3n social de las emociones. Un detenido an\u00e1lisis de\u00a0las emociones implicadas en <span class=\"ff1\">El Suicidio<\/span> nos sirve, adem\u00e1s, para especi\ufb01car te\u00f3ricamente, sin las\u00a0ambig\u00fcedades que caracterizan a otras interpretaciones, los conceptos de <span class=\"ff1 ws1\">integraci\u00f3n<\/span> y <span class=\"ff1 ws1\">regulaci\u00f3n<span class=\"ff2 ws3\">,\u00a0<\/span><\/span>que sustentan la tipolog\u00eda de suicidios (altruista\/ego\u00edsta y fatalista\/an\u00f3mico). La <span class=\"ff1 ws2\">integraci\u00f3n<\/span><span class=\"ls5\"> se\u00a0<\/span>re\ufb01ere a la dimensi\u00f3n intercomunicativa del orden social, por lo que est\u00e1 vinculada a las emociones\u00a0de la verg\u00fcenza y del orgullo. La <span class=\"ff1 ws1\">regulaci\u00f3n<\/span> se re\ufb01ere a la dimensi\u00f3n interactiva del orden social,\u00a0por lo que est\u00e1 vinculada a las emociones del miedo y de la frustraci\u00f3n.<\/span><\/em><\/div>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"t m0 x6 he y28 ff3 fs1 fc0 sc0 ls5\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">INTRODUCCI\u00d3N<\/span><\/strong><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y29 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El presente art\u00edculo pretende legitimar y estimular el an\u00e1lisis de las emociones\u00a0tanto en la teor\u00eda como en la investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica. La sociolog\u00eda, una\u00a0ciencia que nace con la modernidad, fue arrastrada por el ethos cultural de \u00e9sta\u00a0hacia un positivismo metodol\u00f3gico que parec\u00eda implicar, al mismo tiempo, una\u00a0renuncia a la consideraci\u00f3n cient\u00ed\ufb01ca de todo componente subjetivo o contenido\u00a0de conciencia (ideas, valores y emociones). Si bien esta renuncia apenas fue\u00a0aplicada al mundo de las <span class=\"ff1 ws6\">ideas<span class=\"ff2 ws3\">, y fue aplicada con cierta benevolencia al universo\u00a0<\/span><\/span>de los <span class=\"ff1 ws7\">valores<\/span>, se transform\u00f3 en pura represi\u00f3n en el caso de las <span class=\"ff1 ws7\">emociones<\/span><span class=\"ls5 v0\">.\u00a0<\/span>El propio proyecto de la modernidad conten\u00eda, en s\u00ed mismo, ese impulso\u00a0hacia la represi\u00f3n de las emociones. Norbert Elias ha dibujado un proceso\u00a0de la civilizaci\u00f3n que se identi\ufb01ca con sucesivos incrementos del autocontrol\u00a0emocional que ejercen los sujetos sobre s\u00ed mismos (Elias, 1993); Albert\u00a0Hirschman ha revelado el proceso mediante el que la cultura moderna fue\u00a0transmutando las pasiones en meros intereses (Hirschman, 1999); Adam Smith\u00a0dedic\u00f3 su primera gran obra al sentimiento de la simpat\u00eda, justi\ufb01cando la\u00a0continencia emotiva como sustento b\u00e1sico de toda virtud moral (Smith, 1997);\u00a0Parsons incluy\u00f3 la neutralidad afectiva, caracter\u00edstica de las orientaciones de\u00a0valor de la cultura moderna, en su esquema de cinco variables-pauta (Parsons,\u00a01982); Scheff, por \u00faltimo, en su teor\u00eda sociol\u00f3gica de la verg\u00fcenza, muestra\u00a0c\u00f3mo el mito fundacional de la modernidad, esto es, el individualismo, no\u00a0hubiera podido sustentarse sin una profunda y sistem\u00e1tica represi\u00f3n de las\u00a0emociones (Scheff, 1990).\u00a0<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y3f ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un detenido an\u00e1lisis de la teor\u00eda de <span class=\"ff1\">El Suicidio<\/span> de Durkheim muestra, sin embargo, que ninguna teor\u00eda que pretenda explicar o comprender un fen\u00f3meno social puede llegar a ser perfectamente inteligible si no se consideran los contenidos emocionales implicados en el fen\u00f3meno bajo estudio. Pese a que la estrategia metodol\u00f3gica mediante la que Durkheim elabora su tesis es estrictamente positivista, su obra hace referencia a un amplio, diverso y expl\u00edcito n\u00famero de emociones. Este contenido emocional aparece como algo m\u00e1s que mera ilustraci\u00f3n o complemento de la tesis, pues constituye, a nuestro entender, parte esencial de la estructura te\u00f3rica de su obra. Una adecuada comprensi\u00f3n de las emociones vinculadas a cada uno de los tipos de suicidio permite entender, completamente, la cadena de mecanismos causales (Bunge, 1999) que va desde un determinado tipo de estructuraci\u00f3n social a un determinado tipo de acto suicida. Cuando en el an\u00e1lisis sociol\u00f3gico se prescinde del eslab\u00f3n emocional, la conexi\u00f3n entre los fen\u00f3menos sociales y las realidades individuales pierde inteligibilidad y, por este motivo, las teor\u00edas se convierten en meros an\u00e1lisis de correlaci\u00f3n estad\u00edstica. Esto mismo puede vislumbrarse en un an\u00e1lisis de la tesis weberiana de la \u00e9tica protestante y el esp\u00edritu del capitalismo (Bericat, 2001). Los v\u00ednculos causales entre la religi\u00f3n protestante y el ethos capitalista se revelan con claridad cuando consideramos las emociones impl\u00edcitas en las condiciones existenciales fomentadas en los \ufb01eles por el credo protestante, en concreto por el dogma de la predestinaci\u00f3n (Weber, 1998).<\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y3f ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\">\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y57 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durkheim no estaba especialmente interesado en el fen\u00f3meno del suicidio\u00a0en s\u00ed mismo, sino en la herramienta anal\u00edtica que las tasas de suicidio le\u00a0proporcionaban al objeto de, en primer t\u00e9rmino, mostrar las formas de cohesi\u00f3n\u00a0social y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, clari\ufb01car sociol\u00f3gicamente algunos tipos de <span class=\"ff1 ws6\">malestar\u00a0<\/span>caracter\u00edsticos de la sociedad moderna. Estos tipos de malestar se corresponden\u00a0con determinadas emociones o <span class=\"ff1\">afecciones colectivas<\/span> que, si bien contribu\u00edan\u00a0en casos excepcionales a la comisi\u00f3n de actos suicidas individuales, ten\u00edan una\u00a0existencia m\u00e1s general, pues afectaban a todos los individuos en virtud de las\u00a0formas de solidaridad social en la que estuvieran insertos. Podemos sostener, por\u00a0tanto, que <span class=\"ff1\">El Suicidio<span class=\"ff2\"> tiene como objetivo fundamental demostrar emp\u00edricamente\u00a0<\/span><\/span>la existencia de determinadas emociones colectivas causadas por los tipos de\u00a0solidaridad social caracter\u00edsticos de la sociedad moderna.\u00a0<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y63 ff2 fs1 fc0 sc0 ls16 ws3\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estas afecciones colectivas aparecen en el an\u00e1lisis de tres \u00e1mbitos: el\u00a0intercomunicativo<span class=\"ff2 ws3\">; el <\/span><span class=\"v0\">interactivo<span class=\"ff2 ws3\">; y el del <span class=\"ff1\">orden\/caos social<\/span> (Bericat, 2000b).\u00a0<\/span><\/span>A la dimensi\u00f3n intercomunicativa de la sociabilidad corresponden los suicidios\u00a0altruista y ego\u00edsta, siendo este \u00faltimo el que caracteriza a la sociedad moderna. En\u00a0la sociedad tradicional, en aquella sociedad en la que existe un universo simb\u00f3lico\u00a0o cultural cerrado, cargado de sentido, las personas pueden suicidarse por\u00a0verg\u00fcenza<span class=\"ff2 ws3\"> ante un acto deshonroso o por el <span class=\"ff1 ws6\">orgullo que subyace al cumplimiento\u00a0<\/span><\/span>de un deber social. En la sociedad moderna, sin embargo, donde la uniformidad\u00a0de las creencias tradicionales ha dado paso a una multiplicidad equivalente de\u00a0universos de sentido abiertos, lo que prevalece no es el <span class=\"ff1 v0\">entusiasmo<span class=\"ff2\"> protot\u00edpico\u00a0<\/span><\/span>que emana de una s\u00f3lida fusi\u00f3n o identi\ufb01caci\u00f3n comunicativa con el grupo sino,\u00a0m\u00e1s bien, una p\u00e9rdida en la intensidad de los valores que lleva directamente a\u00a0la <span class=\"ff1 ws6\">depresi\u00f3n<\/span>. La depresi\u00f3n, el <span class=\"ff1 ws6\">desencanto<\/span>, la melancol\u00eda y la tristeza son para\u00a0Durkheim emociones asociadas a la modernidad, causadas por la disoluci\u00f3n\u00a0de las identidades comunicativas cerradas entre la conciencia individual y\u00a0la cultura grupal.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y73 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A la dimensi\u00f3n interactiva corresponden los suicidios fatalista y an\u00f3mico,\u00a0siendo este \u00faltimo el que caracteriza a la sociedad moderna. Cuando la naturaleza\u00a0o las estructuras de poder social se imponen al individuo de una forma f\u00e9rrea y\u00a0absoluta, el individuo no puede hacer nada para controlar su entorno y proyectar\u00a0sobre el mundo su voluntad. En este caso, el <span class=\"ff1 ws7\">miedo<\/span> radical que el individuo\u00a0siente ante las imposiciones de la naturaleza o la sociedad paralizan y anulan\u00a0su voluntad, certi\ufb01cando as\u00ed la anulaci\u00f3n del individuo, un individuo que deja\u00a0de serlo porque nada puede desear ni nada puede hacer. En el caso contrario,\u00a0cuando los sujetos viven en un contexto social sin restricciones, cuando las\u00a0normas sociales que limitan tanto las aspiraciones como los medios disponibles para lograrlas pierden vigencia, esto es, en un estado de anomia, los deseos in\ufb01nitos de los seres humanos les abocan a una existencia de perpetua <span class=\"ff1 ws6\">frustraci\u00f3n<span class=\"ff2 ws3\">. <\/span><\/span>Por muchos y valiosos que sean los logros alcanzados por el hombre moderno, en su horizonte siempre existe un nuevo deseo, insatisfecho, que puntea una estela marcada por la <span class=\"ff1 ws6\">decepci\u00f3n<\/span>.<\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y7a ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\">\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y7f ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El orden social, con\ufb01gurado por una adecuada integraci\u00f3n de los tres mundos\u00a0que determinan la existencia de los seres humanos, esto es, el mundo personal,\u00a0el mundo natural y el mundo social, sustenta la emoci\u00f3n de la <span class=\"ff1\">con\ufb01anza<\/span>. En un\u00a0estado de orden, las m\u00faltiples expectativas que gobiernan las interacciones de\u00a0los individuos se con\ufb01rman tanto en la dimensi\u00f3n intercomunicativa como en la\u00a0interactiva. Al contrario, un estado de caos social, que es algo muy distinto al\u00a0con\ufb02icto existente en el interior de un orden, implica una p\u00e9rdida de la con\ufb01anza,\u00a0una falta absoluta de correspondencia entre las palabras y las cosas, y entre las\u00a0acciones y la reacciones. La emoci\u00f3n caracter\u00edstica de los estados de caos social\u00a0es la <span class=\"ff1 ws6\">sorpresa<span class=\"ff2 ws3\">, una sorpresa radical producto de la incapacidad para reconocer el\u00a0<\/span><\/span>mundo y para anticipar sus movimientos, una sorpresa en la que el ser humano\u00a0es incapaz tambi\u00e9n de reconocerse a s\u00ed mismo. La sociedad moderna, en tanto\u00a0sociedad que incorpora el cambio como quintaesencia de su naturaleza, genera\u00a0una din\u00e1mica singular en la que orden y caos social coexisten. De ah\u00ed que\u00a0seg\u00fan Durkheim, se genere un nuevo malestar derivado de la sorpresa, de la\u00a0incertidumbre y de la perplejidad. En suma, un malestar derivado de la end\u00e9mica\u00a0falta de con\ufb01anza que caracteriza a la sociedad moderna. Una <span class=\"ff1 v0\">ansiedad<span class=\"ff2\"> t\u00edpica\u00a0<\/span><\/span>en sociedades de r\u00e1pidos cambios lineales, y ausente en sociedades de ritmos\u00a0m\u00e1s pausados o c\u00edclicos.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y92 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El diagn\u00f3stico emocional de la sociedad moderna desplegado por Durkheim\u00a0a lo largo de las p\u00e1ginas de <span class=\"ff1\">El Suicidio<\/span>, un diagn\u00f3stico sin duda negativo en el que revel\u00f3 malestares asociados a las emociones de la depresi\u00f3n y el desencanto\u00a0(individualismo), de la frustraci\u00f3n y de la decepci\u00f3n (anomia econ\u00f3mica), y de\u00a0la sorpresa y de la ansiedad (anomia social), no implica una absoluta valoraci\u00f3n\u00a0negativa de la modernidad en su conjunto. En la propia polaridad de los tipos\u00a0de suicidio se hace evidente que, para Durkheim, ambos extremos provocaban\u00a0aumentos en la tasas de suicidio: una excesiva identi\ufb01caci\u00f3n con el grupo,\u00a0as\u00ed como un excesivo aislamiento; un excesivo poder de las normas, as\u00ed como\u00a0una excesiva carencia de reglas; una excesiva estabilidad social, as\u00ed como un\u00a0ritmo de cambio excesivo.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y9d ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora bien, pese a esta \ufb01losof\u00eda del punto medio que mantuvo Durkheim,\u00a0no cabe duda de que la modernidad y los modernos le evocaban sentimientos\u00a0de tristeza. Tristeza que es, en el fondo, una forma o expresi\u00f3n del amor. La\u00a0misma tristeza que provoca el personaje de Don Quijote de la Mancha, un ser\u00a0tambi\u00e9n abocado a la depresi\u00f3n, a la frustraci\u00f3n y a la ansiedad de la sorpresa.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 ya2 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Don Quijote, fusionado e identi\ufb01cado con un universo simb\u00f3lico que ya nadie compart\u00eda, ni siquiera su escudero, se encuentra necesariamente solo y deprimido en el mundo, y salvo en su locura, cuando se imagina acompa\u00f1ado de los personajes que pueblan aquellas novelas de caballer\u00eda que obsesivamente hab\u00eda le\u00eddo, las emociones del orgullo o de la verg\u00fcenza no inundan con ilusi\u00f3n sus ojos. Don Quijote, un extraordinario forjador de haza\u00f1as, no s\u00f3lo se enfrenta al rid\u00edculo de sus cong\u00e9neres, sino que se enfrenta tambi\u00e9n a un mundo en el que esas haza\u00f1as resultan ser a la postre literalmente imposibles. As\u00ed pues, el Caballero de la Triste Figura tambi\u00e9n camina por un sendero plagado de frustraciones, un camino en el que las grandes y enloquecidas metas del hidalgo siembran la decepci\u00f3n. Don Quijote, por \u00faltimo, muestra en sus at\u00f3nitos ojos la radical sorpresa ante un mundo nuevo que no entiende ni obra en consecuencia; es un ser paradigm\u00e1ticamente perplejo que una y otra vez confunde y se confunde en las cosas, como confundi\u00f3 los molinos con gigantes. Pese a todo, la gran paradoja estriba en que no sabemos muy bien qui\u00e9n nos provoca m\u00e1s tristeza, si el hidalgo caballero o las gentes que de \u00e9l re\u00edan. Una paradoja similar debi\u00f3 de afectar a Durkheim mientras pensaba de consuno modernidad y tradici\u00f3n.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24965 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/frases-quijote_0-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"24965\" \/><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 he yac ff3 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">EL MODELO INTENCIONAL DE \u00ab<span class=\"ff6\">EL SUICIDIO\u00bb<\/span><\/span><\/strong><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 yad ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durkheim, en <span class=\"ff1\">La divisi\u00f3n social del trabajo<span class=\"ff2\">, hab\u00eda intentado resolver algunos\u00a0<\/span><\/span>aspectos parad\u00f3jicos de las relaciones entre la persona individual y la solidaridad\u00a0social. Seg\u00fan sus propias palabras, la cuesti\u00f3n que dio origen a ese estudio fue la\u00a0siguiente: \u201c\u00bfC\u00f3mo es posible que, al mismo tiempo que se hace m\u00e1s aut\u00f3nomo,\u00a0dependa el individuo m\u00e1s estrechamente de la sociedad? \u00bfC\u00f3mo puede ser a la\u00a0vez m\u00e1s personal y solidario?\u201d (Durkheim, 1982). La soluci\u00f3n que ofreci\u00f3 al\u00a0problema, su\ufb01cientemente conocida, consisti\u00f3 en de\ufb01nir dos modos diferentes\u00a0de solidaridad social, la <span class=\"ff1\">solidaridad mec\u00e1nica<\/span> y la <span class=\"ff1\">solidaridad org\u00e1nica<\/span>. En la\u00a0primera, propia de las sociedades tradicionales, los seres humanos estaban unidos\u00a0en virtud de que compart\u00edan un mismo y \u00fanico conjunto de ideas, creencias y\u00a0reglas de conducta, esto es, una misma moral, si hemos de hablar en sus propios\u00a0t\u00e9rminos. En la segunda, caracter\u00edstica de la sociedad moderna, esta comuni\u00f3n\u00a0moral se quiebra. Los individuos ya no comparten ni ideas, ni creencias, ni\u00a0pr\u00e1cticas. Sin embargo, los individuos, al ir especializando sus funciones en\u00a0el marco de una cada vez mayor divisi\u00f3n social del trabajo, se necesitan m\u00e1s\u00a0unos a otros. Esto es, dependen m\u00e1s unos de otros. As\u00ed es como Durkheim\u00a0resolvi\u00f3 la mencionada antinomia.\u00a0<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 ybe ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero la pregunta y la preocupaci\u00f3n de fondo que dio lugar a l<span class=\"ff1\">a divisi\u00f3n\u00a0<\/span>social del trabajo<span class=\"ff2\">, incluso tras la resoluci\u00f3n t\u00e9cnico-sociol\u00f3gica que ofreci\u00f3 en\u00a0<\/span>esta obra, permaneci\u00f3 viva durante todo el desarrollo de su labor intelectual.\u00a0Durkheim nunca dej\u00f3 de pensar, como puso de manifiesto en <span class=\"ff1\">Las formas\u00a0<\/span>elementales de la vida religiosa<span class=\"ff2\">, que s\u00f3lo una comunidad moral establec\u00eda\u00a0<\/span>verdaderos lazos de solidaridad entre las personas. Durkheim, podemos decir, hab\u00eda resuelto t\u00e9cnicamente el problema de la solidaridad en las sociedades modernas, pero en su interior segu\u00eda latiendo una duda, persist\u00eda irresuelto, a su entender, un problema vital. En su opini\u00f3n, ambas formas de solidaridad no pod\u00edan ser consideradas, en t\u00e9rminos vitales, como equivalentes. En efecto, el orden social puede lograrse con uno o con otro tipo de solidaridad, org\u00e1nica o mec\u00e1nica. Pero el \u201ctipo\u201d de orden logrado di\ufb01ere en sus consecuencias tanto para los individuos particulares como para la colectividad en su conjunto.\u00a0<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"t m0 x6 h4 yc6 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed que Durkheim, apoyado tanto en sus intuiciones como en sus intenciones\u00a0originales, sigui\u00f3 investigando. Basta con leer el pr\u00f3logo que incluy\u00f3 en la\u00a0edici\u00f3n de <span class=\"ff1 lse\">El Suicidio<\/span> para percibir con claridad cu\u00e1l era la sensibilidad del\u00a0autor frente al proceso de modernizaci\u00f3n. Entre sus t\u00edpicas argumentaciones\u00a0metodol\u00f3gicas, reiteradas obsesivamente con el objeto de otorgar con sus\u00a0trabajos un estatuto cient\u00ed\ufb01co a la sociolog\u00eda, Durkheim se\u00f1ala que \u201ctambi\u00e9n\u00a0se desprender\u00e1n de nuestro estudio algunas indicaciones sobre las causas del\u00a0<em><strong>malestar general<\/strong><\/em><a id=\"ref1a\"><\/a><a href=\"#ref1\">(<span class=\"fsa ws8 v1\">1)<\/span><\/a><span class=\"ff2 v0\"> que sufren actualmente las sociedades europeas y sobre los\u00a0<\/span>remedios que pueden atenuarlos\u201d. \u201cAs\u00ed, el suicidio, en el estado en que hoy\u00a0aparece \u2014contin\u00faa diciendo el autor\u2014 mani\ufb01esta, justamente, ser una de\u00a0las formas en que se traduce la afecci\u00f3n colectiva que todos sufrimos, y, por\u00a0esta raz\u00f3n, nos habr\u00e1 de ayudar a comprenderla\u201d (Durkheim, 1998). Resulta\u00a0importante observar que el \u00fanico asunto material o sustancial citado en el\u00a0pr\u00f3logo es, precisamente, este malestar que sufrimos los modernos, esta\u00a0afecci\u00f3n colectiva<span class=\"ff2\"> de la que el suicidio constituye, tan s\u00f3lo, \u201cuna\u201d de sus\u00a0<\/span>manifestaciones.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 yd6 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Comprender esta afecci\u00f3n colectiva, y m\u00e1s a\u00fan, demostrar su existencia y\u00a0se\u00f1alar sus causas, constituye el <span class=\"ff1 ws6 v0\">leit-motiv<\/span><span class=\"v0\"> o intenci\u00f3n profunda y aut\u00e9ntica del\u00a0<\/span>autor (modelo intencional de <span class=\"ff1\">El Suicidio<\/span>). El suicidio es tan s\u00f3lo el instrumento\u00a0mediante el que podemos alcanzar una conciencia clara y distinta de ese malestar\u00a0moderno que tanto preocupaba a Durkheim. Estudiando el suicidio tambi\u00e9n\u00a0puede demostrarse que las causas de ese malestar son estrictamente sociales.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 ydc ff2 fs1 fc0 sc0 ls21 ws3\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Dicho de otro modo, en <span class=\"ff1\">El Suicidio<\/span><span class=\"ls5\"> se sostiene la tesis de que <\/span><span class=\"ff1\">la sociedad\u00a0<\/span>moderna produce malestar<span class=\"ff2\">. Espec\u00ed\ufb01camente, que la organizaci\u00f3n social del\u00a0<\/span>estado de transici\u00f3n que caracteriza al proceso de modernizaci\u00f3n produce\u00a0malestar. Un malestar que es general, una afecci\u00f3n colectiva que, por serlo, s\u00f3lo\u00a0puede tener por causa una realidad social.\u00a0<\/span><\/div>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y28 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El <span class=\"ff1\">modelo intencional<\/span> de la investigaci\u00f3n, tal y como se indica al \ufb01nal de\u00a0este p\u00e1rrafo, consta de cuatro elementos fundamentales: a) una determinada\u00a0realidad social, en concreto, la sociedad moderna; b) genera unas afecciones\u00a0colectivas, en concreto, ciertos tipos de malestar; c) que sufren en general todos\u00a0los individuos de esa sociedad; y d) que induce a algunos de ellos a cometer\u00a0actos suicidas. Desde este modelo se percibe con claridad c\u00f3mo la divisi\u00f3n\u00a0social del trabajo, clave del sistema econ\u00f3mico de la sociedad moderna, genera\u00a0en los individuos, seg\u00fan Durkheim, una insatisfacci\u00f3n o un determinado tipo\u00a0de malestar, esto es, una determinada <span class=\"ff1 ls1b\">estructura emocional<span class=\"ff2\">. Durkheim, por\u00a0<\/span><\/span>tanto, est\u00e1 muy interesado, pese a las interpretaciones corrientes que se hacen\u00a0de<span class=\"ff1 ws3\"> El Suicidio<\/span><span class=\"ws3\">, en la <span class=\"ff1\">causaci\u00f3n social de las emociones<\/span>. De hecho, \u00bfqu\u00e9 sentido\u00a0<\/span>tendr\u00eda estudiar la sociedad si sus diversas o posibles constituciones no <span class=\"ff1 ws6 v0\">afectaran\u00a0<\/span>a los individuos, si no determinaran una espec\u00ed\ufb01ca estructura emocional? Es\u00a0decir, si no existiesen diferencias entre lo que sienten los miembros de un tipo de\u00a0sociedad o de otro, el estudio de la sociedad ser\u00eda irrelevante. S\u00f3lo en la medida\u00a0en que el ser humano es un <span class=\"ff1\">ser sentiente<\/span>, capaz de sentirse bien o de sentirse\u00a0mal, nos preocupan las diferentes constituciones sociales. A un ser humano\u00a0en absoluto carente de sentimientos, cualquier organizaci\u00f3n social, incluso\u00a0la m\u00e1s atroz, le ser\u00eda en \u00faltimo extremo indiferente. Su intenso inter\u00e9s por la\u00a0metodolog\u00eda y por la disciplina sociol\u00f3gica ha hecho, sin embargo, que muchos\u00a0de sus int\u00e9rpretes pasaran por alto lo que constituye la preocupaci\u00f3n fundamental\u00a0del autor, es decir, la b\u00fasqueda de formas de organizaci\u00f3n social adecuadas a la\u00a0naturaleza de los seres humanos, formas que les permitan vivir felices o que, al\u00a0menos, no los condenen irremisiblemente a alguna especie de in\ufb01erno.\u00a0<\/span><\/div>\n<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24960\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/SUICIDIO-MOnografia.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"137\" data-id=\"24960\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/SUICIDIO-MOnografia.jpg 965w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/SUICIDIO-MOnografia-300x62.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/SUICIDIO-MOnografia-768x160.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">Si bien Durkheim no defend\u00eda una vuelta al pasado, y era muy consciente <\/span><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">de las ventajas, avances y virtudes de la sociedad moderna, siempre estuvo\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">vivamente preocupado por los acontecimientos sociales que observaba en su\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">entorno. Sobre todo estaba preocupado por el estado de transici\u00f3n de la sociedad\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">tradicional a la sociedad moderna, as\u00ed como por el riesgo de degradaci\u00f3n moral\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">que acompa\u00f1aba al proceso de modernizaci\u00f3n. Para \u00e9l, las realidades sociales eran fundamentalmente realidades morales, as\u00ed que toda p\u00e9rdida de moralidad le inspiraba una profunda sospecha. El t\u00e9rmino \u201cmoral\u201d, inspirador de su obra, no carec\u00eda de cierta ambig\u00fcedad, visto al menos desde nuestra perspectiva. Por un lado, corresponde a una realidad amplia que incluye ideas, conocimientos, creencias, valores, normas, etc., es decir, corresponde a lo que hoy cali\ufb01car\u00edamos como universo simb\u00f3lico o cultura, y \u00e9l denomin\u00f3 <\/span><span class=\"ff1\" style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">conciencia colectiva<\/span><span class=\"ls5\" style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">. Por <\/span><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">otro lado, con el t\u00e9rmino moral hace referencia a un componente m\u00e1s espec\u00ed\ufb01co, a los valores, es decir, a esa parte de la cultura destinada prioritariamente a generar consensos que permitan la reglamentaci\u00f3n de las demandas con\ufb02ictivas que proceden de los distintos individuos. Durkheim entend\u00eda que estos valores siempre implican una renuncia, un sacri\ufb01cio de la individualidad en aras de la constituci\u00f3n social (Durkheim, 1993). Sin este sacri\ufb01co todo orden social estar\u00eda amenazado por con\ufb02ictos potenciales, no ser\u00eda un orden social seguro. Los diversos \u00e1mbitos de la sociedad, fueran el industrial, el art\u00edstico o el cient\u00ed\ufb01co, le parec\u00edan m\u00e1s o menos convenientes, pero nunca del todo necesarios. \u201cPor el contrario, la moral \u2014nos dice\u2014 es el m\u00ednimum indispensable, lo estrictamente necesario, el pan cotidiano sin el cual las sociedades no pueden vivir\u201d (Durkheim, 1982:60). Podemos ser m\u00e1s o menos ricos, m\u00e1s o menos sabios, o m\u00e1s o menos felices. Pero en sociedad todos y cada uno de los individuos han de ser sujetos morales.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y65 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si, en esencia, la realidad social pudiera identi\ufb01carse a realidad moral, el\u00a0modelo expuesto vendr\u00eda a se\u00f1alar que los d\u00e9\ufb01cits morales pueden tener por\u00a0consecuencia afecciones sociales. Sin embargo, el pensamiento de Durkheim\u00a0es algo m\u00e1s complejo, pues aunque concede una importancia sin parang\u00f3n a\u00a0las realidades morales y, en general, a la conciencia colectiva, nunca crey\u00f3 que\u00a0esta conciencia se nutriera del aire. Es en gran parte producto y expresi\u00f3n de las\u00a0condiciones sociales de existencia en las que los seres humanos viven, producto\u00a0y expresi\u00f3n tambi\u00e9n de sus relaciones sociales y de sus instituciones. Durkheim,\u00a0de no haber sido ese ferviente soci\u00f3logo que era, podr\u00eda haberse dedicado a\u00a0lanzar soflamas, aqu\u00ed y all\u00e1, sobre la degradaci\u00f3n moral de la sociedad\u00a0moderna, as\u00ed como sobre el malestar social del que ella era directo responsable. Hubiera sido un moralista, un \ufb01l\u00f3sofo, un intelectual o un reformador social\u00a0m\u00e1s entre los muchos que poblaron esta \u00e9poca incierta sometida a grandes\u00a0cambios sociales.\u00a0<\/span><\/div>\n<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24966 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/suicida-amor-emo-poema-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"24966\" \/><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 he y10a ff3 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">EL MODELO ANAL\u00cdTICO<\/span><\/strong><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y10b ff2 fs1 fc0 sc0 ls19 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El gran m\u00e9rito de Durkheim, la genialidad que lo distingue de todos los\u00a0dem\u00e1s, estriba en haber invertido los eslabones del modelo intencional antes\u00a0descrito, modelo que constitu\u00eda sin duda un lugar com\u00fan de la \u00e9poca. Hablar\u00a0directamente del malestar de la \u00e9poca, de las emociones negativas que el\u00a0proceso modernizador estaba causando en la gente, le hubiera parecido a \u00e9l pura\u00a0especulaci\u00f3n \ufb01los\u00f3\ufb01ca. Estaba empe\u00f1ado, tal y como se\u00f1al\u00f3 en la primera frase\u00a0del prefacio a la primera edici\u00f3n de <span class=\"ff1\">La divisi\u00f3n social del trabajo<span class=\"ff2\">, en construir la <\/span><\/span>ciencia de la moral: \u201cEste libro es, ante todo, un esfuerzo para tratar los hechos de la vida moral con arreglo a los m\u00e9todos de las ciencias positivas\u201d (Durkheim, 1982:39). Por tanto, su intenci\u00f3n de resaltar las afecciones colectivas de la modernidad no pod\u00eda llevarla a cabo de un modo directo y expl\u00edcito, sino que tendr\u00eda que satisfacerla surcando senderos un poco m\u00e1s tortuosos e indirectos.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m4 x6 h16 y12a ff1 fs11 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El Suicidio<span class=\"ff2\"> es el resultado de esta inversi\u00f3n del modelo intencional, inversi\u00f3n\u00a0<\/span>que instituye el <span class=\"ff1 ls2d\">modelo anal\u00edtico<\/span> que inspir\u00f3 el dise\u00f1o metodol\u00f3gico de\u00a0la investigaci\u00f3n, as\u00ed como el proceso expositivo o narrativo de esta obra.\u00a0De este modelo se pueden ofrecer dos representaciones alternativas pero\u00a0compatibles.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24961\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/SUICIDIO-MOnografia-2-y-3.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"352\" data-id=\"24961\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/SUICIDIO-MOnografia-2-y-3.jpg 908w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/SUICIDIO-MOnografia-2-y-3-300x160.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/SUICIDIO-MOnografia-2-y-3-768x409.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde una orientaci\u00f3n positivista, animado por la voluntad de tratar a los hechos sociales como cosas, es obvio que Durkheim no pod\u00eda enfrentarse directamente con las emociones, pues \u00e9stas constituyen el contenido de conciencia m\u00e1s subjetivo, l\u00e1bil y dif\u00edcil de determinar. Si expl\u00edcitamente renuncia a considerar los motivos del suicida por la imposibilidad de conocerlos con certeza, con mayor raz\u00f3n habr\u00eda de renunciar a cualquier an\u00e1lisis emocional directo. C\u00f3mo saber, nos dice, \u201ccu\u00e1l es el m\u00f3vil que ha determinado al agente, y si al tomar su resoluci\u00f3n, era la misma muerte lo que deseaba o se propon\u00eda otro \ufb01n. La intenci\u00f3n es una cosa demasiado \u00edntima, para que pueda ser apreciada desde fuera y por aproximaciones groseras. Se sustrae a la misma observaci\u00f3n interior\u201d (Durkheim, 1998:4). As\u00ed pues, el camino que est\u00e1 decidido a emprender es otro. Tal y como muestra el modelo A, tanto las afecciones individuales como las colectivas quedan recluidas en una especie de caja negra, estableci\u00e9ndose un an\u00e1lisis de correlaci\u00f3n entre variables externas, observables y mensurables.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y56 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por un lado, los \u201cactos suicidas\u201d, por otro, determinados \u201crasgos de la realidad\u00a0social\u201d. Recordando su de\ufb01nici\u00f3n del suicidio, \u201ctodo caso de muerte que resulte,\u00a0directa o indirectamente, de un acto, positivo o negativo, realizado por la v\u00edctima\u00a0misma, sabiendo ella que deb\u00eda producir este resultado\u201d (Durkheim, 1998:5),\u00a0es obvio que el autor no escapa del todo a la necesidad de incluir aspectos\u00a0cognitivos de la subjetividad del agente, pues \u00e9ste deb\u00eda \u201csaber\u201d que tal\u00a0resultado fatal habr\u00eda de producirse. Sin embargo, utilizando el acto suicida\u00a0como variable, Durkheim establece un modo de escapar al laberinto al que\u00a0le hubiese conducido la consideraci\u00f3n directa de las intenciones y de las\u00a0emociones del agente.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 ye9 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si el modelo intencional era deductivo, el anal\u00edtico es inductivo. As\u00ed expone\u00a0Durkheim su proyecto: \u201cSin preocuparnos de saber bajo qu\u00e9 forma pueden\u00a0traducirse en los sujetos particulares las causas productoras del suicidio, vamos\u00a0directamente a tratar de determinar estas causas. Para ello, dejando a un lado,\u00a0por decirlo as\u00ed, al individuo en cuanto individuo, a sus motivos, a sus ideas,\u00a0nos preguntaremos inmediatamente cu\u00e1les son los estados de los diferentes\u00a0medios sociales (confesiones religiosas, familia, sociedad, pol\u00edtica, grupos\u00a0profesionales, etc.) que determinan las variaciones del suicidio. S\u00f3lo despu\u00e9s\u00a0de esto, volviendo a los sujetos, investigaremos c\u00f3mo estas causas generales se\u00a0individualizan para producir los efectos homicidas que implican\u201d (Durkheim,\u00a01998: 139-40). Ahora bien, una vez establecidas las correlaciones emp\u00edricas, es\u00a0necesario determinar qu\u00e9 rasgos de cada estado social asociado a altas o bajas\u00a0tasas de suicidio son los causantes de las variaciones en las tasas de suicidios. La\u00a0inicial localizaci\u00f3n de diversos estados sociales facilita la tarea, aunque, como es\u00a0obvio, no la resuelve completamente. El an\u00e1lisis estad\u00edstico de \u201ccaja negra\u201d limita\u00a0las posibilidades de argumentaci\u00f3n, pudiendo corroborar o refutar hasta cierto grado algunas de las hip\u00f3tesis, pero no alcanza a determinar inequ\u00edvocamente la\u00a0causa. Como indica el propio Durkheim, es necesario abrir la caja negra y mirar\u00a0en su interior. Y aqu\u00ed volvemos a toparnos con las <span class=\"ff1 v0\">ideas<span class=\"ff2\">, con los <\/span><span class=\"ws6\">valores<\/span><span class=\"ff2\"> y con\u00a0<\/span><\/span>los <span class=\"ff1 ws6\">afectos<\/span>, esto es, con los contenidos b\u00e1sicos de la conciencia y de la cultura.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y138 ff2 fs1 fc0 sc0 ls21 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Descubiertas las relaciones emp\u00edricas entre actos suicidas y realidad social, queda la tarea de hacerlas inteligibles. Estamos, pues, ante el mismo problema que tuvo que afrontar Weber tras descubrir que la adscripci\u00f3n religiosa estaba emp\u00edricamente asociada con el desarrollo econ\u00f3mico (Bericat, 2001). Un acto suicida, como cualquier acto de voluntad, no puede estar provocado por una idea o por un valor sin la presencia de una emoci\u00f3n. Es necesario, por tanto, analizar las condiciones de conciencia conectadas a cada medio social. Durkheim llev\u00f3 el an\u00e1lisis emp\u00edrico de variables mucho m\u00e1s lejos que Weber, pero Weber llev\u00f3 el an\u00e1lisis cualitativo mucho m\u00e1s lejos que Durkheim (Bericat, 1998). Weber in\ufb01ri\u00f3 las condiciones de la conciencia del an\u00e1lisis de informaciones emp\u00edricas de car\u00e1cter comunicativo (Weber, 1998). Durkheim realiz\u00f3 inferencias emocionales recurriendo a una especie de inducci\u00f3n teor\u00e9tica <a id=\"ref2a\"><\/a><a href=\"#ref2\">(<span class=\"fsa ws8 v1\">2)<\/span><\/a><span class=\"v0\"> soportada sobre un <\/span>pormenorizado an\u00e1lisis de una variable cuantitativa (n\u00famero de suicidios) y de diversas variables nominales (adscripci\u00f3n religiosa, estado civil, etc).\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y145 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cualquier caso, como decimos, Durkheim tambi\u00e9n hubo de enfrentarse a\u00a0la tarea de otorgar sentido e inteligibilidad a las correlaciones descubiertas entre\u00a0los hechos objetivos, esto es, por un lado el n\u00famero de \u201cactos suicidas\u201d y, por\u00a0otro, diferentes \u201crasgos de los estados sociales\u201d en los que se hallaba inmerso\u00a0el individuo. Seg\u00fan el modelo metodol\u00f3gico B, que sigue m\u00e1s de cerca la\u00a0l\u00ednea expositiva del libro de Durkheim, tras localizar las correlaciones hubo de\u00a0determinar qu\u00e9 afecciones colectivas, o <span class=\"ff1\">climas emocionales<\/span>, tal como dir\u00edamos\u00a0hoy, estaban asociados a esos estados sociales y podr\u00edan ser causantes de los\u00a0actos suicidas. Hacia el \ufb01nal de la obra, Durkheim se enfrenta tambi\u00e9n con\u00a0las emociones individuales que pudieran estar detr\u00e1s de los diversos tipos de\u00a0suicidio. Sin duda, Durkheim dedica menos esfuerzo y aplica menos rigor a\u00a0la clasi\ufb01caci\u00f3n morfol\u00f3gica de los suicidios, que es una clasi\ufb01caci\u00f3n de las\u00a0emociones asociadas a cada tipo, que a la clasi\ufb01caci\u00f3n etiol\u00f3gica, en la que\u00a0se ofrece una clasi\ufb01caci\u00f3n social de las causas del suicidio<a id=\"ref3a\"><\/a><a href=\"#ref3\">(<span class=\"fsa ws8 v1\">3)<\/span><\/a><span class=\"v0\">. A pesar de esto,\u00a0<\/span>Durkheim no s\u00f3lo dedica un cap\u00edtulo entero de su obra a los estados emocionales\u00a0del individuo asociados a cada tipo de suicidio, sino que, a lo largo de los\u00a0cuatro cap\u00edtulos que dedica a los tipos de suicidio, la b\u00fasqueda de las emociones\u00a0colectivas subyacentes no deja de ser en ning\u00fan momento un objetivo clave.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y157 ff2 fs1 fc0 sc0 ls13 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como veremos m\u00e1s adelante, sin esta determinaci\u00f3n emocional los modelos\u00a0te\u00f3ricos subyacentes a cada tipo de suicidio carecer\u00edan de inteligibilidad. En\u00a0suma, el an\u00e1lisis emocional, si bien hasta cierto punto soterrado o pospuesto,\u00a0constitu\u00eda parte esencial del desenvolvimiento te\u00f3rico de la obra. Un an\u00e1lisis de\u00a0variable, por s\u00ed mismo, aunque ayudaba a establecer las conexiones necesarias,\u00a0no era su\ufb01ciente para cerrar los modelos te\u00f3ricos que \ufb01nalmente emergieron\u00a0de la investigaci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/div>\n<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y28 ff2 fs1 fc0 sc0 ls36 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El autor refiere en muchas ocasiones, expl\u00edcita o impl\u00edcitamente, las\u00a0afecciones colectivas o el <span class=\"ff1\">humor colectivo<\/span> asociado a ciertos estados sociales.\u00a0Y aqu\u00ed podr\u00eda hacerse una objeci\u00f3n similar a la que habitualmente se hace a\u00a0su concepto de conciencia colectiva \u00bfExisten tales humores o afecciones, tales\u00a0climas, tales emociones? La respuesta exige algunos matices, pero creo que\u00a0Durkheim apuntaba en la buena direcci\u00f3n. En primer lugar, podemos hablar de\u00a0emociones colectivas<span class=\"ff2\"> en tanto est\u00e1n causadas por factores sociales. As\u00ed, todos\u00a0<\/span>los individuos que compartan un mismo estado social que contenga un factor\u00a0inductor de alg\u00fan componente emocional, sentir\u00e1n en alguna medida esa misma\u00a0emoci\u00f3n. En un sentido tanto etiol\u00f3gico como fenom\u00e9nico podemos cali\ufb01car\u00a0como sociales a este tipo de emociones. Como es obvio, esto no signi\ufb01ca que\u00a0exista una entidad supraindividual que realmente \u201csienta\u201d esa emoci\u00f3n. Es decir,\u00a0los \u00fanicos seres que sienten son los seres humanos individuales. Sin embargo,\u00a0hay algo m\u00e1s, algo que no es tan obvio y evidente, pero que emerge del hecho\u00a0de que todos los miembros de un grupo est\u00e9n, en alguna medida, afectados por\u00a0un mismo componente emocional. Las emociones no s\u00f3lo yacen en el interior\u00a0de los sujetos, sino que tambi\u00e9n circulan por las intercomunicaciones que se\u00a0producen entre los sujetos. Dado que la comunicaci\u00f3n, \ufb01nalmente, se materializa\u00a0en tanto realidad externa, y dado que esa realidad porta rasgos emocionales,\u00a0podemos decir que la comunicaci\u00f3n social, cargada afectivamente, puede\u00a0reinsertarse en los sujetos individuales (Bericat, 1999). En este estricto sentido,\u00a0podemos a\ufb01rmar que existen emociones colectivas o sociales. En suma, si\u00a0como nosotros pensamos, en la comunicaci\u00f3n existen emociones, de la misma\u00a0manera que existen ideas y valores, podemos hablar de climas emocionales\u00a0o de emociones colectivas sin referirnos a una entelequia o una realidad\u00a0meramente nominal.\u00a0<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y171 ff2 fs1 fc0 sc0 lsa ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que Durkheim buscaba eran esas corrientes difusas de sentimiento\u00a0asociadas a los estados sociales de la modernidad. En t\u00e9rminos de comunicaci\u00f3n\u00a0social, se\u00f1ala que \u201cs\u00f3lo cuando esos sentimientos adquieren una fuerza\u00a0excepcional, es cuando absorben lo bastante la atenci\u00f3n p\u00fablica para ser\u00a0percibidos en su conjunto, coordinados y sistematizados, y llegan entonces a\u00a0formar la base de doctrinas completas de la vida\u201d<a id=\"ref4a\"><\/a><a href=\"#ref4\">(<span class=\"fsa ws8 v1\">4)<\/span><\/a><span class=\"v0\"> (Durkheim, 98:413). Estas\u00a0<\/span>emociones colectivas, sentidas tambi\u00e9n por los individuos no son, sin embargo,\u00a0las que se derivan de rasgos particulares y espec\u00edficos de su experiencia vital y biogr\u00e1\ufb01ca, las que proceden de situaciones y contextos estrictamente individuales. No son, en suma, las miles de emociones concretas, a veces instant\u00e1neas, casi siempre ef\u00edmeras, que cada uno podemos sentir a lo largo de un solo d\u00eda de nuestra existencia. Son <span class=\"ff1\">emociones vinculadas a la naturaleza del <\/span>estado social<span class=\"ff2\"> en el que vivimos, emociones que perduran tanto como los estados <\/span>sociales de las que son efecto, emociones que, por este motivo, nos afectan en general a todos los miembros de una determinada sociedad. Emociones, y este es un punto dif\u00edcil de sobrevalorar a la hora de comprender \u00edntimamente la obra de Durkheim, que indican la salud de ese estado social, que cumplen una funci\u00f3n de se\u00f1al<a id=\"ref5a\"><\/a><a href=\"#ref5\">(<span class=\"fsa ws8 v1\">5)<\/span><\/a><span class=\"ff2\"> (Hochschild, 1983).\u00a0<\/span><\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"t m0 x6 h4 y17c ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aqu\u00ed es, precisamente, donde el crecimiento de las tasas de suicidio adquiere\u00a0su verdadero sentido y trascendencia para el estudio social. \u201cEs muy posible,\u00a0y hasta veros\u00edmil \u2014dice Durkheim\u2014, que el movimiento ascensional de los\u00a0suicidios tenga por origen un estado patol\u00f3gico que acompa\u00f1e <span class=\"ff1\">a posteriori<\/span> a la\u00a0marcha de la civilizaci\u00f3n, pero sin ser su condici\u00f3n necesaria. No permite otra\u00a0hip\u00f3tesis la rapidez con que ha aumentado. En efecto, en menos de cincuenta\u00a0a\u00f1os, se ha triplicado, cuadruplicado, hasta quintuplicado, seg\u00fan los pa\u00edses. Por\u00a0otro lado, sabemos que afectan a lo que hay de m\u00e1s inveterado en la constituci\u00f3n\u00a0de las sociedades, puesto que <span class=\"ff1\"><strong><em>expresan su humor<\/em><\/strong><a id=\"ref6a\"><\/a><a href=\"#ref6\">(6)<\/a><\/span><span class=\"v0\">; y el humor de los pueblos,\u00a0<\/span>como el de los individuos, <strong><em><span class=\"ff1\">re\ufb02eja el estado del organismo en lo que tiene de\u00a0<\/span><\/em><\/strong><strong><em>m\u00e1s fundamental<\/em><\/strong><a id=\"ref7a\"><\/a><a href=\"#ref7\">(<span class=\"ff2 fsa ls38 v1\">7)\u00a0<\/span><\/a><span class=\"ff2 v0\">\u201d. \u201cLos cambios que impone la estad\u00edstica de los suicidios\u00a0<\/span>contempor\u00e1neos no pueden, pues, ser normales. Sin saber con precisi\u00f3n en qu\u00e9\u00a0consisten, se puede a\ufb01rmar, por adelantado, que resultan, no de una evoluci\u00f3n\u00a0regular, sino de una conmoci\u00f3n enfermiza que ha podido muy bien desarraigar\u00a0las instituciones del pasado, sin poner nada en su lugar; porque la obra de los\u00a0siglos no se rehace en s\u00f3lo unos a\u00f1os\u201d (Durkheim, 98:412-13). <\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y17c ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Siguiendo esta\u00a0l\u00ednea argumental, es bastante evidente que el suicidio sirve de indicador de\u00a0determinados estados afectivos que, a su vez, sirven de indicador de determinadas\u00a0patolog\u00edas sociales, objetivo \u00faltimo de la obra de Durkheim. Bien sigamos\u00a0la l\u00ednea marcada en su modelo intencional, bien la marcada en su modelo\u00a0anal\u00edtico, siempre encontraremos las emociones en un punto intermedio pero\u00a0tambi\u00e9n en un punto \ufb01nal.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y28 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El suicidio nunca constituy\u00f3 para Durkheim el objetivo \ufb01nal de su estudio,\u00a0sino la v\u00eda de acceso positivista que le permitir\u00eda analizar, localizar y determinar\u00a0cient\u00ed\ufb01camente las afecciones colectivas derivadas de una determinada patolog\u00eda\u00a0social asociada con la modernidad.\u00a0<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24970\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Suicidio-adolescente-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"510\" height=\"339\" data-id=\"24970\" \/><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 he y196 ff3 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>INDIVIDUALISMO Y DEPRESI\u00d3N<\/strong><\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y197 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para entender el <span class=\"ff1\">suicidio ego\u00edsta<\/span> quiz\u00e1s sea oportuno intentar comprender,\u00a0previamente, el <span class=\"ff1\">suicidio altruista<\/span>. Ambos est\u00e1n asociados al grado de\u00a0individuaci\u00f3n<span class=\"ff2 ws3\">, excesivo o insu\ufb01ciente, que caracteriza a un determinado medio <\/span>social. Cuando la cohesi\u00f3n social es muy alta, tal como ocurre en las sociedades\u00a0tradicionales, los suicidios altruistas se incrementan. Cuando la cohesi\u00f3n social\u00a0es muy baja, lo que acontece en las sociedades modernas, los suicidios ego\u00edstas\u00a0aumentan. Sin embargo, es necesario precisar que para Durkheim existen dos\u00a0dimensiones diferentes que pueden contribuir a la cohesi\u00f3n social, una es la\u00a0integraci\u00f3n<span class=\"ff2 ws3\">, la otra la <\/span>regulaci\u00f3n<span class=\"ff2 ws3\"> (Besnard, 1998) (Rodr\u00edguez Ib\u00e1\u00f1ez, 1999).\u00a0<\/span><\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y19e ff2 fs1 fc0 sc0 ls12 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El suicidio ego\u00edsta o el altruista dependen, exclusivamente, del grado de\u00a0cohesi\u00f3n social alcanzado por efecto de la dimensi\u00f3n integradora. Y aunque en\u00a0la exposici\u00f3n de casos las dos dimensiones aparecen muchas veces confundidas,\u00a0es muy importante llegar a comprender la distinta naturaleza de cada una de\u00a0ellas. Para nosotros, el factor integrativo de la cohesi\u00f3n social est\u00e1 vinculado a la\u00a0dimensi\u00f3n intercomunicativa<span class=\"ff2\"> del orden social. Como veremos m\u00e1s adelante, el\u00a0<\/span>factor regulativo de la cohesi\u00f3n social est\u00e1 vinculado a la <span class=\"ff1\">dimensi\u00f3n interactiva\u00a0<\/span>del orden social (Bericat, 2000b).\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y6d ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La integraci\u00f3n de las sociedades est\u00e1 vinculada, por tanto, a la conciencia\u00a0individual y colectiva, a la cultura, al universo simb\u00f3lico de los seres humanos\u00a0o a sus procesos y contenidos de comunicaci\u00f3n. Todos estos t\u00e9rminos, cultura,\u00a0conciencia y comunicaci\u00f3n, han de tomarse como referentes de una realidad\u00a0esencialmente id\u00e9ntica. Las ideas, las creencias, los valores, las emociones y\u00a0las normas <a id=\"ref8a\"><\/a><a href=\"#ref8\">(<span class=\"fsa ws8 v1\">8)<\/span><\/a><span class=\"v0\"> son algunos de los fen\u00f3menos que pertenecen a esta dimensi\u00f3n de\u00a0<\/span>la realidad social. Durkheim parte del supuesto de que una sociedad estar\u00e1\u00a0m\u00e1s integrada cuanto m\u00e1s s\u00f3lida e intensa sea su conciencia colectiva. Esto\u00a0signi\ufb01ca mayor n\u00famero de creencias, de valores y de sentimientos aceptados,\u00a0impuestos o interiorizados por mayor n\u00famero de miembros de ese grupo social.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y77 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La integraci\u00f3n, a los ojos de Durkheim, es cuesti\u00f3n de grado, pero puede medirse\u00a0por los dos elementos se\u00f1alados, es decir, por la parte, mayor o menor, de\u00a0cultura que se comparte, y por el n\u00famero de miembros, mayor o menor, que la\u00a0comparte. Estas dos condiciones extensivas se yuxtaponen para determinar la\u00a0intensidad o fortaleza de los v\u00ednculos culturales. Si los individuos comparten\u00a0tan s\u00f3lo algunas creencias y valores, su universo simb\u00f3lico ser\u00e1 b\u00e1sicamente un\u00a0universo abierto en el que el libre examen o la conciencia individual determinar\u00e1\u00a0en mucha mayor medida sus propios contenidos que, de este modo, acabar\u00e1n\u00a0diversi\ufb01c\u00e1ndose. Alternativamente, si son pocos los individuos que comparten\u00a0un gran n\u00famero de creencias y de valores, tampoco nos encontraremos ante un universo simb\u00f3lico s\u00f3lido y cerrado, pues siempre el ser humano encontrar\u00e1 en\u00a0el seno de su medio social otras posibles referencias culturales. Dicho en una\u00a0terminolog\u00eda m\u00e1s actual, en ambos casos se incrementan las probabilidades que\u00a0tiene el individuo de enfrentarse a una crisis de sentido (Berger y Luckmann,\u00a01997). Para Durkheim el sentido se configura en tanto cierre social de la\u00a0dimensi\u00f3n intercomunicativa.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y63 ff2 fs1 fc0 sc0 ls20 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como hemos dicho, de entre los tres elementos b\u00e1sicos de la cultura\u00a0(cognitivos, valorativos y emotivos), Durkheim parece otorgar un mayor estatuto\u00a0al orden moral, aunque, como tambi\u00e9n hemos mencionado, equipara muchas\u00a0veces realidad moral y realidad cultural. Desde la consideraci\u00f3n de toda su obra,\u00a0sin duda, los componentes valorativos y emotivos son los que juegan un papel\u00a0clave en la naturaleza integrativa de la cohesi\u00f3n social. Por el contrario, los\u00a0cognitivos, asociados a la inteligencia, a la ciencia y al libre examen, parecen\u00a0actuar como disolventes de los cierres de sentido. Dado que la integraci\u00f3n\u00a0del grupo, as\u00ed como la integraci\u00f3n de un individuo en el grupo, constituye un\u00a0problema de identidad social, es necesario ver qu\u00e9 efectos pueden tener los\u00a0diferentes elementos de la cultura en la constituci\u00f3n de esa identidad social.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y1b6 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Parece obvio que el hecho de que dos personas compartan una misma \u201cidea\u201d,\u00a0esto es, un elemento cognitivo, puede contribuir a su identi\ufb01caci\u00f3n mutua.\u00a0Pero como la ideas no tienen por referencia a la persona, sino que pretenden\u00a0representar alg\u00fan aspecto de la realidad exterior, la comuni\u00f3n de ideas es\u00a0incapaz de producir una identi\ufb01caci\u00f3n \u00edntima entre dos sujetos. Los valores, por\u00a0otro lado, al expresar los criterios de preferibilidad, esto es, los criterios que\u00a0de\ufb01nen lo bueno y lo malo, el bien y el mal, y estar generados en el marco\u00a0de la interacciones sociales, pueden dar lugar a una identi\ufb01caci\u00f3n social m\u00e1s\u00a0\u00edntima. Sin embargo, como los valores tampoco tienen por referencia directa\u00a0a las personas, sino a la realidad social en la que habitan, una realidad externa\u00a0al yo, son incapaces de promover una total implicaci\u00f3n de las conciencias\u00a0individuales con la sociedad. Si bien es cierto que los valores, debido a que su naturaleza es eminentemente social, contribuyen en mayor medida a la integraci\u00f3n colectiva (Parsons, 1982), una \u00edntima fusi\u00f3n de las conciencias s\u00f3lo puede darse en el marco de una comunidad emocional. Como las emociones re\ufb01eren directamente al s\u00ed mismo, a la realidad interior de la personas, y como las emociones se\u00f1alan la relevancia de la situaci\u00f3n exterior para el sujeto, en la medida que dos personas compartan unos mismos sentimientos, ante una determinada situaci\u00f3n, podr\u00e1n considerarse una misma persona. De ah\u00ed que la etimolog\u00eda del t\u00e9rmino intimidad aluda al hecho de compartir id\u00e9nticos miedos.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y58 ff2 fs1 fc0 sc0 lsf ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si sentimos lo mismo, bien sea en la conmoci\u00f3n, bien sea en la compasi\u00f3n,\u00a0alcanzaremos el m\u00e1s alto grado de identidad social. Si me de\ufb01no como persona\u00a0por aquello que siento, t\u00fa ser\u00e1s, como individuo, id\u00e9ntico a m\u00ed en la medida\u00a0que sientas lo mismo que yo. Desde nuestra perspectiva, este juego de la\u00a0identidad, fraguado con los elementos de la cultura, de la conciencia o de\u00a0la comunicaci\u00f3n es la esencia que opera en la dimensi\u00f3n integrativa de la\u00a0cohesi\u00f3n social.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 ye8 ff2 fs1 fc0 sc0 lsa ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Creemos tambi\u00e9n que esta es la idea matriz de Durkheim, tal y como\u00a0fue de\ufb01nitiva y expl\u00edcitamente expuesta en su \u00faltima gran obra, <span class=\"ff1\">Las formas\u00a0<\/span>elementales de la vida religiosa<span class=\"ff2\">. De esta obra queremos destacar su libro tercero,\u00a0<\/span>dedicado al an\u00e1lisis de las principales actitudes rituales. En \u00e9l pone de mani\ufb01esto\u00a0que la esencia de lo sagrado, identi\ufb01cable con el orden moral en tanto segunda\u00a0naturaleza humana, se comprende en su forma pura en las pr\u00e1cticas rituales de\u00a0las religiones tot\u00e9micas. Analizando el rito sacri\ufb01cial de la tribu aborigen de los\u00a0arunta, conocido por el nombre de <span class=\"ff1 ws6 v0\">intichiuma<\/span><span class=\"v0\">, Durkheim cree haber descubierto\u00a0<\/span>la clave de la integraci\u00f3n social. Todo rito sacri\ufb01cial, y por extensi\u00f3n cualquier rito, se compone de dos actos, un acto de comuni\u00f3n y un acto de oblaci\u00f3n o de\u00a0renuncia. El primero crea un v\u00ednculo entre los miembros del grupo, los hace part\u00edcipes de una naturaleza com\u00fan, que en este caso es la naturaleza propia del t\u00f3tem particular del grupo. Mediante el segundo se expresa la renuncia del yo\u00a0individual, pues esto es en verdad lo que viene a ser sacri\ufb01cado en el rito. En\u00a0la pr\u00e1ctica ritual todos los miembros del grupo comparten un mismo foco de\u00a0atenci\u00f3n, as\u00ed como unos mismos sentimientos. Focalizando su atenci\u00f3n sobre\u00a0lo sagrado, expresi\u00f3n de los valores m\u00e1s queridos del grupo, y por tanto del\u00a0grupo mismo en tanto orden moral, y sintiendo lo mismo que el resto de los\u00a0miembros del grupo, el individuo modi\ufb01ca radicalmente su esp\u00edritu en el sentido\u00a0de orientarlo a la realidad grupal.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 ye8 ff2 fs1 fc0 sc0 lsa ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En la conciencia se produce, por expresarlo\u00a0de alg\u00fan modo, un milagroso y radical <span class=\"ff1\">olvido de s\u00ed<\/span>. S\u00f3lo en los ritos, de acuerdo\u00a0con Durkheim, los individuos son capaces de experimentar realmente la fuerza\u00a0de lo social en su conciencia. Pero esta fuerza, para ser experimentada en\u00a0tanto fuerza e\ufb01ciente, y no en tanto mera met\u00e1fora de lo social, ha de ser\u00a0experimentada como emoci\u00f3n. S\u00f3lo la <span class=\"ff1\">conmoci\u00f3n colectiva<\/span> sentida en el rito\u00a0logra sacar al individuo de sus cuitas cotidianas y seculares, de sus intereses\u00a0privados y particulares, profanos, para ponerlo en comunicaci\u00f3n con lo sagrado\u00a0y renovar as\u00ed la energ\u00eda social. S\u00f3lo esta energ\u00eda trasmitida en la conmoci\u00f3n\u00a0ritual consigue hacer efectivo el verdadero sacri\ufb01cio, esto es, la renuncia del\u00a0ego\u00edsmo individual necesaria para el cumplimiento de los valores sociales\u00a0(Durkheim, 1993).\u00a0<\/span><\/div>\n<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y28 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este contexto, propio de la sociedad tradicional, en el que los valores vienen\u00a0acompa\u00f1ados de una gran carga emocional, y donde el sentido de la existencia\u00a0est\u00e1 clausurado por un consenso intercomunicativo herm\u00e9tico, es el caldo de\u00a0cultivo adecuado para el <span class=\"ff1\">suicidio altruista<\/span>. Una individuaci\u00f3n insu\ufb01ciente\u00a0conlleva, de una parte, una p\u00e9rdida de valor del individuo y un descenso en el\u00a0precio de su vida. De otra parte, la \u00edntima identi\ufb01caci\u00f3n del individuo con los\u00a0valores colectivos hace que cualquier transgresi\u00f3n de los mismos, reduzca a\u00fan\u00a0m\u00e1s su valor. Con tanta intensidad vive el individuo en la mente de los otros,\u00a0tanto depende nuestro valor de la correspondencia de nuestras acciones con\u00a0el orden moral que cierra el sentido de la existencia del grupo que, primero,\u00a0cualquier desviaci\u00f3n puede privar al individuo de las razones necesarias para\u00a0seguir viviendo o, segundo, cualquier cumplimiento del deber moral, en tanto\u00a0valor, proporciona al individuo razones para matarse. Y esto explica que en\u00a0todos los actos suicidas de este tipo operen las emociones de la <span class=\"ff1 ws6\">verg\u00fcenza <\/span>o del <span class=\"ff1 ws6\">orgullo<\/span>, que son para Scheff las emociones sociales por antonomasia\u00a0(Scheff, 1990).\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 yd0 ff2 fs1 fc0 sc0 ls9 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durkheim no sistematiza la in\ufb02uencia de estas dos emociones, aunque se\u00a0re\ufb01ere directa o indirectamente a ellas en muchas partes del texto. Por ejemplo:\u00a0\u201clos guerreros daneses, consideraban como una verg\u00fcenza morir en su cama,\u00a0de vejez o enfermedad, y se suicidaban para escapar a esta ignominia\u201d; \u201cSi el\u00a0hombre se mata, no es porque se arrogue el derecho de hacerlo, sino <span class=\"ff1\">porque cree\u00a0<\/span>que es su deber<span class=\"ff2\">, cosa bien distinta. Si falta a esta obligaci\u00f3n, se les castiga con\u00a0<\/span>el deshonor y tambi\u00e9n, lo m\u00e1s a menudo, con penas religiosas\u201d; \u201cSi persiste en\u00a0vivir pierde la estimaci\u00f3n de las gentes\u201d; \u201cEn Polinesia, basta muy a menudo\u00a0una ligera ofensa para determinar al hombre al suicidio\u201d; \u201clo que se hace en un\u00a0caso para escapar a la deshonra se hace en el otro para conquistar mayor estima\u201d\u00a0(Durkheim, 1998:225-231). Sea en el caso de los soldados, \u201cque pre\ufb01eren la\u00a0muerte a la humillaci\u00f3n de la derrota\u201d, sea en el de aqu\u00e9llos \u201cque se matan para\u00a0evitar una verg\u00fcenza a su familia\u201d, la causa social que produce las emociones\u00a0que \ufb01nalmente llevan a la muerte es la identidad moral entre el individuo y el\u00a0grupo. Esto explica que en este tipo de actos suicidas est\u00e9n presentes tambi\u00e9n la\u00a0esperanza<span class=\"ff2 ws3\"> de lograr la estima, o el <\/span>miedo<span class=\"ff2 ws3\"> de caer en la verg\u00fcenza. En cualquier\u00a0<\/span>caso, para que exista esperanza o miedo deben existir un valor o un antivalor, algo\u00a0sentido intensamente como bueno y deseable, o algo sentido intensamente como\u00a0malo e indeseable. En suma, hacen falta metas o \ufb01nes sustentados colectivamente\u00a0a los que tienda el individuo, esto es, valores. De ah\u00ed que Durkheim, hablando\u00a0de la fenomenolog\u00eda emocional de este tipo de suicidio, hable de <span class=\"ff1 ws6 v0\">entusiasmo<\/span><span class=\"v0\">,\u00a0<\/span>aunque \u201ceste entusiasmo mismo es unas veces alegre, y otras sombr\u00edo, seg\u00fan\u00a0que la muerte sea concebida como un medio de unirse a una divinidad bien amada o como un sacri\ufb01co expiatorio\u201d. En cualquier caso, \u201cel suicidio altruista, como tiene por origen un sentimiento violento, no ocurre sin cierto despliegue de energ\u00eda\u201d (Durkheim, 1998:309). Estos actos suicidas, eminentemente activos, siempre est\u00e1n impulsados por una intensa carga emocional, por la verg\u00fcenza o el orgullo que procede de la identidad de conciencia entre el individuo y el grupo.<\/span><\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y1e3 ff2 fs1 fc0 sc0 ls18 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Muy diferentes, sin embargo, son la carga y el contenido emocional que\u00a0acompa\u00f1an y causan el <span class=\"ff1\">suicidio ego\u00edsta<\/span>, cometido en el marco social de una\u00a0individuaci\u00f3n excesiva<span class=\"ff2\">. Este tipo de suicido, en primer lugar, carece de esa\u00a0<\/span>intensa energ\u00eda y vitalidad caracter\u00edstica del suicidio altruista. En segundo\u00a0lugar, la <span class=\"ff1 v0\">apat\u00eda<span class=\"ff2\">, la <\/span>tristeza<span class=\"ff2\">, la <\/span>desesperanza<span class=\"ff2\">, el <\/span><span class=\"ws6\">desencanto<\/span><span class=\"ff2\">, la <\/span><span class=\"ws6\">melancol\u00eda<\/span><span class=\"ff2\"> y la\u00a0<\/span><\/span>depresi\u00f3n<span class=\"ff2 ws3\"> resultan ser sus emociones caracter\u00edsticas. No es un suicidio activo,\u00a0<\/span>sino un suicidio depresivo, uno en el que el individuo no encuentra razones para\u00a0vivir ni es capaz de encontrar ning\u00fan sentido en la vida. Nada o casi nada le ata\u00a0a la vida, y podr\u00eda decirse que muere por falta de est\u00edmulos con su\ufb01ciente valor,\u00a0muere en un puro a\ufb02ojamiento de la voluntad, sumido en un profundo y abismal\u00a0vac\u00edo. As\u00ed es como Durkheim de\ufb01ne emocionalmente este suicidio: \u201cEsta pereza\u00a0por la acci\u00f3n, este apartamiento melanc\u00f3lico\u201d; \u201csabiendo que no puede esperar\u00a0nada de otro, no pide ya nada, completamente dispuesto,&#8230;, a deshacerse de una\u00a0existencia que no tiene raz\u00f3n de ser\u201d; \u201clo que distingue al ego\u00edsta que se mata\u00a0es una depresi\u00f3n general que se mani\ufb01esta, por una languidez melanc\u00f3lica, o\u00a0por la indiferencia epic\u00farea\u201d, por un \u201cdebilitamiento de la voluntad de vivir\u201d\u00a0(Durkheim, 1998:306-9). Pero este debilitamiento de la voluntad, que en algunos\u00a0individuos llega al extremo del suicidio, afecta a todos los miembros de una\u00a0sociedad desintegrada, constituye parte de su m\u00e1s aut\u00e9ntico humor colectivo o\u00a0clima emocional: \u201chay un humor colectivo, como hay un humor individual, que\u00a0inclina a los pueblos a la tristeza o a la alegr\u00eda\u201d; \u201cas\u00ed se forman corrientes de\u00a0depresi\u00f3n y de desencanto que no emanan de ning\u00fan individuo particular, pero\u00a0que expresan el estado de desintegraci\u00f3n en que se encuentra la sociedad.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y1e3 ff2 fs1 fc0 sc0 ls18 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo\u00a0que traducen es el relajamiento de las bases sociales, una especie de astenia\u00a0colectiva, de malestar social, como la tristeza individual, que cuando es cr\u00f3nica\u00a0traduce a su manera el mal estado org\u00e1nico del individuo\u201d; \u201cSu sufrimiento [el\u00a0de la sociedad] se hace el sufrimiento de ellos [el de los individuos]. Por ser\u00a0el todo, el mal de que se resiente se trasmite a las partes de que est\u00e1 formada\u201d;\u00a0\u201cEntonces aparecen esos sistemas metaf\u00edsicos y religiosos que, reduciendo a\u00a0f\u00f3rmulas esos sentimientos obscuros, vienen a demostrar a los hombres que la\u00a0vida no tiene sentido\u201d; \u201cPor individualizado que cada uno est\u00e9, queda\u00a0siempre algo colectivo; la depresi\u00f3n y la melancol\u00eda que resultan de esta\u00a0individuaci\u00f3n exagerada. Se comulga con la tristeza, cuando no hay otro ideal\u00a0com\u00fan\u201d (Durkheim, 1998: 220-221). En suma, quien dice individualismo,\u00a0dice depresi\u00f3n.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y1fd ff2 fs1 fc0 sc0 lsb ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los sentimientos de depresi\u00f3n, la apat\u00eda, la tristeza, la desesperanza, el\u00a0desencanto, la desgana de vivir constituyen, por tanto, un rasgo propio de la\u00a0sociedad moderna o, al menos, de las sociedades en proceso de modernizaci\u00f3n. El sentimiento de depresi\u00f3n est\u00e1 determinado por causas sociales, y constituye, a juicio de Durkheim, una de las caras de la triste \ufb01gura de la modernidad.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y55 ff2 fs1 fc0 sc0 ls1a ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero, \u00bfqu\u00e9 puede hacer inteligible las conexiones entre cohesi\u00f3n social, en\u00a0su vertiente integrativa, y el sentimiento de depresi\u00f3n? Dos aproximaciones\u00a0te\u00f3ricas, fundadas en el propio discurso durkheimiano, pueden arrojar cierta\u00a0luz a la caja negra interpuesta en las correlaciones detectadas entre realidad\u00a0social y suicidios ego\u00edstas.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 yc6 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En primer t\u00e9rmino, basta con recordar la naturaleza del contexto social que\u00a0caracteriza al suicidio altruista para comprender las fuentes de la depresi\u00f3n.\u00a0Un universo simb\u00f3lico cerrado, y por tanto intenso, contiene un orden moral o\u00a0valorativo que penetra \u00edntimamente en la conciencia de los individuos. Estos\u00a0sujetos, inmersos en un completa clausura del sentido, sienten vivamente la\u00a0tensi\u00f3n que les proporcionan los valores del grupo. Siendo esto as\u00ed, como ya\u00a0hab\u00edamos apuntado, la esperanza y el miedo, la verg\u00fcenza y el orgullo, alimentan\u00a0las energ\u00edas y los esfuerzos de sus vidas. Pero cuando la fortaleza de los valores\u00a0disminuye, la tensi\u00f3n tambi\u00e9n disminuye, y los seres humanos pierden gran\u00a0parte de su motivaci\u00f3n. Las cosas que valen, las metas por las cuales merece la\u00a0pena esforzarse, no se presentan ahora con un per\ufb01l tan claro, y eso hace que\u00a0tanto la alegr\u00eda como la tristeza pierdan carga emocional. Como los deseos\u00a0que exceden las necesidades meramente biol\u00f3gicas del ser humano son puestos\u00a0por la sociedad, una reducci\u00f3n y debilitamiento de sus consensos simb\u00f3licos,\u00a0que determinan la fuerza del valor, corre en paralelo a una debilitamiento de la\u00a0mayor parte de los deseos humanos, que son de origen social \u00bfQu\u00e9 valor tiene\u00a0vencer en una competici\u00f3n atl\u00e9tica si el estadio est\u00e1 completamente vac\u00edo?,\u00a0\u00bfc\u00f3mo vamos a realizar esfuerzos si nadie los valora?<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 yc6 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entender que la mayor\u00a0parte de los deseos de los seres humanos son deseos sociales, esto es, no\u00a0biol\u00f3gicos, equivale a entender la depresi\u00f3n que emerge cuando el orden y la\u00a0comunidad moral se debilitan. La falta de identidad del individuo con el orden\u00a0intercomunicativo creado por la sociedad equivale a la <span class=\"ff1\">ausencia de valor<\/span>, y as\u00ed\u00a0al vaciado de los deseos. Casi todo pierde la fuerza viva del inter\u00e9s, que parece\u00a0individual, pero que tiene fundamento social. Fuera de este universo simb\u00f3lico,\u00a0los intereses personales, carentes del refuerzo social, dejan de interesarnos,\u00a0y as\u00ed caemos en este nihilismo solitario donde la tensi\u00f3n y el esfuerzo se nos\u00a0antojan carentes de <span class=\"ff1 v0\">sentido<span class=\"ff2\">. Es por esto que Durkheim, al estudiar la sociedad\u00a0<\/span><\/span>religiosa, se\u00f1ala como causa de este sentimiento m\u00f3rbido de depresi\u00f3n, no al libre\u00a0examen, ni a la ciencia, sino a la <span class=\"ff1\">decadencia de las creencias tradicionales<\/span> y al\u00a0individualismo moral<span class=\"ff2\"> en que esa decadencia desemboca (Durkheim, 1998:162).\u00a0<\/span><\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y217 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cLa in\ufb02uencia bienhechora de la religi\u00f3n no se debe a la naturaleza especial de\u00a0las concepciones religiosas. Si protege al hombre del deseo de destruirse, no\u00a0es porque le prescriba con argumentos sui g\u00e9neris, el respeto de su persona; es\u00a0porque constituye sociedad. Y lo que constituye esta sociedad es la existencia de un n\u00famero de creencias y pr\u00e1cticas comunes a todos los \ufb01eles, tradicionales y, en consecuencia, obligatorias. Cuanto m\u00e1s numerosos y fuertes son estos estados colectivos, m\u00e1s fuertemente integrada est\u00e1 la comunidad religiosa y m\u00e1s virtud preservativa tiene\u201d (Durkheim, 1998:164).<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y21e ff2 fs1 fc0 sc0 ls21 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En segundo t\u00e9rmino, el debilitamiento de la comunidad moral, asociado\u00a0al debilitamiento de la identidad emocional con los otros, ha de implicar un\u00a0paralelo debilitamiento del altruismo. Esto es, un orden moral siempre conlleva,\u00a0seg\u00fan dijimos, el olvido del yo, as\u00ed como la disposici\u00f3n individual al sacri\ufb01co\u00a0en funci\u00f3n, bien de necesidades generales de la comunidad, bien de necesidades\u00a0particulares de otras personas concretas. Sin esta comunidad moral los individuos\u00a0s\u00f3lo pueden vincularse entre s\u00ed por los procesos de intercambio y reciprocidad\u00a0de bienes y servicios, v\u00ednculos que presuponen una inicial y radical separaci\u00f3n\u00a0entre los sujetos. El \u201cotro\u201d s\u00f3lo se desprender\u00e1 de un bien y s\u00f3lo me prestar\u00e1\u00a0un servicio en la medida que yo est\u00e9 dispuesto, intencional y materialmente, a\u00a0prestarle un servicio o a entregarle un bien de equivalente valor. Las cosas se\u00a0intercambian por las cosas, de ah\u00ed que este modelo de intercambio no requiera\u00a0una \u00edntima implicaci\u00f3n de los sujetos, m\u00e1s bien al contrario. Lo que aqu\u00ed\u00a0importa son los precios de los respectivos objetos, no el valor de las respectivas\u00a0personas. La circulaci\u00f3n de dones, o entregas voluntarias en funci\u00f3n de este\u00a0valor personal, se detiene o se atro\ufb01a, as\u00ed que nadie entrega ni recibe nada\u00a0de nadie voluntariamente. En el seno de un grupo en el que existe una fuerte\u00a0identidad entre los miembros, que, como ya hemos dicho, implica una comuni\u00f3n\u00a0de sentimientos, las entregas voluntarias al otro constituyen la norma de este\u00a0intercambio especial, no de bienes, sino de dones (Godelier, 1998). Esto es\u00a0precisamente lo que sucede en la sociedad familiar, y lo que sucede en mayor\u00a0medida, como bien demuestra estad\u00edsticamente Durkheim, en la relaci\u00f3n familiar\u00a0de padres e hijos, no tanto en la conyugal de esposa y esposo. La densidad\u00a0familiar genera una comunidad de sentimientos en el que las entregas voluntarias,\u00a0por este mismo motivo, no se conciben como p\u00e9rdidas individuales. Y esto\u00a0es precisamente lo que evita los sentimientos de depresi\u00f3n. Para Kemper el\u00a0sentimiento de depresi\u00f3n es provocado por lo que \u00e9l denomina una carencia\u00a0de \u201cstatus\u201d, esto es, por una falta de recompensas ofrecidas \u201cvoluntariamente\u201d\u00a0por los otros, sean recompensas materiales, sean de reconocimiento o de afecto\u00a0(Kemper, 1978). Tristeza o depresi\u00f3n que, seg\u00fan Freud, es provocada por la\u00a0p\u00e9rdida del otro, por la ausencia de otros implicados emocionalmente con el\u00a0yo. De ah\u00ed que Durkheim asocie el suicidio ego\u00edsta con el menor n\u00famero de miembros de la familia, en tanto expresi\u00f3n de un descenso de la densidad familiar\u00a0asociada a una fuerte identi\ufb01caci\u00f3n grupal constituida sobre una amalgama de\u00a0recuerdos y de sentimientos comunes.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y1dd ff2 fs1 fc0 sc0 ls11 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En \ufb01n, son estos sentimientos de identi\ufb01caci\u00f3n los que establecen una comunicaci\u00f3n m\u00e1s densa e \u00edntima entre la subjetividad de las personas y, por tanto, los que procuran una intensidad mayor a la vida colectiva. Por este motivo, cualquier conmoci\u00f3n pol\u00edtica, como Durkheim demuestra con la exposici\u00f3n de varios ejemplos hist\u00f3ricos, reduce las tasas de suicidio. En situaciones de crisis social, sean revoluciones, crisis electorales o grandes guerras se agitan las pasiones pol\u00edticas y se enervan los sentimientos colectivos. Los miembros de esta unidad pol\u00edtica sienten lo mismo frente a una situaci\u00f3n amenazadora, y esta identidad de los sentimientos, mayor cuanto m\u00e1s intensa, integra la sociedad y reduce la individuaci\u00f3n. Suponen siempre una fortalecimiento de los valores colectivos (primer factor de explicativo), as\u00ed como una regeneraci\u00f3n del altruismo o de la l\u00f3gica del don (segundo factor explicativo). De lo que a Durkheim no le cabe la menor duda es que, primero, son los procesos de lucha, de resistencia o de oposici\u00f3n los que intensi\ufb01can la identidad social. Y segundo, que si esta identidad no viene acompa\u00f1ada de emociones, no es una verdadera identidad social y, por tanto, no se produce el esperado descenso de la tasa de suicidios, no se consigue arrancar en cierto grado a los individuos de su solitaria depresi\u00f3n (Durkheim, 1998:11-13), que es la end\u00e9mica enfermedad emocional, a duras penas disimulada, que se mani\ufb01esta en la triste \ufb01gura de los individuos modernos.<\/span><\/div>\n<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24971\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/anomia.jpg\" alt=\"\" width=\"399\" height=\"419\" data-id=\"24971\" \/><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 he y241 ff3 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">ANOMIA Y FRUSTRACI\u00d3N<\/span><\/strong><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y242 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para entender el <span class=\"ff1\">suicidio an\u00f3mico<\/span> tambi\u00e9n nos parece oportuno comenzar\u00a0comprendiendo el <span class=\"ff1 ls9\">suicidio fatalista<\/span>. Sin embargo, aqu\u00ed nos encontramos con\u00a0una di\ufb01cultad a\u00f1adida, pues, como es sobradamente conocido, Durkheim tan\u00a0s\u00f3lo dedic\u00f3 a este tipo de suicidio una nota al \ufb01nal del cap\u00edtulo correspondiente\u00a0al suicidio an\u00f3mico, as\u00ed como algunos comentarios breves y dispersos. Lejos\u00a0de una exposici\u00f3n expl\u00edcita y sistem\u00e1tica, habremos de inferir la relaci\u00f3n\u00a0entre ambos de las similitudes que comparten, as\u00ed como de sus m\u00e1s obvias\u00a0diferencias. Y, sin duda alguna, lo que se in\ufb01ere de esta comparaci\u00f3n es que\u00a0el rasgo subyacente a esta dimensi\u00f3n de la cohesi\u00f3n social, denominada por\u00a0Durkheim <span class=\"ff1 wsa\">regulaci\u00f3n<\/span>, es el \u201cpoder\u201d. No es casual, por tanto, que Durkheim\u00a0inicie el cap\u00edtulo del suicidio an\u00f3mico con un breve p\u00e1rrafo en el que se\u00f1ala el\u00a0\u00e1mbito en el que van a desplegarse los argumentos, en comparaci\u00f3n al \u00e1mbito de\u00a0la realidad social que sirvi\u00f3 de base para tratar los suicidios ego\u00edsta y altruista.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y24f ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Comienza diciendo: \u201cPero la sociedad no es solamente un objeto que atraiga,\u00a0con una intensidad desigual, los sentimientos y la actividad de los individuos. Es\u00a0tambi\u00e9n <span class=\"ff1\"><em><strong>un poder que los regula<\/strong><\/em><a id=\"ref9a\"><\/a><a href=\"#ref9\">(<span class=\"fsa ws8 v1\">9) <\/span><\/a><span class=\"ff2\">\u201d (Durkheim, 1998: 255). Es decir, la sociedad,\u00a0<\/span><\/span>frente al individuo, no s\u00f3lo se despliega en la dial\u00e9ctica comunicativa de la identidad, sino tambi\u00e9n en la dial\u00e9ctica interactiva del poder, la fuerza y la coacci\u00f3n. No s\u00f3lo atrae al individuo mediante la fusi\u00f3n de las conciencias, tambi\u00e9n los determina en tanto poder coactivo exterior. En este \u00e1mbito, no nos enfrentamos al dilema de la identidad o de la diferencia simb\u00f3lica entre la sociedad y el individuo, sino al dilema de actividad, o pr\u00e1ctico, que se despliega entre la <span class=\"ff1\">voluntad individual<\/span> y el <span class=\"ff1\">poder social<\/span>. Si podemos entender el poder, tal y como lo de\ufb01ni\u00f3 Weber, como \u201cla probabilidad de imponer la propia voluntad, dentro de una relaci\u00f3n social, a\u00fan contra toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esta probabilidad\u201d (Weber, 1979:43), es obvio que en cualquier relaci\u00f3n que se establezca entre el sujeto y el mundo existen dos posibilidades. O bien el individuo es capaz de imponer su voluntad sobre los elementos del medio exterior, o bien el medio exterior, sea natural o social, determina y constri\u00f1e esa voluntad por medio de la aplicaci\u00f3n de energ\u00eda o del ejercicio de su poder. En la terminolog\u00eda weberiana, en el primer caso estaremos ante un sujeto <span class=\"ff1 ws6 v0\">aut\u00f3nomo<\/span><span class=\"v0\">, <\/span>que se determina a s\u00ed mismo y controla el ambiente exterior siguiendo las propensiones de su voluntad. En el segundo, por el contrario, estaremos ante un sujeto <span class=\"ff1 ls31 wsb\">heter\u00f3nomo<\/span><span class=\"ls31\">, incapaz de imponer su voluntad y determinado por <\/span>fuerzas exteriores a \u00e9l.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y253 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La descripci\u00f3n que ofrece Durkheim del suicidio fatalista, aunque breve, no\u00a0deja lugar a dudas acerca de la relaci\u00f3n de poder sobre la que se asienta: \u201cEs\u00a0el que resulta de un exceso de reglamentaci\u00f3n: el que cometen los sujetos cuyo\u00a0porvenir est\u00e1 implacablemente limitado, cuyas pasiones est\u00e1n violentamente\u00a0comprimidas por una disciplina opresiva [\u2026] \u00bfNo se relacionan con este tipo\u00a0los suicidios de esclavos, que se dice son frecuentes en estas condiciones, y\u00a0todos los que, en una palabra, pueden ser atribuidos a las intemperancias del\u00a0despotismo material o moral? Para mostrar claramente el car\u00e1cter in\ufb02exible de la\u00a0regla, contra la que nada se puede, y por oposici\u00f3n a esta expresi\u00f3n de anomia,\u00a0que acabamos de emplear, podr\u00eda llam\u00e1rsele el suicidio fatalista\u201d (Durkheim,\u00a01998:301). Esta de\ufb01nici\u00f3n corresponde, por tanto, al acto suicida determinado\u00a0por una situaci\u00f3n de completa y absoluta heteronom\u00eda, en la que la voluntad del\u00a0sujeto, as\u00ed como las actividades en las que potencialmente pudiera desplegarse,\u00a0es incapaz de contrarrestar ninguna fuerza exterior, y menos a\u00fan el despotismo\u00a0natural o social que se le impone. El sujeto nada puede, sus pasiones est\u00e1n\u00a0\u201cviolentamente\u201d comprimidas por una disciplina \u201copresiva\u201d, y las normas\u00a0resultan ser inevitables e in\ufb02exibles. No cabe duda de que, en esta situaci\u00f3n,\u00a0la voluntad de sujeto, en tanto proyecto de actividad orientado a la propia\u00a0satisfacci\u00f3n, est\u00e1 anulada por completo, y de ah\u00ed la referencia al porvenir\u00a0implacablemente limitado. El ser humano, en tanto yo aut\u00f3nomo y activo, se\u00a0proyecta sobre el mundo exterior con el objeto de controlar sus elementos y\u00a0disponerlos, incluso contra su resistencia, en el sentido de la satisfacci\u00f3n de\u00a0sus deseos. Pero este proyecto es arruinado en la situaci\u00f3n fatalista. Bien sea porque a la voluntad se le antepone la fuerza coactiva del \u201cpoder social\u201d, bien sea porque se le anteponen \u201cenerg\u00edas naturales\u201d a las que es incapaz de doblegar, el ser humano que se divisa desde esta perspectiva es un ser impotente que no dispone, en absoluto, de los medios necesarios para llevar a cabo su proyecto personal frente a la actividad del mundo. Un sujeto que nada puede hacer y que, por tanto, nada puede querer.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y57 ff2 fs1 fc0 sc0 ls3d ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En algunos otros comentarios, Durkheim refiere el malestar de esta\u00a0impotencia. \u201cSi como hemos se\u00f1alado, los esposos demasiado j\u00f3venes se matan\u00a0mucho m\u00e1s que los c\u00e9libes de la misma edad, es, sin duda, porque sus pasiones\u00a0son entonces demasiado tumultuosas y demasiado con\ufb01nadas en s\u00ed mismas para\u00a0poder someterse a una regla [la matrimonial] tan severa. Esta les parece como\u00a0un obst\u00e1culo insoportable, contra el que sus deseos vienen a chocar y romperse\u201d\u00a0(Durkheim, 1998:299-300). En otro lugar se\u00f1ala: \u201cUna reglamentaci\u00f3n tan\u00a0estrecha como la del matrimonio, y, sobre todo, del matrimonio monog\u00e1mico no\u00a0le es pues necesaria [a la mujer]. Ahora bien, tal disciplina, a\u00fan donde es \u00fatil, no\u00a0deja de tener inconvenientes. Al \ufb01jar para siempre la condici\u00f3n conyugal, impide\u00a0salir de ella suceda lo que suceda. Al limitar el horizonte cierra las salidas y corta todas las esperanzas, a\u00fan las leg\u00edtimas. El hombre mismo [el var\u00f3n] no deja de sufrir con esta inmutabilidad; pero le est\u00e1 ampliamente recompensado\u00a0el mal con los bene\ufb01cios que obtiene por otro lado\u201d (Durkheim, 1998:296).\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y168 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este p\u00e1rrafo tiene mucho inter\u00e9s, y no tanto porque se\u00f1ala los inconvenientes\u00a0as\u00ed como la insoportabilidad de los obst\u00e1culos insalvables al deseo (salvo,\u00a0naturalmente, que este deseo no exista), sino porque relaciona el fatalismo con la\u00a0imposibilidad de cualquier deseo y de toda esperanza. La absoluta constricci\u00f3n\u00a0a la que est\u00e1 sometido el sujeto hace que, incluso el despertar del m\u00e1s peque\u00f1o\u00a0de los deseos, la m\u00e1s insigni\ufb01cante chispa de la voluntad, est\u00e9 abocada a la\u00a0frustraci\u00f3n<span class=\"ff2 ws3\"> y al dolor: \u201csi [las necesidades] exigen m\u00e1s de lo que se les puede\u00a0<\/span>conceder, estar\u00e1n contrariadas sin cesar y no podr\u00e1n funcionar sin dolor. Ahora\u00a0bien: un movimiento que no puede producirse sin sufrimiento tiende a no\u00a0reproducirse\u201d (Durkheim, 1998:262). En la situaci\u00f3n fatalista, como hemos\u00a0dicho, cualquier peque\u00f1o deseo, ante la ausencia completa de poder y ante la\u00a0completa falta de medios, conduce al miedo y a la frustraci\u00f3n. Tiene siempre por\u00a0consecuencia la represi\u00f3n de los deseos y la anulaci\u00f3n forzada de la voluntad,\u00a0de modo que el movimiento vital tiende a no reproducirse. En el despotismo\u00a0social o pol\u00edtico, por ejemplo, cualquier aspiraci\u00f3n se enfrenta a una represi\u00f3n, y\u00a0de ah\u00ed el sentimiento de miedo. Y este miedo, cercenando todo deseo, es el\u00a0que mantiene la frustraci\u00f3n en un estado latente, es el que contiene la c\u00f3lera\u00a0de los esclavos. La voluntad, por temor, ni se excita ni se expresa. Su acci\u00f3n\u00a0conducir\u00eda siempre a una reacci\u00f3n del exterior, a\u00fan m\u00e1s poderosa, que sin duda\u00a0le provocar\u00eda un profundo dolor.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y273 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que de\ufb01ne esencialmente al contexto fatalista, como acabamos de ver, es el desequilibrio de poderes, la incapacidad del sujeto para doblegar al mundo seg\u00fan su voluntad. Cu\u00e1l sea la naturaleza de los obst\u00e1culos que se le imponen a la voluntad es una cuesti\u00f3n secundaria. Sea un l\u00edmite que proceda de su mundo personal, tal como una minusval\u00eda f\u00edsica, sea uno que proceda del mundo natural, tal como una cat\u00e1strofe que lo lleva a la ruina, o uno que proceda del mundo social, como el despotismo que esclaviza, todos tendr\u00e1n sobre la voluntad efectos parecidos, pues todos corresponden a fuerzas esencialmente exteriores al yo que privan a \u00e9ste de su capacidad para controlar el mundo. Sin embargo, las coerciones sociales establecidas por las <span class=\"ff1\">normas sociales <\/span>presentan una radical ambig\u00fcedad que hace m\u00e1s dif\u00edcil su comprensi\u00f3n. De hecho, el mismo Durkheim mantiene la confusi\u00f3n a lo largo de toda su obra, y esto porque tiende a identi\ufb01car \u201corden social\u201d con \u201corden moral\u201d. La ambig\u00fcedad de las normas deriva de su doble constituci\u00f3n. Por una parte son expresiones comunicativas expl\u00edcitas, pero por otra hacen siempre referencia a alguna actividad (por ejemplo, \u201cno matar\u00e1s\u201d). Esto es, \u201cdicen\u201d algo acerca de \u201chacer\u201d o no hacer algo. Al mismo tiempo, por un lado hemos de considerar a las normas como productos de los procesos intercomunicativos que est\u00e1n en la base de la constituci\u00f3n del orden moral. Sin embargo, por otro lado, una vez establecidas, las normas adquieren el respaldo del poder social. Una norma constituye, desde este punto de vista, un <span class=\"ff1\">proyecto coactivo de reacci\u00f3n social<span class=\"ff2\"> y, por tanto, s\u00f3lo puede ser considerada <\/span><\/span>norma en la medida que sus preceptos est\u00e9n asociados a expectativas del uso de la fuerza o poder social. A efectos del an\u00e1lisis sociol\u00f3gico, estas matizaciones son fundamentales. Si la norma proh\u00edbe la homosexualidad, a una acci\u00f3n, esto es, al mantenimiento de relaciones sexuales de este tipo, corresponde una reacci\u00f3n, por ejemplo, la c\u00e1rcel o la muerte, seg\u00fan los casos. Igual sucede con el robo.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y258 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La clave es que a una \u201cacci\u00f3n\u201d corresponde una \u201creacci\u00f3n\u201d: si t\u00fa haces algo, la\u00a0sociedad te har\u00e1 algo a ti. Otra cosa muy distinta es cuando la homosexualidad\u00a0no est\u00e1 bien vista, o se considera simplemente inmoral. En estos casos, a la\u00a0acci\u00f3n no corresponde una reacci\u00f3n de fuerza, sino una reacci\u00f3n comunicativa.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y25c ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La clave es la siguiente: si t\u00fa haces algo, yo te podr\u00e9 decir algo. Podr\u00e9 insultarte,\u00a0criticarte, despreciarte, etc., pero no podr\u00e9 hacer uso de la violencia contra\u00a0ti. As\u00ed pues, las normas sociales, para ser propiamente normas, han de estar\u00a0respaldadas por la coacci\u00f3n f\u00edsica. Y por muy morales o leg\u00edtimas que sean,\u00a0siempre anteponen al individuo un horizonte de coacci\u00f3n. Esto no signi\ufb01ca que\u00a0los consensos culturales, religiosos o morales, por el hecho de ser comunicativos\u00a0carezcan de fuerza, e\ufb01cacia o virtud. Si as\u00ed fuera, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edan causar, seg\u00fan\u00a0vimos en el suicidio altruista, incluso la muerte de los sujetos? Pero esta fuerza,\u00a0la que proviene de la verg\u00fcenza o del orgullo, anida en el interior, y es producto\u00a0de la identi\ufb01caci\u00f3n simb\u00f3lica entre la conciencia del individuo y la conciencia\u00a0social. La fuerza de la norma, al contrario, procede del exterior y, como todo\u00a0l\u00edmite exterior a la voluntad, provoca miedo, ira o frustraci\u00f3n, pero nunca ni\u00a0orgullo ni verg\u00fcenza (Kemper, 1978).\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y269 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En suma, unas normas sociales in\ufb02exibles e inevitables, t\u00edpicas de la situaci\u00f3n fatalista, arruinan la voluntad del sujeto, y por derivaci\u00f3n al sujeto mismo, al yo activo que subyace a todo sujeto con vida. El individuo se convierte as\u00ed en un ser completamente heter\u00f3nomo, dominado por fuerzas exteriores que no s\u00f3lo constri\u00f1en su conducta, sino que tambi\u00e9n limitan sus deseos. Se convierte en un ser sometido por el miedo a las reacciones exteriores y sometido por el miedo a la frustraci\u00f3n. El \u201cyo activo\u201d, establecido en t\u00e9rminos de voluntad de control sobre el mundo, lo que implica capacidad para modi\ufb01car ese mundo y capacidad para desear algo en el contexto de ese mismo mundo, desaparece bajo las aguas de las constricciones naturales y de la coacci\u00f3n social. No ha de extra\u00f1arnos, por tanto, que en este contexto en el que el yo activo desaparece, se incrementen los actos suicidas. Desde el punto de vista de la sociedad, es obvio que podremos observar mayores grados de cohesi\u00f3n social, pues la actividad de los miembros se ajustar\u00e1 perfectamente a los preceptos sociales. Sin embargo, se trata de una cohesi\u00f3n instituida desde el exterior por la fuerza, lo que sin duda causa una profunda frustraci\u00f3n en el yo activo de los seres humanos, y establece un orden social inestable ubicado fuera del punto de equilibrio. En la medida que desaparezca o ceda la fuerza que se aplica, el orden se tambalea.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 yce ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es precisamente la naturaleza de este yo activo lo que subyace a la \ufb01losof\u00eda\u00a0de la felicidad de Durkheim al estudiar los suicidios an\u00f3mico y fatalista. En esta\u00a0\ufb01losof\u00eda podemos encontrar tres elementos fundamentales que est\u00e1n en la base\u00a0de su argumentaci\u00f3n: a) la voluntad, los deseos o las aspiraciones de los seres\u00a0humanos; b) la capacidad que tienen en un determinado contexto para realizarla,\u00a0es decir, los medios o el poder de que disponen en relaci\u00f3n con su entorno; y\u00a0c) los logros efectivamente alcanzados, es decir, las modi\ufb01caciones del mundo\u00a0acordes con los contenidos de su voluntad. La felicidad, como ya indicara\u00a0Epicuro, y siglos m\u00e1s tarde Schopenhauer, es relativa, pues est\u00e1 en funci\u00f3n no\u00a0de aquello que se obtiene en t\u00e9rminos absolutos, sino de la ecuaci\u00f3n individual\u00a0entre <span class=\"ff1\">aspiraciones<\/span> y <span class=\"ff1 ws6\">logros<span class=\"ff2 ws3\">. La fortuna, nos dice Schopenhauer, \u201cconsiderada en\u00a0<\/span><\/span>s\u00ed misma, est\u00e1 tan desprovista de sentido como el numerador de una fracci\u00f3n sin\u00a0denominador\u201d (Schopenhauer, 1984:81). As\u00ed mismo, Durkheim sentencia que\u00a0\u201cun ser vivo cualquiera no puede ser feliz, y hasta no puede vivir, a menos que\u00a0sus necesidades est\u00e9n en relaci\u00f3n con sus medios\u201d (Durkheim, 1998:262). En\u00a0suma, aspiraciones, medios y logros constituyen el tri\u00e1ngulo de una <span class=\"ff1\">teor\u00eda de\u00a0<\/span>la frustraci\u00f3n<span class=\"ff2\"> que explica tanto el suicidio fatalista como el an\u00f3mico. En el\u00a0<\/span>primero, incluso con aspiraciones m\u00ednimas, seg\u00fan hemos comentado, se provoca\u00a0la frustraci\u00f3n por la <span class=\"ff1\">carencia absoluta de medios<\/span>, si bien esta frustraci\u00f3n\u00a0puede permanecer en estado latente debido a la propia anulaci\u00f3n del deseo<a id=\"ref10a\"><\/a><a href=\"#ref10\">(<span class=\"fsa ws8 v1\">10) <\/span><span class=\"v0\">.\u00a0<\/span><\/a><\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y9d ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el segundo, como veremos a partir de ahora, la frustraci\u00f3n no emerge de\u00a0una carencia de medios, sino de un <span class=\"ff1\">desbordamiento de los deseos<\/span><span class=\"ls5\"> o de las <\/span>aspiraciones que sobreexcitan la voluntad de los individuos. Para Durkheim, el punto \u00f3ptimo es un equilibrado balance, no una perfecta equivalencia, entre las aspiraciones y los medios. Las aspiraciones posibles estimulan al yo activo en la lucha con el exterior, al tiempo que compensan con algunas satisfacciones vinculadas a los logros. En este sentido, rechaza tanto las aspiraciones imposibles, como la ausencia de cualquier aspiraci\u00f3n. De ambos casos extremos siempre resulta dolor y tormento para el individuo, triste condena a la frustraci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y5b ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el orden socioecon\u00f3mico, que regula las relaciones de los esfuerzos o\u00a0trabajos (actividad) y los logros obtenidos (satisfacci\u00f3n), Durkheim observa\u00a0preocupado la decadencia de los controles normativos instituidos en este \u00e1mbito\u00a0por la sociedad tradicional. Observa c\u00f3mo la religi\u00f3n, que consolaba a los\u00a0trabajadores ense\u00f1\u00e1ndoles a contentarse con su suerte, y moderaba el af\u00e1n de\u00a0ganancia de los patronos record\u00e1ndoles la vanidad de los intereses terrenales, ha\u00a0perdido predicamento. Por otra parte, el poder pol\u00edtico de la modernidad, antes\u00a0que limitar las metas de bienestar material, elimina cuantas normas impidan la\u00a0consecuci\u00f3n de este objetivo, estableciendo los logros materiales como \u00fanica\u00a0medida de su legitimidad. Por \u00faltimo, el orden econ\u00f3mico moderno, deja de\u00a0autorregularse, como hicieran las corporaciones medievales y los gremios por\u00a0medio de la \ufb01jaci\u00f3n de precios, la limitaci\u00f3n de los mercados y otras normativas\u00a0similares. En suma, la decadencia de las regulaciones tradicionales (en la religi\u00f3n,\u00a0en la pol\u00edtica y en la econom\u00eda) tiene por consecuencia el desbocamiento de los\u00a0deseos y aspiraciones y, por tanto, el incremento de la frustraci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y287 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, para Durkheim, no es s\u00f3lo esta condici\u00f3n negativa, esto es,\u00a0la desaparici\u00f3n de las normas reguladoras, la que est\u00e1 atizando la voluntad\u00a0y el deseo en la sociedad moderna. Es la propia sociedad moderna la que se\u00a0constituye, positivamente, en tanto frustraci\u00f3n al encumbrar los valores de\u00a0progreso material al olimpo de sus dioses m\u00e1s queridos. Con cierta amargura,\u00a0Durkheim se\u00f1ala el cambio: \u201centonces ha ocurrido que los apetitos que pone\u00a0en juego se han encontrados libertados de toda autoridad que los limite. Esta\u00a0apoteosis del bienestar, al santi\ufb01carlos, por decirlo as\u00ed, los ha puesto por encima\u00a0de toda ley humana. Parece que hay una especie de sacrilegio en ponerles diques\u201d\u00a0(Durkheim, 1998:274). Y si esta sociedad se ocupa de mantener siempre las\u00a0aspiraciones por encima de las realizaciones de los hombres (Merton, 1964), la\u00a0sociedad moderna resulta ser la causa de un sentimiento, cada vez m\u00e1s extendido\u00a0e intenso, de frustraci\u00f3n. Una emoci\u00f3n que es social, tambi\u00e9n en este caso, no\u00a0s\u00f3lo atendiendo a su etiolog\u00eda, sino atendiendo a la extensi\u00f3n de sus efectos.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y295 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En mayor o menor medida todos los individuos de la sociedad moderna est\u00e1n condenados a una perpetua frustraci\u00f3n. La adquisici\u00f3n de bienes, o la mejora\u00a0econ\u00f3mica, nada puede hacer para paliar esta otra cara de la triste \ufb01gura de la\u00a0modernidad. Mucho antes de que llegue la satisfacci\u00f3n de un deseo, est\u00e1n ya dispuestos en \ufb01la otros tantos, en espera del momento oportuno para activar al individuo. Una especie de fatal rueda de la fortuna que, si bien otorga satisfacciones pasajeras, colm\u00e1ndonos de bienes, lo hace a costa de una casi eterna insatisfacci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y295 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No hay tiempo, nos dice Durkheim, para degustar lo conseguido ni para el tranquilo disfrute de lo que ya se posee, porque lo que falta por conseguir enseguida toma cuerpo en tanto carencia y, as\u00ed, en tanto tristeza o ilusi\u00f3n desesperada. La imposibilidad de \ufb01jarse en el objeto conseguido, hace que el objeto de nuestro deseo est\u00e9 siempre m\u00e1s all\u00e1, en un futuro alcanzable pero todav\u00eda no alcanzado.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y5b ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por estas razones, Durkheim entiende que \u201cla anomia es, pues, en nuestras\u00a0sociedades modernas, un factor regular y espec\u00ed\ufb01co de suicidios\u201d (Durkheim,\u00a01998:277). La fe en el progreso, el futuro como realidad, el presente como\u00a0proyecto, el desprecio de lo que se tiene, el valor de lo que se carece, elevando\u00a0las aspiraciones del hombre moderno instituye poderosas fuerzas motivacionales\u00a0orientadas a la actividad, al trabajo, al esfuerzo, al dominio y al control del\u00a0mundo, claves de la sociedad moderna y capitalista. Al mismo tiempo, sin\u00a0embargo, nos hace vivir en una continua y perpetua frustraci\u00f3n. Pero la sociedad\u00a0moderna no es s\u00f3lo frustraci\u00f3n, sino tambi\u00e9n logros e incremento del control\u00a0sobre el mundo. Y es precisamente esta realizaci\u00f3n continua de la voluntad la\u00a0que genera una idea de la in\ufb01nitud del poder del ser humano. Es precisamente la\u00a0interiorizaci\u00f3n del \u00e9xito, la desaparici\u00f3n del fracaso en el horizonte mental del\u00a0hombre, la que puede dar lugar a los mayores y m\u00e1s profundos desenga\u00f1os. Es\u00a0esta sensaci\u00f3n de in\ufb01nitud, este ense\u00f1oreamiento del hombre el que, en opini\u00f3n\u00a0de Durkheim, est\u00e1 detr\u00e1s de todos los suicidios an\u00f3micos. \u201cYa sea progresiva o\u00a0regresiva, la anomia, al franquear las necesidades de la medida que conviene,\u00a0abre las puertas a las ilusiones, y, por consiguiente, a las decepciones. Un\u00a0hombre que es bruscamente arrojado por debajo de la condici\u00f3n a la que estaba\u00a0acostumbrado, no puede dejar de exasperarse al sentir escap\u00e1rsele una situaci\u00f3n\u00a0de la que se cre\u00eda due\u00f1o\u201d (Durkheim, 1998:311).<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y5b ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Vemos as\u00ed que, en la <span class=\"ff1 v0\">anomia\u00a0<\/span>regresiva<span class=\"ff2 ws3\">, la persona pierde aquello a lo que ya cre\u00eda tener derecho y nunca\u00a0<\/span>imagin\u00f3 perder. Orientando su mirada hacia un futuro siempre mejorable, el\u00a0choque con un futuro peor se le hace insoportable, pues la distancia entre el\u00a0deseo y la realidad aumenta bruscamente. Y esta distancia se instituye como\u00a0prueba irrefutable de la p\u00e9rdida de control, el m\u00e1s \u00edntimo y profundo deseo de\u00a0la modernidad (Bauman, 1991).\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y214 ff2 fs1 fc0 sc0 ls8 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero hay otros tipos de suicidio an\u00f3mico. En la <span class=\"ff1\">anomia progresiva<\/span><span class=\"ls5\">, \u201cel\u00a0<\/span>individuo es, por el contrario, arrastrado, pero sin regla ni medida, a sobrepasarse\u00a0perpetuamente a s\u00ed mismo\u201d (Durkheim, 1998:312). Tan pronto como un l\u00edmite\u00a0u obst\u00e1culo, por peque\u00f1o que sea, se interpone en esta fren\u00e9tica carrera del\u00a0\u00e9xito, en esta con\ufb01anza absoluta en el logro de cualquier meta que se propone\u00a0el hombre, la frustraci\u00f3n aparece. \u00c9ste es el suicidio del artista o del hombre\u00a0de \u00e9xito que ya no concibe en su horizonte ning\u00fan fracaso, que llega a creerse\u00a0omnipotente y que, por tanto, cualquier contrariedad le exaspera y desespera.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y21c ff2 fs1 fc0 sc0 ls19 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otro tipo de suicidio an\u00f3mico procede del puro desasosiego que produce la continua persecuci\u00f3n de metas futuras. El hecho de tener metas, la b\u00fasqueda de \u00e9xitos, se con\ufb01gura como la \u00fanica meta concebible, de modo que el hombre deja de otorgar valor a aquello que consigue. Nada tiene valor concreto, lo \u00fanico que vale es el avance, la consecuci\u00f3n de metas, la continua sensaci\u00f3n de logro, no la satisfacci\u00f3n de lo que se logra. Y esto, en opini\u00f3n de Durkheim, no s\u00f3lo conduce al desasosiego y a la fatiga cr\u00f3nica, sino tambi\u00e9n al <span class=\"ff1\">vaciamiento del v\u00ednculo entre <\/span>esfuerzo y objeto de satisfacci\u00f3n<span class=\"ff2\">, es decir, a una absoluta p\u00e9rdida de los criterios <\/span>que podr\u00edan distinguir entre las cosas que merecen la pena ser conseguidas y las que no. Dicho con las muy gr\u00e1\ufb01cas palabras de Durkheim, nos encontramos ante \u201cuna persecuci\u00f3n sin defensa posible\u201d. La voluntad de poder por el poder, del control por el control, del dominio por el dominio. Es la tristeza que acompa\u00f1a al padre que ha gastado toda su vida trabajando y s\u00f3lo al \ufb01nal de sus d\u00edas se pregunta \u00bfpara qu\u00e9?.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y2a1 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En suma, todos los suicidios an\u00f3micos surgen del pensamiento moderno de\u00a0que el hombre no tiene l\u00edmites, del progreso material establecido como meta\u00a0suprema, y de la voluntad omn\u00edmoda de control y de dominio sobre el mundo.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y2a4 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este conjunto de factores, que elevan la motivaci\u00f3n para soportar el sacri\ufb01cio\u00a0con el que se han obtenido indudables logros, s\u00f3lo puede estar cimentado en una\u00a0continua frustraci\u00f3n, causa pr\u00f3xima de este tipo de suicidios <a id=\"ref11a\"><\/a><a href=\"#ref11\">(<span class=\"fsa ws8 v1\">11) <\/span><\/a><span class=\"v0\">. El desbordamiento\u00a0<\/span>de la voluntad, la sobreexcitaci\u00f3n de los deseos, el dilema entre el in\ufb01nito poder\u00a0y la \ufb01nita disponibilidad real, es lo que contribuye a este parad\u00f3jico clima\u00a0emocional en el que el \u00e9xito nunca puede ser garant\u00eda de satisfacci\u00f3n ni de\u00a0felicidad, nunca llega a colmar la voracidad despertada en el ser humano. Es\u00a0por esto que Durkheim vincula el suicidio an\u00f3mico al estado emocional de la\u00a0c\u00f3lera<span class=\"ff2 ws3\">, re\ufb02ejando as\u00ed la teor\u00eda que asocia la frustraci\u00f3n a la ira o a la agresi\u00f3n.\u00a0<\/span><\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y6d ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En este marco donde el deseo se absolutiza, y donde todo l\u00edmite es visto como una constricci\u00f3n exterior, el hombre decepcionado se vuelve contra la causa que le impide seguir con\ufb01ando y creyendo en su in\ufb01nitud. Sobre ella descarga la ira, sea esta causa una persona, una situaci\u00f3n, el mundo, la vida en general o hasta s\u00ed mismo. De ah\u00ed que Durkheim opte por la contenci\u00f3n, y conciba la normas sociales como un instrumento id\u00f3neo para moderar las ilimitadas aspiraciones del hombre moderno. En su perspectiva, cualquier limitaci\u00f3n de las aspiraciones reducir\u00e1 la tasa de suicidios. As\u00ed se mani\ufb01esta al hablar de la pobreza y de la miseria como un ant\u00eddoto del suicidio. El hombre no se suicida por la dureza de la vida, pues estando acostumbrado a ella, est\u00e1 acostumbrado tambi\u00e9n a no esperar demasiado de la vida. Y esta contenci\u00f3n de las aspiraciones vale tanto para el orden econ\u00f3mico como para el orden sexual, esto es, tanto para el tratamiento de la <span class=\"ff1\">anomia econ\u00f3mica<\/span> como para el de la <span class=\"ff1\">anomia conyugal<\/span><span class=\"v0\">.\u00a0<\/span><\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y17c ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sabido es que Durkheim estaba francamente en contra de las leyes del divorcio.\u00a0La virtud del matrimonio, que no es otra cosa que una reglamentaci\u00f3n de las\u00a0relaciones entre los sexos, estriba en que de\ufb01ne el objeto del deseo, lo limita y, al\u00a0mismo tiempo, ofrece los medios de su satisfacci\u00f3n. \u201cSi sus goces est\u00e1n de\ufb01nidos,\u00a0tambi\u00e9n est\u00e1n asegurados, y esta certidumbre consolida su consistencia mental.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y181 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Completamente distinta es la situaci\u00f3n del c\u00e9libe. Como puede leg\u00edtimamente\u00a0ligarse a lo que le plazca, aspira a todo y nada le satisface. Este mal del in\ufb01nito\u00a0que la anomia lleva consigo por todas partes, puede alcanzar lo mismo esta zona\u00a0de la conciencia que cualquier otra\u201d (Durkheim, 1998:294). Y este mismo estado\u00a0es el que se potencia cuando existen leyes de divorcio, cuando el ser humano no\u00a0est\u00e1 sometido a limitaci\u00f3n y determinaci\u00f3n de sus objetos de deseo.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y185 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las normas, por tanto, en la concepci\u00f3n de Durkheim, no s\u00f3lo contribuyen\u00a0a la cohesi\u00f3n social, sino que tambi\u00e9n son necesarias para la felicidad de los\u00a0individuos. Estas normas funcionan como l\u00edmites a los insaciables apetitos\u00a0del ser humano, bien procedan de su naturaleza org\u00e1nica, como en el caso del\u00a0deseo sexual de los j\u00f3venes, bien procedan de una causa social, como en el caso\u00a0de la sociedad moderna <a id=\"ref12a\"><\/a><a href=\"#ref12\">(<span class=\"fs13 wsc v1\">12) <\/span><\/a><\/span><span class=\"v0\"><span style=\"font-size: 14pt;\">.<\/span> <\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y185 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span class=\"v0\">Desde la teor\u00eda de la anomia, Durkheim justi\ufb01ca la\u00a0<\/span>presencia de un poder social, de car\u00e1cter normativo, que contenga, modere y\u00a0determine los insaciables apetitos individuales. Un poder social que debe ser\u00a0tambi\u00e9n un poder moral, pues las normas no s\u00f3lo han de ser coactivas, sino\u00a0adem\u00e1s justas, no s\u00f3lo deben inspirar miedo, sino adem\u00e1s respeto<a id=\"ref13a\"><\/a><a href=\"#ref13\"> (<span class=\"fs13 wsc v1\">13) <\/span>.\u00a0<\/a><\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-24972\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/munch2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"380\" data-id=\"24972\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/munch2.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/munch2-237x300.jpg 237w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 he y28 ff3 fs1 fc0 sc0 ls5\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">CONCLUSIONES<\/span><\/strong><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y29 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La teor\u00eda del suicidio de Durkheim pone de relieve las relaciones existentes\u00a0entre cohesi\u00f3n social y afecciones colectivas. En concreto, vincula los polos\u00a0opuestos de las dos dimensiones b\u00e1sicas de la cohesi\u00f3n social, la integraci\u00f3n\u00a0y la regulaci\u00f3n, con los climas emocionales de la sociedad y con los estados\u00a0afectivos de sus miembros individuales. En la medida que la intenci\u00f3n aut\u00e9ntica\u00a0de Durkheim era se\u00f1alar aquellos aspectos negativos impl\u00edcitos en el proceso\u00a0de modernizaci\u00f3n, as\u00ed como en la modernidad misma, concede m\u00e1s importancia\u00a0en su estudio a los polos individualista y an\u00f3mico de las dimensiones de\u00a0cohesi\u00f3n social. Lo importante, sin embargo, es que en tanto soci\u00f3logo estableci\u00f3\u00a0conexiones plausibles, a trav\u00e9s del an\u00e1lisis de tasas sociales de suicidio, entre\u00a0rasgos colectivos de una sociedad y emociones de sus miembros. De ah\u00ed que su\u00a0teor\u00eda est\u00e9 sustentada sobre sendas \ufb01losof\u00edas de la felicidad que otorgan sentido\u00a0cient\u00ed\ufb01co y sentido pr\u00e1ctico a su gran obra. La primera clasi\ufb01caci\u00f3n de suicidios,\u00a0la que distingue entre los suicidios ego\u00edsta y altruista, se\u00f1ala que la felicidad\u00a0del ser humano se encuentra en un punto medio, o de equilibrio <a id=\"ref14a\"><\/a><a href=\"#ref14\">(<span class=\"fs13 ls5 wsc v1\">14) <\/span><\/a><span class=\"v0\">, entre la\u00a0<\/span>conciencia individual y la conciencia colectiva, el punto en el que la conciencia\u00a0de la persona se constituye simult\u00e1neamente en tanto unidad y diferencia con la\u00a0conciencia colectiva. La identidad de la persona s\u00f3lo puede constituirse en tanto\u00a0re\ufb02ejo, pero re\ufb02ejo diferenciado, distorsionado y singular del espejo social.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y69 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una identidad absoluta con el grupo borra la conciencia del yo; un alejamiento excesivo del espejo impide la formaci\u00f3n de cualquier identidad. La segunda clasi\ufb01caci\u00f3n, la que distingue entre los suicidios an\u00f3mico y fatalista, se\u00f1ala que la felicidad s\u00f3lo puede encontrarse en un punto medio, o de equilibrio, entre la autonom\u00eda y la heteronom\u00eda. Un ser humano que no puede hacer nada frente a su entorno, incapaz de modi\ufb01car el contexto en funci\u00f3n de su voluntad, puede considerarse un ser muerto. A la inversa, un ser humano que no reconoce al entorno, que se cree capaz de moldear el mundo a su antojo, y que no acepta algunos l\u00edmites a su voluntad, se consume en la vana e interminable tarea de controlar el mundo y muere para s\u00ed. En ambos casos, la infelicidad se demuestra por la presencia de algunas emociones. En un caso la depresi\u00f3n y la verg\u00fcenza; en otro la frustraci\u00f3n y la ira. En suma, Durkheim proyecta con su estudio del suicidio una sociedad en la que el <span class=\"ff1\">yo comunicativo<\/span>, en busca de una identidad integrada en la cultura social, y el <span class=\"ff1\">yo activo<\/span>, en busca de una voluntad compatible con el poder social, encuentren la armon\u00eda necesaria, sustento de la felicidad.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 ye8 ff2 fs1 fc0 sc0 ls17 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La obra de Durkheim es el ejemplo m\u00e1s claro y coherente de la doble\u00a0constituci\u00f3n del <span class=\"ff1\">orden social<\/span>, un orden que s\u00f3lo es logrado en la <span class=\"ff1\">fusi\u00f3n\u00a0<\/span>simbi\u00f3tica de la dimensi\u00f3n intercomunicativa y de la dimensi\u00f3n interactiva de\u00a0la sociabilidad del ser humano<span class=\"ff2\">. Orden que pueden convertirse en <\/span>caos social\u00a0cuando con esta trama y esta urdimbre de la interacci\u00f3n no logra confeccionarse\u00a0un tupido tejido social en el que tanto la conciencia como la actividad se\u00a0sustentan mutuamente. No distinguir entre las dos dimensiones de la cohesi\u00f3n,\u00a0por un lado, y la distintiva realidad del orden\/caos social, por otro, ha generado\u00a0no pocas confusiones y malentendidos a la hora de interpretar correctamente\u00a0la obra de Durkheim<a id=\"ref15a\"><\/a><a href=\"#ref15\"> (<span class=\"fs13 ls5 wsc v1\">15)<\/span><\/a><span class=\"v0\">. En concreto, no se ha entendido bien que Durkheim\u00a0<\/span>alude a tres afecciones colectivas o estados de malestar que provoca la sociedad\u00a0moderna, y se ha tendido a confundir el tercero como un tipo especial de anomia,\u00a0del que no ha podido distinguirse con claridad <a id=\"ref16a\"><\/a><a href=\"#ref16\">(<span class=\"fs13 wsc v1\">16)<\/span><\/a><span class=\"v0\">. La anomia, tal y como se ha\u00a0<\/span>expuesto en el ep\u00edgrafe anterior, hace alusi\u00f3n a los efectos negativos que un\u00a0d\u00e9\ufb01cit de constricci\u00f3n normativa tiene sobre los individuos y sobre la propia\u00a0sociedad. Este concepto, en sentido estricto, est\u00e1 asociado a la dimensi\u00f3n\u00a0interactiva del ser humano, aqu\u00e9lla que lo contempla como un ser activo que\u00a0necesariamente ejerce su voluntad frente al mundo.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 ye8 ff2 fs1 fc0 sc0 ls17 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, hay otro\u00a0concepto, el de caos social, que expresa mucho mejor el tercer malestar al que\u00a0se re\ufb01ere Durkheim en muchas ocasiones. El estado de caos, como opuesto al de\u00a0orden, se produce cuando el yo comunicativo y el yo activo dejan de constituirse\u00a0sobre la base de un mundo estable y regular, y sobre la base de una coincidencia\u00a0entre las expectativas de los seres humanos y la realidad del mundo en el que\u00a0viven. En este estado de caos, adem\u00e1s, el yo comunicativo y el yo activo ya no\u00a0est\u00e1n arm\u00f3nicamente integrados, ya no se con\ufb01rman ni veri\ufb01can mutuamente, por lo que el sentido de la realidad se resquebraja. La sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida y de vac\u00edo puede llegar a ser total. La identidad del yo no puede autoconstituirse en la\u00a0conciencia porque los s\u00edmbolos de su universo han perdido tanto su signi\ufb01cado\u00a0como su sentido. Por otra parte, la voluntad del yo, que se sustenta sobre la\u00a0tensi\u00f3n que ofrecen al individuo las resistencias que le presenta el mundo,\u00a0pierde su orientaci\u00f3n cuando la actividad del mundo modi\ufb01ca radicalmente\u00a0su estructura de acci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y185 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un <span class=\"ff1\">mundo social<\/span> ordenado, en el que la armon\u00eda con el <span class=\"ff1\">mundo natural<\/span> y\u00a0con el <span class=\"ff1\">mundo personal<\/span> subsiste, en el que cultura y actividad con\ufb02uyen para\u00a0conformar acciones humanas con sentido y al mismo tiempo e\ufb01caces, en el\u00a0que identidad y voluntad se corresponden y veri\ufb01can rec\u00edprocamente, es el\u00a0que Durkheim a\u00f1oraba al observar la magnitud y la rapidez de los cambios\u00a0que llegaban con los procesos de modernizaci\u00f3n. Una sociedad moderna,\u00a0caracterizada por ser una sociedad de cambio, en la que el cambio era la\u00a0norma por excelencia, auguraba seg\u00fan Durkheim un perpetuo estado de caos\u00a0social. Un caos social institucionalizado, pero caos social al \ufb01n y al cabo. Todo\u00a0cambio social modi\ufb01ca el orden, un orden que s\u00f3lo puede lograrse por una lenta\u00a0adaptaci\u00f3n que siempre requiere su tiempo. Cuando m\u00e1s r\u00e1pido y cuanto m\u00e1s\u00a0catastr\u00f3\ufb01co sea el cambio, e independientemente de que la cat\u00e1strofe sea positiva\u00a0o negativa, en mayor medida aparece el caos, el desajuste y el vac\u00edo. En estos\u00a0casos la sociedad no puede hacer nada para ayudar al individuo porque, hablando\u00a0con rigor, o no hay sociedad en absoluto, o se encuentra mortalmente debilitada,\u00a0sin fuerzas para ofrecer al ser humano un mundo. La ciencia, por el lado de la\u00a0comunicaci\u00f3n, y los medios de producci\u00f3n, por el lado de la actividad, se le\u00a0antojaban a Durkheim como los grandes topos que estaban horadando el orden\u00a0tradicional. No proyectaba sobre la ciencia ni sobre el af\u00e1n de riquezas una\u00a0culpa absoluta, pues cre\u00eda que s\u00f3lo ellas podr\u00edan llenar el vac\u00edo dejado por el\u00a0debilitamiento de las creencias y de las reglamentaciones tradicionales. Pero era\u00a0obvio que ambas metas, tanto el logro del conocimiento y como el desarrollo de la riqueza, implicaban una modi\ufb01caci\u00f3n continua de la imagen del mundo y de su estructura de fuerzas.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y55 ff2 fs1 fc0 sc0 ls10 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En suma, el hombre se enfrenta en virtud de la institucionalizaci\u00f3n del\u00a0cambio por el desarrollo de la ciencia (cultura) y de la econom\u00eda (trabajo), a un\u00a0tercer sentimiento que se convierte en otro componente base del clima emocional\u00a0de la modernidad. El hombre moderno est\u00e1 abocado a vivir en un cr\u00f3nico estado\u00a0de <span class=\"ff1 ws6\">sorpresa<\/span>. Una sorpresa, una perplejidad e incertidumbre provocada por los\u00a0continuos cambios del mundo natural, del mundo social y del mundo personal<a id=\"ref17a\"><\/a><a href=\"#ref17\">(<span class=\"fs13 wsc v1\">17) <\/span><span class=\"v0\">.\u00a0<\/span><\/a><\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y5b ff2 fs1 fc0 sc0 lsf ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nada permanece estable, por lo que el hombre debe permanecer alerta a las\u00a0modi\ufb01caciones de los tres mundos. El mundo de ma\u00f1ana ser\u00e1 distinto al de\u00a0hoy, y tanto las expectativas como la con\ufb01anza que tengo hoy depositadas\u00a0en este mundo de nada me servir\u00e1n. Cada d\u00eda me enfrentar\u00e9 a la tarea de\u00a0reconstruirme en un mundo nuevo. Ma\u00f1ana no podr\u00e9 reconocer al mundo, ni\u00a0podr\u00e9 reconocerme a m\u00ed, y sin reconocimiento no puede existir <span class=\"ff1 wsf\">con\ufb01anza<a id=\"ref18a\"><\/a><a href=\"#ref18\">(18)<\/a><\/span><span class=\"fs13 ls5 wsc v1\">\u00a0<\/span>(Luhmann, 1996). Mi identidad y mi voluntad se ver\u00e1n radicalmente modi\ufb01cadas.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y2a2 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estar\u00e9 condenado cada d\u00eda a ser un distinto yo en un mundo diferente. Y lo peor,\u00a0en opini\u00f3n de Durkheim, es que un d\u00eda no basta para generar el sentimiento\u00a0de con\ufb01anza vinculado a la felicidad. Un exceso de \u201csorpresa\u201d, entendiendo\u00a0esta emoci\u00f3n en su sentido radical, no es buena a los ojos de Durkheim, como\u00a0tampoco podr\u00e1 serlo, si nos atenemos a su perspectiva \ufb01los\u00f3\ufb01ca general, un\u00a0exceso de <span class=\"ff1 ws6 v0\">tedio<\/span><span class=\"v0\">. Una excesiva estabilidad, es decir, la constituci\u00f3n de un orden\u00a0<\/span>inmutable de identidades y de voluntades \ufb01jas, un mundo acaso con\ufb01gurado\u00a0sobre el paradigma del eterno retorno, en el que nunca aparece nada nuevo\u00a0bajo el sol, tampoco puede proporcionar el contexto adecuado para la felicidad.\u00a0<\/span><\/div>\n<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 y28 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En este caso, la emoci\u00f3n de inabordable sorpresa de una sociedad en continuo\u00a0cambio, ser\u00eda sustituida por un inconmensurable tedio, por un aburrimiento vital\u00a0derivado de la plena y total adaptaci\u00f3n, carente de tensiones, entre el ser humano\u00a0y el mundo. Nada que crear, ausencia total de novedad, por un lado; nada que\u00a0repetir, imposibilidad del h\u00e1bito, por el otro. Ambos extremos provocan en el\u00a0ser humano, sin duda, una profunda ansiedad.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h4 yc6 ff2 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nuevamente, Durkheim da la impresi\u00f3n de inclinarse por la estabilidad y por\u00a0la existencia de orden, pero este sesgo, en mi opini\u00f3n, se deriva de su inter\u00e9s por\u00a0destacar aspectos del proceso de modernizaci\u00f3n apenas percibidos por algunos\u00a0de sus contempor\u00e1neos. Frente al optimismo positivista moderno, basado en\u00a0las ilusionadas perspectivas de la ciencia, de la riqueza y del progreso como\u00a0horizonte ut\u00f3pico del cambio asociado al proceso de modernizaci\u00f3n, Durkheim\u00a0quiso advertir que no existen dioses sin demonios, que la ciencia provocar\u00eda\u00a0depresi\u00f3n<span class=\"ff2 ws3\">, que la riqueza provocar\u00eda <\/span><span class=\"v0\">frustraci\u00f3n<span class=\"ff2 ws3\">, y que el progreso provocar\u00eda\u00a0<\/span><\/span>ansiedad<span class=\"ff2 ws3\">. La advertencia de que la modernidad se poblar\u00eda de caballeros de\u00a0<\/span>la triste \ufb01gura parece no haber servido de nada. Quiz\u00e1s ahora, a las puertas\u00a0de la posmodernidad, sus advertencias est\u00e9n adquiriendo un renovado vigor.\u00a0De ah\u00ed la actualidad de su tesis.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"t m0 x7 h7 y1b ff3 fs3 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Revista Internacional de Sociolog\u00eda (RIS)<\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x2 h8 y1c ff2 fs4 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Tercera \u00c9poca, n\u00ba 28, Enero-Abril, 2001, pp. 69-104.<\/span><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-24973\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Durkheim-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"360\" data-id=\"24973\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Durkheim-OK.jpg 480w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Durkheim-OK-300x225.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Durkheim-OK-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Durkheim-OK-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"t m0 x6 he y300 ff3 fs1 fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS:\u00a0<\/span><\/strong><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y301 ff2 fs2 fc0 sc0 ls41 ws3\">ALEXANDER, J. C. (1989), <span class=\"ff1\">Durkheimian sociology: cultural studies<\/span>, Cambridge University\u00a0Press, New York.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y303 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">ALVIRA MART\u00cdN, F. y F. BLANCO MORENO (1998), \u201cEstrategia y t\u00e9cnicas investigadoras\u00a0en <span class=\"ff1\">El suicidio<\/span>, de Emile Durkheim\u201d, <span class=\"ff1\">Revista Espa\u00f1ola de Investigaciones Sociol\u00f3gicas<\/span><span class=\"ls5 v0\">,\u00a0<\/span>n\u00ba 81, pp. 63-72.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y306 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">ARON, R. (1980), <span class=\"ff1\">Las etapas del pensamiento sociol\u00f3gico<\/span>, II, Buenos Aires, Siglo Veinte.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y307 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">BAUMAN, Z. (1991), <span class=\"ff1\">Modernity and ambivalence<\/span>, Cambridge, Polity Press.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y308 ff2 fs2 fc0 sc0 ls44 ws3\">BERGER, P. L. y T. LUCKMANN (1997), <span class=\"ff1\">Modernidad, pluralismo y crisis de sentido. La\u00a0<\/span>orientaci\u00f3n del hombre en el mundo moderno<span class=\"ff2 v0\">, Barcelona, Paid\u00f3s.<\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y30a ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">BERICAT ALASTUEY, E. (1998), <span class=\"ff1\">La integraci\u00f3n de los m\u00e9todos cuantitativo y cualitativo en la\u00a0<\/span>investigaci\u00f3n social. Signi\ufb01cado y medida<span class=\"ff2\">, Barcelona, Ariel.<\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y30c ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">(1999), \u201cEl contenido emocional de la comunicaci\u00f3n en la sociedad del riesgo. Microan\u00e1lisis del\u00a0discurso\u201d, <span class=\"ff1\">Revista Espa\u00f1ola de Investigaciones Sociol\u00f3gicas (REIS)<\/span>, n\u00ba 87, pp. 221-253.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y30e ff2 fs2 fc0 sc0 ls34 ws3\">(2000a), \u201cLa sociolog\u00eda de la emoci\u00f3n y la emoci\u00f3n en la sociolog\u00eda\u201d, <span class=\"ff1\">Papers. Revista de\u00a0<\/span>Sociolog\u00eda<span class=\"ff2 ws3\">, n\u00ba 62, pp. 145-176<\/span><\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y310 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">(2000 b), <span class=\"ff1\">Idea de la sociolog\u00eda<\/span> (mecanograf\u00edado), Departamento de Sociolog\u00eda, Universidad\u00a0de M\u00e1laga.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y312 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">(2001), \u201cMax Weber o el enigma emocional del origen del capitalismo\u201d, <span class=\"ff1\">Revista Espa\u00f1ola de\u00a0<\/span>Investigaciones Sociol\u00f3gicas (REIS)<span class=\"ff2\">, n\u00ba 95.<\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y314 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">BESNARD, F. (1998), \u201cAnomia y fatalismo en la teor\u00eda durkheimiana de la regulaci\u00f3n\u201d, <span class=\"ff1\">Revista <\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x13 h5 y315 ff1 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">Espa\u00f1ola de Investigaciones Sociol\u00f3gicas<span class=\"ff2\">, n\u00ba 81, pp. 41-62.<\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y316 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">BUNGE, M. (1999), <span class=\"ff1\">La relaci\u00f3n entre la sociolog\u00eda y la \ufb01losof\u00eda<\/span>, Madrid, Edaf.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y317 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">DURKHEIM, E. (1982), <span class=\"ff1\">La divisi\u00f3n del trabajo social<\/span>, Madrid, Akal.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y318 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">(1993), <span class=\"ff1\">Las formas elementales de la vida religiosa<\/span>, Madrid, Alianza.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y319 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">(1998), <span class=\"ff1 v0\">El suicidio<span class=\"ff2\">, Madrid, Akal.<\/span><\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y31a ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">ELIAS, N. (1993), <span class=\"ff1\">El proceso de la civilizaci\u00f3n. Investigaciones sociogen\u00e9ticas y psicogen\u00e9ticas<\/span>,<\/div>\n<div class=\"t m0 x13 h5 y31b ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">Madrid, F.C.E.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y31c ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">FREUD, S. (1975), <span class=\"ff1\">El malestar en la cultura<\/span>, Madrid, Alianza.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y31d ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">GIDDENS, A. (1977), <span class=\"ff1\">El capitalismo y la moderna teor\u00eda social<\/span>, Barcelona, Labor.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y31e ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">GODELIER, M. (1998), <span class=\"ff1\">El enigma del don<\/span>, Barcelona, Paid\u00f3s.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y31f ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">HIRSCHMAN, A.O. (1999), <span class=\"ff1\">Las pasiones y los intereses<span class=\"ff2\">, Barcelona, Pen\u00ednsula.<\/span><\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y320 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">HOCHSCHILD, A.R. (1983), <span class=\"ff1\">The Managed Heart. Commercialization of Human Feeling<span class=\"ff2\">, Berkeley, <\/span><\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x13 h5 y321 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">University of California Press.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y322 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">KEMPER, Th. D. (1978), <span class=\"ff1\">A Social Interactional Theory of Emotions<\/span>, Nueva York, John Willey<\/div>\n<div class=\"t m0 x13 h5 y323 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">&amp; Sons.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y324 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">LUKMANN, N. (1996), <span class=\"ff1\">Con\ufb01anza<\/span>, Barcelona, Anthropos.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y325 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">MERTON, R. K. (1964), <span class=\"ff1 ls45\">Teor\u00eda y estructura sociales<span class=\"ff2\">, Buenos Aires, Fondo de Cultura <\/span><\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x13 h5 y326 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5\">Econ\u00f3mica.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y327 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">PARSONS, T. (1968), <span class=\"ff1 v0\">La estructura de la acci\u00f3n social I<span class=\"ff2\">, Madrid, Guadarrama.<\/span><\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y328 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">(1982), <span class=\"ff1 v0\">El sistema social<span class=\"ff2\">, Madrid, Alianza.<\/span><\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y329 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">RAMOS TORRE, R. (1998), \u201cUn t\u00f3tem fr\u00e1gil: aproximaci\u00f3n a la estructura te\u00f3rica de <span class=\"ff1\">El suicidio<\/span><span class=\"v0\">\u201d, <\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x13 h5 y32a ff1 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">Revista Espa\u00f1ola de Investigaciones Sociol\u00f3gicas<span class=\"ff2\">, n\u00ba 81, pp. 17-40.<\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y32b ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">RODR\u00cdGUEZ IB\u00c1\u00d1EZ, J. E. (1999), \u201c<span class=\"ff1 v0\">Laudatio<span class=\"ff2\"> de <\/span>El suicidio<span class=\"ff2\">, de Durkheim\u201d, <\/span>Papers. Revista <\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x13 h5 y32c ff1 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">de Sociolog\u00eda<span class=\"ff2\">, n\u00ba 57, pp. 33-38<\/span><\/div>\n<div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y310 ff2 fs2 fc0 sc0 ls3f ws3\">SCHEFF, Th. J. (1988), \u201cShame and Conformity: The Deference-Emotion System\u201d, <span class=\"ff1\">American\u00a0<\/span>Sociological Review<span class=\"ff2\">, vol. 53, pp. 395-406.<\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y312 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">(1990), <span class=\"ff1\">Microsociology. Discourse, Emotion and Social Structure<span class=\"ff2\">, Chicago, The University\u00a0<\/span><\/span>of Chicago Press.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y32d ff2 fs2 fc0 sc0 ls46 ws3\">(2000), \u201cShame and the social bond: A sociological theory\u201d, <span class=\"ff1\">Sociological Theory<\/span>, vol.<\/div>\n<div class=\"t m0 x13 h5 y315 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">18, n\u00ba 1, pp. 84-99.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y316 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">SCHOPENHAUER, A. (1984), <span class=\"ff1\">La sabidur\u00eda de la vida<\/span>, M\u00e9xico, Porr\u00faa.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y32e ff2 fs2 fc0 sc0 ls39 ws3\">SEMINARIO DE FUNDAMENTOS CL\u00c1SICOS DE SOCIOLOG\u00cdA (1999), \u201cCentenario de\u00a0El suicidio<span class=\"ff2\">, de \u00c9mile Durkheim (1987-1997)\u201d, <\/span>Papers. Revista de Sociolog\u00eda<span class=\"ff2\">, n\u00ba 57, pp.\u00a0<\/span>39-72.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y331 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">SENNETT, R. (2000), <span class=\"ff1\">La corrosi\u00f3n del car\u00e1cter. Las consecuencias personales del trabajo en el <\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x13 h5 y332 ff1 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">nuevo capitalismo<span class=\"ff2\">, Barcelona, Anagrama.<\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y31b ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">SMITH, A. (1997), <span class=\"ff1\">La teor\u00eda de los sentimientos morales<\/span>, Madrid, Alianza.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y31c ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">WEBER, M. (1998), <span class=\"ff1\">Ensayos sobre sociolog\u00eda de la religi\u00f3n<\/span>, vol I, Madrid, Taurus.<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y333 ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">WILLARD GAYLIN, <span class=\"v0\">M.D. (1989), <span class=\"ff1\">The Rage Within. Anger in Modern Life<\/span>, New York, Penguin.<\/span><\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y31e ff2 fs2 fc0 sc0 ls5 ws3\">ZEITLIN, I. (1979), <span class=\"ff1\">Ideolog\u00eda y teor\u00eda sociol\u00f3gica<\/span>, Buenos Aires, Amorrortu.<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"background-color: #ccffcc;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; background-color: #ccffcc;\">NOTAS:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<div class=\"t m0 x6 h5 ye1 ff2 fs2 fc0 sc0 ls22 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref1\"><\/a><a href=\"#ref1a\">1<\/a><span class=\"ls5\"> La cursiva es nuestra. Como en muchos otros asuntos, Durkheim y Freud coinciden en el\u00a0<\/span>diagn\u00f3stico general, pero presentan planteamientos radicalmente opuestos. Para Freud, el\u00a0malestar ten\u00eda su origen en las necesidades de coordinaci\u00f3n de una sociedad que dejaba estrecho\u00a0margen para la satisfacci\u00f3n de los impulsos individuales (Freud, 1975). Para Durkheim, el\u00a0malestar procede del aislamiento, del individualismo y de la anomia en tanto expresi\u00f3n de una\u00a0de\ufb01ciente integraci\u00f3n social.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h19 y15e ff2 fsb fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref2\"><\/a><a href=\"#ref2a\">2<\/a><span class=\"fs2 v2\"> Esta <span class=\"ff1\">inducci\u00f3n teor\u00e9tica<\/span> comparte algunos rasgos metodol\u00f3gicos con la <span class=\"ff1\">inducci\u00f3n anal\u00edtica\u00a0<\/span><\/span>de F. Znaniecki. Ambas parten de minuciosos an\u00e1lisis emp\u00edricos con la \ufb01nalidad expl\u00edcita de\u00a0descubrir modelos te\u00f3ricos que den cuenta de la realidad observada. Sin embargo, mientras la\u00a0inducci\u00f3n anal\u00edtica utiliza el estudio cualitativo de casos, y la comparaci\u00f3n entre casos, como medio\u00a0de estimular los descubrimientos te\u00f3ricos, la inducci\u00f3n teor\u00e9tica utiliza el an\u00e1lisis de variable\u00a0para depurar, de\ufb01nir y comparar casos.\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h1a y164 ff2 fsb fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref3\"><\/a><a href=\"#ref3a\">3<\/a><span class=\"fs2 v2\"> El hecho de que a la \u201cclasificaci\u00f3n emocional\u201d de los tipos de suicidio la denomine\u00a0<\/span>\u201cclasi\ufb01caci\u00f3n morfol\u00f3gica\u201d es sintom\u00e1tico del intento general, en la sociolog\u00eda cl\u00e1sica positivista, de\u00a0ocultar hasta cierto punto las referencias emocionales directas (Scheff, 1990).\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"t m0 x6 h5 y178 ff2 fs2 fc0 sc0 ls22 ws3\"><a id=\"ref4\"><\/a><a href=\"#ref4a\">4<\/a><span class=\"ls5\"> Durkheim menciona aqu\u00ed a modo de ejemplo las doctrinas de Epicuro, Zen\u00f3n, Schopenhauer\u00a0<\/span>y Hartmann, doctrinas todas ellas pesimistas y que, como veremos m\u00e1s adelante, tienen mucha\u00a0relaci\u00f3n con la \ufb01losof\u00eda de la felicidad que subyace a su concepto de anomia.<\/div>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"t m0 x6 h1b y190 ff2 fsb fc0 sc0 ls5 ws3\"><a id=\"ref5\"><\/a><a href=\"#ref5a\">5<\/a><span class=\"fs2 ls17 v2\"> Esta \u201cfunci\u00f3n de se\u00f1al\u201d, caracter\u00edstica de las emociones, fue originalmente puesta de\u00a0<\/span>mani\ufb01esto por S. Freud al tratar la angustia. La diferencia entre Freud y Durkheim es que el\u00a0primero relaciona la emoci\u00f3n con el estado individual de salud, mientras que el segundo la\u00a0relaciona con el estado social.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h1a y194 ff2 fsb fc0 sc0 ls5 ws3\"><a id=\"ref6\"><\/a><a href=\"#ref6a\">6<\/a><span class=\"fs2 v2\"> La cursiva es nuestra.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h1b y195 ff2 fsb fc0 sc0 ls5 ws3\"><a id=\"ref7\"><\/a><a href=\"#ref7a\">7<\/a><span class=\"fs2 v2\"> La cursiva es nuestra.<\/span><\/div>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"t m0 x6 h1b y1aa ff2 fsb fc0 sc0 ls5 ws3\"><a id=\"ref8\"><\/a><a href=\"#ref8a\">8<\/a><span class=\"fs2 v2\"> Sobre el ambiguo estatuto de la \u201cnormas sociales\u201d, que algunos soci\u00f3logos incluyen\u00a0<\/span>en el \u00e1mbito de la cultura sin ofrecer las necesarias matizaciones, ver los argumentos que se\u00a0exponen m\u00e1s adelante.\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref9\"><\/a><a href=\"#ref9a\">9<\/a><span class=\"fs2 v2\"> La cursiva es nuestra.\u00a0<\/span><\/p>\n<div class=\"t m0 x6 h1a y27b ff2 fsb fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref10\"><\/a><a href=\"#ref10a\">10<\/a><span class=\"fs2 v2\"> Anulaci\u00f3n que en la \ufb01losof\u00eda de Schopenhauer lleva a cabo el mismo individuo, pero que en la\u00a0<\/span>\ufb01losof\u00eda de Durkheim debe llevar a cabo la sociedad como poder moral que se le impone. El primero\u00a0habla de autocontenci\u00f3n, mientras el segundo de contenci\u00f3n social de los deseos.\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h1a y2a7 ff2 fsb fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref11\"><\/a><a href=\"#ref11a\">11<\/a><span class=\"fs2 ls3 v2\"> Mientras que Durkheim estudia los estados sociales que llevan a la frustraci\u00f3n, Merton\u00a0<\/span>(1964:131-201), avanzando un paso m\u00e1s en el an\u00e1lisis, estudi\u00f3 tambi\u00e9n distintos tipos de conductas\u00a0desviadas en tanto estrategias de los individuos para afrontar la frustraci\u00f3n. En Merton, el modelo\u00a0de frustraci\u00f3n, o diferencia entre aspiraciones y logros, deriva socialmente del contraste entre la\u00a0uniformidad social de la cultura del \u00e9xito y el acceso diferencial a recursos o medios leg\u00edtimos\u00a0vinculados espec\u00ed\ufb01camente a diversas posiciones en la estructura social. As\u00ed pues, Merton a\u00f1ade\u00a0al estudio de las causas sociales de la frustraci\u00f3n, el estudio de sus efectos o consecuencias\u00a0sociales. En este sentido, supera y especi\ufb01ca el simple modelo de frustraci\u00f3n-agresi\u00f3n utilizado\u00a0por Durkheim.\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"t m0 x6 h1a y2b2 ff2 fsb fc0 sc0 ls5 ws3\"><a id=\"ref12\"><\/a><a href=\"#ref12a\">12<\/a><span class=\"fs2 v2\"> Durkheim alterna, seg\u00fan conviene a sus argumentos, estos dos or\u00edgenes de la ilimitud. Unas\u00a0<\/span>veces se atribuye a la naturaleza de su ser org\u00e1nico en tanto afectada por una espiritualidad capaz\u00a0de concebir deseos in\ufb01nitos. Otras, estos deseos in\ufb01nitos son directamente estimulados por la\u00a0naturaleza propia de la sociedad moderna. En cualquier caso, concibe al hombre como un ser\u00a0insatisfecho, dominado por apetitos insaciables. No es necesario advertir que con ello se aleja de la\u00a0pura interpretaci\u00f3n social del ser humano.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y2b8 ff2 fs2 fc0 sc0 ls22 ws3\"><a id=\"ref13\"><\/a><a href=\"#ref13a\">13<\/a><span class=\"ls5\"> La orientaci\u00f3n socialmente conservadora de Durkheim, frente a Marx, se pone de mani\ufb01esto\u00a0<\/span>en el hecho de que el primero cree posible una sociedad ordenada y desigualitaria, en la que sus miembros ocupen posiciones sociales funcionalmente diferentes, y reciban, por tanto, recompensas desiguales. Para Durkheim, la clave de esta posibilidad estaba en la limitaci\u00f3n normativa de las aspiraciones de quienes ocupaban las distintas posiciones en la divisi\u00f3n social del trabajo.\u00a0 Esto no ser\u00eda posible por medio de la pura coacci\u00f3n, sino por medio de la coacci\u00f3n de un poder moral asociado a una justa distribuci\u00f3n del producto social. Ver Durkheim (1998:267-9). Para una exposici\u00f3n del conservadurismo de Durkheim en relaci\u00f3n al con\ufb02icto de clases, ver Zeitlin (1979:306-11).\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h19 y2c8 ff2 fsb fc0 sc0 ls5 ws3\"><a id=\"ref14\"><\/a><a href=\"#ref14a\">14<\/a><span class=\"fs2 ls1 v2\"> En este aspecto, puede considerarse a Durkheim continuador sociol\u00f3gico de la tradici\u00f3n\u00a0<\/span>aristot\u00e9lica del justo t\u00e9rmino, o punto medio, entre dos extremos que se\u00f1alan el exceso o defecto de\u00a0alguna cualidad o estado necesario para el establecimiento de una buena vida. En contra de Besnard\u00a0(1998), no creo que Durkheim abandonara de\ufb01nitivamente ese aspecto de su teor\u00eda. Besnard\u00a0piensa que sustituy\u00f3 el \u201cmodelo del punto medio\u201d, por el \u201cmodelo de fuerzas en equilibrio\u201d. En mi\u00a0opini\u00f3n, el error de Besnard se debe a que no distingue bien las fuentes de las dos clasi\ufb01caciones de tipos de suicidio, como hemos visto, soportada una sobre la dimensi\u00f3n intercomunicativa, y 0tra sobre la dimensi\u00f3n interactiva. Mientras que en la conciencia no pueden darse oposici\u00f3n\u00a0entre fuerzas, en la actividad s\u00ed se dan, pues toda actividad est\u00e1 sustentada sobre alg\u00fan tipo\u00a0de energ\u00eda. Esto explica que s\u00f3lo en la distinci\u00f3n de suicidios an\u00f3mico-fatalista se observe un modelo de equilibrio de fuerzas. Pero este equilibrio de fuerzas es tambi\u00e9n una traducci\u00f3n de\u00a0la \ufb01losof\u00eda del punto medio.\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"t m0 x6 h1b y2d6 ff2 fsb fc0 sc0 ls5 ws3\"><a id=\"ref15\"><\/a><a href=\"#ref15a\">15<\/a><span class=\"fs2 v2\"> Un caso notorio de \ufb02agrante error puede verse en Aron (1980:43), donde confunde el suicidio <\/span>ego\u00edsta con el an\u00f3mico: \u201cToda situaci\u00f3n que tienda a aumentar la disparidad entre los deseos y\u00a0la satisfacci\u00f3n se expresa en un coe\ufb01ciente de agravamiento. Este primer tipo social de suicidio,\u00a0establecido mediante el estudio estad\u00edstico de las correlaciones, se de\ufb01ne con el t\u00e9rmino <span class=\"ff1 ws1\">ego\u00edsmo<\/span>\u201d.\u00a0Es obvio que la <span class=\"ff1\">frustraci\u00f3n<\/span> que indica Aron constituye elemento esencial del suicidio an\u00f3mico, no\u00a0del ego\u00edsta. Esto pone de relieve la importancia de especi\ufb01car las emociones asociadas a cada tipo\u00a0de suicidio para comprender la verdadera naturaleza de las dimensiones integradora y reguladora\u00a0de la cohesi\u00f3n social. Sin esta especi\ufb01caci\u00f3n emocional, como sucede en otros muchos autores, las\u00a0distinciones se dibujan sobre un tel\u00f3n de fondo de ambig\u00fcedad.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h1b y2df ff2 fsb fc0 sc0 ls5 ws3\"><a id=\"ref16\"><\/a><a href=\"#ref16a\">16<\/a><span class=\"fs2 v2\"> En la mayor parte de la interpretaciones de <span class=\"ff1\">El suicidio<\/span> est\u00e1 m\u00e1s o menos presente, aunque\u00a0<\/span>irresuelto, el tema de las dos anomias. Aqu\u00ed proponemos una soluci\u00f3n tentativa, pre\ufb01riendo\u00a0restringir el concepto de anomia al estado social caracterizado, <span class=\"ff1 ws1 v0\">exclusivamente<\/span><span class=\"v0\">, por una falta de\u00a0<\/span>normas que afectan al tri\u00e1ngulo formado por la voluntad, la actividad y la satisfacci\u00f3n. O si se\u00a0quiere, por las aspiraciones, los medios y los logros. El problema de la confusi\u00f3n con el tercer\u00a0malestar deriva de que la interactividad es tambi\u00e9n constituyente del orden social. En nuestra\u00a0opini\u00f3n, sin embargo, debe y puede distinguirse la naturaleza y el poder constituyente de\u00a0la <span class=\"ff1 wse\">interactividad<\/span>, as\u00ed como el de la <span class=\"ff1 wse\">intercomunicaci\u00f3n<\/span>, de la naturaleza propia, especi\ufb01ca y\u00a0peculiar del <span class=\"ff1 ws1\">orden\/caos<\/span> social.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h5 y2ed ff2 fs2 fc0 sc0 ls22 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref17\"><\/a><a href=\"#ref17a\">17<\/a><span class=\"ls43\"> Un ejemplo reciente de los efectos de la flexibilidad que el cambio impone sobre el\u00a0<\/span>individuo, que atiende adem\u00e1s a los efectos emocionales sobre las personas, puede verse en la\u00a0obra de Richard Sennett (2000)<span class=\"ff1\">.\u00a0<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"t m0 x6 h1a y2f0 ff2 fsb fc0 sc0 ls5 ws3\" style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref18\"><\/a><a href=\"#ref18a\">18<\/a><span class=\"fs2 v2\"> Parsons tampoco distingue entre las condiciones espec\u00ed\ufb01cas de la anomia, y las condiciones\u00a0<\/span>de caos social. Estas \u00faltimas est\u00e1n vinculadas a la sorpresa, la incertidumbre, la ansiedad, la\u00a0descon\ufb01anza y la confusi\u00f3n. Parsons evidencia esta falta de de\ufb01nici\u00f3n al citar conjuntamente\u00a0\u201cla sensaci\u00f3n de confusi\u00f3n y frustraci\u00f3n\u201d en las depresiones econ\u00f3micas (Parsons, 1968:422).\u00a0La confusi\u00f3n forma parte del complejo emocional del caos, mientras que la frustraci\u00f3n forma\u00a0parte del complejo emocional de la anomia. El hecho es que en la realidad emp\u00edrica pueden darse\u00a0simult\u00e1neamente, pero esto no signi\ufb01ca que constituyan un fen\u00f3meno id\u00e9ntico. As\u00ed por ejemplo,\u00a0en per\u00edodos de r\u00e1pida bonanza econ\u00f3mica los efectos de desajuste o caos se presentar\u00e1n desde el\u00a0principio. Sin embargo, la frustraci\u00f3n s\u00f3lo podr\u00e1 presentarse una vez avanzado el proceso, es decir,\u00a0cuando el incremento de posibilidades hayan disparado y generalizado las aspiraciones. En los\u00a0inicios de bonanza econ\u00f3mica el clima emocional suele ser de alegr\u00eda e incluso de orgullo, pues los\u00a0individuos obtienen los primeros objetos de deseo y se perciben como causa directa de las mejoras.\u00a0Insistimos que el ser humano es una realidad din\u00e1mica, y esto hace que su conciencia emocional\u00a0pueda ser tan distinta, incluso en per\u00edodos que con indicadores materiales, como la renta o su tasa\u00a0de incremento, pudi\u00e9ramos considerar uniformes u homog\u00e9neos.\u00a0<\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>EL SUICIDIO EN DURKHEIM,\u00a0O LA MODERNIDAD DE LA TRISTE FIGURA, Por\u00a0EDUARDO BERICAT ALASTUEY *** \u00c9mile Durkheim: \u00abEl suicidio\u00bb El suicidio\u00a0(1897) es una de las m\u00e1s importantes obras del\u00a0soci\u00f3logo\u00a0franc\u00e9s\u00a0\u00c9mile Durkheim\u00a0que trata sobre el\u00a0suicidio. Como su nombre <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/12\/17\/el-suicidio-en-espana-2018-el-suicidio-en-durkheim-o-la-modernidad-de-la-triste-figura-por-eduardo-bericat\/\" title=\"EL SUICIDIO EN ESPA\u00d1A (2018) \/\/ \u00abEl Suicidio en Durkheim,\u00a0o la Modernidad de la Triste Figura\u00bb, por\u00a0Eduardo Bericat\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":24981,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-24949","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-justicia"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24949","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24949"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24949\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/24981"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24949"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24949"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24949"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}