{"id":24864,"date":"2019-12-15T00:05:44","date_gmt":"2019-12-14T23:05:44","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=24864"},"modified":"2025-08-31T20:13:54","modified_gmt":"2025-08-31T18:13:54","slug":"esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau-parte-11","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/12\/15\/esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau-parte-11\/","title":{"rendered":"Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n, de Jean-Marie Guyau \u2013 PARTE 11"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/10\/13\/indice-posts-libro-esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau\/\">INDICE de CAPITULOS\u00a0 \u00abESBOZOS DE UNA MORAL SIN SANCI\u00f3N NI OBLIGACI\u00f3N\u00bb, J. M. Guyau<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>*<span style=\"color: #008000;\">*<\/span>*<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24869 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/sociedade-julga-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"24869\" \/><\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1 class=\"entry-title\" style=\"text-align: center;\">Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n<\/h1>\n<h1 class=\"entry-title\" style=\"text-align: center;\">\u00a0<strong><a id=\"ref4a\"><\/a><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><a style=\"color: #008000;\" href=\"#ref4\">Jean-Marie Guyau<\/a><\/span><\/strong><\/h1>\n<h1 class=\"entry-title\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"> PARTE 11<\/span><\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 36pt;\">Libro tercero<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\"> La idea de sanci\u00f3n<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24870 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/diferencia-entre-norma-y-regla-og-OK-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"24870\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">\u00a0<span style=\"color: #008000;\">Cap\u00edtulo primero<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 36pt;\">1<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\"> Cr\u00edtica de la sanci\u00f3n natural y de la <em>sanci\u00f3n moral<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La humanidad ha considerado casi siempre a la ley moral y su sanci\u00f3n como inseparables; para la mayor\u00eda de los moralistas, el vicio tiene como consecuencia racional al sufrimiento, la virtud constituye una especie de derecho a la felicidad. La idea de sanci\u00f3n ha parecido tambi\u00e9n hasta aqu\u00ed, una de las nociones primitivas y esenciales de toda moral. De acuerdo a los estoicos y a los kantianos, es cierto que la sanci\u00f3n no sirve en absoluto para fundar la ley; sin embargo, es el complemento necesario; seg\u00fan Kant el pensamiento de todo ser racional une <em>a priori <\/em>la desgracia al vicio, la felicidad a la virtud mediante un juicio sint\u00e9tico. A los ojos de Kant, tal es la fuerza y la legitimidad de ese juicio que, si la sociedad humana decidiese de pleno acuerdo disolverse, deber\u00eda ante todo, antes de la dispersi\u00f3n de sus miembros, ejecutar hasta el \u00faltimo criminal encerrado en sus prisiones; deber\u00eda liquidar esta especie de deuda del castigo que recae sobre ella y que recaer\u00e1 m\u00e1s tarde sobre Dios. Hasta ciertos moralistas deterministas, que niegan en suma el m\u00e9rito y el dem\u00e9rito, parecen ver, sin embargo, una leg\u00edtima necesidad intelectual en esta tendencia de la humanidad a considerar todo acto como seguido por una sanci\u00f3n. Finalmente los utilitarios como por ejemplo Sidgwick, parecen admitir no s\u00e9 qu\u00e9 lazo m\u00edstico entre tal g\u00e9nero de conducta y tal estado feliz o desdichado de la sensibilidad; Sidgwick cree poder recurrir en nombre del utilitarismo, a las penas y recompensas de la otra vida; la ley moral, sin una sanci\u00f3n definitiva, le parecer\u00eda conducir a una <em>fundamental contradicci\u00f3n <\/em><a id=\"ref1a\"><\/a><a href=\"#ref1\">(1).<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como la idea de sanci\u00f3n es uno de los principios de la moral humana, se halla tambi\u00e9n en el fondo de toda religi\u00f3n -cristiana, pagana o budista. No hay una religi\u00f3n que no admita una providencia, y la providencia no es m\u00e1s que una especie de justicia distributiva que, despu\u00e9s de haber obrado incompletamente en este mundo, toma su desquite en otro; esta justicia distributiva es lo que los moralistas entienden por sanci\u00f3n. Se puede decir que la religi\u00f3n consiste esencialmente en esta creencia; que hay una sanci\u00f3n metaf\u00edsicamente ligada a todo acto moral, en otros t\u00e9rminos, que debe existir en el orden profundo de las cosas, una proporcionalidad entre el estado bueno o malo de la voluntad y el estado bueno o malo de la sensibilidad. Parece, pues, que la religi\u00f3n y la moral coinciden respecto a este punto, que sus exigencias mutuas est\u00e1n de acuerdo, mucho m\u00e1s que la moral se completa con la religi\u00f3n; la idea de justicia distributiva y de sanci\u00f3n, colocada habitualmente, en primer rango entre nuestras nociones morales, reclama, en efecto, naturalmente, bajo una forma u otra, la de una justicia celeste.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Quisi\u00e9ramos esbozar aqu\u00ed la cr\u00edtica de esta importante idea de sanci\u00f3n, para depurarla de toda especie de alianza m\u00edstica. \u00bfEs verdad que existe un lazo natural o racional entre la moralidad del querer y una recompensa o una pena aplicada a la sensibilidad? En otros t\u00e9rminos: \u00bftienen derecho a verse asociados el m\u00e9rito intr\u00ednseco a un goce, o el dem\u00e9rito a un dolor? Tal es el problema que se puede todav\u00eda plantear en forma de ejemplo, preguntando: \u00bfExiste alguna clase de raz\u00f3n (fuera de las consideraciones sociales), para que el m\u00e1s grande criminal reciba, debido a su crimen, un simple alfilerazo, y el hombre virtuoso un precio por su virtud ? \u00bfTiene el mismo agente moral, por lo que a \u00e9l se refiere, aparte de las cuestiones de utilidad o de higiene moral, el deber de castigar por castigar o de recompensar por recompensar?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Quisi\u00e9ramos demostrar hasta qu\u00e9 punto es moralmente condenable la idea que se forman de la sanci\u00f3n la moral y la religi\u00f3n vulgares. Desde el punto de vista social, la sanci\u00f3n verdaderamente racional de una ley no podr\u00eda ser m\u00e1s que una defensa de esta ley, y a esta defensa, in\u00fatil con respecto a todo acto pasado, la veremos alcanzar solamente a lo futuro. Desde el punto de vista moral, <em>sanci\u00f3n <\/em>parece significar simplemente, de acuerdo a la misma etimolog\u00eda, <em>consagraci\u00f3n, santificaci\u00f3n<\/em>; ahora bien, si para los que admiten una ley moral, es verdaderamente el car\u00e1cter santo y sagrado de la ley lo que le da fuerza de ley, este car\u00e1cter debe implicar, de acuerdo a la idea que nos hacemos hoy de la santidad y la divinidad ideal, una especie de renunciamiento, de desinter\u00e9s supremo; cuanto m\u00e1s sagrada es una ley, m\u00e1s desarmada debe estar, de tal manera que, en lo absoluto y fuera de las conveniencias sociales, la verdadera sanci\u00f3n parece deber ser la completa impunidad de la cosa realizada. Tambi\u00e9n veremos que toda justicia propiamente penal es injusta; mucho m\u00e1s: toda justicia distributiva tiene un car\u00e1cter exclusivamente social y s\u00f3lo puede ser justificada desde el punto de vista de la sociedad en general, lo que llamamos <em>justicia <\/em>es una\u00a0 noci\u00f3n completamente humana y relativa; s\u00f3lo la caridad o la piedad (sin la significaci\u00f3n pesimista que le da Schopenhauer) es una idea verdaderamente universal, que no puede ser limitada o restringida por nada.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24871\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/juiciomoral.jpg\" alt=\"\" width=\"448\" height=\"358\" data-id=\"24871\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 36pt;\"><strong>2<\/strong><\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong> Sanci\u00f3n natural<\/strong><\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los moralistas cl\u00e1sicos tienen la costumbre de ver en la sanci\u00f3n natural una idea del mismo orden que la de la expiaci\u00f3n; la naturaleza comienza, seg\u00fan ellos, lo que la humanidad y Dios deben continuar; quien quiera que viole las leyes naturales, se halla ya castigado de una manera que, de creerles, anuncia y prepara el castigo que resulta de las leyes morales. Nada m\u00e1s inexacto a nuestros ojos que esta concepci\u00f3n. La naturaleza no castiga a nadie (en el sentido en que la moral cl\u00e1sica toma esa palabra) y la naturaleza no tiene a nadie para castigar por la raz\u00f3n de que no hay verdaderos culpables de delito contra ella; no se viola una ley natural, o entonces no ser\u00eda ya una\u00a0 ley natural; la pretendida violaci\u00f3n de una ley de la naturaleza, es siempre una verificaci\u00f3n de ella, una demostraci\u00f3n visible. La naturaleza es un gran mecanismo siempre en marcha que la voluntad del individuo no podr\u00eda entorpecer ni un instante; tritura tranquilamente al que cae en sus engranajes; ser o no ser; no conoce otro castigo ni otra recompensa. Si se pretende violar la ley de la gravedad, inclin\u00e1ndose demasiado afuera en lo alto de la torre de Saint-Jacques, se ver\u00e1 uno obligado de inmediato a\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">presentar la comprobaci\u00f3n sensible de esta ley, destroz\u00e1ndose en el suelo. Si se quiere, como cierto personaje de un novelista moderno, detener una locomotora lanzada a toda velocidad mediante una barra de hierro, se experimentar\u00e1, a propia costa, la inferioridad de la fuerza humana respecto a la del vapor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De la misma forma, la indigesti\u00f3n de un glot\u00f3n o la ebriedad de un bebedor, no tienen en la naturaleza ninguna clase de car\u00e1cter moral y penal; simplemente, permiten al paciente calcular la fuerza de resistencia que su est\u00f3mago o su cerebro pueden ofrecer a la nociva influencia de tal masa de alimentos o de tal cantidad de alcohol; es tambi\u00e9n una ecuaci\u00f3n matem\u00e1tica que se plantea, m\u00e1s complicada esta vez, y que sirve para verificar los teoremas generales de la higiene y de la fisiolog\u00eda. Por lo dem\u00e1s, esta fuerza de resistencia de un est\u00f3mago o de un cerebro, variar\u00e1 mucho de acuerdo a los individuos; nuestro bebedor aprender\u00e1 que no puede beber como S\u00f3crates, y nuestro glot\u00f3n que no tiene el est\u00f3mago del emperador Maximino. Hagamos notar que las consecuencias naturales en un acto, jam\u00e1s est\u00e1n ligadas a la intenci\u00f3n que ha dictado ese acto; arrojaos al agua sin saber nadar, y, sea por abnegaci\u00f3n o por simple desesperaci\u00f3n, os ahogar\u00e9is igualmente r\u00e1pido. Tened un buen est\u00f3mago y ninguna predisposici\u00f3n a la gota; podr\u00e9is comer con exceso casi impunemente; por el contrario, sed disp\u00e9pticos, y estar\u00e9is condenados sin cesar a sufrir el suplicio de la inanici\u00f3n relativa. Otro ejemplo: hab\u00e9is cedido a un acceso de intemperancia; esper\u00e1is con inquietud la <em>sanci\u00f3n de la naturaleza<\/em>; algunas gotas de una medicina la evitar\u00e1 cambiando los t\u00e9rminos de la ecuaci\u00f3n que se plantea en vuestro organismo. La justicia de las cosas es, pues, a la vez, absolutamente inflexible desde el punto de vista matem\u00e1tico y absolutamente incorruptible desde el punto de vista moral.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para decirlo mejor, las leyes de la naturaleza, como tales, son inmorales o, si se quiere, amorales, precisamente porque son necesarias; cuanto m\u00e1s inviolables son de hecho, tanto menos santas y sagradas son y menos sanci\u00f3n real tienen. El hombre no ve en ellas m\u00e1s que un obst\u00e1culo m\u00f3vil que trata de rechazar. Todas sus audacias contra la naturaleza no son m\u00e1s que felices o desdichadas experiencias y sus resultados tienen un valor cient\u00edfico, en modo alguno moral.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se ha ensayado, no obstante, mantener la sanci\u00f3n natural, estableciendo una especie de armon\u00eda secreta, que la est\u00e9tica hace visible, entre la marcha de la naturaleza y la de la voluntad moral. La moralidad comunicar\u00eda necesariamente a los que la poseen una superioridad en el orden mismo de la naturaleza. La experiencia moral -se ha dicho- muestra una dependencia de esa \u00edndole entre el bien moral y el f\u00edsico, entre lo hermoso o lo feo manifestados materialmente y lo hermoso o lo feo del orden de las pasiones y las ideas, y tan bien se ve modificarse a los \u00f3rganos, modelarse de acuerdo a sus funciones habituales, que no es dudoso que si la vida humana pudiese prolongarse suficientemente, a la larga acabar\u00eda por mostrarnos, debido al abandono cada vez m\u00e1s instintivo de ciertos hombres a todos los vicios, a la dominaci\u00f3n adquirida por ciertos otros, o a sus facultades convertidas al bien, monstruos por un lado y verdaderos hombres por el otro <a id=\"ref2a\"><\/a><a href=\"#ref2\">(2).<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hagamos notar, ante todo, que esta ley de armon\u00eda entre la naturaleza y la moralidad que se esfuerzan por establecer, es m\u00e1s v\u00e1lida para la especie que para la vida individual, a\u00fan prolongada; se requiere una serie de generaciones y de modificaciones espec\u00edficas para que una cualidad moral se manifieste mediante una cualidad f\u00edsica, y un defecto mediante una fealdad. Adem\u00e1s los partidarios de la sanci\u00f3n est\u00e9tica parecen\u00a0confundir enteramente la inmoralidad con lo que se puede llamar bestialidad, es decir el abandono absoluto a los instintos groseros, la ausencia elevada, de todo razonamiento sutil. La inmoralidad no es necesariamente tal cosa; puede coincidir con el refinamiento de esp\u00edritu, puede no rebajar la inteligencia; ahora bien, lo que se manifiesta en los \u00f3rganos del cuerpo es m\u00e1s bien la decadencia de la inteligencia, que la desviaci\u00f3n de la voluntad. No es posible imaginarse que una Cleopatra y un Don Juan deban necesariamente dejar de ofrecer el tipo de la belleza f\u00edsica, a\u00fan si se prolonga su existencia. Los instintos de astucia, de c\u00f3lera, de venganza, que encontramos entre los italianos del sur, no han alterado en absoluto la rara belleza de su raza. Por otra parte, muchos de los tipos de conducta que nos parecen vicios, en el avanzado estado social en que nos hallamos, son virtudes en el estado de naturaleza; de ellos no puede salir, pues, ninguna fealdad verdaderamente chocante, ninguna marcada alteraci\u00f3n de tipo humano. Por el contrario, si las cualidades y, a veces, las virtudes de la civilizaci\u00f3n, fuesen llevadas al exceso, producir\u00edan f\u00e1cilmente monstruosidades f\u00edsicas. Se ve sobre qu\u00e9 fr\u00e1gil base se apoya todo el que trata de inducir la sanci\u00f3n moral y religiosa de la sanci\u00f3n natural <a id=\"ref3a\"><\/a><a href=\"#ref3\">(3).<\/a><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24872\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/normas-morales.jpg\" alt=\"\" width=\"390\" height=\"422\" data-id=\"24872\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"background-color: #ccffcc; font-size: 14pt;\"><strong>Notas<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref4\"><\/a><a href=\"#ref4a\">*<\/a>\u00a0Segunda edici\u00f3n cibern\u00e9tica, enero del 2003 Captura y dise\u00f1o: Chantal L\u00f3pez y Omar Cort\u00e9s<\/p>\n<p>Nueva digitalizaci\u00f3n desde la p\u00e1gina\u00a0<a href=\"http:\/\/www.antorcha.net\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.antorcha.net<\/a>\u00a0Junio de 2009, para formato\u00a0<em>.pdf<\/em>, por\u00a0<strong>R.M<\/strong>.<\/p>\n<p><a id=\"ref1\"><\/a><a href=\"#ref1a\">[1]<\/a> Ver nuestra <em>Moral Inglesa Contempor\u00e1nea<\/em>, 2a. edici\u00f3n.<\/p>\n<p><a id=\"ref2\"><\/a><a href=\"#ref2a\">[2]<\/a> Renouvier, <em>Ciencia de la moral<\/em>, L.<\/p>\n<p><a id=\"ref3\"><\/a><a href=\"#ref3a\">[3]<\/a> por ejemplo: Es licito ver en la remuneraci\u00f3n futura una prolongaci\u00f3n natural de la serie de los fen\u00f3menos que, desde ahora, hacen depender las condiciones fundamentales y a\u00fan las condiciones f\u00edsicas de la felicidad, de la moralidad. (<em>Ciencia de la Moral<\/em>, p\u00e1g. 290).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE de CAPITULOS\u00a0 \u00abESBOZOS DE UNA MORAL SIN SANCI\u00f3N NI OBLIGACI\u00f3N\u00bb, J. M. Guyau *** &nbsp; &nbsp; Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n \u00a0Jean-Marie Guyau PARTE 11 &nbsp; Libro tercero La idea de <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/12\/15\/esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau-parte-11\/\" title=\"Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n, de Jean-Marie Guyau \u2013 PARTE 11\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":24910,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[180],"class_list":["post-24864","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-sabiduria_perenne","tag-guyau"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24864","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24864"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24864\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/24910"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24864"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24864"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24864"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}