{"id":24354,"date":"2019-11-24T00:05:11","date_gmt":"2019-11-23T23:05:11","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=24354"},"modified":"2025-08-31T20:14:25","modified_gmt":"2025-08-31T18:14:25","slug":"esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau-parte-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/11\/24\/esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau-parte-8\/","title":{"rendered":"Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n, de Jean-Marie Guyau \u2013 PARTE 8"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/10\/13\/indice-posts-libro-esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau\/\">INDICE de CAPITULOS\u00a0 \u00abESBOZOS DE UNA MORAL SIN SANCI\u00f3N NI OBLIGACI\u00f3N\u00bb, J. M. Guyau<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>*<span style=\"color: #008000;\">*<\/span>*<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24406\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Kandinsky-1-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"300\" data-id=\"24406\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong><em>Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>Jean-Marie Guyau<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>PARTE 8<\/strong><\/span><\/p>\n<p><u>Libro primero<\/u>.\u00a0<\/p>\n<p>(\u2026)<\/p>\n<p><strong><u>Cap\u00edtulo IV<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong>El sentimiento de la obligaci\u00f3n desde el punto de vista de la din\u00e1mica mental como fuerza impulsiva o represiva.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24413\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/obligaci\u00f3n-moral-1-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"510\" height=\"243\" data-id=\"24413\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/obligaci\u00f3n-moral-1-OK.jpg 325w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/obligaci\u00f3n-moral-1-OK-300x143.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 510px) 100vw, 510px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">Cap\u00edtulo cuarto<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-size: 18pt;\">El sentimiento de la obligaci\u00f3n desde el punto de vista de la din\u00e1mica mental como fuerza impulsiva o regresiva<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De cualquier manera que se lo represente, metaf\u00edsica y moralmente, el deber no existe sin poseer con relaci\u00f3n a los dem\u00e1s motivos o m\u00f3viles una cierta potencia psicomec\u00e1nica; el sentimiento de la obligaci\u00f3n moral es una fuerza que obra en el tiempo, en una direcci\u00f3n determinada, con mayor o menor intensidad. Estudiemos las modificaciones que producen en la acci\u00f3n interior del deber esos dos elementos variables: el tiempo y la intensidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un hombre c\u00e9lebre por su decidida integridad, Daumesnil, dec\u00eda un d\u00eda a un ministro de Carlos X: <em>Yo no marcho detr\u00e1s de mi conciencia, ella me empuja<\/em>. De acuerdo a esta distinci\u00f3n, muy sutil, se pueden dividir las acciones morales en dos categor\u00edas: en unas, somos literalmente empujados hacia adelante por el sentimiento de un deber, sin tener tiempo para discutir, para deliberar, para razonar; en las otras, nos dejamos arrastrar detr\u00e1s suyo, con la conciencia m\u00e1s clara de una resistencia posible, de una cierta independencia, con la idea de una ley, que no nos fuerza a la obediencia. En el primer caso, el sentimiento del deber obra sobre nosotros mediante un impulso repentino; en el otro, su acci\u00f3n es mucho m\u00e1s lenta y m\u00e1s compleja.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un ejemplo caracter\u00edstico de sentimiento moral impulsivo e irreflexivo, nos ha sido proporcionado por unos pobres obreros de una calera en los Pirineos; habiendo descendido uno de ellos al horno para enterarse de no s\u00e9 qu\u00e9 desperfecto, cay\u00f3 asfixiado; otro se precipita a socorrerlo y cae. Una mujer, testigo del accidente, pide ayuda; otros obreros acuden.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por tercera vez un hombre desciende al horno incandescente y sucumbe instant\u00e1neamente. Un cuarto, un quinto, saltan y sucumben. No quedaba m\u00e1s que uno; \u00e9ste avanza y se dispone a saltar, cuando la mujer que se encontraba all\u00ed, se aferra a sus vestiduras y, medio loca por el terror, lo detiene en el borde.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tiempo despu\u00e9s, habi\u00e9ndose trasladado el tribunal, al lugar de los hechos para levantar el sumario, se interrog\u00f3 al sobreviviente acerca de su irreflexiva abnegaci\u00f3n, y, al intentar demostrarle gravemente un magistrado la irracionalidad de su conducta, dio esta respuesta admirable: <em>Mis compa\u00f1eros se mor\u00edan; era preciso ir all\u00ed<\/em>. En este ejemplo, el sentimiento de obligaci\u00f3n moral hab\u00eda perdido, en efecto, toda base racional; sin embargo, aun era suficientemente poderoso como para arrastrar sucesivamente a cinco hombres al sacrificio in\u00fatil de sus vidas. No se dudar\u00e1, que aqu\u00ed el sentimiento del deber tiene la forma de un impulso espont\u00e1neo, de un desarrollo repentino de la vida interior hacia el pr\u00f3jimo, m\u00e1s que de un respeto reflexivo hacia la <em>ley moral <\/em>y tambi\u00e9n de una b\u00fasqueda del <em>placer <\/em>o de la <em>utilidad<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se\u00f1alemos, por otra parte, que con el desarrollo de la inteligencia y de la sensibilidad humana, es imposible descubrir el impulso moral en estado casi reflejo sin que se mezclen con \u00e9l ideas generales y generosas, y hasta metaf\u00edsicas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24411\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/obligaci\u00f3n-moral-3-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"410\" height=\"325\" data-id=\"24411\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otras veces, el sentimiento del deber, en lugar de llevar a la acci\u00f3n, la suspende bruscamente; puede desarrollar entonces lo que Maudsley y Ribet con los fisi\u00f3logos llamar\u00edan un poder de detenci\u00f3n o de <em>inhibici\u00f3n <\/em>no menos brusco, no menos violento que el poder de impulsi\u00f3n. Yo era todav\u00eda un chiquillo de pollerita, cuenta el predicador americano Parker, no ten\u00eda m\u00e1s de cuatro a\u00f1os; no hab\u00eda matado jam\u00e1s la menor criatura; sin embargo, hab\u00eda visto otros ni\u00f1os divertirse destruyendo p\u00e1jaros, ardillas y otros peque\u00f1os animales &#8230; Un d\u00eda en el agua, poco profunda, de un estanque, descubr\u00ed una peque\u00f1a tortuga jaspeada que se calentaba al sol; levant\u00e9 mi bast\u00f3n para golpearla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8230; De pronto, algo detuvo mi brazo y o\u00ed en mi interior una voz clara y fuerte que dec\u00eda:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u00a1Eso est\u00e1 mal! <\/em>Completamente sorprendido por esta nueva emoci\u00f3n, por este poder desconocido que, en m\u00ed y a pesar m\u00edo, se opon\u00eda a mis acciones, retuve mi bast\u00f3n suspendido en el aire hasta que hube perdido de vista a la tortuga. Puedo afirmar que ning\u00fan acontecimiento en mi vida me ha dejado una impresi\u00f3n tan profunda y tan durable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En este nuevo ejemplo, la acci\u00f3n repentina de la inclinaci\u00f3n es m\u00e1s notable todav\u00eda que en el precedente, porque suspende una acci\u00f3n comenzada y opone un obst\u00e1culo brusco a la descarga que iba a producirse: es un golpe teatral, una revelaci\u00f3n s\u00fabita. La potencia del sentimiento es puesta mejor en relieve por una detenci\u00f3n que por un impulso, por una prohibici\u00f3n que por una orden; por eso, despu\u00e9s de una experiencia de este g\u00e9nero, el sentimiento del deber puede ya adoptar para la conciencia reflexiva un car\u00e1cter m\u00edstico que no posee siempre en los dem\u00e1s casos. Cuando la inteligencia se halla colocada de una manera tan repentina en presencia de un instinto profundo y fuerte, se siente llevada a una especie de respeto religioso. As\u00ed, desde el punto de vista de la din\u00e1mica mental pura, donde nos colocamos, el deber puede producir ya un sentimiento de respeto que extrae a la vez de su gran potencia suspensiva y de su origen misterioso.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24412\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/obligaci\u00f3n-moral-2-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"238\" data-id=\"24412\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/obligaci\u00f3n-moral-2-OK.jpg 319w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/obligaci\u00f3n-moral-2-OK-300x149.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La fuerza del sentimiento moral adquiere un car\u00e1cter cada vez m\u00e1s notable cuando toma la forma, no ya de un impulso o represi\u00f3n s\u00fabita, sino de presi\u00f3n interior, de tensi\u00f3n constante. En la mayor\u00eda de los casos y en la mayor\u00eda de la gente, el sentimiento del deber no es violento, pero s\u00ed durable: a falta de la intensidad, tiene para s\u00ed al tiempo que es todav\u00eda el m\u00e1s poderoso de los factores. Una tensi\u00f3n poco fuerte, pero que obre de una manera continua y constante en el mismo sentido, debe triunfar necesariamente sobre influencias mucho m\u00e1s vivas, pero que se neutralizan rec\u00edprocamente. Cuando por primera vez en el alma de Juana de Arco apareci\u00f3 claramente la idea de socorrer a Francia, esta idea no le impidi\u00f3 guardar sus ovejas en la granja, m\u00e1s, tarde, esta misma idea deb\u00eda desviar toda su vida de joven campesina, cambiar la suerte de Francia y, as\u00ed, modificar de una manera apreciable a la humanidad. Si consideramos, pues, el sentimiento del deber en sus analog\u00edas, no ya con la fuerza viva, sino con la fuerza de tensi\u00f3n, podremos apreciar mejor, ante todo, su poder y, de inmediato, la forma especial que esta fuerza toma en el esp\u00edritu: el sentimiento de obligaci\u00f3n moral. Esta fuerza de tensi\u00f3n puede corresponder a todo instinto llenando las siguientes condiciones: 1) ser casi indestructible, 2) ser m\u00e1s o menos constante y no tener intermitencias como, por ejemplo, el hambre; 3) hallarse en armon\u00eda, y no en oposici\u00f3n, con las dem\u00e1s inclinaciones que favorecen el mantenimiento de la especie consecuentemente con todas las fuerzas sociales, opini\u00f3n, costumbre, simpat\u00eda, educaci\u00f3n, etc.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se\u00f1alamos, ante todo, que lo que habitualmente se llama obligaci\u00f3n moral no siempre comporta la ejecuci\u00f3n inmediata del acto, ni tampoco su ejecuci\u00f3n de una manera general; acompa\u00f1a a la idea de un acto posible y no siempre necesario. El deber no es m\u00e1s en ese caso una inclinaci\u00f3n irresistible, pero es durable. Como lo ha demostrado <strong>Darwin<\/strong>, adquirimos r\u00e1pidamente la experiencia de que una inclinaci\u00f3n no se destruye al ser violada; el descontento que experimentamos despu\u00e9s de haberla desobedecido, prueba nuestra impotencia para desarraigar el instinto que hemos tenido el poder de violar. Este instinto puede ser, en cada instante de la duraci\u00f3n, inferior a la suma de fuerzas que exige la acci\u00f3n a cumplir, pero aparece en la conciencia como debiendo llenar toda la duraci\u00f3n, y adquiere as\u00ed un poder de nuevo g\u00e9nero. Tenemos, pues, entre las fuerzas interiores el sentimiento de una fuerza que no es insuperable, pero que es para nosotros indestructible (o, por lo menos, que nos parece as\u00ed de acuerdo a una serie de experiencias). La obligaci\u00f3n, en este aspecto, es la previsi\u00f3n de la duraci\u00f3n indefinida de una inclinaci\u00f3n, la experiencia de su indestructibilidad. De esta forma, no hay conciencia clara del lazo de la obligaci\u00f3n antes de que haya remordimientos, es decir, persistencia del instinto pese a su violaci\u00f3n; la <em>falta <\/em>es un elemento necesario en la formaci\u00f3n de la conciencia moral. En el fondo, es la idea de tiempo la que da su car\u00e1cter particular a este instinto del deber, en el que <strong>Kant<\/strong> ve\u00eda la manifestaci\u00f3n de lo intemporal. En el impulso de la pasi\u00f3n, la intensidad actual de las inclinaciones s\u00f3lo entra en la suma de las fuerzas que obran sobre el cerebro; el porvenir o el pasado no tienen influencia; ahora bien, el pasado o el porvenir recordados o entrevistos son una condici\u00f3n de la moralidad. La presi\u00f3n de los instintos \u00fatiles para la especie se ve acrecentada hasta el infinito, cuando en nuestra imaginaci\u00f3n se multiplica por todos los minutos del tiempo. <strong><em>Un ser para llegar a ser moral, debe vivir en la duraci\u00f3n<\/em><\/strong>. Se conocen los ejemplos mediante los cuales Darwin demuestra que, si los animales tuvieran nuestra inteligencia, su instinto dar\u00eda lugar a un sentimiento de obligaci\u00f3n. Este sentimiento de obligaci\u00f3n, <em>feeling<\/em>, desde el punto de vista din\u00e1mico, es independiente de la direcci\u00f3n moral o no moral del instinto; depende solamente de su intensidad, de su duraci\u00f3n y de la resistencia o del apoyo que halla en el medio. Supongamos, dice Darwin, para tomar un caso extremo, que los hombres se hubiesen producido en las condiciones de vida de las abejas; no es dudoso que nuestras hembras solteras, al igual que las abejas obreras, considerasen como un deber sagrado matar a sus hermanos, y que las madres intentasen destruir a sus hijas fecundas, sin que nadie viese en ello nada censurable <\/span><a id=\"ref1a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref1\">(1).<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora, \u00bfpor qu\u00e9 el instinto del deber, que se ha encontrado de hecho en el hombre coincidiendo con el instinto social y humanitario, es tan insaciable y no toma la forma peri\u00f3dica de los otros instintos?<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24414\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/8-768x768.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"360\" data-id=\"24414\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/8-768x768.jpg 640w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/8-768x768-150x150.jpg 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/8-768x768-300x300.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay dos clases de instintos, unos encaminados a reparar un gasto de fuerza, otros a producirlo. Los primeros est\u00e1n limitados por su objeto mismo; desaparecen una vez saciada la necesidad; son peri\u00f3dicos e intermitentes, no continuos. La polifagia, por ejemplo, es una rareza. Los otros tienden muy a menudo a convertirse en continuos, insaciables. Es as\u00ed que, en ciertos organismos depravados, el instinto sexual puede perder su car\u00e1cter habitual de periodicidad y regularidad para transformarse en ninfoman\u00eda o satiriasis. Todo instinto que lleva a un gasto de fuerzas, puede llegar a convertirse as\u00ed en insaciable; exceso intelectual, amor al dinero, al juego, a la lucha, a los viajes, etc. Es preciso distinguir tambi\u00e9n entre los instintos que exigen un gasto de fuerzas variado, y los que exigen siempre el mismo gasto. Los que afectan a un \u00f3rgano determinado, se agotan muy f\u00e1cilmente. Los que encierran una serie de tendencias interminadas (como por ejemplo el amor al ejercicio, al movimiento y a la acci\u00f3n) son mucho m\u00e1s dif\u00edciles de ser agotados, porque la variedad del gasto constituye una especie de reposo. El instinto social y moral, como fuerza mental, es de ese g\u00e9nero; est\u00e1, pues, entre aquellos que f\u00e1cilmente llegan a ser insaciables, y continuos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfQu\u00e9 ocurre cuando un instinto cualquiera ha llegado a ser insaciable? Siempre que no se trate de un instinto poco variado en sus manifestaciones, se produce un agotamiento del organismo, que no puede bastar entonces para cubrir el gasto. La ninf\u00f3mana no tiene hijos. Un gasto cerebral demasiado grande detiene tambi\u00e9n la fecundidad, mata antes de la edad. El amor exagerado al peligro y a la guerra multiplica los riesgos y disminuye las probabilidades de vida. Pero son raras las inclinaciones que pueden llegar a ser insaciables y favorecer a la especie, sin oponerse a su multiplicaci\u00f3n. En primera l\u00ednea est\u00e1, naturalmente, la inclinaci\u00f3n altruista; era la que mejor pod\u00eda producir un sentimiento fuerte y persistente despu\u00e9s de una satisfacci\u00f3n pasajera. Hasta desde el punto de vista fisiol\u00f3gico, es posible demostrar as\u00ed la necesaria formaci\u00f3n del instinto social y moral.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El instinto est\u00e9tico, que lleva al artista a buscar las formas bellas, a obrar de acuerdo a un orden y una medida, a perfeccionar todo lo que hace, est\u00e1 muy pr\u00f3ximo a las inclinaciones morales, y puede, como ellas, originar un cierto sentimiento de obligaci\u00f3n rudimentario; el artista se siente interiormente obligado a producir, a crear, y a crear obras armoniosas; una falta de gusto le ofende tan vivamente como una falta de conducta a muchas conciencias populares; experimenta, sin cesar, respecto a las formas, a los colores y a los sonidos, ese doble sentimiento de indignaci\u00f3n y admiraci\u00f3n que parecer\u00eda estar reservado para los juicios morales. El mismo artesano, el buen obrero, realiza con complacencia su labor, ama a su trabajo, no puede consentir dejarlo inacabado, no pulir su obra. Este instinto, que debe hallarse hasta en el p\u00e1jaro que construye su nido, y que se manifiesta con una fuerza extraordinaria en ciertos temperamentos art\u00edsticos, en un pueblo como los griegos, sin duda, hubiera podido dar lugar, al desarrollarse, a una obligaci\u00f3n est\u00e9tica, an\u00e1loga a la obligaci\u00f3n moral; pero, el instinto est\u00e9tico s\u00f3lo estaba ligado indirectamente a la propagaci\u00f3n de la especie; por esa raz\u00f3n no se ha generalizado bastante, y no ha adquirido una importancia suficiente. S\u00f3lo ha tomado real importancia en lo que se refer\u00eda a la selecci\u00f3n sexual; en las relaciones de los sexos, el gusto est\u00e9tico tiene algo de semejante a un lazo moral; si se quiere violentar al disgusto, acaba por producir una serie de remordimientos. El\u00a0 disgusto que experimenta un individuo por ciertos individuos del otro sexo, se observa hasta en los animales; se sabe que un gara\u00f1\u00f3n desde\u00f1ar\u00e1 a las yeguas demasiado bastas, a las que se le quiere unir para la generaci\u00f3n. En el hombre, ese sentimiento -ligado, por otra parte, a gran cantidad de otros, sociales o morales-, producir\u00e1 efectos mucho m\u00e1s marcados: las negras cuyos amos quer\u00edan juntarlas como animales y casarlas por la fuerza con varones por ellos elegidos, han llegado hasta estrangular a los hijos de esta uni\u00f3n forzada (<em>y sin embargo la promiscuidad es frecuente entre los negros<\/em>). Un hombre que trata de saciar su deseo brutal con una mujer f\u00edsica y est\u00e9ticamente inferior a \u00e9l, experimenta de inmediato una verg\u00fcenza interior: experimenta el sentimiento de una degradaci\u00f3n de la raza. La joven que, no por obedecer a sus padres, se casa con un hombre que le disgusta, puede sentir en seguida un disgusto lo bastante fuerte, lo bastante vecino al remordimiento moral, como para arrojarse por la ventana de la c\u00e1mara nupcial. En todos estos ejemplos, el sentimiento est\u00e9tico produce los mismos efectos que el sentimiento moral; talento y belleza obligan; como todo poder que descubrimos en nosotros, nos confieren a nuestros propios ojos una dignidad y nos imponen un deber. Si el talento hubiese sido absolutamente necesario a cada individuo para vencer en la lucha de la vida, indudablemente se hubiera generalizado; el arte ser\u00eda hoy d\u00eda, un fondo com\u00fan a los hombres, como la virtud.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24415\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/11-768x768.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"360\" data-id=\"24415\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/11-768x768.jpg 640w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/11-768x768-150x150.jpg 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/11-768x768-300x300.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fuera del instinto moral y est\u00e9tico, uno de los que han podido desarrollarse lo suficiente en ciertos individuos, como para que la escuela inglesa haya visto en \u00e9l una analog\u00eda con el sentimiento de obligaci\u00f3n, es la inclinaci\u00f3n tan a menudo invocada como\u00a0 ejemplo por esa escuela: la avaricia. Pero, a\u00fan desde el punto de vista estrecho, y hasta grosero, en que nos colocamos aqu\u00ed, hagamos notar la inferioridad de esa inclinaci\u00f3n con relaci\u00f3n al instinto moral. La avaricia, al disminuir las comodidades de la vida, produce el mismo efecto que la miseria; no favorece la fecundidad, porque el avaro tiene miedo de tener ni\u00f1os; adem\u00e1s, en el ni\u00f1o cuyo desarrollo ha sido molestado por la avaricia paternal, se produce, muy a menudo, una reacci\u00f3n que lo impulsa a la prodigalidad. Finalmente, una raz\u00f3n decisiva, como la avaricia no tiene utilidad social, no ha sido alentada por la opini\u00f3n p\u00fablica. Imag\u00ednese una sociedad de avaros, cada uno no tendr\u00e1 mas que un fin, transformar a su vecino en pr\u00f3digo para apoderarse de su oro; si, no obstante, por un milagro, los avaros se entendiesen perfectamente entre ellos, y se excitasen mutuamente a la avaricia, no se tardar\u00eda en ver nacer un <em>deber de parsimonia<\/em>, sentimiento tan fuerte como muchos otros deberes. Entre nuestros campesinos, y, sobre todo, entre los israelitas, se puede hallar esta obligaci\u00f3n poco moral, elevada casi al nivel de los deberes morales. Un miembro de una sociedad avara, se sentir\u00eda, indudablemente, m\u00e1s obligado a la parsimonia que, por ejemplo, a la templanza o al valor; experimentar\u00eda m\u00e1s remordimientos por haber faltado a la primera obligaci\u00f3n, que a las otras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De lo que precede, se podr\u00eda deducir, independientemente de muchas otras consideraciones, que los diferentes deberes morales, formas diversas del instinto social o altruista, no podr\u00edan dejar de nacer, y que, casi no podr\u00edan nacer otros. Una nueva raz\u00f3n que deb\u00eda asegurar el triunfo del instinto moral, es la imposibilidad de calmar el remordimiento, de hacerlo cesar mediante una buena acci\u00f3n, como se hace desaparecer el hambre. Una vez satisfecha el hambre, la pena, que se ha experimentado, no es m\u00e1s que un vago recuerdo que se desvanece; no ocurre lo mismo con el remordimiento, el pasado aparece como imborrable y siempre doloroso. Por lo dem\u00e1s, todas las necesidades que no son puramente animales, no admiten esa especie de compensaciones que permiten el hambre y la sed. As\u00ed ocurre con el amor. Se puede lamentar indefinidamente la hora de amor que ofrec\u00eda la mujer amada y que se ha dejado escapar sin haber podido volver a encontrarla jam\u00e1s: el amante no puede, como en una comedia de <strong>Shakespeare<\/strong>, reemplazar una mujer por otra.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">S\u00f3lo vi que era bella<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\"> al salir de los grandes bosques silenciosos &#8230;<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">-Sea, no pensemos m\u00e1s en eso -dijo ella-,<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\"> y yo, yo pienso siempre en eso &#8230;<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Finalmente, la ventaja m\u00e1s considerable de los instintos morales, como instintos, es que tienen para s\u00ed la \u00faltima palabra. Si me he sacrificado, o bien he muerto, o bien he sobrevivido con la satisfacci\u00f3n del deber cumplido. Los instintos ego\u00edstas, se ven siempre contrariados en su triunfo. Gozar de la satisfacci\u00f3n del deber cumplido, es\u00a0olvidar la pena que se sufri\u00f3 para realizarlo. Por el contrario, el pensamiento de que se ha faltado al deber, ocasiona alguna amargura, hasta en el placer. En general, el recuerdo del trabajo, de la tensi\u00f3n, del esfuerzo realizado para satisfacer un instinto cualquiera, se borra r\u00e1pidamente; pero el recuerdo del instinto no satisfecho, persiste tanto tiempo como el instinto mismo. Leandro olvidaba pronto con Hero el esfuerzo realizado para atravesar el Helesponto; no hubiera podido olvidar a Hero en los brazos de otro amante.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_24420\" aria-describedby=\"caption-attachment-24420\" style=\"width: 480px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=FF3YrMem5Z0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-24420\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Mito-de-Hero-y-Leandro.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"360\" data-id=\"24420\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Mito-de-Hero-y-Leandro.jpg 480w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Mito-de-Hero-y-Leandro-300x225.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Mito-de-Hero-y-Leandro-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Mito-de-Hero-y-Leandro-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-24420\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Mito de Hero y Leandro<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfEn qu\u00e9 orden ha dado origen el instinto moral, una vez establecido en su generalidad, con su fuerza en tensi\u00f3n constante, a los diferentes instintos morales particulares, cuya f\u00f3rmula reflexiva constituir\u00e1 los diferentes deberes? En un orden a menudo inverso al orden l\u00f3gico adoptado por los moralistas. La mayor\u00eda de los moralistas, ponen en primer lugar los deberes hacia s\u00ed mismo, la conservaci\u00f3n de la dignidad interior; colocan en seguida los deberes de justicia antes que los de caridad. Este orden no tiene nada de absoluto, y, con frecuencia, se ha producido un orden completamente contrario en la evoluci\u00f3n de las inclinaciones morales; el salvaje desconoce casi siempre la justicia y el derecho propiamente dichos, pero es capaz de un rasgo piadoso; desconoce la templanza, el pudor, etc., y en caso de necesidad arriesgar\u00e1 la vida por su tribu. La templanza, el valor, son en gran parte virtudes sociales y derivadas. La templanza, por ejemplo, es todav\u00eda en las masas una virtud social; si un hombre del pueblo, en el almuerzo a que se le ha invitado, no come ni bebe, como en el restaurante, es m\u00e1s bien por temor a cometer una inconveniencia, o por miedo a una indigesti\u00f3n, que por un sentimiento de delicadeza moral. El valor casi no existe sin un cierto deseo de gloria, de honor; se ha desarrollado mucho, como lo ha demostrado <strong>Darwin<\/strong>, a causa de la selecci\u00f3n sexual. En fin, los deberes hacia s\u00ed mismo, tal como los entiende un moderno, se relacionan en gran parte con los deberes hacia el pr\u00f3jimo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los moralistas distinguen los deberes negativos y los deberes positivos, la abstenci\u00f3n y la acci\u00f3n. La abstenci\u00f3n, que presupone que uno es due\u00f1o de s\u00ed, <em>su\u00ed compos<\/em>, es anterior desde el punto de vista moral: es la justicia; pero es mucho menos primitiva desde el punto de vista de la evoluci\u00f3n. Una de las cosas m\u00e1s dif\u00edciles de obtener de los seres primitivos, es, precisamente, la abstenci\u00f3n. Tambi\u00e9n lo que se llama derecho y deber estrictos, es casi siempre posterior al deber amplio; ofrece a los pueblos primitivos un car\u00e1cter con frecuencia menos obligatorio. Arrojarse en medio del combate para socorrer a un compa\u00f1ero, parecer\u00e1 a un salvaje (<em>y <\/em>Los australianos, dice <strong>Cunningham<\/strong>, aprecian tanto la vida de un hombre como la de una mariposa; llegada la ocasi\u00f3n, no son menos capaces de caridad y hasta de ego\u00edsmo. Los polinesios practican el infanticidio sin la menor sombra de remordimiento; pero pueden amar muy tiernamente a los ni\u00f1os que han juzgado conveniente conservar. En el esfuerzo que exige la abstenci\u00f3n hay, a veces, un despliegue de voluntad mayor que en la acci\u00f3n, pero, menos visible; de ah\u00ed viene que los moralistas se hayan sentido inclinados a atribuirle una importancia secundaria; no se siente el esfuerzo de H\u00e9rcules, al sostener un fardo con el brazo tendido, precisamente porque el brazo est\u00e1 inm\u00f3vil y no tiembla; pero esta inmovilidad cuesta mucha m\u00e1s energ\u00eda interna que muchos movimientos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24416\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/30-768x768.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"360\" data-id=\"24416\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/30-768x768.jpg 640w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/30-768x768-150x150.jpg 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/30-768x768-300x300.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hasta ahora, s\u00f3lo hemos considerado al sentimiento moral, -como un sentimiento consciente de su relaci\u00f3n con los otros sentimientos del esp\u00edritu humano, pero no razonado en lo referente a su principio y a sus causas ocultas, en una palabra: no\u00a0filos\u00f3fico. \u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00e1 cuando ese sentimiento se convierta en reflexivo, razonado, cuando el hombre moral quiera explicar las causas de su acci\u00f3n y legitimarla? De creer a <strong>Spencer<\/strong>, la obligaci\u00f3n moral, que implica resistencia y esfuerzo, deber\u00eda desaparecer un d\u00eda para dejar lugar a una especie de espontaneidad moral. El instinto altruista ser\u00e1 tan incomparablemente fuerte, que nos arrastrar\u00e1 sin lucha. Ni siquiera mediremos su poder, porque no sentiremos la tentaci\u00f3n de resistirle. Entonces se podr\u00eda decir que la fuerza de tensi\u00f3n que posee la idea del deber, se transformar\u00e1 en fuerza viva a partir del momento en que la ocasi\u00f3n se produzca, y, por decirlo as\u00ed, s\u00f3lo tendremos conciencia\u00a0 de ella como de una fuerza viva. Llegar\u00e1 un d\u00eda, dice a\u00fan Spencer, en que el instinto altruista ser\u00e1 tan potente, que los hombres se disputar\u00e1n la ocasi\u00f3n de ejercerlo, las ocasiones de sacrificio y de muerte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Spencer va demasiado lejos. Olvida que, si la civilizaci\u00f3n tiende a desarrollar indefinidamente el instinto altruista, si transforma progresivamente las reglas m\u00e1s altas de la moral en simples reglas de conveniencia social, casi de urbanidad, por otra parte, desarrollada indefinidamente la inteligencia reflexiva, el h\u00e1bito de la observaci\u00f3n interior y exterior, el esp\u00edritu cient\u00edfico en una palabra. Ahora bien, el esp\u00edritu cient\u00edfico es el gran enemigo de todo instinto: es la fuerza disolvente por excelencia de todo lo que la naturaleza sola ha ligado. Es el esp\u00edritu revolucionario; lucha sin cesar contra el esp\u00edritu de autoridad en el seno de las sociedades; luchar\u00e1 tambi\u00e9n contra la autoridad en el seno de la conciencia. Si el impulso del deber, cualquiera que sea el origen que se le atribuye, no se halla justificado por la raz\u00f3n, podr\u00e1 ser gravemente modificado por el desarrollo continuo de la raz\u00f3n en el hombre. La naturaleza humana -dec\u00eda un esc\u00e9ptico a <strong>Mencio<\/strong>, fiel disc\u00edpulo de <strong>Confucio<\/strong>&#8211; es tan maleable y tan flexible que se parece a la rama del sauce; la equidad y la justicia son como un canastillo tejido con ese sauce.\u00a0 Pero el ser moral necesita creerse una encina de firme coraz\u00f3n, no sentirse, como el sauce, ceder al azar de la mano que lo toca; si su conciencia no es m\u00e1s que un canastillo tejido por el instinto con algunas ramas flexibles, la reflexi\u00f3n podr\u00e1 deshacer perfectamente lo que el instinto hab\u00eda hecho. El sentido moral perder\u00e1 entonces toda resistencia y toda solidez. Creemos que es posible demostrar cient\u00edficamente la ley siguiente: <strong><em>todo instinto tiende a destruirse al transformarse en consciente <\/em><\/strong><\/span><a id=\"ref2a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref2\"> (2).<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sobre este punto se nos ha hecho, tanto en Francia como en Inglaterra, un cierto n\u00famero de objeciones que tienden a establecer que las teor\u00edas morales no tienen influencia en la pr\u00e1ctica. Hab\u00edamos demostrado que si, por hip\u00f3tesis, se despoja al sentido moral de toda autoridad verdaderamente racional, se ve reducido al papel de obsesi\u00f3n constante o de alucinaci\u00f3n, porque de ning\u00fan modo es un juicio ni una opini\u00f3n. La conciencia no afirma, ordena, y una orden puede ser prudente o loca, no verdadera o falsa <\/span><a id=\"ref3a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref3\">(3).<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero, diremos a nuestra vez, lo que no ha sido tenido en cuenta y que constituye el car\u00e1cter de la orden, es que no se explica por razones plausibles, es decir, que corresponde a una falsa visi\u00f3n de la realidad. Toda orden encierra as\u00ed una <em>afirmaci\u00f3n<\/em>, e implica no solamente <em>locura <\/em>o <em>sabidur\u00eda<\/em>, sino tambi\u00e9n error o verdad. De la misma forma, toda afirmaci\u00f3n presupone una regla de conducta: un loco no solamente es enga\u00f1ado por las ideas que lo obsesionan, es dirigido por ellas; nuestras ilusiones nos ordenan y nos gobiernan. El sentimiento moral que me impide matar, obra sobre m\u00ed como sentimiento, mediante los mismos resortes que la tendencia inmoral que impulsa a un man\u00edaco a matar; ambos somos movidos de igual manera, pero de acuerdo a m\u00f3viles o motivos contrarios. Es, pues, necesario siempre examinar si mi motivo tiene m\u00e1s valor racional que el del asesino. Todo consiste en eso. Si ahora, para apreciar el valor\u00a0racional de los motivos, se hace referencia a un criterio puramente positivo y cient\u00edfico, se producir\u00e1 un determinado n\u00famero de conflictos entre la utilidad p\u00fablica y la utilidad personal, que es bueno prever. En cuanto a esperar que el instinto pueda, por s\u00ed solo, decidir esos conflictos, no lo creemos; por el contrario, el instinto se hallar\u00e1 en el hombre cada vez m\u00e1s alterado por los progresos de la reflexi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24417\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/3-768x768.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"360\" data-id=\"24417\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/3-768x768.jpg 640w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/3-768x768-150x150.jpg 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/3-768x768-300x300.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No podr\u00edamos, pues, ponernos de acuerdo con nuestros cr\u00edticos de Inglaterra, sobre este punto esencial: \u00bfno puede la \u00e9tica, que es una sistematizaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n moral en la humanidad, ejercer influencia sobre esta evoluci\u00f3n misma y modificar su sentido de una manera importante? En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, \u00bftodo fen\u00f3meno que toma conciencia de s\u00ed no se transforma bajo la influencia de esta misma conciencia? Hemos hecho notar en otra parte que el instinto de la lactancia, tan importante en los mam\u00edferos, tiende actualmente a desaparecer en muchas mujeres. Hay un fen\u00f3meno mucho m\u00e1s esencial todav\u00eda -el m\u00e1s esencial de todos- el de la generaci\u00f3n, que tiende a modificarse de acuerdo a la misma ley. En Francia (<em>donde la mayor\u00eda de la gente no est\u00e1 contenida por consideraciones religiosas<\/em>) la voluntad personal, substituye parcialmente, en el acto sexual, al instinto de reproducci\u00f3n. Por ello el lento crecimiento de la poblaci\u00f3n en nuestro pa\u00eds que produce a la vez nuestra inferioridad num\u00e9rica respecto a las otras naciones continentales y nuestra superioridad econ\u00f3mica (<em>por otra parte muy provisoria y ya comprometida<\/em>). He aqu\u00ed un impresionante ejemplo de la intervenci\u00f3n de la voluntad en la esfera de los instintos. El instinto, al no ser protegido por una creencia religiosa o moral, resulta impotente para proporcionar una regla de conducta, la regla es sacada de consideraciones completamente racionales y, generalmente, de consideraciones de pura utilidad personal, en ninguna forma de utilidad social. El deber m\u00e1s importante del individuo es, sin embargo, la generaci\u00f3n, que asegura la duraci\u00f3n de la raza. As\u00ed, en muchas especies animales, el individuo s\u00f3lo vive para engendrar, y la muerte sigue inmediatamente a la fecundidad. Ese deber, primitivo en toda la escala animal, en nuestros d\u00edas, se encuentra relegado al \u00faltimo t\u00e9rmino en la raza francesa, que parece perseguir deliberadamente el m\u00e1ximo de infecundidad. No se trata aqu\u00ed de censurar, sino de hacer constar. La desaparici\u00f3n gradual y necesaria de la religi\u00f3n y la moral absoluta nos reserva muchas sorpresas de ese g\u00e9nero; si no hay motivo para asustarse, por lo menos, en un inter\u00e9s cient\u00edfico, es preciso tratar de preverlas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otra observaci\u00f3n: el simple exceso de escr\u00fapulos puede llegar a hacer desaparecer el instinto moral; por ejemplo, entre los confesores y sus penitentes. <strong>Bagehot<\/strong> hace asimismo observar, que al razonar excesivamente sobre pudor, se lo puede debilitar y perder gradualmente. Siempre que la reflexi\u00f3n se ocupa constantemente de un instante, de una inclinaci\u00f3n espont\u00e1nea, tiende a alterarlo. Ese hecho se explicar\u00eda tal vez fisiol\u00f3gicamente, debido a la acci\u00f3n moderadora de la substancia gris sobre los centros nerviosos secundarios y sobre toda acci\u00f3n refleja. Siempre ocurre, por ejemplo, que si un pianista toca de memoria un trozo de m\u00fasica aprendido mec\u00e1nicamente, es preciso que toque con confianza y naturalidad, sin observarse demasiado, sin querer darse cuenta del movimiento instintivo de sus dedos: razonar un sistema de actos reflejos o de h\u00e1bitos, es siempre trastornarlo <\/span><a id=\"ref4a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref4\"> (4).<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El instinto moral, que la evoluci\u00f3n tiende a fortificar en tantas formas, podr\u00e1, pues, sufrir alguna alteraci\u00f3n debido al desarrollo excesivo de la inteligencia reflexiva. En la moral, es preciso distinguir, sin duda cuidadosamente, las teor\u00edas metaf\u00edsicas y la moral pr\u00e1ctica; esta distinci\u00f3n fue hecha por nosotros mismos en otra parte, pero no podemos conceder a los fil\u00f3sofos ingleses que las teor\u00edas no influyan jam\u00e1s sobre la pr\u00e1ctica, o\u00a0que influyen tan poco como ellos sostienen. <strong>Pollock<\/strong> y <strong>Leslie<\/strong> <strong>Stephen<\/strong> comparan la moral a la geometr\u00eda; las hip\u00f3tesis relativas a la realidad del deber, nos dice Pollock, no ejercen m\u00e1s influencia sobre la conducta que las hip\u00f3tesis relativas a la realidad del espacio y a sus dimensiones. Pollock y Leslie olvidan que, si el espacio tiene cuatro dimensiones en lugar de tres, esto no interesa a mis piernas ni a mis brazos que se agitar\u00e1n siempre en las tres dimensiones conocidas; si, por el contrario, existiese para\u00a0 m\u00ed un medio de moverme de acuerdo a nuevas dimensiones, y eso pudiera serme ben\u00e9fico de alguna forma, me apresurar\u00eda a ensayar, y trabajar\u00eda con todas mis fuerzas para destruir mi intuici\u00f3n primitiva del espacio. Es precisamente lo que ocurre en moral: todo un campo de acci\u00f3n, vedado hasta ahora por el fantasma de la idea del deber, se abre algunas veces ante m\u00ed; si advierto que no hay ning\u00fan mal real, sino por el contrario un beneficio, en que me ejercite en \u00e9l libremente, \u00bfc\u00f3mo no lo aprovechar\u00e9? La diferencia entre las especulaciones cient\u00edficas ordinarias y las especulaciones acerca de la moral, consiste en que las primeras representan simples alternativas para el pensamiento, mientras que las segundas significan al mismo tiempo, alternativas para la acci\u00f3n. Todas las posibilidades advertidas por la ciencia, son aqu\u00ed realizables por nosotros mismos: es a m\u00ed a quien corresponde realizar el hiperespacio.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24410\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/obligaci\u00f3n-moral-4-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"510\" height=\"286\" data-id=\"24410\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El resultado que nos predice <strong>Spencer<\/strong> -desaparici\u00f3n gradual del sentimiento de obligaci\u00f3n- podr\u00eda, pues, producirse de una manera completamente diferente a la que \u00e9l menciona. La obligaci\u00f3n moral desaparecer\u00eda, no porque el instinto moral llegase a ser irresistible, sino, por el contrario, porque el hombre no tendr\u00eda en cuenta ning\u00fan\u00a0 instinto, razonar\u00eda absolutamente su conducta; desarrollar\u00eda su vida como unas series de teoremas. Se puede decir que para <strong>Vicente de Paul<\/strong>, la obligaci\u00f3n moral, en lo que tiene de penosa y austera, hab\u00eda desaparecido; era espont\u00e1neamente bueno; pero tambi\u00e9n se puede decir que para <strong>Spinoza<\/strong> hab\u00eda desaparecido igualmente: se esforz\u00f3 por combatir todo prejuicio moral, s\u00f3lo obedec\u00eda a un instinto en la medida en que pod\u00eda aceptarlo deliberadamente. Era un ser mucho m\u00e1s racional que moral. <strong><em>No se somet\u00eda a la obligaci\u00f3n siempre obscura y, por as\u00ed decirlo, opaca, procedente de su naturaleza moral sino a la obligaci\u00f3n clara y transparente que proven\u00eda de su raz\u00f3n<\/em><\/strong>. Y all\u00ed donde esta obligaci\u00f3n le impon\u00eda un sufrimiento cualquiera, deb\u00eda experimentar ese sentimiento estoico y de origen intelectual, la resignaci\u00f3n, mucho m\u00e1s que ese sentimiento cristiano y de origen m\u00edstico que es la alegr\u00eda desbordante del deber cumplido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cualquiera que se analice excesivamente, es necesariamente desdichado. Si es, pues, posible que el esp\u00edritu de an\u00e1lisis cueste a algunos su moralidad, les costar\u00e1 al mismo tiempo, la felicidad: <strong><em>son sacrificios demasiados grandes como para tentar alguna vez a demasiada gente<\/em><\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, <em><strong>la tarea del fil\u00f3sofo consiste en razonar sus mismos instintos<\/strong><\/em>; debe esforzarse por justificar la obligaci\u00f3n, aunque el esfuerzo mismo para justificar el sentimiento moral amenace alterarlo -al hacer que el instinto tenga conciencia de s\u00ed mismo, al convertir en reflexivo lo que era espont\u00e1neo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Busquemos en el terreno de los hechos al que, por m\u00e9todo, nos hemos restringido, todas las fuerzas que podr\u00e1n luchar contra la disoluci\u00f3n moral y suplir as\u00ed a la obligaci\u00f3n absoluta de los antiguos moralistas <\/span><a id=\"ref5a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref5\">(5).<\/a><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24408\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Kandinsky-2-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"520\" height=\"474\" data-id=\"24408\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Notas<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref1\"><\/a><a href=\"#ref1a\">1.-<\/a> Ver <em>The descent of man <\/em>y nuestra <em>Moral inglesa contempor\u00e1nea<\/em>. Se podr\u00eda buscar una verificaci\u00f3n emp\u00edrica de esas teor\u00edas sobre la relaci\u00f3n entre el instinto y la obligaci\u00f3n; para ello ser\u00eda preciso continuar de una manera met\u00f3dica las experiencias comenzadas por Charcot y Richet acerca de lo que llamamos <em>sugestiones morales <\/em>en el sonambulismo provocado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo a estas experiencias, una orden dada a una son\u00e1mbula durante su sue\u00f1o, es ejecutada alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de despertar sin que pueda comprender por s\u00ed misma las razones que la han impulsado a obrar; el magnetizador parece haber podido crear as\u00ed, de pies a cabeza, una tendencia interior, una inclinaci\u00f3n que persiste en la sombra que se impone a la voluntad del paciente. En esos\u00a0 curiosos ejemplos, el sue\u00f1o de la son\u00e1mbula domina y dirige su vida, a\u00fan despu\u00e9s de su despertar, es como un instinto artificial en estado naciente. He aqu\u00ed, por ejemplo, un caso curioso observado por Richet. Se trata de una mujer que ten\u00eda la man\u00eda de no comer lo suficiente. Un d\u00eda, durante su sue\u00f1o, Richet le dijo que era preciso comer m\u00e1s. Al despertar hab\u00eda olvidado completamente la recomendaci\u00f3n; Sin embargo, al\u00a0 d\u00eda siguiente, la religiosa del hospital llam\u00f3 aparte a Richet para decirle que no comprend\u00eda en absoluto el cambio producido en la enferma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ahora<\/em>, dijo, <em>me pide siempre m\u00e1s de lo que le doy<\/em>. Si el hecho ha sido exactamente observado, hay all\u00ed, no s\u00f3lo la ejecuci\u00f3n de una orden particular, sino tambi\u00e9n un impulso inconsciente muy parecido al impulso natural. En suma, todo instinto natural o moral deriva, seg\u00fan la observaci\u00f3n de Cuvier, de una especie de sonambulismo, puesto que nos da una orden, cuya raz\u00f3n ignoramos, o\u00edmos la <em>voz de la conciencia<\/em>, sin saber de d\u00f3nde viene. Para variar las experiencias, ser\u00eda necesario ordenar a la paciente no s\u00f3lo comer, sino por ejemplo, levantarse por la ma\u00f1ana todos los d\u00edas, trabajar asiduamente. De esta manera se podr\u00eda llegar a modificar gradualmente el car\u00e1cter de las personas y el sonambulismo provocado podr\u00eda llegar a tomar importancia como medio de acci\u00f3n, en la higiene moral de algunos enfermos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se pudiese realmente crear as\u00ed un instinto artificial, no dudamos que una cierta obligaci\u00f3n m\u00edstica se agregar\u00eda -siempre que no se hallase la resistencia de otras inclinaciones preexistentes y m\u00e1s vivaces. Se podr\u00eda tambi\u00e9n hacer la experiencia inversa, y ver, si no ser\u00eda posible, anular, por una serie de \u00f3rdenes repetidas, tal o cual instinto natural. Se dice que se puede hacer perder la memoria a un son\u00e1mbulo, por ejemplo, la memoria de los nombres; se puede a\u00fan, de acuerdo a Richet, hacer perder toda la memoria. (<em>Revue Philosophique<\/em>, 8 de octubre de 1880): agrega: Esta experiencia debe ser intentada con gran prudencia, he visto sobrevivir tal terror y tal desorden en la inteligencia, desorden que ha persistido alrededor de un cuarto de hora, que no desear\u00eda volver a empezar a menudo esta peligrosa tentativa. Si se identifica la memoria, como la mayor\u00eda de los fil\u00f3sofos, con el h\u00e1bito y el instinto, se pensar\u00e1 que ser\u00eda posible tambi\u00e9n anular provisoriamente o, por lo menos, debilitar, en una son\u00e1mbula tal instinto, hasta de los m\u00e1s fundamentales y obligatorios como el instinto material, el pudor. etc. Y ahora ser\u00eda preciso saber si esta supresi\u00f3n del instinto no dejar\u00eda algunas se\u00f1ales despu\u00e9s de despertar. Se podr\u00eda, entonces, investigar la fuerza de resistencia de los diversos instintos, por ejemplo, de los instintos morales y comprobar cu\u00e1les son los m\u00e1s profundos y tenaces de las inclinaciones ego\u00edstas o altruistas. Se podr\u00eda, en todo caso, intentar la experiencia para los h\u00e1bitos o man\u00edas hereditarios. Se podr\u00eda ver si una serie de \u00f3rdenes o de consejos durante largo tiempo repetidos durante el sue\u00f1o, podr\u00eda atenuar la man\u00eda de grandeza o de persecuciones. Se ordenar\u00eda amar a sus enemigos al loco que se cree objeto de odio, se prohibir\u00eda la plegaria de aquel que cree entrar en comunicaci\u00f3n directa con Dios. etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, se intentar\u00eda contrabalancear una man\u00eda natural, mediante otra artificial creada durante el sue\u00f1o. Se tendr\u00eda as\u00ed, en el sonambulismo, un campo de observaciones psicol\u00f3gicas y morales mucho m\u00e1s rico que el de la locura. Uno y otra son desarreglos del mecanismo mental, pero en el son\u00e1mbulo provocado ese desarreglo puede ser calculado y regulado por el magnetizador. Despu\u00e9s de la primera edici\u00f3n de este libro han sido intentadas con \u00e9xito, muchas experiencias de este g\u00e9nero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref2\"><\/a><a href=\"#ref2a\">2.-<\/a> Ver nuestra <em>Moral Inglesa Contempor\u00e1nea<\/em>, (parte II, libro II). Es lo que nos concede Ribot, (<em>La herencia psicol\u00f3gica<\/em>. edici\u00f3n, p\u00e1g. 342) pero agrega: <em>El instinto s\u00f3lo desaparece ante una forma de\u00a0<\/em><em>actividad mental que lo reemplaza con ventaja &#8230; La inteligencia no podr\u00eda matar al sentimiento moral, m\u00e1s que hallando algo mejor<\/em>. Seguramente, a condici\u00f3n de que se tome la palabra <em>mejor<\/em>, en un sentido completamente f\u00edsico y mec\u00e1nico; por ejemplo <em>es mejor<\/em>, es preferible para el cuco poner sus huevos en el nido de otros p\u00e1jaros, pero esto no parece <em>ser mejor<\/em>, hablando en absoluto, y sobre todo, para los dem\u00e1s p\u00e1jaros. Un mejoramiento desde el punto de vista del individuo y hasta de la especie podr\u00eda, pues, no ser siempre id\u00e9ntico a lo que llamamos <em>mejoramiento moral<\/em>. Hay ah\u00ed, en todo caso, una cuesti\u00f3n que merece ser examinada: es precisamente la que examinamos en este volumen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref3\"><\/a><a href=\"#ref3a\">3.-<\/a> Ver Pollock, en <em>Mind<\/em>, (tomo IV, p\u00e1g. 446).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref4\"><\/a><a href=\"#ref4a\">4.-<\/a> Respecto a este punto ver: <em>Los problemas de la est\u00e9tica contempor\u00e1nea<\/em>, p\u00e1g. 137<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref5\"><\/a><a href=\"#ref5a\">5.-<\/a> Como complemento de los cap\u00edtulos que acaban de leerse, es esencial la lectura de los cap\u00edtulos paralelos de <em>Educaci\u00f3n y herencia<\/em>, acerca de la <em>G\u00e9nesis del instinto moral<\/em>. Nosotros s\u00f3lo podemos citar aqu\u00ed las conclusiones.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los an\u00e1lisis precedentes conducen a la siguiente conclusi\u00f3n: ser moral es, en primer lugar, sentir la fuerza de la propia voluntad y de la multiplicidad de las potencias que uno lleva en si; en segundo lugar, concebir la superioridad de las posibilidades que tienen por objeto lo universal, sobre las que s\u00f3lo tienen objetos particulares. La revelaci\u00f3n del deber es, a la vez, la revelaci\u00f3n de un poder existente en nosotros y de una posibilidad que se extiende al mayor grupo de seres sobre los cuales tenemos acci\u00f3n. Hay algo de infinito percibido a trav\u00e9s de los l\u00edmites que la obligaci\u00f3n particular nos impone, y este infinito no tiene nada de m\u00edstico. En el deber sentimos, experimentamos como dir\u00eda <strong>Spinoza<\/strong>, que nuestra personalidad puede desarrollarse siempre m\u00e1s, que somos infinitos para nosotros, que nuestro objeto de actividad m\u00e1s seguro es lo universal. El sentimiento de obligaci\u00f3n no se refiere a una tendencia aislada s\u00f3lo en proporci\u00f3n a su intensidad; es proporcional a la generalidad, a la fuerza de expansi\u00f3n y de asociaci\u00f3n de una inclinaci\u00f3n. Es por esto, que el car\u00e1cter obligatorio de las tendencias esenciales a la naturaleza humana crece a medida que uno se aleja de la pura necesidad inherente a las funciones groseras del cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos se\u00f1alado, pues, en resumen, los tres estadios siguientes en el desenvolvimiento del instinto moral:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Impulsi\u00f3n mec\u00e1nica que no hace m\u00e1s que aparecer moment\u00e1neamente en la conciencia para traducirse en inclinaciones ciegas y en sentimientos no razonados.\u00a0<\/li>\n<li>Impulsi\u00f3n dificultada, sin ser destruida, que tiende por eso mismo a invadir la conciencia, a traducirse sin cesar en sentimiento y a producir una obsesi\u00f3n<\/li>\n<li>Idea-fuerza. El sentimiento moral, al agrupar a su alrededor un n\u00famero creciente de sentimientos y de ideas, se convierte, no s\u00f3lo en un centro de emoci\u00f3n, sino en objeto de conciencia reflexiva. Entonces nace la obligaci\u00f3n: es una especie de <em>obsesi\u00f3n razonada<\/em>, una obsesi\u00f3n que la reflexi\u00f3n fortifica en lugar de desvanecer. Adquirir conciencia de deberes morales, es tomar conciencia de poderes interiores y superiores que se desarrollan en nosotros y nos impulsa a obrar, de ideas que tienden a realizarse por su propia fuerza de sentimientos, que, por su misma evoluci\u00f3n, tienden a socializarse, a impregnarse de toda la sensibilidad presente en la humanidad y en el universo.\u00a0<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obligaci\u00f3n moral es, en una palabra, la doble conciencia: 1) de la pujanza y la fecundidad de ideas &#8211; fuerzas superiores, que por su objeto se relacionan con lo universal-; 2) de la resistencia de las inclinaciones contrarias y ego\u00edstas. La tendencia de la vida al m\u00e1ximo de intensidad y expansi\u00f3n es la voluntad elemental: los fen\u00f3menos de impulso irresistible, de simple obsesi\u00f3n perdurable, en fin, de obligaci\u00f3n moral, son el resultado de los conflictos o de las armon\u00edas de esta voluntad elemental con\u00a0 todas las dem\u00e1s inclinaciones del alma humana. La soluci\u00f3n de estos conflictos, no es otra cosa que la investigaci\u00f3n y el reconocimiento de la inclinaci\u00f3n normal que encierra en nosotros el mayor n\u00famero de auxiliares, que se ha asociado a la mayor cantidad de nuestras tendencias duraderas, y que nos envuelve as\u00ed con los m\u00e1s estrechos lazos. En otros t\u00e9rminos, es la b\u00fasqueda de la inclinaci\u00f3n m\u00e1s compleja y m\u00e1s persistente al mismo tiempo. Ahora bien, estos caracteres pertenecen a lo universal. La acci\u00f3n moral es, pues, como el sonido que despierta en nosotros el mayor n\u00famero de armon\u00edas, las vibraciones, al mismo tiempo, m\u00e1s duraderas y m\u00e1s ricas. (<em>Educaci\u00f3n y herencia<\/em>, p\u00e1g. 65).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24409\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Kandinsky-3-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"231\" data-id=\"24409\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"70\" height=\"70\" data-id=\"48\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE de CAPITULOS\u00a0 \u00abESBOZOS DE UNA MORAL SIN SANCI\u00f3N NI OBLIGACI\u00f3N\u00bb, J. M. 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