{"id":2319341,"date":"2026-04-10T00:05:52","date_gmt":"2026-04-09T22:05:52","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2319341"},"modified":"2026-05-08T01:26:24","modified_gmt":"2026-05-07T23:26:24","slug":"spinoza-y-el-poder-parte-1-por-alexandre-matheron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2026\/04\/10\/spinoza-y-el-poder-parte-1-por-alexandre-matheron\/","title":{"rendered":"SPINOZA Y EL PODER (parte 1), por Alexandre Matheron"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2026\/05\/08\/spinoza-y-el-poder-y-parte-2-por-alexandre-matheron\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">\u00abSPINOZA Y EL PODER\u00bb (y parte 2), por Alexandre Matheron<\/span><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<header class=\"post-header\">\n<h2 class=\"post-title single-title\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">Spinoza y el poder (1)<\/span><\/h2>\n<p class=\"post-title single-title\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Alexandre Matheron<\/span><\/p>\n<div class=\"post-header-meta\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"meta-time\" style=\"font-size: 14pt;\"><time datetime=\"2022-01-27T07:20:47-03:00\"><a href=\"https:\/\/lobosuelto.com\/spinoza-y-el-poder-alexandre-matheron\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Lobo suelto<\/a>, 27 de enero de 2022<\/time><\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/header>\n<div style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24479\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Poder-del-poder-OK-300x125.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"184\" data-id=\"24479\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Poder-del-poder-OK-300x125.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Poder-del-poder-OK.jpg 347w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"single-body\" style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"entry-content\">\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">I. Introducci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00bfQu\u00e9 es el poder? \u00bfPor qu\u00e9 deseamos ejercerlo sobre los otros? \u00bfPor qu\u00e9 deseamos que los otros lo hagan sobre nosotros? \u00bfQu\u00e9 formas toman estas relaciones de poder en las diferentes esferas de nuestra existencia? \u00bfCu\u00e1n lejos se extienden sus efectos?\u00a0\u00bfSon estos efectos insuperables?<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Todos estos asuntos, que se plantean de nuevo hoy, estaban, en cierto sentido, en el propio centro de la problem\u00e1tica antropol\u00f3gica del <strong>siglo XVII<\/strong>: generalmente eran tratados bajo la r\u00fabrica de una \u201c<strong><em>teor\u00eda de las pasiones<\/em><\/strong>\u201d. Es cierto que, cuando se trataba del poder pol\u00edtico, tend\u00eda a pasar al primer plano un tipo de investigaci\u00f3n totalmente diferente: la que se sostiene sobre sus fundamentos jur\u00eddicos (<em>el \u201cderecho de los soberanos\u201d y los \u201cdeberes de los s\u00fabditos\u201d<\/em>), y en relaci\u00f3n a la cual el an\u00e1lisis de las modalidades de su ejercicio real (<em>los \u201cmedios de contenci\u00f3n de la multitud\u201d<\/em>) parece tan solo un familiar lejano. En la medida en que tambi\u00e9n all\u00ed se buscaban respuestas por el lado de una antropolog\u00eda, se desprend\u00edan todo tipo de apor\u00edas \u2013 como, por ejemplo, en la prodigiosa obra de <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/04\/13\/spinoza-y-hobbes-la-escalera-de-libertades\/\"><strong>Hobbes<\/strong><\/a>. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero <strong>Spinoza<\/strong>, por su parte, cort\u00f3 el nudo gordiano: <strong><em>al identificar, a trav\u00e9s de Dios, derecho y hecho, \u00e9l aboli\u00f3 toda distancia y todo conflicto entre la problem\u00e1tica de la legitimidad y la del funcionamiento real<\/em><\/strong>; la primera se resolvi\u00f3 pura y simplemente en la \u00faltima, la cual ya nada pod\u00eda impedir que ocupase, en todos los niveles, la totalidad del terreno. De aqu\u00ed se sigue una <strong>teor\u00eda general del poder<\/strong> (<em>tanto del poder pol\u00edtico como del poder no pol\u00edtico, de los \u201cmicro-poderes\u201d as\u00ed como tambi\u00e9n de los \u201cmacro-poderes\u201d, tanto de sus desplazamientos como de sus interacciones<\/em>) todo lo cual, y esto es lo menos que se puede decir, est\u00e1 lejos de haber perdido su inter\u00e9s. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Nos proponemos proporcionar aqu\u00ed s\u00f3lo un breve esbozo de esta teor\u00eda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24148 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/poder-y-deber-2.jpg\" alt=\"&quot;SPINOZA Y EL PODER&quot; (parte 1), por Alexandre Matheron\" width=\"510\" height=\"269\" data-id=\"24148\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/poder-y-deber-2.jpg 510w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/poder-y-deber-2-300x158.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 510px) 100vw, 510px\" \/><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">II. El poder es la alienaci\u00f3n de la potencia, y la potencia de un ser es la productividad de su esencia.<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El <strong>poder<\/strong> (<i>potestas<\/i>) es una derivaci\u00f3n, en parte real y en parte imaginaria, de la <strong>potencia<\/strong> (<i>potentia<\/i>). Por lo tanto, debemos comenzar con la potencia para comprender al poder \u00bfDeber\u00edamos, por ende, empezar por la potencia del ser humano? Sin duda, pero no lo humano en cuanto humano, como si alg\u00fan privilegio particular lo distinguiese radicalmente de los otros seres: la originalidad de la \u201c<em>antropolog\u00eda<\/em>\u201d <em>spinozista<\/em>, si se le puede llamar as\u00ed por conveniencia, yace en que no tiene nada de espec\u00edficamente antropol\u00f3gica. <strong>La potencia de un ser, cualquiera que este sea, es la productividad de su esencia<\/strong>: <em>es este ser s\u00ed mismo en la medida en que est\u00e1 necesariamente determinado a producir las consecuencias que se siguen de su naturaleza<\/em> (\u00c9tica III parte, proposici\u00f3n 7). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>As\u00ed, todo en la naturaleza es potencia<\/strong>. <em>Dios es potencia causal absoluta<\/em>: produce en s\u00ed misma (<em>ya que nada es externo a \u00e9l<\/em>) todo lo que no es l\u00f3gicamente contradictorio. (E I, pp. 16, 35) <strong><em>Todo ser finito, en la medida en que \u00e9l mismo es parcialmente Dios, tiene una potencia causal que es una parte de la de Dios: produce, dentro o fuera de ella, efectos que se siguen de su propia naturaleza<\/em><\/strong>; (E I, p. 36) y como estos efectos no pueden estar en contradicci\u00f3n con tal naturaleza, (E\u00a0III, p. 4) tienen como resultado, dejando de lado las interferencias externas, su mantenimiento en existencia a la manera de una estructura autorregulada. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Pero hay interferencias externas<\/strong>; porque una cosa finita solo puede existir al lado de otras cosas finitas, que act\u00faan sobre ella y constituyen un obst\u00e1culo para el pleno despliegue de sus efectos; debido a que permanece, a pesar de todo, determinada para producir estos efectos, podemos decir, sin antropomorfismo alguno, que se opone a todo lo que se le oponga (E III, pp. 5, 6, demostraciones).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"> De aqu\u00ed obtenemos la conocida f\u00f3rmula: <strong>cada cosa, en la medida de su potencia causal, se esfuerza (<i>conatur<\/i>) por perseverar en su ser<\/strong>. (E\u00a0III, p. 6) Esta afirmaci\u00f3n es muy diferente de la de <strong>Hobbes<\/strong>, a pesar de las apariencias. Este \u00faltimo distingue entre <em>conservaci\u00f3n org\u00e1nica<\/em>, que es su propio fin, y una <em>potencia que consiste en el conjunto de medios que potencialmente podr\u00eda ponerse a trabajar para lograrlo<\/em>; que, en la medida en que los otros aparezcan como un medio m\u00e1s, conduce muy directa y simplemente a una teor\u00eda instrumental de las relaciones de poder; y que, al mismo tiempo, hace de estas relaciones un <em>atributo<\/em> propio de una naturaleza humana definida por el c\u00e1lculo <em>racional<\/em>. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Nada por el estilo en <strong>Spinoza<\/strong>: <strong>la conservaci\u00f3n y la potencia son id\u00e9nticas<\/strong>. <strong>Todo ser, en cada momento, hace necesariamente todo lo que puede y, mientras puede hacer algo, se conserva a s\u00ed mismo<\/strong>. Este esfuerzo, o <strong><em>conato<\/em><\/strong>, es el <em><strong>deseo<\/strong><\/em>. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El deseo es siempre leg\u00edtimo<\/strong>: dado que nuestra potencia es la potencia misma de Dios, tenemos derecho a hacer todo lo que estamos decididos a hacer, nada m\u00e1s y nada menos. (Tratado Teol\u00f3gico Pol\u00edtico, cap\u00edtulo XVI; Tratado Pol\u00edtico, cap\u00edtulo II, par\u00e1grafos\u00a0\u00a7\u00a03\u20134)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Es imposible, en estas condiciones, relacionar inmediatamente poder con potencia<\/strong>; ni la piedra ni el sabio, que sin embargo tienen su propio <strong>conato<\/strong>, desean dominar nada. Por lo tanto, debemos introducir aqu\u00ed una hip\u00f3tesis m\u00ednima: si bien el ser humano tiene un cuerpo lo suficientemente complejo (E II, postulados posteriores a la p. 13), como para que su mente pueda imaginar, con relativa claridad, los cuerpos externos y ciertos eventos que le suceden, (E II, p. 17), inicialmente no es tan potente que el determinismo de su propia naturaleza prevalezca en \u00e9l por encima de las influencias del exterior; (E IV, p. 6) y esto, por supuesto, tambi\u00e9n aplica a otras especies biol\u00f3gicas, de hecho, a una infinidad de especies concebibles. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Por lo tanto, a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de una relaci\u00f3n con las cosas y la representaci\u00f3n de esta relaci\u00f3n, se posibilita el dar cuenta tanto de la demanda de poder como de la oferta de poder.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-16282\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/empoderados-capitalismo-275x300.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"360\" data-id=\"16282\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/empoderados-capitalismo-275x300.jpg 275w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/empoderados-capitalismo.jpg 367w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/p>\n<div class=\"single-body\" style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"entry-content\">\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">III. La demanda de poder<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>La demanda de poder podr\u00eda deducirse, hablando en sentido estricto, de la consideraci\u00f3n de un ser humano aislado, cara a cara con la naturaleza<\/strong>, suponiendo (<em>que, por supuesto, no es el caso<\/em>) que su existencia fuera posible. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Tan pronto como nuestro cuerpo, dada una combinaci\u00f3n de factores, termina en un estado que capacita la producci\u00f3n de m\u00e1s efectos que antes (<em>esto es la <strong>alegr\u00eda<\/strong><\/em>), (E III, p. 11) necesariamente nos esforzamos en producir estos nuevos efectos y, en consecuencia, permanecer en este nuevo estado; si este \u00faltimo est\u00e1 asociado en nosotros con la representaci\u00f3n de una cosa externa como su causa (<em>esto es el <strong>amor<\/strong><\/em>), (E III, p. 13) entonces nos esforzamos por percibir la presencia de esta cosa, (E III, p. 12) para mantenerla a nuestra disposici\u00f3n, para conservarla o para reproducirla a cualquier costo: (E III, p. 13) ponemos la totalidad de nuestra potencia, incondicionalmente, a su servicio, la alienamos de nosotros mismos, en el sentido cuasi-jur\u00eddico del t\u00e9rmino.\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Se trata de una alienaci\u00f3n econ\u00f3mica, tradicionalmente expresada en la f\u00f3rmula seg\u00fan la cual somos pose\u00eddos por los bienes que poseemos<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Y el proceso es el mismo para la alienaci\u00f3n negativa hacia lo que pensamos que es la causa de una disminuci\u00f3n de nuestra potencia (<em>es el caso del <strong>odio<\/strong><\/em>). (E III, p. 13 y su escolio) Pero las cosas no nos dicen por s\u00ed mismas lo que debemos hacer para asegurar su preservaci\u00f3n. Y, sin embargo, deseamos saberlo, tanto m\u00e1s ardientemente cuanto que la fortuna se lleva r\u00e1pidamente lo que nos ha dado; <strong>oscilamos entre la esperanza y el miedo, y, cuando \u00e9ste \u00faltimo raya en la desesperaci\u00f3n, atendemos con ansiedad a los signos<\/strong>. (TTP, prefacio)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Estos signos s\u00ed aparecen<\/strong>. <strong>Porque nuestra alienaci\u00f3n econ\u00f3mica necesariamente se desdobla como una alienaci\u00f3n ideol\u00f3gica<\/strong>. Conscientes de nuestro apego a las cosas, ignorantes de sus causas, nos tomamos como sujetos libres cuyas elecciones est\u00e1n motivadas por la perfecci\u00f3n intr\u00ednseca de su objeto: nuestra conducta, as\u00ed lo creemos, se explica por la atracci\u00f3n de un fin y por nuestra decisi\u00f3n de consentirlo. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero, <strong>\u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1n estas cosas a nuestra disposici\u00f3n?<\/strong> Dado que el \u201c<em>por qu\u00e9<\/em>\u201d, para nosotros, significa \u201c<em>en vistas a lo cual<\/em>\u201d, la respuesta est\u00e1 impl\u00edcita en la pregunta misma: <strong>debido a que estas cosas nos satisfacen, han sido hechas para nosotros, por otro sujeto libre que persigue fines an\u00e1logos a los nuestros; nace la divinidad<\/strong> (E I, ap\u00e9ndice).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"> Cuando la fortuna oscurece y nos preguntamos desesperados qu\u00e9 hacer, es a esta <strong>divinidad antropom\u00f3rfica<\/strong> a la que nos dirigimos en primer lugar. <strong>Y enseguida nos <em>imaginamos<\/em>, porque as\u00ed lo <em>deseamos<\/em>, que nos responde indic\u00e1ndonos qu\u00e9 condiciones necesitan ser satisfechas para satisfacernos<\/strong>. De esta manera forjamos una <em><strong>superstici\u00f3n personal<\/strong><\/em>, cuyo contenido depende estrictamente de nuestros traumas personales: la creencia en una divinidad con un rostro particular, que se nos revela en circunstancias particulares, que exige de nosotros un culto particular, y en la que, de ah\u00ed en adelante, alienamos todas nuestras capacidades con el fin de obtener los objetos que ansiamos (TTP, prefacio). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Si la fortuna vuelve a sonre\u00edrnos, nuestra fe se fortalece. \u00bfY si las cosas vuelven a salir mal? Cambiamos, si es necesario, de superstici\u00f3n<\/strong>. (Ib\u00eddem) Despu\u00e9s de numerosos fracasos, sin embargo, tendremos que dudar de nuestra capacidad de comunicarnos con el m\u00e1s all\u00e1. Entonces buscaremos signos de segundo grado: signos que nos indiquen qu\u00e9 signos manifiestan la aut\u00e9ntica revelaci\u00f3n, cu\u00e1l es la divinidad verdadera y qu\u00e9 es lo que quiere. <em><strong>Absortos por el p\u00e1nico, nos entregaremos al primero que llegue<\/strong><\/em>. (Ib\u00edd.)<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-11206\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Foucault-poder-pastoral-ovejas-gafas-2-300x151.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"241\" data-id=\"11206\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Foucault-poder-pastoral-ovejas-gafas-2-300x151.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Foucault-poder-pastoral-ovejas-gafas-2.jpg 714w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<div class=\"single-body\" style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"entry-content\">\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">IV. La oferta de poder<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Ahora, el primero que llegue nos aceptar\u00e1<\/strong>. <strong>Una oferta de poder responde necesariamente a una demanda de poder<\/strong>. Para demostrar esto, no hay necesidad de agregar nada a nuestra hip\u00f3tesis m\u00ednima: no necesitamos invocar un c\u00e1lculo utilitario. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Si alg\u00fan ser imagina un aumento o una disminuci\u00f3n de potencia en otro ser cuya naturaleza tiene algo en com\u00fan con la propia, su potencia aumentar\u00e1 o disminuir\u00e1 del mismo golpe; as\u00ed resulta entonces indirectamente afectado por la causa de lo que le sucede a lo que es semejante a \u00e9l, y en la medida en que su naturaleza es la misma, esta causa producir\u00e1 en \u00e9l el mismo efecto (E III, p. 27). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Para el ser humano, en particular (<em>y s\u00f3lo en particular<\/em>), imaginar los afectos de otro ser humano es, pues, ipso facto experimentarlos. De un punto de partida tan exiguo, se siguen consecuencias cruciales<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">1.- <strong>Supongamos, en primer lugar, que por casualidad nos encontramos con<\/strong> <strong>un ser humano que est\u00e1 sufriendo<\/strong>. Participamos de su sufrimiento (<em>esto es la <strong>conmiseraci\u00f3n<\/strong><\/em>), (E III, p. 27, escolio) nos esforzamos en aliviarlo para librarnos de ello (<em>esto es la <strong>benevolencia<\/strong><\/em>): (E III, p. 27, escolio al corolario 3) le ayudamos a satisfacer sus deseos, y le aconsejamos, como as\u00ed lo quiere, sobre los medios para alcanzarlos. Si nuestra ayuda es efectiva, se alegra.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">2.- A<strong>hora su alegr\u00eda, por la misma raz\u00f3n, se convierte en la nuestra, y deseamos mantenernos en este estado<\/strong>. Ahora bien, creyendo que sabemos lo que agrada a los que son similares a nosotros, nos esforzamos, perpetuamente, para complacerlos realmente (<em>esto es, en su primera forma, la <strong>ambici\u00f3n<\/strong><\/em>). (E III, p. 29 y su escolio) <strong>Si lo logramos por un tiempo, el otro, en deuda con nosotros, nos considera como la sola causa de la que depende, para ellos, la consecuci\u00f3n de todo aquello a lo que est\u00e1n apegados: nos aman<\/strong>, (E.III, p. 29, escolio) <strong>y ponen a nuestra disposici\u00f3n toda su potencia, se alienan en nosotros<\/strong>; \u00a1por fin, han encontrado lo que estaban buscando! Esto, de nuevo, repercute en nosotros: <strong>nos amamos a nosotros mismos por el amor que inspiramos a los dem\u00e1s<\/strong> (<em>esto es la <strong>gloria<\/strong><\/em>) (E.III, p. 30 y su escolio). <em><strong>Y, para perseverar en este apasionante estado, queremos a toda costa perpetuar la situaci\u00f3n que la genera<\/strong><\/em>: con total desinter\u00e9s, aseguramos los fines de la otros para aparecer a sus ojos como la providencia misma.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">3.- <strong>Pero no podemos permanecer ah\u00ed. Porque nosotros mismos tenemos nuestras propias alienaciones, que generalmente no son las mismas que las alienaciones de aquellos que est\u00e1n en deuda con nosotros<\/strong>. De aqu\u00ed se sigue la inevitable <strong><em>contradicci\u00f3n<\/em><\/strong>: es imposible dejar de amar lo que amamos, imposible no gozar de lo que los dem\u00e1s gozan, imposible que gocemos de dos cosas a la vez que sabemos que son incompatibles. (E III, p. 31) \u00a0 <strong>La soluci\u00f3n es obvia<\/strong>: n<strong>os aprovechamos de tener la ventaja sobre quien ha confiado en nosotros, para tratar de convertirlo; hacemos todo lo posible para que lo que nos parece bien les parezca bien a ellos<\/strong> (E III, escolio de la p. 31), de all\u00ed que podamos trabajar por su felicidad sin ning\u00fan motivo ulterior. Ahora bien, esto va mucho m\u00e1s lejos, porque nunca sabemos con total certeza lo que sucede en la conciencia. <strong>Como lo que cada uno juzga bueno est\u00e1 ligado a su ideolog\u00eda, exigimos que los dem\u00e1s asuman, con todos sus detalles, nuestra superstici\u00f3n personal, y que nos lo prueben confesando nuestra fe y practicando nuestro culto<\/strong>; lo que cada uno juzga bueno se manifiesta en sus elecciones econ\u00f3micas, en todos los detalles de la vida material de los otros a los que pretendemos gobernar, y de quienes queremos constante gratitud por gobernarlos. <strong>Todo esto solo por su propio bien; todav\u00eda no hay \u201c<em>inter\u00e9s<\/em>\u201d<\/strong>. <strong>Decir que el poder quiere ser amado es una tautolog\u00eda, ya que \u00e9sta es su \u00fanica raz\u00f3n de ser<\/strong>; pero ejercerlo equivale a coaccionar a otros seres humanos \u2013para poder hacer lo que ellos aman\u2013 a amar lo que hacemos y a exhibirlo haciendo lo que amamos: <strong>la ambici\u00f3n de gloria se convierte en ambici\u00f3n de dominaci\u00f3n<\/strong>. Iremos tan lejos como podamos en esta direcci\u00f3n: <strong>mientras los dem\u00e1s esperen algo de nosotros, todo marchar\u00e1 suavemente; luego, m\u00e1s all\u00e1 de cierto umbral de resistencia, recurriremos al miedo<\/strong>. (TP II, \u00a710)<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-15858\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/poder-judicial-3-300x246.png\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"295\" data-id=\"15858\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/poder-judicial-3-300x246.png 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/poder-judicial-3-768x630.png 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/poder-judicial-3.png 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<div class=\"single-body\" style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"entry-content\">\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">V. La apropiaci\u00f3n privada y la relaci\u00f3n de explotaci\u00f3n deducidas de la interacci\u00f3n de poderes.<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Eso no es todo. Porque, <strong>cuando hayamos logrado hacer que nuestros semejantes amen algo, \u00e9stos, tal como lo deseamos, tomar\u00e1n posesi\u00f3n de ello, lo cuidar\u00e1n, reproducir\u00e1n y extraer\u00e1n alegr\u00eda de ello<\/strong>. Ahora, siempre por la misma raz\u00f3n, nosotros deseamos experimentar esa alegr\u00eda nosotros mismos con un m\u00e1ximo de intensidad. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Si la cosa en cuesti\u00f3n s\u00f3lo puede ser pose\u00edda por una sola persona, surge el problema: entre los semejantes a nosotros y nosotros mismos, \u00bfqui\u00e9n la disfrutar\u00e1 directamente, y qui\u00e9n ser\u00e1 solamente un apoderado?<\/strong> Y la respuesta es inmediata: a nosotros nos toca la cosa, a ellos les toca regocijarse del gozo que aquella nos proporciona (E III, p. 32). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Este es el origen de la envidia<\/strong> (E III, escolio de la p. 32). Sin duda su vivacidad depende de la naturaleza de los bienes econ\u00f3micos a los que estamos apegados: el dinero, por ejemplo, equivalente universal indefinidamente reproducible, no despertar\u00e1 envidia si aceptamos trabajar para adquirirlo; pero la tierra, cosa singular cuya cantidad es limitada, es el bien monop\u00f3lico por excelencia y no hace m\u00e1s que dividir a los seres humanos. (TP VIII, \u00a78) <strong>Por lo tanto, <em>inevitablemente, intentaremos despojar o robar los frutos de la tierra que otros han cultivado bajo nuestra direcci\u00f3n y bajo nuestra protecci\u00f3n<\/em><\/strong>. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El mismo an\u00e1lisis, adem\u00e1s, aplica tambi\u00e9n en materia ideol\u00f3gica<\/strong>; estaremos celosos de aquellos en quienes hemos logrado inculcar nuestra propia superstici\u00f3n, si parecen superarnos en el conocimiento de las cosas divinas, y posiblemente nos apoderemos de sus invenciones; todo \u201c<em>educador<\/em>\u201d, si sus alumnos se lo permiten, dispondr\u00e1 las cosas de modo que \u00e9stos permanezcan \u201c<em>intelectualmente<\/em>\u201d inferiores (<i>ut ingenio minus possent<\/i>). (TP XI,\u00a0\u00a74)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Hay, sin embargo, l\u00edmites para esto<\/strong>. <strong><em>Al desposeer a otros, de hecho, los entristecemos; y, nuevamente por la misma raz\u00f3n, compartimos su tristeza<\/em><\/strong>: ellos nos inspiran, como al principio del ciclo, <em><strong>conmiseraci\u00f3n<\/strong><\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong> As\u00ed, les devolvemos una parte de lo que les hemos quitado. Lo menos posible, seguro. S\u00f3lo lo suficiente para apaciguarlos<\/strong>. <em>En el mejor de los casos, justo lo que necesitan para vivir<\/em>. <strong><em>Por estos medios se les vuelve a poner a trabajar, con la obediencia garantizada, un trabajo de cuyos resultados nos apropiaremos una vez m\u00e1s<\/em><\/strong>: el ciclo vuelve a empezar. <\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfNo es esto, sin la m\u00e1s m\u00ednima menci\u00f3n a cualquier c\u00e1lculo utilitario, una verdadera deducci\u00f3n de la relaci\u00f3n de explotaci\u00f3n, es cierto, en su forma m\u00e1s particularmente feudal?<\/span><\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-21048\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/DIEGO-el-af\u00e1n-desmedido-del-poder-y-a-la-opulencia-768x480-300x188.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"300\" data-id=\"21048\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/DIEGO-el-af\u00e1n-desmedido-del-poder-y-a-la-opulencia-768x480-300x188.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/DIEGO-el-af\u00e1n-desmedido-del-poder-y-a-la-opulencia-768x480.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">Alexandre Matheron<\/span><\/h2>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2269800\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/matheron-500x333-1-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"293\" data-id=\"2269800\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/matheron-500x333-1-300x200.jpeg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/matheron-500x333-1.jpeg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Alexandre Matheron (1926 &#8211; 7 de enero de 2020) fue un fil\u00f3sofo franc\u00e9s especializado en Baruch Spinoza y la pol\u00edtica moderna. Su obra de 1969 Individu et communaut\u00e9 chez Spinoza es \u00abampliamente considerada como uno de los hitos de la erudici\u00f3n de Spinoza\u00bb.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Alexandre era el hermano del matem\u00e1tico Georges Matheron. Obtuvo una licenciatura en pol\u00edtica en 1949 y una agregaci\u00f3n en filosof\u00eda en 1956. Al a\u00f1o siguiente, comenz\u00f3 a ense\u00f1ar en la Universidad de Argel. Tambi\u00e9n abandon\u00f3 el Partido Comunista Franc\u00e9s, donde fue muy activo. Mientras estaba en Argelia, Matheron decidi\u00f3 escribir su tesis doctoral sobre Spinoza. En 1963, regres\u00f3 a Par\u00eds y se matricul\u00f3 en el Centro Nacional Franc\u00e9s de Investigaciones Cient\u00edficas para completar su doctorado bajo la direcci\u00f3n de Martial Gueroult. Su t\u00edtulo se complet\u00f3 en 1968.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su tesis, titulada <strong>Individu et communaut\u00e9 chez Spinoza<\/strong>, se public\u00f3 oficialmente en 1969. Matheron public\u00f3 otro trabajo en 1971, titulado <strong>Le Christ et le salut des Ignorants chez Spinoza<\/strong>. Fue fundador en 1977 de la <strong>Association des Amis de Spinoza<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Trabaj\u00f3 como profesor asistente en la Universidad Paris Nanterre y luego se desempe\u00f1\u00f3 como profesor en la Universidad Lumi\u00e8re Lyon 2. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Muri\u00f3 el 7 de enero de 2020, despu\u00e9s de un per\u00edodo de mala salud. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su trabajo se public\u00f3 por primera vez en ingl\u00e9s en 2020 como una colecci\u00f3n de ensayos titulada <strong>Pol\u00edtica, ontolog\u00eda y \u00e9tica en Spinoza: Ensayos de Alexandre Matheron<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Alexandre_Matheron\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-size: 14pt;\">WIKIPEDIA<\/span><\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/10\/28\/diego-tatian-potencia-de-la-imitacion\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2259697\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/BARAUCH-SPINOZA-DURMIENTE-IP-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"292\" data-id=\"2259697\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/BARAUCH-SPINOZA-DURMIENTE-IP-300x199.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/BARAUCH-SPINOZA-DURMIENTE-IP-610x405.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/BARAUCH-SPINOZA-DURMIENTE-IP-678x452.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/BARAUCH-SPINOZA-DURMIENTE-IP.jpg 680w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2026\/05\/08\/spinoza-y-el-poder-y-parte-2-por-alexandre-matheron\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abSPINOZA Y EL PODER\u00bb (y parte 2), por Alexandre Matheron<\/span><\/strong><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u00abSPINOZA Y EL PODER\u00bb (y parte 2), por Alexandre Matheron &nbsp; Spinoza y el poder (1) Por Alexandre Matheron Lobo suelto, 27 de enero de 2022 \u00a0 \u00a0 I. Introducci\u00f3n \u00bfQu\u00e9 es el poder? \u00bfPor <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2026\/04\/10\/spinoza-y-el-poder-parte-1-por-alexandre-matheron\/\" title=\"SPINOZA Y EL PODER (parte 1), por Alexandre Matheron\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2270078,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2319341","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-sin-categoria"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2319341","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2319341"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2319341\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2319696,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2319341\/revisions\/2319696"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2270078"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2319341"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2319341"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2319341"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}