{"id":24757,"date":"2019-12-08T00:05:07","date_gmt":"2019-12-07T23:05:07","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=24757"},"modified":"2025-08-31T20:14:05","modified_gmt":"2025-08-31T18:14:05","slug":"esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau-parte-10","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/12\/08\/esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau-parte-10\/","title":{"rendered":"Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n, de Jean-Marie Guyau \u2013 PARTE 10"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/10\/13\/indice-posts-libro-esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau\/\">INDICE de CAPITULOS\u00a0 \u00abESBOZOS DE UNA MORAL SIN SANCI\u00f3N NI OBLIGACI\u00f3N\u00bb, J. M. Guyau<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>*<span style=\"color: #008000;\">*<\/span>*<\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24772 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/caracola-guyuau.jpg\" alt=\"\" width=\"598\" height=\"264\" data-id=\"24772\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/caracola-guyuau.jpg 598w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/caracola-guyuau-300x132.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 598px) 100vw, 598px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong><em>Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><a id=\"ref4a\"><\/a><span style=\"color: #008000;\"><a style=\"color: #008000;\" href=\"#ref4\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Jean-Marie Guyau<\/span><\/a><\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>PARTE 10<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\">Libro Segundo<\/span>\u00a0<\/p>\n<p>(&#8230;)<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 2<\/p>\n<p><strong>Quinto equivalente del deber obtenido del riesgo <em>metaf\u00edsico: la hip\u00f3tesis<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>1.- El riesgo metafisico en la especulaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><strong>2.- El riesgo metafisico en la acci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">*<span style=\"color: #008000;\">*<\/span>*<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24777\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/guyuau-mini-IP-metafisica-300x234.jpg\" alt=\"\" width=\"571\" height=\"445\" data-id=\"24777\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/guyuau-mini-IP-metafisica-300x234.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/guyuau-mini-IP-metafisica-768x598.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/guyuau-mini-IP-metafisica.jpg 770w\" sizes=\"auto, (max-width: 571px) 100vw, 571px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">Cap\u00edtulo 2<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Quinto equivalente del deber obtenido del riesgo <\/strong><strong>metaf\u00edsico: la hip\u00f3tesis<\/strong><\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 36pt;\">1<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El riesgo metaf\u00edsico en la especulaci\u00f3n<\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hemos comprobado la considerable influencia pr\u00e1ctica que ten\u00eda el placer del peligro y del riesgo; nos queda por ver la influencia no menos grande de lo que <strong>Plat\u00f3n<\/strong> llamaba el<a id=\"ref1a\"><\/a><a href=\"#ref1\">\u00a0(1)<\/a> del gran riesgo metaf\u00edsico que el pensamiento goza en correr.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para que pueda razonar hasta el fin ciertos actos morales sobrepasando la moral media y cient\u00edfica, para que pueda deducirles rigurosamente de principios filos\u00f3ficos o religiosos, es preciso que esos mismos principios sean planteados y determinados. Pero no pueden serlo m\u00e1s que por hip\u00f3tesis; es preciso, pues, que yo mismo establezca, en definitiva, las razones metaf\u00edsicas de mis actos. Estando dada la inc\u00f3gnita, la <em>x <\/em>del\u00a0 fondo de las cosas, es preciso que me la represente de cierta manera, que la conciba bajo la imagen del acto que desee realizar. Si, por ejemplo, quiero realizar un acto de caridad pura y definitiva y deseo justificarlo racionalmente, es preciso que imagine una caridad eterna presente en el fondo de las cosas y de m\u00ed mismo, es preciso que objetive el sentimiento que me hace obrar. El agente moral desempe\u00f1a aqu\u00ed el mismo papel que el artista: debe proyectar al exterior las tendencias que siente en \u00e9l, y hacer un poema metaf\u00edsico con su amor. La <em>x <\/em>inconocible y neutra, corresponde al m\u00e1rmol que labra el escultor, a las palabras inertes que se alinean y toman vida en la estrofa del poeta. El artista s\u00f3lo labra la forma de las cosas; el ser moral, que es siempre un metaf\u00edsico espont\u00e1neo o reflexivo, moldea el fondo mismo de las cosas, dispone la eternidad de acuerdo al modelo del acto de un d\u00eda, que \u00e9l concibe, y da as\u00ed a este acto, que sin eso parecer\u00eda suspendido en el aire, una ra\u00edz en el mundo del pensamiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El <em>n\u00f3umeno<\/em>, en el sentido moral y no puramente negativo, es hecho por nosotros; s\u00f3lo adquiere valor moral en virtud del tipo de acuerdo al cual nos lo representamos: es una construcci\u00f3n de nuestro esp\u00edritu, de nuestra imaginaci\u00f3n metaf\u00edsica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfSe dir\u00e1 que hay algo de pueril en ese esfuerzo para asignar un tipo y una forma a lo que por esencia no tiene forma ni asidero? Desde un punto de vista estrechamente cient\u00edfico, es posible. Hay siempre en el ego\u00edsmo, alguna candidez simple y grandiosa. En toda acci\u00f3n humana hay una parte de error, de ilusi\u00f3n; quiz\u00e1s esta parte va aumentando a medida que la acci\u00f3n sale de la median\u00eda. Los corazones m\u00e1s amantes son los que est\u00e1n m\u00e1s enga\u00f1ados, los m\u00e1s grandes genios son aquellos en que se observa el\u00a0 mayor n\u00famero de incoherencias; los m\u00e1rtires han sido, la mayor\u00eda de las veces, ni\u00f1os sublimes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a1Qu\u00e9 de puerilidades en las ideas de los alquimistas, que, sin embargo, han acabado por crear una ciencia! En parte, fue a causa de un error que <strong>Crist\u00f3bal Col\u00f3n<\/strong> descubri\u00f3 <strong>Am\u00e9rica<\/strong>. No se puede juzgar a las teor\u00edas metaf\u00edsicas por .su verdad absoluta que es siempre inverificable; pero uno de los medios de juzgarlas consiste en apreciar su fertilidad. No les exij\u00e1is entonces ser verdaderas, independientemente de nosotros y de nuestras acciones, sino que lleguen a serlo. Desde el punto de vista de la evoluci\u00f3n\u00a0universal, un error fecundo puede ser en ese sentido, m\u00e1s verdadero que una verdad demasiado estrecha y est\u00e9ril. Es triste, dice en alguna parte <strong>Ren\u00e1n<\/strong>, pensar que es <strong>Homais<\/strong> quien tiene raz\u00f3n, y que ha visto la verdad como esto, de primera intenci\u00f3n, sin esfuerzo ni m\u00e9rito, al mirar hacia sus pies. Y bien, no, Homais no tiene raz\u00f3n, encerrado como est\u00e1 en su peque\u00f1o c\u00edrculo de verdades positivas. Ha podido muy bien <em>cultivar su jard\u00edn<\/em>, pero ha tomado su jard\u00edn por el mundo, y se ha enga\u00f1ado. Quiz\u00e1s, le hubiera valido m\u00e1s enamorarse de una estrella, en fin ser encantado por una quimera bien quim\u00e9rica, que, al menos le hubiera hecho realizar algo grande. <strong>Vicente de Paul<\/strong> ten\u00eda el cerebro, indudablemente, m\u00e1s lleno de sue\u00f1os falsos que Homais; pero result\u00f3, que la peque\u00f1a porci\u00f3n de verdad contenida en sus sue\u00f1os, ha sido m\u00e1s fecunda que la masa de verdades de sentido com\u00fan obtenida por Homais.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">La metaf\u00edsica es, en el dominio del pensamiento, lo que el lujo y los gastos por el arte\u00a0 en el econ\u00f3mico; es una cosa tanto m\u00e1s \u00fatil, cuanto menos necesaria parece a primera vista; se podr\u00eda pasar sin ella y se sufrir\u00eda mucho; no se sabe exactamente d\u00f3nde comienza, y menos a\u00fan d\u00f3nde termina y, sin embargo, la humanidad se dejar\u00e1 siempre ir por ella, por una pendiente dulce e invisible. Adem\u00e1s, hay ciertos casos -los\u00a0 ec\u00f3nomos lo han demostrado- en que el lujo resulta repentinamente lo necesario, en que se requiere, para hacer frente a la vida, aquello que anteriormente se consideraba excesivo. Es as\u00ed, que hay circunstancias en que la pr\u00e1ctica necesita a la metaf\u00edsica: no se puede ya vivir, ni, sobre todo, morir, sin ella.<\/span><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La metaf\u00edsica es, en el dominio del pensamiento, lo que el lujo y los gastos por el arte\u00a0 en el econ\u00f3mico; es una cosa tanto m\u00e1s \u00fatil, cuanto menos necesaria parece a primera vista; se podr\u00eda pasar sin ella y se sufrir\u00eda mucho; no se sabe exactamente d\u00f3nde comienza, y menos a\u00fan d\u00f3nde termina y, sin embargo, la humanidad se dejar\u00e1 siempre ir por ella, por una pendiente dulce e invisible. Adem\u00e1s, hay ciertos casos -los\u00a0 ec\u00f3nomos lo han demostrado- en que el lujo resulta repentinamente lo necesario, en que se requiere, para hacer frente a la vida, aquello que anteriormente se consideraba excesivo. Es as\u00ed, que hay circunstancias en que la pr\u00e1ctica necesita a la metaf\u00edsica: no se puede ya vivir, ni, sobre todo, morir, sin ella.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La raz\u00f3n nos hace entrever dos mundos distintos: el mundo real en que vivimos, y un cierto mundo ideal en que tambi\u00e9n vivimos, donde nuestra raz\u00f3n se fortalece sin cesar, y que no podemos dejar de tener en cuenta; solamente cuando se trata del mundo ideal nadie est\u00e1 ya de acuerdo; cada uno lo concibe a su manera; algunos lo niegan rotundamente. Sin embargo, es de la manera c\u00f3mo se concibe al fondo metaf\u00edsico de las cosas, de que depende la forma en que uno mismo se obligar\u00e1 a actuar. En realidad,\u00a0 gran parte de las m\u00e1s nobles acciones humanas han sido realizadas en nombre de la moral religiosa o metaf\u00edsica; es, pues, imposible descuidar esta fuente tan fecunda de actividad. Pero no es menos imposible imponer a la actividad una regla fija extra\u00edda de una sola doctrina; en lugar de regular absolutamente la aplicaci\u00f3n de las ideas metaf\u00edsicas, importa solamente delimitarla, asignarle su esfera leg\u00edtima, sin dejar que usurpe la de la moral positiva. Es preciso tener en cuenta la especulaci\u00f3n metaf\u00edsica en moral, como se hace con la especulaci\u00f3n econ\u00f3mica en pol\u00edtica y en sociolog\u00eda. Solamente que, en primer lugar, es preciso persuadirse bien de que su dominio es el del sacrificio pr\u00e1cticamente improductivo, para el individuo, el del sacrificio absoluto desde el punto de vista terrenal; el dominio de la especulaci\u00f3n econ\u00f3mica es, por el contrario, el del sacrificio productivo, del riesgo corrido con un fin interesado. En segundo lugar, es preciso dejarle su car\u00e1cter hipot\u00e9tico. De hecho, yo s\u00e9 aquello, por hip\u00f3tesis y siguiendo un c\u00e1lculo personal de probabilidad, induzco esto (por ejemplo que el desinter\u00e9s constituye el fondo de mi ser, y el ego\u00edsmo simplemente la superficie, o rec\u00edprocamente) por deducci\u00f3n extraigo una ley racional de mi conducta. Esta ley es una simple consecuencia de mi hip\u00f3tesis, y s\u00f3lo me siento racionalmente obligado por ella, mientras la hip\u00f3tesis me parece la m\u00e1s probable, la m\u00e1s cierta para m\u00ed. Se obtiene as\u00ed, una especie de imperativo racional y no categ\u00f3rico, dependiente de una hip\u00f3tesis.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En tercer lugar, es preciso admitir que esta hip\u00f3tesis puede variar de acuerdo a los individuos, los temperamentos intelectuales: La ausencia de ley fija es lo que se puede designar con el nombre de <em>anom\u00eda<\/em>, para oponerla a la <em>autonom\u00eda <\/em>de los kantianos.\u00a0 El desinter\u00e9s, la abnegaci\u00f3n, no quedan suprimidos debido a la supresi\u00f3n del imperativo categ\u00f3rico; pero su objeto variar\u00e1; uno se sacrificar\u00e1 por una causa, otro por otra. <strong>Bentham<\/strong> ha consagrado su vida entera a la noci\u00f3n de inter\u00e9s; es una forma de sacrificio; ha subordinado todas sus facultades a la b\u00fasqueda de lo \u00fatil para \u00e9l, y, necesariamente, tambi\u00e9n para los dem\u00e1s; el resultado es que ha sido realmente muy \u00fatil, tanto o m\u00e1s que un ap\u00f3stol del desinter\u00e9s, como <strong>Santa Teresa<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La hip\u00f3tesis produce pr\u00e1cticamente el mismo efecto que la fe, hasta engendra una fe subsecuente, pero no afirmativa y dogm\u00e1tica como la, otra; la moral, naturalista y positiva en su base, viene a depender en su cima de una libre metaf\u00edsica. Hay una moral invariable, la de los hechos, y para completarla en los puntos en que ella no basta ya, una moral variable e individual, la de las hip\u00f3tesis. As\u00ed se ve quebrantada la vieja ley apod\u00edctica: el hombre, desligado por la duda de toda obligaci\u00f3n absoluta, recobra en parte su libertad. <strong>Kant<\/strong> ha iniciado una revoluci\u00f3n en moral cuando quiso hacer <em>aut\u00f3noma <\/em>la voluntad, en lugar de hacerla inclinarse ante una ley exterior a ella; pero se ha detenido en mitad de camino: ha cre\u00eddo que la libertad individual del agente moral pod\u00eda conciliarse con la universalidad de la ley, que cada uno deb\u00eda adecuarse a un mismo tipo, inmutable, que el <em>reino <\/em>ideal de las libertades ser\u00eda un gobierno regular y met\u00f3dico. Pero, en <em>el reino de las libertades <\/em>el buen orden proviene, precisamente, de que no hay ning\u00fan orden impuesto de antemano, ning\u00fan convenio preconcebido; de ah\u00ed, a partir del punto en que se detiene la moral positiva, la mayor diversidad posible en las acciones, la mayor variedad, a\u00fan en los ideales perseguidos. La <em>verdadera <\/em>autonom\u00eda debe producir la originalidad individual y no la uniformidad universal. Si cada uno se dicta su ley, \u00bfpor qu\u00e9 no habr\u00eda m\u00e1s leyes posibles, por ejemplo, la de Bentham y la de Kant? <a id=\"ref2a\"><\/a><a href=\"#ref2\">(2).<\/a><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab&#8230;Vuestra verdad absoluta es una abstracci\u00f3n, como el tri\u00e1ngulo o el c\u00edrculo perfectos de los matem\u00e1ticos; en la realidad todo es infinitamente m\u00faltiple. De esta forma, cuanta m\u00e1s gente haya que piense diferente, mayor ser\u00e1 la suma de verdad que terminar\u00e1n por abarcar y en la que finalmente se reconciliar\u00e1n. No hay que temer, pues, a la diversidad de las opiniones, por el contrario, es preciso provocarla: dos hombres tienen opiniones contrarias, quiz\u00e1s sea mucho mejor; est\u00e1n mucho m\u00e1s en lo cierto que si ambos pensasen lo mismo&#8230;\u00bb<\/span><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuantas m\u00e1s doctrinas haya dispuestas a disputarse al principio la preferencia, de la humanidad, mejor ser\u00e1 para el acuerdo futuro y final. La evoluci\u00f3n en los esp\u00edritus, como la evoluci\u00f3n material, es siempre un tr\u00e1nsito de lo homog\u00e9neo a lo heterog\u00e9neo; realiz\u00e1is la unidad completa en la inteligencia y anul\u00e1is a \u00e9sta; moldead los esp\u00edritus de acuerdo al mismo plan, dadles las mismas creencias, la misma religi\u00f3n, la misma metaf\u00edsica, igualad exactamente el pensamiento humano; ir\u00e9is, precisamente, contra la tendencia esencial del progreso. Nada m\u00e1s mon\u00f3tono e ins\u00edpido que una ciudad con las calles bien alineadas y todas iguales; los que se imaginan la ciudad intelectual de acuerdo a ese modelo, se imaginan un contrasentido. Se dice: la verdad es una; el ideal del pensamiento es esa misma unidad, esa uniformidad. Vuestra verdad absoluta es una abstracci\u00f3n, como el tri\u00e1ngulo o el c\u00edrculo perfectos de los matem\u00e1ticos; en la realidad todo es infinitamente m\u00faltiple. De esta forma, cuanta m\u00e1s gente haya que piense diferente, mayor ser\u00e1 la suma de verdad que terminar\u00e1n por abarcar y en la que finalmente se reconciliar\u00e1n. No hay que temer, pues, a la diversidad de las opiniones, por el contrario, es preciso provocarla: dos hombres tienen opiniones contrarias, quiz\u00e1s sea mucho mejor; est\u00e1n mucho m\u00e1s en lo cierto que si ambos pensasen lo mismo. Cuando varias personas quieren ver todo un paisaje, no tienen m\u00e1s que un medio: volverse las espaldas unas a las otras. Si se env\u00edan soldados como exploradores, y marchan todos juntos observando el mismo punto del horizonte, muy probablemente volver\u00e1n sin haber descubierto nada. <strong>La verdad es como la luz, no llega a nosotros\u00a0 desde un solo punto, nos la reflejan todos los objetos a la vez, nos hiere en todos los sentidos y de mil maneras: ser\u00eda preciso tener cien ojos para recoger todos los rayos. La humanidad en conjunto tiene millones de ojos y orejas; no le aconsej\u00e9is cerrarlos o dirigirlos hac\u00eda un solo lado; debe abrirlos todos a la vez y volverlos hacia todas las\u00a0direcciones; es preciso que la infinidad de sus puntos de vista corresponda a la infinidad de las cosas. La variedad de las doctrinas prueba la riqueza y la potencia del pensamiento; tambi\u00e9n esta variedad, lejos de disminuir con el tiempo, debe aumentar\u00a0 los detalles, aun cuando llevase a un com\u00fan acuerdo. La divisi\u00f3n en el pensamiento y la diversidad en los trabajos intelectuales es tan necesaria como la divisi\u00f3n y la diversidad en los trabajos musculares; esta divisi\u00f3n del trabajo es la condici\u00f3n de toda riqueza<\/strong>. En otro tiempo, el pensamiento se hallaba infinitamente menos dividido que en nuestra \u00e9poca; todos estaban imbuidos por las mismas supersticiones, por los mismos dogmas, por las mismas falsedades; cuando se encontraba a un individuo pod\u00eda decirse de antemano y sin conocerlo: <em>he aqu\u00ed lo que cree<\/em>; se pod\u00edan contar los absurdos que su cabeza encerraba, hacer el balance de su cerebro. Aun en nuestros d\u00edas, muchas personas de las clases inferiores o superiores se hallan en ese estado: su inteligencia est\u00e1 modelada de acuerdo a un tipo convenido. Felizmente, el n\u00famero de esos esp\u00edritus inertes y sin elasticidad disminuye cada d\u00eda; cada uno tiende a dictarse su ley y su creencia. \u00a1Ojala podamos llegar a un d\u00eda en que en ninguna parte haya ortodoxia, quiero decir, fe general que engloba los esp\u00edritus; en que la creencia sea absolutamente individual, en que la heterodoxia sea la religi\u00f3n verdadera y universal! La sociedad religiosa (y toda moral absoluta parece la \u00faltima forma de la religi\u00f3n) esa sociedad enteramente unida por una comunidad de supersticiones, es una forma social de las antiguas \u00e9pocas, que tiende a desaparecer y que ser\u00eda extra\u00f1o tomar por ideal. Los reyes se van; los sacerdotes se ir\u00e1n tambi\u00e9n. Es in\u00fatil que la teocracia se esfuerce contrayendo compromisos con el orden nuevo, concordatos de otro g\u00e9nero: la teocracia constitucional, como la monarqu\u00eda constitucional, no puede satisfacer ya definitivamente a la raz\u00f3n. El esp\u00edritu franc\u00e9s, sobre todo, no se presta a transacciones, a medidas que no sean radicales, a todo lo que es justo y verdadero s\u00f3lo parcialmente; en todo caso, no es ah\u00ed donde depositar\u00e1 su ideal. En materia de religi\u00f3n o de metaf\u00edsica, el verdadero ideal es la independencia absoluta de los esp\u00edritus, y la libre diversidad de las doctrinas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24773\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/metaf\u00edsica-guyuau.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"239\" data-id=\"24773\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/metaf\u00edsica-guyuau.jpg 500w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/metaf\u00edsica-guyuau-300x124.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Querer gobernar los esp\u00edritus es peor a\u00fan que querer gobernar los cuerpos; es preciso evitar toda clase de <em>direcci\u00f3n de conciencia <\/em>o de <em>direcci\u00f3n de pensamiento <\/em>como a una verdadera plaga<\/strong>. Las metaf\u00edsicas autoritarias y las religiones son andadores buenos para los pueblos que est\u00e1n en la ni\u00f1ez; es tiempo de que andemos solos, que miremos con horror a los pretendidos ap\u00f3stoles, a los misioneros, a los predicadores de toda clase, que seamos nuestros propios gu\u00edas y que busquemos en nosotros mismos la <em>revelaci\u00f3n<\/em>. No hay m\u00e1s <strong>Cristo<\/strong>; que cada uno sea Cristo para s\u00ed mismo, que se relacione con Dios como quiera y como pueda, o tambi\u00e9n que reniegue de Dios, que cada uno conciba el universo de acuerdo al modelo que le parezca m\u00e1s probable, monarqu\u00eda, oligarqu\u00eda, rep\u00fablica o caos; todas esas hip\u00f3tesis pueden sostenerse, deben, pues, ser sostenidas. No es absolutamente imposible que una de ellas re\u00fana un d\u00eda las m\u00e1s grandes posibilidades de su parte y triunfe en los esp\u00edritus humanos m\u00e1s cultivados; no es imposible que esta doctrina privilegiada sea una doctrina de negaci\u00f3n; pero de ninguna forma hay que avanzar en un porvenir tan problem\u00e1tico y creer que al destruir la religi\u00f3n revelada o el deber categ\u00f3rico, se precipitar\u00e1 bruscamente a la humanidad en el ate\u00edsmo y en el escepticismo moral. En el orden intelectual, no puede haber revoluciones violentas y s\u00fabitas, sino solamente una evoluci\u00f3n que se acent\u00fae con los a\u00f1os; es tambi\u00e9n esta lentitud de los esp\u00edritus para recorrer de un extremo a otro la cadena de los razonamientos la que, en el orden social hace abortar las revoluciones demasiado bruscas. De esta forma -cuando se trata de especulaci\u00f3n pura- los hombres menos temibles y m\u00e1s \u00fatiles son los m\u00e1s revolucionarios, aquellos cuyo pensamiento es el m\u00e1s\u00a0audaz; se los debe admirar sin temerles mucho: \u00a1pueden tan poco! La tempestad que levantan en un peque\u00f1o rinc\u00f3n del oc\u00e9ano apenas producir\u00e1 sobre la inmensa masa una imperceptible ondulaci\u00f3n. Por otra parte -en la pr\u00e1ctica- los revolucionarios se enga\u00f1an siempre, porque siempre creen a la verdad demasiado simple, tienen demasiada confianza en s\u00ed mismos e imaginan haber hallado y determinado el t\u00e9rmino del progreso humano; mientras que, lo propio del progreso es no tener t\u00e9rmino, no alcanzar lo que le proponen m\u00e1s que transform\u00e1ndolo, no resolver los problemas m\u00e1s que cambiando los datos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_24780\" aria-describedby=\"caption-attachment-24780\" style=\"width: 499px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-24780\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/ramon-llull-300x208.jpg\" alt=\"\" width=\"499\" height=\"346\" data-id=\"24780\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24780\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">El beato Ram\u00f3n Llull (Palma, 1232 \u2013 T\u00fanez? 1316)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Felices, pues, hoy d\u00eda aquellos a quienes un Cristo pudiera decir: <em>\u00a1Hombres de poca fe\u00a0<\/em><em>&#8230;!<\/em>, si esto significase: hombres sinceros que no quer\u00e9is enga\u00f1ar vuestra raz\u00f3n y rebajar vuestra dignidad de seres inteligentes, hombres de un esp\u00edritu verdaderamente cient\u00edfico y filos\u00f3fico que desconfi\u00e1is de las apariencias, que desconfi\u00e1is de vuestros ojos y de vuestros esp\u00edritus, que sin cesar volv\u00e9is nuevamente a escudri\u00f1ar vuestras sensaciones y a probar vuestros razonamientos; hombres que solamente pod\u00e9is poseer una parte de la verdad, eterna, precisamente porque no creer\u00edais jam\u00e1s poseerla por entero; hombres que ten\u00e9is bastante fe verdadera para buscar siempre, en lugar de descansar gritando \u00a1he hallado!; hombres decididos que vais all\u00ed donde los dem\u00e1s se detienen y se adormecen; el porvenir es vuestro, sois vosotros quienes modelar\u00e9is la humanidad de los tiempos futuros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La moral, en nuestros d\u00edas, ha comprendido su impotencia parcial para regular de antemano y absolutamente toda la vida humana; deja una esfera m\u00e1s amplia a la libertad individual; s\u00f3lo amenaza en un n\u00famero de casos bastante restringido y en los que se hallan comprendidas las condiciones absolutamente necesarias de toda vida social. Los fil\u00f3sofos no est\u00e1n ya con la moral rigorista de Kant que reglamentaba todo en el fuero interno y prohib\u00eda toda transgresi\u00f3n, toda libre interpretaci\u00f3n de las \u00f3rdenes morales. Era todav\u00eda una moral an\u00e1loga a las religiones ritualistas, para las que la falta de tal o cual ceremonia constituye un sacrilegio, y que olvidan el fondo por la forma; era una especie de despotismo moral que se insinuaba por todas partes, que quer\u00eda gobernarlo todo. En muchos esp\u00edritus, ahora, la ley rigorista del kantismo reina todav\u00eda, pero no gobierna ya el detalle; se la reconoce en teor\u00eda y, en la pr\u00e1ctica, se est\u00e1 obligado a dejarla de lado. Ya no es el J\u00fapiter uno de cuyos fruncimientos de cejas bastaba para conmover el mundo; es un pr\u00edncipe liberal a quien se desobedece sin gran riesgo. \u00bfNo hay algo mejor que esta ben\u00e9vola realeza, y el hombre, cuando llegue a los confines de la moral y de la metaf\u00edsica, no debe rechazar toda soberan\u00eda absoluta para entregarse francamente a la .especulaci\u00f3n individual?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un mecanismo, cuanto m\u00e1s grosero es, mayor necesidad tiene, para ser puesto en marcha, de un motor violento y grosero tambi\u00e9n; con un mecanismo m\u00e1s delicado basta la presi\u00f3n de un dedo para producir efectos considerables; as\u00ed ocurre en la humanidad. Para poner en movimiento a los pueblos antiguos, ha sido necesario, en principio, que la religi\u00f3n les hiciese enormes promesas, cuya veracidad se les garantizaba: se les hablaba de monta\u00f1as de oro, de arroyos de leche y miel. \u00bfHabr\u00eda conquistado <strong>M\u00e9xico<\/strong> <strong>Hern\u00e1n Cort\u00e9s<\/strong>, si no hubiese cre\u00eddo ver brillar en lontananza las pretendidas c\u00fapulas de oro mexicanas? Para excitarlos, se presentaban a los ojos de los hombres im\u00e1genes vistosas, colores vivos, como se muestra el rojo a los toros. Entonces se necesitaba una fe robusta para triunfar sobre la inercia. Se quer\u00eda lo cierto, se tocaba con el dedo al dios, se lo com\u00eda, se lo beb\u00eda; entonces se pod\u00eda tranquilamente morir por \u00e9l, con \u00e9l. M\u00e1s tarde, el deber pareci\u00f3, y parece todav\u00eda a muchos, una cosa divina, una voz de las alturas que se\u00a0hace o\u00edr en nosotros, que nos pronuncia discursos, nos da \u00f3rdenes. Los escoceses hablaban hasta de <em>sentido <\/em>moral, de <em>tacto <\/em>moral. Era necesaria esta concepci\u00f3n grosera para triunfar sobre instintos m\u00e1s groseros a\u00fan. Hoy d\u00eda, una simple hip\u00f3tesis, una simple posibilidad basta para atraernos, fascinarnos. El m\u00e1rtir no necesita ya saber si <em>all\u00e1 arriba lo esperan palmas <\/em>o, si una ley categ\u00f3rica le ordena su sacrificio. Se muere por conquistar, no la verdad completa, sino el m\u00e1s peque\u00f1o de sus elementos; un sabio se sacrifica por una <em>cifra<\/em>. El ardor de la investigaci\u00f3n suple a la certidumbre misma del objeto buscado; el entusiasmo reemplaza a la fe religiosa y a la ley moral. La altura del ideal a realizar reemplaza a la energ\u00eda de la creencia en su realidad inmediata. Cuando se espera algo muy grande, de la belleza del fin se saca el valor para afrontar los obst\u00e1culos; si las probabilidades de alcanzarlo disminuyen, el deseo se acrecienta en proporci\u00f3n. Cuanto m\u00e1s alejado de la realidad est\u00e1 el ideal, tanto m\u00e1s deseable es, y como el deseo mismo es la fuerza suprema, tiene a su servicio el m\u00e1ximo de fuerza. Los bienes demasiado vulgares de la vida, son tan poca cosa que, en comparaci\u00f3n, el ideal concebido debe parecer inmenso; todos nuestros peque\u00f1os goces se anulan ante el de realizar un pensamiento elevado. Este pensamiento que no debe ser casi nada en el dominio de la naturaleza y a\u00fan en el de la ciencia, puede ser realmente todo en relaci\u00f3n a nosotros: es el \u00f3bolo del pobre. La acci\u00f3n de buscar la verdad no ofrece ya nada de condicional, de dudoso, de fr\u00e1gil. Se posee algo, sin duda no la verdad misma (\u00bfqui\u00e9n la tendr\u00e1 jam\u00e1s?) pero, al menos, el esp\u00edritu que la hace descubrir. Cuando uno se detiene obstinadamente en alguna doctrina siempre demasiado estrecha, es una quimera que desaparece en nuestras manos; pero marchar siempre, buscar siempre, esperar siempre, \u00fanicamente esto no es una quimera. La verdad est\u00e1 en el movimiento, en la esperanza, y no se ha propuesto sin raz\u00f3n, como complemento de una moral positiva, una <em>filosof\u00eda de la esperanza <\/em><a id=\"ref3a\"><\/a><a href=\"#ref3\">(3).<\/a> Un ni\u00f1o vio una mariposa azul posada sobre un tallo de hierba; la mariposa estaba adormecida por el viento del norte. El ni\u00f1o tom\u00f3 el tallo de hierba, y la flor viva que estaba en su extremo, siempre adormecida, no se separ\u00f3. Volvi\u00f3 llevando en su mano el hallazgo. Brill\u00f3 un rayo de sol; lleg\u00f3 a las alas de la mariposa y, de pronto, reanimada y ligera, ech\u00f3 a volar por el espacio iluminado. Todos nosotros investigadores y trabajadores, somos como la mariposa; nuestra fuerza s\u00f3lo est\u00e1 hecha por un rayo de luz; menos a\u00fan: por la esperanza de un rayo. Es preciso, pues, saber aguardar: la esperanza es la fuerza que nos lleva hacia arriba y adelante. \u00a1Pero es una ilusi\u00f3n! \u00bfQu\u00e9 sab\u00e9is? \u00bfEs menester no dar un paso por el temor a que un d\u00eda la tierra desaparezca bajo nuestros pies? Todo no consiste en mirar bien lejos hacia el pasado o el porvenir, es preciso mirar en s\u00ed mismo, es preciso ver all\u00ed las fuerzas vivas que piden gastarse y es menester obrar.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24771\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/surrealismo-dali-guyeau-300x180.jpg\" alt=\"\" width=\"680\" height=\"408\" data-id=\"24771\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/surrealismo-dali-guyeau-300x180.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/surrealismo-dali-guyeau-768x461.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/surrealismo-dali-guyeau-1024x614.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/surrealismo-dali-guyeau.jpg 2000w\" sizes=\"auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 36pt;\"><strong>2<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El riesgo metaf\u00edsico en la acci\u00f3n<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Al principio era la acci\u00f3n<\/em>, dice Fausto. Nosotros la volvemos a hallar tambi\u00e9n al final. Si nuestras acciones est\u00e1n de acuerdo con nuestros pensamientos, se puede decir tambi\u00e9n que nuestros pensamientos corresponden exactamente a la expansi\u00f3n de nuestra actividad. Los sistemas metaf\u00edsicos m\u00e1s abstractos no son en s\u00ed mismos, m\u00e1s que f\u00f3rmulas de sentimientos y el sentimiento corresponde a la mayor o menor tensi\u00f3n interior. Hay un t\u00e9rmino medio entre la duda y la fe, entre la incertidumbre y la afirmaci\u00f3n \u00a0categ\u00f3rica, es la acci\u00f3n; \u00fanicamente mediante \u00a0ella, \u00a0lo \u00a0incierto puede realizarse y convertirse en realidad. No os pido que cre\u00e1is ciegamente en un ideal, os pido que trabaj\u00e9is para realizarlo. \u00bfSin creer en \u00e9l? Con el objeto de creer en \u00e9l. Lo creer\u00e9is cuando hay\u00e1is trabajado por producirlo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todas las antiguas religiones han querido hacernos creer por los ojos y los o\u00eddos. Nos han mostrado a <strong>Dios<\/strong> en carne y hueso, y los <strong>Santo Tom\u00e1s<\/strong> lo han tocado con el dedo y\u00a0 se convencieron. En el presente, ya no podemos ser convencidos de esa forma. Ver\u00edamos, oir\u00edamos y tocar\u00edamos con el dedo y todav\u00eda negar\u00edamos obstinadamente. Uno no se persuade de una cosa imposible porque crea verla o tocarla; nuestra raz\u00f3n es ahora suficientemente fuerte, como para burlarse de la necesidad de nuestros ojos, y los milagros no podr\u00edan ya convencer a nadie. Es necesario, pues, un nuevo medio de persuasi\u00f3n; que las mismas religiones hab\u00edan empleado ya en beneficio suyo; ese medio es la acci\u00f3n: <strong>creer\u00e9is en proporci\u00f3n a lo que hag\u00e1is<\/strong>. \u00danicamente que la acci\u00f3n no debe consistir en pr\u00e1cticas exteriores y en ritos groseros; debe ser completamente interior en su origen; nuestra fe entonces proceder\u00e1 verdaderamente del interior, no del exterior; tendr\u00e1 por s\u00edmbolo, no la rutina de un rito, sino la variedad infinita de la invenci\u00f3n, de\u00a0 la obra individual y espont\u00e1nea.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La humanidad ha esperado largo tiempo que Dios se le apareciese, y se le apareci\u00f3, y no era Dios. El momento de la espera ha pasado; ahora es el del trabajo. Si el ideal no se halla como una casa completamente terminada, de nosotros depende trabajar unidos para hacerlo.&lt;\/P&lt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las religiones dicen: <em>Espero porque creo y creo en una revelaci\u00f3n exterior<\/em>. Es preciso decir: Creo porque espero y espero porque siento en m\u00ed una energ\u00eda completamente interior que debe tenerse en cuenta en el problema. \u00bfPor qu\u00e9 no mirar m\u00e1s que un solo lado de la cuesti\u00f3n? Si existe el mundo desconocido, existe el yo conocido. Ignoro lo que puedo en el exterior, no tengo ninguna revelaci\u00f3n, no oigo ninguna <em>palabra <\/em>resonando en el silencio de las cosas, pero s\u00e9 lo que quiero interiormente. y es mi voluntad la que har\u00e1 mi fuerza. S\u00f3lo la acci\u00f3n da la confianza en s\u00ed mismo, en los otros, en el mundo. La meditaci\u00f3n pura, el pensamiento solitario, acaba por quitaros las fuerzas vivas. Cuando se permanece demasiado tiempo en las altas cumbres, una\u00a0 especie de fiebre. de laxitud infinita se apodera de vosotros; se quisiera no volver a descender m\u00e1s, detenerse, descansar; los ojos se cierran, pero, si uno cede al sue\u00f1o, no se levanta m\u00e1s; el fr\u00edo penetrante de las alturas os hiela hasta la m\u00e9dula de los huesos; el \u00e9xtasis indolente y doloroso por el que os sent\u00edais invadir era el comienzo de la muerte.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab&#8230;El pesimismo, <span style=\"color: #008000;\">en<\/span> efecto, consiste en quejarse, no de lo que hay en la vida, sino de lo que falta. Lo que hay en la vida no constituye casi el objeto principal de las lamentaciones humanas, y la vida, en s\u00ed misma, no es un mal. En cuanto a la muerte, es, simplemente, la negaci\u00f3n de la vida. Se querr\u00eda no morir, uno y los suyos, pero es por aspiraci\u00f3n a una existencia superior, como se quisiera conocer la verdad, ver a Dios, etc. El ni\u00f1o que quiere alcanzar la luna, llora durante un cuarto de hora y se consuela; el hombre que quisiera poseer a la eternidad llora tambi\u00e9n, por lo menos interiormente; escribe un grueso libro si es fil\u00f3sofo, un poema si es poeta, nada si es incapaz; despu\u00e9s se consuela y vuelve a comenzar la vida indiferente de todo el mundo -indiferente no, porque tiene apego a ella: en el fondo, la vida es agradable. El verdadero pesimismo se reduce substancialmente al deseo de lo infinito; la gran desesperaci\u00f3n a la esperanza infinita; precisamente porque es infinita e inextinguible se transforma en desesperaci\u00f3n&#8230;.\u00bb<\/span><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La acci\u00f3n es el verdadero remedio para el pesimismo que, por otra parte, puede tener algo de verdad y de utilidad cuando se lo toma en el m\u00e1s alto sentido. El pesimismo, en efecto, consiste en quejarse, no de lo que hay en la vida, sino de lo que falta. Lo que hay en la vida no constituye casi el objeto principal de las lamentaciones humanas, y la vida, en s\u00ed misma, no es un mal. En cuanto a la muerte, es, simplemente, la negaci\u00f3n de la vida. Se querr\u00eda no morir, uno y los suyos, pero es por aspiraci\u00f3n a una existencia superior, como se quisiera conocer la verdad, ver a Dios, etc. El ni\u00f1o que quiere alcanzar la luna, llora durante un cuarto de hora y se consuela; el hombre que quisiera poseer a la eternidad llora tambi\u00e9n, por lo menos interiormente; escribe un grueso libro si es fil\u00f3sofo, un poema si es poeta, nada si es incapaz; despu\u00e9s se consuela y vuelve a comenzar la vida indiferente de todo el mundo -indiferente no, porque tiene apego a ella: en el fondo, la vida es agradable. El verdadero pesimismo se reduce substancialmente al deseo de lo infinito; la gran desesperaci\u00f3n a la esperanza infinita;\u00a0precisamente porque es infinita e inextinguible se transforma en desesperaci\u00f3n. \u00bfA qu\u00e9 se reduce, en gran parte, la conciencia misma del sufrimiento? Al pensamiento de que ser\u00eda posible escapar a \u00e9l, a la concepci\u00f3n de un estado mejor, es decir, de una especie de ideal. El mal es el sentimiento de una impotencia; probar\u00eda la impotencia de Dios, si se supusiera un Dios, pero, cuando, se trata del hombre, prueba, por el contrario, su relativa potencia. Sufrir se convierte en la se\u00f1al de una superioridad. El \u00fanico ser que habla y piensa, es tambi\u00e9n el \u00fanico capaz de llorar. Un poeta ha dicho: <em>El ideal germina entre los que sufren<\/em>. \u00bfNo ser\u00e1 el mismo ideal qui\u00e9n hace germinar el sufrimiento moral, qui\u00e9n da al hombre la plena conciencia de sus dolores?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ciertos dolores son, de hecho, una se\u00f1al de superioridad: no todo el mundo puede sufrir de esa forma. Las grandes almas cuyo coraz\u00f3n est\u00e1 desgarrado, se semejan al p\u00e1jaro herido por una flecha en lo m\u00e1s alto de su vuelo; lanza un grito que llena el cielo, va a morir y, sin embargo, vuela todav\u00eda. <strong>Leopardi<\/strong>, <strong>Heine<\/strong> o <strong>Lenau<\/strong> no hubiesen cambiado probablemente por goces muy vivos esos momentos de angustia durante los que han compuesto sus m\u00e1s bellos cantos. El sufrimiento de <strong>Dante<\/strong> era capaz de inspirar piedad cuando escribi\u00f3 su poema sobre <strong>Francisca de R\u00edmini<\/strong>: \u00bfqui\u00e9n de nosotros no querr\u00eda experimentar un sufrimiento semejante? Hay opresiones del coraz\u00f3n infinitamente dulces. Hay tambi\u00e9n puntos en el dolor y el placer agudos que parecen confundirse; los espasmos de la agon\u00eda y del amor, no dejan de tener ciertas analog\u00edas; el coraz\u00f3n se funde en la alegr\u00eda como en el dolor. Los sufrimientos fecundos est\u00e1n acompa\u00f1ados por un goce inefable; se parecen a esos sollozos que, transportados a la m\u00fasica por un maestro, se convierten en armon\u00eda. Sufrir y producir, es sentir en s\u00ed una fuerza nueva despertada por el dolor; se es como la <em>Aurora <\/em>esculpida por <strong>Miguel \u00c1ngel<\/strong>, que, al abrir sus ojos llorosos, parece no ver la luz m\u00e1s que a trav\u00e9s de sus l\u00e1grimas; s\u00ed, pero si esta luz de los d\u00edas tristes es luz todav\u00eda, vale la pena de ser mirada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La acci\u00f3n, en su fecundidad, es tambi\u00e9n un remedio para el escepticismo; ella se da a s\u00ed misma, como hemos visto, su certidumbre interior. \u00bfQu\u00e9 se yo si vivir\u00e9 ma\u00f1ana, si vivir\u00e9 dentro de una hora, si mi mano podr\u00e1 acabar esta l\u00ednea que comienzo? La vida est\u00e1, en todas partes, rodeada por lo desconocido. Sin embargo obro, trabajo, acometo empresas; y en todos mis actos, en todos mis pensamientos, presupongo ese porvenir con el que nada me autoriza a contar. Mi actividad sobrepasa cada minuto al instante presente, se desborda en el porvenir. Gasto mi energ\u00eda, sin temer que ese gasto sea una p\u00e9rdida absoluta, me impongo privaciones suponiendo que el porvenir las compensar\u00e1, sigo mi camino.. Esta incertidumbre que, al oprimirme igualmente por todas partes, equivale para m\u00ed a una certidumbre y hace posible mi libertad, es, con todos sus riesgos, uno de los fundamentos de la moral especulativa. Mi pensamiento va delante de ella, como mi actividad; arregla el mundo, dispone del porvenir. Me parece que soy due\u00f1o del infinito, porque mi poder no es equivalente a ninguna cantidad determinada; cuanto m\u00e1s hago, m\u00e1s espero.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">La acci\u00f3n, para tener las ventajas que acabamos de atribuirle, debe dirigirse a alguna obra precisa y, hasta cierto punto, pr\u00f3xima. Querer hacer bien, no al mundo, ni a la humanidad entera, sino a determinados hombres; remediar una miseria actual; aligerar a alguien de un peso, de un sufrimiento, he aqu\u00ed lo que no puede enga\u00f1ar; se sabe lo que se hace, se sabe que el fin merecer\u00e1 vuestros esfuerzos, no en el sentido de que el resultado obtenido tendr\u00e1 una importancia considerable para, la masa de las cosas, sino en el de que tendr\u00e1 seguramente un resultado; que vuestra acci\u00f3n no se perder\u00e1 en el infinito, como un ligero vapor en el opaco azul del \u00e9ter. Hacer desaparecer un\u00a0sufrimiento, es ya un fin satisfactorio para un ser humano. Por ello, se cambia en un infinit\u00e9simo la suma total del dolor del universo. La piedad subsiste -inherente al coraz\u00f3n del hombre y vibrando en sus instintos m\u00e1s profundos- hasta cuando la justicia puramente racional y la caridad universalizada parecen, a veces, perder sus fundamentos. Se puede amar hasta en la duda; hasta en la noche intelectual que nos impide perseguir alg\u00fan fin lejano, se puede tender la mano al que llora a vuestros pies.<\/span><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La acci\u00f3n, para tener las ventajas que acabamos de atribuirle, debe dirigirse a alguna obra precisa y, hasta cierto punto, pr\u00f3xima. Querer hacer bien, no al mundo, ni a la humanidad entera, sino a determinados hombres; remediar una miseria actual; aligerar a alguien de un peso, de un sufrimiento, he aqu\u00ed lo que no puede enga\u00f1ar; se sabe lo que se hace, se sabe que el fin merecer\u00e1 vuestros esfuerzos, no en el sentido de que el resultado obtenido tendr\u00e1 una importancia considerable para, la masa de las cosas, sino en el de que tendr\u00e1 seguramente un resultado; que vuestra acci\u00f3n no se perder\u00e1 en el infinito, como un ligero vapor en el opaco azul del \u00e9ter. Hacer desaparecer un\u00a0sufrimiento, es ya un fin satisfactorio para un ser humano. Por ello, se cambia en un infinit\u00e9simo la suma total del dolor del universo. <strong>La piedad subsiste -inherente al coraz\u00f3n del hombre y vibrando en sus instintos m\u00e1s profundos- hasta cuando la justicia puramente racional y la caridad universalizada parecen, a veces, perder sus fundamentos. Se puede amar hasta en la duda; hasta en la noche intelectual que nos impide perseguir alg\u00fan fin lejano, se puede tender la mano al que llora a vuestros pies.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24774 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/la-verdad-no-existe-guyuau.jpg\" alt=\"\" width=\"768\" height=\"432\" data-id=\"24774\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/la-verdad-no-existe-guyuau.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/la-verdad-no-existe-guyuau-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/la-verdad-no-existe-guyuau-678x381.jpg 678w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"background-color: #ccffcc;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; background-color: #ccffcc;\">Notas<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref4\"><\/a><a href=\"#ref4a\">*\u00a0<\/a>Segunda edici\u00f3n cibern\u00e9tica, enero del 2003 Captura y dise\u00f1o: Chantal L\u00f3pez y Omar Cort\u00e9s<\/p>\n<p>Nueva digitalizaci\u00f3n desde la p\u00e1gina\u00a0<a href=\"http:\/\/www.antorcha.net\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.antorcha.net<\/a>\u00a0Junio de 2009, para formato\u00a0<em>.pdf<\/em>, por\u00a0<strong>R.M<\/strong>.<\/p>\n<p><a id=\"ref1\"><\/a><a href=\"#ref1a\">[1]<\/a> Frase en griego que, como ya lo hemos se\u00f1alado en otras notas, nos es imposible reproducir ya que ello nos obligar\u00eda a reconfigurar nuestro teclado, lo que, en definitiva, no estamos dispuestos a hacer. Chantal L\u00f3pez y Omar Cort\u00e9s.<\/p>\n<p><a id=\"ref2\"><\/a><a href=\"#ref2a\">[2]<\/a> Enti\u00e9ndase bien, que jam\u00e1s hemos pensado considerar, como nos lo han reprochado Boirac, Lauret y otros cr\u00edticos, iguales para el pensamiento humano a todas las hip\u00f3tesis metaf\u00edsicas. Hay una l\u00f3gica abstracta de las hip\u00f3tes\u00eds, desde cuyo punto de vista se las puede clasificar, ordenar seg\u00fan la escala de las probabilidades. Sin embargo, su fuerza pr\u00e1ctica no ser\u00e1, de aqu\u00ed a mucho tiempo, exactamente correspondiente a su valor te\u00f3rico. (Ver en nuestro volumen acerca de <em>La irreligi\u00f3n del porvenir<\/em>, el cap\u00edtulo relativo al progreso de las hip\u00f3tesis metaf\u00edsicas).<\/p>\n<p><a id=\"ref3\"><\/a><a href=\"#ref3a\">[3]<\/a> V\u00e9ase la <em>Ciencia social contempor\u00e1nea<\/em>, por Fouill\u00e9e, libro V<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr%C3%ADtico_40.png\" alt=\"\" width=\"70\" height=\"70\" data-id=\"48\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE de CAPITULOS\u00a0 \u00abESBOZOS DE UNA MORAL SIN SANCI\u00f3N NI OBLIGACI\u00f3N\u00bb, J. M. Guyau *** &nbsp; Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n Jean-Marie Guyau PARTE 10 Libro Segundo\u00a0 (&#8230;) Cap\u00edtulo 2 Quinto equivalente <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/12\/08\/esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau-parte-10\/\" title=\"Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n, de Jean-Marie Guyau \u2013 PARTE 10\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":24770,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[180],"class_list":{"0":"post-24757","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-sabiduria_perenne","8":"tag-guyau"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24757","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24757"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24757\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/24770"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24757"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24757"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24757"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}