{"id":24137,"date":"2019-11-17T00:05:32","date_gmt":"2019-11-16T23:05:32","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=24137"},"modified":"2025-08-31T20:14:37","modified_gmt":"2025-08-31T18:14:37","slug":"esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau-parte-7","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/11\/17\/esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau-parte-7\/","title":{"rendered":"Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n, de Jean-Marie Guyau \u2013 PARTE 7"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/10\/13\/indice-posts-libro-esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau\/\">INDICE de CAPITULOS\u00a0 \u00abESBOZOS DE UNA MORAL SIN SANCI\u00f3N NI OBLIGACI\u00f3N\u00bb, J. M. Guyau<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24148 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/poder-y-deber-2.jpg\" alt=\"\" width=\"510\" height=\"269\" data-id=\"24148\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/poder-y-deber-2.jpg 510w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/poder-y-deber-2-300x158.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 510px) 100vw, 510px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong><em>Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><a id=\"refautora\"><\/a><a href=\"#refautor\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Jean-Marie Guyau<\/span><\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>PARTE 7<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Libro primero<\/u>.\u00a0<\/p>\n<p>(\u2026)<\/p>\n<p><strong><u>Cap\u00edtulo III<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong>En qu\u00e9 medida el m\u00f3vil de la acci\u00f3n puede crear una especie de obligaci\u00f3n: poder y deber.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_24154\" aria-describedby=\"caption-attachment-24154\" style=\"width: 480px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Batalla_de_la_Vuelta_de_Obligado\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-24154 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/poder-y-deber-guyuau-4.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"336\" data-id=\"24154\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/poder-y-deber-guyuau-4.jpg 480w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/poder-y-deber-guyuau-4-300x210.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-24154\" class=\"wp-caption-text\"><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Batalla_de_la_Vuelta_de_Obligado\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"color: #008000;\">Batalla de la Vuelta de Obligado<\/span><\/a><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>Cap\u00edtulo tercero<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-size: 18pt;\">En qu\u00e9 medida el m\u00f3vil de la acci\u00f3n puede crear una\u00a0especie de obligaci\u00f3n: poder y deber<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Despu\u00e9s de haber establecido ese principio que nos parece esencial, la fecundidad moral, nos queda por ver de qu\u00e9 manera y bajo qu\u00e9 forma psicol\u00f3gica se manifiesta: \u00bfes llevado el ser a prodigarse a los otros por la naturaleza misma de su voluntad o, simplemente, solicitado por el atractivo de un placer especial, placer de la simpat\u00eda, de la lisonja, etc.? Veremos, todav\u00eda aqu\u00ed, que el estudio de la din\u00e1mica mental ha sido a menudo elemental e incompleto en las escuelas inglesas y positivista.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El kantismo ha tenido ese gran m\u00e9rito, que no podr\u00eda ser negado por ninguna teor\u00eda naturalista, de considerar el impulso del deber como anterior a todo razonamiento filos\u00f3fico sobre el bien; en efecto, ninguna raz\u00f3n demostrativa podr\u00eda llegar a modificar repentinamente la direcci\u00f3n ni la intensidad de este impulso. La teor\u00eda del <strong><em>imperativo categ\u00f3rico <\/em><\/strong>es, pues, psicol\u00f3gicamente exacta y profunda; \u00fanicamente que <strong>Kant<\/strong> no ten\u00eda derecho a considerar sin prueba ese <em>imperativo <\/em>como trascendental. <em>Una necesidad pr\u00e1ctica interna <\/em>puede ser una necesidad m\u00e1s o menos mec\u00e1nica; en la moralidad, como en el instinto, puede existir una especie de poder natural precediendo al saber que nos arrastra a obrar y a producir; \u00bfacaso no es precisamente propio de las inclinaciones naturales, de los h\u00e1bitos, de las costumbres, ordenar al individuo sin dar explicaciones? La costumbre en la conciencia individual, o, en el Estado, como lo dec\u00eda Pascal, es respetada, <em>por la sola raz\u00f3n de que es recibida<\/em>. La autoridad de la ley est\u00e1 a veces <em>completamente concentrada en s\u00ed misma<\/em>, sin relacionarse con ning\u00fan principio de moralidad: La ley es ley y nada m\u00e1s. En presencia de todo poder anterior a \u00e9l, de toda fuerza que no es la de sus ideas razonadas, el entendimiento desempe\u00f1a siempre un papel secundario que ha mostrado perfectamente el kantismo; se siente ante un misterio. De esto no se deduce, por otra parte, que renuncie a explicarlo, hasta de una manera m\u00e1s o menos superficial; al contrario, no hay nada para lo que la inteligencia humana halle tantas explicaciones como para una cosa para ella inexplicable: \u00a1Cu\u00e1ntas teor\u00edas sobre el bien! \u00a1Cu\u00e1ntas razones supuestas a partir de esta afirmaci\u00f3n no razonada: <em>debo<\/em>, o, &#8230;Como dec\u00edan los antiguos, <em>es preciso<\/em>&#8230;<a id=\"ref1a\"><\/a><a href=\"#ref1\"> (1).<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En realidad el razonamiento abstracto es impotente para explicar un instinto, para dar cuenta de una fuerza irracional en su principio mismo; es preciso la observaci\u00f3n, la experiencia. Una vez admitido con el kantismo el hecho del <em>deber<\/em>, tratemos, pues, de analizar ese hecho en sus variaciones esenciales y en sus relaciones con los otros hechos similares de la conciencia. Veremos despu\u00e9s, si parece ofrecernos algo de sobrenatural. Kant mismo ha planteado el problema en la c\u00e9lebre prosopopeya: <em>\u00a1Deber&#8230;! \u00bfD\u00f3nde hallar la ra\u00edz de tu noble tallo, que rechaza orgullosamente toda alianza con las inclinaciones&#8230;? <\/em>Pero Kant no ha respondido verdaderamente a esta interrogaci\u00f3n, no ha buscado qu\u00e9 lazo de parentesco pod\u00eda ligar, a pesar de la apariencia, al deber <em>noble <\/em>y <em>orgulloso <\/em>a las otras inclinaciones.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">La ley del deber, dec\u00eda tambi\u00e9n Confucio en un sentido plenamente kantiano, es un oc\u00e9ano sin costa; el mundo no puede contenerla. Por desgracia, a tres horas de la costa, la menor masa de agua parece un oc\u00e9ano. Cuando se navega por el r\u00edo Amazonas, uno\u00a0cree estar en el mar; para distinguir el r\u00edo de la mar no hay que tratar de mirar a lo lejos, es preciso inclinarse sobre su agua y probarla. El an\u00e1lisis interior, es tambi\u00e9n el \u00fanico medio de apreciar la infinitud real o imaginaria de nuestro horizonte moral.<\/span><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La ley del deber, dec\u00eda tambi\u00e9n Confucio en un sentido plenamente kantiano, es un oc\u00e9ano sin costa; el mundo no puede contenerla. Por desgracia, a tres horas de la costa, la menor masa de agua parece un oc\u00e9ano. Cuando se navega por el r\u00edo Amazonas, uno\u00a0cree estar en el mar; para distinguir el r\u00edo de la mar no hay que tratar de mirar a lo lejos, es preciso inclinarse sobre su agua y probarla. El an\u00e1lisis interior, es tambi\u00e9n el \u00fanico medio de apreciar la infinitud real o imaginaria de nuestro horizonte moral.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo estudiaremos sucesivamente desde tres puntos de vista: el de la voluntad, el de la inteligencia y el de la sensibilidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_24169\" aria-describedby=\"caption-attachment-24169\" style=\"width: 347px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-24169\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Voluntad-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"347\" height=\"270\" data-id=\"24169\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24169\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">VOLUNTAD<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>1) Existencia de un cierto deber impersonal creado por el poder mismo de obrar. Primer equivalente del deber.\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ante todo: \u00bfc\u00f3mo mover la voluntad sin recurrir a un deber m\u00edstico o a tal o cu\u00e1l placer particular?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que hay de verdadero y profundo en la noci\u00f3n mal elucidada del deber moral creemos que puede subsistir a\u00fan despu\u00e9s de la depuraci\u00f3n que le ha hecho sufrir la teor\u00eda precedentemente bosquejada. El deber se relacionar\u00e1 con la conciencia de una potencia interior. Sentir interiormente lo que es capaz de hacer, es, por lo mismo, tomar la primera conciencia de lo que se tiene el <em>deber <\/em>de hacer.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">La planta no puede abstenerse de florecer; algunas veces florecer, es para ella morir; no importa, la savia siempre asciende. La naturaleza no mira atr\u00e1s para ver lo que abandona, sigue su camino siempre adelante, siempre m\u00e1s arriba<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El deber, desde el punto de vista de los hechos y haciendo abstracci\u00f3n de las nociones metaf\u00edsicas, no es otra cosa que una superabundancia de vida que pugna por usarse, por darse; hasta ahora se lo ha interpretado demasiado como el sentimiento de una necesidad o de una obligaci\u00f3n; al mismo tiempo, es el de una potencia. Toda fuerza que se acumula ejerce una presi\u00f3n sobre los obst\u00e1culos colocados delante suyo, todo poder produce una especie de obligaci\u00f3n proporcional; poder obrar, es <em>deber obrar<\/em>. En los seres inferiores en los que la vida intelectual est\u00e1 entorpecida y ahogada, hay pocos deberes pero es que existe poco poder. El hombre civilizado tiene innumerables\u00a0 deberes: es porque tiene una actividad muy rica para gastar de mil maneras. Desde este punto de vista, nada de m\u00edstico hay en la obligaci\u00f3n moral; ella se relaciona con esta gran ley de la naturaleza: la vida no puede mantenerse m\u00e1s que con la condici\u00f3n de expandirse; es imposible alcanzar con seguridad un fin, cuando no se tiene el poder para sobrepasarlo, y, si se sostiene que el yo es para s\u00ed mismo el propio fin, esto no es a\u00fan una raz\u00f3n para que sea imposible bastarse a s\u00ed mismo. La planta no puede abstenerse de florecer; algunas veces florecer, es para ella morir; no importa, la savia siempre asciende. La naturaleza no mira atr\u00e1s para ver lo que abandona, sigue su camino siempre adelante, siempre m\u00e1s arriba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<figure id=\"attachment_24168\" aria-describedby=\"caption-attachment-24168\" style=\"width: 349px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-24168\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/inteligencia-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"349\" height=\"195\" data-id=\"24168\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24168\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">INTELIGENCIA<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>2) Existencia de un cierto deber impersonal creado por la concepci\u00f3n misma de la acci\u00f3n. Segundo equivalente del <em>deber<\/em>.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De la misma forma que la potencia de la actividad crea una especie de obligaci\u00f3n natural o de impulso imperativo, la inteligencia tiene por s\u00ed misma un poder motor. Cuando uno se eleva bastante alto, se pueden hallar motivos de acci\u00f3n que no obran solamente como m\u00f3viles, sino que son, en s\u00ed mismos, y por s\u00ed mismos, motores de la actividad y de la vida, sin intervenci\u00f3n directa de la sensibilidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">no hay ninguna necesidad, de invocar un placer exterior como intermediario, ninguna necesidad de t\u00e9rmino medio, ni de puente para pasar de una cosa a la otra. Acci\u00f3n y pensamiento son, en el fondo, id\u00e9nticos<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Podemos aplicar aqu\u00ed una importante teor\u00eda: la que ha propuesto un fil\u00f3sofo contempor\u00e1neo acerca de las <em>ideas~fuerza <\/em><a id=\"ref2a\"><\/a><a href=\"#ref2\">(2).<\/a> La inteligencia y la actividad no aparecen m\u00e1s en nuestros d\u00edas como separadas por un abismo. Comprender es ya comenzar, en s\u00ed mismo, la realizaci\u00f3n de eso que se comprende, concebir alguna cosa mejor que lo que\u00a0existe, es un primer trabajo para realizar esa cosa. La acci\u00f3n no es m\u00e1s que la prolongaci\u00f3n de la idea. El pensamiento es casi una palabra; somos llevados con tanta fuerza a expresar lo que pensamos; que el ni\u00f1o y el anciano menos capaces de resistir a esta fuerza, piensan en voz alta: el cerebro hace, naturalmente, mover los labios. Es de la misma manera que har\u00e1 obrar, que har\u00e1 mover los brazos y el cuerpo entero, que dirigir\u00e1 la vida. No existen dos cosas separadas: concepci\u00f3n del fin y esfuerzo para alcanzarlo. La concepci\u00f3n misma, repit\u00e1moslo, es un primer esfuerzo; se piensa, se siente y la acci\u00f3n sigue. Por consecuencia, no hay ninguna necesidad, de invocar un placer exterior como intermediario, ninguna necesidad de t\u00e9rmino medio, ni de puente para pasar de una cosa a la otra. Acci\u00f3n y pensamiento son, en el fondo, id\u00e9nticos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que se llama obligaci\u00f3n o fuerza moral es, en la esfera de la inteligencia, el sentimiento de esta radical identidad: la obligaci\u00f3n es una expansi\u00f3n interior, una necesidad de perfeccionar nuestras ideas haci\u00e9ndolas pasar a la acci\u00f3n. Aquel que no obra como piensa, piensa incompletamente. Siente tambi\u00e9n que le falta alguna cosa, que no est\u00e1 entero, que no es \u00e9l mismo. La inmoralidad es una mutilaci\u00f3n interior. Cada uno de los movimientos de nuestro esp\u00edritu agita el cuerpo. No obrar de acuerdo a lo que se cree mejor, es parecerse a alguien que no pudiese re\u00edr estando alegre, ni llorar estando triste, que no pudiera, en fin, expresar nada hacia el exterior, traducir nada de lo que siente. Ser\u00eda el supremo suplicio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se ha distinguido demasiado, pues, la voluntad de la inteligencia, de tal suerte que se ha experimentado de inmediato la necesidad de mover la voluntad exclusivamente mediante m\u00f3viles sensibles. Pero los m\u00f3viles exteriores no pueden actuar durante todo el tiempo que ser\u00eda necesario para el mecanismo interno del pensamiento y de la vida. Se puede decir que la voluntad es un grado superior de la inteligencia y la acci\u00f3n un grado superior de la voluntad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por consecuencia, la moralidad no es otra cosa que la unidad del ser. La inmoralidad, por el contrario, es un desdoblamiento, una oposici\u00f3n de las diversas facultades que se limitan rec\u00edprocamente. La hipocres\u00eda consiste en detener la expresi\u00f3n natural del pensamiento y sustituirla por una expresi\u00f3n contraria; en ese sentido se podr\u00eda decir que la inmoralidad es esencialmente hipocres\u00eda, y consecuentemente un detenimiento en el desarrollo del ser<a id=\"ref3a\"><\/a><a href=\"#ref3\"> (3).<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<figure id=\"attachment_24167\" aria-describedby=\"caption-attachment-24167\" style=\"width: 348px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-24167\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Sensibilidad-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"348\" height=\"232\" data-id=\"24167\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24167\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">SENSIBILIDAD<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>3) Existencia de un cierto deber impersonal creado por la fusi\u00f3n creciente de las sensibilidades y por el car\u00e1cter m\u00e1s sociable de los placeres elevados. Una nueva especie de obligaci\u00f3n se deriva de la naturaleza misma de la sensibilidad, que tiende a transformarse por efecto de la evoluci\u00f3n.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los placeres superiores, que toman cada d\u00eda mayor parte en la vida humana -placeres est\u00e9ticos, placer de razonar, de aprender y de comprender, de investigar, etc.- requieren mucho menos de las condiciones exteriores, y son mucho m\u00e1s accesibles a todos que los placeres netamente ego\u00edstas. La felicidad de un pensador o de un artista, es una felicidad barata. Con un pedazo de pan, un libro o un paisaje, se puede gustar un placer infinitamente superior al que experimenta un imb\u00e9cil en un coche blasonado tirado por cuatro caballos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los placeres superiores son pues, a la vez m\u00e1s \u00edntimos, m\u00e1s profundos y m\u00e1s gratuitos (sin serIo siempre enteramente). Tienden a dividir los seres mucho menos que los placeres inferiores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed, por una evoluci\u00f3n natural, el origen de una gran parte de nuestros placeres, parece volver a pasar del exterior al interior. El sujeto sensible puede hallar en su propia actividad, y a veces independientemente de las cosas, una variada fuente de goces.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">El que hoy llega al mundo est\u00e1 destinado a una vida intelectual mucho m\u00e1s intensa que hace cien mil a\u00f1os, y, sin .embargo, a pesar de esta intensidad de su vida individual, su inteligencia se encontrar\u00e1, por decirlo as\u00ed, mucho m\u00e1s socializada; poseer\u00e1 mucho menos propio, precisamente porque es mucho m\u00e1s rica. Lo mismo en lo que se refiere a su sensibilidad<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfPodr\u00e1 deducirse de aqu\u00ed, que se encerrar\u00e1 en s\u00ed mismo y se bastar\u00e1 como se bastaba el sabio estoico? Lejos de ello: los placeres intelectuales se distinguen por ser a la vez los m\u00e1s interiores del ser y los m\u00e1s comunicativos, los m\u00e1s individuales y los m\u00e1s sociales. Reunid a pensadores o estetas (siempre que no existan rivalidades personales entre ellos) se estimaran con mucha mayor rapidez y siempre m\u00e1s profundamente que otros hombres; reconocer\u00e1n de inmediato que viven en el mismo mundo, el del pensamiento, se sentir\u00e1n de una misma patria. Ese lazo, que se establecer\u00e1 entre ellos ligar\u00e1 tambi\u00e9n su conducta y les impondr\u00e1 en sus relaciones rec\u00edprocas una especie de obligaci\u00f3n particular, es un lazo emocional, una comunidad producida por la armon\u00eda completa o parcial de sensibilidades y pensamientos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los placeres humanos, a medida que avanzamos, parecen tomar un car\u00e1cter cada vez m\u00e1s social y sociable. La idea llega a ser una de las fuentes esenciales del placer. Ahora bien, la idea es una especie de contingente com\u00fan a todas las cabezas humanas, es una conciencia universal donde est\u00e1n m\u00e1s o menos reconciliadas las conciencias individuales. Al aumentar la parte de la idea en la vida de cada uno, resulta que la parte de lo universal aumenta y tiende a predominar sobre lo individual. Las conciencias se hacen, pues, m\u00e1s penetrables. El que hoy llega al mundo est\u00e1 destinado a una vida intelectual mucho m\u00e1s intensa que hace cien mil a\u00f1os, y, sin .embargo, a pesar de esta intensidad de su vida individual, su inteligencia se encontrar\u00e1, por decirlo as\u00ed, mucho m\u00e1s socializada; poseer\u00e1 mucho menos propio, precisamente porque es mucho m\u00e1s rica. Lo mismo en lo que se refiere a su sensibilidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfcu\u00e1l ser\u00eda un placer puramente personal y ego\u00edsta? \u00bfExiste un placer de esta clase, y qu\u00e9 parte tienen en la vida? A esta cuesti\u00f3n, siempre actual, responderemos como ya hemos respondido: Cuando se desciende en la escala de los seres, se ve que la esfera donde cada uno de ellos se mueve, es estrecha y casi cerrada, cuando, por el contrario, se sube hacia los seres superiores, se ve a su esfera de acci\u00f3n abrirse, extenderse, confundirse con la esfera de acci\u00f3n de los otros seres. El yo se distingue cada vez menos de los otros yo, o, mejor aun, tiene cada vez mayor necesidad de ellos para constituirse y para subsistir. Ahora bien, esta especie de escala, que recorre el pensamiento, ha sido en parte recorrida por la especie humana en su evoluci\u00f3n.<\/span><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-24146 alignright\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Poder-y-deber-mutualismo-300x278.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"278\" data-id=\"24146\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Poder-y-deber-mutualismo-300x278.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Poder-y-deber-mutualismo.jpg 450w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>En definitiva, hemos dicho en otra parte al comentar a <strong>Epicuro<\/strong>: \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda un placer puramente personal y ego\u00edsta? \u00bfExiste un placer de esta clase, y qu\u00e9 parte tienen en la vida? A esta cuesti\u00f3n, siempre actual, responderemos como ya hemos respondido: Cuando se desciende en la escala de los seres, se ve que la esfera donde cada uno de ellos se mueve, es estrecha y casi cerrada, cuando, por el contrario, se sube hacia los seres superiores, se ve a su esfera de acci\u00f3n abrirse, extenderse, confundirse con la esfera de acci\u00f3n de los otros seres. El yo se distingue cada vez menos de los otros yo, o, mejor aun, tiene cada vez mayor necesidad de ellos para constituirse y para subsistir. Ahora bien, esta especie de escala, que recorre el pensamiento, ha sido en parte recorrida por la especie humana en su evoluci\u00f3n. Su punto de partida fue ciertamente el ego\u00edsmo, pero el ego\u00edsmo, en virtud de la fecundidad misma de toda vida ha sido llevado a extenderse, a crear afuera suyo centros nuevos para su propia acci\u00f3n. Al mismo tiempo, han nacido poco a poco, sentimientos correlativos a esta tendencia centr\u00edfuga y han ido como recubriendo los sentimientos ego\u00edstas que les serv\u00edan de principio. Marchamos hacia una \u00e9poca en que el ego\u00edsmo primitivo ser\u00e1 progresivamente apartado y rechazado de nosotros, cada vez m\u00e1s desconocido. En esta \u00e9poca ideal, el ser no podr\u00e1 m\u00e1s, por decirlo as\u00ed, gozar solitariamente; su placer ser\u00e1 como un concierto en el que el placer de los otros entrar\u00e1 a t\u00edtulo de elemento necesario \u00bfy no es ya as\u00ed, en la generalidad de los casos, ahora? Cuando, en la vida com\u00fan, se compara la parte dejada al ego\u00edsmo puro y aquella que toma el <em>altruismo<\/em>, se ver\u00e1 hasta\u00a0qu\u00e9 punto la primera es relativamente peque\u00f1a; hasta los placeres m\u00e1s ego\u00edstas por ser completamente f\u00edsicos, como el placer de beber o de comer, no adquieren todo su encanto hasta que no los compartimos con los dem\u00e1s. Esta parte predominante de los sentimientos sociables debe encontrarse en todos nuestros placeres y en todas nuestras penas. Por otra parte, el ego\u00edsmo puro no ser\u00eda solamente, como lo hemos demostrado, una especie de mutilaci\u00f3n de s\u00ed mismo, sino un imposible. Ni mis dolores, ni mis placeres son absolutamente m\u00edos. Las hojas espinosas de la pita, antes de desarrollarse y extenderse en bandas enormes, permanecen largo tiempo colocadas una sobre otra, formando como un solo coraz\u00f3n, entonces las espinas de cada hoja se imprimen sobre su vecina. M\u00e1s tarde, todas esas hojas han crecido mucho y se han apartado, esa marca queda y crece al mismo tiempo que ellas; es un sello de dolor marcado para toda la vida. Lo mismo ocurre en nuestro coraz\u00f3n, donde vienen a imprimirse desde el seno maternal todas las alegr\u00edas y todos los dolores del g\u00e9nero humano sobre cada uno de nosotros, haga lo que hiciera, ese sello debe persistir. De la misma forma que el yo, en resumen, es para la psicolog\u00eda contempor\u00e1nea una ilusi\u00f3n, que no hay una personalidad irreductible, que estamos compuestos por una infinidad de seres y de peque\u00f1as conciencias o estados de conciencia, as\u00ed, podr\u00eda decirse que el placer ego\u00edsta es una ilusi\u00f3n: mi propio placer no existe sin el placer de los otros, siento que toda la sociedad debe colaborar m\u00e1s o menos para \u00e9l, desde mi familia, la peque\u00f1a sociedad que me rodea, hasta la gran sociedad en la que vivo <a id=\"ref4a\"><\/a><a href=\"#ref4\">(4).<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En resumen, una ciencia verdaderamente positiva de la moral puede, en cierta medida, hablar de obligaci\u00f3n, y esto, por una parte, sin hacer intervenir ninguna idea m\u00edstica y por otra, sin invocar con Bain la <em>coacci\u00f3n <\/em>exterior y social o el <em>temor <\/em>interior. No, es suficiente considerar las direcciones normales de la vida ps\u00edquica. Se hallar\u00e1 siempre una especie de presi\u00f3n interna ejercida por la actividad misma en esas direcciones; el agente moral, por una propensi\u00f3n a la vez natural y racional, se sentir\u00e1 impedido en ese sentido y reconocer\u00e1 que le es preciso realizar una especie de revoluci\u00f3n interior para escapar a esta presi\u00f3n; es esa sublevaci\u00f3n que se llama la falta o el crimen. Al acometerlo, el individuo se da\u00f1a a s\u00ed mismo: disminuye y extingue voluntariamente algo de su vida f\u00edsica o mental.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">La obligaci\u00f3n moral, que tiene su principio en el funcionamiento mismo de la vida, resulta, por esta misma causa, tenerlo con anterioridad a la conciencia reflexiva, en las profundidades obscuras e inconscientes del ser, o, si se prefiere, en la esfera de la conciencia espont\u00e1nea y sint\u00e9tica. El sentimiento de obligaci\u00f3n natural, puede reducirse en gran parte a esta f\u00f3rmula: -Yo compruebo en m\u00ed por la conciencia reflexiva, modificaciones que no proceden de ella, sino del fondo inconsciente o subconsciente de m\u00ed mismo. A trav\u00e9s de la esfera luminosa de la conciencia pasan as\u00ed rayos provenientes del hogar de calor obscuro que constituye la vida interior.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24149 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/poder-y-deber-guyuau-3.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"239\" data-id=\"24149\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/poder-y-deber-guyuau-3.jpg 360w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/poder-y-deber-guyuau-3-300x199.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; background-color: #ccffcc;\"><strong>Notas<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a id=\"refautor\"><\/a><a href=\"#refautora\">*<\/a> Segunda edici\u00f3n cibern\u00e9tica, enero del 2003 Captura y dise\u00f1o: Chantal L\u00f3pez y Omar Cort\u00e9s<\/p>\n<p>Nueva digitalizaci\u00f3n desde la p\u00e1gina\u00a0<a href=\"http:\/\/www.antorcha.net\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.antorcha.net<\/a>\u00a0Junio de 2009, para formato\u00a0<em>.pdf<\/em>, por\u00a0<strong>R.M<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref1\"><\/a><a href=\"#ref1a\">[1]<\/a> Palabra griega que nos es imposible incluir sin una previa reconfiguraci\u00f3n de nuestro teclado, misma que, como ya hemos se\u00f1alado en otra nota, no estamos en posibilidades de realizar. Chantal L\u00f3pez y Omar Cort\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref2\"><\/a><a href=\"#ref2a\">[2]<\/a> Ver Alfredo Fouill\u00e9e, <em>La libertad y el determinismo<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref3\"><\/a><a href=\"#ref3a\">[3]<\/a> Esta teor\u00eda ha sido completada con importantes p\u00e1ginas de <em>Educaci\u00f3n y Herencia<\/em>. Entre las <em>ideas- fuerzas <\/em>m\u00e1s poderosas, hallamos ante todo la del tipo <em>humano normal<\/em>, idea est\u00e9tica y moral que no es m\u00e1s dif\u00edcil de adquirir que la del \u00e1rbol y del animal, por ejemplo, y que una vez adquirida, tiende a realizarse en nosotros. Adem\u00e1s, como vivimos en sociedad, concebimos m\u00e1s o menos distintamente un tipo <em>social normal<\/em>. Del funcionamiento mismo de toda sociedad, como de todo organismo, se desprende, en efecto, la idea vaga de lo que es normal, sano, conforme con la direcci\u00f3n general de los movimientos sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s de las innumerables oscilaciones de la evoluci\u00f3n, nuestro temperamento tiende, sin embargo, a adaptarse cada vez m\u00e1s al medio en que vivimos, a las ideas de sociabilidad y de moralidad. El ladr\u00f3n de Maudsley, que encontraba tan <em>bueno <\/em>robar. Aunque poseyese millones, es una especie de monstruo social y \u00e9l mismo debe tener una vaga conciencia de eLlo compar\u00e1ndose a la casi totalidad de los dem\u00e1s hombres; para ser plenamente feliz, necesitar\u00eda hallar una sociedad de monstruos semejantes a \u00e9l, que le devolviesen su imagen. Aunque el remordimiento tenga un origen totalmente emp\u00edrico, el mecanismo mismo de la naturaleza que lo produce es racional: tiende a favorecer a los seres normales, es decir a los seres sociables y en definitiva morales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ser antisocial se aparta tanto del tipo de hombre moral, como el jorobado del tipo de hombre f\u00edsico; de ah\u00ed la verg\u00fcenza inevitable que sobreviene cuando experimentamos alg\u00fan sentimiento antisocial; de ah\u00ed tambi\u00e9n el deseo de borrar esa monstruosidad. Se ve la importancia de la idea de normalidad en la de <em>moralidad<\/em>. Hay algo de chocante. Tanto para el pensamiento como para la sensibilidad, en ser una monstruosidad, en no sentirse en armon\u00eda con todos los otros seres, en no poder verse a s\u00ed mismo en ellos o hallarlos en uno. No siendo ya la idea de responsabilidad absoluta compatible con el estado actual de la ciencia, el remordimiento se relaciona con una pena, la pena de ser inferior a su propio ideal, de ser anormal y, m\u00e1s o menos, monstruoso. No se puede sentir una imperfecci\u00f3n interna sin experimentar verg\u00fcenza; esta verg\u00fcenza es independiente del sentimiento de la libertad, y, sin embargo, es ya el germen del remordimiento. Yo respondo ante mi pensamiento. En cierta medida. De todo lo que hay de malo en m\u00ed, aun cuando no soy yo quien lo ha puesto, porque mi pensamiento me juzga; la monstruosidad produce tambi\u00e9n el sentimiento de la <em>soledad absoluta y definitiva<\/em>. Que es lo m\u00e1s doloroso para un ser esencialmente social, porque la soledad es una esterilidad moral, una impotencia sin remedio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy d\u00eda, el remordimiento puede, a veces, atormentar los corazones, en raz\u00f3n misma de su elevaci\u00f3n y de los escr\u00fapulos de una conciencia superior; pero esto es una excepci\u00f3n y no la regla. Las excepciones se explican por el hecho de que el progreso moral, como todo progreso, tiende a destruir el equilibrio entre\u00a0 el ser y su medio, y hace, pues, de toda superioridad prematura, una causa de sufrimiento, pero esa destrucci\u00f3n provisoria del equilibrio primitivo conducir\u00e1 un d\u00eda a un equilibrio m\u00e1s perfecto. Los seres que sirven as\u00ed de transici\u00f3n a la naturaleza, sufren para disminuir los sufrimientos totales de su raza, son las v\u00edctimas de la especie. Nos aproximamos a ese momento lejano todav\u00eda, a ese ideal l\u00edmite imposible de alcanzar por completo, en el que los sentimientos de sociabilidad convertidos en fondo mismo de todo ser fuesen bastante poderosos, como para proporcionar la cantidad y la cualidad de sus alegr\u00edas interiores a su moralidad, es decir, a su sociabilidad misma. La conciencia individual reproducir\u00eda tan exactamente a la conciencia social, que toda acci\u00f3n capaz de trastornar a \u00e9sta, trastornar\u00eda a la otra en la misma medida; toda sombra producida en el exterior vendr\u00eda a proyectarse sobre nosotros; el individuo sentir\u00eda en su coraz\u00f3n a toda la sociedad viviente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una palabra: nosotros pensamos la especie, pensamos las condiciones bajo las cuales es posible la vida para ellos, concebimos la existencia de un cierto tipo normal de hombre adaptado a esas condiciones, concebimos a\u00fan la vida de la especie entera como adaptada al mundo y, en fin, las condiciones bajo las que esta adaptaci\u00f3n se mantiene. Por otra parte, al no ser nuestra inteligencia individual m\u00e1s que la especie humana y aun el mundo hechos conscientes en nosotros, son la especie y el mundo quienes tienden a obrar por nosotros. En el espejo del pensamiento, cada rayo enviado por las cosas se transforma en un movimiento. Es conocido el perfeccionamiento recientemente introducido en el p\u00e9ndulo, merced al cual puede grabar por s\u00ed mismo cada una de sus ligeras e imperceptibles oscilaciones; un rayo de luz lo atraviesa a cada oscilaci\u00f3n; ese rayo se transforma en una fuerza, empuja un resorte, el movimiento del p\u00e9ndulo, sin haber perdido fuerza por el rozamiento, viene entonces a traducirse ante los ojos, mediante otros movimientos, fij\u00e1ndose en signos visibles y perdurables. Es el s\u00edmbolo de lo que ocurre en el ser vivo y pensante, en el que los rayos enviados. Por la universalidad de los objetos atraviesan el\u00a0pensamiento para inscribirse en las acciones, y en el que cada oscilaci\u00f3n de la vida individual deja tras suyo un reflejo de la universal; la vida, al grabar en el tiempo y en el espacio su propia historia interior graba tambi\u00e9n la historia del mundo que se hace al trav\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tipo de hombre normal posible, una vez conocido, se realiza de una forma u otra en nosotros. Desde el punto de vista puramente mec\u00e1nico, hemos visto que lo posible no es m\u00e1s que una primera adaptaci\u00f3n al medio, que permite, mediando un cierto n\u00famero de modificaciones, adaptarse de nuevo a otros medios poco diferentes. Desde el punto de vista de la conciencia, lo posible es el sentimiento de una analog\u00eda en las circunstancias que reclama actos an\u00e1logos; es as\u00ed como el hombre inteligente concibe la conducta que puede seguir con respecto a los dem\u00e1s en analog\u00eda con su conducta hacia s\u00ed mismo; juzga que puede aliviar el hambre ajena como la suya, etc. El altruismo, en m\u00e1s de un punto, es as\u00ed concebido mediante el mismo ego\u00edsmo. Toda conciencia de una analog\u00eda que satisface al pensamiento abre una nueva v\u00eda para la actividad, y \u00e9sta tiende a precipitarse en ella. No hay, pues, necesidad de buscar una regla fuera de la naturaleza humana que ha llegado a tener conciencia de s\u00ed y de su tipo. La conciencia y la ciencia desempe\u00f1an necesariamente un papel director y regulador. Comprender es medir. Todo lo que es verdaderamente consciente tiende a convertirse en <em>normal<\/em>. La obligaci\u00f3n moral es la fuerza inherente a la idea m\u00e1s pr\u00f3xima a lo universal, a la idea de Io normal para nosotros y para todos los seres. Puesto que la idea consciente, en efecto, extrae la mayor\u00eda de sus fuerzas de su misma generalidad, la idea-fuerza por excelencia ser\u00eda la de lo universal si fuese concebida de una manera concreta, como la representaci\u00f3n de una sociedad de seres reales y vivientes. Esta idea es lo que llamamos el bien y que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, constituye el m\u00e1s elevado objeto de la moralidad; se nos presenta, pues, como obligatoria. (<em>Educaci\u00f3n y Herencia<\/em>, p\u00e1g. 54 y siguientes).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref4\"><\/a><a href=\"#ref4a\">[4]<\/a> V\u00e9ase nuestra <em>Moral de Epicuro<\/em>, 2a. edici\u00f3n, p\u00e1g. 28<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"70\" height=\"70\" data-id=\"48\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE de CAPITULOS\u00a0 \u00abESBOZOS DE UNA MORAL SIN SANCI\u00f3N NI OBLIGACI\u00f3N\u00bb, J. M. Guyau *** &nbsp; &nbsp; Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n Jean-Marie Guyau PARTE 7 &nbsp; Libro primero.\u00a0 (\u2026) Cap\u00edtulo III <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/11\/17\/esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau-parte-7\/\" title=\"Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n, de Jean-Marie Guyau \u2013 PARTE 7\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":24145,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[180],"class_list":["post-24137","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-sabiduria_perenne","tag-guyau"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24137","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24137"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24137\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/24145"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24137"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24137"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24137"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}